A fines de 1975, por una imprudencia cometida al no respetar las medidas de seguridad, fue apresado el segundo en jerarquía de Montoneros, que tenía el “grado militar de oficial superior”,el abogado Roberto Quieto, que formaba parte de la Conducción Nacional (CN) y que había sido cabeza de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Quieto, fundador de las FAR, era hombre de ideología marxista leninista como todos los integrantes de su organización. “Un revolucionario” con mucho prestigio entre los más jóvenes que lo veían como un modelo a seguir.
A partir de ese apresamiento, se multiplicaron las caídas de miembros de jerarquía en las citas nacionales, los allanamientos de depósitos de armas y equipos, de imprentas y de fábricas de armamento, que conocía el mencionado terrorista. Ante la evidencia de sus delaciones, la CN, de inmediato tomó medidas para evitar mas bajas de personal y pérdida de armas y equipos, pero el gran daño moral y material estaba hecho. Se le hizo un juicio sumario y la condena por “traición”, fue la pena de muerte, que no se pudo llevar a cabo porque nunca volvió a aparecer. Algunas versiones lo daban fuera del país con identidad cambiada, como parte de una negociación.
A principios de 1976, analizadas las circunstancias y sus consecuencias - por iniciativa del terrorista Nelson Latorre “NG Pelado Diego”- la CN decidió elaborar una pastilla de cianuro que debían portar los miembros de mas alto rango a efectos de, antes de caer en manos del enemigo, suicidarse para no delatar a nadie como lo había hecho Quieto. ( Es necesario dejar constancia que el destino le jugó una mala pasada al mencionado Latorre, ya que un tiempo después, su pareja, Inés Goldemberg “NG Yuyito” , se suicidaría ingiriendo la pastilla con veneno al ser descubierta en un control de frontera ).
Campaña de Acción Psicológica para generalizar el suicidio y no ser apresado.
Sin embargo, esta medida no fue suficiente porque se produjo una gran caída de niveles intermedios quienes con sus delaciones, al ser apresados, afectaron cada vez más a la organización. Por ello , se decidió extender a todos los niveles de combatientes- todos los oficiales y milicianos - ( Ver Boletín Nro 35) la obligatoriedad del uso de la pastilla de cianuro ( eran distribuidas por el servicio de “Sanidad” de las “Columnas” en las distintas zonas) para evitar las colaboraciones y delaciones que se venían produciendo cuando eran apresados con vida, especialmente cuando en los centros de detención encontraban otros miembros de la organización – incluso jefes - que creían muertos o desaparecidos, colaborando con quien consideraban “el enemigo”.
A mitad de ese mismo año -1976- comprobaron que ante su captura inminente casi nadie se suicidaba porque privaba el instinto de conservación por sobre las directivas de los más altos niveles de conducción. Esta comprobación acerca de su incumplimiento, hicieron que la CN organizara una campaña secreta de acción psicológica con el fin de convencerlos, vía reuniones de adoctrinamiento y boletines internos de que era mucho mejor suicidarse que soportar los “las horripilantes torturas ” que los iban a convertir en traidores sin ningún beneficio, porque al final los iban a matar igual.
De esa manera sembraron el pánico entre quienes, ante la posibilidad cierta de ser apresados, se suicidaban, para no sufrir los supuestos “horribles e inimaginables tormentos” durante los interrogatorios.
La realidad fue que aquellos que no lo hicieron (o fueron rescatados de la muerte), en su mayoría colaboraron voluntariamente con las fuerzas que los tenían prisioneros traicionando a sus compañeros.
A partir de 1983, cumpliendo un plan de ofensiva jurídica contra las FFAA preparado por los abogados de las organizaciones de los “derechos humanos”, varios de ellos (liberados por las FFAA) deambularon por los tribunales y medios de comunicación social haciendo acusaciones, muchas de ellas probadamente falsas, y descripciones exageradas de sus sufrimientos para justificar sus traiciones, que le servían además, para lavar su conciencia.
La pastilla o cápsula de cianuro y su utilización.
Las “pastillas de cianuro” fueron inicialmente sólidas o en polvo (cápsulas plásticas), su efecto no era instantáneo y la distribución no alcanzó a cubrir toda la organización, por lo que algunos niveles menores debieron confeccionarla de manera artesanal y sin prueba de su efectividad. Luego de las primeras experiencias, las fuerzas de seguridad y militares adquirieron destreza para neutralizar los efectos del cianuro y salvar la vida del suicida.
Entonces, Montoneros, reemplazó la pastilla de cianuro sólido por un tubo de vidrio con cianuro líquido, que en los casos de riesgo llevaban en la boca. El vidrio -al ser mordido- producía heridas que posibilitaban una absorción más rápida del cianuro líquido y con ello un efecto más rápido con menor la posibilidad de neutralizarlo.
El suicidio por envenenamiento para evitar los interrogatorios y negar información fue un método usado orgánicamente sólo por Montoneros.
Al término de esta etapa de la guerra, entre 1976/79 los subversivos muertos por “empastillamiento” fueron centenares. A pesar de ello, la organización no logró el objetivo buscado de evitar la neutralización de su estructura orgánica y su CN tuvo que fugar del país para evitar su captura o muerte.
Testimonios vinculados con el tema
1.-Del Libro “Ese Infierno” - Editorial Sudamericana
Conversación con mujeres sobrevivientes de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada): Miriam Lewin (periodista), Nilda Actis (muralista),Elisa Tokar (psicóloga social), Liliana Gardella (antropóloga), Cristina Aldini (maestra) y Adriana Marcus (Médica), todas miembros de Montoneros.
Miriam: “todos pagamos un precio por sobrevivir, pero no todos los precios fueron iguales”……
Adriana: “lo pagaron los que abandonaron la militancia, los que se fueron, los que se quedaron, todos tuvieron que negociar o poner algo en juego para sobrevivir”…… Pero fallaba,( la pastilla ) más en el caso de los militantes de base que la fabricaban artesanalmente, obviamente, sin posibilidad de verificar su funcionamiento.”
Miriam: “Yo la había hecho con un rouge de cotillón y con varias vueltas de cinta aisladora negra para que no le diera la luz. Pero hasta que mordí eso ya me la habían sacado……
2.-Del Juicio a las Juntas - 1986
Miriam Lewin: (respondiendo al Juez Arslanián): “En ese momento, yo tomé una determinación que fue muy seria, ahora con el tiempo, recapacito, pero en ese momento, por la desesperación, por las noticias que yo tenía de terribles torturas como.....no se, puedo nombrar una: ratas en la vagina, ese tipo de cosas.....por la desesperación y el terror, yo había confeccionado junto con una amiga, actualmente desaparecida, una cápsula que contenía cianuro, para quitarme la vida..........bueno, en ese momento me llevo la cápsula a la boca, pero esa gente consigue arrebatármela estrangulándome y metiéndome los dedos en la boca.”
……“No, en la Escuela de Mecánica no fui sometida a ninguna tortura física.”
Graciela B Daleo: declaró que “fue una de las víctimas de los años de plomo.” Dijo que al ser detenida le quitaron 3 pastillas de cianuro, una de la boca, otra del bolsillo y una tercera oculta en el corpiño……
Todo en nombre del pueblo