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Usuario (El Salvador)
Capitulo 1 LA MUERTE Durante el curso de la existencia, diferentes tipos de energías fluyen por el organismo humano. Cada tipo de energía, tiene su propio sistema de acción. Cada tipo de energía se manifiesta a su tiempo. A los cuatro meses y medio de concepción, se manifiesta la fuerza motriz y muscular; esto va relacionado con el nacimiento de la función respiratoria y pulmonar. A los diez meses y medio, el crecimiento con todos sus maravillosos metabolismos y los tejidos conjuntivos. Entre los dos los tres años, del niño, se cierra la fontanela frontal de los niños recién nacidos, quedando de hecho el sistema cerebro-espinal, perfectamente formado. Durante los siete primeros años, se forma la personalidad humana, a los 14 años aparece la energía personal y fluyendo avasalladoramente por el sistema neuro simpático, a los 35 años, aparece el sexo en su forma trascendental de emoción creadora. Es al llegar a esta edad, cuando podemos fabricar eso que se llama ALMA. El hombre normal no tiene ALMA, mejor dicho todavía NO es hombre, Ni tiene ALMA. El animal intelectual falsamente llamado hombre normal, es una máquina controlada por la Legión del YO. Este es pluralizado. Debo leer un libro, dice la función intelectual. Me voy a una partida de foot-ball, dice la función motriz, tengo hambre, no iré a ninguna parte declara la digestión, prefiero ir a donde una mujer declara el YO pasional, etc., etc. Todos estos YOES riñen entre sí. El YO que hoy jura fidelidad a la Gnosis es desplazado por otro que odia la Gnosis. El YO que hoy adora a una mujer, es desplazado después por otro que la aborrece. Sólo fabricando ALMA establecemos un principio permanente de conciencia dentro de nosotros mismos. Aquel que tiene ALMA vive consciente después de la muerte. EL ALMA puede ser creada con la acumulación de energías más sutiles que el organismo produce y su cristalización a través de supremos esfuerzos, para hacerse autoconsciente en forma total y definitiva. Desgraciadamente el animal intelectual llamado hombre, gasta torpemente estas energías en apetencias, temores, ira, odio, envidias, pasiones, celos etc. Es urgente crear la voluntad consciente, es indispensable someter todos nuestros pensamientos y actos a el JUICIO INTERNO. Sólo así podemos crear eso que se llama ALMA. Necesitamos AUTO-CONOCERNOS profundamente para crear ALMA. EL RAYO DE LA MUERTE El Rayo de la Muerte, reduce al llamado hombre, a una simple quinta esencia molecular. Así como una tonelada de flores puede reducirse a una simple gota de perfume esencial. La energía de la muerte, por ser tan fuerte, destruye totalmente el organismo humano. Es una corriente de tan altísimo, voltaje, que inevitablemente destruye el organismo cuando llega a circular por éste. Así como un rayo puede despedazar un árbol así también el rayo de la muerte, reduce a cenizas, el cuerpo humano. Es el único tipo de energía que el organismo no puede resistir. Este rayo conecta la muerte con la concepción. Los dos extremos se tocan. Cuando la esencia se desprende del viejo cuerpo bajo el impacto terrible del rayo de la muerte, se produce una tensión eléctrica tremenda a una nota clave, cuyo resultado axiomático es el movimiento y combinación de los GENES determinantes del futuro cuerpo físico. Así es como los sutiles constituyentes del huevo fecundo se acomodan en disposición correspondiente, teniendo como base la tensión eléctrica y la nota clave de le muerte. LO QUE CONTINUA Dos cosas van al sepulcro. La primera es el cuerpo físico, la segunda, es la personalidad humana. Esta última como ya dijimos, se forma durante los primeros siete años de la infancia y se robustece con las experiencias. A veces la personalidad deambula por el cementerio, otras, sale de su sepulcro, cuando sus dolientes la visitan y le llevan flores. Pero a poco la personalidad se va desintegrando. La personalidad es energética y atómica. La personalidad es perecedera. NO existe ningún mañana para la personalidad del difunto ella es mortal. La personalidad no se reencarna. La personalidad es hija de su tiempo y muere en su tiempo. Aquella que continúa es la Esencia es decir, el FANTASMA DEL MUERTO. Dentro de dicho fantasma, se desenvuelven el EGO REENCARNANTE el Y0, el MI MISMO. Este último es legión de Diablos que continúan Es falso dividirnos entre dos YOES, uno de tipo inferior y otro de tipo superior. El YO es LEGIÓN DE DIABLOS, que se desarrollan normalmente dentro de nosotros mismos eso es todo. Mucho se habla en la literatura ocultista de un YO SUPERIOR, de un YO DIVINO, pero resulta que ese tal YO SUPERIOR no es tal Y0. LA SEIDAD DIVINA trasciende todo YOISMO. Aquello que no tiene nombre profano es el SER, el ETERNO. La ESENCIA es molecular, la esencia, el fantasma del muerto, vive normalmente en el mundo molecular así pues, al morir salimos del mundo celular y entramos en el mundo molecular, en el mundo molecular, usamos un cuerpo molecular. El libro tibetano de los muertos dice textualmente lo siguiente: “Oh! noble por nacimiento. . .tu cuerpo presente, siendo un cuerpo de deseo... no es un cuerpo de materia grosera, así que ahora tú tienes el poder de atravesar cualquier masa de rocas, colinas, peñascos, tierra, casas y el Monte Meru mismo, sin encontrar obstáculo... estás ahora provisto del poder de las acciones milagrosas, que, empero, no es fruto de ningún Samadhí, sino del poder que viene a ti naturalmente.. tú puedes instantáneamente llegar a cualquier lugar que desees; tienes el poder de llenar allí en el tiempo que un hombre tardaría en abrir o cerrar la mano. Estos varios poderes de ilusiones y de cambio de forma no los deseéis, no lo deseéis”. EL CUERPO VITAL En el organismo humano existe un cuerpo Termoeléctrico Magnético. Este es el cuerpo vital. Dicho cuerpo es el asiento de la vida orgánica. Ningún organismo podría vivir sin el cuerpo vital. Cada átomo del cuerpo vital, penetra dentro de cada átomo del cuerpo físico, para hacerlo vibrar intensamente. Todos los fenómenos químicos, fisiológicos y biológicos, todo fenómeno de percepción, todo proceso metabólico, toda acción de las calorías, etc., tienen su base en el cuerpo vital. Este cuerpo es realmente la sección superior del cuerpo físico, el cuerpo TRIDIMENSIONAL. En el último instante de la vida, dicho cuerpo se escapa del organismo físico. El cuerpo vital no entra al sepulcro. EL cuerpo vital flota cerca del sepulcro y se va desintegrando lentamente conforme el cadáver se va desintegrando. Al sepulcro solo entran el cadáver y la personalidad del fallecido. El cuerpo vital, tiene más realidad que el cuerpo físico. Sabemos muy bien que cada siete años cambia totalmente el cuerpo físico y no queda ni un solo átomo antiguo en dicho cuerpo. Empero, el cuerpo vital no cambia. En dicho cuerpo están contenidos todos los átomos de la niñez, adolescencia, juventud, madurez, vejez y decrepitud. El cuerpo físico pertenece al mundo de tres dimensiones. EL cuerpo vital es cuerpo de la cuarta dimensión. LA QUINTA DIMENSIÓN Los fantasmas de los fallecidos viven en la quinta dimensión, esta es la ETERNIDAD. Largo, ancho y alto forman las tres dimensiones del mundo celular. El tiempo es la cuarta dimensión; la eternidad la quinta dimensión y aquello que está más allá de la eternidad y del tiempo: Corresponde a la sexta dimensión. Realmente la liberación comienza en la sexta dimensión, el mundo del espíritu divino, es el mundo ELECTRÓNICO, es el mundo de la SEXTA DIMENSIÓN. Todo aquel que muere entra en la quinta dimensión. La eternidad se abre para devorar a los fallecidos y luego los expulsa de su seno para regresarlos al mundo del tiempo y de la forma física. Los fallecidos son expulsados de la eternidad porque todavía no poseen el SER. Solo quienes poseen el SER pueden vivir en la eternidad. EL SER es el INTIMO. EL ESPÍRITU. Es necesario trabajar primero con la materia molecular para fabricar alma y luego refinar la energía de esta alma a un grado más alto para fabricar espíritu. Hay que transmutar la materia molecular en electrónica y fisionar el átomo para liberar el fuego sagrado que nos convierte en espíritus divinos capitulo 2 LOS ÁNGELES DE LA MUERTE La filosofía positiva contemporánea se funda en la existencia de la materia (Materialismo) y de la energía. Mucho es lo que se ha discutido sobre la fuerza y materia, pero estas continúan a pesar de todas las especulaciones siendo la X, Y, desconocidas. Los secuaces reaccionarios de la filosofía positiva, viven siempre tratando de definir la una por la otra, es ridículo espantosamente ridículo definir lo desconocido por lo desconocido. La filosofía materialista dice: «Materia es aquello en que en que se lleva a cabo los cambios llamados movimientos; y movimientos son aquellos cambios que se llevan a cabo en la materia». Esta es la identidad de lo desconocido: X = Y, Y = X. Total, ignorancia, círculo vicioso, absurdo. Realmente, nadie ha visto la materia ni la energía. EL ser humano solo percibe fenómenos, cosas, formas, imágenes, etc., nunca hemos visto las substancias de las cosas. La substancia dada, no es precisamente materia, sino madera, cobre, estaño, piedra, etc. , tampoco hemos visto jamás la energía separada del movimiento. Jamás hemos visto la materia separada de las formas y de los objetos: Un puñado de tierra tiene una forma definida; una estatua, tiene una forma definida, el planeta tierra tiene una forma definida, etc., etc. Realmente la llamada Materia solo es un concepto tan abstracto, como la belleza, la bondad, el valor o el trabajo, etc., nadie es capaz de ver la substancia de las cosas en sí misma. Nadie conoce la «COSA EN Sí». Vemos la imagen física de un hombre capitulo 3 LOS TRIBUNALES DEL KARMA El libro tibetano de los muertos dice: «Has estado en un desmayo durante los últimos tres y medio días. Tan pronto como te recobres de este desmayo, tendrás el pensamiento” ‘ -que ha pasado (pues) en ese momento todo el Samsara (Universo fenoménico) estará en revolución. El ingreso a Los mundos electrónicos y molecular en el momento de la muerte, es una prueba tremenda para la conciencia del hombre. El libro Tibetano de los Muertos, asegura que todos los hombres caen en el momento de la muerte, en un desmayo que dura tres días y medio. Realmente no es exacto afirmar que todos los seres pasen a las regiones del paraíso o a los estados de felicidad de tipo celestial después del juicio. Realmente solo pasan a las regiones inefables mencionadas por la teosofía una muy pequeña minoría de seres. El juicio final divide a los desencarnados en tres grupos: lo. Los que se reencarnan inmediatamente; 2do. Los que suben a los estados paradisíacos y celestes y los que reencarnan mucho tiempo después; 3ro. Los que entran al Reino Mineral (infierno). capitulo 4 LOS CUATRO CÍRCULOS Nuestro sistema solar es un cuerpo completo con cuatro círculos completos. La circunferencia de cada uno de los círculos, tiene su respectivo patrón de tiempo. El círculo de La región mineral llamado infierno o Avitchi, etc., Tiene una escala de tiempo que va de 80.000, a 800 y 80 años tiempo terriblemente lento» muy apropiado para todos esos procesos minerales que se realizan dentro de la corteza terrestre en aquel reino llamado infierno o Avitchi. AVITCHI La región infernal del Avitchi, está dentro de las capas minerales de la tierra. El Avitchi, está por debajo de los límites de la percepción sensorial externa. El Avitchi, corresponde a las más densas regiones minerales. El Avitchi no podría ser jamás descubierto con los sentidos físicos porque pertenece a las regiones de la Ultra. El Avitchi tiene siete regiones terriblemente densas. El libro tibetano de los muertos dice: «Al caer ahí, tendrás que sufrir padecimientos insoportables y donde no hay tiempo cierto de escapar». Aquellos que en cada reencarnación se volvieron más y más densos y malvados, terminan por entrar en el reino que les es afín. Este es el reino de las rocas, donde viven los restos fósiles petrificados de los que fueron criaturas vivas. LA REGIÓN CELULAR La reencarnación de la esencia humana, empieza por la concepción. Es maravilloso el trío que inicia nuestra vida: concepción, gestación, nacimiento. Resulta asombroso pensar que el hombre comienza como una célula, sujeto al veloz tiempo de las células y viviendo en el mundo de las células. LA REGIÓN MOLECULAR La leyenda de Zoroastro dice: «todo aquel cuyas buenas obras excedan en tres gramos a su pecado, van al cielo; todo aquel cuyo pecado es mayor, al infierno, en tanto que aquel en el que ambos sean iguales, permanece en el HAMISTIKAN hasta el cuerpo futuro o resurrección”. La región molecular es la región del Paraíso. EL ASTRAL CRISTO es un cuerpo maravilloso. Las personas que poseen ese cuerpo son verdaderamente inmortales, pues jamás pierden la conciencia. El Paraíso por ser molecular penetra y compenetra toda la atmósfera terrestre estando relacionado muy especialmente con la IONOSFERA que se encuentra a sesenta millas por encima de la superficie terrestre. Esa región es especialmente muy pura. El MUNDO ELECTRONICO En esos instantes la fuerza electrónica se desplaza y la fractura vertical a través de todos los planos de conciencia cósmica, abren por un momento los mundos internos a la percepción ordinaria del hombre de la calle común y corriente. Entonces se producen todas las cosas maravillosas que narran los evangelios cuando Jesús expiró en su Cruz. Tiembla la tierra, se abren los sepulcros, resucitan los Santos y todos exclaman: Verdaderamente: Este es el Hijo de Dios.

