Algunas partes del articulo suenan extrañas porque son de un español antiguo de hace 500 años. Otras pueden sonar raras porque tuve que traducir el texto de ingles a español, y eso siempre es un poco complicado. En la fuente pueden encontrar el articulo original.
“El oro es excelentísimo; el oro constituye un tesoro, y aquel que lo tiene hace todo lo que quiere en el mundo, y puede incluso elevar almas al Paraíso”.- Cristóbal Colón, 1503. Carta para el rey y la reina de España.
“Cristóbal Colón no sólo abrió la puerta a un nuevo mundo, sino que también fue un ejemplo para todos nosotros, al mostrarnos las proezas monumentales que se pueden lograr a través de la perseverancia y la fe”.
- George H. W. Bush, discurso 1989.
Si alguien vuela sobre el país de Haití en la isla de La Española, la isla en la que Colón desembarcó, se ve como si alguien hubiera quemado con un soplete cualquier cosa verde. Incluso el océano alrededor de la capital portuaria de Puerto Príncipe esta teñido de marrón por kilómetros, a causa de las aguas residuales y la tierra vegetal erosionada. Desde el aire, parece como un flujo de lava derramándose hacia el mar.
La historia de esta pequeña isla es, en muchos sentidos, un microcosmos de lo que está sucediendo en todo el mundo.
Cuando Colón desembarcó en La Española por primera vez, en 1492, prácticamente toda la isla estaba cubierta por una selva exuberante. Los “indios” taínos que vivían ahí tenían una vida aparentemente idílica antes de la llegada de Colón, según los informes que nos dejaron los miembros alfabetizados de su tripulación, tales como Miguel Cuneo.
Sin embargo, cuando Colón y su tripulación llegaron por segunda vez a La Española, se llevaron cautivos cerca de dos mil pobladores locales que se habían acercado para saludarlos. Cuneo escribió: “Cuando nuestras carabelas iban a partir para España, juntamos mil seiscientos de esos indios, de sexo masculino y femenino, y éstos los embarcamos en nuestras carabelas el 17 de febrero, de 1495. A los que se quedaron, les hicimos saber (a los españoles que ocupaban la fortaleza de la isla) que cualquiera que quisiera tomar algunos de ellos podía hacerlo, en la cantidad que desearan, y así se hizo”.
Cuneo toma nota además de que él mismo tomó a una hermosa adolescente caribeña como su esclava personal, un regalo del propio Colón, pero que cuando intentó tener relaciones sexuales con ella, ella “se resistió con todas sus fuerzas”. Así que él, en sus propias palabras, “la apaleó sin piedad y la violó”.
Mientras que Colón se refirió una vez a los indios taínos como caníbales, una historia inventada por Colón (que hasta el día de hoy se sigue enseñando en algunas escuelas de Estados Unidos) para justificar la masacre y la esclavitud de esta gente. Le escribió a los monarcas de España en 1493: “Es posible, en el nombre de la Santísima Trinidad, vender todos los esclavos que sea posible vender, así como madera brasileña, que a pesar de ser cosas vivas, son tan buenas como el oro”.
Colón y sus hombres también usaban a las taínas como esclavas sexuales: era una recompensa común para los hombres de Colón, que él les concediera mujeres locales para violar. A medida que comenzaron a exportar los taínos como esclavos a otras partes del mundo, el comercio de esclavas sexuales se convirtió en una parte importante del negocio, como Colón le escribió a un amigo en el año 1500: “Cien castellanos (moneda española) son fácilmente obtenidos por una mujer como por una granja, y esta muy generalizado y hay muchos traficantes que andan en busca de niñas; las de nueve a diez (años) están ahora en demanda”.
Sin embargo, los Taínos no resultaron ser particularmente buenos trabajadores en las plantaciones que los españoles, y más tarde los franceses, establecieron en La Española: resentían que los despojaran de sus tierras y sus hijos, y trataron de luchar contra los invasores. Como los Taínos estaban, evidentemente, interponiéndose en el camino del progreso español, Colón decidió imponerles disciplina. Por incluso un delito menor, la nariz o la oreja de un indio era cortada, así podía volver a su aldea para mostrarle a la gente la brutalidad de la cual eran capaces los españoles. Colón los atacó con perros, los atravesó con estacas, y les disparó.
Con el tiempo, la vida de los taínos se hizo tan insoportable que, como Pedro de Córdoba escribió al rey Fernando en una carta de 1517, “Como resultado del sufrimiento y el trabajo forzado que sufrían, los indígenas han optado por el suicidio. De vez en cuando un centenar comente suicidio en masa. Las mujeres, agotadas por el trabajo, han rechazado la concepción y el parto. Muchas, durante el embarazo, se han tomado algo para abortar y han abortado. Otras, después del parto, han matado a sus hijos con sus propias manos, para no dejarlos en tal esclavitud opresiva”.
