La revolución rusa fue uno de los acontecimientos clave de la historia del siglo XX. La primera guerra mundial sometió a tensiones brutales a la sociedad rusa y provocó la revolución que acabó con la autocracia zarista. Tras una efímera experiencia liberal, en noviembre de 1917 triunfó la primera revolución comunista de la historia.
La sociedad del antiguo imperio ruso zarista nunca volvió a ser la misma. Los cambios emprendidos por la revolución transformaron radicalmente la economía y la sociedad soviéticas.
La situación social y económica de Rusia
Trostky escribió en su prólogo de "Historia de la Revolución Rusa" : "Rusia hallábase enclavada entre Europa y Asia, no sólo geográficamente, sino también desde un punto de vista social e histórico. Se diferenciaba en la Europa occidental, sin confundirse tampoco con el Oriente asiático, aunque se acercase a uno u otro continente en los distintos momentos de su historia, en uno u otro respecto. El Oriente aportó el yugo tártaro, elemento importantísimo en la formación y estructura del Estado ruso. El Occidente era un enemigo mucho más temible; pero al mismo tiempo un maestro. Rusia no podía asimilarse a las formas de Oriente, compelida como se hallaba a plegarse constantemente a la presión económica y militar de Occidente."
En 1914 el imperio zarista era una gran potencia que se extendía por veintidós millones de kilómetros cuadrados a lo largo de Europa y Asia y contaba con ciento setenta millones de habitantes.
La organización social de Rusia estaba basada en la mas absoluta desigualdad. distinguiendose dos clases sociales bien marcadas, a saber:
- La Nobleza.- con el Zar a la cabeza, constituía junto con la aristocracia, la clase privilegiada de Rusia. Ellos dirigían el gobierno, eran los mas grandes propietarios, disfrutaban de todos sus derechos y gozaban, así mismo, de toda clase de privilegios. Mostrabanse ajenos e insensibles a las necesidades y sufrimientos del pueblo.
- El Pueblo.- estaba formado por profesionales, empleados, obreros y campesinos, que clamaban porque se les reconociese sus libertades y derechos, porque desapareciese la explotación, el excesivo numero de horas de trabajo y los bajos jornales.
En condición verdaderamente denigrante, se encontraban los siervos, rezago del Medievo, llamados mujiks, que considerados como cosas, podían ser enajenados juntamente con la tierra o hacienda a la que se hallaban incorporados.
El sistema económico imperante, se caracterizó por el monopolio de la tierra y de las riquezas a cargo de un grupo minoritario (nobleza y aristocracia), mientras la mayoría de la población se hallaba sumida en la mas completa miseria e ignorancia.
Por otra parte, tanto los campesinos como los obreros eran explotados en la forma por demás inhumana, en las haciendas y en las fabricas, al exigirseles un elevado numero de horas de trabajo diario (hasta 15 horas) y recibir, en cambio, reducidos salarios, con los que no podía satisfacer ni sus mas apremiantes necesidades. Esta situación se agravo debido a la falta de una agricultura e industria altamente tecnificadas y modernizadas, que no suministraban una producción a tono con las necesidades del país.
El imperio zarista y la guerra
Rusia hallabase gobernada por una monarquía absoluta y despótica, donde la voluntad del soberano (denominado Zar, es decir: Gran Rey) era considerada como ley. El Zar tenía, pues, un poder ilimitado; gobernada en forma arbitraria, es decir, sin dar cuenta de sus actos a nadie y sin respetar las libertades y derechos de sus súbditos. Indiferente a las aspiraciones de las mayorías, no demostró interés por el progreso y bienestar de su pueblo. Por otra parte, la Duma o Parlamento, casi siempre se mostró dócil e incondicional al soberano.
Coronación del Zar Nicolas II el 1 de Noviembre de 1894. Último de la dinastía Romanov
Desde 1905, Rusia vivió importantes transformaciones económicas. Aunque los campesinos analfabetos seguían siendo la mayoría de la población del imperio, las reformas de Sergei Witte, ministro del zar Nicolás II, favorecieron una intensa industrialización en unos pocos núcleos industriales urbanos y el nacimiento de un proletariado pobre y combativo. Esta sociedad en transformación chocaba con una autocracia en la que el poder absoluto del Zar se sustentaba en la todopoderosa Ojrana, la policía política.
