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Primer post: 9 jun 2010Último post: 14 ago 2010
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Psicolingüística y lingüística
Psicolingüística y lingüística
Ciencia EducacionporAnónimo7/9/2010

El escrito aborda el vinculo entre la psicolingüística (cómo se adquiere y utiliza el lenguaje) y la lingüística (estudio científico de las lenguas naturales).Simplemente es un trabajo que tuve que realizar y deseo compartir. Panorama de las relaciones entre la lingüística y la psicolingüística, en el desarrollo de ambas disciplinas. Para trazar el panorama de las relaciones entre la lingüística y la psicolingüística es pertinente y útil caracterizar cada una de estás disciplinas, sus diferencias y el tema que abarca cada una. Se puede decir que la misión de la lingüística es la búsqueda, descripción y explicación, al nivel más formal y económico posible, de los elementos que constituyen una lengua y de las relaciones de combinación entre ellos, se consideren estas unidades y reglas de combinación bien como algo externo al investigador –posición del estructuralismo- bien como algo interno al mismo, como parte de sus conocimientos. La lingüística trata de estudiar cómo se pueden formalizar esos conocimientos lingüísticos en un sistema de reglas que capte las regularidades que aparecen en la conducta lingüística, producto del sistema. La psicolingüística es una rama de la psicología cuyo objeto de estudio es el lenguaje e indaga en cómo operan esos conocimientos que poseen los hablantes en cuanto a su lengua materna y, qué actividades mentales se ponen en juego al hablar y al escuchar, tanto en la lectura como el la escritura. En cuanto a los métodos utilizados por una y por otra, el criterio decisivo en lingüística es la intuición del hablante y la del propio lingüista, mientras que en psicolingüística tal criterio no es aceptado y todo deber ser sometido a controles experimentales. En la historia de la psicolingüística se produjeron cambios en cuanto al modo de abordar el estudio de la cognición. En los años cincuenta había un consenso en que una teoría del aprendizaje basado en la asociación explicaría tanto la estructura del lenguaje como su uso y adquisición. En la década siguiente la psicolingüística estuvo dominada por las ideas de Chomsky y sus hipótesis acerca de la naturaleza del conocimiento lingüístico, que ofrecían una base teórica a la disciplina. En los sesenta, la psicolingüística abandonó sus vínculos con la teoría lingüística, a medida que eran más lo convencidos del fracaso de la gramática transformacional como marco explicativo útil para la psicolingüística experimental y para la evolutiva. Fue absorbida por la corriente de la psicología cognitiva y las ideas extraídas de la inteligencia artificial sustituyeron a la gramática generativa en su papel de base teórica de la psicolingüística. El contenido de la psicolingüística puede definirse independientemente de su historia. Por lo tanto, es importante destacar que gran parte del interés de la disciplina proviene del papel que desempeña la psicolingüística en los debates sobre la naturaleza del lenguaje y sus relaciones con la cognición. Para trazar la relación entre las disciplinas tal vez se puede recurrir a una caracterización idealizada del lingüística como de la psicolingüística. Se puede decir que la competencia sería el dominio propio de la lingüística en tanto que la actuación lo sería de la psicolingüística; ambos términos tomados como el conocimiento tácito que de su lengua un hablante posee (competencia) y el uso que de ese conocimiento hace el hablante real, con todas sus limitaciones. Según Chomsky, la actuación no refleja fielmente la competencia y por ello resulta problemático inferir la segunda de la primera. Contrariamente, uno de los principios de la psicología cognitiva es que se puede llegar a conocer las representaciones y procesos basándose en la ejecución del sujeto. Si este postulado de la psicología es admitido, entonces la psicolingüística podría proporcionar datos concretos de que los conocimientos lingüísticos presentan en el sujeto real y, por consiguiente, servir de base para que los lingüistas puedan desarrollar teorías lingüísticas basadas en la actuación. Bibliografía Valle Arroyo, Francisco. Psicolingüística. Segunda edición. 1992. Panorama de la lingüística moderna. Tenenhaus, Michael. Psicolingüística: Visión panorámica. 1998. Si lo leíste genial! Espero que haya servido de algo!

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Javier corcobado, cuatro cuentos cantados
Javier corcobado, cuatro cuentos cantados
ArteporAnónimo8/14/2010

Es conocido como el duque del ruido y tenido por la crítica mucho tiempo como el príncipe del underground en España. En los años ochenta comienza su carrera con grupos arriesgados como 429 Engaños, con el cual graba una maqueta de mala calidad; Mar Otra Vez, en donde graba sus primeros LP's, ahora material de culto en España y México; Demonios tus ojos, con los que graba un disco homónimo. Demonios tus ojos fueron teloneros de Sonic Youth, para después disolverse. En 1989, saca su primer disco en solitario, Agrio Beso, caracterizado por la experimentación y los toques vanguardistas, así como la canción melódica. En este año edita su primer poemario "Chatarra de Sangre y Cielo". De 1991 a 1995 sacaría tres discos con la banda Corcobado y Los Chatarreros de Sangre y Cielo. Entre noviembre de 2007 y enero de 2009, escribe su tercer libro de poesia, Cartas a una revista pornográfica viuda editado por Arrebato Libros. Lo inició en Almería, y fue completando luego en México D.F., Madrid y Bilbao. "La mayoría de los poemas están compuestos en cafeterías, aviones, trenes, autobuses y parques", asegura el autor en la nota promocional enviada por su editorial. Palbras de Javier sobre su libro: Javier Corcobado: Cartas a una revista pornográfica viuda Poemas que el autor define así: Sobre Cartas a una revista pornográfica viuda. Éste es mi tercer libro, oficial, de poesía. Está escrito entre noviembre de 2007 y enero de 2009, en un periodo de cambios notables en mi vida. Empecé en Almería, después continué en México D.F., más tarde en Madrid y, finalmente, lo concluí en Bilbao. La mayoría de los poemas están compuestos en cafeterías, aviones, trenes, autobuses y parques. Una colección de disparos desesperados, arrogantes y humildes por igual, de dolores afectivos y de iluminaciones del alma, que se cierra con el descubrimiento del amor puro. Abundan los poemas cortos, algunos de un solo verso, y asertos configurando una especie de manifiesto de la soledad que se refleja fielmente en el título. Construcción y destrucción; muerte y vida; tristeza y felicidad… En definitiva, poesía simplemente. Primero va el video y luego las letras. Son cuentos cantados por Corcobado y de su autoria. Recomiendo cargar los videos, después de leer las letras y luego escucharlas! La ladrada del afilador (Tormenta de tormento) Hemorragia bonita de tierna chiquita, tumbada en la nieve, perdida en el monte, almendras en los brazos, en los brazos. Miguel Ángel era el afilador de los pueblos de la ribera del Jotador. En Varenda lo acusaron de robar tres ovejas el día de San Adán, para dar de comer al lobo que tenía encerrado en su caserón. Maldita madera del caserón que la iglesia abandonó. Miguel Ángel era el afilador, herencia que su padre le dejó, no era un ladrón, mimaba las hachas, los cuchillos y navajas, hoces y flechas de amor, entre el humo de la leña, bandera de chimeneas, espíritu de las calles donde la gente imitaba amargada ademanes de ciudad. Hemorragia bonita de tierna chiquita, tostada por el sol, perdida en el monte, aceitunas en los brazos, en los brazos. Blandían la muerte con amenazas de sogas y ancianas escopetas de caza, allí donde la justicia era tomada por cualquier encallecida mano. Vino de invierno, noche sin luna. Miguel Ángel despertó ardiendo en su colchón, con el infierno alrededor, agarrando de los ojos a la vida de un salto se puso en pie y apagándose su arder con el saco que era su manta corrió despavorido hacia la oscura habitación donde aullaba su idiota hermano, al que por lobo tomaban, los aullidos en gritos se tornaban y la puerta dilatada quedó atascada. Miguel Ángel golpeaba, golpeaba, golpeaba ... mientras iban creciendo las voces de las llamas, madera endemoniada. Al final, casi en ascuas, la puerta derribó y allí Miguel Ángel halló la viga roja de la ira que partió a su hermano en dos. Humo de huesos y de negras esperanzas empujado por aquel frío viento de febrero que hasta el último pilar de aquella gigante pira derrumbó. Hemorragia bonita de tierna chiquita, mojada por la lluvia, perdida en el monte, uvas en los brazos, en los brazos. Las gentes de la rivera olvidaron al afilador, un embrujo del silencio de sus mentes lo arrancó y ya nunca nadie supo que significaba "afilador". Era primavera y las niñas celebrando su comunión cantaban en amapolas empapadas de candor, esa tarde la hija de Amos Brenan en el monte desapareció, entre valses de abejas y amores de colores. A la mañana siguiente la encontraron, piel de ángel desgarrada entre el blanco raso de su encarnación. Hemorragia bonita de tierna chiquita, bajo el cielo azul, perdida en el monte, mariposas en los brazos, en los brazos. Miguel Ángel era el afilador, en el techo de su cueva, casi en el centro de la tierra hay pintadas con yeso estrellas y en un rincón dormida su bicicleta, las paredes se iluminan con el llanto de una vela reflejo de bellos filos, hojas que no caen en otoño y la rueda de esmeril afilando allí sus sueños. Y desde hace ya cien meses allá escondido vive, y una niña que se pierde en cada estación del año, y una niña que no vuelve en cada estación del año. Esta es la ladrada de Miguel Ángel el afilador, yo la ladro como un perro las noches de San Adán entre suspiros de tormenta, cuando la lejana flauta suena, flauta del afilador. No vayas chiquita al monte que allá los cuchillos vuelan, recuerdos en tinieblas y bonitas piernas. Quemaba Roma Nerón (Ritmo de sangre) Quemaba Roma Nerón y lloraba de belleza su corazón. Quemaba Roma Nerón y lloraba de belleza su corazón. Y por los amortiguadores se filtra el agua del paraíso del sosiego, punta de clavel. En nalgas se divide el pensamiento humano, escocido por arroyos de ánimo ensortijado y alcoholizado bajo el cristo gitano. Sin velos cruzan las balsas verdes las lágrimas turbias de cocodrilo borracho al borde del atardecer del atravesar el cráneo, un pene de bronce infectado de cal de sal por la noche de visillos quemados por el fuego de un dragón de sueño hecho realidad. Sobre una alfombra de pestañas rizadas de mujer taconea el sol estival, mientras una negra, brillante como escultura, clava tornillos con una piedra alrededor del esfínter de su mesías atolondrado, formando así un círculo, resplandor del opaco día primero de su juventud cosida, cosida, cosida. Quemaba Roma Nerón y lloraba de belleza su corazón. Quemaba Roma Nerón y lloraba de belleza su corazón. Al arrastrar tus pies arañados por la estrella, beso tu piel de tambor contaminado, enlazado a tu espalda como el viejo del mar. Y el mundo es un mapa de carcajada enhiesta, es decir, de penas y sacrificios encorbatados de demonio. Están fritos los cabos de costa ajena cuando el piano te muerde bien con sus dientes negros. Este es el color del fuego que te buscaba, el color que aúlla y se retuerce sodomizando al pulso de belleza poblado hasta la frontera de aguijones sobreenvenenados de nieve fiada. Escupe ya tu corazón por la boca antes de que tus colmillos se dirijan en procesión hacía él para desgarrarlo como el cristal que está cortando tu cuello ya, tu cuello ya, tu cuello ya, tu cuello ya, tu cuello ya. Quemaba Roma Nerón y lloraba de belleza su corazón. Quemaba Roma Nerón y lloraba de belleza su corazón. Quemaba Roma Nerón y lloraba de belleza su corazón. Quemaba Roma Nerón y lloraba de belleza su corazón. Aquel tren (Boleros enfermos de amor V2) Godiva se había tatuado una canción en la lengua. No llores, hace frío, y te abriré la puerta, quemaré las astillas y te daré mi botella, reza y no llores, porque la vida es así, como las cenizas al viento, como lumbre en el agua, como un cielo roto en el pensamiento. Godiva llevaba una combinación negra y rota, y tenía cuatro dientes negros, afilados y a todos canturreaba: "somos", y entre estrofa y estrofa decía: "bésame". Y en Navidad hace frío, en un callejón hizo el sucio amor con un Papá Noel de pequeños almacenes. Godiva se tatuó un árbol de Navidad en las costillas, era magra hasta el filo del dolor ocular, y el viento de invierno la hacía rodar como chatarra por las aceras. Godiva tenía una cuenta de multiplicar, con un resultado erróneo, tatuada en la espalda, y en su nalga izquierda "Shit". Al llegar la mañana, hacía café con leche, y con su vaho de 20 años preparaba la ventana para dibujar, con su dedo manchado de amor, barcos de vapor y ojos con espirales alrededor. Godiva se hizo tatuar una vía de ferrocarril en su único muslo, el otro se lo arrebató un tren. En una lejana mañana de abril, se masturba con un vagón de juguete mientras fuma sin boquilla con sus labios de dulce soñar. Cáncer. Añado un cuento más, pero sin la letra. Listo para escuchar: Francois de vacaciones (A nadie) Fuente: http://arrebatolibros.blogspot.com/2009/08/nuevo-trabajo-de-nuestra-editorial.html http://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Corcobado Espero que haya gustado la obra de este excepcional trovador!!!!!! Gracias por pasar!!!!

