Hola bitchis, hoy me levante con ganas de continuar con mi resumen definitivo de la filosofía del S.XX
Así que sigamos.
Pero antes que nada, puesto que algunos boludos se han quejado de que no hay separadores y que no se ve bien la letra, les voy a dejar escrito todo con una letra bien grande, y como separadores, les voy a dejar toda una serie pintorescas obras de arte de la antigüedad.
Ahora, tal como les dije, lo que sigue es tratar la filosofía continental.
Para estudiar esta corriente filosofía propuse dividirla en dos escuelas principales: en la estructuralista y en la fenomenológica.
Ahora, visto y considerando que explicar estas dos escuelas se va a hacer algo largo y tedioso, hoy voy a tratar sólo sobre la escuela estructuralista.
Ahora bien, vamos a referirnos al estructuralismo como escuela a partir de considerar dos de sus hitos: Saussure y el “curso de lingüística general” (1916) y Lévi Strauss y “Las estructuras elementales del parentesco” (1949).
Estos dos hitos son, en su consecución, los que van a sentar las bases para la escuela estructuralista. Y esto porque la discriminación y utilización del segundo de estos personajes sobre las ideas y metodología del primero van a ser lo que genere una consecución de saberes y elementos metodológicos que van a dar por fundada algo así como una escuela de pensamiento.
En verdad, Lévi Strauss va a ser el primer pensador que podemos llamar estructuralista. Ya que es él quien toma el método de estudio que Saussure aplicó a la lengua para poder aplicarlo a otras realidades.
En lo que sigue vamos a ver cómo hace esto, y al mismo tiempo vamos a ver cuáles son elementos formales irreductibles que se repiten y que van a formar las bases de esta escuela.
Pero primero, para que esto sea comprensible, voy a dar una definición cuasi formal y básica de “estructura” para que sirva de guía y material sobre el cual poder trabajar.
Entiendo por estructuras unos constructos formales, referenciales e independientes que versan sobre una totalidad objetiva de carácter complejo.
Estos constructos o construcciones --la naturaleza de ellas por ahora no importa—describen y ensamblan, mediante la discriminación y explicitación de los componentes y elementos de alguna totalidad específica, un sistema (abierto o cerrado) donde cada hecho objetivo destacable y significante de la totalidad --sobre la que este versa-- queda asociado a una suerte de significación que este mismo hecho tiene, producto de su pertenencia, al interior de la totalidad objetiva estudiada y sistematizada.
De este modo, en el sentido más amplio posible, las estructuras que elabora el estructuralismo son una suerte de sistemas donde, en principio, pueden verse como constitutivas dos cosas: por un lado un elemento destacable y significante, y por otro lado, un elemento significado o destacado (que aquel destaca) asociado (de uno u otro modo) al primero.
La unión de ambos, el vínculo de estos dos elementos (la unidad significado-significante), es lo que abstractamente constituye las partículas elementales e irreductibles que ensambla y articula la estructura.
La estructura guarda para cada uno de estas partículas elementales distintos roles y preeminencias (pudiendo ser, entre otras, ser parte de los elementos estructurantes y estructurados).
Asimismo, metodológicamente hablando, en la práctica estructural, estos elementos se definen principalmente mediante estudios diacrónicos y sincrónicos (es decir, mediante estudios comparativos). Mientras que los resultados de estos estudios, ya sistémicamente hablando, conforman los elementos irreductibles que ensamblan la estructura por la relación negativa que los caracteres significantes y significativos de estos, mantienen en cada caso con los caracteres significantes y significativos (cada uno por su parte) de todos los demás miembros ensamblados.
Ahora, para ver cómo opera sobre las ciertas realidades estos “sistemas” veamos cómo se estructura en Saussure la lengua en general y cómo se estructura en Levi Strauss la sociedad de una tribu x.
Primero vamos al caso de Saussure. Tomemos un hecho cualquiera de la lengua bajo estudio estructural: una palabra.
Para que el sistema de la lengua de Saussure sea una estructura en el sentido del estructuralismo, la palabra como palabra, para sistematizarse en el esquema formal que vimos, va a requerir dos cosas: un modo de destacarse y un hecho significado al interior de la totalidad compleja que es la realidad de la lengua.
Nosotros tenemos como hecho la palabra “árbol”.
En este caso, lo destacable de la palabra, en el caso de la lengua, va a ser la fonación de la palabra. Así vamos a asignar la variable del “significante” la fonación “árbol”.
Resta ahora establecer qué cosa significa esta fonación en la realidad compleja que es la lengua.
