BrianMay
Usuario (Argentina)
Hola a todos! En este post, van a encontrar mucha información de Damien Rice, un artista que a mi entender tiene mucho para ofrecer. Originalmente Rice fue el cantante de Juniper, una banda de rock que llegó a lanzar los singles "The World Is Dead" y "Weatherman". (les dejo los link de youtube para que puedan apreciar su música anterior a su carrera solista) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=W0BQfVsAUmY link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=MshJKwjg4gw En la víspera de la grabación de su primer álbum en 1999, a Rice no le gustó la dirección comercial que estaba tomando el disco, debido a la presión de la discográfica Polygram, y decidió abandonar el grupo. Sus compañeros de Juniper se convirtieron en Bell X1. Él se trasladó a la Italia rural, donde tocó la guitarra acústica, escribió canciones y recorrió Europa hasta que fue capaz de formar un grupo y tocar pequeños conciertos en cafeterías del area de Dublín. Gracias a su primo segundo, David Arnold, Rice pudo grabar O, por el que ganó varios premios. Otros miembros del grupo son: Lisa Hannigan, como cantante y ocasionalmente toca guitarra y bajo; Vyvienne Long, que toca el Cello el percusionista Tom Osander y el bajista Shane Fitzsimons. De su primer trabajo en estudio como solista, nacieron varios exitos. El trabajo nombrado, presenta la siguiente tracklist: Delicate, Volcano, The Blower´s Daughter, Cannonbal, Older Chests, Amie, Cheers Darlin´, Cold Water, I Remember, y Eskimo "The Blower's Daughter" y "Cold Water" fueron parte de la música en la película Closer, dirigida en 2004 por Mike Nichols. "Cold Water" también fue parte de la serie de televisión estadounidense ER, y las películas Tránsito, La Chica del Café y I Am David. The Blower´s Daughter link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=5YXVMCHG-Nk Cold Water link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=gsaEHpf1Zlk "Delicate" formó parte de la película Querido Frankie y de las series de televisión Lost, House, Alias y CSI: Miami. Delicate link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=2C8E0OpzQmw&feature=related Delicate en la primera temporada de Lost (excelente final para el capitulo) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=y3cUu2g20g8&feature=related La canción "Cannonball" fue parte de la película In good company , y en series como L y The O.C.. Cannonball link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=3yqM--IMkX4 El segundo trabajo de Damien Rice, se titula simplemente "9", continuando con los títulos simples. El tracklist es el siguiente: 9 Crimes, The Animals Were Gone, Elephant, Rootles Tree, Dogs, Coconut Skins, Me my yoke + I, Grey Room, Accidental Babies, Sleep Don´t Weep En este excelente disco, se le da un mayor protagonismo al piano, siendo este el instrumento por predominante en el primer corte del album, la canción "9 Crimes". La misma fue utilizada en la película animada "Sreck 3" Video de "9 Crimes" (para la pena verlo) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=cgqOSCgc8xc "9 Crimes" en la peli Srek 3" (una parte tristona de la peli) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=tXhg9Pzlw3A Otro corte de difusión de "9",fue el siguiente Rootless Tree link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=6rndltmm3oE Damien Rice ganó el prestigioso premio estadounidense Short List Prize y fue nominado para un premio Brit por su primer disco. En 2007, tras la publicación de su segundo álbum, fue nominado a un Premio Brit (Brit Awards) como mejor artista internacional, junto a Justin Timberlake, Beck, Bob Dylan y Jack Johnson. Damien Rice también es conocido por estar envuelto en varias campañas de derechos humanos para liberar a la líder birmana Aung San Suu Kyi, que actualmente está bajo su tercer arresto domiciliario desde Septiembre de 2003 en Yangon por los militares birmanos. Damien y Lisa grabaron una canción de caridad para que la liberaran titulada "Unplayed Piano". Unplayed Piano link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=_wddOxemJWY En enero del presente año (2009), Damien Rice se presentó por primera vez en nuestro país, en la trastienda. Tuve la oportunidad de asistir al evento, y me encontré con un show íntimo y genial. Rice llegó solo con la guitarra, en una especie de mini gira, como bien explicó en un momento del show. Su intención era la de veranear en las costas brasileras, y de paso, tocar en un par de shows pequeños. Llegó al extremo de romper una cuerda, y al no tener quien se la cambiase, dio una pequeña lección de como cambiar cuerdas. Los primeros temas fueron potentes y seguidos, sin saludar al publico. Pero con Ayme, Rice comenzó su diálogo con el público, y mostró su faceta divertida, comentado las idas y vueltas con sus "amigas", entre ellas, Ayme. Se quejó del extremo calor que sufria (pidió un agua, y una chica del publico le obsequio una botellita de agua mineral, al ver que no tenía ni un plomo que le acercara el reflesco), y en la cancion Cannonball, hizo subir a unas treintas personas, para que, dividias en tres grupos, cantaran los coros del final. El último tema fue "Cheers darlin", que cantó actuando de borracho, luego de armarse un cigarrillo y tomar vino del pico sobre el escenario. Lamentablemente no tengo buenos videos para postear del show Les dejo a modo de cierre una version extra larga del excelente tema "I Remember" link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=mYPCYboEpmk Espero que este post haya sido de su interes Saludos Taringueros!!!!!!!!!!!!!!!!!

