InicioApuntes Y MonografiasEl discurso religioso y el sesgo cognitivo



Notas importantes

1. Todo ser humano tiene derecho a asumir (o no asumir) su espiritualidad, afiliación religiosa, identidad psicosocial (o cualquier otro concepto que le parezca pertinaz) de la manera en que considere conveniente; y este post y su autor respetan ese derecho.

2. Las ideas presentadas en este post no pretenden bajo ninguna circunstancia ofender las creencias religiosas de ninguna persona; en cambio, son expresadas con la intención de “poner sobre la mesa” una base argumental que defienda abiertamente el legítimo derecho a vivir sin afiliaciones o creencias religiosas ni ser discriminado por esta razón o acosado constantemente para asumir un rol religioso.

3. El post está escrito a manera de artículo y todo el texto (excepto cuando se especifica) es de mi autoría.

4. Se permite el debate, pero se asume que cualquier persona que opine ha leído la totalidad del post.

5. Se eliminarán comentarios ofensivos.





¿Qué es un sesgo cognitivo?



Wikipedia dice...

Un sesgo o prejuicio cognitivo es un efecto psicológico que produce una desviación en el procesamiento de lo percibido, lo que lleva a una distorsión, juicio inexacto, interpretación ilógica, o lo que se llama en términos generales irracionalidad, que se da sobre la base de la interpretación de la información disponible, aunque los datos no sean lógicos o no estén relacionados entre sí. Los sesgos sociales se denominan generalmente sesgos atribucionales y afectan a nuestras interacciones sociales de cada día, también están presentes en la probabilidad y toma de decisiones.



En otras palabras, un sesgo cognitivo es un prejuicio o información percibida como verdad absoluta sobre la base del acostumbramiento, datos malinterpretados o falta de los mismos.

Veamos un ejemplo:

Wikipedia dice...




En un experimento ideado por Wolfgang Köhler, se pide al sujeto que diga cuál de estas figuras se llama bouba y cuál kiki. La mayoría de los sujetos le asigna el nombre bouba a la figura de la derecha, quizá porque los labios se redondean para producir el sonido o porque en el alfabeto romano, las letras b, o y a tienen una forma más redondeada que k e i (puntiagudas).


Como vemos en el ejemplo, no existe ningún dato que nos otorgue certeza sobre cuál nombre se le debe asignar a cada figura (perfectamente se podrían llamar estetoscopio y mandril), sin embargo nuestro cerebro en su búsqueda de soluciones tiende a utilizar información inconexa para tomar decisiones inexactas pero que “parecen” correctas.



Entonces, podríamos decir que el sesgo cognitivo representa para el análisis lógico, lo que la intuición y la superstición para el pensamiento crítico.

La religión como sesgo cognitivo

Las religiones surgen en la especie humana como una respuesta inmediata a los fenómenos inexplicables en el ambiente circundante. Por ejemplo, un hombre de hace 10.000 años observa un relámpago y presupone que ese destello proviene de algo grande y poderoso que se ubica a una gran altura; lo cual, a grandes rasgos, es cierto, pero que en el imaginario de este hombre de hace 10.000 años toma la forma de un guerrero poderoso, un animal mitológico o una combinación de estas. Así mismo el folklore se encarga de “sofisticar” estas creencias hasta formar mitos más complejos. Un ejemplo muy claro de este fenómeno de la psique humana son las estatuillas de mujeres (por lo general robustas) encontradas en diversas culturas a lo largo de la historia (ejemplo: la venus de Willendorf), que comúnmente integran los conceptos de feminidad, fertilidad y ciclos agrícolas; lo cual responde a una inclinación casi mecánica del cerebro humano a relacionar el concepto de cosecha y nacimiento.


La venus de Willendorf


En los primeros tiempos de organización de sociedades la religión representó una herramienta de cohesión y unificación de esfuerzos fundamental, pues ciertamente es más fácil dirigir hacia una meta común a 100 personas que creen lo mismo, que a 5 con convicciones divergentes. Bajo esta premisa el sesgo cognitivo representó (y en determinadas circunstancias aún representa) un necesidad causada por la urgencia y la inmediatez, ya que las sociedades antiguas no podían esperar algunos miles de años hasta alcanzar los conocimientos correctos de agronomía para saciar el hambre de una generación, y por lo tanto la espiritualidad y la ritualidad se volvieron tan importantes para el ciclo de las cosechas como lo son actualmente las técnicas de cultivo y los fertilizantes. Así mismo se aplica a todos los aspectos de una sociedad.



¿Porqué vivir sin dios?

Si bien el sesgo cognitivo (o la intuición) representa una herramienta necesaria en la toma de decisiones frente a dilemas para cuya solución carecemos de toda la información necesaria, también es cierto que sería poco prudente seguir utilizando estas respuestas apresuradas una vez que alcancemos una mayor comprensión de los factores influyentes.

