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Estuve en un linchamiento y te lo cuento.

Estuve en un linchamiento y te lo cuento.



Buenas, taringueros, mi nombre es Mariano y a raíz de los cada vez más cuantiosos focos de linchamientos y en base a experiencias mías, junté fuerzas y decidí compartirles mi historia.
Antes de que salte alguno, no, no estoy a favor ni en contra del tema. Es complejo, tiene sus causas y consecuencias y amerita una reflexión. Yo nada más te cuento mi experiencia.

Es largo esto, así que tomate tu tiempo. Así que anda preparando un café, vaciá el cenicero y acomodate en la silla. Le dí un formato un poco más agradable para la lectura para que esta aventura no se vuelva tediosa, pero tené fe de que todo transcurrió como yo lo recuerdo.

Claro, esto no es un hecho reciente, me pasó mas o menos hace un año.
Al principio fue algo que no pasó de anecdótico, pero conforme las aguas corrieron bajo el puente me puse a reflexionar.

La verdad, ciertas cosas te dejan pensando.

Y qué puedo decir, con todo el quilombo de estos días no pude contenerme y me largué escribir. Porque estas cosas se terminan olvidando con el tiempo y no quiero que eso pase. Porque estos actos de violencia, buenos o malos, no son algo nuevo.

Vamo al grano.



Todo sucedió un frío día de semana de otoño del año pasado. A esas alturas yo no había empezado la cursada de la facultad todavía, y por ese entonces andaba sin laburo.
Estaba, como muchos dirían, al puro pedo.

Un buen amigo mío, el Puma, que hace mucho no veía, me pidió que lo acompañe al centro a hacer unos trámites engorrosos -aclaro que soy porteño y todo transcurre en mi querida y sufriente ciudad-. Una de esas excusas para hablar de la vida y comer unas buenas pizzas de esas del centro que son bien anchas y aceitosas como Dios manda (el que fue a Las Cuartetas sabe de lo que hablo).



crimen



Nos juntamos al mediodía. La napo llegó rápido y nos dispusimos a devorarla. Todo bien hasta ahí. Cuando estabamos por pagar la cuenta, oímos un grito agudo que venía de la calle. La avenida Corrientes para que se ubiquen.Sentado junto a la vidriera, giré la cabeza para ver qué carajo estaba pasando.

A través del vidrio vi a un tipo de mas o menos mi altura y edad forcejeaba con una vieja mientras unos tipos corrían para pararlo. Era evidente que era un punga.
Todos en la pizzería observamos atónitos el macabro espectáculo que estaba aconteciendo.

El Puma y yo pagamos y salimos al encuentro de la que era ahora una muchedumbre cuantiosa. Detrás nuestro nos siguieron otros comensales igual de curiosos que nosotros.
Al tipo ya lo habían separado de la anciana y lo rodearon. Un gordo rapado lo tenía agarrado mientras el chabón se resistía, pero el urso ese debía pesar 200 kilos mas o menos.
Cuando la vieja dijo que el tipo le quiso afanar la cartera, los 30 tipos que estaban alrededor, incluyendome a mi y a mi amigo empezamos a putearlo.

"Hijo de puta, chorro de mierda" y otros insultos.





inseguridad






Y las puteadas dieron paso a las trompadas.

El gordo le pegó en el estómago y el chorro largó un alarido de dolor. Un tipo engominado de saco y camisa le pegó una patada en el pecho. Una vieja le dio carterazos en las bolas.

"¿Te gusto negro puto?"- rugió el gordo con una sonrisa.

Creo que varios patrulleros habían pasado por la escena pero ninguno paró. Todo lo que no sea manguear pizza, transar con merqueros o piropear travestis en Warnes y Juan B Justo no es de su incumbencia.

Todos se pusieron a patear, yo y el Puma miramos.
Con el poco aire que tenía el punga pedía por favor que lo dejen tranquilo, que se iba a entregar sin resistencia.
Pero nadie le dio pelota a sus súplicas.

Todos estabamos dopados con el frenesí de hacer justicia.Desde atrás un pibe gritó que lo dejen, que paren la barbarie, que lo iban a matar.

"Rajá de acá, pelotudo." le contestó una mina cuarentona. "Éste negro de mierda tiene que aprender por las malas"

"Peguenlén, peguenlén." clamaba la vieja a la que le intentaron robar.

¿Cuánto pasó a todo esto? No tengo idea. La locura nos encegueció y -que feo hablar en estos términos pero así lo siento- la sed de sangre.

"La cara no, por favor" largó el chorro cuando empezaron las pisotadas

¿Sabés lo que deben doler los tacos? Pobre pibe. Pero en ese momento nos chupaba todo un huevo.