Antes que nada....SPOLIER, SPOLIER, SPOLIER, SPOLIER Bueno, ya están avisados! Ahora sí, empecemos Sip, así es. Parece que nuevamente, nuestro querido Batman tendrá que enfrentar las consecuencias psicológicas de la muerte de su compañero, Robin. Tengamos en cuenta que dicho Robin, no es otro que su propio hijo, Damian Wayne, por lo que se espera que las consecuencias sean aún mayores que al momento de la muerte de Jason Todd a manos del Joker, allá por los años 80. Sin embargo, hay muchas sospechas e intrigas en este vuelco argumental. La muerte de Robin no viene acompañada de una gran serie (digamos la verdad, Batman INC no ha dado los resultados que se esperaban). Además, tengamos en cuenta que la serie recién finalizada "La Muerte de la Familia", donde vimos al Joker más original en años, no ha tenido un final interesante. Aún más al tener en cuenta el nombre de la serie, análogo al de los 80 (Una Muerte en la Familia). Cuando Grant Morrison debutó en el Batman #655 en medio de una gran expectación no lo pudo hacer de mejor manera. No sólo ya nos picaba la curiosidad con el título Batman e Hijo, sino que al final del número acabaría cumpliendo lo que prometía y nos presentaría a Damian Wayne. De esa manera, rescataba así de la continuidad al bebé que Talia Al’Ghul y Bruce Wayne engendraron en el Batman: Hijo del Demonio de Mike W. Barr y Jerry Binghman (1987), obra que hasta ese momento se había considerado como un OtrosMundo fuera de continuidad. La decisión de Morrison, más allá de las consecuencias que podría tener a futuro sólo era la primera muestra de lo que quería que fuera su larga etapa como el principal Hacedor del Universo Batman. Pero la aparición de Damian, más allá de ser el golpe de efecto vacuo que sería en manos de otros guionistas, sería algo que tendría continuidad y vital importancia en sucesivas sagas. Así lo demostró Morrison cuando mostró en el ya mítico Batman #666 a un Damian Wayne adulto que habría tomado el manto de su padre tras su muerte. El joven Wayne, como decía, siguió teniendo importancia en sagas como La resurrección de Ra’s Al’Ghul o Batman R.I.P., hasta que finalmente en 2009 consiguió el puesto de Robin haciendo Dick Grayson de su mentor bajo la identidad de Batman. Bruce Wayne seguía por aquel entonces en paradero desconocido. Dick y Damian formaron una extraña pareja en Batman y Robin, que quedará sin duda en el recuerdo de cualquier aficionado. La serie continuó durante diez meses más. Con Batman INC,de Grant Morrison, Damian Wayne perdió parte del protagonismo que había ganado en años anteriores. Quizá fueron los peores momentos del personaje, ya que parecía haberse convertido en otro Robin más entre la gran cantidad que pululaban por Gotham. Pero todo eso cambió el día en el que debutó el segundo volumen de Batman y Robin dentro del Nuevo Universo DC, dándole un enfoque completamente distinto. Ya no contaría las aventuras de un par de superhéroes con mayor o menor afinidad en lo personal, sino que contaría una relación de padre e hijo. Más que nunca, aquel título de Batman e hijo cobraba todo el sentido del mundo y podría haber sido perfectamente el de la propia serie. Pese al buen hacer de Tomasi, que atesora a partes iguales éxito de crítica y de público, parece que en DC Comics tenían claro que Damian seguía “perteneciendo” a Grant Morrison. Y el escocés es uno de esos privilegiados guionistas que tienen libertad absoluta para hacer y deshacer a su gusto. Y desde el comienzo de esta nueva etapa del guionista, ya nos venían avisando que no se iría sin dejar heridas abiertas en la franquicia. Venía advirtiendo que “Batman Incorporated” y su contenido se hará notar en todo el Universo DC, puesto que contiene elementos en los que Morrison ha trabajado y que tenía en mente desde que empezó a trabajar con Batman”. Pero bien es sabido que esas frases por parte de editores y guionistas no suelen ser garantía de sorpresas mayúsculas. Pero también es cierto que cuando Grant Morrison está involucrado podemos esperar de todo menos el comic de superhéroes estándar. Cómo tampoco es para nada normal que el propio guionista sea el que cuente con pelos y señales lo que ocurrirá en un cómic aún sin publicar, incluyendo spoilers del tipo que suelen evitarse a toda costa. Y es que así de fácil lo decía Morrison en exclusiva para el New York Post el pasado lunes: “Salva el mundo. Hace su trabajo como Robin. Y muere como un auténtico héroe”. Batman INC, debido a la llegada del Nuevo Universo DC, en vez de ser toda una etapa completa en un volumen tuvo que ser dividido en dos. Pero aun siendo una misma historia, ambos volúmenes están claramente diferenciados. El primero trataba sobre cómo Batman formaba su Batman Incorporated contra un misterioso enemigo, donde la presencia de Damian era casi nula excepto en el final, recopilado en el especial Batman Incorporated: Leviathan Strikes #1. En cambio, este segundo volumen se centra en esa extraña relación que forman Batman, Talia y Damian, siendo este último tanto o más protagonista que sus padres. Y es que a lo largo de este segundo volumen, se puede decir que por encima de todo hay dos temas claves. El primero, las relaciones paterno-filiales: Bruce con Damian y Ra’s Al Ghul con Talia. El segundo, es qué nos define, si nuestro corazón o nuestro destino. ¿Hay lugar para la redención? ¿Si hay bondad en nuestros corazones, por más malas acciones que hayas hecho, por más que te hayan intentado desviar del buen camino, al final de la noche darás tu vida para salvar a los demás? Bruce lucha por intentar salvar a su hijo de un temible destino que le espera a él y a Gotham City, intentar eliminar esa parte Al Ghul que tiene Damian. Y aunque Damian es un niño, Bruce no se da cuenta que también es un Wayne, y en sus genes está ser un héroe como su padre, tanto o más que los que le precedieron con el manto de Robin. Y si eso significa enfrentarse a su propia madre, no le temblará el pulso, aunque como buen hijo él desearía que Talia abandonara