GUÍA DE LOS MÉDIUMS Y DE LOS EVOCADORES conteniendo la enseñanza especial de los Espíritus sobre la teoría de todos los géneros da manifestaciones, los medios de comunicar con el mundo invisible, el desarrollo de la mediumnidad, las dificultades y los escollos que se pueden encontrar en la práctica del Espiritismo, continuación de EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS por ALLAN KARDEC SEGUNDA PARTE DE LAS MANIFESTACIONES ESPIRITISTAS CAPÍTULO PRIMERO ACCIÓN DE LOS ESPÍRITUS SOBRE LA MATERIA 52. Separada la opinión materialista, como condenada a la vez por la razón y por los hechos, todo se reduce a saber si el alma después de la muerte puede manifestarse a los vivos. La cuestión, reducida de este modo a la más simple expresión, se encuentra singularmente despejada. Se podría preguntar, desde luego, por qué seres inteligentes que en cierto modo viven en nuestro centro, aunque invisibles por su naturaleza, no podrían atestiguar su presencia de una manera cualquiera. La simple razón dice que para esto no hay nada absolutamente imposible, y esto es ya alguna cosa. Esta creencia tiene, por otra parte, el asentimiento de todos los pueblos, porque se la encuentra por todas partes y en todas las épocas; luego una intuición no podría ser tan general, ni sobrevivir a los tiempos sin apoyarse en alguna cosa. Está, además, sancionada por el testimonio de los libros sagrados y de los padres de la Iglesia, y ha sido menester el escepticismo y el materialismo de nuestro siglo para relegarla entre las ideas supersticiosas; si estamos en el error, estas autoridades lo están igualmente. Pero esto sólo son consideraciones morales; una causa, sobre todo, ha contribuido a fortificar la duda en una época tan positiva como la nuestra, en que se procura darse cuenta de todo, en que se quiere saber el por qué y el cómo de cada cosa, y consiste en la ignorancia de la naturaleza de los Espíritus y de los medios por los cuales pueden manifestarse. Adquirido este conocimiento, el hecho de las manifestaciones nada tiene de sorprendente y entra en el orden de los hechos naturales. CAPÍTULO III MANIFESTACIONES INTELIGENTES 65. En lo que acabamos de ver, nada revela, seguramente, la intervención de una potencia oculta, y estos efectos podrían perfectamente explicarse por la acción de una corriente magnética o eléctrica, o la de un fluido cualquiera. Tal ha sido en verdad la primera solución dada a estos fenómenos, y que podía con razón, pasar por muy lógica. Hubiera, sin duda, prevalecido si otros hechos no hubiesen venido a demostrar su insuficiencia; estos hechos son las pruebas de inteligencia que ellos han dado; pues como todo efecto inteligente debe tener una causa inteligente, es evidente que aun admitiendo que la electricidad o cualquiera otro fluido juegue en ello algún papel, se mezcla alguna otra causa. ¿Qué causa es esta? ¿Qué inteligencia? Las continuadas observaciones nos lo han hecho conocer. 66. Para que una manifestación sea inteligente, no es necesario que sea elocuente, ni de genio privilegiado o sabio: basta que pruebe un acto libre y voluntario, expresando una intención o respondiendo a un pensamiento. Cuando se ve una veleta agitada por el viento, se tiene la seguridad de que sólo obedece a una impulsión mecánica; pero si se reconoce en sus movimientos señales intencionales, si gira de derecha a izquierda, pronto o con lentitud, obedeciendo a una voluntad, nos veremos obligados a admitir no que la veleta sea inteligente sino que obedece a una inteligencia. Esto mismo sucede respecto de la mesa. 67. Hemos visto moverse la mesa, levantarse y dar golpes bajo la influencia de uno o muchos médiums. El primer efecto inteligente que se notó fue el ver que estos movimientos obedecían a un mandato y, sin mudar de sitio, la mesa se levantaba alternativamente sobre el pie designado; después, volviendo a caer, daba un número determinado de golpes, respondiendo a una pregunta. Otras veces la mesa, sin el contacto de nadie, se paseaba sola por la habitación, yendo de derecha a izquierda, adelante o atrás, ejecutando diversos movimientos según la orden de los asistentes. Es muy evidente que, lejos de toda suposición de fraude, admitimos la completa lealtad de los asistentes, atestiguada por su honradez y su perfecto desinterés. Más tarde hablaremos de las supercherías contra las cuales es prudente estar preparado. 68. Por medio de los golpes, y, sobre todo, por los golpes íntimos que acabamos de hablar, se obtienen efectos aún más inteligentes, como la imitación de los diversos redobles del tambor, fuegos de fila o pelotón, cañonazos, como en un simulacro de guerra, el rechino de la sierra, los golpes del martillo, la cadencia de diferentes melodías, etc. Esto fue, como se comprende, un vasto campo abierto a la explotación. Se dijo que, puesto que allí había una inteligencia oculta, podía responder a las preguntas, y respondió, en efecto, por un "sí" o por un "no", mediante un número de golpes de convención. Estas respuestas fueron muy insignificantes; así es que se tuvo la idea de hacer que se designaran las letras del alfabeto, y componer de este modo palabras y frases. 69. Estos hechos, repetidos a voluntad por millares de personas y en todos los países, no podían dejar duda sobre la naturaleza inteligente de las manifestaciones. Entonces fue cuando surgió un nuevo sistema, según el cual esta inteligencia debía ser la del médium, la del interrogador o la de los mismos asistentes. La dificultad estaba en explicar cómo esta inteligencia podía reflejarse en la mesa e interpretarse por los golpes; una vez constatado que los golpes, no los daba el médium, lo serían por el pensamiento; pero, el pensamiento dando golpes, era un fenómeno aún más prodigioso que todos aquellos que se habían visto. La experiencia no tardó en demostrar lo inadmisible de esta opinión. En efecto, las respuestas se encontraban muy a menudo diametralmente opuestas con el pensamiento de los asistentes, fuera del alcance intelectual del médium, y aun en idiomas que no conocía, o relatando hechos ignorados de todos. Estos ejemplos son tan numerosos, que es casi imposible que el que se haya ocupado algo de comunicaciones espiritistas no lo haya visto diferentes veces. Sólo citaremos uno que se nos ha referido por un testigo ocular. 74. Las respuestas siguientes se nos dieron por el Espíritu de San Luis; después se han confirmado por muchos otros. 1. ¿El fluido universal es una emanación de la divinidad? "No." 2. ¿Es una creación de la divinidad? "Todo es creado excepto Dios." 3.¿El fluido universal es al mismo tiempo el elemento universal? "Sí, es el principio elemental de todas las cosas." 4. ¿Tiene alguna relación con el fluido eléctrico del cual conocemos los efectos? "Es su elemento." 5. ¿Cuál es el estado en que el fluido universal se presenta a nosotros en su más grande simplicidad? "Para encontrarlo en su simplicidad absoluta sería preciso remontarse hasta los Espíritus puros; en vuestro mundo está siempre más o menos modificado para formar la materia compacta que os rodea; sin embargo podéis decir que el estado que se acerca más a esta simplicidad, es el del fluido que vosotros llamáis 'fluido magnético animal'." 6. Se ha dicho que el fluido universal es la fuente de la vida; ¿es el mismo tiempo la fuente de la inteligencia? "No; este fluido sólo anima la materia." 7. Puesto que es este fluido el que compone el periespíritu, parece que está en un estado de condensación ¿qué le acerca, hasta cierto punto, a la materia propiamente dicha? "Hasta cierto punto, como vosotros lo decís, porque no tiene todas sus propiedades; es más o menos condensado según los mundos." 8. ¿Cómo un Espíritu puede operar el movimiento de un cuerpo sólido? "Combina una parte de fluido universal con el fluido que despide el médium propio a este efecto." 9. ¿Los Espíritus levantan la mesa con ayuda de sus miembros solidificados de cierto modo? "Esta respuesta no conducirá todavía a lo que deseáis. Cuando una mesa se mueve balo vuestras manos, el Espíritu evocado va a tomar en el fluido universal de qué animarla de una vida ficticia. La mesa preparada de este modo el Espíritu la atrae y la mueve balo la influencia de su propio fluido desprendido por su voluntad. Cuando la mesa que quiere poner en movimiento es demasiado pesada para él, llama en su ayuda a los Espíritus que se encuentran en las mismas condiciones que él. En razón de su naturaleza etérea, el Espíritu propiamente dicho no puede obrar sobre la materia grosera sin intermediario, esto es, sin el lazo que le une a la materia; este lazo, que constituye lo que vosotros llamáis el periespíritu, os da la llave de todos los fenómenos espiritistas materiales. Creo haberme explicado bastan te claro para hacerme comprender." Observación. - Llamamos la atención sobre esta primera frase: "Esta respuesta no conducirá todavía a lo que deseáis." El Espíritu había comprendido perfectamente que todas las preguntas precedentes no se hacían sino para llegar a ésta; e hizo alusión a nuestro pensamiento que esperaba en efecto, otra respuesta, esa es la confirmación de nuestra idea sobre la manera con que el Espíritu hace mover las mesas. 10. Los Espíritus que él llama en su ayuda, ¿le son inferiores? ¿están bajo sus órdenes? "Iguales casi siempre; muchas veces vienen por sí mismos." 11. ¿Todos los Espíritus son aptos para producir los fenómenos de este género? "Los Espíritus que producen esta clase de efectos son siempre Espíritus inferiores que no están aún enteramente desprendidos de toda influencia material." 12. Nosotros comprendemos que los Espíritus superiores no se ocupen de cosas inferiores a su esfera; pero preguntamos si en razón de estar más desmaterializados, tendrían la potencia de hacerlo, si lo quisieran hacer. "Tienen la fuerza moral, como los otros tienen la fuerza física; cuando tienen necesidad de ésta fuerza, se sirven de los que la poseen. ¿No se os ha dicho que se sirven de Espíritus inferiores, como lo hacéis vosotros con los cargadores"? Observación. Se ha dicho que la densidad del periespíritu si puede expresarse así, varía según el estado de los mundos, parece que varía también, del mismo modo según los individuos. En los Espíritus avanzados "moralmente", es más sutil y se acerca al de los Espíritus elevados: en los Espíritus inferiores al contrario, se aproxima a la materia, y es la que hace que estos Espíritus de baja clase, conserven tan largo tiempo las ilusiones de la vida terrestre; piensan y obran como si aún estuvieran vivos; tienen los mismos deseos, y se podría casi decir, la misma sensualidad. Esta grosería del periespíritu dándole más "afinidad" con la materia hace a los Espíritus inferiores más propios para las manifestaciones físicas. Por la misma razón un hombre de mundo acostumbrado a los trabajos de la inteligencia, cuyo cuerpo es débil y delicado, no puede levantar un bulto pesado como un mozo de cordel. La materia en él es de cierto modo menos compacta, los órganos menos resistentes; tiene menos fluido nervicio. El periespíritu siendo al Espíritu lo que el cuerpo es al hombre, y su densidad estando en razón de la inferioridad del Espíritu, reemplaza en él la fuerza muscular, esto es, le da sobre los fluidos necesarios para las manifestaciones, una potencia mayor que la que podrían tener aquellos cuya naturaleza es más etérea. Si un Espíritu elevado quiere producir tales efectos, hace lo que hacen entre nosotros las gentes delicadas: lo hace hacer por un "Espíritu del oficio." 13. Si nosotros hemos comprendido bien lo que habéis dicho, el principio vital reside en el fluido universal; el Espíritu toma en ese fluido la envoltura semimaterial que constituye su periespíritu, y por medio de este fluido obra sobre la materia inerte. "Sí esto es, que él anima la materia de una especie de vida ficticia: la materia se anima de la vida animal. La mesa que se mueve balo vuestras manos vive, como el animal; obedece por si misma al ser inteligente. No es éste el que la empuja como el hombre hace con un fardo; cuando la mesa se levanta, no es que el Espíritu la levan te a fuerza de brazos es la mesa animada que obedece a la impulsión dada por el Espíritu." 14. ¿Cuál es el papel del médium en este fenómeno? "Lo he dicho: el fluido propio del médium se combina con el fluido universal acumulado por el Espíritu; es menester la unión de estos dos fluidos, esto es, del fluido animalizado con el fluido universal, para dar vida a la mesa. Pero observad bien que esta vida es sólo momentánea; se extingue con la acción, y muchas veces antes del fin de la acción, tan pronto como la cantidad del fluido no es suficiente para animarla." 