Sé que salí del trance cuando noté que la turba se había dispersado. Ahora junto al punga ensangrentado yacía el gordo que hacía un instante lo cagaba a piñas. Entre estos dos, se erguía una figura alta, canosa, cenida con un sobretodo verde oscuro, figura que no alcancé a discernir bien porque me daba la espalda.
Blandía un cuchillo. Mas que cuchillo, una espada curva, apoyada sobre la papada del gordo que ahora sudaba.

"Para, para, viejo ¿Qué vas a hacer?" balbuceaba el gordo que ahora hacía el papel de víctima.

La figura exclamó:

"A éste -y tembloroso señaló con el fierro al punga- me lo dejan a mí ¿Entendieron?

Por el shock tardaron todos en reaccionar, pero asintieron unánimemente. Yo también.

-Manga de animales -prosiguió. -¿No les da verguenza? ¿Cuántos años tiene el muchacho éste? ¿Diecinueve? ¿Veinte? Bien podría ser hijo de algunos de ustedes.
En ese momento se dió vuelta para dirigirse al resto de la muchedumbre y pude verlo bien.
La verdad que entiendo el cagazo del gordo y de los cincuenta tipos. Era viejo, muy viejo, pero en buen estado fisico, a juzgar por la postura regia. El rostro anciano, surcado de cicatrices, era serio, pero lo que más perturbaba era el parche que posaba sobre su ojo izquierdo. El otro ojo te hacía desear que estén cubiertos los dos, porque era de un azul mortecino, y encima coronado por una poblada ceja blanca.
Lo peor de todo es que ese ojo se posó en mí.

-Vos, pibe. ¿A vos te gustaría que te revienten a palos así?"

Sentí que el cagazo y el peso de la culpa me aplastaba los huevos. Yo no pegué, pero tampoco hice nada para parar la masacre.

-El no es un chorro - reconoció el gordo gimiendo.

-¿Te pedí que hables gordo grasiento hijo de remil puta?- eso fue suficiente para que nadie diga más nada.

-Bueno, vamos, dispersen- ordenó el viejo.

Todos obedecieron.

El Puma, medio shockeado, me dijo que apuremos.
Cierto, el trámite. El tiempo volaba.
Pero algo, hasta ahora no sé bien qué fue, hizo que me quede ahí, helado. La curiosidad tal vez.
El viejo ese me había fascinado.

¿Quién fue el justiciero? ¿Nosotros, o él?

Así que lo saludé y ahí me quedé. Quedamos solo yo, el punga y el viejo.

Me alivié cuando comprobé que el chorro se pudo parar y estaba dentro de todo en buen estado.

Mientras guardaba cuchillo -un Kukri, un cuchillo curvo del sudeste asiático según me informaría más tarde el misterioso anciano-. el viejo me dijo sin mirarme:

-¿Te vas a quedar, pibe? Dame una mano.

Ambos ayudamos la víctima a incorporarse y lo llevamos a la puerta de un teatro al lado de la pizzería.

-Dejémoslo acá- me indicó un rincón entre la puerta del teatro y un carrito de garrapiñada pintada con los colores de independiente y con una estampita de Bochini en el "chasis".


-¿Estas bien? ¿Llamo a la ambulancia? - le pregunté al chorro, que más tarde me dijo que se llamaba Fabián.

-No, no, estoy bien. Dejame descansar un rato- respondió el chorro, agitado pero en buen estado.
Hay que reconocer que se la bancó. Ni siquiera lloró cuando lo cagaron a patadas ni pidió por la vieja, cosas que yo haría seguro.

En su regazo descansaba un dogo blanco, Pancho, el compañero del anciano. Durmiendo junto al chabón que hacía unos minutos estaba afanando a una vieja.
Lo que son los perros.

-Como se cagaron, eh- exclamó el viejo riendo, mientras palmeaba la funda del Kukri.
Hiciste bien, pibe. No pegaste.

-Pero no hice un carajo para detenerlos- reconocí avergonzado.

-Y qué ibas a hacer... la gente está cada vez mas violenta viejo. En una de esas la cobrabas vos también.

No tuve los huevos de reconocer que en cierta forma yo había disfrutado de todo el bardo. Y eso me pesa hasta hoy en día.

Resulta que el viejo era garrapiñero. Me contó que era militar retirado, y luchó en Malvinas con el grado de teniente. Nunca recibió una pensión por más que la peleó, y terminó en la calle vendiendo golosinas.

-Se lo saqué a un Gurka británico- me dijo el anciano, que se hizo conocer con el nombre de Arturo, cuando le pregunté el origen del cuchillo. Simple vista se podían dilucidar unas letras chinas grabadas en la hoja.

Las pasó duras el viejo. "Hay cosas que pasaron en Malvinas que ni te imaginás. No te lo cuenta el gobierno", me dijo. La conversación era por demás espeluznante, sobre todo porque yo le conversaba desde su lado ciego, y sin embargo sentía que a través del parche él podía verme.