su lado criminal y vivieran todos juntos felices como una bonita familia. Desgraciadamente para él, Talia nunca ha podido soportar que su padre nunca la quisiera realmente como ella quería – Talia se crío sin madre y como si no tuviera padre -, pero cuando su propio hijo la rechazó en favor de su padre, ella decidió mostrarle al mundo entero que no hay nada más peligroso que una mujer con el corazón roto. Así pues, Batman Incorporated empezó siendo una lucha global, pero sólo fue una tapadera de Morrison para mostrar el gran potencial como enemigo que suponía Leviathan. En este segundo volumen ha puesto las cartas sobre la mesa, centrándonos en la verdad: Talia lucha por su familia, en la que o bien Bruce renuncia a Gotham y viven como una familia feliz todos juntos; o Bruce renuncia a la vida de Damian y se destruye su familia, quedando sólo Leviathan y el caos en el mundo. Y cuando Bruce flaquea, es cuando Damian deja de ser un niño para convertirse en un héroe. Y así llegamos a los últimos acontecimientos. El golpe organizado por Talia para con Gotham y los miembros de Batman Incorporated resulta letal en todos los sentidos. Algunos de los soldados de la organización empiezan a caer. El caos se desata en la ciudad. Y cuando la batalla definitiva de comienzo sólo un soldado quedará en pie: Robin, el Chico Maravilla. Alias Damian Wayne. No sin antes dejarnos Grant Morrison una escena para el recuerdo con Dick, su antiguo mentor y compañero. Al más puro estilo de Butch Cassidy y Sundance Kid, a escasos centímetros de una lluvia de balas, los dos héroes rememoran sus viejos tiempos antes de enfrentarse a decenas de contrincantes. De entre todos uno es más mortífero que cualquiera. El primer soldado de Talia, modificado genéticamente y creado únicamente para hacer una cosa: matar. El mismo que sesgó la vida de un miembro del equipo y que derrotó a Batman. Con él tendrá que vérselas en solitario Damian para proteger a los suyos. Y en un brutal y realista enfrentamiento, Morrison y Burnham cumplen lo que habían prometido y nos dejan una última y emotiva página: Teniendo en cuenta que aún quedan cuatro números de Batman Incorporated para que el guionista cierre para siempre su etapa con Batman… ¿será esto lo último que sepamos de Damian? ¿Nos tendrá reservada todavía alguna sorpresa? Denlo por hecho!!!

Muy buen día amigos! El objetivo del post, es entender por qué razones los selectores de personal hacemos preguntas recurrentes en las entrevistas, y que a veces parecen ser tontas, o sin sentido. Ante todo hay que entender, que toda pregunta que el selector de personal haga en la entrevista, tiene un objetivo, y a veces, son claves para saber si el candidato es idoneo para el puesto, por lo que, mi primer consejo, es el siguiente: tomar a todas las preguntas como fundamentales e importantes, y responderlas con seriedad, pensando bien en lo que se va a decir. Empecemos con las clásicas. 1) ¿Cómo está conformada su familia? ¿A qué se dedican ellos? Esta puede parece una pregunta sin importancia. ¿Qué le puede importar a la empresa sobre mi familia? ¿No es un ataque a mi intimidad? En realidad, no lo es, y puede ser una fuente de gran información. El selector se hace una idea de la familia, del entorno donde el candidato fue criado, del tipo de trabajo que tiene el padre (que siempre influye en el candidato). Tambien haciendo esta pregunta, se puede deducir que alguna que otra experiencia, fue trabajando en una empresa familiar (no es que esté mal, es solo información). A su vez, también se puede conocer el momento sentimental que el candidato atraviesa: si se comenta el fallecimiento de algún pariente hace poco tiempo, hay que tener en cuenta dicha información. 2) ¿Qué le gustaría estar haciendo dentro de 2 años? Esta es otra pregunta que suele ser tomada como "tonta", pero no lo es. Si una empresa está buscando ocupar un puesto gerencial, y el candidato responde que dentro de 2 años quiere estar dedicandose a un emprendimiento propio, será descartado inmediatamente. Las empresas toman personal con la ilusión de que duren por lo menos unos 5 años. Si bien hoy en día el lapso de tiempo promedio en una empresa es de 3 años, aproximadamente, las empresas siempre quieren que sus empleados duren una cantidad mayor de años, y mas cuando se trata de puestos gerenciales. Pero no es válida solamente para puestos gerenciales. También lo es para puestos en los que es necesaria una capacitación especial. Si la empresa invierte tiempo en la capacitación de un empleado, para por ejemplo, manejar una máquina compleja, y en la entrevista se comenta que a los 2 años el candidato tiene ganas de irse a vivir al interior del país, no se tendrá en cuenta el perfil para continuar avanzando. 3) ¿Cómo era su jefe? Mucho cuidado con esta pregunta. Uno siempre se ve en la tentación de criticar a un jefe que no fue grato en su trato. Pero hay que evitar todo tipo de crítica despiadada a los superiores. Hay que ser más "diplomático", y comenzar diciendo las cualidades positivas del jefe, una por una, y si no las tuviera, inventarlas. Hay que hablar muy bien del ex jefe, y para cerrar la descripción, como quien no quiere la cosa, criticar aquello con lo que uno no estaba de acuerdo, levemente. Nadie quiere contratar a un candidato que tuvo inconvenientes con su ex jefe. Si bien los motivos pueden ser valederos, es preferible evitar la confrontación. Obviamente que si hay casos de insultos o acoso sexual, hay que comentarlo. 4) ¿Si tuviera que elegir entre...y...qué haría? Otra vez...CUIDADO!! Muchas veces el selector presenta situaciones en donde el candidato debe escoger entre una opción. Hay millares de combinaciones, y todo depende del puesto que uno quiere ocupar. Es decir, que si uno está en una entrevista para ocupar una gerencia de RRHH, y le preguntan "si tuviera que elegir entre mantener una buena relación con los operarios de planta o con la gerencia de ventas", es obvio que uno debería responder "con la gerencia de ventas", de acuerdo a colocarse en un nivel gerencial. Espero poder ser claro en esto: uno tiene que entender a qué puesto se está postulando, y desde allí, responder las preguntas. Hay que posicionarse en el puesto ya desde la primera entrevista. Se tiene que hablar como si uno ya estuviese ocupando el puesto que se desea. Es la mejor forma de responder, sin caer en las trampitas que los selectores plantean. 