El Karma. Una idea budista muy difundida es la de karma como sinónimo de destino. Sin embargo el budismo de Nichiren Daishonin sostiene que en la transformación del karma yace la fuerza motivadora para crear grandes beneficios y una vida con auténtico sentido de propósito. Ahora bien, ¿qué significa "karma"? "Karma" viene del vocablo sánscrito "karman", que significa 'acción'. No está relacionado con un pasado estático que condena, ni a un futuro predestinado, que también condena; "acción", significa los actos, palabras y pensamientos que produce cada persona. Que nada ni nadie puede generar, salvo esa persona; o sea que es absolutamente personal, único y propio. Pero no hay que ver el karma como solamente "una acción"; es más apropiado pensar en esa acción y en su "influencia potencial" en la vida. O, en términos más simples, el karma puede ser entendido como los hábitos, inclinaciones o tendencias que tienden a repetirse. Pero tampoco el karma debe ser visto como un concepto fatalista. No significa "destino irremediable." La idea de que algo, aparte de uno mismo, controla nuestro destino puede ser enfocada, en un sentido, como una forma de evasión para escapar del hecho de que tenemos que enfrentar y desafiar los problemas y sufrimientos reales. También, esa idea puede ser la expresión de un profundo sentido de impotencia. Pero nada de esto se relaciona con el concepto del karma que el budismo explica. De hecho en el budismo, creamos karma de tres maneras diferentes: con el pensamiento, la palabra y la acción. Las acciones tienen desde luego mayor impacto que las palabras. Del mismo modo, cuando ponemos en palabras nuestras ideas, el karma que creamos posee mayor alcance que el que generamos con el simple acto de pensar. No obstante ello, puesto que tanto las acciones como las palabras nacen del pensamiento, lo que yace en nuestro corazón reviste también una importancia fundamental. El karma puede ser considerado como el corazón de nuestra personalidad; es la profunda tendencia que ha quedado grabada en los niveles más hondos de nuestra vida. Pero asimismo cada instante representa una oportunidad única para que podamos transformar internamente nuestro yo más íntimo, haciendo de nosotros cada vez mejores seres humanos. Por otro lado, el budismo de Nichiren Daishonin enseña que se debe considerar el karma como "algo del presente que marca el futuro." Karma es, entonces, tanto presente como causa del futuro. En otras palabras, la acción victoriosa de hoy es el triunfo del mañana. O como un antiguo texto budista expresa: "Si quieres comprender las causas que existieron en el pasado, observa los resultados tal como se manifiestan en el presente." Por lo tanto, un aspecto muy importante del concepto de karma es su relación con la ley de causalidad (causa y efecto.) Todo acto, pensamiento o palabra es una causa, y esa causa genera efectos latentes. Si la causa es positiva, el efecto es positivo; y a la inversa. La ley de causa y efecto es inexorable. Esto no depende más que d nosotros mismos. Es la propia energía generada por cada persona: uno hace su karma y también lo transforma. Por tal motivo el budismo enseña que tanto la causa como la solución están en la persona. De acuerdo con el buda Shakyamuni: "Si una persona comete un acto de bien o de mal, ella misma se convierte en heredera de dicha acción. Eso se debe a que esa acción, en realidad, nunca desaparece." La noción que imperaba en las enseñanzas previas al Sutra del loto era que si uno hacía buenas causas recibía efectos positivos; y si no cometía malas acciones, no recibía efectos adversos. Pero sin embargo, en el budismo de Nichiren, lo determinante no es la causa y el efecto, sino, por supuesto, la persona. La idea de la causalidad a la que aquí se alude plantea que, por cada acto de retribución individual, positiva o negativa, recibida en la existencia actual tiene que haber una causa específica en una existencia pasada. El principio básico es muy claro, pero extremadamente difícil de aplicar en la realidad. Si uno recibiera una determinada retribución específica por cada acto malo cometido en el pasado, el tiempo que tardaría un ser humano en expiar todas y cada una de sus causas negativas acumuladas en el karma sería realmente incalculable. Mientras se sostenga la idea de la causalidad general, llegar a ser un buda solo podría ser posible al cabo de incontables existencias dedicadas a la práctica budista... En última instancia, mientras sostengamos la idea de la causalidad general o saldo de causas y efectos, el principio de la transformación "kármica" seguirá siendo siempre inaccesible. Además, el Daishonin indica claramente que su enseñanza no se centra en este tipo de causalidad. Al respecto, Daisaku Ikeda explica lo siguiente: El karma negativo es abarcado por el estado de Budeidad, y la fuerza de éste actúa purificándolo. Para usar una analogía, la aparición del estado de Budeidad es como la salida del Sol. Cuando se produce el amanecer en el Este, las estrellas que hasta ese momento habían titilado en el cielo nocturno, en cuestión de instantes, dejan de ser visibles, y hasta nos dan la impresión de que han desaparecido...Si eso ocurriera, sería algo contrario al principio de la causalidad. Pero así como la luz de las estrellas y de la Luna parece desvanecerse, cuando sale el Sol, de la misma manera, irrumpe el estado de Budeidad en nuestra vida, dejamos de sufrir los efectos negativos correspondientes a cada falta cometida en el pasado. En otras palabras, esta visión no contradice ni niega la causalidad general, que sigue siendo una premisa básica del budismo. Pero queda incluida dentro de lo que podríamos denominar "causalidad mayor." Esta última, más abarcadora o incluyente, es la causalidad del estado de Buda, expresada en el Sutra del loto y en la Ley Mística. ¿Podemos evitar el efecto de nuestras acciones? ¿Podemos erradicar nuestro karma antes de que afecte nuestra vida? No y no. No podemos evitar o eludir la retribución de nuestras acciones del pasado, pero podemos usar el poder del a fuerza vital para transformar el karma negativo que nos provoca sufrimiento. El términos prácticos, es posible decir que se adquiere la fortaleza de remontar el karma cuando realmente lo enfrentamos de manera concreta y real. Precisamente, porque nos vemos frente a frente con nuestro destino, somos capaces de cultivar una capacidad enorme para resolver todo tipo de problemas o de adversidades. El presidente Ikeda agrega: "Todos tenemos nuestro karma, pero cuando lo miramos de frente y comprendemos su verdadero significado, cualquier problema puede servirnos para construir una vida mucho más rica y profunda. Y nuestro esfuerzo por batallar contra el destino es ejemplo e inspiración para incontables personas." En otras palabras, cuando convertimos nuestro karma en misión, transformamos nuestro destino; en lugar de permitirle que desempeñe un papel negativo, le damos una función favorable. El que convierte su karma en misión es una persona que ha 'adoptado voluntariamente el karma apropiado'. Por eso, los que siguen avanzando y toman todo como parte de su misión, se dirigen hacia la meta de transformar su destino. Otras enseñanzas: link: http://www.youtube.com/watch?v=hs4IGNLbO6E Espero que les haya servido el post, muchas gracias por pasar, compartir y comentar. Los invito a formar parte de nuestra comunidad: http://www.taringa.net/comunidades/sokagakkai/ ¡Saludos y buenas noches!
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