Otra manera de verlo es mediante el ejemplo de un niño que vive en la ilusión de que un tipo amable, vestido de rojo y con barba blanca desciende por la chimenea (aunque la casa en la que viva no posea chimenea) para traerle regalos cada 25 de diciembre, y que cuando crece abandona esta creencia para asumir una comprensión más sofisticada de lo que representa la caridad y la cercanía con los seres queridos. También es importante hacer notar que este niño tiene todo el potencial de convertirse en un adulto funcional a pesar de abandonar la creencia arcaica que se le inculcó en su infancia y que a pesar de distinguir la realidad de la fantasía cuando alcanza la madurez, el mito no deja de ser representativo para el adulto. De la misma manera existen reconocidos casos de científicos que guardan un continuo ejercicio de la ritualidad concerniente a las religiones de sus núcleos familiares de crianza, a pesar de que sus descubrimientos refutan la mayoría de las creencias de las mismas; lo cual es un agradable ejemplo de pensamiento organizado y diferenciación de las dimensión lógica y dimensión abstracta de la psique humana.



Comúnmente el agnóstico, ateo o libre pensador extrapola acertadamente el ejemplo del niño que cree en San Nicolás hacia la humanidad como especie, y asume el reto de encontrar nuevas respuestas mediante los nuevos datos y capacidades investigativas que poseemos actualmente.

Así como las sociedades son un elemento cambiante a lo largo de la historia, aferrarse a una creencia primaria cuando ya se tiene a mano información que responde de manera más acertiva a las nuevas dinámicas sociales conduce a una deformación de los valores éticos y a axiomas negativos para el bienestar de la humanidad, como lo son la xenofobia, etnofobia, homofobia, misoginia y otro ejemplos de discriminación.



Tipos de sesgos cognitivos y ejemplos aplicados al discurso religioso



Sesgo retrospectivo

Wikipedia dice...

El prejuicio de retrospectiva o recapitulación es un sesgo cognitivo que sucede cuando, una vez que se sabe lo que ha ocurrido, se tiende a modificar el recuerdo de la opinión previa a que ocurrieran los hechos, en favor del resultado final. Conocida también como el efecto «siempre supe que iba a pasar», «lo sabía», «ya lo había supuesto», «ya lo decía yo», «el diario del lunes» (en referencia a los resultados deportivos del domingo), «a toro pasado» (como metáfora de las corridas de toros) y «lo sospechaba desde un principio» (un latiguillo de El Chapulín Colorado). Los individuos están, en realidad, sesgados y condicionados por el posteriormente adquirido conocimiento de lo que efectivamente ha pasado cuando evalúan su probabilidad de predicción antes del suceso o hecho. Sin conocimiento del futuro no hubieran tomado decisiones diferentes o correctas. Este prejuicio es en realidad producido por un error en la memoria, es un efecto menor del déjà vu.



Este sesgo cognitivo se aplica especialmente a las sectas religiosas fundamentalistas o radicales que suelen infundir en sus seguidores sentimientos de “preconcepción” en lo concerniente a catástrofes o eventos importantes; a pesar de que estas “preconcepciones” surgen luego del evento. Se utiliza comúnmente para reforzar la sensación de “estar en lo correcto”.



Sesgo de correspondencia o error fundamental de atribución

Wikipedia dice...

En la teoría de la atribución, el denominado Error Fundamental de la Atribución (conocido también como sesgo de correspondecia o efecto de sobreatribución) es la tendencia o disposición de la gente a sobrevalorar los motivos personales internos a la hora de explicar un comportamiento observado en otras personas, infravalorando por el contrario motivos externos como el rol o las circunstancias, para este mismo comportamiento. En otras palabras, la gente tiende a explicar comportamientos basándose más en qué "tipo" de persona los ejecuta que en los factores sociales y ambientales que rodean e influyen a dicha persona. Esta presunción por defecto hace que la gente haga explicaciones erróneas del comportamiento. Este sesgo cognitivo por el que se propende a enfatizar los aspectos internos frente a los externos cuando se explican las acciones de los demás, suele estar bastante mitigado en las personas que han sido entrenadas para analizar y evaluar su propio comportamiento.



Un sencillo ejemplo de este sesgo es la tendencia de algunas religiones a señalarse entre sí argumentando intolerancia mientras las mismas religiones alimentan la intolerancia entre sus seguidores.



Sesgo de confirmación

Wikipedia dice...

El sesgo de confirmación o sesgo confirmatorio es la tendencia a favorecer la información que confirma las propias creencias o hipótesis. La gente muestra esta tendencia cuando reúnen o recuerdan información de manera selectiva, o cuando la interpretan sesgadamente. El efecto es más fuerte en publicaciones con contenido emocional y en creencias firmemente enraizadas.



Este sesgo es el axioma primordial de casi todo discurso religioso: evitar a toda costa la evidencia que niega sus creencias y manipular selectivamente la información a su conveniencia.



Sesgo de autoservicio

Wikipedia dice...

