En este post encontrarán el inicio de muchas novelas famosas y otras no tanto. Todos los textos fueron elegidos y transcriptos caprichosamente por mi siguiendo un criterio literario puramente subjetivo.
Como se trata de libros de distintas épocas creí conveniente agregar el año de edición de cada uno. Me pareció interesante examinar como arrancan sus novelas autores de reconocida trayectoria y de distintas épocas. Espero sea de su agrado y les anime a leer alguna de las obras!
Comenzamos:
“Yo hubiese deseado que mi padre o mi madre, o mejor, ambos – ya que los dos fueron igualmente responsables – hubiesen tomado conciencia de lo que se proponían cuando me concibieron, teniendo en cuenta mi estrecha vinculación con lo que hacían”
Título del libro: Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy
Autor: Laurence Sterne.
Año: 1767
“Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.
Sin embargo, poco se sabe de los sentimientos u opiniones de un hombre de tales condiciones cuando entra a formar parte de un vecindario. Esta verdad está tan arraigada en las mentes de algunas de las familias que lo rodean, que algunas le consideran de su legítima propiedad y otras de la de sus hijas.”
Título del libro: Orgullo y Prejuicio
Autor: Jane Austen
Año: 1813
“No por ser desordenado día de lamentación, tristeza y llanto, debe dejarse transcurrir el velorio a la buena de Dios. Si la dueña de casa, sollozante y abatida, fuera de sí, embargada por el dolor o muerta en el cajón no pudiera hacerlo, entonces un pariente o una persona de su amistad debe encargarse de atender la velada, pues no se va a dejar a secas, sin nada de comer ni de beber, a los pobrecitos que solidariamente se hacen presentes a lo largo de la noche. Para que una vigilia tenga animación y realmente honre al difunto que la preside, haciéndole más llevadera esa primera y confusa noche de su muerte, hay que atender solícitamente a los circunstantes, cuidando de su moral y de su apetito.”
Título del libro: Doña Flor y sus dos maridos
Autor: Jorge Amado
Año: 1966
"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda."
Título del libro: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
Autor: Cervantes
Año: 1605
"Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría; pues ella estaba por morirse y yo en plan de prometerlo todo. «No dejes de ir a visitarlo -me recomendó-. Se llama de otro modo y de este otro. Estoy segura de que le dará gusto conocerte.» Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas."
Título del libro: Pedro Páramo
Autor: Juan Rulfo
Año: 1955
"Las condiciones en que se desliza la vida actual hacen a la mayoría de la gente opaca y sin interés. Hoy, a casi nadie le ocurre algo digno de ser contado. La generalidad de los hombres nadamos en el océano de la vulgaridad. Ni nuestros amores, ni nuestras aventuras, ni nuestros pensamientos tienen bastante interés para ser comunicados a los demás, a no ser que se exageren y se transformen. La sociedad va uniformando la vida, las ideas, las aspiraciones de todos."
Título del libro: Las inquietudes de Shanti Andía
Autor: Pío Baroja
Año: 1911
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo."
Título del libro: Cien años de soledad
Autor: Gabriel García Marquez
Año: 1967
"Hace una quincena o un mes que mi mujer de ahora eligió vivir en otro país. No hubo reproches ni quejas. Ella es dueña de su estómago y de su vagina. Como no comprenderla si ambos compartimos, casi exclusivamente, el hambre."
Título del libro: Cuando ya no importe
Autor: Juan Carlos Onetti
Año: 1993
“Mi estatura es de 65 cm. Estoy bien conformado, con las proporciones correspondientes, aunque tengo la cabeza un poco grande. El pelo no es negro como el de los demás, sino colorado y echado hacia atrás de las sienes, y de una frente que más impresiona por la ancha que por lo alta. Soy lampiño, pero, fuera de eso, mi rostro es como el de cualquiera. Las cejas son espesas. Mi fuerza física es considerable, especialmente si me enfurezco. Cuando se dispuso la lucha entre Josafat y yo, a los veinte minutos lo puse con la espalda contra el suelo y lo estrangulé. Desde entonces, aquí no hay más enano que yo.”
