ATENCIÓN
La siguiente es una nota publicada el 23 de julio de 2004 en el diario "La Nación"
La siguiente es una nota publicada el 23 de julio de 2004 en el diario "La Nación"
Europa avanza; América latina, no
MADRID.- España había logrado obtener, hasta hace pocos meses, un protagonismo mundial que no experimentaba desde hacía siglos. "Es probable que le lleve años recuperarlo", señaló con dureza Mario Vargas Llosa antes de la exposición de José María Aznar, quien recordó que durante su gobierno se aplicaron golpes fuertes al terrorismo en lo militar, financiero y jurídico, además de impulsar la alianza atlántica.
Era la primera vez que Aznar hablaba en público desde que entregó el gobierno, y lo hacía, dijo, por la calidad del Foro. Enfatizó la necesidad de mantener estrechos vínculos entre Europa y América del Norte y del Sur. "Nos une un idéntico bagaje. No creo que haya una política para europeos y otra para los americanos", expresó.
También coincidió en que el terrorismo ha declarado la guerra a todo el mundo democrático. Sin disimulo, José María Aznar envió un claro mensaje a sus sucesores: "El terrorismo es viejo, pero los jihadistas trascienden a las formas anteriores en crueldad y fanatismo. Es un error brindarles cualquier concesión, porque eso estimula su virulencia".
La civilización ya ha confeccionado una lista completa de todas las organizaciones terroristas y Europa tiene la obligación de trabajar con más contundencia y más velocidad. "Para los jihadistas la firmeza no es provocativa, en cambio sí lo es la debilidad".
Aznar pasó de lo político a lo económico al asegurar que su experiencia de ocho años al frente del gobierno español le han demostrado que el progreso depende del cumplimiento de la palabra, la tributación racional, equitativa e implacable, instituciones fuertes, justicia independiente y un mercado libre.
A su juicio, es fundamental ir hacia la construcción de una gran área unida por el Atlántico. Europa y América tienen un pasado y un futuro común. Aznar prometió que esto lo va a repetir cuantas veces sea necesario.
El flamante secretario general de la Organización de Estados Americanos, Miguel Angel Rodríguez, añadió interesantes observaciones a los diversos tópicos que se habían presentado en el Foro. Rechazó, por ejemplo, que en Europa haya más diversidad y más idiomas que en América latina. "Sólo en Guatemala se hablan 23 idiomas indígenas. La Unión Europea está compuesta por 25 Estados y América latina y el Caribe, por 35".
Aunque los retos son similares y existe una comunidad de valores, después de la Segunda Guerra Mundial, Europa giró hacia la integración y América latina, hacia la diferenciación.
El Rebrote Populista
[i]La desgracia es que América latina, en contraste con Europa, retrocede en lugar de avanzar. Gran parte de la culpa debe ser atribuida al rebrote populista, según describieron con datos precisos, tanto Carlos Alberto Montaner como Alvaro Vargas Llosa.
Los esfuerzos de reforma en los años 90 produjeron entusiasmo al principio, porque simulaban encaminarse hacia la modernización, pero el viraje falló. Se hizo una transferencia del monopolio estatal al monopolio privado. No se independizó la Justicia ni se eliminó la corrupción; no se saneó la burocracia ni se achicó el clientelismo; no se fortificaron las instituciones ni se consolidaron los derechos del individuo.
Fue un trágico período de "neta política antiliberal", a la que siguen llamando liberal o neoliberal los populistas que ahora necesitan argumentos para bloquear el progreso con ilusiones estatizantes, colectivistas y falsamente solidarias.
La pobreza es funcional a los demagogos. De modo que, en forma consciente o inconsciente, hacen lo posible por mantenerla mientras proclaman lo contrario. El populismo no hace reformas estructurales; es gatopardista.
Alvaro Vargas Llosa evocó la película "El rey pasmado", basada en una novela de Torrente Ballester. El actor principal, Gabino Diego, hace de Felipe IV, quien, al contemplar desnuda a Marfisa, la prostituta de la villa, queda pasmado.
"El resto de la película es un pretexto para ver a Felipe IV, es decir, a Gabino Diego, poner una exquisita cara de pasmo perpetuo que resulta en una de las genialidades del cine español", dijo.
Pasmados están muchos presidentes populistas de América latina, abrumados, embobados, por una realidad que los supera. Son "una pléyade de reyes pasmados, algunos simpáticos y bienintencionados, cuyo nervio vital parece haber quedado en suspenso ante una Marfisa descomunal", dijo Vargas Llosa.
Son incapaces de efectuar las reformas que ofrezcan garantías para ahorrar, poseer, invertir y comerciar, único camino de la prosperidad.
Para Montaner es urgente crear condiciones para el triunfo de los individuos, como ocurrió primero en Inglaterra durante su revolución gloriosa, que puso límites al gobierno, y después en los Estados Unidos, donde surgió el feliz self-made man. En esa línea destacó la sentencia de que los gobiernos no son la solución, sino el problema.
El contraste fue completado por otros expositores, que describieron aspectos de la sociedad norteamericana que en público se critican y en privado se aprecian. Por ejemplo, el manifiesto propósito de hacerse ricos, el orgullo por pertenecer a una sociedad en progreso incesante y la existencia de una ley que trata a todos por igual.
Los norteamericanos no alcanzaron ni alcanzarán la perfección porque son humanos y porque existen bolsones llenos de perversiones humanas. Pero marchan a la cabeza de Occidente. La revolución norteamericana fue anterior a la francesa y ésta tomó de aquella muchos de sus principios. Baste recordar a Lafayette en los tiempos inaugurales y después al ojo penetrante de Tocqueville.[/i]