Al ver este me doy cuenta que muchos tienen lavado el cerebro con el choripan y la coca y no entienden nada de historia argentina por que jamas en su vida agarraron un libro quiza sea mucho para leer pero es la idea de que antes de opinar hagas eso LEAS!
Arturo Umberto Illia (1900-1983), político y médico argentino, presidente de la República Argentina (1963-1966), representando a la Unión Cívica Radical del Pueblo.
El 12 de octubre asumió el gobierno, dando una buena impresión a un pueblo cansado de antiguos boatos: fue el primer presidente que juró su cargo en traje de calle, en lugar de frac. Además, residirá en la Casa de Gobierno de lunes a sábado, y en la residencia de Olivos sólo los fines de semana.
La opinión pública se sorprendió al conocer que el doctor Illia —un político y con treinta y cinco años de ejercicio profesional— recién el año anterior había comprado su primer automóvil, un modesto Bergantín. Designó ministros de neto corte radical: Eugenio Blanco en Economía, Juan Palmero en Interior, Carlos Alconada Aramburu en Educación y Leopoldo Suárez en Defensa, y mantuvo a los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, el general Onganía, el almirante Benigno Varela y el brigadier Conrado Armanini. Blanco —reemplazado por Juan Carlos Pugliese tras su fallecimiento en agosto de 1964— fue acompañado por un grupo de jóvenes economistas del partido, entre los que estaban Alfredo Concepción, Bernardo Grinspun, Roque Carranza y Carlos García Tudero.
No había transcurrido un mes de gobierno, cuando Illia y sus asesores consideraron conveniente tomar una medida trascendente: la anulación de los contratos petroleros firmados por Frondizi y Guido. En el pensamiento de Illia, “la riqueza del petróleo no puede ser propiedad de nadie sino del pueblo. Es obra deja naturaleza y hay que salvaguardarla”.
La medida le valió un violento incidente con el embajador de los Estados Unidos, que, airado, irrumpió en el despacho presidencial para “alertar” que tal decisión sería mal vista por el Departamento de Estado. “El problema ahora —declaró Illia a The New York Times el 11 de agosto de 1964— es lograr un acuerdo justo y equitativo con las empresas.
Posteriormente, ciertas vacilaciones generaron criterios enfrentados entre los miembros del partido que restaron fuerza a las nuevas negociaciones. Un sector buscó líneas de acuerdo con las empresas y la Comisión Pro Defensa del Petróleo acusó al gobierno de “continuar la entrega de nuestra independencia nacional”, ya que las compañías continuaban en posesión de las áreas concedidas.
Gracias a una coyuntura internacional favorable a los productos argentinos en el mercado mundial, la Argentina entró en un ciclo largo de recuperación, que eliminaría por una década el déficit en la balanza comercial. Si bien el gobierno de Illia no frenó estas tendencias, tampoco las impulsó. Esto es lo que los sectores más desarrollistas le achacaron desde el principio al gobierno radical. El nuevo Establishment necesitaba la apertura económica, la acumulación de capitales y la racionalización del Estado por encima de toda legalidad republicana.
A los ojos militares y desarrollistas, el viejo sistema de partidos era incapaz de asumir estas tareas, por lo que prepararon el golpe mejor planeado y menos violento de la historia argentina. Moldearon a la opinión pública desde años antes del levantamiento por medio de una intensa actividad propagandista, hasta identificar al presidente radical con la modorra pueblerina y la siesta provinciana, al mismo tiempo que enaltecían a los militares como héroes de la epopeya tecnológica y de la grandeza nacional.
Los militares que encabezaron la Revolución Argentina que derrocó al Presidente Arturo Illia establecieron un sistema de gobierno basado en una Junta formada por los tres Comandantes en Jefe de las tres Fuerzas y se dispuso que la Presidencia fuera ejercida por un Presidente designado por la Junta, y con ejercicio de todas las facultades legislativas que la Constitución otorga a Congreso.
El 30 de junio del 1966 asumió el cargo de Presidente designado por ese mecanismo el General Juan Carlos Onganía Durante su gestión surgen los primeros grupos subversivos, los que unidos a la agitación política y socia crean un clima confuso. Se produce el asesinato del ex presidente Pedro Eugenio Aramburu y la aparición de los grupos montoneros.
GABINETE PRESIDENCIAL:
Arturo Umberto Illia
Vicepresidente: Carlos Humberto Perette
MINISTROS
Asistencia Social y Salud Pública: Arturo Oñativia.
Defensa Nacional: Leopoldo Suárez.
Economía: Eugenio A. Blanco y Juan Carlos Pugliese.
Educación y Justicia: Carlos R. S. Aleonada Aramburú.
Interior: Juan S. Palmero.
Relaciones Exteriores y Culto: Miguel Ángel Zavala Ortiz.
Trabajo y Seguridad Social: Fernando Sola.
Secretario de Marina: Manuel A. Pita.
Secretarios de Aeronáutica: Martín Rafael Cairo y Mario Romanelli.
Secretarios de Guerra: Ignacio Ávalos y Eduardo R. Castro Sánchez.
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PRESIDENCIA DE HIPÓLITO YRIGOYEN
Hipólito Yrigoyen fue una figura mística del radicalismo, nunca emitió un discurso, no le interesaban los reportajes y escapaba de las fotos
1916 hay elecciones bajo la flamante Ley Saenz Peña de 1912, el radicalismo presenta la fórmula presidencial: Hipólito Yrigoyen – Pelagio Luna
Se enfrentan 3 partidos políticos: Radicales, los Conservadores y unos pocos Socialistas que habían logrado afianzarse en la ciudad de Bs. As. Lisandro de la Torre quiso unificar a liberales y conservadores de distintas provincias en el Partido Demócrata Progresista pero no lo pudo conseguir.
El Radicalismo era un partido político bastante organizado de alcance nacional, apoyado por comités distribuidos en todo el país.
Los conservadores eran un grupo heterogéneo de ideas políticas, poco organizado, pero convencidos de su triunfo electoral. Formaban parte del mismo todos los políticos que habían llegado al poder en 1880 de la mano de Julio Argentino Roca, es decir representaba al oficialismo.
Triunfa el radicalismo y se convierte en el primer presidente electo según la ley Saenz Peña.
Fue un gobierno nacionalista y popular.
Yrigoyen representaban a los sectores bajos y medios de la sociedad que desde principio de siglo se oponían a la conducción política de la vieja dirigencia oligarca. Estos sectores habían sufrido un cambio intelectual debido a su preparación educativa gratuita (ley 1420), y exigían su participación política y mejoras de las condiciones laborales.
Surgieron los primeros sindicatos que se reproducen por todo el país presionando cada vez mas al gobierno. Tenían una postura mas moderadora frente a los anarquistas, aceptaban el capitalismo y creían en la negociación mediante el diálogo.
Su gobierno trató desde un primer momento repartir mas equitativamente las riquezas del estado y las ganancias generadas del modelo agro exportador vigente.
Trato de mantener un diálogo fraternal entre el estado-patronal-obreros aunque muchas veces las manifestaciones sociales se les escapaba del control.
Debió soportar los efectos de la Primera Guerra Mundial, ya que hubo una caída importante de las exportaciones durante los 2 primeros años de su gobierno.
La economía sufría de una importante inflación y los sueldos caían constantemente, por otro lado disminuyó notablemente las exportaciones generando desocupación.
Trató de gobernar bajo los mandatos de la Constitución, repudió e intentó depurar los actos fraudulentos de las elecciones anteriores.
Sancionó leyes tales como la jubilación de empleados de empresas privadas, jornadas de 8 horas, el descanso dominical, salario mínimo, contratos colectivos de trabajo.
Prohibió el desalojo y aumentos de alquileres.
Protegió a los indígenas y los radicó legalmente en sus tierras.
Fomento la agricultura y la ganadería, otorgando créditos blandos a los productores.
Compró barcos usados e impulsó la Marina Mercante Nacional.
Apoyó la explotación del petróleo (encontrado de casualidad en 1907), y creó Y.P.F., frenando el intento del monopolio de empresas extranjeras.
Impulsó la nacionalización de los ferrocarriles en manos de los ingleses.
Los conservadores aun tenían mayoría en la Cámara de Diputados y Senadores y tuvieron la capacidad de bloquear gran cantidad de proyectos del ejecutivo.
Muchas provincias también quedaron en manos de los conservadores, e Yrigoyen apuntó el control a las mismas a través de intervenciones federales, pues consideraba ilegítimos a esos gobiernos que estaban desde antes de las elecciones de 1916.
Yrigoyen buscó apoyo en la juventud, en el sector estudiantil, y apoyó la Reforma Universitaria, estos venían pidiendo. El movimiento se originó en Córdoba y protestaban contra la injerencia e influencia eclesiástica en la educación. Además se oponían a los métodos obsoletos de enseñanza. Estos estudiantes habían recibido las ideas socialista de la revolución rusa y mexicana.
También intentó un acercamiento con los obreros apoyando algunas huelgas que los sindicatos decidían realizar como medidas de fuerza para conseguir distintas mejoras laborales.
Conflictos Destacados:
Semana Trágica:
Los obreros de los talleres metalúrgicos Vasena en 1919, demandaban una reducción de la jornada laboral a 8 horas diarias y repudiaban la reducción salarial y el despido arbitrario. A fin de contrarrestar la huelga los empresarios contrataron personal (Liga Patriótica) para que juntamente con la fuerzas del orden persiguieran a los obreros, ocasionando en muchos la muerte. Hubo saqueos a armerías, incendio de iglesias, toma de talleres. El Gral. Dellepiane fue el encargado de repeler la rebelión que duró una semana.
