PonchoAzul
Usuario (Argentina)

Se denomina Flatulencia a la mezcla de gases que se expulsa por el ano con un sonido y/u olor característicos. Esta mezcla proviene de gases ingeridos y producidos a partir de los alimentos por bacterias y levaduras simbióticas que viven en el tracto gastrointestinal de los mamíferos, y por partículas aerosolizadas de sus excrementos. Cantidad y constituyentes La flatulencia, por lo general, tiene un olor muy desagradable. Los principales constituyentes de la flatulencia son gases inodoros, que son, en orden de cantidad: • Nitrógeno (ingerido, 20% - 90%). • Hidrógeno (producido por unos microbios y consumido por otros, 0% - 50%). • Dióxido de carbono (producido por microbios aerobios o ingerido, 10% - 30%). • Metano (producido por microbios anaerobios, 0% - 10%). • Oxígeno (ingerido, 0% - 10%). El intenso mal olor proviene de trazas de otros constituyentes producidos por la ruptura de proteínas: • Ácido butírico (olor a mantequilla rancia). • Compuestos del azufre. • Sulfuro de hidrógeno (olor a huevos podridos). • Disulfuro de carbono. Los flatos también contienen partículas aerosolizadas de excrementos, aunque en cantidades minúsculas. La flatulencia está compuesta principalmente por nitrógeno, y no por metano, como comúnmente se cree. De hecho, algunas pruebas sugieren que dos de cada tres personas no expulsan metano en sus flatulencias. La mayor parte del metano lo producen bacterias que se encuentran en el interior del intestino. El metano y el hidrógeno son inflamables, por lo que algunas flatulencias son susceptibles de encenderse con fuego. Causas Los gases intestinales provienen de fuentes exógenas (90%) y endógenas (10%). Los gases endógenos se producen como derivados de la digestión de cierto tipo de comida. Los alimentos que producen flatulencias son, por lo general, ricos en carbohidratos complejos (especialmente oligosacáridos como la inulina) e incluyen habichuelas, leche, cebollas, batatas, castañas, brócoli, coles, alcachofas, levadura del pan, etc. En las habichuelas, los gases endógenos parecen provenir de los oligosacáridos, carbohidratos que son resistentes a la digestión: estos pasan al intestino delgado prácticamente sin modificar, y cuando alcanzan el intestino grueso, las bacterias se alimentan de ellos, produciendo una abundante cantidad de gas. Las bacterias intestinales que se alimentan de la lactosa, en el caso de personas con intolerancia a este disacárido, pueden producir un aumento excesivo de gas cuando se consume leche u otras sustancias que contienen lactosa. Mecanismo de acción Los sonidos comúnmente asociados con la flatulencia se producen por la vibración de la apertura anal, y ocasionalmente por las nalgas cerradas. El sonido varía dependiendo de lo contraído que se encuentre el músculo del esfínter y la velocidad a la que se expulsa el gas, así como otros factores como la humedad y la grasa corporal. El flato llega al ano siguiendo los mismos movimientos peristálticos que las heces, produciendo sensaciones similares de urgencia e incomodidad. Las terminaciones nerviosas en el recto aprenden a distinguir entre flatos y heces, aunque las deposiciones demasiado fluidas pueden llegar a confundir estos sensores y provocar una defecación accidental. La flatulencia en la literatura y el arte Aunque es probable que el humor de la flatulencia se considere divertido, muchas culturas consideran descortés hacer público un gas. Tales bromas se registran raramente. Un texto temprano importante es del siglo V AC, Los caballeros, de Aristófanes, que tiene numerosos pasajes de pedos. En el Cuento del molinero de Geoffrey Chaucer (siglo XIV) hay una de las incidencias celebradas del humor de flatulencia en literatura inglesa: «Nicholas levantó rápidamente la ventana y asomó su culo hacia afuera... Entonces Nicholas dejó escapar un pedo con un ruido tan grande como un trueno, de modo que Absolom casi fue arrojado por su fuerza. Pero él tenía listo su hierro caliente y golpeó violentamente a Nicholas en el medio de su culo» (líneas 690-707). En La ciudad de Dios, san Agustín anota: «Los hombres con tal comando de sus intestinos que puedan tirarse pedos continuamente a voluntad, de manera tal que produzcan el efecto de una canción». En La Divina Comedia de Dante Alighieri, en la última línea del capítulo 21 del «Infierno» se lee un ejemplo del uso demoníaco de una función natural del cuerpo: Ed elli avea del cul fatto trombetta ("y él había, del culo, hecho trompeta". Friedrich Dedekind (siglo XVI), Grobianus et Grobiana, aparecen en Inglaterra en 1605 como La escuela de Slovenrie: «Oh, Cato se dio vuelta de adentro hacia afuera», publicado por R. F. Esta escuela enseñaba a sus estudiantes que contener el deseo de orinar, peer y vomitar era algo malo para la salud. De esta manera, uno tiene que complacer libremente las tres actividades. Montaigne, escribió el capítulo «De los recipientes para descargar el vientre» (en su ensayo La fuerza de la imaginación), que es una discusión acerca de la flatulencia: «Yo mismo conocí uno tan bruto, que por cuarenta años utilizó su culo como respiradero principal intermitentemente hasta que murió de ello». Francisco de Quevedo, en su obra Gracias y desgracias del ojo del culo demuestra que «se ha de advertir que el pedo antes hace al trasero digno de laudatoria que indigno de ella». En La Tierra (el volumen 15 de la serie Les Rougon-Macquart), de Émile Zola, el hijo mayor de Fouan pee cuando desea y gana concursos por esta destreza. En Ulises (1922) de James Joyce (1882-1941), el personaje Leopold Bloom se tira pedos en el capítulo de las sirenas. Juan Valera, donde un pedo es el eje central de su cuento La Reina Madre. La serie animada South Park presenta dos comediantes, llamados Terrance y Philip, actúan presentando grandes flatulencias que causan una gran ofensa a los residentes de South Park. En el film Locura en el Oeste, de Mel Brooks, unos vaqueros sentados alrededor del fuego comen frijoles. A los pocos minutos comienzan con una serie de flatos que inundan el aire de la región. En el film ¡Ay, Carmela! de Carlos Saura se representa una comedia. El público, enloquecido, pide al primer actor «¡los pedos, los pedos!» pues es una destreza suya la capacidad de expeler gases. El público delira por esto.

¿Quién de la colectividad judía no pensó o escuchó hablar sobre el comportamiento del ex Presidente Juan Domingo Perón para con el pueblo judío? Surgen “verdades”, como la relación de este Presidente con el nazismo, la entrada de jerarcas nazis a la Argentina, la nazificación del país, y muchos otros tópicos que no dejan de tener su parte de verdad. Pero, como toda parte, es sólo un segmento de una realidad que tiene mucho de mitológico, enmarañado en la tradición después de la Revolución Libertadora. Siempre, detrás de todo hecho histórico hay varias verdades. Unas preguntas que dejo para pensar mientras ud. lee el artículo: ¿Por qué cuando se enseña historia judía, se enseña mucho sobre el Estado de Israel, y poco sobre la Argentina?, ¿Por qué se hace tanto hincapié en el antisemitismo? ¿Es que los judíos no tenemos lugar en la historia Argentina? Haciendo historia Vamos por partes: Los judíos somos una parte importante del mosaico de colectividades que tiene la Argentina, pero no somos la única. Y como se sabe, los judíos hemos aportado con personajes muy importantes del quehacer político y social a la vida del país. Pero es fundamental dejar en claro que (de acuerdo a nuestra historia nacional) las estructuras políticas de nuestra colectividad han servido mayormente a los poderes de turno. Y si la historia la escriben los que ganan… Si se pueden trazar parábolas históricas, vale recordar que en la República Argentina de 1930 se respiraba la Década Infame en la cual se podía encontrar, fraude, corrupción, pobreza extrema, y gobiernos favorables a la poderosa Inglaterra. Ello no era casual. En 1929 estalló una crisis financiera mundial que quebró a miles de empresarios, que acabó con en liberalismo económico, y fue dando caldo de cultivo al germen de la figura más emblemática del autoritarismo y de la muerte en Europa: Adolf Hitler. Perón había viajado por la vieja Europa, y es cierto que admiró aquella Italia de Musolini donde la patronal conciliaba con los sindicatos, donde existía una sociedad corporativa que se ponía en pié autoritariamente. También es cierto que Perón era parte del Ejército Argentino que había sido formado al estilo prusiano, dado que Argentina y Alemania negociaron la adquisición de tecnología bélica con la ventaja que ofrecía el país europeo de dar formación a los oficiales. ¿Eso lo convertía en nazi-fascista?... La Argentina se levantó... En esa Argentina donde no existía un proyecto de desarrollo autónomo, un joven Oficial del Ejército Argentino desde una Secretaría comenzaba a darle voz y derechos a quienes no los tenían. Los trabajadores se identificaban en él, y Perón ganaba más adeptos gracias a lo siguiente: los Aliados (Inglaterra, la Unión Soviética, y los Estados Unidos) peleaban en la Segunda Guerra Mundial contra el Eje (Alemania, Italia, y Japón). Uno de los partidos representativos de los trabajadores, para dar un ejemplo el Partido Comunista Argentino, orientaba su plan político en la Argentina de acuerdo a los mandatos de la Rusia Stalinista, y éste plan consistía en poner todos los esfuerzos en ganarle la guerra a Hitler. Los capitales de las industrias argentinas (como los frigoríficos) eran mayormente ingleses, aliados de los rusos. La lógica de los comunistas aquí era entonces abastecer de carne a los soldados ingleses, buscar el aumento de la producción para exportar, y evitar las huelgas a pesar de las pésimas condiciones de vida de los obreros de un país neutral ¿Quién se acordaba de ellos? Desde 1943 hasta 1945, Perón incrementó su popularidad, a tal punto que lo encarcelan, y los trabajadores del conurbano, emigrados del Interior del país, se movilizan por su liberación. Lo logran el 17 de Octubre. En 1946, Perón gana las elecciones democráticamente, y continúa con las reformas de industrialización de la Argentina, logrando eliminar la figura del desocupado y un acuerdo nacional con una renta que se dividía cincuenta y cincuenta entre los trabajadores y los patrones. Pero a los Estados Unidos, esa situación no le agradaba. No le gustaba la idea de un gobierno independiente en América Latina, ni le gustaba su incipiente proyecto ABC (Unión entre Argentina, Brasil, y Chile) ¿Cómo podía ser que un Gobierno Nazi estuviera en su zona de influencia? Un Nazi fue el primero en reconocer Israel Dice el Dr.Leonardo Senkman, de la Universidad Hebrea de Jerusalem, que “la reapertura de la inmigración europea de posguerra por el primer gobierno peronista en 1946 puso fin a su interrupción drástica desde 1930, arrojando un saldo neto de 463.456 personas ingresadas vía ultramar (2a. y 3a. clase) entre 1947 y 1951. Las cifras más elevadas de los últimos treinta años. Esta inmigración masiva muestra toda su magnitud ( a pesar de que no logró el objetivo declarado de incorporar 4 millones de extranjeros) cuando se la compara con el saldo de apenas 33.655 pasajeros correspondiente a los ingresados por todas las vías durante el quinquenio 1942-46”. También Senkman aclara que “con el ascenso del peronismo al poder, las preocupaciones étnicas en materia de población e inmigración pasaron a formar parte de la agenda de cuestiones públicas que implementó el nuevo gobierno (…) Pero acaso la novedad más importante en materia étnica haya sido que, por primera vez desde la función pública, un gobierno decidiera institucionalizar los estudios étnicos de la población, como hizo el Presidente Perón mediante la creación del Instituto Étnico Nacional (…)”. Santiago Peralta, conocido antropólogo antisemita, aliado al nacionalismo profascista y autor de libros discriminatorios como “la Acción del Pueblo Judío en la Argentina”, logró ser designado responsable con amplias facultades de la Dirección General de Migraciones (DGM), desde diciembre de 1945 hasta julio del 47. Peralta fue alejado por Perón, a raíz de la repercusión internacional por denuncias de prácticas discriminatorias en su función pública. No obstante, retuvo por seis meses adicionales la dirección del Instituto Étnico Nacional, hasta su jubilación en enero 1948. Luego, agrega este académico israelí que “Las dificultades que encontró la inmigración judía a Argentina en la inmediata posguerra deben ser comprendidas en el marco global de las relaciones pragmáticas de Perón con los judíos, el estado de Israel y los EE.UU. (…) desde un punto de vista inmigratorio y poblacional, fueron similares a las que los inmigrantes judíos hallaron en otros países latinoamericanos, y difícilmente pueden ser explicadas a través de inversiones lógicas para deducir que las preferencias ideológicas de Perón a dar refugio a colaboracionistas y criminales de guerra fueron la mejor prueba del rechazo a los inmigrantes judíos”. El Hecho de que Perón reciba nazis prófugos no era una cuestión de que sea un partidario nazi antisemita. Si estudiamos el caso en profundidad, la Unión Soviética y los EEUU recibieron gustosos a los Nazis (que ayudaron a escapar de los Juicios de Nüremberg) para que les enseñen sus técnicas en el combate de la Guerra Fría. Perón, hábil y frío, pensaba lo mismo. La realidad dice que entre 1930 y 1949, la Argentina recibió a más refugiados judíos per cápita que cualquier otro país del mundo, excepto Palestina y, posiblemente Uruguay. Es muy importante analizar los hechos puntuales: En la última década del siglo XX todavía era posible encontrar en algún kibutz de Israel frazadas con el sello de la Fundación Eva Perón, enviadas en 1948, cuando Argentina se convertía en el primer país que reconoció la soberanía del Estado judío. Sí, ¡lo que leyó! El gobierno de Perón fue el primero en reconocer el sueño de todos los sobrevivientes de los pogroms y la shoá. Los judíos y la política con Perón. Lejos de la mitología popular, los judíos, como decíamos al principio, no somos ajenos a la realidad social que nos circunda. Hay judíos ricos, pero también hay y hubieron judíos de la clase trabajadora y muy pobres. Muchos de ellos, lejos de ver en Perón la reencarnación del Faraón esclavizador de Egipto o el monstruo de un nuevo holocausto, vieron en él a un líder que cumplía con su pueblo, y se sentían beneficiados e integrados gracias a muchas de las conquistas sociales que se consiguieron. Perón quiso luego sumar a la OIA (integrada por empresarios judíos) como una sección de hombres de negocios del movimiento justicialista. Pablo Mangel, presidente de la institución, es designado posteriormente embajador argentino en Israel. En 1948, se crean Nueva Sión, el Instituto Judío Argentino de Cultura e Información y la Cámara de Comercio Argentino-Israelí; en 1949 llega el primer Embajador de Israel a la Argentina, y en 1951, Golda Meir visita Buenos Aires abrazándose con Eva Perón, por la labor realizada en favor del Estado de Israel. Cuenta el periodista Roberto Bardini que “En 1946, durante el gobierno peronista, por primera vez en la historia argentina se conceden días libres a los soldados conscriptos judíos para que puedan celebrar sus fechas religiosas. Al año siguiente, se instituye la primera Feria del Libro Judío, que funciona durante 30 días y vende más de 25 mil volúmenes. Esta actividad continúa a lo largo de décadas, cerca de la celebración de Rosh Hashaná. Se exhiben y venden libros de temática judía en idish, hebreo, castellano, inglés y francés, además de discos y objetos del ritual judío”. Añade que “también en 1948 se funda en Buenos Aires el Instituto Judío de Cultura e Información, presidido por Simón Mirelman, y la colectividad israelita inicia contactos con Perón, principalmente a través del ministro del Interior, Ángel Borlenghi, cuya esposa es de origen judío. El rabino Amran Blum es designado catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras, y asesor presidencial en temas religiosos”. La Constitución promulgada por el peronismo en 1949, incluyó una condena a la discriminación racial y religiosa. En ese mismo año, Eva Perón pronunció un discurso en el que afirmaba que quienes propiciaban el antisemitismo en la Argentina eran “los nefastos representantes de la oligarquía”. El jefe de prensa del gobierno peronista, Raúl Apold, era judío. Pero los antiperonistas, sin embargo, lo llamaban el Goebbels argentino, relata Bardini. Cuando Jaim Weizman, el primer presidente israelí, visitó Buenos Aires en 1951, fue recibido con honores, y el flamante jefe de Estado le obsequió una Biblia antigua a Perón y anunció que su gobierno bautizará una plazoleta con el nombre del mandatario argentino. Poco después, se inauguró en Plaza de Mayo un mástil donado por comerciantes, empresarios y hombres de negocios de la colectividad Judía. Era tan distinta la atmósfera que se sentía, que las morót (maestras), relatan en el schule (colegio), que Jacob Tsur, el primer embajador de Israel en Argentina, publica en 1983 su libro Cartas credenciales, en el que señala: “En la perspectiva simplista de Washington, Perón sólo podía ser nazi o comunista”. Así mismo, el ex representante diplomático argentino en Israel, Pablo Mangel, declaraba que el antisemitismo no era esencial al peronismo: “Fui testigo y partícipe directo del apoyo brindado por el gobierno peronista al pueblo judío, que se debatía en tiempos de pos guerra entre el hambre y el desarraigo (...). Se le otorgaron amplias facilidades a los judíos que huían de la Europa deshecha y que casi siempre llegaban sin documentos”, decía. El ex funcionario relataba que Estados Unidos no permitió la entrada a un buque que había partido de Chipre repleto de exiliados judíos y que “Evita no sólo los recibió sino que se preocupó por conseguirles trabajo”. También la DAIA jugó alguna vez con un gobierno popular (a pesar de estar casada siempre con el gobierno de turno), pues durante el conflicto del gobierno con la Iglesia Católica, respaldó algunas medidas oficiales, como la cancelación de la enseñanza religiosa y la ley de divorcio. En 1954, la entidad publicó un favorable folleto titulado “El pensamiento del presidente Perón sobre el pueblo judío”. La comunidad judia ante la Argentina El ser parte de esta sociedad implica responsabilidad a la hora de presentarse como una colectividad que tiene algo que aportar a su país. La relación de Perón con el judaísmo argentino ha sido poco estudiada y es poco conocida. Volver sobre nuestras raíces (como parte importante de continuar el judaísmo) implica también conocer los hechos que marcaron, no sólo la historia Argentina, sino también la historia judía. Pero dado el mote adjudicado al peronismo de nazi fascista, sobre todo por parte de quienes lo querían ver fuera de la escena, mucho se le agregó después, pues el antisemitismo no comenzó en la época de Perón. Hitler era antisemita, ¿pero era el único vástago del fascismo a combatir? Nuevos estudios históricos echan luz sobre Winston Churchill, y José Stalin (quienes combatían contra Alemania en la Segunda Guerra Mundial). Ellos eran antisemitas declarados, y poco hicieron por los judíos gaseados en los campos de concentración. Por supuesto que Estados Unidos, el principal aliado israelí, debía saberlo. Hoy en día se sabe que hasta gente poderosa del mismo corazón económico norteamericano financió la maquinaria bélica de la Alemania Nazi, incluyendo a la creadora del gas usado en las cámaras de la muerte. ¿Es posible determinar una política de acción que nos una en pluralidad definitivamente sin cortocircuitos al engranaje argentino? Fijémonos con quien estuvo la dirigencia judía en años de terrorismo de Estado, y en años de menemismo; miremos la cantidad de desaparecidos políticos y sociales que dejó esta red perversa; sepamos distinguir bien la víctima del victimario; y miremos los horizontes de un país que no pudo ser, y a un movimiento que supo incluir a muchos judíos que quedaron en los muros de los centros clandestinos de detención, y que murieron por esa idea que los interpelaba a ellos como argentinos, peronistas, y también como judíos. En cuanto a la comparación entre lo que piensa el pueblo alemán del nazismo y lo que piensa el pueblo argentino de la dictadura, yo creo que también hay que tener en cuenta lo que piensa el pueblo argentino del peronismo. No sólo por una cuestión generacional (pasó mas o menos el mismo tiempo), sino porque también hay muchas similitudes entre el gobierno de Perón y el de Hitler. La dictadura militar actuó como un ejército de ocupación de una potencia imperialista y fue parte de una política global que venía dictada desde Washington. En cambio el peronismo y el nazismo fueron fenómenos "genuinamente" nacionales y populares. Primero porque el peronismo, al igual que el nazismo pero a menor escala, combinó el estado de bienestar y la industrialización con una política totalitaria de concentración y centralización del poder político, aplastando a los opositores (especialmente, al movimiento obrero independiente) y apoyándose en el "pueblo" contra la "oligarquía". El peronismo, al igual que el nazismo, usó a la mayoría de los medios de comunicación y al sistema educativo mismo como medio de propaganda y de culto a la personalidad del dirigente. La propaganda casi mística a favor del régimen y sus caudillos no era producto de "favores" como ahora, era una política de Estado. El peronismo, al igual que el nazismo, identificó a toda oposición al Movimiento (o sea, a la persona de Perón) con una