El Zar Nicolas II y su familia
En ese contexto, la guerra mundial fue especialmente dañina para Rusia. En un país atrasado, el esfuerzo bélico (a mediados de 1915 los rusos habían sufrido más de dos millones de bajas) y la escasez de alimentos y combustible derrumbaron la moral de guerra de la población. Rusia se convirtió en el caldo de cultivo perfecto para la agitación revolucionaria.
Soldados rusos en la Primera Guerra Mundial.
Al descontento social, se le unió la impopularidad del zar Nicolás II, que se había puesto personalmente al frente del ejército ruso y que era considerado por la población como el responsable máximo de la catástrofe de la guerra. La hambruna se extendió entre la población civil y las mercancías comenzaron a escasear. La economía rusa, que antes de la guerra contaba con la tasa de crecimiento más alta de Europa, se encontraba aislada del mercado europeo. La situación terminó por estallar en marzo de 1917.
La Revolución de Febrero de 1917
En marzo de 1917, febrero en el antiguo calendario juliano, las protestas espontáneas de la población de Petrogrado (la actual San Petersburgo), derivaron en una insurrección revolucionaria. El 23 de febrero jul./ 8 de marzo de 1917 greg., Día Internacional de la Mujer y tradicional fecha de protestas socialistas, la mayor fábrica de Petrogrado, la factoría Putílov —que empleaba a treinta mil obreros—, se hallaba cerrada y sus miles de trabajadores quedaron en situación desesperada. Con motivo del Día Internacional de la Mujer que progresivamente alcanzaron un fuerte tono político y económico. Incidentes entre amas de casa en las largas colas por conseguir pan se convirtieron en manifestaciones espontáneas contra la monarquía y a favor del final de la guerra. Comenzó así el levantamiento popular que acabó con la monarquía, sin preparación ni coordinación de los partidos revolucionarios.
Manifestación popular en contra del gobierno del Zar en Petrogrado (hoy San Petersburgo)
Como el ambiente para la insurrección del pueblo contra la monarquía estaba ya preparada, precipitaron, pues, la revolución: la aguda crisis de alimentos que provoco una hambruna general, sobre todo en la capital (Petrogrado), las frecuentes y aplastantes derrotas de los ejércitos rusos en la guerra contra Alemania y las sangrientas represiones ordenadas por el gobierno. Fue en este clima en que estallo la revolución en la Capital rusa y luego se propago en todo el país.
Soldados en una barricada en una calle de Petrogrado en febrero
La miseria y la falta de alimentos en el duro invierno ruso desencadenaron una serie de huelgas espontáneas en las fábricas de Petrogrado. Las tropas enviadas a reprimir las protestas confraternizaron con los huelguistas.
Todos los regimientos de la guarnición de Petrogrado se unieron a la revuelta. Fue el triunfo de la revolución. Presionado por el Estado Mayor, el zar Nicolás II abdicó el 2 de marzo: «Se deshizo del imperio como un comandante de un escuadrón de caballería». Su hermano, el gran duque Miguel Aleksándrovich, rechazó al día siguiente la corona. Fue el fin del zarismo y se produjeron las primeras elecciones al sóviet de los trabajadores de la capital, el Sóviet de Petrogrado. El primer episodio de la revolución se había saldado con más de un centenar de víctimas, principalmente manifestantes,
Soldados cosacos y de la ciudad de Petrogrado festejan el fin de la monarquía.
En muy pocos días la autocracia zarista se derrumbó. Quedaron dos poderes contrapuestos: el gobierno provisional liberal burgués y los Soviets de obreros y soldados pugnarán por el poder en los meses posteriores. Mientras, la tragedia de la guerra mundial seguía golpeando al pueblo ruso.
Funeral de todas las victimas de la insurrección de Febrero.
El gobierno provisional y los Soviets
Durante los seis meses siguientes, Rusia vivió una situación de “doble poder”. Dos instituciones pugnaron por dominar una situación caótica marcada por la guerra, la crisis económica y el derrumbamiento de las instituciones políticas.
