¿Qué es la religión?
Una buena definición de “religión” puede ser ésta: el conjunto de creencias y deberes que surgen de nuestra dependencia de Dios. O ésta más amplia: la expresión de nuestra relación con Dios.
El Concilio Vaticano II nos dice que el ejercicio de la religión consiste, antes que nada, en aquellos actos interiores, voluntarios y libres, mediante los cuales el ser humano marca el curso de su existencia en dirección hacia Dios. (cf. Declaración sobre Libertad Religiosa, #3).
Todas las naciones, todas las civilizaciones, aún las más primitivas tienen algún tipo de creencias, algunas ceremonias o rituales y algún código de moral.
Y, aunque la variedad de estas expresiones religiosas es bastante amplia, este hecho -comprobable históricamente- nos demuestra la existencia del deseo de Dios por parte de los seres humanos y la existencia de la “ley natural”, ambas cosas inscritas por Dios mismo en el corazón de todos los humanos.
La religión, entonces, es parte de nuestra misma naturaleza. El problema es que en la actualidad, aunque recientemente ha habido un resurgimiento del espíritu religioso, éste se ha desviado y muchas personas pretenden diseñarse una religión propia, especie de cocktail o de traje a la medida.
¿Qué es la Revelación?
Revelación Divina, o simplemente, “Revelación”, es la manifestación que Dios nos ha hecho de Sí mismo, de su Voluntad con respecto a nosotros y de cómo desea que le rindamos culto.
Se llama “Revelación Divina” porque viene de Dios y porque nos lleva a Dios.
La Revelación nos viene de dos maneras:
por la vía natural: mediante el conocimiento que tenemos acerca de Dios a través de la razón y también observando la maravillosa obra de Dios Creador.
por la vía sobrenatural: es el conocimiento de Dios que sobrepasa nuestra capacidad de razonamiento humano. De allí que sea El mismo Quien nos lo ofrezca, al inspirar directamente al escritor sagrado, otorgándole a éste la autoridad de comunicar la Palabra de Dios al resto de la humanidad. Esta Revelación está contenida en la Sagrada Escritura.
(cf. John A. Hardon, s.j. - The Question & Answer Catholic Catechism)
(Ver Catecismo Iglesia Católica #50, 68, 69, 70, 71, 72, 73)
El Papa Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre los Salmos, titulada “Dios crea, actúa en la historia y se revela”, resumióo los dos tipos de Revelación de la siguiente manera:
Así como se constatan dos acciones gloriosas de Dios (la creación y su actuación en la historia), así existen también dos revelaciones: una escrita en la naturaleza misma y abierta a todos; la otra ha sido donada al pueblo elegido que tendrá que testimoniarla y comunicarla a toda la humanidad y que está comprendida en la Sagrada Escritura. Dos revelaciones distintas, pero Dios es único, como única es su Palabra. (JP II sobre el Salmo 147 en Audiencia General del 5-6-02).
Para resaltar el privilegio de que Dios se nos haya revelado, el Papa tomó la siguiente frase del Salmo 147, 19-20: “Con ninguna nación actuó así, ni les dio a conocer sus mandatos”.
Cristianismo: ¿Religión o Revelación?
El Papa Juan Pablo II en su Carta Apostólica Tertio Milennio Adveniente, #6 (En el Umbral del Tercer Milenio, #6), escrita en 1994 como preparación al Jubileo del Año 2000, nos dijo esto sobre la Revelación y el Cristianismo, basándose en las palabras de San Pablo:
“Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas: en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo (Hb. 1, 1-2)”.
Comentaba así el Papa JPII:
“Cristo no se limita a hablar ‘en nombre de Dios’, como los Profetas, sino que es Dios mismo quien habla en su Verbo Eterno hecho carne. Encontramos aquí el punto esencial por el que el Cristianismo se diferencia de las otras religiones, en las que desde el principio se ha expresado la búsqueda de Dios por parte del hombre.
“El Cristianismo comienza con la Encarnación del Verbo. Aquí, no sólo el hombre es quien busca a Dios, sino es Dios quien viene en persona a hablar de sí al hombre y a mostrarle el camino por el cual es posible llegar a El.
“El Verbo Encarnado es, pues, el cumplimiento del anhelo presente en todas las religiones de la humanidad. Este cumplimiento es obra de Dios y va más allá de toda expectativa humana. Es misterio de gracia.
“De este modo, Cristo es el cumplimiento del anhelo de todas las religiones del mundo y, por ello mismo, es su única y definitiva culminación”.
