alerp07
Usuario (Costa Rica)

La clásica lista de todas las cosas que tenemos pensadas para hacer antes de morir o antes de los 30 jaja, aquí les dejo algunas de las cosas más comunes... Aventura: -Saltar en “Bungee” -Paracaidismo -Tomar un crucero -Volar en un globo -Bucear -Viajar por carretera sin tener un destino fijo -Escalar una montaña -Visitar un volcán activo Lugares: -Visitar todos los continentes -Conocer las 7 maravillas (incluídas las del mundo moderno) - Vivir una aventura en la selva del Amazonas o en el Triángulo de las Bermúdas -Estar en un mundial de futbol o en alguna olimpiada Logros: -Tener un amigo en cada país del mundo - Aprender a tocar un instrumento -No dormir durante 48 horas -Hacer 100 Sentadillas en un día -Hacer 100 Lagartijas en un día -Intentar probar 100 diferentes tipos de cerveza Vida: -Casarse y ser feliz para siempre (más que todo las mujeres jeje) -Ser famoso -Inventar algo Aquí hay una lista que me encontré con lo que la mayoría de gente piensa... 1. Ir a un concierto masivo (Rock/Pop/Música Clásica etc.) 2. Aventarse un “maratón” de películas con los amigos todo un día completo. 3. Ir de campamento a un bosque o montaña durante toda una semana. 4. Hacer una fogata en la playa. 5. Tomar un baño a la luz de las velas con alguien especial. 6. Saltar del bungee o en parachute. 7. Besar apasionadamente a alguien que te gusta y acabas de conocer. 9. Apostar en Las Vegas tu sueldo de todo un mes. 10. Tener 4 orgasmos en una sola noche. 11. Construir un Igloo o una casita en el árbol y dormir ahí toda una noche. 12. Cantar en voz alta mientras manejas tu carro sin importar que la gente te mire y te oiga. 13. Adoptar un niño. 14. Bañarte en una cascada. 15. Aprender a tocar un instrumento y obtener un documento que certifique tu grado de habilidad. 17. Contarle a alguien la historia de tu vida, sin ocultar ningún detalle. 18. Entrar de noche o dormir en una casa embrujada. 19. Patinar sobre un lago congelado. 20. Donar sangre. 21. Pasear en elefante. 22. Aceptarte tal cual eres. 23. Comprarte algo que en realidad no necesitas. 24. Que te corran de un bar. 25. Hacer un streaptease antes de quedar desnudo. 26. Mirar la Aurora Boreal. 27. Tener un incontrolable ataque de risa, en el peor momento posible. 28. Preguntarle a un extraño si se acostaría contigo en la primera noche. 29. Tener una conversación profunda y reflexiva con un indigente. 30. Sentirte feliz por como es tu vida, aunque sea sólo por un momento. 31. Bailar con un extraño en un país extranjero. 35. Vivir en un crucero por más de una semana. 36. Montar a caballo tu solo. 37. Formar parte de un equipo deportivo y ganar. 38. Intentar hablar después de haber inhalado helio. 40. Construir tu propio web site. 41. Regalarle a alguien algo de gran valor para ti. 42. Viajar en globo. 43. Encender y lanzar fuegos pirotécnicos afuera de tu casa. 44. Pasar año nuevo en una ciudad exótica y en otro continente. 45. Dejar tu trabajo para seguir un sueño. 46. Aventarte del trampolín de 10 metros en una alberca olímpica. 47. Ir a un bar donde hagan streaptease. 48. Tener una colección de más de 100 cosas de algo (estampas, cds, timbres postales, llaveros, etc). 49. Mirar a través de los ojos de un niño y ver reflejada tu sonrisa y a ti mismo. 50. Aprender a surfear o a esquiar en la nieve. 51. Ver a un grillo aparearse y entender que es lo que está pasando en realidad. 52. Aprender a decir: “Sí” cuando en realidad quieres decir : “No”. 53. Leer un libro en una sola noche. 54. Permanecer toda una noche sin luz artificil. 55. Agarrar con tus propias manos un animal al que le tengas miedo como una araña o una víbora. 56. Permanecer afuera toda la noche para ver el amanecer. 57. Emborracharte y no recordar nada al día siguiente. 58. Tener una mascota y que tu solo cuides de ella. 59. Dormir toda la noche en una playa. 60. Ver un eclipse. 61. Visitar el lugar donde nacieron tus tatarabuelos. 62. Visitar todos los continentes. 63. Cantar en un kareoke. 64. Jugar poker toda la noche y no irte a tu casa hasta que hayas perdido. 65. Tener sexo en la oficina o en la escuela. 66. Ganar dinero haciendo algo creativo. 67. Invitar a todos tus amigos a cenar para luego enviarles una lista de todo lo que se comieron. 68. Ser un estudiante universitario y terminar una carrera. 69. Ir a un zoológico y permitir que los changos te quiten algo. 70. Conversar con un loro. 71. Inventar algo. 72. Estar en un juego profesional de algún deporte. 73. Dar más de lo que podría considerarse tu límite de caridad. 74. Irte de “Mochilazo” a algún país extranjero. 75. Tener sexo con alguien 10 años más grande o 10 menos que tu. 76. Ir a la ópera. 77. Pasar todo un día comiendo “comida chatarra” sin sentirte culpable. 78. Darle el beso de las “buenas noches” a alguien en París. 79. Participar en una demostración con más de 2000 personas. 80. Pintarte el cabello. 81. Nadar con delfines. 82. Bucear. 83. Cambiarle el pañal a un bebé. 84. Contarle a alguien tu fantasía favorita. 85. Escuchar la frase “te amo” y tener la certeza de que quien te lo dice lo siente de verdad. 86. Ponerte a bailar sin importar que te estén mirando. 87. Besar a alguien a quien no quieres besar. 88. Robarte algo de la calle o de un carro. 89. Sacarle plática a alguien desconocido tal y como si lo conocieras de años. 90. Besar a alguien bajo la lluvia. 91. Hacerte adicto a algo. 92. Aprender dos lenguas extranjeras. 93. Hacer un viaje por carretera sin un destino en particular. 94. Fumar con una pipa. 95. Ver ballenas en su habitat natural. 96. Viajar de una ciudad a otra en bicicleta. 97. Ir a un carnaval vestido o disfrazado para la ocasión. 98. Escribir y publicar un libro. 99. Hacer 10 sentadillas antes de leer el punto No. 100. 100. Tomarte el tiempo necesario para hacer tu propia lista de “Las 100 cosas que te gustaría hacer antes de morir”.