Plaza del Palacio, frente al Palacio de Invierno. Epicentro de la revolución de Febrero.
Por un lado, el Gobierno provisional controlado por los liberales moderados con el Partido Cadete como principal apoyo. Este gobierno estableció las libertades políticas, pero decidió esperar a que la Asamblea Constituyente que debía elegirse abordara las cuestiones de mayor importancia. Por otro lado, los Soviets que surgieron por toda Rusia y que estaban dominados por los mencheviques y los socialistas revolucionarios. Aunque tenían un gran apoyo popular, los mencheviques renunciaron a tomar el poder. Dudaban de que Rusia estuviera madura para emprender una revolución social radical.
Un Soviet (Совет). En ruso, soviet significa Consejo.
La Duma eligió un Gobierno provisional encabezado por Mijaíl Rodzianko, un exoficial del zar del Partido Octubrista, monárquico y rico terrateniente. Desde el 15 de marzo, la dirección de dicho Gobierno fue tomada por Gueorgui Lvov, un liberal progresista del Partido Democrático Constitucional. Por ello, pese a que la revolución había sido encabezada por los obreros y los soldados, el poder estaba en manos de un Gobierno provisional dirigido por políticos liberales del Partido Democrático Constitucional (llamado KD o Kadete), el partido de la burguesía liberal. Mas, en realidad, era preciso transigir con los sóviets. En las ciudades y pueblos, con el anuncio de la revolución en la capital, se formaron sóviets al tiempo que los notables que regían en nombre del zar fueron destituidos. Desde principios de marzo, los sóviets ya estaban presentes en las principales ciudades, y en abril y mayo se extendieron a las zonas rurales. Los sóviets eran unas asociaciones donde los trabajadores acudían a discutir sobre la situación y al mismo tiempo un órgano de gobierno.
Reunión de un Soviet en una fábrica en Petrogrado
El programa del Sóviet de Petrogrado recogía el firmar la paz de manera inmediata y poner fin así a la Primera Guerra Mundial, otorgar la propiedad de la tierra a los campesinos, la implantación de la jornada laboral de ocho horas y el establecimiento de una república democrática. Este programa resultaba inaplicable para la burguesía liberal que asumió el poder tras la revolución, que no firmó la paz, ni revisó la propiedad de las tierras ni acortó la jornada laboral.
Además, el Gobierno consideró (así como parte de los dirigentes de los sóviets y de los partidos revolucionarios) que solo la futura Asamblea Constituyente elegida por sufragio universal tenía derecho a decidir sobre la propiedad de la tierra y el sistema social. Pero la ausencia de millones de votantes, que se encontraban combatiendo en el frente, retrasó la celebración de las elecciones (sobre todo porque el Gobierno continuaba con la guerra).La confluencia entre el Sóviet de Petrogrado y el Gobierno provisional cristalizó en la figura de Aleksandr Kérenski, socialrevolucionario, vicepresidente del Sóviet de Petrogrado y ministro de Justicia y Guerra.
Kerensky. Segundo presidente del Gobierno Provisional
La guerra continuaba y los desastres y privaciones que padecía el pueblo ruso fueron minando la fortaleza de las posturas más moderadas. Llegaba el tiempo de los extremistas.
Las jornadas de Abril y el regreso de Lenin
A pesar de la voluntad popular de poner fin a la guerra, la participación en la Primera Guerra Mundial no varió. En abril, la publicación de una nota secreta del Gobierno a sus aliados, diciendo que no pondría en peligro los tratados zaristas y que continuaría con la guerra, provocó la ira entre los soldados y los trabajadores.
Soldados rusos en la Primera Guerra Mundial
Las manifestaciones a favor y en contra del Gobierno causaron los primeros enfrentamientos armados de la revolución y precipitaron la renuncia del ministro de Relaciones Exteriores, el historiador Pável Miliukov, del KD. Los socialistas moderados entraron a continuación en el Gobierno, con el apoyo de la mayoría de los trabajadores, que creían que así podrían ejercer presión para poner fin a la guerra.