El Pbro. Dr. Román Sánchez Chamoso, Profesor de la Escuela de Teología de la Universidad Santa Rosa, de Caracas, publicó un artículo titulado “El Cristianismo ¿una religión más?”, en el que sostiene que el Cristianismo, más que una religión es Revelación. Dice así el Teólogo:
“El Cristianismo no es una religión, ni siquiera la mejor y más perfecta de las religiones. La religión es el esfuerzo del hombre (uno de los más nobles y respetables) por ascender hasta Dios, pero, al fin y al cabo, una creación humana. La Revelación es, por el contrario, el descenso de Dios hasta el hombre, un hecho de pura gracia en el que Dios tiene la iniciativa. La Revelación viene de arriba; la religión de abajo. Una y otra son movimiento opuestos. La Revelación tiene como origen y protagonista a Dios, que se abaja y desciende hasta el hombre para auto-manifestarse. La religión tiene como protagonista al hombre, en su noble búsqueda y esfuerzo por llegar a Dios y obtener la salvación”. (Diario La Religión, Caracas, 28-10-01).
¿Da lo mismo cualquier religión?
Con este magisterio del Papa Juan Pablo II y con la enseñanza del Teólogo venezolano, ambas complementarias, podemos ir intuyendo que no da lo mismo cualquier religión.
En efecto, si Dios se nos ha revelado y nos ha hecho saber cómo es El, cuál es su Voluntad y de qué manera desea que le rindamos culto, no da lo mismo cualquier religión.
Decir que cualquier religión es tan buena como la otra equivale a decir que no importa lo que Dios ha revelado y que da lo mismo responderle a Dios o no responderle, o responderle sin tomar en cuenta lo que nos ha revelado.
Somos libres de responder o no responder a Dios, de responderle de una manera o de otra ... pero no es lo mismo una religión u otra.
(Ver Catecismo Iglesia Católica #842, 843, 844)
¿Cuál es la Unica Iglesia
fundada por Dios mismo ?
La Iglesia Católica es la única Iglesia fundada por Dios mismo, pues viene de Jesucristo hasta nuestros días: viene directamente desde San Pedro, como el primer Papa, hasta el Papa actual.
San Pedro fue el primero en confesar la fe en Jesucristo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Y en ese mismo momento Jesús le anuncia que ya no se llamará Simón, sino “Pedro” (roca-piedra) y que sobre él edificaría su Iglesia.(cfr. Mt. 16, 13-19)
El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice al respecto: La Iglesia fue fundada por las palabras y las obras de Jesucristo (#778). El Señor Jesús comenzó su Iglesia con el anuncio de la Buena Noticia, es decir, con el anuncio de la llegada del Reino de Dios, el cual había sido prometido desde hacía siglos en la Sagrada Escritura (#763). El germen y el comienzo de la Iglesia fue “el pequeño rebaño” que Jesucristo reunió en torno suyo y del cual El mismo es su Pastor (#764).
Sin embargo el Señor Jesús también dotó a su Rebaño de una estructura, que permanecerá hasta el Fin de los Tiempos. Esa estructura consiste en la elección de los Apóstoles, con Pedro a la cabeza. Así, con sus actuaciones en la tierra, Cristo fue preparando y edificando su Iglesia. (#765).
Pero la Iglesia es un misterio, pues la Iglesia es a la vez realidad divina y realidad humana (#771 y 779). Aunque son pastores humanos quienes gobiernan a la Iglesia, con esa estructura que Cristo le dio, es Cristo mismo el que sin cesar guía a su Iglesia. Recordemos que El es el Buen Pastor que dio su Vida por sus ovejas y es El mismo Quien las pastorea. (#754).
Jesucristo guía, construye y santifica su Iglesia a través del Espíritu Santo. El día de Pentecostés la Iglesia que Jesucristo había dejado fundada recibe el don del Espíritu Santo y es cuando se manifiesta públicamente ante la multitud. El día de Pentecostés se inició, mediante la predicación, la difusión de la Buena Noticia de Jesucristo, entre todos los pueblos.
Los Apóstoles y discípulos del Señor fueron predicando y construyendo la Iglesia en todo el mundo, bajo la autoridad de San Pedro, siendo su fundamento Cristo; es decir: siendo la cabeza visible San Pedro y la Cabeza Invisible Jesucristo. Nuevamente en su Cabeza vemos el misterio de la Iglesia: su realidad visible e invisible, la realidad humana y la realidad divina de la Iglesia de Jesucristo.
Sin embargo la Iglesia no está libre de dificultades. Recordemos las palabras de Cristo a Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra (roca) edificaré mi Iglesia y el poder del Infierno no la derrotará”. Estas palabras del Señor nos indican que la Iglesia iba a estar sometida a muchas pruebas y ataques durante su peregrinar aquí en la tierra. Y así ha sido y seguirá siendo. Pero tenemos la seguridad del Señor de que el poder del Mal no podrá vencer a su Iglesia.
La Iglesia no es perfecta aún, pues se mezcla su realidad humana, pecadora, con su realidad divina. La Iglesia sólo será perfecta -nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica #769- en la gloria del Cielo, cuando Cristo vuelva a establecer los Cielos nuevos y la tierra nueva: la Jerusalén Celestial (Ciudad Definitiva); es decir, la morada de Dios en medio de los hombres.