El diccionario define bibliomanía como:BIBLIOMANÍA. (Del gr. biblíon, libro, y mania, locura, pasión violenta.) f. Pasión de poseer muchos libros raros, o relativos a un ramo, más por manía que por afán instructivo.¿Hasta qué punto el deseo de tener un libro puede convertirse en un problema? Puede sonar ridículo, pero existen casos registrados de esta enfermedad por los libros.Un bibliófilo es dueño de sus libros, un bibliómano es su esclavo. Esta diferencia crucial de relacionarse con los libros marca también la frontera entre salud y enfermedad. Límite que también se atraviesa con facilidad.Increíble, ¿no? Así que todo bibliómano fue bibliófilo, pero simplemente fue más allá. Es incluso considerada por la psiquiatría como un verdadero trastorno obsesivo compulsivo, se dice que quien tiene bibliomanía no puede evitar comprar de manera indiscriminada libros, aunque ni siquiera los lea.Tampoco puede resistirse a volver a adquirir su novela preferida cada vez que se cruza con ella, aunque tenga en su poder una veintena de la misma edición. Uno de los casos registrados más famosos es el de Sir Thomas Phillipps. Tuvo la "desgracia" de heredar una importante fortuna que aceleró su bibliomanía y que fue vertida en su totalidad en subastas y anticuarios. "No tengo capacidad para seleccionar" aclaraba, intentando explicar su acaparamiento obsesivo de libros y manuscritos. A pesar de que habitaba una mansión pronto se quedó sin paredes donde almacenar sus preciados ejemplares. Las nuevas adquisiciones que llegaban a diario, se amontonaban formando temblorosas pilas, murallas y pirámides en cada una de las habitaciones de la casa. Su esposa y sus hijas tuvieron que exiliarse en un ambiente pequeño y acostumbrarse a caminar esquivando las cajas con libros que su marido no tenía tiempo de abrir.Phillipps estaba convencido de que era un benefactor, que con sus compras compulsivas salvaba de la destrucción a miles de importantes obras. Por ese motivo se tomaba muy en serio su infinita y desorbitada misión, que lo llevaba a afirmar con total tranquilidad cosas como: "quiero una copia de cada libro que se haya escrito".Los años y su locura acaparadora lo convirtieron en un hombre intratable. Su familia y personas cercanas a el lo describían como apático, intolerante, egoísta, terco, autoritario y poco comunicativo. Presintiendo la cercanía de la muerte, se preocupó sobre el destino de su tesoro de papel. Su deseo era mantener su dominio aun desde el más allá. Después de pensar detenidamente como resolver el problema elaboró un plan y terminó consintiendo el traslado de su colección a la Biblioteca Británica bajo una serie de condiciones absurdas.-El alucinado bibliófilo pretendía que luego de su deceso solo unas pocas personas (muy pocas) tuvieran acceso a su biblioteca. -Su hija y su yerno, por ejemplo, lo tenían prohibido por expreso, así como también cualquier persona de religión católica, que despreciaba.Paso más un siglo para que la voluntad de Phillipps fuera desobedecida por completo y cualquier investigador pudiera posar sus manos sobre la que se considera la biblioteca más importante que alguna vez haya sido amasada por un bibliómano. Recién en 1977 el último grupo de libros se desprendió de la tutela de los herederos de Phillipps para pasar a una biblioteca pública. Pero durante muchos años su legado fue considerado como un bibliotafio, es decir un cementerio de libros. Un santuario exquisito, inalcanzable para la mayoría de los mortales.Pero, ¿qué pasa con aquellos que no poseen un capital para motorizar su compulsión?Para aquella clase de bibliómanos que carecen de dinero, solo existe una salida: el robo, única manera de conseguir aquellos libros que necesitan poseer con desesperación.Agrupados bajo la etiqueta de bibliocleptomanos, son los integrantes de un silenciosa categoría de número incierto que, desperdigados por todo el planeta, representan la presencia más temida por bibliotecas, universidades y museos. Desde la edad media, los ladrones de libros se multiplicaron como una plaga. Fue entonces que muchas bibliotecas decidieron colocar un cartel intimidatorio.Por lo general se leían cosas como:"Que el libro robado se transforme en un serpiente y te devore.""Que el ladrón se pudra y sus gusanos se alimenten de sus heridas".Asimismo, se popularizo el cartel de Hai Excomunion, pensado para disuadir a potenciales ladrones católicos. Si no devolvían el libro su justo e ineludible castigo seria arder en el infierno.Muchas veces, los ladrones compulsivos de libros son bibliotecarios, de manera que pueden llevarse lo que desean durante años, si es que alguna vez no son descubiertos. Se los considera bibliómanos porque no pretenden hacer un negocio con lo robado. Ninguno tiene interés en venderlos, sino en convertirse en su único dueño, con la seguridad de que nadie más podría apreciarlo tan bien como ellos. El libro robado se convierte entonces en un objeto de culto personal. Su existencia mediocre y multitudinaria ante personas que no saben apreciarlo lo suficiente ha terminado. El libro ha sido rescatado.Así, pensaba el teólogo alemán, Dr. Elois Picher, quien no se contentaba con tener libre acceso a los libros que le interesaban, sino que necesitaba tenerlos a su disposición todo el tiempo, únicamente para él. Siendo empleado de la Biblioteca Publica Imperial de San Petersburgo, en Rusia, Picher se llevo un promedio de cuatro libros por día (de 1869 a 1871) aprovechando la facilidad que su trabajo en ese lugar le otorgaba. Como suele suceder en estos casos, la desaparición crónica de libros es investigada a fondo y el responsable identificado. El punto débil de los cleptobibliomanos es siempre su botín, el cual nunca guardan en otro lado que no sea su casa, por miedo a que se lo roben.Los 4.000 motivos para incriminar a Picher estaban a lo largo de su living, organizados por orden alfabético. Luego de ser condenado, el teólogo fue enviado a la lejana Siberia, sin su preciado tesoro.