5) ¿Podría comentarme alguna situación conflictiva en el trabajo? Lo primero que uno tiene que entender, es que siempre..SIEMPRE hay situaciones conflictivas en un trabajo. Así que responder "nunca tuve una situación complicada" no es válido. Nunca hay que responder una pregunta con negación "nunca me pasó" es la peor respuesta. Uno tiene que plantear el problema, y comentar cómo lo resolvió. Esto sirve para entender la forma de actuar del candidato ante un conflicto 6) ¿Está participando en algún proceso de selección actualmente? Esta es una pregunta que puede ser tomada como complicada. Uno puedo llegar a pensar "si digo que estoy en un proceso, no me van a tener en cuenta". En realidad, uno tiene que ser sincero. La sinceridad ante todo. Si se está avanzando en otro proceso de selección, hay que decirlo. Por ejemplo, si al selector le parece que el candidato es el indicado para cubrir el puesto, y sabe que está avanzando con otro proceso, va a hacer lo posible para avanzar más rápido. No olvidemos que todo selector, ante todo, quiere cerrar las búsquedas. Hay que hablar con franqueza y sinceridad. Decir que se está teniendo varias entrevistas, así uno queda como un candidato deseado en el mercado, por el que varias empresas se están "peleando" 7) ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre? Nuevamente, una pregunta que parece no tener sentido. Todo lo contrario. Esta pregunta, y sus respuesta, dan un panorama general de la vida que lleva el candidato: hobbies, gustos, salidas, vida personal. Todo sirve para recolectar información, y ver si el candidato se adecua a lo que es la cultura organizacional. Un ejemplo claro: si el puesto es para una empresa, cuyo dueño tiene un pasatiempo parecido al candidato, es un gran punto a favor jajaja 8) ¿Qué lo llevó a elegir la carrera que siguió? Esta es una pregunta que toma por sorpresa a la mayoría de los candidatos. En realidad, muchas veces uno no sabe qué responder, porque nunca se puso a pensar las razones por las cuales escogió la carrera. Hay que tener mucho cuidado y ver si la carrera que uno escogió está relacionada con el puesto. Muchas veces hay candidatos con carreras concluidas que nada tiene que ver con el puesto. Por ejemplo, un graduado en Letras que se postula para ventas de seguro de vida. ¿Qué tiene que ver la carrera con el puesto? NADA! Hay que aclarar, entonces, que uno eligió la carrera por gusto, y que no es su intención dedicarse a eso, sino, al puesto al que se está postulando. 9) ¿Me pude decir 3 virtudes y 3 defectos de usted? Está es la pregunta que más odio, y que obviamente, no la hago. Es totalmente inutil. Lo más conveniente, es que vayan preparados y digan 3 virtudes (siempre es mas facil estas), en relación al trabajo, a la puntualidad, y a las relaciones con el equipo de trabajo. Luego, piensen en tres defectos...se las hago fácil, digan: soy muy autoexigente...me preocupo mucho por llegar siempre temprano, que siempre llego antes del horario...y no puedo dejar de pensar en el trabajo ni en mi casa. Bueno, van a encontrar mucho material en la web sobre preguntas en las entrevistas. Mi consejo es el siguiente: preparen la entrevista, traten de pensar en las preguntas que les van a hacer, lean bien su CV y traten de localizar los puntos débiles donde el selector va a apuntar su mirada. Si uno se prepara, los resultados van a ser otros. Espero que les sea de utilidad! Saludos!!!
Hola a Todos!! El siguiente es un capítulo de una historia que comenzé a escribir hace ya dos años. Hasta el momento llevo unas 275 páginas, y quería compartir esta primera parte. Espero sus comentarios, sean buenos o malos, para mejorar. Saludos, y ojala que lo disfruten Si les gustó, pidan más capítulos!!!! I Lunes, 08:45 -Llegué a mis treinta... Aquel era el pensamiento que reinaba en la vida de Adrián Serbi el día después de su cumpleaños. No había pasado una noche agradable y a pesar de haber salido con quienes consideraba sus amigos más íntimos para festejar una nueva década en el calendario, se vio ahogando las penas, una vez mas, en varios tragos de cerveza, en el bar Póker de Ases, propiedad de Darío, un íntimo amigo. Últimamente sentía que había perdido el rumbo, no tenía grandes proyectos y la soledad se había hecho nuevamente su única amante. Sin embargo, él había escogido el camino que estaba recorriendo. Años atrás se encontraba en una posición totalmente distinta. Tenía un cómodo trabajo administrativo en una oficina sobre Avenida de Mayo, un horario flexible, un salario que le permitía llegar a fin de mes con alguna moneda extra, y una mujer a su lado, que en ese entonces, creía el amor de su vida. Pero el amor es lo más misterioso que existe en este misterioso planeta con sus misteriosos habitantes. De un día para el otro, vio como aquella persona que creyó que lo acompañaría hasta el final de su viaje, hacía las maletas para desaparecer para siempre de su vida. El trabajo, que no le ofrecía grandes avances en un futuro no muy lejano, lo empezó a asfixiar, y nuevamente, de forma imprevista, casi irracional, se vio renunciando ante la cara de sorpresa de su patrón. Y así transcurrió la vida de Adrián durante aquellos años. Vacía de todo sentido, quemando las hojas del calendario y viendo pasar sus horas una tras otra, día a día, año tras año. La rutina, esa maldita costumbre que hace que todo sea igual, se vio momentáneamente interrumpida el día que decidió inscribirse en la carrera de Psicología. Fue uno de los tantos impulsos que obedecía sin saber por qué, y que al poco tiempo, pasaban a formar parte de la misma rutina que habían tratado de