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corso_savod

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Primer post: 9 jun 2017Último post: 20 sept 2018
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¿Cómo sería hoy la Unión Soviética si se reunificara?
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/7/2017

¿Cómo sería la Unión Soviética hoy en día, si se reunificara o nunca hubiera desaparecido? Estos son algunos datos: La URSS estaba conformada por 15 republicas: Euro-Asiatica: Rusia Europeas: Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, Armenia, Azerbaiyan y Georgia. Asiaticas: Kazajstan, Uzbekistan, Turkmenistan, Kirguistan y Tajikistan. Extensión de territorio La Unión Soviética ocuparía nuevamente el primer puesto en país más extenso de la Tierra. Riqueza Estaría en un octavo lugar entre los países más ricos del mundo. Países pequeños en territorio como Japón, Alemania, Reino Unido y Francia, estarían por delante de la Unión Soviética. Sumando el PBI de Rusia + las otras 14 republicas desplazaría a Italia. Renta per capita Estaría con 5.876 euros. Muy por debajo de los países de Europa occidental y USA. Población Estaría cuarta en el mundo, desplazando a Indonesia a la quinta posición y a Brasil a la sexta. A la vez en Rusia estaría el 49% de la población de la URSS, el 14% en Ucrania, el 10% en Uzbekistan. Todo el resto de republicas sumaría el 27% restante. Ciudades más pobladas Moscú, la más poblada: 11.515.000 habitantes. San Petersburgo, segunda: 4.880.000 habitantes. Kiev, la tercera: 2.870.000 habitantes. Tashkent, la cuarta: 2.352.000 habitantes. Bakú, la quinta: 2.181.000 habitantes. Fuerzas armadas - La URSS tendría el segundo ejército más poderoso del mundo detrás de estados Unidos. - Tendría un personal activo de alrededor de 1.000.000 y unos 3.000.000 de fuerzas de reserva. - Tendría la mayor fuerza de tanques del mundo: alrededor de 15.000. Aunque muchos están obsoletos. - Tendría la segunda flota aérea más grande del mundo. - Poseería una buena marina, pero tendría que renovar la tecnología. - Sería el país con más ojivas nucleares. Con 8.500 activas. Deportes La URSS ganó las últimas olimpiadas en las que participó, dejando a Estados Unidos en segundo lugar. En Barcelona 1992 participó como un combinado de países de la ex-URSS quedando primera también. En Atlanta 1996 cada país de la ex-URSS participó por su cuenta, pero si sumamos todas las medallas de las republicas que la formaban, hubiera estado primera en cantidad de medallas y segunda por cantidad de oro. Quedando Estados Unidos primero. En los últimos juegos, Río 2016, la URSS hubiera quedado primera en cantidad de medallas y segunda por cantidad de oro. Obtenida por Estados Unidos nuevamente. Conclusión: Hoy la Unión Soviética sería una gran potencia mundial sin dudas. Y desde luego, los datos económicos si bien es lo más flojo que tiene, también hay que tener en cuenta que otra sería la historia si no se hubiera desintegrado.

