Todavía hoy mucha gente se pregunta: Jesús ¿fue el Mesías?
Y yo pienso, tal vez diez años después de la muerte de Jesús uno se podría haber preguntado si fue cierto o no, aún hablando con aquellos que lo vieron. Cien años después tal vez podríamos dudar más, ya que no siquiera quedaba gente que lo conoció personalmente, mas hoy, dos mil años después y viendo el cambio inmenso que Jesús impuso en el mundo ya no se puede dudar.
Creo que no llegamos a darnos cuenta del cambio de paradigmas que trajo Jesús. El ama a tu prójimo como a ti mismo. El perdona setenta veces siete. El tema de que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al reino de los cielos... y mucho más.
Hay que acordarse de que antes de Jesús existía la Ley del Talión ¿que es la ley del Talión? la ley del talión es el primer freno legal -podríamos decir- a la venganza. O sea, el nivel de salvajismo anterior a Jesús hacía que la gente simplemente se vengara del otro ante cualquier hecho de conflicto. Y se vengaba de cualquier forma, sin límites. La ley del Talión pone un freno a esa venganza y le da ciertos límites. De todas maneras los límites de la Ley del Talión hoy son impensables, pero impensables por las enseñanzas de Jesús. Aunque se reniegue de Jesús todo el mundo vive según sus enseñanzas. Occidente era en extremo salvaje hasta la llegada del Mesías del pueblo hebreo. Eran politeístas, y de lo peor del politeísmo -si es que el politeísmo puede tener niveles-. Ese lugar en particular, allí donde nació Jesús, La Mesopotamia, estaba entregada a dioses tremendos, criminales, asesinos de niños. Esos eran los cultos que a esa gente en ese momento les gustaban. Pero llegan los hebreos con su único Dios y con su Mesías y cambian el mundo para siempre.
Hay momentos en que pienso y me cuestiono si será que el pueblo judío se da cuenta de su trabajo trascendental. Del trabajo trascendental de preparar la venida del Mesías, allanar su camino y luego matarlo para que se cumpliera con su misión de salvar a la humanidad, no sólo matarlo sino -además- cargar con la culpa de su muerte eximiendo al resto de ella.
«Mas ellos seguían gritando con más fuerza: “¡Sea crucificado! Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: “Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis”. Y todo el pueblo respondió: “¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”» (Mateo 27:23-25).
"¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!", esta frase libera a la humanidad de la terrible carga de haber matado al Mesías, el Hijo de Dios.
Y yo pienso, tal vez diez años después de la muerte de Jesús uno se podría haber preguntado si fue cierto o no, aún hablando con aquellos que lo vieron. Cien años después tal vez podríamos dudar más, ya que no siquiera quedaba gente que lo conoció personalmente, mas hoy, dos mil años después y viendo el cambio inmenso que Jesús impuso en el mundo ya no se puede dudar.
Creo que no llegamos a darnos cuenta del cambio de paradigmas que trajo Jesús. El ama a tu prójimo como a ti mismo. El perdona setenta veces siete. El tema de que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al reino de los cielos... y mucho más.
Hay que acordarse de que antes de Jesús existía la Ley del Talión ¿que es la ley del Talión? la ley del talión es el primer freno legal -podríamos decir- a la venganza. O sea, el nivel de salvajismo anterior a Jesús hacía que la gente simplemente se vengara del otro ante cualquier hecho de conflicto. Y se vengaba de cualquier forma, sin límites. La ley del Talión pone un freno a esa venganza y le da ciertos límites. De todas maneras los límites de la Ley del Talión hoy son impensables, pero impensables por las enseñanzas de Jesús. Aunque se reniegue de Jesús todo el mundo vive según sus enseñanzas. Occidente era en extremo salvaje hasta la llegada del Mesías del pueblo hebreo. Eran politeístas, y de lo peor del politeísmo -si es que el politeísmo puede tener niveles-. Ese lugar en particular, allí donde nació Jesús, La Mesopotamia, estaba entregada a dioses tremendos, criminales, asesinos de niños. Esos eran los cultos que a esa gente en ese momento les gustaban. Pero llegan los hebreos con su único Dios y con su Mesías y cambian el mundo para siempre.
Hay momentos en que pienso y me cuestiono si será que el pueblo judío se da cuenta de su trabajo trascendental. Del trabajo trascendental de preparar la venida del Mesías, allanar su camino y luego matarlo para que se cumpliera con su misión de salvar a la humanidad, no sólo matarlo sino -además- cargar con la culpa de su muerte eximiendo al resto de ella.
«Mas ellos seguían gritando con más fuerza: “¡Sea crucificado! Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: “Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis”. Y todo el pueblo respondió: “¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”» (Mateo 27:23-25).
"¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!", esta frase libera a la humanidad de la terrible carga de haber matado al Mesías, el Hijo de Dios.