La Patagonia Rebeldeampliar el tema)
La caída de las exportaciones y del precio de la lana hizo que se amontonaran totalmente los depósitos de fardos de lanas por falta de compradores. En 1920 y 1921 se generaron huelgas de peones que ya vivían en condiciones inhumanas. En 1922 impulsados por F.O.R.A. (Federación Obrera regional Argentina) exigieron mediante estas huelgas mejoras salariales y condiciones de trabajo. Paralelamente grupos de delincuentes se infiltraron y cometieron desmanes que se lo atribuyeron a los obreros. Los terratenientes reprimieron con violencia estos hechos. Yrigoyen envió al teniente Varela para que resuelva el conflicto y utilizó todo su poder para calmar a los huelguistas, muchos fueron torturados, muertos y fusilados. Algunos escaparon a Chile.
La Forestal:
En 1905 una empresa inglesa adquirió 2.300.000 ha. con bosques de quebracho colorado en la provincia de Chaco y Formosa. Se iba a extraer tanino para curtir cueros. La explotación fue depredadora y nunca se tuvo en cuenta un plan de reforestación de estos árboles, dado que el quebracho tarda 150 años en alcanzar la edad para la extracción del tanino. Pero no solo se explotaron los bosques sino también a todos los hacheros que vivían bajo condiciones de vida lamentable, casi esclavizante. Poca comida, muchas horas de trabajo, sin protección sanitaria, se enfermaban de tuberculosis o los mordía una víbora. La esperanza de vida era de aproximadamente 35 años. El estado nunca controló lo que allí sucedía.
Reforma Universitaria:
Fue un movimiento que se inició en Córdoba y se extendió a otras Universidades Nacionales. Los estudiantes reclamaban participación en el gobierno de las facultades, junto a profesores y ex alumnos. Además pedían una modernización y actualización de metodología didácticas, profesores y planes de estudios, y se oponían a la injerencia eclesiástica en la conducción de la misma. Yrigoyen apoyó la reforma y la misma se llevó a cabo con éxito.
Gabinete Presidencial:
Hipólito Yrigoyen
Vicepresidente: Pelagio B. Luna
MINISTROS
Agricultura: Honorio A. Pueyrredón, Alfredo Demarchi, Eudoro Vargas
Gómez y Carlos J. Rodríguez.
Guerra: Elpidio González y Julio Moreno.
Hacienda: Domingo Salaberry.
Interior: Ramón Gómez y Francisco Beiró.
Justicia e Instrucción Pública: José E. Salinas.
Marina: Federico Álvarez de Toledo, Julio Moreno y Tomás Zurueta.
Obras Públicas: Pablo Torello.
Relaciones Exteriores y Culto: Carlos A. Becú y Honorio A. Pueyrredón.
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GOBIERNO DE FRONDIZI ARTURO DESARROLLISMO EN ARGENTINA RESUMEN GOLPE
En marzo el ex presidente radical Arturo Frondizi, destituido por la Fuerzas Armadas el 29 de marzo de 1962, fue trasladado en calidad de déte nido al hotel Tunkelén, en Bariloche, y a fines de julio recuperó su libertad.
Arturo Frondizi, impulsor de las teorías desarrollistas, nació en Paso de los Libres, Corrientes, el 28 de octubre de 1908. Acompañó a Ricardo Balbín en las elecciones presidenciales de 1951.
En las elecciones de convencionales para la Asamblea Nacional Constituyei te del año 1957 el voto en blanco peronista resultó mayoritario Dentro del radicalismo, Balbín era partidario de no vincularse con ese movimiento, en tanto que Frondizi apoyaba un acercamiento a Perón. Esto produjo la ruptura de la UCR: la Unión Cívica Radical Intransigente (Ucri), liderada por Frondizi, y la UCR del Pueblo, conducida por Balbín. Frondizi envió a Rogelio Frigerio a hacer un pacto con Perón. La fórmula de la Ucri, Frondizi-Gómez, se impuso en febrero de 1958.
El modelo desarrollista comenzó a aplicarse, pero a poco menos de un año, las presiones de la derecha condujeron a un cambio en la política económica. En 1959 Alvaro Alsogaray se incorporó al gobierno en la cartera de Economía, lo que significó la ruptura con el peronismo y abrió un período de gran agitación social. Con la renuncia de Alsogaray, en 1961, y con el estudiantado, los empleados públicos, los obreros y los sindicatos en la oposición, en los comicios de 1962 el peronismo ganó 10 de las 14 gobernaciones, entre ellas la provincia de Buenos Aires. Frondizi dispuso su intervención pero no fue suficiente. Los militares decidieron deponerlo.
EL GOBIERNO DESARROLLISTA DE FRONDIZI
En 1958, Perón desde Madrid, ordenó a sus seguidores votar por el radical disidente y desarrollista Arturo Frondizi, demostrando así su fuerza aún desde el exilio. Perón se vio obligado a tomar esta decisión, ya que era dudoso que los peronistas volvieran a votar en blanco (después de la Asamblea Constituyente de 1957 en la que el 24% de los votos fueron en blanco) en un momento en el que se elegiría a las autoridades que regirían por seis años los destinos de la nación. Por otro lado, Frondizi seducía a los peronistas con sus consignas progresistas y desarrollistas y su prédica en contra del gobierno militar.
Presidente de Argentina: Frondizi
Presidente de Argentina: Arturo Frondizi
Las FFAA, lideradas por entonces por los sectores más antiperonistas, sostuvieron que el candidato de la UCRI había ganado ilegítimamente, ya que los votos peronistas habían frustrado al candidato oficioso de los militares, el de la UCR del Pueblo. Desde la asunción del nuevo presidente, el golpe ya estaba dando vueltas en las cabezas de los opositores.
Después del período peronista, el sector industrial había quedado compuesto por pequeños capitalistas y talleres artesanales de baja eficiencia y competitividad, pero de gran capacidad de empleo. Las grandes corporaciones del país, que cubrían las áreas de industria y servicios públicos, eran propiedad del Estado.
El gobierno desarrollista de Frondizi implementó un plan destinado a modernizar las relaciones económicas nacionales e impulsar la investigación científica. En diciembre de 1958 se promulgó la Ley de inversiones extranjeras, que trajo como consecuencia la radicación de capitales, principalmente norteamericanos, por más de 500 millones de dólares, el 90% de los cuales se concentró en las industrias químicas, petroquímicas, metalúrgicas y de maquinarias eléctricas y no eléctricas.
El mayor efecto de esta modernización fue la consolidación de un nuevo actor político: el capital extranjero radicado en la industria. La burguesía industrial nacional debió, desde entonces, amoldarse a sus decisiones y la tradicional burguesía pampeana fue desplazada de su posición de liderazgo, recuperándola a medias en los momentos de crisis.
Otras de las consecuencias de este plan fue la concentración de las inversiones en la Capital Federal, la provincia de Santa Fe y principalmente la ciudad de Córdoba, que experimentó un meteórico desarrollo industrial. Por otro lado, las variaciones en la distribución de los ingresos beneficiaron a los sectores medio y medio-alto, en detrimento de los inferiores, pero también de los superiores.
La complejización de las estructuras políticas y económicas desplazó a los viejos abogados y políticos del poder y los subordinó a una nueva clase dirigente, la burguesía gerencial, que empezó a formar el nuevo Establishment. Ante esta nueva situación, la burocracia sindical adoptó una nueva posición; ni combativa, ni oficialista: negociadora.
Desde que en 1961 Frondizi devolvió a los sindicatos el control de la CGT, se empezó a gestar en el interior del sindicalismo peronista la corriente “vandorista” (por Augusto Vandor, líder del poderoso gremio metalúrgico) que estaba dispuesta a independizarse progresivamente de las indicaciones que Perón impartía en el exilio. Eventualmente, consideraban construir el embrión de un proyecto político-gremial capacitado para negociar directamente con otros factores de poder (es decir, sin la mediación de Perón) al estilo del Partido Laborista inglés nacido en la década del ‘40. Todo esto hizo que los partidos políticos tradicionales fueran perdiendo relevancia como articuladores de intereses sociales.
En estos años de proscripción y declinación general del nivel de vida de la clase obrera nació la izquierda peronista, es decir, aquellos peronistas cuyas metas eran el socialismo y la soberanía popular. Esta se dio no por acercamiento de la izquierda tradicional, que seguía siendo hostil al peronismo, sino a través de la radicalización de los activistas peronistas y la peronización de jóvenes que se habían orientado primero hacia la derecha y el nacionalismo católico.
En recompensa por el apoyo electoral recibido, Frondizi se acercó a los peronistas – otorgándoles una amnistía general, una nueva Ley de Asociaciones Profesionales, etc.- pero las inversiones extranjeras, consideradas la clave del desarrollo frondicista, les olían a entrega al imperialismo yanqui. Los contratos con ocho compañías petroleras extranjeras y la privatización del frigorífico Lisandro de la Torre desbordaron la ira de los peronistas nacionalistas, que se sentían traicionados. A su vez, se levantaron las protestas de la burguesía nacional, que necesitaba el petróleo barato, y que temía que si la Argentina no se aliaba a EEUU contra Castro, sufriría la misma política de agresión que Cuba.