Y, así, desde San Pedro, el primero en confesar la fe en Cristo, y San Pablo, el que predicó esa fe entre los que no pertenecían al pueblo de Israel, hasta hoy, la Iglesia de Jesucristo continúa. Y continuará ... hasta que Cristo vuelva glorioso a establecer su Reinado definitivo para siempre.
¿Por qué la religión Católica
es la verdadera?
Porque es la única religión fundada por Dios mismo. Así de simple y sencillo. Todas las demás religiones, monoteístas y politeístas, cristianas y no-cristianas, anteriores y posteriores a Cristo, han sido fundadas por hombres, no por Dios.
Hay personas buenas y sinceras en todas las religiones, pero la buena intención no puede cambiar la Verdad. En realidad, en cada religión hay verdades parciales ... además de muchos errores, sobre todo en algunas ... pero la plenitud de la Verdad, la Verdad completa, está en la religión Católica. Además, la Verdad es una sola y lo que es contrario a la Verdad no es Verdad.
No quiere decir esto que sólo los Católicos y todos los Católicos se salvarán. Dios premiará o castigará a todos, Católicos y no-Católicos, según su Misericordia y su Justicia, que son infinitas.
Fuera de la Católica, todas las religiones y/o sectas han sido inventadas por hombres. Se escapa a este criterio el Judaísmo, que es una religión revelada por Dios, pero que aun está esperando el Mesías prometido, pues no cree que Jesucristo es Dios, y aunque creen en el Antiguo Testamento de la Biblia como Palabra inspirada por Dios, pasan por alto las profecías que sobre Jesús están allí y que se cumplieron ya: su nacimiento en Belén (Miq. 5, 1-2), su nacimiento de una Virgen (Is. 7, 14), los grandes milagros que realizaría (Is. 35, 5-6), el rechazo de su propia gente (Is. 53, 3), la traición de uno de sus amigos y el precio pagado (Sal 41, 9; Zac. 11, 12-13), los eventos de su pasión y muerte ( Is. 53, Is. 50, 6; Sal. 22, 17).
La otra religión monoteísta (un solo Dios) es el Islam, fundada por Mahoma, tampoco cree que Jesucristo es Dios, sino un profeta inferior a Mahoma. Sin embargo, el dios del Islam no es el Dios Amor del Cristianismo, origen de todo amor, que ama a los seres humanos independientemente de si le aman o no (1 Jn. 4, 9-10 y 16). Según el Corán, el dios del Islam ama condicionalmente: ama a quien lo ama y lo siga, y no ama a quien no lo ame. “En verdad Alá es enemigo de los incrédulos ... Alá ama a los benefacientes” (Corán, II-92 y 191).
Las religiones no-teístas, que no rinden culto a ninguna divinidad, fueron también fundadas por hombres: Budismo (por Buda), Confucionismo (por Confucio). Y las politeístas, que creen que hay, no una, sino varias divinidades, como el Hinduismo y Shintoismo, aunque no tienen fundador específico, son de origen humano. Y entre las sectas modernas politeístas: el Mormonismo, fundada por Joseph Smith.
Las Religiones cristianas (las que enseñan que Cristo es Dios) están más cerca de la Verdad que el Mormonismo, por ejemplo, ya que creen en un solo Dios y el Mormonismo cree en muchos dioses.
Entre las religiones cristianas, originadas en la Reforma Protestante están: la Luterana (fundada por Lutero), la Reformada (por Calvino), la Presbiteriana (por John Knox). Luego fueron fundadas la Anglicana (por Enrique VIII), la Bautista (por John Smith), de donde se derivan las Evangélicas. Existen muchas, muchas más, todas fundadas por hombres, no por Dios.
La religión Ortodoxa se creó con el Cisma de Oriente (1054) causado por viejas diferencias entre la Iglesia Griega y la Santa Sede. Los ortodoxos están más cerca de la Verdad que los Protestantes, ya que además de creer que Jesucristo es Dios, creen en su presencia real en la Eucaristía, además de otras verdades que también están en el Catolicismo, aunque mantienen independencia del Papa.
De allí que sea la Iglesia Católica la única que puede trazar su historia, sin interrupción, desde el primer Papa, San Pedro, designado por Jesucristo, su Fundador, hasta el Papa actual.
Así fue como Jesucristo fundó su única Iglesia:
San Pedro fue el primero en confesar la fe en Jesucristo Dios: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Y en ese mismo momento Jesús le anunció que ya no se llamaría Simón, sino “Pedro” (roca-piedra) y que sobre él edificaría su Iglesia (Mt. 16, 13-19).