actitud anti-argentina (Braden o Perón). O se estaba con el Movimiento o se estaba contra la patria. El peronismo, al igual que el nazismo, se valía de movilizaciones y manifestaciones masivas y desfiles. El culto al caudillo (Führer) era común en ambos regímenes. Perón, al igual que Hitler, fue golpista. Sólo que Hitler fracasó y fue encarcelado con ello, mientras que Perón participó con éxito en el golpe del '30 donde fue oficial y en el golpe del '43 como parte del GOU. Hitler consolidó su posición de poder supremo a través de un cargo de canciller, Perón lo hizo a través de su cargo en la secretaría de trabajo y previsión. Tanto Hitler como Perón fueron elegidos por el voto. Hitler asesinó a varios opositores suyos dentro del Partido Nazi, Perón hizo lo propio (o encarceló) a opositores suyos dentro del Partido Justicialista (Cipriano Reyes, Luis Gay). Tanto el peronismo como el nazismo son anticomunistas, aun si tenían un discurso socialistoide. Tanto el peronismo como el nazismo utilizaron la teoría del enemigo único. Sólo que si para el nazismo el enemigo era la plutocracia y el judeo-bolchevismo, para el peronismo era el imperialismo y los "gorilas" (donde entraba la oligarquía y la izquierda). Los peronistas de ahora son mas light, ahora con su "gobierno popular" dicen que "la izquierda le hace el juego a la derecha". Si el nazismo usó a su favor el fanatismo ario, los sueños de un nuevo imperio romano y un mundo a imagen y semejanza de la nueva Alemania y su raza superior, el peronismo usó a su favor la reivindicación de la herencia hispánico-católica de la Argentina criolla contra el liberalismo (y el socialismo) de origen europeo. Cada cual hace lo que puede... Hay muchas diferencias entre peronismo y nazismo, no se puede negar, porque son las diferencias entre la Argentina y la Alemania de esas épocas y el papel que tenían en el mundo. Pero que había similitudes (y que se debían a la admiración de Perón a Mussolini), no puede negarse. PD: ¡no sabía que el Volkswagen había surgido en el régimen nazi! Sí sabía que Volkswagen quería decir "auto del pueblo", pero no sabía que había sido parte de la campaña demagógica de Hitler Project Huemul:El Cuarto Reich en Argentina A fines de la Segunda Guerra Mundial, los físicos alemanes luchaban para lograr una bomba atómica antes que los Estados Unidos y así detener la inminente caída del Tercer Reich. Argentina, que se había mantenido neutral durante la guerra, ahora importaba científicos y técnicos del extinto Tercer Reich, quienes se encontraban a las órdenes de un nuevo líder: el General Juan Domingo Perón. ¿Era posible que las potencias triunfadoras permitieran que un país como Argentina desarrollara un plan independiente de energía nuclear que nadie, fuera de los Estados Unidos, poseía? ¿Acaso la "Tercera Posición" que proclamaba el general Perón, equidistante del capitalismo y el comunismo, encubría a un posible "Cuarto Reich" en América del Sur? A través de este programa descubriremos las claves de un plan frustrado, y las causas políticas y científicas que impidieron su éxito. Una historia de enigmas, intrigas, espionaje internacional y crimen. La visión de un hombre, el General Perón, que hace 50 años intentó presionar a las potencias de la misma forma que hoy lo hacen Corea del Norte o Irán, siendo el precursor de este método. Expondremos datos que no son de ciencia ficción, son históricos, están documentados y poco difundidos hasta ahora. Es la historia de los estrechos lazos entre Argentina y Alemania durante la primera mitad del siglo XX, de cómo se moldearon los militares argentinos bajo el adiestramiento prusiano y de cómo durante la presidencia del mismo se llevó a cabo el proyecto secreto más fantástico y ambicioso de la historia. Imagenes como estas reflejan la realidad de nuestra sociedad "pro" creada nacional-socialista con un total rechazo hacia el capital/imperial, lo cual nos seria muy util. Grietas nazis en pasado encubierto BUENOS AIRES, abr (IPS) - Argentina fue refugio de criminales nazis de la talla de Adolf Eichmann o Joseph Mengele, con la complicidad activa de sus autoridades. Pero subsiste el empeño de ocultar el antisemitismo imperante en círculos oficiales, que llevó a la muerte a un centenar de judíos argentinos. Casi 60 años después de la rendición militar alemana en la segunda guerra mundial (1939-1945), la cancillería argentina rehuye reclamos interpuestos desde 2001 por varias organizaciones para que se difunda una circular secreta firmada en 1938 por el titular de ese ministerio, ordenando a cónsules argentinos en Europa negar visados a ”indeseables o expulsados”, en alusión a ciudadanos judíos de ese continente. Esas entidades, el Centro Simon Wiesenthal y la Fundación Internacional Raoul Wallenberg, reclaman además infructuosamente a la cancillería que fundamente la decisión adoptada en 2001 de colocar una placa en la sede del ministerio en honor a 12 diplomáticos argentinos por haber sido ”solidarios con las víctimas del nazismo”. Investigaciones recientes revelaron que al menos uno de esos honrados ignoró reiteradamente la suerte de un centenar de judíos argentinos que vivían en Grecia, Holanda y Polonia. Los demás funcionarios, en el mejor de los casos, se limitaron a cumplir con su labor consular de facilitar trámites de salida para ciudadanos de su país, afirman los denunciantes. Desde hace cuatro años, las dos organizaciones piden a sucesivas autoridades diplomáticas que difundan la circular ”reservada y estrictamente confidencial”, a la que IPS tuvo acceso, firmada por el canciller José María Cantilo en 1938, y hallada 60 años después en la sede de la embajada en Suecia por la investigadora argentina Beatriz Gurevich. ”Nosotros pedimos que se difunda y se haga una derogación simbólica”, dijo a IPS Sergio Widder, del Centro Simon Wiesenthal que trabaja por la captura de criminales de guerra nazis en todo el mundo. ”Creemos que es un acto de desagravio que tendría para el gobierno más beneficios que perjuicios”, dijo. Sin embargo, ”hay sectores muy tradicionales en la administración pública que se resisten a esta apertura”, interpretó. Igual resistencia encontró Widder en la Secretaría de Inteligencia del Estado y en la Conferencia Episcopal Argentina, que negaron tener documentos relacionados con el período bajo investigación. El Ministerio del Interior, en cambio, dispuso la revisión del archivo del Departamento de Migraciones, aunque por el momento sólo se abrieron dos de los 49 expedientes solicitados por el Centro. Según Widder, podría haber aún unos 15 oficiales del nazismo ocultos en Argentina, pero la morosidad de la investigación impide avanzar en las capturas. La Fundación Internacional Raoul Wallenberg tomó el nombre de un diplomático sueco que salvó a miles de judíos del nazismo. Se dedica a rescatar la memoria de quienes ignoraron órdenes oficiales y, en un clima hostil, asistieron a judíos que escapaban de la persecución desatada en toda Europa, ocultándolos o suministrándoles pasaportes falsos. Gustavo Jalife, miembro de la Fundación, dijo a IPS que la cancillería posee el original del documento hallado por Gurevich, y reproducido en 2002 en el libro ”La auténtica Odessa”, del periodista argentino Uki Goñi. Pero el Ministerio, encabezado por Rafael Bielsa, se resiste a mostrar y anular esa orden secreta, que sigue formalmente vigente. En su libro, Goñi sostiene que en 1942 el jefe de la Oficina Principal de Seguridad del régimen alemán, Reinhard Heydrich, reunido con otros jerarcas nazis para abordar la llamada ”solución final a la cuestión judía”, planteó que la deportación masiva era imposible por el cierre de fronteras de terceros países a la inmigración judía, lo que determinó el destino de millones de personas exterminadas en campos de concentración. El autor afirma que ”probablemente ningún país tomó medidas tan extraordinarias para cancelar sus permisos de entrada a los judíos como Argentina”. El libro relata además los detalles de la red de rescate de funcionarios nazis alemanes y de regímenes afines --tras la derrota de Alemania--, organizada por el primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955), que facilitó su huida de Europa cuando muchos de ellos tenían pedidos de captura. Según Goñi, la circular de la cancillería argentina --anterior al gobierno de Perón-- ”estaba destinada a que ninguno de los judíos que huían de Adolf Hitler llegaran a Argentina y, por tanto, confirma la justificación esgrimida por Heydrich de que la cancelación de permisos de entrada por parte de países extranjeros había demostrado que la emigración no era una solución viable para la cuestión judía”. En cuanto a los diplomáticos cuestionados, Goñi aporta en su libro testimonios documentales que incriminan a uno de los homenajeados, el secretario de la embajada argentina en Berlín en los años 40, Luis Irigoyen. A pesar de los intentos de oficiales alemanes para que Buenos Aires, neutral en la guerra, repatriara a judíos argentinos de los países bajo dominación nazi, el diplomático negó visas a un centenar de compatriotas que residían por entonces en Polonia, Holanda y Grecia, luego trasladados a los campos de exterminio de Auschwitz y Bergen-Belsen. Uno de los documentos que obtuvo Goñi corresponde a la oficina del oficial alemán Eberhardt von Thadden, enlace de Eichmann (responsable de las deportaciones de judíos a los campos de exterminio) con el cuerpo diplomático extranjero acreditado en Berlín. El oficial detalla en sus escritos los esfuerzos infructuosos que realizó durante meses para conseguir que Irigoyen organizara el retorno de los judíos argentinos que habían caído en desgracia. ”El señor Irigoyen me explicó con mucho énfasis que en Buenos Aires no había ningún interés por este tema”, asentaba por escrito Von Thadden. En otro documento, Goñi prueba que Irigoyen, reunido por segunda vez con Von Thadden, consideró ”falsos” los pasaportes de 16 judíos argentinos residentes en Varsovia que el oficial de las SS le había entregado para que gestionara su repatriación. Goñi sostiene que aun cuando esos pasaportes hubieran sido falsos, hecho ahora improbable, la actitud de Irigoyen no merece homenajes. Su nombre sigue grabado en la solemne placa colocada con el aporte documental de la Comisión para el Esclarecimiento de las Actividades Nazis en Argentina (Ceana). Esa comisión fue creada en 1998 para organizar los documentos entonces desclasificados que probaban el papel de Argentina como paraíso de nazis, pero su labor es muy controvertida. Fuentes que pidieron reserva de identidad afirmaron a IPS que la Ceana pudo haber sido creada para ocultar más que para esclarecer. Muchos de sus integrantes iniciales --como la investigadora Gurevich-se distanciaron por disconformidad con su desempeño. ”Si la placa encierra una patraña, va a ser removida”, dijo a IPS el canciller Bielsa. Más cauto, el vicecanciller Jorge Taiana arguyó que el homenaje no fue realizado por la actual administración. Pero no será retirado ”sin que haya elementos decisivos para ello”, advirtió. La tarea de aportar esos elementos corresponde a la Ceana. Su coordinador, el historiador Ignacio Klich, explicó a IPS cómo se eligieron los nombres a homenajear y justificó la existencia de la circular diplomática secreta. ”La fundación Wallenberg no tiene evidencia contra ninguno de los 12 diplomáticos, salvo el libro de Goñi, que tiene problemas”, dijo Klich. A juicio de Klich, ”La auténtica Odessa” no brinda una ”visión completa” de los hechos, pues pese a las restricciones, Argentina fue el país latinoamericano que incorporó más refugiados judíos entre 1933 y 1945. Klich reconoce que los diplomáticos homenajeados ”no fueron luchadores del gueto de Varsovia ni están a la altura de un Wallenberg, pero hicieron cosas para destacar”. ”No tienen la categoría de justos entre las naciones, ni son merecedores del Nobel de la Paz, pero sí fueron descollantes en relación a colegas de su época que tuvieron actitudes hostiles o anodinas” frente a la persecución judía, aseguró. Pero no es la fundación la que debe aportar las pruebas justificativas del homenaje, sino los responsables del mismo, dijo Jalife. La distinción de ”Justos entre las Naciones” es otorgada por la fundación israelí Yad Vashem, que es Autoridad Nacional para el Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto. Desde su creación, unas 15.000 personas fueron merecedoras del título y sus nombres están en el Muro de Honor, junto al Museo del Holocausto en Jerusalén. Klich consideró ”innegable” que Argentina fue el último país en cortar relaciones con los países del Eje y el último en declarar la guerra a Alemania, poco antes de su derrota. ”Desde 1928 en adelante la política migratoria argentina es más y más restrictiva, y particularmente onerosa para refugiados y judíos”, detalló. No obstante, ”la otra parte del cuadro” muestra que, en el mismo período, este país recibió alrededor de 45.000 judíos europeos, de los cuales probablemente la mitad ingresó de manera ilegal. El coordinador de la Ceana aseguró que esos datos están en archivos abiertos, pero no contestó sobre la circular secreta, aún inaccesible. Taiana sostuvo que la única documentación clasificada es la referida a la guerra de las Islas Malvinas (1982, contra Gran Bretaña), pero Goñi y miembros de la Fundación Wallenberg aseguraron que en 2003 Bielsa les había relatado la existencia de la circular secreta en la sede diplomática en Estocolmo. La red de protección a nazis fue establecida por Perón, fundador y líder del Partido Justicialista, mismo que gobierna Argentina desde 1989, con un breve interregno de dos años, entre fines de 1999 y fines de 2001. Este mes, el presidente Néstor Kirchner viajó a Alemania y recorrió junto a su esposa, la senadora Cristina Fernández, el campo de concentración de Dachau, por el que pasaron unos 200.000 prisioneros, 45.000 asesinados en las cámaras de gas. Kirchner y Fernández recibieron al menos dos cartas de la fundación Wallenberg, reclamando la difusión y derogación de la circular de 1938 y la remoción de la placa, si no se hallara documentación para fundar el homenaje. La historia de Byttebier, otro nazi en Argentina Era belga, sirvió en las SS alemanas y llegó en 1948 con sus dos hermanos, condenados a muerte como criminales de guerra. Terminó teniendo una nota al pie en la historia grande de la negación del Holocausto: fue quien le dio los manuscritos de Adolf Eichmann al pseudohistoriador inglés David Irving. El 25 de marzo murió en paz, impune en el país de la amnesia. El 25 de marzo murió en paz, argentino e impune, Hugo Byttebier, el SS belga amigo del organizador del Holocausto, Adolf Eichmann. Byttebier llegó al país en 1948, traído por la vasta red de agentes montada por Juan Perón para traer miles y miles de nazis de Europa, un esfuerzo político y monetario que nos dejó de vecinos a Erich Priebke, a Joseph Schwammberger y al propio Eichmann, para mencionar a tres de los más conocidos. También llegaron con visas y pasajes miles de rexistas, vichistas, ustashas y demás miembros de fuerzas fascistas de la Europa ocupada que traicionaron a sus países y se unieron a los invasores alemanes. Byttebier fue uno de ellos y aunque no fue condenado como criminal de guerra siguió ejerciendo de nazi por muchos años y se ganó en los noventa un curioso lugar en una controversia internacional sobre la negación del Holocausto. Hugo era el menor de los hermanos Byttebier, todos nacidos en Heestert, Bélgica, y todos nazis. Miguel José, nacido en 1897, fue condenado a muerte el 23 de septiembre de 1946 por un tribunal de su país junto a su hermano siguiente, Gerardo, nacido en 1905. Ambos se enteraron mucho después de su condena, porque ya estaban en camino hacia la promisoria Argentina, donde sabían que serían bien recibidos. Gerardo, por ejemplo, recibió su visa el 6 de febrero de 1948 en el consulado argentino en Ginebra. La garantía de la buena recepción la daba el detalle de que su pasaporte no era belga sino suizo, emitido en Berna el 19 de diciembre de 1947. Como tal cosa no tenía importancia entre amigos, Gerardo llegaba por avión a Buenos Aires el 3 de marzo de 1948, para quedarse en paz. Miguel José, más modesto, llegó en tren a Paso de los Libres con su visa en orden en abril de 1948. Dieciséis años después, el 13 de octubre de 1966, obtuvo un pasaporte argentino para viajar a Francia, Italia, Bélgica y Holanda, donde ya se habían olvidado de su condena. En 1966 tuvo un ligero problema con una defraudación prendaria que quedó en la nada por diez años, hasta que días antes del golpe de 1976 fue eximido de prisión. El joven Hugo fue el último en llegar a Buenos Aires. El 14 de octubre desembarcó del Copacabana, procedente de Amberes, con documentación firmada por el Consulado argentino de ese puerto. Se declaraba católico y era descripto como de piel blanca, cabellos castaños claros y de 1,78 metro de altura. En Buenos Aires, su expediente de inmigrante lleva el número 203647/48 y, como miles y miles de otros que afectaban al exilio nazi, fue iniciado por la Presidencia de la Nación. El joven Byttebier llegaba a su nuevo país sin la soledad del inmigrante. De hecho, ya tenía múltiples contactos. Su expediente era apadrinado por un residente, Reinaldo van Groede, y en él declaraba como dirección legal un estudio de Sarmiento 246, Capital. Era la oficina del abogado, estanciero y ex profesor del Otto Krause, Avelino Quirno Lavalle, cuyo nombre figuraba y figuró por muchos años como director en varias sociedades comerciales. En el mismo barco del veinteañero veterano de la división SS flamenca venían dos compatriotas, ellos sí criminales de guerra, André Albert Baert y Gerard Blaton, que le presentarían a una de las figuras centrales de la comunidad colaboracionista holandesa en Argentina, Willem Sassen. Este camarada SS había llegado a Buenos Aires hacía muy poco, en septiembre de 1948, después de un romántico viaje a bordo de una goleta, la Adelaar, procedente de Dublín, Irlanda. Como los dos Byttebier mayores, Sassen había sido condenado a muerte en ausencia, pero en Argentina pronto encontraría su primer trabajo como chofer del as de la Luftwaffe Hans Rudel, profusamente condecorado por Hitler y prolijamente protegido por Perón, que primero le pagaba un sueldo en el Instituto Nacional de Aeronáutica y luego lo hizo rico dándole licencias especiales de importación. Sassen y Rudel hicieron muchos negocios juntos en los 60 y 70, como vendedores de armas y “asesores” de Stroessner, Pinochet y los coroneles de la coca bolivianos. En su exilio, Sassen se haría de otro amigo muy cercano. En 1952, le presentaron a Adolf Eichmann, a quien invitaba a tomar café con Joseph Mengele en el viejo ABC del centro. Con los años, se transformó en su hombre de confianza y confidente, y Eichmann le dictó sus recuerdos y confesiones. Fueron estos documentos los que pusieron a Hugo Byttebier en los arrabales de una polémica internacional. Según relata Uki Goñi en su libro La Auténtica Odessa, Sassen tuvo varias sesiones de charla con Eichmann entre 1956 y 1957. De las reuniones resultaron 67 cintas grabadas, cuya transcripción ocupó más de 700 páginas a máquina. Con el paquete en la mano y pensando en un libro –Sassen era un activo editor de publicaciones nazis en castellano y alemán–, Eichmann agregó otras 83 de aclaraciones y detalles, escritas a mano. El libro nunca se publicó: Eichmann quería que fuera anónimo y ninguna revista o editorial aceptó esa condición. Sassen se quedó, desilusionado, con el paquete de hojas mecanografiadas y anotadas. Pero en 1960, después de su captura por un comando israelí, Eichmann se transformó en una celebridad internacional y Sassen pudo hacer su negocio, vendiéndole copias del manuscrito a Life, a la alemana Stern y al israelí Yediot Hadashot, que publicaron fragmentos o resúmenes. La copia que llegó a Israel fue a parar a la fiscalía que acusaba a Eichmann y resultó una prueba fatídica en su contra, por su estricto nivel de detalle. Sassen facturó muy bien, pero tuvo que irse un tiempo al Paraguay porque sus camaradas nazis lo consideraban un traidor y un mercenario. Lo que pocos sabían en ese momento era que el Byttebier más joven también tenía una copia, aparentemente recibida de la muy asustada familia Eichmann, que temía allanamientos. Hugo guardó fielmente los papeles, pensando que serían históricos y algún día encontraría a quién pasárselos. Esa persona resultó ser el polémico historiador inglés David Irving, el más eficiente, erudito y presentable negador del Holocausto que exista en el mundo. Irving comenzó como un historiador serio, que escribe bien y tiene un arte particular para revolver archivos. Joven aún, se destacó por sus descubrimientos documentales y por su simpatía por el lado alemán en la guerra. Su primer bestseller trató sobre el bombardeo de la ciudad de Dresden, un hito en la creación de la estrategia de bombardeos masivos en la que la ciudad ardió por los cuatro costados, causando decenas de miles de muertos. Irving presentó a Dresden como una ciudad abierta, sin industrias militares –olvidándose convenientemente de que era un importantísimo centro de transportes y distribución–, pero como nadie recordaba el tema y su investigación y reconstrucción eran muy vívidas, el libro le ganó un lugar en un mercado competitivo. Los alemanes, que por fin aparecían como víctimas en algo, simplemente lo adoraron. El inglés siguió haciendo ruido, logrando que las secretarias de Hitler le contaran sus secretos y virando cada vez más hacia la negación del Holocausto. Finalmente, en los ochenta, se asumió y fue testigo en un celebrado juicio contra un negacionista en Canadá. Su teoría se resume en la idea de que el Holocausto no fue para tanto y que de todos modos el Fuhrer no lo ordenó: fue un “exceso” de sus subordinados del que él no se enteró. Hugo Byttebier fue uno de los entusiastas lectores de las teorías de Irving, al que le escribió una carta el 8 de noviembre de 1989 contándole vagamente de los papeles que poseía. Poco después, el 27 de mayo de 1990, el belga se le aparecía por Londres y le dio más precisiones. Según cuenta el inglés, de inmediato se puso en contacto con Dieter Eichmann, uno de los hijos del criminal de guerra ejecutado. Dieter viajó de inmediato a Buenos Aires y le exigió a Byttebier que le entregara los papeles de su padre o que los destruyera. El flamenco no hizo caso, y el 14 de septiembre mandó a Londres fotocopias de varias páginas de sus documentos. El siguiente encuentro fue en octubre de 1991 en Buenos Aires, cuando Irving llegó para dar una conferencia. Fue una noche que la derecha filonazi local no olvidará fácilmente: en los salones de El Molino, frente al Congreso, estaba el tout Buenos Aires nazi y neonazi, con ancianos que hablaban con acento, jóvenes rapaditos y próceres del “nacionalismo” criollo. Byttebier llegó ya entusiasmado por las denuncias contra Irving de la DAIA y de la prensa y, después de escuchar su conferencia, se le acercó y le entregó dos pesados sobres. Adentro había más de ochocientas páginas de una copia al carbónico de las charlas de Eichmann y Sassen. De vuelta en Londres, Irving se comunicó con Alemania para chequear la legitimidad del documento y terminó entregando el original al archivo federal de Coblenza. Armado de una fotocopia, en los meses siguientes se dedicó a estudiarlo y a encontrar elementos incómodos. Por ejemplo, que Eichmann contaba haber visto la ejecución de 200 judíos o que su comandante le había comunicado que Hitler había decidido exterminar a los judíos. A esto le siguió una larga polémica entre negacionistas, llena de sospechas sobre la lealtad de Irving a la causa y de autojustificaciones del inglés, que acabó jugándose todo en un resonante juicio que perdió rotundamente y que más o menos “probó” judicialmente que sí hubo un Holocausto. Byttebier debe haber seguido el tema con una sensación de protagónico, desde este país donde encontró la amnesia que buscaba un nazi tan entusiasta que sirvió de uniforme a los ocupantes de su propio país. LOS MILLONES DEL NAZISMO EN LA ARGENTINA 110 por ciento nazis Un capitán de las SS fue agente de la Casa Rosada durante el primer gobierno de Perón. Era argentino. Pero viajó a Alemania en 1922 y se enroló en el cuerpo de elite de Adolf Hitler. Que un capitán de las SS y espía de Heinrich Himmler tras la guerra se convirtiera en el agente principal de la División Informaciones de la Casa Rosada durante la primera presidencia del general Juan Perón parece extraído de una novela sobre ODESSA. Sin embargo así ocurrió. Horst Alberto Carlos Fuldner era consciente que rescatar de los tribunales de Europa a sus ex camaradas nazis podía crear dificultades de conciencia a algunos. Sin embargo, actuaba siguiendo instrucciones del propio presidente de la Nación, como declaró en 1949 en un sumario secreto de la Dirección de Migraciones que ha sobrevivido en el Archivo General de la Nación. Nacido en el barrio de Belgrano en 1910, de padres germanos, Fuldner viajó a Alemania en 1922. Ingresó a las SS a los 21 años. Al recibir el llamado para cumplir el servicio militar en Buenos Aires, en 1931, presentó una carta ante la Embajada argentina en Berlín. Decía que a pesar de seguir siendo argentino en el corazón ahora era ciudadano alemán y los deberes y derechos como argentino no son más los míos. La Embajada le contestó fríamente que la patria era irrenunciable. Cuando intentaba fugarse de Europa en 1935, tras protagonizar defraudaciones y estafas en Hamburgo, Fuldner fue recapturado en alta mar frente a la costa de Brasil, llevado a Alemania y su anillo con la calavera de las SS ritualmente fundido. Pero para marzo de 1945, Fuldner revistaba como agente secreto del servicio secreto de Himmler, el temible SD, partiendo de Berlín a Madrid en una misión programada para después de la guerra, como pudo constatar el espionaje estadounidense en España. Traía abundante dinero, un avión cargado de objetos de arte, su pasaporte alemán y el argentino. En Madrid se reunió con otros fugitivos que pronto se trasladaron por avión y barco a la Argentina. Así fue como el croata de la Luftwaffe Gino Monti de Valsassina; el ex embajador croata ante Hitler, Branco Benzon; el criminal de guerra belga Pierre Daye; el colaboracionista francés Georges Guilgaud Degay; el criminal francoargentino Charles Lescat y el polaco Czeslaw Smolinski sesionaron durante 1947 con Perón en la Casa Rosada, planeando bajo el paraguas de la División Informaciones el rescate de sus compañeros que permanecían en Europa. Algunos de ellos estaban relacionados con nacionalistas argentinos. Lescat en particular con Cosme Beccar Varela y Juan Carlos Goyeneche, habiendo el último sido colaborador del SD en Europa durante la guerra, cuando se reunió con el mismo Himmler y donde habría conocido a Fuldner. Para cumplir su misión a favor de los nazis, Fuldner retornó a Europa desde el 16 de diciembre de 1947 hasta el 16 de octubre de 1948, operando desde una oficina abierta secretamente por el ex coronel del GOU Benito Llambí, ahora convertido en embajador argentino en Suiza, en la calle Merktgasse 49 de Berna. Fuldner -con el apoyo desde Buenos Aires del jefe de la División Informaciones Rodolfo Freude- cruzaba a sus clientes clandestinamente de Suiza a Alemania, transportándolos a Génova y de allí por barcos de la línea Dodero a Buenos Aires. Durante 1947 y 1948 partieron hacia la Argentina un gran número de criminales de guerra, colaboradores del nazismo y ex agentes del SD, entre ellos Dinko Sakic, Erich Priebke, Ante Pavelic, Walter Kutschmann, Friedrich Rauch, Milan Stojadinovich, Erich Schroeder, Eduard Roschmann y Fridolin Guth. Gerhard Bohne, a cargo del programa de eutanasia de Hitler, nombró como referencia en el Consulado argentino en Génova al secretario de Aeronáutica. Fuldner por aquella época era agente de la Aeronáutica argentina en Europa. Otros como Josef Schwamberger, Adolf Eichmann y Josef Mengele embarcaron entre 1949 y 1950, tras haber iniciado sus gestiones de ingreso ante las autoridades argentinas en Europa durante 1948. El soberbio e intrigante Fuldner y sus socios Georg Weiss y Herbert Helferich eran considerados 110 por ciento nazis por los diplomáticos suizos en Buenos Aires, quienes el 15 de noviembre de 1948 informaron a Berna que el patrocinador de Fuldner era Freude, secretario privado del presidente Perón.La legación suiza en Buenos Aires consideraba extraordinariamente delicado actuar contra Carlos Fuldner sin arriesgar lastimar los sentimientos del muy influyente Dr. Freude.En Berna, Fuldner era también asistido por el diplomático argentino Enrique Moss, cónsul en Berlín durante la guerra, y por el polaco Smolinski.Quizás por la presión suiza o porque había caído en desgracia con Eva Duarte, a mediados de 1948 Freude comunicó por carta secreta a Llambí que Fuldner cesaba su misión en Europa, agradeciendo al coronel su amplia y generosa colaboración en el plan de búsqueda y traslado de técnicos especializados.Justamente Eichmann y Guth entraron a la Argentina como técnicos, Pavelic y Schroeder como ingenieros, Sakic, Roschmann, Schwamberger y Mengele como mecánicos, así consta en los registros de su entrada al país. Ante la dificultad de obtener empleos dignos para estos especializados, Fuldner en 1950 creó CAPRI, una empresa ligada a la estatal Agua y Energía que ganó una licitación dentro del plan quinquenal peronista para medir ríos en Tucumán. Hasta allí se dirigió Eichmann con otros ex camaradas de las SS ahora devenidos en técnicos de CAPRI. En mayo de 1960, cuando Eichmann fue capturado en Buenos Aires por un comando secreto israelí, Coordinación Federal se acercó a la casa de Fuldner en el coqueto barrio de Palermo Chico intentando rastrear el paradero del jerarca nazi. Fuldner se acordaba perfectamente de la fecha de ingreso al país de Eichmann, el 14 de julio de 1950 a bordo del Giovanna C, como consta en su declaración ante Coordinación Federal aquel día.Fuldner murió en 1992 en Madrid. Allí su hija negó recientemente ante un periodista español las actividades a favor de los nazis de su padre. Hoy el único sobreviviente de aquellas reuniones con Perón en la Casa Rosada es Rodolfo Freude, quien a los 76 años administra un importante imperio económico. Apodado cariñosamente Rudi por Perón en aquella época, Freude guarda hoy un hermético silencio desde sus oficinas del piso 19 de Corrientes 327. Una empleada judía que comparte la cochera del edificio y que prefiere no ser identificada admite que tiembla cuando se cruza con el recio ex jefe de la División Informaciones enfilando hacia su automóvil al final de cada día. Uki Goñi es autor del libro Perón y los alemanes. En este libro, Carlos De Nápoli analiza el rol relevante (y a menudo criminal) de los científicos alemanes durante el nazismo, y la manera en que el resto del mundo se aprovechó de esa “experiencia” una vez terminada la guerra. Protegiéndolos y olvidando su accionar, aprovechando un saber manchado con sangre. Cuando terminó la contienda, unos pocos de ellos fueron juzgados. La gran mayoría quedó libre de culpa y cargo, y los países ganadores, en particular Estados Unidos, Inglaterra y la URSS, se llevaron a los más eminentes. No para juzgarlos, sino para ponerlos a trabajar. La Argentina peronista no fue precisamente la excepción, y recibió, al amparo del gobierno de Juan Domingo Perón, a Friedrich Bergius, Premio Nobel de Química, que colaboró activamente en la redacción del Primer Plan Quinquenal del peronismo y a Joseph Mengele, el médico de la muerte, que vivió en paz durante más de una década, con la anuencia local pero también del gobierno de Alemania. La historia de Byttebier, otro nazi en Argentina Era belga, sirvió en las SS alemanas y llegó en 1948 con sus dos hermanos, condenados a muerte como criminales de guerra. Terminó teniendo una nota al pie en la historia grande de la negación del Holocausto: fue quien le dio los manuscritos de Adolf Eichmann al pseudohistoriador inglés David Irving. El 25 de marzo murió en paz, impune en el país de la amnesia. El 25 de marzo murió en paz, argentino e impune, Hugo Byttebier, el SS belga amigo del organizador del Holocausto, Adolf Eichmann. Byttebier llegó al país en 1948, traído por la vasta red de agentes montada por Juan Perón para traer miles y miles de nazis de Europa, un esfuerzo político y monetario que nos dejó de vecinos a Erich Priebke, a Joseph Schwammberger y al propio Eichmann, para mencionar a tres de los más conocidos. También llegaron con visas y pasajes miles de rexistas, vichistas, ustashas y demás miembros de fuerzas fascistas de la Europa ocupada que traicionaron a sus países y se unieron a los invasores alemanes. Byttebier fue uno de ellos y aunque no fue condenado como criminal de guerra siguió ejerciendo de nazi por muchos años y se ganó en los noventa un curioso lugar en una controversia internacional sobre la negación del Holocausto. Hugo era el menor de los hermanos Byttebier, todos nacidos en Heestert, Bélgica, y todos nazis. Miguel José, nacido en 1897, fue condenado a muerte el 23 de septiembre de 1946 por un tribunal de su país junto a su hermano siguiente, Gerardo, nacido en 1905. Ambos se enteraron mucho después de su condena, porque ya estaban en camino hacia la promisoria Argentina, donde sabían que serían bien recibidos. Gerardo, por ejemplo, recibió su visa el 6 de febrero de 1948 en el consulado argentino en Ginebra. La garantía de la buena recepción la daba el detalle de que su pasaporte no era belga sino suizo, emitido en Berna el 19 de diciembre de 1947. Como tal cosa no tenía importancia entre amigos, Gerardo llegaba por avión a Buenos Aires el 3 de marzo de 1948, para quedarse en paz. Miguel José, más modesto, llegó en tren a Paso de los Libres con su visa en orden en abril de 1948. Dieciséis años después, el 13 de octubre de 1966, obtuvo un pasaporte argentino para viajar a Francia, Italia, Bélgica y Holanda, donde ya se habían olvidado de su condena. En 1966 tuvo un ligero problema con una defraudación prendaria que quedó en la nada por diez años, hasta que días antes del golpe de 1976 fue eximido de prisión. El joven Hugo fue el último en llegar a Buenos Aires. El 14 de octubre desembarcó del Copacabana, procedente de Amberes, con documentación firmada por el Consulado argentino de ese puerto. Se declaraba católico y era descripto como de piel blanca, cabellos castaños claros y de 1,78 metro de altura. En Buenos Aires, su expediente de inmigrante lleva el número 203647/48 y, como miles y miles de otros que afectaban al exilio nazi, fue iniciado por la Presidencia de la Nación. El joven Byttebier llegaba a su nuevo país sin la soledad del inmigrante. De hecho, ya tenía múltiples contactos. Su expediente era apadrinado por un residente, Reinaldo van Groede, y en él declaraba como dirección legal un estudio de Sarmiento 246, Capital. Era la oficina del abogado, estanciero y ex profesor del Otto Krause, Avelino Quirno Lavalle, cuyo nombre figuraba y figuró por muchos años como director en varias sociedades comerciales. En el mismo barco del veinteañero veterano de la división SS flamenca venían dos compatriotas, ellos sí criminales de guerra, André Albert Baert y Gerard Blaton, que le presentarían a una de las figuras centrales de la comunidad colaboracionista holandesa en Argentina, Willem Sassen. Este camarada SS había llegado a Buenos Aires hacía muy poco, en septiembre de 1948, después de un romántico viaje a bordo de una goleta, la Adelaar, procedente de Dublín, Irlanda. Como los dos Byttebier mayores, Sassen había sido condenado a muerte en ausencia, pero en Argentina pronto encontraría su primer trabajo como chofer del as de la Luftwaffe Hans Rudel, profusamente condecorado por Hitler y prolijamente protegido por Perón, que primero le pagaba un sueldo en el Instituto Nacional de Aeronáutica y luego lo hizo rico dándole licencias especiales de importación. Sassen y Rudel hicieron muchos negocios juntos en los 60 y 70, como vendedores de armas y “asesores” de Stroessner, Pinochet y los coroneles de la coca bolivianos. En su exilio, Sassen se haría de otro amigo muy cercano. En 1952, le presentaron a Adolf Eichmann, a quien invitaba a tomar café con Joseph Mengele en el viejo ABC del centro. Con los años, se transformó en su hombre de confianza y confidente, y Eichmann le dictó sus recuerdos y confesiones. Fueron estos documentos los que pusieron a Hugo Byttebier en los arrabales de una polémica internacional. Según relata Uki Goñi en su libro La Auténtica Odessa, Sassen tuvo varias sesiones de charla con Eichmann entre 1956 y 1957. De las reuniones resultaron 67 cintas grabadas, cuya transcripción ocupó más de 700 páginas a máquina. Con el paquete en la mano y pensando en un libro –Sassen era un activo editor de publicaciones nazis en castellano y alemán–, Eichmann agregó otras 83 de aclaraciones y detalles, escritas a mano. El libro nunca se publicó: Eichmann quería que fuera anónimo y ninguna revista o editorial aceptó esa condición. Sassen se quedó, desilusionado, con el paquete de hojas mecanografiadas y anotadas. Pero en 1960, después de su captura por un comando israelí, Eichmann se transformó en una celebridad internacional y Sassen pudo hacer su negocio, vendiéndole copias del manuscrito a Life, a la alemana Stern y al israelí Yediot Hadashot, que publicaron fragmentos o resúmenes. La copia que llegó a Israel fue a parar a la fiscalía que acusaba a Eichmann y resultó una prueba fatídica en su contra, por su estricto nivel de detalle. Sassen facturó muy bien, pero tuvo que irse un tiempo al Paraguay porque sus camaradas nazis lo consideraban un traidor y un mercenario. Lo que pocos sabían en ese momento era que el Byttebier más joven también tenía una copia, aparentemente recibida de la muy asustada familia Eichmann, que temía allanamientos. Hugo guardó fielmente los papeles, pensando que serían históricos y algún día encontraría a quién pasárselos. Esa persona resultó ser el polémico historiador inglés David Irving, el más eficiente, erudito y presentable negador del Holocausto que exista en el mundo. Irving comenzó como un historiador serio, que escribe bien y tiene un arte particular para revolver archivos. Joven aún, se destacó por sus descubrimientos documentales y por su simpatía por el lado alemán en la guerra. Su primer bestseller trató sobre el bombardeo de la ciudad de Dresden, un hito en la creación de la estrategia de bombardeos masivos en la que la ciudad ardió por los cuatro costados, causando decenas de miles de muertos. Irving presentó a Dresden como una ciudad abierta, sin industrias militares –olvidándose convenientemente de que era un importantísimo centro de transportes y distribución–, pero como nadie recordaba el tema y su investigación y reconstrucción eran muy vívidas, el libro le ganó un lugar en un mercado competitivo. Los alemanes, que por fin aparecían como víctimas en algo, simplemente lo adoraron. El inglés siguió haciendo ruido, logrando que las secretarias de Hitler le contaran sus secretos y virando cada vez más hacia la negación del Holocausto. Finalmente, en los ochenta, se asumió y fue testigo en un celebrado juicio contra un negacionista en Canadá. Su teoría se resume en la idea de que el Holocausto no fue para tanto y que de todos modos el Fuhrer no lo ordenó: fue un “exceso” de sus subordinados del que él no se enteró. Hugo Byttebier fue uno de los entusiastas lectores de las teorías de Irving, al que le escribió una carta el 8 de noviembre de 1989 contándole vagamente de los papeles que poseía. Poco después, el 27 de mayo de 1990, el belga se le aparecía por Londres y le dio más precisiones. Según cuenta el inglés, de inmediato se puso en contacto con Dieter Eichmann, uno de los hijos del criminal de guerra ejecutado. Dieter viajó de inmediato a Buenos Aires y le exigió a Byttebier que le entregara los papeles de su padre o que los destruyera. El flamenco no hizo caso, y el 14 de septiembre mandó a Londres fotocopias de varias páginas de sus documentos. El siguiente encuentro fue en octubre de 1991 en Buenos Aires, cuando Irving llegó para dar una conferencia. Fue una noche que la derecha filonazi local no olvidará fácilmente: en los salones de El Molino, frente al Congreso, estaba el tout Buenos Aires nazi y neonazi, con ancianos que hablaban con acento, jóvenes rapaditos y próceres del “nacionalismo” criollo. Byttebier llegó ya entusiasmado por las denuncias contra Irving de la DAIA y de la prensa y, después de escuchar su conferencia, se le acercó y le entregó dos pesados sobres. Adentro había más de ochocientas páginas de una copia al carbónico de las charlas de Eichmann y Sassen. De vuelta en Londres, Irving se comunicó con Alemania para chequear la legitimidad del documento y terminó entregando el original al archivo federal de Coblenza. Armado de una fotocopia, en los meses siguientes se dedicó a estudiarlo y a encontrar elementos incómodos. Por ejemplo, que Eichmann contaba haber visto la ejecución de 200 judíos o que su comandante le había comunicado que Hitler había decidido exterminar a los judíos. A esto le siguió una larga polémica entre negacionistas, llena de sospechas sobre la lealtad de Irving a la causa y de autojustificaciones del inglés, que acabó jugándose todo en un resonante juicio que perdió rotundamente y que más o menos “probó” judicialmente que sí hubo un Holocausto. Byttebier debe haber seguido el tema con una sensación de protagónico, desde este país donde encontró la amnesia que buscaba un nazi tan entusiasta que sirvió de uniforme a los ocupantes de su propio país. La comunidad alemana de Bariloche. Atrás la bandera argentina y la nazi. En el centro la foto de Adolf Hitler. La guía “Bariloche Nazi” permite conocer una treintena de sitios relacionados al nazismo. Se publican fotos y mapas para que el lector pueda llegar hasta esos lugares, mudos testigos de un pasado cuya verdadera historia aún permanece casi desconocida. También se cuentan relatos sobre esas propiedades. Los dos sitios más enigmáticos del libro son la estancia “San Ramón” y la residencia “Inalco” donde vivieron Adolf Hitler y Eva Braun cuando escaparon de Berlín. A modo de ejemplo aquí se exhiben algunas de las fotos que se publican en el libro. El bunker de los nazis en Bariloche (dinamitado por el Ejército) El refugio Berghof -el mismo nombre que le dió Hitler a su residencia en los Alpes- sobre el cerro Otto. El hotel "Campana". Su dueño fue el agente de inteligencia Reinhard Koops quien vivía en Bariloche bajo el nombre falso de Juan Maler. La propiedad donde vivía el ex-SS Erich Priebke cuando fue detenido en Bariloche. ¿La cruel verdad? Esta producción intenta develar la verdadera historia de la inserción de refugiados nazis en nuestro país. Fue realmente la Argentina un refugio de criminales nazis? ¿Existió una política de Estado fomentada por el gobierno peronista para hacer ingresar nazis al país? ¿Cuál fue el papel de la Iglesia católica? Estos y otros interrogantes plantea a sus entrevistados el documental Nazis en Argentina, que The History Channel emitirá hoy a las 22.
Operacíon Overlord Después de la Conferencia de Casablanca en enero de 1943, fue formado el Estado Mayor del Mando Supremo Aliado o "Cossac" y el británico Teniente General Sir Frederick Morgan, recibió instrucciones de formar un Estado Mayor Combinado de Planificación para preparar la invasión aliada de la Europa Occidental. El equipo del General Morgan estudió las posibilidades de desembarcos en las costas europeas, desde Noruega hasta Portugal, con particular atención en las costas del Canal Inglés o Canal de la Mancha, puesto que estas playas ofrecían las rutas más cortas desde Inglaterra y, por tanto, permitían el regreso más rápido para el reabastecimiento de los barcos de asalto aliados. El personal de Cossac estudió y decidió sobre problemas tan variados como la dirección táctica del mando estratégico del aire en la Gran Bretaña y la disponibilidad de embarcaciones de desembarco. El éxito de la operación aliada que tenía como objetivo final la invasión y derrota de Alemania, dependía en gran parte del éxito de la operación Overlord, nombre en clave de la invasión que sería conocida más tarde como El Día D. Conferencia de Teherán Al realizarse la Conferencia de Teherán, en noviembre de 1943, Morgan había cumplido su tarea, pero faltaba el nombramiento del comandante en jefe de Overlord. En esa conferencia, Roosevelt, Churchill y Stalin se pusieron de acuerdo en la fecha del 19 de mayo de 1944 para Overlord, pero no llegaron a definir el nombre del supremo comandante de la operación. Habiéndose proyectado el ataque, el Estado Mayor Conjunto acordó que el mando recaería en un miembro de las fuerzas que tomarían parte en Overlord. En aquellos momentos se suponía que el número de fuerzas serían en su mayoría británicas y Churchill se apresuró a prometerle el mando al Mariscal de Campo Sir Alan Brooke. Pero en mayo de 1944 estaba claro que las fuerzas más numerosas serían de EEUU y Churchill no tuvo otra alternativa que aceptar a un general estadounidense. General Dwight Eissenhower Eisenhower Comandante Supremo Inicialmente Roosevelt pensó en el General Marshall, pero no podían prescindir de ese general en la junta combinada de jefes de estado mayor de Estados Unidos y por tanto a principios de diciembre de 1943, el presidente estadounidense decidió nombrar al General Dwight D. Eisenhower. Sin embargo, todos los demás generales que tendrían el mando de las fuerzas de aire, mar y tierra, bajo las órdenes de Eisenhower, serían británicos. Fueron designados el almirante Sir Bertram H. Ramsay, el general Sir Bernard I. Montgomery y el mariscal de aviación Sir Trafford Leigh-Mallory. Las órdenes para Eisenhower Eisenhower recibió como Directiva la siguiente orden de gran amplitud: ". . . Entrará usted en el Continente de Europa y, en conjunción con las otras Naciones Unidas, emprenderá las operaciones dirigidas al corazón de Alemania y a la destrucción de sus fuerzas armadas. La fecha para penetrar en el Continente es el mes de mayo de 1944. Después de quedar asegurados los puertos adecuados, la expansión se dirigirá a asegurar un área que facilite a la vez las operaciones terrestres y aéreas contra el enemigo. " Plan de operaciones Todas las operaciones Aliadas previas, en Europa, habían tenido hasta ese momento objetivos más limitados. Los planes preveían el desembarco de más de 50 divisiones, antes de que se presentase el invierno, destinadas a obtener el objetivo final. En concreto, la planificación de Overlord ha sido el problema más complejo en toda la historia militar en el mundo. El supremo cuartel general de las fuerzas aliadas expedicionarias, cuyas siglas eran "Shaef", tenía que considerar no sólo cuándo y dónde realizar la invasión, sino logísticamente, cuidar de que los abastecimientos, equipo y personal estuviese dispuesto y transportado para alcanzar objetivos específicos. Normandía o Calais El General Morgan recomendó el sector de la costa de Normandía, entre la desembocadura del Orme y la Península de Cotentin en Cherburgo, elección que fue aceptada por el Shaef, aunque un asalto a través del Estrecho de Dover hacia el Paso de Calais, ofrecía la ruta marítima más corta y, por tanto, la vuelta más rápida de las embarcaciones de asalto. El Paso de Calais ofrecía también la playa natural de mejores condiciones y estaba cerca de los puertos de Holanda, de Bélgica y del Ruhr, centro industrial de Alemania. Pero los servicios de información sabían que los alemanes se habían preparado para la invasión en esa zona, precisamente por ser la distancia más corta entre Inglaterra y el continente, opción que después fue reforzada por el MI5 que usó los servicios de la agente Treasure para inducir a los alemanes a pensar que por ese lugar se realizaría la invasión. Todos los jefes de información aliada sabían que los alemanes esperaban que la invasión tuviese lugar por dicho lugar y se habían preparado en ese lugar minuciosamente para arrojar a los invasores al mar. Pero además, había una razón fundamental y era que la zona era demasiado estrecha para contener operaciones en la escala proyectada después del asalto inicial. La costa de Calais La costa normanda La costa de Normandía resultaba más apropiada por tener playas muy extensas, estar resguardada por el rompeolas natural de la Península de Cotentin y se hallaba dentro del radio de acción de los aviones de combate basados en Inglaterra. Lo que parecía una dificultad era que el terreno se elevaba tras las playas, pero sin embargo ofrecía ciertas ventajas especiales, pues proporcionaba la oportunidad de abrir brecha en ambos flancos. Con un ataque por mar en el flanco derecho se aislaría a las fuerzas alemanas en la Península de Bretaña (Brest) y un movimiento envolvente hacia el flanco izquierdo podría dar la posibilidad de capturar importantes puertos de Francia, sobre todo el de El Havre. Debido a que el establecimiento de puertos operativos en la playa tomaría tiempo y considerando que los alemanes destruirían los puertos existentes antes de abandonarlos, los aliados decidieron construir puertos artificiales frente a las cabezas de playa para desembarcar con rapidez los abastecimientos que se requerirían. La costa de Normandía Operación Anvil El general Morgan había recomendado también un ataque de distracción en la costa sur de Francia, a realizar simultáneamente con los desembarcos en Normandía. La invasión de Francia en la costa del Mediterráneo no sólo sería una diversión de fuerzas, sino un medio de aislar las tropas alemanas en el suroeste de Francia y de asegurar el puerto de Marsella para abastecer y reforzar el flanco sur del avance aliado sobre Alemania. El proyecto del Sur recibió el nombre de Operación Anvil. El General Morgan recomendó también la invasión de Normandía podría ampliarse incluyendo desembarcos en la costa oriental de la Península de Cotentin, para capturar el puerto de Cherburgo en el extremo de la Península. Al asumir el mando de Overlord, Eisenhower aceptó el concepto de un frente ampliado en Normandía, aumentando la fuerza de asalto de tres a cinco divisiones. Esto obligó a retrasar la Operación Anvil hasta mediados de agosto, una vez alcanzados los objetivos de la invasión quedaría libre parte del personal y equipo de la Overlord para marchar al Mediterráneo. Este expediente, junto con la asignación de todo un mes de la producción de armamento para el escenario del Pacífico, redujo el número de embarcaciones de desembarco para la Overlord al mínimo aceptable. El aplazamiento de Anvil significaba que no podría servir para desviar la atención de la Overlord, pero sin embargo, la ventaja de disponer de un gran puerto en el Mediterráneo era importantísima para Eisenhower. Debido a que las tropas para Anvil tendrían que sacarse de Italia, esa operación quedaba descartada cuando el avance aliado fue detenido en Anzio y en la Línea Gustavo alemana. La resistencia germana en Italia fue tan grande, que después que los aliados rompieron las líneas de defensa del Eje en la primavera de 1944 y avanzaron en dirección a Roma, los británicos insistieron en cancelar Anvil y ejecutar una operación en Lubliana para atacar por la retaguardia a las fuerzas alemanas. Eisenhower insistió en la operación Anvil, respaldado por Roosevelt que calificó a Lubliana una excentricidad militar de los británicos. Por razones de seguridad la Operación Anvil fue renombrada Operación Dragoon. Fuerzas Aliadas A medida que se iban cristalizando los planes para Overlord, se vio que sería necesario lanzar tres divisiones de paracaidistas durante la noche anterior al Día-D. Luego, después del amanecer, dos divisiones norteamericanas y tres británicas asaltarían casi simultáneamente desde el mar en cinco playas llamadas con los nombres clave de Utah y Omaha, donde desembarcarían los estadounidense y Gold, Juno y Sword para el ataque británico. Antes del desembarco, las playas y defensas costeras serían atacadas con un fuerte bombardeo aeronaval. Aunque Overlord, incluyendo las fuerzas auxiliares, fue el asalto anfibio más colosal que jamás se había montado, únicamente era una parte de la estrategia total contra Alemania en la primavera de 1944. El quinto y el octavo ejércitos mantenían atadas a 25 divisiones alemanas en Italia, impidiendo movilizarse a otras partes. Además en el Frente del Este había 212 divisiones alemanas enfrentadas a las soviéticas. Aunque las fuerzas aliadas en Italia y en Rusia superaban en número a las que se emplearían en la invasión del oeste de Francia, tenían el efecto estratégico de mantener importantes fuerzas alemanas alejadas de la Overlord, permitiendo que los invasores de Normandía ejerciesen toda su presión contra una fracción del poderío total de Alemania. ¿Por qué se llama Día D? La Operación Overlord, mediante la cual se llevó a cabo la invasión de la costa occidental de Francia es conocida como el "Día-D". Pero ese no es el nombre propio de esa invasión. Durante la Segunda Guerra Mundial, los Aliados llamaban "Día-D" al día en que se realizaba una operación determinada, para de esa forma no revelar la fecha de ejecución. Como era necesario establecer ciertas fechas anteriores o posteriores a ese día, se llamaba, por ejemplo, "Dia-D -1", al día anterior. Si se decía "Dia-D -7" se entendía que era exactamente 7 días antes del inicio de la acción y "Día D+3", correspondía a 3 días después. La hora exacta para iniciar la operación era definida como "Hora H" y para los efectos correspondientes se empleaba la misma técnica para definir las horas anteriores y las posteriores. Así por ejemplo, Hora H+2 correspondía a dos horas después de iniciada la operación. Para las fuerzas involucradas, no importaba si la operación se retrasa uno o más días pues cronológicamente, los planes serán los mismos acordados con anticipación. La defensa Alemana en Normandía Defensa alemana de Normandía Ante la posibilidad de un asalto Aliado a Europa desde Inglaterra, Hitler ordenó al Mariscal Gerd von Rundstedt, la construcción de la que llamó "Muralla del Atlántico" provista de casamatas para la artillería, bunkers y de toda clase de fortines y de obstáculos para impedir cualquier posible invasión en todo un frente desde España a Noruega. Pero para Hitler y el Alto Mando alemán, con la atención puesta en Rusia, sólo podían pensar ocasionalmente sobre la situación en la costa francesa. Como norma, las divisiones que peleaban en el Frente del Este, eran enviadas a Francia para descansar y reorganizar sus fuerzas, cosa que generalmente no podían hacer cubriendo todas las bajas. Esas divisiones diezmadas regresaban luego al frente ruso. En vista de la situación, en 1942, por orden del Mando Supremo de las Fuerzas Armadas (OKW), veinte batallones bien equipados fueron trasladados a Rusia con todo su armamento pesado. Como compensación, le prometieron a Rundstedt 60 batallones de los llamados "Voluntarios del Este" que no eran otra cosa que ex prisioneros rusos, de dudosa lealtad, mal entrenados y peor equipados. Mariscal Gerd von Rundstedt Foto con autorización de: Deutsches Historisches Museum, Berlin Suposiciones alemanas Los alemanes coincidían en que el asalto Aliado a la Europa Occidental ocurriría a más tardar en la primavera de 1946 y no se ponían de acuerdo sobre dónde tendría lugar. El ejército creía que el Paso de Calais era lo más factible, tanto por hallarse más cercano a Inglaterra como porque en las cercanías se encontraban las instalaciones de lanzamiento de las bombas V-1 y cohetes V-2. Suponían que apenas los aliados detectaran esas instalaciones, por el peligro que representaban para Inglaterra, indudablemente atacarían por este lado. Además, la información del ejército alemán argumentaba que los aliados evitarían las playas normandas, porque estaban delante de terreno montañoso apropiado para la defensa. Sin embargo, los oficiales del espionaje naval llegaban a conclusiones completamente distintas. Estudiando la pauta de los bombardeos aliados, los movimientos de sus minadores y barreminas y las actividades en varios puertos británicos, todo indicaba que la invasión se produciría al oeste del Paso de Calais. Con gran intuición, Hitler señaló las penínsulas de Cotentin y de Bretaña como probables objetivos de los aliados. El resultado de las varias estimaciones hizo que no se descuidasen las playas de Normandía, aunque las del Paso de Calais fueron las más defendidas. Entrevista de Rundtedt con Hitler Poderosas baterías de la Muralla del Atlántico que no sirvieron de mucho. En 1943 Rundstedt trató de explicarle a Hitler lo grave de la situación en la costa atlántica, pero como era su costumbre, el Führer no escuchó. La entrevista de 3 horas en Oberzalsberg fue un monólogo de Hitler, que duró dos horas, sobre la situación del Frente del Este y luego una hora para tomar el té, momentos en que estaba prohibido hablar sobre asuntos oficiales. Ese mismo año, Hitler emitió su Directriz número 51 donde se establecía que el punto crítico de defensa sería el canal. Además ordenaba que en caso de ocurrir un intento de invasión, no se debía permitir que el enemigo pisara la playa. La costa tenía que ser defendida y quedaba prohibido retroceder bajo cualquier circunstancia. Rundstedt empezaba a desconfiar de la Muralla del Atlántico como concepto de defensa estática. Analizando el asalto de Salerno el mariscal llegó a la conclusión de que sus ejércitos tenían poca probabilidad de rechazar al invasor en la orilla del mar, pues el enemigo contaría con gran apoyo de la artillería naval y superioridad aérea. Por tanto, creyó que lo más apropiado era depender de la infantería móvil y las divisiones blindadas, colocadas en posiciones estratégicas en posiciones tierra adentro, desde donde podían ser lanzadas a la costa para evitar que los aliados se asentaran en cualquier playa. Mariscal Erwin Rommel en el momento de su nombramiento por Hitler Hitler envía a Rommel Hacia fines de 1943, Hitler le ordenó a Rommel que inspeccionara las defensas costeras en Francia y a comienzos de 1944 lo puso bajo el mando de Rundstedt con la responsabilidad específica de defender la costa del Atlántico desde el Scheldt hasta el Loire, utilizando el séptimo y el quinto ejércitos. Este nombramiento produjo confusión y dividió los objetivos, porque Rommel, basándose en su experiencia en el norte de África, pensaba que la fuerza de la aviación aliada impediría a las reservas móviles de Rundstedt llegar a tiempo a las costas para obtener resultados decisivos. Insistió en que las fuerzas blindadas de reserva fuesen colocadas a cinco millas de la costa. Alegaba que las acciones decisivas debían realizarse en la cabeza de playa y que, a menos que el invasor fuese arrojado al mar en veinticuatro horas, Alemania se enfrentaba a la derrota. Llamado Hitler a resolver el conflicto entre las teorías de Rommel y de Rundstedt, dictó una solución intermedia. Cedió unas divisiones blindadas a Rommel, pero no las suficientes para que su plan fuera eficiente. Rundstedt retendría el grueso de las reservas tierra adentro. Obstrucciones en las playas contra los anfibios y lanchas de desembarco Las defensas costeras En África, Rommel aprendió mucho de los italianos, quienes eran unos maestros en el arte de las defensas terrestres, defensas que en ese teatro de guerra fueron usadas repetidamente por alemanes y británicos a medida que los combates cambiaban de rumbo. En Francia, escaso de fuerzas móviles, Rommel se dedicó a reforzar la defensa estática. Usando a sus tropas como obreros de construcción, se dedicó enérgicamente a reforzar la Muralla del Atlántico, sobre todo con casamatas de concreto. Dio gran importancia a la colocación de minas, tanto en el mar como en tierra, y se propuso sembrarlas densamente en todas las playas y sus accesos, pero las fábricas alemanas únicamente podían suministrarle el 4% de los 100 millones de minas que pidió. Utilizó la artillería y las minas retiradas de la línea Sigfried y Maginot e instaló varias series de obstáculos en las playas, en los cuales se enredasen las embarcaciones de la invasión. Afortunadamente para los Aliados, las dos hileras de estacas con explosivos que hubiesen podido ser efectivas con la marea baja no fueron instaladas a tiempo. Todos los obstáculos debían tener minas, pero el minado distó de estar acabado el día de la invasión. Una de laas características de las playas normandas es que sus aguas son muy bajas; uno puede caminar decenas de metros con el agua debajo de la cintura. En algunos períodos del año el maar se retira taanto, que en la actualidad pueden verse los restos de las defensas y de las embarcaciones y armaamento aliado hundido durante la invasión. Segunda línea de defensa Como segunda línea de defensa, detrás de los emplazamientos de las baterías de costa, Rommel había inundado las tierras bajas en todos los lugares que le fueron posibles. Como obstáculos contra paracaidistas y planeadores puso los llamados "Espárragos de Rommel", que eran estacas al nivel del suelo que impedirían los aterrizajes. Por falta de minas ideó colocar proyectiles especiales de artillería colocados encima de las estacas y detonarlos con alambradas que los harían explotar al contacto. Este proyecto fracasó en gran parte, porque los proyectiles especiales llegaron demasiado tarde para ser instalados. Escasez de fuerzas móviles Rommel, maestro en la movilidad y en la maniobra, no confiaba completamente en la defensa estática. Hizo cuanto pudo para disponer del rápido movimiento de sus fuerzas de infantería y de las divisiones Panzer que Rundstedt conservaba en la retaguardia. Pero le faltaban suficientes vehículos motorizados y, como resultado de los bombardeos previos, de la supremacía de la aviación aliada, del sabotaje a ferrocarriles y puentes, lo que tenía fue inútil para el transporte de tropas en el momento de la invasión. Debido a las circunstancias, los inventores de la Blitzkrieg estaban obligados a marchar al frente a pie o en bicicleta. Los "espárragos de Rommel" eran palos sembrados en los campos de cultivo de la campiña francesa. En la foto se ven tres de ellos que han sobrevivido al tiempo. Defensas navales El sector del Canal, entre la desembocadura del Sena y el Scheldt, fue considerado el más probable punto de desembarco por ser la parte de la costa más cercana a Inglaterra. La Directriz número 52 del Führer ratificó esa suposición, concediendo prioridad en el despliegue de tropas y la construcción de defensas en ese sector. A medida que aumentaban esas defensas, el sector de Normandía quedaba en relativo abandono, tal como lo evidenció el informe de la comisión de inspección del OKW que visitó la zona, en enero de 1944. Los errores de la Kriegsmarine Las defensas costeras de Normandía no contaban, en general, con fuerzas suficientes, porque los sectores asignados a las divisiones eran demasiado grandes, 960 kms en línea recta. Los servicios de inteligencia naval afirmaron que la costa entre el Sena y la península de Cotentin no era apropiada para el desembarco de grandes formaciones; debía descartarse la parte occidental de la península como sector de asalto, mientras que el lado oriental se creía estaba adecuadamente cubierto por la poderosa fortaleza de Cherburgo. Esta suposición, fue sostenida hasta que la invasión demostró que era errónea y condujo a la estimación excesiva del sector que la fortaleza podía cubrir. Su frente terrestre era de 40 kms en exceso, y cuando el momento llegó, la fortaleza no pudo ser sostenida por su guarnición. El mayor problema naval aalemán era que los submarinos no podían operar en el canal debido a su poca profundidad, y al no tener suficientes buques mayores disponibles, sólo podían contar con torpederas y otras embarcaciones rápidas de poco calado y en número insuficiente. Bote-e lancha torpedera Contrainteligencia británica Desde abril de 1944 se acumulaban pruebas de que Normandía podría ser el escenario de la invasión. Sin embargo, no fueron nunca concluyentes debido a una hábil contrainteligencia británica, y el sector del Canal siguió siendo el principal punto defensivo. No podrían retirarse tropas de allí para defender Normandía. Sin embargo, Hitler, que compartía el presentimiento acerca de Normandía, ordenó que la 91 División Aerotransportada y el 6 Regimiento de Paracaidistas, actuando como infantería, fueran estacionadas en el sector que podría ser más amenazado por los paracaidistas o tropas transportadas en planeadores. Situación aérea La creciente intensidad de los ataques aéreos aliados, diurnos y nocturnos, puso de manifiesto la incapacidad de la Luftwaffe para defender tan extenso frente. Las líneas ferroviarias francesas y belgas, así como las propias instalaciones de la Luftwaffe, eran sus principales objetivos. Los movimientos de tropas en tren se hicieron más difíciles, hasta que el refuerzo de la costa hubo de ser hecho casi totalmente por carretera. Cuando los puentes del Sena y el Loira fueron sistemáticamente destruidos, hasta el movimiento por carretera se hizo difícil y lento. Entretanto, las bases de la Luftwaffe fueron trasladadas de la costa, hasta las cercanías de París. Las incursiones aéreas cubrían tan grandes sectores que el estudio de las zonas atacadas daba pocas pistas acerca del lugar en que se llevaría a cabo la invasión. El irreemplazable caza bf-109 Los muy esporádicos reconocimientos aéreos de la Luftwaffe sobre el sur y sudeste de Inglaterra no aportaban mayores informes. En realidad, el mando alemán nada conocía acerca del punto elegido por el enemigo, que podría encontrarse en cualquier parte del Canal o en Normandía. La mayor ventaja para los aliados era que, en vista de la falta de adecuada información con que contaban los alemanes los obligaba a prepararse para la invasión en cualquier punto de esa extensa costa; pero cuando el asalto se produjera, tendría lugar en un sector relativamente pequeño, con fuerzas muy concentradas y con las tropas mejor equipadas y preparadas con que los Aliados podían contar. Este conocimiento ocasionó repetidas alarmas, especialmente en las noches en que el estado del tiempo y la marea hacían posible el desembarco. Operación Neptuno La Operación Overlord incluía la Operación Neptuno a cargo de las fuerzas navales en apoyo a las de desembarco. Las playas elegidas fueron cinco que recibieron los nombres clave: Utah y Omaha (1er Ejército US); Gold, Juno y Sword (2do Ejército británico). Como preludio al asalto, se lanzarían en paracaídas detrás de las líneas alemanas en el sector de Utah: la 82 División Aerotransportada US entre St. Mere Eglise y Pont l'Abbe y 101 División Aerotransportada US entre St. Mere Eglise y Vierville. Detrás de las líneas alemanas en el sector de la playa Sword, se lanzaría la 6ta División aerotransportada británica. Las fuerzas de desembarco zarparían desde el sur de Inglaterra desde los puertos de Torquay, Weymouth, Portmouth y Shoreham y todas convergerían en el sector de Normandía comprendido entre Quineville y Merville. Para desviar la atención de los alemanes, se prepararon concentraciones ficticias en el sureste para dar la impresión de que el destino de esas fuerzas sería Calais. Durante el día D, miles de toneladas de tiras de aluminio, llamada Window, bloquearían los sistemas de radar alemanes y docenas de embarcaciones menores serían puestas a la deriva en las costas inglesas frente a Calais. Además, se hicieron docenas de vuelos de reconocimiento durante las noches de los días previos, que causaron la alarma general en las costas de Francia, a tal punto, que pronto los alemanes dejaron de hacerles caso. Acciones tras las líneas alemanas Por su parte la resistencia francesa recibió instrucciones de Londres de iniciar actos de sabotaje en las líneas férreas y en las columnas de abastecimientos que circulaban por las carreteras francesas rumbo a la costa. Diariamente los aviones de reconocimiento fotográfico tomaban cientos de fotografías de todas la costa francesa, de manera que los aliados tenían la exacta disposición de las defensas alemanas, incluyendo los obstáculos en las playas, los espárragos de Rommel en la campiña francesa, las zonas inundadas, por supuesto las baterías costeras que conformaban la Muralla del Atlántico y gracias a la red de espías y de la Resistencia Francesa, la disposición de las fuerzas alemanas tierra adentro. Miles de toneladas de municiones se encontraban almacenaadas en los caminos bajo los árboles. Selección del Día D y la Hora H El mando aliado fijó como fecha tentativa para el desembarco el 19 de mayo de 1944, pero la fecha real dependería del estado del tiempo, de la marea, de la visibilidad y que el equipo estuviera completo. Con el fin de aprovechar de otro mes de producción de material de desembarco y aterrizaje, se aplazó la fecha tope hasta el 19 de junio, como máximo, tomando en cuenta que los aliados necesitaban del verano para consolidar la invasión. En "Shaef" estudiaron la combinación de las condiciones naturales más favorables, pues necesitaban una noche de luna en la víspera del Día D para que las divisiones de paracaidistas pudiesen organizarse y alcanzar sus objetivos antes del amanecer. Necesitaban que las fuerzas navales y los convoyes cruzasen el Canal en la oscuridad de la noche y tener entre treinta y noventa minutos de luz solar antes del desembarco para que el bombardeo naval y aéreo de las defensas costeras fuese efectivo. Las mareas El requisito del cual dependían los demás, era la marea. Debían iniciar la operación en el momento preciso para permitir que las embarcaciones pudiesen descargar y retirarse sin peligro de quedar varadas en las playas debido a los bancos de arena y el terreno fangoso. No obstante, la marea debía ser lo suficientemente baja para que los obstáculos bajo el agua fuesen detectables para ser demolidas por los zapadores. Finalmente, se eligió como Hora H, la siguiente a la marea baja. Las sucesivas oleadas de desembarco tendrían que cruzar menos extensión de playa a medida que avanzase la marea. Estas condiciones sólo se daban en un período de tres días cada mes. A los quince días se repetían, pero sin luna, pues estaría en la fase de novilunio. Así, el 5, 6 y 7 de junio reunirían todas las condiciones requeridas. Eisenhower eligió el 5 como Día D y la Hora H entre las 06:30 y la 07:55 para sincronizar los asaltos en las cinco playas. Miles de embarcaciones cargadas abarrotaban los puertos El plan naval Las fuerzas navales, mayormente británicas, tenían la mayor responsabilidad de la invasión de Normandía, teniendo que transportar las tropas de asalto a las playas y desembarcarlas con su equipo. Tenían que proporcionar barcos para mover 600 a 700 toneladas de abastecimientos por división a través del Canal. Tenían que servir de artillería flotante hasta que la artillería de campaña estuviese en la playa. Tenían que procurar la ordenada y oportuna llegada de tropas de refuerzo con su abastecimiento y equipo y disponer de todo lo necesario para la evacuación de bajas. Debían limpiar canales de navegación a través de las aguas minadas y eliminar los obstáculos en las playas que impidiesen los desembarcos y el despliegue de las tropas en las orillas. Fuerzas Navales de Misión Bajo el mando del almirante Ramsay, las 2,700 naves (incluyendo las barcazas de desembarco) se dividían principalmente en: Fuerzas Navales de Misión Estadounidenses U y O, al mando del contralmirante Alan G. Kirk y Fuerzas Navales de Misión Británicas G, J y S del contralmirante Sir Philip Vían. La armada participó con ejercicios de entrenamiento desde diciembre de 1943, que culminaron en abril y mayo de 1944 con ensayo general, incluyendo desembarcos de un gran realismo y no pocas bajas, en la costa sur de la Gran Bretaña, simulando la operación "Neptuno". La Operación Neptuno fue la más grande operación naval jamás emprendida en la historia naval del mundo, no sólo por el número de embarcaciones involucradas, sino por lo extenso de las áreas de embarque y de invasión, amén de la complejidad de los planes logísticos. Miles de aviones esperaban listos para entrar en acción. Bombardeo de las vías ferroviarias Según lo acordado en la Conferencia Casablanca de enero de 1944, las fuerzas aéreas norteamericanas y británicas basadas en Gran Bretaña debían combinar una ofensiva de bombardeos con objeto de "destrozar progresivamente los sistemas militar, industrial y económico de Alemania y destrozar la moral del pueblo alemán hasta el punto en que su capacidad de resistencia armada fuera totalmente debilitada". Para derrotar a Alemania únicamente con ataques aéreos, la aviación aliada seleccionó como objetivos las principales ciudades, los astilleros de construcción de submarinos, la industria de aviones, de transportes, plantas de refinación de petróleo y otras industrias militares. Los estadounidenses atacaban de día a fin de obtener mejor precisión; los británicos, que consideraban excesivamente arriesgado el ataque diurno, bombardeaban de noche las ciudades y áreas de recursos militares o industriales. Plan de Transportes El General Eisenhower, decidió evitar la falta de cooperación que se había hecho notar entre las fuerzas aliadas en el Mediterráneo. Para ello pidió y obtuvo el control de la aviación de bombardeo del ejército estadounidense y del mando de bombarderos británicos, basados ambos en Gran Bretaña. Al asumir el control sorprendió al mando de bombardeo adoptando el plan del jefe de la aviación, General Leigh-Mallory, dedicando una parte de la fuerza aérea a la destrucción de los ferrocarriles en Francia y Bélgica. El mando estratégico del aire creía que el bombardeo de las vías ferroviarias tendría poco efecto duradero y que el intento sería un desperdicio de bombas y bombarderos que podrían aprovecharse mejor. Las objeciones fueron respaldadas por Churchill y su Gabinete de Guerra, temerosos de causar demasiadas bajas entre la población civil de Francia y de Bélgica, y que, habiéndose arriesgado con el ataque a la flota francesa en Mers-el-Kebir y en Dakar, no deseaban que nada nuevo pudiese convertir a los franceses en potenciales enemigos. Orden de bombardeo Eisenhower puso en acción el "Plan de Transportes" de Leigh-Mallory a mediados de abril de 1944. Los bombardeos aliados se concentraron primeramente sobre los patios de máquinas y distribución ferroviaria. A comienzos de mayo empezaron a bombardear los puentes con tal éxito que antes de terminar el mes no quedaba en pie ni un solo puente sobre el Sena entre París y el Canal de la Mancha. El 21 de mayo, designado por la aviación como "Día Chattanooga", los bombarderos empezaron a destruir las vías, dispositivos ferroviarios y trenes, dejando fuera de servicio más de cien locomotoras al primer día. La resistencia francesa 0participó también con actos de sabotaje. Vísperas del ataque Semanas antes del Día D todo el sur de Inglaterra se convirtió en una enorme base militar, de la cual nadie podía entrar o salir sin un permiso especial. Los depósitos estaban abarrotados de materiales de todas clases que ofrecían preciosos objetivos a los bombarderos alemanes, pero que no se presentaron nunca. Tan pronto como llegó el 30 de mayo, las tropas comenzaron a embarcar en los transportes. El 01 de junio empezó el movimiento desde el sur de Escocia hacia Francia de 54 bloques de hormigón que debían ser hundidos como escolleras ante las playas. Luego avanzaron hacia el Canal unos 150 dragaminas para despejar los callejones para los convoyes. El sábado, 3 de junio, embarcaron todas las tropas, los buques que debían apoyar con su artillería zarparon de Scapa Flow, Belfast y el Clyde y los convoyes empezaban a formarse en los puertos del sur de Gran Bretaña. La operación "Overlord-Neptuno", estaba en marcha. El mal clima cubria la costa de Normandía Meteorología Desde el 01 de junio, en el Cuartel General del almirante Ramsay, cerca de Portsmouth, el general Eisenhower se reunía dos veces diarias con los altos mandos del ejército y de la armada para escuchar los informes sobre pronósticos meteorológicos. Por la mañana del 3 los partes empezaron a ser desalentadores y fueron más alarmantes a medida que transcurría el día. En reunión especial a las 04:00 del domingo, 4 de junio, los meteorólogos informaron que el tiempo empeoraría el día 5. Fuertes vientos, nubes bajas y encrespadas olas se combinarían en la zona escogida. El apoyo aéreo sería imposible, el desembarco de las tropas mucho más peligroso y el tiro de la armada inseguro como resultado del tiempo tempestuoso. Eisenhower decidió aplazar la invasión por 24 horas. Postergamiento de la Hora H Tenía que ser detenido el movimiento de las fuerzas y tenerlo listo para reanudarse al día siguiente. El domingo por la tarde, los comandantes se reunieron de nuevo en el Cuartel General de Ramsay. Los expertos en Meteorología leyeron sus pronósticos de una mejora en el estado del tiempo, pronosticaron que el tiempo claro duraría, por lo menos, hasta el anochecer del 6. Basado en este informe, Eisenhower, a las 04:15, anunció su decisión irrevocable de iniciar la operación. Al otro lado del Canal, el mariscal Rommel salió aquella mañana de su Cuartel General en su carro de mando y se dirigió a su casa en Alemania para pasar el día 6 celebrando el cumpleaños de su esposa. Eisenhower arenga a los paracaidistas el día 5 de junio El Dia-D Luz verde Una vez tomada la decisión, desde todos los puertos del sur de Inglaterra desde la costa este y oeste, del norte de Irlanda, de Escocia y de las Islas Orkney embarcaciones de la armada se hicieron a la mar. La mayor parte puso rumbo al Área Zebra, al sur de la isla de Wight, señalado como punto de reunión. A la mitad del Canal, cada senda despejada por los dragaminas se dividió en dos: una, para la navegación lenta, y otra, para la rápida. Mientras los aviones de combate cubrían el cielo, los dragaminas formaban la vanguardia y marcaban la senda libre con boyas flotantes luminosas. Dado que los bombarderos aliados habían destruido la mayor parte de estaciones de radar en la costa, y que el oscurecimiento de ondas mediante el dispositivo Window hizo impracticable la detección, los alemanes no pudieron reconocer a los convoyes de asalto durante el cruce. Los barcos de guerra para apoyar con su fuego llegaron a los puntos asignados a lo largo de Normandía alrededor de las 02:00 del 6 de junio. El transporte de ataque Bayfield, Cuartel General del mando de la fuerza de misión U, fondeó ante la playa "Utah" a las 2:30. El del mando de comandos anfibios Ancón, Insignia de la fuerza de misión O, ancló frente a la playa de "Omaha" veinte minutos después. Hora H -5 Las primeras tropas que aterrizaron en Normandía fueron las tres divisiones aerotransportadas, que empezaron a lanzarse alrededor de la 01:30 de la madrugada del 6 de junio. La 6 División de paratropas británicas aterrizó entre Caen y Cabourg, con la misión de capturar los puentes sobre el río Orne y el vecino Canal de Caen a fin de impedir que los refuerzos alemanes llegasen del Noreste. Las divisiones aerotransportadas estadounidenses 82 y 101, aterrizaron detrás de la playa "Utah". Su objetivo consistía en apoderarse de los caminos que iban hasta las playas, pasando los terrenos pantanosos inundados por los alemanes, y capturar los puentes en las cercanías de Sainte Mere l'Eglise y Carenten. Los paracaidistas hallaron al principio limitada resistencia, porque los alemanes, convencidos de que el asalto principal se realizaría en el área del Paso de Calais, creyeron que los lanzamientos sobre Normandía eran una acción de engaño. Al amanecer, la 6 y la 101 división de paracaidistas se acercaban a sus objetivos, y la 81 estaba conteniendo a una división de infantería motorizada alemana cerca de Sainte Mere l'Eglise. Preparación para desembarcar Frente a las playas, los buques de transporte aliados habían empezado a descargar las barcazas de desembarco y a las 04:00 empezaron a embarcar las tropas de asalto. Éstas debían avanzar en una serie de oleadas a lo largo de las rutas de lanchas desde la línea de partida, donde las barcazas debían mantenerse hasta la señal de avance hacia la playa. Entre la zona de los transportes y la playa, los barcos con artillería de apoyo estaban fondeados protegiendo los flancos de las lanchas de desembarco: los acorazados y cruceros a unos diez kilómetros de la orilla y los destructores a menos de cinco. El tiro de apoyo a las playas de los estadounidenses lo proporcionaban el acorazado USS Texas, el USS Nevada y el USS Arkansas, que debían silenciar los cañones costeros alemanes y sus mayores defensas con sus cañones de 12 y de 14 pulgadas, mientras los cruceros pesados USS Tuscalllosa, USS Quincy y USS Augusta, cinco cruceros ligeros británicos y dos franceses, un cañonero holandés y 22 destructores se encargaban de los objetivos más ligeros en las playas. En el sector británico los acorazados HMS Warspite, HMS Nelson y HMS Ramillies, proporcionaban la artillería pesada, auxiliados por cinco cruceros británicos y numerosos destructores para atacar los blancos menores. A medida que las barcazas de desembarco avanzaban en oleadas desde la línea de partida, eran acompañadas por cañoneros y LCT equipados con numerosos tubos lanzacohetes que habían de cubrir las playas con sus fuegos antes que las tropas pusieran pie en la orilla. Al igual que todas las aeronaves los planeadores llevaban franjas negras para identificarlos Los alemanes detectan la flota enemiga Poco después de las tres una estación de radio-escucha alemana al fin había descubierto e informado que "gran número de embarcaciones" se hallaban a lo largo de la costa de Normandía. En seguida se ordenó preparar las baterías de costa y disponerlas a abrir fuego. Un poco después de las 05:00, cuando las primeras luces permitieron distinguir vagamente las siluetas de los barcos de apoyo más cercanos, las baterías entraron en acción. Unos cuantos barcos replicaron inmediatamente y a las seis el bombardeo naval previo al desembarco se hallaba en pleno auge. El viejo acorazado US Texas Réplica alemana En la playa de "Omaha" las baterías de la costa abrieron fuego contra el USS Arkansas a las 05:30. Algunos barcos replicaron inmediatamente y a las 05:50 todos empezaron el bombardeo fijado para esa hora contra los objetivos asignados. Se suponía que esta playa sería bombardeada desde gran altura por 480 bombarderos pesados B-24. Pero los B-24, obligados a bombardear por instrumentos debido a la nubosidad, demoraron el ataque varios segundos para no tocar a los barcos o barcazas. El resultado fue que esparcieron 1,285 toneladas de bombas hasta tres millas tierra adentro. En "Omaha" ni una sola bomba cayó sobre las defensas de la playa o costeras, y ciertamente las fuerzas invasoras no se dieron cuenta de que los B-24 habían pasado sobre su cabeza. Pero si bien los bombarderos poco contribuyeron a destruir las defensas de la Muralla Atlántica, los aviones aliados de combate lograron mantener a la Luftwaffe fuera de las playas, durante todo el Día D. Todos los aviones aliados lucieron franjas negras de identificación el Dia D. Hora H En la playa "Utah" la artillería naval detuvo el fuego para que 276 bombarderos medianos B-26, barrieran las playas con 4,400 bombas, pero debido a las nubes bajas muchos B-26 descargaron sus bombas en el agua. No obstante, a las 6:30 en punto, la 4 División de Infantería desembarcó en "Utah" en veintiséis oleadas sin topar con mucha resistencia. La falta de puntos de referencia y fuertes corrientes marinas hacia el sur determinaron que el desembarco se realizase a más de un kilómetro al sur de las playas asignadas. El accidente los favoreció, porque allí había menos obstáculos que en la playa prefijada en el plan "Neptuno". Además, las playas del sector "Utah" no se hallaban protegidas con obstáculos formidables y sus tropas de defensa eran de una división "estática" de reservistas bisoños y de reclutas ucranianos sin muchas ganas de combatir. Al final del Día D, habían desembarcado en la playa "Utah" 21,300 soldados, 1,700 vehículos y 1,700 toneladas de suministros, con el solo costo de 200 bajas. La 4 División había establecido una cabeza de playa de 9 Km. de fondo y 9 Km. de ancho, había hecho contacto con la 101 División Aerotransportada y estaba lista para avanzar por la base de la península y enlazar con el 5 Cuerpo en las proximidades del Estuario del Vire. Tal como se desarrollaron los sucesos, las mayores pérdidas de material de los estadounidenses ocurrieron en las aguas frente a las playas, donde minas ocultas hundieron un destructor, dos LCI y tres LCT. En marcado contraste con "Utah", "Omaha" resultó ser la playa más fuertemente defendida y fortificada que encontraron los estadounidenses o sus aliados en toda la guerra. HMS Nelson Primera oleada El bombardeo naval de la playa "Omaha" duró únicamente 35 minutos. Todos los barcos cesaron el fuego cuando la primera oleada de barcazas de desembarco salió de la línea de partida. Indudablemente, el tiempo permitido para bombardeo fue demasiado breve, especialmente porque numerosos objetivos no habían sido localizados antes por los reconocimientos aéreos y muchos de los conocidos eran invisibles a los aviones de localización que volaban sobre las playas. Pero, a pesar de los inconvenientes, los fueron destruidos casi la mitad de los cañones enemigos. LST Primeras bajas El primer asalto de la infantería fue precedido de LCT, llevando tanques ligeros y anfibios, algunos en lanchas, otros con su propio motor. La mayor parte de los tanques en barcazas encallaron en el mar, lleno de huecos, y se volcaron. Los tanques que llegaron a la playa fueron objeto de nutrido fuego y varios se inmovilizaron y se incendiaron. Los LCVP que siguieron empezaron a recibir impactos a casi medio kilómetro de la playa. Cuando dejaron caer las rampas, alrededor de las seis treinta, el fuego desde los acantilados era intenso. En medio de una granizada de balas y de obuses las tropas tuvieron que vadear unos 70 metros hasta la playa y luego abrirse paso unos 225 metros más a través de los obstáculos, a pesar de la dudosa protección del Muro Atlántico hubo muchas bajas. LCVP Los zapadores abren las brechas Mientras la primera ola de tropas de asalto se arrimaba a la muralla, desembarcaron 16 grupos de zapadores submarinos y abrieron cauces a través de los obstáculos en el desembarcadero a fin de que las oleadas sucesivas pudiesen ser transportadas más cerca de la muralla, frente al mar, durante la alta marea, que se aproximaba. Los grupos lograron volar cinco amplios corredores al costo de más de la mitad de sus componentes, muertos o heridos. Oleadas de infantería, a intervalos de 30 minutos, después de las siete, al principio sólo aumentaron el número de tropas acurrucadas contra la Muralla Atlántica. Poco después de las ocho, los LCI, LCM y DUKW se dirigieron a la playa provistos de artillería. Casi todos los DUKW encallaron o volvieron hacia atrás en el mar de arenosos bajíos, y tres LCI fueron tocados, se incendiaron y se hundieron. En realidad, escasa artillería llegó a la playa "Omaha" el Día D. Pero los zapadores lograron abrir brechas en las alambradas de detrás de la muralla, se emplazaron ametralladoras y, bajo la dirección de los oficiales supervivientes, pequeños grupos de soldados empezaron a trepar a la plataforma y a escalar los acantilados. Al mediodía los estadounidenses habían penetrado tierra adentro. DUKW Resultados de Neptuno En Omaha hubo mucho coraje por parte de los infantes apoyados con tranques ligeros, pero todo fue posible gracias a la artillería naval. El USS Texas, el USS Arkansas, dos cruceros británicos y dos franceses, empleando dirección de fuego desde cazas Spitfire, pusieron un cerco de fuego alrededor de la cabeza de playa, impidiendo que los alemanes llevasen refuerzos o pudiesen salir de sus fortines. El apoyo directo que despejó el camino para el asalto de la infantería lo proporcionaron nueve destructores estadounidenses y tres británicos. Acercándose a la costa hasta menos de un kilómetro, hasta rozar la quilla con el fondo, dirigieron sus andanadas a indicación de los grupos en tierra o según la oportunidad. Los riscos, inaccesibles para los vehículos, fueron una galería de tiro para los destructores, que pudieron completar el fuego a petición con la observación visual de las posiciones enemigas en el terreno elevado. Durante el Día D solamente el USS Carmick, disparó 1,127 proyectiles de cinco pulgadas, y otros destructores casi otro tanto. Con este apoyo, al anochecer del 6 habían desembarcado unos 34,000 hombres, casi cinco regimientos de las divisiones estadounidense 1 y 24. El costo fue elevado, casi 2,000 bajas entre muertos, heridos y desaparecidos. Durante todo el día 6 de junio, los puertos de embarque estuvieron en constante actividad Sector británico Los desembarcos en el sector británico fueron fáciles, en comparación con el de "Omaha". Los obstáculos eran menos formidables y sembrados a mayores espacios. Las defensas costeras estaban guarnecidas por tropas de una división "estática", incluyendo numerosos polacos y ucranianos. También hubo más extensa preparación de bombardeo que en "Utah" o en "Omaha", porque los desembarcos británicos tuvieron que demorarse entre hora y media para permitir que el avance de la marea cubriese los bajos y el fondo marino. Al final del Día D la 50 división británica, la 3 canadiense y la 3 británica, que desembarcaron, en las playas "Gold", "Juno" y "Sword", habían adelantado seis kilómetros hacia el interior, y la 3 división británica había enlazado con la 6 división aerotransportada. Aunque la penetración británica durante el Día D fue mucho más profunda que la de los estadounidenses en "Omaha", tampoco alcanzó la planeada, que incluía la ocupación de Caen. Los británicos tuvieron que luchar varias semanas para apoderarse de esa ciudad. Durante todo el día se rescataron hombres caídos del mar Rommel se lamenta Difícilmente pudo tomar la invasión aliada más de improviso a los alemanes. Debido al mal tiempo precedente al Día D, el 7 Ejército alemán que protegía Normandía y Bretaña no estaba en alerta. Rommel reconoció que fue un error haber dejado Francia en esos momentos y se apresuró a volver, llegando a su Cuartel General el día 6, al filo de la medianoche. Después de recibir los partes de la lucha de aquel día, dijo a su ayudante: "Si yo fuese el comandante de las fuerzas aliadas terminaría la guerra en catorce días." Las cabezas de playa estaban tomadas Dudas en el OKW El Gran Cuartel General de Hitler, convencido todavía de que los desembarcos en Normandía constituían solamente un acto de diversión y que el ataque principal se realizaría por el Paso de Calais, retuvo el 15 ejército alemán en Flandes con dos divisiones Panzers que hubiesen podido ser lanzadas contra las cabezas de playa a primeras horas del 6 de junio. Fue una de estas divisiones, tardíamente despachada, la que contuvo a los británicos delante de Caen. Hitler acabó por darse cuenta que el avance aliado desde Caen hacia el Sur aislaría la 7 División de la 15, que seguía guardando el Paso de Calais. Por esto ordenó a Rommel y a Rundstedt que volcasen sus reservas disponibles en el área de Caen, convirtiéndolo en punto focal de la defensa del Continente. Hitler hacía lo que Montgomery había planeado. Quería atraer tantas fuerzas alemanas como fuese posible a Caen, mientras los estadounidenses capturaban primero el puerto de Cherburgo a fin de asegurar la afluencia regular de suministros y luego atacar hacia el Sur y hacia el Este en las cercanías de Saint Lo. Así las fuerzas aliadas podrían girar a la izquierda, utilizando Caen como pivote, estableciendo un sólido frente en el este, tanto para defender el área como para avanzar hacia Alemania. Antes que los alemanes pudieran reaccionar adecuadamente, el desembarco estaba consolidado. Consolidación de las cabezas de puente En la tarde del 6 de junio la más multipinta flota que jamás nunca antes se había visto nunca zarpar de ningún puerto se había hecho a la mar desde los puertos británicos. Incluía viejos barcos mercantes (llamados Gooseberries en clave) requeridos para su último viaje; enormes cajas (Phoenixes) voluminosas de hormigón, como casas de cinco pisos; grandes balsones de acero de borda apenas visible (Bombardons) y un enjambre de remolcadores y otras embarcaciones auxiliares. Esto formaba parte de la operación "Mulberry" para construir puertos donde ninguno había: uno, delante de la playa "Omaha", y otro, delante de la "Gold". "Mulberry" llegó ante la "Omaha" al amanecer del 7 después de navegar a cinco nudos a través del Canal. La construcción empezó al momento, hundiendo una hilera de Goosberries frente a la orilla. Para ampliar la línea de éstos fueron hundidos seguidamente los "Fénix", con sus superficies planas sobresaliendo del agua, en la escollera exterior del puerto artificial (Mulberry); así formado se anclaron las hileras de Bombardons, como rompeolas flotantes. Dentro del puerto, muelles sobre pontones comunicaban con la playa, acabando en desembarcaderos, que se elevaban o descendían al compás de la marea. Eso fue todo, espero que les haya gustado me tomo una cierta cantidad de tiempo hacerlo y con la mejor intencion Pd: En honor a todas las personas que dieron su vida por nuestra libertad (mayormente EE.UU)
LA 101 DIVISIÓN AEROTRANSPORTADA DE LOS EE.UU. La 101 División Aerotransportada (101st Airborne Division), también conocida con el sobrenombre de Águilas Aulladoras (Screaming Eagles) es una división de asalto aéreo del Ejército de los Estados Unidos. Se creó en 1942 como una división paracaidista, pero durante la Guerra de Vietnam se rediseñó como una unidad aeromóvil y, más tarde, como división de asalto aéreo. La 101ª mantiene el identificador "Airborne" (Aerotransportada) aunque no realiza operaciones paracaidistas a nivel de división. La división tiene como base Fort Campbell, en el estado de Kentucky y sirve actualmente en Irak. Sin lugar a dudas, su más destacada participación tuvo lugar durante la II Guerra Mundial, principalmente debido a que combatían en inferioridad numérica la mayor parte del tiempo, logrando buenos resultados gracias al carácter aguerrido de sus hombres, quienes ganaron el apodo de "los bastardos de la 101" ("The Bastards of the 101st". Prueba de su valor es el comentario generalizado entre sus miembros después de la Batalla de Las Ardenas, los cuales negaban tajantemente haber sido rescatados por el General Patton; todo esto reforzado por su líder, el General Anthony McAuliffe, quien al notar la situación de líneas de defensa inexistentes y presencia enemiga por todas partes, dijo tal vez la más célebre de sus frases: "Pobres desgraciados, otra vez nos tienen rodeados". El General McAuliffe, durante la campaña de Las Ardenas, también se hizo muy popular al mencionar una sola palabra: "nuts", como contestación al ultimatum de los alemanes apelando a su rendición. Era una unidad de élite formada por soldados voluntarios. Tuvo su bautismo de fuego en Normandía, interviniendo también en la Operación Market Garden y en la Batalla de las Ardenas. Al final de la guerra y entre otras acciones, tomaron el Nido del Aguila, en Berchtesgaden, Baviera, refugio y lugar de retiro de Hitler. Su comandante en jefe era Maxwell Taylor, Mayor General de la 101ª División Aerotransportada, aunque tuvo líderes de extraordinaria valía, como fueron el ya mencionado General McAuliffe, el Teniente Coronel Robert G. Cole o el Mayor Richard Winters, entre otros muchos oficiales y suboficiales. CAMPAÑAS II GUERRA MUNDIAL: - En Normandía(junio 1944), de los 6.600 hombres de la 101 que se lanzaron en paracaídas aquella noche, desde la una y media de la madrugada, en condiciones climáticas adversas, con cielo muy nuboso, sólo 1.100 llegaron a su destino al final del día. El resto aterrizó muy lejos de las zonas de combate establecidas. Pero un número suficiente consiguió llegar a la zona, o sabía qué debía hacer aunque se encontrase en un lugar erróneo, para garantizar la protección de las salidas de la playa Utah hacia la marisma, de modo que las tropas pudieran llegar a la costa y avanzar hacia el interior. El sargento de segunda Tom Rice, de la 101 División Aerotransportada, que cayó en la zona más meridional, recordaba después los momentos finales del vuelo: “el cielo se iluminó como si fuera de día: el fuego antiaéreo, las ráfagas de trazadoras rojas, verdes y blancas convergían en el lugar donde nos encontrábamos, y la lluvia de destellos delineaba nuestro perfil en el cielo mientras nos acercábamos a la zona de aterrizaje”. Rice fue el primero en lanzarse desde el avión. Era la 1:31 de la madrugada. “Estábamos a unos cien metros del suelo y caíamos a una velocidad de 265 Km/h; no podíamos ralentizar la caída porque éramos un objetivo fácil. Por suerte no me dieron… Aparecí en un campo salpicado de canales. No me mojé, pero mi paracaídas volvió a inflarse y me arrastró hacia el canal. Corté a tiempo la línea de suspensión. No me pude librar del arnés porque llevaba un equipo excesivo. Ni siquiera logré desenfundar el arma. Al final tuve que cortar el arnés para escapar. Nos organizamos y armamos un buen lío tas las líneas enemigas hasta que llegaron las tropas transportadas por vía marítima”. Debido al peso que transportaban, los soldados paracaidistas, tenían que ser ayudados por sus compañeros a subir a los aviones. Durante el salto, a un gran número de soldados, la mochila que llevaban en el pié, que pesaba 25 Kg, les salió despedida por los aires, con lo que llegaron escasos de material de combate. En algunos casos aterrizaron sólo con el machete, teniendo que aprovisionarse de los camaradas muertos que encontraban por el camino. La mayoría de las tropas cayeron fuera de sus objetivos, tuviéndose que reorganizar y dirigirse varios kilómetros a pie al lugar previsto. - En la Operación Market Garden(septiembre 1944), a diferencia de la Operación Overlord, el lanzamiento y posterior aterrizaje fue perfecto, pero según avanzaba la campaña, se encontraron con divisiones alemanas de élite, nada que ver con los informes de inteligencia que decían que eran escasas tropas de segunda. La operación fue un fracaso aliado. Las tropas aerotransportadas constituyeron la operación Market, siendo las tropas mecanizadas Garden. El corredor del asalto aerotransportado es dividió en tres sectores, El sector sur fué asignado a la 101 División Aerotransportada de los EE.UU., al mando del Mayor General Taylor, quien debía asegurar el corredor entre Veghel y Eindhoven. Los objetivos fueron los puentes que cruzan el Canal Wilhelmina y otros nueve puentes a lo largo de la ruta Oedenrode, Best y Eindhoven. La 101 fué lanzada en el centro del corredor a kilómetro y medio de Son en Breugel. Dos regimientos aterrizaron en ese lugar y el tercero al norte y oeste de Veghel. El Mayor General Taylor salto junto con sus 6.769 hombres de la 101° Aerotransportada al norte de Eindhoven; al sur de Veghel cayeron los paracaidistas del 501° Regimiento de Paracaidistas con excepcion del 1/501° en la zona de Heeswiijk; los paracaidistas del 502° y 506° aterrizaron con el personal del cuartel general de la 101° Aerotransportada al norte del bosque de Sonsche. Al norte de Eindhoven, la 101° Aerotransportada alcanzó sus objetivos para las 16:00 horas, con el 501° asegurando los puentes ferreo y vial en Heeswijk y el 502° capturando el puente en St Oedenrode. En Son, tropas de la Division de la Luftwaffe, "Hermann Goering" volaron el puente sobre el Canal Guillermina, mientras llegaban los miembros del 506° Paracaidista. - Durante La Batalla de las Ardenas (diciembre-enero 1945), fueron enviados a contener el avance alemán, quedando copados durante más de un mes en la zona de Bastogne y el bosque de Foy, en condiciones de supervivencia extremas. Apenas disponían de ropa de invierno, munición y alimentos. El frío era intensísimo y tenían orden de no hacer fogatas para no llamar la atención del enemigo, que en todo momento los tenía localizados por su artillería, que los atacaba una y otra vez. Esos ataques eran devastadores, haciendo saltar miles de astillas de los árboles del bosque, que hacían el mismo efecto que la metralla. Heróicamente y con un importante número de bajas, resistieron el asedio y fueron “liberados” por el ejército mecanizado de Patton, hecho que jamás ningún miembro de “los apaleados bastardos de Bastogne” reconoció. Esa fue su última gran batalla en la II Guerra Mundial. Insignias de los diferentes regimientos de la 101 División Aerotransportada 506º Regimiento de Infantería Paracaidista Insignia DATOS BÁSICOS DE LA UNIDAD Denominación: 506th Parachute Infantry Regiment, abreviado como 506th PIR. Origen: Segunda Guerra Mundial. Costituida el 1 de julio y activada el 20 de julio de 1942. Camp Toccoa, Georgia, USA. Primer comandante: Coronel Robert F. Sink (20 de julio de 1942 – 13 de Agosto de 1945) Disolución: hoy en activo. Encuadrada en: 101ª División Aerotransportada Lema: “Currahee”, palabra india que significa “Permanecemos solos”. Himno: “We Stand Alone” Bajas en combate durante la SGM: 670 caídos, a fecha de enero de 1945. Otros 344 desaperecieron a fueron capturados, y hubo un total de 1559 heridos o mutilados. Se puede ver la lista completa de los hombres combatientes en: http://www.usairborne.be/Roster/ROSTER-506PIR.pdf COMANDANTES Coronel Robert F. Sink 20 de julio de 1942 - 13 de agosto de 1945 Ten. Coronel Charles H. Chase 13 de agosto de 1945 - 30 de noviembre de 1945 ORGANIZACIÓN OPERATIVA DURANTE LA SGM Cuartel General del Regimiento 1º Batallón (Batallón Rojo) Plana Mayor del 1º Batallón Compañía A (Able) Compañía B (Baker) Compañía C (Charlie) 2º Batallón (Batallón Blanco) Plana Mayor del 2º Batallón Compañía D (Dog) Compañía E (Easy) Compañía F (Fox) 3º Batallón (Batallón Azul) Plana Mayor del 3º Batallón Compañía G (George) Compañía H (Howe) Compañía I (Item) HISTORIA OPERATIVA DEL 506º PIR DURANTE LA SGM ENTRENAMIENTO Y ESTANCIA EN INGLATERRA El 506º PIR luchó con la 101º División Aerotransportada en las principales batallas en las que ésta se vio envuelta. Formado en julio de 1942, recibió el que para muchos era el más duro entrenamiento físico del Ejército. Estas sesiones eran personalmente revisadas por el Coronel Sink (que siempre trataba de mejorar los obstáculos y los ejercicios), y se prolongaban durante 12 horas al día. Tal es así, que Sink logró que el 3º Batallón batiera el récord de marcha que habían establecido los japoneses: los hombres de Sink recorrieron 218 kilómetros de marcha forzada, cargados con su equipo. Circuito de ejercicios de Camp Toccoa Tras su entrenamiento, primero en Camp Toccoa, y más tarde en Fort Benning (donde se llevó a cabo el aprendizaje de las técnicas de salto), el 506º PIR se unió a la 101º Aerotransportada el día 1 de junio de 1943. Cuando estuvo listo, el Regimiento recibió órdenes de ser transportado al otro lado del Atlántico, que cruzó, a bordo del S.S. Samaria, en septiembre de 1943, arribando a las costas inglesas en Liverpool, el 15 de ese mes. Paracaidistas en Inglaterra Durante su estancia en Inglaterra, el Regimiento 506º se instaló en el condado de Wiltshire, más concretamente en las localidades de Aldbourne, Ramsbury, Froxfield, y Chilton-Foliat. Hasta el momento de comienzo de la operación “Overload”, el 506º participó en las maniobras preparatorias para la invasión. El día quinto del mes sexto del año 1944, los hombres del 506º estaban listos para saltar sobre Francia desde sus aviones. Los paracaidistas se dirigen al aeropuerto la noche del 5 de junio. NORMANDÍA Pasaban poco más de sesenta minutos desde el comienzo del 6 de junio, cuando los paracaidistas cayeron sobre la Europa ocupada. El 506º tenía asignada la zona de salto “C”, durante la segunda oleada, aproximadamente un kilómetro y medio al oeste de Sainte Marie-du-Mont. La escasa visibilidad y el intenso fuego alemán hizo que los hombres del 506º se desperdigaran por doquier. De hecho, sólo diez de los ochenta y un aviones lograron soltar a sus paracaidistas en la zona prevista. En ocasiones, el error era de hasta 35 kilómetros. Por añadidura, tres de los C-47 fueron abatidos (números 11, 15 y 66). En unos de ellos, el número 66, la compañía E, del 2º Batallón, perdió a su comandante, el Teniente Meehan, y a otros 16 compañeros. Lugar del accidente del C-47 número 66. Como consecuencia del salto, gran parte del 506º, especialmente el 3º Batallón, fue a parar casi a la zona de salto “D”. El 1º Batallón, en el que iba el Coronel Sink, se desplegó con acierto en su lugar de salto previsto. Los hombres del 2º Batallón del Teniente Coronel Strayer, aterrizaron demasiado al oeste, cerca de Sainte Mère Église. Se juntaron finalmente en las inmediaciones de Foucarville, en el extremo norte del área objetivo de la 101º Lugares de aterrizaje del Regimiento. Los combates fueron continuos durante el Día D y los sucesivos. Los hombres luchaban en pequeños grupos, y las compañías se iban reorganizando poco a poco. El Coronel Sink avanzó hacia nuevos objetivos, luchando en St-Mere-Eglise, Vierville y Carentan. El día 10 de julio la unidad fue relevada, habiendo perdido a 231 hombres. El 506º permaneció en Inglaterra casi tres meses. Por sus hazañas en la batalla de Normandía, el 506º PIR recibió una Mención Presidencial a la Unidad Distinguida, que todos los hombres podrían lucir en sus uniformes. Avance del Coronel Sink. Día D + 1 OPERACIÓN MARKET GARDEN Tas el aliento y el descanso en tierras inglesas, el 506º PIR hizo otro salto sobre territorio continental. Esta vez fue sobre Holanda. Debían caer el la zona “C”, tomando los puentes del canal Wilhemina en Zon, para después dirigirse al sur y tomar Eindhoven y sus cuatro enormes puentes sobre el río Dommel. El aterrizaje en Holanda se produjo pasadas las 13.15 horas del 17 de septiembre. Marcharon hacia el sur sin dificultad, pero al llegar a Zon, se toparon con que los dos puentes habían sido destruidos, lo que provocó un retraso de un día en la llegada a Eindhoven. En la tarde del 18 de septiembre, los hombres del 506º tenían controlados los puentes, y los blindados británicos entraron en la ciudad. Liberación de Eindhoven. En primer plano, Joseph D. Liebgott; Al fondo, Eugene G. Roe (Medico) y Burton P. Christenson. 1º Pelotón, Compañía E, 2º Batallón, 506th PIR Los muchachos del 506º permanecieron en Holanda hasta noviembre de 1944, en lugares como Saint Oedenrode, Uden, Veghel, Keovining, Nijmegen, Opheusden y Randwigh, donde continuamente hubieron de rechazar los contraataques alemanes. A finales de mes, la unidad se encontraba en las afueras de la ciudad de Mourmelon, donde descansó y recibió reemplazos. Por lo demás, Market Garden no triunfó en sus objetivos. El 506º perdió 167 hombres, y ahora estaba a punto de adentrarse en los bosques belgas de las Ardenas. BASTOGNE Ahora el 506º se enfrentaba a una de sus más duras pruebas, desde que saltaran sobre Francia medio año atrás. El 18 de diciembre los hombres salieron de Bastogne. Al día siguiente comenzó una firme lucha contra los alemanes en los bosques, con los paracaidistas rodeados, pero resistiendo. El mundo entero conocería esta hazaña bélica, que habría de dar gloria y honores a estos hombres valientes. Mapa de sitio de Bastgone. 25-26 de diciembre del 44 El combate continuó todo el tiempo de Navidad, prolongándose veintiocho días. Los hombres del 506º estaban rodeados, y cada vez tenían menos víveres y munición. Sin embargo, aislados como estaban, la única ayuda podía llegar desde el aire...pero hasta el cielo parecía en su contra. Los muchachos pasaron la Nochebuena copados. Allí se produjo la escena recreada por la miniserie “Hermanos de sangre”, en la que el Coronel Sink lee a sus hombres la carta de Navidad del Mando, que incluye la contestación al comandante alemán que exige la rendición. Los paracaidistas no pudieron ser más claros en su respuesta: “¡Narices!”. Carta de Navidad del General McAuliffe Por fin, el tiempo despejó, y el 26 de diciembre llegaron los suministros y los primeros vehículos de la 4º División Blindada. Poco a poco, los americanos se impusieron y el sitio de Bastogne terminó. El 15 de enero de 1945, el 506º tomó uno de los objetivos de la 101º: la ciudad de Noville. Poco a poco, el frente se decantaba a favor de los Aliados. Era el momento de abandonar Bastogne. Lo hacían con otros 103 compañeros muertos. El 20 de enero, el 506º PIR fue llevado la francesa provincia de Alsacia, donde se pertrecharon y descansaron. Por fin un respiro en este nuevo año de 1945. Hubo pequeñas operaciones y patrullas por el frente, pero no participaron en ningún gran combate hasta su relevo, el 23 de febrero. Volvieron a Mourmelon. Allí, el General Eisenhower se presentó a la 101º Aerotransportada, que fue galardonada con una Mención Presidencial a la Unidad Distinguida por la defensa de Bastogne. Esta era la segunda para los hombres del 506º. La 101º Aerotransportada se convertía en la primera división en la historia militar americana en recibir tantos honores. EUROPA CENTRAL El día 2 de abril, el 506º se desplazó hacia el Ruhr, para continuar labores en el frente. Aunque la actividad enemiga era menor, tuvieron continuos encontronazos con los alemanes durante las patrullas por el Rin. El 14 de abril, el coronel Sink recibió nuevas órdenes, y la unidad se dirigió al sur de Alemania, donde tuvieron más combates tranquilos, con poca resistencia alemana. En los días cuarto y quinto del mes de mayo, el 506º llevó a cabo su última misión de la guerra: tomar Berchtesgarden y el famoso “Nido del águila”, la residencia personal de Hitler, regalo del partido por su 50º cumpleaños. Durante esta operación final, el 506º sufrió sus últimas tres bajas de la guerra. Ceremonia de entrega de las Estrellas de Bronce a los participantes en el reabastecimiento de Bastogne. Berchtesgaden, Alemania. Mayo 1945. El 8 de mayo, Sink aceptó la rendición del LXXXII Cuerpo alemán, comandado pir el Teniente General Tolsdorff. El 506º se estableció en Zell Am See, Austria, en donde permanecieron hasta el final de julio, fecha en que volvieron a Francia para esperar la vuelta a casa. El 1 de agosto, Sink dejó el mando del Regimiento en manos del Ten. Coronel Chase. El 30 de noviemre de 1945, después de haber combatido en media Europa, perdiendo 670 hombres y con más de 1500 heridos y mutilados, el 506º Regimiento de Infantería Paracaidista fue desactivado en Joigny, Francia. Compañía E, 2º BN, 506 PIR. Zell Am See, Austria. Condecoraciones conjuntas del 506 - Cinta de la Campaña Europea-Africana-Oriente Medio, con cuatro Estrellas de Bronce por la participación en cuatro campañas: Normandía, Rheinland (Market Garden), Ardenas-Alsacia (Bastogne) y Europa Central. El galón lleva dos Puntas de Flecha de Bronce por las misiones. - Dos Menciones Presidenciales, por Normandía y Bastogne. - Cruz de Guerra con Palma, de Francia. - Cruz de Guerra con Palma, de Bélgica. - Fourragére Belga, 1940. - Cordón Naranja del Real Ejército Holandés. En tributo a los hombres del 506th PIR de los Estados Unidos que dieron sus vidas en el frente aliado defendiendo un solo ideal, nuestra libertad.

Richard Winters Años de servicio 1942-1945 -1951-1952 Apodo - Dick Lealtad Estados Unidos Servicio/rama United States Department of the Army Seal.svg Ejército de los Estados Unidos Unidad Compañía Easy, 2º Batallón, 506º Regimiento de Infantería de Paracaidistas, 101ª División Aerotransportada Winters en 2004 El Mayor Richard D. Winters (nacido el 21 de enero de 1918), es un oficial retirado del ejército de los Estados Unidos comandó la Compañía Easy, 2º Batallón, del 506º Regimiento de Infantería de Paracaidistas, perteneciente a la 101ª División Aerotransportada durante la Segunda Guerra Mundial. Combatió en Francia, Holanda, Bélgica, Austria y Alemania, convirtiendose en oficial ejecutivo del 2º batallón del 506º. Terminadas las hostilidades, fue dado de baja del ejército y regresó a la vida civil en Nueva Jersey. En 1951 durante la Guerra de Corea, fue nuevamente enlistado y sirvió como oficial de entrenamiento al personal en el Fuerte Dix, aunque se le emitieron órdendes para su movilización, no fue enviado a Corea. Después de que se le diera de baja nuevamente, trabajó en diversos lugares hasta fundar su propia empresa de productos agrícolas. El mayor Winters ha sido representado en la miniserie Band of Brothers, llevada a la televisión en España con el nombre de ("Hermanos de Sangre", de HBO/BBC por el actor inglés Damian Lewis. Su juventud Winters nació el 21 de Enero de 1918 y se crió en el condado de Lancaster, Pennsylvania, hijo de Richard y Edith Winters. Se graduó en el Boys High School, luego se matriculó en el Franklin and Marshall College obteniendo un titulo en economía en 1941. Durante la Segunda Guerra Mundial Alistamiento y Entrenamiento en Toccoa, (EEUU) Winters, se alistó en el ejército el 25 de Agosto de 1941, luego de asistir al entrenamiento básico, en Abril de 1942 fue escogido para asistir a la escuela de formación de oficiales en Fuerte Benning, Georgia. Fue ahí donde conoció a su amigo Lewis Nixon, con quién serviria a lo largo de toda la guerra. Se graduó de la escuela de oficiales con el rango de Subteniente el 2 de Julio de 1942. Durante su estadía en la escuela de oficiales, decidió que queria unirse a la infantería paracaidista. Al término de su entrenamiento oficial, se le dieron ordenes de unirse al 506º Regimiento de Infantería de Paracaidistas, un regimiento completamente nuevo que se entrenaba en el Campo Toccoa. Llegó a Toccoa a mediados de Agosto de 1942 y se le dió el mando del 2º pelotón en la Compañia Easy. Durante el entrenamiento inicial como paracaidista, Winters fue comisionado como Oficial Ejecutivo (Executive Officer XO) y recibió su promoción a Teniente durante el mando del líder original de la compañía, el Capitán Herbert Sobel. El 10 de Junio de 1943, el 506º fue anexado a la 101ª División Aerotransportada. Mas tarde ese mismo año, se embarcaron en el buque Samaria, desde Nueva York con destino a Inglaterra. Llegaron a Liverpool en Septiembre, luego se transladaron a Aldbourne para comenzar a entrenarse con preparativos a la futura invasión de Europa. Preparación y el Día D Cuando la 101ª División Aerotransportada fue movilizada a Inglaterra, se intensificaron las tensiones entre el Capitán Sobel y los Suboficiales de la Compañía Easy, poco antes de la invasión aliada a la Francia ocupada, Sobel fue reemplazado por el 1º Teniente Thomas Meehan III. El 6 de junio de 1944, aproximadamente a las 1:15 A.M, el avión C-47 líder etiqueta 66 que llevaba a Meehan y al alto mando de la compañía Easy de paracaidistas fue derribado por fuego antiaéreo alemán quemando y matando a todos a bordo. Sin que sus compañeros supieran el destino de su oficial comandante Meehan, Winters se convirtió "de facto" el comandante de la compañía Easy quien los lideró durante toda la Batalla de Normandía. Después de aterrizar "fuera de zona" cerca de Sainte-Mère-Église y perdiendo su arma durante el salto, se encontró con unos pocos paracaidistas a los que organizó y condujo al objetivo asignado para su unidad, cerca de Sainte-Marie-du-Mont. Winters, desde sus primeras acciones de guerra, se destacó como un buen líder y comenzaba a ser una figura importante. Por la tarde, ese mismo día, Winters lideró un ataque contra una batería de artillería formada por cañones de 105mm que estaban inflingiendo un grave daño a la salida de la playa Utah. La posición estaba defendida por un pelotón de 50 alemanes mientras Easy solo contaba con no más de 30. Esta acción se llevo a cabo al sur de la villa Le Grand-Chemin y se conoce principalmente como el "Asalto a Brécourt Manor", donde también Winters encontró un mapa que mostraba todas las posiciones de artillería del enemigo. Por esta acción, Winters fue recomendado para la Medalla de Honor. La recomendación fue rebajada a la Cruz por Servicio Distinguido (el segundo premio más alto de las FF.AA estadounidenses por valor en combate) a causa de la política de "una Medalla de Honor por campaña y división", así, en detrimento de Winters, el Teniente Coronel Robert G. Cole fue el único de la 101ª que recibió la Medalla de Honor durante la campaña de Normadía. Winters escribió una carta en la campaña para que le restauraran la citación original de Medalla de Honor ([1]). El asalto se estudia todavía en la academia militar de West Point por ser un ejemplo clásico de la toma de una posición fija por unidades tácticas pequeñas. (Una recreación de este asalto se puede ver en la miniserie Band of Brothers en el capítulo 2: Day of Days (el Día de los Días)). El 1 de Julio de 1944, recibió una promoción a Capitán y se le condecoró con la Cruz por Servicio Distinguido por sus acciones en el día D. Market Garden (Holanda) Durante el curso de la Operación Market Garden en Holanda, en Septiembre de 1944, Winters asumió deberes como Oficial Ejecutivo en el 2º Batallón, 506º Regimiento. No obstante, Winters ostentaba aún el rango de capitán pero poseía el mando, por entonces vacío en la unidad, de mayor. Durante la campaña en Holanda, el capitán Winters lideró un ataque, que se puede calificar de "perfecto", con solamente 20 soldados de la Easy contra una fuerza de 200 soldados alemanes. Teniendo en cuenta los efectivos de ambas fuerzas, se podría decir "perfecto" porque solamente tuvo un par de heridos y 1 Muerto en Acción ("KIA", Killed in Action), el soldado Dukeman (este hecho está representado en la miniserie, antes mencionada, en el capítulo 5º: "La Encrucijada". Batalla de las Ardenas (Bulge), Bélgica El 16 de diciembre de 1944, los alemanes lanzaron una gran contraofensiva contra los aliados en Bélgica, siendo la 101ª movilizada al pueblo de Bastogne de este mismo país. En los alrededores del lugar, el 18 de diciembre, el Capitán Winters (Oficial Ejecutivo del 2º Batallón) y la compañía Easy mantuvieron la línea Noroeste cerca del pequeño pueblo vecino de Foy durante lo que se conoce como la Batalla del Bulge (Ardenas). La totalidad de la 101ª y elementos de la 10ª División Acorazada, repelieron durante una semana masivas cargas de "tropas Elite" de las divisiones alemanas antes de que elementos del 3º Ejército estadounidense del General Patton hicieran colapsar las líneas enemigas alrededor de Bastogne pudiendo "rescatar" a los soldados aislados. La versión oficial dice que Patton reventó las líneas alemanas y pudo rescatar a la 101ª, pero hasta ahora, ningún miembro de la división ha reconocido que realmente necesitaran ser rescatados, ya que prácticamente sin apoyo aéreo ni artillería, sin municiones ni ropa de invierno y con muy pocos alimentos, pudieron contener las cargas alemanas, eso sí, pagando un elevado precio en bajas y muertos de la 101ª durante la batalla. Winters fue promovido al rango de Mayor después de la Batalla de las Ardenas (Bulge) Vida posterior a la Segunda Guerra Mundial Después de la guerra, Winters trabajó junto con su más íntimo amigo de la guerra, Lewis Nixon, en una empresa de la familia Nixon. Cuando llegó la Guerra de Corea, Winters se reincorporó al servicio pero esta vez para entrenar infantería y al Rangers del Ejército de los Estados Unidos. Después de su segundo periodo de servicio, Winters se embarcó en un negocio propio vendiendo animales y forraje para granjeros en Pennsylvania. Él y su esposa Ethel compraron una pequeña granja donde vieron crecer a sus 2 hijos. Retirado a Hershey, Pensilvania, cerca de Harrisburg, Winters se convirtió en un ícono de la "The Greatest Generation" (La Generación más Grande) a través de la presentación en 1992 del libro de Stephen Ambrose "Band of Brothers:E Company, 506th Regiment, 101st Airborne from Normandy to Hitler's Eagle's Nest" y la miniserie de HBO/BBC "Band of Brothers", basada en dicho libro. Winters fue el protagonista también del libro "Biggest Brother:The life of Major Dick Winters, The Man Who led the Band of Brothers", escrito por Larry Alexander y publicado en 2005. Las memorias de Winters han quedado para la historia en el libro Beyond Band of Brothers: The War Memories of Major Dick Winters, co-escrita por el historiador militar y retirado del Ejército de los Estados Unidos, el Coronel Cole C. Kingseed, siendo publicado a principios de 2005. Medallas y condecoraciones Cruz de Servicios Distinguidos Medalla de Buena Conducta Estrella de Bronce (2) Corazón Púrpura Presidential Unit Citation ribbon Mención Presidencial a la Unidad American Defense Service ribbon Medalla de Servicio Defensa Americana National Defense Service Medal ribbon Medalla de Servicio Defensa Nacional European-African-Middle Eastern Campaign ribbon Medalla Campaña Europea-Africana-Oriente Medio World War II Victory Medal ribbon Medalla de Victoria Segunda Guerra Mundial Army of Occupation ribbon Medalla Ejército de Ocupación Croix de guerre 1939-1945 French Liberation Medal ribbon Medalla Liberación Francesa B Commed 40-45 Medalla Servicio Belga Segunda Guerra Mundial Combat Infantry Badge Insignia Infantería de Combate US Army Airborne basic parachutist badge Insignia de Paracaidista con 2 estrellas de combate
Omaha beach, un nombre que resuena en la histografía de la Segunda Guerra Mundial con voz propia. A pesar de ser solo una de las cinco playas designadas para la Operación Overlord, los acontecimientos sucedidos en ella esa mañana del 6 de junio de 1944 la han hecho imponerse en la memoria colectiva de la gente a través de los años. Físicamente a los ojos de un espectador es una playa típica de la costa de Calvados, una extensa franja de arena de unos diez kilómetros, encerrada a ambos lados entre riscos y acantilados, y presidida por una cresta que se eleva unos treinta metros en su cima. A la altura del pueblecito de St. Laurent y dominando la visión de la playa se encuentra el cementerio americano, mudo espectador de la terrible batalla que por su posesión se entablo allí. Desde el mar la franja de arena, que varía su anchura desde los cuatrocientos metros durante la marea baja hasta unos pocos metros durante la alta, termina en una zona pedregosa que da paso a un pequeño camino elevado, tras él una depresión pantanosa se extiende hasta el inicio del risco que domina el perímetro de la playa. En sus laderas aun se pueden ver los restos de los WD (Widerstandsneste) que protegían sus cinco salidas naturales. En el lugar se mezclan turistas atraídos por la historia con amantes de los deportes náuticos, pero si uno se sienta en aquellos viejos pedazos de hormigón y pierde la vista en la línea del horizonte, aún se puede notar como el mar trae los ecos de aquel oscuro y tempestuoso amanecer. OMAHA beach: junio de 1944 De las cinco playas previstas para el desembarco de las fuerzas expedicionarias aliadas, Omaha, era sin duda la que, a priori, más problemas podría presentar. Su particular orografía hacía de ella un bastión natural que Rommel se había encargado de reforzar con toneladas de hormigón, acero y explosivos. Debido a la marea, el desembarco estaba previsto para las 6.30 de la mañana y los planificadores aliados habían delimitado la zona de desembarco entre los pueblos de Vierville y Colleville sur mer. La playa poseía cinco torrenteras que rompían la integridad de la ladera y formaban las salidas naturales; la primera era una carretera pavimentada en dirección al pueblecito de Vierville que se denominó D-1, era la única de las cinco que poseía una carretera en esas condiciones; las cuatro siguientes coincidían con dos caminos de tierra a duras penas practicables para los blindados: D-3 en dirección Les Moulins y St. Laurent sur mer y E-3 en dirección al pueblo de Colleville sur mer. Las dos últimas, E-1 y F-1, apenas si podían llamarse caminos y eran impracticables para los vehículos blindados. mapa de operaciones de Omaha Beach Desde que el Mariscal de Campo Erwin Rommel asumió el Grupo de Ejércitos B y en su doble calidad de inspector de la muralla atlántica, los alemanes habían multiplicado sus esfuerzos fortificando la costa del canal, como era el deseo de Hitler. A pesar de que aún quedaba mucho por hacer y las fuerzas a disposición de Rommel eran exiguas y de no demasiada calidad, Omaha beach se había convertido en un bastión prácticamente inexpugnable. Las defensas de la playa, a parte de las ya mencionadas naturales, consistían en 12 puntos fuertes (Widerstandsneste) concentrados en la defensa de las cinco salidas naturales que ofrecía, así como cientos de metros de trincheras con reductos y centros de mando subterráneos en toda la ladera. Básicamente éstos consistían en tobruks (una especie de cubo de hormigón con una entrada cubierta y una escotilla superior sobre la que se podían sobreponer desde cúpulas blindadas a torretas de tanque, o simplemente morteros ligeros y mortíferas ametralladoras mg-42). sistema aleman de winderstandneste dispositivo defensivo aleman en omaha beach A todo esto había que sumar miles de minas, zanjas antitanque, kilómetros de alambre de concertina cerrando los accesos a las salidas y una playa plagada de obstáculos (puertas belgas, tetraedros de acero, troncos minados) desde la línea de bajamar hasta la de pleamar. Todo cuanto habían aprendido los alemanes durante las batallas de desgaste de la Primera Guerra Mundial, y algunos trucos nuevos, estaba presente en las defensas de Omaha. alambre de concertina y los "esparragos" de romel minas teller y dispositivo de las puertas belga una puerta belga siendo llevada a su lugar de emplazamiento Los defensores alemanes, perfectos conocedores del terreno que se abría ante sus ojos. practicaban incansablemente con la soluciones de tiro de sus cañones y morteros. Todas las posiciones estaban emplazadas para barrer cualquier ángulo de la playa. Los grandes bunkers que conformaban los WD tenían de cara al mar paredes ciegas con más de un metro de espesor de hormigón y mostraban su troneras a ambos laterales para enfilar la larga playa. Todo estaba preparado para desatar sobre la franja de arena un fuego preciso y mortífero. Según la inteligencia aliada los encargados de defender la playa serían un batallón de la 716º División estática formada por viejos, niños y contingentes Ost (ucranianos, polacos, etc), tropas de una más que dudosa calificación; según todas las previsiones la batalla real comenzaría una vez hubieran coronado la cima del risco y se adentraran en el bocage. Para enfrentarse a estas débiles tropas el 1er. Ejército de los Estados Unidos al mando del General Omar Bradley contaba con la 1ª División de Infantería (Big Red One), veterana del norte de Africa y Sicilia, al mando del general Huebner, reforzada para la ocasión con el 116 y 115 RCT (equipo de combate regimental) de la 29º División de Infantería al mando de su adjunto el general Norman "duch" Cota, dos batallones de ranger y varias unidades de demoliciones navales (seabees) y del ejército. El apoyo blindado lo efectuarían el 741º y 743º Batallones de Tanques, formados cada uno por tres compañías de tanques Sherman M4 y una de tanques ligeros. El plan exigía que dos compañías de tanques medianos por batallón fueran reconvertidos en DD anfibios (Duplex Drive también conocidos como "tanques urna" y llegaran a tierra antes de la primera oleada con el fin de desmoralizar a los defensores y apoyar a los soldados en la ruptura de las líneas fortificadas. El objetivo al finalizar el día era que miembros de ambas divisiones avanzaran por el bocage y cortaran la estratégica ruta de Bayeux-Isigny, además de contactar con los británicos desembarcados en la playa Gold. Las previsiones de la inteligencia eran erróneas, en lugar de la 716º estática los defensores de Omaha beach estaban conformados por dos batallones de la 352º división al mando del general Kraiss. Esta unidad veterana del frente oriental y con experiencia de combate fue desplegada en el sector días antes del día D y no eran uno sino dos los batallones dedicados a la defensa, aproximadamente unos dos mil hombres. perfil de las defensas alemanas tipicas de la zona El plan operacional americano dividía la playa, de oeste a este, en ocho sectores llamados Charlie, Dog Green, Dog White, Dog Red, Easy Green, Easy Red, Fox Green y Fox Red. El asalto sería ejecutado por dos batallones del 116º RCT de la 29º División al mando del coronel Charles Canham y del 16º RCT de la 1ª División al mando del coronel George Taylor. El apoyo artillero previo sería efectuado por la marina durante treinta minutos aproximadamente con el fin de preservar la sorpresa táctica y sería apoyado por un bombardeo estratégico que proporcionaría a los infantes desembarcados de numerosos embudos en las playas donde guarecerse del que se suponía débil contraataque alemán. El objetivo de las primeras oleadas sería abrirse camino apoyados por los Sherman DD hasta lo alto del risco a través de las salidas D-1, D-3 y E-3 a la hora d+1 (7.30am) donde se presumía empezaría la verdadera batalla. Siguiendo los postulados de Murphy, si algo puede salir mal saldrá mal: las cosas se torcieron antes de empezar. Los bombarderos cegados por el humo y el mal tiempo añadieron un margen de seguridad a su bombardeo lo que hizo que su cargamento de bombas fuera soltado cinco km. tierra adentro en lugar de sobre las playas; el bombardeo naval fue escaso e ineficaz ante las bien fortificadas defensas alemanas y el lanzamiento de cohetes por partes de las LSMr y LCTr (lanchas de desembarco de tanques armadas con cohetes) fue impreciso debido a la dificultad de estimar las distancias en mar abierto. Los tanques DD que tan bien se habían desenvuelto en las prácticas previas fueron soltados demasiado pronto y con un mar embravecido resultaron ser excesivamente frágiles, acabando todos en el fondo del canal, a excepción de cinco. Las LCI (lanchas de desembarco de infantería) no corrieron mejor suerte, las olas las anegaban más deprisa de lo que las bombas las podían achicar y las corrientes las desviaron lejos de sus objetivos. Tropas de los Estados Unidos en su ruta a las playas de invasion Cuando los portalones de las lanchas cayeron, la primera oleada de asalto se encontró un panorama desolador, la playa estaba intacta, muchos patrones soltaron su carga donde el agua aun cubría 1.80m y los soldados sobrecargados de peso se hundían en el fondo intentando vadear el espacio que les separaba de tierra firme al mismo tiempo que luchaban por desprenderse de su pesado equipo. De todas las compañías desembarcadas en la primera oleada, solo la Cia A del 116º llegó a la playa en el punto previsto, aunque solo fuera para caer bajo el fuego de las posiciones alemanas que defendían la salida D-1 frente a Vierville. Los morteros y ametralladoras pesadas alemanas cumplieron su trabajo a la perfección: en pocos minutos la malograda Cia A tuvo un 90% de bajas y dejó de existir como unidad de combate, la mayoría de sus miembros no tuvieron tiempo de efectuar ni un solo disparo. En el resto de la playa la situación era igual de caótica. Muchas de las compañías habían tocado tierra lejos de las posiciones asignadas, no tenían puntos de referencia y gran parte de su equipo estaba diseminado por las playas o yacía en el fondo del mar. En Easy red se apelotonaban efectivos de tres compañías una de las cuales ni tan siquiera pertenecía a la 16ºRCT (la compañía E del 116º desembarcó en Easy Red en lugar de en Easy Green). Los soldados confusos y mareados corrían por la playa buscando el único refugio viable, el pedregal que separaba la playa de la zona pantanosa tras la que se alzaba el risco. Otros seguían cobijados tras los obstáculos antitanque estorbando la destrucción de estos por las unidades de demolición de la armada. Cuando el general Norman Cota y su grupo de mando arribó a la playa frente a Vierville con los efectivos de la Cia. K, el espectáculo era dantesco, por todos lados flotaban cadáveres y los francotiradores enemigos se cobraban sus víctimas como si fueran patos en una feria. El plan de operaciones había dejado de existir. De los dieciséis corredores solo seis de ellos estaban limpios y de estos solo uno se encontraba correctamente balizado, la playa comenzaba a ser un cuello de botella y el colapso amenazaba con convertir Omaha en una trampa mortal. El equipo pesado en llamas abarrotaba las playas y hubo que suspender parte del desembarco de vehículos y pertrechos para sustituirlo por infantería. El general Huebner envió al 18º RCT y los destructores tomaron el relevo de los malogrados tanques DD, acercándose peligrosamente a las playas para dar el apoyo artillero necesario a las fuerzas desembarcadas. de a poco las tropas de invasion se van afianzando Estas, en pequeños grupos, comenzaron a moverse infiltrándose por los espacios libres entre las salidas fuertemente defendidas. Las defensas alemanas fueron ablandándose poco a poco, gracias en parte al preciso y constante martilleo que estaban sufriendo por parte de los destructores de la armada y la balanza comenzó a inclinarse del lado de los americanos. Aun así, durante una parte de esa mañana el general Bradley estuvo dudando en dar la orden de retirada y redirigir los refuerzos en dirección a Utah y Gold aunque la perspectiva de perder Omaha sería reducir drásticamente las posibilidades de éxito de Overlord. A pesar del duro correctivo que las fuerzas de la 352 división de infantería estaba aplicando a los aturdidos americanos, la suerte se alió con éstos. El jefe del estado mayor alemán interpretó erróneamente los informes recibidos de primera línea y consideró que la situación estaba controlada en Omaha y así se lo comunicó al general Marcks, jefe del 84º Cuerpo, que desvió parte de las reservas de la 352º en dirección a los sectores británicos y canadienses. El uso de estas reservas hubiera podido marcar la diferencia. Al mismo tiempo un par de golpes de suerte dieron a los infantes americanos la posibilidad de coronar el risco en el flanco izquierdo y abrirse camino en dirección a St. Laurent. La mañana estuvo plagada de anécdotas de hombres anónimos que influyeron en el resto de sus compañeros y los motivaron para pelear en una lucha que parecía perdida de antemano, frases como las del coronel Cadham a sus hombres: “En esta playa solo se quedarán dos tipos de hombres, los que están muertos y los que van a morir", o la del general Norman Cota a los integrantes del segundo batallón de rangers: "Lead the way" (marcad el camino), adoptada posteriormente en la enseña de esta unidad, son ejemplos entre otros muchos. La batalla por el dominio de Omaha beach se extendió durante todo el día, y solo en las últimas horas del atardecer los vehículos blindados empezaron a salir mientras aún se luchaba casa por casa por el control de Vierville. La cabeza de puente, durante esa noche, abarcaba una superficie de diez kilómetros de ancho y, en el mejor de los casos, únicamente tres kilómetros de profundidad, pero la playa no era segura todavía. Los alemanes seguían batiendo la playa con fuego artillero y los campos de minas aun no habían sido limpiados. Los soldados americanos que habían sufrido el infierno de las playas consideraron al coronar el risco que su trabajo estaba cumplido con creces y ante ellos aun se extendía el mortal laberinto del bocage. A pesar de no haber cumplido los objetivos fijados y la situación precaria de las fuerzas asentadas en tierra el desembarco podía catalogarse como algo parecido a un éxito; durante esa noche y los días posteriores los alemanes tenían una opción real de expulsar a los americanos de sus posiciones si eran capaces de involucrar en la batalla un número óptimo de unidades de refuerzo, pero no contaban con ellas. Las bajas de la 352º habían sido terribles, más de 1200 hombres entre muertos heridos y prisioneros, había sido el precio a pagar. Por su parte las fuerzas anfibias americanas habían sufrido más de 3000 bajas y su capacidad combativa, a pesar del incesante flujo de tropas y material de refuerzo, estaba en horas bajas. Sería mas adecuado considerar que aquella noche del 6 de junio de 1944 el resultado de las operaciones había quedado en empate técnico. acantilados de Point du Hoc Al mismo tiempo que las tropas estadounidenses desembarcaban y luchaban por el control de Omaha, tres compañías del 2º Batallón de Rangers desembarcaban al mando del coronel Rudder en un paraje conocido como Point du Hoc. Frente a ellos se alzaba un imponente acantilado vertical de más de treinta metros de altura. En su cima, según la inteligencia aliada, se encontraban los emplazamientos de cinco cañones de 155mm que podían convertir las playas de Omaha y Utah en una verdadera carnicería, aparte de poner en peligro a parte de la flota de invasión. Armados con unos garfios propulsados por cohetes comenzaron la dura tarea de escalar el acantilado bajo el fuego de las ametralladoras alemanas. Aun al día de hoy el propio Rudder confiesa que no se explica como fueron capaces de coronar la cima y poner en fuga a los defensores alemanes. El precio a pagar fue alto, solo para descubrir que en los emplazamientos no existía rastro de las piezas artilleras, los alemanes las habían camuflado varios kilómetros tierra dentro. Al final de la jornada la fuerza Ranger había sido reducida a menos de 100 efectivos y tuvo que hacer frente durante dos días a los furiosos contraataques alemanes hasta ser relevados por miembros de la 29º División y Rangers provenientes de Omaha. ¿Cual fue la razón del semifracaso de Omaha beach? ¿Que produjo que el SHAEF diera por buenas unas previsiones tan alejadas de la realidad? ¿Había otra manera de encarar el asalto a Omaha? ¿Hubiera cambiado algo que los americanos hubieran reembarcado sus tropas durante la mañana del 6 de junio? Todas estas cuestiones han desembocado en ríos de tinta y opiniones contrapuestas durante estos últimos sesenta años. Muchos autores han comparado el asalto anfibio de Omaha como una repetición moderna del asalto de la división de Pickett contra el centro de las líneas de la Unión en Cementery Ridge, durante la crucial batalla de Gettysburg; otros han identificado esta acción con uno cualquiera de los multitudinarios enfrentamientos de infantería contra posiciones fortificadas durante las batallas de desgaste de la Primera Guerra mundial. Es cierto que en 1944 no se puede decir que la teoría de asalto anfibio fuera desconocida para los aliados, en especial para los americanos que enlazaban operaciones de este tipo una detrás de otra en teatros de operaciones del Pacífico. Las experiencias del desastroso desembarco anglo-canadiense en Dieppe en el 42 y los desembarcos anfibios de la campaña italiana demostraron que, si bien no se podía comparar un desembarco en un territorio continental con el de una isla en medio del océano, si había ciertas similitudes que había que tener en cuenta. Se partía de la base que resultaría imposible desembarcar en ninguna zona de la costa europea sin oposición; desde 1942 Hitler había insistido en la necesidad de crear una muralla defensiva que abarcara desde el golfo de Vizcaya hasta las costas noruegas, desoyendo en parte las enseñanzas de su héroe personal, Federico el Grande, que consideraba que el que intentaba defenderlo todo acababa no defendiendo nada. Se consideraba que la sorpresa táctica sería la mayor ventaja con la que contarían las fuerzas de desembarco, lo que limitaba en gran medida todo tipo de fuego de preparación. Otro factor a tener en cuenta era que las operaciones en el Pacífico eran estrictamente americanas, al contrario que Overlord que sería una operación conjunta en la que chocaban dos puntos de vista distintos y lo más importante, el sentimiento de animadversión entre británicos y americanos. La diferente manera de entender las operaciones anfibias por ambos aliados llevó a soluciones de consenso que en ningún caso eran las adecuadas. Mientras los británicos eran partidarios de no poner todos los huevos en el mismo cesto, operaciones anfibias limitadas con una consecución efectiva de la sorpresa táctica, los americanos imbuidos por su particular historia y sus experiencias en la campaña del Pacífico eran más partidarios de desatar una aplastante potencia de fuego que garantizara la destrucción de un alto porcentaje de las defensas enemigas antes de que las primeras oleadas de asalto se mojaran los pies en las playas. aspecto de las playas de invasion luego del asalto principal El experimento de Dieppe no puso de acuerdo a los británicos a la hora de extraer conclusiones que permitieran elaborar una doctrina anfibia efectiva y la posterior adicción de los norteamericanos al proyecto solo vino a enturbiar más el asunto. Ambas posiciones, la obtención de la sorpresa táctica y la abrumadora superioridad de fuego, se excluyen mutuamente; mientras en el Pacífico la armada estadounidense batía los objetivos de las playas entre tres y diez días para preparar el asalto diurno de la infantería de marina, los británicos defendían el desembarco nocturno y la maniobra de infiltración apoyada puntualmente por el uso de medios blindados y la protección de los cañones navales para la consecución de la tan ansiada sorpresa táctica. Simplificando: Mientras los británicos pretendían llamar a la puerta de los bunker germanos para invitarse al desayuno, los americanos pretendían emular al pariente plasta que avisa con una semana de antelación la visita de toda la familia. La solución de consenso fue la de reducir al mínimo el cañoneo naval previo a una media hora, lo que resultaba a todas luces insuficiente, y darle un mayor protagonismo al bombardeo aéreo estratégico mediante el uso del radar H2X. El resultado fue negativo debido a que la poca precisión de dicho método y la cercanía de las tropas propias, obligó a la fuerza aérea a aumentar el margen de seguridad con un resultado desastroso. Originalmente los bombarderos soltarían su carga en un rumbo paralelo a la franja costera siendo las playas y sus WD sus blancos principales. Eso sumiría a las defensas alemanas en un caos que sería aprovechado por las oleadas de asalto, además de proporcionar a la infantería el necesario cobijo dentro de los cráteres producidos en las mismas playas. Este margen de seguridad condujo a que todas las toneladas de bombas soltadas minutos antes del desembarco cayeran cinco kilómetros tierra a dentro, donde no eran en absoluto necesarias. Existía también otro importante problema que complicaba la vida de los planificadores aliados, a pesar de todo el material disponible adolecían de un grave déficit: el número de lanchas de desembarco. Este déficit contravenía la primera de las reglas de una operación anfibia la de poner al mayor número de hombres y material en tierra en el mínimo tiempo posible. Lo que en las primeras fases de planificación era un simple contratiempo, al remozar el plan operacional y aumentar a cinco el número de divisiones para poner en las playas el día D, se convirtió en un verdadero problema de funestas consecuencias. El principal, aparte de las inevitables pérdidas de lanchas por fuego enemigo, zozobra o minas, era la necesidad de cargarlas de acuerdo a consideraciones logísticas y no tácticas, vulnerando otra de las reglas básicas de una operación anfibia: la necesidad de respetar en todo momento la cohesión de las unidades de combate. Esto produjo un efecto potenciador del caos inherente a este tipo de operaciones. Esta vulneración fue particularmente problemática para las unidades de ingenieros de combates y equipos de demoliciones navales que se encontraron en muchos casos sin el equipo necesario para realizar su vital trabajo de despejar las playas de obstáculos y señalar los corredores por los que debían ser enviados las siguientes oleadas. Este efecto se intentó paliar llevando a cabo una reestructuración en la composición de las escuadras y pelotones, lo que aunque sobre el papel parecía una buena solución, en la práctica solo sirvió para aumentar la confusión. Otra de las soluciones fue la de crear grandes pontones escasamente blindados y sin capacidad motriz que servirían para cargar pertrechos y artillería y serían remolcados hacia las playas. Estas embarcaciones llamadas Rhino necesitaban sobre todo que la oposición artillera enemiga fuera acallada antes de efectuar su arriesgado viaje hacia la costa. Una de las cosas que los planificadores británicos tenían muy clara desde el fallido experimento de Dieppe era la necesidad de contar con elementos blindados que aportaran a la infantería una potencia de fuego necesaria para realizar su labor de ruptura. Aparte de la ventaja que suponía poder poner en la playa tanques medianos con gran capacidad de fuego y movilidad, estaban las consideraciones anímicas positivas para los infantes propios y negativas para el enemigo. Para ello, de los tableros de diseño, salieron una gama de embarcaciones diseñadas exclusivamente para realizar la función de desembarco de medios acorazados. Por una parte estaban las LCT (Landing Craft Tank) que podían transportar cuatro Sherman M4 hasta las playas y los más grandes LST (Landing Ship Tank) que podían transportar hasta 22 tanques en sus bodegas. Tenían también claro que ambos tipos de embarcaciones eran unos objetivos excesivamente grandes y apetitosos para los artilleros alemanes, además de necesitar unos corredores libres de obstáculos que garantizaran su acceso a las playas. Los británicos trabajaron durante bastante tiempo en el diseño de un equipo de flotabilidad que permitiera, una vez acoplado a un tanque modificado, ser soltado directamente en el agua y que llegara por sus propios medios a la playa. Este ingenioso sistema se componía de un tanque modificado al que se le añadía un pulmón de flotabilidad, dotándosele de dos pequeñas hélices que funcionaban indistintamente como propulsión y timón y que en su parte superior, mediante un armazón de varillas, se levantaba una especie de urna de lona que le daba el aspecto de una inofensiva y pequeña lancha. las pruebas con los Sherman M4 efectuadas en Slapton Sands en el condado de Devon fueron satisfactorias. Los Sherman DD (Duplex Drive) cumplieron las expectativas, fueron lanzados desde LCT modificadas a una distancia de la costa de 4 km llegando todos a sus puntos de destino. Lo que no habían contemplado era que el estado de la mar no era el mismo y que la urna que protegía a los tanques demostró ser excesivamente endeble ante los desplazamientos de agua producidos por el resto de las embarcaciones y nada apta para navegar con mar picada. Para empeorar más la situación, se hizo caso omiso de la petición de dejar en manos de expertos en este tipo de blindados/embarcaciones la decisión final de su botadura al mar, recayendo esta responsabilidad en los patrones de las LCT, que en la mayor parte de los casos botaron los DD a una distancia de seis kilómetros de la playa. El resultado no pudo ser peor, todos los DD que debían arribar a las playas se hundieron como piedras nada más ser botados, excepto cinco que por avería de la LCT que los transportaba hubo de continuar hasta dejarlos en la playa. Para la toma de las playas se recurrió a los RCT, equipos regimentales de combate, que básicamente eran una amalgama de unidades cuya composición era específica para cada misión y se entrenaban hasta conseguir que formaran un todo cohesionado. El núcleo básico era un regimiento de infantería, además de incluir unidades de artillería de campaña, personal sanitario, ingenieros de combate, batallones de Rangers, batallones de tanques y equipos de control de tiro avanzado. Como en el caso particular de los ingenieros de combate, esta organización totalmente efectiva en el papel, vio su operatividad seriamente comprometida por la decisión de cargar las lanchas en función de su capacidad y no de su función operativa. En las sesiones preparatorias previas a la invasión, los hombres cuya misión era la de conformar la primera oleada de asalto recibieron la falsa idea de que ningún defensor alemán sobreviviría a la tormenta de fuego que les precedería, y los pocos que lo lograran estarían tan aturdidos que no serían capaces de oponer una resistencia organizada. En las lanchas los primeros puestos fueron ocupados por los oficiales y suboficiales, sufriendo un número de bajas tan impresionante que afectó a la operatividad de las unidades. En definitiva la vieja máxima de que ningún plan sobrevive al primer encuentro con el enemigo se hace cierta al cien por cien en los acontecimientos ocurridos en aquel largo día de junio sobre las arenas de Omaha Beach. La incompleta y optimista valoración de los problemas que plantearía la conquista de una playa fuertemente fortificada tuvo que ser pagada con la sangre de muchos hombres jóvenes, que con un enfoque más realista del problema podrían haber salvado la vida. Hoy parte de esos hombres reposan a unos metros por encima de donde perdieron sus vidas, como cruel recordatorio de que en la guerra no hay nada fácil, y que una victoria suele ser pagada con la sangre de aquellos que no toman las decisiones. Y el precio que hubo que pagar por Omaha beach fue tremendamente alto.
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Bueno amigos de T! en este post les traigo el llamado del Dr Gimnasio 9 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=j9_KgPrmnVE Disfrutenlo Pd: Para los que no saben si el Dr esta vivo o muerto, les aseguro que esta vivo, hoy cumplio 93 años y fui a verlo a La Trastienda Club Saludos!