15. ¿El Espíritu puede obrar sin el concurso de un médium? "Puede obrar sin saberlo el médium; es decir, que muchas personas sirven de auxiliares a los Espíritus para ciertos fenómenos, sin pensar en ello. El Espíritu toma de ellas, como de una fuente, el fluido animalizado que necesita; así es que el concurso de un médium tal como lo entendéis, no es siempre necesario, lo que tiene lugar, sobre todo, en los fenómenos espontáneos." 16. La mesa animada, ¿obra con inteligencia? ¿piensa? "Piensa tanto como el bastón con el cual hacéis un signo inteligente; pero la vitalidad de que está animada le permite obedecer a la impulsión de una inteligencia. Sabed, pues, bien, que la mesa que se mueve no viene a ser 'Espíritu', y que no tiene por sí misma ni pensamiento ni voluntad." Observación. - Muchas veces se sirve de una expresión análoga en el lenguaje usual se dice de una rueda que gira con velocidad que está "animada" de un movimiento rápido. 17. ¿Cuál es la causa preponderante en la producción de este fenómeno: el Espíritu o el fluido? "El Espíritu es la causa; el fluido es el instrumento; las dos cosas son necesarias." 18. ¿Qué papel hace la voluntad del médium en este caso? "Llamar a los Espíritus y secun darles en la impulsión dada al fluido." - ¿La acción de la voluntad es siempre indispensable? "Ayuda a la potencia pero no es siempre necesaria, puesto que el movimiento puede tener lugar contra y a pesar de esta voluntad, y eso es una prueba de que hay una causa independiente del médium." Observación. - El contacto de las manos no es siempre necesario para hacer mover un objeto. Las más de las veces lo es para dar el primer impulso, pero una vez que el objeto está animado, puede obedecer a la voluntad sin el contacto material; esto depende, ya de la potencia del médium, ya de la naturaleza de los Espíritus. El primer contacto ni siquiera es siempre indispensable; tenemos la prueba en los movimientos y mudanzas espontáneas que nadie piensa en provocar. 19. ¿Por qué todo el mundo no puede producir el mismo efecto, y por qué todos los médiums no tienen la misma potencia? "Esto depende del organismo y de la mayor o menor facilidad con la cual la combinación de los fluidos puede operarse después, porque el Espíritu del médium simpatiza más o menos con los Espíritus extraños que encuentran en él la potencia fluídica necesaria. Sucede con esta potencia como con la de los magnetizadores, que es más o menos grande. Bajo este aspecto hay personas que son del todo refractarias; otras en las que la combinación no se opera por un esfuerzo de su voluntad; otras, en fin, entre las cuales tiene lugar tan natural y fácilmente que ni aun se lo conocen, y sirven de instrumento sin saberlo, como ya hemos dicho." (Véase más adelante el capítulo de las manifestaciones espontáneas). Observación. - El magnetismo es sin ninguna duda el principio de estos fenómenos, pero no tal como se entiende generalmente; la prueba es que hay magnetizadores muy poderosos, que no harían mover un velador, y personas que no pueden magnetizar, y también niños, a quienes basta colocar los dedos sobre una pesada mesa para hacerla mover; luego, si la potencia medianímica no está en razón de la potencia magnética, es que hay otra causa. 20. Las personas llamadas eléctricas, ¿pueden ser consideradas como médiums? "Estas personas toman en sí mismas el fluido necesario para producir el fenómeno, y pueden obrar sin el socorro de Espíritus extraños. No son entonces médiums en el sentido que se da a esta palabra; pero puede ser también que un Espíritu les asista y aproveche sus disposiciones naturales." Observación. Será respecto de estas personas como de las de los sonámbulos que pueden obrar con o sin el concurso de un Espíritu extraño, (véase el cap. de los médiums, artículo relativo a los médiums sonámbulos). 21. El Espíritu que obra sobre los cuerpos sólidos para moverlos, ¿está en la sustancia misma de los cuerpos, o bien fuera de esta sustancia? "Lo uno y lo otro; hemos dicho que la materia no es un obstáculo para los Espíritus; penetran por todo; una porción del periespíritu se identifica, por decirlo así con el objeto que penetra." 22. ¿Cómo se arregla el Espíritu para golpear? ¿se sirve de un objeto material? "No, así como no se sirve de sus brazos para levantar la mesa. Bien sabéis que no tiene martillo a su disposición. Su martillo es el fluido combinado puesto en acción por su voluntad para mover o para golpear. Cuando mueve, la luz os trae la vista de sus movimientos; cuando golpea, el aire os trae el sonido." 23. Nosotros concebimos esto cuando golpea sobre un cuerpo duro; pero, ¿cómo puede hacer oír ruido o sonidos articulados en el espacio? "Puesto que obra sobre la materia, puede obrar sobre el aire lo mismo que sobre la mesa. En cuanto a los sonidos articulados puede imitarlos como los demás ruidos." 24. Decís que el Espíritu no se sirve de sus manos para remover la mesa; sin embargo se ha visto en ciertas manifestaciones visuales aparecer manos cuyos dedos se paseaban sobre un teclado, agitaban las teclas y hacían oír sonidos. ¿No parecería que el movimiento de las teclas se producía por la presión de los dedos? ¿Esta presión no es también directa y real, cuando se hace sentir sobre nosotros mismos y cuando estas manos dejan señales sobre la piel? "Vosotros no podéis comprender la naturaleza de los Espíritus y su manera de obrar sino por comparaciones que sólo os dan una idea incompleta, y es un mal el querer asimilar siempre sus procedimientos a los vuestros. Sus procedimientos deben estar en relación con su organismo. ¿No os he dicho que el fluido del periespíritu penetra la materia y se identifica con ella, a la que anima con una vida ficticia? ¡Pues bien! cuando el Espíntu pone los dedos sobre las teclas, los pone realmente y también las mueve; pero no es por la fuerza muscular que comprime la tecla; lo que hace es animarla lo mismo que anima la mesa, y la tecla, obedeciendo a su voluntad, se mueve y toca la cuerda. En esto sucede también una cosa que os será difícil comprender, y es que ciertos Espíritus están tan poco adelantados y de tal modo materializados comparativamente con los Espíritus elevados, que tienen todavía las ilusiones de la vida terrestre y creen obrar como cuando tenían su cuerpo; no se dan más cuenta de la verdadera causa de los efectos que producen, lo mismo que un hombre del campo tampoco comprende la teoría de los sonidos que articula; preguntadles cómo tocan el piano: os dirán que golpean encima con sus dedos, porque creen golpear; el efecto se produce instintivamente en ellos sin que sepan cómo, y, sin embargo, por su voluntad. Lo mismo sucede cuando se hacen oír por palabras." Observación. Resulta de estas explicaciones, que los Espíritus pueden producir todos los efectos que producimos nosotros mismos, pero por medios apropiados a su organismo; ciertas fuerzas que les son propias reemplazan los músculos que nos son necesarios para obrar; de la misma manera que el gesto reemplaza en el mudo, la palabra que le falta. 25. Entre los fenómenos que se citan como prueba de la acción de una potencia oculta, los hay que son evidentemente contrarios a todas las leyes conocidas de la Naturaleza; entonces ¿no parece que debe permitirse la duda? "Es que el hombre está lejos de conocer todas las leyes de la Naturaleza; si las conociese todas sería Espíritu superior. Todos los días, por tanto, da en desmentido a aquellos que, creyendo saberlo todo, pretenden poner límites a la Naturaleza, y por eso no son menos orgullosos. Descorriendo el velo sin cesar de los nuevos misterios, Dios advierte al hombre para que desconfíe de sus propias luces, porque vendrá un día en que 'la ciencia del más sabio será confundida' ¿No tenéis todos los días ejemplos de cuerpos animados de un movimiento capaz de vencer la fuerza de gravitación? La bala lanzada en el aire ¿no vence momentáneamente esta fuerza? Pobres hombres que creéis ser muy sabios, y cuya tonta vanidad es a cada instante derrotada, sabed, pues, que aún sois muy pequeños." 75. Estas explicaciones son claras, categóricas y sin ambigüedad; resalta de ellas este punto capital que el fluido universal, en el cual reside el principio de la vida, es el agente principal de las manifestaciones y recibe su impulsión del Espíritu, ya sea encarnado o errante. Este fluido condensado constituye el periespíritu o envoltura semimaterial del Espíritu. En el estado de encarnación, el penespíritu está unido a la materia del cuerpo; en el estado errante, es libre; cuando el Espíritu está encarnado, la sustancia del periespíritu esta más o menos adherente, si se puede expresar así. Entre ciertas personas hay alguna especie de emanación de este fluido por consecuencia de su organismo, y esto es lo que, propiamente hablando, constituye los médiums de influencias físicas. La emisión del fluido animalizado puede ser más o menos abundante, su combinación más o menos fácil; de ahí los médiums más o menos potentes; tampoco es permanente, y así se explica la intermitencia de esta potencia. 76. Pongamos una comparación. Cuando se tiene la voluntad de obrar materialmente sobre un punto cualquiera colocado a distancia, el pensamiento es el que quiere, pero el pensamiento solo no va a tocar este punto; le es preciso un intermediario que el mismo dirige: un bastón, un proyectil, una corriente de aire, etc. Observad, también, que el pensamiento no obra directamente sobre el bastón, porque si no se le toca no obrará por sí solo. El pensamiento, que no es otro que el Espíritu encarnado en nosotros, está unido al cuerpo por el periespíritu; así, pues, no puede obrar sobre el cuerpo sin el periespíritu, como no puede obrar sobre el bastón sin el cuerpo; obra sobre el periespíritu porque es la sustancia con la cual tiene más afinidad; el periespíritu obra sobre los músculos, los músculos cogen el bastón y el bastón toca el objeto. Cuando el Espíritu no es encarnado, le es preciso un auxiliar extraño; este auxiliar es el fluido con cuya ayuda hace que el objeto sea propio para seguir la impulsión de su voluntad. 77. De este modo, cuando se da movimiento a un objeto levantándolo o lanzándolo al aire, no es el Espíritu quien lo coge, lo empuja o levanta, como nosotros lo haríamos con la mano; él lo "satura", por decirlo así, con su fluido combinado con el del médium, y el objeto, vivificado así momentáneamente, obra como lo haría un ser viviente con la diferencia de que no teniendo voluntad propia, sigue el impulso de la voluntad del Espíritu. Puesto que el fluido vital tomado en cierto modo por el Espíritu, da una vida ficticia y momentánea a los cuerpos inertes, pues el periespíritu no es otra cosa sino este mismo fluido vital, se sigue que cuando el Espíritu está encarnado, él es quien da la vida a su cuerpo por medio de su periespíritu, al que permanece unido tanto como el organismo lo permite; cuando se retira, el cuerpo muere. Ahora, si en lugar de una mesa se hace una estatua de madera, y se obra sobre esta estatua como sobre una mesa, se tendrá una estatua que se moverá, que golpeará, que responderá por sus movimientos y por sus golpes; se tendrá, en una palabra, una estatua momentáneamente animada por una vida artificial; se han llamado mesas parlantes, se podrían llamar estatuas parlantes. ¡Qué luz no no arroja esta teoría sobre una porción de fenómenos hasta ahora sin solución! ¡Qué alegorías y efectos misteriosos no explica! 78. Los incrédulos objetan también que el hecho de la suspensión de las mesas sin punto de apoyo, es imposible porque es contrario a la ley de gravitación. Nosotros les responderemos, desde luego, que su negación no es una prueba; en segundo lugar, que si el hecho existe, por más que fuese contrario a todas las leyes conocidas, probaría una cosa, y es que se apoya sobre una ley desconocida y que los que niegan no pueden tener la pretensión de conocer todas las leyes de la Naturaleza. Acabamos de explicar esta ley, pero esto no es una razón para que sea aceptada por ellos, precisamente, porque se ha dado por Espíritus que han dejado su vestido terrestre, en lugar de serlo por Espíritus que lo tienen todavía y que se sientan en la Academia. De tal suerte que si el Espíritu de Arago vivo hubiese presentado esta ley, la hubiesen aceptado a ojos cerrados; pero presentaba por el Espíritu de Arago muerto, es una utopía; ¿y por qué? porque creen que Arago, siendo muerto, todo ha muerto en él. No tenemos la pretensión de disuadirles: sin embargo, como esta objeción podría embarazar a ciertas personas, vamos a ensayar en contestarla poniéndonos desde su punto de vista, esto es, haciendo abstracción por un instante de la teoría de la animación ficticia. 79. Cuando se hace el vacío bajo la campana de la máquina neumática, esta campana se adhiere con tal fuerza que es imposible levantarla por causa del peso de la columna de aire que pesa sobre ella. Que se haga entrar el aire y la campana se levanta con la mayor facilitad, porque el aire de debajo hace contrapeso con el aire de encima; sin embargo, abandonada a si misma, permanecerá sobre el platillo en virtud de la ley de gravitación. Ahora, que el aire de debajo esté comprimido, que tenga una densidad más grande que el de encima, la campana se levantará a pesar de la gravitación; si la corriente de aire es rápida y violenta, podrá sostenerse en el espacio sin ningún apoyo "visible", lo mismo que se hace con ciertos muñecos que, puestos en un surtidor de agua, dan volteretas. ¿Por qué, pues, el fluido universal, "que es el elemento de toda materia", estando acumulado alrededor de la mesa, no tendría la propiedad de disminuir o aumentar el peso específico relativo, como el aire lo hace con la campana de la máquina neumática, como el gas hidrógeno lo hace con los globos, sin que por esto se deroguen las leyes de la gravitación? ¿Conocéis todas las propiedades y todo el poder de este fluido? No; ¡pues bien! no neguéis un hecho porque no podáis explicarlo. 