Rommel1977
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El objetivo de Richthofen El bombardeo de Bari fue una de las más exitosas acciones emprendidas por la Luftwaffe, tanto es así, que los norteamericanos suelen referirse a esta acción llamándola su segundo Pearl Harbor. A finales de 1943, los aliados están plenamente convencidos de la incapacidad de la Luftwaffe para efectuar misiones de importancia en Italia, los aeródromos han sido machacados sin descanso, la mayor parte de los cazas se han retirado a Alemania y los bombarderos de mayor alcance únicamente se han aventurado en Italia en ocho ocasiones desde mediados de octubre, incluyendo cuatro acciones sobre Nápoles. El dos de diciembre el vicemariscal del aire Arthur Coningham asegura a los periodistas: “Consideraría un insulto y una ofensa personal que la Luftwaffe intentara una acción significativa en nuestra zona”. Para desgracia de Arthur Coningham casi al mismo tiempo que tentaba al destino, un Me-210, pilotado por el teniente Werner Hahn, sobrevuela a 22.000 pies de altura en misión de reconocimiento el puerto de Bari, al suroeste de Italia, sin que las defensas aéreas aliadas reaccionen, incluso tras hacer una segunda pasada sobre la ciudad. Los ingleses se han acostumbrado a los aviones de reconocimiento de la Luftwaffe y ya ni siquiera se molestan en hostigarles, ¿para qué desperdiciar munición? El informe del teniente Werner Hahn será favorable y pondrá en marcha un importante raid aéreo de la Luftwaffe cuya génesis ha sido una reunión de planificación entre la Luftwaffe y el ejército donde se ha hablado de muchos objetivos, sin embargo, el dominio aéreo de los aliados es aplastante y los recursos de la Luftwaffe muy escasos, lo que se necesita es encontrar un único objetivo que haga el mayor daño posible a los aliados asumiendo unos riesgos aceptables. Wolfram von Richthofen, comandante de la Luftflotte 2, propone el puerto de Bari como la mejor opción. Richthofen cree que si consiguen paralizar el puerto, el avance del VIII ejército británico se ralentizara y la ofensiva aérea de la naciente XV Fuerza Aérea del general Doolittle sobre Alemania se retrasara. Richthofen refiere a Kesselring que rascando aquí y allá quizá consiga 150 JU-88 para la misión. Finalmente tendría que conformarse con 105 aparatos, pero la sorpresa será la que juegue a su favor. La mayor parte de aparatos proceden de Italia, pero Richthofen, en una jugada calculada también trae aparatos de los Balcanes, con un poco de suerte los aliados pensarán que ataque procedió de allí y su aviación dedicara más atención a los Balcanes. En Bari, después de atravesar el Atlántico sin novedad, esta el John Harvey desde el 26 de noviembre, se trata de un Liberty con una carga muy especial, tan especial que los marineros y oficiales desconocen oficialmente lo que llevan en sus bodegas aunque la presencia en el buque de un equipo especializado en sustancias tóxicas les da una buena pista. Se trata de 1350 toneladas de bombas rellenas de gas mostaza. Dado el secretismo del cargamento nadie dio prioridad a su descarga por lo que el dos de diciembre aún se encuentra en la dársena 29 del muelle exterior, amarrado casco con caso junto a otros 14 cargueros. El ataque Los alemanes han planeado dirigirse hacia el Adriático para después girar y atacar desde el suroeste ya que los aliados probablemente esperaran que cualquier ataque aéreo provenga del norte. Cuando Doolittle que se encuentra repasando unos informes en su despacho escucha motores de aviones piensa que son más C-47 en misiones de transporte, probablemente lo mismo pensaron las baterías antiaéreas. Eran en ese momento las 19.20. Los dos primeros aparatos sobrevuelan Bari lanzando una carga en apariencia inofensiva, tiras de aluminio llamadas Duppel o window, con el objeto de cegar los radares, aunque realmente la principal antena de radar situada en el tejado de la Via Vittorio Emmanuelle hace días que esta averiada. Poco después, en medio de un ruido ensordecedor, en vuelo rasante a apenas 100 pies de altura, hace acto de presencia la primera oleada compuesta por 20 aparatos que comienzan el ataque guiados por las luces del puerto y sus propias bengalas. La respuesta antiaérea es débil, cegados por las bengalas se limitan a disparar de oído. Las primeras bombas caen sobre la ciudad, la puerta y ventanas del despacho de Doolittle saltan por los aires quien limpiándose el polvo exclama: “Están dándonos una paliza”. En efecto, las explosiones en el puerto se suceden, una de las bombas causa la rotura de un oleoducto provocando que el fuego se propague por el puerto y los muelles. El Joseph Wheeler es alcanzado por una bomba que hace saltar por los aires el lado de estribor provocando la muerte de sus 41 tripulantes. Luego le llega el turno al John Bascom donde una explosión se lleva la mitad el puente y provoca el incendio del cargamento y el combustible de modo que queda al garate y va a impactar contra el John L. Motley cargado con 5.000 tm de munición que estallan tras chocar contra el dique provocando la muerte de sus 64 tripulantes, la explosión origina una lluvia de fragmentos incandescentes que cae sobre los muelles y provoca el hundimiento de una parte de la popa del Bascom, lo que supone su golpe de gracia. El Fort Athabaska recibe un impacto en las cubiertas inferiores que mata a 46 de sus 56 tripulantes. El Samuel J. Tilden es ametrallado, recibe una bomba en la sala de máquinas y resulta alcanzado por los disparos de las baterías antiaéreas que disparan a ciegas, el barco queda a la deriva y poco después un torpedero británico se encarga de hundirlo definitivamente para evitar que incendie a otros barcos. El carguero polaco Lwow encaja dos bombas que provocan un incendio en cubierta. En el John Harvey la situación es dramática, no ha resultado alcanzado por ningún impacto directo pero ha resultado incendiado, la tripulación trata desesperadamente de sofocar el fuego pero sin previo aviso el buque estalla matando a sus 77 tripulantes, la explosión eleva hacia el cielo un surtidor de llamas que alcanza los 300 metros. La tremenda explosión que resulta más violenta que la del John L. Motley parte en dos al Testbank matando a sus 70 tripulantes y arranca los marcos de las compuertas del Aroostook cargado con 1900 barriles de combustible para aviación, también se deja sentir en la ciudad, las ventanas del cuartel general de Alexander saltan por los aires y sus restos aparecen a doce km de distancia, a decir de testigos presénciales, la onda expansiva no dejó ni una sola teja en Bari. Un viento abrasador recorre el muelle seguido de una ola que se extiende por todo el puerto arrastrando toda clase de restos y empapando a los hombres de agua de mar contaminada con sulfuro de dicloretileno El ataque que ha durado apenas media hora desde que Doolitlle escuchó los motores de los aviones, ha sido de una precisión quirúrgica y ha superado las expectativas más optimistas. 17 buques aliados han resultado hundidos, cinco norteamericanos, cuatro británicos, tres italianos, tres noruegos y dos polacos, otros 8 buques han quedado dañados, seis de ellos de manera severa. Se han perdido 38.000 toneladas de cargamentos, entre ellos 10.000 tm de planchas de acero destinadas a los aeródromos, el puerto permanecerá cerrado durante 3 semanas y no será hasta febrero cuando podrá reanudar plenamente sus actividades, por su parte la XV fuerza aérea apenas si podrá intervenir durante ese tiempo. En cuanto al costo humano el ataque ha causado más de 1.000 bajas mortales entre militares y marinos, entre la población civil se añaden otras 1.000 bajas según las estimaciones más conservadoras. Misterio Pasado el ataque comienza el misterio, muertes inexplicables y extraños incidentes empiezan a sucederse, la primera pista es el extraño olor a ajo que algunos han detectado, el olor característico del gas mostaza. En el Brindisi, buque de la marina real que ha recogido decenas de refugiados cubiertos de petróleo, se extiende en cuestión de horas una epidemia de vómitos e inflamación de los ojos. El Bistra que ha puesto rumbo a Tarento con 30 refugiados a bordo logra amarrar allí de milagro, durante el viaje toda la tripulación ha quedado prácticamente ciega. En los hospitales la situación no es mucho mejor, los médicos están perplejos, pacientes con lesiones menores presentan situaciones de shock extremo, al amanecer los hospitales se hallan llenos de hombres con dificultades respiratorias e incapaces de abrir los ojos, los propios médicos que desconocen a lo que se enfrentan pronto se ven operando con los ojos llorosos. En la mañana del viernes aparecen grandes ampollas en la piel de los afectados y los pacientes son diagnosticados con dermatitis T.N.D. (todavía no diagnosticada). Las misteriosas muertes hacen sospechar a los médicos que los alemanes hayan podido usar algún agente químico y envían un mensaje al cuartel general en Argel donde el comisario cirujano, general Blesse, decide enviar a investigar al teniente coronel Francis Alexander, un experto en guerra química. Con el John Harvey en el fondo del mar, y su tripulación muerta, pocos son los que conocen la naturaleza del cargamento, a las 14.15 se reúnen en conferencia quienes si lo conocen, 6 oficiales británicos y otros 6 norteamericanos deciden que el secreto debe seguir siéndolo y por tanto no se dará ningún aviso. Se verterá una tonelada de lejía para desinfectar la dársena 29 y se colocaran carteles con el aviso: “Peligro Humos”. Poco antes de que se celebre la reunión en que se decide mantener el secreto, el teniente coronel Alexander empieza a estar razonablemente seguro de que la dermatitis T.N.D. se trata en realidad de exposición al gas mostaza, la sospecha se transforma en certeza cuando se recupera del fondo del puerto un fragmento de carcasa de una bomba identificada como M47A1: la escogida por el ejército norteamericano como posible portadora de gas mostaza. Se empiezan a tomar medidas efectivas pero el mal estaba hecho, el empecinamiento en guardar el secreto provoca muertes que hubiesen sido fácilmente evitables si se hubiesen tomando medidas elementales desde el principio, como por ejemplo, desnudar y desinfectar a los pacientes ya que los afectados (y los que estaban alrededor) habían pasado horas inhalando gases tóxicos de sus propias ropas contaminadas. Hubo un mínimo de 167 bajas provocadas por el gas con 83 muertes confirmadas, sin embargo los investigadores reconocen muchas más que no pueden ser rastreadas. Las bajas entre los civiles italianos siguen siendo un misterio pero muy probablemente fueron bastante mayores ya que ellos nunca supieron a lo que se enfrentaban realmente. Aquí no ha pasado nada Todo lo referente a las consecuencias del ataque es objeto de una férrea censura, un memorando del 8 de diciembre decía: “con el fin de guardar el secreto, todos estos casos han sido diagnosticados como dermatitis T.N.D.” A mediados de diciembre el Washington Post publica un artículo sobre el ataque más costoso desde Pearl Harbor donde no se hace la menor alusión al gas mostaza. Cuando los periodistas preguntan al secretario de estado Stimson si la respuesta en Bari había sido más bien laxa su respuesta es: “¡No! No voy a hacer comentarios sobre esto”. Corrieron rumores de que los alemanes habían usado gas mostaza pese a que desde un primer momento en las altas esferas se sabía que no era así, una comisión secreta designada por Eisenhower confirmó en marzo de 1944 que toda la responsabilidad recaía en el cargamento del John Harvey. En sus memorias, Eisenhower reconocería el hundimiento de un buque cargado con gas mostaza en Bari, pero cuidándose bien de asegurar que no se había producido ninguna victima por esta causa. Churchill fue un acérrimo defensor del secretismo, para él era embarazoso que el ataque se hubiese producido bajo jurisdicción británica y además pensaba que su divulgación era dar bazas a la propaganda alemana. Pese a que en los registros norteamericanos se conservaron al menos algunas referencias, los registros británicos fueron purgados de toda referencia a victimas provocadas por el gas mostaza y en su lugar se computaron a quemaduras Durante años las dimensiones de la catástrofe permanecieron en el misterio y siguió estando oscuro pese a la desclasificación del episodio en 1959, hasta que en 1967, el instituto naval de EEUU público un trabajo, seguido de un libro sobre el tema, escrito por Glenn B. Innfield en 1971. Los oficiales británicos negaron durante mucho tiempo tener ningún conocimiento del cargamento del John Harvey, sin embargo en 1986 el Times de Londres informó de que 600 marineros británicos contaminados en Bari percibirían pensiones con efectos retroactivos. El secretismo quizá engañara a la opinión pública y a los propios soldados aliados, pero no a los alemanes, la división Hermann Goering y otras unidades intensificaron su entrenamiento químico, por su parte, el alto mando alemán emitió un memorando advirtiendo que: “Los aliados podrían empezar la guerra química mañana mismo”, mientras la propagandista alemana Axis Sally cloqueaba por las ondas: “Chicos, veo que os están rociando con vuestro propio gas venenoso”. Finalmente salió algo bueno del incidente, las autopsias hechas en Bari mostraron que el gas había atacado los glóbulos blancos y el tejido linfático, con estos datos, dos farmacéuticos contratados por el gobierno norteamericano demostraron al poco de acabar la guerra, que podía utilizarse una variante del gas mostaza para tratar cánceres de las glándulas linfáticas. Fuente no encontre videos sobre el bombardeo de Bari, aca pongo algunos sobre el bombardeo de Inglaterra link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=rcR9NOVIGXI link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=qwhMEaIEAA4&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=eAfkV_mBmFw&feature=related Otros post

EBEN EMAEL De forma de diamante, Eben Emael medía 1.200 yardas (1.092 metros) de norte a sur, y 800 yardas (728 metros) en su punto más ancho. Era una posición de artillería reforzada que dominaba el país. Su misión consistía en proteger Vise Gap al sur, la red de carreteras y puentes en el norte, el Canal Albert al este, y finalmente, si era necesario, Bélgica al oeste. Para la defensa externa fue construida una zanja de agua en el noroeste y una cuneta antitanque de 20 pies de altura en el sur. Posiciones antiaéreas, emplazamientos de ametralladoras y blocaos completaban la aparentemente impenetrable fortaleza. El fuerte, con una fuerza autorizada de 1.322 hombres, tenía solamente 1.198 en el informe de fuerza del 10 de mayo de 1940 (J. A. Fievez, Association for the Preservation of Fort Eben Emael, Entrevistado por el mayor Thomas B. Gukeisen el 18 de febrero de 2004, Maastricht, Países Bajos). Estaban divididos en dos grupos de 500 artilleros y 200 técnicos y administrativos (las cifras son aproximadas, pues los documentos se destruyeron antes de la rendición del fuerte). El mayor Jean Fritz Lucien Jottrand era el comandante del fuerte, y el Regimiento de la Fortaleza de Lieja el siguiente cuartel general más alto. El armamento del fuerte estaba dividido en dos baterías. La Batería 1 estaba compuesta de cúpulas de artillería y casamatas, mientras que la Batería 2 se centraba en la defensa de los búnkeres (en adelante, bloques). La Batería 1 constaba de la cúpula 120, una cúpula no retráctil con dos cañones de 120 mm y 360 grados de giro con un alcance de 11 millas; dos cúpulas llamadas Norte y Sur, replegables con dos cañones de 75 mm cada una y 360 grados de giro con un alcance de 7 millas; cuatro casamatas con tres cañones de 75 mm cada una, capaces de disparar a 5 millas, pero sólo en un arco de setenta grados, llamadas en adelante Maastricht 1 y 2 orientadas al norte, y Vise 1 y 2 al sur. La Batería 2 constaba de 10 bloques con uno o dos cañones antitanque de 60 mm (excepto para Mi-norte y Mi-sur), ametralladoras calibre 30, reflectores, y una pequeña cúpula de observación. En lo más alto del fuerte había siete ametralladoras antiaéreas, tres falsas cúpulas, y tres grandes cúpulas llamadas Eben 1, 2 y 3. Las cúpulas eran fundamentalmente plataformas de observación para los fuertes de Lieja y estaban separadas estructuralmente de las edificaciones sobre las que fueron construidas*. Seis cúpulas de observación estaban esparcidas en las inmediaciones que dominaban el Canal Albert y sus puentes. Dentro de las siete millas de túneles, el Fuerte Eben Emael estaba dividido en dos niveles. La planta baja contenía los barracones, maquinaria y generadores de los sistemas de calefacción, aire acondicionado, descontaminación, sobrepresión, así como purificación de aguas de sus pozos internos y hospital. El nivel intermedio soportaba directamente las baterías con control de dirección de fuego, mando y control, y almacén de munición. El Fuerte Eben Emael era la llave inexpugnable del sistema de defensa belga, una de las más poderosas fortificaciones de Europa. Eben 1 tenía un Punto de Observación Lieja número 274 construido en Bloque 01 Eben 2 tenía un Punto de Observación Lieja número 0.334 construido en Mi-Norte Eben 3 tenía un Punto de Observación Lieja número A335 construido en Maastricht 2 PLAN ALEMÁN El 27 de octubre de 1939 el general Kurt Student (comandante de la 7ª División Aerotransportada) acudió a Berlín a la llamada de Hitler. Señalando un fuerte belga en un mapa, Hitler le hizo la siguiente descripción: “La cubierta es como un campo de hierba. Tiene algunas fortificaciones de superficie, cúpulas de cañones de artillería pesada, casamatas y algunas ametralladoras”. Hitler le preguntó a Student si los planeadores podían aterrizar sobre la cubierta del fuerte con una fuerza que pudiera asaltar la fortificación y utilizar la nueva carga hueca. Esta carga hueca era una innovación, un mecanismo capaz de destruir cualquier armamento militar conocido, fuese de acero o cemento. A las 48 horas de este encuentro se cursó la orden de ataque para neutralizar el Fuerte Eben Emael. Su nombre en clave, Granito. Hitler y Student llegaron pronto a la conclusión de que la misión no podía llevarse a cabo mediante fuerzas aerotransportadas. Había varias razones para ello: el avión de transporte JU-52 sólo podía llevar 12 paracaidistas equipados con armas ligeras con una limitada capacidad de demolición. Además, el típico lanzamiento de paracaidistas llevaría tres minutos por avión y esparciría a los saltadores sobre un área de 300 yardas (273 metros). Y si hacía falta equipo adicional, éste debía lanzarse usando el sistema de contenedores; los soldados tendrían entonces que localizarlos y retirar su equipo antes de poder comenzar la misión, lo que retrasaría mucho más la operación. En resumen, se necesitaba la máxima precisión para un aterrizaje en lo alto del fuerte y dotar a las tropas con el equipo necesario para neutralizar