A su vez, facilitado por los alemanes, Lenin, lider del Partido Bolchevique (de pensamiento marxista), volvió de su exilio en Suiza, en un tren con libertad de transito a traves del territorio enemigo en Abril.
El 16 de Abril Lenin llega a la estación de tren "Finlandia" en Petrogrado, Rusia.
Lenin publicó sus Tesis de abril. Continuando con los argumentos expuestos en "El imperialismo, estado supremo del capitalismo", afirmó que el capitalismo había entrado en «fase de putrefacción» y que la burguesía ya no era capaz, en los países recientemente industrializados, de asumir el papel revolucionario que ya había desempeñado en el pasado. Para él, solamente se podría detener la guerra y asegurar las conquistas de la Revolución de Febrero dando todo el poder a los sóviets. Lenin se negaba a prestar cualquier tipo de apoyo al Gobierno provisional y exigió la confiscación de las tierras y su posterior redistribución entre los campesinos, el control obrero sobre las fábricas y la transición inmediata a una república de sóviets.
Vladímir Ilich Uliánov, apodado Lenin. Lider de los Bolcheviques.
Estas ideas eran muy minoritarias en el propio seno de los bolcheviques, que se mantenían en una línea común de apoyo al Gobierno, llegando el periódico Pravda, dirigido por Stalin y Mólotov, a hablar públicamente de la reanudación del trabajo y la vuelta a la normalidad. Pero con el colapso económico y la guerra en curso, las ideas del partido bolchevique, dirigido por Lenin y por Trotski a partir de verano, fueron ganando influencia. A principios de junio, los bolcheviques ya eran mayoría en el Sóviet de Petrogrado de diputados de obreros y soldados.
Lenin hablando en una reunión política con obreros.
Las jornadas de Julio
Hacia mediados de julio, los soldados, hartos de una guerra que parecía no tener fin, empezaron a desertar masivamente. El frente ruso se desmoronó. Al mismo tiempo los campesinos ocupaban la tierra de los terratenientes, los obreros comenzaban a tomar el control de algunas fábricas y, en medio del general desconcierto, las nacionalidades no rusas (polacos, lituanos, estonios, ucranianos…) pugnaban por liberarse del dominio ruso. El gobierno provisional quedó en manos de Alexander Kerensky, un socialista revolucionario que mantuvo su compromiso con la Entente en la guerra.
Desarrollo de Rusia en la Primera Guerra Mundial.
Sólo los bolcheviques parecían tener respuesta a la crisis general. Su eslogan era muy simple: “Paz, Tierra y Pan”. Una minoría disciplinada y organizada consiguió tomar la iniciativa mientras las opciones más moderadas y los nostálgicos del zarismo fracasaban en su búsqueda del poder.
Entre febrero y julio, el cansancio y la impopularidad hacia la guerra fueron ganando terreno, así como la propaganda pacifista. La continuación de la guerra creaba una situación muy criticada, ya que era imposible instaurar la jornada laboral de ocho horas sin perjudicar a la producción bélica, o tratar de convocar elecciones para formar la Asamblea Constituyente teniendo millones de soldados en el frente.
Una imagen de Petrogrado (San Petersburgo) de la época.
Los días 3 y 4 de julio, se conoció el fracaso de la ofensiva, y los soldados situados en la capital, Petrogrado, se negaron a regresar al frente. Reunidos con los obreros, se manifestaron para exigir que los dirigentes del Sóviet de Petrogrado tomaran el poder. Desbordados por la situación, los bolcheviques se manifestaron en contra de un levantamiento prematuro, argumentando que era demasiado pronto para derrocar al Gobierno provisional: los bolcheviques solamente eran mayoritarios en Petrogrado y Moscú, mientras que los partidos socialistas moderados mantenían una influencia importante en el resto del país. Preferían dejar que el Gobierno prosiguiera con sus actividades para demostrar así su incapacidad para gestionar los problemas suscitados tras la revolución: la firma de la paz, la jornada de ocho horas y la reforma agraria.