80. Volvamos a la teoría del movimiento de las mesas. Si por el medio indicado el Espíritu puede levantar una mesa, puede levantar cualquier otra cosa: un sillón por ejemplo. Si puede levantar un sillón, puede también, con una fuerza suficiente, levantar al mismo tiempo una persona sentada en él. He aquí, pues, la explicación de este fenómeno, que ha producido cien veces M. Home, en sí mismo y sobre otras personas; lo ha repetido durante un viaje a Londres, y a fin de probar que los espectadores no eran juguete de una ilusión óptica, hizo en el techo una señal con un lápiz, pasándole por debajo. Se sabe que M. Home es un poderoso médium para los efectos físicos; él era, en este caso, la causa eficiente y el objeto. 81. Acabamos de hablar del aumento posible del peso; en efecto, es un fenómeno que se produce algunas veces y sólo tiene de anómalo la misma resistencia prodigiosa de la campana, bajo la presión de la columna atmosférica. Se ha visto bajo la influencia de ciertos médiums que, objetos bastante ligeros, ofrecían la misma resistencia, y después ceder de repente al menor esfuerzo. En la referida experiencia, la campana no pesa en realidad ni más ni menos por sí misma, pero parece más pesada por efecto de la causa exterior que obra sobre ella; probablemente en esto sucede lo mismo. La mesa tiene siempre el mismo peso intrínseco, porque su masa no ha aumentado, pero una fuerza extraña se opone a su movimiento, y esta causa puede estar en los fluidos ambientes que la penetran, como la que aumenta o disminuye el peso aparente de la campana, esta en el aire. Haced la experiencia de la campana neumática delante de un campesino ignorante, y no comprendiendo que es el aire que no ve él que obra, no será difícil persuadirle de que es el diablo. Puede que se diga que, siendo este fluido imponderable, su acumulación no puede aumentar el peso de un objeto: conformes, pero observad que si nos hemos servido de la palabra "acumulación" es por comparación y no por asimilación absoluta con el aire; este es imponderable, convenido; pero nada lo prueba; su naturaleza íntima no es desconocida, y estamos lejos de conocer todas sus propiedades. Antes que se hubiera experimentado el peso del aire, no se sospechaban los efectos de este mismo peso. La electricidad está también colocada entre los fluidos imponderables; sin embargo, un cuerpo puede ser detenido por una corriente eléctrica y ofrecer una resistencia grande al que quiera levantarlo; es, pues, que se ha vuelto más pesado en apariencia. Porque no se vea lo que le sostiene, sería ilógico decir que no existe. El Espíritu puede, pues, tener palancas que nos son desconocidas; la Naturaleza nos prueba todos los días que su potencia no se detiene en el testimonio de los sentidos. No puede explicarse sino por una causa semejante el fenómeno singular, del que se han visto muchos ejemplos, de una joven débil y delicada, levantando con dos dedos, sin refuerzo y como una pluma, a un hombre fuerte y robusto, con el asiento en que estaba. Lo que prueba una causa extraña a la persona, son las intermitencias de la facuItad. CAPÍTULO V MANIFESTACIONES FÍSICAS ESPONTÁNEAS Ruidos, barahúndas, alborotos y perturbaciones - Objetos lanzados. - Fenómeno de los aportes 82. Los fenómenos, de los cuales acabamos de hablar, son provocados; pero algunas veces son, también, espontáneos, sin que participe para nada la voluntad; todo lo contrario, puesto que a menudo son muy importunos. Lo que excluye, por otra parte, el pensamiento de que puedan ser efecto de la imaginación sobrexcitada por las ideas espiritistas, es que tienen lugar entre personas que no han oído jamás hablar de ellas en el momento que menos lo esperaban. Estos fenómenos, que se podrían llamar Espiritismo práctico natural, son muy importantes, porque no pueden haber sospechas de connivencia; por esto invitamos a las personas que se ocupan de los fenómenos espiritistas a que recojan todos los hechos de este género que viniesen a su conocimiento, y sobre todo a hacer constatar con cuidado su realidad por un estudio minucioso de las circunstancias, a fin de asegurarse que uno no es juguete de una ilusión o de una mixtificación. 83. De todas las manifestaciones espiritistas, las más sencillas y las más frecuentes son los ruidos y los golpes; aquí es, sobre todo, donde es preciso temer a la ilusión, porque una porción de causas naturales pueden producirlos: el viento que silba o que agita un objeto, un cuerpo que se mueve por si mismo sin apercibirse, un efecto acústico, un animal oculto, un insecto, etc. y también las bromas de mal gusto de algunas personas. Los ruidos espiritistas tienen, por otra parte, un carácter particular, afectando una intensidad y un timbre muy variados que les distinguen fácilmente, y que no permiten confundirlos con el crujido de la madera, el chisporroteo del fuego o el monótono tic-tac de un péndulo; esto son golpes secos, tan pronto sordos, débiles y ligeros, como claros distintos, algunas veces estrepitosos, que cambian de sitio y se repiten sin tener una regularidad mecánica. De todos los medios de comprobación, el más eficaz, el que no puede dejar duda sobre su origen, es la obediencia a la voluntad. Si los golpes se oyen en el paraje designado, si responden al pensamiento por su número y su intensidad, no se puede desconocer en ellos una causa inteligente; pero la falta de obediencia no es siempre una prueba contraria. 84. Admitamos ahora que por una indagación minuciosa se adquiere la certeza que los ruidos o todos los demás efectos son manifestaciones reales. ¿Es racional el asustarse? Seguramente que no; porque en ningún caso podría haber el menor peligro; las personas a quienes se persuade que es el diablo, son las únicas que se afectan de un modo molesto, como los niños a quienes se hace miedo con las brujas. Es preciso convenir que estas manifestaciones adquieren en ciertas circunstancias proporciones de una persistencia desagradable y es muy natural que se desee desembarazarse de ellas. Con este motivo es necesario que hagamos una explicación. 85. Hemos dicho que las manifestaciones físicas tienen por objeto llamar nuestra atención sobre alguna cosa y convencernos de la presencia de una potencia superior al hombre. Hemos dicho también que los Espíritus elevados no se ocupan de esta clase de manifestaciones; se sirven de los Espíritus inferiores para producirlas, como nosotros nos servimos de los criados para los trabajos groseros, y con el fin que acabamos de indicar. Conseguido el objeto, la manifestación material cesa, porque ya no es necesaria. Uno o dos ejemplos harán que este se comprenda mejor. Hace algunos años, al principio de mis estudios sobre el Espiritismo, estando una tarde ocupado en un trabajo sobre esta materia, oí golpes alrededor de mí durante cuatro horas consecutivas. Era la vez primera que semejante cosa me acontecía, averigüé que no tenía ninguna causa accidental, pero por el momento no pude saber más. En esta época tenía yo ocasión de ver frecuentemente a un excelente médium escribiente. Desde el día siguiente interrogué al Espíritu que se comunicaba por su mediación, sobre la causa de estos golpes. Me contestaron: "Es tu espíritu familiar que quiere hablarte." ¿Qué quería decirme? - Replicó: "Tú mismo puedes preguntárselo porque él está aquí. - Habiendo, pues, interrogado a este Espíritu, se dio a conocer bajo un nombre alegórico (supe después por otros Espíritus que pertenece a un orden muy elevado, y que hizo sobre la Tierra un papel importante); me señaló errores en mí trabajo, indicándome las líneas en que se encontraban; me dio útiles y sabios consejos y añadió que estaría siempre conmigo y vendría a mí llamamiento todas las veces que quisiera preguntarle. En efecto, desde entonces no me ha dejado nunca. Me ha dado diferentes pruebas de gran superioridad, y su intervención "benéfica y eficaz" se me ha manifestado en los asuntos de la vida material, y en lo que concierne a las cosas metafísicas. Pero desde nuestra primera conversación los golpes han cesado. ¿Qué quería, pues? Entrar en comunicación regular conmigo; para esto le era preciso advertirme. Hecha la advertencia, puestos en inteligencia y establecidas las relaciones regulares, los golpes se hicieron inútiles; por lo tanto cesaron. Cuando los soldados están formados ya no se toca diana para despertarlos. Un hecho casi parecido ha acontecido a uno de mis amigos. Desde algún tiempo en su habitación resonaban ruidos diversos que se hacían muy incómodos. Habiéndose presentado la ocasión de preguntar al Espíritu de su padre, por un médium escribiente supo lo que se le quería; hizo lo que le fue recomendado y desde entonces nada más ha oído. Es de notar que las personas que tienen en los Espíritus un medio regular y fácil de comunicación, rara vez tienen manifestaciones de este género, y esto se concibe. 87. Las manifestaciones espontáneas no se limitan siempre a ruidos y golpes; degeneran a veces en verdadera barahúnda yen perturbaciones; los muebles y objetos diversos son derribados; proyectiles de todas clases son lanzados desde fuera; se abren puertas y ventanas; y cerradas por manos invisibles, se ven romperse cristales, lo que no puede tomarse por ilusión. El trastorno es a menudo muy efectivo, pero a veces sólo tiene la apariencia de la realidad. Se oye barahúnda en una pieza inmediata, un ruido de vajilla que cae y se hace pedazos, troncos que ruedan sobre el pavimento; corren a ver lo que hay y se lo encuentran todo tranquilo y en orden; después vuelve a empezar de nuevo la algazara. 88. Las manifestaciones de este género no son ni raras, ni nuevas; hay pocas crónicas locales que no encierren alguna historia de esta clase. Sin duda el miedo ha exagerado muchas veces los hechos, que han debido tomar proporciones extraordinariamente ridículas pasando de boca en boca; con ayuda de la superstición, las casas en que han tenido lugar estos hechos han sido reputadas por moradas de los diablos, y de ahí todos los cuentos maravillosos o terribles de fantasmas. Por otro lado, la bellaquería no ha dejado escapar tan buena ocasión para explotar la credulidad, y a menudo en provecho de intereses personales. Se concibe, por lo demás, la impresión que hechos de este género, aun reducidos a la realidad, pueden causar sobre caracteres débiles y predispuestos por la educación a las ideas supersticiosas. El medio más seguro de prevenir los inconvenientes que pudiesen ocurrir, puesto que no se pueden impedir, es el de hacer conocer la verdad. Las cosas más sencillas vienen a ser espantosas cuando se ignora la causa. Cuando nos familiaricemos con los Espíritus, y aquellos a quienes se manifiestan no crean ya tener una legión de demonios que les pisen los talones, dejarán de tener miedo. Se puede ver en la Revista Espiritista la descripción de muchos hechos auténticos de este género, entre otros la historia del Espíritu golpeador de Bergzabern, cuyas burlas de mala especie duraron más de ocho años: (números.94 de mayo, junio y julio de 1858); la de Dibbelsdorf (agosto de 1858); la del panadero de Grandes-ventes, cerca de Dieppe (marzo de 1860); la de la calle de Noyers, en París (agosto de 1860); la del Espíritu de Castelnaudari, bajo el titulo de "Historia de un condenado" (febrero de 1860); la del fabricante de San Petersburgo (abril de 1860) y muchas otras. 89. Los hechos de esta naturaleza tienen frecuentemente el carácter de una verdadera persecución. Conocemos seis hermanas que habitaban juntas, y que durante muchos años encontraban por la mañana sus ropas dispersadas, ocultas hasta en los techos, desgarradas y cortadas en trozos, a pesar de cuantas precauciones tomaban para encerrarlas bajo llave. Ha ocurrido muchas veces que personas acostadas y "perfectamente despiertas" veían sacudir sus cortinas, arrancar violentamente sus cobertores de la cama y sus almohadas, siendo levantadas sobre sus colchones y aún arrojadas fuera de la cama. Estos hechos son más frecuentes de lo que se cree; pero la mayor parte de las veces los que son víctimas no se atreven a hablar por temor al ridículo. Tenemos conocimiento de ciertos individuos que se han querido curar de lo que consideraban alucinación, sometiéndoles al tratamiento de los enajenados, y se les ha hecho volver realmente locos. La medicina no puede comprender estas cosas, porque no admite en las causas sino el elemento material, de donde resultan equivocaciones a menudo funestas. Algún día la historia contará ciertos tratamientos del siglo diez y nueve, como se cuentan hoy cierto procederes de la Edad Media. Admitimos perfectamente que ciertos hechos son obra de la malicia o de la malevolencia; pero si hechas todas las averiguaciones resulta probado que no son la obra de los hombres, es preciso convenir que son: los unos dirán la obra del diablo; nosotros diremos de los Espíritus. ¿Pero de qué Espíritus? 