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Rynosuke Akutagawa Esta carta se la dejó Rynosuke Akutagawa a un amigo antes de suicidarse, a los 35 años de edad. Traducción: Claudio Frydman. Apunte para un viejo amigo Probablemente nadie que intente el suicidio, como Reigner muestra en uno de sus cuentos, tiene clara conciencia de todos sus motivos. Los cuales generalmente son muy complejos. Por lo menos en mi caso está impulsado por una vaga sensación de ansiedad, una vaga sensación de ansiedad sobre mi propio futuro. Aproximadamente en los últimos dos años, he pensado solo en la muerte, y con especial interés he leido un relato que trata sobre este proceso. Mientras el autor se refiere a ésto en términos abstractos, yo seré lo mas concreto que pueda, incluso hasta el punto de sonar inhumano. En este punto yo estoy moralmente obligado a ser honesto. En cuanto al vago sentido de ansiedad respecto de mi futuro, creo que lo he analizado por completo en mi relato, "La vida de un loco", excepto por el factor social, llamemoslo la sombra del feudalismo, proyectada sobre mi vida. Esto lo omití a propósito, al no tener la certeza de poder clarificar realmente el contexto social en el cual viví. Una vez tomada la decisión de suicidarme (yo no lo veo en la forma en que lo ven los occidentales, es decir como un pecado) me resolví por la forma menos dolorosa de llevarlo a cabo. Excluí, por razones prácticas y estéticas, la posibilidad de ahorcarme, dispararme un tiro, saltar al vacio u otras formas de suicidio. El uso de drogas me pareció el camino mas satisfactorio. Y por el lugar, tendría que ser mi propia casa, cualquiera sean los inconvenientes para mi familia. Como una suerte de trampolín, al igual que Kleist y Racine, pensé en la compania de una amante o un amigo, pero habiendo elevado la autoconfianza, decidí seguir adelante solo. Y la última cosa a considerar, fue asegurarme una perfecta ejecución, sin el conocimiento de mi familia. Después de unos meses de preparación me convencí de la posibilidad de realizarlo. Nosotros los humanos, siendo animales humanos, tenemos un miedo animal a la muerte, la así llamada vitalidad no es otra cosa que fuerza animal. Yo mismo soy uno de esos animales humanos. Mi sistema parece gradualmente haberse liberado de esa fuerza animal, teniendo en cuenta el poco interés que me queda por el alimento y las mujeres. El mundo en el que estoy ahora es uno de enfermedades nerviosas, lúcido y frío. La muerte voluntaria debe darnos paz, si no felicidad. Ahora que estoy listo, encuentro la naturaleza mas hermosa que nunca, paradójico como suene. Yo he visto, amado, entendido mas que otros, en ésto tengo cierto grado de satisfacción, a pesar de todo el dolor que hasta aquí he soportado. P.S: Leyendo la vida de Empédocles, me dí cuenta de cuán antiguo es el deseo de uno de convertirse en Dios. Esta carta, en cuanto a mi concierne, no intenta esto. Por el contrario, yo me considero uno de los hombres mas comunes. Vos debés recordar esos días, veinte años atrás, cuando discutimos "Empédocles sobre el Etna" bajo los árboles de tilo. En esos tiempos yo era uno de los que deseaba convertirse en Dios.

El anarquismo individualista. El anarquismo individualista o anarcoindividualismo es una tradición filosófica del anarquismo con un particular énfasis en la autonomía del individuo, [1] sosteniendo que cada uno es su propio dueño, interactuando con los otros a través de la asociación voluntaria. El anarquismo individualista se refiere a algunas tradiciones de pensamiento dentro del movimiento anarquista que se priorizan al individuo sobre toda clase de determinantes externos, sean grupos, sociedad, tradiciones y sistemas ideológicos. [2] [3] El anarquismo individualista no es una única filosofía sino que alude a un grupo de filosofías individualistas que muchas veces están en conflicto entre sí. Las influencias más tempranas en el anarquismo individualista fueron los pensamientos de William Godwin, [4] Henry David Thoreau (trascendentalismo), [5] Josiah Warren ("soberanía del individuo", Lysander Spooner ("ley natural", Pierre Joseph Proudhon y Benjamin R. Tucker [6] (mutualismo), Herbert Spencer ("ley de igual libertad" [7] y Max Stirner (egoísmo). [8] Es una de las dos principales categorías en que se divide el anarquismo, siendo la otra el anarquismo socialista, social, colectivista o comunitario. [9] [10] [11] A rasgos generales, la corriente individualista del anarquismo hace hincapié en la libertad negativa, es decir, la oposición al control estatal o social sobre los individuos, mientras que las corrientes anarquistas con una visión colectivista, subrayan la libertad positiva para desarrollar las potencialidades de las personas, argumentando que los humanos tienen necesidades que solo la vida social puede satisfacer, "reconociendo la igualdad de derechos". [12] Otra diferencia es que el anarquismo socialista defiende la propiedad común de los medios de producción con el objeto de eliminar la desigualdad económica, mientras que gran parte del anarquismo individualista tiende a preferir la propiedad privada de los medios de producción, y en algunos casos, propugnando el intercambio de bienes y servicios a través del mercado. [13] Además, muchos anarquistas individualistas no se oponen a la desigual distribución de la riqueza, aceptándola como una consecuencia de la libre competencia. [14] Agreguemos que, a diferencia del anarquismo comunista, el anarquismo individualista nunca fue un movimiento social, siendo más bien un fenómeno filosófico/literario. [15] El anarquismo filosófico, es decir, el que no aboga por una revolución para eliminar al estado, "es un especial componente del individualismo anarquista." [16] Surge primero en Estados Unidos y luego en Europa en el siglo XIX, teniendo acogida especialmente entre autores y activistas estadounidenses quienes forman una tradición individualista nativa. [17] [18] [19] Tuvo además un particularmente alto desarrollo en la década de 1920 en Francia y el Reino Unido. 1. Panorama general Las diversas corrientes del anarquismo individualista tienen algunas cosas en común: 1. La elevación del individuo sobre toda clase de construcción o realidad social y exterior, tal como la moralidad, la ideología, las costumbres, la religión, la metafísica, las ideas o la voluntad de otros. [20] [21] [22] 2. El rechazo y las reservas hacia la idea de revolución, a la que a veces consideran como un levantamiento de las masas que podrían acarrear nuevos gobiernos. [23] En cambio, favorecen un método gradualista y evolutivo para alcanzar la anarquía mediante experiencias y experimentos alternativos que podrían ser aplicados en el presente. [24] Esto también porque no se ve como deseable para los individuos el hecho de tener que esperar por la revolución para comenzar a experimentar alternativas que están por fuera del sistema actual. [25] 3. El punto de vista de que las relaciones con otras personas o cosas solo pueden ser libremente contratadas, [26] en propio interés y puede ser tanto transitorias y sin compromisos como se desee. [27] La experiencia y la búsqueda individual son exaltadas. Pero también existen diferencias. En lo que respecta a cuestiones económicas, hay adherentes al mutualismo (Josiah Warren, Pierre Joseph Proudhon, Benjamin Tucker), al egoísmo que no reconoce los "derechos naturales" (Max Stirner), iusnaturalistas (Lysander Spooner), neo-lockeanos (Murray Rothbard), o consecuencialistas (David Friedman). El anarquismo de mercado respeta los derechos a la propiedad de las personas. Su principal objeción al Estado reside en su carácter monopólico en el uso de la fuerza que utiliza para castigar a quienes hacen valer sus propios derechos (personalmente, mediante la ayuda mutua o un contrato), y porque para ejercer ese monopolio debe hacerlo a través de una tributación obligatoria. Los anarquistas individualistas usan el término "capitalismo" de diferentes maneras: algunos como Josiah Warren, Benjamin Tucker, y Kevin Carson utilizan "capitalismo" para referirse no a la propiedad del capital sino a su monopolización, mientras otros como Rothbard, Friedman y Wendy McElroy definen "capitalismo" como el laissez-faire de una economía de mercado libre. El anarcocapitalismo es una filosofía politicia que surgió an la década de 1950 a partir de los escritos de Rothbard y su rechazo a la teoría del valor del trabajo de los individualistas del siglo XIX. [28] El agorismo es una forma de anarquismo de mercado popularizada por Samuel Edward Konkin III, y enfatiza la actividad contraeconómica, y es descripto como propietarismo y libertarismo de izquierda. [29] La corriente de anarquismo individualista que se denomina egoísmo, deriva de la filosofía de Max Stirner, sostiene que los individuos deben hacer aquello que desean, sin hacer caso a Dios, Estado o regla moral. [30] Para Stirner, los derechos son falacias, reificaciones en la mente ("espectros", y sostenía que la sociedad en verdad no existía sino los "individuos y su realidad", y apoyaba la propiedad por la fuerza como preferible al derecho moral. [31] Stirner defendía la auto-afirmación y preveía las "asociaciones de egoístas" conduciéndose entre sí por el respeto de mutuo. [32] Una importante tendencia dentro de las corrientes del individualismo anarquista, enfatiza la exploración individual subjetiva y el desafío a las convenciones sociales. En este sentido, las tendencias que propugnan el amor libre y otros estilos de vida alternativos como el naturismo han sido populares entre los individualistas anarquistas. [33] El amor libre hunde sus orígenes tan atrás como el pensador Josiah Warren y las comunidades experimentales, postulando que la libertad sexual es una clara y directa expresión de la soberanía individual. En Europa el propagandista principal del amor libre entre el individualismo anarquista fue Emile Armand. [34] 2. Personalidades 2. 1. William Godwin William Godwin, óleo de 1802, en National Portrait Gallery, Londres William Godwin fue un individualista anarquista [35] y un anarquista filosófico que estaba influenciado por las ideas del Iluminismo [36] y desarrolló lo que algunos consideran la primera expresión de un pensamiento anarquista. [37] Godwin fue, de acuerdo con Piotr Kropotkin, "el primero en formular la concepción política y económica del anarquismo, aunque él nunca le dio ese nombre a las ideas que desarrolló en su obra." [38] Godwin abogó por un extremo individualismo, proponiendo que toda cooperación en el trabajo fuese eliminada. [39] Godwin fue un utilitarista que creía que no todos los individuos enran de igual valía, ya que algunos somos "de mayor mérito e importancia que otros", dependiendo de nuestra utilidad en generar el bien social. [40] Para Godwin las diferencias entre las personas son debidas a las injusticias sociales, que son perpetuadas por las instituciones humanas. [37] Godwin se oponía a los gobiernos y a toda autoridad porque infringen el derecho individual al juicio individual y privado. Este aspecto de la filosofía de Godwin, con excepción de su faceta utilitarista, fue posteriormente desarrollada posteriormente por Stirner. [41] Pero al mismo tiempo sus posturas frente a la razón serán enfrentadas, ya que el solipsismo moral de Stirner se contrapone al acatamiento universal de la razón y la justicia que propone Godwin. [42] El individualismo de Godwin fue tan radicalizado que incluso se oponía al trabajo en conjunto en orquestas, escribiendo en su An Enquiry concerning Political Justice (Una investigación sobre la justicia política) que "todo lo entendido bajo el término cooperación es malo en algún sentido." [39] La única aparente excepción a esta oposición a la cooperación es la asociación espontánea que surgiría cuando la sociedad fuese amenazada por la fuerza y la violencia. Una razón por la que se oponía a la cooperación es que consideraba que interfeririá con las capacidades individuales de favorecer el bien general mayor. Godwin se opuso a la idea de gobierno, pero sostuvo que era necesario un mínimo de gobierno como un "mal necesario" [43] que iría siendo cada vez menos relevante y diluido con el desarrollo del conocimiento. Se expresó como un opositor a la democracia, por temor a la opresión de los individuos por las mayorías (aunque le parecía preferible a una dictadura). Godwin apoyaba la propiedad privada, [44] definiéndola como "el imperio al cual cada hombre tiene derecho como el producto de su propio trabajo." [43] Con todo, también abogó que los individuos donasen unos a otros la propiedad excedente, en el caso de que alguien necesitasen de ello, proponiendo una economía del don, en lugar del comercio. Así, mientras las personas tienen el derecho a la propiedad privada, "debería" donarla a otros como ilustrados altruistas. Esto estaría fundado en principios utilitaristas. Sin embargo, la benevolencia no tendría que ser forzosa, siendo un asunto concerniente a la esfera de la "conciencia privada". Godwin nunca llegó a proponer una comunidad de bienes o formas de propiedad colectiva como el comunismo, pero su creencia de que los individuos deberían compartir con los necesitados fue una importante influencia en el desarrollo posterior del anarcocomunismo. Las opiniones políticas de Godwin fueron diversos y no están en un perfecto acuerdo con algunas de las ideologías que reivindican su influencia; escritores del órgano del Socialist Party of Great Britain, el periódico Socialist Standard, consideran a Godwin tanto individualista como comunista; [45] los anarcocapitalistas como Murray Rothbard no consideran a Godwin dentro de la esfera individualista, y se refieren a él como el "fundador del comunismo anarquista"; [46] y el historiador Albert Weisbord lo considera un individualista anarquista sin reservas. [47] Algunos escritores encuentran un conflicto entre la defensa godwiniana del "juicio privado" y el utilitarismo, ya que sostiene que esta ética requiere que los individuos den su propiedad sobrante a otros, resultando en una sociedad igualitaria, pero al mismo tiempo insiste en que todas las cosas deben ser dejadas a la elección individual. [48] Según ha sugerido Kropotkin, las visiones sobre Godwin ha ido variando con el pasar de las épocas. 2. 2. Pierre-Joseph Proudhon Pierre-Joseph Proudhon (retrato de Courbet) Pierre-Joseph Proudhon Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865) fue el primer filósofo en autoproclamarse "anarquista". [49] Algunos autores consideran a Proudhon como un anarquista individualista, [50] [51] [52] mientras que otros lo consideran como un anarquista societario. [53] [54] [55] [56] Algunos escritores no identifican a Proudhon como un individualista debido a su preferencia por las asociaciones de grandes industrias, antes que por el control individual. [57] [58] Sin embargo, tuvo algunas influencias entre los individualistas de Norteamérica; en las décadas de 1840 y 1850, Charles A. Dana, [59] y William B. Greene introdujeron los trabajos de Proudhon en los Estados Unidos. Greene adaptó el mutualismo de Proudhon al estilo americano y presentó su obra a Benjamin R. Tucker. [60] Proudhon se opuso a los privilegios con que el gobierno protegía a los capitalistas, los intereses de la banca y la renta de la tierra, la acumulación y adquisición de la propiedad (y toda forma de coerción para obtenerla), los que creía que obstaculizaba la competencia y mantenía la riqueza en las manos de unos pocos. [61] Proudhon apoyaba el derecho de los individuos a retener el producto del trabajo como propiedad, pero creía que toda propiedad que fuese más allá de lo producido por un individuo y de lo que pudiera poseer para su uso, era ilegítima. Así, el veía a la propiedad privada tanto esencial a la libertad, como un camino a la tiranía, en el primer caso cuando era necesaria para trabajar y el producto del trabajo, y en el segundo caso cuando era resultado de la explotación (ganancia, interés, renta, impuestos). Generalmente denominaba a la primera como una "posesión" y a la segunda como "propiedad". Para las grandes industrias, apoyó las asociaciones de trabajadores para reemplazar el trabajo asalariado y se opuso a la propiedad de la tierra. [62] Proudhon sostenía que quienes trabajaban debían conservar la totalidad de lo que producían, y que el monopolio del crédito y la tierra eran las fuerzas que lo impedían. Defendió un sistema económico que incluía la propiedad privada y la posesión y el intercambio mercantil pero sin obtención de ganancias, a lo que denominó como mutualismo. La filosofía de Proudhon fue explícitamente rechazada por Joseph Dejacque en los inicios del anarcocomunismo, cuando en una carta dirigida a Proudhon afirmó que "no es al producto de su trabajo al que el obrero tiene derecho, sino a la satisfacción de sus necesidades, cualquiera fuese su naturaleza." Más cerca del individualismo que del comunismo, [63] [50] [51] [52] Proudhon afirmó que "el comunismo... es muy pernicioso para los fundamentos de la sociedad..." [64] Fue el autor de la famosa frase "la propiedad es un robo" en referencia a su rechazo a los derechos a la propiedad de la tierra que garantizaban la propiedad de quienes no la trabajaban. Luego de que Dejacque y otros rompieran con Proudhon debido a su ulterior apoyo a la propiedad individual y al intercambio económico, la relación de los individualistas, que continuaban en relativo alineamiento con la filosofía de Proudhon, con los anarcocomunistas se caracterizo por diversos niveles de antagonismo y armonía. Por ejemplo, mientras individualistas como Tucker tradujeron y reimprimieron las obras de los colectivistas como Mikhail Bakunin, por otro lado rechazaban los aspectos económicos del colectivismo y el comunismo como incompatibles con los ideales anarquistas. 3. La tradición americana 3. 1. El anarquismo individualista en los Estados Unidos Henry David Thoreau Henry David Thoreau (1817-1862) fue una importante influencia temprana en el pensamiento individualista de los Estados Unidos y Europa. [24] Escritor estadounidense, poeta, naturalista, contrario a todo impuesto, crítico a la industrializacion y el progreso , agrimensor, historiador, filósofo y destacado trascendentalista . Es muy conocido por su libro Walden , una reflexión sobre la vida sencilla en ambientes naturales, y por su ensayo Sobre la Desobediencia Civil , un alegato a favor de la resistencia individual al gobierno civil en oposición moral a una situación de injusticia. Su pensamiento es un temprano antecedente en las ideas del anarquismo ecologista, pero con un énfasis en la experiencia individual del mundo natural, que influenciaría posteriormente al pensamiento de las corrientes naturistas. La idea de un vida sencilla como rechazo a un estilo de vida materialista/consumista y la autosuficiencia eran las metas de Thoreau, y su proyecto por completo se inspiraba en la filosofía trascendentalista. La versión americana del anarquismo individualista enfatiza fuertemente el principio de no-agresión y la soberanía individual. [65] Algunos anarquistas individualistas, tal el caso de Henry David Thoreau, [66] [67] no hablan de economía sino simplemente del derecho de "desunión" del estado, previendo la gradual eliminación del estado a través de la evolución social. Su anarquismo no solo rechaza al Estado sino a todas las asociaciones organizadas de cualquier tipo, invocando la autosuficiencia individual completa. [68] Josiah Warren Uno de los primeros anarquistas individualistas, también muy influyente, fue Josiah Warren , que había participado en el experimento de "New Harmony", una fracasada comunidad socialista utópica que había patrocinado Robert Owen . Warren llegó a la conclusión de que tal sistema era inferior a aquel que respetase la "soberanía individual" y el derecho a disponer de la propiedad y seguir lo que el propio interés prescriba. [69] 3. 1. 1. Los anarquistas de Boston Benjamin Tucker Benjamin Tucker , y otros anarquistas radicados alrededor del área de Boston , fueron influenciados por Warren, y la interpretación de la teoría del valor del trabajo. Tcuker creía era injusto para las personas el recibir mayor renta que los otros cuando habían efectuado un trabajo menor. Tucker afirmó que la solución para que los salarios crecieran hasta su apropiado nivel era que el estado cesase de interferir en la economía y dejara de proteger a los monopolios de la compentencia. Igual que Warren, veía que las ganancias obtenidas sin trabajo eran sinónimo de explotación (con la excepción de los regalos y las herencias). [70] Sostenía que prestar dinero en interés involucraba una parte que no trabajaba para el caso del prestamista, por lo que veía a las tasas de interés como una usura. Estas rentas también eran percibidas como algo injusto porque eran ganancias obtenidas sin haber trabajado. Para Tucker y la mayoría de los individualistas americanos contemporáneos, la renta de la tierra solo puede existir debido al "monopolio" y al "privilegio" sostenido por el gobierno, que restringe la competencia en el mercado y concentra la riqueza en las manos de unos pocos. Tucker sostuvo que el control privado de la tierra debería apoyarse solamente en el caso de que el poseedor de la misma la estuviera utilizando, caso contrario estos poseedores tendrían la posibilidad de cobrarle la renta a quienes la estuvieran trabajando y produciendo. Tucker imaginó una sociedad anarquista individualista donde "cada hombre cosechase los frutos de su trabajao y nadie fuese pudiese vivir en la holgazanería gracias a la renta del capital... convirtiéndose en una gran colmena de trabajadores anarquistas, individuos prósperos y libres llevando la producción y distribución al costo." [71] Sin embargo, no todos los anarquistas individualistas tempranos sostuvieron esta filosofía sobre la tenencia de la tierra. Warren y Lysander Spooner no pusieron restricciones a la ocupación y uso de la propiedad. Steven T. Byington también se opuso a las ideas de Tucker sobre los requisitos de ocupación y utilización para la propiedad de la tierra. [72] También apoyaban la propiedad privada intercambiable en un mercado libre . [73] Defendían la protección de la libertad y de la propiedad por medio de agencias privadas, [74] y aprobaban el intercambio de trabajo por salarios. [75] A fines del siglo XIX ocurrió un gran cisma dentro del individualismo norteamericano cuando Tucker y algunos otros abandonaron la teoría de los derechos naturales y se proclamaron egoístas según el modelo la filosofía individualista de Max Stirner. Algunos "anarquistas de Boston", como Tucker, se autoproclamaron socialistas, un término que denota una amplia significación, por el cual quiso significar el compromiso de resolver "la cuestión laboral" mediante una reforma económica radical. [76] 3. 