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Lukas dark, rep
ArteporAnónimo8/10/2010

Por CLAUDIO ZEIGER Dice Rep que él nunca creyó en el cliché de que los personajes se terminan imponiendo al autor y lo dominan. Pero, después de unos cuantos años de dibujarlo, admite que Lukas, el joven dark que apareció de manera un poco azarosa en su tira para acompañar a Auxilio en un acto escolar, terminó por crearle un auténtico misterio. “El caso de Lukas me sobrepasó. Yo puedo hacer que Auxilio se vuelva varón o que Gaspar se haga yuppie, pero a Lukas no lo puedo mover mucho de su lugar porque se desdibuja.” Rep también admite que el muchachito le ha creado algunas dificultades: en la parte gráfica porque no es sencillo vérselas con su pelo enmarañado (“sólo yo sé lo que es enfrentar ese pelo”) y también por lo que Lukas dice. “Yo no hablo así. Yo nunca escuché a alguien que hable así”. Las siguientes preguntas son en base a una agenda que salió para el año 2000 YO ME PREGUNTO (Y LUKAS CONTESTA) ¿Cuál es el equipo de fútbol más dark? -El Ultimo De La Tabla. ¿Cuál es su programa perfecto para el sábado a la noche? -Leer El Libro Del Desasosiego Sentado Sobre La Lápida De Un Tanguero En El Cementerio De La Chacarita, Bajo Una Tenue Llovizna. ¿Y para el domingo siguiente a las siete de la tarde? -Escuchar “Desconsuelo”, El Programa Ideal Para Los Domingos A La Tarde. ¿Dónde pasar unas vacaciones (con perdón de la palabra) bomba? -En Cualquier Lugar Con Ruinas. ¿En qué historieta ajena le gustaría hacer un bolo? -Bajo La Nevada Mortal En El Eternauta Y En Sandman...Así Viajo Un Poco. Si tiene cinco minutos a solas con Mafalda, ¿qué le diría? -Sopa. ¿A qué personas elegiría para fundar el club de los dark? -A Cioran, A Pizarnik, A Pessoa, A Jenipapo, A Mi Abuelo, Y A Sabato, Que Ahuyentaría A Todos Los Demás Socios. ¿A quién le negaría acceso a ese club? -A Cualquier Brasileño. ¿Cómo es Rep? -¿Quién Es Rep? ¿Cuál fue la noticia del año? -La Caída De Las Bolsas. Las Envidio. ¿Qué piensa de la nueva moda de festejar Halloween en Argentina? -Es Algo Que No Le Desearía A Ningún Halloween. Cuando sea grande, ¿se va a afiliar a alguna AFJP o se va a quedar en el sistema de reparto? -Ancianidad, Decrepitud, Ocaso, Decadencia, Desintegración, Cuerpos Que Se Marchitan...No Veo La Hora De Acogerme A Ese Reparto. ¿Cuáles son las predicciones del zodíaco para su signo en materia de amor, negocios, vida social, salud y sorpresas? -Un Momento. Voy A Consultarlo En Mi Agenda Para Gente Pesimista 1999. A Ver... Amor: Romance pasajero seguido de larga etapa de melancolía. Negocios: Montará un stand de libros robados que será un verdadero fracaso. Vida social: Un viejo amigo lo llamará y cortará cuando usted atienda. Salud: Planee una cuarentena. Sorpresa: Viene The Cure. ¿Para qué sirve Internet? -Telaraña Infinita De Espacios. Incomunicación. Perderse En El Vacío. Sucumbir En La Red Como Insecto Sediento De Saberes Inútiles. Devenir. Eterna Desviación. Flotar En El Abismo Sin Caer Del Todo. Oscuridad. Inhallables Rutas Del Desasosiego. Factura Telefónica Elevada. ¿De dónde sale el nombre Lukas? -De La Boca De La Demás Gente. La ley de Murphy, ¿es justa? -Es Demasiado Optimista Para Mí. ¿Cuál es la mejor forma de morir? -Cualquiera. El Fin Justifica Los Medios. ¿Qué se llevaría a una isla desierta? -Una Isla Desierta. ¿Cómo piensa recibir el año 2000? -De Espaldas. El misterio del personaje que se le impone al autor es también el misterio del personaje en sí. De dónde viene Lukas y hacia dónde va -preguntas típicas de su ideario romántico adolescente- son interrogantes que no hay que revelar (Rep tampoco lo sabe); ni siquiera qué edad tendrá Lukas en 1999 (sólo sabemos que su edad, siempre, es la peor): “Yo venía trabajando con niños, y él vino a instalar en mi tira el tema de la adolescencia. Es un adolescente y arrastra a Auxilio hacia la adolescencia, porque ella se enamora de él. Pero es asexuado. No quiere nada. No pide nada. Es tan seco, tan minimal... Ni siquiera sé qué le gusta comer. Lukas es el oficio de durar. Lo mandaron acá, nació y ahora espera lo que vaya a pasar”. Si bien es cierto que Lukas apela a la poesía más maldita y a la filosofía más escéptica para redondear su oscura estampa, no es un lector grande metido en el cuerpo de un chico. Ciertos discursos, en todo caso, “lo hablan”, como la poesía de Fernando Pessoa (de quien hay unas cuantas frases en la agenda), el pesimismo radical de Cioran, e inclusive Alejandra Pizarnik, pero Rep pincha el mito de que es a partir de la literatura que se arma la poética minimalista de Lukas. “Yo nunca leí mucha poesía. Y a los malditos siempre les escapé. Empecé a leer a Alejandra Pizarnik pero me pareció obvia. Claro que leo a otros tipos más complejos y la cosa cambia, porque no es lo mismo hacer poesía genial que humorismo ingenioso, y esto no pasa de ser humorismo de ingenio. Yo nunca me nutrí de poesía, pero sí de Hamlet. Pienso que Hamlet es el gran dark de la literatura”. Fuente http://lukasyauxilio.blogspot.com/ http://www.pagina12.com.ar/1998/suple/radar/diciembr/98-12-13/nota3.htm Gracias por pasar!!!!!!!!!!!!!

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Joy Division letras de Ian Curtis castellano
Joy Division letras de Ian Curtis castellano
ArteporAnónimo6/9/2010

Ian Curtis/joy division Las siguientes traducciones, no son mías, sino que son tomadas del libro "Ian Curtis /Joy Division". Reversiones por Cassara/ Dupont/Echavarren/Nachon/Percia, Caja Negra Editora,2008, Buenos Aires. Todos poetas argentinos. La idea es buena. La poesía de Ian traducida por poetas, nada mal. La edición del libro es lindísima.Vale la pena tenerlo no sólo por las letras sino por el libro en su conjunto. Esto para aquel que quiera conseguirlo. El cuerpo del libro está compuesto por los cinco traductores, es decir, los cinco poetas. Comienzo en el orden en que está en el libro. Pueden leer y después escuchar.Espero que les guste, que sea útil, como tiene que serlo! Mariano Dupont Exibición de atrocidades -atrocity exhibition- Manicomios con las puertas abiertas de par en par.Manicomios donde la gente paga. Para ver cómo se retuerce su cuerpo. Detrás de sus ojos él dice:Todavía estoy vivo" Por aquí, pasen y vean. En la palestra,él mata por un premio,gana minutos de vida.Pero la enfermedad es ahogada por gritos que piden más.Oremos a Dios, rápido,veámoslo caer. Por aquí pasen y vean.Por aquí... Verás los horrores de un sitio lejano.Te encontrarás cara a cara con los arquitectos de la ley.Verás el genocidio en un escala nunca vista,a todos los que intentaron triunfar Por aquí... un paso más. Siquiendo el sendero que había estado enterrado durante años,madera muerta de selvas y ciudades incendiadas, elegí entre los deseos de más de mil personas No hay nada igual,no puede compararse.Tampoco hay manera de arreglarlo. Agarrá mi mano, te mostraré lo que fue, lo que vendrá. link: http://www.youtube.com/watch?v=<object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/5AqeqAQ1ILI&hl=es_ES&fs=1&"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/5AqeqAQ1ILI&hl=es_ES&fs=1&" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object> Ejercicio uno -execise one- En una habitación desconocida, apunto de morir ahogado,contemplás tu vida ¿Es el principio de todo? Prendé la televisión,apagá las pulsaciones,dale la espalda a todo:es demasiado. Contemplás tu vida leyendo cicatrices. ¿Quién engañó a quién? Sentados en sus autos,inmóviles.Las luces brillan cuando salís afuera.Hay tiempo para una última vuelta,antes de que todo termine. link: http://www.youtube.com/watch?v=<object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/08zmNlNrnxI&hl=es_ES&fs=1&"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/08zmNlNrnxI&hl=es_ES&fs=1&" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object> Interzona -interzone- Caminé por los suburbios atraído por algo.Alguien me había dicho que lo hiciera. Tuve que cerrar los ojos para acercarme.En una esquina,tirado,un profeta.Vi el lugar en el que ella sobrevivía,unos chicos jugaban detrás de un cerco de alambre, el cuerpo yacía encima de una cama. Yo buscaba a un amigo:no había tiempo que perder:buscaba a mis amigos El chirrido de los autos en el polvo,el ruido de uno de ellos allí afuera,azul metálico, enrojecido por el óxido.Se detuvo a un costado del edificio.Contra una pared: un grupo de olvidados. Había que pensar,recomponer los sentidos.Afilar la mirada:encontrar lugares, lugares que mis amigos no conocen. Y yo buscaba a un amigo:no había tiempo que perder. Bajando por las calles cada vez más oscuras,todas las casas se parecían,todos los rostros se parecían.Di vueltas y vueltas por ahí, hastiado.Me habías clavado a un tren que no paraba nunca.Había que volver a pensar,encontrar una clave,una salida,desaparecer y quedarse al margen. Cuatro, doce ventanas,una fila de diez.Miré lo que había detrás de una pared:las luces brillaban en un espáctaculo de neones,y sentí profundo un cálido resplandor. Pero ningún lugar donde quedarse,ningún lugar adonde ir. No había tiempo que perder,había que moverse. Supongo que murieron hace tiempo. Y yo buscaba a un amigo...no había tiempo que perder. link: http://www.youtube.com/watch?v=<object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/L03jwJOcbGI&hl=es_ES&fs=1&"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/L03jwJOcbGI&hl=es_ES&fs=1&" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object> En un paraje solitario -in a lonely place- Acariciando el mámol y la piedra.Y ese amor tan especial. El sudor y la fiebre,míos. Cómo me gustaría que estuvieras aquí. Un cuerpo se retuerce y muere.Y comparte ese horrible amanecer. Como un perro,buscando calor en tus pies.. Cómo me gustaría que estuvieras aquí. El verdugo espera,y mientras espera,mira a su alrededor.La cuerda es tensa... y se rompe. Algún día moriremos en tus sueños./align] link: http://www.youtube.com/watch?v=<object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/jNsshZ-V4BI&hl=es_ES&fs=1&"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/jNsshZ-V4BI&hl=es_ES&fs=1&" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object> Bienvenidos los comentarios ( si llega a gustar lo seguiré subiendo)y los aportes!!!! "si hay faltas de ortografía las corregiré" Sucede, en este caso, qué es que no deseo que dañe tan buenos textos y la labor de los poetas/traductores

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Tom Waits, una historia de fantasmas
Tom Waits, una historia de fantasmas
ArteporAnónimo8/3/2010