95. Conversación con el Espíritu perturbador de la calle de "Noyers." 1. Evocación. "¿Qué me queréis que me llamáis? ¿Queréis, acaso, que os apedree? Entonces, se vería un bonito sálvese quien pueda, a pesar de vuestro grave aspecto." 2. Aunque tú nos apedrees no nos asustarías por eso y quisiéramos saber si podrías hacerlo. "Podría muy bien ser que no pudiera; tenéis un guardián que vela mucho por vosotros." 3. En la calle de "Noyers" ¿había una persona que te servía de auxiliar para facilitarte las bromas pesadas que hacías a los habitantes de la casa? "Ciertamente encontré un buen instrumento, y ningún Espíritu docto, sabio y mojigato para impedírmelo; porque soy alegre y me gusta divertirme de cuando en cuando." 4. ¿Qué persona te ha servido de instrumento? "Una moza de servicio." 5. ¿Te servía de auxiliar sin saberlo? "¡Oh! si, pobre muchacha. Ella era la que más se asustaba." 6. ¿Obrabas con un fin hostil? "No tenía ningún fin hostil; pero los hombres que de todo sacan partido, se aprovecharán de esto." 7. ¿Qué entiendes tú por eso? No te comprendemos. "Procuraba divertirme; pero vosotros estudiaréis la cosa y tendréis un hecho más para demostrar que existimos." 8. Tú dices que no tenias ningún fin hostil, y sin embargo has roto todos los cristales de la habitación, de este modo has causado un perjuicio real. "Es un detalle." 9. ¿Dónde te has procurado los objetos que han lanzado? "Son bastante comunes; los he encontrado en el patio, en los jardines vecinos." 10. ¿Los has encontrado todos o has fabricado algunos? (Véase después de cap. VIII). "Nada he creado, nada he compuesto." 11. Si tú no los hubieras encontrado, ¿habrías podido fabricarlos? "Hubiera sido más difícil, pero en rigor, se mezclan las materias y esto hace un todo cualquiera." 12. Ahora dinos cómo los has lanzado. "Ah! eso es más difícil de decir; me he servido de la naturaleza eléctrica de esta muchacha, junto con la mía, menos material; de este modo hemos podido transportar entre los dos estas diversas materias." 13. Yo pienso que querrás darnos algunos indicios sobre tu persona. Dinos, pues, desde luego, si hace mucho tiempo que has muerto. "Hace bastante tiempo; hará como una cincuentena de años." 14. ¿Qué eras tú cuando vivías? "Poca cosa de bueno; yo recogía trapos en este barrio y se me decían algunas veces tonterías porque me gustaba mucho el licor rojo del buen hombre Noé; este es el motivo por que yo quería que todos levantasen el campo." 15. ¿Eres tú mismo el que ha contestado a nuestras preguntas y lo has hecho por tu propia voluntad? "Tengo un instructor." 16. ¿Quién es ese instructor? "Vuestro buen rey Luis." Observación. - Esta pregunta fue motivada por la naturaleza de ciertas respuestas, que parecían superar el alcance de este Espíritu por el fondo de las ideas, y aun por la forma del lenguaje. No tiene nada de admirable que fuese ayudado por un Espíritu más ilustrado, que quiso aprovechar esta ocasión para darnos una instrucción. Este es un hecho muy ordinario; pero la particularidad notable en esta circunstancia, ha sido que la influencia del otro Espíritu se ha hecho sentir sobre la misma escritura; la de las respuestas en que ha habido intervención es más regular y más corrida; la del trapero es angulosa, gruesa, irregular, a menudo poco legible, y tiene otro carácter. 17. ¿Qué haces tú ahora? ¿Te ocupas de tu porvenir? "Todavía no; estoy errante. Se piensa tan poco en mí sobre la Tierra, que nadie ruega por mí; por lo mismo que no estoy ayudado, no trabajo." Observación. - Se verá más tarde cuánto se puede contribuir al adelantamiento y al alivio de los Espíritus inferiores por la oración y los consejos. 18. ¿Cuál era tu nombre cuando vivías? "Juanito" 19. Pues bien, Juanito: nosotros rogaremos por ti. Dinos si nuestra evocación te ha gustado o te ha contrariado. "Antes me ha hecho placer, porque sois buenos muchachos, alegres vivientes, aunque un poco austeros; pero ¡qué importa! me habéis escuchado y estoy contento. Juanito." Fenómenos de los aportes 96. Este fenómeno no difiere de los que acabamos de hablar sino por la intención benévola del Espíritu que es su autor, por la naturaleza de los objetos casi siempre graciosos y por la manera dulce y muchas veces delicada con que son traídos. Consiste en aportar espontáneamente objetos que no existían en el paraje en que se está. Son lo más a menudo flores, algunas veces frutas, cajas de dulces, alhajas, etc. 97. Decimos, desde luego, que este fenómeno es uno de los que más se prestan a la imitación, y que, por consiguiente, es preciso estar en guardia de la superchería. Se sabe hasta dónde puede llegar el arte de la prestidigitación con relación a experiencias de este género, pero sin referir-se a un hombre del oficio se podría fácilmente ser juguete de una maniobra hábil e interesada. La mejor de todas las garantías está en el "carácter", la "honradez notoria" y el "desinterés absoluto" de la persona que obtiene semejantes efectos; en segundo lugar, en el examen atento de todas las circunstancias con las cuales los hechos se producen; en fin, en el conocimiento ilustrado del Espiritismo, que sólo puede hacer descubrir lo que fuera sospechoso. 98. La teoría del fenómeno de los aportes y de las manifestaciones físicas en general, se encuentra resumida de una manera notable en la disertación siguiente por un Espíritu cuyas comunicaciones tienen un carácter incontestable de profundidad y de lógica. Muchas de éstas se encontrarán en la continuación de esta obra. Este Espíritu se ha dado a conocer bajo el nombre de Erasto, discípulo de San Pablo, y como Espíritu protector del médium que le ha servido de intérprete. "Es de todo punto preciso, para obtener fenómenos de este orden, tener consigo médiums que yo llamaré 'sensitivos', es decir, dotados del más alto grado de facultades medianímicas, de expansión y de penetrabilidad; porque el sistema nervioso de estos médiums, fácilmente excitable, les permite, por medio de ciertas vibraciones, el proyectar alrededor de ellos su fluido animalizado con profusión. "Las naturalezas impresionables, las personas cuyos nervios vibran al menor sentimiento, a la más pequeña sensación, que la influencia moral o física, interna o externa, sensibiliza, son sujetos muy aptos para ser excelentes médiums, para los efectos físicos de tangibilidad y de aportes. En efecto, su sistema nervioso, casi enteramente desprovisto de la envoltura refractaria que aísla este sistema en la mayor parte de los otros encarnados, les hace propios para el desenvolvimiento de estos diversos fenómenos. Por consecuencia con un sujeto de esta naturaleza, y no siendo las demás facultades hostiles a la medianimización, se obtendrán más fácilmente los fenómenos de tangibilidad, los golpes dados en las paredes y en los muebles, los movimientos inteligentes y aun la suspensión en el espacio de la materia inerte más pesada. 'A fortiori' se obtendrán estos resultados, si en lugar de un médium se tienen a la mano muchos que tengan las mismas dotes. 1. Os ruego nos digáis ¿por qué los aportes que hacéis no se producen sino en el sueño magnético del médium? "Esto proviene de la naturaleza del médium; los hechos que yo produzco cuando el mío está dormido, podría igualmente producirlos en el estado de vigilia con otro médium." 2. ¿Por qué hacéis esperar tan largo tiempo el aporte de los objetos y por qué excitáis la codicia del médium, irritando su deseo de obtener el objeto prometido? "Este tiempo me es necesario a fin de preparar los fluidos que sirven para el aporte, en cuanto a la excitación, esto no es muchas veces sino para divertir a las personas presentes y a la sonámbula." Observación de Erasto. - El Espíritu que ha contestado no sabía más; no se da cuenta del motivo de esta ansiedad que le aguijonea instintivamente sin comprender el efecto; cree divertir, mientras que en realidad provoca sin pensarlo mayor emisión de fluido; ésta es la consecuencia de la dificultad que presenta el fenómeno, dificultad siempre más grande, cuando no es espontánea, sobre todo con ciertos médiums. 3. ¿La producción del fenómeno tiende a la naturaleza especial del médium y podría producirse por otros médiums con más facilidad y prontitud? "La producción tiende a la naturaleza especial del médium y no puede producirse sino con naturalezas correspondientes; pera la prontitud, la costumbre que adquirimos, correspondiendo a menudo con el mismo médium nos es de gran utilidad." 4. La influencia de las personas presentes ¿contribuye en algo? "Cuando hay incredulidad y oposición se nos puede molestar mucho; mejor queremos hacer nuestras pruebas con creyentes y personas versadas en el Espiritismo; pero no quiero decir por eso que la mala voluntad pueda paralizarnos completamente." 5. ¿Dónde habéis ido a tomar las flores y los confites que habéis traído? "En los jardines tomo las flores que me gustan." 6. ¿Y los confites? ¿El confitero se habrá apercibido de que les faltaban? "Yo los tomo donde quiero; el confitero no lo ha notado porque he puesto otros en su lugar." 7. Pero los anillos tienen un valor; ¿en dónde los habéis cogido? ¿Acaso habéis causado algún daño al que se los habéis tomado? "Las he tomado en parajes desconocidos para todos y de manera que nadie pueda experimentar ningún perjuicio." Observación de Erasto. - Creo que el hecho está explicado de una manera insuficiente en razón de la capacidad del Espíritu que ha respondido. Sí; puede haber en eso un mal real de causa, pero el Espíritu no ha querido pasar por haber tomado alguna cosa. Un objeto no puede ser reemplazado sino por un objeto idéntico, de la misma forma, del mismo valor; por consecuencia; si un Espíritu tenía la facultad de sustituir un objeto semejante a aquel que toma, no tendría razón para tomarlo, y debería dar aquel que sirve para substituirlo. 8. ¿Es posible el traer flores de otro planeta? "No, esto no me es posible." (A. Erasto). ¿Otros Espíritus tendrían este poder? "No, esto no es posible, en razón de la diferencia de los centros ambientes." 9. ¿Podríais traer flores de otro hemisferio, de los trópicos, por ejemplo? "Desde el momento que esto esté sobre la Tierra, lo puedo. 10. Los objetos que habéis traído ¿podríais hacerlos desaparecer y llevároslos? "Del mismo modo que los he hecho venir puedo llevarlos por mi voluntad." 11. ¿La producción del fenómeno de los aportes os causa alguna dificultad, algún embarazo? "No nos causa ninguna dificultad, cuando tenemos el permiso; podría causárnoslos muy grandes si quisiéramos producir estos efectos sin estar autorizados para eso." Observación de Erasto. - No quiere confesar su dificultad aunque sea real, puesto que está forzado a hacer una operación, por decirlo así, material. 12. ¿Cuales son las dificultades que encontráis? "Ninguna otra sino malas disposiciones fluídicas que pueden sernos contrarias." 13. ¿Cómo traéis el objeto? ¿lo cogéis con las manos? "No; lo envolvemos en nosotros mismos." Observación de Erasto. - No explica claramente su operación, porque no envuelve el objeto con su propia personalidad; pero como su fluido personal es dilatable, penetrable y expansible, combina una parte de este fluido con una parte del fluido animalizado del médium, y en esta combinación oculta y transporta el objeto causa del aporte. No está, pues, en lo justo al decir que lo envuelve en si mismo. 14. ¿Aportaríais con la misma facilidad un objeto de un peso considerable, de 50 kilogramos, por ejemplo? "El peso nada tiene que ver para nosotros; aportamos flores porque pueden ser más agradables que un peso voluminoso." Observación de Erasto. - Justamente: puede aportar 100 ó 200 kilogramos en objetos, porque el peso que existe para vosotros es nulo para él, pero tampoco en esto se sabe dar cuenta de lo que pasa. La masa de los fluidos combinados es proporcionada a la masa de los objetos; en una palabra, la fuerza debe estar en razón de la resistencia; de donde se sigue que si el Espíritu sólo aporta una flor o un objeto ligero es porque muchas veces no encuentra en el médium o en sí mismo los elementos necesarios para un esfuerzo más considerable. 15. ¿Hay algunas veces desapariciones de objetos cuya causa se ignora, y que serían obra de los Espíritus? "Esto acontece muy a menudo, más a menudo de lo que pensáis, y podría remediarse rogando al Espíritu que vuelva a traer el objeto desaparecido." Observación de Erasto. - Esto es verdad; pero algunas veces lo que ha sido quitado es bien quitado; porque hay objetos que no vuelven a encontrarse en casa, que frecuentemente se llevan muy lejos. Sin embargo, como el sacar los objetos exige casi las mismas condiciones fluídicas que los aportes no puede tener lugar sino con ayuda de médiums dotados de facultades especiales; así es que cuando alguna cosa desaparece, hay más probabilidad de que sea la consecuencia de vuestro aturdimiento que obra de los Espíritus. 