evitar. Sin embargo, aquella acción irracional, aquel acto realizado sin medir sus consecuencias, fue el comienzo del cambio que necesitaba su vida. La carrera universitaria era una de las pocas cosas que lo hacían sentir vivo. Con un promedio óptimo, buenos compañeros con quienes había entablado amistad, y materias que le parecían muy interesantes, consideraba la elección de estudiar como una de sus mejores decisiones en los últimos años. Durante el primer cuatrimestre universitario había conocido a Jorge Amarig, un hombre mayor que él, con el cual se había generado una excelente amistad. Todos los días era impostergable durante el recreo, la charla con café y cigarrillos. Pasaron en pocas semanas, a tratarse como conocidos, para después presentarse como compañeros, hasta llegar a considerarse viejos amigos uno del otro. Cuando ambos atravesaban períodos de cambios en sus vidas, decidieron que sería una buena aventura encaminar un proyecto laboral, juntos. Adrián se encontraba en busca de nuevos horizontes, y Jorge, en busca de nuevas inversiones para su negocio: una librería muy bien ubicada en la avenida Santa Fe, que llevaba su nombre. Invirtiendo todos sus ahorros logró ser su socio, y disfrutar de una muy buena posición económica. Jorge decidió que lo más conveniente era cambiar el nombre, y a pesar de la negativa de su nuevo socio, se impuso su deseo. El negocio abandonó la formal denominación de “Librería Amarig”, para adquirir el título de “Librería Nuevo Amanecer”. Y Adrián comenzó a sentir que nuevos horizontes se abrían en su vida. El ambiente intelectual que reinaba en su nueva ocupación, logró que su apetito por estudiar se fuera haciendo cada vez más grande e intenso. Se encontró acudiendo a abrir el negocio, de lunes a sábados, sin otra motivación que enterarse de las novedades en las ediciones de filosofía, novelas policiales, biografías, y por supuestos, libros de psicología. La mitad de su sueldo lo invertía en adquirir nuevas ediciones de sus autores favoritos. No tenía que preocuparse demasiado por las cuentas de su hogar, ya que el lugar en el cual había instalado su guarida, era un regalo de su padre, y por lo tanto, nunca había necesitado pagar el alquiler Su departamento, ubicado en una zona céntrica de Capital, estaba decorado modestamente, pero con detalles que hablaban de la personalidad de su morador: una pequeña sala de estar, con una mesita ratona y un sofá cama que hacía tiempo que no abría; una biblioteca compuesta en su mayoría por libros de Freud, Jung, Víctor Frankl y alguna que otra novela que leía en sus tiempos libres de estudio y de trabajo; una televisión que rara vez encendía; un póster de la película Casablanca; una computadora y un equipo de música sobre un mueble antiguo, regalo de su madre. La habitación era pequeña, pero provista de todo lo necesario para descansar y aislarse del mundo exterior. A pesar de disfrutar del espacio que le ofrecía su cómoda cama de dos plazas, muchas madrugadas se despertaba deseando no encontrarse solo en su hogar. Quizás por aquel anhelo de compañía, aún guardaba en su armario una caja que contenía ropa, libros y discos que su antigua novia nunca había retirado. Nunca se había detenido a pensar por qué razón no había tirado ese montón de recuerdo dolorosos e inútiles. Pero, justamente, era porque esa caja lo llevaba a un tiempo donde había creido ser feliz. Le hacía recordar que en algún momento de su vida fue amado y supo amar. Pero todo había llegado a su fin. La relación había llegado a su fin, y no existía posibilidad de recuperarla. Sin embargo, el vacío que sentía en su corazón no se debía al fin de su noviazgo. Era un vacío que reclamaba por la presencia de una mujer. Su corazón necesitaba enamorarse una vez más, para así sentirse vivo. Mientras la voz de León Gieco inundaba el departamento, Adrián seguía intentando descubrir en el espejo del baño dónde habían quedado sus años de felicidad. Hacía mucho tiempo que no se reía de manera espontánea. Para empeorar la situación, se sumaba a la depresión que le causaba caer en cuenta de sus tres décadas de vida, que era lunes, y debía asistir después del trabajo a la primera clase de neurobiología, una de las materias que todavía debía y detestaba con toda su alma. Se lavó la cara con las dos manos, se preparó un café recalentado de varios días atrás, tomó su abrigo y se dispuso a entrar nuevamente en la rutina. Compró el diario en la esquina, se encendió un cigarrillo, a pesar de que sabía el mal que se provocaba a sí mismo fumando a esa hora de la mañana, y comenzó a caminar hacia el trabajo. Era uno de los momentos que más disfrutaba del día: caminar sin pensar en nada, viendo la gente pasar, en la hora exacta en la cual se mezclan el madrugador con el trasnochador. Las veredas tienen otro color, y huelen de una forma especial. Y sobre todas las cosas, la madrugada es una analogía perfecta de la esperanza. No por nada el mayor número de suicidios se da los domingos, por la tarde. A pesar de tener un empleado durante el turno mañana, que tranquilamente podría abrir la librería, otorgándole a Adrián por lo menos dos horas más de sueño, siempre era el primero en llegar al trabajo. Quizás no fuera totalmente conciente de su fascinación por los amaneceres, del espectro melancólico que lo dominaba siempre en esos instantes en los que sentía que podía hacer algo con su vida. Aquel día algo le llamó la atención: el local ya estaba abierto, y en su interior se encontraba su socio, con notable cara de cansancio. Era lógico su aspecto, ya que siempre se encargaba del turno de la tarde, cuando Adrián se dirigía a la facultad, sumado a esto que, durante el festejo de su cumpleaños la noche anterior, había tomado unas copas de más - ¡Adrián!....Que nochecita la de ayer. ¿Te despertaste de buen humor? Decidió ignorar la pregunta, mientras dejaba su abrigo sobre un perchero detrás del gran mostrador de madera que utilizaban para atender a los clientes. - Hola Jorge… ¿Qué…? Antes que pudiera