1. 2. Anarcocapitalismo (Rothbard circa 1955). El anarquismo individualista del siglo XIX propugnaba la teoría del valor del trabajo. Algunos autores consideran que el moderno pensamiento anarcocapitalista -tal es el caso de Murray Rothbard- es el resultado simplemente de eliminar la teoría del valor del trabajo de las ideas individualistas americanos decimonónicos; [77] remontando sus orígenes al economista liberal Gustave de Molinari. [78] Como la teoría económica cambió, la popularidad de la teoría del trabajo de los economistas clásicos fue reemplazada por la teoría del valor subjetiva de los economístas neo-clásicos. En la actualidad, en relación a su producción teórica e influencia política, ha llegado a convertirse en la corriente más representativa del anarquismo individualista. [79] Murray Rothbard, un alumno de Ludwig von Mises, combinó la Escuela austríaca de economía de su maestro con una visión absolutista de los derechos humanos y el rechazo al Estado, que había incorporado al estudiar a los individualistas anarquistas americanos del siglo XIX, como Lysander Spooner y Benjamin Tucker. [80] Rothbard define "anarquismo como un sistema que provee sanción no legal para la agresión [ 'contra la persona y propiedad '] " y dijo que "lo que el anarquismo se propone hacer, entonces, es abolir el Estado, es decir, la abolición de la institución regularizadora de la coerción agresiva." [81] En una entrevista con New Banner, Rothbard afirmó que "el capitalismo es la máxima expresión del anarquismo, y el anarquismo es la máxima expresión del capitalismo". [82] 3. 1. 3. Agorismo El agorismo es un libertarianismo de izquierda radical[δ], desarrollado a partir del anarcocapitalismo a fines del siglo XX por Samuel Edward Konkin III. El objetivo de los agoristas es una sociedad en la cual todas "las relaciones entre las personas se realizan como intercambios voluntarios, en un mercado libre". [83] Los agoristas son anarquistas de mercado propietaristas que consideran a la propiedad como un derecho natural, derivado del primordial derecho a la soberanía individual, y no se oponen en principio a la propiedad colectiva cuando sus propietarios lo consienten voluntariamente mediante un mutuo acuerdo o contrato. Sin embargo, los agoristas no han llegado a un acuerdo común sobre la cuestión de los derechos de propiedad intelectual.[δ] 3. 2. Anarquismo individualista europeo El individualismo anarquista fue una de las tres principales corrientes anarquistas en Rusia, junto a las más prominentes del anarcocomunismo y el anarcosindicalismo. [84] Los integrantes del individualismo anarquista ruso fueron predominantemente de la intelectualidad y la clase obrera. [84] Entre los principales individualistas anarquistas europeos se encuentran Max Stirner, Albert Libertad, Shmuel Alexandrov, Anselme Bellegarrigue, Émile Armand, Enrico Arrigoni, Lev Chernyi, John Henry Mackay, James L. Walker, Dora Marsden, Auberon Herbert, Wordsworth Donisthorpe, Henry Meulen, Henry Bool, Han Ryner, Renzo Novatore, y en la actualidad Hans-Hermann Hoppe, Anthony de Jasay, Jorg Guido Hulsmann, Jesús Huerta de Soto, Carlo Lottieri, Pierre Lemieux, o Michel Onfray. Dos autores influyentes en el individualismo anarquista europeo fueron Friedrich Nietzsche y Georges Palante. El individualismo anarquista europeo tiene su raíz en el pensamiento de Godwin, Proudhon, Spencer y Stirner. 3. 2. 1. Mutualismo El mutualismo es una corriente de pensamiento anarquista que se remonta a las ideas de Pierre-Joseph Proudhon, que imaginaba una sociedad en la cual cada persona pudiera poseer los medios de producción, individual o colectivamente, con intercambios que representasen cantidades de trabajo equivalentes en un mecado libre. [85] Incorporado al esquema, iba establecido un banco mutualista de crédito, que prestaría a los porductores con un mínimo recargo de interés para cubrir los costos administrativos. [86] El mutualismo se basa en la Teoría del valor-trabajo que postula que cuando el trabajo o sus productos son intercambiados o vendidos, deben recibirse bienes o servicios incorporando "la cantidad de trabajo necesario para producir un artículode la misma e igual utilidad". [87] Algunos mutualistas creen que si el Estado no intervinieracomo rsultado de un aumento de la competencia en el mercado, los individuos no recibirían más ingresos que aquellos en proporción al trabajo empleado. [88] Los mutualistas se oponen a que los individuos obtengan beneficios mediante préstamos, inversions y rentas, ya que consideran a estos como no-trabajadores. Algunos argumentan que si cesara la intervención estatal, estas formas de obtención de ganancias desaparecerían debido al aumento de competencia en capital. [89] Aunque Proudhon se opuso a este tipo de ingresos, expresando: "... Nunca quise decir que... había que prohibir o suprimir, por decreto, la renta de la tierra y el interés sobre el capital. Yo creo que todas estas formas de actividad humana deberían quedar libres y opcionales para todos." [90] En la medida en que se asegure a los trabajadores el derecho al total del producto de su trabajo, los mutualistas aceptan el mercado y la propiedad privada sobre el producto del trabajo. Sin embargo, están a favor de títulos condicionales para la propiedad de la tierra, cuya propiedad solo se vería legitimadamientras durase el uso o la ocupación de la misma (a lo que Proudhon llamaba posesión) [91] El mutualismo de Proudhon [92] incluye cooperativas de trabajadores y asociaciones laborales [93] porque "sin ellas, se establecerían relaciones entre subordinados y superiores, de lo que se seguirían dos... castas de amos y obreros asalariados, lo cual repugna a una sociedad libre y democrática" , por lo que entonces "se hace necesario para los obreros conformar por sí mismos asociaciones democráticas, con iguales condiciones para todos sus miembros, so pena de recaer en el feudalismo." [94] Los mutualistas, siguiendo a Proudhon, se consideraban originalmente como socialistas libertarios, pero en la actualidad algunos han abandonado la teoría del valor-trabajo. Los mutualistas se han diferenciado del socialismo de estado y no propugnan el control de los medios de producción. [95] 3. 2. 2. Egoísmo Max Stirner, según un retrato de Friedrich Engels. Anarquismo egoísta El anarquismo egoísta es una escuela de pensamiento anarquista con origen en la filosofía de Max Stirner, filósofo hegeliano del siglo XIX, cuyo nombre es una conocida influencia histórica del anarquismo individualista, [96] aun cuando Stirner no era un teórico de la anarquía (filosofía práctica u orden político) sino del ego (psicología, moral). Aunque históricamente asociado a la rama individualista del anarquismo, los defensores de anarquismo egoísta han sido tanto individualistas o pro-mercado [97] como comunistas. [98] El anarquismo egoísta no es propiamente una doctrina política sino más bien una doctrina filosófica, en ocasiones más emocional que intelectual. [99] El libro de Stirner, El único y su propiedad, publicado en 1844, argumentó que la única limitación en el individuo es su poder para obtener lo que él desea. [100] Propone que las comúnmente aceptadas instituciones sociales, incluyendo la noción de Estado, la propiedad como un derecho, los derechos naturales, y en general la noción misma de la sociedad son cosificaciones de la mente. [101] Los anarquistas egoístas sostienen que no hay motivos racionales de cualquier persona a reconocer cualquier autoridad por encima de su propia razón o de cualquier meta antes que su propia felicidad. [97] Por lo tanto, elevando el egoísmo como moralidad, llega a la conclusión de que nadie tiene ninguna razón para aceptar los principios de conducta, salvo en la medida en que la aceptación de esos principios es una estrategia eficaz en la promoción de los intereses propios. El anarquista coherente, argumentan, no debería aceptar limitaciones no electas, morales o políticas, por su propia voluntad soberana. [97] 3. 2. 3. Ilegalismo La banda de Bonnot asaltando la agencia de Chantilly, según el suplemento ilustrado del Petit Journal El ilegalismo [102] es una corriente anarquista que se desarrolló primeramente en Francia, Italia, Bélgica y Suiza durante la primera década del siglo XX, como un desprendimiento del individualismo stirneriano. [103] Los ilegalistas normalmente no trataban de encontrar una base moral para justificar sus acciones; la mayor parte de los actos ilegalistas fueron hechos simplemente para satisfacer sus deseos personales, no siempre fueron como medios para alcanzar fines más elevados, [104] aunque algunos cometieron crímenes debtre de lo que se conoció como propaganda por el hecho [102] . Los ilegalistas fueron partidarios tanto de la acción directa , como de la propaganda por el hecho. [105] Influenciados por el teórico Max Stirner (filósofo del egoísmo) así como por la frase de Proudhon ("la propiedad es un robo", Clément Duval y Marius Jacob propusieron la teoría de la reprise individuelle (reclamo individual). El ilegalismo alcanzó primero prominencia en la generación de europeos inspirados en las tensiones sociales de la década 1890, durante la cual Ravachol, Émile Henry, Auguste Vaillant, y Sante Geronimo Caserio cometieron desafiantes crímenes en nombre del anarquismo, [106] dentro del marco de la propaganda por el hecho. La banda francesa de asaltantes de Jules Bonnot fue el más famoso grupo en practicar el ilegalismo. El anarquismo insurreccionalista actual es heredero del antiorganizacionismo italiano y del ilegalismo francés de inicios del siglo XX. [107] Esta corriente presenta algunas influencias individualistas, aunque también puede ser considerado como parte del anarquismo post-izquierda. Conciben las relaciones individuales en base a grupos de afinidad, [108] que no sacrifiquen la autonomía individual, autodefiniéndose como “un movimiento colectivo de realización individual”. [109] [110] El principal teórico del insurreccionalismo es el italiano Alfredo M. Bonanno, autor de varios escritos donde expone los principales argumentos de esta corriente. Otros autores insurreccionalistas son Constantino Cavalleri [111] y Killing King Abacus [112] El individualismo insurreccionalista reciente ha recibido influencias de la crítica posmoderna a la modernidad; [113] a su vez, realiza una crítica a las organizaciones permanentes en el anarquismo clásico y el anarcosindicalismo [114] El insurreccionalismo se ha desarrollado principalmente en Italia, España, Grecia [115] y Estados Unidos, y ha adquirido cierta notoriedad por algunas acciones directas violentas en Europa, y por la participación disruptiva en el movimiento antiglobalización. [116] 3. 2. 4. Francia A partir del legado de Proudhon y Stirner surgió una fuerte tradición de anarquismo individualista francés. Una de las primeras influencias fue Anselme Bellegarrigue. Partícipe de la revolución francesa de 1848, fue el autor y editor de Anarchie, Journal de l'Ordre y de Au fait ! Au fait ! Interprétation de l'idée démocratique y escribió un precoz Manifiesto Anarquista en 1850. Han Ryner Posteriormente esta tradición continuó con intelectuales como Albert Libertad , André Lorulot , Emile Armand , Victor Serge , Zo d'Axa y Rirette Maitrejean desarrollando la teoría en el principal periódico anaqruista en Francia, L’Anarchie en 1905. Por fuera de esta publicación, Han Ryner escribió un Petit Manuel individualiste (1903). El individualismo anarquista francés presentaba una diversidad de posiciones, por ejemplo, con respecto a la violencia y la no-violencia, entre otros tópicos. Emile Armand rechazaba la violencia y apoyaba al anarquismo de mercado favoreciendo la teoría del valor subjetivo, [117] mientras que además era un célebre propagandista del amor libre, pero en cambio Albert Libertad y Zo d’Axa fueron influyentes en círculos que aceptaban los métodos violentos al estilo de la propaganda por el hecho, además de adherir al comunitarismo o al anarcocomunismo [118] y rechazar el trabajo. Por otro lado, Han Ryner conciliaba el anarquismo con el estoicismo. No obstante, los círculos individualistas franceses tenían un marcado sentido de la libertad individual y de la experimentación. El naturismo y el amor libre fueron materias con una fuerte influencia en estos círculos individualistas, expandiéndose al resto de los anarquistas, incluso llegando a surgir entre los individualistas españoles. [119] "En este sentido, las posiciones teóricas y las experiencias vitales del individualista francés son profundamente iconoclastas y escandalosas, incluso entre buena parte de los medios libertarios. La reivindicación del naturismo nudista, la defensa a ultranza de los medios anticoncepcionales, la idea de “uniones de egoístas” con la finalidad exclusiva de la práctica sexual (camaradería amorosa), que tratará de poner en práctica, no sin dificultades, marcarán su forma de pensar y actuar, y propiciará admiración entre unos, y un fuerte rechazo entre otros." [119] 3. 2. 5. Italia Renzo Novatore En Italia el anarquismo individualista tenía una fuerte tendencia hacia el ilegalismo y la violencia, mediante la propaganda por el hecho , similar al anarquismo individualista francés, pero quizás algo más extremo. [120] En este aspecto podemos tener en consideración los notorios magnicidios llevados a cabo por los individualistas Giovanni Passannante , Sante Caserio , Michele Angiolillo , Luigi Luccheni , Gaetano Bresci que ejecutó al rey Umberto I . Caserio vivió en Francia, siendo contemporáneo del ilegalismo francés; posteriormente asesinó al presidente de la república francesa Sadi Carnot . Las raíces teóricas del actual anarquismo insurreccionalista pueden ser rastreadas hasta fines del siglo XIX, combinando el criticismo del individualismo italiano a las organizaciones y asociaciones permanentes, con una visión socialista clasista. [121] Durante el ascenso del fascismo este pensamiento fue el motivador para que Gino Lucetti , Michele Schirru y Angelo Sbardellotto trataran de eliminar mediante un atentado a Benito Mussolini . En los inicios del siglo XX fue importante el trabajo intelectual de Renzo Novatore que estaba influenciado por Stirner, Friedrich Nietzsche, Georges Palante, Oscar Wilde, Henrik Ibsen, Arthur Schopenhauer y Charles Baudelaire. Colaboró en numerosos periódicos anarquistas y participó en las corrientes futuristas de vanguardia. Su pensamiento se alineaba con el irrespeto stirneriano a la propiedad privada, solamente reconociendo la propiedad sobre el propio espíritu. [122] 3. 2. 6. España España recibió influencias del individualismo anarquista norteamericano, pero vinculado con las corrientes francesas. Al inicio del siglo XX el individualismo en España tomó auge gracias a los esfuerzos de hombres como Dorado Montero, Ricardo Mella, Federico Urales, Miguel Giménez Igualada y J. Elizalde, traduciendo a los individualistas franceses y americanos. [119] Importantes en este sentido fueron publicaciones periódicas como La Idea Libre, La revista blanca, Etica, Iniciales, Al margen y Nosotros. Los pensadores que más influyeron en el individualismo hispano fueron Stirner, Emile Armand y Han Ryner. Al igual que en Francia, la difusión del Esperanto tuvo su importancia, lo mismo que movimientos culturales como el naturismo y el amor libre. [119] Tiempo después, los propios Armand y Ryner hicieron sus contribuciones para la prensa individualista española. La idea de Armand de "camaredería amorosa" tuvo un rol importante en la liberación sexual y la realización individual. [119] En la actualidad, académicos de la escuela austríaca como Jesús Huerta de Soto y varios analistas del Instituto Juan de Mariana, [123] [124] son exponentes del anarquismo individualista moderno manifestado en el anarcocapitalismo. El anarcocapitalismo español, como particularidad, recoge la tesis de Murray Rothbard de que la Escuela de Salamanca en el Siglo de Oro es un precedente filosófico, jurídico y económico remoto de algunas tesis libertarias. [125] 3. 2. 7. Alemania John Henry Mackay En Alemania el más importante propagandista de los ideales del individualismo anarquista fue el germano-escocés John Henry Mackay . Fusionó el egoísmo de Stirner , a quien además descubrió como anarquista, con las posiciones de Benjamin Tucker y fue quien tradujo al alemán a este último. Dos textos semi-ficcionales de su autoría, Die Anarchisten y Der Freiheitsucher , contribuyeron a la teoría individualista actualizando las temáticas egoístas en la consideración del movimiento anarquista. Traducciones al inglés de estos trabajos llegaron al Reino Unido y a los círculos individualistas estadounidesnses liderados por Tucker. [126] MacKay es también conocido como uno de los primeros activistas importantes de Europa por los derechos de los LGBT . Anarcoindividualista alemanes contemporáneos son Hans-Hermann Hoppe y Jorg Guido Hulsmann. 3. 2. 8. Rusia Uno de los primeros antecedentes del anarquismo individualista ruso fue el movimiento nihilista [127] de la década de 1860, quienes rechazaban toda autoridad y la moralidad burguesa. Luego del asesinato del zar Alejandro II en 1881, los nihilistas fueron conocidos por toda europa como partidarios de la violencia como medio para alcanzar cambios políticos. [128] El anarquismo individualista en Rusia, además fue muy influenciado por las ideas de Stirner y Nietzsche, y estuvo muy asociado a la bohemia intelectual y artística, así como a sectores marginados; también existió una tendencia inspirada en Tolstoi, de carácter pacifista y raíz cristiana. [129] Durante los años previos e inmediatos a la Revolución rusa de 1905, el individualismo anarquista -aunque no fue la única tendencia anarquista que hizo uso del terorismo- se expresó en numerosos atentados y asesinatos, que los convertirían en los héroes del campesinado y los marginados. [130] A pesar de su fuerte tendencia antiorganizacionista, varios grupos de anarquistas rusos integraron la Confederación Nabat, junto con anarcocomunistas y anarcosindicalistas. Los anarquistas individualistas rusos combinaban las teorías individualistas clásicas europeas, con el comunismo, el nihilismo y el populismo, conformando a veces teorías eclécticas, como el inter-individualismo de los hermanos Bratia y Abba Gordin, autores del Manifiesto Panarquista de Moscú (1918). [131] Un importante individualista anarquista fue el poeta Lev Chernyi, comprometido en la resistencia contra la escalada de poder del Partido Bolchevique. Adhirió principalmente a la filosofía de Stirner y las ideas de Tucker. Murió probablemente fusilado o bajo torturas luego de ser detenido por la Cheka, acusado de haber participado en un atentado con explosivos contra la sede del Partido Comunista de Moscú. Se cree que no estuvo involucado en el hecho del que se le acusó. [132] Luego de la toma del poder por los bolcheviques, la persecusión, la represión y el exilio dieron un golpe mortal al anarquismo en Rusia. 3. 2. 