Tom Waits, una historia de fantasmas Pianista de profesión; esquivo, astuto, místico y paciente como su nombre, inconforme y vital. Resulta ser del grupo de los pocos buenos cantautores y artistas norteamericanos que, dentro de un marco de outsiders, resalta las más dolidas posiciones de nuestra condición humana contemporánea, sin olvidar por un momento las pasiones propias del poeta. Un escrito de Tom Waits Big Joe y el fantasma 309 Bueno dio la casualidad de que yo andaba por la costa hace algunos años. Tratando de conseguir un dólar como todo el mundo. Pero los tiempos eran difíciles y no tuve suerte. Me harté de dar vueltas por allí. Así que me puse a hacer autostop para volver a casa. Hice bastantes kilómetros en los primeros dos días. Pensé que si la suerte seguía igual llegaría a casa en una semana. Pero a la tercera noche me quedé clavado. Allí estaba yo en un frío y solitario cruce. Y había hambre y estaba cansado, estabo helado y cogí frío. Pero entonces aparecieron sobre la colina las luces de un semirremolque. Deberías haber visto mi sonrisa cuando oí sus frenos hidráulicos. Subí a la cabina donde sabía que se estaría caliente. Y al volante estaría sentado un tipo corpulento. Diría que debía pesar unos 150 kilos. Cuando me dio la mano y me dijo con una sonrisa –Big Joe es mi nombre y este camión se llama fantasma 309-. Le pregunté por qué llamaba así al camión se giró y me dijo: -Hijo, deberías saber que este camión no tiene rival. No hay ningún conductor en este u otro trayecto que no haya visto más que las luces traseras de Big Joe y Fantasma 309. Así que rodamos y hablamos casi toda la noche. Yo le conté mis historias y Joe me contó las suyas y me fume todos sus Viceroy mientras viajábamos le había metido las diez marchas y el camión iba a tope. Tío, aquel salpicadero estaba encendido como el viejo millón de la Madam La Rue. Todo un semicamión. Hasta que casi misteriosamente aparecieron las luces de un apeadero de camiones, Joe se giro y me dijo: -Lo siento, pero me temo que no puedo ir más lejos. He de desviarme un poco más lejos. Pero que me cuelguen sino me tiró diez centavos cuando puso la primera y me dijo: -Entra ahí y tomate una taza de café caliente paga Big Joe. Pero cuando Big Joe y Fantasma se internaron en la noche, Tío, en un instante ya no había rastro de ellos. Así que entré en aquel viejo apeadero y pedí una taza de café. Dije: -Esto lo paga Big Joe- Pero había un silencio tan sepulcral que se podía oír un alfiler cuando el rostro del camarero se giró algo pálido. Le dije con una sonrisa medio burlona: -¿Qué pasa? ¿He dicho algo malo? Me respondió: -No hijo, esto suele ocurrir de vez en cuando. Todos los conductores de aquí conocen a Big Joe. Pero deja que te cuente lo que pasó hace diez años. Sí, fue hace diez años en ese frío y solitario cruce. Había un autobús cargado de niños. Volvían de la escuela. Y estaban allí en medio cuando Joe se asomó por la colina. Y pudo haberlos matado pero Joe giró el volante y el camión coleo, coleo, y pegó un patinazo. Y la gente de aquí dice que dio su vida por salvar a aquel puñado de críos. Y ahí fuera, en el frío y solitario cruce, dicen que fue el final del trayecto de Big Joe y Fantasma 309. Pero es extraño, ¿sabes? Porque de vez en cuando, sí, de vez en cuando. Cuando la luna está llena. Dicen que Joe se para y recoge a alguien. Y así como tú, algún autopista pasa por aquí. Así pues, hijo. Tomate otra taza de café a cuenta de la casa. Y quiero que te quedes con esa moneda de diez centavos. Sí, quédate con esa moneda de diez centavos. Guárdate esa moneda como recuerdo de Big Joe. De Big Joe y Fantasma, Big Joe y Fantasma 309 Bienvenidos los comentarios!

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Tim Burton habla sobre Tim Burton
Tim Burton habla sobre Tim Burton
ArteporAnónimo7/13/2010

Burton por Burton El siguiente texto presenta a Tim Burton hablando sobre Tim Burton. En él Burton muestra aspectos sobre su vida, sus obras, algunos curiosos, otros notables. Un escrito más que interesante para aquél que sigue la obra de este genial director. El texto fue transcripto de: Fuente: Revista "El Amante" Año4, N°39, Mayo de 1995, Traducción: Selección de textos y traducción: Flavia de la Fuente. Fuente de la revista: Inner Views, compilado por David Breskin, Faber and Faber, Boston, 1992; Burton on Burton, compilado por Mark Salisbury, Faber and Faber, Londres-Boston, 1995. Infancia y adolescencia Nací en Burbank, Los Angeles, California, en 1958. Si no se es de Burbank, uno piensa que es la capital del mundo del cine. Allí están casi todos lo grandes estudios pero, pese a eso, sigue siendo absolutamente suburbana. Es curioso, las áreas que rodean a Burbank se fueron modernizando, pero hay algo en Burbank que hace que siempre esté igual, no sé cómo ni por qué, pero tiene un extraño escudo a se alrededor. Podría ser cualquier lugar de EE.UU. De chico era introvertido. Me gusta pensar que no me sentía diferente de los demás. Hacía lo que hace todo niño: iba al cine, jugaba, dibujaba. No es inusual. Lo que sí es inusual es querer seguir haciendo las mismas cosas cuando uno crece. No considero esos años como uno de los mejores de mi vida. No lloré en mi graduación. No pensé que a partir de ese momento comenzaba la decadencia. Tenía amigos, pero siempre me costo retenerlos. Era como si sintieran que yo les decía “Déjenme en paz”. Había cinco o seis cines en Burbank, pero sistemáticamente fueron desapareciendo. Y así, cuando yo llegué a la adolescencia ya no quedaba ninguno. Pero todavía quedaban algunos donde se podían ver cosas raras, en triple programa como Scram Blackula Scream, Dr. Jekill and Sisters Hyde y Destroy All Monsters. Eran buenos tiempos de cine aquellos del programa triple. Monstruos Siempre me gustaron los monstruos y las películas de monstruos. Me aterrorizaban. Las amo desde que tengo uso de razón. King Kong, Frankenstein, Godzilla, El monstruo de la laguna negra son todas lo mismo, simplemente usan diferentes trajes de goma o distinto maquillaje. Pero había algo con la identificación. Cada chico se identifica con algún tipo de imagen; por ejemplo, con alguna imagen de algún cuento de hadas. Yo siento que la mayoría de los monstruos pasan inadvertidos pese a que tienen mucho más corazón que los seres humanos que los rodean. Todas las películas de monstruos son básicamente la misma historia: La bella y la bestia. Como nunca leí, mis cuentos de hadas fueron las películas de monstruos. Para mí son muy similares. Los cuentos de hadas son extremadamente violentos y extremadamente simbólicos y perturbadores incluso mucho más que Frankenstein y películas de ese tipo, que son una especie de mito y que se perciben como cuentos de hadas, como los de Grimm, son los que están más próximos a películas como The Brain Taht Wouldn´t Die, mucho más duras, ásperas, llenas de simbolismo bizarro. Al crecer, creo que era una reacción contra un entorno familiar típico de los 50, muy puritano y burocrático. Yo me resistía a ver las cosas como me las presentaba mi entorno familiar, como se supone como debían ser. Es por eso que siempre me gustó la idea de los cuentos de hadas o las historias populares, porque simbolizan algo más. Tienen muchas aristas, están abiertas a muchas interpretaciones. Siempre me gustó eso, ver algo y armarme mi propia idea. Durante un tiempo quise ser el actor de Godzilla. Me divertía en esas películas la idea de descargar toda la furia en una escala tan grande. Como yo era tímido, porque no era para nada expresivo, esos Films eran una especie de liberación. Pienso que estuve en contra de la sociedad desde que nací. No conozco ningún chico, no tengo chicos y no me gusta la frase “seguir siendo un niño”, porque suena a que uno es un retardado. Pero, ¿hasta qué punto uno se forma sus propias ideas y hasta qué punto uno está moldeado por la sociedad? Pienso que esos impulsos por destruir la sociedad se construyen muy temprano. Vincent Price Vi prácticamente todas las películas de monstruos, pero los Films de Vincent Price, por alguna razón me hablaban a mí. Yo crecí en los suburbios, en una atmósfera que los demás perciben como agradable y normal (pero que para mí no era así). Entonces, esas películas eran un vehículo para desahogar ciertos sentimientos que yo relacionaba con el lugar en el que estaba creciendo. Pienso que es por eso que me impresionó tanto Edgar Allan Poe. Vincent Price era alguien con quien me podía identificar. Cuando uno es chico ve las cosas más grandes de lo que son, uno tiene su propia mitología y encuentra aquello que lo conecta psicológicamente. Y esas películas, su poesía, sus personajes más grandes que la vida que atraviesan situaciones tormentosas –en su mayoría imaginarias- me hablaban de la misma manera que Gary Cooper o John Wayne lo deben hacer con otros. Leer Fui a la escuela pero nada me interesaba. Pertenezco a esa desafortunada generación que creció mirando televisión más que leyendo. No me gustaba leer. Todavía no me gusta. Si quería sacar una buena nota hacía una película en lugar de escribir una monografía de 20 páginas. Nunca pensé en hacer películas para ganarme la vida. Tal vez inconscientemente, pero nunca dije conscientemente que quería ser director de cine. Me gusta hacerlo. Me ayudó en la escuela. Dibujar Me gusta mucho dibujar. De chico, en el jardín de infantes, uno dibuja todo el día. Es bárbaro. Si uno va a una sala de jardín de infantes, uno puede comprobar que todos dibujan igual, ninguno es mejor que otro. Pero algo ocurre cuando uno crece. La sociedad te extingue todo lo personal. Recuerdo que fue una verdadera batalla cuando comencé a asistir a una escuela de arte. En lugar de darte valor para expresarte de una manera personal y dibujar como cada uno lo hace desde que era chico, ellos te tiran con las reglas de la sociedad. Te dicen: “No. No. No se puede dibujar así”. Recuerdo que un día estaba tan frustrado, porque a mí me encantaba dibujar, pero realmente no era bueno. Algo me hizo clic en la cabeza. Estaba sentado dibujando y pensé: “Basta. No me importa si puedo dibujar o no”. Y juro por Dios que por un segundo sentí una libertad que nunca había tenido antes. A