InicioApuntes Y MonografiasLos Celtas, una cultura sin un pueblo
Los Celtas

Los celtas eran grupos de tribus libres que habitaban el sur de Alemania desde más o menos el año 1500 a.C. Por la época de los romanos, los celtas dominaban gran parte de Europa. Cerca del año 500 a.C., los celtas eran la potencia dominante de Europa. Se habían expandido desde el corazón del territorio europeo, de lo que hoy se conoce como el sur de Alemania. No eran una nación, sino que más parecían una confederación de tribus individuales con una cultura compartida. Más tarde, su influencia se expandió de España a Gran Bretaña, Alemania y el norte de Italia, y a sitios tan remotos como el centro de Anatolia (hoy, Turquía).

Los celtas tenían una riquísima tradición oral y rara vez usaban lenguaje escrito. Por lo tanto, los detalles de su antigua vida cotidiana debieron ser armados con referencias arqueológicas y leyendas que los monjes irlandeses fueron coleccionando. Los celtas nunca formaron una federación de tribus o un imperio político, aunque compartían una lengua común e ideas religiosas similares. A pesar de esto, sus antecedentes e influencias pueden ser rastreados en una etapa mucho más amplia, que se remonta a los finales de la Edad de Bronce. No obstante, este conglomerado compartió una serie de rasgos comunes que, como las tradiciones, creencias y lengua, le otorgó una misma identidad bajo el nombre de celtas.

Los Celtas, una cultura sin un pueblo
Retrato de una tribu Celta


El origen y el desarrollo de los pueblos celtas se asocian a la Edad de Hierro europea, y más precisamente a la llamada Cultura de los Campos de Urnas, que floreció hacia fines de la Edad del Bronce. Aquélla recibió su denominación por las curiosas prácticas crematorias de sus muertos y la posterior inhumación de las cenizas en recipientes de cerámica. Dispersa por el este y el centro de Europa entre los años 1300 y 800 a.C., la Cultura de los Campos de los Campos de Urnas es el primer antecedente de los celtas. Posteriormente, ya en los inicios de la Edad del Hierro, surgió en ese mismo espacio geográfico la Cultura del Hallstatt, que se desarrolló entre los siglos VIII y V a.C.

A diferencia de la anterior, serán sus características, al menos en su último período, los enterramientos sumamente lujosos de los personajes de la élite dirigente y la construcción de edificios defensivos de mayor complejidad. En este período, los celtas compartieron la Cultura de Hallstatt con los ilirios, a la vez que extendieron su presencia en el interior de la Península Ibérica, donde se establecieron en el siglo VII a.C. En el siglo siguiente hicieron lo propio hacia el noreste ibérico, donde se hallaban instalados los íberos. Todos estos movimientos migratorios eran bien conocidos por los antiguos griegos y romanos. De hecho, Heródoto los denominó “keltoi”, y los romanos comenzaron a definirlos como “galatae” o “galli“.


La vida celta

Los celtas eran tribus de agricultores que se reunían alrededor de las fortalezas de sus jefes, también conocidas como "oppidae". Tales fortalezas a menudo eran fuertes sobre la cima de una colina, y algunos de ellos se convirtieron más tarde en aldeas o ciudades. La mayoría de celtas eran granjeros y pequeños agricultores que vivían en una gran variedad de tribus. Algunas veces, estas tribus se dividían y una parte se marchaba a otro lugar, así que ciertas tribus pudieron haberse expandido por diferentes áreas.

Celtas
Típica choza celta


Los celtas estaban unidos por los druidas, que eran sacerdotes, legisladores, trovadores y sabios. también tenían talentosos artistas, músicos y trabajadores del metal. Su joyería, cerámica, armas y garrafas para bebidas a menudo se decoraban con intrincados diseños y formas geométricas. Los celtas tenían relaciones comerciales con Roma , Grecia y otros países, pero no fueron influenciados por dichas civilizaciones.


