Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”.
JORGE SANTAYANA (Filósofo)
A pesar de ello, pocos saben que el primer bautismo de fuego no ocurrió durante la Guerra de Malvinas (1 de mayo de 1982). El primero de todos tampoco es reconocido oficialmente como tal porque no sucedió durante un ataque enemigo. Fue peor: en un hecho aberrante contra la propia población civil.
Diferentes acontecimientos de injusticia y horror, como la guerra de Malvinas o el terrorismo de Estado, flagelan nuestra historia. Pero también existen hechos menos recordados o no tan populares, ya sea por cuestiones ideológicas o factores sociales, en las cuales personas inocentes han perdido la vida o se ejecutaron de manera violenta. Son historias que cambiaron nuestro devenir histórico y no merecen caer en el olvido.
Ésta es una de ellas.
El primer y único bombardeo a una ciudad abierta realizado en el mundo (es decir a una ciudad neutral, libre de guerra alguna o conflicto armado) con el agravante de haber sido realizado por sus propias fuerzas armadas.
Hoy más que nunca se hace necesario revitalizar el deber ciudadano y echar una mirada hacia atrás, para conocer y entender a dónde estamos ahora. Los argentinos, más allá de toda diferencia política, deben reconstruir el espíritu de unidad y encontrarán una de las mejores formas de hacerlo en el repaso de su historia.
Por eso propongo un viaje imaginario en el tiempo al día en que aviones argentinos atacaron argentinos.

Nos encontramos situados en la ciudad de Buenos Aires.
Aún circulaban los trolebuses y los tranvías.
La ciudad no tenía semáforos.
Sólo un policía ordenaba el tránsito en el cruce de avenidas por turnos de una hora y luego seguía patrullando a pie por el barrio.
Es el 16 de junio de 1955
El pronóstico no había errado. Es un día frío y nublado.
12.40 hs
Se produce una explosión en la cocina del primer piso de la Casa Rosada.
Dos empleadas mueren. Y serán apenas las primeras víctimas.
Parte del techo de la sala de prensa cae y los periodistas corren hacia un túnel interno.
Mientras en Plaza de Mayo todos miran atónitos, del otro lado, sobre la avenida Colón, se ve un resplandor rojo: un trolebús estalla.
¿Qué estaba ocurriendo?
Aquel día, unos aviones despegarían de Morón y volarían sobre la Catedral de Buenos Aires en homenaje al general José de San Martín, en desagravio a la bandera argentina que había sido quemada durante la celebración católica del Corpus Christi.
Pero algo diferente se estaba gestando.
04.00 hs
El capitán de fragata Néstor Noriega se despierta en la base de Punta Indio.
Ordena una reunión de oficiales para hacer público el secreto que ya conocían.
06.00 hs
Un centenar de oficiales toman la base de Punta Indio.
Cuando el Ministerio de Marina se entera, envía radiotelegramas a unidades y bases de la Armada para que se sumen a la rebelión.
10.00 hs
El capitán Néstor Noriega despega un Beechcraft AT 11 con dos bombas de demolición, pero advierte que el clima tornaba imposible la maniobra. La visibilidad es nula.
Desde el Ministerio de Marina no se puede ver la Casa Rosada, que estaba a sólo tres calles, debido a la niebla.
Otro capitán de la Armada toma la base de Ezeiza.
10.40 hs
Los aviones rebeldes, que habían regresado a la base de Punta Indio por la niebla, vuelven a despegar.
12.00 hs
El ataque había sido anunciado a las 10. Los comandos en tierra, divididos en tres grupos, estaban entre la incertidumbre y la decepción.
Supusieron que el bombardeo se había abortado.
12.40 hs
El capitán de la Armada, Néstor Noriega, decide atacar. Se acerca a la Plaza de Mayo con su Beechcraft y arroja la primera bomba de 100 kilos sobre la Casa Rosada.
Una fila de aviones que esperaban en el aire se acercó. Cada piloto tenía dos explosivos.
Una de las primeras bombas impactó de lleno contra un trolebús, que no se desintegró, pero la onda expansiva hizo que los trozos humanos se incrustaran contra las paredes.
Fueron 65 muertes.
40 de ellos eran niños de guardapolvo blanco.
Entre el estupor, la gente empieza a huir por las calles mientras son alcanzadas por la metralla y las explosiones.
13.00 hs
Los marinos sublevados salieron del Ministerio y, acercándose a la Casa Rosada, comenzaron a disparar. Tomaron de sorpresa a un cuerpo de granaderos que estaba llegando.
La base de la Brigada de Morón no fue sublevada de inmediato y seguía bajo el mando oficial. Tras la primera bomba, se ordenó el despegue de los Gloster para combatir a los sublevados.
LA BATALLA EN EL CIELO
Un Gloster persiguió y derribó un avión North American AT6 en la zona de Aeroparque. El piloto, guardamarina Arnaldo Román, logró eyectarse.
Parte de la cuadrilla leal sobrevoló la base de Ezeiza para atacar a los rebeldes.