Ante la creciente oposición de la clase obrera, con una recurrente recesión, y con muy poco espacio para maniobrar, Frondizi se encontró entre la espada y la pared: cedió a todos los planteos militares (inquietos por la movilización del peronismo) y declaró primero el Estado de Sitio y luego el plan de represión CONINTES para desmovilizar a la clase obrera. Al mismo tiempo legalizó al Partido Peronista para competir en las elecciones de 1962 para gobernadores provinciales, en las que los peronistas ganaron en cinco distritos. Este hecho fue intolerable para los militares, por lo que decidieron el derrocamiento de Frondizi, encendiendo los fuegos del más virulento antiperonismo, al estilo de los años ‘55 y ‘56. El presidente destituido conservó la cordura como para salvar un jirón de institucionalidad designando como sucesor al presidente provisional del Senado, José María Guido.
Acto seguido se produjeron enfrentamientos dentro de las FFAA, más específicamente entre los denominados azules y colorados, en los que fueron derrotados los grupos más antiperonistas y favorables a la burguesía agraria que habían volteado a Frondizi. Tras dos choques sangrientos, otra generación se consolidó en el liderazgo de las Fuerzas Armadas, bajo el mando del general Onganía.
Dada la necesidad de otorgarle una salida institucional al precario gobierno de Guido, en 1963 se llamó a elecciones presidenciales nuevamente. Con el peronismo proscripto y con tan sólo el 25% de los votos, resultó vencedor el candidato de la UCR del Pueblo, Arturo Illia.
El siguiente es un mensaje radial de Arturo Frondizi, dirigido al pueblo de la República Argentina el 9 de febrero de 1957.
“[…j Queremos gobernar para realizar ese programa destinado a los veinte millones de argentinos. He aquí sus proposiciones fundamentales:
1 ° Lograr el reencuentro de todos los argentinos y restablecer la paz interior para que no haya odio ni miedo y para que dejemos de perseguirnos los unos a los otros. […]
4° Promover una economía de abundancia, afirmada en la integración del agro, la minería y la industria, en la explotación intensiva y racional de todos los recursos naturales y en la consolidación y los cambios por organismos de la Nación. […]
6° Orientar el comercio exterior en exclusivo beneficio del país, para sostener nuestra balanza de pagos y aumentar nuestras reservas en metálico y divisas, mediante la defensa de los precios de nuestras exportaciones y el ordenamiento de la importación. […]
8° Facilitar el acceso del pueblo a la cultura, a la educación y a la capacitación técnica y promover la formación de investigadores, técnicos y profesionales que permitan colocar al país en el alto nivel de las naciones más adelantadas del mundo. […]
10° Fortalecer las organizaciones del trabajo y de la producción, asegurando la existencia de una sola Central Obrera, la libertad sindical y el derecho de huelga.”
EL DESARROLLISMO: El principal objetivo del gobierno de Frondizi era promover el desarrollo económico del país, que significaba impulsar con celeridad la industrialización. Como señala con cierta ironía Alain Rouquié en Poder militar y sociedad política en la Argentina, Frondizi y Rogelio Frigerio, su principal asesor, “… habían descubierto la poción mágica que curaría todos los males del país: la industrialización a marcha forzada, por cualquier medio y a cualquier costo”.
Este aspecto estaba vinculado con otras políticas de la época que se practicaban en América latina y en otras partes del mundo. Uno de los ejemplos más notables fue la gestión del presidente brasileño Juscelino Kubitschek, cuya consigna era “avanzar cincuenta años en cinco años”, que se propuso -y consiguió- construir una nueva capital para el Brasil en apenas cinco años. Este clima de época era mencionado explícitamente por Frondizi, que en 1957 afirmaba: “… el gran problema de este momento histórico es, precisamente, el desarrollo de los pueblos no desarrollados. Desarrollo que no quiere decir mero aumento de la producción primaria, sino diversificación interna de la producción total”.
La meta de los desarrollistas era construir un país industrial y moderno, de acuerdo con los ejemplos contemporáneos de los Estados Unidos y de la Europa de posguerra. Los desarrollistas criticaban el modelo agroexportador tradicional y enfatizaban la insuficiencia del modelo de sustitución de importaciones instrumentado a partir de la década de 1930. Sostenían que la industrialización argentina se había limitado a la industria liviana y proponían fomentar el sector energético, la petroquímica y la siderurgía.
Impulsar la industrialización requería de grandes inversiones, y Frondizi, que durante su trayectoria política anterior había sostenido posiciones nacionalistas y antiimperialistas, modificó su línea y decidió auspiciar la apertura de la economía argentina a las inversiones extranjeras.
La justificación de este cambio de posición se basaba en una distinción que el presidente realizaba entre “nacionalismo dé fines” y “nacionalismo de medios”. De acuerdo con esta distinción, no resultaba tan importante el origen del capital sino la finalidad a la que se lo destinara. En palabras del propio Frondizi,”… un capital que viene a fortalecer la estructura agraria solamente, a impedir el desarrollo industrial, es un factor negativo. Pero el capital que llega a obtener ganancias -como es vocación de todo capital-, pero que al mismo tiempo nos libra de la importación de combustibles o de la importación de materias primas esenciales como en el caso de la petroquímica, juega un papel positivo”.
En este marco, el gobierno de Frondizi firmó una serie de contratos de explotación de yacimientos petrolíferos en la Patagorúa, cuyas cláusulas y tramitación fueron objetadas por la oposición. El objetivo declarado de estos contratos era lograr en poco tiempo el autoabastecimiento de petróleo, meta que se alcanzó hacia 1962.
Asimismo, la sanción de una nueva y generosa ley de inversiones extranjeras facilitó la llegada al país de un valioso flujo de inversión extranjera: se radicaron en el país varias filiales de empresas multinacionales del sector automotor, y la producción de este rubro tuvo una expansión notable: en 1959, se producían alrededor de 30.000 vehículos por año; en 1965, esa cifra era de 200.000. También se fortaleció la industria química, la metalúrgica, la petroquímica y las de maquinaria eléctrica y no eléctrica.
Esta política era definida por Frondizi como “… más acero y más energía, más petróleo y más carbón, más máquinas y fertilizantes para nuestro campo, más automotores, más cemento y más celulosa, más productos químicos y más caminos…”. El crecimiento industrial de los años desarrollistas tuvo importantes éxitos, aunque también mostró notorias debilidades. Las nuevas plantas, que producían para un mercado interno protegido frente a las importaciones, eran ineficientes en comparación con las equivalentes de los países desarrollados. A pesar de estas dificultades, la Argentina experimentó un gran crecimiento de su sector industrial, que fue de un promedio de 6 % anual entre 1953 y 1974.
En el sector primario, la creación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), durante el gobierno de la Revolución Libertadora constituyó un importante estímulo para la modernización del agro. (Historia de la Argentina Contemporánea Privitellio-Luchilo-Cataruza-Paz-Rodriguez – Polimodal- Santillana)
GABINETE PRESIDENCIAL:
Arturo Frondizi
Vicepresidente: Alejandro Gómez
MINISTROS
Asistencia Social y Salud Pública: Héctor N. Noblía y Tiburcio Padilla.
Defensa Nacional: Gabriel del Mazo, Justo Policarpo Villar y Rodolfo Martínez (h.).
Economía: Donato del Carril, Alvaro C. Alsogaray, Roberto T. Alemann, Carlos A. Coll Benegas y Jorge Wehbe.
Educación y Justicia: Luis Rafael Mac Kay y Miguel Susini (h.).
Interior: Alfredo Roque Vitólo, Hugo Vaca Narvaja.
Obras y Servicios Públicos: Justo Policarpo Villar, Alberto Rafael Costantini, Arturo Acevedo, José Mazar Barnet y Pedro Petriz.
Relaciones Exteriores y Culto: Carlos A. Florit, Diógenes Taboada, Adolfo Mujica, Miguel Ángel Cárcano y Roberto Etchepareborda.
Trabajo y Seguridad Social: Alfredo E. Allende, David Blejer, Guillermo Acuña Anzorena, Ismael Bruno Quijano y Osear Ricardo Puiggrós.
Secretarios de Aeronáutica: Ramón Amado Abrahim, Roberto Huerta y Jorge Rojas Silveyra.
Secretarios de Guerra: Héctor Solanas Pacheco, Elbio C. Anaya, Rodolfo Larcher y Rosendo M. Fraga. Secretarios de Marina: Adolfo E Estévez y Gastón Clement.
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Domingo Faustino Sarmiento
Este gobierno también pasó por difíciles momentos provocados por:
El avance de los malones indígenas,
Por el asesinato de Urquiza por parte de López Jordán, caudillo que se había sentido traicionado en la batalla de Pavón, cuando Urquiza se retira del campo de acción.
Grandes inundaciones y sequías que costaron la muerte de millones de cabezas de ganado.
La terrible epidemia de fiebre amarilla que asoló a la ciudad de Bs.As. y provocó la muerte de 13500 ciudadanos sobre una población de 180.000 habitantes.
Pese a estos tristes momentos las obras de gobierno de Sarmiento fue muy fructífera y logró vencer las adversidades. Algunas de sus obras fueron:
Nacionalizó los correos provinciales.
Determinó el límite con Chile.
Fundó la Faculta de Ciencias Exactas.
Fundó el Observatorio Astronómico de Córdoba.
Se levantó un mapa del cielo austral.