El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice al respecto: La Iglesia fue fundada por las palabras y las obras de Jesucristo (#778). El Señor Jesús comenzó su Iglesia con el anuncio de la Buena Noticia, es decir, con el anuncio de la llegada del Reino de Dios, el cual había sido prometido desde hacía siglos en la Sagrada Escritura (#763). El germen y el comienzo de la Iglesia fue “el pequeño rebaño” que Jesucristo reunió en torno suyo y del cual El mismo es su Pastor (#764).
Sin embargo el Señor Jesús también dotó a su Rebaño de una estructura, que permanecerá hasta el Fin de los Tiempos. Esa estructura consiste en la elección de los Apóstoles, con Pedro a la cabeza. Así, con sus actuaciones en la tierra, Cristo fue preparando y edificando su Iglesia. (#765)
Y prometió a sus Sucesores, los Apóstoles, y a los sucesores de éstos, los Obispos y los Sacerdotes, que lo que decidieran aquí El lo aprobaría en el Cielo (Mt. 16, 19), y que para esto la Iglesia por El fundada tendría la asistencia del Espíritu Santo hasta el Fin de los Tiempos (Mt. 28, 20).
GERENCIA DIVINA
“Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Palabras de Jesús al que antes se llamaba Simón y que ahora llama “piedra” -o más bien “roca”. Se trata del Apóstol San Pedro, el primer Papa, la “roca” sobre la cual Cristo funda su Iglesia.
¿Cómo fue este nombramiento? Sucedió que un día Jesús interroga sus discípulos sobre quién creía la gente que era El, pero más que todo le interesaba saber quién creían ellos que era El. Enseguida, Simón (Pedro) salta -de primero, como siempre- y sin titubeos, ni disimulos, responde con claridad: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt. 16, 13-20).
Si nos ubicamos en el momento, nos podremos percatar de la significación de esta declaración de Pedro. Jesús había comenzado a manifestar su gran poder a través de milagros que los Apóstoles habían presenciado: agua cambiada en vino, muchas curaciones, multiplicación de panes y peces, calma de tempestades, etc. Sin embargo, en ningún momento Jesús se les había identificado. Y ahora les pide que sean ellos quienes lo identifiquen. De allí la importancia de la declaración de Pedro.
Por eso el Señor se apresura a decirle: “Dichoso tú, Simón, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre que está en los Cielos”. Los sabios de Israel no captaron lo que Pedro y los Apóstoles sí pudieron captar. Ellos no eran de los sabios y racionales, sino de los sencillos y humildes a quienes el Padre revela sus misterios. Por eso les muestra Quién es su Hijo. (cfr. Mt. 11, 25)
Para razonar hay que estar en una búsqueda sincera de la Verdad, pues los razonamientos estériles no llevan a ningún lado. Hace falta la sencillez, la humildad, la niñez espiritual, para conocer los secretos de Dios y para darnos cuenta de dónde está Dios. Una fe viva, fervorosa, perseverante, inconmovible sólo viene de Dios y sólo la reciben los que se abren a este don. Y la llave que abre nuestro corazón y nuestra mente a las cosas de Dios es la humildad.
Continuando con el relato, para aquel momento sonaba demasiado espectacular la frase de Jesús: “sobre esta Roca edificaré mi Iglesia”. Al lado de Jesús sólo estaban los Apóstoles y otros cuantos seguidores. Ninguno pudo medir el alcance de las palabras del Señor. Pero el Señor sí: habla de su Iglesia como cosa que El iba a construir: será una obra divina y no humana. Y promete que ninguna fuerza, ni siquiera las del Infierno, podrán destruir su obra.
Además da a Pedro un poder inmenso. “Lo que ates en la tierra, quedará atado en el Cielo”, que equivale a decir: lo que decidas en la tierra, será decidido así en el Cielo. Las decisiones que tomes, serán ratificadas por Mí. Aprobación previa de parte mía en el Cielo a todo lo que decidas en la tierra sobre mi Iglesia. ¡Qué estilo de gerencia es la gerencia divina! No podía ser de otra manera: tal peso sobre Pedro y sobre todos los Papas después de él, tenía que contar con una asistencia especial.
Así ha querido Jesús edificar su Iglesia: con la presencia constante de su Espíritu Santo hasta el final, y dándole a Pedro -y a todos sus sucesores, los Papas- el poder de decidir aquí lo que El ratificará allá. En un mundo tan racional como el nuestro, esto parece difícil de comprender y de aceptar. Pero así es. Cristo fundó su Iglesia así. Y prometió estar con ella hasta el final. “Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo” (Mt. 28, 20).
La Iglesia Católica es la única Iglesia fundada por Dios mismo, pues viene de Jesucristo hasta nuestros días: viene directamente desde San Pedro, como el primer Papa, hasta nuestro Papa actual. Y para dirigirla, Dios estableció este estilo de gerencia: lo que decidas en la tierra, será decidido en el Cielo.