16. ¿Hay efectos que se miran como fenómenos naturales, y que se deben a la acción de ciertos Espíritus? "Vuestros días están llenos de estos hechos que no comprendéis, porque no os habéis ocupado de ellos, pero con un poco de reflexión lo veríais claramente." Observación de Erasto. - No atribuyáis a los Espíritus lo que es la obra de la Humanidad; pero creed en su influencia oculta constante, que hace nacer alrededor de vosotros mil circunstancias, mil incidentes necesarios para el cumplimiento de vuestros actos, de vuestra existencia. 17. Entre los objetos aportados ¿los hay que pueden ser fabricados por los Espíritus, esto es, producidos espontáneamente por las modificaciones que los Espíritus pueden hacer sufrir al fluido o al elemento universal? "Para mí no, porque no tengo el permiso; sólo lo puede un Espíritu elevado." 18. ¿Cómo habéis introducido el otro día estos objetos, puesto que la habitación estaba cerrada? "Los he hecho entrar conmigo envueltos, por decirlo así, en mí sustancia; para vosotros esto no tiene más explicación." 19. ¿Cómo habéis hecho volver visibles estos objetos que eran invisibles un instante antes? "He quitado la materia que los envolvía." Observación de Erasto. No es la materia propiamente dicha la que los envuelve, sino un fluido tomado la mitad del periespíritu del médium, la otra mitad del de el Espíritu que opera. 20. (A Erasto). ¿Un objeto puede ser aportado a un paraje perfectamente cerrado, en una palabra, el Espíritu puede espiritualizar un objeto material, de manera que pueda penetrar la materia? "Esta cuestión es compleja. Para los objetos aportados, el Espíritu puede hacerlos invisibles pero no penetrables; él no puede romper la agregación de la materia, lo que sería la destrucción del objeto. Este objeto hecho invisible puede traerlo cuando quiere y no desprenderse de él sino en el momento conveniente para hacerle aparecer. En cuanto a los objetos que nosotros componemos, es otra cosa; como no introducimos sino los elementos de la materia, y que estos elementos son esencialmente penetrables, que nosotros mismos penetramos y atravesamos los cuerpos más condensados, con tanta facilidad como los rayos solares atraviesan las vidrieras, podemos perfectamente decir que hemos introducido el objeto en un paraje por cerrado que sea; pero es solamente en este caso." Nota. - Véase más adelante la teoría de la formación espontánea de los objetos, el cap. titulado "Laboratorio del mundo invisible". CAPÍTULO VI MANIFESTACIONES VISUALES Preguntas sobre las apariciones. - Ensayo teórico sobre las apariciones. - Espíritus glóbulos. - Teoría de la alucinación. 100. De todas las manifestaciones espiritistas, las más interesantes son, sin contradicción, aquellas por las cuales los Espíritus pueden hacerse visibles. Se verá por la explicación de este fenómeno que, como los otros, nada tiene de sobrenatural. A continuación ponemos las respuestas que con este objeto han dado los Espíritus. 1. ¿Los Espíritus pueden hacerse visibles? "Sí, sobre todo durante el sueño; sin embargo, ciertas personas los ven también durante la vigilia, pero es más raro." Observación. - Mientras que el cuerpo descansa, el Espíritu se desprende de los lazos materiales; es más libre y puede más fácilmente ver a los otros Espíritus con los cuales entra en comunicación. El sueño no es más que el recuerdo de este estado; cuando uno no se acuerda de nada, se dice que no ha soñado, pero el alma no ha dejado de ver y gozar de su libertad. Nosotros nos ocupamos más especialmente aquí de las apariciones en estado de vigilia. (*) 2. Los Espíritus que se manifiestan a la vista, ¿pertenecen más bien a una clase que a otra? "No, pueden pertenecer a todas las clases, a las más elevadas como a las más inferiores." 3. ¿Es dado a todos los Espíritus el manifestarse visiblemente? "Todos lo pueden; pero para esto no tienen siempre el permiso ni la voluntad." 4. ¿Cuál es el fin de los Espíritus que se manifiestan visiblemente? "Esto depende de su naturaleza; el fin puede ser bueno o malo." 5. ¿Cómo puede darse este permiso cuando el fin es malo? "Entonces es para probar a aquellos a quienes se aparecen. La intención del Espíritu puede ser mala, pero el resultado puede ser bueno." 6. ¿Cuál puede ser el fin de los Espíritus que tienen mala intención haciéndose ver? "Asustar y muchas veces vengarse." - ¿Cuál es el de los Espíritus que vienen con buena intención? "Consolar a las personas que los lastiman, probar que existen y estar cerca de vosotros, dar consejos y algunas veces reclamar asistencia para ellos mismos." 7. ¿Qué inconveniente habría en que la posibilidad de ver los Espíritus fuese permanente y general? ¿No sería esto un medio de quitar las dudas de los más incrédulos? "Estando el hombre constantemente rodeado de Espíritus, su visión incesante le alteraría, le mortificaría en sus acciones y le quitaría su iniciativa en la mayor parte de los casos, mientras que creyéndose solo obra más libremente. En cuanto a los incrédulos, bastantes medios tienen de convencerse sI quieren aprovecharse y si no les ciega el orgullo. Sabéis muy bien que hay personas que han visto y que por esto no creen más, puesto que dicen que son ilusiones. No os inquietéis por estas gentes; Dios se encarga de ellas." Observación. - Habría tanto inconveniente en verse constantemente en presencia de los Espíritus, como en ver el aire que nos rodea, o los millares de animales microscópicos que pululan alrededor de nosotros y sobre nosotros. De donde debemos deducir que lo que Dios hace está bien hecho, y que sabe mejor que nosotros lo que nos conviene. 8. Si la visión de los Espíritus tiene inconvenientes, ¿por qué se permite en ciertos casos? "Con el fin de dar una prueba de que todo no muere con el cuerpo, y que el alma conserva su individualidad después de la muerte. Esta visión pasajera basta para dar esta prueba y atestiguar la presencia de vuestros amigos a vuestro lado; pero no tiene los inconvenientes de la permanencia." 9. ¿En los mundos más avanzados que el nuestro la visión de los Espíritus es más frecuente? "Cuanto más el hombre se acerca a la naturaleza espiritual, más fácilmente entra en relación con los Espíritus; lo grosero de vuestra envoltura es lo que hace más difícil y rara la percepción de los seres etéreos." 10. ¿Es racional asustarse por la aparición de un Espíritu? "El que reflexiona debe comprender que un Espíritu, cualquiera que sea, es menos peligroso que un viviente. Por los demás, los Espíritus van por todas partes y no hay necesidad de verlos para saber que podéis tenerlos a vuestro lado. El Espíritu que quisiera dañar puede hacerlo sin dejarse ver y quizás más aún; no es peligroso porque sea Espíritu, sino más bien por la influencia que puede ejercer sobre el pensamiento desviando del bien e induciendo al mal." Observación. - Las personas que tienen miedo en la soledad o en la oscuridad, raras veces se dan cuenta de la causa de su espanto; no podrían decir de qué tienen miedo, pero seguramente deberían temer más el encuentro de los hombres que el de los Espíritus, porque un malhechor es más peligroso vivo que después de su muerte. Una señora conocida nuestra tuvo una noche en su cuarto una aparición tan bien caracterizada, que creyó en la presencia de alguien, y su primer movimiento fue espanto. Habiéndose asegurado que no había nadie, dijo para sÍ: "Parece que esto no es más que un Espíritu; puedo, pues, dormir tranquila."
ÍNDICE: Introducción CAPÍTULO 1: La ley de la potencialidad pura CAPÍTULO 2: La ley del dar. CAPÍTULO 3: La ley del “Karma” o de causa y efecto. CAPÍTULO 4: La ley del menor esfuerzo. CAPÍTULO 5: La ley de la intención y el deseo. CAPÍTULO 6: La ley del desapego. CAPÍTULO 7: La ley del “Drama” o propósito de vida. - Brihadaranyaka Upanishad IV.4.5. INTRODUCCIÓN Aunque el título de este libro es “Las siete le¬yes espirituales del éxito”, bien podría ser “Las siete leyes espirituales de la vida”, porque son los mis¬mos principios que la naturaleza emplea para crear todo lo que existe en forma material - todo lo que podemos ver, oír, oler, degustar o tocar. En Creating Affluence: Wealth Consciousness in the Field of All Possibilities, describí los pasos para llegar a la conciencia de la riqueza sobre la base de una verdadera comprensión de la manera como funciona la naturaleza. Las siete leyes espirituales del éxito constituyen la esencia de esa enseñanza. Cuando este conocimiento se incorpore en nues¬tra conciencia, tendremos la capacidad de crear una abundancia ilimitada sin esfuerzo alguno, y de experimentar el éxito en todo lo que nos pro¬pongamos. El éxito en la vida podría definirse como el crecimiento continuo de la felicidad y la realiza¬ción progresiva de unas metas dignas. El éxito es la capacidad de convertir en realidad los deseos fácilmente. No obstante, el éxito, incluyendo la creación de la riqueza, siempre se ha percibido como un proceso que requiere mucho esfuerzo, y que muchas veces se logra a expensas de los de¬más. Necesitamos acercarnos de una manera más espiritual al éxito y a la riqueza, que no es otra cosa que el flujo abundante de todas las cosas buenas hacia nosotros. Conociendo y practicando las leyes espirituales, entraremos en armonía con la natura¬leza para crear con espontaneidad, alegría y amor. El éxito tiene muchos aspectos, y la riqueza material es solamente uno de sus componentes. Además, el éxito es una travesía, no un destino en sí. Sucede que la abundancia material, en to¬das sus manifestaciones, es una de las cosas que nos permite disfrutar más la travesía. Pero el éxi¬to también se compone de salud, energía, entu¬siasmo por la vida, realización en las relaciones con los demás, libertad creativa, estabilidad emo¬cional y psicológica, sensación de bienestar y paz. Pero ni siquiera experimentando todas estas cosas podremos realizarnos, a menos que cultive¬mos la semilla de la divinidad que llevamos aden¬tro. En realidad, somos la divinidad disfrazada, y el espíritu divino que vive dentro de nosotros en un estado embrionario busca materializarse ple¬namente. Por tanto, el éxito verdadero consiste en experimentar lo milagroso. Es el despliegue de la divinidad dentro de nosotros. Es percibir la divinidad en cualquier lugar a donde vayamos, en cualquier cosa que veamos: en los ojos de un niño, en la belleza de una flor, en el vuelo de un pájaro. Cuando comencemos a vivir la vida como la expresión milagrosa de la divinidad - no de vez en cuando sino en todo momento - com¬prenderemos el verdadero significado del éxito. 1 LA LEY DE LA POTENCIALIDAD PURA La fuente de toda creación es la conciencia pura... la potencialidad pura que busca expresarse para pasar de lo inmanifiesto a lo manifiesto. Y cuando nos damos cuenta de que nuestro verdadero yo es la potencialidad pura, nos alineamos con el poder que lo expresa todo en el universo. En el principio no había existencia ni inexistencia; todo este mundo era energía sin manifestarse... El Ser único respiraba, sin respiración, por su propio poder. Nada más existía... - Himno de la Creación, Rig Veda La primera ley espiritual del éxito es la ley de la potencialidad pura. Se basa en el hecho de que, en nuestro estado esencial, somos conciencia pura. La conciencia pura es potencialidad pura; es el campo de todas las posibilidades y de la creati¬vidad infinita. La conciencia pura es nuestra esen¬cia espiritual. Siendo infinita e ilimitada, también es felicidad pura. Otros atributos de la conciencia son el conocimiento puro, el silencio infinito, el equilibrio perfecto, la invencibilidad, la simplicidad y la dicha. Ésa es nuestra naturaleza esencial; una naturaleza de potencialidad pura. Cuando descubrimos nuestra naturaleza esen¬cial y sabemos quién somos realmente, ese solo conocimiento encierra la capacidad de convertir en realidad todos nuestros sueños, porque somos la posibilidad eterna, el potencial inconmensura¬ble de todo lo que fue, es y será. La ley de la poten¬cialidad pura también podría denominarse ley de la unidad, porque sustentando la infinita diversi¬dad de la vida está la unidad de un solo espíritu omnipresente. No existe separación entre noso¬tros y ese campo de energía. El campo de la po-tencialidad pura es nuestro propio yo. Y cuanto más desarrollemos nuestra propia naturaleza, más cerca estaremos de ese campo de potencialidad pura. . Nuestros pensamientos y comporta¬mientos esperan constantemente una respuesta. Nuestra vida, por tanto, se basa en el temor. Cuando vivimos según la referencia al obje¬to, también sentimos una intensa necesidad de controlarlo todo. Sentimos intensa necesidad de tener poder externo. La necesidad de aprobación, la necesidad de controlar las cosas y de tener po¬der externo se basan en el temor. Esta forma de poder no es el de la potencialidad pura, ni el po¬der del yo, o poder real. Cuando experimenta¬mos el poder del yo no hay temor, no hay necesi-dad de controlar, y no hay lucha por la aprobación o por el poder externo. Cuando vivimos según la referencia al obje¬to, el punto de referencia interno es el ego. Sin embargo, el ego no es lo que realmente somos. El ego es nuestra autoimagen, nuestra máscara social; es el papel que estamos desempeñando. A la más¬cara social le gusta la aprobación; quiere contro¬lar, y se apoya en el poder porque vive en el temor. Nuestro verdadero yo, que es nuestro espíritu, nuestra alma, está completamente libre de esas cosas. Es inmune a la crítica, no le teme a ningún desafío y no se siente inferior a nadie. Y, sin embar¬go, es humilde y no se siente superior a nadie, por¬que es consciente de que todos los demás son el mis¬mo yo, el mismo espíritu con distintos disfraces. CÓMO APLICAR LA LEY DE LA POTENCIALIDAD PURA Pondré a funcionar la ley de la. potencialidad pura comprometiéndome a hacer lo siguien¬te: 1) Me pondré en contacto con el campo de la potencialidad pura destinando tiempo todos los días a estar en silencio, limitándome sólo a ser. También me sentaré solo a meditar en silencio por lo menos dos veces al día, aproxi¬madamente durante treinta minutos por la mañana y treinta por la noche. 