Poeta argentina nacida en Buenos Aires en 1936.
Obtuvo su título en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires y posteriormente viajó a Paris
hasta 1964 donde estudió Literatura Francesa en La Sorbona y trabajó en el campo literario colaborando
en varios diarios y revistas con sus poemas y traducciones de Artaud y Cesairé, entre otros.
Es una de las voces más representativas de la generación del sesenta y es considerada como una de las poetas
líricas y surrealistas más importantes de Argentina.
Su obra poética está representada en las siguientes obras: «La tierra más ajena» en 1955, «La última inocencia»
en 1956, «Las aventuras perdidas» en 1958, «Árbol de diana» en 1962, «Los trabajos y las noches» en 1965,
«Extracción de la piedra de locura» en 1968, «El infierno musical» en 1971 y «Textos de sombra y últimos poemas»,
publicación póstuma en el año 1982.
En 1972 falleció como consecuencia de una profunda depresión
Hija del viento
Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
A carencias,
A llanto.
Pero tú alimentas al miedo
Y a la soledad
Como a dos animales pequeños
Perdidos en el desierto.
Han venido
A incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
Como la serpiente loca de movimiento
Que sólo se halla a sí misma
Porque no hay nadie.
Tú lloras debajo del llanto,
Tú abres el cofre de tus deseos
Y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad
Que las palabras se suicidan.
Cuarto solo
Si te atreves a sorprender
La verdad de esta vieja pared;
Y sus fisuras, desgarraduras,
Formando rostros, esfinges,
Manos, clepsidras,
Seguramente vendrá
Una presencia para tu sed,
Probablemente partirá
Esta ausencia que te bebe.
Cenizas
La noche se astilló de estrellas
Mirándome alucinada
El aire arroja odio
Embellecido su rostro
Con música.
Pronto nos iremos.
Arcano sueño
Antepasado de mi sonrisa
El mundo está demacrado
Y hay candado pero no llaves
Y hay pavor pero no lágrimas.
¿Qué haré conmigo?
Porque a Ti te debo lo que soy
Pero no tengo mañana
Porque a Ti te...
La noche sufre.
Anillos de ceniza
Son mis voces cantando
Para que no canten ellos,
Los amordazados grismente en el alba,
Los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.
Hay, en la espera,
Un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
Una partición de sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
Una tribu de palabras mutiladas
Busca asilo en mi garganta
Para que no canten ellos,
Los funestos, los dueños del silencio.
Continuidad
No nombrar las cosas por sus nombres.
Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa.
Pero quién habla en la habitación llena de ojos.
Quién dentellea con una boca de papel.
Nombres que vienen, sombras con máscaras.
Cúrame del vacío -dije.
(La luz se amaba en mi oscuridad.
Supe que ya no había cuando me encontré
Diciendo: soy yo.) Cúrame -dije.
saludos!