Se extendieron líneas telegráficas y líneas de ferrocarril, se llegó a Córdoba.
Se colocaron faros en algunas rutas marítimas.
Se importaron plantas extranjeras como el eucaliptos y el mimbre.
Se instalaron oficinas meteorológicas.
Apoyó la industria vitivinícola.
Apoyó la industria de las carnes congeladas.
Se importó alambres para cercar los campos.
Se fundaron varios colegios nacionales en algunas provincias.
Se crearon bibliotecas populares.
Se fundaron las primeras escuelas normales.
Se fundó el Colegio Militar y la Escuela Naval.
Se realizó el primer censo escolar.
Se creó el Jardín Zoológico.
Se comenzó con los cursos nocturnos para adultos.
Se imprimieron muchos libros de textos para las escuelas.
Se explotaron los ríos Negro y Neuquén, Limay.
Se realzaron estudios de suelos en busca de riquezas para ser explotadas.
Realizó el primer censo nacional.
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PRESIDENCIA JULIO ROCA SEGUNDO GOBIERNO LEY RICCHIERI
LA SEGUNDA PRESIDENCIA DE ROCA (1898-1904)
Al finalizar la presidencia de Uriburu. el país vivía un estado peligroso a causa de una posible conflagración exterior. Fue éste uno de los argumentos que favorecieron la elección de Roca, quien, por otra parte, manejó hábilmente sus recursos políticos. Para muchos, parecía el hombre necesario para enfrentar una crisis exterior. El 12 de octubre de 1898 fue proclamado presidente de Argentina.
La segunda presidencia de Julio A. Roca (1898 - 1904)La segunda presidencia de Julio A. Roca (1898 – 1904) tiene caracteres diferentes a los de la primera, pues debe adecuarse a circunstancias muy distintas. El propio PAN (Partido Autonomista Nacional, ensayo de “partido único”) va sufriendo crisis decisivas. Las condiciones del mundo y del país no eran las mismas y estos años finiseculares fueron grávidos de acontecimientos que preanunciaban una época plena de inquietudes.
Se había saludado al siglo XX con la euforia propia del precedente, y Roca era hombre de su tiempo. El siglo XX dio en seguida la pauta de que el cambio no era meramente cronológico. Por lo demás se venía preanunciando el sentido de una crisis de estructuras que en Europa se hizo sentir en seguida y cuyos ecos llegarían poco después a nuestra tierra. (Galleti Alfredo La Política y los Partidos)
SEGUNDA PRESIDENCIA DE ROCA (1898-1904)
El general Roca, senador por Tucumán, presidente del Senado, y durante algunos meses, de la República, por licencia otorgada al doctor Uriburu (octubre de 1895 a febrero de 1896), gozaba de una gran influencia política. Los grupos dominantes de las provincias (dueños de las denominadas “situaciones”), le respondían; tanto allí como en la capital, la oposición se abstenía de concurrir a los comicios. En ese ambiente de pasividad cívica surgió la candidatura de Roca para un segundo período presidencial.
El doctor Pellegrini la proclamó, en una asamblea de personalidades, reunida en el teatro Odeón de la capital. A los amigos disconformes con su actitud les replicó: “Roca debe ser presidente; sólo él evitará la guerra con Chile, y esa cuestión es más importante que cualquier otro interés del país”. Las relaciones con el Estado vecino, en efecto, se habían tornado críticas una vez más.
Las elecciones dieron un fácil triunfo a la fórmula encabezada por Roca, a quien acompañaba como vicepresidente el doctor Norberto Quirno Costa. Tomaron posesión de sus altos cargos el 12 de octubre de 1898.
LA POLÍTICA INTERNACIONAL. Roca desarrolló una hábil política internacional; estrechó la amistad con el Brasil, mediante un cambio de visitas con el presidente de esa nación, Campos Salles. También visitó oficial mente el Uruguay. Con respecto a Chile, Roca y Errásuriz, presidentes de las dos naciones, se entrevistaron a bordo de barcos de las respectivas escuadras, en el estrecho de Magallanes (1899), gestión directa y personal que contribuyó al feliz desenlace del conflicto, pse mismo año fue resuelta la cuestión de la puna de Atacama.
Una junta mixta, integrada por el señor Buchanan, ministro de Estados Unidos de América en Buenos Aires, adoptó una línea convencional,,que dividió la zona controvertida, adjudicando a Chile la porción noroeste y a la Argentina la sudeste.
Por los pactos de mayo, firmados en 1902, Chile y la Argentina acordaron la venta de los buques de guerra que habían contratado en Europa, la reducción de sus ejércitos y la resolución inmediata del pleito de límites sobre la base de un fallo arbitral del nuevo rey de Inglaterra, Eduardo VII Una comisión de peritos ingleses marcó una frontera intermedia entre las altas cumbres y la línea divisoria de aguas.
Por iniciativa de una comisión de damas, en un punto divisorio de la cordillera fue erigida en 1904 una estatua de Cristo, hito simbólico de paz y fraternidad
En materia de derecho internacional, cupo al ministro de Relaciones Exteriores doctor Luis María Drago formular una doctrina en defensa de la soberanía americana. El gobierno venezolano había dejado pendientes ciertas deudas contraídas con banqueros de Alemania y Gran Bretaña. Los gobiernos de esos Estados exigieron su pago inmediato, y al no conseguirlo, enviaron buques de guerra que bombardearon algunos puertos de Venezuela. La “doctrina Drago” sostuvo entonces el principio de que ninguna nación acreedora debe emplear la fuerza para obligar a otra al pago de sus deudas. El conflicto fue arreglado con la intervención amistosa de Estados Unidos de América.
LA GESTIÓN ADMINISTRATIVA Y ECONÓMICA. En 1901, el ministro de Guerra, coronel Pablo Ricchieri, obtuvo la sanción de una ley que implantó el servicio militar obligatorio. El antiguo ejército profesional se transformó en otro de ciudadanos, elevó el nivel de la tropa, hizo de los cuarteles una escuela de democracia, y permitió preparar de una manera eficiente y uniforme las fuerzas armadas de la Nación.
Las finanzas sufrieron el efecto de los grandes gastos ocasionados por los preparativos militares y navales: cerca de 80 000 000 de pesos.
Para aliviar la pesada deuda que recaía sobre la economía pública, el gobierno presentó un proyecto de unificación. Un sindicato de banqueros pagaría las deudas existentes, a cambio de una nueva, por el total, al 4 por ciento de interés anual. Los títulos serían colocados al tipo de 75 por ciento. Como una de las cláusulas acordaba en garantía los ingresos fiscales, incluso los de la aduana, la opinión estime lesionada la soberanía nacional. Se produjeron en la capital algunos desórdenes, Roca, por consejo de Mitre, retiró el proyecto, ya aprobado por el Senado.
En 1899 una nueva ley de Conversión fijó el valor de un peso papel en cuarenta y cuatro centavos oro.El comercio alcanzó un extraordinario desarrollo; de 301 000 000 de pesos oro en 1899, pasó a 451.000.000 en 1904; las exportaciones superaron siempre a las importaciones. Los ferrocarriles aumentaron sus líneas en 4.000 kilómetros. Fueron construido; puertos fluviales, como el de Rosario y Concepción del Uruguay, y en once capitales de provincia comenzaron los servicios de agua potable. Las obras de irrigación favorecieron especialmente a Mendoza, San Juan, San Luis y los valles de los ríos Colorado y Negro.
LA CUESTIÓN SOCIAL. La gran prosperidad económica, sin embargo, sólo beneficiaba a un reducido grupo de personas y de empresas, en su mayoría extranjeras. El nivel de vida de la masa proletaria y campesina era muy bajo, por los salarios escasos y la falta de amparo legal. En Buenos Aires, Rosario y otros puntos las familias obreras se hacinaban en sucios conventillos.
La inquietud tomó auge con la divulgación de las teorías socialistas y anarquistas y el desarrollo de las industrias. Aparecieron los primeros sindicatos, que se confederaron en entidades considerables. Comenzaron a estallar huelgas, y su violencia cada vez mayor impuso la declaración del estado de sitio y provocó choques entre los obreros y la policía.
En 1902 se sancionó, tras un breve debate, la ley de Residencia, que autorizaba al Poder Ejecutivo para expulsar del país a los extranjeros agitadores. El Ministro del Interior Joaquín V. González presento al Congreso un proyecto de Código de Trabajo, en procura de soluciones amplias y racionales de justicia social.
LAS FUERZAS ARMADAS. El país no estaba preparado para utilizar los instrumentos de guerra adquiridos con premura por el presidente anterior. Faltaban jefes técnicamente capaces, personal especializado, tripulaciones instruidas, arsenales, armamentos, etc.
La creación del ministerio de Marina, a cargo de Martín Rivadavia, permitió el aprovechamiento de la escuadra adquirida con tantos sacrificios. Se iniciaron entonces las obras del Puerto Militar o Puerto Belgrano, que seria la mayor base en su género en América del Sur. y se habilitó el apostadero de Río Santiago. Con el objeto de modernizar el ejército, y con la colaboración del genera) Luis M. Campos, se creó la Escuela Superior de Guerra y la Escuela Normal de Tiro.
El coronel Pablo Ricchieri, segundo ministro de Guerra, inició una nueva era en la organización militar. Convirtió al ejército argentino en un organismo moderno y eficiente, superando el sistema de la Guardia Nacional. En diciembre de 1901 se promulgó una ley sobre la organización de) ejército y el servicio militar obligatorio: la llamada Ley Ricchieri.