¿Quién no ha tenido problemas alguna vez con su pronunciación? Aquí les dejo varios sitios que son excelentes alternativas para practicar su pronunciación y mejorarla notablemente, además resulta muy fácil. Espero que les sirvan!!! Links: http://www.fonetiks.org/ (en esta página encontraran varias formas de practicar diferentes acentos en inglés como el americano, el escocés, entre otros.) http://www.paulnoll.com/Books/Clear-Speech/index.html Para los que quieran practicar el escuchar inglés, además de escuchar canciones en inglés, ver televisión en este idioma podemos optar por esta página excelente y muy recomendada que fue creada precisamente con el objetivo de tener show talks para que podamos escucharlas y así mejorar al entender el idioma. Son de temas muy interesantes, tienen una velocidad del habla igual a la de cualquier conversación, y además cuentan con lecturas por personas de diferentes acentos. Espero que les ayude. (CLIC EN LA IMAGEN) Cualquier duda hacérmela saber

Capítulo 1 Siempre esperé a que alguien notara mi talento. Ahora ya no importa más si alguien lo nota o no, ya no estoy viva, pero no recuerdo cómo llegué a ser quien soy hoy. Mi nombre se los diré más adelante, sólo necesitan saber que soy pianista…o al menos lo fui alguna vez. Amaba la sensación de mis dedos posados sobre las teclas y cómo movía mi cuerpo guiado por la cadencia de las melodías que aún resuenan en mis oídos. Esas hermosas melodías me sacaron de mis más oscuros momentos, siempre me hacían despertar de esas horribles pesadillas en las que me sumergía continuamente. La música me hizo ser mejor persona, pero ya no tengo seguridad sobre qué voy a hacer. Llegué a Stevanovna guiada por unos letreros verdes como los que normalmente te encuentras en las autopistas, aunque realmente el hecho de que aquí haya letreros así para recordar el mundo anterior, el mundo del que los habitantes de Stevanovna venimos, resulta una broma de mal gusto. Les contaré un poco de Stevanovna. Los músicos vienen a dar aquí, luego de…ya saben, morir, sin importar la causa de tu muerte, lo único que importa es la pasión con la que tomaras la música en tu vida. Creo que aún no es el momento adecuado para relatarles la forma en la que morí, pero les prometo que tarde o temprano se enterarán. Les contaré sobre el día que llegué. -¡Bienvenida pianista a Stevanovna!-me dijo una voz familiar en cuanto crucé los límites de la ciudad. Sin embargo, cuando volví a ver no encontré a nadie, así que seguí caminando, examinando todo alrededor. Pequeñas casas de todos los colores, mas todos lucían opacos por alguna razón. Las personas se encontraban por toda la ciudad con sus instrumentos, algunos un poco rotos y viejos y otros sumamente hermosos y sin un solo rasguño. Recuerdo haber visto a dos jóvenes más o menos de mi edad, una chica y un chico, ella con una hermosa flauta de madera y él con un clarinete, ambos se encontraban tocando melodías totalmente opuestas. Había algo interesante en el hecho de que todos tocaran música distinta al mismo tiempo y que no fuera un caos, porque por alguna razón, no había posibilidad de que algún sonido sonara desafinado en aquel lugar, así como tampoco chocaban unas melodías con otras. En un momento escuchabas canciones futuristas y electrónicas, así como melodías lentas y preciosas. Seguí mi camino, aunque en realidad no sabía a dónde me dirigía. Deambulé por varias callejuelas de la pintoresca ciudad admirando los particulares detalles de construcción de las casas y edificios. Cosas que nunca había visto, que si existieran en el mundo anterior, estaría todo de cabeza. Techos colocados al revés, puertas sumamente pequeñas, ventanas hechas de materiales de apariencia graciosa. Llegué a lo que parecía ser el final de la ciudad, al lado norte, unos grandes edificios futuristas de tonalidades azules sobresalían sobre lo demás. Gracias a un rótulo me di cuenta de que se trataba de apartamentos para “músicos perdidos” o al menos eso decía. Tengo que decir que no estaba muy segura de entrar, pues no sabía si puede que fuesen psicópatas o estafadores, pero qué más da, ya estaba muerta, no había posibilidad de que pasara algo… ¿o sí? En el mostrador me recibió una mujer muy alta, de contextura gruesa con el cabello negro azabache con algunos reflejos lilas, apenas notó mi presencia, pero se dirigió hacia mí. -Bienvenida, ¿pianista cierto?-inquirió. -Eh…sí, pianista. Disculpe, ¿qué es este lugar?-. -Si no notó el gran rótulo en la entrada, este edificio se compone de apartamentos para músicos perdidos, o mejor conocidos como los MMD: Músicos Mentalmente Desorientados. Se puede decir que atendemos a todos los melómanos que lleguen, contamos con grandes zonas para lidiar con el estrés producido por instrumentos desafinados y ayudarlos a adaptarse a Stevanovna para que luego de un tiempo (variable según la persona) se puedan integrar a las actividades normales de la ciudad - respondió tranquilamente, como si lo hubiese dicho 2537 veces. Me intrigaba saber cómo se dio cuenta de que yo era pianista, pero luego se lo preguntaría, estaba más preocupada por lo que iba a hacer de ahora en adelante con mi existencia. -¿Qué clases de actividades realizan en esta ciudad?-le pregunté. -Pues para los que logran quedarse, existe la posibilidad de escribir música con los mejores músicos del mundo, formar conjuntos, grabar en estudios profesionales, o para los más tranquilos, siempre existe la posibilidad de tocar su música en las calles de la ciudad así como otras actividades musicales. -¿Y qué pasa con los que no logran quedarse? -Muchos músicos deciden olvidarse de todo lo que tenga que ver con pentagramas, métricas, escalas, acordes, pero especialmente, no quieren ensayar más, no quieren volver a ver siquiera su amado instrumento, por el cual llegaron a esta ciudad. Así que se retiran a otra ciudad y dejan su metrónomo interior botado por ahí. Pero hay muchas ciudades donde pueden dirigirse según lo que estén buscando. -Ya veo…Entonces, sobre eso…no tengo un lugar dónde quedarme y… -Habitación 177-me interrumpió-ten la llave. -Gracias. Tomé la llave, y una vez que me acerqué al ascensor, el cual era de vidrio, la puerta se abrió y me sorprendió observar que no había botones, simplemente te llevaba al piso al que necesitabas ir. Cuando salí del ascensor, una voz muy clara cantó una hermosa melodía, a lo lejos, como si quisiera darme la bienvenida. El pasillo estaba desierto. Caminé lentamente hasta llegar a la puerta con un 177 adornado con claves de sol y de fa y metí la llave en la cerradura. Desde entonces comencé a escribir la nueva banda sonora de mi vida. Por cierto, me llamo Adalira y esta historia es mi sinfonía. Si quieren seguir leyendo, los invito a seguirlo acá: http://musicaylibros-ale.blogspot.com/, publicaré pronto el siguiente capítulo.