las cúpulas, casamatas y bloques antes de que los defensores belgas pudieran destruir los puentes, precisión que no se podría conseguir con fuerzas aerotransportadas. En cambio, el planeador DFS 230, llevando 10 hombres y una carga de equipo que no excediera de 4.608 libras, podía aterrizar silenciosamente dentro de los sesenta pies del objetivo. El 2 de noviembre de 1939, Student escogió al capitán S. A. Koch y su 1ª Compañía del 1º Fliegerjäger Regiment de la 7ª División Aerotransportada para la misión. Tras re-denominar a la unidad Sturmabteilung Koch, se la trasladó para entrenamiento a Hildesheim. Después de completar el análisis de su misión, Koch reconoció cuatro tareas principales para el éxito de la Operación Granito y la consecución del paso del Grupo de Ejércitos B del general von Bock y la 4ª División Panzer. El Sturmabteilung Koch debía capturar y evitar la destrucción de los puentes de Canne, Vroenhoven y Veldwezelt y silenciar las posiciones de artillería del Fuerte Eben Emael. Por tanto, dividió su fuerza en cuatro elementos de asalto. Cada uno de esos cuatro elementos recibió el nombre del material principal de la edificación utilizado en la construcción de cada estructura. Los puentes de Veldwezelt, Vroenhoven y Canne fueron llamados respectivamente Objetivos Acero, Cemento y Hierro. Al fuerte se le llamó Objetivo Granito. Los oficiales designados para cada objetivo fueron: • Objetivo Acero: Oberleutnant Almant, con 90 soldados y 10 planeadores. • Objetivo Cemento: Oberleutnant Schacht, con 100 soldados y 11 planeadores. Koch escogió el puesto de mando y control de la operación cerca de este puente, por su localización central y sólida construcción. • Objetivo Hierro: Leutnant Schaechter, con 80 hombres y 9 planeadores. • Objetivo Granito: Oberleutnant Rudolf Witzig con 86 ingenieros. El Oberleutnant Kiess fue el responsable del entrenamiento de los pilotos y el mantenimiento de los planeadores. El Oberleutnant Witzig había nacido el 14 de agosto de 1916, así que con 24 años fue puesto al mando de la sección de ingenieros. Era un hombre estricto en la disciplina, meticuloso en la planificación, y convencido de que el entrenamiento era la única manera de ensayar una operación. El punto fuerte de Witzig era “su preocupación por los soldados y sus líderes de sección, dándoles la responsabilidad y libertad necesarias para sus propios planes”. Witzig identificó tres tareas necesarias en el asalto, priorizándolas así: primero, destruir las armas de la cubierta del fuerte que pudieran impedir el aterrizaje de los planeadores y el movimiento en lo alto del fuerte; segundo, silenciar las baterías de cañones que estaban orientadas hacia los tres puentes; y tercero, destruir los puntos de entrada y salida del fuerte, evitando así un contraataque de la guarnición. También reconoció que la velocidad y la conmoción eran componentes críticos del éxito de la misión y que sólo dispondría de una hora antes de que el contraataque belga superase a su sección. Sabiendo que el tiempo era esencial, se asignó a la sección un oficial de enlace de la Luftwaffe, Leutnant Delica. Este oficial de comunicaciones y control aéreo de vanguardia tenía la responsabilidad de llamar a los bombarderos y cazas, y la planificada entrega de suministros para ayudar a derrotar los contraataques de la guarnición belga. El plan también contaba con el contacto de los elementos de vanguardia de la 4ª División Panzer después de cruzar el Canal Albert. El 51º Batallón de Ingenieros y parte del 151º Grupo Regimental de Infantería debían cruzar por el Puente Canne y, si fuera necesario, auxiliar y apoyar el silenciamiento del Fuerte Eben Emael. Witzig dividió su sección en onces pelotones, uno por planeador, y dio a cada uno la tarea de destruir dos emplazamientos y asumir la misión de otra sección si fuera necesario. Cada pelotón constaba de 7 a 8 hombres con un complemento de armas que iban desde una ametralladora hasta un lanzallamas. La fuerza completa 28 cargas huecas de 50 kilogramos y 28 de 12.5 kilogramos, y numerosos explosivos hasta completar un total de dos toneladas y media. Asignación de los objetivos alemanes: Planeador Líder de Sección Nombre belga del objetivo principal Nombre belga del objetivo secundario 1 Feldwebel Niedermeier Maastricht 2 Maastricht 1 2 Feldwebel Maier Cúpula 120 Batería Antiaérea Vise 1 3 Feldwebel Arndt Maastricht 1 Maastricht 2 4 Oberfeldwebel Wenzel Mi Norte Mi Sur 5 Feldwebel Haugh Batería Antiaérea Cúpulala Norte Bloque 4 6 Feldwebel Harlos Falsa cúpulala 1 Falsa cúpula 2 7 Feldwebel Heinemann Falsa cúpula 2 Falsa cúpula 1 8 Feldwebel Unger Barracones de madera Cúpula Norte 9 Feldwebel Neuhaus Mi Sur Mi Norte 10 Feldwebel Hübel Reserva Reserva 11 Feldwebel Schwarz Reserva Cúpula 120 Durante los seis meses siguientes Koch entrenó aisladamente, mientras Witzig estudió todo detalle de la operación sin dejar nada de lado. En marzo de 1940 los pilotos ya eran capaces de despegar de noche en pequeñas formaciones de dos o tres planeadores y aterrizar en aeródromos desconocidos a 15-30 pies de su objetivo. Witzig llevó el entrenamiento de los planeadores un paso más allá e incorporó los pilotos a la sección de asalto. Pronto estuvieron en disposición de emplear cualquier arma de la sección. Se levantaron a escala sitios que eran réplicas del tamaño y las distancias entre objetivos utilizando fotografías aéreas. Los miembros de los pelotones fueron enviados a escuelas de demolición con el propósito de comprender cómo destruir la artillería y el equipo antiaéreo del ejército belga. También estudiaron cómo se construyeron los fuertes mediante entrevistas con ingenieros y contratistas. En febrero de 1940 la sección fue a Checoslovaquia y más tarde a Polonia para aprender a destruir casamatas y cúpulas y capturar fortificaciones. Durante los seis meses de entrenamiento sólo hubo dos aspectos de la operación que no se ensayaron: el despegue completo de planeadores de todo el Sturmabteilung Koch y el uso de la carga hueca. Hitler no quería que pudiera descubrirse esta secreta arma; sólo Witzig vio cómo se detonaba antes de la misión. Ya todo estaba listo y los hombres sólo esperaban ansiosos la orden de ataque, nombre en clave Danzig. Todos los hombres que iban a participar en la operación fueron obligados a firmar la siguiente declaración: “Estoy enterado de que me arriesgaré a una sentencia de muerte si, consciente o inconscientemente, hago saber a otra persona por obra o palabra cualquier cosa relativa a la base en la cual estoy sirviendo”. La seguridad se llevó a tal extremo que dos soldados de la Luftwaffe que curioseaban el día anterior al comienzo de la operación en las cercanías de la base fueron arrestados y aislados hasta que terminó la operación. EJECUCIÓN (1) El 9 de mayo de 1940, a las 19:30 horas, fue alertado el Sturmabteilung Koch, que se encaminó a dos aeródromos cerca de Köln, Alemania. “Después de seis meses de aislamiento, la alerta de la tarde del 9 de mayo llegó como una liberación” (Rudolf Witzig, “Coup from the Air: the capture of Fort Eben Emael,” History of the Second World War Magazine, 1966, 109.). Estaba previsto que los planeadores despegaran a las 04:30 horas del 10 de mayo de 1940; el momento se había calculado para que los cuatro grupos pudieran aterrizar simultáneamente a las 05:25 horas, cinco minutos antes del principal ataque alemán en el oeste. A las 04:50 horas, los 42 planeadores fueron aerotransportados y conducidos hasta la frontera holandesa. Dentro del Fuerte Eben Emael se recibió aviso de alerta procedente del Cuartel General de Lieja a las 01:30 horas del 10 de mayo. El informe daba cuenta de movimientos de tropas alemanas cerca de la frontera; sin embargo, la alerta no provocó gran alarma, pues era la tercera que se recibía en ese mes y se consideró que los movimientos obedecían a otro ejercicio de entrenamiento. El mayor Jottrand, comandante del fuerte, fue despertado e informado del aviso de alerta; telefoneó a Lieja para pedir más información y ordenó a la guarnición la ejecución de las instrucciones de alerta. El proceso demandaba que los cañoneros efectuasen 20 disparos de fogueo del cañón de 75 mm de la cúpula 31 a intervalos de treinta segundos, alertando de esta forma a la sección del puente del canal de un ataque inminente, y llamando al resto de cañoneros para que se guarnicionaran en el área local. A las 04:15 horas, el teniente Longdoz, líder de sección responsable de las ametralladoras y antiaéreos de superficie, informó que la mayoría de los soldados estaba en sus puestos, incluyendo las tropas que manejaban los cañones antiaéreos montados en superficie. Veinte minutos después, el capitán Hotermans, comandante de la batería artillera, ordenó a la Cúpula Sur, la más meridional de los cañones de 75 mm, que comenzara el fuego de fogueo. Al mismo tiempo, el mayor Jottrand escuchó fuego de cañón procedente de la vecina ciudad holandesa de Maastricht y comprendió que no se trataba de un ejercicio, sino de algo real. El siguiente paso del proceso de alerta exigía la destrucción de los edificios administrativos y barracones de afuera de la entrada del fuerte, para limpiar el campo de tiro. Ya que parte de la guarnición del fuerte estaba libre de servicio, se encomendó a los cañoneros limpiar la entrada frontal, dejando sólo un mínimo de cañoneros en algunas posiciones y a otros sin tareas. A las 05:00 horas llegaron nuevos informes que reportaban la presencia de aviones no identificados aunque no se escuchaban ruidos de motores. Tras escuchar esos informes, el mayor Jottrand ordenó volar el Puente de Canne. Los puentes de Vroenhoven o Veldwezelt eran responsabilidad del comandante Giedelo del regimiento estacionada en Lanaeken, Bélgica, y por tanto nunca fueron dadas las órdenes de volarlos. A medida que se acercaba el amanecer, los defensores belgas fueron capaces de reconocer los aviones como planeadores. El personal del puente de Canne informó que había volado el puente y que estaba siendo atacado. Los cañoneros antiaéreos del fuerte informaron de “aviones con los motores bloqueados” en el sitio. Los cañoneros preguntaron a su comandante qué debían hacer, y éste respondió: “disparen solamente si pueden identificarlos como enemigos”. Pero como los planeadores no llevaban ningún distintivo, no se realizó ningún disparo hasta que estuvieron a unos 200-300 metros (J. A. Fievez, entrevistado por Gukeisen). Una ametralladora se atascó y las otras tres sólo fueron capaces de disparar sus correas de entrada de 40 a 50 disparos antes de que se atascasen. El Fuerte Eben Emael tenía siete cañones antiaéreos autorizados, pero sólo cuatro estaban posicionados en cubierta. La localización de los otros tres sigue siendo un misterio. A las 05:25 horas del 10 de mayo de 1940 el primer planeador aterrizó en la cubierta del Fuerte Eben Emael. Tan pronto cruzó el Rhin, el JU-52 de Witzig que arrastraba a su planeador tuvo que hacer un brusco picado para evitar a otro avión, maniobra que rompió la cuerda de arrastre. Conocedor de que ya no podría alcanzar su objetivo, Witzig ordenó al piloto del planeador aterrizar en un prado lo más cercano posible a Köln. Luego ordenó a sus hombres que comenzaran a limpiar las cercas y setos con la esperanza de realizar un despegue provisional mientras él se dirigía a la villa más cercana. Afortunadamente, la villa guarnicionaba una unidad del ejército que le prestó un coche para regresar a Köln. A las 05:05 horas, Witzig regresó al sitio de aterrizaje con otro remolcador JU-52 que recogió inmediatamente a sus hombres y pusieron rumbo nuevamente al Fuerte Eben Emael. El Pelotón 5, conducida por el Feldwebel Haugh, se encontró con una serie de dificultades mientras se aproximaba a su objetivo. Fue impactada por fuego de ametralladora, y el piloto enfiló el planeador contra la ametralladora de tal suerte que al aterrizar un ala del aparato cogió el saco terrero del emplazamiento de la ametralladora. Tras aterrizar, cuatro defensores belgas despertaron en los barracones de madera cercanos y salieron inmediatamente para investigar, rindiéndose al piloto Lange, que estaba cerca de su cabina apuntándoles con una pistola. El resto de defensores belgas de los barracones dispararon una ametralladora desde la ventana trasera hacia la Cúpula Norte y la Sección 8. Oyendo y viendo los cañones de la Cúpula Sur disparando sobre la cubierta del fuerte, miembros del pelotón 5 colocaron dos cargas huecas de 50 kilogramos sobre su superficie. La explosión de las cargas conmocionó a los belgas y desplazaron las monturas de los cañones. Aunque los cañoneros belgas continuaron disparando, sus cañones necesitaban tiempo para reajustarlos después de cada salva. Haugh observó que el planeador del Feldwebel Unger tenía problemas cerca de la Cúpula Norte, el par de cañones de 75 mm más orientales. Un hombre yacía al lado del ala de su planeador y el resto del pelotón estaba inmovilizado por fuego de ametralladora. Haugh se movió para ayudar a Unger y quedó también bajo fuego ametrallador. Los dos pelotones unidos destruyeron la posición de la ametralladora, aunque al precio de dos muertos y varios heridos, uno grave (Mrazek, 103). Súbitamente, el fuerte reanudó su propia defensa. La artillería de la Cúpula Sur, que Haugh creía haber destruido, abrió fuego sobre la cubierta. El Feldwebel Neuhaus y el planeador del Pelotón 9, sacudidos por fuego antiaéreo holandés cerca de Maastricht, consiguieron, sin embargo, aterrizar a unos 150 pies de su objetivo. Pero tras aterrizar, los soldados se encontraron en medio de una alambrada, que fue rápidamente rota. Se colocó una carga hueca de 12.5 kilogramos en la tronera de la ametralladora de Mi-Sur, un búnker de ametralladora situado al noroeste del fuerte. Se explosionó luego una carga hueca de 50 kilogramos en la siguiente tronera de la ametralladora creando un espacio suficientemente grande para que entrara una persona. Neuhaus entró en Mi-Sur sólo para encontrarlo abandonado. La tripulación había recibido unas horas antes órdenes para ayudar a destruir los barracones y edificios administrativos de la entrada exterior del fuerte. La misión de Neuhaus quedaba completada e inmediatamente organizó a sus hombres para la defensa, enviando a uno de ellos a la búsqueda del Oberleutnant Witzig para informar del progreso. La neutralización del búnker de ametralladora más septentrional, la casamata Mi-Norte, era responsabilidad del Feldwebel Wenzel y el Pelotón 4. Cuando el planeador aterrizó, los sargentos Vossen y Bataille del pelotón 4 abrieron fuego inmediatamente. Wenzel subió con sus hombres a lo alto de la casamata y colocó una carga de 1 kilogramo en el lugar de un antiguo periscopio. Cuando esto no silenció el cañón, el pelotón 4 colocó una carga hueca de 50 kilogramos en la cúpula de acero. Cuando explosionó se comprobó que no había penetrado el blindaje de la cúpula, y aunque no fue suficiente para conseguir el objetivo del Pelotón 4, sí lo fue para conseguir que los belgas abandonaran la posición. Pero el Pelotón 4, no satisfecho con ello, colocó otra carga hueca de 50 kilogramos, y esta vez la explosión consiguió su fin. Al poco de penetrar por el agujero creado, Wenzel escuchó un teléfono sonando; descolgándolo respondió en inglés: “Aquí los alemanes”, y del otro lado respondieron: “¡Mon Dieu!” (Mrazek, 101). Cumplida su misión en 15 minutos, Wenzel ordenó a sus hombres en posición defensiva y esperó la llegada de Witzig a su posición, que estaba designada como cuartel general de la sección. Dentro del Fuerte Eben Emael, el mayor Jottrand ordenó un ataque general, disparar sobre cualquier persona no identificada y estar preparados para disparar la artillería en cualquier momento. Sentado en su puesto de mando, intentó imaginar lo que iba a suceder, intentando anticipar el próximo movimiento alemán. Sólo podía preguntarse y esperar nuevas informaciones. EJECUCIÓN (2) El Feldwebel Unger y el planeador del Pelotón 8 volaron en un ancho círculo, intentando evitar el fuego antiaéreo, aterrizando a 60 pies de la Cúpula Norte y cayendo inmediatamente bajo el fuego de ametralladora pesada procedente del norte, matando al Feldwebel Unger y a otro atacante alemán. El Oberfeldwebel tomó el mando y emplazó inmediatamente una ametralladora para proporcionar fuego de cobertura para el ataque. Se colocó una carga hueca de 50 kilogramos en lo alto de la Cúpula Norte y otra de 12.5 kilogramos contra la puerta de entrada de acero. Las cargas explosionaron sin efectos visibles. Se colocó otra carga de 50 kilogramos en la puerta, y la explosión no sólo voló la puerta, sino que también provocó el colapso del cemento adyacente, sellando la entrada. Dentro de la Cúpula Norte, los sargentos Kip y Joris, los cañoneros del 75 mm, estaban en posición a las 04:30 horas, informando de que habían visto actividad enemiga. Joris, comandante de la Cúpula Norte, percatándose de lo que iba a pasar en lo alto del fuerte, estaba a punto de subir munición antipersonal cuando explosionó la primera carga hueca de 50 kilogramos. Afortunadamente para los belgas, ninguno estaba en la torreta. Cuando el Obergefreiter Else explosionó otra carga hueca de 50 kilogramos averió el equipo eléctrico y dejó la cúpula no operativa. Con la misión completa, Else se hizo cargo del Pelotón 8 y se dirigió al cuartel general de la sección cerca de Mi-Norte. A las 05:45 horas, el mayor Jottrand ordenó sellar el túnel y abandonar la Cúpula Norte. El piloto del planeador 1 se vio obligado a realizar maniobras evasivas por culpa del fuego pesado de los antiaéreos. El duro aterrizaje aturdió al Feldwebel Niedermeier y a sus hombres del Pelotón 1. Recuperándose rápidamente, colocaron una carga hueca de 50 kilogramos en Eben 3, la cúpula de observación en lo alto de Maastricht 2, una cúpula sudoeste que tenían tres cañones de 75 mm. La explosión, la primera sobre el fuerte, derribó a Niedermeier y a su camarada y mató a dos defensores belgas. Se colocó una carga hueca de 12.5 kilogramos en uno de los cañones de 75 mm. La explosión arrojó el cañón contra la pared contraria matando a más belgas y abriendo un hueco suficientemente grande como para entrar en la casamata. Niedermeier y otros dos compañeros arrojaron granadas y entraron disparando sus armas. El fuego de artillería de la Cúpula Sur comenzó a caer sobre lo alto del Fuerte Eben Emael cerca de Maastricht 2, y Niedermeier ordenó a sus hombres entrar en la casamata. Envió a uno de ellos al cuartel general de la sección para informar al Oberleutnant Witzig del éxito de su misión. Dentro del fuerte el sargento Poncelet, jefe de Maastricht 2, ordenó la instalación de barreras de emergencia después de ver a 3 belgas muertos y 17 heridos. Las barreras impedirían ganar acceso a los alemanes dentro del sistema de túneles del fuerte y sellando la puerta de acceso con sacos terreros y varillas de acero se evitaría que otras