El Chupacabras
El término chupacabras es el nombre de un críptido legendario contemporáneo, que se describe como un ser que atacaría a animales de diferentes especies en zonas ganaderas o rurales. El mito tuvo su origen en la isla de Puerto Rico. Se cuenta que existe en México, América Central y América del Sur, en países como Costa Rica, México, Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil, Puerto Rico, Honduras, Nicaragua, Colombia, Guatemala, El Salvador, Panamá, Perú, Chile, Uruguay, Venezuela, Paraguay y en algunas zonas del sur de Estados Unidos.
El 1 de mayo de 1996 un reportaje en un programa de noticias de la televisión mexicana alertaba a la población sobre el creciente número de mutilaciones animales en las regiones de Jalisco, Sinaloa y Veracruz, especialmente esta última en las poblaciones de Las Trancas, Tlaliscoyan y Nachital, cuya economía gira en torno al ganado caprino.
Sin embargo la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Veracruz no realizó ninguna investigación argumentando que se habían enterado a través de los medios de comunicación. La opinión de los expertos fue que se trataban de ataques de coyotes o murciélagos.
Las primeras especulaciones hablaban de una nueva especie de murciélago gigante de metro y medio de tamaño y un peso de unos 9 kg que podría haber inmigrado procedente de Sudamérica, algo así como los enjambres de abejas asesinas africanas.
José Burria, del Departamento de Agricultura Federal, atribuyó por su parte las muertes a algún coyote o felino, posiblemente exacerbado por la sequía en el norte del país. Claro que no supo indicar por qué no habían ocurrido nunca antes en situaciones semejantes. Mientras, las historias corrían gracias a una prensa siempre ansiosa de aumentar sus dividendos, destacando en esta labor los periódicos Sol de Sinaloa y Sol de Occidente.
El miedo se iba extendiendo y las economías locales percibían los efectos de la poca predisposición a salir de sus hogares, sobre todo de noche, por parte de lugareños de las pequeñas poblaciones del norte de México. Ellos argumentaban que un humanoide mujer-lobo aullaba y gemía en la oscuridad. Este hecho tiene, según se dice, un precedente en la inusual ola de mutilaciones animales que asoló la República Dominicana en 1978. Las noticias de que seres humanos habían sido atacados por el Chupacabras encendió mucho más los ánimos.
Teodora Reyes, vecina del villorrio Alfonso Genaro Calderón (sic), en el estado de Sinaloa, mostró por televisión unas extrañas "marcas de mordiscos", que en realidad parecían laceraciones o quemaduras, producidas por una garra del Chupacabras. Sin embargo ella no fue la única. Ángel Pulido, un granjero radicado en el estado de Jalisco, mostró pinchazos semejantes en su brazo derecho debidos, según señaló, a un gigantesco murciélago que se parecía a una bruja. Y el alud aumenta de volumen conforme progresa por la ladera descendente y aparecen nuevas "víctimas" con pinchazos en puntos diversos del cuerpo y de los que no poseían conciencia.
En el estado de Nayarit, la policia judicial, según se dice, abrió fuego contra un Chupacabras en plena fuga antes de saltar una cerca de 1,80 metros.
Tipos de apariencias descritas[editar]
Así, se dice que el chupacabras aparece prominentemente en las siguientes formas específicas:
Reptiliana:
Es la descrita más comúnmente, presentaría piel gris-verdoso, escamosa y con espinas dorsales o canillas agudas que corren hacia abajo de su parte posterior. Aproximadamente de 0,9 a 1,2 m de altura, y saltaría de manera similar a un canguro.2 3
Mamífera: la segunda variedad también se pararía y saltaría como el canguro, y tendría la piel gruesa con un pelo facial grisáceo. La cabeza sería similar a un perro, y su boca presentaría dientes grandes. Incluso varios testigos aseguran haberlos visto saltar más de 50 metros y en línea recta, sorprendentemente sin el uso de alas u otro medio de sustento aerodinámico.[cita requerida]
Murciélago: los testigos claman que algunos chupacabras estarían cubiertos de pelo negro, presentarían ojos rojos, una cabeza ovalada y alas tipo murciélago. Algunas veces se arrastrarían en cuatro patas, y otras veces se pararían erguidos (como perros de la pradera). Serían muy rápidos, puede escalar, y se caracterizarían por correr lejos cuando son vistos.[cita requerida]
Canina: se presentaría como una raza extraña de perro salvaje sin pelo, tiene un canto espinal pronunciado, cuenca ocular inusualmente pronunciada, dientes y garras de un canino típico según lo describe Fernando Maldonado. Maldonado dice que este animal es el resultado del cruce entre varias especies de perros salvajes, aunque los entusiastas claman que puede ser que sea de un reptil extinto similar a un perro. Un caso durante 2000 en Nicaragua de un supuesto cadáver de chupacabras que fue encontrado apoya la conclusión que es simplemente una extraña casta de perro salvaje. El alegado cadáver del animal fue encontrado en Tolapa, Nicaragua, y se hizo un análisis forense en UNAN-León. Patólogos en la Universidad encontraron que tan sólo era un perro; no obstante era un ejemplar inusual. Debe ser notado, que existen diferencias morfológicas muy llamativas entre las diversas castas de los perros (de las cuales los perros salvajes han descendido) que explican fácilmente las extrañas características de tales animales.[cita requerida]
El término chupacabras es el nombre de un críptido legendario contemporáneo, que se describe como un ser que atacaría a animales de diferentes especies en zonas ganaderas o rurales. El mito tuvo su origen en la isla de Puerto Rico. Se cuenta que existe en México, América Central y América del Sur, en países como Costa Rica, México, Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil, Puerto Rico, Honduras, Nicaragua, Colombia, Guatemala, El Salvador, Panamá, Perú, Chile, Uruguay, Venezuela, Paraguay y en algunas zonas del sur de Estados Unidos.
El 1 de mayo de 1996 un reportaje en un programa de noticias de la televisión mexicana alertaba a la población sobre el creciente número de mutilaciones animales en las regiones de Jalisco, Sinaloa y Veracruz, especialmente esta última en las poblaciones de Las Trancas, Tlaliscoyan y Nachital, cuya economía gira en torno al ganado caprino.
Sin embargo la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Veracruz no realizó ninguna investigación argumentando que se habían enterado a través de los medios de comunicación. La opinión de los expertos fue que se trataban de ataques de coyotes o murciélagos.
Las primeras especulaciones hablaban de una nueva especie de murciélago gigante de metro y medio de tamaño y un peso de unos 9 kg que podría haber inmigrado procedente de Sudamérica, algo así como los enjambres de abejas asesinas africanas.
José Burria, del Departamento de Agricultura Federal, atribuyó por su parte las muertes a algún coyote o felino, posiblemente exacerbado por la sequía en el norte del país. Claro que no supo indicar por qué no habían ocurrido nunca antes en situaciones semejantes. Mientras, las historias corrían gracias a una prensa siempre ansiosa de aumentar sus dividendos, destacando en esta labor los periódicos Sol de Sinaloa y Sol de Occidente.
El miedo se iba extendiendo y las economías locales percibían los efectos de la poca predisposición a salir de sus hogares, sobre todo de noche, por parte de lugareños de las pequeñas poblaciones del norte de México. Ellos argumentaban que un humanoide mujer-lobo aullaba y gemía en la oscuridad. Este hecho tiene, según se dice, un precedente en la inusual ola de mutilaciones animales que asoló la República Dominicana en 1978. Las noticias de que seres humanos habían sido atacados por el Chupacabras encendió mucho más los ánimos.
Teodora Reyes, vecina del villorrio Alfonso Genaro Calderón (sic), en el estado de Sinaloa, mostró por televisión unas extrañas "marcas de mordiscos", que en realidad parecían laceraciones o quemaduras, producidas por una garra del Chupacabras. Sin embargo ella no fue la única. Ángel Pulido, un granjero radicado en el estado de Jalisco, mostró pinchazos semejantes en su brazo derecho debidos, según señaló, a un gigantesco murciélago que se parecía a una bruja. Y el alud aumenta de volumen conforme progresa por la ladera descendente y aparecen nuevas "víctimas" con pinchazos en puntos diversos del cuerpo y de los que no poseían conciencia.
En el estado de Nayarit, la policia judicial, según se dice, abrió fuego contra un Chupacabras en plena fuga antes de saltar una cerca de 1,80 metros.
Tipos de apariencias descritas[editar]
Así, se dice que el chupacabras aparece prominentemente en las siguientes formas específicas:
Reptiliana:
Es la descrita más comúnmente, presentaría piel gris-verdoso, escamosa y con espinas dorsales o canillas agudas que corren hacia abajo de su parte posterior. Aproximadamente de 0,9 a 1,2 m de altura, y saltaría de manera similar a un canguro.2 3
Mamífera: la segunda variedad también se pararía y saltaría como el canguro, y tendría la piel gruesa con un pelo facial grisáceo. La cabeza sería similar a un perro, y su boca presentaría dientes grandes. Incluso varios testigos aseguran haberlos visto saltar más de 50 metros y en línea recta, sorprendentemente sin el uso de alas u otro medio de sustento aerodinámico.[cita requerida]
Murciélago: los testigos claman que algunos chupacabras estarían cubiertos de pelo negro, presentarían ojos rojos, una cabeza ovalada y alas tipo murciélago. Algunas veces se arrastrarían en cuatro patas, y otras veces se pararían erguidos (como perros de la pradera). Serían muy rápidos, puede escalar, y se caracterizarían por correr lejos cuando son vistos.[cita requerida]
Canina: se presentaría como una raza extraña de perro salvaje sin pelo, tiene un canto espinal pronunciado, cuenca ocular inusualmente pronunciada, dientes y garras de un canino típico según lo describe Fernando Maldonado. Maldonado dice que este animal es el resultado del cruce entre varias especies de perros salvajes, aunque los entusiastas claman que puede ser que sea de un reptil extinto similar a un perro. Un caso durante 2000 en Nicaragua de un supuesto cadáver de chupacabras que fue encontrado apoya la conclusión que es simplemente una extraña casta de perro salvaje. El alegado cadáver del animal fue encontrado en Tolapa, Nicaragua, y se hizo un análisis forense en UNAN-León. Patólogos en la Universidad encontraron que tan sólo era un perro; no obstante era un ejemplar inusual. Debe ser notado, que existen diferencias morfológicas muy llamativas entre las diversas castas de los perros (de las cuales los perros salvajes han descendido) que explican fácilmente las extrañas características de tales animales.[cita requerida]