Por más esfuerzo, constancia e inocente severidad, el pobre Matute no ha logrado poner a Don Gato en regla. Después de 50 años de repetidos correteos y decenas de ‘ingeniosas’ y malogradas fechorías, este felino y su peculiar pandilla siguen haciendo de las suyas.
En 3D, el gato amarillo rompe récords en México
Hoy martes, uno de los gatos más osados, persistentes y atrevidos de la televisión estadounidense cumple cinco décadas de seducir en la pantalla chica. En setiembre de 1961, la cadena ABC lanzó al aire la serie Don Gato, sin imaginar el impacto y cariño que sus escasos 30 episodios generarían en la audiencia latinoamericana.
Don Gato o Top Cat (nombre original en inglés), fue una especie de parodia a las películas y series televisivas sobre gánsteres y pandillas de los años 50 y que, en algún momento, pretendió repetir el éxito que Los Picapiedra había iniciado en 1960.
En la serie, Don Gato es el jefe de una peculiar banda de felinos –no solo por sus increíbles planes para ganar dinero fácil y rápido–, sino por su habilidad de convencimiento, herramienta que le permite enredar a cualquiera que lo escuche.
Quizá nunca logró uno solo de sus insidiosos cometidos, pero este cuadrúpedo, de apariencia amarilla, sombrero juguetón y seductora sonrisa, se convirtió con el tiempo en una de las inolvidables creaciones de Hanna Barbera, y uno de los personajes más queridos por el público de habla hispana.
No es casualidad que hace 12 días se estrenará en tierras aztecas su primera aventura cinematográfica: Don Gato y su pandilla, una producción realizada por estudios de animación de México y Argentina, y apoyada por la Warner Bros , casa del personaje. El filme es un homenaje de aniversario, que ya se convirtió en el filme más taquillero de la historia de México, en un fin de semana de estreno .
“Es la primera vez que Warner Brothers cede uno de sus personajes a un estudio externo, o sea, fuera de Estados Unidos, y eso nos da gusto y es importante”, dijo Fernando de Fuentes, productor del filme a El Universal de México.
Pero, ¿por qué la Warner Bros hizo eso? En la cadena televisiva ABC, Don Gato duró apenas una temporada al aire. En abril de 1962 se acabaron de emitir sus 30 episodios y no hubo planes para más fechorías. La razón era simple: el impacto en la teleaudiencia estadounidense no fue el esperado.
Solo por hacer una comparación, la serie de Los Picapiedra –también de Hanna Barbera–, coleccionó 166 episodios al aire, en seis exitosas temporadas. Estos números nos muestran que, en definitiva, los inicios de Don Gato no fueron los mejores.
Pero la historia del “achalecado” gato no se podía quedar allí. Así como a Don Gato se le ocurrían ambiciosos planes, la serie estaba destinada a cruzar fronteras y ganar miles de adeptos en el exterior. Buscando nuevos públicos, la serie fue emitida años después en el resto de América y España, así como en el Reino Unido.
Así fue que Panza, Espanto, Benito Bodoque, Cucho y Demóstenes –los gatos callejeros que en Manhattan formaban la banda de Don Gato y que le hacían la vida imposible a Matute (el policía)–, sumaron puntos a la popularidad de la serie. Cada uno aportó su cuota de picardía particular, sobre todo al ser doblados al español.
“Son varias las razones por las que Don Gato triunfó en Latinoamérica. Pero una de ellas es clara, y fue que los actores que doblaron las voces al español, les dieron una identidad muy nuestra a los personajes”, agregó De Fuentes.
Tanto fue el éxito en la región, que la serie se convirtió en un fenómeno de culto, al punto que, ocasionalmente, se siguen transmitiendo sus capítulos. En 50 años, más de 20 canales de Latinoamérica han retransmitido la serie.
Fenómeno. En México, en particular, la serie tuvo un reconocimiento especial. Gracias a su peculiar doblaje, la serie se convirtió en un ícono televisivo y, actualmente, es considerada “un clásico entre las caricaturas mexicanas”, según El Universal.

“Benito en inglés tenía una voz ronca estilo gángster que no me gustaba para nada; entonces decidí probar algo más infantil y quedó padrísimo; con Cucho le puse un acento yucateco (del estado mexicano), porque el gato me recordó al actor de Yucatán, Héctor Herrera, que estaba igual de ojón”, contó a BBC Mundo, el mexicano Jorge Arvizú, actor de doblaje de 80 años.
Según El Universal, los encargados del doblaje decidieron ir más allá de simplemente traducir los ya de por sí ingeniosos diálogos, sino que, además, “hubo un afortunado proceso de tropicalización, que funcionó a la perfección”.
Arvizú, más conocido como el Tata, es uno de dobladores más experimentados de la televisión y el cine mexicano, y es el único que logró repetir a sus personajes en la nueva película de Don Gato.
“Soy el único sobreviviente de los actores originales y tenía la obligación de participar. No quería que se corriera el riesgo de que si no aceptaba, quien lo hiciera, pudiera arruinar a los personajes”, dijo a la BBC Mundo.
En Costa Rica, la serie de Don Gato se transmitió escalonadamente en varias décadas y por varios canales, pero, quizá, su época más “pegada” fue la de los años 80.
“La serie fue muy aceptada. Al menos en el 88 y 89 fue todo un éxito. Fue un boom, tenía muchos fans; la época de Don Gato era muy relevante”, dijo Gabriel Chaves, quien labora en la filmoteca de Canal 7.
“Los chiquillos de aquella época se identificaban con los personajes, pues en los barrios había varias pandillas y siempre había uno que era el cabecilla, el más inventor, el más inteligente, el más tortero y el más inocente”, agregó Chaves.
Así, Don Gato se convirtió en un reflejo adoptado de lo que sucedía en los barrios latinoamericanos, a pesar de que su acción caricaturesca nunca salió de Nueva York. Sin querer, Barbera había creado un producto que cautivó a una infancia que todavía jugaba sin peligro en las conocidas vecindades mexicanas (como la de El Chavo), o en las calles rurales de nuestro país.
Pasadas cinco décadas, y a pesar de sus escasos capítulos, Don Gato no ha dejado en paz a Matute. Mientras el recuerdo del avispado gato siga vivo en la audiencia, el teléfono del particular policía no dejará de sonar y ese “malandrín” de gato no lo dejará de contestar. ¿Cuál será su próxima fechoría?
En definitiva, y aunque no se tenga certeza de sí llegará al país, ¡hay que ver la nueva película!
En los últimos años, diversos dibujos animados que adquirieron fama en televisión han dado el salto a la pantalla grande, aunque la mayoría de las ocasiones los resultados han sido mediocres. Esto se debe a que muchas adaptaciones son simples "capitulotes", a que son incapaces de respetar la esencia de los personajes o simplemente porque los realizadores destruyen a los personajes al aferrarse a combinar live-action con animaciones CG.
Afortunadamente, éste no es el caso de Don Gato y su pandilla, filme basado en la serie homónima de Hanna-Barbera que logró sus mayores glorias en nuestro país, razón por la que se accedió que el filme fuera realizado por Ánima Estudios en México, en coproducción con Illusion Studios de Argentina. Aunque esta noticia podría hacer temblar a muchos, fue lo mejor que pudo pasar a esta adaptación, pues el cariño y respeto con el que se realizó es evidente en todo momento y contribuyó a que los personajes mantuvieran su apariencia física y sobre todo, el peculiar humor que les caracterizó. Además, los aficionados podrán disfrutar de toda clase de referencias a la serie original, que van desde el tradicional sufrimiento de Demóstenes hasta la aparición de toda clase de personajes de antaño. A esto agreguemos que los nostálgicos podrán deleitarse con las voces originales de Benito Bodoque y Cucho, cortesía de Jorge "el Tata" Arvisu.
Por otro lado, la trama es muy sencilla, pero tiene lo necesario para justificar un largometraje sin que éste luzca como un capítulo extendido, e incluso incluye elementos que son capaces de modernizar a los personajes sin que éstos pierdan su esencia. En cuanto a nuevas apariciones, resalta la presencia del villano Lucas Buenrostro, quien pasa sin pena ni gloria, pero fastidia tras repetir su mismo chiste una y otra vez. Por otro lado, aunque se aprecia el humorismo del filme, el exceso de bromas y referencias hacen que por momentos la historia pierda continuidad y tenga algunos altibajos, por lo que algunos pueden sentirla cansada por momentos.
Finalmente, aunque la animación de Don Gato y su pandilla es considerablemente sencilla en comparación con filmes de estudios norteamericanos –incluyendo el uso injustificado del 3D–, esto será visto como una fortaleza para todos los nostálgicos que crecieron con la serie original. Incluso, podemos afirmar que gracias a estas acertadas decisiones, Don Gato y su pandilla es indudablemente la mejor adaptación de Hanna-Barbera realizada hasta ahora, superando con creces las lamentables versiones de Los Picapiedra, Scooby-Doo y El oso Yogi.
Trailer
Título original: Don Gato y su pandilla
País: MÉX / ARG
Año: 2011
Director: Alberto Mar (Imaginum)
Actores: Jorge Arvizu "El Tata"
Duración: -
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2011
En 3D, el gato amarillo rompe récords en México
Hoy martes, uno de los gatos más osados, persistentes y atrevidos de la televisión estadounidense cumple cinco décadas de seducir en la pantalla chica. En setiembre de 1961, la cadena ABC lanzó al aire la serie Don Gato, sin imaginar el impacto y cariño que sus escasos 30 episodios generarían en la audiencia latinoamericana.
Don Gato o Top Cat (nombre original en inglés), fue una especie de parodia a las películas y series televisivas sobre gánsteres y pandillas de los años 50 y que, en algún momento, pretendió repetir el éxito que Los Picapiedra había iniciado en 1960.
En la serie, Don Gato es el jefe de una peculiar banda de felinos –no solo por sus increíbles planes para ganar dinero fácil y rápido–, sino por su habilidad de convencimiento, herramienta que le permite enredar a cualquiera que lo escuche.
Quizá nunca logró uno solo de sus insidiosos cometidos, pero este cuadrúpedo, de apariencia amarilla, sombrero juguetón y seductora sonrisa, se convirtió con el tiempo en una de las inolvidables creaciones de Hanna Barbera, y uno de los personajes más queridos por el público de habla hispana.
No es casualidad que hace 12 días se estrenará en tierras aztecas su primera aventura cinematográfica: Don Gato y su pandilla, una producción realizada por estudios de animación de México y Argentina, y apoyada por la Warner Bros , casa del personaje. El filme es un homenaje de aniversario, que ya se convirtió en el filme más taquillero de la historia de México, en un fin de semana de estreno .
“Es la primera vez que Warner Brothers cede uno de sus personajes a un estudio externo, o sea, fuera de Estados Unidos, y eso nos da gusto y es importante”, dijo Fernando de Fuentes, productor del filme a El Universal de México.
Pero, ¿por qué la Warner Bros hizo eso? En la cadena televisiva ABC, Don Gato duró apenas una temporada al aire. En abril de 1962 se acabaron de emitir sus 30 episodios y no hubo planes para más fechorías. La razón era simple: el impacto en la teleaudiencia estadounidense no fue el esperado.
Solo por hacer una comparación, la serie de Los Picapiedra –también de Hanna Barbera–, coleccionó 166 episodios al aire, en seis exitosas temporadas. Estos números nos muestran que, en definitiva, los inicios de Don Gato no fueron los mejores.
Pero la historia del “achalecado” gato no se podía quedar allí. Así como a Don Gato se le ocurrían ambiciosos planes, la serie estaba destinada a cruzar fronteras y ganar miles de adeptos en el exterior. Buscando nuevos públicos, la serie fue emitida años después en el resto de América y España, así como en el Reino Unido.
Así fue que Panza, Espanto, Benito Bodoque, Cucho y Demóstenes –los gatos callejeros que en Manhattan formaban la banda de Don Gato y que le hacían la vida imposible a Matute (el policía)–, sumaron puntos a la popularidad de la serie. Cada uno aportó su cuota de picardía particular, sobre todo al ser doblados al español.
“Son varias las razones por las que Don Gato triunfó en Latinoamérica. Pero una de ellas es clara, y fue que los actores que doblaron las voces al español, les dieron una identidad muy nuestra a los personajes”, agregó De Fuentes.
Tanto fue el éxito en la región, que la serie se convirtió en un fenómeno de culto, al punto que, ocasionalmente, se siguen transmitiendo sus capítulos. En 50 años, más de 20 canales de Latinoamérica han retransmitido la serie.
Fenómeno. En México, en particular, la serie tuvo un reconocimiento especial. Gracias a su peculiar doblaje, la serie se convirtió en un ícono televisivo y, actualmente, es considerada “un clásico entre las caricaturas mexicanas”, según El Universal.

“Benito en inglés tenía una voz ronca estilo gángster que no me gustaba para nada; entonces decidí probar algo más infantil y quedó padrísimo; con Cucho le puse un acento yucateco (del estado mexicano), porque el gato me recordó al actor de Yucatán, Héctor Herrera, que estaba igual de ojón”, contó a BBC Mundo, el mexicano Jorge Arvizú, actor de doblaje de 80 años.
Según El Universal, los encargados del doblaje decidieron ir más allá de simplemente traducir los ya de por sí ingeniosos diálogos, sino que, además, “hubo un afortunado proceso de tropicalización, que funcionó a la perfección”.
Arvizú, más conocido como el Tata, es uno de dobladores más experimentados de la televisión y el cine mexicano, y es el único que logró repetir a sus personajes en la nueva película de Don Gato.
“Soy el único sobreviviente de los actores originales y tenía la obligación de participar. No quería que se corriera el riesgo de que si no aceptaba, quien lo hiciera, pudiera arruinar a los personajes”, dijo a la BBC Mundo.
En Costa Rica, la serie de Don Gato se transmitió escalonadamente en varias décadas y por varios canales, pero, quizá, su época más “pegada” fue la de los años 80.
“La serie fue muy aceptada. Al menos en el 88 y 89 fue todo un éxito. Fue un boom, tenía muchos fans; la época de Don Gato era muy relevante”, dijo Gabriel Chaves, quien labora en la filmoteca de Canal 7.
“Los chiquillos de aquella época se identificaban con los personajes, pues en los barrios había varias pandillas y siempre había uno que era el cabecilla, el más inventor, el más inteligente, el más tortero y el más inocente”, agregó Chaves.
Así, Don Gato se convirtió en un reflejo adoptado de lo que sucedía en los barrios latinoamericanos, a pesar de que su acción caricaturesca nunca salió de Nueva York. Sin querer, Barbera había creado un producto que cautivó a una infancia que todavía jugaba sin peligro en las conocidas vecindades mexicanas (como la de El Chavo), o en las calles rurales de nuestro país.
Pasadas cinco décadas, y a pesar de sus escasos capítulos, Don Gato no ha dejado en paz a Matute. Mientras el recuerdo del avispado gato siga vivo en la audiencia, el teléfono del particular policía no dejará de sonar y ese “malandrín” de gato no lo dejará de contestar. ¿Cuál será su próxima fechoría?
En definitiva, y aunque no se tenga certeza de sí llegará al país, ¡hay que ver la nueva película!
Don Gato la Pelicula 3D
En los últimos años, diversos dibujos animados que adquirieron fama en televisión han dado el salto a la pantalla grande, aunque la mayoría de las ocasiones los resultados han sido mediocres. Esto se debe a que muchas adaptaciones son simples "capitulotes", a que son incapaces de respetar la esencia de los personajes o simplemente porque los realizadores destruyen a los personajes al aferrarse a combinar live-action con animaciones CG.
Afortunadamente, éste no es el caso de Don Gato y su pandilla, filme basado en la serie homónima de Hanna-Barbera que logró sus mayores glorias en nuestro país, razón por la que se accedió que el filme fuera realizado por Ánima Estudios en México, en coproducción con Illusion Studios de Argentina. Aunque esta noticia podría hacer temblar a muchos, fue lo mejor que pudo pasar a esta adaptación, pues el cariño y respeto con el que se realizó es evidente en todo momento y contribuyó a que los personajes mantuvieran su apariencia física y sobre todo, el peculiar humor que les caracterizó. Además, los aficionados podrán disfrutar de toda clase de referencias a la serie original, que van desde el tradicional sufrimiento de Demóstenes hasta la aparición de toda clase de personajes de antaño. A esto agreguemos que los nostálgicos podrán deleitarse con las voces originales de Benito Bodoque y Cucho, cortesía de Jorge "el Tata" Arvisu.
Por otro lado, la trama es muy sencilla, pero tiene lo necesario para justificar un largometraje sin que éste luzca como un capítulo extendido, e incluso incluye elementos que son capaces de modernizar a los personajes sin que éstos pierdan su esencia. En cuanto a nuevas apariciones, resalta la presencia del villano Lucas Buenrostro, quien pasa sin pena ni gloria, pero fastidia tras repetir su mismo chiste una y otra vez. Por otro lado, aunque se aprecia el humorismo del filme, el exceso de bromas y referencias hacen que por momentos la historia pierda continuidad y tenga algunos altibajos, por lo que algunos pueden sentirla cansada por momentos.
Finalmente, aunque la animación de Don Gato y su pandilla es considerablemente sencilla en comparación con filmes de estudios norteamericanos –incluyendo el uso injustificado del 3D–, esto será visto como una fortaleza para todos los nostálgicos que crecieron con la serie original. Incluso, podemos afirmar que gracias a estas acertadas decisiones, Don Gato y su pandilla es indudablemente la mejor adaptación de Hanna-Barbera realizada hasta ahora, superando con creces las lamentables versiones de Los Picapiedra, Scooby-Doo y El oso Yogi.
Trailer
Título original: Don Gato y su pandilla
País: MÉX / ARG
Año: 2011
Director: Alberto Mar (Imaginum)
Actores: Jorge Arvizu "El Tata"
Duración: -
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2011