tropas alemanas entraran en el fuerte. El último objetivo pendiente que podía destruir los puentes era Maastricht 1, la cúpula más occidental con 3 cañones de 75 mm. Este objetivo era la responsabilidad del Pelotón 3, mandado por el Feldwebel Arent. El piloto del planeador circuló dos veces el Fuerte Eben Emael antes de aterrizar a 60 pies de Maastricht 1. Arent y sus hombres no encontraron una puerta o bóveda de observación en la que colocar una carga hueca de 50 kilogramos. Arent intentó, sin conseguirlo, colocar la carga sobre la boca de dos cañones de 75 mm, y luego colocó finalmente una carga hueca de 12.5 kilogramos en la base del tercer cañón. La explosión destrozó el cañón y se oyeron gemidos dentro de la cúpula. Arent lanzó dos granadas de mano sobre la abertura y disparó su metralleta al tiempo que entraba con dos de sus hombres en la casamata. Dentro yacían cuatro belgas gravemente heridos. Después de varios escarceos, Arent se hizo con el Bloque 02 utilizando su cañón de 75 mm contra las patrullas belgas. El Pelotón 10 del Feldwebel Hübel (reserva) aterrizó sin incidentes, y se envió a un correo al cuartel general de la sección para dar cuenta de su posición. El Oberfeldwebel Wenzel, al mando toda vez que Witzig no daba señales de vida, ordenó el ataque sobre Vise 1, situado al nordeste del fuerte con 3 cañones de 75 mm orientados hacia el sur. En cinco minutos fue volada la cúpula de observación y los cañones cesaron de operar. Los Feldwebel Heinemann (Pelotón 7) y Harlos (Pelotón 6) atacaron las falsas cúpulas de la parte más septentrional del fuerte y levantaron posiciones defensivas orientadas hacia el río Geer en el oeste. En los primeros 30 minutos del ataque se destruyeron todos los cañones antiaéreos y ametralladoras de superficie. Mi-Norte, Mi-Sur, Vise 1 y Cúpula Norte fueron neutralizadas. Cúpula Sur fue averiada, con su capacidad de fuego muy reducida. Los alemanes ya tenían libertad de movimiento en la cubierta del fuerte. El Oberfeldwebel Wenzel se percató de que los cañones de 120 mm de la Cúpula 120, en el centro del fuerte, no habían sido atacados. La neutralización de la Cúpula 120 era responsabilidad del Feldwebel Maier y el Pelotón 2, sin localizar. Dentro de la posición, el sargento Cremers, comandante de la casamata, vio aterrizar los planeadores y a las 05:30 horas ordenó abrir fuego con los cañones sobre los alemanes. Pero cuando los belgas intentaron operar el montacargas de munición de los cañones comprobaron que no tenían potencia eléctrica disponible. Intentaron desesperadamente solucionar el problema. Heiner Lange, el piloto del planeador del Pelotón 5, estaba escoltando prisioneros al cuartel general de la sección, y cuando pasó la cúpula, los cañones de 120 mm giraron su posición hacia él. Los proyectiles de la Cúpula Sur lo hirieron en ocho sitios. Lange ordenó tenderse a sus prisioneros al tiempo que recuperaba una carga hueca de 50 kilogramos de su planeador. Colocó la carga en la cúpula, conectó el fusible y echó a correr. La explosión no causó ningún efecto visible en la cúpula. Un soldado del Pelotón 5, Grechza, fue a investigar. La noche anterior había llenado su cantimplora de agua con ron y en estos momentos estaba borracho. Grechza escaló los cañones de 120 mm y se sentó a horcajadas sobre ellos al tiempo que los belgas los hacían girar. Apareció el Oberfeldwebel Wenzel y colocó una carga de 3 kilogramos en cada tubo. La explosión destrozó a los cañoneros e inutilizó la casamata. Dos horas más tarde, el sargento Cremers regresó y ordenó reanudar el fuego de cañón. El primer disparo partió un tubo (de cañón) y llenó la casamata de humo. El cañón con el tubo roto quedó completamente inservible. La casamata no volvió a disparar jamás. El desaparecido Pelotón 2 había sido lanzado demasiado pronto por el piloto del remolcador sobre Düren, Alemania. Maier (el Feldwebel) se apropió de una motocicleta que por allí pasaba y más tarde se encontró con una unidad de ingenieros y dos coches de estado mayor. El pelotón montó en los coches y partió para el Fuerte Eben Emael. Conduciendo por entre columnas de vehículos llegaron finalmente a Canne sólo para descubrir que el puente había sido volado. Maier cayó mortalmente herido intentando cruzar el puente. Meir, el segundo al mando, lo transfirió y robó una bicicleta para dirigirse hacia el fuerte. Evitando tanto a belgas como alemanes, llegó al fuerte. Creyendo que nadie creería su historia, cogió una copia de las órdenes diarias del Fuerte Eben Emael y contacto con el Feldwebel Haugh. Luego, regresó a Canne para unirse a su pelotón y llevarlos hacia vanguardia. Nunca encontró su pelotón, pero acabó escoltando a 110 prisioneros belgas que capturó camino de Canne a Bergen. A las 07:30 horas, 62 alemanes llevaban en lo alto del Fuerte Eben Emael desde hacía casi dos horas. Había dos soldados muertos y doce heridos, ocho de ellos graves. El Oberleutnant Witzig y el Pelotón 2 seguían sin dar señales. Todos los cañones antiaéreos y ametralladoras de superficie estaban destruidos. Mi-Norte, Mi-Sur, Vise 1, Maastricht 1, Maastricht 2, Cúpula 120, y Cúpula Norte estaban neutralizadas. Cúpula Sur todavía disparaba pero con muy poca capacidad de fuego y se habían desactivado los blocaos alrededor del perímetro del fuerte. El Leutnant Delica, que había estado atareado con las misiones de los bombarderos en picado Stuka 45 minutos tras el lanzamiento, también dirigió dos aviones para el reabastecimiento de agua y munición. El Oberfeldwebel Wenzel estaba al cargo y hablaba con el Hauptmann Koch transmitiendo el estado de las operaciones. De repente, a las 08:30 horas apareció un planeador solitario que aterrizó cerca del cuartel general de la sección. El Oberleutnant Witzig y el Pelotón 11 de reserva del Feldwebel Schwarz salieron del planeador. La sección tenía por delante una hora más en el fuerte hasta la planificada llegada de la 4ª División Panzer que debía relevarlos y, si el fuerte todavía no se rendía, hacerse cargo de la situación. El Sturmabteilung Koch había capturado intactos los puentes de Veldwezelt y Vroenhoven, pero el puente de Canne había sido destruido. Después del breve encuentro con Wenzel, Witzig ordenó “volar las entradas fortificadas y presionar el ataque hacia la profundidad de la fortaleza, manteniendo todas las posiciones capturadas hasta que llegara el relevo” (Witzig, 109). El mayor Jottrand, todavía aturdido por las explosiones y el daño de la casamata, se percató de que sólo unos pocos alemanes estaban atacando el fuerte y ordenó un contraataque para limpiar la cubierta. Un grupo de 14 hombres bajo el mando del teniente DeSloovere emergió de los bosques en la esquina noroeste e inmediatamente cayó bajo el ataque del Feldwebel Arent. Los belgas se retiraron rápidamente. A las 10:30 horas, el furioso mayor Jottrand lanzó dos contraataques adicionales para intentar sacar a los alemanes de la cubierta. Ambos fracasaron debido en parte a su “falta de armas de infantería (granadas, fusiles de asalto y ametralladoras) y tácticas de infantería (todos los belgas eran artilleros)”. Jottrand comenzó a temer una penetración alemana dentro del Fuerte Eben Emael y ordenó bloquear todos los túneles. Pidió también más fuego artillero de los fuertes vecinos de Pontisse y Barchon sobre la cubierta del Fuerte Eben Emael. Además, llamó a las fuerzas de reserva del pueblo cercano de Wonck. El teniente Levaque, al cargo de esa reserva, partió a las 13:45 horas con 233 hombres e inmediatamente cayó bajo el fuego de los Stukas JU-87. El constante bombardeo en picado dispersó a la fuerza de reserva por todo el territorio. A las 16:00 horas, sólo 15 de los 233 hombres alcanzaron el fuerte y a las pocas horas después llegó la mitad de la reserva original para posicionarse en contraataque. Tan pronto como empezó a oscurecer, los belgas se encontraron continuamente bajo el fuego alemán de ametralladora, y sólo 8 hombres siguieron con el ataque. A las 18:45 horas estaban todos a salvo dentro de los muros del fuerte. Al principiar la tarde, el Oberleutnant Witzig divisó a los elementos de vanguardia del 151º Regimiento de Infantería intentando cruzar el Canal Albert en lanchas de goma cerca del Blocao 17, que tenía dos cañones anti-blindaje de 60 mm, ametralladoras y reflectores. El Feldwebel Harlos era el responsable de la destrucción del Blocao 17, pero el blocao se hallaba 120 pies por debajo de la cubierta del fuerte. Ató juntas tres cargas de 50 kilogramos y las bajó mediante una cuerda sobre la cubierta del blocao, haciéndolas explosionar si efectos aparentes. Los cañoneros del blocao continuaron disparando hasta la mañana siguiente, cuando fue destruido por los elementos delanteros del 51º Batallón de Ingenieros. Cuando caía la noche sobre la sección de Witzig, los hombres yacían exhaustos en posición defensiva cerca del planeador del Oberleutnant. Los alemanes hicieron explotar cargas de demolición en Maastricht 1, Mi-Norte y Mi-Sur. A las 20:30 horas, Jottrand cursó una orden defensiva para el Fuerte Eben Emael. Durante la noche, el fuego artillero y las explosiones mantuvieron atemorizados a los defensores belgas. En el interior del fuerte reinaba el caos. Con el sistema eléctrico averiado por las explosiones, el fuerte carecía de ventilación y el calor comenzó a ser insoportable. El humo penetraba toda esquina amenazando con la asfixia si la situación no mejoraba. A las 08:30 horas del 11 de mayo de 1940 el Oberleutnant Witzig fue oficialmente relevado por los miembros del 151º Regimiento de Infantería. Enterró a sus seis hombres muertos y abandonó el Fuerte Eben Emael. A las 10:00 horas, el mayor Jottrand recibió un mensaje de Lieja del general De Krahe, comandante del III Cuerpo de Ejército belga: “Si la evacuación de la guarnición resulta imposible, se le ordena volar el fuerte junto con todos los hombres”. Jottrand reunió a sus líderes y les explicó la situación tal como la conocía. Luego leyó el Artículo 51 de “Instrucción sobre la defensa de un fuerte”, que decía: “La rendición de un fuerte no está justificada a menos que se encuentre en una de las dos siguientes circunstancias: 1.- Cuando todos los medios defensivos del fuerte y su personal son inútiles y no reparables, 2.- Cuando todos los medios de subsistencia de la guarnición se han agotado”. Unánimemente, el consejo acordó la rendición y los términos de la misma que presentarían a los alemanes. Se debía permitir evacuar a los heridos, se respetaría la vida y la guarnición sería tratada honorablemente según los acuerdos internacionales sobre los prisioneros de guerra. A las 12:27 horas del 11 de mayo de 1940, el Fuerte Eben Emael fue oficialmente rendido al coronel Melzer, comandante del 151º RI. Eben Emael había resistido durante 36 horas, 700 hombres atacados por 62. Los belgas perdieron 23 bravos soldados y tuvieron 59 heridos. La sección de Witzig tuvo 6 muertos y 15 heridos. Hitler entregó a cada oficial la Cruz de Caballero, y a cada soldado la Cruz de Hierro. Todos fueron ascendidos un grado, excepto Grechza, el soldado que se emborrachó. Conclusiones El asalto a Eben-Emael abrió una nueva era. Resulta llamativo que 56 hombres neutralicen una fortaleza de tal envergadura, con tan escasas bajas por ambas partes. Son incuestionables los errores de diseño del fuerte, aunque podrían ser parcialmente subsanables. Un asalto similar, probablemente , no tendría éxito en un fuerte similar a la Línea Maginot, pero el elemnto clave fue el factor sorpresa. El fuerte, y toda Bélgica, no estaban preparadas para la guerra en la mañana del día 10 de mayo, y menos para el tipo de guerra que se avecinaba. En el mejor de los casos, podrían haber afrontado un escenario similar a la Primera Guerra Mundial. Los alemanes utilizaron una táctica muy agresiva y arriesgada, utilizando la élite de la élite de su ejército, y el resultado superó las expectativas. El soberbio entrenamiento propició, que aun en ausencia del comandante, y sin dos de los grupos de asalto, los otros elementos llevaran a cabo la misión. Constituyó un verdadero ejemplo de flexibilidad táctica que mostrarían los alemanes a lo largo de la guerra, tan diferente de la doctrina de los otros ejércitos, mucho más rigidos y previsibles. Los reveses sufridos en los otros fuertes y en los escasos que fueron atacados en la Línea Maginot son una prueba de que las fortificaciones fijas bien diseñadas, todavía podían cumplir una extraordinaria misión, pero siempre y cuando tengan en cuenta los avances de la tecnología y tengan enfrente al tipo de enemigo contra el que fueron planificadas. ¿Era Eben-Emael la fortaleza más poderosa de la época.? A pesar de la propaganda que designaba el fuerte Eben Emael como el más poderoso de su época, pueden apuntarse diversos defectos tanto en su diseño como en su operatividad. Destaca la ausencia de sistemas de defensa inmediata de los bloques y casamatas. A diferencia de los de la Línea Maginot, las casamatas presentaban un sector de tiro frontal, no oblicuo. Se utilizó el mismo espesor del hormigón en todos los lados de las casamatas (paredes de 3,5 metros y techos de 4,5 metros; cúpulas de 75mm. de 33 cm y la de 120mm con 45 cm de espesor). A destacar la ausencia de cúpula de observación en la cúpula 120, débil defensa antiaérea, aunque en la línea de la época y excelente superficie para el aterrizaje de planeadores, sin obstáculo alguno, sobre el techo del fuerte. Respecto a la operatividad del fuerte, destaca el elevado absentismo por enfermedad de la guarnición y la escasez de comunicaciones con el exterior. La ausencia de tropas de infantería como tal en la guarnición fue decisiva en el asalto. Llama también la atención, la ausencia de dotación en Mi-Nord y Sud el día 10 de mayo, ya que sólo se comtemplaba un asalto por tropas terrestres desde la dirección deseada por los proyectistas. Puede concluirse que el fuerte no estaba preparado para la guerra en la mañana del día 10. Los artilleros no estaban en sus puestos, los cañones no estaban preparados para acción inmediata, varias posiciones de artillería tuvieron que esperar el permiso para abrir fuego aún viendo a los asaltantes en las superestructuras del fuerte. El suministro de munición fue espantosamente lento al haber fallado los ascensores y de no disponer de munición de uso inmediato, toda debía ser transportada desde el nivel intermedio. El sistema defensivo elegido por Bélgica incluía demasiados fuertes para muy pocas tropas. No obstante , podría haber desarrollado un papel decisivo frente a un enemigo que actuase como los estrategas e ingenieros belgas habían imaginado, algo que casi nunca ocurre en una guerra. Mapa de Eben Emael Paracaidistas alemanes despues de la batalla Rudolf Witzig Lo que queda del fuerte Planeador DFS 230 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=OZK4oxRNK4Y Fuente

Dom Pavlova: La Casa de Pavlov El 27 de Septiembre de 1942, al atardecer, Zukov, el capitán del batallón, convocó al sargento Pavlov a su puesto de mando, instalado en una antigua fábrica de harinas. Le condujo ante el plano del sector, colgado en la pared, y le mostró el emplazamiento de una gran obra de mampostería situada a 200 metros de la fábrica de harinas y a igual distancia del Volga. Los alemanes la ocuparon durante dos días, pero en el transcurso de las doce horas precedentes había reinado allí un silencio completo y sin manifestaciones de vida alguna. El comandante del batallón no tuvo necesitad de hablar: Pavlov había aprendido a adivinar lo que se esperaba de él en cuanto le llevaban ante un mapa y le indicaban un objetivo. Veía, pues, muy bien por qué el capitán Zukov concedía tanta importancia a la toma de este edificio. Dominaba por completo una plaza pública, y, aunque los alemanes ocupasen todas las casas de alrededor, no podrían atacarla ni aún empleando tanques en gran escala. La posición tenía otra ventaja: estando ligeramente apartada de las primeras líneas, era un temible punto de apoyo. Pavlov volvió a su sección y designó a tres hombres para acompañarle: Glochenko, un veterano, Alexandrov, un hombrecito rechoncho que había participado ya en dos golpes de mano con Pavlov, y Chernogolov también especialista de estas operaciones. Partieron los cuatro en fila india: Alexandrov, el primero; Pavlov, diez metros detrás de él; después, Gluchenko, y Chernogolov cerrando la marcha. Había luna llena; el tiempo era claro, y los cohetes de que vez en cuanto lanzaban ambos adversarios no modificaban el juego de luces y sombras de la noche. Los cuatro hombres avanzaban con prudencia. Al fin llegaron sin novedad a uno de los accesos de la casa. Aunque reinaba el silencio en el interior, Pavlov tomó las precauciones habituales. Dejando a Alexandrov y a Gluchenko al pie de la escalera para que vigilasen tanto la entrada y la plaza como todo movimiento sospechoso que procediese de los pisos superiores, Chernogolov y el sargento inspeccionaron el piso bajo, sin descubrir presencia alguna. Después bajaron a los sótanos, donde encontraron a un grupo de mujeres rusas con uno o dos ancianos y algunos niños. Los refugiados habían intentado llegar a orillas del Volga, pero los violento combates que se desarrollaban en sus alrededores les impidieron atravesarlo. Se refugiaron en los sótanos, y Pavlov supo por ellos que esa parte del edificio estaba vacía, pero que los alemanes ocupaban el otro lado. Pavlov no comprendía que el enemigo no hubiese guarnicionado toda la casa, y sacó la conclusión de que los refugiados se equivocaban en sus informes. Reunió a sus tres hombres y, de un brinco, el pequeño destacamento atravesó los 15 metros, iluminados por la luna, que les separaban de la otra puerta de entrada. Pavlov, volviendo a adoptar la misma táctica, inició la exploración del piso bajo con Chernogolov. No había dado ni tres pasos cuando distinguió un rumor de voces alemanas procedentes de una habitación contigua al otro lado del pasillo. Indicando con un gesto a Chernogolov que le siguiera, recorrió el pasillo con pasos cautelosos, deteniéndose a escuchar en cada puerta. Solo oyó el rumor de la conversación que proseguía en la habitación más lejana. Al llegar a dicha habitación se detuvo, cogió una granada de su cinturón, le quitó la clavija, y después, con un solo movimiento, abrió la puerta y lanzó la granada al interior, volviendo a cerrarla rápidamente, sujetando el tirador. Pasaron tres segundos. La puerta reventó y el suelo se estremeció. Antes incluso de que el eco de la explosión hubiese cesado, abrió la puerta de un puntapié, disparando una ráfaga con su ametralladora en la habitación llena de humo. Cuando el humo se dispersó se vieron tres cadáveres de soldados alemanes entre el mobiliario. En el alféizar de la ventana estaba colocada una ametralladora, que dominaba la plaza. Chernogolov se había unido al sargento en la habitación, seguido muy pronto por Gluchenko y Alexandrov. Oyeron en la plaza ruido y vocerío. Los cuatro rusos se precipitaron a la ventana, viendo huir a una docena de alemanes al otro extremo de la plaza. Pavlov saltó hacia la ametralladora, que estaba intacta, pesa a la explosión; estaba cargada, y Pavlov empezó a disparar sobre los fugitivos. Derribó a varios. Dejó a Alexandrov en la habitación y dijo a Gluchenko que volviera a la puerta de entrada; después subió a los pisos superiores en compañía de Chernogolov. Pronto se dieron cuenta que ya no quedaba ni un alemán en la casa: unas sillas derribadas alrededor de una mesa y una escudilla de sopa caliente sobre ella indicaban claramente que sus ocupantes habían huido en un abrir y cerrar de ojos. Inspeccionaron los cuatro pisos de cabo a rabo, encontrando por todas partes huellas de una partida precipitada; luego bajaron al sótano. Allí encontraron a algunos civiles y a dos soldados del ejército ruso heridos, al cuidado de un enfermero militar apellidado Kalinin. Pavlov y sus tres hombres, acompañados por Kalinin, se dirigieron a la tercera entrada del edificio. También allí encontraron a unos ciudadanos, que les indicaron que los alemanes habían evacuado esa parte de la casa desde hacía varios días. Pavlov nombró a una mujer responsable del grupo y les prometió que volvería para resolver su situación. Después regresaron al ala que los alemanes acababan de abandonar. Los cinco rusos se pusieron a cegar las ventanas con muebles, dejando estrechas aberturas para mantener la plaza bajo el fuego de sus armas. Cuando se terminó este trabajo y se colocó un centinela en cada tronera, Pavlov se volvió hacia Kalinin, que les había ayudad a taponar los huecos, para decirle: -Camarada, ¿quieres llevar un mensaje? Kalinin aceptó. El mensaje decía: "Al capitán Zukov, que manda el batallón. Casa ocupada. Esperamos órdenes. 