terminar de hablar, el pensamiento de Adrián ya había sido leído. - ¿Te preguntas que hago acá no? - Y, sí... ¿Pasó algo? - No... Estoy esperando a un nuevo distribuidor... va a llegar seguro dentro de una horita o un poco más, así que aproveché y vine a ver cómo andan las cosas por las mañanas Se detuvo por unos segundos en su discurso, y miró a su compañero de arriba hacia abajo, evaluándolo - Jaja... Parece que no soy el único que tomó de más anoche. Tenés una cara de arruinado... Mirá, por qué no te vas a tomar un cafecito al bar del gallego en la esquina, y te venís a eso de las diez... ¿Te parece bien? A Ramiro lo mandé a hacer un par de cositas por el microcentro. Este comentario logró que Adrián se diera cuenta de lo que estaba sucediendo. Jorge era un buen hombre, que cargaba en sus espaldas un matrimonio de dos décadas y se encontraba atravesando la crisis de los cuarenta. Laura, su hija de quince años, era la luz de su vida. Toda acción tenía como principal objetivo, la felicidad de las dos mujeres más importantes de su vida. Pero en los últimos años no lograba sentirse feliz. Razón por la cual despertó una mañana y comprendió que era posible enamorarse de otra mujer. Comenzó así, una aventura con una ex empleada llamada Estefanía Launtos, de veintiocho años, estudiante de medicina, que había llegado desde Misiones hacia exactamente cinco años atrás. Todo marchaba a la perfección, pero cuando la esposa de su socio se enteró de la situación que se desarrollaba en la librería, exigió su despido. Y como el buen marido que su amigo era, aceptó sin oponer resistencia. En un principio, Jorge nunca se imaginó que una muchacha tan bonita y llena de vida se interesaría en un hombre casado, viejo y lleno de desesperanzas; así como también Estefanía nunca se permitió ni siquiera pensar en la posibilidad de que un hombre apuesto, con una buena posición social, y viviendo un feliz matrimonio, se fijara en una pobre chica que recorría la vida sin un destino fijo, como un barco a la deriva, merced al viento, que la llevaba a diferentes y extrañas costas cada año nuevo. Pero los opuestos se complementan, y eso fue exactamente lo que ocurrió entre ellos dos. Una noche de septiembre, se vieron trabajando a puertas cerradas hasta altas horas de la noche en la librería: los cruces de miradas, el contacto físico disimulado, los halagos sutiles, y el silencio entre los dos que se sostenía apenas dos segundos más de lo que se considera normal, mientras se contemplaban mutuamente, bastaron para que decidieran jugar al juego de la seducción. Claro que, cada uno sabía qué lugar debían ocupar, y qué reglas había que seguir. Ella se encontraba en una posición un tanto más cómoda, ya que no cargaba con un anillo de compromiso. Así que sólo debía esperar alguna clase de señal, que le indicaría los pasos a seguir. Una señal que no tardó en llegar: mientras escribía en el registro los nuevos libros que habían ingresado en la semana, sentada en una butaca frente a la computadora, sintió en su hombro derecho la cálida mano de Jorge, que le indicaba un error en la planilla, con voz suave y dulce. Una voz que se hizo irresistible a medida que su boca se acercaba a su oreja, casi hasta rozarla con los labios. Era todo lo que necesitaba. Ahora le tocaba avanzar un paso más a ella: giró su cabeza hasta encontrase con los ojos de su jefe. Apenas unos centímetros separaban sus labios. El ambiente se llenó con el perfume de ambos, y lo inevitable sucedió. Hasta el día de hoy no recuerda bien si fue ella quien lo besó, o si dejó que le besara. Lo importante era que su vida había dado un giro de ciento ochenta grados. Se sentía completa, feliz, y por primera vez en su vida enamorada. Durante la primera época de la aventura, todo era más sencillo: bastaba una llamado de Jorge a su esposa, una mentira piadosa, para lograr quedarse solos, entre los libros que fueron testigos del nacimiento de su amor. Pero ahora, sin dicha comodidad, todo era realmente mucho mas complicado y la llama de la pasión se fue apagando poco a poco. Sólo se veían una vez por semana. A jorge esta situación no lo incomodaba. Hasta llegó a pensar que hacerle caso a su mujer, y echar a su amante, había sido una excelente idea. Se sentía menos perseguido, sin tener que mirar sobre su hombro para ver si alguna cara conocida lo señalaba culposamente. Todo para él parecía por fin haber encontrado el equilibrio justo. Equilibrio que Estefanía había perdido. Por esa simple razón, se enfrentaba con la idea de terminar con el hombre que amaba, a no ser claro, que él decidiera terminar con su maldito matrimonio. Adrián fue un testigo clave de esta historia de amor prohibida. Más de una vez se vio mintiéndole a una pobre mujer acerca de su esposo, inventando reuniones que nunca existieron o problemas con los registros en el local, que daban lugar a horas extras en la librería. - Tomate un par de horitas Adrián, tengo que solucionar un par de problemas... Jorge le guiñó un ojo, y se dio media vuelta. Adrián, con una mueca en la cara que utilizaba cada vez que intentaba reírse, volvió a la calle y emprendió su camino hasta una pequeña plaza que se encontraba a unas cuadras de distancia. Tenía ganas de descansar un poco en uno de los bancos, sin pensar en nada, y contemplar a la gente caminar a su alrededor. Es increíble la cantidad de características que se pueden saber de una persona, con sólo observar sus vestimentas, sus gestos y la forma de caminar. Sin embargo, Adrián prefería concentrarse en los ojos. Los ojos no saben mentir, y siempre dicen aquello que nos gustaría ocultar. A pesar de todos nuestros esfuerzos, los ojos hablan de amor, de odio, de venganza, de amistad, de pasión, de ternura. Transmiten las más puras emociones humanas, sin importar cuanto deseemos, muchas veces, ocultarlas en lo mas profundo de nuestro ser. Claro que, esta clase de lectura, es un arte en sí complicado. Y aquel día no era el propicio, ni el lugar era el más indicado, para poner en acción dicha