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Integrantes

Gerardo Masana(Fundador)




Gerardo Héctor Masana nació en 1937 en Banfield, provincia de Buenos Aires.

Durante su infancia abundaban los juguetes. “Teníamos unos bloques de madera con pórticos y columnas con los que armábamos edificios”, comenta su hermana Nuri. “También teníamos un Meccano, con el cual Gerardo iba armando cosas cada vez más complicadas, a medida que Papá le iba comprando más piezas. Se pasaba horas con eso”.

El recuerdo más lejano que Nuri tiene de su hermano en relación con la música se remonta a cuando Gerardo tenía cuatro o cinco años. En el patio de la casa contigua a la que ellos vivían, se reunía una agrupación de boy scouts. Un día ensayaron un desfile, en el cual avanzaban tocando un redoblante y otros instrumentos. Gerardo los escuchó, agarró su tambor de juguete y comenzó a marchar al mismo ritmo por el patio de su casa. “A esa edad ya manifestaba cierto sentido rítmico y musical”, dice Nuri.

La educación musical formal de Gerardo comenzó a los ocho años, cuando fue a estudiar piano con una profesora que vivía a una cuadra de su casa. Dejó en menos de un año. Igualmente el piano le siguió interesando y cada tanto se sentaba a tocar algo.

A los 11 años le pidió a su madre, que era profesora de piano, que le enseñara. Ella le enseño durante un tiempo y le dio todos los libros que tenía. Gerardo siguió estudiando composición y armonía solo, por su cuenta.

“Un dia le preguntamos de quién era una pieza que estaba tocando. Nos dijo que la había compuesto él. Tenía 15 años”, recuerda Nuri

Durante su adolescencia, Gerardo “leía mucho y de todo”, según Nuri.

Más allá de la literatura, los hermanos fueron fanáticos cinéfilos. “Durante 1950 y 1951 no entraban en la Argentina peliculas nuevas por cuestiones políticas. Los cines reponían películas de archivo. Mamá y papá insistían en que aprovecháramos para ver las grandes obras francesas e italianas. Ibamos al menos tres veces por semana, desde las siete de la tarde hasta las doce de la noche, y veiamos tres peliculas”, cuenta Nuri.

En la casa de los Masana se escuchaba música permanentemente. “Papá tenía muchos discos, y siempre compraba más”, dice Nuri. Abundaban grabaciones de Bach, Beethoven, Mozart y grupos de jazz.

Gerardo retomaría sus estudios formales a fines de los años cincuenta, tras ingresar al coro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos. Allí tomó clases con el director del coro y compositor Virtú Maragno.

Los años del colegio secundario
En 1950 Gerardo ingresó al primer año del colegio nacional Juan José de Urquiza, en el barrio porteño de Flores. Uno de sus mejores compañeros de esa época fue Jorge Honda, un descendiente de japoneses con el que trabó una larga amistad.

Gerardo era un buen alumno, según Honda. Sin embargo, estudiaba poco, porque estaba convencido de que el secreto no pasaba por estudiar mucho sino por comprender la escencia de lo que los profesores explicaban. Aplicando ese método, hicieron el colegio secundario sin problemas. Gerardo nunca se llevó materias a examen, cree Honda.

La universidad
En 1954 Gerardo terminó el colegio secundario. Al año siguiente se inscribió en la carrera de Arquitectura, que por aquella época se dictaba en el actual edificio histórico colonial conocido como “La manzana de las Luces”, en el centro de Buenos Aires.

Jorge Honda, su compañero del secundario, hizo la carrera con él.

Por aquellos años la vocación de luthier de Gerardo ya se empezaba a perfilar. “Un día hice un viaje al norte argentino y en Humahuaca conseguí una auténtica quena coya. Se la mostré a Gerardo. Le interesó y pronto comenzó a buscar la manera de construir otra igual. Con cartón parafinado fabricó un instrumento que sonaba mejor que la quena original”, recuerda Honda.

Los estudios de arquitectura tuvieron una fuerte influencia sobre Gerardo. Después de todo, los principios básicos que intervienen en la construcción de un edificio, un instrumento o una canción no difieren demasiado.

“Eso lo ayudó muchísimo en su carrera musical”, dice Honda. “Tuvo una formación que fue mucho más allá del mero aprendizaje de música. El era un creador, un constructor, que encaraba su actividad artística de una manera casi arquitectónica. Gerardo construía con su inspiración, su imaginación y sus manos.”

La forma en que se relacionaba con sus compañeros ya evidenciaba los rasgos que años más tarde lo caracterizarían en Les Luthiers. Honda afirma que nunca buscaba imponer su pensamiento ni sus ideas a los demás. “Era un hombre que crecía por dentro desde lo intelectual y dejaba que la gente se acercara y lo fuera descubriendo. En cierto sentido tuvo características de líder, pero era un liderazgo que construia a medida que los demás reconocían sus ideas y sus valores. No era un líder convencional.”

En cuanto a las preferencias de Gerardo en materia artística, Honda recuerda que le gustaba mucho Gaudí y que siempre se interesó por todo lo vinculado con la cultura española en general y catalana en particular.

Tanto Gerardo como Jorge Honda, eran admiradores de Picasso. A Gerardo también la gustaban mucho Joan Miro y Kandinsky. Y como arquitecto, tenía devoción por la obra de Gaudí y contaba con orgullo que su abuelo lo había conocido personalmente y había trabajado en la herrería que hizo los balcones de La Pedrera.

Gerardo no tuvo durante su vida universitaria ninguna actividad ni participación política. “No era insensible a la realidad social, sino que buscaba encontrarle respuestas desde lo profesional. Cuando llegó el momento de elegir los talleres de la carrera, la mayoría optaba por cursos donde se enseñaba a proyectar quintas o casas lujosas. Nosotros elegimos talleres donde aprender a diseñar barrios obreros y casas funcionales para familias numerosas. También buscábamos que la arquitectura no agrediera la naturaleza. Nos oponíamos a la idea de poner hormigón en las plazas públicas, una idea que luego caracterizaría a algunos gobiernos militares.”

Eso los llevó a cursar el taller dictado por Odilia Edith Suárez, quien hoy sigue siendo una de las más importantes urbanistas argentinas.

Masana y Honda se recibieron en 1963.

Ya desde comienzos de 1960, antes de recibirse, Gerardo complementaba el estudio con su trabajo como ayudantede arquitecto en la Cooperativa Familiar de la Vivienda, una entidad que tenía sus oficinas en Paraguay y Riobamba.

Allí, cada tanto se cruzaba con el gerente de la cooperativa, Bernardo Tomás, un hijo de inmigrantes mallorquines de 46 años. Tomás no trabajaba directamente con Gerardo pero tenía un buen concepto de él, en parte por su aspecto de persona seria y trabajadora, y en parte porque los pocos comentarios que había escuchado sobre él lo describían como callado, compenetrado con su trabajo y eficiente. Tomás no sabía por aquel entonces que Gerardo estaba interesado en una de sus hijas. Mucho menos iba a imaginar que se casaría con ella.