27-IX-1942. Sargento Pavlov" Apenas había salido el enfermero, cuando se pusieron a disparar desde el otro extremo de la plaza. Pavlov pensó en seguida que el pobre Kalinin era el objeto de esos disparos y que tendría que enviar a Alexandrov con un mensaje idéntico, cuando oyó a Gluchenko gritar desde su ventana. Pavlob volvió precipitadamente a su puesto de guardia y vió a varios alemanes que se arrastraban por la plaza, bañada por la luna. Contó quince. -Gluchenko, ¿me oyes? -gritó. -Si, camarada sargento. -¡Bien! No disparéis hasta que yo dé la señal. Díselo a los otros dos. Gluchenko trasmitió la consigna. Pavlov estaba seguro de que en un momento dado los alemanes se incorporarían para salvar de un salto los últimos metros. Entonces sería la ocasión de atraparles. Sin dejar de vigilar a los alemanes, Pavlov apenas podía contenerse para no reír a carcajadas ante las grotescas actitudes de los que se arrastraban. Algunos de ellos se entregaban a un erotismo que a la luz de la luna, fría y clara, tenía un aspecto obseno; otros parecían nadadores sumergidos en aguas que no eran lo suficientemente profundas para sostenerlos. Retorciéndose de esa manera progresaban lentamente. Pavlov sintió que el instante decisivo se acercaba. Estaba seguro que los alemanes se extrañaban de que los nuevos ocupantes de la casa no hubiesen disparado todavía. Quizá pensaban y tal vez esperaban que el edificio estaba vacío. Pavlov levantó lentamente su metralleta y apuntó, con el dedo un poco crispado en el gatillo. De repente, uno de los alemanes lanzó un grito y todos se incorporaron y saltaron hacia delante. Entonces, Pavlov vociferó: "¡Fuego!", y las cuatro metralletas escupieron sus ráfagas sobre los alemanes. Seis de ellos cayeron fulminados y los otros volvieron a tenderse vacilantes. ¿Qué iban a hacer?¿Avanzar o batirse en retirada? Pavlov esperaba, dispuesto a disparar de nuevo. Uno de los alemanes se incorporó a medias, apoyándose sobre una rodilla, y se desplomó en seguida bajo las balas rusas. Esto bastó a los que quedaban, que dieron media vuelta y se largaron, arrastrándose. Durante más de un cuarto de hora hubo un período de calma. Después, los alemanes volvieron a la carga. Una vez más chocaron con el fuego mortífero de Pavlov y de sus camaradas, y se volvieron, dejando numerosos muertos sobre el terreno. Pavlov no recordaba haber defendido posición más favorable desde que llegó a la ciudad. Después de tales pérdidas, los alemanes habrían debido renunciar o tamar la casa mediante un ataque de frente. A cada uno de los asaltos que se hicieron en el transcurso de tres horas, Pavlov se ratificaba en la idea de que uno de los oficiales alemanes del sector, severamente reprendido por la pérdida de una posición tan excelente, se obstinaba en recuperarla y arriesgaba inútilmente la vida de sus soldados. Amaneció, pero no era cuestión de dormir. Muchas gentes se extrañaron posteriormente de que los habitantes de Stalingrado hubiesen dormido tan poco durante el sitio. A decir verdad, ellos mismos no hubieran sabido explicar el fenómeno. Luchaban por la noche y, a menudo, también durante el día. Cuando no luchaban, vigilaban, o bien consolidaban sus posiciones. "Dormíamos cuando podíamos, en cualquier rincón, cuando no había que combatir, vigilar o trabajar. El sueño duraba media hora, una hora seguida todo lo más. Nos habíamos acostumbrado a estos cortos sueños. Sí, es verdad, llegabamos a sentirnos extenuedos; pero, en general, no teníamos apenas tiempo de pensar en nuestra fatiga". Esto es lo que suelen decir los soldados que vivieron esta batalla. Pavlov ocupó a sus hombres en mejorar su reducto improvisado. Una de las primeras cosas que había que hacer era derribar los muros que separaban unas de otras las bodegas, para tener más libertad de movimientos y pasar de una parte a otra de la casa sin salir a la calle. En espera de que llegara el abastecimiento, habría que contentarse con los restos dejados por los alemanes. Tenían la cazuela de sopa y pan. En otra de la habitaciones Chernogolov descubrió un saquito de harina y sal; Pavlov amasó la harina con agua sacada de un aljibe y confeccionó "galuchky" (una especia de ravioles). El primer día, pues, se alimentaron con galuchky, sopa y pan. Pavlov se preguntaba qué le habría ocurrido a Kalinin. De repente, Chernogolov, que estaba de centinela, descubrió algunos bultos que se deslizaban hacia la casa, procendentes no de la plaza, sino de las orillas del Volga. Pavlov hizo que sus hombres se colocaran de nuevo en sus puestos de combate. -No disparéis sin una orden -les dijo- No estoy seguro, pero creo que... tal vez... Cuando la fila que se arrastraba estuvo al alcanze de su voz, gritó: -¿Quién vive? -¡Encantado de verte, viejo! -fue la respuesta. Y Pavlov reconoció la vos de Afanasieff. Este mandaba el destacamento de refuerzo enviado por el capitán Zukov, que había recibido el mensaje de Kalinin. Pavlov se precipitó a la entrada para darles la bienvenida. Allí estaban el elegante Voronov, uno de los mejores ametralladores del ejército; Sabgayda, Demchenko y Dovjenko, los tres ucranianos, como Gluchenko, que traían una ametralladora. Venían otros también, con tres fusiles antitanques y dos morteros, sin contar las ametralladoras. Ahora eran veinte para defender la casa y tenían armas suficientes para convertirla en una autentica fortaleza. pavlov se sentía aliviado. Con tales hombres y tales armas se podría resistir a todo el VI ejército alemán. Ahora había que dedicarse a hacer inexpugnable la posición. Empezaron colocando las armas pesadas. Después, como pensaban que tendrían que permanecer allí durante algún tiempo, arreglaron las habitaciones. En los sótanos se estableció una especie de puesto de mando para Pavlov y una pieza común para los otros, con dos mesas para las comidas, una cama para Pavlov y, cerca de la puerta, un escritorio con dos sillas y un sillón, que habían bajado de los pisos superiores, y fue bien pronto conocido como "el trono de Pavlov". También había un fonógrafo, pero solo encontraron un disco, que se tocó permanentemente hasta que se rayó, perdiendo todo carácter musical. Esta sala común tenía otras funciones, además de las de puesto de mando y refectorio; a lo largo de una de las paredes estaban cuidadosamente apiladas toda clase de municiones. Enfrente estaban dispuestos picos, palas, y otras herramientas. Para abastecer a este pequeño ejército urgía cavar una trinchera de comunicación con el puesto de mando del batallón, de manera que las cocinas de campaña pudiesen enviar comidas sin peligro. Desde sus posiciones del otro lado de la plaza, los alemanes observaban la febril actividad de los soldados soviéticos con una vigilancia cada vez mayor, sin intervenir, por otra parte, durante los dos primeros días. Antes de cubrir la trinchera, Pavlov sembró de minas los alrededores de la casa para precaverse contra un ataque brusco de la infantería enemiga. Pasaron cinco noches cavando la trinchera. Los hombres se quejaban, a pesar de que Pavlov les relevaba muy a menudo. Preferían el combate a esta ingrata labor. Al principio, los alemanes dispararon sobre estos zapadores. Entonces, para proteger a sus hombres, Pavlov hizo transportar a la calle todo el mobiliario de la casa amontonándolo como una barricada que protegiera a los trabajadores. Los alemanes dispararon balas incendiarias, prendiendo fuego a la barricada. No obstante pudo dominarse el incendio, y los trabajos se prosiguieron hasta que se alcanzó una profundidad suficiente para anular los efectos del fuego enemigo. Pavlov explicó: "no habríamos podido acabar esta obra tan rápidamente si las mujeres refugiadas en el sótano no nos hubiesen ayudado sin rechistar". ¡Y además se instaló una línea telefónica que comunicaba la casa con el puesto de mando del batallón!. Todas las noches telefoneaban al capitán la orden del día. En poco tiempo, pues, la pequeña guarnición se había instalado, ejecutando cada uno las tareas de su especialidad fuera de las actividades normales del servicio. Esto ocurría con Turdiev, el Tadjik. Cuando no estaba de servicio, subía al altillo con su fusil y se entretenía en hacer blanco sobre todo alemán que tuviera la desgracia de aparecer en su campo de tiro. Se jactaba, con razón: "¡Por cada cartucho, un alemán muerto!" En cuanto a los refugiados de los sótanos, Pavlov hubiera prescindido con gusto de ser su protector. Cuando los alemanes cañonearon la casa, a partir del tercer día -por lo demás, nunca fue tan nutrido el fuego como aquel día, pues en menos de dos horas dispararon cerca de cien proyectiles- los hizo refugiarse en las alcantarillas, con orden de no volver a la superficie hasta después del bombardeo. Entre ellos se encontraban dos muchachos: Djenya, un rubio con el pelo rizado, de catorce años, y su hermano Timocha, un año menor que él. Se presentaron un día a Pavlov y le manifestaron su deseo de luchar. Cuando éste se negó, la madre de los chicos protestó: "¿Por qué no? ¡Seguramente hay algo que ellos podrían hacer!". Les confió entonces el transporte de las municiones. Los períodos de calma eran raros; todos los momentos de descanso servían para idear estratagemas que hiciesen la vida imposible a los alemanes. La historia de los cohetes es muy significativa a este respecto. La Luftwaffe continuaba bombardeando la ciudad. En este sector, las incursiones se habían hecho difíciles por la proximidad de los dos adversarios, que impedía que los pilotos precisasen sus objetivos. Para subsanarlo, los alemanes lanzaban cohetes de colores para señalar la línea del frente. Pavlov y sus hombres se habían fijado que los cohetes salían de una casa situada a menos de cien metros de la suya. Tan próxima, que muchas veces oían a los alemanes gritarles: "¡Eh! ¡Russkis, despertaos! ¡Es hora de encender la lumbre!". A lo cual respondía siempre algún ruso: "Nuestra lumbre ya está encendida. ¡Gracias! Os vamos a enviar buñuelos a la moda de Stalingrado". Buñuelos que consistían en las granadas de los morteros colocados en batería en una de las bodegas. Un día, los rusos de Pavlov contemplaban estos cohetes. Alguien sugirió entonces que sería una buena estratagema imitar esas señales para confundir a los bombarderos. Solo había observar el número y color de los cohetes. Luego lanzarían una señal idéntica, pero en dirección Oeste, es decir, por encima de las líneas de la Wehrmacht. Pavlov telefoneó al capitán del batallón y expuso la idea. Recibió enseguida una pistola especial y cohetes de colores. La primera vez que ejecutaron el proyecto, y aunque la desviación de los cohetes no fue muy considerable, tuvieron la alegría de ver caer un rosario de bombas sobre las posiciones alemanas. Por cuatro veces repitieron la operación. Finalmente, los alemanes se dieron cuenta del origen de esos errores y terminaron las incursiones sobre esa zona de la ciudad. De este modo, la casa de Pavlov era como una enorme muela cariada en la mandíbula germánica. Mientras subsistiese, los nazis no podrían salir de sus posiciones ni por un lado ni por el otro. En último extremo no tendrían más remedio que organizar un ataque masivo para sacarse la muela. Por ello Pavlov tenía preparado un plan de defensa. En la primera semana de Octubre, los alemanes comenzaron sus preparativos. Contrariando el método usual, la contraofensiva no se inició con un intenso fuego de artillería destinado a enterrar a los rusos, sino con una operación psicológica. Se instalaron altavoces, que a lo largo del día difundieron una propaganda ininterrumpida destinada a la casa de Pavlov, en que las amenazas alternaban con las finezas. Ora prometía el locutor nazi que la casa sería calcinada hasta sus cimientos, ora imploraba a sus defensores que se retirasen antes de que sea tarde. Generalmente estas predicaciones eran interrumpidas por largas ráfagas de ametralladora. Cuando al fin, el 15 de octubre, a las 9 horas de la mañana, los alemanes desencadenaron contra la casa de Pavlov un violentísimo cañoneo, ninguno de sus ocupantes se sorprendió. Cuando, hacia las 10 horas, aparecieron cuatro tanques, seguidos de unos cincuenta soldados con armas automáticas, tampoco se alteró nadie. Los panzers, con su aparatoso chirriar, llegaron a cien metros de la casa, se detuvieron y dispararon a cero, con la esperanza de derribar el muro exterior. En realidad, habían cometido un grave error al acercarse tanto al reducto soviético. A esta distancia, las piezas situadas en las torretas no tenían holgura suficiente para alcanzar los pisos superiores ni los sótanos. Pavlov comprendió el partido que podía sacarse de este error y reunió a sus hombres; envió los fusiles antitanques a los sótanos y las armas automáticas al desván. En veinte o treinta minutos, los ametralladores rusos sembraron la muerte entre los soldados alemanes y Sabgayda, el ucraniano, inmovilizó a uno de los tanques con su bazuca. Los alemanes no insistieron y, remolcando el tanque averiado, huyeron a toda prisa. Pavlov esperaba que volverían, aquella tarde o al día siguiente. Pero como no se les viese en tres días, juzgó como cosa segura que estarían organizando un jolgorio en honor del 7 de Noviembre, 25° aniversario de la revolución de Octubre. Los habitantes de la casa, incluidos los refugiados, sin contar, no obstante, el número variable de tiradores escogidos, observadores de artillería y otros especialistas enviados por el puesto de mando, eran aproximadamente 60. A pesar del estricto racionamiento del agua, las reservas se agotaban muy deprisa. Aunque cada persona que iba al puesto de mando tenía la misión de volver con un cubo de agua, pronto se hizo necesario dedicar un hombre, exclusivamente, a esta tarea, que implicaba muchos peligros. La trinchera medía más de cien metros de largo y los alemanes conocían exactamente su trazado. Durante las horas del día, la mantenían bajo un constante tiro de mortero. Por la noche, los proyectiles no solían caer sino casualmente en ella, lo cual no impidió que Alexandrov, uno de los tres soldados del primer destacamento, fuese herido por unos cascos de metralla durante una de estas misiones de aprovisionamiento de agua. Varios civiles se ofrecieron voluntarios para transportar el precioso líquido, pero la situación se iba haciendo cada vez más difícil. Por otra parte, a los cuarenta días de haber ocupado la casa, el capitán Zukov telefoneó a Pavlov para pedirle que evacuara a los refugiados durante la noche. Si, por una parte, los soldados experimentaron cierto alivio al verse libres de esta responsabilidad, por otra, les apenaba que se marcharan estas gentes de quienes ya eran amigos. Cuando reunieron su pobre equipaje, los refugiados obligaron a los soldados a aceptar las ropas, jerseys, calcetines y bufandas, de las cuales podían prescindir. Ya anochecido, llegaron unos guías del batallón y condujeron a las mujeres, niños y ancianos por las trincheras a la otra orilla del Volga donde estarían seguros. Al día siguiente, aniversario de la revolución soviética, Pavlov y sus hombres, llenos de ansiedad, esperaban que los alemanes no dejarían de atacar. Ahora bien, el día transcurrió con una tranquilidad sorprendente. Los alemanes esperaban una ofensiva soviética y prefirieron permanecer a la defensiva. Así pues, por la noche, los soviéticos doblaron los centinelas y organizaron una pequeña ceremonia en el sótano. Vinieron oficiales del puesto de mando del batallón, se pronunciaron breves alocuciones, se hicieron brindis por la Revolución y por la victoria final, y se sirvieron raciones especiales. El general Rodimtsev, que mandaba la 13° división de la guardia, había enviado el mensaje: "Mis felicitaciones con motivo del 25° aniversario de la Gran Revolución Socialista. Os deseo nuevos éxitos en vuestro combate contra el enemigo. Os felicito por vuestro valor en la ejecución de la misión que se os asignó. No olvidéis que todas las miradas están fijas en vosotros. 7-11-1942. Firmado: Rodimtsev". Y así transcurrió la primera semana de noviembre, luego la segunda, después la tercera. El 19 de Noviembre, a las 4° de la mañana, la casa de Pavlov fue sacudida hasta sus cimientos por un tiro de barrera de una violencia inusitada. Cuantos dormías saltaron de sus literas y empuñaron sus armas. Fuera, había tanta claridad como en pleno día. Alguien dijo al fin: -¡Pero si es nuestra artillería! Todos tenían una esperanza que nadie se atrevía a expresar. A las 4:20, el teniente Avaguimov, comisario político de la sección de ametralladoras llegó jadeando: -Camaradas -vociferó- ¡avanzamos!. Aquellos valientes sintieron una especie de frenesí. Algunos de ellos se precipitaron a la plaza, pero Pavlov cortó por lo sano estas manifestaciones. Dos horas más tarde, el capitán Zukov telefoneó: -Pavlov, ¿has oído? -Preguntó. -Si, a menos que estuviera sordo... -Respondió Pavlov -Hemos progresado cinco kilómetros. Después menudearon las llamadas telefónicas durante todo el día. Acudían emisarios: "Hemos avanzado dos kilómetros... dos kilómetros más... otros dos kilómetros...". Por la noche, se supo que los soviéticos habían recuperado 20 kilómetros. Los tres días siguientes prosiguió la furiosa batalla en la que los rusos siguieron progresando. Los alemanes del sector se conducían de una forma extraña; no resollaban hasta el punto que parecían haberse marchado. Pavlov llamó al puesto de mando para preguntar si tenía que salir de reconocimiento; le respondieron que aguardase. Al fin, el 24 de Noviembre, 58° día de la ocupación de la casa de Pavlov, el sargento recibió un mensaje pidiéndole que inutilizara el campo de minas, ya que iba a efectuarse una contraofensiva a la altura de la casa. Llegaron tres zapadores mineros a quienes Pavlov mostró la posición de las minas. Los zapadores se pusieron a trabajar en las mismas barbas de los alemanes y la misión fue realizada sin que se oyera un tiro. A unos 100 metros de la casa se alzaban las ruinas ennegrecidas de una antigua lechería; larga construcción al borde mismo de la plaza. Un puñado de alemanes seguían resistiendo allí y era preciso desalojarlos. Los rusos se aventuraron dentro de la lechería, en pequeños grupos. Los alemanes salieron, al fin, de su reserva y se pusieron a disparar con ametralladoras de morteros. Fueron necesarios cuatro días para aniquilarlos, cuatro días de ataques, de retiradas y de contraataques. Finalmente se ahuyentó hasta el último de los alemanes. Ninguno de los defensores de la casa de Pavlov salió indemne de esta operación. Gluchenko recibió una grave herida en la pierna derecha, Pavlov fue herido más ligeramente. Se hizo una cura provisional y pudo arrastrarse hasta su casa. Durante la noche, transportaron a Pavlov a la orilla izquierda del Volga con los otros heridos y de nuevo volvió a encontrarse en el hospital de Engels. Su herida curó rápidamente y pronto regresó a su unidad, con la que debía reconquistar Ucrania y avanzar hasta el Oder, Stettin y... Berlín. Fuente Unos videos link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=CIX9vOC3t34 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Q3V0DO4G2Ms&feature=related Luftwaffe ataca defensas Sovieticas en Stalingrad link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=mzDyVk7DTVQ&feature=related el sargento Pavlov Un Infante de marina ruso Avanzando entre las ruinas medalla sovietica por la defensa de Stalingrad Avanzando por la estepa rusa La ciudad en ruinas Prisioneros alemanes pasando frente al silo de granos Aca les dejo un post sobre la Batalla del "Silo de granos" El silo de granos de Stalingrad