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La rebelion de los indios Sioux en 1973. Wounded Knee
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/12/2017

Este año, 2017, se cumplen 44 años de la última rebelión india en territorio estadounidense. El 27 de febrero de 1973 medio mundo en general y todo EEUU en particular se quedaba atónito ante la noticia de que los indios había vuelto a desenterrar el hacha de guerra y ocupado un pueblo de Dakota del Sur. La llegada del FBI supuso el enfrentamiento a tiros, algunas bajas y un estado de sitio que se prolongó más de dos meses hasta alcanzar un acuerdo para deponer las armas. Fue el llamado Incidente de Wounded Knee, lugar elegido por los rebeldes por su carácter emblemático, ya que allí se había producido una cruenta batalla más de un siglo antes que supuso el final definitivo de la resistencia indígena. Aunque las Guerras Indias que ensangrentaron la historia de la joven nación estadounidense ya declinaban en la última década del siglo XIX, con los pueblos nativos derrotados y recluidos en áreas concretas, persistía en el hombre blanco cierto temor a un nuevo brote. La masacre de 1890 Por ello enseguida se intentaba atajar lo antes posible cualquier signo que pareciera indicarlo. Por esa razón, la difusión entre varias tribus de una especie de movimiento religioso que prometía un resurgir de los pueblos indios y se manifestaba en ceremonias poco tranquilizadoras para los colonos, llevó a las autoridades a intervenir: Toro Sentado, que era el líder espiritual, acabó asesinado durante su detención y sus seguidores lakotas reconcentrados en el campamento de Wounded Knee, situado en la reserva de Pine Ridge, en el invierno de 1890. El jefe sioux Pie Grande, herido y congelado en Wounded Knee, 1890 El famoso Séptimo de Caballería se encargaba de su custodia. El 29 de diciembre, al proceder a incautarles las armas a los indios, un viejo guerrero sordo se negó a entregar su rifle. Éste se disparó durante el forcejeo y desató el pandemónium: los soldados, que ya estaban con los nervios al límite por lo delicado de su misión, abrieron fuego sobre todo lo que se movía mientras los lakotas hacían otro tanto. Matanza de Wounded Knee ( "Rodilla Herida" ) invierno de 1890 En medio del caos cayeron muertos o heridos hombres, mujeres, niños e incluso fueron alcanzados varios soldados por sus propios compañeros. Al acabar el incidente prácticamente todos los lakotas habían sido exterminados; no se saben las cifras exactas pero se calcula que hasta trescientos indios cayeron, de los que sólo un tercio eran guerreros, mientras que el Séptimo tuvo veinticinco muertos y una treintena de heridos. La rebelion de 1973 Se entiende, pues, el simbolismo del lugar para los insurrectos de 1973, protagonizado de nuevo por lakotas oglala integrados en el AIM (Movimiento Indígena Americano). El motivo de la protesta era la acusación que hacían contra Richard Wilson, el presidente tribal, al que atribuían casos de corrupción, así como hacer visible públicamente su queja sobre la demora continua por parte del gobierno en el desarrollo práctico de los tratados. Es decir, venía a ser una continuación de la situación decimonónica. Tres semanas antes había fracasado el intento de la OSCRO (Oglala Sioux Civil Rights Organization) por llevar las denuncias por medios jurídicos y Wilson continuaba en su cargo, reprobado por sus tintes autoritarios y su nepotismo; se le reprochaba que, en connivencia con el BIA (Bureau of Indian Affairs), manejaba a su antojo la concesión de empleos en la reserva beneficiando a unos sobre otros, siempre en perjuicio de los de raza pura (él no lo era) porque éstos, fundamentalmente oglalas, tendían a no querer participar en los programas gubernamentales y rechazaban la autoridad oficial en favor de la autogestión. A todo eso había que añadir la mísera situación económica de la reserva, donde los indios eran dueños de la tierra pero su uso dependía en parte del ejecutivo y éste se mostraba lento en pagarles los arrendamientos agrarios a colonos, además de imponer el uso minero de una parte importante, cediéndoselo a compañías privadas. El ambiente era de irritación y ante algunos brotes violentos, Wilson creó una especie de milicia personal, los GOON (Guardians of the Oglala Nation), con la que imponía el orden por la fuerza y atacaba a los opositores. La situación se degradó aún más y muchos indios se retrajeron de participar en las elecciones. El citado fracaso de la OSCRO en llevar al presidente a juicio y la protección oficial que se le ofreció a éste se unieron al descontento por la violenta represión de una manifestación contra el asesinato de un indio por motivos raciales en la ciudad de Buffalo Gap y que acabó en batalla callejera. La tensión acumulada terminó por