¡Bienvenido a mi post! Si te interesa saber más acerca de Los Músicos de Stevanovna puedes dar click aquí: http://musicaylibros-ale.blogspot.com/ Allí encontrarás los capítulos anteriores y más. ¡Que lo disfrutes! Capítulo 5 link: https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=KpOtuoHL45Y No es como que todos los días te encuentres un compositor clásico por ahí. Recuerdo cuando leí sobre él. Franz Liszt. Niño prodigio, aportó en sobremanera a la música puesto que amplió los recursos para la interpretación del piano, además de que impulsó la música de programa, o sea, la música que se compone para evocar imágenes extra-musicales, por ejemplo, Las Cuatro Estaciones de Vivaldi. Franz Liszt, padre del poema sinfónico y mucho más que eso, músico revolucionario. Frente a mí. Sonriente. Mientras movía sus dedos con tanta gracia al interpretar La Campanella, sentí que se movía algo dentro mí. Cuando terminó la pieza, noté que Charles me miraba con cierta curiosidad. Avergonzada, bajé mi mirada. - Disculpa si te molesté – me dijo Charles - pero te veías realmente encantada. -No hay problema.-contesté apenada. Franz Liszt se levantó y se dirigió hacia mí con la misma gracia con la que había hecho sonar La Campanella. -Perdone, no sabía que era…disculpe, yo… - no podía articular la emoción que sentía en ese momento. -No no, nada de eso Adalira, nada de formalismos, este es mi café y eres bienvenida, llámame Franz solamente, muchos antes me llamaron maestro pero hace tiempo que me he retirado de enseñar. - Gracias…no sé qué decir, me ha sorprendido mucho darme cuenta que era el gran Franz Liszt. -Gracias Adalira, al parecer eres de las pocas personas que solían amar la música clásica en el mundo anterior, te lo agradezco. Las personas muchas veces se pierden en tantos sonidos estridentes, que al final resultan ser solo ruido. No me malinterpretes; desde que tengo el café me he dedicado a aprender algunas piezas de jazz y otros géneros para mantener vivo el ambiente y ha sido verdaderamente divertido, no lo puedo negar. Me quedé unas horas más charlando con Charles, Adelina y Franz animadamente, me contaron de muchas actividades de la ciudad en las que podría participar cuando así yo lo deseara, agradecí sus invitaciones y prometí tocar con ellos alguna vez. Con la emoción que tenía de estar tomando un café mezzo forte con Franz, no me percaté de que se hacía tarde. Pero de todos modos, no es algo que hagas todos los días. Cuando ya estaba oscureciendo me despedí de ellos, Adelina se ofreció a acompañarme de vuelta al edificio, pero necesitaba pasar un rato conmigo misma. Salí del café y comencé a caminar por la plaza, desde ahí noté unos árboles. Me acerqué y noté que era una arboleda de un parquecito. Me senté en una banca sola para observar el atardecer, escuchaba juguetonas cadencias de jazz en mi cabeza mientras observaba el color naranja-violeta del ocaso. Estaba particularmente feliz, me levanté y me dirigí a un kiosco hacia el centro de la ciudad, del que provenía alguna música. link: https://www.youtube.com/watch?v=BNUTr_ayDQ4&feature=player_embedded Justo en el centro había una chica tocando el clarinete espectacularmente. Su melodía era sumamente melancólica, pero de alguna forma me reconfortaba en aquella gran ciudad. Mientras tocaba el clarinete se movía lentamente, sintiendo la hermosura de la música en cada compás. ¿Quién lo diría? Después de tanto tiempo, o al menos parecía que hubiesen pasado ya unos cuantos meses, mientras la realidad era otra. Por un momento la tristeza llegó a mí, silenciosa y lenta, hasta clavárseme en la médula. Intenté que las imágenes se fueran de mi cabeza, no era el momento para pensar en muerte. Su muerte. Menos en aquel lugar mágico con esa melodía tan preciosa. La chica vestía una chaqueta de cuero negro, tenía el pelo corto, azabache. Ojos color miel. Cuando notó que la observaba ni se inmutó y siguió tocando, aparentemente satisfecha de poder compartir su música con alguien más que con la arboleda cercana. Una vez que terminó, se acercó a mí y me miró con curiosidad. -Nunca te he visto por aquí. Mucho gusto, mi nombre es Marianne. – cuando extendió su mano para estrechar la mía, noté un tatuaje de un dragón en su muñeca. Nos sentamos en las gradas del kiosco. -Soy Adalira, encantada. Llegué hace unos días, pero hasta hoy he tenido la oportunidad de recorrer la ciudad por mi cuenta. -Ya veo, ¿qué instrumento tocas? -El piano. -Maravilloso, hace rato que no conocía ningún pianista por aquí. -Eso me han dicho. -Oye, hay un lugar que tal vez que guste, se llama Pianissimo y su dueño… -No hace falta que lo digas, ya estuve por ahí – añadí sonriente. -¡Genial! Entonces seguro ya conociste a Franz, hace tiempo que no visito el café, he estado ocupada con las actividades de fin de mes. -¿Qué actividades de fin de mes? -Seguro ya te han contado que en Stevanovna se hacen muchas actividades. Resulta que este fin de mes me corresponde brindar un pequeño recital, ya sabes, la forma de los músicos de contribuir a alimentar el alma de esta ciudad. Estuve en los MMD hasta hace unos meses y desde que salí he estado bastante atareada. -Oye, ¿qué libro es ese? – la interrumpí, notando un libro en su pequeño bolso de tela. -El Principito. -Han pasado años desde que leí ese libro. -Me encanta, no lo había leído nunca, me lo regaló un niño un día que iba caminando por la plaza. Recordé la iniciativa de la que había participado una vez en el mundo anterior, de los libros perdidos. Yo “perdí” La Odisea, la dejé en una fuente cerca de una biblioteca en el centro de la ciudad, para que así encontrara un nuevo hogar. Me perdí en mis pensamientos sobre libros perdidos y encontrados. Marianne rompió el silencio. -Por cierto, justamente estaba buscando alguien que tal vez quisiera acompañarme en un dueto para la actividad de fin de mes. Quiero decir…lo siento, creo que fui muy rápido, apenas te conozco. -No te preocupes por eso, me agrada como tocas, pero me parece que tengo que tomarme las cosas con calma. -Claro claro, lo entiendo. Disculpa. -No, al contrario, disculpa que no pueda acompañarte Marianne. Tal vez en otra ocasión. -Claro Adalira, no te preocupes.