La Batalla de Francia en el marco de la Segunda Guerra Mundial, se inició tras el ataque del Wehrmacht (ejército alemán) sobre el territorio de Francia y los Países Bajos el 10 de mayo de 1940, y acabó con la capitulación del gobierno francés el 25 de junio del mismo año. Antecedentes Después de la Invasión de Polonia por Alemania en septiembre de 1939, Francia e Inglaterra declararon la guerra al país invasor. Sin embargo el Frente Occidental se mantuvo inactivo por más de 7 meses, un período que se bautizó como la Guerra en broma. Durante ese tiempo, Hitler invadió las neutrales Noruega y Dinamarca, preparando el camino para su ofensiva en el oeste. Inglaterra respondió lanzando la Campaña de Noruega, que fracasó. Durante este tiempo de relativa paz, los franceses se replegaron detrás de la Línea Maginot y junto con los ingleses preparon una línea defensiva entre la frontera de Francia y Bélgica, que se había declarado neutral, comprometiendo la efectividad de la defensa aliada. La situación en Londres y París era de confianza en la derrota alemana, si bien las rápidas victorias del Eje en Polonia y Noruega, empezaron a poner nerviosos a los aliados. Estrategia aliada El anciano Comandante Supremo del Ejército Francés Maurice Gamelin estaba preparado para luchar la Primera Guerra Mundial de nuevo. Seguro de que la Línea Maginot podría contener a los alemanes en el este, supuso que la ofensiva alemana se llevaría por los Países Bajos. La declaración de neutralidad de Bélgica fue un revés a los planes aliados, que pensaban utilizar ese país como campo de batalla. Sin dejarse desanimar, corrieron la línea defensiva hasta la frontera de Francia, esperando el ataque alemán sobre Bélgica, para lanzarse al encuentro de los invasores. Los aliados pensaban que tendrían tiempo para actuar, ya que Bélgica poseía grandes fortalezas defensivas, entre las que destacaba la de Eben Emael. Los aliados pensaban detener indefinidamente al ejército alemán en el Río Dyle, al este de Bruselas. Gamelin consideraba que en 1941, Francia estaría en condiciones de lanzar una importante ofensiva sobre Alemania y la derrotaría. Este plan fue bautizado Plan D, y se caracterizó por permitir que el enemigo siempre tomará la iniciativa y por ofrecer siempre una respuesta defensiva. El área de las Ardenas siempre fue considerada como infranqueable y se colocaron dos divisiones francesas de reserva para defenderla. Estrategia alemana Después de todo Gamelin no estaba muy equivocado, ya que los alemanes pensaban hacer exactamente lo que los franceses esperaban, sin embargo el destino obligó al Alto Mando Alemán a cambiar el plan, ya que un avión con planos detallados de la invasión se estrelló en Bélgica. Inmediatamente, los alemanes se prepararon para modificar su plan de ataque, llamado el Plan Amarillo. El General Erich von Manstein sugirió que se lanzara el Grupo de Ejércitos B al mando del General Fedor von Bock sobre el norte de Bélgica como movimiento de diversión, que dispararía el avance aliado. Mientras tanto el Grupo de Ejército A al mando del General Gerd von Rundstedt con casi todos los tanques de guerra avanzaría a través de las supuestamente impenetrables Ardenas. Cuando las fuerzas aliadas se detuvieran en el río Dyle, el Grupo A saldría de las Ardenas y les cortaría la retirada, mientras que el Grupo B los atacaría por el frente. La velocidad era clave en este plan, ya que los aliados no debían darse cuenta de que estaban siendo rodeados. A diferencia del Plan D aliado donde la velocidad no era importante, el Plan Amarillo alemán dependía completamente de este factor, además de la iniciativa de los generales. El General francés Gamelin supuso que los alemanes modificarían su plan inicial, pero pensó que concentrarían su fuerza acorazada en la ciudad belga de Namur, al sureste de Bruselas, ya que era el único sitio por donde creía que los tanques alemanes podrían pasar el río Mosa. Finalmente, se decidió que el ejército alemán se dividiría en tres grupos: * Grupo de Ejército A: al mando de von Rundstedt, con 45 divisiones, incluyendo siete divisiones blindadas, llevaría a cabo la ofensiva más importante al cruzar las Ardenas con tres cuerpos Panzer en la cabeza, abriendo el paso. * Grupo de Ejército B: al mando de von Bock, con 29 divisiones, incluyendo tres divisiones blindadas, llevaría a cabo la invasión de Holanda y un ataque de diversión sobre Bélgica. * Grupo de Ejército C: al mando de Wilhelm Ritter von Leeb, con 19 divisiones evitaría una poco probable ofensiva desde la Línea Maginot y a su vez lanzaría unos ataques de distracción contra la misma. Invasión de Holanda y Bélgica En la madrugada del 10 de mayo de 1940 los alemanes lanzaron su ofensiva. Al amanecer, Luxemburgo ya había sido invadida y el sorpresivo lanzamiento de paracaidistas al mando de Kurt Student en La Haya hizo creer a los aliados que los alemanes estaban haciendo lo que ellos esperaban. Los aliados no se preocuparon mucho ante el rápido avance alemán ya que suponían que los belgas con sus numerosos ríos, canales fácilmente inundables y fuertes, retrasarían el avance alemán, sin embargo una excelente labor de espionaje y la habilidad de los paracaidistas alemanes permitieron conservar muchos puentes intactos. La mayor humillación la recibió Bélgica, cuando la supuestamente impenetrable fortaleza de Eben Emael fue capturada por 85 paracaidistas en menos de 24 horas. A pesar de estar pobremente equipados, los holandeses lucharon tenazmente, sin embargo, el terrible Bombardeo de Rotterdam ejecutado el 13 de mayo obligó al gobierno holandés a dimitir inmediatamente. Estas prematuras victorias alemanas, motivaron a los aliados a acelerar su llegada al río Dyle, sin sospechar que en ese momento el Grupo de Ejército A estaba cruzando las Ardenas y al salir los primeros quedarían completamente rodeados. En este momento los tanques alemanes estaban atascados en las angostas carreteras de las Ardenas a 160 kilómetros de la salida, si los aliados hubieran conocido la existencia de este avance hubieran podido detenerlo en seco. El 12 de mayo el XIX Cuerpo Panzer al mando del comandante Heinz Guderian salió de las Ardenas, y el gobierno francés entró en pánico al conocer la existencia del Grupo de Ejército A. Sin embargo, aún en ese momento tenían oportunidad de detener el audaz ataque, ya que el cruce del río Mosa era considerado imposible para los tanques. En la noche del 12 y del 13 de mayo Guderian lanzó un ataque para cruzar el río Mosa cerca de Sedán. La artillería francesa que se suponía detendría a los tanques fue bombardeada por los Stukas alemanes, se reportaron unos 1.215 bombardeos, hasta aquel momento el mayor bombardeo de la historia. Los cuerpos Panzer alemanes eran muy distintos a los de los aliados, ya que contenían efectivos militares de casi todos los cuerpos del ejército, por ende, soldados de infantería se encontraban disponibles y cruzaron el río en balsas de goma, para destruir la resistencia que había quedado en el otro lado. Mientras tanto, zapadores construyeron un puente de pontones en menos de 10 horas. La Real Fuerza Aérea lanzó un ataque con 70 aviones para destruir el puente alemán, pero los cazas y las baterías anti-aéreas alemanas causaron a los ingleses su peor derrota aérea hasta entonces: sólo 31 aviones regresaron. Hoy en día es considerado que el cruce del río Mosa se logró gracias a la excelente coordinación de las fuerzas aéreas, la infantería y los acorazados alemanes. El 14 y el 15 de mayo los franceses lanzaron un ataque acorazado al flanco vulnerable de Guderian pero fue rechazado por la artillería anti-aérea. Al finalizar el combate, los alemanes habían abierto una brecha de 80 km en el frente de las Ardenas y se preparaban para cortar la retirada de las fuerzas aliadas en Bélgica. La bolsa de Bélgica Para aquel momento la situación francesa era desesperada. El 15 de mayo, el recién nombrado primer ministro francés Paul Reynaud telefoneó al primer ministro inglés Sir Winston Churchill para declararle que la guerra se había perdido. Mientras tanto, Gamelin, alejado del campo de batalla, se encontraba incomunicado, ya que se había valido de las líneas telefónicas para conocer la situación del frente, pero estas hacia mucho que habían sido cortadas. Por otra parte, los intentos franceses de establecer el frente de las Ardenas fracasaban debido al rápido avance alemán, que se acercaba cada vez más y más al Canal de la Mancha. Cuando Churchill viajó el 16 de mayo de emergencia a París a observar personalmente la situación se encontró con que el gobierno ya estaba evacuando París, y al entrevistarse con el General Gamelin, este le dijó que no tenían ninguna reserva tácticas con la que hacer frente al avance alemán. De todas maneras se lanzó la única división acorazada disponible sin lograr ningún resultado. El 17 de mayo, el entonces Coronel Charles de Gaulle organizó rápidamente la Cuarta División Acorazada y la lanzó contra los flancos alemanes cerca de Laón pero igualmente fue rechazado. Sin embargo esta acción le atrajo popularidad que eventualmente le sería útil. Entre el 17 y el 18 de mayo la vanguardia alemana se detuvo, pausa que fue aprovechada por los soldados para comer y dormir, además de permitir que otros tanques que habían quedado rezagados se les unieran. El 18 de mayo, un cuerpo panzer al mando del legendario Erwin Rommel llegó de primero al Canal de la Mancha y el cerco quedo completo, aunque era débil todavía. El 20 de mayo de 1940 el nuevo Comandante en Jefe aliado, ya que Gamelin había sido obligado a renunciar, el Mariscal Maxime Weygand anunció el Plan Weygand. Dicho plan requería que las tropas anglo-francesas atrapadas en el norte y los tanques del Coronel De Gaulle en el sur, atacaran simultáneamente al cerco alemán, intentando romperlo. El 21 de mayo, un destacamento del ejército británico atacó por iniciativa propia a la vanguardia alemana comandanda por Rommel. La invulnerabilidad del modelo de tanque Matilda inglés frente a las armas anti-tanques que llevaban los alemanes fue esencial para demorar la ofensiva alemana. La llamada Batalla de Arras terminó cuando los refuerzos alemanes llegaron y empujaron a los ingleses de vuelta a su posición inicial. El 22 los franceses intentaron romper el cerco cerca del este de Arras, pero para aquel momento la infantería alemana ya había llegado a lugar, y estos, aunque sufriendo muchas pérdidas, lograron repeler a los franceses. Mientras tanto el jefe de la Fuerza Expedicionaria Británica Lord Gort, que no tenía fe alguna en el Plan Weygand, ordenó la retirada de Arras. Ese mismo día la Segunda División Panzer asaltó la guarnición aliada en Boulogne-sur-Mer que se rindió el 25. Al mismo tiempo la Décima División Panzer asaltaba la población de Calais, que se rindió el 27. La Primera División Panzer se dirigía a Dunkerque cuando recibió la orden de parte de Hitler de detener el avance. Hitler había sido convencido por el jefe de la Fuerza Aérea Alemana Hermann Göring de que podía evitar la evacuación a Inglaterra de las tropas atrapadas en Bélgica. Por otro lado, el General von Rundstedt había declarado que el asedio de las ciudades no era la tarea normal de los tanques y que podrían generarse grandes bajas. Cuando el comandante de la Fuerza Expedicionaria Británica John Gort se percató de la pausa alemana propuso lanzar la Operación Dinamo. Evacuación de Dunkerque El 26 de mayo inició la Dynamo y eventualmente la Cycle cuyos objetivos fueron evacuar a las tropas británicas y francesas atrapadas en Dunkerque y El Havre respectivamente. Dinamo, fue la más importante y se estima que casi 340.000 soldados aliados lograron escapar, si bien la mayoría eran ingleses. Para asegurar el transporte marítimo se recurrió a la población que voluntariamente o no entregaron sus barcos para ayudar en la evacuación de los soldados. Por su parte, los alemanes hostigaron continuamente a los soldados que intentaban escapar del cerco mediante ataques aéreos de la Luftwaffe; sin embargo, las bajas aéreas alemanas fueron mayores que las de las aliadas. Para detener el avance de los Panzer y dar tiempo a las tropas para escapar, varios cuerpos aliados fueron enviados a mantener el perímetro del cerco. En lo que se conoce como la Batalla de Dunkerque, los alemanes tuvieron que detenerse momentáneamente debido a las líneas defensivas que se habían improvisado. A pesar de que la operación fue considerada un éxito, no modificó el irremediable hecho de que la Batalla de Francia se había perdido. Durante la evacuación, los alemanes lograron hundir 9 destructores aliados, así como capturar todo el armamento pesado, que se abandonó en las playas. Conquista de Francia Si bien la suerte de la batalla estaba echada, todavía le quedaba a Alemania ocupar Francia. Francia había perdido para aquel entonces todo su mejor armamento así como sus mejores divisiones, además sus fuerzas acorazadas eran nulas. El Plan Weygand en el norte se había convertido en una masacre y el pueblo francés no veía la evacuación de Dunkerque desde el mismo punto de vista que los ingleses. Aprovechándose del sentimiento de abandono que sentían los franceses respecto a sus aliados, los ingleses, los alemanes empezaron una campaña de desmoralización cuyo eslogan era: "Los británicos lucharan hasta el último francés". En este punto, aunque ya no parecía posible, la situación de Francia empeoró cuando el 10 de junio, Italia le declaró la guerra. Sin embargo, el ataque italiano no pudo avanzar más de unos kilómetros en un país ya derrotado, esta debilidad caracterizó a Italia durante toda la guerra. El 5 de junio se reinició el ataque sobre el río Somme, para el 10 de junio el gobierno francés huyó de París y la declaró ciudad abierta. El 11 de junio Churchill viajó a Briare donde se reunió con el Consejo de Guerra de Francia, que le pidieron desesperados que enviara a todos los aviones que tuviera al cielo francés. Debido al bajo número de escuadrones ingleses que quedaban, Churchill se negó. La verdadera razón de su visita era asegurarse que la flota francesa no cayera en manos alemanas. Una vez que obtuvó la garantía de que esto no sucedería de parte del Almirante François Darlan, Inglaterra dejó a los franceses todo el peso de la guerra en Europa. Sin reservas para repeler el avance alemán por Francia, los alemanes corrieron libres por todo el norte y centro del país. En la última semana de pelea, un gran contingente de soldados escapó a Inglaterra en la llamada Operación Ariel, esta vez desde la provincia de Bretaña. El Segundo Grupo de Ejércitos Francés, que representaba la única fuerza combatiente aliada en Europa, se rindió el 22 de junio cuando Guderian se lanzó contra la Línea Maginot desde el lado oeste, acorralando a los franceses. Eventos posteriores El 25 de junio Hitler se reunió con varios altos oficiales de Francia, quienes solicitaron un armisticio. Hitler seleccionó el lugar de reunión cerca de Compiègne, ya que en aquel lugar se había firmado el primer armisticio con Alemania en la Primera Guerra Mundial. Además se trajo el mismo vagón de ferrocarril donde se había firmado el primer armisticio y se colocó en el mismo lugar donde había estado. Hitler se sentó en el mismo lugar donde se habían sentado los representantes aliados de la Primera Guerra y ordenó que los franceses se sentaran en donde se habían sentado los representantes alemanes. Después de leer el preludio del armisticio, Hitler se retiró de la sala, dejando al Mariscal de Campo Wilhelm Keitel a cargo de las 'negociaciones'. El acuerdo estipulaba que Alemania ocuparía 2/3 partes de Francia y establecía dimensiones ridículas para el ejército, cuando los franceses se quejaron ante la dureza de las condiciones, los alemanes dejaron claro que no cederían en ningún punto. Finalmente el armisticio fue firmado y acabó la guerra en Francia. La porción no ocupada fue controlada por un gobierno colaboracionista conocido como la Francia de Vichy, cuyo Primer Ministro fue el Mariscal Philippe Pétain. Tanto los judíos de la Francia ocupada y no ocupada fueron enviados a campos de concentración. Charles de Gaulle inmediatamente se declaró en contra del gobierno de Vichy, y proclamó la Francia Libre así como llamó a la Resistencia francesa, varias colonias francesas se unieron a la Francia Libre, si bien la mayoría se quedaron con Vichy. Los británicos no confiaban en Darlan, que se había vuelto una figura importante en el gobierno de Vichy, por lo que atacaron a la flota francesa estacionada en Mers el-Kebir, actual Argelia, lo que generó roces entre los aliados ingleses y franceses. Fuerzas en funcionamiento el 10 de mayo Alemania *Divisiones 141 *Cañones 14.000 *Tanques 2.550 *Aviones 4.020 Fracncia *Divisiones 104 *Cañones 10.700 *Tanques 3.700 *Aviones 1.400 Reino Unido *Divisiones 10 *Cañones 1.300 *Tanques 310 *Aviones 460 Belgica *Divisiones 22 *Cañones 1.400 *Tanques 100 *Aviones 250 Paises Bajos *Divisiones 9 *Cañones 700 *Tanques 1 *Aviones 175 Total *Divisiones 286 *Cañones 28.100 *Tanques 6.661 *Aviones 3.305 Cronología 10 de mayo, el Wehrmacht lanza una ofensiva sobre el frente occidental con 141 divisiones, 2 flotas aéreas contanto alrededor de 4.020 aviones y un cuerpo de carros blindados. 15 de mayo, Países Bajos capitula. 28 de mayo, el ejército belga capitula. La fuerzas británicas concentradas en Dunkerque son evacudas por mar. 14 de junio, los blindados alemanes llegan a Paris. 22 de junio, Francia firma el armisticio en Rethondes. Fuente La mayor humillacion para Francia la firma del armisticio en el mismo vagon donde se rindio Alemania en 1918 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=x27HTm3obSA Atacando la Linea Maginot link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=mbLyWuTcYLA&feature=related link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=m4CsDNQ480I&feature=related Ciudadano de Paris viendo desfilar triunfante a las tropas alemanas Post relacionado Operacion Granito (la toma de la fortaleza de Eben Emael)