2) Destinaré tiempo todos los días a estar en comunión con la naturaleza y ser testigo si¬lencioso de la inteligencia que reside en cada cosa viviente. Me sentaré en silencio a ob¬servar una puesta del sol, o a escuchar el rui¬do del océano o de un río, o sencillamente a oler el aroma de una flor. En el éxtasis de mi propio silencio, y estando en comunión con la naturaleza, disfrutaré el palpitar milenario de la vida, el campo de la potencialidad pura y la creatividad infinita. 3) Practicaré el hábito de no juzgar. Comenza¬ré cada día diciéndome: "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda", y durante todo el día me repetiré que no debo juzgar. 2 LA LEY DEL DAR El universo opera por medio de un intercambio dinámico... Dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo. Y si estamos dispuestos a dar aquello que buscamos, mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida. Este frágil recipiente lo has vaciado una y otra vez para llenarlo eternamente de vida nueva. Esta pequeña flauta de caña la has llevado por valles y montañas, soplando a través de ella melodías siempre nuevas... Tus dones infinitos vienen a mí solamente en mis pequeñas manos. Pasan los siglos, y tú continúas vertiendo, y todavía hay espacio para llenar. - RABINDRANATH TAGORE, Gitanjali La segunda ley espiritual del éxito es la ley del dar. También podría llamarse la ley del dar y recibir porque el universo opera a través de un in¬tercambio dinámico. Nada es estático. Nuestro cuerpo está en intercambio dinámico y constan¬te-con el cuerpo del universo; nuestra mente man¬tiene una interacción dinámica con la mente del cosmos; nuestra energía es una expresión de la energía del cosmos. CÓMO APLICAR LA LEY DEL DAR Pondré a funcionar la ley del dar comprome¬tiéndome a hacer lo siguiente: 1) Llevaré un regalo a cualquier lugar a donde vaya y para cualquier persona con quien me encuentre. Ese regalo puede ser un elogio, una flor o una oración. Hoy les daré algo a todas las personas con quienes me encuen¬tre, para iniciar así el proceso de poner en circulación la alegría, la riqueza y la prospe¬ridad en mi vida y en la de los demás. 2) Hoy recibiré con gratitud todos los regalos que la vida me dé. Recibiré los obsequios de la naturaleza: la luz del sol y el canto de los pájaros, o los aguaceros de primavera o las primeras nevadas del invierno. También es¬taré abierto a recibir de los demás, sea un re¬galo material, dinero, un elogio o una ora¬ción. 3) Me comprometeré a mantener en circulación la abundancia dando y recibiendo los dones más preciados de la vida: cariño, afecto, apre¬cio y amor. Cada vez que me encuentre con alguien, le desearé en silencio felicidad, ale¬gría y bienestar. 3 LA LEY DEL "KARMA" O DE CAUSA Y EFECTO Cada acción genera una fuerza de energía que regresa a nosotros de igual manera... Cosechamos lo que sembramos. Y cuando optamos por acciones que les producen alegría y éxito a los demás, el fruto de nuestro karma es también alegría y éxito. El karma es la afirmación eterna del libre albedrío... Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos son los hilos de la red que tendemos a nuestro alrededor. SWAMI VIVEKANANDA La tercera ley espiritual del éxito es la ley del karma. El "karma" es a la vez la acción y la consecuencia de esa acción; es causa y efecto al mismo tiempo, porque toda acción genera una fuerza de energía que vuelve a nosotros de igual manera. No es desconocida la ley del karma; todo el mundo ha oído la expresión "Cosechamos lo que sembramos". Es obvio que si deseamos crear felicidad en nuestra vida, debemos aprender a sembrar las semillas de la felicidad. Así, el karma entraña la acción que resulta de las decisiones conscientes. En esencia, todos somos escogedores de opciones infinitas. En todo momento de nuestra existencia estamos en el campo de todas las posi¬bilidades, donde tenemos acceso a un número in¬finito de opciones. Algunas de estas opciones se escogen conscientemente, mientras que otras se eligen inconscientemente. Pero la mejor ma¬nera de comprender y utilizar al máximo la ley kármica es que seamos conscientes de las decisio¬nes que tomamos en todo momento. CÓMO APLICAR LA LEY DEL "KARMA" O DE CAUSA Y EFECTO Pondré a funcionar la ley del karma compro¬metiéndome a hacer lo siguiente: 1) Hoy observaré las decisiones que tome en cada momento. Y con el simple hecho de observar esas decisiones, las traeré a mi conciencia. Sabré que la mejor manera de prepararme para cualquier momento en el futuro es estar totalmente consciente en el presente. 2) Siempre que haga una elección me formula¬ré dos preguntas: "¿Cuáles son las consecuen¬cias de esta decisión?" y "¿Traerá esta deci¬sión felicidad y realización tanto para mí como para aquellos a quienes afectará?" 3) Después le pediré orientación a mi corazón, y me dejaré guiar por su mensaje de bienes¬tar o de malestar. Si me siento a gusto con la decisión, seguiré adelante sin temor. Si la decisión me produce malestar, me detendré a mirar las consecuencias de mi acción con mi visión interior. Esta orientación me per¬mitirá tomar espontáneamente decisiones correctas tanto para mí como para todos los que me rodean. 4 LA LEY DEL MENOR ESFUERZO La inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad... con despreocupación, con armonía y con amor. Y cuando aprovechamos las fuerzas de la armonía, la alegría y el amor, creamos éxito y buena fortuna con gran facilidad. Un ser integral conoce sin viajar, ve sin mirar, y realiza sin hacer. Lao-TSE La cuarta ley espiritual del éxito es la ley del menor esfuerzo. Esta ley se basa en el hecho de que la inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad y despreocupación. Ése es el principio de la menor acción, de la no resisten¬cia. Por consiguiente, es el principio de la armo¬nía y el amor. Cuando aprendemos esta lección que nos enseña la naturaleza, satisfacemos con facilidad nuestros deseos. CÓMO APLICAR LA LEY DEL MENOR ESFUERZO Pondré a funcionar la ley del menor esfuerzo comprometiéndome a hacer lo siguiente: 1) Practicaré la aceptación. Hoy aceptaré a las personas, las situaciones, las circunstancias y los sucesos tal como se presenten. Sabré que este momento es como debe ser, porque todo el universo es como debe ser. No lucha¬ré contra todo el universo poniéndome en contra del momento presente. Mi aceptación es total y completa. Acepto las cosas como son en este momento, no como me gustaría que fueran. 2) Habiendo aceptado las cosas como son, acep¬taré la responsabilidad de mi situación y de todos los sucesos que percibo como proble¬mas. Sé que asumir la responsabilidad signi¬fica no culpar a nada ni a nadie de mi situa¬ción (y eso me incluye a mí). También sé que todo problema es una oportunidad dis¬frazada, y que esta actitud de alerta ante to¬das las oportunidades me permite transfor¬mar este momento en un beneficio mayor. 3) Hoy mi conciencia mantendrá una actitud no defensiva. Renunciaré a la necesidad de defender mi punto de vista. No sentiré la ne¬cesidad de convencer o persuadir a los de¬más de que acepten mi punto de vista. Per-maneceré abierto a todas las opiniones sin aferrarme rígidamente a ninguna de ellas. 5 LA LEY DE LA INTENCIÓN Y EL DESEO Inmanente en toda intención y en todo deseo está el mecanismo para su realización... la intención y el deseo en el campo de la potencialidad pura tienen un infinito poder organizador. Y cuando introducimos una intención en el suelo fértil de la potencialidad pura, ponemos a trabajar para nosotros ese infinito poder organizador. En el principio era el deseo, primera semilla de la mente; los sabios, habiendo meditado en su corazón, descubrieron por su sabiduría la conexión entre lo existente y lo inexistente. - Himno de la Creación, Rig Veda La quinta ley espiritual del éxito es la ley de la intención y el deseo. Esta ley se basa en el he¬cho de que la energía y la información existen en todas partes en la naturaleza. En efecto, a nivel del campo cuántico solamente hay energía e in¬formación. Campo cuántico es sólo otra manera de denominar el campo de la conciencia pura o de la potencialidad pura. Y en este campo cuántico influyen la intención y el deseo. Examinemos este proceso en detalle. Cuando una flor, un arco iris, un árbol, una hoja de hierba, un cuerpo humano se descompo¬nen en sus partes esenciales, vemos que éstas son energía e información. Todo el universo, en su naturaleza esencial, es el movimiento de la ener¬gía y la información. La única diferencia entre nosotros y un árboles el contenido de información y de energía de nuestros respectivos cuerpos. CÓMO APLICAR LA LEY DE LA INTENCIÓN Y EL DESEO Pondré a funcionar la ley de la intención y el deseo comprometiéndome a hacer lo siguien¬te: 1) Haré una lista de todos mis deseos, y la lle¬varé a donde quiera que vaya. Miraré la lista antes de entrar en mi silencio y mi medita¬ción. La miraré antes de dormir por la no¬che. La miraré al despertar por la mañana. 2) Liberaré esta lista de mis deseos y la entrega¬ré al seno de la creación, confiando en que cuando parezca que las cosas no están salien¬do bien, hay una razón, y en que el plan cós¬mico tiene para mí unos designios mucho más importantes que los que yo he concebido. 3) Recordaré practicar la conciencia del mo¬mento presente en todos mis actos. No per¬mitiré que los obstáculos consuman o disi¬pen la concentración de mi atención en el momento presente. Aceptaré el presente tal como es, y proyectaré el futuro a través de mis intenciones y mis deseos más profundos y queridos.
los principios fundamentales de la ley del karma, de acción y reacción, de causa y efecto, o de causalidad, como también se la denomina, en términos claros y de sen¬cilla comprensión, de suerte que lleguen sin mayor dificultad al entendimiento de quienes no están todavía familiarizados con las ense¬ñanzas teosóficas. Sin embargo, también serán provechosas estas instrucciones para los ya algo versados en Teosofía, pero que aún no comprenden acabadamente el capital principio del karma, que con su gemelo el de la reencarnación consti¬tuyen la piedra angular de la Teosofía. Aunque ni por su título ni por el tema de que trata sea nueva esta obra, lo es por el moderno carácter de su refundición, acomoda¬da a los progresos de la metodología teosófica desde que por vez primera se publicó. Del cuidadoso estudio del texto inferirá el lector que el vulgar aforismo: "cada cual es hijo de sus obras” requiere acertada rectifica¬ción, de acuerdo con la multimilenaria sabi-duría hermética, diciendo que "cada cual es hijo de sus pensamientos" en consonancia con el antiquísimo aforismo de que "el hombre se ¬convierte en lo que piensa". Establece la autora muy claramente la dis¬tinción entre "imagen mental" y "forma de pensamiento" que algunas veces se confunden por error en un mismo concepto, cuando psico¬lógicamente consideradas, la imagen mental es la causa y la forma de pensamiento es el efecto, de manera que no puede haber forma de pensamiento sin imagen mental que la pro¬duzca, como no es posible una prueba fotográ¬fica sin el clisé que la origine. Uno de los puntos que mayormente inquie¬tan a los principiantes en el estudio de la Teosofía es el de los planos, mundos, niveles o es¬feras de la naturaleza, pues por insuficiencia del lenguaje humano hemos de recurrir a tér¬minos cuya consuetudinaria significación su¬gieren la idea de lugar o espacio circunscrita¬mente determinado. Sin embargo, el concepto de plano o mundo no denota un lugar como cuando hablamos del mundo físico cuya materia constituyente per-ciben en sus estados sólido, líquido y gaseoso los normales sentidos que actualmente posee el hombre. Para comprender los conceptos de mundo astral y mental, que con el físico son los necesarios y suficientes para adquirir clara idea del karma, conviene tener en cuenta que esencialmente no hay más que una sola ma¬teria, y al hablar de materia física, astral y mental no damos a entender tres diferentes clases de materia, sino una misma materia en tres distintos grados de vibración. La vibración y no la esencia distingue las¬ materias física, astral y mental. Así el plano físico está constituido por materia en determinada escala de vibración; el plano astral está constituido por la misma materia del plano físico, pero en escala más aguda de vi¬bración; y análogamente el plano mental está constituido por la misma materia del físico y del astral, pero en todavía mucho más aguda escala de vibración. Por lo tanto, los planos