-"Una vez nos ordenaron asaltar un puesto de avanzada británico. Yo y mi pelotón avanzamos a altas horas de la noche por una explanada llena de minas y alambre de púas, para encontrar que no había ni un puto inglés adentro. Ni provisiones, ni radio, ni municiones, ni nada. Todo al pedo.

Encima habíamos perdido contacto con la base. Y tres hombres se nos murieron porque no pudieron desactivar a tiempo una bomba."

Mientras el anciano atendía el puesto de garrapiñada, me contó las desgracias que habían tenido que soportar toda una semana él y su pelotón, encerrados en el búnker inglés abandonado. No podían salir, porque afuera hacían -20 grados centígrados y los huevos "se te volvían carozos de aceituna".


-Nos cagábamos de hambre - me dijo sombrío mientras alimentaba a pancho.

-¿No podían comer ovejas como en Iluminados por el Fuego?- indagué

Arturo hizo una mueca de asco. Me dí cuenta que pregunté una boludez. Luego me explicó lo más paciente que pudo:

-Las islas Malvinas son un páramo. Hay ovejas pero no las encontrás así nomás, y menos en un campo de batalla. Las ovejas no son pelotudas. No se van a quedar paradas cuando caen los bombazos.

-Entiendo...

Hizo una pausa mientras llenaba una bolsa con garrapiñada.

-Además ese puto drogadicto de Gastón Pauls no dura ni dos segundos en el frente. Se caga encima y se entrega a los piratas para que se lo entuben.

Le tendió la bolsa de garrapiñada a una familia horrorizada por las guarangadas del anciano.

Continuó:

-Hicimos cosas innombrables para paliar el hambre. Una vez nos comimos una silla.

Su historia me había cautivado tanto que olvidé lo del linchamiento. Un auténtico héroe, Arturo.

-Y a lo que voy es: Pibe ¿Sabés lo que es tener muertes en tu haber?

Meneé la cabeza. Ahí entendí a qué quería llegar el viejo.

-Matar... es fácil decir, o pedir, pero es algo difícil, muy difícil de ejecutar. Todos se hacen los guapos, tiran la primer piedra, pero a la hora de la verdad ¿Quién puede llevar la carga? Yo asesiné en combate a tres ingleses y a un chino Gurka de mierda, y siento que por cada muerte me arrebataron un pedazo del alma. Eran padres, hermanos, hijos. Alguien del otro lado del charco los debe estar llorando hasta estos días.

La verdad me dejó pensando. Noté que Fabían, el punguero, estaba despierto y escuchaba atentamente.

-Pero vos sos militar. Es tu vocación- observé.

-Sí, me pagaban por eso. Era mi vocación. Era. Pero te quiero ver a vos en el fragor del combate, acordándote de tu vocación.

La guerra es la supervivencia, es la jungla.
La guerra es una mierda. Y yo no escapé de ella para encontrarla cara a cara de nuevo.
Esto tiene que parar.- exclamó e inhaló un poco de aire enrarecido con el vapor del caramelo. Me pregunté en qué medida afectaría la profesión a sus pulmones.

Asentí.

-La gente es como la garrapiñada. Son maníes, maníes que se amontonan todos al fondo de la olla. Se pelean para llegar al caramelo pero ese caramelo los termina quemando y los cubre de una costra que los transforma. Antes de que se puedan dar cuenta dejan de ser maníes.

Hasta hoy día no llegué a comprender esa extraña alegoría. Me pareció un desvarío de un viejo que ya había pasado por mucho, y estaba transitando el umbral de senilidad, pero asentí
haciéndome el boludo.

En el fondo, bien en el fondo, sabía que Arturo tenía razón. Y recién ahora caigo.


quilombo



El viejo, mientras batía la garrapiñada, escupió un garzo que cayó lentamente dentro de la olla.

-¿Qué caraj- pero el anciano me interrumpió.

-Le da consistencia.

-Es un asco.

-Sí ¿Y sabés como se envuelven los pirulines? El pirulinero los lame.

-Que repugnante...-

-Sí, un rubro de mierda, como éste. Y como el mundo.

Después de tanto conversar, dimos cuenta que el punga se había ido.

-Qué cagada, quería hablar con él. Y yo hablando pelotudeces.- exclamó el viejo con un aire de triste decepción.

-¿Habrá recapacitado?- pregunté

-Nunca lo sabremos-

Me despedí del viejo con un cálido abrazo, y le compré garrapiñada. Pero después de presenciar su receta secreta, decidí no comerla y en su lugar guardarla como recuerdo.

-Cuidate, pibe.



Pasaron los meses, pero cada vez que yo iba al centro me daba un paseíto por Avenida Corrientes para encontarme con Arturo, siempre tras el carro de garrapiñada junto a su fiel Pancho.