práctica. Decidió conformarse con observar los gestos de los transeúntes: un hombre, que caminaba casi corriendo, mirando su reloj cada dos pasos, con la camisa desplanchada, el pelo que no lograba peinarse y sin afeitarse, era un perfecto ejemplo del trabajador que otra vez llegaría tarde al trabajo. En la esquina de la plaza, un muchacho peinado prolijamente, con ropa que intuía ser nueva, y un ramo de rosas en la mano, parecía estar esperando a su novia o a una amiga a quien se le declararía. Pero el sujeto que más le llamó la atención a Adrián aquel día, fue un hombre de unos treinta y cinco años promedio, con unas pequeñas canas que daban cuenta del comienzo de la batalla imposible de ganar contra la calvicie, un portafolio ya gastado y viejo, una camisa barata y una barriga que delataba la falta de ejercicio físico. Caminaba con la cabeza a gachas, sin mirar alrededor, y con una expresión de tristeza y melancolía que delataban un sufrimiento causado por mal de amores. O esa fue la interpretación que Adrián prefirió. Muchas veces le habían dicho en la facultad, que toda interpretación tiene una gran influencia del interpretador. El observador nunca puede dejar de influenciar en el campo que cree estar observando en su estado puro. En una de sus materias preferidas, había encontrado una frase que le causó una gran impresión: “El antropólogo no puede nunca observar a una tribu en su estado natural, sin contaminar. El antropólogo, observa a la tribu siendo observada por el antropólogo”. Con esta frase, Adrián comprendió lo solo que estaba. Había inventado una historia de fracaso amoroso en un pobre hombre con sólo mirarlo, cuando en realidad, era su propia historia la que había sido proyectada en esa figura desgarbada y desalineada. Justamente así se veía. Como aquel hombre, caminando por la vida sin mirar a nadie, pudriéndose en su propia miseria y sin nadie a quien amar. Empezó a sentir que le faltaba el aire, que su pecho se comprimía al ritmo del latido de su corazón. Unas ganas incontrolables de llorar lo invadieron. No importaba ya nada. Necesitaba deshacerse de alguna manera de la angustia fulminante que reinaba en su vida. En aquel momento todo pareció silenciarse, y solo los pensamientos de Adrián tenían voz. El insoportable ruido de los colectivos de la avenida no surtía efecto alguno en él. Se perdió en el recuerdo de su juventud, que parecía ya muy lejana, en acontecimientos que se iban tejiendo uno detrás del otro, en un laberinto que se tornaba más y más oscuro a medida que avanzaba hacia su centro, esperando encontrar al monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro que reinaba en él, para darle muerte y así poder ordenar su existencia. Pero, a diferencia del héroe mitológico griego, Adrián había olvidado el carretel del preciado hilo que lo conduciría hacia la salida. Estaba atrapado, sin poder guiar su andar, sin ningún rastro de esperanza, sin ninguna luz al final del túnel. De repente, un sonido se fue haciendo cada vez más familiar, y el silencio se rindió a sus pies: su celular estaba sonando. Todo volvió a la normalidad: la gente caminando a su alrededor, los coches vomitando su humo al cielo, lo colectivos abriéndose paso con precisión de cirujano entre las avenidas. - Hola… - Adrián… ¿Dónde éstas? Era Jorge que lo llamaba con cierto indicio de preocupación en su voz. ¿Cuánto tiempo había pasado en aquella plaza? Se levantó de un salto del banco, y en un segundo preparó la excusa para justificar su ausencia. - Disculpame Jorge, parece que se me rompió otra vez el reloj De reojo, miró hacia su muñeca y comprobó su teoría. Sin embargo, y para su sorpresa, el reloj funcionaba correctamente. Sólo había trascurrido unos veinticinco minutos en su viaje melancólico. - No, no te preocupes…pensé que ibas a estar en el bar del gallego…. - Estoy sólo a un par de cuadras…. ¿Pasó algo? - Venite dale,…tengo que hablar con alguien…venite y nos tomamos un café. Adrián caminó lo más rápido que pudo la distancia que lo separaba de la noticia que lo esperaba en el bar. Otra vez, su pensamiento comenzó a trabajar a toda prisa. En unos minutos, se imaginó situaciones muy diversas: el robo de la caja de seguridad de la librería; la pérdida de los registros en los que había estaba trabajando los últimos días; y hasta un ajuste en el presupuesto que provocaría una gran disminución es su sueldo. Llegó al bar de la esquina, y al pasar, vio a Jorge sentado en una mesa, mirando hacia la avenida, con la vista perdida. Entró y se sentó en una de las sillas, delante de su amigo. - Llegué, perdón por la tardanza Jorge permaneció en silencio. Parecía que no se había percatado de su presencia. - ¿Jorge? ¿Estás bien? - ¿Eh? Ah…je je…disculpame…ni te vi sentarte - ¿Qué pasó? La intriga me está matando - Bueno… Su amigo, sentado a unos pocos centímetros de Adrián, nunca había dado signos de debilidad o de preocupación en todos los años que llevaba trabajando junto a él en la avenida Santa Fe. Siempre con una sonrisa en su rostro, era la clase de persona que le encuentra el lado positivo hasta a la situación más desesperanzadora. Pero aquel día, su semblante invitaba a apiadarse de él, a querer ayudarlo. Adrián colocó su mano en el hombro de aquel hombre que pedía ayuda sin palabras, por miedo tal vez, a parecer débil, o quizás por aquel ridículo dogma que dicta que los hombres no deben llorar nunca. - Estefanía me dejó. Me dio a elegir entre ella y mi esposa…Imaginate, quería que terminara con un matrimonio de casi veinte años. Me dio a elegir… ¿Me entendés? Supuestamente, un estudiante de Psicología debía de encontrar las justas palabras, el gesto preciso, para calmar la angustia ante una confesión de tan íntima índole. Ya había jugado el mismo papel en situaciones anteriores, con amigos y hasta con su madre. Desde el primer momento en que comenzó la carrera, sus conocidos se acercaban a él como el portador de la verdad. Y a medida que avanzaba dentro del mundo psicológico, más fácil notaba el increíble prejuicio