Los aviones de la Armada atacaron a una fila de soldados que avanzaban en camiones para defender la Casa Rosada. Desde las terrazas de algunos edificios públicos, civiles armados disparaban contra los aviones.
CAMBIO DE BANDO
Cuando los Gloster leales aterrizaron luego de su primera incursión, la Brigada de Morón había sido tomada por los conspiradores. El comandante de la Aeronáutica, Agustín de la Vega, había encañonado a sus jefes mientras estaban observando el despegue de los jets.
Los Gloster cambiaron de pilotos y volvieron a despegar, ahora con un nuevo objetivo: la Casa de Gobierno.
Para distinguirse, los rebeldes pintaron una cruz encerrada en una V. El símbolo que significa "Cristo Vence" no dejaba dudas de la complicidad católica.
13.10 hs
El Ejército Argentino aún era leal, pero demoró entre 20 y 30 minutos desde la caída de la primer bomba para mover sus fuerzas. Las tropas junto a cuatro tanques salieron desde el Regimiento de Palermo. Los granaderos hacían frente a los marinos rebeldes desde la avenida Paseo Colón.
Desde el inicio del ataque estallaron 29 bombas, el resto no llegó a detonar.
La ráfaga de proyectiles barrió todo a su paso.
La primera oleada del bombardeo también había afectado al edificio del Ministerio de Ejército. Allí en el sexto piso estaba el ministro de guerra, el general Franklin Lucero, junto al presidente, el general Juan Domingo Perón.
En las calles el panorama era aterrador.
Cientos de heridos y cuerpos inertes tirados por el suelo.
13.20 hs
Comandos civiles toman Radio Mitre y obligan al locutor a leer su proclama:
Argentinos, argentinos, escuchad este anuncio del Cielo volcado por fin sobre la Tierra. El tirano ha muerto. Nuestra patria desde hoy es libre. Dios sea loado. Compatriotas: las fuerzas de la liberación económica, democrática y republicana han terminado con el tirano. La aviación de la patria al servicio de la libertad ha destruido su refugio y el tirano ha muerto".
Pocos minutos después, las radios oficiales leyeron un comunicado que tenía la firma de Perón:
Algunos disturbios se han producido como consecuencia de la sublevación de una parte de la Aviación y la Marina. La aviación militar ha derribado un avión y tres han sido obligados a aterrizar. La situación tiende a normalizarse. El resto del país, tranquilo. Fuerzas del Ejército, de la Aviación, firmes en el cumplimiento del deber".
De inmediato apareció por el oeste de la ciudad una segunda flota de aviones. Eran los Gloster, ahora pilotados por los sublevados.
En vuelo rasante, un Gloster ametralló el edificio de la CGT. Un dirigente obrero, Héctor Passano, intentó responder con su arma corta desde la terraza. Su cuerpo fue partido en dos por una ráfaga. También dispararon sobre el Departamento de Policía y el Ministerio de Obras Públicas en la Avenida 9 de Julio. Un oficial fue alcanzado por los disparos. Murió en su oficina.
Miles de balas dieron un segundo barrido al campo de muerte.
14.00 hs
La Guarnición Motorizada llegó en auxilio de las tropas leales, y con ayuda de algunos blindados, empujó a los infantes de Marina hasta sitiarlos en el edificio del que habían partido.
Mientras continuaron los combates en el centro de la ciudad y en las distintas bases de la provincia, miles de civiles se dirigían a Buenos Aires para defender al gobierno.
15.10 hs
El ministerio de Marina alza la bandera blanca.
15.20 hs
Cuando el Ejército Argentino iba a negociar la rendición de los rebeldes, los aviones de la Marina Beechcraft AT, North American AT6 y el Catalina volvieron a sobrevolar la Plaza de Mayo y descargaron 33 bombas. Sólo 8 no explotaron.
Muchas de las naves fueron alcanzadas por las baterías antiaéreas de la Casa Rosada, pero ninguna fue derribada.
La residencia presidencial, ubicada en la Av. del Libertador en el barrio Recoleta, también fue atacada. Cada avión que la sobrevoló lanzó una bomba. Una cayó en el jardín y no detonó. Otra mató a un barrendero en la calle. La tercera, que erró el blanco por doscientos metros, cayó sobre la Av. Pueyrredón: mató a un automovilista y a un chico de 15 años. El ataque fuera del tenía una razón de ser: suponían que en un edificio cercano se había refugiado Perón.
16.30 hs
El ministro de la Marina, Aníbal Olivieri, reclamó una negociación directa con el ministro de guerra Franklin Lucero. Estaba dispuesto a entregar el ministerio y rendirse.
Él y los otros líderes de la rebelión, el contralmirante Samuel Toranzo Calderón y el vicealmirante Benjamín Gargiulo, fueron detenidos
Mientras la Marina negociaba los términos de la rendición, el capitán Néstor Noriega tomó la decisión de enviar un avión de pasajeros desde Ezeiza hasta la Brigada de Morón para evacuar a los complotados que seguían en combate contra las fuerzas oficiales. Con capacidad para 30, subieron 50 personas. En el carreteo, logró alzar vuelo antes de embestir un tanque de combustible que le habían cruzado sobre la pista; de rozarlo, lo hubiera envuelto en una bola de fuego.