¿Qué elemento “significado” tiene esta fonación “árbol”, que es capaz de otorgarle sentido dentro del todo de la lengua?
Saussure hipotetizó que al interior del fenómeno psíquico de la lengua, el elemento “significado” por la fonación de la palabra “árbol” es una suerte de realidad psíquica que él llamó “imagen acústica de un árbol”.
Una vez localizado para el elemento destacado un elemento significado específico dentro de la totalidad estudiada de base, al elemento estructural irreductible que resulta de la unión de ambos, Saussure lo llamó “signo lingüístico”.
Luego, dentro del sistema de los “signos” que ahora es la lengua como totalidad estructurada, el significante “árbol” va a quedar definido por oposición y modo a todos los demás significantes que son parte del sistema, y el significado “la imagen acústica de un árbol” va a quedar definido por oposición y modo a todas las demás imágenes acústicas que pertenecen al sistema.
Luego para Saussure este sistema va a tener una serie de corolarios que van a venir a ser hipótesis sobre el valor y la naturaleza de las partes estructurantes del sistema de la lengua, que aquí no vienen a cuestión (aquí me refiero a la naturaleza psíquica del fenómeno de la lengua, su relación abierta con el fenómeno del habla, etc, etc).
Ahora pasemos ecotadamente a Levi Strauss y a su antropología estructuralista.
Hecho a estructurar: ésta muñeca vudú.
Lo destacable es el artefacto muñeca, la muñeca empírica (significante).
Mientras que el significado de esta muñeca va a ser el hecho cultural “ser vudú”, “ser instrumento y canal de daño mágico destructivo”.
La partícula o el elemento estructural “muñeca vudú” logrado es así un hecho antropológico-social del sistema estructurado de la sociedad tribal x.
En ambos caso el sistema se repite. Un hecho destacable queda definido en su sentido o significado o referencia a partir de otro hecho que ocurre a un nivel más profundo, invisible o abstracto que asimismo es parte de la totalidad compleja estudiada.
Ahora bien, esta propiedad del estructuralismo, esta sistematicidad, sumada a su metodología de estudio, va a ser aquello que constituye su esencia.
El estructuralismo como escuela va a utilizar método y esquema para abordar las totalidades complejas bajo su estudio.
Este método y este esquema, al ser formales, van a permitir transferir las funciones sistemáticas a elementos de la totalidad estudiada. De este modo, la cesura significado-significante para ciertos autores tendrá una cierta relevancia y sentido, mientras que para otros, otro. Esto se ejemplifica bien en el caso de Saussure y Levi Strauss. La unión de significado y significante en el sistema de la lengua se denomina “signo lingüístico”, mientras que al interior de un sistema etnográfico se denomina “hecho socio-cultural”. Sin embargo, formalmente, significado y significante, más allá de los contenidos del sistema que estructuren, son dos necesidades formales del sistema estructural que es propio del estructuralismo.
Desde aquí se tienen que pensar las otras propuestas que pertenecen a esta escuela de pensamiento.
Las diferencias de cada una de las propuestas con las demás serán cuestiones de grado e hipotéticas sobre cuáles y de qué modo son los componentes más pertinentes para colocar como variables formales a la hora de sistematizar una totalidad compleja bajo estudio.
Ahora bien, en el momento en que estos elementos esenciales del estructuralismo comienzan a ser estudiados, en el momento que el estructuralismo como práctica metodológica y sistémica se itera y comienza a indagar sobre sus posibilidades últimas y alcance, surge el post-estruturalismo.
El post estructuralismo va a llevar las posibilidades del estructuralismo hasta el límite para referirse nuevamente ciertas totalidades complejas que va a intentar estudiar.
Para ejemplificar esto voy a referirme brevemente a los aspectos esenciales de un caso paradigmático, el de Derrida, y luego voy a hacer lista brevemente de los elementos sistemáticos estructurales que organizan (modificados pero nunca superados) el pensamiento de algunos de estos autores.
Derrida va a volcar una metodología estructural modificada a una totalidad compleja bajo estudio llamada literatura.
El estudio de esta realidad compleja va a ser llamado “gramatología” (gramma- escritura, -logía, estudio] y va a estudiar a la realidad del texto –la presencia de lo literal-- de tal manera que va a entender por texto y escritura la totalidad de las cosas presentes. Este estudio estará fundamentado en dos cosas: en una crítica a una metafísica de la presencia (denunciada por él como de corte logocentrista) y en una propuesta textualista.
Para Derrida el logocentrismo es la tendencia occidental que pone la verdad en la fonación del discurso, mientras que su textualismo es un intento de trascender esta circunstancia y violencia de la verdad-como-hacer-presente.
Derrida piensa que el logocentrismo es la base de toda estructura del saber y la verdad hasta la fecha, mientras que el textualismo va a ser planteado por él como un movimiento deconstruccionista que va a ir en contra de estas estructuras dogmáticas del saber que le dan preeminencia al logos.
Para el textualismo, en la presencia --como totalidad bajo estudio-- sólo hay de manera silente (es decir, sin logos) escritura y archi-escritura, es decir, sólo texto: en la hoja y en las letras por un lado (en la escritura del libro), y frente nuestro, por el otro, como la presencia de las cosas (archi-escritura).
Para el hombre la lectura siempre ha sido la unión del logos con el texto, mientras que para Derrida ésta será sólo el traspaso de una escritura a otra (el deslizarse dentro de la cesura de la ausencia de la presencia). Este traspaso que él propone es la unión estructural y elemental significado-significante. Sólo que modificada. Ya que en ella una escritura no va a referir al logos y luego a la presencia, sino que una escritura-presencia va a venir a referir solamente a otra escritura-presencia en un juego infinito.
Si se ha leído con atención, los elementos estructuralistas de la propuesta del textualismo saltan a la vista por todos lados.
La desestructuración, la deconstrucción de las estructuras arraigadas en el pensamiento occidental, va a ser llevada a cabo luego por diferentes dispositivos y procedimientos que van a ser recolectados de la crítica literaria así como también de la literatura como género narrativo-artístico. Para Derrida este proceder y este modo de hacer las cosas es el único capaz de garantizar una lectura libre del texto de la realidad y lejos de la violencia de la verdad logocéntrica.
Luego, de la misma manera que Derrida otros autores también denominados post-estructuralistas también han modificado la sistemática estructuralista para encarar ciertas totalidades complejas. Así fue como Lacan, por ejemplo, modificó se apropió de la metodología estructural, ajustó ciertos elementos de su sistemática (la relación significado-significante) y propuso que la psíquis no sólo estaba estructurada a la manera de un lenguaje, sino que el único modo de acceder a su realidad individual es comportarse a partir de unas determinadas normativas prácticas fundamentadas en ciertos aspectos de la dinámica sistémica del estructuralismo. Por otra parte Althusser utilizó el enfoque estructural para estudiar ciertas totalidades complejas hipotetizadas por la teoría marxista llamadas ideologías. Mientras que Deleuze, más allá tan amplio espectro de sus preocupaciones y la variedad de sus propuestas, quedó en sus investigaciones muy ligado al problema del vínculo que habría entre los elementos sistémicos de significado y significante, y lo estudió tanto abstractamente (en su “lógica del sentido”) como históricamente (en Espinoza como expresión y tratándose quizás de acercarse a Frege) y en Leibnitz (desde el concepto de pliegue y armonía preestablecida)).
Sobre los demás autores no trataré, la razón es la siguiente: tanto los estructuralistas como los post estructuralistas problematizan desde una cierta matriz formal que le otorga a su práctica descriptivo-investigativa una dinámica formativa sobre la naturaleza de las totalidades complejas o fenómenos.
Esta dinámica, tiene dos lados: un lado interno y un lado externo.
El lado interno refiere a las relaciones de asociación internas de los elementos del sistema mientras que el lado externo refiere al objeto puesto bajo la mirada formalizante y sistematizadora.
Mientras que el primer estructuralismo es preponderantemente formalizador y con una tendencia a darle preeminencia a la estructura de la totalidad estudiada, el post estructuralismo es un movimiento formalizador con una tendencia a darle preeminencia a una cierta naturaleza misma del objeto de estudio. En el primer caso una totalidad compleja se va ajustando a la estructura que la contiene, mientras que en el segundo, caso los elementos constituyentes de la estructura y su sistemática se van ajustando a la totalidad compleja tenida por objeto.
En estos dos movimientos históricos se muestran dos cosas: una es el límite de la sistémica y de sus partes constituyentes para abordar la realidad fenoménica y la segunda es la posibilidad abierta de que una totalidad compleja no pueda ser sistematizada; ni con la sistemática de las estructuras y ni con ninguna suma articulada de elementos estructurantes aislados.
Con estas dos cosas el estructuralismo como tal, en cualquiera de sus variantes, encuentra su límite metodológico, sistemático y práctico, y con ello, como escuela, su final.
Eso es todo por hoy.
La próxima les dejo algo sobre la escuela fenomenológica y la hermenéutica.