Magdalena –más conocida como Malena- tenía 18 años y era la mayor de tres hermanas. Trabajaba en la cooperativa como secretaria de un contador y su oficina estaba un piso más abajo que la de Gerardo.

La atracción era mutua. A Malena, ese joven algo mayor que ella –él tenía 23 años- le resultaba interesante. Dado que en la cooperativa no había mandaderos, tanto Malena como Gerardo solían salir de sus oficinas para ir al correo, hacer copias de planos u otros trámites, y aprovechaban esas salidas para visitarse mutuamente. Finalmente, Gerardo la invitó a salir, y allí comenzó el romance.


Marcos Mundstock



Santa Fe, Argentina, 25/5/1942
Cuando en 1961 leyó en público por primera vez la biografía de Mastropiero -un personaje que había creado para entretener a amigos y conocidos del coro de la facultad de Ingeniería- Mundstock no sospechaba que estaba iniciando un ritual que se repetiría durante más de cuarenta años en los escenarios de 14 países.
Había llegado a Buenos Aires a los siete años desde Santa Fe, ciudad en la que sus padres, inmigrantes de la Galitzia polaca, se habían establecido. “Mis padres hablaban en yidish y yo fui varios años a un colegio yidish, el I. L. Peretz de la calle Boulogne Sur Mer. Allí, aparte de las clases, tuve varias hermosas experiencias como actor infantil”.
“A mi papá, que era relojero, le encantaba escuchar los programas de radio de la colectividad italiana. Así conocí a tenores famosos, como Beniamino Gigli y Tito Schipa”, dice. “Escuchábamos canciones napolitanas, arias de ópera y también cantantes litúrgicos judíos que tenían voces maravillosas.”
Al terminar el colegio secundario en Buenos Aires, comenzó la carrera de Ingeniería (que abandonaría en tercer año) y estudió locución en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER). Simultáneamente, ingresó al coro de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y los futuros integrantes de Les Luthiers.
Luego de obtener su carnet de locutor, trabajó un tiempo en Radio Municipal. Tras el golpe militar de Onganía en 1966, se quedó sin trabajo. Al cobrar los meses que le adeudaban, se compró un piano y comenzó a tomar clases.
Poco después descubrió que no tenía la constancia y la paciencia necesarias para el piano. Decidió entonces seguir sólo con sus clases de canto.
El 2 de octubre de 1967, día del debut de Les Luthiers, se dio el gusto de imitar a los cantantes líricos que había admirado de chico al intepretar una versión libre de Mattinata, de Leoncavallo. De allí en más, intervendría en las parodias operísticas del conjunto.
En Les Luthiers pudo canalizar también su vocación por la escritura y el humor. Durante los primeros años del grupo escribió casi íntegramente los libretos de los espectáculos, y hasta el día de hoy las letras de muchas canciones y las historias de Johann Sebastian Mastropiero.
Como instrumentista ha tocado el gom-horn, una especie de trompeta hecha con una manguera y un embudo que intervino en varias obras musicales de Les Luthiers y en el hilarante y absurdo Recitado Gauchesco.
Paralelamente a Les Luthiers, trabajó como locutor de radio y comerciales de televisión y también de redactor publicitario. En 1974 hizo la voz en off de la película Quebracho, de Ricardo Wullicher.
En los años 90 incursionó en televisión. Interpretó a Dios y al Diablo en varios programas del capocómico Tato Bores y realizó una recordada serie de películas publicitarias para el diario La Nación.
Entre 2003 y 2005 participó como actor en cuatro películas: Roma, No sos vos, soy yo, Cama adentro, y Torrente III. También interpretó a un grotesco criminal internacional en el programa televisivo Mosca & Smith.

Carlos Nuñez Cortés



Buenos Aires, 15/10/1942
“Un día, en una reunión, mis padres me vieron tocando el piano con cierta soltura y se quedaron pasmados. No estaban enterados ni se lo imaginaban. Yo tenía siete años”, recuerda Núñez Cortés.
Por aquel entonces vivía con su familia en Posadas, capital de la provincia argentina de Misiones. Su padre era relojero, hijo de españoles, y su madre tenía ascendencia turca.
“Mi madre, si bien nunca había estudiado música, tenía un oído excepcional y cantaba como una soprano ligera. Recuerdo que de pequeños nos cantaba canciones sefaraditas en antiguo judeo español”, dice.
Cerca de su casa en Posadas, vivía un compañero de colegio cuya familia tenía un piano. “Cada vez que iba a su casa, me encantaba sentarme ante ese instrumento e improvisar las canciones de moda”, evoca. La hermana de su compañero, que era profesora de piano, le dio sus primeras lecciones. A partir de allí nunca dejó de aprender. A lo largo de los años realizó estudios sistemáticos con diferentes profesores particulares. Fue así como se transformó en concertista de piano.
De adolescente, se trasladó con su familia a Buenos Aires. Al terminar el colegio secundario, decidió estudiar ciencias químicas e ingresó a la universidad en 1960. Allí, se le ocurrió, junto con otros compañeros, formar un coro polifónico, lo que dio origen al coro de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, que dirigió el maestro Juan Schultis. Más adelante ingresó como tenor en el coro de la facultad de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y a los demás futuros integrantes de Les Luthiers. Con ellos participó en la puesta en escena de Il figlio del pirata (1964) y la Cantata Modatón (1965).
Desde fines de ese mismo año pasó a formar parte del conjunto humorístico I Musicisti, y en 1969 –dos años después de recibirse de bioquímico- se sumó a Les Luthiers. Allí pudo canalizar no sólo su habilidad como pianista, sino también su talento compositivo. Fue el creador de varias obras emblemáticas del conjunto, como el Teorema de Thales y el Concerto grosso alla rustica. Este último sería interpretado por Les Luthiers junto con el Ensamble Buenos Aires (1972), la Orquesta Sinfónica del Teatro Colón (1986), la Camerata Bariloche (2000) y la Orquesta Filarmónica de Madrid (2004).
En Les Luthiers pudo canalizar también sus habilidades actorales. Fuertemente influenciado por Charles Chaplin, encarnó a distintos personajes que deleitaron a la audiencia del conjunto y, curiosamente, tuvieron un gran impacto sobre el público infantil.
Desde un comienzo evidenció un gran interés en la construcción de instrumentos. A su propia autoría se deben el tubófono silicónico cromático, el narguilófono y el glamocot. En colaboración con Carlos Iraldi construyó varios de los instrumentos más espectaculares de Les Luthiers, como el órgano de campaña, la marimba de cocos, la gaita de cámara y la mandocleta.
Fuera del conjunto, se destacó como concertista de piano y arreglador. Compuso canciones para distintas obras de teatro (entre ellas Corazón de bizcochuelo, de Enrique Pinti, y El fantoche lusitano, de Peter Weiss).
Su pasión por la biología y el buceo lo llevaron a reunir una colección de caracoles marinos con más de 4.000 ejemplares de todos los mares del mundo. Junto con Tito Narosky, fue coautor del libro Cien caracoles argentinos (Editorial Albatros, 1997).
Los juegos de ingenio y los acertijos son otros de sus hobbies. Colaboró con distintas revistas de estas especialidades y periódicamente organiza entretenimientos para las listas de Internet de amigos y fans de Les Luthiers.