El levantamiento de Kornilov y el ascenso de los Bolcheviques
El general Lavr Kornílov fue nombrado nuevo comandante en jefe por Kérenski. Aunque el Ejército se descomponía, Kornílov encarnaba la vuelta a la disciplina férrea anterior: en abril, dio órdenes de disparar a los desertores y de mostrar los cadáveres con señales en las carreteras, amenazó con penas severas a los agricultores que osaran tomar los dominios señoriales. Kornílov, renombrado monárquico, era en realidad un republicano indiferente a la restauración del zar, y un hombre del pueblo (hijo de cosacos y no aristócrata).
El general Kornílov
En las fábricas y en el Ejército, el peligro de una contrarrevolución fue tomando forma. Los sindicatos, donde los bolcheviques eran mayoría (pese a la represión), organizaron una huelga que fue seguida de forma masiva. La tensión aumentaba poco a poco, con la radicalización de los discursos de los diferentes partidos. A finales de agosto de 1917, Kornílov organizó un levantamiento armado, enviando tres regimientos de caballería por ferrocarril a Petrogrado, con el objetivo de aplastar los sóviets y las organizaciones obreras para devolver a Rusia al contexto bélico. Ante la incapacidad del Gobierno Provisional para defenderse, los bolcheviques organizaron la defensa de la capital. Los obreros cavaron trincheras y los ferroviarios enviaron los trenes a vías muertas, provocando que el contingente se disolviera.
Bolcheviques en una manifestación
Las consecuencias del intento de golpe fueron importantes: las masas se rearmaron, los bolcheviques pudieron salir de su semiclandestinidad y en julio, los presos políticos, incluido Trotski, fueron puestos en libertad por los marineros de Kronstadt. Para sofocar el golpe, Kérenski solicitó la ayuda de todos los partidos revolucionarios, aceptando la liberación y el rearme de los bolcheviques. Perdió el apoyo de la derecha, que no le perdonaba el haber sofocado el intento de golpe, pero sin obtener al tiempo el de la izquierda, que lo consideraba demasiado indulgente en cuanto a las represalias hacia los cómplices de Kornílov, y mucho menos el apoyo de la extrema izquierda bolchevique, en la que Lenin, desde su escondite, dio la orden de no apoyar a Kérenski y de limitarse a luchar contra Kornílov.
La Revolución de Octubre
Tras muchas dudas por parte de los dirigentes bolcheviques, Lenin se decidió a actuar. Su partido controlaba en ese momento el Soviet de Petrogrado y Trotsky, el otro gran líder bolchevique, que dirigía el denominado Comité Militar Revolucionario, dio la orden de asaltar el poder a la Guardia Roja, una milicia de soldados revolucionarios controlada por el partido de Lenin.
Milicianos revolucionarios en el Palacio de Invierno.
La insurrección se puso en marcha en la noche del 6 al 7 de noviembre (24 y 25 de octubre según el calendario juliano). Los sucesos se desarrollaron sin apenas derramamientos de sangre. La Guardia Roja bolchevique tomó, sin resistencia, el control de los puentes, de las estaciones, del banco central y de la central postal y telefónica justo antes de lanzar un asalto final al Palacio de Invierno.
El golpe de estado del 7 de noviembre fue un éxito. El gobierno provisional fue destituido y sus miembros huyeron o fueron arrestados. Lenin se puso al frente de un gobierno de los Comisarios del Pueblo basado en un partido de doscientos mil miembros que proclamaba su dominio sobre un estado de más de ciento setenta millones de habitantes.
Lenin proclamando «Vamos a proceder a la construcción del orden socialista»
El Congreso de los Soviets reunido en aquel momento decidió apoyar el golpe de estado y aceptar el nuevo gobierno. Muchos mencheviques y socialistas revolucionarios protestaron y dimitieron antes de aprobar un golpe de estado ilegal. Estos, socialistas revolucionarios de derechas y mencheviques, crearon al día siguiente un «Comité de Salvación de la Patria y de la Revolución». Al día siguiente, los sóviets ratificaron la creación de un Consejo de Comisarios del Pueblo (Sovnarkom), constituido en su totalidad por bolcheviques, como base del nuevo gobierno, a la espera de la celebración de una asamblea constituyente. Lenin se justificó al día siguiente ante el representante de la guarnición de Petrogrado de la siguiente manera: «No es nuestra responsabilidad si los socialrevolucionarios y los mencheviques han abandonado el congreso. Nosotros les habíamos propuesto compartir el poder. Hemos invitado a todo el mundo a participar en el gobierno».