La Iglesia Católica enseña que, aunque otras religiones contienen verdades, la plenitud de lo que Dios ha revelado a la humanidad se encuentra en la religión Católica. Y, aunque puede haber salvación en otras religiones, la plenitud de los medios de salvación están también en la Iglesia Católica.
Algunos, sin embargo requerirán la comprobación de que Jesucristo es Dios y que la Biblia es Palabra de Dios...
¿Cómo se sabe que
Jesucristo es Dios?
La Biblia nos ofrece muchas evidencias que nos demuestran que Jesucristo es Dios. Sin embargo, si solamente se tomaran en cuenta la manera de ser de Jesús, su temperamento equilibrado y tierno, su extraordinaria sabiduría aun desde temprana edad, así como su evidente santidad -reconocida aún por los no-cristianos- bastarían estas cualidades extra-ordinarias y sobre-naturales para sustentar que las palabra dichas por El mismo o escritas en la Biblia sobre su divinidad, son ciertas.
¿Cuáles son estas palabras de Cristo y de la Biblia sobre su divinidad?
En el principio era la Palabra ... y la Palabra era Dios” (Jn. 1,1)
“Yo y el Padre somos una sola cosa” (Jn. 10, 30)
“Antes de que Abraham existiera, Yo Soy” (Jn. 9, 58)
“¿No crees que estoy en el Padre y que el Padre está en Mí?” (Jn. 14,10)
“Ahora, Padre, dame junto a Tí la misma Gloria que tenía a tu lado antes que comenzara el mundo” (Jn. 17, 5)
. “Sabemos que el Hijo de Dios ha venido ... para que conozcamos al Verdadero. Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo: ahí tienen el Dios Verdadero “ (1 Jn. 5, 20)
“En El permanece toda la plenitud de Dios en forma corporal” (Col. 2, 9)
“Cristo ... como Dios, está por encima de todo” (Rom. 9, 5)
“Dios envió a su Hijo, que nació de mujer” (Gal. 4, 4)
Estas cosas han sido dichas por Cristo y sobre Cristo en la Sagrada Biblia. Pero veamos ahora las evidencias de su divinidad, las cuales podemos clasificar en cuatro categorías:
1. Las profecías hechas acerca del Mesías prometido y cumplidas por el mismo Jesucristo.
Aquí es curioso hace notar que hay personas importantes, cuya biografía se han escrito después de fallecidas y algunas pocas, mientras están aún vivas. Pero a nadie, sino a Cristo, se le ha escrito su biografía siglos antes de venir a este mundo.
He aquí algunas de estas profecías hechas sobre Cristo y cumplidas por El:
Su nacimiento en Belén (Miq. 5, 1-2 = Mt. 2, 1; Lc. 3, 31).
Su nacimiento de una Virgen (Is. 7, 14 = Mt. 1, 18).
. Los grandes milagros que realizaría (Is. 35, 5-6 = Lc. 7, 18, 23).
. El rechazo de su propia gente (Is. 53, 3 = Jn. 1, 11).
. La traición de uno de sus amigos y el precio pagado por El (Sal 41, 10 ; Zac. 11, 12-13 = Mt. 26, 14-15).
. Los eventos de su pasión y muerte
(Is. 53, Is. 50, 6; Sal. 22, 17-19 = Jn. 19, 21-23; Mc. 15, 24; Mt. 27).
2. Profecías hechas por Cristo:
Jesús predijo que sería entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la Ley (Mt. 20, 18 = Mt. 26, 57; Mc. 10, 64).
Que éstos lo entregarían a los gentiles, los cuales se burlarían de El, lo azotarían y lo crucificarían (Mt. 20, 19 = Mt. 27, 26: 29, 30; Lc. 23, 33).
Anunció que Judas lo traicionaría (Jn. 13, 21-26 = Lc. 22, 3-4).
Predijo la triple negación de Pedro (Mt. 26, 34 = Mt. 26, 69-75).
Adicionalmente predijo la destrucción de Jerusalén y del Templo por parte de los gentiles (Lc. 21, 24; Mc. 13, 2).
Esto sucedió, según testimonios históricos, cuarenta años después (70 AD) y la ciudad y el Templo de Jerusalén fueron destruidos de tal forma por los Romanos (gentiles), que resultaba irreconocible el lugar.
3. Los milagros de Jesús:
Fueron muchísimos y muy diversos. Tal vez los más impresionantes hayan sido el de la multiplicación de los panes y los peces, cuando de cinco panes y dos peces alimentó a una multitud de aproximadamente quince mil personas (cinco mil hombres sin contar mujeres y niños); la revivificación de Lázaro y otros muertos, y su propia Resurrección.
Los milagros muestran, sin lugar a dudas, que sólo Dios, por ser infinito y todopoderoso, puede alterar las leyes que El mismo ha establecido. Y Cristo los realizó para mostrar su poder divino (cf. Jn. 14, 11). Su propia Resurrección es, indudablemente, la muestra mayor de su divinidad (cf. Rom. 1, 4).