Carlos López Puccio (pronunciación: Puccho)



Rosario, Santa Fe, 9/10/1946
Por influencia de su hermano mayor, a los siete años ya ahorraba plata para comprar discos. A los diez comenzó a estudiar violín. Más adelante cantó y tocó la viola da gamba durante ocho años en el conjunto Pro Música de Rosario.
Cuando llegó el momento de transformar su interés por la música en una carrera, tuvo que negociar con su familia. “Yo quería ser director de orquesta; mis padres querían que tuviera un título universitario. La opción, entonces, era estudiar música en la universidad”, recuerda.
Pero además de las orquestas, sentía pasión por los coros. Ya antes de graduarse como licenciado en dirección orquestal en la Universidad de la Plata, tuvo sus primeras experiencias como director coral, hasta que en 1969 fundó el grupo vocal Nueve de cámara, que dirigió durante diez años. A fines de ese mismo año, ingresó a Les Luthiers.
Su rol inicial en el conjunto fue el de artista contratado. En enero de 1971, cuando la primera gira de Les Luthiers en la ciudad costera de Mar de Plata no generó los resultados económicos esperados, el grupo le propuso a López Puccio ser un miembro más. "Me invitaron a hacerme socio de una desventura, de una bancarrota. Y naturalmente, acepté", dice.
Dirigió las orquestas que interpretaron Teresa y el oso (Volumen IV, 1976), El lago encantado (Volumen VII, 1983) y Cardoso en Gulevandia (Volumen VIII, 1991). En 1986, cuando Les Luthiers interpretó su Recital sinfónico en el Teatro Colón, López Puccio fue el encargado de dirigir a la orquesta sinfónica de dicho teatro.
Los instrumentos que toca regularmente en el conjunto son el latín, la violata, los teclados y el bajo.
Más allá de su formación esencialmente musical, Carlos López Puccio tiene una intensa y poco conocida actividad como creador de obras humorísticas para Les Luthiers, debiéndose a su labor muchas obras del repertorio del conjunto en las que ha creado no sólo la música sino también su texto.
Paralelamente a Les Luthiers, siguió adelante con su actividad coral. En 1981 fundó el Estudio Coral de Buenos Aires, especializado en repertorio contemporáneo, que lo llevó a ser reconocido como uno de los más destacados directores corales de Argentina y con el cual obtuvo en 1999 el Premio Konex de Platino a la mejor agrupación musical de cámara de la década.
Tampoco abandonó la dirección orquestal, aunque su trabajo en este campo haya sido menos frecuente. Entre otras obras, dirigió versiones integrales de La Traviata, de Verdi, Orfeo y Eurídice, de Gluck y más recientemente Alceste (2002) de Gluck en el Teatro Argentino de La Plata y Armida, también de Gluck, en el Teatro Colón de Buenos Aires (2003). También en el Teatro Colón dirigió a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.
En junio de 2000, asumió la dirección del Coro Polifónico Nacional de Argentina, cargo en el que se desempeño durante cuatro años y con el cual preparó una gran cantidad de obras mayores del repertorio sinfónico coral, tales como los requiem de Verdi, Mozart, Faure y Durufle, la novena sinfonía de Beethoven y su Missa Solemnis, la Pasión según San Mateo de Bach, el Gloria de Poulenc y otras.
Entre 2002 y 2004 fue consejero artístico del Teatro Colón de Buenos Aires.

Daniel Rabinovich




Buenos Aires, 18/11/1943
Su nombre completo es Daniel Abraham Rabinovich Aratuz (alias Neneco) aunque su verdadero apellido paterno era Halevy. Su bisabuelo, que llegó a la Argentina desde Besarabia (hoy Moldavia) no había hecho el servicio militar porque era rabino, por lo cual compró el documento de un muerto -de apellido Rabinovich- para poder salir de su país.
“De chico, me crié en el Palacio de los Patos, un complejo de viviendas ubicado en Ugarteche y Las Heras, en Buenos Aires, donde viví hasta los 18 años”, recuerda Rabinovich. “Allí había varios folcloristas, que me dejaban asistir a sus reuniones. Fue donde por primera vez escuché cantar a voces y tocar la guitarra”.
Pero la música había estado presente en su hogar desde su nacimiento. Su madre había estudiado piano, y su padre –un abogado penalista que defendió a personalidades como Hugo del Carril y Tita Merello- tenía el hábito de cantar y silbar tangos.
Desde los 7 hasta los 13 años estudió violín. Tomó clases con Ljerko Spiller, Vera Graf y Enrique López Ibels.
“A partir de los 14 años, empecé a estudiar guitarra con José María de los Hoyos. Quería tocar como Ernesto Cabeza, el guitarrista de Los Chalchaleros” dice. En sus años de colegio secundario, formó un grupo folclórico que se llamó Los Amanecidos.
A los dieciocho años, mientras estudiaba Derecho en la Universidad de Buenos Aires, ingresó al coro de la facultad de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y los demás futuros integrantes de Les Luthiers. Con ellos participó en la puesta en escena de Il figlio del pirata (1964) y la Cantata Modatón (posteriormente llamada Laxatón), en 1965. Luego intervino en I Musicisti y fue uno de los cuatros integrantes que se separaron del grupo en 1967 para fundar Les Luthiers. En 1969 obtuvo el título de escribano público (notario).
En los comienzos del grupo cantaba y tocaba la guitarra y el latín (parodia del violín), aunque rápidamente fue ganando protagonismo actoral. Ese crecimiento fue percibido por la crítica especializada, que en los años 70 lo hizo notar en sus comentarios. Un cronista de la revista Panorama lo llegó a comparar con Peter Sellers. “Leí esa nota, pero creo que fue una exageración”, dice Rabinovich. “La transformación fue gradual. No tenía ninguna veta humorística previa. De a poco comencé a realizar algunas improvisaciones graciosas, y me salieron bien”.
Paralelamente a Les Luthiers, efectuó algunas incursiones actorales en cine y televisión. Trabajó en Espérame mucho, de Juan José Jusid (1983).
También participó como actor en las miniseries Los gringos (1984) y La memoria (1985), ambas dirigidas por David Stivel. Y actuó en la telenovela colombiana Leche, dirigida por Víctor Mallarino.
Posteriormente participó en un episodio de la serie televisiva Tiempo final (2002) e hizo el papel de Néstor Craken en la serie La familia potente (2003). En los últimos años incursionó en la escritura. Es autor de los libros Cuentos en serio (Ediciones de La Flor, 2003), con prólogo de Joan Manuel Serrat, y El silencio del final, nuevos cuentos en serio (Ediciones de La Flor, 2004). Actualmente, está escribiendo una novela.