partir de allí, no me importó si a la gente le gustaba. Yo poseía ese sentido de libertad parecido al que proviene de tomar una droga. Y todos los días peleo cuando alguien dice “No puede hacer eso. No tiene sentido”. Cada día es una batalla para mantener cierta libertad. Disney Tenían los mismos dibujantes desde Blancanieves, pero se le había ocurrido entrenar gente nueva. Yo entré en el segundo año de este emprendimiento. Estaban tratando de enseñarles a todos esos jóvenes reclutas a ser dibujantes de Disney. Era como estar en el ejército, nunca estuve en el ejército, pero el programa de formación de Disney es lo más cercano que se me ocurre. Te enseñan a ser gente de Disney. Era una atmósfera extraña, pero fue la primera vez en mi vida que estuve con un grupo de gente con interese similares. Eran unos parias, gente que era ridiculizada porque les gustaba Viaje a las estrellas o cosas por el estilo. Estuve allí tres años. No sé si hubiera soportado un cuarto año. Disney y yo éramos una mala mezcla. Durante un año estuve más deprimido que lo que había estado en toda mi vida. Trabajé para un gran animador, Glean Kean. Era amable, bueno. Era una animador excelente y me ayudó mucho. Pero también me torturaba porque me dio para dibujar esos cuadrúpedos de Disney. No podía. No podía ni siquiera copiar el estilo de Disney. Lo que es extraño de Disney es que ellos desean que uno fuera un artista pero, al mismo tiempo, quieren que sea como un obrero zombie de una fábrica, que no tenga personalidad. Hay que ser una persona muy especial para poder coexistir esos dos lados del cerebro. Estaba tan mal emocionalmente durante esa época que no podía funcionar bien. Aprendí a dormir sentado con un lápiz en la mano. Estaba muy mal. Dormía de 8 a 10 horas a la noche. Y luego me dormía en el trabajo bien sentado, siempre con el lápiz en la mano (por si venia alguien a controlar), una dos horas por la mañana y otras dos por la tarde. Hacía cosa raras. Me daba cuenta de que tenía problemas. Podía pasarme horas adentro de un ropero o debajo de mi escritorio o sentado arriba del mismo. Ya no me siento en los roperos. Hice el suficiente trabajo en Disney para que no me echaran. Lo que importara era que trabajara rápido. Como de todas formas no me iba a salir yo lo hacía lo más rápido que podía. Cine mudo No me gustan las películas mudas. No logro entrar, hasta el día de hoy no lo consigo. Me parecen obras de museo. No logro entrar en Charlie Chaplin. Edades Es raro, pero siempre me sentí igual. Nunca me sentí joven cuando era niño. Nunca me sentí joven cuando era adolescente. Nunca me sentí adulto. Siempre me sentí igual. Dormilones Hasta hoy, mi momento más feliz es cuando estoy por irme a dormir. Hay pocas cosas que me relajan: escuchar de alguien que esta haciendo puré de papas o cuando me entero de que alguien está durmiendo o que le gusta dormir. Esto me da una calma especial, es un sensación maravillosa. Y en Hollywood a nadie le gusta dormir. Hay poca gente a la que le gusta dormir y me encanta hablar con ellos del tema. La gente a la que le gusta dormir es capas de hablar del sueño de una forma muy agradable. Hay algo maravilloso en todo esto. Me encanta dormir. Vincent. Vincent Price, Edgar Allan Poe, esas películas de monstruos. Todos ellos me hablaban. Uno ve a alguien angustiado y torturado –con lo que uno se identifica- y actúa como una especie de terapia, de alivio. Uno se conecta con eso. Eso es lo que es Vincent para mí. La película sale y entra de la realidad de Vincent. El se identifica y cree que es Vincent Price y ve el mundo a través de sus ojos. Entra y sale de la realidad, por así decir, y termina con una cita del cuervo. Si la gente me dice Vincent sos vos, ¿qué se supone que conteste? No me gusta pensar en eso. Me gusta pensar en términos de conceptos. Soy muy cauteloso en al análisis intelectual. Prefiero lo más espontáneo. Es muy difícil para Hollywood porque a la gente le gusta lo literal. No les gusta cuando uno deja libre la interpretación, que es lo que me gusta a mí. Le mandamos a Vincent Price los storyboards y le pedimos que hiciera la narración. Fue genial. Fue una de las experiencias más intensas de mi vida. ¿Quién sabía como iba a ser? Uno crece queriendo a alguien, y lo cuando lo conoces te dice “tómatelas, pibe”. Vincent Price entendió todo perfectamente. Se dio cuenta de que no se trataba simplemente de un homenaje. Entendió la psicología de Vincent y lo que me asombró y me hizo sentir bien es que alguien me viera por lo que era y me aceptara en ese nivel. Depresión Hace unos años estaba muy achicado. Estaba muy deprimido. No hablaba con nadie. Entonces encontré al perfecto psicoanalista, que se sentaba durante una hora y no hablaba. Era como establecer otra relación. Yo nunca dije una palabra. En un sentido era redundante. A cada rato miraba la hora. Era extraño. Nunca nos dijimos nada. Tal vez estuvimos hablando en el idioma de Vulcano. Música Tuve mucha suerte. Conocí a Danny Elfman en un club. Yo solía ir a ver Oingo Bongo cuando era estudiante. Es como un sueño hecho realidad haberlo conocido y trabajar con él. No hay nadie mejor para mí. Su música es parte de la historia. Cualquier director pretensioso y snob te diría: “Los sets son parte del carácter de la película”. No es así. Nadie sabe cuán importante es la música para mí, más que yo mismo. Es tan importante como algunos de los actores o cualquier otra cosa, o más importante. Danny es un actor en las películas. Ed Wood Lo que me gustó de Ed Wood es que era tan optimista. Tanto que llegaba a un punto en que necesitaba una gran facultad negadora. Ser apasionado y optimista es maravilloso hasta un cierto punto, pero luego uno vive en un estado de absoluta negación que se convierte en delirio. Eso es lo que me gustaba del personaje de Ed Wood. Me podía relacionar con él a partir de esto. Pienso que todos negamos cosas de alguna manera. A la gente le resulta extraño que yo haya hecho esta película porque tuve éxito. ¿Por qué no habría de hacer una película sobre alguien que fracasó? Pero la manera en que me siento respecto del éxito, de Ed Wood y de mí, es que cualquiera de mis películas les puede pasar cualquier cosa y que la línea entre el éxito y el fracaso es muy delgada. Es por eso que me siento tan conectado con él. Creo que, quién sabe, yo podría el Ed Wood del futuro. Yo lo quiero porque tenía entusiasmo, por sus defectos y por ese estado de ánimo delirante. Y también me gustó la relación con Bela Lugosi. Conoció a Bela al final de su vida, y sin saber realmente como era. Yo lo conecto con lo que hice con Vincent Price, con como me sentí con él. Encontrar a Vincent me impactó muchísimo, el mismo impacto que Ed debe haber sentido al encontrar y poder trabajar con su ídolo. Y también está ese extraño grupo de gente que estaba alrededor de Ed. Me fascinaba la idea de ese grupo. Me fascinaban que estuvieran todos convencidos de que estuvieran haciendo cosas maravillosas, pero que no era así. Si veo algo, un trabajo, una pintura, un film, cualquier cosa y alguien que se atreve y hace cosas, lo admiro. Ni siquiera me importa si me gusta, simplemente lo admiro porque esta haciendo algo que mucha gente no hará jamás. Uno se encuentra con esa gente que hace esculturas raras con autos en el desierto. Hay que admirar a esa gente más que a cualquier otra. En el mundo parece que hay más enjuiciadores que hacedores. Siempre odié eso. Por eso Ed Wood tiene un tono tan extraño, porque Ed simplemente hace la película y sigue siendo optimista. Batman Aunque nunca fui un gran fanático de las historietas, me gustaba Batman, su personalidad dividida, la persona oculta. Es un personaje con el que me puedo conectar. Tener dos caras, una luminosa y otra oscura, y no poder elegir entre ellas es un fenómeno bastante común. Hay mucho de Michael Keaton en él cuando lo interpreta, pero también muchos aspectos de mi carácter. De otro modo no hubiera podido hacerla. Quiero decir este asunto de la personalidad dividida es hasta tal punto parte de toda la gente que es sorprendente que la mayoría no la entienda. Especialmente en EE.UU., donde la gente se presenta como una cosa pero en realidad es otra. El joven manos de tijera la idea viene de un dibujo que hice hace mucho tiempo. Era simplemente una imagen que me gustaba. Está ligado a un personaje que quiere tocar pero en realidad no puede, que es al mismo tiempo creativo y destructivo. La imagen me apareció en la adolescencia y es una cosa muy adolescente. Tiene que ver con las relaciones. Yo sentía que no podía comunicarme. Johnny Deep Me alegró que Johnny hiciera de Manos de Tijeras (y no Tom Cruise, que se ofreció para el papel). No puedo pensar en otro actor que lo hubiera hecho de esa manera. Yo realmente no lo conozco. Nunca vi esa serie de TV que hizo pero en algún lado lo debo de haber visto. Me interesan los ojos de la gente, y con personaje así, que no habla, son muy importantes. Como persona es muy divertido, cálido, un gran tipo. Es un tipo normal –al menos según mi interpretación de normal-, pero se lo percibe como oscuro, raro y difícil. Y es juzgado por su apariencia aunque es completamente lo contrario. Al igual que Edward, que es alguien visto de la manera opuesta de lo que es. Winona Ryder Es una de mis favoritas. Responde a esta clase de material oscuro y me parece que la idea de hacerla una porrista, con una peluca rubia, fue muy divertida. Ella podrá decir que es lo más difícil que hizo porque no va con su carácter: este tipo de gente la torturaba en la escuela pero era muy divertido. Yo me reía cada vez que la veía caminar en el set con la pollerita tableada y la peluca rubia tipo Hayley Mills. Parecía Bambi. Máscaras En este país las máscaras simbolizan el ocultamiento. Pero cuando yo iba a las fiestas de Halloween usando una máscara era más bien como una salida, una manera de expresarme. Hay algo en permanecer oculto extrañamente te permite ser más abierto porque uno se siente más libre. Cuando la gente está cubierta, una rara libertad asoma a la superficie. Debería ser al revés, pero he descubierto que no. Espero que haya resultado interesante el post! Se agradecen comentarios!!!!!!!