Una cosa curiosa es que los enemigos de Jesús nunca negaron que hubiera hecho milagros, los cuales habían constatado con sus propios ojos. Las críticas de parte de sus adversarios de que los realizaba en día prohibido (Jn. 9, 13-16) y de que, supuestamente, los hacía por el poder del Demonio (cf. Mt. 12, 24), sirven precisamente para confirmar los milagros realizados por Jesucristo.
4. Atributos Divinos:
Sólo Dios posee los atributos listados a continuación, los cuales vemos que Cristo tiene. Por lo tanto, Cristo es Dios:
. Es eterno (cf. Jn. 1, 1-2; 8, 58; 17, 5 - Col. 1. 17)
. Conoce todas las cosas (cf. Jn. 1, 48; 2, 25; 6, 64; 14, 10)
. Es todopoderoso (cf. Mt. 28, 18; Mc. 4, 39; Hb. 1, 3)
. Es inmutable (no cambia) (cf. Hb. 13, 8)
Algunos, sin embargo requerirán la comprobación de que la Biblia es Palabra de Dios...
¿Cómo se sabe que la Biblia
es Palabra de Dios?
La Biblia, como la conocemos hoy, fue escrita durante un período de casi 1500 años, por diferentes personas, en diferentes momentos de la historia de la humanidad, desde el tiempo de Moisés (unos 1400 años antes de Cristo) hasta la muerte del último Apóstol de Jesucristo, San Juan Evangelista, (unos 100 años después de Cristo).
La Biblia nos presenta el mensaje de salvación que Dios ha querido comunicarnos. En ella encontramos verdades de fe, acontecimientos históricos relacionados con la salvación, promesas de Dios, exigencias morales, todo esto dentro de una perspectiva eminentemente religiosa, que nos muestra las obras realizadas por Dios para llevar a los seres humanos a la intimidad con El y a la salvación eterna.
Es sabido que Dios inspiró a los escritores de la Biblia para que escribieran lo que contienen esos escritos. Esto significa que, sin quitarles la libertad, Dios movió de tal forma a estos autores que ellos escribían lo que El quería que escribieran. No significa esto que Dios “dictó” a cada autor su parte. En efecto, cada autor tiene su propia manera de expresarse, sus características especiales de pensamiento y de lenguaje, además de su idioma específico.
En ese sentido, entonces, el Autor principal de la Biblia es Dios mismo, y los escritores actuaron como instrumentos de Dios. Veremos, entonces, por qué la Iglesia puede enseñar como verdad que la Biblia es Palabra de Dios.
Sabemos que Jesucristo existió como personaje histórico, no sólo porque El es el personaje central de los Evangelios, sino porque la existencia de Jesús de Nazaret también se encuentra en documentos históricos no-cristianos, los cuales hablan de El, de su nacimiento en Belén, de la fundación del cristianismo por parte de Jesús, de su crucifixión a los 33 años de edad bajo Poncio Pilatos, y de la rápida difusión del cristianismo y los intentos del Emperador Nerón de liquidarlo (cf. Tácito, historiador romano; Flavio Josefo, historiador judío).
La Biblia y algunos libros no-cristianos, nos dicen que Jesucristo realizó grandes milagros, el mayor de los cuales fue haber resucitado, tal como El mismo había predicho. Y con sus milagros y su resurrección demostró que El es Dios. (Ver ¿Cómo se sabe que Jesucristo es Dios?)
Cristo, adicionalmente, instituyó su Iglesia (Ver ¿Por qué la religión Católica es la verdadera?) y a ésta le prometió la asistencia del Espíritu Santo hasta el fin del mundo y la proveyó de autoridad para tomar decisiones en la tierra que El ratificaría en el Cielo:
“Tú eres Pedro (o sea, Roca-Piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; los poderes del Infierno jamás la podrán vencer. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos: lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo” (Mt. 16, 18-19).
De tal forma que la Iglesia que Cristo fundó, guiada por Pedro (primer Papa de la Iglesia, seguido por 264 Papas posteriores que llegan hasta Juan Pablo II en nuestros días) tiene el poder de decidir cuestiones que afectan a los miembros de la Iglesia en cuanto a la fe y la moral, las cuales están de antemano ratificadas por Dios. Lo que esto significa, podrá ser imponente -y lo es, ciertamente- pero por más impresionante que sea, no puede ser ni descartado, ni disminuido, pues es promesa de Dios que no puede ser negada.
Es así, entonces, como la Iglesia de Cristo ha tomado decisiones importantísimas a lo largo de sus casi dos mil años de existencia. Una de estas muy importantes decisiones fue haber escogido los escritos que formarían parte de la Biblia y declarar que la Biblia era Palabra de Dios.
Los libros del Antiguo Testamento, 45 en total, fueron coleccionados y preservados por las más altas autoridades religiosas de los Judíos. Jesucristo y los Apóstoles confirmaron la creencia general de los Judíos de que estos libros eran de origen divino.