- respondió, incómoda. -Bueno, creo que es hora de que vuelva al edificio de los MMD, ya tengo un poco de frío. Me dirigió una sonrisa tímida y se despidió de mí diciendo adiós con su mano. Comencé a alejarme. Ya había pasado la arboleda cuando estuve a punto de caerme producto de un empujón. Para mi sorpresa, era Marianne de nuevo. -¡Dios mío! No era mi intención Adalira, solo intentaba alcanzarte-me dijo completamente roja tanto por su vergüenza como por la carrera para llegar hasta allí - solo quería invitarte a mi recital, ya que no vas a tocar conmigo. Qué chica tan extraña, con su apariencia tan dura y en realidad parecía ser bastante dócil. - Puedes traer amigos si quieres – me indicó. -Déjame pensarlo… ¿Sabes qué? Pronto te visitaré de nuevo en ese kiosco y así me explicarás exactamente dónde es. Marianne no cabía en sí de su felicidad. Tuve la impresión de que seguramente no tendría muchos amigos en Stevanovna, pero ya que se estaba esforzando tanto por agradarme, me hizo sentir algo de pesar. Recordé cuando después de los ensayos algunos de mis compañeros me trataban con indiferencia. Solamente él no, siempre estuvo conmigo. -¡Muchas gracias! -No te preocupes, bueno, creo que será mejor que me ponga en marcha. -¡Hasta luego y gracias de nuevo! Llegué finalmente al edificio de los MMD, esta vez nadie me interceptó en el vestíbulo, en el ascensor, ni siquiera en el pasillo. Metí la llave, habitación 177. Hola de nuevo. Ahí estaba él, sin pensarlo dos veces me senté y con un poco de temor acerqué mis dedos a las teclas, una vez que se posaron…no pasó nada. Toqué Comptine d'un autre été de Yann Tiersen. link: https://www.youtube.com/watch?v=-ZJDNSp1QJA&feature=player_embedded Stevanovna, el lugar que me había estado esperando tanto tiempo. Irónico. Ya no importaba que alguien notara mi talento. Yo era feliz, en ese momento. Sentí como si fuera una eternidad, me perdí entre las teclas, seguí tocando por horas y horas. ¿Cuánto tiempo había pasado sintiéndome miserable por su ausencia? Nunca noté cuán necesario era para mí. Se fue con el frío de octubre, no había pasado los mejores meses de su vida, yo lo visitaba todos los días con la esperanza de que sucediera un milagro. Un milagro que nunca llegó. Se trataba de una enfermedad rara, de esas que tienen la posibilidad de presentarse de uno en…no sé en cuánto, pero ni siquiera había un porcentaje significativo de personas que la padecieran como para que a alguien le importara. A veces hablábamos de los viejos tiempos, cuando me asustaba que se subiera a los árboles y que resbalara, cuando creábamos nuestras propias aventuras, mejores que las que nadie había escrito jamás, cuando cantábamos y componíamos juntos, él escribía y yo musicalizaba sus palabras. Cuando uno sabía todos los secretos del otro y viceversa, cuando él se reía de mis intentos de baile, realmente era muy mala y él demasiado condescendiente. Cuando… Se fue con el frío de octubre. No podía ver nada, las lágrimas bajaban por mi rostro. Una vez más, la música me hacía abrir esas partes de mi alma que no quería mostrar a nadie, las dejaba allí, al descubierto. Hace años que no pensaba en él, no porque no lo recordara, no porque le guardara rencor por dejarme sola, ni por irse cuando más lo necesitaba. ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que pasar? Había sido un buen chico, no lo merecía y yo tampoco merecía que le pasara eso. Ambos nos merecíamos más. Es verdad, soy egoísta. Era mi amigo. No iba a volver a escuchar su risa en esos días soleados, no iba a haber nadie que me esperara a la salida de los ensayos para acompañarme a casa en los días lluviosos, nadie con quién llorar cuando sintiera que no podía seguir más, nadie a quién contarle mis secretos, mis chistes de los que nadie se reía, solo él. No volvería a sentirlo cerca. El dolor en mi pecho conforme seguía tocando se hacía más agudo, pero de alguna forma tocar me hacía sentir mejor, como si todo el pesar que sentía al recordarlo se filtrara por mis poros y se fuera con la música. Me percaté de que hacía un rato que ya no estaba tocando una melodía de memoria, simplemente tocaba lo que nacía de mí. No era justo. Quería recuperarlo, aún después de tantos años, no había podido aceptarlo, superarlo y dejarlo ir. Mis dedos avanzaban rápidos entre las teclas. Aún no lo dejaría ir. Pero había llegado a un lugar donde podía empezar de nuevo, con personas como Adelina, Charles, el señor Franz, incluso Marianne. Casi lo podía escuchar decirme “Quita esa cara preciosa, la música que sale de tus dedos suena mejor cuando tus ojos brillan y no dejas que la sonrisa se apague de tu rostro”.