que existe hacia sus integrantes por parte de aquellos que no tienen el privilegio de sumergirse en el mismo. Pero era una actitud que tomaba como natural y esperable. El objeto de estudio de la psicología es la mente humana y sus conductas. El hombre pasa a ser tanto objeto como sujeto de estudio. Es entendible que las personas pretendan que se les de interpretaciones y diagnósticos como lo hace un médico clínico. En realidad, no saben que la verdad se encuentra en ellos mismos. Por supuesto, Freud comprendió dicho fenómeno a la perfección. No por nada, su intervención más importante, y por lo tanto más conocida, fue la de indicarle al paciente que se le permitía comenzar a hablar desde donde le pareciera mas conveniente, sin pensar demasiado en el tema a desarrollar. Desde un puntapié inicial tan sencillo, la asociación de ideas comienza su trabajo. Cómodamente recostado en el diván, con la mirada perdida o quizás fija en algún punto determinado de la habitación, el paciente comienza a relatar sucesos de su vida cotidiana que parecen no tener demasiada importancia. Pero una conversación sobre algo tan mundano como el clima puede derivar en un recuerdo de la infancia. Es mérito del psicoanalista, a través de la atención denominada flotante, dar cuenta de las palabras o recuerdos simbólicos para avanzar en el tratamiento. Adrián debía escoger con cuidado las palabras y tratar de no caer en el personaje que todo estudiante de psicología interpreta en situaciones parecidas: no tenía que jugar al psicólogo con un hombre que estaba desesperado. Había escuchado muchas conversaciones de sus compañeros universitarios, intentado explicar las situaciones más normales del mundo desde ópticas sistémicas o lacanianas: “Es una falla en un sistema disfuncional. Vendría bien un cambio tipo dos”, o “Lo que está surgiendo en él es un claro indicio de su complejo de Edipo”. Estos comentarios a veces le causaban cierta gracia, pero la mayoría de las veces, eran realmente insoportables. - Jorge, yo sé que debe ser difícil para vos esta situación de mierda…pero me parece que todavía nada está perdido. En tu lugar, yo me tomaría el día libre, caminaría unas cuantas horas y buscaría en mi interior la solución al problema. En realidad no es muy difícil. Pero tenés que tener la mente fría y trabajar como un científico. Busca una hipótesis y comprobá si es verdadera o falsa: ¿Amo a Estefanía? ¿O sólo es una aventura que le da oxígeno a mi matrimonio? Y también pensá a la inversa. ¿Amo a mi esposa? ¿O sigo con ella por miedo a divorciarme a esta altura de mi vida? No sé, pero yo en tu lugar, haría eso. El rostro de Jorge se transformó, y adquirió los rasgos tan característicos en él. - Jaja…no podés con tu genio eh. Siempre con la psicología vos… Adrián también ser rió. A pesar de su esfuerzo, había sonado como un psicólogo. No como un psicoanalista, si no más bien, y salvando las diferencias, como un cognitivista. - Bueno, puede ser... vos hablarías igual si no hubieras dejado la facultad. Además, está tu hija en el medio…ya es grande, y seguro va a comprender si decidis separarte de tu mujer... Pero los dos sabemos de que lado se va a poner - Laura… no la puedo lastimar Jorge se levantó, dejo unos billetes en la mesa, y se colocó el viejo saco que usaba desde que Adrián lo conocía. - ¿Sabés qué? Voy a seguir tu consejo. En el local está Ramiro. Decile que por favor cubra el turno de la tarde, que le vamos a pagar las horas correspondientes. Yo no estoy para trabajar hoy. No pienso perder ni un puto minuto en el trabajo. Voy a seguir tu consejo. Gracias por haberme escuchado y aconsejado. Me voy a caminar…nos vemos mañana. - Nos vemos mañana… ¡Cuidate eh! No hagas ninguna boludez… Y sin decir más, desapareció entre la corriente de gente que iba y venía por la calle. Adrián se quedó solo otra vez. Pidió un cortado con unos tostados, y nuevamente comenzó a jugar a su juego favorito: observar desde la ventana de un café, a la vida pasar a su lado. Notó en él cierta presencia de envidia por su socio y amigo: estaba viviendo una historia de amor digna de una telenovela. Tenía una oportunidad de elegir entre dos mujeres hermosas…y lo más importante: sin importar la decisión que tomara, iba a tener alguien a quien extrañar, alguien por quien llorar. Tal era la soledad de Adrián, que ni siquiera podía tener un recuerdo de algún lejano amor que recordar al escuchar una canción o al mirar una película. Tan solo existía la vieja caja en su departamento, pero esta ya no le causaba ninguna sensación. Decidió que en cuanto regresara a su hogar, iba a regalar aquellos recuerdos inútiles. Luego pensó por un instante, y una frase surgió como por arte de magia. Tomó una servilleta, y con su pluma escribió: “Desesperado no es aquél que pide que lo amen. Desesperado es aquél que busca a quien amar”. Contuvo sus ganas de llorar, y apretando fuertemente el puño rompió el papel en el que había quedado plasmado su pensamiento. Colocó un cigarrillo en sus labios, buscando en sus bolsillos el encendedor. Pero al parecer, en el rápido regreso desde la plaza, el mismo había quedado olvidado en algún sitio donde no volvería a encontrarlo. Observó a su alrededor, buscando a alguien adicto al tabaco como él, para pedirle lumbre. Pero no fue exactamente su mirada, sino más bien su olfato el que le indicó que a sus espaldas un cigarrillo había sido encendido. Giró su torso apoyando su codo en el respaldo de la silla. Y así, como un destello en la oscuridad, como una dulce melodía cortando el profundo silencio, como un ataque al corazón, todo cambió. Una hermosa mujer, de ojos color miel y pelo oscuro como la más hermosa noche, se encontraba perdida en el paisaje urbano que observaba a través de la ventana del bar. De seguro había llegado al mismo mientras conversaba con Jorge, ya que, de no ser así, hubiera notado su presencia. Se armó de valentía tratando de no sonar como un adolescente nervioso, y dio el primer paso del resto de su vida - Hola… ¿tendrías fuego?