Cartel propagandistico sobre Lenin
Nada más llegar al poder, el nuevo ejecutivo aprobó dos decretos con los que buscaba el apoyo de las clases trabajadores:
- Decreto de la paz, en el que se proponía a todos los contendientes una inmediata paz sin anexiones ni reparaciones. De hecho, los bolcheviques firmaron el armisticio con Alemania en diciembre de ese año.
- Decreto de la tierra, estableciendo la expropiación de los terratenientes y el reparto de la tierra entre los campesinos.
Lenin trataba así de afianzar su poder. No pudo evitar en contra de su voluntad que se celebrasen las prometidas elecciones a la Asamblea Constituyente. El resultado fue claro. Los bolcheviques solo consiguieron un cuarto de los diputados en una asamblea donde los socialistas revolucionarios eran mayoritarios. La respuesta del gobierno de los Comisarios del Pueblo fue fulgurante: la Guardia Roja disolvió la Asamblea el 5 de enero de 1919. En adelante, el gobierno de Lenin basó la legitimidad de su gobierno en los Soviets, controlados férreamente por los bolcheviques. Se trataba de justificar la dictadura comunista y presentarla como una democracia basada en los Soviets.
Lenin habla a una multitud reunida en la Plaza Roja de Moscu. La nueva capital.
Desde un principio, los comunistas, como empezaban a ser denominados los bolcheviques, fueron estableciendo las bases de la dictadura. En diciembre de 1917, antes de la disolución de la Asamblea, un decreto había creado la Checa, la policía política, dirigida por Felix Dzerzhinsky. Las demás fuerzas políticas, incluyendo a mencheviques y socialistas revolucionarios, fueron prohibidas y perseguidas.
La guerra civil
El establecimiento del nuevo régimen no fue una tarea sencilla. Rusia se vio envuelta en una guerra civil en la que el gobierno de Lenin tuvo que defenderse de una coalición nacional e internacional antibolchevique. . En medio de la guerra civil se inició una transformación radical de la economía y la sociedad rusas.
Lenin en Moscu
Inmediatamente después de llegar al poder, el gobierno comunista tuvo que hacer frente a un ataque militar generalizado. Tres fuerzas principales se enfrentaron al gobierno de Moscú, la nueva capital del país:
- El Ejército Blanco: una abigarrada coalición de todos los opositores al bolchevismo en la que predominaron diversos generales zaristas.
- Fuerzas de la Entente (británicas, francesas, norteamericanas, japonesas) enviadas con la esperanza de derrocar a los comunistas y conseguir que Rusia volviera a la lucha contra los Imperios Centrales. Aunque mandaron pequeños ejércitos expedicionarios, la intervención extranjera se basó en la ayuda a los “generales blancos”.
- Fuerzas del recién creado estado polaco que se enfrentaron al nuevo estado soviético en la guerra ruso-polaca (1918-1921).
El gobierno bolchevique tuvo que tomar medidas extraordinarias. León Trotsky se puso al frente del Ejército Rojo, al que consiguió organizar con férrea disciplina. En adelante, el ejército y la Checa emprendieron la destrucción sistemática del enemigo. En las semanas siguientes, miles de junkers (cadetes) y funcionarios como Kornílov, huido, se reunieron en la República del Don. Se formó el Ejército de Voluntarios, dirigido por el general zarista Mijaíl Alexéyev. Reprimió con sangre los levantamientos obreros de Rostov del Don y Taganrog, el 26 de noviembre y el 2 de enero, pero fue desmembrado por la guerrilla de la Guardia Roja llegada a modo de refuerzos desde las dos capitales. Al conocer la derrota de los blancos, Lenin creyó que podía exclamar, a 1 de abril de 1918, que la Guerra Civil había terminado.
Lenin y a su derecha, Leon trotsky, quien lideraría al Ejercito Rojo.