Hola! Esta vez les mostraré algunos wallpapers que he estado haciendo en GIMP y al final incluiré uno de los separadores que no puse en mi otro post: http://www.taringa.net/posts/arte/16276462/Mis-creaciones-en-GIMP_.html Como podrán notar, en las esquinas inferiores de las imágenes dice "Gimp creaciones" debido a mi página en facebook: https://www.facebook.com/pages/Mis-creaciones-en-GIMP/110888039089640 Finalmente, incluyo uno de los separadores de libros que no incluí en el otro post que indiqué al principio y otra de mis imágenes de música.
Para ver el capítulo 1: http://www.taringa.net/posts/arte/16762772/Los-musicos-de-Stevanovna.html Capítulo 2 Era increíble. Me enamoré apenas lo vi, puede sonar trillado, pero me pregunté dónde había estado durante toda mi existencia, por qué no estuvo conmigo desde el principio. Era perfecto para mí. Apenas entré a mi apartamento, un hermoso piano de cola me quitó el aliento. Me hizo volver a mi infancia, cuando mi abuela me llevaba a las lecciones de piano y aunque al principio era difícil, luego todo se volvió un juego y yo mejoraba notablemente día tras día. Ese piano era para mí, literalmente. Tenía grabado “Adalira” en letras cursivas en dorado. Blanco. Tenía encima unas hojas con pentagramas, en blanco, para dar comenzar a dar vuelo a mi creatividad y componer las melodías que en ese momento se me venían a la mente. Me senté frente a él y una vez que iba a posar mis dedos sobre las teclas…no pude. Un dolor agudo se cernió sobre mí, mi cabeza, mis ojos, mi vista comenzó a nublarse, no entendía qué pasaba, no sabía nada, solo quería que el dolor se detuviera. Cuando me desperté, estaba en mi cama y una señora bajita, con un vestido azul estaba sentada junto a mi cama. Me miraba atentamente y cuando vio que desperté, una sonrisa apareció en su rostro. -Ya era hora de que despertaras Adalira, espero que te sientas mejor, te recomiendo que tomes un poco de chocolate staccato, eso te ayudará. -¿Usted me cargó hasta mi cama? ¿Quién es usted? – le pregunté, asombrada de que una mujer tan pequeña tuviese tanta fuerza como para cargarme. – No, no. No lo he hecho yo. Soy fuerte, pero no tanto querida. Un par de inquilinos de este mismo pasillo me han ayudado, deberías agradecerles cuando te sientas mejor. – Disculpe…pero si estoy muerta, ¿qué fue lo que me pasó? – Pues incluso los muertos de vez en cuando necesitamos descansar y relajarnos, muy especialmente los que vivimos en Stevanovna. -¿A qué se refiere con eso? -Creo que no es el mejor momento para decírtelo, pero una vez que estés bien, puedes reunirte conmigo para hablar al respecto. Mis ojos se cerraron por un momento, o al menos a mí me parecieron tan solo unos segundos, pero cuando los abrí ya no estaba la mujer misteriosa de vestido azul. Pensé en lo que dijo, ¿qué tiene de especial esta ciudad? ¿Por qué tendría que tener que descansar especialmente si vivo aquí? Desvié mi mar de ideas por un momento y recordé a los otros inquilinos que la mujer mencionó que me cargaron hacia mi cama…qué vergonzoso, recién llegada y ya causando problemas a los demás. ¿Qué fue lo que me pasó? Sentí como si la música, como si el ferviente deseo de tocarla hubiera sido demasiado para mí. Un pequeño momento de éxtasis musical me provocó un desmayo. Ridículamente absurdo. Intenté ponerme de pie, mi habitación era verdaderamente preciosa, mi reloj también estaba decorado con notas musicales, las ventanas tenían silencios y corcheas en los bordes, las cortinas tenían teclas blancas y negras en sus telas. Mi cama era muy cómoda, pero hice un gran esfuerzo y logré levantarme. Una ventana abierta, una cálida brisa. Ya no parecía el mismo lugar que cuando llegué, al parecer estaba amaneciendo. Pero el día anterior lucía mucho más gris, más opaco. -Tengo que comer algo si no quiero desmayarme de nuevo – pensé. Salí de mi habitación y busqué la cocina, fue fácil encontrarla. Tenía paredes celestes, todo tenía tonalidades tan claras en ese apartamento, me hacía sentir bien, me relajaba, me inspiraba a escribir. No sé por qué tenía esa urgencia de escribir lo que sentía, pero me preocupé por buscar algo de comer. Encontré en la refrigeradora un pequeño refresco en caja que decía “chocolate staccato”, el que me había recomendado esa mujer, así que lo tomé rápidamente. Era verdaderamente delicioso y conforme lo tomaba sentí cómo me fortalecía. Comí un emparedado de jamón y queso y me ayudó a sentirme mejor. Caminé hacia la sala de estar y me quedé atónita. Había desaparecido, ni siquiera parecía que hubiera estado ahí alguna vez. Mi piano. Mi piano. Mi piano. ¿Cómo lo recuperaría? Entré en una especie de conmoción pero intenté tranquilizarme. Comencé a cantar en voz baja una canción que mi madre me cantaba cuando estaba pequeña, de una película infantil y poco a poco me desvanecí. Me quedé dormida en el sofá y cuando desperté en el reloj decía que eran las 4 p.m. Salí de mi apartamento hacia el pasillo con la esperanza de que alguien me diera razón de dónde estaba mi piano. Me dirigí a la puerta que estaba a la izquierda de mi apartamento y tímidamente toqué la puerta. Después de un momento se abrió y un muchacho alto, castaño y de pelo lacio me recibió. - Hola, ¿se te ofrece algo? – me preguntó en un tono algo irritado. - Sí, disculpa, mi nombre es Adalira y vivo en la habitación 177, quería saber si por casualidad no habrás visto un piano de cola blanco. Me miró como intentando no reírse y luego añadió sarcásticamente: - Pues no creo que alguien pueda andar con un piano de cola blanco por ahí sin ser notado, deberías ubicarte Adalira. No sé qué se creen los pianistas que vienen a vivir a estos apartamentos para MMD. Todo se trata de sus teclas blancas y negras. - ¿Qué instrumento tocas? – pregunté. -El violín – respondió, secamente. - Ya veo, bueno, disculpa por haberte molestado…no recuerdo tu nombre. - No lo dije. Soy Tempo. - Como sea, hasta luego. Su nombre me causó gracia, pero al verlo tan arrogante lo mejor era no hacer una broma al respecto, a continuación preferí dirigirme a la puerta que se encontraba a la derecha de mi apartamento. ¿Tempo? ¿Sería su nombre