Jorge Maronna



Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, 1/8/1948
Es el más joven de los integrantes de Les Luthiers; tenía 19 años cuando participó en la fundación del grupo.
La música era algo cotidiano en su hogar de la infancia, en Bahía Blanca. Su padre, un médico hijo de inmigrantes italianos, solía escuchar tango y música clásica, y tocaba el piano, instrumento que también ejecutaban su madre y su hermano. “Cuando era chico me mandaron a aprender piano, pero la anciana profesora era aburridísima y logró ahuyentarme”, recuerda Maronna.
A los 13 años se inició en la guitarra. “Con un amigo aprendí los rasgueos y acordes básicos; con él y otros compañeros del colegio formamos un grupo folclórico que se llamó Los Coyuyos; llegamos a actuar en colegios y en la radio". Poco después comenzó a estudiar guitarra clásica.
A los 15 años, motivado por su hermano, ingresó al coro universitario de Bahía Blanca.
Cuando finalizó el colegio se trasladó a Buenos Aires para estudiar medicina, pero al poco tiempo abandonó.
En el coro de la facultad de Ingeniería conoció a sus actuales compañeros de Les Luthiers, con los que formó parte de I Musicisti desde el estreno de la Cantata Modatón (posteriormente Laxatón), en 1965. Fue uno de los cuatro integrantes que se separaron del grupo en 1967 para fundar Les Luthiers.
Estudió guitarra con María Luisa Anido y luego con Miguel Ángel Girollet. Como guitarrista, en los años 60 integró el grupo de música antigua Ars Rediviva y fue acompañante de diversos cantantes, entre ellos María Elena Walsh.
Escribió sus primeras obras musicales colaborando con Gerardo Masana en los espectáculos de Les Luthiers. Simultáneamente inició estudios formales de composición en la Universidad Católica Argentina, que luego completó con Francisco Kröpfl. Compuso obras que fueron estrenadas por diversos instrumentistas, y música para espectáculos teatrales y televisivos.
Colaboró con Daniel Samper Pizano en el guión de Leche, una serie televisiva emitida en Colombia en 1997, parodia de las telenovelas de ambientación rural, y compuso la música de las treinta canciones de la serie.
Participó en el libreto de la obra teatral La fabulosa historia de los inolvidables Marrapodi, del grupo Los Macocos, y también escribió su música.
Uno de sus últimos trabajos para teatro fue la música de Hombre y superhombre, de George Bernard Shaw, dirigida por Norma Aleandro.
Ha publicado, también en colaboración con Daniel Samper Pizano, cuatro libros humorísticos: Cantando bajo la ducha (1994), Confesiones de un espermatozoide (1997, en la Argentina se editó como El sexo puesto), y El tonto emocional (1999, publicado en Colombia con el nombre De tripas corazón) y Parapapá (2008), y escribió con Luis María Pescetti la novela Copyright (2001).
Durante la preparación de nuevos espectáculos de Les Luthiers participa en la creación de canciones, y está a cargo de la organización y dirección de los ensayos del conjunto. Con el transcurso de los años, a su condición de cantante e instrumentista (su especialidad son los instrumentos de cuerda) sumó un creciente protagonismo actoral.
Es padre de cinco hijos.

Ernesto Acher (exintegrante)



Buenos Aires, 9/10/1939
Su primera intervención con Les Luthiers fue en abril de 1971, cuando se estrenó Opus Pi, en el Teatro Astengo, de la ciudad de Rosario. “En aquel momento participaba como invitado en un solo número, la Pieza en forma de tango”, recuerda Acher. “Me presentaban como Arístides Garófalo. Salía vestido con un traje a rayas cruzado, con el pañuelo al cuello y el típico sombrero tanguero”.
Su ingreso se produjo para reemplazar a Marcos Mundstock, quien se había tomado una licencia por tiempo indeterminado.
Acher, hijo de un inmigrante llegado de Turquía y una argentina hija de turcos, es arquitecto, aunque siempre manifestó una fuerte vocación musical. A los tres años ya se sentaba frente al piano de su madre y golpeaba las teclas. Y a los ocho comenzó a estudiar con una profesora.
En su etapa escolar, fascinado por las canciones de jazz que emitían por la radio, empezó a admirar a músicos como Benny Goodman y Tommy Dorsey. Aprendió a tocar el clarinete y formó un grupo de jazz tradicional.
En sus últimos años de universidad estudió con el maestro austríaco Erwin Leuchter, quien le abrió las puertas hacia un conocimiento más profundo de la música.
Poco tiempo después de ingresar a Les Luthiers, compuso el Manuela´s blues. Le seguirían varias otras obras de jazz, y piezas de otros géneros.
En lo interpretativo, se destacó por su habilidad con los instrumentos de viento, aunque también demostró su dotes como pianista en algunas obras, como las versiones en vivo de Pieza en forma de tango, La chanson de Les Luthiers, Oi Gadóñaya y otras.
Con el tiempo adquirió en Les Luthiers un fuerte protagonismo escénico, que alcanzó su pico en obras como la Cantata del adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras…y La gallina dijo Eureka.
En 1986 dejó Les Luthiers y emprendió nuevos rumbos musicales. Editó un disco de divertimentos musicales, llamado Juegos, y luego, Junto con Jorge Navarro y otros músicos, creó el grupo musical La banda elástica, que en los años siguientes estrenaría cuatro espectáculos y grabaría tres discos. Con Jorge Navarro y “Baby” López Furst, grabó además Gershwin, el hombre que amamos.
También incursionó en el humor escénico, con el unipersonal Humor con Acher, estrenado en 1993.
De allí en más realizó numerosas actividades como compositor, arreglador, director orquestal e intérprete. Actualmente vive en la ciudad de Santiago, Chile.


Instrumentos informales
Los instrumentos informales han sido desde siempre un sello característico de Les Luthiers.
El grupo posee un taller equipado especialmente para el diseño, construcción y reparación de sus instrumentos. En este proceso participa uno de los integrantes del conjunto y varios artesanos de distintas profesiones contratados especialmente para cada ocasión. Esto es necesario ya que en la construcción de estos estrambóticos instrumentos se dan cita todo tipo de tecnologías.
En un principio los instrumentos eran creados casi exclusivamente por Gerardo Masana, con quien colaboraba Carlos Iraldi, un médico que integraba el coro de Ingeniería (donde nació Les Luthiers). En el año 1973, ante la desaparición de Masana, Iraldi siguió trabajando, esta vez con la ayuda de Carlos Núñez Cortés. Actualmente el taller de instrumentos es responsabilidad de Hugo Domínguez, artesano y músico bonaerense.
En la actualidad el grupo posee 44 instrumentos de distintos tipos y funcionamientos.