estallar. Así, encabezados por Russell Means (muy popular hoy por haber interpretado a Chingachgook en El último mohicano), Dennis Banks y Carter Camp, los líderes del AIM, unos doscientos sioux ocuparon Wounded Knee, pequeña localidad de unos cientos de habitantes. Las fuerzas del orden -US Marshals y FBI- rodearon el lugar ese mismo día, ya que estaban en situación de alerta desde días atrás ante la posibilidad de que ocurriera algo, obteniendo la colaboración inmediata de los GOON. Se estableció un cordón alrededor del sitio durante diez días, pasados los cuales se levantó para facilitar el movimiento de la gente; sin embargo, ello permitió que se unieran más efectivos a los indios, pues para entonces todo el país estaba pendiente del asunto. Aprovechando esa atención masiva, sus portavoces declararon que Wounded Knee pasaba a ser territorio oglala independiente, exigiendo negociar directamente con el secretario de Estado (el equivalente al ministro de Exteriores en EEUU). Paralelamente, una delegación viajó hasta Nueva York para solicitar el reconocimiento de la ONU, que lo denegó. De esta forma, el cerco al pueblo se cerró de nuevo, incorporando vehículos blindados, apoyo aéreo y refuerzos de la Guardia Nacional. Como cabía esperar, hubo tiroteos entre ambos bandos que produjeron las primeras víctimas: un marshall quedó paralítico por un disparo, a lo que contestaron dos fracotiradores policiales matando a sendos activistas, un cherokee y un oglala. Durante los siguientes 70 días las autoridades provocaron tiroteos casi diariamente. Dispararon miles de balas y lanzaron gas lacrimógeno para despejar las trincheras. El gobierno rechazó todas las propuestas de los indígenas. Pero no se rindieron. Las balas perdidas también alcanzaron a otros indígenas y a un periodista, a la par que un activista por los derechos civiles desapareció en medio del lío sin dejar rastro (se apunta a que asesinado al ser considerado un infiltrado del FBI); y es que en las inmediaciones se fue asentando una multitud para apoyar las reivindicaciones indias y ayudar en su abastecimiento, porque la línea de actuación gubernamental fluctuó entre el intento de negociación -un esfuerzo que desempeñó, sobre todo, el fiscal Harlington Wood Jr- y la demostración de fuerza, plasmada en el corte de suministros a Wounded Knee (electricidad, agua, víveres y medicinas). Como también se prohibió el acceso a la prensa, nadie tenía muy claro qué pasaba en el lugar, sólo que la situación se deterioraba por momentos con un recrudecimiento de la violencia que se plasmó en las bajas reseñadas. El 26 de abril se registró un tercer fallecido, indio también, que decidió a los ancianos indígenas a poner fin al conflicto; los insurrectos se las arreglaron para escabullirse y así, después de setenta y un días de cerco, las fuerzas gubernamentales entraron en Wounded Knee haciéndose con su control. Los daños ocasionados por aquella batalla urbana no quedaron plenamente restañados hasta los años noventa, pero las consecuencias más trascendentes no fueron las físicas. La opinión pública tomó partido mayoritariamente por los indios y muchos famosos manifestaron públicamente su solidaridad, siendo el caso más mediático el de Marlon Brando, que rechazó ir a recoger su Óscar por El padrino enviando en su lugar a una actriz de ascendencia apache. Marlon Brando rechazó el Oscar por su actuación en "El padrino" en solidaridad con el AIM. En su lugar fue una india de la reserva a informar sobre su decisión en la ceremonia de premiación. Asimismo los cabecillas de la revuelta fueron procesados en 1974 por agresión y conspiración pero resultaron absueltos debido a mala praxis de la fiscalía, que había solicitado repetir el juicio al sufrir uno de los doce jurados un derrame cerebral, aún sabiendo que los otros once votaron a favor de la inocencia; la apelación confirmó esa decisión judicial. Entretanto Richard Wilson, el causante indirecto de los sucesos, no sólo siguió en el cargo sino que lo renovó entre acusaciones de fraude electoral e intimidación a los votantes, con decenas de agresiones a los opositores; no se fue hasta 1976. Resumen: En la región de Wounded Knee, Dakota del Sur, Estados Unidos, en 1973 estalló una rebelión de los indios de la reserva (organizados en el AIM - American Indian Moviment) en protesta por la lentitud en los avances de los tratados que tenían con el gobierno por las tierras, asi como también denunciaron a su lider tribal, al que acusaron de corrupción y abusos. Tomaron un pueblo con 200 habitantes y durante casi 3 meses se tirotearon con soldados y agentes del gobierno. Finalmente los lideres se dieron a la fuga, se pacifico la región y posteriormente los fugitivos fueron capturados y enjuiciados; al tiempo que se reabrieron las negociaciones por lo reclamos nativos.