9. Reino Unido William Godwin fue una de las primeras y más importantes influencias como se mencionó previamente [35] . A fines del siglo XIX en el Reino Unido existían anarquistas individualistas tales como Auberon Herbert, Wordsworth Donisthorpe, Joseph Hiam Levy, Joseph Greevz Fisher, John Badcock, Jr., Albert Tarn, and Henry Seymour [133] que estaban cerca ideológicamente a las posiciones de los individualistas norteamericanos reunidos alrededor del periódico Liberty, de Benjamin Tucker. A mediados de la década de 1880, Seymour publicó un diario llamado The Anarchist. [133] posteriormente tomando también interés en el amor libre, con su participación en el diario The Adult: A Journal for the Advancement of Freedom in Sexual Relationships. [133] También perteneción a este movimiento individualista el filósofo, crítico de arte y escritor Herbert Read que escribió acerca de Godwin y Stirner, fue autor de obras como Al diablo con la cultura, The Paradox of Anarchism, "Philosophy of Anarchism", Anarchy & Order; Poetry & Anarchism y My Anarchism. En el siglo 20 el anarquista individualista Henry Meulen destaca por sus trabajos sobre la banca libre. [133] [134] 4. Críticas George Bernard Shaw expresó sus dudas sobre la distribución de la riqueza en el anarquismo individualista. Antes de abandonar el anarquismo, el socialista libertario Murray Bookchin criticó al anarquismo individualista por su oposición a la democracia y su oposición a la democracia y por defender su "estilo de vida individualista" desconsiderando la lucha de clases. [135] Bookchin criticó que los individualistas solo sostuviesen un idea de "libertad negativa" rechazando una de "libertad positiva". [136] El anarcocomunista Albert Meltzer sostuvo que el individualismo difería radicalmente del anarquismo revolucionario, y que "a veces se considera muy a la ligera que 'después de todos, es una forma de anarquismo'." Argumentó que la aceptación que hizo Benjamin Tucker de las fuerzas policiales privadas (incluyendo a aquellas que rompían las huelgas en defensa de la "libertad de los empleadores" está en contradicción con la definición anarquista de "no gobierno." [137] Meltzer se opuso al anarcocapitalismo por iguales razones, argumentando que al apoyar "ejércitos privados", en realidad apoya un "Estado limitado." Argumenta que "solo se puede tomar por Anarquismo aquello que es libre, comunista y que no tenga ninguna necesidad económica de represión para contarrestarlo." [138] Según Gareth Griffith, George Bernard Shaw inicialmente tucvo algunos coqueteos con el anaqruismo individualista antes de llegar a la conclusión de que era "la negación del socialismo, y es de hecho, asocialista llevado casi hasta la lógica conclusión a la que un hombre cuerdo se atrevería a llegar." El argumento de Shaw era que incluso si la riqueza en inicialmente distribuida igualitariamente, la evolución del laissez-faire defendido por Tucker resultaría en una distribución desigual porque permitiría la aporpiación privada y la acumulación. [139] El individualismo norteamericano ha sido también criticado por Malatesta, por su idea de armonía por la Ley natural, dfiniéndolo como una especie de "providencialismo" y com un "fatalismo optimista". Según argumentaba, tan solo eliminar el gobierno no alcanzaría porque si no se eliminaban también las contradicciones y los antagonismos preexistentes que le dieron origen, el Estado se reproduciría otra vez. [140] Malatesta también fue crítico al anarquismo individualista de ideología comunista antiorganizacionista y al ilegalismo, al igual que Rudolf Rocker y Christian Cornelissen, que lo consideraban pernicioso para el desarrollo del movimiento anarcosindicalista [141] También hay críticas entre las corrientes anarcoindividualistas. El mutualista americano Joe Peacott ha criticado a los anarcocapitalistas por tratar de hegemonizar el rótulo de "anarquismo individualista" y hacer aparecer como que todos los anarquistas individualistas son pro-capitalistas. [142] Peacott ha afirmado que "algunos individualistas, en el pasado y en el presente, están de acuerdo con los comunistas anarquistas que el capitalismo actual se basa en la coerción económica y no en el contrato voluntario. La renta y el interés son el sostén del capitalismo moderno, y están protegidos y mantenidos por el estado. Sin estas dos injustas instituciones, el capitalismo podría no existir." [143] Economist and anarcho-capitalist Walter Block characterizes Carson as a Marxist, for his embrace of labor value exploitation theory, and argues that Carson's philosophy is full of errors, mostly due to his acceptance of the labor theory of value. "For someone in this day and age to even take this doctrine seriously, let alone actually try to defend it, is equivalent to making a similarly widely and properly rejected position vis à vis the flat earth, or the phlogiston theory. It is, in a word, medieval." [144] Carson replied that Block misrepresents many of his views and probably did not actually read his book. Roderick T. Long criticizes Carson's claim that full private property rights to do not stem from the concept of self-ownership, and presents an argument that if one accepts self-ownership, as Carson does, then non-Proviso Lockean homesteading rights must be accepted. However, Long accepts the concept of public property as valid and writes that communities may acquire land "by collectively homesteading," which could "[provide] a basis for No-Proviso Lockeans to recognize as legitimate the property arrangements of Mutualist, Georgist, and Proviso-Lockean communities." [145] 5. Corrientes Las corrientes más relevantes del anarcoindividualismo son: Filosóficas Individualismo egoísta: de fuertes connotaciones filosóficas/existenciales, encabezada por Max Stirner y su filosofía del egoísmo y de la que podemos considerar seguidores a varios autores europeos: P. D. Turchanínov, Oskar Panizza, Georges Palante, James L. Walker, Dora Marsden, Miguel Giménez Igualada y John Henry Mackay; ocasionalmente se le llama también "nietzschéisme de gauche", por Friedrich Nietzsche, lector y divulgador indirecto e involuntario de Max Stirner. Vinculada a esta se encuentra la corriente hedonista desarrollada por Émile Armand y seguida por Albert Libertad y otros. Individualismo pacifista: de influencias diversas, encabezada en parte por Lev Tolstoi pero principalmente por Han Ryner, quien desarrolló sus teorías fuertemente influenciado por la filosofía del estoicismo. En una línea pacifista paralela podemos situar las propuestas de Eugen Relgis y otros. Podemos incluir aquí al estadounidense Henry David Thoreau quien en algunos aspectos inspiró a Tolstoi. Económicas Mutualismo: de corte económico, encabezada por Pierre-Joseph Proudhon y desarrollada principalmente por los pensadores estadounidenses, Josiah Warren, William B. Greene, Benjamin R. Tucker, Lysander Spooner, Ezra Heywood, Stephen Pearl Andrews, y otros. Es el círculo más influyente en la historia del anarcoindividualismo clásico. Actualmente expuesta por Kevin Carson y Joe Peacott, y respaldada por Larry Gambone. Anarcocapitalismo: heredera de la anterior, encabezada por Murray Rothbard y David Friedman, con figuras como Karl Hess, Wendy McElroy, Roderick Long, Bruce Benson, Walter Block, Hans-Hermann Hoppe, entre otros. Referencias: (aca les dejo el link)
Registrate y eliminá la publicidad! El suicidio y Durkheim Laya Abós Aldanondo RESUMEN: INTRODUCCIÓN Durkheim pretende con esta introducción dejar perfectamente delimitado el concepto objeto de nuestro estudio. Par ello da una definición objetiva del suicidio, eliminando las posibles alteraciones que las palabras sufren al incluirse en el vocabulario cotidiano. Así define el suicidio como toda muerte que resulta mediata o inmediatamente de un acto positivo o negativo realizado por la misma víctima. Tras dar esta definición observa en su argumentación que pueden quedar incluidos los hechos accidentales, así establece la siguiente matización: “ Hay suicidio cuando la víctima, en el momento en que realiza la acción, sabe con toda certeza lo que va a resultar de él.” A continuación se ocupa del interés que este fenómeno puede tener para la sociología, ya que el suicidio puede considerarse además de en su vertiente individual, en su vertiente colectiva, ya que cada sociedad presenta una cifra casi invariable suicidios aun cuando el periodo estudiado sea demasiado largo. Es así un fenómeno independiente, con naturaleza propia, de cuyo estudio se encarga la Sociología y en concreto esta obra. LIBRO I : LOS FACTORES EXTRASOCIALES CAPITULO I: EL SUICIDIO Y LOS FACTORES PSICOPATICOS En este capitulo Durkheim, se ocupa de analizar si factores ajenos a la sociedad pueden afectar al porcentaje de suicidios, como pueden ser la raza, la temperatura, el clima. A continuación se plantea debido a las similitudes del suicidio con la locura, si el primero puede ser una clase de enajenación mental. Si el suicida fuera un loco, se trataría de una locura parcial y delimitada, es decir, una monomanía. Antiguamente si se admitía la existencia de estos fugaces de locura que únicamente afectan a una facultad mental, pero distintos estudios han demostrado que su existencia no es posible por lo que queda desechada esta hipótesis. Descartado este punto queda investigar si todos los casos de suicidios caben dentro de la clasificación de los suicidios vesánicos, es decir saber si el suicidio es un acto típico de los alienados. Así clasifica los suicidios vesánicos, tomando como referencia las reglas de Jousset y Moureau de Tours en: Suicidio maniático: Producido como consecuencia de alucinaciones o de concepciones delirantes. Deriva de la enfermedad de la manía. Es un torbellino constante de ideas y sentimientos entre los que puede surgir la idea del suicidio provocados por la alucinación. Suicidio melancólico: La idea del suicidio nace de estados de extrema depresión en los que el individuo deja de apreciar los vínculos que le unen con la vida, es similar al maniático ya que la idea de suicidarse puede surgir de alucinaciones con la salvedad de que en este caso las ideas gozan de una gran fijeza. Preparan la ejecución con gran detenimiento. Suicidio obsesivo: En este caso la idea del suicidio es similar a un instinto, la idea fija de la muerte se va apoderando del individuo. El enfermo sabe que esta idea es absurda, el problema es que el individuo ha de luchar contra este sentimiento porque si se abandona este ansia por matarse puede vencerle. Es una especie de ansiedad, por eso se le ha llamado suicidio ansioso. Suicidio impulsivo o automático: Carece de razón tanto en la realidad como en la imaginación del enfermo, surge la idea sin fundamento y progresivamente se va apoderando de la voluntad, en un tiempo mas o menos largo y bruscamente puede provocar la ejecución. Tras esta clasificación Durkheim descarta que estos tipos engloben todos los suicidios, por lo tanto queda también descartado la hipótesis de que el suicidio nazca de la locura ya sea esta transitoria y duradera. Un porcentaje alto de suicidios son deliberadamente prerarados y además no son fruto de alucinaciones. A continuación analiza un estado intermedio, la neurastenia que se caracteriza por ser un estado en el que los individuos presentan un umbral para los sentimientos más bajo de lo normal, tras un estudio en los sexos, los cultos, la edad los países. Llega a la conclusión de que la neurastenia tampoco afecta al porcentaje global de suicidios y por lo tanto no es relevante para nuestro estudio. CAPITULO II EL SUICIDIO Y LOS ESTADOS PSICOLOGICOS NORMALES. LA RAZA De nuevo lo primero es definir la raza, en la búsqueda de una definición Durkheim cae en la cuenta de que no es posible definirla obviando los tipos hereditarios. Tomando la división de las tres razas que hace Morselli, se observa una gran diversidad en la aptitud para el suicidio en los eslavos, los celtarromanos y las naciones germanas. Solo los alemanes tienen una fuerte propensión que se pierde cuando salen de Alemania. Finalmente llega a la conclusión de que la raza no puede ser un factor del suicidio si no es este esencialmente hereditario, hipótesis que descarta debido a la insuficiencia de pruebas. CAPITULO III EL SUICIDIO Y LOS FACTORES COSMICOS. El estudio de la influencia del clima nos lleva a la conclusión de que este nada tiene que ver con el porcentaje de suicidios lo que lleva al autor a estudiar si la temperatura tiene algún efecto. Los distintos estudios muestran que la época del año en la que más suicidios se cometen es en el semestre que va de Marzo a Agosto siendo siempre el número de suicidios inferior en el siguiente periodo. Morselli llega a la conclusión de que la temperatura fomenta la actividad tanto social como cerebral y es en esto estados de mayor agitación cuando se da un mayor número de muertes voluntarias, de aquí que considere que suicidio y temperatura estén perfectamente relacionados. Durkheim rechaza esta hipótesis. Las razones que expone para este rechazo son que en primer lugar, esto implica una concepción muy discutible del suicidio como es que éste tenga siempre como antecedente psicológico un estado de sobreexcitación, por el contrario, el suicidio es un resultado frecuente de estados de depresión profundos; además Durkheim opina que el calor afecta de diferente forma a unas personas que a otras, por lo tanto la acción agravante que pueda tener sobre unos se verá compensada por la acción moderadora que tenga sobre otros. El doctor Dietrich ofrece una explicación de cómo las temperaturas extremas son las que afectan al índice de suicidios, tanto el frío como el calor. Esto se comprende porque los excesos de todo tipo, los cambios bruscos y violentos, sobrevenidos en el medio físico, turban el organismo, desconciertan el juego normal de las funciones y determinan especies de delirios de los que puede la idea del suicidio realizarse si nada la contiene. Si tomamos como posible respuesta a las estadísticas veremos que tampoco esta regla se cumple porque aunque en todos los países la diferencia de temperaturas entre primavera y verano es muy fuerte, la de suicidios por el contrario es muy débil, y lo mismo sucede entre el otoño y el invierno. Esta independencia se pone más en relieve todavía si consideramos los datos estadísticos por meses, de esta forma se observa que tomando enero como punto de partida, el mes más frío del año, los suicidios van aumentando hasta alcanzar su punto álgido en el mes de Julio y a partir de agosto comienzan de nuevo a descender. Si además realizamos esta comparación entre diferentes países podremos observar que el número de suicidios en un mes es prácticamente el mismo, siendo las temperaturas bastante diferentes de un país a otro. Por otro lado si la temperatura tuviese influencia esta debería dejarse sentir también en las diferentes áreas geográficas, y por esto los países cálidos deberían ser los más atacados, y esto realmente no se da, Italia tiene 5 veces menos que Francia y España y Portugal están casi indemnes. Para conocer la naturaleza de estas causas podemos comparar la parte proporcional de cada mes en el total de suicidios anuales, con la longitud media del día en igual momento del año, las dos series de números que de ellas se obtiene varían exactamente de la misma manera, tienen un paralelismo perfecto. Cuando los días se alejan más, los suicidios aumentan mucho (de Enero a Abril), en los meses de Abril a Junio el crecimiento de ambos se detiene y ocurre exactamente igual en los meses de decrecimiento. En los meses en que los días son iguales de largos el número de suicidios es muy similar (Julio y Mayo, Agosto y Abril). Con esto e independientemente de la temperatura lo que se demuestra es que en cualquier estación la mayor parte de los suicidios tiene lugar de día, los suicidios llevados a cabo por la mañana y por la tarde suponen los cuatro quintos del total, siento los de por la mañana los tres quintos. Por lo tanto si la mayoría de los suicidios se producen en horas diurnas es normal que el número de estos aumente conforme aumenta el número de horas de día independientemente de la temperatura. La explicación queda confirmada por el hecho de que el suicidio es mayor durante el día y las horas de actividad máxima. No es precisamente el medio físico el que estimula de manera directa el suicidio depende sobretodo de los factores sociales, lo que se determinara en el libro próximo. CAPITULO IV. LA IMITACIÓN Se considera la imitación como el último factor psicológico a tratar antes de poder pasar a hablar sobre las causas sociales del suicidio. El fenómeno de la imitación se puede dar entre dos personas sin que a estas les una ningún vínculo social, o relación de cualquier tipo, es un fenómeno puramente psicológico e individual, y si llegamos a establecer que contribuye a determinar la cifra de suicidios, resultará que esta cifra depende directamente, total o parcialmente, de causas individuales. En primer lugar hemos de definir la palabra Imitación que se usa normalmente para designar los tres conceptos siguientes: Ocurre en el seno de un mismo grupo social, cuyos elementos todos están sometidos a la acción de una misma causa o causas semejantes, en virtud de la que todo el mundo piensa o siente al unísono; en este caso la palabra designa la propiedad que tienen los estados de conciencia, simultáneamente experimentados por un cierto número de sujetos diferentes, y obrar los unos sobre los otros y combinarse, de modo que crean un estado nuevo. Necesidad que nos impulsa a ponernos en convivencia con la sociedad de la que formamos parte y de este modo a adoptar las maneras de pensar o de hacer que son generales en los que nos rodean. Son un ejemplo muy claro de este caso las modas y las costumbres. Finalmente puede ocurrir que reproduzcamos un acto que pasa delante de nosotros o que conocemos, únicamente porque ha pasado delante de nosotros o porque hemos oído hablar de él, se copia por el simple hecho de copiarla. Así bailamos, reímos o lloramos cuando otra persona lo hace, es la imitación por sí misma. Estas tres clases de imitación son completamente diferentes las unas de las otras. La primera no puede ser considerada como un hecho de reproducción, ya que esta no se produce sino que surge de una síntesis de estados diferentes. Solo podemos considerar la imitación propiamente dicha cuando un acto tiene como antecedente inmediato la representación de otro acto semejante, anteriormente realizado por otro, sin que entre esta representación y en la ejecución se intercale ninguna operación intelectual, explícita o implícita, que se relacione con los caracteres intrínsecos de los actos reproducidos, esta es la definición que se debe emplear cuando se trata a la imitación como influencia en el suicidio. Durkheim opina que no hay duda de que el suicidio se comunica por contagio, y relata numerosos casos en los que en lugares donde una persona se ha suicidado después otras de su alrededor lo han hecho también, pero es frecuente atribuir a la imitación cierto número de hechos que pueden tener otro origen, esta es la causa de los que se han tomado a veces pos suicidios obsesionales. Estos suicidios en masa no parece que tengan por origen una o dos causas individuales, si no que más bien parecen resultar una resolución colectiva, más que una simple propagación contagiosa. La idea no nace de un sujeto en particular para extenderse a los otros sino, que es elaborada por el contingente del grupo que, colocado por entero en una situación desesperada, se sacrifica colectivamente a la muerte. Generalmente para poder imputar la imitación no basta con comprobar que los hechos se produjeron en el mismo momento y en igual lugar bastante número de suicidios, que pueden ser debidos a un estado general del medio, y por lo tanto ser el resultado de una disposición colectiva del grupo, que se traduce bajo un suicidio múltiple. , por lo tanto hemos de distinguir también entre contagio y epidemia, esta es un hecho social producido por causas sociales; El contagio consiste en un encadenamiento más o menos repetido de unos hechos individuales. Si la imitación es una fuente de fenómenos sociales se debe testimoniar su efecto sobre el suicidio, especialmente, puesto que no existe ningún hecho sobre el que tenga mayor imperio. Si esta influencia existe debe de sentirse sobre todo en la distribución geográfica de los suicidios, hay pues que consultar el mapa, pero esto ha de hacerse a través de una metodología. Para poder afirmar que una tendencia se extiende por imitación es preciso que se le vea salir de los ambientes donde ha nacido y extenderse en actos que por si solos no tengan capacidad para producirla. Ante todo no puede haber imitación si no existe un modelo al que imitar, y no hay contagio si no existe un foco donde el fenómeno tenga su máxima intensidad. En resumen, si es cierto que el suicidio es contagioso de individuo a individuo, jamas se ve a la imitación propagarlo de forma que influya en la cifra social de los mismos. Puede decirse que salvo raras excepciones la imitación no es un factor original del suicidio, se limita a exteriorizar un estado que es la verdadera causa generadora del acto, y que seguramente hubiera pasado, aunque esta no hubiese intervenido, ya que es preciso que la predisposición sea bastante fuerte para que tan poca cosa la transforme en acto. LIBRO SEGUNDO: CAUSAS SOCIALES Y TIPOS SOCIALES CAPITULO PRIMERO: MÉTODO PARA DETERMINARLOS En el libro anterior se ha determinado que para cada grupo social existe una tendencia específica al suicidio, que nos basta para explicar la constitución orgánico-sociológica de los individuos y la naturaleza del medio físico. Sólo puede haber tipos de suicidios distintos cuando sean diferentes las causas de las que suceden, como no podemos estudiar los suicidios por sus diferentes formas o caracteres morfológicos, ya que no se dispone de casi nada de la información necesaria. En base a esto podemos constituir los tipos sociales de suicidio clasificándolos no directamente y según sus caracteres, sino comprobando las causas que los producen, esta será a primera vista una clasificación etiológica, así penetramos mucho mejor en la naturaleza de un fenómeno, ya que conocemos sus causas. A través de este método se puede establecer la naturaleza de los suicidios y su número pero no sus caracteres distintivos. ¿Cómo podemos investigar las diferentes causas? En primer lugar hay que fijarse en la causa inmediata de un suicidio, que es la que figura en las diligencias judiciales, y en las tablas estadísticas sobre los mismos donde las causas tienen un apartado especial. Esos nos indican los antecedentes inmediatos de los distintos suicidios. Aunque hemos de considerar estas informaciones con cierto escepticismo, ya que son informaciones ofrecidas por personas cercanas al suicida u otro tipo de informadores, que tal vez no sepan la causa real del suicidio. CAPITULO II: EL SUICIDIO EGOISTA En primer lugar observaremos como influyen sobre el suicidio las diversas confesiones religiosas. Si se estudian los suicidios europeos, vemos que en países católicos son menos numerosos que en los países protestantes. Aunque hay que tener en cuenta que no en todos los países sus habitantes no están al mismo nivel social y moral, pero las semejanzas son lo suficientemente importantes para que tenga algún fundamento el atribuir a la diferencia de cultos el contraste tan marcado que presentan desde el punto de vista del suicidio. Para poder comparar esto deberemos comparar ambas religiones, catolicismo y protestantismo desde el seno de la sociedad. En lo que respecta a los