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Un alojamiento para la noche
Un alojamiento para la noche
ArteporAnónimo7/28/2010

Largo, sí! pero lo vale! Un alojamiento para la noche Robert Louis Stevenson Una historia de François Villon, 1431-1495? Era a fines de noviembre de 1456. La nieve caía sobre París con persistencia rigurosa, implacable; a veces soplaba el viento y la dispersaba en remolinos voladores; a veces se producía un rato de calma y copo tras copo descendía del aire negro de la noche, silencioso, tortuoso, interminable. A la gente pobre, que miraba hacia arriba bajo cejas húmedas, le parecía un misterio de dónde podía caer todo eso. El maestro François Villon había propuesto una alternativa aquella tarde, ante la ventana de una taberna: ¿era sólo el pagano Júpiter que desplumaba gansos en el Olimpo? ¿O eran los ángeles santos que cambiaban de pluma? Él era sólo un pobre maestro de artes, agregó; y como la cuestión de alguna manera se relacionaba con la divinidad, no se aventuraba a llegar a una conclusión. Un tonto sacerdote viejo de Montargis, que estaba entre los presentes, invitó al joven bribón con una botella de vino en honor de las bromas y los gestos con que había acompañado sus palabras, y juró por su propia barba blanca que él había sido otro pícaro irreverente a la edad de Villon. El aire era crudo y cortante, pero no muy por debajo del punto de congelación; y los copos eran grandes, húmedos y adhesivos. Toda la ciudad estaba recubierta. Todo un ejército hubiera podido marchar de un extremo al otro sin que una sola pisada diera la alarma. Si había algunos pájaros demorados en el cielo, veían la isla como un gran parche blanco, y los puentes como delgadas fajas blancas sobre el negro fondo del río. Muy alto arriba, la nieve se asentaba entre la tracería de las torres de la catedral. Más de un nicho se había llenado; más de una estatua lucía un alto sombrero blanco sobre su cabeza grotesca o de santo. Las gárgolas se habían transformado en grandes narices falsas, caídas hacia la punta. Los adornos en forma de hojas eran como almohadas puestas en posición vertical e hinchadas de un lado. En los intervalos del viento, había un sordo sonido de gotas que caían alrededor del ámbito del templo. El cementerio de San Juan había tomado su propia .porción de la nieve. Todas las tumbas estaban decentemente cubiertas; alrededor se erigían los techos altos y blancos de las casas en serio orden; los ciudadanos dignos hacía rato que estaban en la cama, cubierta la cabeza con el gorro de dormir, como sus domicilios; no había ninguna luz en toda la vecindad salvo la débil lucecita de una lámpara que pendía balanceándose del coro de la iglesia, y arrojaba las sombras de un lado para el otro al ritmo de sus oscilaciones. El reloj señalaba las diez cuando pasó la patrulla con alabardas y un farol, golpeando sus manos; no vieron nada sospechoso alrededor del cementerio de San Juan. Sin embargo había una pequeña casa, apoyada contra la pared del cementerio, que aún estaba despierta, y despierta para un mal propósito, en aquel distrito de ronquidos. No había mucho que la delatara por afuera; solo un hilo de cálido vapor que salía de la parte superior de la chimenea, un rectángulo donde la nieve se derretía en el techo y unas pocas huellas de pisadas casi borradas en la puerta. Pero dentro, detrás de las ventanas con persianas, François Villon el poeta y algunos de los amigos ladrones con los que se relacionaba estaban pasando la velada con una botella que iba de mano en mano. Una gran pila de brasas encendidas enviaba un resplandor rojizo fuerte desde la arqueada chimenea. Ante el fuego estaba sentado a horcajadas Dom Nicolas, el monje de Picardía, con sus faldas levantadas y sus gruesas piernas desnudas a la agradable calidez. Su sombra agrandada cortaba en dos la habitación; y la luz del fuego solo escapaba a cada lado de su ancha persona, y en una pequeña charca entre sus pies separados. Su rostro mostraba el aspecto rojizo del bebedor; estaba cubierto por una red de venas congestionadas, púrpura en circunstancias normales, pero ahora de un violeta pálido, porque aun de espaldas al fuego, el frío lo atacaba por el otro lado. Su capucha había caído hacia atrás y formaba una extraña excrecencia a cada lado de su cuello de toro. Así que estaba sentado a horcajadas, gruñendo, y cortaba en dos el cuarto con la sombra de su corpulenta figura. A la derecha, Villon y Guy Tabary estaban muy juntos frente a un trozo de pergamino; Villon componía una balada a la que llamaría la “Balada del pez asado", y Tabary le farfullaba su admiración junto al hombro. El poeta era un individuo andrajoso, moreno, pequeño y delgado, de mejillas hundidas y delgados rizos negros. Llevaba sus veinticuatro años con febril animación. La avidez le había hecho pliegues alrededor de los ojos, las malas sonrisas le habían arrugado la boca. El lobo y el cerdo se combatían mutuamente en su rostro. Era un semblante elocuente, demarcado, feo, mundano. Sus manos eran pequeñas y prensiles, de dedos anudados como una cuerda, y las hacía revolotear continuamente ante sí en violenta y expresiva pantomima. En cuanto a Tabary, una imbecilidad ancha, complaciente y admirada parecía fluir de su nariz aplastada y sus labios babosos, se había convertido en un ladrón así como hubiera podido convertirse en el más decente de los burgueses, por el imperioso azar que rige la vida de los bobos y los necios. Del otro lado del monje, Montigny y Thevenin Pensete estaban dedicados a un juego de azar. Rodeaba al primero cierta aura de buen nacimiento y de educación, como alrededor de un ángel caído; había algo alargado, flexible y elegante en su personaje; había algo aquilino y sombrío en el rostro. Thevenin, pobre alma, estaba muy alegre; había dado un buen golpe de bellaquería aquella tarde en el Faubourg St. Jacques, y toda la noche le había estado ganando a Montigny. Una chata sonrisa le iluminaba el rostro; la cabeza calva lucía rosada con una guirnalda de rizos rojos; el pequeño estómago protuberante se sacudía por las carcajadas silenciosas mientras él barría con lo que iba ganando. -¿Doblas o te retiras? -preguntó Thevenin. Montigny asintió torvamente con la cabeza. -"Algunos pueden preferir comer con gran pompa" -escribió Villon-. "Pan y queso en cubierto de plata". O... o... ¡ayúdame, Guido! Tabary emitió una risita. -"O perejil en un cubierto dorado" -garabateó el poeta. Afuera el viento se tornaba más frío; iba empujando la nieve y a veces levantaba la voz en un grito victorioso y producía quejidos sepulcrales en la chimenea. El frío se tornaba más intenso con el transcurso de la velada. Villon, frunciendo los labios, imitó el sonido del viento con algo entre un silbido y un gruñido. Ese era un talento muy pavoroso y desagradable del poeta que causaba profundo disgusto en el monje de Picardía. -¿No escuchan el rechinar en la horca? -preguntó Villon-. Están todos danzando la jiga del demonio sobre la nada, allá arriba. ¡Pueden danzar, mis valientes, pero no lograrán calentarse! ¡Sopla! ¡Qué ráfaga! ¡Acaba de caer alguien! Un níspero menos en el árbol de nísperos de tres pies. Digo yo, Dom Nicolas, ¿hará frío esta noche en el camino de St. Denis? -preguntó. Dom Nicolas guiñó sus dos ojos grandes y pareció ahogarse con su nuez de Adán. Montfaucon, el cadalso grande y horrible de París, estaba junto al camino de St. Denis y la broma lo conmovió en lo más íntimo. En cuanto a Tabary, él se rió inmoderadamente por lo de los nísperos; nunca había oído nada más divertido, y se tomó de los costados y aplaudió. Villon le tiró un capirotazo en la nariz que convirtió su júbilo en un ataque de tos. -Oh, acaba ya y piensa en rimas para "pez" –dijo Villon. -¿El doble o te retiras? -dijo Montigny tenazmente. -De todo corazón -replicó Thevenin. -¿Queda algo en esa botella? -preguntó el monje. -Abre otra -dijo Villon-. ¿Cómo esperas llenar ese gran tonel que es tu cuerpo con cosas pequeñas como botellas? ¿Y cómo esperas llegar al cielo? ¿Cuántos ángeles imaginas que se pueden enviar para que lleven arriba un solo monje de Picardía? ¿O te crees otro Elías... que enviarán un coche por ti? -Hominibus impossibile -replicó el monje mientras llenaba su vaso. Tabary estaba en éxtasis. Villon le lanzó otro capirotazo a la nariz. -Ríete de mis bromas, si quieres -dijo. -Fue muy bueno -objetó Tabary. Villon le hizo un gesto. -Piensa en rimas para "pez" -dijo-. ¿Qué tienes que ver tú con el latín? Desearás no saber una palabra el día del gran juicio, cuando el diablo llame a Guido Tabary, clericus... el demonio con la joroba y las uñas rojas. Hablando del diablo -agregó en un susurro-, ¡mira a Montigny! Los tres miraron disimuladamente al jugador. Este no parecía estar gozando de su suerte. Había llevado la boca un tanto hacia un lado; una ventana de la nariz la tenía casi cerrada y la otra muy inflada. Tenía el perro negro sobre las espaldas, según dice la gente en la espantosa metáfora del cuarto de los niños; y jadeaba bajo la molesta carga. -Da la impresión de que sería capaz de acuchillarlo -susurró Tabary con ojos redondos. El monje se estremeció; volvió el rostro y tendió las manos abiertas hacia las brasas rojas. Era el frío lo que afectaba así a Dom Nicolas, no ningún exceso de sensibilidad moral. -Veamos ahora -dijo Villon-, esta balada. ¿Cómo va hasta ahora? -Y marcando el tiempo con la mano, se la leyó en voz alta a Tabary. Fueron interrumpidos en el tercer verso por un movimiento breve y fatal entre los jugadores. La mano acababa de concluirse y Thevenin abría la boca para anunciar otra victoria cuando Montigny dio un salto, rápido como una serpiente, y lo hirió de una puñalada en el corazón. La puñalada tuvo efecto antes de que Thevenin tuviera tiempo de emitir un grito, antes de que pudiera moverse. Uno o dos temblores sacudieron su cuerpo; sus manos se abrieron y se cerraron, sus tacones resonaron sobre el piso; entonces la cabeza cayó hacia atrás sobre un hombro con los ojos muy abiertos; y el espíritu de Thevenin Pensete había vuelto a Aquel que lo había hecho. Todos se pusieron de pie de un salto; pero el asunto estuvo concluido en un instante. Los cuatro individuos vivos se miraron unos a otros con expresión aterrada; el muerto contemplaba un ángulo del techo con una singular y fea mirada socarrona. -¡Mi Dios! -exclamó Tabary, y comenzó a rezar en latín. Villon estalló en una risa histérica. Se adelantó un paso, le hizo una ridícula reverencia a Thevenin y rió aun más fuerte. De pronto se sentó en un banco y siguió riéndose amargamente como si fuera a deshacerse a fuerza de sacudidas. -Montigny fue el primero en recuperar la compostura. -Veamos que tiene encima -observó; y revisó los bolsillos del muerto con mano experimentada, repartiendo el dinero en cuatro porciones iguales sobre la mesa-. Aquí tienen -dijo. El monje recibió su parte con un suspiro profundo y una única mirada furtiva al muerto Thevenin, que comenzaba a hundirse sobre sí mismo y a caerse de costado de la silla. -Estamos todos en peligro por esto -gritó Villon, tragándose su júbilo-. Significa la horca para cada uno de los que estamos acá... para no hablar de los que no están-. Hizo un gesto espantoso en el aire con su mano derecha levantada, y sacó la lengua y arrojó la cabeza a un lado, como para simular el aspecto de alguien que ha sido ahorcado. Luego guardó en el bolsillo su parte del botín y movió los pies como si deseara restablecer la circulación. Tabary fue el último en servirse; se precipitó sobre el dinero y se retiró al otro extremo del cuarto. Montigny enderezó a Thevenin sobre la silla y retiró la daga, que fue seguida por un chorro de sangre. -A ustedes les convendría ponerse en marcha -dijo mientras secaba la hoja en el jubón de su víctima. -Creo que sería mejor -replicó Villon, respirando con dificultad-. ¡Maldita sea su gruesa cabeza! -estalló-. Se me pega en la garganta como una flema. ¿Qué derecho tiene un hombre de tener pelo rojo cuando está muerto? -y volvió a dejarse caer en el banco y se cubrió la cara con las manos. Montigny y Dom Nicolas rieron fuerte y aun Tabary los acompañó débilmente. -Llora, niño -dijo el monje. -Siempre dije que él era una mujer -agregó Montigny con desdén-. Enderézate, ¿quieres? -agregó, aplicándole un empellón al cuerpo asesinado-. ¡Apaga ese fuego, Nick! Pero Nick estaba ocupado en algo más importante; silenciosamente estaba tomando la bolsa del poeta, quien se hallaba sentado flojo y tembloroso en el banco donde había estado componiendo su balada menos de tres minutos antes. Montigny y Tabary exigieron en silencio una parte del botín, que el monje prometió sin hablar mientras guardaba la bolsita en la pechera de su hábito. En muchos sentidos, una naturaleza artística inhabilita a un hombre para la existencia práctica. En cuanto se hubo consumado el robo, Villon se sacudió, se puso de pie de un salto y comenzó a ayudar a dispersar y apagar las brasas. Entretanto, Montigny abría la puerta y atisbaba cautamente hacia la calle. La costa estaba despejada; no había ninguna patrulla molesta a la vista. Sin embargo, se juzgó prudente que saliera cada uno por separado; y como Villon mismo tenía mucha prisa por escapar de la proximidad del muerto Thevenin, y el resto tenía una prisa aun mayor por liberarse de él antes de que descubriera la desaparición de su dinero, por consenso general fue el primero en salir a la calle. El viento había triunfado: había barrido todas las nubes del cielo. Sólo unos pocos vapores, tan débiles como la luz de la luna, corrían rápidamente a través de las estrellas. El frío era muy intenso; y por un efecto óptico común, las cosas parecían casi más definidas que en la plena luz del día. La ciudad dormida estaba absolutamente quieta; un grupo de capuchas blancas, un campo lleno de pequeños Alpes debajo de las estrellas titilantes. Villon maldijo su suerte. ¡Ojalá estuviera aún nevando! Ahora, dondequiera que fuese, dejaba un rastro indeleble detrás de sí en las calles relucientes; dondequiera que fuese, seguía vinculado a la casa próxima al cementerio de San Juan; dondequiera que fuese debía tejer, con sus propios pies, la cuerda que lo ataba al crimen y lo ataría a la horca. La mirada socarrona del hombre muerto volvió a él con un nuevo significado. Hizo chasquear los dedos como para darse ánimo y eligiendo una calle al azar, avanzó decididamente sobre la nieve. Dos cosas lo preocupaban mientras caminaban; una, el aspecto de la horca en Montfaucon en esa fase ventosa y brillante de la existencia de la noche; la otra, la mirada del hombre muerto con la cabeza calva y la guirnalda de rizos rojos. Ambas le hacían estremecer el corazón, y fue apresurando más y más sus pasos como si pudiera huir de pensamientos desagradables por la mera rapidez de su marcha. A veces miraba hacia atrás por encima del hombro con un repentino movimiento nervioso; pero él era lo único que se movía en