Vientos

ALAMBIQUE ENCANTADOR



Fue creado por Hugo Domínguez para ser utilizado en la obra Valdemar y el Hechicero del espectáculo Los Premios Mastropiero.
El instrumento está dividido en tres secciones, y para su ejecución se necesita tres músicos a la vez. La primera sección, la más aguda, consta de 11 copas de acrílico. Las copas poseen un reborde metálico, el cual, al ser frotado por los dedos del intérprete genera una onda electrónica de timbre similar al de una copa de cristal. La segunda sección consta de 8 botellas de plástico a las que se les ha quitado el fondo y se las mantiene parcialmente sumergidas en unas cubetas de agua. Cuando las botellas son empujadas hacia abajo el líquido que entra comprime el aire interior forzándolo a salir por el cuello del recipiente a través de unas lengüetas de acordeón. Al soltarlas, gracias a un mecanismo de válvulas y resortes, las botellas vuelven a su posición original. Por último, la tercera sección consta de cuatro grandes botellones, los cuales, por un mecanismo idéntico al de las botellas, generan las notas más graves del instrumento. El instrumento es ejecutado, simultáneamente, por López Puccio, Maronna y Núñez Cortés.

ALT-PIPE A VARA



Fue creado por Gerardo Masana como una versión aguda del Bass-Pipe a vara utilizando, en lugar de los tubos de cartón, tubos plásticos de PVC.
Es muy difícil de tocar, aunque Daniel Rabinovich logra siempre sacarle algún sonido. En la obra orquestal Teresa y el Oso representaba al “Jabalí Alí”.
Intervino también en alguna de las obras de jazz instrumentales.

BASS-PIPE A VARA



Es uno de los primeros instrumentos de Les Luthiers. Fue construido por Gerardo Masana a partir de tubos de cartón (de los empleados para almacenar rollos de tela). Se compone de cuatro tubos que pueden variar su longitud deslizándose dentro de otros de mayor diámetro (como en un trombón “a vara”). Los tubos van montados en un pequeño carrito con ruedas para permitir el desplazamiento de la vara. El instrumento, que produce sonidos sordos y graves, es bastante difícil de tocar y en un principio lo tocaba Gerardo Masana. Actualmente el encargado de esta tarea es Daniel Rabinovich. Se lo puede escuchar en muchas obras del conjunto, como por ejemplo en las de Jazz, en El Alegre Cazador, en la Marcha de la Conquista o en Teresa y el Oso, donde representa a los bajos instintos de la “Princesa Teresa”.

BOCINETA



En las obras de jazz instrumentales siempre utilizábamos kazoos por su peculiar timbre (similar al del viejo recurso del peine con el papel de seda). No obstante, al tener este instrumento poca potencia, no nos permitía hacer los sonidos “jungle”, tan típicos de las orquestas negras. Un día probamos acoplando una bocina de gramófono al kazoo. Así nació nuestra bocineta.

BOLARMONIO



Fue creado por el artesano Fernando Tortosa para presentarlo en el concurso de Instrumentos Informales realizado durante la Expo de los 40 años de Les Luthiers.
El instrumento ganó el primer premio y el grupo decidió incluirlo en el espectáculo Lutherapia, del año siguiente.
Consta de 18 pelotas de fútbol dispuestas en forma de teclado frente al ejecutante. Las pelotas, al ser oprimidas, lanzan el aire a través de unas lengüetas de acordeón. El instrumento es muy versátil y posee diversas aptitudes sonoras, como ejecutar escalas, acordes, vibratos y trinos.
Lo ejecuta Jorge Maronna en la obra Rhapsody in Balls.

CALEPHONE DA CASA



Es uno de los instrumentos que integran el Cuarteto (o Cuartito) de baño.
La primera versión de este instrumento, construido sobre la base de un calefón de serpentín, era muy difícil de tocar y fue utilizado solamente en la obra Visita a la Universidad de Wildstone. Años más tarde, Hugo Domínguez perfeccionó el instrumento empleando la tubería de un trombón a pistones. El trombón fue cortado en varias partes y vuelto a soldar de manera que pudiera entrar en el gabinete del calefón. Su intérprete es Daniel Rabinovich.

CLAMANEUS



Es de la familia del Glamocot, ya que posee la peculiar embocadura del cromorno, pero suena una cuarta más grave. Constituye junto al Glamocot y a una melódica los tres instrumentos que van conectados a la Gaita de Cámara y que tocan Maronna, Núñez y Rabinovich en la obra Vote a Ortega.
Un poco de etimología: así como Glamocot es al revés Tocomal-G, o sea “toco mal en Sol”, Clamaneus viene a ser Suenamal-C, o sea “suena mal en Do”

CORNETA DE ASIENTO



Este extraño instrumento (al que los Luthiers denominan simplemente “banquitos”) está constituido por un pequeño banco de madera que al sentarse sobre él emite un sonoro cornetazo de índole algo escatológico. Cada “banquito” emite una sola nota, o sea que se necesitan varios ejecutantes para tocar una simple melodía.
Fueron construidos por Carlos Núñez y Héctor Isamu y se los ha empleado solamente en una obra: La Vida es Hermosa del espectáculo Bromato de Armonio.

FERROCALIOPE



Construida por Carlos Iraldi y Carlos Merlasino en 1994, es una calíope donde los tubos de órgano han sido reemplazados por silbatos de ferrocarril accionados por vapor de agua. El vapor proviene de tres calderas donde el agua es calentada por resistencias eléctricas. Un teclado, al frente del instrumento, acciona los silbatos y al mismo tiempo enciende una lamparita de color que ilumina el chorro de vapor. El efecto visual de este instrumento es muy notable, al igual que su potencia sonora.
Lo interpreta Carlos Núñez cuando intenta comunicarse con los marcianos en la obra Fronteras de la Ciencia del espectáculo Unen Canto con Humor.

GAITA DE CAMARA



Este instrumento, una especie de gaita gigante, fue construido por Iraldi y Núñez Cortés a partir de la cámara de una rueda de tractor.
Tres tubos flexibles conducen el aire desde la cámara hasta los instrumentos, pasando previamente por unos reguladores de presión muy sensibles, que permiten a cada instrumento trabajar con la presión adecuada (entre 30 y 60 milibares). Unos pequeños pedales, construidos con un mecanismo similar al que usan los pistones de las trompetas, funcionan como interruptores del suministro de aire. El instrumento alimenta a 3 aerófonos a la vez : el Glamocot, el Clamaneus, y una melódica modificada y permite a los intérpretes tocar sus instrumentos de viento y cantar simultáneamente.
Fue utilizada en la obra Vote a Ortega, del espectáculo El Reír de los Cantares.