judíos, su actitud para el suicidio es también inferior a la de los protestantes, y generalmente también inferior aunque en menos grado a la de los católicos. La única diferencia que existe entre católicos y protestantes es que el segundo admite el libre examen con mayor extensión que el primero. Sin duda el catolicismo concede al pensamiento y a la reflexión un menor espacio que el protestantismo o que el judaísmo, lo que busca es reinar sobre las conciencias. El protestante es el más autor de su creencia, la Biblia se deja en sus manos y ninguna interpretación de ella se le impone, esto hace más sensible el individualismo religioso. Así llegamos a un primer resultado; la inclinación del protestantismo por el suicidio debe estar en relación con el espíritu de libre examen, que anima esta religión. Si el protestantismo da una mayor eficacia al pensamiento individual es porque cuenta con menos creencias y prácticas comunes. Como conclusión podrá decir que la superioridad del protestantismo con respecto al suicidio, proviene de que se trata de una iglesia integrada con menor fuerza que la Iglesia Católica. De la misma forma puede explicarse lo que sucede con el judaísmo. Debido a su historia de numerosas persecuciones, los judíos han creado en sus comunidades una sociedad compacta con un alto sentido de la unidad y de la solidaridad, todo el mundo piensa y vive en ella de la misma manera, por eso la Iglesia Judía resulta ser más fuertemente concentrada que ninguna otra, en consecuencia y como analogía del protestantismo es a esta misma causa a la que debe atribuirse la débil inclinación de los judíos por el suicidio. El Judaísmo, como todas las religiones inferiores, consiste esencialmente en un cuerpo de doctrinas que reglamenta de un modo minucioso todos los detalles de la existencia y deja poco lugar al juicio del individuo. Durkheim comprueba la veracidad de esta hipótesis en el caso de Inglaterra. De todo lo anterior se deducen dos conclusiones importantes; por un lado, vemos como el suicidio progresa con la ciencia; y por otro lado vemos como cuanto más numerosos y fuertes son los estados colectivos, más fuertemente integrada está la comunidad religiosa y más virtud preservativa tiene. Lo importante no son los dogmas y los ritos, sino que sirvan por su naturaleza para alimentar una vida colectiva de una suficiente intensidad: Porque la iglesia protestante no tiene el mismo grado de consistencia que las otras, es por lo que no ejerce sobre el suicidio la misma acción moderadora. CAPITULO III: EL SUICIDIO EGOISTA (Continuación) En este punto y una vez visto que la religión no preserva del suicidio vamos a observarlo desde el punto de vista de la familia y la sociedad política. En un principio se penso, y si se miran las cifras a priori, sin una mayor profundidad es lo que se ve, que las personas casadas se suicidaban más que las solteras, pero esta afirmación es completamente falsa y lo demostró Berlinton padre que tras un detenido estudio concluyo que no es causa del matrimonio, sino causa de la edad, ya que si se estudia a todos los solteros frente a todos los casados, tenemos en cuenta también a personas de corta edad que en ningún caso están casadas y debido a su corta edad tampoco tienen en general tendencia al suicidio, por lo tanto si queremos comparar estos dos grupos, habremos de hacerlo con personas de igual edad tanto solteros como casados, y así se comprueba que la cifra de suicidios es mayor en los primeros que en los segundos. Podemos decir que el estado del matrimonio disminuye aproximadamente en una mitad el peligro del suicidio. De otro estudio similar se deduce que las personas viudas se suicidan mucho más que cualquier otro grupo de población de la misma edad. De todos estos estudios se desprenden una serie de leyes: Los matrimonios muy precoces ejercen una influencia agravante en el suicidio, sobre todo en lo que se refiere a los hombres. A partir de los veinte años los casados de ambos sexos se benefician con un coeficiente de preservación con relación a los solteros. El coeficiente de preservación de los casados en relación con los solteros, varia según los hechos. La viudez disminuye el coeficiente de los esposos de ambos sexos, pero frecuentemente no lo suprime por completo. La inmunidad de la que gozan los casados, puede deberse únicamente a dos causas: Por un lado la influencia del medio doméstico, que entonces sería la familia o por otro lado podría ser la selección matrimonial, no se casa el que quiere, hay pocas probabilidades de formar una familia cuando no se reúnen ciertas cualidades de salud, de fortuna o de moralidad. Fuera de estas consideraciones, los numerosos hechos demuestran que la situación respectiva a los casados y a los solteros se debe a causas muy distintas. Si fuese un efecto de la selección matrimonial, en el momento en el que los jóvenes empiezan a casarse debería empezarse a ver que la diferencia iría creciendo poco a poco, a medida que los matrimonios aumentan, finalmente el culmen debería darse en el momento en el que toda la población de una generación admisible para el matrimonio ha sido realmente admitida y sólo quedan entre los solteros aquellos que sufren de alguna inferioridad de las antes mencionadas, este momento debe colocarse entre los 30 y los 40 años, ya que más allá no hay matrimonios. Por el contrario el coeficiente de previsión evoluciona de otra forma, los casados muy jóvenes son más proclives al suicidio que los solteros de su misma edad, en segundo lugar el máximum se da casi en conjunto y al llegar a la edad de entre 30 y 40 años donde se supone que las diferencias deberían ser mayores el coeficiente de preservación sufre un descenso brusco e importante. Aquí hemos de tener igualmente en cuenta el sexo de la persona, ya que dependiendo de que sociedad estemos tratando y como sean las condiciones para cada sexo los coeficientes variaran de diferente forma dependiendo de cual de los dos este más protegido. Hemos de fijarnos igualmente si las parejas de las que estamos tratando tienen o no hijos, ya que independientemente del estado civil de uno, la población con hijos tiende mucho menos al suicidio. Podemos decir que la inmunidad que presentan los casados no se debe a la sociedad conyugal, sino a la sociedad familiar. Si tomamos ahora como referente a las sociedades políticas, veremos que en las sociedades jóvenes la tendencia al suicidio es menor que en otras. Todas las crisis políticas o nacionales ejercen un efecto ralentizador para el suicidio, y este no vuelve a sus cifras cuando termina la agitación, sino que lo hace de forma pausada. Las grandes conmociones sociales, así como las grandes guerras populares avivan los sentimientos colectivos y estimulan tanto el espíritu como el patriotismo, la fe política como la fe nacional y, conectando las actividades a un mismo fin, determinan por cierto tiempo una integración más fuerte en la sociedad, por lo tanto el individuo piensa menos en sí y más en la idea común. Hasta aquí se establece que el suicidio varía en razón inversa del grado de desintegración de la sociedad religiosa; domestica y política. Esta proximidad demuestra que, si esas diferentes sociedades ejercen un efecto ralentizador sobre el suicidio no es por consecuencia de caracteres particulares de cada una de ellas, sino por una causa que es común a todas; El suicidio varía en razón inversa a del grado de desintegración de los grupos sociales de que forman parte los individuos. ¿ Cómo puede tener tal origen el suicidio? Cuando la sociedad está completamente integrada tiene los individuos bajo su dependencia; considera que están a su servicio y por consiguiente no les permite disponer de sí mismos a su antojo; Se opone, pues, a que eludan, por la muerte, los deberes que con ella tienen. Como conclusión dirá que el egoísmo, así es como hemos definido este tipo de suicidio, no es un factor simplemente auxiliar; es una causa generadora. Si el lazo que liga al hombre con la vida se afloja, es porque el nexo que le une a la sociedad, se ha relajado. Los incidentes de la existencia privada, que parecen inspirar inmediatamente el suicidio y que pasan por sus condiciones determinantes, en realidad no son más que causas excepcionales. Si el individuo cede al menor choque de las circunstancias es porque el estado en que se encuentra, la sociedad ha hecho de él una fuerza dispuesta al suicidio. CAPITULO IV: EL SUICIDIO ALTRUISITA Si como hemos visto hasta ahora una individualización excesiva conduce al suicidio, una individualización insuficiente produce los mismos efectos. Cuando el hombre está desligado de la sociedad se mata más fácilmente. En las sociedades denominadas inferiores, el suicidio egoísta como el que hemos visto hasta ahora es prácticamente desconocido, pero se encuentra en otras formas; y cada una de ellas tiene caracteres muy particulares. Todos los hechos entran en una de las tres categorías siguientes: a) Suicidios de hombres llegados al dintel de la vejez o atacados por una enfermedad. b) Suicidios de mujeres a la muerte de su marido. c) Suicidios de clientes o servidores a la muerte de sus jefes. Si el hombre se mata por alguna de estas causas no es porque se arrogue el derecho de hacerlo, sino porque cree que es su obligación. Si falta a esta obligación, se le castiga con el deshonor y también, lo más menudo, con penas religiosas. Para que la sociedad pueda constreñir así a ciertos miembros suyos a matarse, es preciso que la personalidad individual cuente muy poco, para esto, es preciso que este casi totalmente absorbido por el grupo y por consiguiente que está fuertemente integrado. Llamamos a este tipo de suicidio altruista porque como hemos llamado egoísta al estado en que se encuentro el yo cuando vive su vida personal y no obedece más que a si mismo, la palabra altruismo expresa bastante bien el estado contrario, aquel en el que el yo no se pertenece, en que se confunde con otra cosa que no es él, en que el polo de su conducta está situado fuera de el, en uno de los grupos de que forma parte. Esta variedad de suicidio altruista la podemos denominar suicidio altruista obligatorio, porque no todos los suicidios altruistas los son; ahora vamos a ver otras formas de este. Uno de ellos puede ser el suicidio por no tener ningún apego a la vida, y a la menor indicación renuncian a ella. Estos podremos llamarles suicidios altruistas facultativos. Por esta palabra ha de entenderse solamente que son los mismos exigidos por la sociedad que cuando son estrictamente obligatorios. Por último hablaremos del suicidio altruista agudo, cuyo perfecto modelo es el suicidio místico. Estas diferentes formas contrastan del modo más notable con el suicidio egoísta, el uno está ligado a esa moral ruda que estima en nada lo que sólo interesa al individuo; el otro es solitario de esta ética refinada que pone tan alta la personalidad humana que esta ya no puede subordinarse a nada. Hay pues entre ellas toda una distancia que separa a los pueblos primitivos de las naciones más cultas. Pero aun en las sociedades más cultas aún existe un medio especial donde el suicidio altruista está en estado crónico; El ejercito. En todos los países europeos se ha observado que la aptitud de los militares para el suicidio es muy superior a la de la población civil de la misma edad. CAPITULO V: EL SUICIDIO ANÓMICO Es sabido que cuando se producen crisis económicas la cifra de suicidios aumenta de forma vertiginosa, pero cuando se produce lo contrario la cifra de suicidios no disminuye en la misma proporción. Tras numerosos estudios se ha llegado a la conclusión que no es por que la crisis en sí empobrezcan a la población, sino porque son perturbaciones del orden colectivo. El estado de irregularidad o de anomalía está, pues, reforzado por el hecho de que las pasiones se encuentran menos disciplinadas en el preciso momento en que tendrían necesidad de una disciplina mucho más fuerte. Esto hace que las ambiciones sobreexcitadas vayan siempre más allá de los resultados obtenidos, cualquiera que sean, porque no se les advierte que no deben ir más lejos. Nada pues les contenta y todo la agitación se gasta sobre sí misma sin llegar a saciarse. Entonces si la pobreza protege contra el suicidio es porque por si misma, es un freno. Cuanto menos posee uno, menos intenta extender el círculo de sus necesidades. La riqueza al contrario por los poderes que confiere, nos da la ilusión de que nos engrandecemos por nosotros mismos. Al disminuir la resistencia que nos oponen las cosas, nos induce a creer que pueden ser indefinidamente vencidas, ahora bien, cuanto menos limitado se siente uno, más insoportable le parece toda limitación. En épocas pasadas la religión servia de consuelo tanto para ricos como para pobres pero hoy en día la religión ha perdido toda su fuerza, esto ha llevado a la consagración del materialismo, que el desarrollo económico se sitúe en primer lugar, nos lleva a considerar si no será esto el causante de que en crisis económicas se dispare el numero de suicidios. La anomia es en las sociedades modernas un factor regular y especifico de suicidios, el suicidio anómico proviene de que la actividad de estas personas está desorganizada y esta es la razón de su sufrimiento. Comparando este tipo de suicidio con el suicidio egoísta podemos decir que aunque guardan cierta relación ocupan parcelas sociales diferentes: el primero se ocupa del mundo empresarial mientras que el segundo se centra en carreras intelectuales. Hay otros tipos de anomia como la que se da en el enviudamiento y en la que nos vamos a detener a continuación que es la referente a los divorcios; M. Bertillon establece que el número de suicidios varía con el de divorcios, en todo Europa, y este autor dice que esto depende de un mismo factor que es el numero de personas equilibradas, este tipo de suicidio no deriva del hecho del divorcio, sino que ambos juntos derivan de la misma causa. Tras descartar varias hipótesis Durkheim establece que sólo queda una posibilidad y es que la institución misma del divorcio por la acción que ejerce sobre el matrimonio predisponga al suicidio. El debilitamiento de la disciplina matrimonial agrava la tendencia ala suicidio de los hombres y disminuye el de las mujeres CAPITULO VI: FORMAS INDIVIDUALES DE LOS DIFERENTES TIPOS DE SUICIDIOS En este capitulo se va a intentar realizar una división etiológica de los suicidios. Cada suicida da a su acto una huella personal, que expresa su temperamento, las condiciones especiales en las que se encuentra y que por consecuencia no puede explicarse por las causas sociales y generales del fenómeno, pero estas a su vez deben tener una marca colectiva que es la que se pretende averiguar. Existe una primera forma de suicidio, que se distingue por un estado de languidez melancólica, que hace que el individuo se encierre en sí mismo haciéndose insensible a lo que le rodea. El desenlace no tiene nada de violento ni de precipitado, pudiéndose ligar con el suicidio egoísta. El carácter meditativo e intelectual de este tipo de suicidio se explica si se recuerda que el suicidio egoísta tiene por contenido necesario un desarrollo de la ciencia y una inteligencia reflexiva. Durkheim dice que esta es una forma elevada del suicidio egoísta, pero existe también una forma más vulgar. El individuo se impone satisfacer como única tarea satisfacer sus necesidades y si se le impide este fin último la existencia deja de tener sentido. Es el suicidio epicureo. La melancolía se reemplaza por sangre fría especialmente en el momento último. Como ejemplo están los vividores que cuando ya no pueden continuar con su existencia fácil se matan con tranquilidad. Bajo el prisma común del suicidio altruista, caracterizado por ser un suicidio activo, encontramos el suicidio obligatorio en el que el sujeto se mata porque su conciencia se lo ordena. Hay una tercera clase de suicidios que se diferencias de los anteriores porque están marcados por un carácter pasional, no es el entusiasmo, la conciencia o la fe religiosa, sino la cólera y lo que acompaña a la decepción. Son un ejemplo las personas que tras cometer un asesinato seguidamente se suicidan. Parece ser que este tipo de suicidios está bajo la naturaleza del suicidio anómico. Existe también el tipo de suicidio que efectúan los incomprendidos, que se da sobre todo en épocas donde no hay una clasificación reconocida. Conviene con todo añadir, que no se presentan siempre en la experiencia, aisladas y sin mezcla, sino que sucede a menudo que se combinan entre sí, de suerte que dan nacimiento a especies compuestas; caracteres pertenecientes a muchas de ellas se encuentran conjuntamente en un mismo suicidio. La razón de esto es que las diferentes causas sociales del suicidio pueden actuar simultáneamente sobre un mismo individuo y mezclarse en él diferentes efectos. Singularmente hay dos factores del suicidio que tienen el uno con el otro una afinidad especial, y son el egoísmo y la anomia; Sabemos que generalmente no son más que dos aspectos diferentes de un mismo estado social, no es extraño pues que se den en un mismo individuo. La anomia puede igualmente asociarse al altruismo, una misma crisis basta para trastornar la existencia de un individuo, romper el equilibrio entre él y su medio y, al mismo tiempo, poner sus disposiciones altruistas en un estado que le incite al suicidio. Este es el campo de lo que denominamos suicidios de obsesión. Otro tipo de suicidio que trata Durkheim, es el suicidio estoico, que aunque ya se ha tratado desde el punto de vista del suicidio egoísta puede verse desde otro punto de vista completamente diferente. Si es estoico profesa una absoluta independencia para todo lo que traspasa el recinto de la personalidad individual, y al mismo tiempo se coloca en estado de estrecha dependencia frente a la razón universal y le reduce a no ser más que el instrumento por el que ella se realiza. También el suicidio que practica a veces es apático como el del egoísta y realizado como un deber igual que el altruista. En principio parece lógico que los medios empleados para la ejecución dependan de los sentimientos del sujeto y por lo tanto lo reflejen. Podríamos utilizar los datos de las estadísticas para delimitar desde las formas exteriores las diferentes especies de suicidios, pero de este modo sólo obtenemos resultados negativos. Las causas sociales de las que dependen los suicidios difieren de las que determinan la manera de ejecutarse, por lo que no se puede establecer ninguna relación entre los tipos de suicidio y el modo de ejecutarlo. La muerte escogida por el suicida es un fenómeno distinto al mismo suicidio, el estudio del primero no podría añadir nada a nuestro estudio, con lo cual queda obviado. LIBRO TERCERO: EL SUICIDIO COMO FENÓMENO SOCIAL EN GENERAL CAPITULO PRIMERO: EL ELEMENTO SOCIAL DEL SUICIDIO. En este libro Durkheim comienza por considerar los resultados del capitulo anterior, como ya ha dejado demostrada la inexistencia de relación con los factores cósmicos pasa a estudiar este fenómeno en su dimensión social. Aquí es donde ha encontrado autenticas leyes que determinan perfectas (o casi) relaciones con el porcentaje de suicidios. Establece pues que cada sociedad tiene una aptitud para el suicidio y que es esta misma la que influye en mayor o menor grado en los individuos. Los actos individuales son una prolongación del estado social. El autor entiende que ,que el número de suicidios sea prácticamente constante es una corroboración de esta teoría y descarta la teoría de Quetelet conocida como la teoría del hombre medio, debido a la compensación de datos dispares que se da en los estudios estadísticos, reconoce la necesidad de un conjunto de fuerzas colectivas cuya intensidad expresa el porcentaje global de suicidios. A continuación pasa a determinar el significado de fuerza colectiva realidad exterior y superior al individuo, concepción a la que le encuentra distintas objeciones que superara razonadamente. En todas las sociedades dice el autor se encuentra un numero invariable de muertes voluntarias que se manifiesta en los tipos de suicidio explicados y que no varia hasta que cambia el estado de la sociedad. Admite que podría entenderse que ha de haber una predisposición individual pero explica que esta es a su vez fruto del medio social en el que viven, que se asimila dentro de las conciencias individuales. CAPITULO II: RELACIONES DEL SUICIDIO CON OTROS FENOMENOS SOCIALES. En este capitulo el autor se ocupa de si el suicidio es un factor moral o inmoral. Tras una exposición histórica manifiesta que el fenómeno es y ha sido objeto de reprobación debido a su anormalidad dentro de las circunstancias normales de la vida social. A continuación se detiene en realizar una comparación entre el suicidio y otras formas de inmoralidad, deteniéndose especialmente en el homicidio. Estudiando dos cuestiones diferentes. Si son idénticas las condiciones psicológicas y si hay antagonismo entre las formas sociales de las que dependen. La respuesta que da a la primera pregunta es negativa ya que analiza factores como el sexo, la temperatura y la edad no actúan del mismo modo en ambos fenómenos. La respuesta que se da a la segunda cuestión es mas complicado, hay casos en los que el antagonismo no se presenta y otros en los que si astro se debe a que como ya ha admitido existen distintos tipos de suicidio. En el caso del suicidio egoísta, las condiciones de las que depende si son contrarias a las del homicidio, en el caso del suicidio altruista las causas si pueden evolucionar de manera paralela. en el caso del suicidio anomico se encuentra un paralelismo menor que en el caso anterior, pero que se acentúa en el caso de las sociedades civilizadas. El suicidio no es pues una derivación del homicidio, sin embargo suele manifestarse