Perón salvó a Franco entre 1946 y 1949, cuando tanto EE.UU. como la Unión Soviética querían ahogar al franquismo. "Uno de los pocos problemas internacionales en el que Washington y Moscú parecían ponerse de acuerdo", escribe Rein. En esos años llegaban los embarques de cereales y carne que rescataron al pueblo español del hambre y a Franco de los disturbios sociales que podrían haber puesto a su gobierno al borde de la inestabilidad. Y el apoyo no se quedó en lo material. En diciembre de 1946, mientras la ONU imponía un boicot diplomático que dejó a Madrid prácticamente sin representantes extranjeros de jerarquía, Perón enviaba a España un nuevo embajador, Pedro Radío, quien fue recibido con clamorosas manifestaciones armadas por el aparato franquista, ansioso por resaltar que su país no estaba tan solo.
Perón decidió entonces dejarse utilizar por la propaganda del Caudillo. La expresión máxima fue el viaje de Evita, en 1947, que le sirvió al Generalísimo "para desviar la atención de las masas de sus privaciones y del ostracismo mundial, una especie de sustituto del proverbial pan y circo".
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=44475
La vida de Perón en el exilio se inició en Asunción del Paraguay, donde fue alojado en la finca particular de Ricardo Gayol -un próspero comerciante argentino- a pedido del presidente Stroessner. Pero a los pocos días debió ser internado en Villarrica, una localidad situada a 160 kilómetros de la capital paraguaya a pedido del nuevo Gobierno argentino. Como en seguida se produjo el dictamen del tribunal militar que le prohibió el uso del grado y del uniforme, Stroessner le aconsejó no quedarse allí por ser un país limítrofe de la Argentina. y le dio un salvoconducto para volar a Nicaragua, donde sería recibido sin problemas por Anastasio Somoza. Pero en una de las varias escalas decidió quedarse en Panamá y se alojó en el Hotel Washington, de la ciudad de Colón (en el otro extremo del canal), donde pensaba concluir el libro que empezara a escribir en Asunción: "La fuerza es el derecho de las bestias".
A los cuatro meses Perón debió irse también de Panamá porque se iba a realizar allí una reunión de presidentes americanos. Hizo una breve estada en Nicaragua, pero resolvió radicarse en Venezuela, a invitación del presidente Marcos Pérez Jiménez. En Caracas tomó contacto con Jorge Antonio, establecido allí después de su fuga hacia Chile. Pero el derrocamiento de Pérez Jiménez, a principios de 1958 lo obligó a refugiarse en la embajada dominicana y a salir imprevistamente de Venezuela, rumbo a Ciudad Trujillo.
Tras un par de años de descanso dominicano, asegurado por su amigo el presidente Rafael Leónidas Trujillo, Perón se fue a vivir a Madrid.
http://www.magicasruinas.com.ar/revistero/esto/revdesto152f.htm
Allá en el 52, cuando el padre de la patria, el General Perón, nos dijo que "derrochabamos" y decidió implementar una política de "shock"
Así explicaba la medida neoliberal:
"La economía justicialista establece que de la producción del país se satisface primero la necesidad de sus habitantes y solamente se vende lo que sobra; lo que sobra, nada más. Claro que aquí los muchachos, con esa teoría, cada día comen más y consumen más y, como consecuencia, cada día sobra menos. Pero han estado sumergidos, pobrecitos, durante cincuenta años; por eso yo los he dejado que gastaran y que comieran y que derrocharan durante cinco años todo lo que quisieran; se hicieran el guardarropa que no tenían, se compraran las cositas que les gustaban, y se divietieran también; que tomaran una botella cuando tuvieran ganas (...) pero, indudablemente, ahora empezamos a reordenar para no derrochar más..."
General Juan D. Perón
Citado en Mallon y Sourrouille (1973), 23.
¿Y a quienes benefició en ese momento?
Veamos que decía la Sociedad Rural
"Tributamos, entonces, a los dignos representantes de esos valores que actuaron inspirados por el Excmo. Señor Presidente de la Nación General Juan D. Perón, el señor ministro de Economía de la Nación, Dr. Roberto Ares, presidente de la Comisión Negociadora, como así también a todos sus integrantes, nuestro voto sincero de aplauso"
Sociedad Rural Argentina (luego de todos los beneficios que le otorgó en el protocolo de 1951)
Citado en Villarruel (1988), 428.
Hacia 1950, cuando estaba por rendir las últimas materias de la carrera de abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, Félix Luna se acercó al centro de estudiantes, afiliado a la Federación Universitaria de Buenos Aires cuya línea era contraria al gobierno del general Juan Perón.
Paralelamente, durante ese año y parte del siguiente, trabajó en la organización de la Juventud Radical. A poco de recibirse de abogado en 1951, vivió el episodio más angustiante de su vida, fue detenido, acusado de atentar “contra la seguridad del Estado”.
Una de Felix Luna
–Me llevaron preso a la comisaría de Boulogne –rememora–. Fue el día en que la Convención Radical proclamó la fórmula Balbín-Frondizi en junio de 1951. Había pasado la noche en la Convención, hablé por teléfono a casa por la mañana para ver si había habido alguna novedad y mis hermanas me dijeron, muy reticentemente, que había estado la policía buscándome. No me explicaba por qué sería. Yo era opositor, desde luego, pero no tenía una actividad que pudiera justificar una búsqueda policial. En esa época trabajaba en un juzgado y hablé con mi secretario, le conté qué pasaba, y él me dijo: ‘Venite, yo te voy a acompañar a la Jefatura a presentarte’. Efectivamente, me presenté en la Jefatura de Policía, en la calle Moreno. Nos presentamos ante no sé quién, me dijeron que tenía que esperar y me dieron tranquilidad. De ahí me llevaron en auto a una comisaría de Boulogne, donde estaban ya mis compañeros presos. Por eso, yo había caído. Eran mis compañeros de militancia estudiantil en el Centro de Derecho: Felipe Lunardello, el uruguayo Azarola Gil y Emilio Ariel Gibaja. Mario Seoane se había escapado y el rubio Juan Ovidio Zavala, también. El delito del que nos acusaban era el de tirar volantes, una cosa ridícula. Nos llevaron a Boulogne, porque allí fue donde se encontraron los volantes, en los que el Centro de Estudiantes adhería a una huelga ferroviaria. Los ferroviarios eran socialistas en general, y también había algunos anarquistas. Estuvieron presos con nosotros en Olmos más tarde.
http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=6954&pagina=2