GLAMOCOT




De aspecto transparente y sonido grave pero dulce, es el “Oso libidinoso” en la obra sinfónica Teresa y el Oso.
Lo construyó Núñez Cortés basándose en un raro instrumento medieval: el cromorno. En este instrumento el sonido es generado por una doble lengüeta de caña encapsulada en un barrilote (como en el roncón de las gaitas) lo que da como resultado un timbre notable, parecido al de un pequeño fagot.
El Glamocot también puede oírse en el trío instrumental que acompaña a Daniel cuando canta La Gallina dijo Eureka en el espectáculo Muchas Gracias de Nada.
Su intérprete es Carlos Núñez.

GLISOFONO PNEUMATICO



Posee el mismo principio que el Tubófono, es decir es una especie de Flauta de Pan.
La afinación variable se logra gracias a un émbolo que posee en el extremo opuesto al que se sopla. Se lo puede escuchar en Teresa y el Oso (obra que Les Luthiers consideran su Guía orquestal), donde representa a la “Bruja granuja”.

GOM-HORN NATURAL



Es uno de los primeros instrumentos informales creados por Les Luthiers. Es la parodia de una trompeta y está construido básicamente con una manguera de jardín y un embudo. Su intérprete era Marcos Mundstock y se lo escucha en las primeras obras del conjunto como El Alegre Cazador o Los Noticiarios Cinematográficos.

GOM-HORN A PISTONES



Es una versión mejorada del Gom-horn natural. La manguera ha sido seccionada por su parte media y se le agregaron pistones de trompeta.
Sus intérpretes son Ernesto Acher y Marcos Mundstock y se lo escucha en algunas de las obras de jazz.

GOM-HORN DA TESTA



Esta es posiblemente, la versión más popular del gom-horn y también la más sofisticada. Posee pistones de trompeta y el extremo de la manguera va montado sobre un casco que el ejecutante lleva sobre su cabeza. Se lo puede escuchar en prácticamente todas las obras de jazz y sus intérpretes son Ernesto Acher y Marcos Mundstock.

MANGUELODICA PNEUMATICA



Es una vulgar melódica a la que se le han conectado dos grandes globos de cotillón.
La melódica está colocada en posición horizontal, lo que permite ejecutarla con ambas manos. Se la puede apreciar en varias de las obras del conjunto tales como Les Nuits de Paris de Humor Dulce Hogar y el Cuarteto Opus 44 de Luthierías.

NARGUILOFONO



La construcción del Narguilófono obedeció a la necesidad de formar una orquesta tipo árabe para acompañar la Serenata Medio Oriental. En esta escena, del espectáculo Por Humor al Arte, Daniel era un jeque que debía cantar una serenata de amor, bajo el balcón de sus veinte futuras esposas. El instrumento en realidad es un injerto de flauta dulce con un narguile. Lo tocaba Carlos Núñez y tenía la particularidad de echar humo.

ORGANO DE CAMPAÑA



Fue construido por Iraldi y Núñez Cortés en 1981 para Luthierías.
Este instrumento, íntegramente portátil, es un órgano de tubos que va montado sobre una mochila, lo que permite al ejecutante desplazarse mientras lo va tocando. El teclado, eléctrico y alimentado con baterías, acciona electroimanes que a su vez abren los conductos que comunican la “secreta” (una cámara de aire a presión constante) con los tubos del órgano. Estos tubos fueron construidos de plástico y fibra de vidrio para aligerar el peso. El aire es proporcionado por dos fuelles, sujetos bajo los zapatos del intérprete, y enviado mediante tubos anillados a un tercer fuelle-reservorio, instalado en la parte inferior de la mochila.
Se lo empleó solamente en una obra: Marcha de la Conquista y lo ejecutaba Carlos Núñez, quien estaba obligado a caminar continuamente para asegurar el suministro de aire.

TUBOFONO SILICONICO CROMATICO



Está constituido por 31 tubos de ensayo (aquellos utilizados en los laboratorios químicos) dispuestos en doble hilera en un soporte de acrílico. Los tubos han sido afinados cromáticamente llenándolos con cantidades crecientes de silicona hasta lograr una extensión de dos octavas y media. El tubófono es similar a los Sikus del norte Argentino o a la legendaria Flauta de Pan. Es un instrumento muy versátil y ha sido empleado en muchísimas obras de Les Luthiers. Se luce especialmente en Teresa y el Oso, donde representa al “Pajarillo amarillo”, en el Cuarteto Opus 44, en el Orratorio El Flautista y las Ratas, y en todas las obras de jazz. Lo interpreta Carlos Núñez Cortés. Se puede ver un trío de tubófonos en la obra Pepper Clemens de Las Obras de Ayer.

YERBOMATOFONO D'AMORE



Es uno de los primeros instrumentos diseñados por Gerardo Masana.
Está constituido por la calabaza de un “mate” (el recipiente que se utiliza en Argentina para tomar la infusión de yerba mate), de ahí su nombre “yerbomatófono”. Se corta la calabaza por la mitad y los dos hemisferios se lijan con sumo cuidado para que las superficies coincidan. Al cantar ahora por la abertura, el “mate” vibra y agrega un timbre rugoso a la melodía.
Les Luthiers emplean conjuntos de yerbomatófonos en muchos de sus temas. El más característico es el de la marcha introductoria a Los Noticiarios Cinematográficos.

Percusión

CAMPANOFONO A MARTILLO



Fue construido por Héctor Isamu, un técnico en electrónica, sobre una idea de Carlos Iraldi. Son tubos metálicos que al ser percutidos suenan como campanas. El instrumento posee al frente un teclado que acciona electroimanes, los que ponen en movimiento unos martillos que percuten sobre los tubos. Lo ejecuta Jorge Maronna cuando hace de monje consejero sexual en la obra Educación Sexual Moderna del espectáculo Bromato de Armonio y en El Día del Final del espectáculo Lutherapia.

CASCARUDO



Pequeño instrumento de percusión con unos pocos sonidos básicos. Imitaba el andar de un “cascarudo”, nombre dado en Argentina a una especie de escarabajo.
Fue utilizado en la versión teatral de Teresa y el Oso pero, cuando se hizo la versión discográfica, el “cascarudo” fue reemplazado por la “Mariposa golosa”. También fue el “diablito” que tocaba Jorge Maronna en El Sendero de Warren Sánchez.

DACTILÓFONO O MÁQUINA DE TOCAR



Es uno de los primeros instrumentos del conjunto y fue construido por Gerardo Masana a partir de una vieja máquina de escribir. Posee unos tubos delgados de aluminio que cuando son percutidos por las teclas de la máquina dan un sonido similar al de un xilófono. Es un instrumento cromático con una extensión de dos octavas completas y su afinación es muy precisa, cualidades éstas que lo han hecho intervenir en muchas de las obras del grupo, como por ejemplo en Iniciación a las artes marciales, en la balada de Archivaldo García, o en las Canciones levemente obscenas del espectáculo Imyloh.