Arturo Umberto Illia (1900-1983), político y médico argentino, presidente de la República Argentina (1963-1966), representando a la Unión Cívica Radical del Pueblo.
El 12 de octubre asumió el gobierno, dando una buena impresión a un pueblo cansado de antiguos boatos: fue el primer presidente que juró su cargo en traje de calle, en lugar de frac. Además, residirá en la Casa de Gobierno de lunes a sábado, y en la residencia de Olivos sólo los fines de semana.
La opinión pública se sorprendió al conocer que el doctor Illia —un político y con treinta y cinco años de ejercicio profesional— recién el año anterior había comprado su primer automóvil, un modesto Bergantín. Designó ministros de neto corte radical: Eugenio Blanco en Economía, Juan Palmero en Interior, Carlos Alconada Aramburu en Educación y Leopoldo Suárez en Defensa, y mantuvo a los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, el general Onganía, el almirante Benigno Varela y el brigadier Conrado Armanini. Blanco —reemplazado por Juan Carlos Pugliese tras su fallecimiento en agosto de 1964— fue acompañado por un grupo de jóvenes economistas del partido, entre los que estaban Alfredo Concepción, Bernardo Grinspun, Roque Carranza y Carlos García Tudero.
No había transcurrido un mes de gobierno, cuando Illia y sus asesores consideraron conveniente tomar una medida trascendente: la anulación de los contratos petroleros firmados por Frondizi y Guido. En el pensamiento de Illia, “la riqueza del petróleo no puede ser propiedad de nadie sino del pueblo. Es obra deja naturaleza y hay que salvaguardarla”.
La medida le valió un violento incidente con el embajador de los Estados Unidos, que, airado, irrumpió en el despacho presidencial para “alertar” que tal decisión sería mal vista por el Departamento de Estado. “El problema ahora —declaró Illia a The New York Times el 11 de agosto de 1964— es lograr un acuerdo justo y equitativo con las empresas.
Posteriormente, ciertas vacilaciones generaron criterios enfrentados entre los miembros del partido que restaron fuerza a las nuevas negociaciones. Un sector buscó líneas de acuerdo con las empresas y la Comisión Pro Defensa del Petróleo acusó al gobierno de “continuar la entrega de nuestra independencia nacional”, ya que las compañías continuaban en posesión de las áreas concedidas.
Gracias a una coyuntura internacional favorable a los productos argentinos en el mercado mundial, la Argentina entró en un ciclo largo de recuperación, que eliminaría por una década el déficit en la balanza comercial. Si bien el gobierno de Illia no frenó estas tendencias, tampoco las impulsó. Esto es lo que los sectores más desarrollistas le achacaron desde el principio al gobierno radical. El nuevo Establishment necesitaba la apertura económica, la acumulación de capitales y la racionalización del Estado por encima de toda legalidad republicana.
A los ojos militares y desarrollistas, el viejo sistema de partidos era incapaz de asumir estas tareas, por lo que prepararon el golpe mejor planeado y menos violento de la historia argentina. Moldearon a la opinión pública desde años antes del levantamiento por medio de una intensa actividad propagandista, hasta identificar al presidente radical con la modorra pueblerina y la siesta provinciana, al mismo tiempo que enaltecían a los militares como héroes de la epopeya tecnológica y de la grandeza nacional.
Los militares que encabezaron la Revolución Argentina que derrocó al Presidente Arturo Illia establecieron un sistema de gobierno basado en una Junta formada por los tres Comandantes en Jefe de las tres Fuerzas y se dispuso que la Presidencia fuera ejercida por un Presidente designado por la Junta, y con ejercicio de todas las facultades legislativas que la Constitución otorga a Congreso.
El 30 de junio del 1966 asumió el cargo de Presidente designado por ese mecanismo el General Juan Carlos Onganía Durante su gestión surgen los primeros grupos subversivos, los que unidos a la agitación política y socia crean un clima confuso. Se produce el asesinato del ex presidente Pedro Eugenio Aramburu y la aparición de los grupos montoneros.
GABINETE PRESIDENCIAL:
Arturo Umberto Illia
Vicepresidente: Carlos Humberto Perette
MINISTROS
Asistencia Social y Salud Pública: Arturo Oñativia.
Defensa Nacional: Leopoldo Suárez.
Economía: Eugenio A. Blanco y Juan Carlos Pugliese.
Educación y Justicia: Carlos R. S. Aleonada Aramburú.
Interior: Juan S. Palmero.
Relaciones Exteriores y Culto: Miguel Ángel Zavala Ortiz.
Trabajo y Seguridad Social: Fernando Sola.
Secretario de Marina: Manuel A. Pita.
Secretarios de Aeronáutica: Martín Rafael Cairo y Mario Romanelli.
Secretarios de Guerra: Ignacio Ávalos y Eduardo R. Castro Sánchez.
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PRESIDENCIA DE HIPÓLITO YRIGOYEN
Hipólito Yrigoyen fue una figura mística del radicalismo, nunca emitió un discurso, no le interesaban los reportajes y escapaba de las fotos
1916 hay elecciones bajo la flamante Ley Saenz Peña de 1912, el radicalismo presenta la fórmula presidencial: Hipólito Yrigoyen – Pelagio Luna
Se enfrentan 3 partidos políticos: Radicales, los Conservadores y unos pocos Socialistas que habían logrado afianzarse en la ciudad de Bs. As. Lisandro de la Torre quiso unificar a liberales y conservadores de distintas provincias en el Partido Demócrata Progresista pero no lo pudo conseguir.
El Radicalismo era un partido político bastante organizado de alcance nacional, apoyado por comités distribuidos en todo el país.
Los conservadores eran un grupo heterogéneo de ideas políticas, poco organizado, pero convencidos de su triunfo electoral. Formaban parte del mismo todos los políticos que habían llegado al poder en 1880 de la mano de Julio Argentino Roca, es decir representaba al oficialismo.
Triunfa el radicalismo y se convierte en el primer presidente electo según la ley Saenz Peña.
Fue un gobierno nacionalista y popular.
Yrigoyen representaban a los sectores bajos y medios de la sociedad que desde principio de siglo se oponían a la conducción política de la vieja dirigencia oligarca. Estos sectores habían sufrido un cambio intelectual debido a su preparación educativa gratuita (ley 1420), y exigían su participación política y mejoras de las condiciones laborales.
Surgieron los primeros sindicatos que se reproducen por todo el país presionando cada vez mas al gobierno. Tenían una postura mas moderadora frente a los anarquistas, aceptaban el capitalismo y creían en la negociación mediante el diálogo.
Su gobierno trató desde un primer momento repartir mas equitativamente las riquezas del estado y las ganancias generadas del modelo agro exportador vigente.
Trato de mantener un diálogo fraternal entre el estado-patronal-obreros aunque muchas veces las manifestaciones sociales se les escapaba del control.
Debió soportar los efectos de la Primera Guerra Mundial, ya que hubo una caída importante de las exportaciones durante los 2 primeros años de su gobierno.
La economía sufría de una importante inflación y los sueldos caían constantemente, por otro lado disminuyó notablemente las exportaciones generando desocupación.
Trató de gobernar bajo los mandatos de la Constitución, repudió e intentó depurar los actos fraudulentos de las elecciones anteriores.
Sancionó leyes tales como la jubilación de empleados de empresas privadas, jornadas de 8 horas, el descanso dominical, salario mínimo, contratos colectivos de trabajo.
Prohibió el desalojo y aumentos de alquileres.
Protegió a los indígenas y los radicó legalmente en sus tierras.
Fomento la agricultura y la ganadería, otorgando créditos blandos a los productores.
Compró barcos usados e impulsó la Marina Mercante Nacional.
Apoyó la explotación del petróleo (encontrado de casualidad en 1907), y creó Y.P.F., frenando el intento del monopolio de empresas extranjeras.
Impulsó la nacionalización de los ferrocarriles en manos de los ingleses.
Los conservadores aun tenían mayoría en la Cámara de Diputados y Senadores y tuvieron la capacidad de bloquear gran cantidad de proyectos del ejecutivo.
Muchas provincias también quedaron en manos de los conservadores, e Yrigoyen apuntó el control a las mismas a través de intervenciones federales, pues consideraba ilegítimos a esos gobiernos que estaban desde antes de las elecciones de 1916.
Yrigoyen buscó apoyo en la juventud, en el sector estudiantil, y apoyó la Reforma Universitaria, estos venían pidiendo. El movimiento se originó en Córdoba y protestaban contra la injerencia e influencia eclesiástica en la educación. Además se oponían a los métodos obsoletos de enseñanza. Estos estudiantes habían recibido las ideas socialista de la revolución rusa y mexicana.
También intentó un acercamiento con los obreros apoyando algunas huelgas que los sindicatos decidían realizar como medidas de fuerza para conseguir distintas mejoras laborales.
Conflictos Destacados:
Semana Trágica:
Los obreros de los talleres metalúrgicos Vasena en 1919, demandaban una reducción de la jornada laboral a 8 horas diarias y repudiaban la reducción salarial y el despido arbitrario. A fin de contrarrestar la huelga los empresarios contrataron personal (Liga Patriótica) para que juntamente con la fuerzas del orden persiguieran a los obreros, ocasionando en muchos la muerte. Hubo saqueos a armerías, incendio de iglesias, toma de talleres. El Gral. Dellepiane fue el encargado de repeler la rebelión que duró una semana.