Título del libro: El enano
Autor: Par Lagerkvist
Año: 1944
“Nunca he dado principio a una novela con tanto recelo. Si la llamo novela es únicamente porque no se qué otro nombre darle. Su valor anecdótico es escaso, y no acaba ni en muerte ni en boda. La muerte todo lo termina, y es, por lo tanto, adecuado final de cualquier narración; mas también concluye convenientemente lo que en bodas acaba, y yerran quienes, por alardear de avisados, hacen burla de aquellos desenlaces que la costumbre ha dado en llamar felices. Opina sanamente el vulgo que, sobre aquello que en desposorios termina, no es menester añadir más. Cuando mujer y varón, tras las viscitudes que se deseen, terminan por unirse, cumplen una función biológica, y el interés que suscitaron es trasladado a la generación venidera. Mas yo dejo al lector en el aire.”
Título del libro: El filo de la navaja
Autor: W. Somerset Maugham
Año: 1944
“En vano los hombres, amontonados por cientos de miles sobre un pequeño espacio de terreno, esterilizaron la tierra que los sustentaba, la cubrieron de piedra a fin de que nada pudiera germinar; en vano arrancaron hasta la última brizna de hierba; en vano saturaron el aire de carbono y petróleo; en vano arrasaron los árboles y exterminaron a los pájaros y a las bestias. Todo en vano; la primavera es siempre la primavera.”
Título del libro: Resurrección
Autor: León Tolstoi
Año: 1899
"Cada mañana, entre el humo y el olor a aceite del barrio obrero, la sirena de la fábrica mugía y temblaba. Y de las casuchas grises salían apresuradamente, como cucarachas asustadas, gentes hoscas, con el cansancio todavía en los músculos. En el aire frío del amanecer, iban por las callejuelas sin pavimentar hacia la alta jaula de piedra que, serena e indiferente, los esperaba con sus innumerables ojos, cuadrados y viscosos. Se oía el chapoteo de los pasos en el fango. Las exclamaciones roncas de las voces dormidas se encontraban unas con otras: injurias soeces desgarraban el aire. Había también otros sonidos: el ruido sordo de las máquinas, el silbido del vapor. Sombrías y adustas, las altas chimeneas negras se perfilaban, dominando el barrio como gruesas columnas."
Título del libro: La madre
Autor: Máximo Gorki
Año: 1907
“La masa líquida estaba por todas partes. Silenciosa y pesada, con ese gran color opaco que reinaba, que impedía ver. Con todo su peso presionaba sobre las placas de rocas negras, se deslizaba sobre si misma, abriéndose y cerrándose, así, sin cesar. Quizá era ella que daba la vida, que la fabricaba en el fondo de sus antros, con el movimiento regular y elástico del agua salada. Las cosas se descomponían en el fondo barroso, soltando series de burbujas que remontaban durante horas. Nada aparecía aún.”
Título del libro: Viajes del otro lado
Autor: J.M.G. Le Clézio
Año: 1975
“Más por la vieja costumbre que por cualquier principio ordenador del mundo, el sol comenzó a salir agarrado del filo de la colina, como en un último esfuerzo de montañista pendiendo sobre el abismo de la noche anterior”
Título del libro: Única mirando al mar
Autor: Fernando Contreras Castro
Año: 1993
“Dudo al llamar con el nombre bello y serio de tristeza a este sentimiento desconocido cuya dulzura y cuyo dolor me tienen obsesionada. Es un sentimiento tan completo y tan egoista que llega a dar vergüenza, mientras que la tristeza me ha parecido siempre honrosa.”
Título del libro: Buen día tristeza
Autor: Françoise Sagan
Año: 1954
"El teniente de navío Louis Quelennec, de la Marina Imperial francesa, está a punto de figurar en los libros de Historia y en este relato, pero no lo sabe. De lo contrario, sus primeras palabras al amanecer del 29 del vendimiario del año XIV, o sea, el 21 de octubre de 1805, habrían sido otras.
-Hijos de la gran puta."
Título del libro: Cabo Trafalgar
Autor: Arturo Pérez-Reverte
Año: 2004
Hasta acá llegamos, saludos taringueros!