Pero un día noté que no se encontraba en su puesto. Ni siquiera el carro. Sólo Pancho.
Le pregunté a otros garrapiñeros de la zona por qué no estaba Arturo, pero ellos negaron conocer a un tal Arturo, un viejo armado con un cuchillo y un parche que empujaba un carro pintado de rojo y blanco con estampitas de Bochini y Arsenio Erico.

"¿Es una joda, pibe?" me preguntó furioso un garrapiñero manco y malholiente. "Borrá, pendejo."

Lo mandé a cagar, frustrado porque siempre recibía respuestas similares.

Nunca volví a ver al viejo.







Hace unas semanas, haciendo zapping, dejé el sintonizador en un noticiero.
Hablaban de un robo frustrado a un rico hacendado en Merlo, con la víctima baleada y el delincuente y su presunto cómplice linchados y asesinados a patadas. Por una de esas
cosas del destino, quién sabe, no cambié de canal.

La fotografía, bastante explícita, mostraba al cuerpo de un joven que creí reconocer.

Se me heló la sangre.

Identificado como Fabián.
A su lado, un viejo desfigurado por las golpizas.

Un parche cubría su ojo izquierdo.

























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Del Taringa! original
A@Anónimo4/9/2014+2-0
mas alla de lo que comentan,y tomandolo como ficción,rescato lo de la historia de Arturo y Las Malvinas, respecto a los linchamientos tengo la opinión que la gente está cansada de los robos y que a cada chorro que agarren le van a hacer pagar por lo que sufrieron ellos o un amigo,hermano,o la vieja,y esa es la acumulación de bronca que se libera en el momento.
A@Anónimo4/9/2014+0-0
Linda historia, no me convence mucho el final, el personaje del viejo dice algunas cosas muy ciertas y que encierran valores importantes, lo cual me parece incompatible con ese final.
A@Anónimo4/9/2014+0-0
Que podrido me tiene escuchar la palabra linchamiento
A@Anónimo4/9/2014+1-1
Al finál el viejo estaba forrado en guita y el Fabi era un hdp jajaja! ni empedo como las garrapiñadas esas jajaja buen post +10
A@Anónimo4/9/2014+5-0
ni loco voy a leer
chau
A@Anónimo4/9/2014+3-1

-Como se cagaron, eh- exclamó el viejo riendo, mientras palmeaba la funda del Kukri.
Hiciste bien, pibe. No pegaste.

-Pero no hice un carajo para detenerlos- reconocí avergonzado.

-Y qué ibas a hacer... la gente está cada vez mas violenta viejo. En una de esas la cobrabas vos también.

No tuve los huevos de reconocer que en cierta forma yo había disfrutado de todo el bardo. Y eso me pesa hasta hoy en día.


<…
A@Anónimo4/9/2014+3-0
Veta a inventar cosas a otro lado niño
A@Anónimo4/9/2014+2-0
malisimo pibee
A@Anónimo4/9/2014+2-0
ficcion
A@Anónimo4/9/2014+4-0
deja de mandar verso
"Hablaban de un robo frustrado a un rico hacendado en Merlo, con la víctima baleada y el delincuente y su presunto cómplice linchados y asesinados a patadas. Por una de esas
cosas del destino, quién sabe, no cambié de canal. "
Mas chamuyo pelotudo no podes meter? soy de merlo y no hay ningun rico hacendado
A@Anónimo4/9/2014+1-0
que gilada
A@Anónimo4/9/2014+5-0
Estuve en un linchamiento y te lo cuento.


A@Anónimo4/9/2014+0-0
garrapinada
A@Anónimo4/9/2014+4-0
Es de verdad lo que escribiste? O es ficción? Esta muy bien redactado!
A@Anónimo4/9/2014+0-0
buscá linchamientos en áfrica, a un rocho lo prenden fuego, un negro agarra una pierna se la mastica en cámara, dejen 10 puntos y paso el link por MP
A@Anónimo4/9/2014+2-0
Es Elite imagínate como debe ser,,
A@Anónimo4/9/2014+2-0
Es Elite imagínate como debe ser,,
A@Anónimo4/9/2014+3-0
que suerte la tuya tremenda experiencia, yo quisiera tener la oportunidad de patearle la cabeza a un caco, ya tendre la oportunidad supongo.....
A@Anónimo4/9/2014+1-0
Argentina, un país con buena gente.
A@Anónimo4/9/2014+1-7
¿Más linchamientos? Ustedes van a parar a animales

Qué subnormales sin cultura.
A@Anónimo4/9/2014+2-0
Golazos | Fifa 14
A@Anónimo4/9/2014+9-0
que ganas de postear tanto texto que nadie va a leer
A@Anónimo4/9/2014+9-0
que ganas de postear tanto texto que nadie va a leer
A@Anónimo4/9/2014+5-3
Linchamiento

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