real o era solo un músico demasiado perfeccionista y calculador obsesionado por contar cada una de las notas? Toqué la puerta y enseguida me abrió una muchacha bajita, con un hermoso pelo largo, de un tono castaño-rojizo y con anteojos grandes. Se veía muy feliz y agradable. Me miró con curiosidad de arriba a abajo. -Hola, mi nombre es Adalira – dije. - ¡Mucho gusto en conocerte! ¡Así que tú eres la nueva pianista en los MMD! Escuché a Charles y a Felipe hablando de ti con Eleonora. ¿Cómo sigues? Según tengo entendido, te desmayaste por el síndrome de Chopin. ¿Es verdad? Hablaba a toda velocidad y gesticulaba exageradamente, era divertido verla hablar. Su voz me hacía sentir un poco reconfortada. Aunque no sabía de quién demonios me hablaba, ¿Charles, Felipe, Eleonora? Además, ¿qué es el síndrome de Chopin? Parecía una especie de broma. Seguramente notó mi expresión de confusión, así que procedió a explicarme. - Lo siento, fui muy rápido ¡hahaha! Suele pasarme. Mi nombre es Adelina – su expresión se puso seria por un momento - …no hagas bromas al respecto, siempre me molestan con la balada y todo el asunto, bueno, sabes de qué te hablo, eres pianista. En fin, Charles y Felipe son dos músicos que viven en el piso de abajo, o al menos eso he escuchado, Charles toca la flauta traversa y Felipe el saxofón, son bastante amables, pero siempre pasan muy ocupados. - ¿Ellos fueron los que me cargaron cuando me desmayé? – pregunté, sintiendo como mi cara se iba poniendo roja. - Eso parece, ya que Eleonora, la señora del vestido azul, les pidió ayuda con el apartamento 177. Yo iba de salida ayer cuando los escuché en la recepción del edificio, ellos iban de paso cuando una alarma empezó a sonar y de la nada salió Eleonora de su oficina diciendo que tenían un caso de recaída por síndrome de Chopin. Tuvieron la mala suerte de ser interceptados por Eleonora y les pidió su ayuda. Fue cuando escuché de la pianista Adalira por primera vez. - Ya veo…Disculpa Adelina, ¿qué es exactamente el síndrome de Chopin? - ¡Lo lamento! Seguro que estoy confundiendo un montón. Pues, es una larga historia, pero en resumidas cuentas se trata de una recaída que les sucede a los músicos cuando llegan a Stevanovna si pasan mucho tiempo sin componer o tocar un instrumento. Seguramente llevabas muchos días vagando de camino hasta acá. Esa es una de las razones por las que se les pide a los músicos que participen en las actividades de la ciudad, o si no, se les solicita retirarse, pero una vez que se retiran, no pueden volver y es posible que no vuelvan a escuchar música en su existencia en alguno de los otros mundos y ciudades. - Pero, ¿por qué una vez que llegan a Stevanovna sucede eso? - ¡Yo me he preguntado lo mismo muchas veces! Normalmente, a los habitantes de aquí no les molesta porque aman la música y pueden dedicarse a eso el día entero, pero aquí en el edificio, los MMD suelen sufrir recaídas gracias a síndromes de distintos tipos, el de Chopin no es el único que existe. Sabes, tengo la teoría de que la ciudad absorbe tu inspiración, tus ideas, tu música interna poco a poco y es por eso que si no realizas las actividades te puede absorber totalmente y simplemente desapareces, o al menos eso me han contado porque nunca he sido testigo de algo así. - Pues suena…relativamente mal supongo. - ¡Oye, qué maleducada soy! ¿Quieres pasar? Tengo galletas en forma de corcheas y chocolate staccato. Me sentí un poco comprometida, porque la verdad solo quería irme a buscar mi piano, pero esta chica era la única que me había dado algunas respuestas sobre qué sucedía en esta ciudad de locos. - Disculpa, la verdad es que la razón para que viniera aquí fue para preguntarte sobre un piano. Blanco. De cola. Estaba en mi apartamento cuando llegué, pero luego de que me desmayé desapareció. Por un breve instante desapareció la sonrisa de su rostro pero rápidamente cambió su expresión y me dijo que a veces a los recién llegados les quitan su instrumento musical preferido para que puedan relajarse con alguna terapia de estrés y así su metrónomo pueda llevar el tempo correcto, un tempo igual al del metrónomo de la ciudad. La verdad no estaba segura de si confiar en Adelina, así que fui prudente con mis palabras. - Entonces, ¿cuándo podré recuperarlo? - Creo que lo indicado es que le preguntes a Eleonora, su oficina está en el vestíbulo. Aunque te recomiendo que lo hagas mañana, ya son las 5 p.m. y ella suele salir a supervisar algunas actividades en la noche. Puedes ir a su oficina a partir de las 9 a.m. ¡pero tranquilízate y come! Comí las galletas y el chocolate. Me contó que su instrumento era la guitarra, que le apasionaba mucho. Se notaba. Todo su apartamento estaba decorado con figuras de guitarras, sus sofás tenían estampados de pequeñas guitarras eléctricas azules y rojas, y en un cuarto tenía una colección de más de 200 guitarras, algunas ni siquiera existían en el mundo anterior. Por eso me sorprendió escuchar que tan solo llevaba 3 semanas en aquella ciudad. Con esa colección esperaba que llevara ahí algunos años. Me aclaró que en realidad las guitarras pertenecían a alguien que estuvo ahí antes que ella, pero que esa persona se restableció y ya no formaba parte de los MMD así que ella tuvo la suerte de que la asignaran en ese apartamento, el cual estaba lleno de colores sumamente brillantes. Cuando su reloj de guitarra marcó las 7 p.m., le agradecí y me devolví a mi apartamento. Me sobrecogió el gran silencio en el que me envolvían las habitaciones, intenté conciliar el sueño pero solamente lograba seguir pensando en mi piano. Músicos Mentalmente Desorientados, supongo que ya era parte de ellos. Miré por la ventana y vi las luces de la ciudad, se oían hermosas melodías provenientes de distintos lugares, algunas melancólicas y otras muy alegres. Abrí una de las gavetas del mueble que se encontraba junto a la ventana. Encontré un cuaderno con pentagramas vacíos y sin pensarlo 2 veces escribí cómo me hacía sentir la ciudad de noche, desde mi ventana. Hasta que salió el sol. Si quieres seguir leyendo entra en: http://musicaylibros-ale.blogspot.com/ Estaré publicando más capítulos.