las calles blancas, salvo cuando el viento se precipitaba alrededor de una esquina y lanzaba hacia arriba la nieve, que estaba comenzando a congelarse, en chorros de polvo brillante. De repente vio, a una buena distancia al frente, un bulto negro y un par de faroles. El bulto estaba en movimiento y los faroles se movían como transportados por hombres que caminaban. Era una patrulla. Y aunque solo cruzaba la línea por la que él marchaba, juzgó más prudente salir de la vista tan rápidamente como fuera posible. No estaba de humor para desafíos, y tenía conciencia de que iba formando una marca conspicua en la nieve. A su izquierda se hallaba un gran hotel, con algunas torrecillas y un gran pórtico ante la puerta; estaba medio ruinoso, recordaba, y .hacía tiempo que había sido desocupado; así que subió tres escalones y saltó al abrigo del pórtico. Estaba muy obscuro allí dentro, después del resplandor de las calles nevadas, y se adelantaba a tientas con los brazos extendidos cuando dio contra una substancia que ofreció una mezcla indescriptible de resistencias: dura y suave, firme y floja. El corazón le dio un sobresalto y retrocedió dos pasos de un brinco mientras clavaba la vista horrorizado en el obstáculo. Entonces lanzó una pequeña risa de alivio. Era sólo una mujer, y estaba muerta. Se arrodilló al lado para cerciorarse de ese último punto. Estaba fría como un témpano y rígida como un palo. Una prenda firme en harapos flameaba al viento alrededor del pelo de la mujer, cuyas mejillas habían sido pintadas en exceso esa misma tarde. Llevaba los bolsillos vacíos, pero en la media, debajo de la liga, Villon encontró dos pequeñas monedas de las llamadas "blancas". Era bastante poco, pero siempre era algo; y el poeta se sintió profundamente conmovido por el hecho de que la mujer hubiera muerto antes de haber gastado su dinero. Eso le pareció un misterio obscuro y lamentable; y miraba de las monedas que tenía en la mano a la mujer muerta, y luego otra vez las monedas, sacudiendo la cabeza ante la charada de la vida humana. Enrique V de Inglaterra, muerto en Vincennes poco después de haber conquistado Francia, y esa mujerzuela eliminada por una corriente fría en el pórtico de un gran hombre, antes de que pudiera gastar su par de blancas... le parecía un modo cruel de llevar al mundo. Dos blancas hubiesen requerido tan poco tiempo para dilapidarlas; y sin embargo hubiera significado un buen gusto más en la boca, el rechuparse los labios una vez más, antes de que el diablo se adueñara del alma y que el cuerpo quedara a merced de los pájaros y los gusanos. Pensó que le gustaría usar todo su sebo antes de que le soplaran la luz y le rompieran el farol. Mientras esos pensamientos pasaban por su mente, buscaba casi mecánicamente su bolsa. De pronto, su corazón dejó de latir; una sensación de frío le recorrió la parte posterior de las piernas y le pareció que le caía un golpe frío sobre la cabeza. Se quedó petrificado por un momento; luego volvió a buscar con un febril movimiento; entonces comprendió su pérdida y de inmediato quedó bañado en transpiración. ¡Para los pródigos el dinero es tan vivo y real, es un velo tan sutil que se interpone entre ellos y sus placeres! Existe solo un límite para su fortuna... el del tiempo; y un pródigo con solo unas pocas coronas es el emperador de Roma hasta que las gasta. Perder el dinero para tal persona significa el revés más espantoso, caer del cielo al infierno, de todo a nada, en un instante. Y mucho más si por ese dinero ha puesto la cabeza en la cuerda de la horca, si puede ser colgado mañana por esa misma bolsa, ¡tan costosamente adquirida, tan estúpidamente perdida! Villon se quedó donde estaba y comenzó a maldecir; arrojó las dos blancas a la calle; sacudió el puño en dirección al cielo; pateó y no se horrorizó al descubrir que estaba pisoteando el pobre cadáver. Entonces comenzó a caminar rápidamente en dirección a la casa junto al cementerio. Había olvidado todo temor por la patrulla, que de cualquier modo hacía rato que había desaparecido, y no podía pensar en otra cosa que no fuera su bolsa perdida. Fue en vano que mirara a derecha e izquierda sobre la nieve: no se veía nada. No la había dejado caer en la calle. ¿Se habría caído en la casa? Le hubiese gustado mucho entrar y ver; pero la idea del horrible ocupante lo desalentó. Al acercarse vio, además, que los esfuerzos de todos por apagar el fuego no habían tenido éxito; por el contrario, éste se había avivado y una luz cambiante jugaba en los intersticios de puerta y ventana, y revivió el terror de Villon por las autoridades y el patíbulo de París. Volvió al hotel del pórtico y buscó en la nieve las .monedas que había arrojado en su infantil explosión. Pero sólo pudo hallar una blanca; la otra probablemente hubiera caído de costado y se hubiese hundido. Con una sola moneda en el bolsillo, todos sus proyectos de una noche de libaciones en alguna taberna alborotada se desvanecieron por completo. y no fue sólo el placer que huyó riendo de entre sus dedos; un definido disgusto, un definido dolor lo atacaron mientras estaba de pie, apesadumbrado, ante el pórtico. La transpiración se había secado sobre su cuerpo; y aunque el viento había cesado, una escarcha helada se tornaba más intensa con cada hora, y él se sentía entumecido y descompuesto en su corazón. ¿Qué se podía hacer? Por tarde que fuese, por improbable que fuera su éxito, intentaría la casa de su padre adoptivo, el capellán de St. Benoit. Corrió todo el camino hasta allá y golpeó tímidamente. No hubo respuesta. Golpeó una y otra vez, tomando aliento con cada golpe; al fin se oyeron pasos que se acercaban desde dentro. Se abrió un portillo en la puerta con tachas de hierro, que emitió un haz de luz amarilla. -Acerque el rostro al portillo -dijo el capellán desde dentro. -Soy sólo yo -dijo lloriqueando Villon. -Oh, sólo tú, ¿eh? -replicó el capellán; y lo maldijo con soeces expresiones indignas de un sacerdote por molestarlo a tal hora, y le dijo que se fuera al infierno, de donde venía. -Tengo las manos azules hasta la muñeca -rogó ViIlon-; mis pies están muertos y llenos de punzadas; la nariz me duele con el aire tan cortante; el frío se ha asentado en mi corazón. Puedo estar muerto antes de que amanezca. ¡Solo esta vez, padre, y por Dios que no volveré a molestarte! -Debiste volver más temprano -dijo fríamente el eclesiástico-. Los jóvenes necesitan una lección de tanto en tanto -cerró el portillo y se retiró lentamente al interior de la casa. Villon estaba fuera de sí; golpeó la puerta con manos y pies y le gritó roncamente al capellán. -¡Viejo zorro agusanado! -le gritó-. Si pudiera echarte mano, te metería volando de cabeza en el pozo sin fondo. Una puerta se cerró en la casa con sonido apenas audible para el poeta. Se pasó la mano sobre la boca con un juramento. Y entonces tomó conciencia del humor de la situación, y rió y miró alegremente al cielo, donde las estrellas parecían titilar ante su derrota. ¿Qué se podía hacer? Parecía que debería pasar la noche en las calles escarchadas. La idea de la mujer muerta apareció en su mente y le dio un sincero susto; ¡lo que le había ocurrido a ella al comienzo de la noche podía muy bien ocurrirle a él antes de la mañana! ¡Y él era tan joven! ¡Y con tan inmensas posibilidades de desordenada diversión por delante! Se sintió muy triste ante esa idea de su propio destino, como si hubiera sido el de otro, y se representó una pequeña viñeta de la escena por la mañana, cuando descubrieran su cuerpo. Pasó revista a todas sus probabilidades mientras hacía girar la moneda entre el pulgar y el índice. Lamentablemente estaba enemistado con algunos viejos amigos que una vez se hubiesen apiadado de él en tan triste situación. Los había satirizado en sus versos, los había golpeado y engañado; y sin embargo ahora, cuando estaba en un apuro tan grande, pensó que habría al menos uno que tal vez podría ceder. Era una probabilidad. Valía la pena intentarlo al menos, por lo que iría y vería. Durante el camino le ocurrieron dos pequeños accidentes que colorearon sus cavilaciones de manera muy diferente. Porque, primero, dio con las huellas de una patrulla, y las siguió por unos cien metros aunque lo apartaban de su dirección; al menos había confundido su propia huella, ya que aún lo perseguía la idea de que lo rastrearían por todo París sobre la nieve y lo apresarían a la mañana siguiente antes de que despertara. El otro asunto lo afectó de manera diferente. Pasó por la esquina de una calle donde no mucho antes una mujer y su hijo habían sido devorados por lobos. Esa era la clase de tiempo, pensó, en que a los lobos podía ocurrírseles volver a entrar en París; y un hombre solo en esas calles desiertas podía correr el riesgo de algo peor que un mero susto. Se detuvo y miró el lugar con desagradable interés: era un punto donde varias callejas se cruzaban; y las miró una por una, y contuvo el aliento para escuchar, por si detectaba objetos negros que galoparan sobre la nieve o si escuchaba aullidos entre él y el río. Recordaba a su madre que le contaba la historia y le señalaba el lugar cuando él era aún un niño. ¡Su madre! Si hubiese sabido donde vivía ella, al menos se hubiera podido asegurar un refugio. Decidió que lo averiguaría por la mañana; más aún iría a verla, ¡pobre vieja! Pensaba en eso cuando llegó a su destino: su última esperanza de la. noche. La casa estaba totalmente obscura, como las vecinas; sin embargo, después de unos pocos golpecitos, oyó un movimiento arriba, una puerta que se abría y una voz cauta que preguntaba quién era. El poeta dio su nombre con un susurro alto y esperó, no sin cierta inquietud, el resultado. No tuvo que esperar mucho. Se abrió de repente una ventana y un cubo de agua sucia se derramó sobre el umbral. Villon no había dejado de prepararse para algo por el estilo, y se había puesto al resguardo como lo permitía la naturaleza del portico; pero a pesar de todo, quedó deplorablemente empapado de la cintura hacia abajo. Sus calzas comenzaron a enfriarse casi de inmediato. La muerte por frío y falta de abrigo era lo que lo aguardaba; recordó que era de tendencia tísica y comenzó a toser tentativamente. Pero la gravedad del peligro serenó sus nervios. Se detuvo a unos cien metros de la puerta en que tan mal había sido tratado y reflexionó poniéndose un dedo sobre la nariz. Sólo podía pensar en una manera de obtener alojamiento, y era tomarlo. Había notado una casa no muy lejos de ahí que daba la impresión de ser fácilmente accesible, y hacia ella comenzó a caminar en seguida, entreteniéndose con la idea de un cuarto aún caliente, con una mesa en la que aún quedaban los restos de la cena, donde podría pasar resto de las horas obscuras y del que saldría por la mañana con un montón de valiosos cubiertos. Incluso consideró qué viandas y qué vinos preferiría; y mientras pasaba lista de sus platos dilectos, se le presentó a la mente el pez asado con una extraña mezcla de diversión y de horror. “Nunca concluiré esa balada", pensó; y luego, con otro estremecimiento: -¡Oh, maldita sea su gorda cabeza! -exclamó, y escupió sobre la nieve. La casa en cuestión pareció obscura al principio; pero cuando Villon hizo su inspección preliminar en busca del punto más práctico de ataque, una pequeña línea de luz llamó su atención desde detrás de la cortina de una ventana. "Demonios", pensó. "¡Gente despierta! ¡Algún estudiante o algún santo, maldito sea! ¿No pueden emborracharse y tenderse a roncar como sus vecinos? ¿De qué sirve el toque de queda, y los pobres diablos campaneros que saltan del extremo de una cuerda en los campanarios? ¿De qué sirve el día, si la gente se queda sentada toda la noche? ¡Cólicos para ellos!" Sonrió al ver dónde lo estaba llevando su lógica. "Cada cual a lo suyo, después de todo", pensó, "y si están despiertos, por el Señor, puedo conseguir una cena honestamente por esta vez, y engañar al diablo". Fue decididamente hacia la puerta y golpeó con mano segura. En ambas ocasiones previas había golpeado tímidamente y con cierto temor de llamar la atención; pero ahora, cuando acababa de descartar el pensamiento de una entrada ilegal, golpear a una puerta le parecía un procedimiento sumamente simple e inocente. El sonido de sus golpes resonó en la casa con débiles y fantasmales reverberaciones, como si ésta estuviera vacía; pero apenas acababa el sonido de los golpes cuando se acercó un paso medido, descorrieron un par de cerrojos y una de las hojas de la puerta se abrió ampliamente, como si ningún engaño ni temor de engaño fuera conocido por aquellos que estaban dentro. La figura alta de un hombre, musculoso y enjuto, pero un tanto encorvado, enfrentó a Villon. La cabeza era grande pero finamente esculpida; la nariz era ancha en la parte inferior, pero se iba afinando hacia arriba hasta donde se unía con un par de fuertes y honestas cejas; boca y ojos se veían rodeados de delicadas marcas y todo el rostro se basaba sobre una espesa barba blanca, bien recortada. Vista a la luz de una vacilante lámpara de mano, parecía tal vez más noble de cuanto le correspondía; pero era un bello rostro, honorable más que inteligente, fuerte, simple y recto. -Golpea usted tarde, señor -dijo el anciano en resonante tono cortés. Villon se encogió y pronunció muchas palabras serviles de disculpa; en una crisis de esa índole, el mendigo se imponía en él y el hombre de genio ocultaba la cabeza, confundido. -¿Tiene frío -repitió el anciano- y hambre? Bien, pase -y lo hizo entrar a la casa con un gesto bastante noble. “Algún gran señor", pensó Villon mientras su anfitrión, colocando la lámpara sobre las baldosas de la entrada, volvía a correr los cerrojos. -Me perdonará que pase primero -dijo una vez que hubo cerrado; y precedió al poeta escaleras arriba hasta una gran habitación, calentada con un cuenco de carbón e iluminada por una gran lámpara que pendía del techo. Estaba muy escasamente amoblada: sólo algunos platos de oro en un aparador, algunos folios y una armadura entre las ventanas. Algunos hermosos tapices colgaban de las paredes, uno de los cuales representaba la crucifixión de nuestro Señor, y otro una escena de pastores y pastoras junto a un río. Sobre la chimenea había un escudo de armas. -¿Quiere sentarse -dijo el anciano- y perdonarme si lo dejo? Estoy solo en mi casa esta noche, y si usted va a comer, debo procurarle la comida yo mismo. En cuanto su anfitrión se hubo marchado, Villon saltó de la silla en la que acababa de sentarse y comenzó a examinar el salón con la cautela y el entusiasmo de un gato. Sopesó en la mano los frascos de oro, abrió todos los folios, e investigó las armas del escudo y el relleno de las sillas. Levantó las cortinas de las ventanas y vio que éstas se hallaban formadas por vitrales en los que aparecían figuras que, por lo que alcanzaba a ver, eran de tema marcial. Entonces se detuvo en el centro de la habitación, inhaló profundamente y reteniendo el aire con las mejillas infladas, miró y miró a su alrededor, volviéndose sobre sus talones, como si deseara imprimir cada detalle de la sala en su memoria. -Siete platos -dijo-. Si hubiera habido diez, me hubiera arriesgado. Una bella casa, y un amo anciano y fino, así que será mejor que me protejan todos los santos. En ese momento oyó el paso del anciano que regresaba por el corredor y volvió en puntas de pie a su silla y comenzó a calentar humildemente sus piernas mojadas ante el carbón. Su anfitrión llevaba un plato de carne en una mano y una jarra de vino en la otra. Puso el plato sobre la mesa y le indicó a Villon con un gesto que acercara su silla;. luego fue hacia el trinchante, llevó dos copas a la mesa y las llenó. -Bebo por su mejor fortuna -dijo, tocando gravemente la copa de Villon con la suya. -Por nuestro mejor conocimiento -dijo el poeta, animándose. Un mero hombre del pueblo se hubiese sentido cohibido por la cortesía del anciano señor, pero Villon estaba templado en ese asunto; ya había divertido a grandes señores antes de ahora, y había descubierto que eran tan bribones como él. Se dedicó a las .viandas con voraz satisfacción mientras el anciano, con el torso inclinado hacia atrás, lo observaba con ojos fijos y curiosos. -Tiene sangre en el hombro -dijo. Montigny le debía haber apoyado la mano húmeda cuando salió de la casa. Maldijo a Montigny íntimamente. -No es sangre mía -balbuceó. -No había supuesto eso -replicó el anfitrión serenamente-. ¿ Una pelea? .