A la vez que en Rusia estallaba la guerra civil, la Guerra Mundial entraba en su última fase. Para hacer frente al conflicto interno, Lenin tuvo que plegarse a los Imperios Centrales. En marzo de 1918, firmó la Paz de Brest-Litovsk que certificaba la pérdida de importantes territorios del antiguo imperio zarista. Alemania y sus aliados no pudieron disfrutar por mucho tiempo de su victoria en el frente oriental. Las ofensivas franco-británicas y estadounidenses en el frente occidental llevaron en noviembre de 1918 a la derrota de los Imperios Centrales.
Desarrollo de la Guerra Civil Rusa
Acabada la Gran Guerra, las fuerzas expedicionarias extranjeras enviadas a Rusia retornaron a sus países. En adelante, el Ejército Rojo centró todas sus energías en derrotar a un Ejército Blanco, desorganizado y minado por las divisiones internas. Finalmente, en 1921, los comunistas, que en algún momento solo controlaron la región en torno a Moscú, pudieron proclamar su triunfo en la guerra civil. Al año siguiente nacía la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), nuevo estado dirigido por el Partido Comunista.
Cartel alegorico a la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.)
La Republica Soviética
En medio de esta situación caótica, el nuevo régimen introdujo una serie de importantes reformas sociales. Alexandra Kollontai, Comisaria del Pueblo para la Asistencia Pública, promovió la construcción de “palacios para la protección de la maternidad y los niños”. Entre 1918 y 1920, el gobierno de Lenin aprobó el matrimonio civil, legalizó el divorcio y permitió la interrupción del embarazo.
El sector industrial fue nacionalizado en su mayor parte y sometido a estrictas regulaciones por parte de organismo estatales no muy distintos de los creados durante la Primera Guerra Mundial. La inflación se disparó espectacularmente: el nivel de precios llegaría a ser 16.800 veces mayor que en 1914. El dinero desapareció como instrumento de los intercambios a favor del racionamiento y el trueque.
Alfabetización de la población.
Otro aspecto destacado de la política social comunista fue la activa campaña de alfabetización iniciada por la Comisión Extraordinaria para la Liquidación del Analfabetismo. Para entender la labor de esta Comisión hay que tener en cuenta que, al empezar la primera guerra mundial, sólo la mitad de los niños entre 8 y 12 años asistían a la escuela. Este fue, sin duda, uno de los grandes logros de la revolución.
Lenin muere en 1924.
Lenin falleció el 21 de Enero de 1924 y trás él, el poder sería disputado principalmente por Trotsky y Stalin. Siendo éste último quien tras una serie de alianzas ascendería al poder absoluto llevando a la Unión Soviética a ser un Estado Totalitario bajo un dictador. En sus últimos días, Lenin decía sobre Stalin que tenía la «autoridad ilimitada concentrada en sus manos, y no estoy seguro de que siempre sepa utilizarla con la suficiente prudencia» y sugería a los camaradas sacar a Stalin de este puesto. Sobre Trotski dirá: «quizá sea el hombre más capaz del actual Comité Central, pero está demasiado ensoberbecido y demasiado atraído por el aspecto puramente administrativo de los asuntos». También advertía del peligro de que las disputas entre los dirigentes ya citados condujeran a una escisión.
Stalin sucedió en el poder a Lenin.
Stalin culminó en los años treinta la construcción de una de las grandes dictaduras totalitarias del siglo XX. Esta dictadura se estableció en un país, Rusia, con una cultura política autocrática. El absolutismo y la tiranía habían caracterizado al estado ruso desde su emancipación de los Mongoles en el siglo XV. El Estado soviético iba a enfrentarse a principios de la década de los cuarenta a la prueba más dura de su existencia: la agresión de la Alemania nazi. Stalin y el pueblo soviético, aliado con las potencias democráticas anglosajonas, tuvo un papel clave en la derrota del III Reich y la Unión Soviética se convirtió en 1945 en una de las dos grandes superpotencias mundiales. Las siguientes décadas estuvieron marcadas por la influencia en el mundo del Estado alumbrado por Lenin en 1917.