de la naturaleza no están superpuestos como los pisos de un rascacielos sino que mutua¬mente se compenetran sin confundirse. La analogía es un procedimiento valiosísimo en todos los métodos de investigación, y así lo aconsejaba la inolvidable maestra Blavats¬ky. Procediendo por analogía, veremos que en un aposento puede haber las vibraciones acús¬ticas de una gramola, las caloríficas de una estufa, las lumínicas de una lámpara eléctrica, las magnéticas de un acero imanado y las de una sal de radio, y todas actuarán en el mismo espacio sin confundirse ni estorbarse. De la propia suerte, en la esfera de atracción de nuestro planeta existen de continuo vibra¬ciones físicas, astrales y mentales inconfundi¬blemente compenetradas y distintas por el gra¬do de vibración y perceptibles por el ego me¬diante el cuerpo o vehículo del mismo grado de vibración. Por consiguiente, una imagen mental vi¬brará según la tónica mental, pero podrá com¬penetrarse sin confundirse con vibraciones as¬trales para constituir la forma de pensamiento o forma astro-mental. Tampoco hay definidas líneas divisorias como murallas o vallas entre estas gradacio¬nes vibratorias, pues no hay en ellas solución de continuidad ni linde que notoriamente las separe, como no hay linde entre los siete colo¬res del espectro solar. Acaso estas ligeras insinuaciones estimulen al lector para proseguir el estudio de las ense¬ñanzas teosóficas que de día en año va corro¬borando la ciencia experimental. FEDERICO CLIMENT TERRER PREFACIO Pocas palabras serán necesarias para la pre¬sentación de este libro. Es el cuarto de una serie de Manuales destinados a satisfacer la pública demanda de una sencilla exposición de las enseñanzas teosóficas. Se han quejado al¬gunos de que nuestra bibliografía es a la vez demasiado abstrusa, excesivamente técnica y muy costosa para el vulgar lector, y espera¬mos que la presente serie logre satisfacer tan positiva necesidad. La Teosofía no conviene tan sólo a los eru¬ditos. Conviene a todos. Acaso entre quienes en estos Manuales perciban los primeros vis¬lumbres de las enseñanzas teosóficas, haya al¬gunos que se vean impelidos a profundizar en su filosofía, su ciencia y su religión y arros¬tren sus abstrusos problemas con el celo del estudiante y el ardor del neófito. Mas estos Manuales no están escritos para el fervoroso estudiante que no retrocede ante las dificultades iniciales. Están escritos para las gentes atareadas en los negocios de la vida cotidiana, que anhelan conocer algunas de las capitales verdades que hacen la vida menos penosa de sobrellevar y la muerte más fácil de afrontar. Escritos por servidores de los Maestros, que son los Hermanos Mayores de nuestra raza, no tienen otro objeto que ayudar a nuestros prójimos. CAPITULO 1 KARMA Todo desarrollado pensamiento del hombre pasa al mundo interno, y asociado o mejor diríamos entrefundido con una medio inteli¬gente fuerza de los reinos elementales, se con-vierte en una entidad activa que como engen¬drada por la mente sobrevive durante un pe-ríodo proporcional a la intensidad del impulso que la generó. Así un buen pensamiento se mantiene como ¬una fuerza activa y benéfica, y uno malo como un maléfico demonio. ¬ De esta suerte el hombre está continua¬mente poblando su ambiente con un mundo de su creación, henchido de los brotes de sus caprichos, deseos, impulsos y pasiones, que reac-cionan sobre cualquier organismo sensitivo o nervioso puesto en contacto con ellos, en proporción de su dinámica intensidad. El budista llama a este fenómeno su escan¬da; el hinduista le denomina karma. El adepto emite conscientemente dichas formas menta¬les; los demás hombres las emiten inconscien¬temente . No se ha hecho más gráfica descripción de la esencial naturaleza del karma que la conte¬nida en las precedentes frases tomadas de una de las primeras cartas del Maestro K. H. Si claramente se comprenden en todo su alcance, se desvanecerán la mayor parte de las dudas que obscurecen el asunto, y se percibirá el capital principio subyacente en la acción kármica. Por lo tanto, pueden considerarse dichas frases como la mejor norma de estudio, y así comenzaremos por considerar las facultades creadoras del hombre. Basta para introduc¬ción el claro concepto de la inmutabilidad de la ley y el de los planos de la Naturaleza. CAPITULO 2 LA INMUTABILIDAD DE LA LEY Es axiomático que vivimos sujetos a leyes inquebrantables. Sin embargo, cuando nos percatamos conscientemente de esta verdad y la reconocemos positivamente en los mundos físico, mental y moral, nos invade un senti¬miento de impotencia como si irremediable¬mente nos agarrase una vigorosa Potestad que nos zarandeara a su antojo. Pero sucede precisamente lo contrario, porque una vez co¬nocida tal potente Potestad, nos conducirá su-misa a donde nosotros queramos, pues posible es utilizar todas las fuerzas naturales en la proporción en que las conozcamos. "Por obediencia se vence a la Naturaleza" y a nuestra disposición se hallan sus irresistibles energías en cuanto por el conocimiento actuamos con ellas y no contra ellas. En los inagotables depósitos de la Naturaleza podemos escoger las fuerzas que en in¬tensidad, dirección y sentido mejor sirvan a nuestro propósito, y su inmutabilidad afianza nuestro éxito. De la inmutabilidad de la ley dependen los experimentos científicos y todo el poder de trazar un proyecto y predecir el resultado. En esto se funda el químico, seguro de que la Naturaleza dará siempre las mismas respues¬tas a las mismas preguntas. La alteración del resultado significa para el químico que equivo¬có el procedimiento y no que la Naturaleza haya mudado el suyo. Lo mismo sucede respecto de las acciones humanas. Cuanto mayor sea el conocimiento, tanto mayor seguridad habrá en el resultado, pues los que llamamos "accidentes" provienen de la acción de ciertas leyes desconocidas o desdeñadas. También como en el mundo físico, pueden proyectarse, calcularse y predecirse los resul¬tados en los mundos mental y moral. La Na¬turaleza nunca nos traiciona. Traicioneras son nuestra ceguedad e ignorancia. En todos los mundos el poder es proporcional al conoci¬miento y se identifican la omnisciencia y la omnipotencia. La ley debe de ser tan inmutable en los mundos mental y moral como en el físico, pues el universo es la emanación del Absoluto y la Ley no es más que la expresión de la Divina Naturaleza. Así como toda vida emana de la única Vida, así hay una suprema Ley que todo lo sostiene y como roca de la Divina Na¬turaleza es el seguro e inconmovible funda¬mento de todos los mundos. CAPITULO 3 LOS PLANOS DE LA NATURALEZA Para estudiar las operaciones del karma, se¬gún la norma indicada por el Maestro, hemos de tener claro concepto de los tres planos o mundos inferiores del universo o de la Natu¬raleza, y de los Principios con ellos rela¬cionados. Los nombres que se les dan indican el estado de conciencia en ellos actuante. Puede ayu¬damos a la comprensión un diagrama de los planos con los Principios correspondientes, y con los vehículos en que una entidad cons¬ciente es capaz de actuar en ellos. El Ocultis¬mo práctico le enseña al estudiante a visitar dichos planos, y por medio de su propia inves¬tigación transmutar la teoría en positivo cono-cimiento. El vehículo inferior, el cuerpo denso, le sirve a la conciencia para actuar en el mundo fí¬sico, y en este mundo queda limitada la con¬ciencia por las capacidades del cerebro. El tér¬mino "cuerpo sutil" denota las modalidades del cuerpo astral correspondientes a las diver¬sas condiciones del complicado mundo psíqui¬co. En el mundo o plano devachánico hay dos niveles distintamente definidos: el rúpíco o con forma y el arrúpico o sin forma. En el nivel inferior, la conciencia se vale de un cuerpo ar¬tificial, el mayavirrupa; pero conviene mejor el término cuerpo mental, porque denota que su materia constituyente pertenece al plano manásico. En el nivel superior, la conciencia se vale del cuerpo causal. Del plano búdico no hay necesidad de tratar. LOS PLANOS DE LA NATURALEZA ATMA BUDICOBUDDHIVEHICULO CUERPO ESPIRITUAL DEVACHANICOMANASVEHICULOS: CUERPO MENTAL CUERPO CAUSAL PSIQUICO KAMA MANAS: ASTRAL SUPERIOR OVEHICULO CUERPO SUTIL ASTRALKAMA: ASTRAL INFERIOR FISICODOBLE ETEREOVEHICULOS: CUERPO DENSOCUERPO DOBLE ETEREO CUERPO DENSO La materia de estos planos no está en el mismo grado de vibración; y en general, la de cada uno de ellos es más densa que la del in¬mediatamente superior, de conformidad con la Naturaleza, pues la involución o curso des¬cendente de la evolución procede de lo rarifica¬do a lo denso, de lo sutil a lo grosero. Además, numerosas jerarquías de seres ha¬bitan en estos planos, desde las superiores In¬teligencias del mundo espiritual hasta los ín¬fimos elementales subconscientes del mundo físico. En todos los mundos, el espíritu y la ma¬teria están entre fundidos, de suerte que cada partícula tiene por cuerpo la materia y el es¬píritu es su vida. Todas las independientes agregaciones de partículas, toda separada for¬ma de cualquier tipo, clase y especie están animadas por dichos seres vivientes cuyo grado corresponde al de la forma. No hay forma alguna que no esté así ani¬mada; pero la animadora entidad puede ser una elevada Inteligencia, un ínfimo Elemen¬tal o cualquiera entidad de las innumerables huestes existentes entre ambos extremos. Las entidades de que principalmente vamos a tratar ahora son las del plano psíquico, lla¬mado también mundo o plano astral, pues pro-porcionan al hombre el cuerpo de deseos o cuerpo de sensación y vivifican los sentidos astrales. Son estas entidades los elementales de la forma del mundo animal, llamados en sáns¬crito rupa devatas, que motivan la transmu¬tación de las vibraciones en sensaciones. La más notable característica de los elementales kámicos es la sensación o facultad de percibir y responder a las vibraciones; y en el plano astral abundan dichas entidades, de diversos grados de conciencia, que reciben toda clase de impresiones y las transmutan en sensaciones. Así pues, todo ser que posea un cuerpo en ¬el cual residan estos elementales, será capaz de sentir, y el hombre siente por medio de un tal cuerpo. El hombre no es consciente de las partículas de su cuerpo físico ni tampoco de sus células, que tienen conciencia propia y llevan a cabo los procesos de la vida vegetativa; pero el in¬dividuo cuyo cuerpo físico constituyen dichas células no participa de su conciencia, ni las ayuda ni las estorba en su trabajo fisiológico de asimilación y desasimilación ni en ningún caso podría identificar su conciencia con la de una célula de su corazón, para saber exacta¬mente cómo opera. La conciencia del hombre actúa normalmente en el plano psíquico, y aun en las re-giones superiores de este plano, la mente hu¬mana funciona entremezclada con kama, pues en el plano psíquico o astral no puede actuar la mente pura. El plano psíquico o astral está henchido de elementales análogos a los que construyen el cuerpo astral del hombre y de los animales. Por medio del cuerpo astral se relaciona el hombre con los elementales del deseo y con los objetos exteriores que le inspiran atracción o repulsión. Por medio de su voluntad, sus emociones y deseos influye el hombre en los elementales que responden sensorialmente a todos los estremecimientos emotivos que emite en todas direcciones. El cuerpo astral del hombre funciona como un instrumento que transmuta en sensaciones las vibraciones procedentes del exterior, y en vibraciones los sentimientos procedentes del interior. CAPITULO 4 GENERACION DE LAS FORMAS MENTALES Estamos ahora dispuestos a comprender más claramente las palabras del Maestro. Al actuar la mente en el plano mental inferior genera imágenes o formas mentales, lla¬madas también formas de pensamiento. Se ha dicho con sumo acierto que la imagi¬nación es la facultad creadora de la mente, y así es en un sentido mucho más literal del que se figuran los que emplean dicha palabra. La aptitud de producir imágenes es la caracterís¬tica facultad de la mente, y las palabras no son más que toscos intentos de representar o expresar un cuadro mental. Una idea, una imagen mental, es en muchos casos algo muy complicado cuya expresión verbal requiere toda una frase; y así, la palabra expresiva de una idea sólo concierne a un incidente en ella notable sin expresar completamente toda la idea. Por ejemplo, la palabra "triángulo" evoca en la mente de quien la oye una figura geomé¬trica cuya definición o desarrollo verbal re¬quiere otras palabras para expresar el contenido total de la idea de triángulo. Pensamos en símbolos y trabajosa e imper¬fectamente los expresamos en palabras. Cuan¬do una mente se comunica en derechura con otra mente, la expresión es perfecta y trans¬ciende las palabras, y aun en la transmisión de pensamientos limitados no se pronuncian palabras sino que se emiten ideas. El orador expresa con palabras todo cuanto puede de sus imágenes mentales, que se repro¬ducen en la mente de quienes lo escuchan. La mente se vale de ideas, no de palabras y la mitad de los debates y controversias que degeneran en disputa, provienen de que los polemistas atribuyen [color red]la descarga de este libro la pueden realizar en la fuente de informacion