-Bueno, algo por el estilo -admitió Villon con una vibración en la voz. -¿Tal vez algún individuo asesinado? -Oh, no, no asesinado -replicó el poeta, con creciente confusión-. Todo fue muy limpio... asesinado por accidente. ¡No tuve nada que ver, que Dios me mate si miento! -agregó fervorosamente. -Un bribón menos, me atrevo a decir --observó el dueño de casa. -Puede atreverse a decirlo -convino Villon, infinitamente aliviado-. Un bribón tan grande como de aquí a Jerusalén. Murió como un cordero, pero fue algo desagradable de ver. Diría que usted ha visto hombres muertos en su tiempo, ¿verdad, señor? -agregó, echándole una mirada a la armadura. -Muchos -dijo el anciano-. He seguido las guerras como podrá imaginar. Villon apoyó sobre la mesa el tenedor y el cuchillo que acababa de levantar. -¿Había alguno de ellos calvo? -preguntó. -Oh, sí, y con pelo tan blanco como el mío. -Creo que no me importaría tanto el blanco -dijo Villon-. El de él era rojo -y tuvo un retorno de los estremecimientos y la tendencia a la risa, que ahogó con un gran sorbo de vino-. Me pongo un poco mal cuando pienso en eso -siguió-. Lo conocía... ¡maldito sea! Y luego el frío le da fantasías a un hombre... o las fantasías le dan frío a un hombre, no sé cuál de las dos cosas. -¿Tiene algún dinero? -preguntó el anciano. -Tengo una blanca -replicó el poeta, riendo-. La saqué de la media de una ramera muerta en un pórtico. Estaba tan muerta como César, pobre mujerzuela, y tan fría como una iglesia, con trocitos de cinta en el pelo. Este es un mundo duro en invierno para lobos y rameras y pobres bribones como yo. -Yo -dijo el anciano-, soy Enguerrand de la Feuillé, señor de Brisetout, alcalde de Patatrac. ¿Quién y qué puede ser usted? Villon se puso de pie e hizo una reverencia adecuada. -Me llamo François Villon -dijo-, un pobre maestro de artes de esta universidad. Sé algo de latín y mucho de vicios. Sé hacer canciones, baladas, layes y rondós, y soy muy afecto al vino. Nací en una bohardilla, y no es improbable que muera en el patíbulo. Puedo agregar, mi señor, que a partir de esta noche soy su muy obsequioso servidor. -Ningún servidor mío –dijo el caballero-; mi huésped por esta noche y nada más. -Un huésped muy agradecido -dijo Villon cortésmente, y bebió en silencioso honor de su anfitrión. -Usted es astuto -dijo el anciano, golpeándose la frente-, muy astuto; es ilustrado; es un amanuense; y sin embargo, le saca una pequeña moneda a una mujer muerta en la calle. ¿No es eso una clase de robo? -Es una clase de robo muy practicada en la guerra, señor. -Las guerras son el campo del honor -replicó orgullosamente el anciano-. Allí el hombre se juega la vida; lucha en nombre de su señor el rey, su señor Dios, y todos los sagrados santos y ángeles. -Supongamos -dijo Villon- que yo sea realmente un ladrón, ¿no jugaría también mi vida, y en circunstancias más difíciles? -Por lucro, pero no por honor. -¿Lucro? -repitió Villon, encogiéndose de hombros- ¡Lucro! El pobre diablo quiere comida y la toma. Otrotanto hace el soldado en la campaña. Caramba, ¿qué son todas esas requisiciones de las que tanto escuchamos hablar? Si no son lucro para aquellos que las toman, son una pérdida suficiente para los otros. El hombre de armas bebe junto aun buen fuego, mientras el ciudadano se come las uñas para comprarle vino y leña. Vi a unos cuantos labriegos que pendían de árboles por el campo, sí, vi a treinta en un olmo, y una triste figura era la que hacían; y cuando le pregunté a alguien por qué era que todos esos habían sido colgados, me dijeron que era porque no habían podido reunir suficientes coronas para satisfacer a los hombres de armas. -Esas cosas son una necesidad de la guerra, que los de origen humilde deben soportar con constancia. Es verdad que algunos capitanes cometen excesos; en todos los rangos hay espíritus a los que la piedad no conmueve muy fácilmente; y por cierto que muchos que se dedican a las armas no son mejores que bandidos. -Usted ve -dijo el poeta-; usted no puede separar al soldado del bandido; ¿y qué es un ladrón sino un bandido aislado de maneras circunspectas ? Yo robo un par de chuletas de cordero sin siquiera perturbar el sueño de la gente; el agricultor protesta un poco pero sigue comiendo opíparamente con lo que le queda. Ustedes llegan soplando gloriosamente una trompeta, se llevan todas las ovejas y castigan al agricultor lamentablemente. Yo no tengo trompeta; soy solo Tom, Dick o Harry; soy un bribón y un pícaro, y la horca es demasiado buena para mí... de todo corazón; pero pregúntele al agricultor a quien de los dos prefiere, investigue a quien se queda maldiciendo, sin poder dormir, en las noches de invierno. -Fíjese en nosotros dos -dijo el anciano-. Soy viejo, fuerte y honrado. Si me echaran mañana de mi casa, cientos se enorgullecerían de hospedarme. La pobre gente saldría a pasar la noche en las calles con sus hijos si yo apenas sugiriera que deseo estar solo. ¡Y lo encuentro levantado, errando sin hogar, y tomando moneditas de mujeres muertas en la calle! No le tengo miedo a nadie ni a nada; lo he visto a usted temblar y cambiar de expresión por una palabra. Espero contento en mi casa el llamado de Dios, o si es que le place al rey llamarme de nuevo, en el campo de batalla. Usted espera la horca; una muerte ruda, rápida, sin esperanza ni honor. ¿No hay diferencia entre los dos? -De aquí a la luna -reconoció Villon-. ¿Pero si yo hubiese nacido señor de Brisetout, y usted hubiese sido el pobre hombre de letras François, hubiera sido menor la diferencia? ¿No hubiese estado yo calentando mis rodillas ante este fuego, y no hubiera estado usted buscando moneditas en la nieve? ¿No hubiese sido yo el soldado, y usted el ladrón? -¡Un ladrón! -exclamó el anciano-. ¡Yo un ladrón! Si usted entendiera sus palabras, se arrepentiría de ellas. Villon tendió las palmas de las manos en un gesto de inimitable descaro. -¡Si el señor me hubiese hecho el honor de seguir mi argumento! -dijo. -Le hago demasiado honor al someterme a su presencia -dijo el caballero-. Aprenda a refrenar su lengua cuando hable con caballeros ancianos y honorables, o alguno más precipitado que yo puede reprobarlo de manera más enérgica -y se puso de pie y caminó por un extremo del salón, debatiéndose con la ira y la antipatía. Villon llenó subrepticiamente su copa y se sentó en una posición más cómoda, cruzando las piernas y apoyando la cabeza en una mano y el codo contra el respaldo de la silla. Ahora estaba bien comido y no tenía frío; y de ningún modo estaba asustado de su anfitrión después de estimarlo tan acertadamente como era posible entre dos caracteres tan diferentes. Ya había transcurrido buena parte de la noche, y de manera muy cómoda, después de todo; y se sentía moralmente seguro de que podría partir sin problemas por la mañana. -Dígame una cosa -dijo el anciano, deteniéndose en su paseo-. ¿Es usted realmente un ladrón? -Reclamo los sagrados derechos de la hospitalidad -replicó el poeta-. Mi señor, lo soy. -Usted es muy joven -agregó el caballero. -Nunca hubiese llegado a esta edad -dijo Villon, mostrando los dedos-, si no me hubiese ayudado con estos diez talentos. Ellos han sido mi madre y mi padre. -Aún puede arrepentirse y cambiar. -Me arrepiento todos los días -replicó el poeta-. Hay poca gente tan dada al arrepentimiento como el pobre François. En cuanto al cambio, que alguien cambie mis circunstancias. Un hombre debe seguir comiendo, aunque solo sea para que pueda continuar arrepintiéndose. -El cambio debe comenzar en el corazón -dijo solemnemente el anciano. -Mi estimado señor -dijo Villon-, ¿realmente imagina que robo por placer? Odio robar, como cualquier .otro tipo de trabajo o de peligro. Me castañetean los .dientes cuando veo la horca. Pero debo comer, debo beber, debo integrar una sociedad de alguna clase. ¡Qué demonios! El hombre no es un animal solitario... Cui deus faemínam tradit. Hágame panetero del rey. ..hágame abad de St. Denis; hágame alcalde de Patatrac; y entonces cambiaré de verdad. Pero mientras me deje como el pobre hombre de letras François Villon, sin una moneda, bien, por supuesto que sigo siendo el mismo. -La gracia de Dios es omnipotente. -Sería un hereje si lo cuestionara -dijo François-. Lo ha hecho a usted señor de Brisetout y alcalde de Patatrac; a mí no me ha dado más que una mente rápida bajo el sombrero y estos diez dedos en las manos. ¿Puedo servirme vino? Se lo agradezco respetuosamente. Por la gracia de Dios, usted tiene una bodega superior. El señor de Brisetout caminaba de un lado para el otro con las manos a la espalda. Tal vez no hubiera logrado aún tranquilizar su mente acerca del paralelo entre ladrones y soldados; tal vez Villon lo hubiera interesado por alguna hebra de simpatía, tal vez su mente estuviera simplemente confundida por un razonamiento tan poco familiar; pero fuera cual fuese la causa, de algún modo deseaba convertir al joven a un modo mejor de pensamiento, y no podía decidirse a mandarlo de nuevo a la calle. -Hay algo más que puedo entender en esto -dijo al fin-.Su boca está llena de sutilezas, y el diablo lo ha guiado mal por mucho tiempo; pero el diablo es sólo un espíritu muy débil ante la verdad de Dios, y todas sus sutilezas se desvanecen ante una palabra de verdadero honor, como la obscuridad con la mañana. Escúcheme una vez más. Aprendí hace mucho que un caballero debe vivir caballerosamente y en el amor de Dios, del rey y de su dama; y si bien he presenciado muchas cosas extrañas, de todos modos me he esforzado por ordenar mi vida según esa regla. Eso no solo está escrito en todas las historias nobles, sino en el corazón de cada hombre, si él se ocupa de leerlo. Usted habla de comida y vino, y sé muy bien que el hambre es una prueba difícil de soportar; pero no habla de otras necesidades; no dice nada del honor, de la fe a Dios y a los otros hombres, de la cortesía, del amor sin reproche. Puede ser que yo no sea muy inteligente... y sin embargo me parece que lo soy... pero usted me impresiona como alguien que ha errado el camino y cometido un gran error en la vida. Se ocupa de las pequeñas necesidades y se ha olvidado por completo de las grandes y reales, como un hombre que se ocupe de atender un dolor de muelas el día del juicio final. Porque tales cosas como el honor, el amor y la fe son no sólo más nobles que la comida y la bebida, sino que en verdad creo que las deseamos más, y sufrimos en forma más aguda su ausencia. Le hablo de la manera en que creo que me podrá entender más fácilmente. Mientras se ocupa de llenarse el estómago, ¿no está usted desatendiendo otro apetito de su corazón, que estropea el placer de su vida y lo tiene continuamente infeliz? Villon estaba sensiblemente irritado con ese extenso sermón. -¡Usted cree que no tengo sentido del honor! -exclamó-. ¡Soy bastante pobre, sabe Dios! Es duro ver a la gente rica con sus guantes cuando uno se está soplando las manos. Un estómago vacío es cosa amarga, aunque usted hable tan ligeramente del asunto Tal vez, si lo hubiera sentido vacío tantas veces como yo, cambiaría de tono. De todos modos, soy un ladrón... sépalo... pero no soy un demonio del infierno, que Dios me mate si miento. Me gustaría que sepa que tengo un honor propio, tan bueno como el suyo, aunque no parloteo de él todo el día, como si fuera un milagro de Dios poseerlo. A mí me parece muy natural; lo mantengo en su caja hasta que hace falta. Ahora vea, ¿cuánto tiempo he estado en esta habitación con usted? ¿No me dijo que estaba solo en la casa? ¡Mire su vajilla de oro! Usted es fuerte, si quiere, pero es anciano y está desarmado, y yo tengo mi cuchillo. ¿Qué necesitaba yo más que una sacudida del codo y aquí hubiera estado usted con el acero frío en las tripas, y allá hubiera estado yo, andando por las calles con un brazada de copas de oro! ¿Supone que no tuve inteligencia para ver eso? Y desprecié esa acción. Ahí están sus malditas copas, tan seguras como en una iglesia; ahí está usted, con el corazón que late como si fuera nuevo; y aquí estoy yo, dispuesto a salir tan pobre como entré, ¡con mi única moneda que usted me echó en cara! ¡Y usted piensa que no tengo sentido del honor... Dios me mate si miento! El anciano extendió el brazo derecho. -Le diré qué es usted -dijo-. Es un bribón, señor, un pillo vagabundo de corazón negro. He pasado una hora con usted. ¡Oh, créame, me siento desgraciado! y usted ha comido y bebido en mi mesa. Pero ahora me irrita su presencia; el día ha llegado, y el pájaro nocturno debería marcharse a su lugar. ¿Quiere caminar adelante, o atrás? -Como usted prefiera -replicó el poeta, poniéndose de pie-. Creo que usted es estrictamente honorable -vació pensativamente su copa-. Me gustaría poder agregar que es inteligente -agregó, golpeándose en la cabeza con los nudillos-. ¡Vejez, vejez! Cerebro endurecido y reumático. El anciano lo precedió por una cuestión de dignidad; Villon lo siguió, silbando, con los pulgares metidos en el cinto. -Que Dios se compadezca de usted -dijo el señor de Brisetout en la puerta. -Adiós, papá -replicó Villon con un bostezo-. Muchas gracias por el cordero frío. La puerta se cerró a sus espaldas. El amanecer se advertía sobre los techos blancos. Una mañana helada y desapacible recibía al día. Villon se detuvo y se estiró gozosamente en el medio de la calle. "Un anciano muy aburrido", pensó. "No sé cuánto pueden valer sus copas". Si llegaste hasta acá! Fabuloso!!!! Gracias por pasar!