en condiciones sociales similares. CAPITULO III: CONSECUENCIAS PRACTICAS. Las soluciones que se pueden dar a este problema practico dependen de si se considera a este un factor normal o anormal de la convivencia ciudadana. Durkheim opina que le actitud ante el suicidio es demasiado relajada, piensa que ofende la moral y por lo tanto tendría que ser castigado. Los distintos métodos de castigar el suicidio tendrían únicamente un carácter moral y las sociedades han asumido la imposibilidad de prohibir legalmente este acto y por lo tanto la actitud ante el suicidio es muy relajada desde el punto de vista del autor. Llega entonces a plantearse si el único medio de solución es la educación. La educación no crea la moral de una sociedad sino que es el reflejo de la misma, La única manera de solucionar el suicidio egoísta es dar consistencia a los grupos sociales, en las sociedades actuales donde tanto la política como la religión han perdido la fuerza de antaño se hace difícil encontrar una estructura que evite que el individuo se encuentre con ese vacío incomprensible que le empuja al suicidio. Durkheim halla este soporte tan necesario en la estructura profesional, proponiendo su inclusión en mundo del Estado y no únicamente en el mundo privado como se hace en las sociedades modernas. Finalmente y a modo de conclusión explica que el incremento de suicidios en el tiempo actual es fruto de la miseria moral que reina en la sociedad. Reclama una reforma de la estructura social con la desaparición de los grupos intermedios entre el individuo y el estado. Determina que para predecir la evolución del suicidio es necesario un estudio detallado del régimen corporativo. COMENTARIO A continuación voy a realizar una breve exposición de lo que considero más relevante de los aspectos que más me han llamado la atención de la obra En primer lugar considero destacable el método empleado per el autor a la hora de realizar la exposición. Es un método ordenado de manera lógica podríamos decir desde fuera hasta dentro: primero se dedica a exponer los factores extasociales que en la conclusión descarta como no relevantes para su estudio para ir acercándose cada vez mas al individuo, eso si, sin entrar en las causas individuales que no son más que tangenciales al estudio que se realiza en la obra, en este acercamiento va alcanzando las proposiciones que el autor considera como válidas. Es digamos un doble acercamiento conforme va desechando los factores ajenos a la sociedad se va acercando la sociedad y también a los resultados esperados, que se encuentran en la propia sociedad y no fuera de ella como se podía pensar al comienzo del ensayo. Este método no ha sido elegido caprichosamente por el autor sino que es un método propio de los estudios sociológicos, que consideran que los hechos sociales deben ser considerados como casa, es decir como realidades externas al individuo, cosa que queda perfectamente reflejada en la obra en la que Durkheim trata únicamente con carácter tangencial y solo cuando es estrictamente necesario los factores internos del sujeto relevándolos al campo de la psicología. Este método requiere un objeto propio y no obtenido de otras ciencias ya que esto desvirtuaría la propia sociología. Dentro del estilo del autor, ya que nos referimos al método encuentro como punto muy favorable la previa delimitación de los conceptos, cosa que se repite de manera continua como demuestran los capítulos referentes a la raza, la imitación entre otros y que facilita la comprensión de los razonamientos posteriores, como punto en contra y salvando las distancias desde el tiempo en que se escribió la obra que pueden justificar un estilo un tanto farragoso, (también probablemente debido a la cantidad de cifras) considero de que en su afán por abarcarlo todo, el autor se detiene en aspectos quizá no tan relevantes y que complican el seguimiento del hilo conductor de la argumentación. (Como pueden ser la exposición de ejemplos concretos con circunstancias particulares). A continuación me dispongo a comentar la idea que en mi opinión subyace a lo largo de toda la obra y que aunque esta expuesta como guión para este caso concreto, el del suicidio serviría para cada una de las materias que son objeto del estudio sociológico: la existencia de una realidad moral que supera y conduce al individuo, la realidad colectiva. Son fuerzas sociales que existen independientemente del individuo en el caso concreto de este ensayo se refleja en la repetida idea de que existe un numero invariable de suicidios dependiendo de la sociedad de la que hablemos. A lo largo de la obra a quedado explicado como los factores individuales son en gran parte internacionalizaciones de los factores sociales, lo que nos lleva a pensar que la sociedad es un ente propio y autónomo, con lo que es también centro de un estudio objetivo del que se encargará la sociología, y que es a su vez un objeto tan válido como cualquiera de los que estudian las ciencias de la naturaleza. Todos los factores estudiados de los que depende en mayor o menor medida el suicidio son propios de cada una de las sociedades e influyen en ella creando este porcentaje constante del que ya hemos hablado. Durkheim incluso abre la posibilidad de que ciertos de estos factores de los que se deducen leyes para determinar su influencia en el porcentaje de suicidios, puedan expresarse incluso con un rigor numérico pero descarta esta idea debido a su falta de eficacia para su estudio. Pasando ya a aspectos más concretos de la obra quiero mostrar mi discrepancia con algunas de las ideas manifestadas por el autor: En primer lugar y en lo referente al matrimonio. La óptica de Durkheim ha quedado ya bastante obsoleta en lo referente a este aspecto, seguramente por la evolución que esta institución a sufrido con el paso del tiempo. Parte de la idea de que el que no se case es porque sus características físicas y morales y/o su condición económica no se lo permiten. Hoy en día el panorama social en este aspecto ha variado mucho, cada vez es mayor el número de personas que eligen la soltería voluntariamente aun contando con posibilidad para el matrimonio, con lo que la frustración que provoca este estado de la que parte Durkheim para señalar en un principio que el número de suicidios es mayor en el colectivo de los solteros (hipótesis que después descarta) no sería valida pues como ya hemos dicho hoy en día la cuestión de casarse o no es una cuestión de voluntad en la mayoría de los casos, me atrevería a decir. En segundo lugar y en lo referente a la educación, tema del que Durkheim habla como posible solución al elevado número de suicidios que se producen y que descarta con el argumento de que la educación no crea valores en la sociedad sino que refleja los que la propia sociedad ya posee, no me encuentro totalmente de acuerdo con esta idea aunque si en parte, veamos: Es indudable que la educación refleja valores ya adquiridos por la sociedad, ya que inculcamos a los más pequeños que algún día constituirán una futura sociedad lo que en cada momento creemos que es lo correcto. Pero si realmente la sociedad rechaza el suicidio como manifiesta el autor, mi pregunta es ¿por qué no se inculcan estos valores en la educación? Tras barajar distintas posibilidades he llegado a la conclusión de que porque probablemente el rechazo al suicidio no es tal. En mi opinión la moralidad social se sobrecoge ante estos fenómenos y se preocupa mas del caso concreto que del suicidio como fenómeno social. Cuando se da el suicidio en un entorno más o menos próximo, el resto de individuos se compadecen del que voluntariamente se quita la vida, y estos sentimientos impiden la visión globalizada y objetiva que Durkheim persigue en este aspecto. Es cierto que desde el aspecto religioso es fácil condenar estos actos ya que el Creador (llámese como se llame dependiendo de la religión)es el único legitimado para disponer de la vida Pero, y aprovecho ya esta mención a la religión para exponer otra idea distinta derivada de lo leído en el libro a cerca de este tema, si ya Durkheim al final de la obra considera que la religión carece de la fuerza necesaria para evitar o al menos disminuir el porcentaje de suicidios en su tiempo, hoy esta fuerza todavía se ha disipado más. La religión y me refiero desde luego de manera general, ocupa un papel secundario en las sociedades desarrolladas, y sus juicios resultan en muchas ocasiones arcaicos, desconectados con la realidad social (por poner un ejemplo basta con mencionar la cuestión del aborto tan en boga hoy en día.). Si que y en esto me muestro de acuerdo con el autor es cierto que religiones como el judaísmo y el protestantismo mantienen a sus fieles menos cohesionados, ya que fomentan la reflexión individual pero no dispongo de datos actuales para determinar si a pesar de la evidente pérdida de fuerza que ha sufrido la religión, hoy en día las conclusiones de l autor continúan vigentes en lo que a veracidad se refiere. En lo relativo a los tipos de suicidios va a realizar un breve comentario a cerca de las distintas conclusiones a las que llega el autor, pero no puedo dar una visión crítica completa ya que desconozco si en el panorama actual se dan únicamente este tipo de suicidios y con que importancia se dan en nuestra sociedad. El suicidio egoísta: este se caracteriza por que el sujeto pierde toda clase de interés con lo que le une a la vida, por eso Durkheim, establece que la relación que une al suicidio egoísta con el grado de desintegración social es inversa. Dado que el suicidio egoísta es el más frecuente en nuestras sociedades desde el punto de vista del autor, es evidente que el grado de desintegración social es bastante, con lo que me muestro totalmente de acuerdo, vivimos en un tiempo en que priman los intereses individuales, quizá por la falta de tiempo cada vez es menor el grado de cohesión entre sus miembros, salvo en entornos muy cerrados, como puede ser la familia(aunque el autor afirma que esta estructura carezca de la fuerza que tuvo en un pasado ya que la familia te determinaba hasta la muerte cosa que hoy en ida no se en la generalidad de los casos). Este suicidio proviene de una individualización excesiva, pero analizando el siguiente tipo veremos que la postura radicalmente opuesta tampoco cambia las cosas. El suicidio altruista se da con más frecuencia en sociedades mas primitivas, en nuestra sociedad se dan ejemplos claros en el ejercito, donde la conciencia del deber y la integración en el grupo (pequeña sociedad podíamos decir) es mucho mayor que en otras parcelas de la sociedad. Este suicidio es menos frecuente, lo cual es lógico por las mismas razones que explican el suicidio egoísta, las estructuras en las que el ente colectivo prima sobre los interese individualesno destacan por su presencia en la vida actual. Como podemos ver en los tres casos todo viene dado por la estructura de la sociedad de la que se forma parte y aquí es donde personalmente no estoy en absoluto de acuerdo con el autor. Una cosa es que el fenómeno socialmente analizado goce de una plena autonomía y otra a que quede totalmente desligado del plano individual El suicidio anómico propio de las sociedades desarrolladas, lo cual es bastante lógico porque supone situaciones de desorden. Es evidente que el materialismo reinante los desordenes económicos, puedan causar estragos. Supone una perdida de la propia identidad, los valores tradicionales se desmoronan. Otro aspecto importante a comentar y uno de los que a mi juicio mas relación tiene con la dimensión social del suicidio es discutir la opinión que tiene Durkheim sobre la actitud de la sociedad ante el suicidio a la que tacha de relajada, ya que considera que la sociedad ha asumido la imposibilidad de castigar estos actos. Como este punto además de tener que ver con la obra guarda también relación con el derecho, me ha llamado especialmente la atención y por eso lo he escogido como corolario e este trabajo. Es lógico pensar que una vez fallecido el sujeto no se le puede oponer ningún castigo ni siquiera moral ya que, ¿de qué serviría?, en lo referente a lo legal tampoco sería coherente imponer ningún tipo de castigo. Por los comentarios de Durkheim puedo deducir que opina que si se estableciera un castigo o una mayor conciencia de rechazo hacia este acto, el suicida por internalización de estos valores, se mostraría más reacio a la ejecución de un suicidio. Es cierto que el derecho a través de la tipificación educa a la población, pero en lo referente al suicidio, cuando en cualquiera de los tipos de suicidio mencionados, alcanza la resolución de quitarse la vida, ¿qué pena podría impedir la ejecución? Fuente:http://www.herreros.com.ar/melanco/aldanondo.htm

NESTOR MAJNO Y VLADIMIR ILICH LENIN: ENTREVISTA HISTÓRICA Nestor Makhno En el verano de 1918, cuando Ucrania fue invadida por los ejércitos austriaco y alemán, Majno tuvo que marcharse a la Rusia central y aprovechó su estancia en Moscú para entrevistarse con algunas de las personalidades más destacadas y conversar sobre la lucha y la revolución que se desarrollaban. Entre ellas figura Lenin. La entrevista fue preparada por Sverdlov, uno de los miembros más prominentes del bolchevismo ruso, del que Lenin siempre atendía los consejos, considerándole como su maestro. En la época de la entrevista, Sverdlov era el presidente del Comité Ejecutivo de los Soviets de Pan-Rusia, y concediendo mucha importancia a la personalidad de Majno, se ocupó personalmente de todo lo necesario para que éste pudiera entrevistarse con Lenin. La conversación tuvo lugar en el Kremlin, ante Sverdlov, y duró cerca de dos horas. He aquí como la describe el propio Majno: “Lenin, que se interesaba mucho sobre cuanto pasaba en Ucrania, ocupada por los ejércitos invasores, me preguntó varias veces sobre la actitud de los campesinos ucranianos y, sobre todo, quería saber cómo habían recibido los campesinos de Ucrania la consigna “todo el poder a los soviets locales”. Le expliqué que los campesinos interpretaron esta consigna a su manera. Según ellos, “todo el poder a los soviets locales” quería decir que el poder, en todos sus aspectos, debía realizarse directamente con el consentimiento y voluntad de los trabajadores; que los soviets de los diputados, obreros y campesinos, locales y regionales, no eran otra cosa que las unidades coordinadoras de las fuerzas revolucionarias y de la vida económica, mientras durara la lucha que los trabajadores sostenían contra la burguesía y sus aliados, los socialistas de derecha y su gobierno de coalición. - ¿Cree usted que esta interpretación es adecuada?- me preguntó. - Sí- le contesté. - En este caso, el campesinado de aquella región está infestado por el anarquismo. - ¿Es esto malo? - No quiero decir eso, sino al contrario. Esto me causaría regocijo, pues adelantaría la victoria del comunismo sobre el capitalismo y su poder. - Esto es muy lisonjero para mí- insinué. - No, no, vuelvo a afirmar seriamente que un fenómeno de esta naturaleza en la vida de los campesinos adelantaría la victoria del comunismo sobre el capitalismo; pero yo creo que este fenómeno en el campesinado no es natural. Lo han introducido en sus filas los propagandistas anarquistas y puede ser pronto olvidado. Hasta estoy predispuesto a crer que este espíritu, no organizado, al verse bajo los golpes de la contrarrrevolución triunfante, ha desaparecido ya. Advertí a Lenin que un gran jefe no podía ser pesimista ni escéptico, y después de conversar sobre varios temas me preguntó qué pensaba hacer en Moscú. A lo que le contesté que no tenía intención de quedarme en aquella capital sino de regresar a Ucrania. - ¿Irá usted a Ucrania clandestinamente?- me preguntó. - Sí- le contesté. Lenin, dirigiéndose al señor Sverdlov, dijo: - Los anarquistas siempre están dispuestos a toda clase de sacrificios; son abnegados, pero también ciegos y fanáticos. Dejan escapar el presente por un futuro lejano. Volviéndose hacia mí me rogó que no me diera por aludido en estas palabras. - A usted, compañero –añadió- le considero como un hombre de realidades, que está preocupado por los problemas actuales. Si en Rusia tuviéramos por lo menos una tercera parte de esta clase de anarquistas, nosotros, los comunistas, estaríamos dispuestos a colaborar con ellos bajo ciertas condiciones, en pro de la libre organización de la producción. Advertí que empezaba a estimar a Lenin, al que hasta hacía poco había considerado como el culpable de la destrucción de todas las organizaciones anarquistas de Moscú, lo que fue la señal para destruir las de otras muchas capitales de Rusia. En mi interior empezaba a avergonzarme de mí mismo y buscaba rápidamente una contestación adecuada. Le dije lo siguiente: - Todos los anarquistas aprecian mucho la revolución y sus conquistas. Esto nos demuestra que en este sentido todos somos iguales. - No me diga usted esto –repuso riéndose Lenin-. Nosotros conocemos a los anarquistas tanto como los conoce usted mismo. La mayoría de ellos, o no piensan nada sobre el presente, o piensan bien poco, a pesar de la gravedad. Y para un revolucionario es vergonzoso no tomar resoluciones positivas sobre el mismo. La mayoría de los anarquistas piensan y escriben sobre el porvenir, sin entender el presente. Esto es lo que nos separa a nosotros, los comunistas, de los anarquistas. Al pronunciar esta última frase, Lenin se levantó de la silla, y paseándose por el despacho, añadió: - Sí, sí: los anarquistas son fuertes en las ideas sobre el porvenir, pero en el presente no pisan terreno firme y son deplorables, ya que no tienen nada en común con este presente. A todo esto contesté a Lenin que yo era un campesino semianalfabeto y que sobre aquel enredado asunto de los anarquistas, tal como él me lo exponía, no sabía discutir. Pero le dije: - Sus afirmaciones, compañero Lenin, de que los anarquistas no comprenden el presente y que no tienen ninguna relación con él, son equivocadas. Los anarcocomunistas de Ucrania o del sur de Rusia, como decís vosotros los comunistas bolcheviques, han dado ya demasiadas pruebas que demuestran su compenetración con el presente. Toda la lucha revolucionaria del pueblo ucraniano contra la Rada Central de Ucrania se ha llevado bajo la dirección de las ideas anarcocomunistas y también, en parte, bajo la influencia de los socialistas revolucionarios, los cuales –hay que decir la verdad- al luchar contra la Rada Central, tenían finalidades muy distintas a las nuestras. En los pueblos de Ucrania casi no existen bolcheviques, y allí donde hay algunos, su influencia es nula. Casi todas las Comunas Agrícolas han sido creadas por iniciativa de los anarcocomunistas. La lucha armada del pueblo de Ucrania contra la reacción y, muy especialmente, contra los ejércitos expedicionarios de austriacos, alemanes y húngaros, fue iniciada y organizada bajo la ideología y dirección de los anarcocomunistas. La verdad es que vosotros, teniendo en cuenta los intereses de vuestro partido, encontráis inconvenientes para reconocerlo; pero todo esto son hechos innegables. Vosotros sabéis muy bien la calidad y capacidad combativa de todos los destacamentos revolucionarios de Ucrania. No en vano habéis subrayado el valor con que aquellos destacamentos han defendido nuestras conquistas revolucionarias. Pues bien: más de la mitad de ellos iban a la lucha bajo la bandera anarquista. Los jefes de destacamento Makrousov, Nikiforoba, Cheredniak, Garen, Cherñak, Luñev y muchos otros cuya relación sería demasiado prolija, son anarquistas comunistas. No hablo de mí personalmente, como tampoco del grupo al que pertenezco, sino de aquellos destacamentos y batallones voluntarios para la defensa de la revolución, los cuales han sido creados por nosotros y no pueden ser desconocidos por vuestros altos mandos de la Guardia Roja. Todo esto demuestra lo equivocadas que son las manifestaciones de usted, compañero Lenin, de que nosotros, los anarquistas, somos incorregibles y débiles en el “presente”, a pesar de que nos gusta mucho pensar en el porvenir. Lo dicho demuestra a todos, y también a usted, que nosotros, los anarcocomunistas, estamos compenetrados con el presente, trabajamos en él, y precisamente en la lucha buscamos el acercamiento al futuro, sobre el cual pensamos mucho y seriamente. Sobre ello no puede caber duda. Esto es, precisamente, todo lo contrario de la opinión que tienen ustedes de nosotros. En aquel momento miré al presidente del Comité Central Ejecutivo de los Soviets, Sverdlov, el cual había enrojecido. Lenin, desplegando los brazos, me dijo: - Puede ser que yo esté equivocado. - Sí, sí –advertí-; en este caso tiene usted estas opiniones sobre los anarquistas porque está muy mal informado de la realidad en Ucrania, y porque tiene todavía peores informaciones sobre el papel que nosotros jugamos en la misma. - Puede ser. Yo no lo niego. Todo hombre puede equivocarse y muy especialmente en una situación como en la que nos encontramos en estos momentos- dijo Lenin, terminando la conversación sobre el tema.” Por el tono, en cierto modo respetuoso, con que Lenin platicó con Majno, se podría pensar que el movimiento encabezado por este último sería, cuando menos, respetado, aunque no fomentado; pero el propio Lenin ordenó unas veces y consintió otras que el movimiento majnovista y cualquier otra manifestación anarquista fueran implacablemente aplastados. Este odio hacia el anarquismo se manifestó en forma histérica en León Trotski, que fue el real organizador de la implacable represión que sufrió el movimiento anarquista ruso. Millares de anarquistas y simpatizantes fueron aniquilados desde antes ya de la lucha que la majnovitchina sostuvo contra las fuerzas ciegas de los ejércitos bolcheviques. Tomado de la Enciclopedia Anarquista, editada en 1971 en México D.F. por el grupo Tierra y Libertad.