Finalmente Colón, y más tarde su hermano Bartolomé Colón a quien dejó a cargo de la isla, decidieron simplemente exterminar a los taínos completamente. Antes de la llegada de Colón, algunos estudiosos del tema calculan que la población de Haití / La Española (ahora de 16 millones) era de entre 1,5 a 3 millones de personas. Para el año 1496, se había reducido a 1,1 millones, según un censo realizado por Bartolomé Colón. Para el año 1516, la población indígena era de 12.000, y de acuerdo a “Las Casas” (que estaban allí) para el año 1.542 quedaban menos de 200 nativos con vida. Para el año 1555, no quedaba uno solo con vida.
Esto no es solamente la historia de La Española; lo mismo se le ha hecho a los pueblos indígenas en todas partes del mundo. La esclavitud, el apartheid, y todo el concepto de Economía Darwiniana conservadora, se ha utilizado para justificar el sufrimiento continuo de las masas de seres humanos.
El Dr. Jack Forbes, profesor de Estudios Nativo Americanos de la Universidad de California en Davis y autor del brillante libro “Colón y Otros Caníbales”, utiliza la palabra nativa americana “wetiko” para describir la colección de creencias que pueden producir comportamientos como el de Colón. Wetiko literalmente significa “caníbal”, y la revista Forbes lo usa con toda intención para describir estas normas culturales: (we eat) nosotros “comemos” (consumir) otros seres humanos mediante su destrucción, la destrucción de sus tierras, tomando sus recursos naturales, y consumiendo su fuerza vital esclavizándolos, ya sea física o económicamente. La historia de Colón y los taínos es sólo un ejemplo.
Vivimos en una cultura que incluye el principio de que si alguien tiene algo que necesitamos, y no nos lo quiere dar, y tenemos los medios para matarlo para conseguirlo, no es irrazonable ir en busca de ello, utilizando la fuerza que sea necesaria.
En Estados Unidos, la primera “guerra India” en Nueva Inglaterra fue la “Guerra de Pequot del 1636″, en la que los colonos rodearon la mayor de las aldeas Pequot, le prendieron fuego cuando el sol apenas salía y luego realizaron su deber: dispararon a todo hombre, mujer, niño y anciano que trataba de escapar. El puritano colono William Bradford describió la escena así: “Ha sido un espectáculo terrible verlos freírse en el fuego y ver como los ríos de sangre se extinguían, y horrible fue el olor y el aroma de los mismos, pero la victoria fue un dulce sacrificio, y ellos [los colonos] dieron alabanza a Dios, que había obrado tan maravillosamente…”
Los Narragansetts, hasta cierto punto “amigos” de los colonos, estaban tan conmocionados por este ejemplo de guerra al estilo europeo que se negaron a aliarse de nuevo con los blancos. El capitán John Underhill ridiculizó a los Narragansetts por su falta de voluntad para participar en el genocidio, diciendo que las guerras de los Narragansett contra otras tribus eran “más por pasatiempo, que para conquistar y subyugar al enemigo”.
En eso, Underhill estaba en lo correcto: la forma de luchar de los Narragansett, como la de la mayoría de los pueblos indígenas de culturas antiguas, y de casi todas las tribus de nativos americanos, no tiene el exterminio del oponente como meta. Después de todo, los vecinos son necesarios para comerciar, para mantener una fuerte reserva de genes a través de los matrimonios mixtos, y para asegurar la diversidad cultural. La mayoría de las tribus ni siquiera querían las tierras ajenas, porque les preocupaba la posibilidad de violar o entrar en áreas sagradas o territorios llenos de espíritus de las otras tribus. Incluso el asesinato de los “enemigos” no es a menudo el objetivo de las “guerras” tribales: Lo más común es que combatan hasta alguna medida pre-determinada de “victoria” como la captura de un grupo, el cruzar una línea en particular, o hasta la primera herida o rendición del oponente.
La forma “wetiko” de robo y guerra se practica a diario por los agricultores y ganaderos de todo el mundo en contra de lobos, coyotes, insectos, animales y los árboles de la selva tropical; y en contra de las tribus indígenas que viven en las selvas y bosques tropicales. Es nuestra forma de vida. Es producto de nuestras nociones culturales fundamentales. Así que no debe sorprendernos que junto a la duplicación de la población mundial en los últimos 37 años, ha venido también una explosión de violencia y brutalidad, y que ahora que los Estados Unidos se esta quedando sin petróleo, estamos luchando guerras en las partes del mundo ricas en petróleo.
Esto es, después de todo, nuestra historia, la que celebramos el día del “Descubrimiento de América”.
No tiene que ser nuestro futuro.
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Espero les haya aportado algo, saludos!