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Tim Burton prólogo por Johnny Deep
Tim Burton prólogo por Johnny Deep
ArteporAnónimo6/29/2010

Fuente: Revista "El Amante" Año4, N°39, Mayo de 1995, Traducción: Flavia de la Fuente y Quintín. Fuente de la revista: Burton on Burton, compilado por Mark Salisbury, Faber and Faber, Londres-Boston, 1995. En un dossier que habla de Tim Burton y Jonny Deep, vino como anillo al dedo traducir el prólogo que firma Johnny Deep del libro sobre Tim Burton que acaba de aparecer en Estados Unidos. Esta verdadera declaración de amor sirve como excelente introducción al mundo burtoniano y usa todos los adjetivos sobre Burton que los pudorosos redactores no nos animamos a emplear. En el verano de 1989 yo estaba en Vancouver haciendo una serie de televisión. Era una situación muy difícil: obligado por un contrato a hacer un trabajo rutinario que para mí bordeaba el fascismo (policías en la escuela...¡Dios mío!). Mi destino estaba en algún lugar entre Chips y Joanie Loves Chaaci. Tenía un número limitado de alternativas: 1) resistir hasta el final con el menor desgaste personal posible, 2) hacerme echar lo más rápido posible con un poco más de desgaste y 3) estaba descartado a partir de un sólido consejo de mi abogado. En cuanto a la 2), lo intenté pero no mordieron el anzuelo. Finalmente, opté por la 1): terminar lo mejor que pudiera. El desgaste mínimo se transformó pronto en autodestrucción potencial. No me sentía bien conmigo mismo ni con esta prisión autoinducida e incontrolable que un ex agente me había prescripto como remedio contra el desempleo. Estaba atascado entre una publicidad y otra. Balbuceando incoherentemente algunas palabras del guión que no lograba leer (y, por lo tanto, ignorando qué veneno podrían contener). Aturdido, perdido, empujado hacia las entrañas de América disfrazado de joven republicano. Chico de la tele, ídolo juvenil, objeto sexual juvenil. Era un pedestal, un póster, una pose, una patente, un plástico. Clavado a una caja de cereales con ruedas, corriendo a 200 millas por hora hacia un choque irremediable con lo objetos que anunciaba. El muchacho de la novedad, el muchacho de la corporación. Arruinado, desplumado y sin escape de esta pesadilla. Y entonces, recibí un guión de mi nuevo agente, un envió de Dios. Era la historia de un muchacho que tenía tijeras por manos -un inocente marginal de los suburbios-. Lo leí inmediatamente y lloré como un recién nacido. Asombrado de que alguien fuera tan brillante como para concebir y escribir esta historia, lo volví a leer. Estaba tan conmovido por él que grandes olas de imágenes inundaron mi cerebro: los perros que tuve de chico, el sentimiento de ser raro y estúpido al crecer, el amor incondicional que sólo los chicos y los perros están suficientemente evolucionados como para tener.. Me sentía tan ligado a la historia que quedé completamente obsesionado. Leí todos los libros infantiles, cuentos de hadas, tratados de psicología infantil, la Anatomía de Gray, cualquier cosa, todas las cosas... y entonces, la realidad se interpuso. Yo era el chico de la tele. Ningún director en su sano juicio me contrataría para este personaje. No había hecho nada profesionalemente para demostrar que podía interpretar ese papel. ¿Cómo podía convencer al dierctor de que yo era Edward, que lo conocía del derecho y del revés? Me parecía imposibel. Se arregló una entrevista. Yo debía ver al director, Tim Burton. Me preparé mirando sus otras películas: Beetlejuice, Batman, La gran aventura de Pee Wee. Dado vuelta por la obvia y talentosa magia que el tipo poseía, estaba aun más seguro de que no me vería para el papel. Me daba verguenza creerme Edward. Después de muchos arrugues frente a mi agente (gracias, Tracy), ella me obligó a asistir. http://www.babble.com/CS/blogs/famecrawler/2007/11/23-End/johnny-depp-shop-london-sweeny-todd-xmas-burton.jpg Era un tipo pálido, de aspecto frágil, de ojos tristes, con un pelo en mucho peor estado que el que podría haber dejado la lucha con la almohada de la noche anterior. Un peine con piernas hubiera huido mucho más rápido que Jesse Owens al ver las crenchas de este tipo. Un bosque hacia el Este, cuatro arbustos al Oeste, un remolino y el resto de este perdido caos entre el Norte y el Sur. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue decirle: "¿Por qué no dormís un poco?", pero por supuesto no lo hice. Y luego, me pegó como una manzana de dos toneladas en el medio de la frente. Las manos, la manera en que las movía en el aire sin control, golpeteando nerviosamente la mesa, su hablar afectado (un rasgo que ambos compartíamos), los ojos ferozmente abiertos y desorbitados, curiosos, ojos que habían visto mucho pero aún devoraban todo. Este lunático hipersensible es Eduardo Manos de Tijeras. http://www.accesshollywood.com/content/images/61/originals/61620_video-189396-johnny-depp-and-tim-burton-turning-two-decades-into-100-years.jpg Después de compartir tres o cuatro jarras de café, atropellándonos sobre las frases sin terminar del otro,pero milagrosamente entendiéndonos, terminamos nuestro encuentro con una apretón de manos y un "gusto en conocerte". Me fui atiborrado de cafeína masticando una cucharita de plástico como un perro rabioso. Me sentía todavía peor que antes debido a la conexión honesta que tuvimos durante la entrevista. Los dos entendíamos la belleza perversa de un aparato para ordeñar vacas, la fascinación por las uvas de plástico, las complejidades y el poder que uno puede encontrar en una pintura aterciopelada de Elvis, viendo más allá de la novedad, el profundo respeto por "aquellos que no son otros". Estaba seguro de que podía trabajar con él y de que si me daban la oportunidad podía encarnar su visión artística de Manos de Tijeras. Pero mis chances eran escasas, si las tenía. Gente mucho más conocida que yo no sólo estaba siendo considerada para el papel sino que estaban luchando, batallando,pateando, llorando y rogando para obtenerlo. Un sólo director había arriesgado su pellejo por mí y era John Waters, un gran director marginal, un hombre por el que Tim y yo teníamos gran respeto y admiración. John se había arriesgado a cambiar mi imagen en Cry Baby. Pero, ¿vería Tim en en mí algo que lo hiciera aceptar el riesgo? Así lo deseaba. Esperé semanas sin ninguna señal esperanzadora. De todos modos, seguía ensayando el papel. No era solamente algo que quería hacer era algo que tenía ganas de hacer. No por ambición, codicia, carrera o taquilla sino porque la historia se había instalado en el medio de mi corazón y se negaba a ser desalojada. ¿Qué podía hacer? En el momento en que me estaba resignando a ser el chico de la tele para siempre, sonó el teléfono. "Hola", atendí. "Johnny... sos Eduardo Manos de Tijeras", dijo una voz. "¿Qué", salió de mi boca. "Sos Eduardo Manos de Tijeras" Colgué el teléfono y murmuré nuevamente las palabras. Y luego se las murmuré a todos los que se me cruzaron en el camino. No lo podía creer. Él estaba dispuesto a arriesgar todo conmigo en el papel. Oponiéndose a los deseos del estudio y a los deseos de una gran estrella que aseguraba una recaudación, me eligió a mí. Me volví inmediatamente religioso, seguro de que había habido una intervención divina. Este papel no era para mí un paso en mí carrera. Era la libertad. Libertad para crear, experimentar, aprender y exorcizar algo en mí. Rescatado del mundo de los productos masivos por este joven, extraño y brillante que se había pasado la juventud dibujando figuras extrañas, bailando alrededor del tazón de sopa de Burbank, sintiéndose raro el también (me enteraría más tarde). Me sentía Nelson Mandela. Resucitado de mi cansada estadía en Hollywierd y de la imposibilidad de conseguir lo que realmente necesitaba. En resumen, le debo la mayor parte de mi éxito a la suerte de tener este extraño y electrizado encuentro con Tim. Porque sino fuera por él, creo que hubiera terminado eligiendo la alternativa 3) y hubiera abandonado esa maldita serie mientras todavía me quedaba un poco de integridad. Y también creo que, como Tim creyó en mí, Hollywoood me abrió sus puertas como en un juego de "Sigan al líder". Desdes entonces he trabajado nuevamente con Tim en Ed Wood. Me comentó en el bar del Formosa Café en Hollywood. A los 10 minutos me había comprometido a hacerla. Para mí, casi no importa lo que Tim quiera filmar: yo lo haré, estaré allí. Porque confío en él: en su visión, en su gusto, en su sentido del humor, en su corazón y en su cerebro. No se puede etiquetar lo que hace. No se lo puede llamar magia porque eso sugerería alguna clase de truco. Y no se lo puede llamar habilidad porque indicaría que es algo aprendido. Lo que tiene Tim es un don muy especial que no se ve todos los días. No es suficiente llamarlo cineasta. La palabra "genio" es más precisa: no es solo cine, es también dibujos, fotografías, pensamiento, comprensión e ideas. Cuando me pidieron que escribiera el prólogo de este libro, elegí contarlo desde la perspectiva que tenía en el momento en que me rescató: un perdedor, un marginal, otro pedazo de carne descartable de Hollywood. Es igualmente difícil escribir sobre alguien a quien uno respeta y quiere y con el que uno tiene un nivel de amistad tan alto. Es igualmente difícil explicar la relación entre el actor y el director. Sólo puedo decir que para mí, Tim sólo necesita decir unas pocas palabras inconexas, sacudir la cabeza, ponerse bizco o mirarme de cierta manera para que yo sepa exactamente lo que tengo que hacer en una escena. Y siempre hice lo mejor que pude para entregarle lo que él quería. Por lo tanto, para decir lo que siento de Tim, tengo que hacerlo en un papel, porque si se lo dijera en la cara aullaría como fantasma y me daría un golpe en el ojo. Es un artista, un genio, un chiflado y un amigo insano, brillante, valiente, histérico, leal, inconformista y honesto. Tengo una tremenda deuda con él y lo respeto más de lo que puedo expresar. EL es él. Y eso es todo. Y es también, sin duda, el mejor imitador de Sammy Davis Jr. que hay en el planeta. Nunca vi a nadie tan obviamente fuera de lugar que encajara tan bien. Es su manera. Johnny Deep Nueva York Septiembre de 1994. Que bueno volver a leer este hermoso prólogo y que bueno es compartirlo !!!!!! Espero algún comentario. PD Luego subiré Burton por Burton, sólo algunas palabras de él sobre él La fuente está arriba!!

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