Registrate y eliminá la publicidad! "Borges era un genio pero no un sabio" Osvaldo Bayer Autor de textos emblemáticos como La Patagonia Trágica, opta por hablar de lo que no consiguió y lo que falta. Y se queda con la duda de si Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia, no influyó negativamente en algunos jóvenes. Por Jorge Belaunzarán - ¿Qué es un intelectual hoy? - Siempre lo he sostenido, el intelectual tiene que tener todas las libertades. Puede escribir de lo que se le da la gana, tener el estilo que se le ocurra, y creo que por eso mismo tiene una obligación. La obligación es que cuando hay injusticias en una sociedad no encerrarse en la torre de marfil, sino salir a la calle y estar en primera fila. En el futuro, después de las cosas que han ocurrido en nuestro país, en esta periferia de la represión, de la inhumanidad absoluta, de la forma en la que se trató al ser humano a través de las dictaduras militares y la desaparición de personas, el modelo de intelectual tiene que ser Rodolfo Walsh y no Jorge Luís Borges. Borges era un genio pero no un sabio. Fíjese, cuando el acepta la condecoración de Pinochet, el último, tal vez el más bajo de los asesinos uniformados de Latinoamérica, dice: "Chile, ese país con forma de espada". Nadie se había dado cuenta de que Chile tenía forma de espada, pero en su genio, Borges sí. Era muy pícaro, y quiso decir: "si tiene forma de espada está muy bien que esté gobernada por militares". En cambio si hubiera vivido, Walsh habría escrito muchas obras tan profundas como "Operación Masacre", en ese estilo absolutamente nuevo, literario histórico, histórico literario, donde todo es cierto, pero contado en otro idioma y para el público en general; nada de academicismos. -Las sociedades hacen a sus intelectuales, o los intelectuales van moldeando una sociedad. -El intelectual se va acomodando un poco a las circunstancias de los tiempos. Si Walsh viviera no seguiría con los principios de la toma del poder a través de la guerrilla, por ejemplo. Habría otro camino. Creo que sí, el intelectual también tiene que acomodarse. No en el sentido de hacerse colaboracionista del poder de circunstancia, sino de comprender los estados de la sociedad en que se encuentra. Me parece que una cosa eran los años 60 y 70 y otro es esta sociedad que tenemos pronto en el año 2010. Una sociedad con una experiencia realmente muy trágica, con grandes fracasos de las esperanzas de la democracia, sin haber vencido ninguno de los pasos que tal vez le hubiera gustado a la mayoría hacer, o ver por lo menos; este estado del agrandamiento de nuestras villas miserias, la forma como se está explotando la naturaleza sin respetarla, estas ciudades gigantescas con cada vez más tránsito de vehículos, las experiencias de un Alfonsín que deja el gobierno seis meses antes porque no puede dominar la situación económica, un peronista como Menem que hace el gobierno más -para denominarlo de alguna manera- liberal-capitalista de toda la historia argentina, un radical como De la Rúa que va a elegir al mismo ministro de economía que el peronista. ¿Qué diferencia hay en nuestra democracia? Cómo es posible que esta ciudad de Buenos Aires eligió en 1904 a Alfredo Palacios, mejor, el barrio de la Boca, al primer diputado socialista de América, y el mismo barrio 103 años después elija nada menos que a Macri, un representante de la derecha argentina en todo sentido. ¿Cómo se explica eso? A dónde ha ido el pensamiento argentino, la educación política. ¿Qué sistema tenemos? ¿Es esto democracia? No hay democracia cuando no todos los niños pueden comer. -¿Por qué diría que una generación tan inteligente como la de Walsh tardó tanto en darse cuenta de que la lucha armada no era el método a seguir? -Fueron las ideologías que profesaron ellos. No tanto Santucho (de la agrupación ERP-PRT) que realmente creyó que el ejemplo cubano iba a servir, más todavía que venía de Santiago del Estero con otra experiencia. La gran equivocación fue Montoneros, por esta doble línea del peronismo. ¿Cómo se podía confiar en Perón? El mismo John William Cook, que fue el mejor de todos, maravilloso hombre, ¿cómo creer en Perón que buscó su refugio con Franco en España, la culminación del fascismo católico?, ¿por qué no eligió Cuba? Perón estaba en la República Dominicana nada menos que con Trujillo, el peor de los dictadores, lazarillo de Estados Unidos. De la dictadura de Stroessner, un tipo de extrema derecha, se había ido a la Venezuela de Velazco, un agente de Estados Unidos; de ahí al canal de Panamá y a la República Dominicana de Trujillo. De ahí a la España de Franco. Estas realidades hay que saber reconocerlas. Tanto al peronismo como al radicalismo les faltó siempre la autocrítica, que es una de las armas de la verdadera democracia, de la democracia de base. Pero claro, cuando uno lo dice es catalogado de gorila, ¿no? La juventud peronista montonera creyó que Perón los iba a apoyar y los expulsa de la plaza. Entonces hay que pensar en ese doble juego del peronismo. Y no éramos gorilas. Siempre estuvimos contra todas las dictaduras militares, siempre desde la base. Y para cierto peronismo, sigo valiendo como gorila. El señor Roberto Basquetti me ha comparado con el Almirante Rojas y con Marcos Aguinis, y yo le he respondido que me compare con el Almirante Rojas no tiene importancia porque las diferencias son tan grandes que nadie lo cree, pero que no le voy a permitir jamás en mi vida que me haya comparado con Marcos Aguinis. -Quizás los jóvenes creyeron mucho en el peronismo porque históricamente la izquierda no había tenido una actuación muy decorosa, por decirlo de algún modo. -Sí. Pero la generación a la que pertenezco tenía otra experiencia. Por eso le hago la advertencia a Rodolfo Walsh: "¿cómo te hiciste peronista?" Yo recibí unas palizas tremendas del centro de estudiantes universitario que era peronista, comandado por un señor de la Alianza Libertadora Nacionalista a pesar de sus orígenes judíos. Pero Perón siempre tuvo la suerte de que los golpes fueron a la derecha de él. Y el socialismo se equivocó absolutamente, eso lo debo reconocer. Y ese Alfredo Palacios que fue todo una guía, un luchador por los derechos obreros y demás, termina siendo embajador de la dictadura de Aramburu. -Usted les decía que el peronismo no era el camino, y que la violencia tampoco. ¿Ellos no le respondían que usted defendía anarquistas violentos como Severino Di Giovanni? -A mí siempre me quedó el tema. Severino Di Giovanni era un hombre extraordinario. Para mí un idealista que se perdió en la violencia. Quise decir eso. Pero después supe que el ERP había tomado como libro de cabecera lo que había escrito, entonces me di cuenta de que no me había expresado fielmente. Y todavía me pregunto, porque yo veo que no...y esa pregunta me la hacen además cuando doy charlas y la gente joven me lo dice. Se ve que han creído que yo quiero levantar esos métodos y no es así. Pero digo la verdad histórica: la extrema valentía de Severino di Giovanni, su extremo idealismo, no lo llevó a nada; es decir que había que planear, y mismo los anarquistas, las cosas de otra manera. Ahí estaba la cosa. Quizás era difícil de interpretar lo mío, pero creo que en la descripción de esa vida generosa, de esas cartas de amor que son para mi las mejores cartas de amor del mundo que he leído, esos sentimientos hacia su amada, nos dice de su profundidad. Cuando hacen el atentado al banco de Boston mueren dos inocentes y él se defiende diciendo: "en la vida no hay inocentes". Y sí, en la vida hay inocentes. Los niños son inocentes, y ese viejo que levantaba quiniela era inocente, y esa chica que se iba a casar cuatro meses más adelante era inocente. Tal vez es la pregunta que nunca vamos a poder dilucidar los que combatimos siempre pero que nunca hicimos la revolución. Quizás esa sea la gran duda que me lleve a la tumba, pero no puedo pensar de otra manera. Soy un pacifista. -Hasta los 70 se creía que las condiciones objetivas para la revolución estaban dadas, y que faltaba la voluntad. Hoy las condiciones objetivas son peores que en ese tiempo, y sin embargo las condiciones subjetivas también. -Si, pero fíjese que todo esto nos ha dado un paso adelante. Por primera vez en Latinoamérica, y parece una fantasía, el pueblo de Bolivia votó un representante de los pueblos originarios. Y en casi todos los países latinoamericanos se ha votado a la tendencia socialista. En Chile, en Uruguay, en Brasil, Lugo en Paraguay, Correa en Ecuador, Chávez en Venezuela. Parece mentira. Es decir que no fue todo en vano. Así que realmente hay un cambio. Mismo lo de Kirchner es un capitalismo disimulado, y en cuestión de derechos humanos ha tenido que ceder ante el movimiento tremendo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Lo que pasa es que falta definir qué se va a hacer con la pobreza en Argentina, con los niños con hambre y con la gente sin trabajo. -Es más bien optimista -Soy optimista porque veo, paso a paso. Mismo el triunfo de Obama en Estados Unidos. Si hubiésemos escrito una novela hace cinco años con un presidente negro en Estados Unidos habrían dicho: "este hombre se fuma todas las noches para escribir". Pero el pueblo norteamericano eligió por mayoría a un descendiente de esclavos. Es increíble lo que se ha hecho, pero están ocurriendo cosas en el mundo. * Fuente:http://www.elargentino.com/nota-24396-Borges-era-un-genio-pero-no-un-sabio.html
Registrate y eliminá la publicidad! Max Stirner Johann Kaspar Schmidt (*25 de octubre de 1806 - 26 de junio de 1856), más conocido como Max Stirner fue un educador y filósofo alemán cuyas posturas profundizan en el egoísmo o solipsismo moral. Sus reflexiones filosófico-políticas sobre el individuo soberano sirven de base para al menos una parte importante del anarquismo. Biografía Infancia Nació en la ciudad alemana de Bayreuth, en el Estado alemán de Baviera el 25 de octubre de 1806. Fotografía de la casa en la que nació Max Stirner en Bayreuth. Sacada del libro "Max Stirner, Sein Leben und Sein Werk" (John Henry Mackay), de 1914. La configuración socio-política de su entorno se caracterizará en estos años por un periodo de breve estabilidad. El 12 de julio de 1806 se reunieron en París dieciséis príncipes alemanes, entre los que se encontraba el de Baviera, y firmaron el acta de la Rheinbund (o Confederación del Rin), con la que ponían fin a sus vínculos con el Sacro Imperio Romano y concretaban la alianza con el Imperio Francés. Ante tales circunstancias, Francisco II de la Casa de Austria renunció al título de emperador germanico, lo que puso fin al que se ha considerado último descendiente occidental del Imperio Romano. Hijo único de Albert Christian Heinrich Schmidt (1769-1807), un artesano de clase media-baja, fabricante de flautas, y de Sophia Elenora Reinlein (1778-1839), ambos de religión luterana. Justo a los seis meses de su nacimiento, el 19 de abril de 1807, su padre fallece de tuberculosis y en 1809 su madre se vuelve a casar con Heinrich Ballerstedt, farmacéutico de 57 años de edad de Helmstedt, deja provisionalmente a su hijo a cargo de familiares en Bayreuth, estableciéndose finalmente en Kulm, en la región de Vistula, al oeste de Prusia, donde J. K. Schmidt se reunirá con ella de nuevo en 1810. Durante la mayor parte de la infancia de Johann Kaspar Schmidt su vida estará ligada a la de la ciudad de Bayreuth donde naciera y en la que viviría sus primeros años y adolescencia, la cual se mantendrá en la Confederación del Rin, cuya existencia se prolongaría entre 1806 y 1813; también viviría en Kulm (Prusia) entre 1810 y 1819 y a la que regresará mucho más tarde y por breve tiempo hacia 1830. Hacia 1814-1815 se establece un nuevo orden en Europa. La situación en la "Confederación Germánica", una asociación de diversos estados soberanos entre los que se encuentra Baviera que surge en sustitución de la antigua "Confederación del Rin", no es particularmente buena para el libre pensamiento: la prensa y la publicidad estuvieron sometidas a una fuerte censura, las universidades fueron controladas y la actividad política disidente fue prácticamente imposible. Adolescencia En 1819, contando a la sazón con 12 años, J. K. Schmidt regresa a Bayreuth donde volverá a vivir de nuevo con unos familiares, para seguir durante siete años su interrumpida escolarización en la escuela local. Poco conocemos de esta etapa de su vida, salvo el nombre de algunos de sus tutores locales: Pausch, Kieffer, Neubig, Kloeter, Held y Gabler, bajo las enseñanzas de los cuales se formaría su educación secundaria.Durante su adolescencia empezo con tal estudio. Juventud Terminados sus estudios secundarios, empieza a estudiar filología, filosofía y teología en la Universidad de Berlín, donde coincidiría con Hegel, Schleiermacher y Marheineke, en 1826, con 20 años, continuando sus estudios en las ciudades de Erlangen (1829) y Königsberg (1829). En 1829 interrumpió sus estudios y viajó por Alemania, volviendo temporalmente a Kulm en 1830 para ocuparse de los problemas de salud mental de su madre, Sophia Eleonora. En 1832 regresa (con su madre) a Berlín y termina sus estudios allí en 1834, teniendo para entonces la edad de 28 años. Se presenta entonces a los exámenes para acceder a la docencia profesional y entre 1834 y 1835, J. K. Schmidt trabaja en prácticas sin sueldo como personal docente en el "Königliche Realschule" de Berlín; para el acceso a tal puesto escribirá una pequeña tesis, "Ueber Schulgesetze" (Las Normas de la Escuela). En enero de 1837, su madre fue confinada en el hospital de caridad "Die Charité Hospital" de Berlín. En 1837, el mismo año en que fallece su padrastro, se casa con Agnes Klara Kunigunde Butz (la hija ilegítima de la propietaria de la vivienda en la que por entonces reside en régimen de alquiler), quien morirá un año más tarde, el 29 de agosto, durante el parto del nonato hijo de ambos. Comienza a trabajar en 1839 en un colegio berlinés para señoritas de familia acomodada, frecuentando simultáneamente lugares de animada actividad bohemia e intelectual como "Café Stehely" y "Hippel's Weinstube". Ese mismo año fallecerá su madre, afectada en la última etapa de su vida por distintos trastornos mentales. Madurez Ampliación de la imagen correspondiente a Stirner en la caricatura de Friedrich Engels de una de las reuniones del grupo "Die Freien" Es por aquellas fechas cuando Johann. K. Schmidt se unió a un grupo de jóvenes hegelianos conocido como "Die Freien" (Los libres), una tertulia filosófica y política donde trabó relación con Engels y Bruno Bauer, futuro pope de la "Crítica pura o Crítica Crítica" (expresión que hizo conocida Karl Marx). Una de las muchas firmas utilizadas por Max Stirner en sus manuscritos En 1841 comienza a escribir pequeños textos de opinión para la publicación "Die Eisenbahn" (El Ferrocarril), entrando en contacto con el mundo editorial berlinés de la época y empezando a usar literariamente el pseudónimo de Max Stirner, que parece ser hace alusión a su amplia frente (en alemán, Stirn, frente). Durante el día se dedica a la educación de jóvenes burguesas y por la noche se reúne con el círculo de jóvenes hegelianos. Existen unos versos burlones de Engels sobre la actitud del joven Stirner en aquellas veladas: "Mirad a Stirner, miradlo, el tranquilo enemigo de toda coacción. Por el momento bebe todavía su cerveza, pronto beberá sangre como si fuera agua". Cuando los otros lanzan su grito salvaje "abajo el rey", enseguida completa Stirner "abajo también la ley". En 1842 aparece en Colonia, "Rheinische Zeitung" (La Gaceta Renana), formada por Heinrich Bürgers, Hess, Marx, Bruno Bauer, Köppen y Stirner. Pero tiempo después este círculo se escinde en dos tendencias. Los