En aquella selva llamada ciudad
sobresaliste entre tus compañeras,
como una tempestad,
me dejas en cegueras.
Cuando tu fragancia azota
mi corazón se alborota
queriendo encontrarte
y así poder contemplarte.
¡Oh, Jasmín!...
sublime presciencia conmovedora,
que fuese eterna,
tu existencia desgarradora.
El aroma que a de transportar,
mortales al Edén,
hoy me tienes que exportar...
y mañana también.
sobresaliste entre tus compañeras,
como una tempestad,
me dejas en cegueras.
Cuando tu fragancia azota
mi corazón se alborota
queriendo encontrarte
y así poder contemplarte.
¡Oh, Jasmín!...
sublime presciencia conmovedora,
que fuese eterna,
tu existencia desgarradora.
El aroma que a de transportar,
mortales al Edén,
hoy me tienes que exportar...
y mañana también.