Es un tanto arriesgado, entretenido, y arriesgado lo que están a punto de leer. Para mí Solari y Skay constituyen dos epicentros esenciales para la estructura narrativa del siglo XX en el marco nacional, le guste a quien le guste. La posibilidad de atrapar situaciones cotidianas e inefables (que no se pueden explicar por palabras) para nosotros en frases de esquina, con los pibes y un par de birras es sencillamente genial. Todo lo escrito en este post, de acá en adelante, son frases de los redondos, no hay (salvo algún cambio de género) ninguna modificación de mi parte. Opinemos, no del texto, armado a los tumbos y escuchando la lluvia, sino del deber ser. Otra vez, mi vómito es suyo.
Es una de esas noches donde a todos nos gusta, la misma bailarina, ay! y el mismo lunar. Apurando, bien el paquete, apuraste ese vaso. Saliste corriendo a la calle, que te estaba llamando.
-¿Dónde usás los dientes, mi amor?
-Clavados en el cuello, por hoy.
-Susanita, tan bonita. Tu pelo endulza, tu pañuelo, y a nadie le amarga un dulce.
-El mundo es tan chico, viejo, y sin embargo nunca, supe de alguien como vos.
-De la nada a la gloria me voy, así me das más.
-Yo sé que no puedo darte, algo más que un par de promesas, no!
-¿Cómo puede ser que te alboroten mis placeres?
-Yo te quisiera salvar, te voy a atornillar, te voy a herir un poquito más.
Ni bien amainó, la tormenta olvidó, las promesas hechas, ¡otra vez! Venía rápido, muy rápido, y se le soltó el patín, a él que era, rey de esta jungla, se le soltó un patín.
-Quemando la turbina, te escapás…¿Vas a volver a herirme, otra vez?
-¡Dios ya no me aguanta quieta! Me dijo ¡corré, corrida, apuró!
-Va a amanecer, y desde el muelle, veo el ferry en que te vas, el amor empezó a quedarte chico y el silencio lo enredó.
-¡No quiero verte más! Será así mi ceguera?
-Con lo que cuesta armar un full.
El tipo maduró pronto, y se pudrió bien temprano, un barro que asfixia esa anguila es la salvajada. Demasiados los moretones, y muy pocos los encantamientos, son tantos los cocineros que joden la sopa.
-Está dormida, o finge que duerme, llega una mosca y se posa en su boca, y sin embargo mi mundo termina en ella. Susanita, tan bonita, una nena que tu padre trajo.
-Incombustible no sos ¿cómo bancas ese infierno?
-Así es este amor, pilchitas de poliéster y santidad de virgen.
-Soñás la hoguera donde siempre sos la leña ¿cuánto tiempo más vas a estar refugiado en tu soledad?
-¿Era todo?- pregunté – soy un iluso.
-Estás tomando de más, y estás tolerando todo, lastimas tu corazón, porque ella te ha abandonado.
-Mordí el anzuelo, una vez más (siempre un iluso). Tiene metido hasta las cejas un triste papel, dice que el amor se muere, y no dice más, ¡vamos!
-La mujercita que amás, ésa suave flor judoca, la vá de maga zulú, y combina tus venenos, haciéndose la ingeniosa, odiosa, siempre fiel.
-Vino un grande y festejó lo dulce que tu padre trajo.
-¡Este asunto esta ahora y para siempre en tus manos, nene!
-Con lo que cuesta armar un full.
-Las despedidas son, esos dolores dulces. Gualicho de olvidar.
Alquiló una rana, rubia, tibia y haragana, se moría de ganas de matarla.
-Una tipa rapaz (como te gusta a vos), esa tipa vino a consolarte. Un poco de amor francés, no muerde; es una linda ración, con un defecto, con uno o dos, y es un cóctel que no se mezcla solo. Todo ese estúpido viaje de amor.
Le hizo un par de promesas imprudentes, y así fue, que de ella se aburrió.
-Marita lo hace por la guita.
-No sé, si no me gusta más que el rock, nunca la vi llorar, si no va sin frenos no anda bien, ni me encadena su show.
-Mirá que tipo espeso, sumiso como un guiso más, un vago de mil caravanas, a punto de quedar a pie. Pasó de moda el golfo, como todo ¿viste vos? Como tanta otra tristeza a la que te acostrumbrás.
-¡Ella debe estar tan linda!
-La más hermosa, niña del mundo, puede dar sólo, lo que tiene para dar. Ya no estás solo, estamos todos en naufragar.
-Ella fue por esa vez, mi héroe vivo bah, fue mi único héroe, en este lío…La más linda del amor, que un tonto ha visto soñar.
-El futuro llegó, hace rato, todo un palo ya lo ve. Ropa sucia, afuera.
El pibe de los astilleros nunca se rendía, tuvo un palacete, por un par de días, rapiñaba, montado a los containers, el maldito amor, que tanto miedo da. La hija del fletero, linda, infinita, volvió a Madrid, donde parece que es feliz.
Susanita:
Linda te extraño mucho, vieras que solo estoy, ya estoy aquí atrapado, en Honolulu. Esto es efímero, ahora efímero, ¡como corre el tiempo! Sobrio no te puedo, ni hablar, estoy perdido sin mi estupidez. Le das la copa al fin, al vencedor, tarea fina perdida en mi soledad. Siempre tengo a mi lado a mi dios (así me das más), un susurro muy especial (así me das más). Voy jugando de acuerdo al dolor. Lo que debes ¿cómo puedes, quedartelo? ¿Te escucho mucho? ¿Te empleo mucho? ¿Te sirvo mucho? ¿Te aprieto mucho? El infierno está encantador esta noche.
Ahora ya no lloro, preso en mi ciudad, casi ya no lloro, atrapado en libertad.
Nena te hago estas líneas, desde Honolulu.
-¡Es hora de levantarse, querido! ¿Dormiste bien?