La Patagonia Rebeldeampliar el tema)
La caída de las exportaciones y del precio de la lana hizo que se amontonaran totalmente los depósitos de fardos de lanas por falta de compradores. En 1920 y 1921 se generaron huelgas de peones que ya vivían en condiciones inhumanas. En 1922 impulsados por F.O.R.A. (Federación Obrera regional Argentina) exigieron mediante estas huelgas mejoras salariales y condiciones de trabajo. Paralelamente grupos de delincuentes se infiltraron y cometieron desmanes que se lo atribuyeron a los obreros. Los terratenientes reprimieron con violencia estos hechos. Yrigoyen envió al teniente Varela para que resuelva el conflicto y utilizó todo su poder para calmar a los huelguistas, muchos fueron torturados, muertos y fusilados. Algunos escaparon a Chile.
La Forestal:
En 1905 una empresa inglesa adquirió 2.300.000 ha. con bosques de quebracho colorado en la provincia de Chaco y Formosa. Se iba a extraer tanino para curtir cueros. La explotación fue depredadora y nunca se tuvo en cuenta un plan de reforestación de estos árboles, dado que el quebracho tarda 150 años en alcanzar la edad para la extracción del tanino. Pero no solo se explotaron los bosques sino también a todos los hacheros que vivían bajo condiciones de vida lamentable, casi esclavizante. Poca comida, muchas horas de trabajo, sin protección sanitaria, se enfermaban de tuberculosis o los mordía una víbora. La esperanza de vida era de aproximadamente 35 años. El estado nunca controló lo que allí sucedía.
Reforma Universitaria:
Fue un movimiento que se inició en Córdoba y se extendió a otras Universidades Nacionales. Los estudiantes reclamaban participación en el gobierno de las facultades, junto a profesores y ex alumnos. Además pedían una modernización y actualización de metodología didácticas, profesores y planes de estudios, y se oponían a la injerencia eclesiástica en la conducción de la misma. Yrigoyen apoyó la reforma y la misma se llevó a cabo con éxito.
Gabinete Presidencial:
Hipólito Yrigoyen
Vicepresidente: Pelagio B. Luna
MINISTROS
Agricultura: Honorio A. Pueyrredón, Alfredo Demarchi, Eudoro Vargas
Gómez y Carlos J. Rodríguez.
Guerra: Elpidio González y Julio Moreno.
Hacienda: Domingo Salaberry.
Interior: Ramón Gómez y Francisco Beiró.
Justicia e Instrucción Pública: José E. Salinas.
Marina: Federico Álvarez de Toledo, Julio Moreno y Tomás Zurueta.
Obras Públicas: Pablo Torello.
Relaciones Exteriores y Culto: Carlos A. Becú y Honorio A. Pueyrredón.
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GOBIERNO DE FRONDIZI ARTURO DESARROLLISMO EN ARGENTINA RESUMEN GOLPE
En marzo el ex presidente radical Arturo Frondizi, destituido por la Fuerzas Armadas el 29 de marzo de 1962, fue trasladado en calidad de déte nido al hotel Tunkelén, en Bariloche, y a fines de julio recuperó su libertad.
Arturo Frondizi, impulsor de las teorías desarrollistas, nació en Paso de los Libres, Corrientes, el 28 de octubre de 1908. Acompañó a Ricardo Balbín en las elecciones presidenciales de 1951.
En las elecciones de convencionales para la Asamblea Nacional Constituyei te del año 1957 el voto en blanco peronista resultó mayoritario Dentro del radicalismo, Balbín era partidario de no vincularse con ese movimiento, en tanto que Frondizi apoyaba un acercamiento a Perón. Esto produjo la ruptura de la UCR: la Unión Cívica Radical Intransigente (Ucri), liderada por Frondizi, y la UCR del Pueblo, conducida por Balbín. Frondizi envió a Rogelio Frigerio a hacer un pacto con Perón. La fórmula de la Ucri, Frondizi-Gómez, se impuso en febrero de 1958.
El modelo desarrollista comenzó a aplicarse, pero a poco menos de un año, las presiones de la derecha condujeron a un cambio en la política económica. En 1959 Alvaro Alsogaray se incorporó al gobierno en la cartera de Economía, lo que significó la ruptura con el peronismo y abrió un período de gran agitación social. Con la renuncia de Alsogaray, en 1961, y con el estudiantado, los empleados públicos, los obreros y los sindicatos en la oposición, en los comicios de 1962 el peronismo ganó 10 de las 14 gobernaciones, entre ellas la provincia de Buenos Aires. Frondizi dispuso su intervención pero no fue suficiente. Los militares decidieron deponerlo.
EL GOBIERNO DESARROLLISTA DE FRONDIZI
En 1958, Perón desde Madrid, ordenó a sus seguidores votar por el radical disidente y desarrollista Arturo Frondizi, demostrando así su fuerza aún desde el exilio. Perón se vio obligado a tomar esta decisión, ya que era dudoso que los peronistas volvieran a votar en blanco (después de la Asamblea Constituyente de 1957 en la que el 24% de los votos fueron en blanco) en un momento en el que se elegiría a las autoridades que regirían por seis años los destinos de la nación. Por otro lado, Frondizi seducía a los peronistas con sus consignas progresistas y desarrollistas y su prédica en contra del gobierno militar.
Presidente de Argentina: Frondizi
Presidente de Argentina: Arturo Frondizi
Las FFAA, lideradas por entonces por los sectores más antiperonistas, sostuvieron que el candidato de la UCRI había ganado ilegítimamente, ya que los votos peronistas habían frustrado al candidato oficioso de los militares, el de la UCR del Pueblo. Desde la asunción del nuevo presidente, el golpe ya estaba dando vueltas en las cabezas de los opositores.
Después del período peronista, el sector industrial había quedado compuesto por pequeños capitalistas y talleres artesanales de baja eficiencia y competitividad, pero de gran capacidad de empleo. Las grandes corporaciones del país, que cubrían las áreas de industria y servicios públicos, eran propiedad del Estado.
El gobierno desarrollista de Frondizi implementó un plan destinado a modernizar las relaciones económicas nacionales e impulsar la investigación científica. En diciembre de 1958 se promulgó la Ley de inversiones extranjeras, que trajo como consecuencia la radicación de capitales, principalmente norteamericanos, por más de 500 millones de dólares, el 90% de los cuales se concentró en las industrias químicas, petroquímicas, metalúrgicas y de maquinarias eléctricas y no eléctricas.
El mayor efecto de esta modernización fue la consolidación de un nuevo actor político: el capital extranjero radicado en la industria. La burguesía industrial nacional debió, desde entonces, amoldarse a sus decisiones y la tradicional burguesía pampeana fue desplazada de su posición de liderazgo, recuperándola a medias en los momentos de crisis.
Otras de las consecuencias de este plan fue la concentración de las inversiones en la Capital Federal, la provincia de Santa Fe y principalmente la ciudad de Córdoba, que experimentó un meteórico desarrollo industrial. Por otro lado, las variaciones en la distribución de los ingresos beneficiaron a los sectores medio y medio-alto, en detrimento de los inferiores, pero también de los superiores.
La complejización de las estructuras políticas y económicas desplazó a los viejos abogados y políticos del poder y los subordinó a una nueva clase dirigente, la burguesía gerencial, que empezó a formar el nuevo Establishment. Ante esta nueva situación, la burocracia sindical adoptó una nueva posición; ni combativa, ni oficialista: negociadora.
Desde que en 1961 Frondizi devolvió a los sindicatos el control de la CGT, se empezó a gestar en el interior del sindicalismo peronista la corriente “vandorista” (por Augusto Vandor, líder del poderoso gremio metalúrgico) que estaba dispuesta a independizarse progresivamente de las indicaciones que Perón impartía en el exilio. Eventualmente, consideraban construir el embrión de un proyecto político-gremial capacitado para negociar directamente con otros factores de poder (es decir, sin la mediación de Perón) al estilo del Partido Laborista inglés nacido en la década del ‘40. Todo esto hizo que los partidos políticos tradicionales fueran perdiendo relevancia como articuladores de intereses sociales.
En estos años de proscripción y declinación general del nivel de vida de la clase obrera nació la izquierda peronista, es decir, aquellos peronistas cuyas metas eran el socialismo y la soberanía popular. Esta se dio no por acercamiento de la izquierda tradicional, que seguía siendo hostil al peronismo, sino a través de la radicalización de los activistas peronistas y la peronización de jóvenes que se habían orientado primero hacia la derecha y el nacionalismo católico.
En recompensa por el apoyo electoral recibido, Frondizi se acercó a los peronistas – otorgándoles una amnistía general, una nueva Ley de Asociaciones Profesionales, etc.- pero las inversiones extranjeras, consideradas la clave del desarrollo frondicista, les olían a entrega al imperialismo yanqui. Los contratos con ocho compañías petroleras extranjeras y la privatización del frigorífico Lisandro de la Torre desbordaron la ira de los peronistas nacionalistas, que se sentían traicionados. A su vez, se levantaron las protestas de la burguesía nacional, que necesitaba el petróleo barato, y que temía que si la Argentina no se aliaba a EEUU contra Castro, sufriría la misma política de agresión que Cuba.