del grupo de Marx, Rouge y Hess, marcan distancia con respecto a Hegel y los segundos con los Bauer y la Liga de Los Libres: Mayen, Buhl, Köppen, Nauwerk y Stirner, que piensan en la revolución de las conciencias a través de una crítica negativa, de carácter ateo y carente de reglas. Tuvo un segundo matrimonio con Marie Dähnhardt, con quien se casa en ese mismo año, pretendiendo una especie de imitación del matrimonio de la escritora George Sand, por sus costumbres liberales, coincidiendo con el momento en que empieza a escribir pequeños artículos y ensayos para varias publicaciones periódicas, aparte de las ya citadas "Die Eisenbahn" (1841-1842) y "Rheinische Zeitung" (1842) durante el periodo en el que ésta era dirigida por Karl Marx, aparecerán textos de Stirner también en "Leipziger Allgemeine Zeitung" (1842), ó "Berliner Monatsschrift" (1843), así por ejemplo, "Das unwahre Princip unserer Erziehung, oder Humanismus und Realismus" (El falso principio de nuestra educación, o Humanismo y Realismo), "Kunst und Religion" (Arte y religión), todos ellos de 1842, ó "Einiges Vorläufige vom Liebesstaat" (Algunos comentarios provisionales sobre el Estado basado en el amor), de 1843. A principios del mes de octubre de 1844, contando con treinta y ocho años, y coincidiendo en el tiempo con su renuncia al trabajo como tutor en el colegio femenino, aparece su obra más importante y peor comprendida "Der Einzige und sein Eigentum" (El Único y su Propiedad )[1], una especie de diario pleno de lógica rigurosa y de claro estilo, en el cual desarrolla un resumen del movimiento de la izquierda hegeliana durante los años 1843 y 1844, rechazando toda integración política y social del individuo, pues consideraba que entidades como el Estado, la sociedad o las clases eran meras abstracciones sin contenido real. En cambio, defendía el egoísmo radical del yo empírico y finito, desligado de cualquier codificación moral, como verdadera realización del individuo. El 28 de octubre el libro es censurado y secuestrado por el Estado, lo que aumenta el interés popular sobre el mismo. Poco después se retira la censura, permitiendo de nuevo su venta. La celebridad le duró poco. Decadencia Stirner escribe varios ensayos en respuesta a las críticas desarrolladas por distintos autores a su libro Der Einzige und sein Eigentum. Los primeros, agrupados bajo el nombre de Recensenten Stirners (Críticos de Stirner), una serie de réplicas a Feuerbach, Szeliga y Hess, publicadas en Wigand's Vierteljahrschrift en 1845. En 1846, tras cuatro años de matrimonio experimental, se separa de Marie Dähnhardt, y continúa con las contestaciones a sus críticos, así «Die Philosophischen Reaktionaere» («Los reaccionarios filosóficos»), réplica a Kuno Fischer (1824-1907), en el quinto volumen de Epigonen de Wigand, en 1847, año en el que también traduce y publica en alemán algunos trabajos de economía, como Traité d'Economie Politique del francés Jean-Baptiste Say y The Wealth of Nations, del británico Adam Smith. No participará de la Revolución alemana de 1848, pero posteriormente, en 1852, publica la primera parte de Geschichte der Reaktion (Historia de la reacción), obra en la que trata precisamente los recientes sucesos. Intentó montar un negocio y fracasó, quedando reducido a la indigencia y en 1853 pasa pequeñas temporadas en la cárcel por deudas económicas (del 5 al 26 de marzo de 1853 y del 1 de enero al 4 de febrero de 1854). Muere en 1856 y el Registro Civil anota a propósito de su fallecimiento: "Ni madre, ni mujer, ni hijos". Impacto y prolongación de su obra La obra de Stirner pasa entonces años silenciosos. Hacia los años 70, el filósofo Friedrich Wilhelm Nietzsche lee su obra, que le influirá en algunas de sus posteriores etapas sin que sin embargo lo cite jamás como fuente, desarrollando la obra de Nietzsche, a pesar de la influencia reconocible, una postura distinta de la que toma Stirner. Los comentarios que en este período provoca no son, por otra parte, particularmente positivos; así por ejemplo, Karl Robert Eduard von Hartmann comenta en su obra "Die Selbstzersetzung des Christentums und die Religion der Zukunft" de 1874, a propósito del egoísmo rebelde a toda regla y sobre el ensayo de Stirner: Esta obra, más rica en ideas que las obras completas de este célebre filósofo, es, por la locura carnavalesca de sus resultados perfectamente lógicos, la prueba indirecta más brillante de la imposibilidad de fundar la ética sobre la base del individualismo y de la necesidad de buscar esta base en el monismo. Se ha fraguado contra este libro la conspiración del silencio hasta en los círculos más liberales, y todos se han cubierto el rostro con afectada indignación; pero el secreto terror que se echa de ver en este modo de obrar, prueba tan sólo que no se ha sabido encontrar el punto vulnerable del incómodo adversario, o que se ha retrocedido ante la necesidad de ceñir las solas armas con las cuales se puede herir al egoísmo en el corazón, el monismo y el pesimismo. Primer redescubrimiento En 1882 aparece una segunda edición de la principal obra de Stirner, "Der Einzige und sein Eigentum" de la mano de Otto Wigand. Uno de sus primeros lectores de este período será el médico y escritor alemán Oskar Panizza, quien en 1895 escribe un ensayo bajo la influencia de la filosofía de Stirner, "Der Illusionimus und die Rettung der Persönlichkeit", dedicado de hecho “a la memoria de Stirner”. A partir de 1893 se publicarán varias ediciones de la obra de Stirner por parte de Reclams Universalbibliothek. En 1896 empieza a publicarse en Alemania el periódico "Der Eigene", de la mano de Adolf Brand (1874-1945), que recogerá en sus primeros números el legado intelectual de Stirner, si bien a partir de 1898 pasará a dedicarse principalmente a la defensa de los derechos de los homosexuales. La obra despierta de nuevo un breve interés, prueba de ello por ejemplo son las primeras traducciones, la primera al francés en 1899 por Robert L. Reclaire, seguida en 1900 de la segunda de Henri Lasvignes y en 1901 la primera al español, realizada por Dorado Montero (año en el que también aparece la tercera edición alemana de Wigand), a las que siguen las primeras traducciones al italiano de Ettore Zoccoli. Tras la muerte del filósofo alemán Nietzsche en 1900 se plantea desde distintos autores la paternidad última de algunas de las ideas atribuidas al mismo. Un contemporáneo a los hechos, Hartmann, argumentará que Nietzsche habría conocido la obra de Stirner, pues en su "Segunda Consideración Intempestiva", "Vom Nutzen und Nachtheil der Historie für das Leben" (Sobre la utilidad y los perjuicios de la historia para la vida), 1874, había criticado exactamente aquellos pasajes de la obra de Hartmann en los que se rechazaba explícitamente la filosofía de Stirner. Hartmann resalta además el paralelismo de ciertos pensamientos, y plantea entonces la pregunta de por qué Nietzsche, si bien conoció la obra de Stirner (las investigaciones de Franz Overbeck mostraron que en 1874 Nietzsche prestó a su alumno Baumgartner la obra de Stirner, sacada de la Biblioteca de Basilea, y posteriormente otros muchos testimonios incidirían en la misma dirección) y su influencia se proyecta reconocible en ciertos pasajes pese a la deformación nietzschiana, sin embargo lo silenció sistemáticamente. En 1902 muere la ex-esposa de Stirner, Marie Dähnhardt, quien tras la ruptura de la pareja se convierte al catolicismo y se instala en Londres. En 1903 se crea en Alemania la sociedad homosexual "Gemeinschaft der Eigenen", inspirada parcialmente en algunos principios ideológicos stirnerianos y en la que participan Adolf Brand y el escritor John Henry Mackay, entre otros. Pedro González Blanco publica una segunda traducción al español en 1905, un año después aparece la primera traducción y edición en ruso, al inglés la hará Steven T. Byington, editada por Benjamin R. Tucker en 1907, el mismo año en que aparece la segunda edición en ruso, al italiano en 1909 y al sueco en 1910. En un punto tan distante geográfica y socialmente de los principales focos de difusión de su obra como Rusia, aparece de nuevo la sombra de Stirner por la misma época y coincidiendo con la traducción y edición de su principal ensayo en ruso; concretamente de la mano del poeta y escritor Pável Dimítrievich Turchanínov (más conocido por su seudónimo, Lev Tchernyi), quien escribe en 1907 la obra, "Nóvoe napravlénie v anarjizme: assotsiatsiónnyi anarjizm" (La nueva dirección anarquista: anarquismo asociacional), publicada ese mismo año modestamente en Moscú, y reeditada en Nueva York en 1923. Paralelamente, surge en EE. UU. un grupo de escritores que se arremolinan en torno al periódico Liberty (1881-1908), como Benjamin R. Tucker, Dora Marsden o George Schumm que desde planteamientos individualistas impregnados del liberalismo ambiental asumen posturas cercanas a la stirneriana, algunos de los cuales también escribe para los periódicos Egoism (1890-1897), The Freewoman (1913), The New Freewoman (1913) o The Egoist (1914). Cabe citar el ensayo de James L. Walker, "The Philosophy of the Egoism" (La filosofía del egoísmo), publicada en 1905, como un continuador potencial de la corriente stirneriana. A este redescubrimiento de su obra colabora notablemente el poeta y escritor británico-escocés J. H. Mackay, quien entre 1889 y 1933 se esforzará en su divulgación y escribirá además su primera biografía, destacando de su producción quizá textos como "Die Anarchisten" (Los Anarquistas) de 1891, la edición de lujo de "Der Einzige und sein Eigentum" de 1911, "Max Stirner, Sein Leben und Sein Werk" (Max Stirner, su vida y su obra), de 1914 y "Der Freiheitsucher" (Los buscadores de libertad), de 1921. El escritor alemán Bruno Traven editará entre 1917 y 1919 una revista dedicada a la difusión de la filosofía stirneriana, Der Zielgelbrenner. El impacto de su obra se deja sentir durante estos años en los anarcoindividualistas franceses (Émile Armand, Albert Libertad, Georges Palante) y españoles (Federico Urales, Miguel Giménez Igualada). Una de las últimas reediciones destacables de este período será la edición en español de "Der Einzige und sein Eigentum" de 1937 de Miguel Giménez Igualada. Segundo redescubrimiento Tras la II Guerra Mundial se produce un lento y progresivo redescubrimiento de la figura y obra de Stirner. Más avanzados en el tiempo podemos citar a Sidney E. Parker, quien entre 1963 y 1993 edita y publica una serie de periódicos: "Minus One", "Egoist", y "Ego", recogiendo y ampliando las tesis stirnerianas. Influyó también en algunos de los autores de la Internacional Situacionista (1957-1972), y de manera más o menos determinante en muchos otros, como el escritor absurdista Albert Camus o el filósofo Horst Matthai Quelle. También otros autores, como el estadounidense Saul Newman o los alemanes Bernd A. Laska y Sabine Scholz han colaborado en la recuperación del pensamiento de Stirner en los años finales del siglo XX y primeros del XXI, principalmente en el marco de iniciativas como el grupo Max-Stirner-Archiv Leipzig y otros. Filosofía La principal obra de Stirner, El único y su propiedad, aparece por primera vez en Leipzig en 1844. El desarrollo de su filosofía, no obstante, se remonta a una serie de artículos que aparecerán poco antes de esta obra central, más específicamente El falso principio de nuestra educación, o Humanismo y Realismo (1842), Arte y religión (1842) y Algunos comentarios provisionales sobre el Estado basado en el amor (1843), en los que empieza a perfilar un cierto hedonismo psicológico o utilitarismo individualista basado en una moral egoísta. La argumentación de Stirner explora y extiende los límites de la crítica hegeliana que el autor dirige especialmente a sus contemporáneos (principalmente a sus colegas, los jóvenes hegelianos, como Ludwig Feuerbach) seguidores de ideologías populares, tales como el nacionalismo, estatismo, liberalismo, socialismo, comunismo y humanismo. Stirner comienza afirmando que el centro de toda reflexión, y aun de toda realidad , es el hombre. Sin embargo, no se trata del hombre en general, ni del representante de una Humanidad abstracta, sino del individuo, de "mí mismo" en cuanto "yo" único. El "Único" es único no porque esté relacionado con nada, sino más bien porque él, y sólo él, es el fundamento de toda relación posible. Todo lo que me une a otros, o todo lo que tengo en común con otros, es sólo relativo respecto al carácter absoluto de "mi" unicidad. En suma, la unicidad no parece ser en Stirner ausencia de relación, sino que la relación es ausencia de unicidad. Es uno de los primeros filósofos en negar todos los imperativos, todas las exigencias morales, haciendo apología del poder individual limitado solo por sí mismo (su unicidad), dejándolo todo a su responsabilidad y competencia. Stirner no le puso un nombre claro a su doctrina respecto al Estado, el Derecho y la propiedad, pero con el tiempo se consideró a ésta dentro del egoísmo moral, corriente ligada al anarcoindividualismo y en muchos sentidos, precursora del existencialismo. Autores cercanos o con afinidades Se puede considerar a Soren Kierkegaard como uno de los pensadores más cercano a J. K. Schmidt, y uno de los exponentes del egoísmo a pesar de su cristianismo. En el existencialismo ateo de Jean Paul Sartre se pueden encontrar parciales afinidades con el que de manera vaga pero precursora representa Stirner. Citas * Yo he basado mi causa en nada. Fuente: El único y su propiedad. * Yo no soy Nada, en el sentido de vacío; pero soy la Nada creadora, la Nada de la que mi Yo creador lo crea Todo. Fuente: El único y su propiedad. * Lo divino es la causa de Dios; lo humano, la causa del hombre. Mi causa no es divina ni humana, no es ni lo Verdadero, ni lo Bueno, ni lo Justo, ni lo Libre, es lo mío, no es general, sino única, como Yo soy Único. Fuente: El único y su propiedad. * Yo recibo todo del Estado. ¿Puedo tener alguna cosa sin permiso del Estado? No, todo lo que podría obtener así, me lo arrebata advirtiendo que carezco de títulos de propiedad: todo lo que poseo lo debo a su clemencia. La burguesía se apoya únicamente en los títulos. El burgués sólo es lo que es, gracias a la benévola protección del Estado. Tendría que perderlo todo si el poder del Estado llegara a desplomarse. Pero, ¿cuál es la situación del desposeído en esta bancarrota social del proletariado? Como todo lo que tiene, y lo que podría perder, se escribe con un cero, no tiene para ese cero ninguna necesidad de la protección del Estado. Por el contrario, sólo puede ganar si esa protección llegase a faltar a los protegidos. Fuente: El único y su propiedad. * Los obreros disponen de un poder formidable y cuando lleguen a darse bien cuenta de él y se decidan a usarlo, nada podrá resistirles. Bastará que cesen todo trabajo y se apropien de todos los productos de su trabajo, que los consideren.y los gocen como propios. Éste es el sentido de los motines obreros que vemos estallar casi por todas partes. o Fuente: El único y su propiedad. * ¿Cómo podéis ser verdaderamente únicos, si existe en vosotros la menor huella de dependencia, la menor cosa que no sea Vosotros y nada más que Vosotros? ¡Mientras permanezcáis encadenados unos a otros, no podréis hablar de Vosotros en singular, mientras os una un lazo, seguís siendo un plural; de vosotros doce hacéis la docena, mil formáis un pueblo y algunos millones la Humanidad! Fuente: El único y su propiedad. "El único y su propiedad", Versión Online:http://www.quijotelibros.com.ar/anarres/El%20%DAnico%20y%20su%20propiedad%20de%20Utop%EDa%20Libertaria.pdf Fuente:http://es.wikiquote.org/wiki/Max_Stirner http://es.wikipedia.org/wiki/Max_Stirner Bamahia is watching you!
