Leonardo Batic
Cuando la diversión es el trabajo
El estudio se encuentra en una habitación más bien chica dentro de la casa, tiene una ventana enorme hacia el jardín y las dos paredes laterales cubiertas de libros, y películas. La tercera tiene una plancha de corcho de donde cuelgan los últimos trabajos: algunas imágenes de Scooby Doo, un dibujo para el Día del Amigo, varios duendes, y más abajo las creaciones de los tres hijos de Leonardo Batic.
“Cuando voy a la escuela de los chicos y dibujo el primer Bugs Bunny me convierto en un héroe”, dice Batic y sonríe. El dibujante platense cerró ayer con una charla la “12º Muestra de Humor Gráfico, Historieta e Ilustración” en el Centro Cultural Islas Malvinas, donde desarrolló su experiencia en “Duendes del Sur”, el estudio que comparte con sus colegas Walter Carzon y Pablo Zamboni.
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Este emprendimiento nació en nuestra ciudad en los años ‘90, a pesar de que en esa década “se destruyó gran parte de la industria nacional de historietas. Sin embargo, para nosotros fue un momento muy particular”, cuenta Batic. Los tres socios que hoy conforman “Duendes del Sur” se conocieron en Bellas Artes cuando Batic, que ya había cursado tres años de periodismo, decidió cambiar de facultad con un objetivo bien claro: aprender a dibujar para publicar.
Así empezaron un camino que hasta hoy recorrieron juntos, aunque sin perder las trayectorias individuales. La misma búsqueda que llevó a Batic a la facultad de 7 y 60, hizo que comenzara a viajar a Buenos Aires en busca de esa publicación que aceptara sus trabajos. “Walter y Pablo pudieron ubicarse en la revista Humor a partir de un conocido, y yo conseguí ir a aprender a un estudio en capital”, detalla Batic.
En ese estudio le prohibieron tocar el lápiz por un buen tiempo, y trabajaba de traductor de los guiones de cómics para los dibujantes. “Creo que ahí está el secreto de toda la historia, en eso de bancarse uno mismo los viajes para ir y venir de capital, empezar de abajo”, dice el ilustrador.
No pasó mucho tiempo para que lo llamaran y contrataran de la Warner, donde había enviado algunos dibujos. “Hubo varios factores que nos ayudaron a convertir la asociación de tres amigos en una empresa”, asegura Batic, y aunque parezca paradójico entre ellos figura la inexperiencia. Los tres dibujantes comenzaron a elaborar una técnica propia para trabajar copiando el método de trabajo de las historietas “hicimos una revolución sin saberlo”, señala Batic.

Los Duendes del Sur, entonces crecieron hasta ser cerca de 50 trabajando en distintas áreas de la producción de ilustraciones hasta que llegando a finales de los ‘90 el 1 a 1 los terminó perjudicando, “éramos muy caros”, explican los socios. El único cliente que les quedó era de Nueva York, con quien perdieron contacto después de la caída de las torres y lo que era crecimiento se transformó en deuda.
“Somos ilustradores no empresarios, así que nos tranquilizamos y empezamos a acostumbranos a ser menos”, relata Batic.
De a poco se fueron poniendo de pie nuevamente. Batic encontró un lugar donde desarrollar aquel oficio de periodista olvidado y combinarlo con su costado de dibujante: los duendes y hadas. La editorial Albatros aceptó su proyecto de recuperar estos seres extraordinarios pero con color local, “ya no quería copiar historias de afuera, así que esta oportunidad me permitió posicionarme como escritor e ilustrador”, señala el autor de tres libros que recuperan mitologías del sur, norte y litoral de nuestro país.
¿Cómo hacer entonces para vivir de una profesión que limita entre el arte y el oficio?, según Batic hay cosas a las que no se puede renunciar. La primera es saber jugar y divertirse con el trabajo, aunque sin dejar de ser sistemático y profesional, la segunda es “mantener la calidad y el respeto por la gente que te sigue”, y fundamentalmente “saber que siempre hay un lugar para los que se esfuerzan, si te apasiona lo que hacés podes vivir de lo que te gusta”, asegura Batic. El secreto parece ser siempre tener el horizonte más lejano posible.
Ma. Soledad Vampa
Pasaron por las manos de Batic
Asterix y Obelix
Hola Enfermera!