Heinz Wilhelm Guderian no da la clásica imagen de general nazi, fanático y cruel, con que la mayoría de personas definen ( sin molestarse en conocer) a los generales de la Wehrmacht que llevaron a Alemania a ocupar militarmente la mayor parte de Europa, gesta nunca antes realizada, en tres años de guerras. De eso se trata con este articulo, de acercar al interesado la personalidad y logros de este maestro de la blitzkrieg. Heinz Guderian, nació el 17 de Junio de 1888 en Culm, Prusia Occidental, hoy llamada Chelmo en el Vístula cerca a Dansk en Polonia. Fue hijo del oficial prusiano Friedrich Guderian y de Clara Kirchhoff. Estudió en escuelas militares y en la Academia Militar de Berlín, desde 1901 hasta 1907. Fue asignado al Jagër-Batallion Nr. 10 comandado por su padre. Luego en 1908, ingresó a la Escuela de Guerra en Metz que en esa época estaba ocupada por Alemania y luego de graduarse fue comisionado como 2do Teniente al mismo batallón en Goslar. Se enamoró en 1911 de Margarete Goerne, pero su padre pensó que estaba muy joven para casarse y lo envió para instrucción especial en el Batallón de Telegrafía Nr. 3 y recién al terminar el entrenamiento en 1913, Heinz se casó con Margarete. Tuvieron dos hijos, ambos pelearon en la Segunda Guerra Mundial con el Cuerpo Panzer. El mayor de ellos, luego se convirtió en Mayor General en la Bundeswehr. En 1914 Heinz fue asignado como oficial de inteligencia y destacado en el frente occidental. Tuvo varias asignaciones que le permitieron apreciar los resultados de muchas batallas, incluyendo el desastre del Marne y la masacre de Verdún. En esos años no tuvo mando de tropas, pero obtuvo la Cruz de Hierro de Segunda y Primera Clase. En 1918 tuvo oportunidad de probar su capacidad para resolver problemas tácticos de forma tal que impresionó a sus instructores. En 1917 fue transferido al Estado Mayor, siendo el oficial más joven en tan alta asignación. Después de la guerra, Guderian se incorporó al Freikorps, restringida a 100.000 hombres por el Tratado de Versalles, donde reclutaban a los mejores ex-oficiales y soldados de la Alemania vencida y fue trasladado al Báltico como Oficial de Fronteras y luego a Silesia. En esa ocasión tuvo oportunidad de escribir artículos sobre motorización y fue puesto al mando de varias Unidades Motorizadas. Entre 1922 y 1924 fue asignado al cargo de Inspector de Transporte de Tropas en Munich, que para entonces sólo contaba con camiones y motocicletas. Entre los años 1924 y 1931, como Inspector/Comandante de todas las unidades de transporte y profesor de tácticas en Berlín, ocurrió el cambio que haría famoso a Guderian. Promovido a Mayor en 1927, se las arregló para echarle mano a cuanto vehículo motorizado estuviera a su alcance. En 1929, cuando a Alemania no se le permitía fabricar tanques, viajó a Suecia para visitar un batallón de tanques equipado con los m/21 y m21-29, versiones suecas del tanque alemán LK II. También visitó el campo secreto de pruebas en Kazan, Rusia, donde conoció a varios oficiales de tanques que años después se convertirían en sus enemigos. En Febrero de 1931 fue promovido a Teniente Coronel y dos años después a Coronel. Continuamente siguió escribiendo artículos sobre los Panzers y la guerra motorizada y ayudó a resolver problemas cuando se empezaron a construir los primeros tanques. Cuando Hitler ya se encontraba en el poder, tuvo oportunidad de ver las maniobras de los pequeños Panzers I de Guderian, zigzagueando raudos en el campo de batalla. Hitler quedo extasiado con el espectáculo. "Eso es lo que quiero" -dijo- y autorizó la creación de tres Divisiones Panzer, ignorando los mandatos del Tratado de Versalles. Poco después nombrado Comandante de la 2da División Panzer y promovido a Mayor General. Después de año y medio fue ascendido a Teniente General y recibió el mando del XVI Cuerpo de Ejércitos. Comandó la punta de lanza en el Anschluss (conexión) de Austria y en la invasión de los Sudetes (Checoslovaquia.) Diez meses después fue promovido a General y fue nombrado al cargo que le permitiría sentar un hito en los métodos de guerra: Chef der Schnellen Truppen o Jefe de Tropas de Desplazamiento Rápido. En ese cargo, fue responsable de reclutar, entrenar y desarrollar tácticas y técnicas en todas las unidades motorizadas y blindadas de la Wehrmacht alemana. En esos momentos tuvo el rango y la autoridad para volcar en las fuerzas armadas alemanas, toda su personalidad, experiencia e ingenio, que hicieron famosas a las fuerzas Panzer. Combinó con maestría, los blindados con los Panzers, las comunicaciones y la Fuerza Aérea desarrollando lo que se llamó la Blitzkrieg o Guerra Relámpago. En su vehículo de mando que siempre estaba pegado al frente existía siempre un completo sistema de radio comunicaciones equipados con los más modernos equipos, que incluían el famoso codificador Enigma, como se puede ver en la fotografía y siempre había un vehículo de reemplazo listo para cualquier eventualidad. En Polonia, Guderian comandó el XIX Cuerpo de Ejércitos y se ganó nuevamente la Cruz de Hierro de Segunda y Primera Clase, seguidas de la Cruz de Caballero. Durante la invasión de Francia, Guderian hizo de la Blitzkrieg un arte, muchas veces desobedeciendo las órdenes de sus superiores pero creando el caos en las líneas enemigas que no podían detener el arrollador avance de los blindados de Guderian. En esa oportunidad pudo demostrarse lo útil que era tener un vehículo de mando totalmente equipado y listo para entrar en acción, apenas fuera necesario. Los avances de Guderian eran tan veloces que muchas veces el enemigo era sorprendido sin mandos, pues pensaban que las fuerzas Panzer se debían encontrar todavía a decenas de kilómetros de distancia. Realizó el decisivo cruce del Meusse en Sedan el 14 de mayo de 1940. La superioridad de los tanques alemanes sobre los franceses no radicaba en el equipo, pues solamente el Panzer IV era capaz de enfrentar en igualdad de condiciones a los tanques pesados franceses Char B. y los Panzer I, II y III eran muy inferiores y anticuados. La diferencia estaba en las tácticas, en el uso de radio en cada carro y en que los vehículos alemanes eran más rápidos y fáciles de mantener que los tanques franceses. Por otro lado, las fuerzas blindadas no dependían de la infantería, como era el caso habitual, sino que la infantería estaba al servicio de los Panzers. Finalmente, la aviación comprendía grupos de cazas y bombarderos en picada que actuaban en apoyo al avance de los tanques, también sincronizados por equipos de radiocomunicaciones. A partir de ese momento, todos los carros que estaban bajo el mando de Guderian se destacaban por una gran letra G pintada, eso incluía a los Panzers, blindados, camiones o motocicletas. Antes de la invasión de Rusia, Guderian fue promovido a General-Oberst (Coronel General) y puesto al mando del Panzergruppe 2, que luego se convirtió en el 2do Ejército Panzer. En la primera etapa de la campaña ganó las Hojas de Roble para su Cruz de Caballero, sin embargo fue relevado del mando al retirar sus fuerzas de una posición de extremo peligro, en contra de las órdenes de su jefe inmediato el General de Campo von Kluge. En Febrero de 1943, fue nombrado Inspector General de las fuerzas Panzer siendo nuevamente encargado de modernizar el equipo y las tácticas. Estrechó su amistad con el Ministro de Armamento y Municiones Albert Speer, logrando entre ambos aumentar el ritmo de fabricación de los carros acorazados. Después del intento de homicidio de Hitler, fue nombrado Jefe del Comando del Ejército, pero fue removido del cargo, luego de una agria discusión con el propio Fuehrer, en marzo de 1945. Guderian rindió sus fuerzas en mayo de 1945 pasando a ser prisionero de guerra, enviado a Nuremberg, pero no fue juzgado. Los rusos trataron de hacerle cargos de crímenes de guerra, pero los aliados occidentales no estuvieron de acuerdo. En 1946 Guderian fue internado en la prisión de Allendorf y Neustadt en Hessesn pero liberado en 1948. Una vez en libertad realizó varias publicaciones con sus memorias y muchos otros artículos sobre temas militares. Heinz Guderian al que sus maestros de escuela lo describían como alguien que siempre estaba serio. Sin embargo siempre recibía a sus soldados con una sonrisa afectuosa, que le hizo ganarse el respeto y confianza de sus hombres. Sin embargo, las fotos con sus oficiales de Estado Mayor, rara vez muestran una cara sonriente de Guderian. Lo que lo hacía ser respetado por oficiales y tropa, era que Guderian era capaz de manejar cualquier tanque, apuntar, disparar cualquier arma, incluso las más pesadas y estar siempre cerca de sus hombres en el frente de batalla. Tenía una cualidad innata que le hacía prever cuando un tanque debía avanzar, acelerar o detenerse, en cualquier terreno, sabía cómo hacerlo porque el arma Panzer fue su creación. Murió el 14 de Mayo de 1954 en Schwangau bei Fussen, exactamente 14 años después de la decisiva ruptura del Meuse en Sedan. Anécdota Cuando los civiles polacos se sublevaron contra las tropas alemanas que ocupaban Varsovia y la rebelión fue sofocada, las Schutzstaffel (SS) pensaron en darles un escarmiento ejemplar, pero fue Guderian quien se interpuso y ordenó que los prisioneros sobrevivientes no fueran fusilados, sentando diferencia con las pautas operativas mas empleadas por Heinrich Himmler o Hermann Wilhelm Göring. Obra Guderian escribió varios libros, entre ellos Achtung Panzer!, sobre la guerra con tanques, en 1937. En este libro, Guderian hace una profética afirmación: «Rusia posee el ejército más fuerte del mundo, tanto en términos numéricos como en lo avanzado de sus armas y equipo. Rusia además posee la fuerza aérea más grande... Rusia posee una gran cantidad de material básico y una gran industria de armamentos, la cual puede ser ubicada en las vastas profundidades de su imperio. Ya pasaron los tiempos en los que Rusia no quería saber nada de tecnología, nosotros debemos reconocer que los rusos pueden desarrollar y construir sus propias máquinas, con la consecuencia de una transformación en la mentalidad rusa respecto a la cuestión del Este, de una manera más seria que en cualquier periodo anterior de la historia». También tradujo antes de la guerra libros de J.F.C. Fuller y de B.H. Liddell Hart, unos eminentes teóricos de la guerra moderna, y hasta tradujo al alemán El ejército del futuro, del entonces ignorado Charles de Gaulle (este libro fue rechazado por el alto mando francés, que consideraba la Línea Maginot como la mejor defensa). Después de la guerra escribió Recuerdos de un soldado, en las que relata sus operaciones en Rusia. Fuente 1 Fuente 2 Fuente 3 Videos Panzer del Grupo de Guderian link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=cUfvaUU-xHU Guderian Hablando a un grupo de jovenes link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=fKySRVMcifQ&feature=related Opiniones sobre Guderian link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=DaUHerqe5XM&feature=related Panzer de Guderian atacando al sur de Moscu link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=EVemVHH0YXo Otros Post
Omaha Beach: la Puerta del Infierno Yo era bastante joven. Había celebrado mi 18 cumpleaños en el Widerstansnest 62 (Nido de resistencia 62). Casi la mitad de mis camaradas tenían también entre dieciocho y diecinueve años. Teníamos también un sargento, 2 oficiales y diecisiete soldados rasos. En febrero de 1944, durante la inspección de las defensas de la costa de Normandía, el mariscal de campo Rommel había visitado nuestra posición. Había criticado duramente no sólo nuestros fallos defensivos sino también los de toda la linea costera desde Colleville-sur-Mer hasta Vierville-sur-Mer. Comparaba la bahía en nuestro sector con la bahía de Salerno en Italia y ordenó que se construyeran urgentemente defensas adicionales. Durante varias semanas antes del 6 de junio, dos casamatas para cañones de 75mm fueron encofradas en cemento y sólo las ventanillas de acero representaban su punto débil. Eran del tamaño de la puerta de un granero y ofrecían un blanco perfecto para los atacantes. Nuestro bunker, con un techo de más de 2 metros de ancho había sido acabado en mayo. Construimos barreras antitanques en la playa con troncos coronados con minas Teller (minas antitanque de plato). NOTA: Estos troncos eran conocidos como Rommelspargel (espárragos de Rommel) y estaban destinados a reventar el fondo de los tanques y anfibios cuando desembarcaran, supuestamente en marea alta para que el tramo a recorrer por los soldados fuese menor. Al producirse el desembarco en marea baja, quedaron al descubierto. Otros obstáculos en la playa fueron los "erizos checos" hechos con vigas de acero cruzadas y soldadas, para entorpecer la marcha de tanques y vehículos, y las "rejas belgas" compuestas de estacas de acero en la arena para despanzurrar los vehículos anfibios. A lo largo de la playa había una pequeña barrera de piedras compuesta de cantos apilados por la marea y a su alrededor habíamos puestos minas para protegernos de un supuesto ataque nocturno. Una trinchera para tanques había sido cavada entre el nido 61 y el nido 62 y fue protegida con minas, y nuestra posición fue cercada con una maraña de rollos de alambre de espino. Durante mayo y principios de junio la actividad aérea se incrementó sobre nosotros y tiraban su carga mortal sobre la vías y cruces de ferrocarril tras nosotros. Solamente una o dos veces por semana podíamos ver dos aviones nuestros volando a lo largo de la costa. Los bautizamos como Max y Moritz. El estado de alerta se incrementó desde finales de mayo y los veteranos decían que "algo se cocía" y que se había informado de que en el sur de Inglaterra se estaban embarcando tropas. Al oeste del nido 62 hacia el nido 64 se añadieron dos posiciones de ametralladoras y una posición de cañón falsa con un tubo que apuntaba amenazadoramente a la playa. La alarma irrumpió en el bunker y nos despertó de un profundo sueño. Un camarada se plantó en la entrada y continuó gritando, para despejar dudas y apresurarnos a ponernos en pie. Habíamos sido puestos en pie tantas veces por esta alarma en las semanas pasadas que ya no la tomábamos en serio, así que algunos de los hombres se dieron la vuelta en sus catres e intentaron seguir durmiendo. Un oficial apareció en la entrada tras nuestro camarada y nos dijo "¡muchachos, esta vez es en serio, están viniendo!". Entramos en acción. Carabina en ristre corrimos hasta nuestras posiciones. Todo el cansancio desapareció. Las ametralladoras, cañones y morteros estaban preparados. Nos quedamos junto a nuestras armas listos para la acción, pero la noche seguía tranquila. Pronto llegó el primer mensaje desde la compañía. En Saint-Mére-Eglise, paracaidistas enemigos habían tomado tierra. Un gran número de barcos habían salido del sur de Inglaterra y se dirigían hacia Normandía. Nuestra sección costera seguía tranquila, nada se movía ¿sería otra vez una falsa alarma? Los minutos pasaban lentamente y nosotros seguíamos junto a nuestras armas temblando de frío dentro de nuestros poco abrigados uniformes de verano. El cocinero preparó vino tinto caliente. Un oficial apareció y comprobó que estábamos listos, diciendo "Cuando lleguen no disparéis demasiado pronto". En ese momento yo estaba sólo en mi ametralladora. El silencio se cernía pesadamente sobre nosotros y la tensión seguía creciendo. De repente oímos el rumor de un escuadrón de bombarderos en el aire que finalmente se desvaneció en la distancia. Como siempre volaban sobre nuestro sector. Todo seguía tranquilo hasta que pocos minutos después con las luces del alba aparecieron más bombarderos. Se veían sombras en el horizonte, en principio creíamos que serían guardacostas alemanes, pero pronto las sombras crecieron y se hicieron tan numerosas que todas nuestras esperanzas se desvanecieron. Barcos de todo tipo, grandes y pequeños, crecieron en número. Más bombarderos se aproximaron a la costa y en Port-en-Bessin, a pocos kilómetros de nosotros, empezaron a caer las primeras bombas. Llegaban más bombarderos y yo seguía tras mi ametralladora con la mira apuntado hacia el mar. Una vez más inspeccioné mi cinta de munición. Intenté concentrarme en mi arma para alejar mi mente de lo que se venía encima. Tras mi puesto entraron en ignición dos lanzallamas que estaban apuntando hacia la trinchera de tanques y la playa. Los bombarderos aparecieron de repente sobre nosotros sin darnos tiempo a ocultarnos en el bunker, así que me oculté bajo mi ametralladora cuando las bombas empezaron a explotar tras nosotros y a arrojarnos tierra y arena encima. Dos bombas pesadas cayeron sobre nuestra posición y contuvimos la respiración cuando más obuses disparados desde los destructores empezaron a caer alrededor de nuestro almacén y nuestro bunker. Nos rodeaban los escombros y las nubes de humo; la tierrra temblaba; teníamos la nariz y los ojos llenos de tierra y arena entre los dientes. No había esperanza de auxilio. No apareció ningún caza alemán y en nuestro sector no habían armas antiaéreas. Estábamos paralizados porque sabíamos que no teníamos ninguna posibilidad de vencer. De repente el mar cobró vida. Los vehículos de desembarco se aproximaban rápidamente a la costa y el primer grupo de soldados surgió apretadamente de los anfibios, unos con el agua por la rodilla, otros hasta el pecho. Lo