Ergueta, el profeta crapuloso Jorge B. Rivera ROBERTO ARLT construyó, con la figura paradigmática del boticario Ergueta, uno de los personajes más inquietantes de Los siete locos y Los lanzallamas, y al propio tiempo esbozó la síntesis impecable y heterodoxa de una "teología rea" que pretende descender a los "lugares de perdición" para salvar almas. Impostor o iluminado, Ergueta es un personaje que resiste todavía al "fin de la Historia", imponiéndole su personal sello apocalíptico. Ergueta, el boticario místico y crapuloso, debuta en Los siete locos negándole a Erdosain el dinero que lo salvaría de la humillación y de la cárcel, y lo hace con un bocadillo antológico: "Te pensás que porque leo la Biblia soy un otario?". Sórdido, fraudulento y entregado compulsivamente a la concupiscencia, el boticario Ergueta se casará por espíritu de escándalo con "la Coja" (la ramera bíblica de los profetas menores), fantaseará la revelación por parte de Jesús de una martingala infalible, y descubrirá, en la lectura de la Biblia, su destino póstumo de predicador en el mundo de los ladrones, los cafishios y las prostitutas, convirtiéndose en uno de los "locos" ejemplares del universo diseñado por Arlt entre 1927 y 1931. La sociedad porteña de los años '20 -más trabajada por los patrones del laicismo positivista, o en todo caso por la tradición mística y a la vez racionalista de la Iglesia Católica-era quizá menos rica en "fronterizos iluminados" como Ergueta, un tipo de ocupante del espacio cotidiano que ahora se hizo más frecuente (y previsible) con la expansión misional de las "iglesias electrónicas", las sectas e inclusive el novedoso ingreso de la cita bíblica en el lenguaje político argentino (como lo ha demostrado Menem con llamativa abundancia). Pero si Arlt no contaba hacia 1927-31 con un contexto más generoso en figuras "místicas" exacerbadas y atípicas como la de Ergueta (aunque en uno de los pasajes de Borrador de memorias su amigo Nalé Roxlo afirma haber conocido al genuino modelo del boticario), tenía en cambio a su disposición un marco literario en el que abundaban los componentes básicos del personaje y de su mundo. El intertexto cultural de Ergueta pueda construirse, razonablemente, con la visión de los réprobos y escarnecidos por la sociedad que construyó Almafuerte en poemas como "Cristianas", "Jesús", "Conflteor Deo", "El Misionero", etc., sino bastasen las anécdas de su propia vida y las evidencias de una "religiosidad" ambigua marcadas por su impronta. A esa coloratura heterodoxa pertenece asimismo un personaje complejamente anárquico y a la vez "evangélico" como el Fernando Monsalvat de Nacha Regules (1919), de Manuel Gálvez, con su voluntad sentimental y recalcitrante de salvar a la "caída" (aunque Ergueta, comparado con Monsalvat, es auténticamente un monstruo); o las atmósferas ideológicas de textos de Enrique Méndez Calzada como "Jesús en Buenos Aires" (1922) o "Y volvió Jesús a Buenos Aires" (1926), en los que se juega -como en el relato sobre el Gran Inquisidor incluido por Dostoyevski en Los hermanos Karamazov- con la idea del carácter subversivo, o meramente estéril, del regreso de Jesús a una tierra resignada a la muerte del espíritu protesta, de la dignidad humana y del sentido de justicia. Se podrían agregar a este hipótetica trama (la trama en la que los lectores contemporáneos de Arlt podían reconocer señales comunes), algunos rasgos de los mundos literarios "margínalistas" que estaban construyendo por entonces escritores como Raúl y Enrique González Tuñón, Nicolás Olivan, Armando Discépolo, Juan Pedro Calou y los "pietistas" de Boedo, que trabajaban precisamente con los patrones efectistas de la redención de los desplazados de la vida, en una línea en la que Ergueta podía ser considerado como una superfetación aberrante pero no imprevisible. LA RECONSTRUCCION DEL TEMPLO. Acorazado tras la respetabilidad pequeño burguesa, Ergueta dará libre curso, sin embargo, aun imaginario dominado por el juego compulsivo, la borrachera y la orgía lupanaria, además de la violencia patoteril y el desprecio por la humillación de los otros. Es, en todo caso, un pecador asediado por los "enemigos del alma", que encontrará o fraguará una vía de iluminación en la lectura de la Biblia. Siempre al borde de la impostura y la furbería, Ergueta parece leer sólo una de las líneas del libro: la línea profética y apocalíptica que se ocupa casi exclusivamente de señalar y contabilizar los signos de la culpa y de su posible expiación penitencial. Frente a las alternativas mágicas y conspirativas de personajes como Erdosain, el Astrólogo, Barsut, el Rufián Melancólico, Hipólita o el Buscador de Oro, Ergueta trata de oponerse a lo incognoscible de la existencia humana y de la Historia mediante dos mecanismos de salvación providenciales: la martingala para ganar en la ruleta que supuestamente le ha revelado Jesús (esto es, La abolición del azar a través de una "ley de sincronismo estático".) y el lenguaje predictivo de los profetas bíblicos, que es otro de los modos de conjurar las incógnitas del porvenir. Ergueta, gran mistificador y tal vez santo, quiere ganar en la ruleta para viajar a Palestina y reconstruir el Templo de Salomón (uno de los temas recurrentes de los profetas), pero la impostura mística de la martingala infalible se derrumba cuando pierde todo su dinero en el Casino de Montevideo y enloquece. Sólo le quedan entonces la locura y la coartada mistificatoria de la jerga profética, que pretende sobreimponer al mundo de la "mala vida", para el que reserva el estilo canallesco de su predicación "rea". LA CONSPIRACION DE DIOS. Ergueta, como su fecundo creador, lee y cita la antigua versión protestante de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, la clásica Biblia de 66 libros que distribuía la Sociedad Bíblica en los países de habla hispana. Con ese texto de sabor arcaico a mano, el boticario se enfrasca en los Hechos de los Apóstoles y se identifica con los peregrinajes de San Pablo -"un tira, un perro, como son los de Orden Social"-, a quien percibe como un espejo en el que se reflejan sus futuros trabajos de predicación. Su confidente ocasional en la quinta de Témperley es Bromberg, el Hombre que vio a la Partera, otro descarriado "lector" de la Biblia de su misma calaña, y es a él -simétrico con su podredumbre y sus delirios místicos- a quien le confía la inminencia de su misión de profeta dispuesto a salvar "a los turros, a las grelas, a los chorros, a los flacas". En medio de sus oraciones, Ergueta se pregunta si su cometido debe comenzar verdaderamente en los "parajes de perdición", y en esos momentos de duda y tribulación se imagina entrando en un cabaret de la calle Corrientes para transmitir en su sermón "el alma triste de las palabras". Al Hombre que vio a la Partera trata de conmoverlo con la imagen del Jesús "linyera" que recorre los caminos, y ante la pregunta del otro sobre la existencia de Dios le dice: "¿Qué sería de la tierra si los hombres supieran que Dios no existe?". Jesús, sostiene Ergueta, debe haber pensado lo mismo, pero "contemplando la infinitud del dolor humano", se tiró de cabeza a la idea de Dios. Ergueta -que goza con el sentido espectacular del pecado- insiste en la inminencia de los tiempos terribles, los días de sangre y congoja sobre los que habla la Biblia, y para ello se apoya en grandes profetas como Jeremías (Jer., 1, 13-14) y Ezequiel (Ez.,7,12 y 7,25). mientras extrae la idea de Hipólita como "la Coja" de Oseas, Sofonías y Miqueas (Os. 1,2; Sof. 3, 19 y Mi. 4,6-7), tres profetas menores que predican contra los abusos e injusticias de los ricos y anuncian la restauración mesiánica. En una conversación con Barsut el boticario cita maliciosamente versículos del Deuteronomio (Deut., 13, 2 y a 13,5) y luego, como si fuese realmente un escriturista consumado, menciona la parábola de San Lucas sobre el vino nuevo en odres viejos (Le. 5,36-37). A propósito del Astrólogo -quien le ha sugerido a Barsut la conversión penitencial- recuerda la prescripción de Jeremías de vestir de saco para reforzar la aridez de la mortificación (Jer. 4,8), anticipando la desnudez de su propia imagen final. A esta altura parece claro que Arlt volcó en la construcción de Ergueta cierta heterodoxa "teología de los caídos", que en su tiempo circulaba abundantemente por la literatura, quizá por su poderosa sugestión paradojal: la que se apoya en la idea evangélica y antifarisaica-presente en los textos de Mateo, Marcos y Lucas- de la preferencia de los pecadores en el plan de la salvación,-exacerbada por la identificación de éstos como el mundo abatido y crapuloso de los rufianes, las prostitutas y los ladrones (la famosa "hez de la tierra".), y condimentada, en su caso, por la apelación a un lenguaje que intenta traducir al caló del ambiente los términos específicos del lenguaje bíblico. Es imposible pensar, conociendo su espíritu de provocación e irreverencia, que Arlt pudiese sustraerse fácilmente a la tentación de trasfundir el sabor añejo de la versión Reina-Valera en los moldes de ese lenguaje canallesco que ejercita con infalible precisión su personaje, máxime cuando lo autorizaba literariamente una tradición temática y una estética de lo marginal que de diferentes maneras abonaban Villon, Quevedo, Dostoyevski, Tolstoy, Philippe, Almafuerte y sus amigos más entrañables. Ergueta, gran pecador pero a la vez gran constructor de escenografías efectistas y apocalípticas, se deja fascinar indudablemente por el Dios bíblico que anuncia la destrucción de los tiempos y el fin de la Historia. Todas sus citas tienen el élan de la condena escatológica, más que el aura evangélica de la justicia, la misericordia y la caridad (como suele ocurrir con los santos auténticos). En su búsqueda agónica de la purgación final, Ergueta parece descuidar deliberadamente la práctica de la conciencia moral y de sus valores, y por eso queda esencialmente atrapado en sus actos por las redes de la insinceridad y la deslealtad. En las mallas conspirativas del Astrólogo, sin embargo, concluye por ser un miembro lateral, porque astutamente su "iluminación" lo coloca en un plan de condena y salvación del hombre aún más ambicioso: el del propio Dios. Aca tienen los "7 locos" y los "Lanzallamas", no sean ratas y lean. Los 7 locos: Los lanzallamas:
Escuelas Anarquistas. Entre el anarquismo utilitarista de William Godwin, el mutualismo de Pierre-Joseph Proudhon, el egoísmo de Max Stirner, el anarcocolectivismo de Mijaíl Bakunin, el individualismo radical de Benjamin Tucker o el comunismo libertario de Piotr Kropotkin, las escuelas del pensamiento anarquista en la filosofía política y económica son variadas, con varios puntos de vista diferentes de lo que una sociedad sin gobierno debería ser. A continuación se ofrece una visión de las características de las diferentes escuelas anarquistas según su aparición en el tiempo. Anarquismo individualista Benjamin Tucker, anarquista individualista estadounidense del siglo XIX El anarquismo individualista o anarcoindividualismo es una tradición filosófica que habitualmente, pero no necesariamente, se opone al colectivismo. Tiene un fuerte y particular énfasis en la autonomía del individuo y la visión de la sociedad como unión de individuos. Económicamente los anarquistas individualistas tienden a favorecer el mutualismo, sistema de libre mercado entre productores y a rechazar la propiedad privada lockeana considerando en su lugar la pequeña propiedad basada en la ocupación personal. Los individualistas europeos han sido William Godwin, Max Stirner, Han Ryner, Émile Armand, incluso Federico Urales. El norteamericano Henry David Thoreau también representa a esta corriente. A Pierre Joseph Proudhon algunos autores lo consideran individualista y otros en un punto intermedio entre el individualismo y el colectivismo. Las principales figuras que ayudaron en la comprensión de la tradición individualista estadounidense incluyen a Josiah Warren, Benjamin Tucker, Lysander Spooner, Ezra Heywood y Victor Yarros, quienes también se enfocaron en temas como el feminismo y el amor libre, adelantádose por varias décadas a la luchas por libertad en estas esferas. La anarquista individualista Voltairine de Cleyre se inició como anarquista en el círculo de Benjamin Tucker y luego participó en los eventos de Haymarket. Entre los anarcoindividualistas contemporáneos se encuentran Robert Anton Wilson, James J. Martin, Joe Peacott, Kevin Carson, Keith Preston, y Larry Gambone. Anarcocolectivismo Mijaíl Bakunin, anarquista ruso y téorico del anarcocolectivismo El anarcocolectivismo es una corriente de pensamiento anarquista acerca de la economía, que se considera parte del anarquismo societario. Fue defendido por Mijaíl Bakunin, Guillaume o Ricardo Mella. Afirma que el productor debe recibir el producto íntegro de su trabajo. Se guía por la máxima de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus méritos. La propiedad de los medios de producción, distribución y cambio debe ser social y administrada por los propios trabajadores reunidos en pequeñas asociaciones por afinidad, las que a su vez estarían confederadas. Pero este sistema federal debe dejar, según los colectivistas, autonomía a las asociaciones que autogestionan los medios de producción. Comunismo libertario Piotr Kropotkin, uno de los principales teóricos del comunismo libertario El comunismo libertario o anarcocomunismo forma parte como el anarcocolectivismo del anarquismo societario, pero se diferencia de aquél en que hace un gran énfasis en la colectivización voluntaria de los frutos del trabajo. Se guía por la máxima de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades. La conferencia de Florencia de la Federación de la Internacional, Carlo Cafiero, Errico Malatesta, Andrea Costa y otros ex-mazzinianos formularon los principales estatutos del comunismo libertario: "La Federación Italiana de la Internacional considera que la colectivización de la propiedad de los productos del trabajo como el complemento necesario para el programa collectivista...". Cafiero apunta, en Anarchie et Communisme, que la propiedad privada en los productos del trabajo llevará a la desigual acumulación de capital, y por lo tanto a la indeseable diferencia de clases. Anarcosindicalismo La bandera rojinegra, proviniente de las experiencias de los anarquistas en los movimientos laborales, está particularmente asociada al anarcosindicalismo El anarcosindicalismo es el ala anarquista del movimiento sindical. Se vio fuertemente influenciado por el sindicalismo revolucionario de tal manera que en muchos países ambos conceptos se utilizan como prácticamente sinónimos. La pretensión del anarcosindicalismo es el fin del sistema de salarios y la abolición de la propiedad privada, las cuales se cree que conducen a la división de clases. Funciona a través de sindicatos que se basan en los principios de la asociación voluntaria, la ayuda mutua, la acción directa, la autogestión y el federalismo. La solidaridad obrera es la creencia de que todos los trabajadores, sin importar que raza, género, o grupo étnico, están en una situación similiar frente a sus jefes. Además, dentro del capitalismo, cualquier ganancia o pérdida hecha por algunos trabajadores en su relación con los jefes eventualmente terminará impactando a todos los trabajadores por igual. Por lo tanto, para poder ganar liberación, todos los trabajadores deben apoyarse mutuamente en su lucha contra los jefes. Los anarcosindicalistas sólo creen en la acción directa, o sea, acción designada directamente para enfrentar un problema. La acción directa puede variar desde la tradicional huelga hasta el sabotaje activo. Además, los anarcosindicalistas creen que las organizaciones obreras —las organizaciones que luchan en contra del sistema de sueldos y quien en la teoría anarcosindicalista, eventualmente formarían las bases de una nueva sociedad— deben ser autogestionadas. Ellas no pueden tener jefes o "negociadores" sino que los propios trabajadores tienen que tomar decisiones sobre aquellos asuntos que les afecten directamente.
Registrate y eliminá la publicidad! Severino di Giovanni (1901-1931) Infancia y Juventud Di Giovanni nació el 17 de marzo de 1901 en la región de los Abruzzos, Italia, a 180 kilómetros del este de Roma. Durante su infancia se vio fuertemente impactado por las imágenes de posguerra (Primera Guerra Mundial): hambre, pobreza y soldados mendigando en las calles. Severino empezó a rebelarse desde pequeño a cualquier tipo de autoridad. Autodidacta, en Italia ejerció de maestro sin título y tipógrafo. Se inició de joven en las ideas anarquistas con lecturas de Bakunin, Malatesta, Proudhon, Kropotkin y Eliseo Reclus. A la edad de diecinueve años quedó huérfano y en 1921 -a los veinte años- se entregó por entero a la militancia anarquista. En 1922 el fascismo de Mussolini se impuso en Italia y la censura y las persecuciones a los anarquistas obligaron a Severino a exiliarse con su familia a la Argentina. Argentina Llega a Buenos Aires en la ultima gran oleada de inmigrantes italianos, en su mayoría gente muy pobre y analfabeta. A ellos dirigiría Severino la mayor parte de su propaganda política y escritos, principalmente a través su diario más célebre 'Culmine', que escribía durante las noches ya que trabajaba como tipógrafo u obrero durante el día. Fue un momento propicio a que muchos otros anarquistas italianos se organizaban en Argentina, siendo el país sudamericano donde las ideas libertarias más se propagaron. Los eventos retratados en La Patagonia Rebelde, película basada en el libro de Osvaldo Bayer, muestran la respuesta del gobierno a los insurgentes: la masacre. Di Giovanni también participa y protesta en actos en solidaridad por el arresto y homicidio de Sacco y Vanzetti en 1927. Gran parte de su estadía la paso prófugo, debiendo mudarse continuamente de un lugar a otro del país con su familia para evitar ser apresado. Culmine Periódico anarquista. Lo comenzó en agosto de 1925. Así sintetizaba Di Giovanni el objetivo de 'Culmine': * Difundir las ideas anarquistas entre los trabajadores italianos * Contrarrestar la propaganda de los partidos políticos seudorevolucionarios, que hacen del antifascismo una especulación para sus futuras conquistas eleccionarias. * Iniciar en el medio de los trabajadores italianos agitaciones de carácter exclusivamente libertario para mantener vivo el espíritu de aversión al fascismo. * Interesar a los trabajadores italianos en todas las agitaciones proletarias de Argentina. * Establecer una intensa y activa colaboración entre los grupos anarquistas italianos, los compañeros aislados y el movimiento anarquista regional. Acción y bombas Di Giovanni no se quedó en la teoría y los panfletos y no fueron sus escritos los que lo volvieron famoso sino su accionar violento. Él creía que era necesaria la 'revolución violenta' como se puede comprobar en este extracto del ultimo mensaje que escribió en su celda pocas horas antes de ser asesinado: [...]No busqué afirmación social, ni una vida acomodada, ni tampoco una vida tranquila. Para mí elegi la lucha. Vivir en monotonía las horas mohosas de lo adocenado, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir , es solamente vegetar y transportar en forma ambulante una masa de carne y de huesos. A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita del brazo y de la mente. Enfrente a la sociedad con sus mismas armas, sin inclinar la cabeza, por eso me consideran, y soy, un hombre peligroso. Dentro de los atentados terroristas asociados a él se encuentra una bomba en un banco y otra en el consulado italiano en Buenos Aires donde murieron varios civiles inocentes por accidente, lo que provocó gran parte de la antipatía del resto de los grupos anarquistas y su condena en los periódicos. También participó en robos e hirió severamente a un policía desfigurándolo de un tiro en la cara. El mayor robo del que participó fue a un camión pagador por 286.000 pesos, lo que le permitió realizar su sueño de abrir su propia imprenta. Captura y muerte En su ultimo panfleto Di Giovannni escribió: `Sepan Uriburu y su horda fusiladora que nuestras balas buscarán sus cuerpos. Sepa el comercio, la industria, la banca, los terratenientes y hacendados que sus vidas y posesiones serán quemadas y destruidas´´. Esa fue la gota que colmó el vaso. A las pocas horas de su detención se dictaminó su sentencia y fue fusilado el día siguiente, el primero de febrero de 1931. Pocas horas antes de ser fusilado pide un café dulce desde su celda. Lo rechaza al probar el primer sorbo: "Pedí con mucha azúcar... No importa, será la próxima vez´" dice con humor ácido. Muere fusilado al grito de Evviva l'Anarchia! (Viva la Anarquía!). Severino reposa actualmente en el Cementerio de la Chacarita. ..."Cuando este muerto Amèrica Scarfò le llevarà Flores, y cuando todos estemos muertos, muertos, Amèrica Scarfò nos llevavara flores"... R.G.Tuñon. Recomiendo a aquel que le interese el tema, que lea el libro: "Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Severino_di_Giovanni <a href="http://ads.us.e-planning.net/ei/3/46bb/f9cfaf75666c1c8a?it=i&rnd=$RANDOM" target="_blank"><img width="728" height="90" alt="e-planning.net ad" src="http://ads.us.e-planning.net/eb/3/46bb/f9cfaf75666c1c8a?o=i&rnd=$RANDOM" border=0></a>

Roberto Arlt. La terrible sinceridad Roberto Arlt de Aguafuertes porteñas. Me escribe un lector: "Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz". Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería, quizá, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparate me pregunta. Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad. Ser sincero con todos , y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede sólo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo. No mire lo que hacen los demás. No se le importe un pepino de lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra la pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente: -¿Soy sincero conmigo mismo? Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharán sus ropas, y ... usted se salvará. Me dirá usted: "¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?" ¡Qué se le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque se suba a una montaña, no verá un centímetro más lejos de lo que le permita su vista. Pero, escúcheme bien: el día que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y ese día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espiritualmente, créalo. Me dirá usted: "¿Y si me equivoco?". No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesta la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué se le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres? La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, y que le permite percibir la mentira, y no sólo la mentira, sino los sentimientos del que está a su lado. Hay una frase de Goethe, respecto de este estado, que vale un Perú. Dice: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él" Es lo que anteriormente le decía. La sinceridad provoca en el que la practica lealmente, una serie de fuerzas violentas. estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás". Y si usted es sincero, va a percibir la voz de estas fuerzas. Ellas lo arrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Que se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre. Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad, sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe, sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, más inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Que es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de fortuna los sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar? Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían ser eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía lo efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta? Vea amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano, y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo, amigo: un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo.