Google cambió su política de privacidad y hay polémica
Ahora puede cruzar los datos de sus usuarios recogidos en todos sus servicios. Varios países exigen a la empresa dar marcha atrás. Arguyen que viola derechos.
A través del correo Gmail, Google centraliza el uso que los internautas dan a sus servicios
El mito de que en internet todo es gratuito quedó desterrado con la publicidad que uno recibe sin ningún consentimiento. No conforme con recopilar datos del interesado, Google acaba de implementar un polémico régimen de privacidad que pretende ir un paso más allá. Ahora varios países exigen dar marcha atrás con esta medida.
La acción de Google apunta a recoger y cruzar información privada entre cerca de 60 productos y servicios que brinda en forma gratuita. Esto se traduciría en avisos más efectivos y personalizados.
Este cambio, que entró ayer en vigencia, generó confusiones que la firma trató de aclarar tanto a los particulares como a gobiernos de distintos países, quienes desean entender la forma en cómo la compañía maneja y administra esos datos.
Una investigación de la Comisión de Protección de Datos francesa, por encargo de la Unión Europea, llegó a la conclusión de que la nueva regulación viola el derecho comunitario.
A través de un comunicado, la empresa se defiende argumentando: "Nuestra política de privacidad ahora explica, para la gran mayoría de nuestros servicios, qué datos estamos recopilando y cómo podríamos utilizarlos, en un lenguaje sencillo".
Otras firmas como Facebook, Microsoft, Apple y Sony -que también realizan un seguimiento- se diferencian porque poseen una visión fragmentada de cada usuario. En cambio Google es uno de los pocos privilegiados que puede obtener una perspectiva integral del interesado.
Además de saber hacia dónde se orientan sus búsquedas y qué puntos recorre con Chrome, su navegador, esto lo puede combinar con los videos que mira en Youtube, las citas que tiene en su calendario y el tipo de documentos que comparte. La clave para unificar todos estos servicios es el servicio de correo Gmail, que requiere estar registrado en forma permanente.
Si a esto se le suma un teléfono inteligente con Android, que obligatoriamente requiere una cuenta de Gmail, la situación se complejiza un poco más.
Para los críticos, la nueva política no da a los usuarios otra opción que aceptarla o dejar de usar los servicios de Google, lo que le otorga poderes sin precedentes para vigilar a los navegantes.
A su favor señalan que "la nueva política no cambia ninguna configuración de privacidad existente ni la manera en que la información personal es compartida fuera de Google".
Lo cierto es que no está diciendo cómo proteger la privacidad. Google sólo explica como reunirá información, combinándola de manera inteligente y usándola para vender más publicidad.