Como se trata de libros de distintas épocas creí conveniente agregar el año de edición de cada uno. Me pareció interesante examinar como arrancan sus novelas autores de reconocida trayectoria y de distintas épocas. Espero sea de su agrado y les anime a leer alguna de las obras!
Comenzamos:

“Yo hubiese deseado que mi padre o mi madre, o mejor, ambos – ya que los dos fueron igualmente responsables – hubiesen tomado conciencia de lo que se proponían cuando me concibieron, teniendo en cuenta mi estrecha vinculación con lo que hacían”
Título del libro: Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy
Autor: Laurence Sterne.
Año: 1767

“Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.
Sin embargo, poco se sabe de los sentimientos u opiniones de un hombre de tales condiciones cuando entra a formar parte de un vecindario. Esta verdad está tan arraigada en las mentes de algunas de las familias que lo rodean, que algunas le consideran de su legítima propiedad y otras de la de sus hijas.”
Título del libro: Orgullo y Prejuicio
Autor: Jane Austen
Año: 1813

“No por ser desordenado día de lamentación, tristeza y llanto, debe dejarse transcurrir el velorio a la buena de Dios. Si la dueña de casa, sollozante y abatida, fuera de sí, embargada por el dolor o muerta en el cajón no pudiera hacerlo, entonces un pariente o una persona de su amistad debe encargarse de atender la velada, pues no se va a dejar a secas, sin nada de comer ni de beber, a los pobrecitos que solidariamente se hacen presentes a lo largo de la noche. Para que una vigilia tenga animación y realmente honre al difunto que la preside, haciéndole más llevadera esa primera y confusa noche de su muerte, hay que atender solícitamente a los circunstantes, cuidando de su moral y de su apetito.”
Título del libro: Doña Flor y sus dos maridos
Autor: Jorge Amado
Año: 1966

"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda."
Título del libro: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
Autor: Cervantes
Año: 1605

"Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría; pues ella estaba por morirse y yo en plan de prometerlo todo. «No dejes de ir a visitarlo -me recomendó-. Se llama de otro modo y de este otro. Estoy segura de que le dará gusto conocerte.» Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas."
Título del libro: Pedro Páramo
Autor: Juan Rulfo
Año: 1955

"Las condiciones en que se desliza la vida actual hacen a la mayoría de la gente opaca y sin interés. Hoy, a casi nadie le ocurre algo digno de ser contado. La generalidad de los hombres nadamos en el océano de la vulgaridad. Ni nuestros amores, ni nuestras aventuras, ni nuestros pensamientos tienen bastante interés para ser comunicados a los demás, a no ser que se exageren y se transformen. La sociedad va uniformando la vida, las ideas, las aspiraciones de todos."
Título del libro: Las inquietudes de Shanti Andía
Autor: Pío Baroja
Año: 1911

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo."
Título del libro: Cien años de soledad
Autor: Gabriel García Marquez
Año: 1967

"Hace una quincena o un mes que mi mujer de ahora eligió vivir en otro país. No hubo reproches ni quejas. Ella es dueña de su estómago y de su vagina. Como no comprenderla si ambos compartimos, casi exclusivamente, el hambre."
Título del libro: Cuando ya no importe
Autor: Juan Carlos Onetti
Año: 1993

“Mi estatura es de 65 cm. Estoy bien conformado, con las proporciones correspondientes, aunque tengo la cabeza un poco grande. El pelo no es negro como el de los demás, sino colorado y echado hacia atrás de las sienes, y de una frente que más impresiona por la ancha que por lo alta. Soy lampiño, pero, fuera de eso, mi rostro es como el de cualquiera. Las cejas son espesas. Mi fuerza física es considerable, especialmente si me enfurezco. Cuando se dispuso la lucha entre Josafat y yo, a los veinte minutos lo puse con la espalda contra el suelo y lo estrangulé. Desde entonces, aquí no hay más enano que yo.”
Título del libro: El enano
Autor: Par Lagerkvist
Año: 1944