DESARROLLO DEL CANON DE
LAS SAGRADAS ESCRITURAS
* ¿Cuántos libros tiene la Biblia?
La Biblia Católica consta de 73 libros.
La Biblia de los Protestantes consta de 66 libros, porque Lutero sacó 7 libros de la Biblia original. Algunas Biblias Protestantes tienen también esto 7 libros, pero los llaman apócrifos. Los Católicos llamamos estos libros deutero-canónicos (últimos en el canon). Lo que los Católicos denominan apócrifos son otros libros que nunca han formado parte de la Sagrada Escritura.
* ¿Cómo y por qué a la Biblia Protestante le faltan 7 libros?
En 1534 Martín Lutero rechazó los últimos siete libros del Antiguo Testamento, porque algunos de éstos contradecían sus nuevas doctrinas.
Por ejemplo, al quitar los libros de los Macabeos, le fue mas fácil negar el Purgatorio, ya que 2 Macabeos 12, 43-46 da por supuesto que existe una purificación después de la muerte:
“Es bueno y santo orar por los muertos, para que puedan quedar libres de sus pecados” (2 Mac. 12, 46).
* ¿Cuáles eran las Sagradas Escrituras que se usaban en la época de Cristo?
Sabemos que las Escrituras se leían en las Sinagogas y que los Maestros de la Ley se adjudicaban la interpretación de las Sagradas Escrituras. Sabemos que Jesús mismo leyó en la Sinagoga de Nazaret un texto del Profeta Isaías que formaba parte de la Escritura (ver Lc. 4, 16-30).
El Canon del Antiguo Testamento más usado por los judíos y el que usaban Jesucristo y los Apóstoles era el Canon de los Setenta (lamado así, porque fueron 70 los que participaron en esta traducción al griego de las escrituras hebreas).
No es sorprendente, entonces, que esta fuera la traducción utilizada por Cristo y por los escritores del Nuevo Testamento. De hecho, 300 de las 350 referencias al Antiguo Testamento que se hacen en el Nuevo Testamento son tomadas del Canon de los Setenta.
Esta versión se le conoce también como el Canon Alejandrino, pues fue elaborado en la ciudad de Alejandría en Egipto, uno de los grandes centros de poder del momento, cuyo nombre se debe a su fundador, Alejandro Magno.
* ¿Cómo surge el Canon de los Setenta?
Siendo Grecia el poder mundial, sucedió que a la muerte de Alejandro Magno, 200 años aC, el imperio alejandrino se dividió, y Judea quedó en manos de Tolomeo, que reinaba en el vecino Egipto.
Mapa Imperio de Alejandro Magno:
en morado Imperio Tolomeo,
que incluía a Judea
en morado Imperio Tolomeo,
que incluía a Judea
Tolomeo se interesó en las Escrituras de los judíos, tanto que pidió que se tradujeran al griego. Es precisamente en este momento, durante el reinado de Tolomeo que se redacta el Canon de los 70.
Tolomeo le pidió al Sumo Sacerdote en Jerusalén esta traducción de las Escrituras al griego, que era el idioma que prevalecía en ese entonces. Fueron, entonces, enviados a Alejandría, capital del Imperio Tolomeo, 70 sabios de las escrituras, bilingües en griego y arameo.
Se sabe por historia que fueron separados los 70 para escribir una traducción cada uno. Y, milagrosamente, salió una versión igual de los 70 escribas.
Al elaborar este canon, introdujeron también una nueva organización a las Escrituras e incluyeron algunos Libros Sagrados que, por ser más recientes, no formaban parte aún de los antiguos cánones, pero eran libros generalmente reconocidos como sagrados por los judíos.
Se trata de siete libros, que hoy denominamos “deuterocanónicos”, por querer significar que estaban de últimos en el canon. Es decir que el Canon de los Setenta o Alejandrino contiene los siete últimos libros del Antiguo Testamento, los llamados deuterocanónicos.
* ¿Cuáles son los libros llamados deuterocanónicos?
1.Tobías
2.Judit
3.Baruc
4.Eclesiástico (también llamado Sirácide, por su autor)
5.Sabiduría
6.I Macabeos
7.II Macabeos
* ¿En qué se basó Lutero para eliminar estos 7 Libros?
Resulta que después de Cristo, al final del Siglo I de la era cristiana, una escuela judía hizo un nuevo canon en hebreo, quitando los siete últimos libros del Antiguo Testamento. Este es el Canon de Palestina o también llamado Canon de Yammia (por la ciudad Palestina donde se hizo).
Pretendía este grupo de escribas cerrar el período de revelación del Antiguo Testamento siglos antes del Cristianismo, buscando poner una gran distancia entre el período de revelación judía y el tiempo de Jesús.