Poder y ley

Cada celta era un hombre libre, con derechos individuales. La justicia druida era bien conocida y los lazos de lealtad con cada una de las tribus eran muy fuertes. Los jefes eran elegidos por los miembros de la tribu, mientras que los altos reyes eran elegidos por los jefes. unos y otros podían ser depuestos, si no realizaban un buen trabajo.


La cultura de "La Téne"

Durante la última fase de la Edad del Hierro, conocida como “La téne”, desarrollada a partir del siglo V a.C., la presencia celta se extendió sin pausa, alcanzando desde la Península Ibérica hasta las orillas del mar Negro. El proceso se inició hacia fines del siglo V a.C., cuando a causa de la presión demográfica de otros pueblos del norte se generalizó un movimiento migratorio y los celtas llegaron al corazón mismo del mundo grecorromano. Aproximadamente en el 400 a.C., sus incursiones culminaron con la ocupación del valle del Po, en Italia.

No tardarían mucho en iniciar recorridos hacia el sur y ya en 387 a.C. asediaron Roma , a la que luego saquearon. La cultura de “La Téne” tomó su nombre de un asentamiento descubierto a mediados del siglo XIX en las cercanías del lago Neuchatel, en Suiza. Las investigaciones asociaron finalmente este hallazgo con una práctica religiosa y ritual, en la que los antiguos celtas realizaban sacrificios de animales y seres humanos, y arrojaban a los cursos de agua objetos preciosos a manera de ofrendas a los dioses.

Tribus
Expansión total de los Celtas


El avance de los celtas continuó en diferentes direcciones, entre ellas hacia las Islas Británicas. Las primeras oleadas migratorias se realizaron durante el siglo V a.C. y se repitieron dos siglos más tarde. Efectivamente, algunos registros arqueológicos revelan la presencia celta en Manda ya en el siglo III a.C. Finalmente, a principios del siglo I a.C. se sucedió una nueva migración masiva.

También en el siglo IV a.C. los celtas dirigieron sus pasos hacia el sudeste europeo, hasta la región del Báltico y la parte occidental de Turquía. Alejandro Magno supo de ellos en Macedonia y es sabido que en el año 279 a.C. iniciaron el saqueo de la ciudad de Delfos, aunque al parecer parecer una nevada les impidió concluirlo. Paralelamente, en Asia Menor, los celtas llegaron a establecerse en una región que aún conserva el nombre de Galacia.


La expansión

La gran expansión celta implicó la movilización de numerosas tribus independientes, aunque unidas por lazos culturales. Entre los siglos V y II a.C. se dispersaron en todas direcciones y fundaron ciudades fortificadas, a la vez que intensificaron el comercio con grupos vecinos. Hacia el siglo II a.C. aparecieron las fortificaciones llamadas “oppidas“, que pretendieron actuar como valla contra el avance romano.


La decadencia

Los celtas no tuvieron un poder centralizado. No resulta extraño que con esta característica, hayan sido conquistados por los romanos, quienes entre los siglos II a.C. y I se adueñaron de la Galia Transalpina y la mayor parte de Britania. Fruto de ello fue la asimilación de este pueblo a la cultura romana, al extremo de abandonar sus tradiciones y lengua.

Roma
Guerreros celtas


Con el tiempo, también perdieron sus dominios en España y a finales del Imperio Romano apenas conservaban territorios en el noroeste de Francia, Irlanda y Gales. En estas dos ultimas zonas, en cambio, la resistencia, combinada con lo breve de la estadía romana, permitió que su lengua y cultura sobrevivieran. Incluso en el siglo VII realizaron un intento para expandir su influencia, cuando los es-cotos irlandeses invadieron Caledonia, región rebautizada como Escocia.