que más nos sorprendió fue que la invasión se produjera con marea baja. Los norteamericanos tenían que correr desde sus lanchones de desembarco 300 metros hacia la playa abierta, sin ninguna protección. Y yo pensaba, "¡pero si están viendo que corren hacia la muerte!". Había un buen trecho hasta la pequeña pared de piedras apiladas por la marea que corría paralela a la orilla y que ofrecía la única protección. Entonces entramos en acción, hubiera sido inutil tratar de defendernos del bombardeo combinado por mar y aire, y hasta el momento sólo podíamos intentar protegernos. Ahora ya se oían las primeras ráfagas de ametralladora y en pocos segundos la primera oleada de desembarco se atascó indecisamente en la orilla después de correr unos pocos metros. Había abierto fuego en ráfagas cortas contra los vehículos de desembarco. cuando la arena encasquilló mi cinta de munición. Abrí la ametralladora, saqué la cinta, la limpié rápidamente y empecé a disparar de nuevo. En ese momento la ametralladora fue arrancada de mis manos y es difícil imaginar como pude sobrevivir a la explosión sin herida alguna, porque los lanzallamas explotaron a causa de una granada y sólo asomaban los cables en el lugar que antes ocupaban. Un camarada disparaba cañonazo tras cañonazo desde su cañón de 75mm, pero pronto le devolvieron el fuego y su posición se cubrió de tierra y humo. Un impacto reventó la boca de su cañon y lo dejó fuera de combate. Entonces llegó la segunda oleada, y de nuevo la carrera a través de la playa, y de nuevo fuego de rechazo. Seguí disparando. Venían más y más soldados. En cada vehículo llegaban unos 15 o 20 hombres, así que llegaban a la playa en un número aproximado de 200 en 200, cuando salían desorientados y asustados chocaban unos con otros y se quedaban en gran número atascados en la orilla. Recuerdo que yo gritaba y rezaba en voz alta mientras disparaba. Más y más camaradas morían o eran heridos. La marea crecía lentamente y la orilla se iba acercando. Las pérdidas eran enormes en la playa. Cientos de efectivos norteamericanos yacían muertos o heridos. Otros no querían avanzar. Los cuerpos fueron barridos posteriormente por la marea. Algunos de los troncos con minas se habían incendiado e iluminaban toda la escena. Es un recuerdo doloroso e imborrable. Uno de mis camaradas que estaba a unos 50 metros delante de mí, llegó arrastrándose dentro de mi casamata y gritó "Franz, cuidado, están llegando, ahora tenemos que defendernos solos". Y eso fue lo que hicimos. Cuando recibí un disparo en la mano por la tarde, mi camarada miró mi mano de la que colgaban varios dedos y me dijo: "alégrate Gosh, ahí tienes tu billete de vuelta a casa, los demás no sabemos como llegaremos". Esperaba que pudiera arreglármelas para volver. Fui por pequeños atajos, no por la carretera principal. Luego oí que algunos camaradas habían caído cuando intentaban huir por el camino principal. EPÍLOGO El cabo Gockel alcanzó a llegar hasta un hospital militar situado en la retaguardia. Fue apresado meses más tarde en noviembre de 1944 cuando se reincorporó al frente. El final del conflicto bélico lo vivió como prisionero de los estadunidenses. Heinrich Severloh "La Bestia de Omaha Beach" A las 5 de la mañana, un ametrallador alemán empezó a disparar sobre jóvenes americanos en la playa. Nueve horas y 12.000 cartuchos más tarde, seguía disparando. Cuando los líderes mundiales paseban por el cementerio de guerra estadounidense de Omaha Beach, un hombre que había llevado a docenas de ellos a esas tumbas estaba a cientos de millas de allí, en Alemania. Pero Hein Severloh cuenta que sus pensamientos siguen absorbidos por los eventos que ocurrieron hace 60 años en Normandía. Ha estado de nuevo en las playas muchas veces, para rezar sus propias oraciones de soldado para los muertos de ambos bandos. Pero en este aniversario del Día-D, por primera vez soldados alemanes han sido oficialmente invitados a asitir, aunque él no cree que un hombre con su apodo y pasado sea del todo bienvenido. Hein Severloh se volvió famoso entre los soldados americanos desesperados sobre el más sangriento de los lugares de desembarco de Normandía como "La Bestia de Omaha Beach". Fue el primero en abrir fuego y el último en terminar, aproximadamente nueve horas después.Manejando su ametralladora barrió a balazos a los americanos, tiñendo la arena y el mar de rojo. Su arma se calentó tanto que quemaba la hierba que había alrededor. Pero él seguía, oleada tras oleada que avanzaban desde los vehículos de desembarco que llegaban a la playa. "Recuerdo el primero en morir" dice un sr. Severloh de 80 años desde su casa cerca de Hannover "el hombre salió del mar y estaba buscando un sitio donde esconderse. Le apunté al pecho pero el disparo fue alto y el dio en la frente. Vi su caso de acero rodando hacia la orilla y entonces se desplomó. Sabía que estaba muerto...aún sigo soñando con ese muchacho y me pongo enfermo cuando pienso en él ¿qué podía hacer? ellos o yo, eso era lo único que pensaba. Durante las siguientes nueve horas en el nido de ametraladoras número 62 el cabo severloh sembró la playa con su MG42. Su posición, la número 75 sobre las amplias arenas le daban una visión y una línea de fuego perfectas. "Éramos 30 hombres", dice, "cada uno con un único pensamiento e la cabeza: ¿saldríamos vivos de allí?" "Yo no quería estar en esta guerra, no quería estar en Francia y no quería estar disparando con una ametralladora a chavales de mi edad (20 años). Pero ahí estábamos, sirviendo en una guerra que ya estaba perdida y obedeciendo las órdenes de nuestro teniente de abrir fuego tan pronto como el agua les llegara por las rodillas". Tras haber sobrevivido a una temporada en el frente oriental, Francia eran unas vacaciones para hombres como Hein Severloh. Todo eso terminó con la pálida luz del amanecer en la mañana del 6 de Junio de 1944, cuando los ejércitos americanos invadieron la costa. El cabo Severloh tenía 12.000 cartuchos "empecé a disparar a las cinco de la mañana" dice "y estaba aún disparando nueve horas más tarde". "No sentía pánico, ni odio, uno hacía lo que tenía que hacer y sabía que ellos, tan cierto como que el infierno existe, te harían lo mismo a ti si tuvieran la oportunidad". "Al principio los cuerpos estaban a 500 metros, luego a 400, más tarde a 150. Había sangre por todos lados, gritos, muertos y moribundos. El oleaje mecía más cuerpos en la orilla". "Habían pequeñas pausas, cuando ningún vehículo anfibio llegaba, durante las que podía enfriar mi ametralladora". "Era consciente de que algunos de mis camaradas se habían largado, pero tenía miedo de la terrible perspectiva de entrentarme a la mirada de mi oficial, así que me mantuve en el puesto". Tras agotar la munición de su ametralladora, Hein Severloh continuó disparando a los soldados que desembarcaban con su rifle reglamentario Kar98k. "Al final de la tarde me di cuenta de que era la única persona que aún disparaba. Podía ver a los tanques maniobrando en la playa y sabía que no podría contenerlos yo solo" "Oí la orden del teniente Bernhard Ferking- un buen hombre (una vez castigó a un soldado durante 10 día a regar la hierba que camuflaba los nidos de ametralladoras por no haber ayudado a una anciana francesa con sus bolsas de la compra) y con 32 años ya un veterano, de que debíamos retirarnos" "Corrí de cráter en cráter tras nuestros complejos de búnkeres. Lo esperé pero nunca llegó. Visité su tumba en Normandía 10 años después. Recibió un disparo en la cabeza de uno de los americanos cuando intentaba alcanzarme. Fui hecho prisionero esa noche. No creo que hubiera sobrevivido si me hubieran capturado en mi puesto." "Sabían lo que le había hecho a sus compañeros. No creo que esas tropas de vanguardia me hubieran mostrado ninguna piedad". Alrededor de 2.500 americanos murieron en "Bloody Omaha" antes de aplastar a los defensores alemanes. Se estima que aproximadamente la mitad fueron abatidos por Severloh. De los 30 hombres que componían la guarnición alemana sólo dos sobrevivieron, los cabos Heinrich Severloh de 20 años y Franz Gockel de 18. EPÍLOGO Severloh fue enviado como prisionero a EEUU y se le puso a recoger algodón y patatas. En 1946 fue enviado a Inglaterra a construir carreteras y fue liberado y enviado de vuelta a Alemania en 1947 tras una petición de su anciano padre que ya no se podía hacer cargo de la granja familiar Durante su cautiverio no le contó a nadie quién era y sólo lo hizo a su esposa años después de casados. Bajas aliadas en la playa de Omaha, 6 de junio de 1944 • 1ª División de Infantería: 1.346 bajas, así distribuidas: -16º Regimiento de Infantería: 86—528—357—971 (muertos, heridos, desaparecidos, total) -18º Regimiento de Infantería: 12—147—45—204 -1º Batallón de Ingenieros de Combate: 4—27—6—37 -1ª Sección de Policía Militar: 1—22—0—23 -7º Batallón de Artillería de Campaña: 4—14—3—21 -1ª Compañía del Cuartel General de la 1ª DI: 0—2—0—2 -32º Batallón de Artillería de Campaña: Total pérdidas: 28 -1º Batallón Médico: Total pérdidas aprox.: 40 -26º Regimiento de Infantería: Total pérdidas aprox.: 20 • 29ª División de Infantería: 1.272 bajas, así distribuidas: -116º Regimiento de Infantería: 247—576—184—1.007 -115º Regimiento de Infantería: 33—68—2—103 -121º Batallón de Ingenieros de Combate: 18—31—31—80 -111º Batallón de Artillería de Campaña: 17—26—4—47 -104º Batallón Médico: 2—8—10—20 -Compañía de CG de la 29ª DI: 0—1—0—1 -175º Regimiento de Infantería: 1—0—0—1 -29º Escuadrón de Reconocimiento: 3—0—0—3 -29ª Sección de Policía Militar: total pérdidas aprox.: 10 • V Cuerpo/Unidades del Primer Ejército: 1.568 bajas, así distribuidas: -2º y 5º batallones Ranger: 96—183—32-311 -146º Batallón de Ingenieros de Combate: 84—112—0—196 -299º Batallón de Ingenieros de Combate: 71—aprox. 75—0—aprox. 146 -112º Batallón de Ingenieros de Combate: 8—30—0—38 -20º Batallón de Ingenieros de Combate: 3—10—0—13 -37º Batallón de Ingenieros de Combate: total bajas: 82 -336º Batallón de Ingenieros de Combate: total bajas: 30 -348º Batallón de Ingenieros de Combate: total bajas: 21 -149º Batallón de Ingenieros de Combate: total bajas aprox.: 50 -147º Batallón de Ingenieros de Combate: total bajas aprox.: 45 -397º Batallón de Artillería AA: 17—71—32—120 -467º Batallón de Artillería AA: 8—31—0—39 -197º Batallón de Artillería AA: 5—12—0—17 -81º Batallón de Morteros Químico: 10—20—0—30 -741º Batallón de Tanques: aprox. 45—aprox. 60—0—aprox.: 105 -743º Batallón de Tanques: total bajas aprox.: 70 -745º Batallón de Tanques: 1—0—0—1 -61º Batallón de Señales: 1—3—0—4 -5ª y 6ª brigadas especiales de ingenieros: total bajas aprox.: 250 • U.S. Navy/Guardia Costera y Royal Navy: 539, así distribuidas: -Unidades de demolición de combate navales: 24—32—15—71 -6º Batallón de Playa Naval: 22—77—0—99 -7º Batallón de Playa Naval: 19—10—0—29 -USN/USCG tripulaciones de lanchas de desembarco: total bajas aprox.: 280 -RN tripulaciones de lanchas de desembarco: total bajas aprox.: 30 -Grupos de Control de Fuego Costero Naval: total bajas aprox.: 15 • Octava Fuerza Aérea: 10 -2ª División de Bombardeo: 10—0—0—10 • Gran Total: 4.720 bajas entre muertos, heridos y desaparecidos. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=uPU4p7UQOtU Video de noticiero aleman link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=u5lnR8DmoLc&feature=related Paracaidistas en preparacion a la batalla Prisioneros alemanes rumbo al cautiverio Fuente

La semilla de la KG 200 podemos encontrarla en los primeros días de la Luftwaffe, cuando aún era secreta. Entonces, el Abwehr empleó a un veterano de la Gran Guerra, Flugkapitan Theodor Rowehl, para que sacara fotografías de las defensas fronterizas de los países vecinos. Para que lograra esto le dieron un Junkers Ju 34W, que ostentaba el record de altura máxima. Hacia finales de 1933 Rowehl era el jefe de la sección fotográfica del Luftkreis VI (See), bajo el mando directo del RLM. En 1935, tras el nombramiento de Canaris como jefe del Abwehr y el ascendo de Rowehl a capitán, se ordena a éste formar una unidad de reconocimiento con tripulaciones de Lufthansa. Ascendido a mayor el 20 ed abril de 1939, los miembros del Kommando Rowehl comienzan a trabajar en Dornier, Heinkel y Junkers, además de como pilotos de rutas de largo recorrido de Lufthansa, que, ocasionalmente, eran utilizados para fotografiar las instalaciones militares de los países vecinos. Asi, antes del estallido del conflicto, los alemanes habían hecho sus pinitos en el reconocimiento fotográfico de objetivos enemigos, para lo que se había formado, en 1934, del "Staffel zur besonderen Verwendung OB.d.L", es decir, el escuadrón de usos especiales del alto mando de la Luftwaffe, que en 1939 se convirtió en el "Aufklärungsgruppe OB.d.L" bajo el mando directo de Göring. Conscientes las tres ramas de las fuerzas armadas alemanas de la importancia del reconocimiento táctico, la Luftwaffe, al comienzo de la guerra, incluía más unidades de este tipo que la de sus potenciales enemigos. También se hizo evidente la necesidad de una unidad de reconocimiento estratégico, para lo que se creó otra unidad especial, referida como "zbV Staffel beim RLM" o "1. Fliegerstaffel zur besonderen Verwendung", bajo el mando de Rowehl, ahora oberstleutnant. Esta unidad comenzó sus vuelos de reconocimiento usando tres He 111 (He 111V4, D-AHAO, Dresden, W.Nr.1968; He 111C-03, D-AXAV, Köln, W.Nr.1830 y D-ALIX W.Nr.715), que volaron sobre Francia, Gran Bretaña y la URSS con los colores y marcas de la Lufthansa. En uno de estos vuelos, el D-ALIX se estrelló en el Caucaso, y pese a que se descubrió su verdadera naturaleza, por las extrañas relaciones Stalin-Hitler, no sucedió nada. También cabe citar el uso de un Zeppelin, el LZ 130 Graff Zeppelin, para estas misiones. Este fue usado para observar el despliegue de las estaciones RDF inglesas, los cuales, conocedores de los propósitos alemanes, les engañaron, proporcionadoles señales de radio que les hicieron creer que el sistema inglés era inferior al alemán. Posteriormente, tres Fw 200 Condor (los V10 D-ASHH Hessen, W.Nr.0001, V2 D-AETA Westfalen, W.Nr.2484 y A-03 D-AMHC Nordmark, W.Nr.2895) fueron entregados a Rowehl para usarlos para espiar Scapa Flow, ante la perspectivas de guerra contra Gran Bretaña. De Polonia a Francia Tras la campaña de Polonia se crea la primera de las fuerzas especiales del mundo, el Lehr und Bau Bataillon zbV 800, dependiente del Amt II del Abwehr y formado en su mayoría por Volksdeutsche, y que, a su debido tiempo, formaría el Lehr Brandenburg Regiment. Por su parte, el "Kommando Rowehl" fue aumentado de tamaño y se convirtió en el Aüfklarungsgruppe des Oberfefehlshaber der Luftwaffe, el grupo de reconocimiento del alto mando de la Luftwaffe, integrado por un Stab y dos Staffeln. Sus primeras misiones fueron sobre Scapa Flow el 5 de septiembre y Thionville, Metz-Frestcay y Rouvres el 21 y el 22 de septiembre, "visitando" Belgica y Holanda a finales de mes, mientras eran creados dos nuevos Staffeln. Pronto el gruppe también volaría sobre el Cáucaso, Siria y Turquía. Con los temores de la invasión inglesa de Noruega, Escandinavia fue también añadida a la lista de misiones. El gruppe apoyó con sus misiones tanto la ofensiva contra Noruega como el avance espectacular por Francia. El siguiente objetivo: Gran Bretaña. De León Marino a Barbarroja El Aüfkl.d.Ob.d.L continuó operativo durante la batalla de Inglaterra, lanzando agentes del Abwehr sobre Irlanda y el Reino Unido, que no dio lo resultados esperados, no por fallos de lanzamiento, sino por que los agentes del Abwehr eran rapidamente capturados por los ingleses. Pese a todo, se continuaron infiltrando agentes, el ultimo de los cuales envió su postrer informe el 15 de abril de 1945. A partir de 1940 el Aüfkl.d.Ob.d.L comenzó a ser equipado con el Ju 88, junto a algún Do-215 y Do-217, además del Ju-86P. A partir de enero de 1941 se formó un cuarto Gruppe usando como base personal experimentado, en parte procedente del Aüfkl.Gr.(F)/121. Las acciones del Aüfkl.d.Ob.d.L, una vez fallada SeeLowe, fueron concentradas en el Este, intensificando sus vuelos de reconocimiento sobre la URSS. A principios de 1941, los rusos admitían que se había registrado más de 500 vuelos de aviones alemanes a gran altitud sobre la URSS y, con el tiempo, los vuelos se incrementarían en frencuencia, siendo más de tres vuelos diarios, hasta el comienzo de Barbarroja. Proyectos secretos Una de las tareas menos conocidas del KG200 fue la operación "Politov", por la cual dos agentes secretos serían lanzados cerca de Moscú para que asesinaran a Stalin. Esta misión fue encargada por Kaltenbrunner al mayor iG Randel Semper, Ia -oficial de operaciones- del KG200 (cuya formación trataremos más adelante). El KG200 se encargaría de insertar a los agentes, uno de los cuales era un tal Polikov, oficial ruso capturado en mayo de 1942, y que, incluído por Reinhard Gehlen en el programa "Zeppelín", se había convertido en espía del III Reich. Usando el alias de mayor Pietr Ivanovich Tavrin, y acompañado por una operadora de radio, la Leytenant Maydsy-Leit Lidiya Adamicheva-Shilova -que era la esposa de Polikov, por cierto-, sería lanzado desde un avión del KG200 con una moto M-72 y un sidecar, para dirigirse hacia Moscú, donde debían asesinar a Stalin y otros líderes comunistas el 25 de octubre, aniversario de la revolución. El aparato seleccionado por el Stab I/KG200 fue uno de los dos prototipos del Ar 232. El primer intento tuvo lugar en julio a las ordenes del Lt Paul Goldstein, siendo el uffz Bruno Davids el piloto. El primer intento fue un clamoroso fracaso en el que el avión usado acabó dañado en un aterrizaje forzoso. Postpuesto el plan, se llevaría a acabo en septiembre con un Ar232B, versión cuatrimotor, con el ofw Vierus en los controles. Dañado por el fuego AA ruso, parece ser que el avión fue capturado, y nunca más se supo ni de su tripulación ni de los rusos, que al parecer fueron detenidos intentando llevar a cabo su misión. Kommandos en el Medio Oriente -1- Además de reconocimientos aéreos, la Versuchsverband Ob. der L se encargaba de insertar agentes en territorio enemigo, lo que se convirtió en una tarea agobiante. La diversidad geográfica hacia imposible repartir al 2. Staffel por todos los sectores, por lo que se optó por dividir a esta unidad en diversos subgrupos o Kommandos, al mando de un hauptmann con capacidad autónoma de toma de decisiones. Por la falta de documentación no se puede precisar cuales fueron estas operaciones ni su naturaleza, salvo por un informe inglés de 1944 que habla de las operaciones de la Versuchsverband, y en la que apunta que operaba en la URSS y que lo había hecho antes en o desde Persia, Rumania, Egipto, Transjordania, Marruecos y los Balcanes. Lo cierto es que 8 Kommandos, al mando del Abwher, operaron en el frente ruso entre 1943 y 1944, incluyendo operaciones de comando que eran insertados mediante el uso