“Nunca he dado principio a una novela con tanto recelo. Si la llamo novela es únicamente porque no se qué otro nombre darle. Su valor anecdótico es escaso, y no acaba ni en muerte ni en boda. La muerte todo lo termina, y es, por lo tanto, adecuado final de cualquier narración; mas también concluye convenientemente lo que en bodas acaba, y yerran quienes, por alardear de avisados, hacen burla de aquellos desenlaces que la costumbre ha dado en llamar felices. Opina sanamente el vulgo que, sobre aquello que en desposorios termina, no es menester añadir más. Cuando mujer y varón, tras las viscitudes que se deseen, terminan por unirse, cumplen una función biológica, y el interés que suscitaron es trasladado a la generación venidera. Mas yo dejo al lector en el aire.”
Título del libro: El filo de la navaja
Autor: W. Somerset Maugham
Año: 1944

“En vano los hombres, amontonados por cientos de miles sobre un pequeño espacio de terreno, esterilizaron la tierra que los sustentaba, la cubrieron de piedra a fin de que nada pudiera germinar; en vano arrancaron hasta la última brizna de hierba; en vano saturaron el aire de carbono y petróleo; en vano arrasaron los árboles y exterminaron a los pájaros y a las bestias. Todo en vano; la primavera es siempre la primavera.”
Título del libro: Resurrección
Autor: León Tolstoi
Año: 1899

"Cada mañana, entre el humo y el olor a aceite del barrio obrero, la sirena de la fábrica mugía y temblaba. Y de las casuchas grises salían apresuradamente, como cucarachas asustadas, gentes hoscas, con el cansancio todavía en los músculos. En el aire frío del amanecer, iban por las callejuelas sin pavimentar hacia la alta jaula de piedra que, serena e indiferente, los esperaba con sus innumerables ojos, cuadrados y viscosos. Se oía el chapoteo de los pasos en el fango. Las exclamaciones roncas de las voces dormidas se encontraban unas con otras: injurias soeces desgarraban el aire. Había también otros sonidos: el ruido sordo de las máquinas, el silbido del vapor. Sombrías y adustas, las altas chimeneas negras se perfilaban, dominando el barrio como gruesas columnas."
Título del libro: La madre
Autor: Máximo Gorki
Año: 1907

“La masa líquida estaba por todas partes. Silenciosa y pesada, con ese gran color opaco que reinaba, que impedía ver. Con todo su peso presionaba sobre las placas de rocas negras, se deslizaba sobre si misma, abriéndose y cerrándose, así, sin cesar. Quizá era ella que daba la vida, que la fabricaba en el fondo de sus antros, con el movimiento regular y elástico del agua salada. Las cosas se descomponían en el fondo barroso, soltando series de burbujas que remontaban durante horas. Nada aparecía aún.”
Título del libro: Viajes del otro lado
Autor: J.M.G. Le Clézio
Año: 1975

“Más por la vieja costumbre que por cualquier principio ordenador del mundo, el sol comenzó a salir agarrado del filo de la colina, como en un último esfuerzo de montañista pendiendo sobre el abismo de la noche anterior”
Título del libro: Única mirando al mar
Autor: Fernando Contreras Castro
Año: 1993

“Dudo al llamar con el nombre bello y serio de tristeza a este sentimiento desconocido cuya dulzura y cuyo dolor me tienen obsesionada. Es un sentimiento tan completo y tan egoista que llega a dar vergüenza, mientras que la tristeza me ha parecido siempre honrosa.”
Título del libro: Buen día tristeza
Autor: Françoise Sagan
Año: 1954

"El teniente de navío Louis Quelennec, de la Marina Imperial francesa, está a punto de figurar en los libros de Historia y en este relato, pero no lo sabe. De lo contrario, sus primeras palabras al amanecer del 29 del vendimiario del año XIV, o sea, el 21 de octubre de 1805, habrían sido otras.
-Hijos de la gran puta."
Título del libro: Cabo Trafalgar
Autor: Arturo Pérez-Reverte
Año: 2004


Hasta acá llegamos, saludos taringueros!