DESAFINADUCHA



Es uno de los instrumentos que integran el Cuarteto (o Cuartito) de Baño.
Diseñado y construido por Hugo Domínguez, está inspirado en la ducha de un cuarto de baño. El chorro de agua cae sobre las aspas de un molino. Éste, a través de una polea, hace girar unas ruedas con martillitos de acrílico que percuten en las placas de un metalofón. El efecto logrado es un “tremolando” que, mezclado con el fluir del agua, produce un sonido dulce y peculiar. Su intérprete es Carlos Núñez.

MARIMBA DE COCOS



Como su nombre lo indica es una marimba donde las placas sonoras de madera han sido reemplazadas por cocos de palmera. Los cocos fueron vaciados de su copra y calados de tal manera que suenan cuando se los percute. En total son 19 y están afinados cromáticamente. Fueron necesarios dos años de paciente recolección de cocos de distintos lugares del mundo hasta lograr una extensión de una octava y media.
Este instrumento, construido por Iraldi y Núñez, fue concebido especialmente para ser utilizado en el número Música y Costumbres de Makanoa del espectáculo Por Humor al Arte y su intérprete era Carlos Núñez.

OMNI
(Objeto musical no identificado)



Un émbolo neumático, como el inflador de una bicicleta, expulsa con violencia un tapón de corcho por el extremo del tubo. El efecto es similar al sonido producido cuando se descorcha una botella. Les Luthiers emplean este instrumento en contadas ocasiones, y sólo como efecto. Se lo puede escuchar, a continuación de una subida de Glisófono, en las tres primeras estrofas de El Polen ya se Esparce por el Aire.

PERCUCHERO



Es uno de los instrumentos basados en las sillas “Thonet”, construido por el artista Pablo Reinoso. El instrumento va montado en la parte superior de un perchero. Consta de cinco temple blocks (maderas ahuecadas similares a la caja china pero de forma esférica) los cuales se percuten con una baqueta dura.
Es interpretado por Núñez Cortés mientras canta y toca en el piano el vals de Pasión bucólica.

PERCUSILLA



Es uno de los instrumentos “Thonet” construido por el artista Pablo Reinoso.
Son tres sillas unidas y dispuestas una al lado de la otra. Las sillas de los extremos poseen sendos parches de tambor, los cuales pueden ser percutidos con baquetas.
Lo interpreta Jorge Maronna, mientras canta y toca el cellato en Pasión bucólica, del espectáculo Lutherapia.

SHOEPHONE


Un complejo mecanismo de engranajes y manivelas hace que un par de zapatos (número 42) se eleven, para luego dejarlos caer sobre una base de madera.
Les Luthiers logran, con ese estrambótico artefacto, imitar los misteriosos pasos en el corredor en El Asesino Misterioso del espectáculo Mastropiero que Nunca.

TABLAS DE LAVAR



Las Tablas de Lavar fueron construidas en 1983, por Ernesto Acher, para la obra de jazz Pepper Clemens. Años más tarde, cuando se decidió incluir esta obra en la antología Las Obras de Ayer, Hugo Domínguez desarrolló un modelo algo más perfeccionado. El instrumento actual consta de la típica tabla de lavar de madera, forrada de hojalata, la cual lleva adosados varios adminículos de percusión: un pequeño platillo, una caja china y un cencerro, siendo todos ellos percutidos con dedales en las manos. El instrumento porta también una pequeña bocina, la que ha sido afinada en tres notas distintas (una para cada tabla) para dar el acorde de Si bemol mayor. Son interpretadas por López Puccio, Maronna y Núñez Cortés mientras cantan el último coro del Pepper Clemens.

TAMBURETE



Es uno de los instrumentos “Thonet” construido por el artista Pablo Reinoso.
Se trata de dos parches de bongó montados en un atractivo taburete. Se percute con dos baquetas. Lo interpreta Jorge Maronna, mientras canta y toca el cellato en Pasión bucólica, del espectáculo Lutherapia.

Cuerdas

BAJO BARRILTONO



Fue construido por Carlos Iraldi como una parodia del contrabajo. La caja armónica es un gran barril sobre el que va adosada la tastiera con las cuerdas. Para ejecutar este instrumento el músico debe introducirse dentro del barril sacando los brazos por la parte superior. Posee además 5 ruedas en la parte inferior que permiten al ejecutante ir caminando mientras toca el instrumento. Su intérprete es Jorge Maronna y se lo puede ver en la obra San Ictícola de los Peces del espectáculo Unen Canto con Humor.

CELLATO



En el cuarteto de cuerdas luthierano es el instrumento que parodia al violoncello.
Ha sido construido en base a una lata de líquido limpiador. Posee cuatro cuerdas y su afinación y posibilidades son idénticas a la del cello. Se lo ha empleado en numerosas obras del conjunto. Su intérprete más virtuoso es, sin duda, Jorge Maronna.

CELLO LEGÜERO



Es un híbrido entre el violoncello y el bombo legüero. Posee cuatro cuerdas que pueden ser tocadas con arco, como si fuera un cello, y su parche percutido con una baqueta, como si fuera un bombo. Se lo puede ver en la obra Lo que el Sheriff se Contó y su intérprete es Jorge Maronna.

CONTRACHITARRONE DA GAMBA



Uno de los primeros instrumentos informales de Les Luthiers. Construido por Gerardo Masana a partir de una vieja guitarra a la que le subió el puente y le colocó una pata de madera logrando un híbrido entre guitarra y violoncello.
Fue utilizada en las primeras versiones de la Cantata Laxaton y su intérprete era Jorge Maronna.

GUITARRA DULCE



Es la parodia luthierana de la guitarra española. Fue construida por Carlos Iraldi a partir de dos latas cilíndricas de dulce de batata (la patata dulce). Ambas latas fueron atravesadas con una tastiera de madera a la que se agregó un clavijero común de seis cuerdas. El instrumento, así construido, suena casi como una guitarra real y posee todas las características de ésta. Su intérprete indiscutible es, sin duda, Jorge Maronna. Se la puede ver en La Balada del 7º Regimiento del espectáculo El Reír de los Cantares y en el tango Ella me engaña con otro de Los Premios Mastropiero.

LATIN ó VIOLIN DE LATA



El Latín, o violín de lata, es la parodia luthierana del violín de la orquesta y fue uno de los primeros instrumentos informales construidos por Gerardo Masana. El grupo posee en la actualidad al menos cuatro de estos instrumentos. Para su construcción se emplean latas de jamón envasado a las que luego de vaciarlas se les agrega la tastiera y un clavijero de cuatro cuerdas. La afinación es idéntica a la del violín común y posee la misma versatilidad que éste, lo que le ha valido ser incluido en numerosas obras del grupo. Su intérprete más frecuente es López Puccio. Se puede ver un trío de latines en la obra Pepper Clemens de Las Obras de Ayer.