Los marinos también lograron despegar los Gloster. En vuelo hacia el Uruguay, ametrallaron la Casa Rosada. Fue el último acto de servicio de la rebelión frustrada.
17.20 hs
Miles de personas convocadas por el gobierno estaban en Plaza de Mayo.
En cadena nacional sonaban éstas palabras:
...la acción maravillosa que ha desarrollado el Ejército cuyos componentes han demostrado ser verdaderos soldados [...]. Desgraciadamente, no puedo decir lo mismo de la Marina de Guerra, que es la culpable de la cantidad de muertos y heridos que hoy debemos lamentar los argentinos".
Para entonces, desde las bases de Morón y Ezeiza, treinta y seis aviones con ciento veintidós sublevados habían huido hacia el Uruguay. Uno de ellos era el radical Zavala Ortiz.
Muertos: 365* (cifra oficial) / 1804 (investigación periodística) / 4000 (rumores)
Heridos: 700 (cifra oficial aproximada)
SEGÚN ALGUNOS DE LOS QUE VIVIERON AQUELLA CIRCUNSTANCIA TRÁGICA PARA LA ARGENTINA, EL GOBIERNO SE NEGÓ A QUE SE DIERA A CONOCER EL BALANCE DE MUERTOS Y HERIDOS.
DEBE TENERSE EN CUENTA QUE LOS COMBATES Y BOMBARDEOS SE DIERON EN EL CENTRO DE BUENOS AIRES, EN RECOLETA Y OTRAS LOCALIDADES DE LA PROVINCIA COMO LA TABLADA, MORÓN, EZEIZA Y PUNTA INDIO
Nunca se sabrá cuántos muertos hubo el 16 de junio de 1955”
ALFREDO CARLINO (Poeta, periodista y docente)
No se imagina lo que he rogado para que saliera bien esto y mataran al atorrante de Perón”
LUIS BATLLE BERRES (Presidente de Uruguay)
La barbarie cometida aquel día jamás podrá ser entendida ni perdonada por un argentino con uso de razón”
JOSE MARÍA BORDET (Granadero que combatió a la Marina)
Estuvieron a mi lado, podrían haber tenido el coraje de pegarme un tiro sin necesidad de matar a tanta gente”
JUAN DOMINGO PERÓN
Sólo uno se quitó la vida.
Tres meses después, Perón fue derrocado por un golpe de Estado.
Todos los capturados en territorio argentino fueron liberados por el gobierno militar.
Ningún oficial responsable de la masacre fue juzgado.
La división entre peronistas y antiperonistas elevó sin cesar la hostilidades.
Ya en abril de 1953 se había producido un ataque terrorista durante un acto de la CGT y los militantes peronistas incendiaron los edificios del partido radical, el partido demócrata y el partido socialista.
1955 fue otro año lleno de violencia.
El presidente Juan D. Perón tomó varias medidas anticlericales. Los curas hablaban abiertamente en su contra y desde el Vaticano lo excomulgaron. Los católicos se sumaron así al grupo de antiperonistas, junto con los nacionalistas de derecha y el partido socialista.
Los conservadores y los comandos cívico-militares decidieron actuar.
El 16 de junio de 1955 a las 8 de la mañana el presidente fue alertado por su ministro de guerra de un posible bombardeo y se trasladó hasta el ministerio de defensa.
La Armada Argentina tenía un único objetivo: Matar a Perón.
Pero sus aviones mataron a católicos, a ateos a peronistas y antiperonistas. Masacraron a cientos de peatones desprevenidos y muchos niños inocentes. Dispararon contra sus camaradas de las fuerzas argentinas y huyeron hacía otro país.
En el nombre de Cristo.
En el nombre del odio.
Por otro lado tampoco puede comprenderse que el gobierno jamás alertara de un posible ataque y evacuara la zona céntrica, cuando el ministro de guerra tuvo una advertencia 12 horas antes y Perón casi 4 horas antes del bombardeo.
- Curia Eclesiástica
- Catedral Metropolitana.
- Convento de San Francisco.
- Convento de Santo Domingo.
- Iglesia Santo Domingo de Guzmán.
- Iglesia San Francisco de Asís.
- Iglesia San Ignacio de Loyola.
- Iglesia Nuestra Señora de la Piedad del Monte Calvario.
- Iglesia San Miguel Arcángel.
- Iglesia Nuestra Señora de las Victorias.
- Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
- Iglesia San Nicolás de Bari.
- Iglesia San Juan Bautista.
El registro de sus huellas en la memoria ayudará que la Nación se encuentre en un futuro de grandeza.

NOTAS:
- Aclaro (por las dudas) que no soy peronista, ni busco enaltecer la figura de Perón. Mi intención únicamente se reduce al homenaje, divulgación y reflexión de la historia.
- Existen otros posts en Taringa sobre ese acontecimiento, pero la mayoría son copypaste del artículo de Wikipedia.
- Si los tiempos me alcanzan, subiré otros acontecimientos que merecen ser relatados.