Ante la creciente oposición de la clase obrera, con una recurrente recesión, y con muy poco espacio para maniobrar, Frondizi se encontró entre la espada y la pared: cedió a todos los planteos militares (inquietos por la movilización del peronismo) y declaró primero el Estado de Sitio y luego el plan de represión CONINTES para desmovilizar a la clase obrera. Al mismo tiempo legalizó al Partido Peronista para competir en las elecciones de 1962 para gobernadores provinciales, en las que los peronistas ganaron en cinco distritos. Este hecho fue intolerable para los militares, por lo que decidieron el derrocamiento de Frondizi, encendiendo los fuegos del más virulento antiperonismo, al estilo de los años ‘55 y ‘56. El presidente destituido conservó la cordura como para salvar un jirón de institucionalidad designando como sucesor al presidente provisional del Senado, José María Guido.
Acto seguido se produjeron enfrentamientos dentro de las FFAA, más específicamente entre los denominados azules y colorados, en los que fueron derrotados los grupos más antiperonistas y favorables a la burguesía agraria que habían volteado a Frondizi. Tras dos choques sangrientos, otra generación se consolidó en el liderazgo de las Fuerzas Armadas, bajo el mando del general Onganía.
Dada la necesidad de otorgarle una salida institucional al precario gobierno de Guido, en 1963 se llamó a elecciones presidenciales nuevamente. Con el peronismo proscripto y con tan sólo el 25% de los votos, resultó vencedor el candidato de la UCR del Pueblo, Arturo Illia.
El siguiente es un mensaje radial de Arturo Frondizi, dirigido al pueblo de la República Argentina el 9 de febrero de 1957.
“[…j Queremos gobernar para realizar ese programa destinado a los veinte millones de argentinos. He aquí sus proposiciones fundamentales:
1 ° Lograr el reencuentro de todos los argentinos y restablecer la paz interior para que no haya odio ni miedo y para que dejemos de perseguirnos los unos a los otros. […]
4° Promover una economía de abundancia, afirmada en la integración del agro, la minería y la industria, en la explotación intensiva y racional de todos los recursos naturales y en la consolidación y los cambios por organismos de la Nación. […]
6° Orientar el comercio exterior en exclusivo beneficio del país, para sostener nuestra balanza de pagos y aumentar nuestras reservas en metálico y divisas, mediante la defensa de los precios de nuestras exportaciones y el ordenamiento de la importación. […]
8° Facilitar el acceso del pueblo a la cultura, a la educación y a la capacitación técnica y promover la formación de investigadores, técnicos y profesionales que permitan colocar al país en el alto nivel de las naciones más adelantadas del mundo. […]
10° Fortalecer las organizaciones del trabajo y de la producción, asegurando la existencia de una sola Central Obrera, la libertad sindical y el derecho de huelga.”
EL DESARROLLISMO: El principal objetivo del gobierno de Frondizi era promover el desarrollo económico del país, que significaba impulsar con celeridad la industrialización. Como señala con cierta ironía Alain Rouquié en Poder militar y sociedad política en la Argentina, Frondizi y Rogelio Frigerio, su principal asesor, “… habían descubierto la poción mágica que curaría todos los males del país: la industrialización a marcha forzada, por cualquier medio y a cualquier costo”.
Este aspecto estaba vinculado con otras políticas de la época que se practicaban en América latina y en otras partes del mundo. Uno de los ejemplos más notables fue la gestión del presidente brasileño Juscelino Kubitschek, cuya consigna era “avanzar cincuenta años en cinco años”, que se propuso -y consiguió- construir una nueva capital para el Brasil en apenas cinco años. Este clima de época era mencionado explícitamente por Frondizi, que en 1957 afirmaba: “… el gran problema de este momento histórico es, precisamente, el desarrollo de los pueblos no desarrollados. Desarrollo que no quiere decir mero aumento de la producción primaria, sino diversificación interna de la producción total”.
La meta de los desarrollistas era construir un país industrial y moderno, de acuerdo con los ejemplos contemporáneos de los Estados Unidos y de la Europa de posguerra. Los desarrollistas criticaban el modelo agroexportador tradicional y enfatizaban la insuficiencia del modelo de sustitución de importaciones instrumentado a partir de la década de 1930. Sostenían que la industrialización argentina se había limitado a la industria liviana y proponían fomentar el sector energético, la petroquímica y la siderurgía.
Impulsar la industrialización requería de grandes inversiones, y Frondizi, que durante su trayectoria política anterior había sostenido posiciones nacionalistas y antiimperialistas, modificó su línea y decidió auspiciar la apertura de la economía argentina a las inversiones extranjeras.
La justificación de este cambio de posición se basaba en una distinción que el presidente realizaba entre “nacionalismo dé fines” y “nacionalismo de medios”. De acuerdo con esta distinción, no resultaba tan importante el origen del capital sino la finalidad a la que se lo destinara. En palabras del propio Frondizi,”… un capital que viene a fortalecer la estructura agraria solamente, a impedir el desarrollo industrial, es un factor negativo. Pero el capital que llega a obtener ganancias -como es vocación de todo capital-, pero que al mismo tiempo nos libra de la importación de combustibles o de la importación de materias primas esenciales como en el caso de la petroquímica, juega un papel positivo”.
En este marco, el gobierno de Frondizi firmó una serie de contratos de explotación de yacimientos petrolíferos en la Patagorúa, cuyas cláusulas y tramitación fueron objetadas por la oposición. El objetivo declarado de estos contratos era lograr en poco tiempo el autoabastecimiento de petróleo, meta que se alcanzó hacia 1962.
Asimismo, la sanción de una nueva y generosa ley de inversiones extranjeras facilitó la llegada al país de un valioso flujo de inversión extranjera: se radicaron en el país varias filiales de empresas multinacionales del sector automotor, y la producción de este rubro tuvo una expansión notable: en 1959, se producían alrededor de 30.000 vehículos por año; en 1965, esa cifra era de 200.000. También se fortaleció la industria química, la metalúrgica, la petroquímica y las de maquinaria eléctrica y no eléctrica.
Esta política era definida por Frondizi como “… más acero y más energía, más petróleo y más carbón, más máquinas y fertilizantes para nuestro campo, más automotores, más cemento y más celulosa, más productos químicos y más caminos…”. El crecimiento industrial de los años desarrollistas tuvo importantes éxitos, aunque también mostró notorias debilidades. Las nuevas plantas, que producían para un mercado interno protegido frente a las importaciones, eran ineficientes en comparación con las equivalentes de los países desarrollados. A pesar de estas dificultades, la Argentina experimentó un gran crecimiento de su sector industrial, que fue de un promedio de 6 % anual entre 1953 y 1974.
En el sector primario, la creación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), durante el gobierno de la Revolución Libertadora constituyó un importante estímulo para la modernización del agro. (Historia de la Argentina Contemporánea Privitellio-Luchilo-Cataruza-Paz-Rodriguez – Polimodal- Santillana)
GABINETE PRESIDENCIAL:
Arturo Frondizi
Vicepresidente: Alejandro Gómez
MINISTROS
Asistencia Social y Salud Pública: Héctor N. Noblía y Tiburcio Padilla.
Defensa Nacional: Gabriel del Mazo, Justo Policarpo Villar y Rodolfo Martínez (h.).
Economía: Donato del Carril, Alvaro C. Alsogaray, Roberto T. Alemann, Carlos A. Coll Benegas y Jorge Wehbe.
Educación y Justicia: Luis Rafael Mac Kay y Miguel Susini (h.).
Interior: Alfredo Roque Vitólo, Hugo Vaca Narvaja.
Obras y Servicios Públicos: Justo Policarpo Villar, Alberto Rafael Costantini, Arturo Acevedo, José Mazar Barnet y Pedro Petriz.
Relaciones Exteriores y Culto: Carlos A. Florit, Diógenes Taboada, Adolfo Mujica, Miguel Ángel Cárcano y Roberto Etchepareborda.
Trabajo y Seguridad Social: Alfredo E. Allende, David Blejer, Guillermo Acuña Anzorena, Ismael Bruno Quijano y Osear Ricardo Puiggrós.
Secretarios de Aeronáutica: Ramón Amado Abrahim, Roberto Huerta y Jorge Rojas Silveyra.
Secretarios de Guerra: Héctor Solanas Pacheco, Elbio C. Anaya, Rodolfo Larcher y Rosendo M. Fraga. Secretarios de Marina: Adolfo E Estévez y Gastón Clement.
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Domingo Faustino Sarmiento
Este gobierno también pasó por difíciles momentos provocados por:
El avance de los malones indígenas,
Por el asesinato de Urquiza por parte de López Jordán, caudillo que se había sentido traicionado en la batalla de Pavón, cuando Urquiza se retira del campo de acción.
Grandes inundaciones y sequías que costaron la muerte de millones de cabezas de ganado.
La terrible epidemia de fiebre amarilla que asoló a la ciudad de Bs.As. y provocó la muerte de 13500 ciudadanos sobre una población de 180.000 habitantes.
Pese a estos tristes momentos las obras de gobierno de Sarmiento fue muy fructífera y logró vencer las adversidades. Algunas de sus obras fueron:
Nacionalizó los correos provinciales.
Determinó el límite con Chile.
Fundó la Faculta de Ciencias Exactas.
Fundó el Observatorio Astronómico de Córdoba.
Se levantó un mapa del cielo austral.
Se extendieron líneas telegráficas y líneas de ferrocarril, se llegó a Córdoba.