LIRA DE ASIENTO



El instrumento permite adivinar fácilmente la clase de objeto que sirvió de base para su construcción. Efectivamente, se trata de una vulgar tabla de “retrete” a la que se le adosó un clavijero de mandolina, un puente con microafinadores y 8 cuerdas de metal que abarcan una extensión de una octava. Al carecer de tastiera las cuerdas solo pueden ser pulsadas “al aire” lo que limita su tesitura a esas 8 únicas notas. Se la ha utilizado en dos obras: Introducción a las Artes Marciales y Loas al Cuarto de Baño. Su intérprete es Carlos López Puccio.

MANDOCLETA



Construida en 1984 por Iraldi y Núñez Cortés, fue empleada en la obra El Zar y un Puñado de Aristócratas -una parodia de opereta rusa-, en el espectáculo Humor Dulce Hogar. El instrumento de cuerda que lleva adosado en la parte trasera es un “bouzouki”, especie de mandolina de origen griego. La rueda trasera lleva 6 plectros que al girar tañen las cuerdas de la mandolina logrando un sonido “tremolando”. En el manubrio va montado un pequeño teclado de 1 y 1/2 octavas. Las teclas accionan, mediante un mecanismo idéntico al freno de las bicicletas, los pequeños “dedos” mecánicos que aprietan las cuerdas de la mandolina. Durante la opereta el ejecutante, que era Carlos Núñez, podía ir tocando y cantando mientras conducía la bicicleta.

Es uno de los instrumentos que integran el Cuarteto (o Cuartito) de baño.
Fue construido por el artesano Hugo Domínguez. Es un híbrido entre un artefacto sanitario, el bidet, y un antiguo instrumento medieval: el Organistrum o Vielle à roue. Se toca haciendo girar una manivela que pone en movimiento dos carretes que poseen una cinta sinfín. Esta cinta, que está enresinada, frota dos cuerdas afinadas al unísono. Su intérprete es Jorge Maronna.

NOMEOLBIDET



Es uno de los instrumentos que integran el Cuarteto (o Cuartito) de baño.
Fue construido por el artesano Hugo Domínguez. Es un híbrido entre un artefacto sanitario, el bidet, y un antiguo instrumento medieval: el Organistrum o Vielle à roue. Se toca haciendo girar una manivela que pone en movimiento dos carretes que poseen una cinta sinfín. Esta cinta, que está enresinada, frota dos cuerdas afinadas al unísono. Su intérprete es Jorge Maronna.



LA SILLA ELÉCTRICA



Es uno de los instrumentos basados en las sillas “Thonet” y construido por el artista Pablo Reinoso. Es una guitarra inscripta dentro de una silla, la cual permite al ejecutante pasar los brazos a través de ella y tañer sus cuerdas. La afinación y posibilidades son las mismas que para una guitarra común. La ejecuta Jorge Maronna en la obra Paz en la campiña del espectáculo Lutherapia.

VIOLATA



En el cuarteto de cuerdas luthierano es el instrumento que parodia a la viola.
Fue construida por Masana a partir de una lata de pintura a la que agregó una tastiera y un clavijero de viola. Posee además un trípode para apoyarla en el suelo ya que se ejecuta como una viola da gamba. Ha sido incluida en muchas obras del conjunto y su intérprete es López Puccio.

ANTENOR
(Robot musical)



Este robot se construyó para intervenir en el Trío Op. 115 del espectáculo Hacen Muchas Gracias de Nada. Su concepción fue muy avanzada para la época en que fue construido (1979) y hubo que resolver múltiples problemas de ingeniería mecánica.
El robot en sí pesaba 80 kilos y estaba dotado de varios motores que le permitían desplazarse por el escenario, girar su cabeza, etc. Su fuente de energía era una batería de corriente continua de 24 voltios. Poseía 13 cornetas con altavoces y una batería de tambores. La cabeza tenía boca, mejillas, ojos y cejas con los que podía expresar alegría, enfado o tristeza. Todas estas funciones eran gobernadas desde bambalinas, y por control remoto, por tres personas a la vez. Una controlaba el desplazamiento, otra las expresiones faciales y una tercera la parte musical. Aunque para el público el único que se comunicaba con Antenor y le ordenaba que hacer era Carlos López Puccio, de quien era su mascota.

EXORCÍTARA



Fue ideada y construida por Hugo Domínguez para ser utilizada en la obra El Día del Final del espectáculo Lutherapia.
El instrumento es un gran bastidor, con forma de arpa, cuyas “cuerdas” la consituyen once tubos de luz de neón. La parte aguda consta de ocho tubos, de color turquesa, que se articulan por su parte media, mientras que la parte grave son tres tubos de color rojo, los cuales son fijos.
Los ejecutantes se colocan detrás del instrumento que, al ser luminoso, no deja ver a los músicos. Cuando comienza la obra, los ejecutantes sacan las manos -enfundadas en guantes blancos- entre los tubos y los “tañen” como si fueran las cuerdas de un arpa. La manipulación de los tubos cierra un circuito que proporciona un sonido electrónico.
La Exorcítara es ejecutada, en simultáneo, por López Puccio, Maronna y Núñez Cortés.

Fuente:
// www.gerardomasana.com.ar/

Y para que no te aburras leyendo te dejo estos videos:























































link: http://www.youtube.com/watch?v=2rHn
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Del Taringa! original
A@Anónimo8/26/2013+0-0
Estos si que son genios
A@Anónimo2/11/2011+1-0
Son autenticos maestros del humor y mucho más...
A@Anónimo2/11/2011+1-0
que groso recomendado porque no tengo puntos
A@Anónimo2/11/2011+1-0
Tampoco la gran cosa pero me puso contento...
A@Anónimo2/11/2011+1-0
muy bueno, un post de algo q interesa... y nacio en Banfield , lo mas grande q hay..
A@Anónimo2/11/2011+0-3
como los MIDACHI, que mentira por favor...
A@Anónimo2/11/2011+0-0
Me quedé sin puntos, pero vas a favs
A@Anónimo2/11/2011+1-0
gracias loco
A@Anónimo2/11/2011+0-0
comentario agreta del dia! buen post pibe, crecí escuchando estos genios en cassetes! Toma 10 por el buen material.
A@Anónimo2/11/2011+1-0
Esto no solo es veridico, sino que ademas es cierto!
A@Anónimo2/11/2011+3-0
SON UNOS CAPOS, BUEN POST. NO PARO DE VERLOS, COMO HACE FALTA QUE HALLA MAS HUMOR COMO HACEN ESTOS CAPOS NO COMO OTROS...
A@Anónimo2/11/2011+0-0
Esto no solo es veridico, sino que ademas es cierto!
A@Anónimo2/11/2011+1-0
Jajajja son unos grosos estos personajes! BUEN POST!
A@Anónimo2/11/2011+0-0
Y sos mas feliz ahora que sos NFU??? es un gran logro para vos esto?? Ahh me olvidaba Gracias
A@Anónimo2/10/2011+0-0
Los mas grandes de Argentina lejos, los voy a ver siempre al teatro
A@Anónimo2/10/2011+3-0
dubi dubi du!

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