Seamos Campeones en el Estudio del Budismo de Nichiren.



El doctor Lokesh Chandra, director de la Academia Internacional de Cultura India y uno de los estudiosos budistas más respetados de la India, afirmó que los escritos de Nichiren Daishonin, imbuidos de un estado de vida sereno e imperturbable, guiarían a la humanidad hacia los nobles caminos en este mundo turbulento en que vivimos.
El movimiento de estudio de la SGI es una fuente de esperanza y de inspiración, en la medida en que permite a los miembros comprender en profundidad la suprema filosofía de vida del budismo Nichiren, e iluminar así el futuro de la humanidad.
Esta semana se llevará a cabo en todo el país el examen de estudio de segundo nivel de la División de Jóvenes. Los miembros que se presentarán a la prueba escrita están estudiando con fervor y admirable espíritu de búsqueda hacia el budismo.
Asimismo, los miembros de las cuatro divisiones que se presentarán al examen de primer nivel del Departamento de Estudio, el próximo mes de noviembre, también están dedicándose de lleno al aprendizaje serio y sincero.
Estoy orando para que cada persona que se desafíe a los exámenes de estudio que alguien vencedor en la fe. También deseo expresar mi gratitud a todos aquellos que están apoyando a los postulantes, y a los engargados de impartir los estudios y los repasos, que con su labor ayudan a los miembros a tener una sólida comprensión del budismo.


Con profunda empatía, Nichiren Daishonin escribe en una carta a una seguidora que había perdido a un hijo amado:
"El Sutra del loto es una enseñanza del Buda, pero, además, condensa y encarna la sabiduría de Buda. Si uno deposita su fe sincera en cada ideograma y trazo del sutra, llegará a ser un buda con la forma física que posea. Así como un veneno se convierte en una pócima medicinal, las personas comunes llegan a ser budas. Por tal razón, decimos que la Ley es prodigiosa o (mística).
Los escritos de Nichiren Daishonin son una fuente de inspiración que empodera a los seres humanos para seguir viviendo con esperanza y trascender los dolores más profundos. Pueden guiar a las personas en dirección a la felicidad y a la victoria de la vida.
Las integrantes de la División Femenina, que viven basadas en estas enseñanzas, están llevando a cabo en cada región del país pequeños encuentros de diálogo interpersonal. Estas reuniones pondrían muy feliz al buda Nichiren, en la medida en que irradian a la sociedad la fragancia de un intercambio humano armonioso y alborozado.

Este año, se cumplen 740 años desde que Nichiren escribió El objeto de devoción para observar la vida, tratado donde esclarece el objeto de devoción desde el punto de vista de la Ley. Terminó de escribir esta obra en abril de 1273, unos dieciocho meses después de llegar exiliado a la isla de Sado, tras la persecución de Tatsunokuchi.
Allí, debió afrontar condiciones de vida extremas. Las adversidades y privaciones que sobrellevó se narran elocuentemente en otro escrito titulado El comportamiento del devoto del Sutra del loto, que en este momento jovenes estudian con miras al próximo examen de segundo nivel.


El Buda pasó su primer invierno en Sado en un sitio llamado Tsukahara, donde se refugió en una vivienda destruida de nombre Sammai-do; las paredes estaban cubiertas de agujeros y grietas, y el techo estaba en estado ruinoso; los tablones dejaban pasar la lluvia y el frío al interior del refugio, y la nieve se apilaba a su alrededor formando un grueso manto. No tenía alimentos ni ropa suficientes. Al cabo de un invierno implacable al que logró sobrevivir, fue transferido a Ichinosawa y puesto en custodia de personas fanáticas del Nembutsu, algunas de las cuales conspiraron intentando poner fin a su vida.
Sin dejarse intimidar por el peligro y las condiciones que lo rodeaban, Nichiren Daishonin siguió escribiendo cartas de aliento a sus creyentes. Es más, cuanto más extremas eran las circunstancias, más persistía en la escritura para brindar esperanza a los demás.
Era muy difícil conseguir papel en su situación, de modo que no desperdiciaba una sola hoja, Por ejemplo, escribió El objeto de devoción para observar la vida utilizando diecisiete hojas de ambas caras, con caligrafía apretada.
De ese total de hojas, doce son de papel japonés ordinario, pero las cinco restantes son más pequeñas y de papel más delgado, y por esa razón en cada carilla se transparenta la escritura del reverso. En el final de estas preciadas páginas, varios pasajes aparecen destacados, como el que dice: "Cuando el cielo se despeja, la tierra se ilumina. Del mismo modo, cuando uno conoce el Sutra del loto, comprende el significado de todas las cuestiones mundanas."

Mientras sufría un hostigamiento personal que hacía peligrar su vida, el buda Nichiren no dejó de esgrimir la palabra con actitud indómita, enfocado en procurar la felicidad de las personas. El ejemplo permanente que brindó toda su vida evoca en nosotros emociones profundas e inspiradoras.
Nichiren declara que el corazón del Buda está condensado en la palabra escrita. A decir verdad, cuando leemos los escritos de Nichiren Daishonin, en nuestro ser vibra el invencible rugido leonino de su autor, el Buda del Último Día de la Ley, y esa conciencia trasciende el tiempo y el espacio.