El sesgo de autoservicio, o sesgo por interés personal (en inglés "self-serving bias" ), aparece cuando la gente solicita con mayor interés responsabilidad para los éxitos propios que para los fracasos o fallos también propios. Se manifiesta también cuando la gente tiene la tendencia a evaluar la información ambigua de tal forma que beneficie a sus propios intereses.



Este sesgo cognitivo se evidencia cuando algunas religiones citan sus buenas obras como justificación directa o atenuante a masacres o persecuciones llevadas a cabo por motivos religiosos.



Sesgo de falso consenso

Wikipedia dice...

En psicología, el efecto del falso consenso es un sesgo cognitivo por el que muchas personas tienden a sobreestimar el grado "de acuerdo" que los demás tienen con ellos. Las personas tienden a presuponer que sus propias opiniones, creencias, predilecciones, valores y hábitos están entre las más elegidas, apoyadas ampliamente por la mayoría. Esta creencia es un sesgo que exagera la confianza de los individuos en sus propias creencias, aún cuando éstas sean erróneas o minoritarias.



Los religiosos extremistas suelen pensar que sus creencias son las más comúnmente aceptadas por la mayoría como “sentido común”.



Algunos otros sesgos cognitivos aplicables al discurso religioso

Wikipedia dice...

Anclaje: la tendencia común a depender demasiado o "anclarse" en un rasgo o parte de la información cuando se toman decisiones.

Efecto Bandwagon o efecto de arrastre: es la tendencia a hacer (o creer) en algo porque muchas personas lo hacen (o creen). Está relacionado con el pensamiento de grupo o el comportamiento gregario.

Efecto de encuadre: es la tendencia a alterar las decisiones según sea presentada una misma opción. Como resultado, se deducirán conclusiones diferentes a partir de la misma información dependiendo de la forma como se presenta la información.

Ilusión del control: es la tendencia a sobreestimar el grado de influencia sobre otros eventos externos. De esta forma, los seres humanos tienden a creer que pueden controlar o al menos influir en las consecuencias o resultados que claramente no pueden controlar ni influir.

Sesgo de atención: la tendencia implícita a que los estímulos emocionalmente relevantes en el propio entorno mantengan o limiten la atención de forma preferencial.

Sesgo de información: es la tendencia a buscar información, incluso cuando ésta no puede afectar a la decisión a tomar. Puede crear la falsa impresión de que, por tener más información, el razonamiento o la conclusión serán más veraces.

Sesgo de punto ciego: es la tendencia a no darse cuenta de los propios prejuicios cognitivos o a verse a sí mismo como menos sesgado que los demás.

Sesgo retrospectivo o prejuicio de la elección comprensiva: es la tendencia a recordar las decisiones propias como mejores de lo que realmente fueron.

Prejuicio de desconfirmación o sesgo de disconformidad: es la tendencia a realizar un crítico escrutinio de la información cuando contradice sus principales creencias y aceptar sin criterio aquella información que es congruente con sus principales creencias.

Percepción selectiva: tendencia en la cual las ansias, esperanzas o ilusiones afectan a la percepción.

Efecto foco: desviación de la predicción del resultado; ocurre cuando las personas sitúan mucha más importancia en un determinado punto o aspecto de un evento.

Defensa de estatus: es la tendencia de los individuos, cuando éstos se sienten amenazados o en evidencia a no pararse a razonar, atender y reconocer los razomientos de la contra. Es decir, cuando el individuo se considera con cierto estatus, éste tenderá a negar y a defenderse de cualquier comentario que le contradiga incluso recurriendo al autoengaño.

Negación de la probabilidad: es la tendencia a rechazar completamente cualquier probabilidad cuando se realiza la decisión bajo incertidumbre.

Efecto laguna de exposición: tendencia de las personas a expresar apetencias por cosas simplemente porque éstas les son familiares.

Prejuicio por omisión: tendencia a juzgar acciones perjudiciales, lesivas o dañinas como peores, o menos morales, que omisiones de acción, igualmente dañinas.

Prejuicio de statu quo o defensa del Statu quo: tendencia de algunas personas a valorar o apreciar en mayor medida las cosas que permanecen estables.

Efecto keinshorm: predisposición a contradecir las ideas o formulaciones que otra persona juzga, con la cual no simpatiza.

Teoría de la identidad social: los individuos tienden a anteponer la importancia de pertenencia a un grupo frente a los argumentos sólidos. Las personas adoptan juicios erróneos o falsos solo para permanecer dentro del grupo.

Obediencia a la autoridad: es la tendencia a seguir el liderazgo o figura de autoridad en un grupo o de una fuerte autoridad (capacidad evolutiva), independientemente de los fuertes argumentos racionales que se tengan en contra.

Sesgo de la responsabilidad externa: el ser humano tiene tendencia a disfrutar, a sentirse reforzado y en calma cuando toma consciencia de que no es responsable de sus actos. Aunque pudiera parecer extraordinario, la consciencia de los individuos tiende a depositar las decisiones en agentes externos.




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