Vercingétorix, último líder Galo

En 52 a.C. y a los 20 años, Vercingétorix -de la tribu arverna del centro de Francia- había logrado una federación de grupos galos cuyos jefes le delegaron el mando militar. Julio César, gobernador romano de la Galia, tenía un poderoso ejército, pero el líder galo optó por no darle batalla abierta sino hacer guerra de guerrillas y replegarse al interior para alejar al enemigo de sus bases, mientras incendiaba cosechas y aldeas para dejarlo sin suministros.Tuvo varios éxitos hasta que en la ciudad de Alesia las legiones de Julio César lo sitiaron con ayuda de otros galos y germanos aliados a Roma . Vercingétorix debió rendirse, fue llevado a Roma , exhibido como trofeo y ejecutado tras cinco años preso, en 46 a.C.


Mitologia
Retrato de Vercingétorix


La religión Celta

Los celtas carecieron de una unidad mitológica, como de alguna manera correspondía al extenso y complejo conglomerado de tribus y pueblos que ellos constituyeron. De esta manera, según las regiones, aparecen dioses y mitos con distintos nombres y, por lo general, con singularidades locales. Aun así, es posible destacar una serie de temas recurrentes, como las aventuras de guerreros valerosos y heroicos, y una particular interpretación del mundo de la naturaleza con intrigantes y misteriosas dimensiones.

Justamente por esa carencia de unidad, la mitología celta ha tenido varias subdivisiones, entre las que se destacan la céltica antigua; la irlandesa, a su vez dividida en varios ciclos (el Mitológico, el de Ulster, el del héroe Fionn y el Histórico); y finalmente la galesa.

En la mitología irlandesa, existe un mito originario en el que dos razas se hallan en permanente guerra: la de los Tuatha De Danann y la de los Fomoré. Los primeros eran el quinto grupo de habitantes de Irlanda y estaban asociados con los grandes reyes y héroes; los segundos, en cambio, constituían un pueblo de gigantes que amenazaban constantemente con invadir Irlanda , representando a las fuerzas del mal.

Cultura
El dios-ciervo celta Cernunnos


En el panteón irlandés, sobresalía Dagda, señor de los elementos y guía divino de los druidas. Según la leyenda, fue él quien condujo a la victoria a los Tuatha De Danann contra los Fomoré, quienes a su vez tenían a Balar como su principal divinidad. Dagda era señalado como un dios bondadoso, glotón y muy activo sexualmente. Se lo representaba con un caldero siempre inagotable y un arpa mágica que podía sonar sin que su dueño la tocara.

Finalmente, cargaba una maza que tenía el poder de matar o resucitar según con cuál de sus extremos golpeara. A Balar, por su parte, se lo figuraba con un ojo en la frente y otro en la nuca, que habitualmente estaba cerrado, pero cuando se abría causaba la muerte de quien lo mirara.


Naciones con legado celta en la actualidad


La Liga Celta o el Congreso Internacional Celta, que aúnan bajo el requisito de hablar en la actualidad un idioma de origen celta a Irlanda , Gales, Escocia, la Isla de Man, Conualles y la Bretaña francesa, han convertido a estas naciones en herederos directos de esta cultura. De esta forma, Galicia, cuya lengua gallega no conserva más que topónimos y palabras sueltas con origen en estos pueblos, queda excluida del grupo a pesar de que sus verdes paisajes y montañas están plagados de infinidad de castros, monolitos y símbolos grabados en sus piedras y que tienen su origen en este pueblo de hace más de 3.500 años. Sin embargo, más allá de la magia de los druidas, espíritus y brujas que, como en Escocia, se adueñan del folklore gallego, este no sería nada sin el sonido de sus panderetas, tambores y gaitas. Un instrumento que conecta ineludiblemente a las siete naciones célticas.




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Si están interesados en alguno de mis otros aportes pueden visitarlos:


Las Guerras Médicas





Biografía de Alejandro Magno



Las Guerras Púnicas



El Imperio Carolingio de Carlomagno



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