Una forma de cimentar la nueva vida es a través de la política, se dice. Quien la crea y ejerce es, claramente, el político. Persona que conserva en si misma el peso de la ley, del orden, de la justicia. Es usted, en síntesis, el caballero del nuevo mundo, del gran mundo. Es en ustedes, en esa gran monofonía de seres, donde se debate el gran curso de nuestra civilización egocéntrica. Digo monofonía en un sentido amplio, amplísimo, tan basto como el mismo infinito. Dicha monofonía tiene pocas reglas, excluyentes unas de otras, pero que deben ser tenidas en cuenta. A saber:
- Gobernar/ Hacer justicia.
- Gobernar/ Querer hacer justicia.
- Gobernar/ Hacer injusticia para evitar mayores injusticias.
Son grandes seres a quien debemos estarles orgullosos y agradecidos ante la tamaña empresa que llevan: mover el mundo, organizar la población y el índice demográfico, evitar los agujeros del poder, ese vacío terrible que hace de los hogares lugares vacíos, peligrosos. A ustedes debemos agacharnos y besarles los pies, a ustedes que nos miran desde arriba, desde una frágil silla de madera, tan larga como dolorosa la caída, si caen. A ustedes nos agachamos, y les besamos los pies.
Hace no tanto, en las grandes potencias europeas, en la gran revolución industrial bastaba caminar de un país al otro para escapar del peso de la lay, de la ignominia y castigo, y ni tan siquiera. Podemos admitir, entonces, que sí, que el ser está mas gobernado, más limitado... y en esto radica precisamente el peligro que encierra la política, la democracia y el Gran Progreso.
Gracias señor, ya no se que haríamos nosotros, su rebaño –y mejor dicho, los votos-, sin ustedes que se sacrifican día a día para que vivamos seguros y felices.
Atte. Aberlardo F.
- Gobernar/ Hacer justicia.
- Gobernar/ Querer hacer justicia.
- Gobernar/ Hacer injusticia para evitar mayores injusticias.
Son grandes seres a quien debemos estarles orgullosos y agradecidos ante la tamaña empresa que llevan: mover el mundo, organizar la población y el índice demográfico, evitar los agujeros del poder, ese vacío terrible que hace de los hogares lugares vacíos, peligrosos. A ustedes debemos agacharnos y besarles los pies, a ustedes que nos miran desde arriba, desde una frágil silla de madera, tan larga como dolorosa la caída, si caen. A ustedes nos agachamos, y les besamos los pies.
Hace no tanto, en las grandes potencias europeas, en la gran revolución industrial bastaba caminar de un país al otro para escapar del peso de la lay, de la ignominia y castigo, y ni tan siquiera. Podemos admitir, entonces, que sí, que el ser está mas gobernado, más limitado... y en esto radica precisamente el peligro que encierra la política, la democracia y el Gran Progreso.
Gracias señor, ya no se que haríamos nosotros, su rebaño –y mejor dicho, los votos-, sin ustedes que se sacrifican día a día para que vivamos seguros y felices.
Atte. Aberlardo F.