Se colocaron faros en algunas rutas marítimas.
Se importaron plantas extranjeras como el eucaliptos y el mimbre.
Se instalaron oficinas meteorológicas.
Apoyó la industria vitivinícola.
Apoyó la industria de las carnes congeladas.
Se importó alambres para cercar los campos.
Se fundaron varios colegios nacionales en algunas provincias.
Se crearon bibliotecas populares.
Se fundaron las primeras escuelas normales.
Se fundó el Colegio Militar y la Escuela Naval.
Se realizó el primer censo escolar.
Se creó el Jardín Zoológico.
Se comenzó con los cursos nocturnos para adultos.
Se imprimieron muchos libros de textos para las escuelas.
Se explotaron los ríos Negro y Neuquén, Limay.
Se realzaron estudios de suelos en busca de riquezas para ser explotadas.
Realizó el primer censo nacional.
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PRESIDENCIA JULIO ROCA SEGUNDO GOBIERNO LEY RICCHIERI
LA SEGUNDA PRESIDENCIA DE ROCA (1898-1904)
Al finalizar la presidencia de Uriburu. el país vivía un estado peligroso a causa de una posible conflagración exterior. Fue éste uno de los argumentos que favorecieron la elección de Roca, quien, por otra parte, manejó hábilmente sus recursos políticos. Para muchos, parecía el hombre necesario para enfrentar una crisis exterior. El 12 de octubre de 1898 fue proclamado presidente de Argentina.
La segunda presidencia de Julio A. Roca (1898 - 1904)La segunda presidencia de Julio A. Roca (1898 – 1904) tiene caracteres diferentes a los de la primera, pues debe adecuarse a circunstancias muy distintas. El propio PAN (Partido Autonomista Nacional, ensayo de “partido único”) va sufriendo crisis decisivas. Las condiciones del mundo y del país no eran las mismas y estos años finiseculares fueron grávidos de acontecimientos que preanunciaban una época plena de inquietudes.
Se había saludado al siglo XX con la euforia propia del precedente, y Roca era hombre de su tiempo. El siglo XX dio en seguida la pauta de que el cambio no era meramente cronológico. Por lo demás se venía preanunciando el sentido de una crisis de estructuras que en Europa se hizo sentir en seguida y cuyos ecos llegarían poco después a nuestra tierra. (Galleti Alfredo La Política y los Partidos)
SEGUNDA PRESIDENCIA DE ROCA (1898-1904)
El general Roca, senador por Tucumán, presidente del Senado, y durante algunos meses, de la República, por licencia otorgada al doctor Uriburu (octubre de 1895 a febrero de 1896), gozaba de una gran influencia política. Los grupos dominantes de las provincias (dueños de las denominadas “situaciones”), le respondían; tanto allí como en la capital, la oposición se abstenía de concurrir a los comicios. En ese ambiente de pasividad cívica surgió la candidatura de Roca para un segundo período presidencial.
El doctor Pellegrini la proclamó, en una asamblea de personalidades, reunida en el teatro Odeón de la capital. A los amigos disconformes con su actitud les replicó: “Roca debe ser presidente; sólo él evitará la guerra con Chile, y esa cuestión es más importante que cualquier otro interés del país”. Las relaciones con el Estado vecino, en efecto, se habían tornado críticas una vez más.
Las elecciones dieron un fácil triunfo a la fórmula encabezada por Roca, a quien acompañaba como vicepresidente el doctor Norberto Quirno Costa. Tomaron posesión de sus altos cargos el 12 de octubre de 1898.
LA POLÍTICA INTERNACIONAL. Roca desarrolló una hábil política internacional; estrechó la amistad con el Brasil, mediante un cambio de visitas con el presidente de esa nación, Campos Salles. También visitó oficial mente el Uruguay. Con respecto a Chile, Roca y Errásuriz, presidentes de las dos naciones, se entrevistaron a bordo de barcos de las respectivas escuadras, en el estrecho de Magallanes (1899), gestión directa y personal que contribuyó al feliz desenlace del conflicto, pse mismo año fue resuelta la cuestión de la puna de Atacama.
Una junta mixta, integrada por el señor Buchanan, ministro de Estados Unidos de América en Buenos Aires, adoptó una línea convencional,,que dividió la zona controvertida, adjudicando a Chile la porción noroeste y a la Argentina la sudeste.
Por los pactos de mayo, firmados en 1902, Chile y la Argentina acordaron la venta de los buques de guerra que habían contratado en Europa, la reducción de sus ejércitos y la resolución inmediata del pleito de límites sobre la base de un fallo arbitral del nuevo rey de Inglaterra, Eduardo VII Una comisión de peritos ingleses marcó una frontera intermedia entre las altas cumbres y la línea divisoria de aguas.
Por iniciativa de una comisión de damas, en un punto divisorio de la cordillera fue erigida en 1904 una estatua de Cristo, hito simbólico de paz y fraternidad
En materia de derecho internacional, cupo al ministro de Relaciones Exteriores doctor Luis María Drago formular una doctrina en defensa de la soberanía americana. El gobierno venezolano había dejado pendientes ciertas deudas contraídas con banqueros de Alemania y Gran Bretaña. Los gobiernos de esos Estados exigieron su pago inmediato, y al no conseguirlo, enviaron buques de guerra que bombardearon algunos puertos de Venezuela. La “doctrina Drago” sostuvo entonces el principio de que ninguna nación acreedora debe emplear la fuerza para obligar a otra al pago de sus deudas. El conflicto fue arreglado con la intervención amistosa de Estados Unidos de América.
LA GESTIÓN ADMINISTRATIVA Y ECONÓMICA. En 1901, el ministro de Guerra, coronel Pablo Ricchieri, obtuvo la sanción de una ley que implantó el servicio militar obligatorio. El antiguo ejército profesional se transformó en otro de ciudadanos, elevó el nivel de la tropa, hizo de los cuarteles una escuela de democracia, y permitió preparar de una manera eficiente y uniforme las fuerzas armadas de la Nación.
Las finanzas sufrieron el efecto de los grandes gastos ocasionados por los preparativos militares y navales: cerca de 80 000 000 de pesos.
Para aliviar la pesada deuda que recaía sobre la economía pública, el gobierno presentó un proyecto de unificación. Un sindicato de banqueros pagaría las deudas existentes, a cambio de una nueva, por el total, al 4 por ciento de interés anual. Los títulos serían colocados al tipo de 75 por ciento. Como una de las cláusulas acordaba en garantía los ingresos fiscales, incluso los de la aduana, la opinión estime lesionada la soberanía nacional. Se produjeron en la capital algunos desórdenes, Roca, por consejo de Mitre, retiró el proyecto, ya aprobado por el Senado.
En 1899 una nueva ley de Conversión fijó el valor de un peso papel en cuarenta y cuatro centavos oro.El comercio alcanzó un extraordinario desarrollo; de 301 000 000 de pesos oro en 1899, pasó a 451.000.000 en 1904; las exportaciones superaron siempre a las importaciones. Los ferrocarriles aumentaron sus líneas en 4.000 kilómetros. Fueron construido; puertos fluviales, como el de Rosario y Concepción del Uruguay, y en once capitales de provincia comenzaron los servicios de agua potable. Las obras de irrigación favorecieron especialmente a Mendoza, San Juan, San Luis y los valles de los ríos Colorado y Negro.
LA CUESTIÓN SOCIAL. La gran prosperidad económica, sin embargo, sólo beneficiaba a un reducido grupo de personas y de empresas, en su mayoría extranjeras. El nivel de vida de la masa proletaria y campesina era muy bajo, por los salarios escasos y la falta de amparo legal. En Buenos Aires, Rosario y otros puntos las familias obreras se hacinaban en sucios conventillos.
La inquietud tomó auge con la divulgación de las teorías socialistas y anarquistas y el desarrollo de las industrias. Aparecieron los primeros sindicatos, que se confederaron en entidades considerables. Comenzaron a estallar huelgas, y su violencia cada vez mayor impuso la declaración del estado de sitio y provocó choques entre los obreros y la policía.
En 1902 se sancionó, tras un breve debate, la ley de Residencia, que autorizaba al Poder Ejecutivo para expulsar del país a los extranjeros agitadores. El Ministro del Interior Joaquín V. González presento al Congreso un proyecto de Código de Trabajo, en procura de soluciones amplias y racionales de justicia social.
LAS FUERZAS ARMADAS. El país no estaba preparado para utilizar los instrumentos de guerra adquiridos con premura por el presidente anterior. Faltaban jefes técnicamente capaces, personal especializado, tripulaciones instruidas, arsenales, armamentos, etc.
La creación del ministerio de Marina, a cargo de Martín Rivadavia, permitió el aprovechamiento de la escuadra adquirida con tantos sacrificios. Se iniciaron entonces las obras del Puerto Militar o Puerto Belgrano, que seria la mayor base en su género en América del Sur. y se habilitó el apostadero de Río Santiago. Con el objeto de modernizar el ejército, y con la colaboración del genera) Luis M. Campos, se creó la Escuela Superior de Guerra y la Escuela Normal de Tiro.
El coronel Pablo Ricchieri, segundo ministro de Guerra, inició una nueva era en la organización militar. Convirtió al ejército argentino en un organismo moderno y eficiente, superando el sistema de la Guardia Nacional. En diciembre de 1901 se promulgó una ley sobre la organización de) ejército y el servicio militar obligatorio: la llamada Ley Ricchieri.