El lobo sentimental. Geoffroy de Pennart
Hace poco hablábamos de los cuentos tradicionales versionados y cómo a los mayores les gustan los cuentos del revés, poder romper estereotipos con toques de humor: es un descubrimiento liberador.
El lobo gana la partida en este juego, como podrás imaginar, pues seguramente sea el personaje más protagonista a la hora de representar lo oscuro, el miedo y el peligro en la tradición oral. Y hace muy bien este papel, todo hay que decirlo.
Pero Geoffroy de Pennart nos ha desvelado un lobo diferente que es encantador. Se llama Lucas.
Vive feliz con su familia, pero llegado el momento de vivir por su cuenta, abandona el hogar lleno de tristeza y con una larga lista que su padre lobo le da con todo lo que puede comer para sobrevivir: cabritillos, cerditos, caperucitas… ¿ Crees que será capaz de devorarles ?
Su valor será fuerte solo cuando se enfrente a un gigante amenazador que tiene secuestrados a unos hermanos, cuyo líder responde al nombre de Pulgarcito.
Lucas, nuestro lobo sentimental, cambiará la lista de cosas que puede comer y en mayúsculas escribirá un nuevo plato: OGRO.
Es una historia redonda con pizcas de humor y una nueva elección culinaria para un lobo nada convencional.
Nos ha gustado esta lectura y hemos decidido sacar a este lobo del cuento, de sus páginas, para que no se nos olvide y recordar que a veces podemos tener otros criterios a la hora de tomar nuestras decisiones.
No hay paseo en que no terminen los bolsillos llenos de cosas y hace poco llegaron con piedras redondeadas, de esas que se adaptan a la palma de la mano cerrada y que las yemas de los dedos agradecen tocar.
Y aquí está nuestro lobo: pintado sobre una de ellas con rotuladores.
Ya sabés cómo nos gusta sacar a los personajes de los libros y dejarles por cualquier rincón de la biblioteca o de casa: en piedras, telas, cartón, tapones…
Estrellas que brillan por los rincones??