El CIM frecuentemente es confundido con otros problemas médicos menores, como un sarpullido o una infección en la mama. Científicos de la New York University School of Medicine han identificado los factores que causan el cáncer inflamatorio de mama (CIM), una forma mortal y muy rara de crecimiento de este tipo de cáncer que puede desarrollarse y derivar en metástasis en cuestión de semanas. Según publica Nature en su último número, este cáncer es consecuencia de una sobreabundancia de una proteína, identificada como eIF4GI, que hace que las células cancerosas sean más adhesivas y se conviertan más rápidamente en tumores metastásicos. El CIM frecuentemente es confundido con otros problemas médicos menores, como un sarpullido o una infección en la mama, lo que en muchos casos impide una detección temprana del mal. A diferencia de otras neoplasias de mama que se presentan como un bulto, los síntomas del CIM son únicos e incluyen rojez, hinchazón, calor en el pecho, piel rojiza, morada o con moretones, y piel con protuberancias o con marcas como la piel de una naranja.

Según los especialistas, no sólo queman calorías sino que además suben el ánimo, y explican lo importante y lo bien que puede hacernos besar a nuestras parejas. Acá, algunos de sus beneficios para que te enteres cuán importantes son para nuestra salud, ¡y también para que te pongas a practicar esta técnica cuanto antes! Cada vez que damos un beso consumimos 12 calorías y movemos 36 músculos de nuestro rostro. - Besarse con frecuencia ejercita los músculos faciales, activa la circulación sanguínea y ayuda a las personas a enfermarse menos y a vivir más años. - Los besos nos dan bienestar porque nos hacen liberar oxitocina, una hormona importantísima en el enamoramiento, el orgasmo, el parto y el amamantamiento, asociada con el cariño, la ternura y el contacto físico con los demás. - Besarse estimula la liberación de endorfinas, unos opiáceos naturales del organismo que provocan una sensación placentera, actúan como antídoto para la depresión, la angustia, el desánimo, la tristeza o la aflicción. - Los besos que aportan más beneficios a la salud y contra las tristezas son aquéllos cargados de excitación y emoción, pues más hormonas se liberan en la sangre y mayores son los beneficios para el organismo. - Los besos verdaderamente apasionados estimulan la liberación de adrenalina, despertando así una gran energía física y mental, aumentando el ritmo cardíaco, la tensión arterial y el nivel de glucosa en la sangre. - El beso estimula la secreción de distintas hormonas que funcionan como analgésicos y que fortalecen nuestras defensas inmunológicas. -Al besar movemos 36 músculos de nuestra cara y en nuestro cerebro se activan una serie de zonas, según los estudios que se están haciendo con resonancia magnética. También se ponen en marcha tres hormonas: la oxitocina, la dopamina y la endorfina. Según estudios realizados por psiquiatras el 65% de las personas que besan inclinan la cabeza hacia la derecha, el 35% restante hacia el otro lado.

1.-No fumes después de una comida. Experimentos de expertos prueban que fumar un cigarrillo después de comer es comparable a fumar DIEZ cigarros (las posibilidades de cáncer son más altas). 2.-No comas fruta inmediatamente después de las comidas.Esto te hinchara el estómago. Por consiguiente come frutas una o dos horas antes o después de la comida. 3.-No bebas té después de una comida porque las hojas de té contienen un alto contenido de ácido. Esta sustancia causará que el contenido de proteínas de la comida que haz consumido se vuelva más pesado, haciendo difícil la digestión. 4.-No aprietes el cinturón después de comer. Apretar el cinturón después de una comida puede causarte problemas intestinales. 5.-No te bañes después de comer. Bañarse producirá el incremento de flujo sanguíneo a las manos, piernas y cuerpo causando que la cantidad de sangre alrededor del estómago disminuya. Esto debilitara el sistema digestivo en nuestro estómago. 6.- No camines después de comer aún cuando escuches decir a la gente que caminar unos cien pasos después de una comida hará que vivas hasta los 99. Caminar inmediatamente después de una comida, dificultará al sistema digestivo absorber los nutrientes que consumiste. Espera al menos una hora después de una comida y después camina si quieres hacerlo. 7.-No duermas inmediatamente después de comer. Los alimentos no podrán ser digeridos correctamente y esto causara por lo tanto problemas gastrointestinales. Fuente: http://www.clubplaneta.com.mx/cocina/siete_cosas_que_no_debes_hacer_despues_de_comer.htm