Pero la mayoría de los judíos de aquel tiempo sabían que Dios continuaba revelándose. Esos libros se referían a la última etapa de revelación antes de la venida del Mesías.
Vemos entonces que no hay un "silencio bíblico" (una ausencia de Revelación) en los siglos precedentes al nacimiento de Jesús.
Sin embargo, los judíos de Yammia decidieron eliminar esos siete libros, escritos en griego, que son llamados hoy deuterocanónicos.
Lutero, entonces, asume el Cannon de Yammia, porque convenía a sus nuevas doctrinas. Es también el canon que asumieron los judíos 100 años después.
* ¿Qué canon utilizó San Jerónimo para la traducción al latín llamada Vugata?
El latín era para ese entonces el idioma común en el mundo Mediterráneo. Así, la primera traducción de la Biblia del griego al latín fue hecha por San Jerónimo y se llamó la "Vulgata" (año 383 AD).
San Jerónimo basó su traducción en el texto hebreo del canon de Palestina o de Yammia, pero tradujo del Canon Alejandrino los libros que no se encontraban en el Canon Palestino. Por eso la Vulgata tiene todos los 46 libros.
* ¿Cómo y cuándo establece al Iglesia el canon definitivo de la Biblia?
El Concilio de Hipona, en el año 393 A.D. y el Concilio de Cartago, en el año 397 y 419 A.D. confirmaron el canon Alejandrino o de los Setenta, con 46 libros para el Antiguo Testamento. Además fijaron el canon del Nuevo Testamento con 27 libros.
La carta del Papa S. Inocencio I en el 405, también oficialmente lista estos libros. Finalmente, el Concilio de Florencia (1442) definitivamente estableció la lista oficial de 46 libros del A.T. y los 27 del N.T.
* ¿Cómo se seleccionaron los escritos que pasaron a formar parte del Nuevo Testamento?
Como hemos visto, el canon del Nuevo Testamento se definió en el siglo IV. Además, el mismo nombre de "Nuevo Testamento" no se usó hasta el siglo II.
Entre los criterios para aceptar o no los libros que formarían parte del Nuevo Testamento estuvieron el que tuviese como autor a un Apóstol, el que fuera usado especialmente para la Liturgia en las Iglesias Apostólicas y el que estuviera conforme con la fe de la Iglesia.
Fue bajo estos criterios que no fueron incluidos algunos evangelios, a pesar de que fueran atribuidos a algún Apóstol (ej. Ev de Tomás, Ev. de Pedro).
* ¿Cuándo quedó definido como infalible el canon de la Sagrada Escritura?
Con estas referencias históricas podemos ver cómo fueron reunidos y preservados por la Iglesia los libros que conforman la Biblia: 73 en total.
Todos los Católicos aceptaron el canon de la Biblia fijado por los Concilios mencionados, por lo que no hubo necesidad de declarar el canon como materia infalible.
Fue sólo a raíz de la seria controversia que se suscitó en la Reforma Protestante que la Iglesia en el siglo XVI, tuvo que definir el canon de la Biblia como una verdad infalible.
* ¿Por qué los Protestantes enseñan que la Iglesia Católica añadió los deuterocanónicos a la Biblia en el Concilio de Trento…???
Esto no es cierto. Lo que hizo el Concilio de Trento (1545-1563) fue proclamar que los últimos siete libros (los deuterocanónicos) siempre habían formado parte de la Biblia, que debían seguir formando parte de ella y declaró esto materia infalible.
Como hemos ya visto, la Iglesia Católica había decidido sobre los libros que formarían parte de la Biblia muchos siglos antes, en Concilios muy anteriores al Concilio de Trento.
Lo que hizo el Concilio de Trento en el Siglo 16 fue una ratificación de esos otros Concilios de los primeros siglos del Cristianismo y declarar el Canon de la Sagrada Escritura materia infalible.
* De acuerdo a estos datos históricos, ¿quién nos dio la Biblia?
La Biblia nos viene de Dios a través de la Iglesia Católica, que es la que tiene la autoridad para definir los libros que deben formar parte de la Sagrada Escritura. Y con esa autoridad dada por el mismo Dios, definió qué libros formaban parte de la Biblia.
* ¿Cuándo fue dada esa autoridad a la Iglesia?
Jesucristo dejó fundada su Iglesia, que es la Iglesia Católica. Cuando San Pedro confesó que Jesús era el Mesías esperado, el Hijo de Dios Vivo, Jesús le anunció: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt. 16, 13-20).
Y prometió a sus Sucesores, los Apóstoles, y a los sucesores de éstos, los Obispos y los Sacerdotes, que lo que decidieran aquí El lo aprobaría en el Cielo: “Lo que ates en la tierra, quedará atado en el Cielo” (Mt. 16, 19). Y que para esto, la Iglesia por El fundada tendría la asistencia del Espíritu Santo hasta el Fin de los Tiempos: “Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo” (Mt. 28, 20).