El doctor Lou Marinoff, de la Asociación Norteamericana de Profesionales de la Filosofía (APPA, según sus siglas en inglés), con quien publiqué un volumen de diálogos, ha manifestado: "Nichiren le ha dado al mudno un preciado don, cuyo valor es incalculable. Debemos estarle profundamente agradecidos."
Uno de los precursores que difundió en Europa los "dos caminos de la práctica y el estudio" del budismo de Nichiren Daishonin fue camarada de la División de Señores de la SGI de Alemania, quien durante su juventud, en los años 60, se marchó de Hokkaido para emigrar a Alemania.

Había empezado a practicar el budismo de Nichiren en Hokkaido, cuando su vida enfrentaba una serie de reveses y desgracias. Al principio, lo que más le costó fue el estudio budista, porque no podía leer muy bien [los caracteres de la escritura formal del japonés antiguo]. En su infancia, tras la muerte de sus padres, debió sacrificar la asistencia a la escuela para poder mantener a sus hermanos, de modo que no pudo terminar ni siquiera la educación primaria.
Debía, entonces, pedir a otros miembros que lo ayudaran a leer los escritos de Nichiren, y anotar en el margen la transcripción fonética de los ideogramas chinos. También leía en voz alta los pasajes, los copiaba a mano y los volvía a leer. En su corazón quedó grabado un pasaje de Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra, que dice: "Un moscardón puede recorrer diez mil millas si se aferra a la cola de un corcel de pura sangre."

En Alemania, este joven encontró trabajo como minero, en un yacimiento de carbón. Cada tarde, cuando regresaba a su casa extenuado por la labor física, se sentaba a leer el Gosho y recuperaba las fuerzas. Reflexionaba con seriedad sobre las palabras del Buda, pasaba las páginas con los dedos encallecidos y leía con el rostro manchado de hollín.
En su deseo de compartir la enseñanza del buda Nichiren con las personas de su país adoptivo, se puso a estudiar alemán con intensidad. En esa época, había muy pocos miembros de la Soka Gakkai en Alemania, pero se unió a ellos para transmitir a la sociedad las enseñanzas de Nichiren. Alrededor de esa época, comenzó a practicar un joven alemán que luego llegaría a ser líder central de la SGI Europea.


En aquellos días pioneros del movimiento europeo, muchos intelectuales se sentían fascinados e intrigados por la doctrina budista de los tres mil aspectos contenidos en cada instante vital y por la filosofía de la igualdad humana basada en el principio de que todos los seres poseen la naturaleza de Buda.[/size] Pero lo que obró como fuerza motriz para propagar el budismo de Nichiren Daishonin en Europa fue el poder de la filosofía expresado en la vida personal y concreta de sus practicantes.
Jamás olvidaré que las semillas de la Ley Mística pudieron sembrarse en todo el mundo gracias a la dura labor y al esfuerzo de incontables y laboriosos pioneros de la paz mundial.
El Gosho ya ha sido traducido a más de diez idiomas, y se ha convertido en un texto que imparte una luz de esperanza a personas de todos los continentes, trascendiendo las diferencias étnicas y culturales.
En todo el orbe, los miembros de la SGI comparten el afán de profundizar en el estudio de nuestra filosofía y participan en exámenes de estudio que, en este momento, se están llevando a cabo en 55 países y territorios.
El propósito de nuestra práctica budista es nutrir nuestra revolución humana y, a la vez, promover un gran movimiento por el kosen-rufu que establezca la paz y la felicidad de toda la humanidad.
Nichiren Daishonin establece claramente el camino fundamental para hacer realidad esa visión cuando dice: "Esfuércese en los dos caminos de la práctica y el estudio, pues el budismo no existe sin práctica y estudio."
La 'práctica' significa hacer Daimoku por el kosen-rufu y desplegar acciones valerosas para difundir el budismo. El 'estudio' significa leer y aprender los escritos del buda Nichiren, y esforzarnos incesantemente por profundizar nuestra comprensión del budismo, no solo para la felicidad personal sino para que los demás sean felices.
El filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860) dijo: "Solo si estamos convencidos de la verdad y la importancia de nuestras ideas, podemos sentir el entusiasmo necesario para ser elocuentes en su expresión más clara, correcta y potente, con persistencia infatigable en cada aspecto."


Quiero inculcar a mis amados discípulos el importantísimo espíritu de la práctica y el estudio.
Nichiren Daishonin escribe: "Si los devotos del Sutra del loto practican tal como señala el sutra, todos y cada uno de ellos, sin excepción, lograrán la Budeidad sin falta en esta existencia.
¡Estudiosos del budismo de Nichiren, sean grandes filósofos, capaces de comprender los principios de la victoria en la vida! ¡Practicantes de la Ley Mística, sean expertos insuperables en el arte de la felicidad!
fuente:
Redactado desde el diario Argentina Seikyo 2013.