de Fw290 asignados al stab del KG200. Teniendo en cuenta el secreto de que se rodeaban tales operaciones, sólo podemos hacer conjeturas al respecto, pero se puede decir que obtvieron un alto grado de efectividad. La Versuchsverband Ob. der L disponía de algunos Ju 290 que eran utilizados para lanzar grupos de sabotaje detrás de las líneas enemigas, los denominados Vertreuen Leute, o personas de confianza. Estas misiones eran objeto de tal secreto que los navengantes no conocían su destino hasta minutos antes de despegar. Una vez se lleva a cabo Barbarroja una nueva misión se presenta para estar unidad: realizar actos de sabotaje en Oriente Medio, para obstaculizar el esfuerzo de guerra británico. Tras la toma de Grecia, se envían cazas Me 110, bombarderos He 111 y transportes Ju 90 -apenas 24 ejemplares- desde Atenas a Iraq para apoyar el golpe de Rashid Alí. Kommandos en el Oriente Medio -2- La actuación del AufklGr/Ob.d.L fue reducida en esta operación: Knemeyer vuela con Pfalf en un He 111 transportando al Oberst von Blomberg y un grupo a Mosul para reconocer los campos petrolíferos de Kirkuk y Habbaniya. En uno de estos vuelos von Blomberg es herido mortalmente. La participación de la Luftwaffe en el golpe de Alí es menor, al estar el ataque a Creta en curso. Knemeyer fue destinado entonces a misiones de reconocimiento sobre Crimea y Sebastopol con poco éxito. A partir del verano de 1942 la unidad recibe cazas Ju88C-7 modificados para vuelos de reconocimiento a gran altura, resultando altamente satisfactorias las primeras pruebas. Desde Stavanger-Sola parte un Ju-88C-7 al mando de Knemeyer cada día durante una semana hacia Scapa Flow, aproximandose desde diferentes direcciones, para fotografiar la flota inglesa amarrada en puerto. Posteriormente volaría Knemeyer el Ju-88D desde Grecia en misiones de reconocimiento naval sobre el Mediterraneo, volando por debajo de 92 metros de altura para evitar ser detectado por los radares. En una de esas misiones llegó hasta Port Said, el canal de Suez, el lago Amargo y Alexandria. Los Spitfires despegaron en vano para interceptarle, no pudiendo hacerlo por no alcanzar la altura necesaria. Sus fotografía descubrieron grandes concentraciones de mercantes que fueron destruídos al ser enviados, posteriormente, en misión de socorro a Malta. A partir de mayo de 1942 se reciben Ju86P, que vuelan sin oposición hasta el 24 de agosto, cuando el aparato del hauptman Brauer es derribado. A finales de 1942 comienza a prepararse la creación de bases para futuras operaciones de sabotaje en Iraq, en la zona de Kirkuk, en combinación con el avance hacia el Cáucaso. La operación, conocida como Mahmut, comienza en junio de 1943, pero, a pesar de su comienzo exitoso, finalizaría en desastre con la detención de los tres agentes alemanes, que fueron fusilados como espías. Tras Kursk y la victoria aliada en el norte de África, el Abwehr abandona sus intereses en Oriente Medio. Carmen' y 'Tosca' Con la invasión de Italia en 1943 se abre un nuevo frente para Alemania. En este teatro encontramos nuevamente a la Versuchsverband Ob. der L, concretamente al Kommando Süd del 2. Staffel, que, operando como "Carmen" desde Bergamo, lanza 400 agentes secretos en 6 semanas, usando para ello los He 111 y Ju 88. Comentar que en estas misiones participa un B-17 capturado, que es visto sobre el sur de Francia y el norte de Africa, amén de sobre Grecia (Quizás otro ejkemplar?) por las tripulaciones del 225 Bomber Group de la USAAF. El 2. Staffel también participa en otra misión: Tosca, con otro Kommando operando desde Kalamaki, inicialmente para operaciones de reconocimiento sobre Africa del Norte, pero también, posteriormente, operaciones ofensivas. En estas misiones participaron dos de los B-17 a disposición del I/KG200 en mayo de 1944, pilotado uno por el oblt Korn (piloto) y el lt Hans Arscheid (observador), mientras el otro B-17 participaba posiblemente en la operación Anti-Atlas, lanzando agentes secretos tras las lineas aliadas. Posteriormente el B-17 fue reemplazado por un Ju 290. Otra de las operaciones fue Etappen-Haase, destinada a establecer puntos de aterrizaje y suministro para grupos de sabotaje que atacarían bases aéreas aliadas en el norte de Africa. Kommando Toska, junto con agentes árabes, comenzaron a prepararlo todo, tanto preparando los puntos como efectuando reconocimientos de la zona. En estos vuelos se usaba un He111, que remolcaba a un Bf 108, al que luego dejaba libre sobre la costa mientras el Heinkel regresaba a casa, intentando atraer la atención de los radares aliados. Los vuelos comenzarían en noviembre, siendo una apasionante historia digna de una novela de acción por si misma. Carmen' y 'Toska' -2- El 12 de noviembre, el oblt Paul Karger remolca con su He 111 el Bf 108 pilotado por el comandante de Tosca, oblt Horst Dümcke hacia la costa libia. Cerca del golfo de Sirte libera al 108 y gira para atraer la atención del radar. Dümcke prosigue su vuelo hacia una pista de emergencia cerca de Tamet, en Tunez. Dümcke aterriza sin novedad, pero falla la llegada de suministros por los ataques aliados sobre Kalamaki, que dañan dos de los aviones destinados a transportar los suministros. A mediados de noviembre se instala un estación de radio, que opera hasta finales de diciembre, cuando se retiran los operadores por temor a la proximidad de tropas inglesas. Una segunda estación se monta en Wadi Tamet, teniendo un He 111 como medio de escape por si acaso. La unidad recibe suministros desde el aire, transportados, en una ocasión al menos, por el B-17 42-30106 Down and Go! Desde Wadi Tarnet se hacen vuelos de reconocimiento usando un Bf 108 como preparación para los ataques contra las bases aéreas aliadas. Un ataque del LRDG contra la base pone fin a su uso, y los supervivientes regresan a Grecia a mediados de marzo. Pasadas seis semanas, considerando que el peligro había pasado, los alemanes retomaron el proyecto. Usando el B-17 que había volado desde Rangsdorf a Atenas, el oblt Dümcke regresó el 16 de mayo a Wadi Tamet. Al aterrizar, cayó bajo fuego enemigo, pero pudo despegar, a pesar de ser herido en una cadera en el proceso. Por los impactos recibidos el B-17 tuvo que hacer un aterrizaje en la bahía cretense de Kalamata, donde se hundió, después de que la tripulación lograra escapar. El 21 de junio, el B-17G 42-39969 despegó desde Kalamata tripulado por el lt. Wolfgang Pohl. Transportaba a tres agentes de las SS, un ex miembro de la Legión Extranjera francesa y un arabe. Su objetivo, el Atlas. Para ello había sido reequipado con nuevos depósitos de combustible para extender su alcance. Primero voló a Istres-le-Tube, y de ahí a su objetivo. Nada más abandonar Marsella el 26 de junio comenzaron los problemas con los depósitos de combustible. Tuvo que aterrizar en el aeropuerto militar de Valencia, donde Pohl destruyó los planes de vuelo y los agentes del Abwehr se "volatilizaron". Los despojos de la guerra: B-17 en la Luftwaffe El primer B-17 capturado -y lo suficientemente entero para ser examinado- por la Luftwaffe fue el Wolf Hound, un B-17F matriculado 41-24585 del 303 BG capturado casi intacto tras su aterrizaje forzoso en Leeuwardeen, el 12 de diciembre de 1942. Trasladado a Rechlin, fue reparado y repintando con el color RLM 27, el usado para aviones capturados, recibiendo la Stammkennzeichen DL+XC. El estudio de aviones capturados era responsabilidad del Oberst-Ingeniuer Dietrich Schwenke. En 1940 crea en Rechlin una sección encaminada al estudio de aviones capturados, la Erprobungsstelle 2, bajo el mando del Oberst Edgar Petersson. A esta unidad se le encomienda el estudio de los B-17 capturados. Reparado, el Wolf Hound es usado para entrenar a los pilotos en las técnicas de ataques contra las Fortalezas Volante, que llevaron a la puesta en práctica de ataques frontales, en lugar de los laterales imperantes hasta entonces. A partir de mayo de 1942 las tripulaciones de los bombarderos aliados informan de encuentros con el Wolf Hound y otros B-17 sobre Francia ya que cada vez más y más B-17 en condiciones de vuelo caían en manos alemanas y pasaban a la Versuchsverband Ob. der L, futura KG200. Estos encuentros comenzaron a preocupar a la 8º Fuerza Aérea, sobre todo porque se temía que estos aviones fueran usados para atacar a los B-17 en vuelo. Para evitar este peligro, se decidió tomar la precaución de poner señales de vuelo con pintura "removible" que durara un día nada más. Fuente Video de FW 200 Condor link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=RuF4wGkHA5g Interceptando y derribando a los B-17 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=PSEoB4Y_Qow

El Sitio de Malta fue un importante acontecimiento militar sucedido durante la conocida como Batalla del Mediterráneo en la Segunda Guerra Mundial. Tuvo lugar entre 1940 y 1943, alrededor de la isla de Malta. El sitio fue llevado a cabo por las fuerzas aéreas y marítimas de la Italia Fascista y la Alemania Nazi. Malta fue una de las áreas más intensamente bombardeadas de la guerra, pues fue objetivo de cerca de 3.000 incursiones en los dos años del sitio. Durante el conflicto murieron 1.493 civiles y fueron heridos 3.674. Entre junio de 1940 y diciembre de 1942, los aviones de la RAF británica aseguraron que abatieron 863 aeronaves del Eje y perdieron 289 Spitfires y Hurricanes en combate, perdiendo 844 aeronaves de cualquier tipo en total, no sólo en combate. La Luftwaffe alemana aseguró que había abatido 446 aviones aliados. Trasfondo Debido a su situación estratégica, Malta era un punto estratégico tanto para el Eje como para los Aliados—la isla está en medio del Mediterráneo junto a África, Italia y Turquía. Desde 1814 había sido, después de dos años de ocupación napoleónica, parte del Imperio Británico. Era la única base militar británica entre Gibraltar y Alejandría, por lo que su aérodromo era muy utilizado por los cazas aliados. A pesar de su situación, los británicos habían trasladado el cuartel general de la Marina Real en el Mediterráneo de La Valeta a Alejandría a mediados de la década de 1930, así que la base estaba debilitada para cuando Italia le declaró la guerra al Reino Unido el 10 de junio de 1940. El Eje consideró que la isla, lejos de Gran Bretaña y cerca de Italia, no podía ser defendida y que atacarla no consumiría muchos recursos, pues en la isla sólo permanecían 4.000 soldados y tres biplanos obsoletos con provisiones para cinco semanas. Por otra parte, la isla era una amenaza estratégica para Italia y Alemania y para la comunicación entre los territorios del Eje en Europa y en el Norte de África. Primera fase El 12 de junio de 1940, al día siguiente de declarar la guerra a Gran Bretaña, Italia atacó la isla. La mayor parte de las fuerzas terrestres del Eje estaban ocupadas en la invasion de Francia, así que Italia recurrió al bombardeo aéreo para impedir que Malta representase una amenaza. El primer día 10 bombarderos italianos arrojaron su carga explosiva en la isla. De esta manera, las pocas aeronaves estacionadas en Malta, tres biplanos obsoletos Gloster Gladiator—que recibieron los nombres de Faith (fe), Hope (esperanza) y Charity (caridad)— tuvieron que volver al servicio. Al principio no podían despegar del aeropuerto de Luqa, porque no estaba acabado, y operaban desde Hal Far. Inicialmente, los bombarderos italianos volaban a unos 5.500 metros y descendían a 3.000 metros para mejorar sus oportunidades de hacer blanco. El Mayor R. I. K Paine declaró más tarde que “[tras descender] derribamos uno o dos cada día, así que empezaron a venir a 6.000 m. Su bombardeo nunca fue muy preciso. Como volaban alto pasó a ser indiscriminado”. Los altos mandos de la Marina italiana propusieron enviar a Malta el escuadrón naval italiano de Tarento para ocupar Malta en junio 1940, pero Mussolini -creyendo que Inglaterra se estaba por rendir a causa de la derrota de Francia - pospusovvv el plan algunos meses y nunca se hizo. Italia perdió así una ocasión unica, que fue sucesivamente muy lamentada por críticos militares italianos. Cuando el gobierno británico vio la efectividad de la defensa a pesar de los pocos recursos cambió de idea y decidió que Malta debía ser defendida y reforzada. Esta política se mantuvo durante toda la guerra. Desde entonces y hasta el final del sitio, convoyes con escoltas navales reabastecían la isla. Ambos bandos estaban al tanto de la importancia estratégica de Malta y enviaron muchas tropas a luchas desesperadas con pérdidas considerables. A principios de julio los Gladiatores estaban acompañados por Hawker Hurricanes y las defensas se organizaron dentro del escuadrón 261 de la RAF. Durante los primeros cinco meses de combate las aeronaves de la isla aseguraron que habían destruido o dañado unas 37 aeronaves. El piloto italiano Francisco Cavalera dijo: “Malta era realmente un gran problema para nosotros— muy bien defendida”. En Malta murieron 330 personas y otras 297 fueron gravemente heridas. En enero de 1941, el Fliegerkorps X Alemán llegó a Sicilia ya que el Afrika Korps fue enviado a Libia. La presencia de la Luftwaffe alemana trajo como consecuencia un notable incremento del bombardeo a Malta. La entrada en escena en febrero de los Bf-109E (7 Staffel Jagdgeschwader 26) pilotados por hombres de la Luftwaffe, de mayor experiencia que los italianos, y liderados por el As del aire Oberleutnant Joachim Müncheberg, conllevó un súbito y marcado incremento en las bajas de Hurricanes. Durante los siguientes meses los 7. JG 26 se atribuyeron 42 victorias aéreas (la mitad por Müncheberg) sin una sola baja. En este mismo mes el portaaviones HMS Illustrious llegó a la Gran Bahía y fue atacado por bombarderos Junkers Ju-87 (Stuka), ataque del que salió gravemente dañado y en el que murieron 126 miembros de la tripulación y 91 resultaron heridos. A mediados de 1941 se formaron nuevos escuadrones—Nº 185 y Nº 126—y los defensores recibieron los primeros Hurricane Mk II, así como las primeras unidades Bristol Blenheim y Bristol Beaufighter. El 1 de enero, el Vice-Mariscal del Airte, Forster Maynard, Comandante Aéreo de Malta, fue reemplazado por el Comodoro del Aire, Hugh Pughe Lloyd. Los ataques del Eje sobre Malta experimentaron un declive más tarde en ese año a medida que los limitados recursos alemanes se desviaron a la lucha en el Frente Oriental contra el Ejército Rojo. Sin embargo, en diciembre de 1941 las fuerzas alemanas volvieron a prestar más atención a Malta y reanudaron los bombardeos intensivos. Tanto la comida como el combustible y la munición debían importarse, y el reabastecimiento se volvió muy difícil y costoso: la isla quedó casi completamente incomunicada. Treinta y un barcos aliados fueron destruidos por los bombardeos. Los defensores aseguraron que habían derribado 191 aeronaves de 1940 a 1941, por 94 pérdidas. En febrero de 1942, el líder de escuadra Stan Turner llegó a la isla para hacerse cargo del Escuadrón 249. Su experiencia en vuelo con Douglas Bader en Europa le hizo adoptar la conocida formación 'finger-four', cuyo objetivo es disminuir las bajas. Sin embargo, Turner contaba con desfasados Hurricanes y combatía contra los modernos BF 109-F's de la Jagdgeschwader 53 y los Macchi C.202 italianos. El 7 marzo de 1942, llegó el primer contingente de 15 Spitfires Mk V desde el portaaviones HMS Eagle. El refuerzo de Malta desde portaaviones pasó a ser más frecuente aún durante 1942. El 20 de abril llegaron los escuadrones Nº 601 y Nº 603 de Spitfires, y más tarde el US Wasp y el HMS Eagle aportaron otros 59 de estos cazas. Para mediados de 1942, las fuerzas del Eje que atacaban la isla llegaron a la cúspide de su potencia con 520 aeronaves de la Luftwaffe y 300 de la Regia Aeronautica. Los adversarios principales de los defensores de Malta fueron los 140 Me 109-F de la Jagdgeschwader 53 'Pik As' y II/JG 3 'Udet' y los 80 Macchi C.202 del 4º y 5º Stormo. Entre los estaban los Junkers Ju 88 de II./LG 1, II & III./KG 77, I./KG 54, Kgr.606 & Kgr. 806. En las ocasiones en las que la RAF no pudo apoyar a la isla el Control de Combate de Malta transmitía comunicaciones de radio falsas, como si sus aviones estuviesen en el aire, ya que conocían que la Luftwaffe monotoreaba las conversaciones. En este período de la guerra los submarinos de la Royal Navy, los bombarderos de la RAF y los torpederos de la Flota Aérea que operaban desde Malta continuaron luchando contra las embarcaciones del Eje, entorpeciendo severamente los suministros a sus fuerzas en el Norte de África y limitando la capacidad de Erwin Rommel de avanzar en el desierto hacia Alejandría y El Cairo (véase Campaña del Norte de África). El 15 de abril de 1942, el Rey Jorge IV premió a Malta con la Cruz de Jorge, la más alta condecoración civil de la Commonwealth, normalmente otorgada a individuos. El presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, al describir el periodo de la guerra, llamó a Malta “una diminuta llama brillante en la oscuridad”. Algunos historiadores dicen que este galardón fue más que todo un gesto propagandístico para justificar las enormes pérdidas sufridas por el Reino Unido y por impedir que Malta capitulase como había hecho Singapur en la Batalla de Singapur. En la primera mitad de 1942 sólo hubo un período de 24 horas sin incursiones aéreas. Los registros de la Luftwaffe indican que entre el 20 de marzo y el 28 de abril de 1942 Malta recibió 6.557 toneladas de bombas. Segunda fase Gran Bretaña sacó partido de la pausa de los ataques del Eje para incorporar a la isla a 61 Spitfires desde el HMS Furious, lo que mejoró la defensa aéra, aunque la comida, la munición y el combustible seguían siendo muy escasos. La Operación Pedestal fue un importante intento de reabastecer Malta con un convoy de 14 barcos mercantes apoyados por 44 naves de guerra. El convoy fue implacablemente atacado en los primeros días de agosto. El 13 de agosto, las naves supervivientes empezaron a llegar a Malta. La última llegó el 15 de agosto, el día de la Fiesta de Santa Marija (Santa María). Sólo 5 cargueros de los 14 iniciales resistieron los ataques, y además se perdieron un portaaviones, dos cruceros y un destructor, y otros dos cargueros y dos cruceros quedaron muy dañados. La Luftwaffe respondió con nuevos ataques en octubre, pero los esfuerzos aliados en Oriente Medio empezaban a surtir efecto y Malta empezaba a ser abastecida. A medida que las fuerzas del Eje fueron siendo derrotadas en el norte de África, el Sitio de Malta se fue relajando. La infraestructura de las fuerzas aéreas construida en 1942 pasó más tarde a ser una base ofensiva desde la que operaban más de una docena de escuadrones de Spitfires que cubrían la invasión anfibia de Sicilia. Fuente link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=SasYIwlb-1Y link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=zTuKqr7N0h4 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=jp5IF9ijeZQ Mis otros post