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La Albania socialista
La Albania socialista
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/15/2017

Albania, el país de las águilas, históricamente una de las naciones más pobres y recónditas de Europa, la percibimos desde nuestra imagen occidental como un pequeño rincón de Europa abandonado y desamparado. La Albania anterior al comunismo Aunque, en definitiva, nos resulta un país totalmente irreconocible. Irreconocible es también su lengua, ni eslava ni griega, cuya antigüedad solo es comparable a la del euskera, así como su origen étnico incierto; los albanases, por otra parte, dicen ser descendientes directos de los ilirios, pueblo indoeuropeo procedente de los Balcanes. Dada su situación geopolítica, en la península balcánica, con acceso al mar Adriático y Jónico, el territorio albanés fue ocupado por el imperio otomano durante cinco siglos, motivo por el cual grupos de albaneses se convirtieron del cristianismo al islam. Actualmente, el 58% de la población se declara musulmán, mientras que el 17% es cristiano. Todo ello hace de los albanases un pueblo singular en los Balcanes. Albania, al igual que los demás pueblos balcánicos, reivindica un espacio soberano más extenso étnicamente homogéneo: la Gran Albania. En 1944, los partisanos comunistas liderados por Hoxha tomarían el control de Tirana, capital de Albania; un país, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, eminentemente rural y analfabeto. Nacería un Estado comunista que, debido a su historia sumisa y a su realidad mísera, protagonizaría un peculiar sistema de alianzas y una evolución política hacia el hermetismo que merece un análisis. Mapa de la Gran Albania Albania comunista Yugoslavia, situada al norte de Albania, también había vencido a las fuerzas externas gracias a los partisanos comunistas yugoslavos dirigidos por Josip Broz Tito. La decisiva ayuda que éstos ofrecieron a sus camaradas albaneses sirvió de pretexto para que la recién creada República Popular de Albania se constituyera como un país satélite de Yugoslavia. Ambos países compartían un sistema monetario y una unión aduanera; incluso, se empezó a estudiar serbo-croata en las escuelas albanesas. Rápidamente, dentro del recién organizado Partido del Trabajo de Albania surgieron las primeras diferencias entorno a las pretensiones reales del vecino norteño. Altos cargos del partido veían con buenos ojos la progresiva influencia yugoslava, llegando a contemplar la anexión a ésta como una séptima república, objetivo que Tito estimulaba. Por otra parte, el otro bando, liderado por Enver Hoxha, era contrario a esta posible unión, recalcando que el propósito de Yugoslavia con Albania era el de su aprovechamiento económico. Desfile de partisanos albaneses tras la victoria sobre la ocupación nazi alemana El liderazgo de Hoxha era discutido ante el despliegue político de la facción pro-yugoslava, pero en 1948 tuvo lugar un acontecimiento que significaría su salvación: Yugoslavia fue expulsada de la Kominform dadas las desavenencias entre Stalin y Tito, el cual quería formar una Federación Balcánica independiente a la que el líder soviético se oponía. Enver Hoxha se halló con el suficiente apoyo político, en este caso soviético, para anular los acuerdos económicos bilaterales con Belgrado y poner en marcha una campaña anti-yugoslava con la finalidad de transformar a Iósif Stalin en un héroe nacional albanés, a Hoxha en un guerrero contra la agresión extranjera y a Tito en un monstruo imperialista. Así pues, para no ser devorados por Tito, Albania siguió el camino soviético-estalinista. Enver Hoxha Pero en marzo de 1953 la coyuntura volvería a dar un giro tras la muerte de Stalin, a los 73 años de edad, al perder Enver Hoxha a su emblema político. El sucesor soviético, Nikita Kruschev, no calmaría la ansiedad del líder albanés. En primer lugar, porque Kruschev creyó oportuno reconducir las relaciones entre Moscú y Belgrado. En segundo lugar, porque el nuevo líder soviético, en su intento por acabar con todo resquicio posible de estalinismo, insistió en los “diferentes caminos hacia el socialismo”, así como en la “política de coexistencia pacífica”, a la vez que acusaba a Stalin de una “crueldad arbitraria”. Para Hoxha, todo ello significaba una amenaza para la seguridad de su Estado, por lo que el deterioro del vínculo entre Tirana y Moscú fue agravándose, pese a los esfuerzos de Kruschev de mantener a su –aún- aliado. Si Yugoslavia y la URSS no podían ser socios de Albania, ¿qué país podía serlo? Evidentemente, debería de tratarse de un país marcadamente estalinista. Lo encontrarían en el extremo oriente. En dos decadas, Albania tuvo un rápido proceso de industrialización Giro hacia el modelo chino Tras la muerte de Stalin, la crisis entre la URSS y la China comunista de Mao Tse Tung se hizo patente. Mao, adepto de Stalin pese a su diferente interpretación del marxismo, no podía tolerar la desestalinización y el revisionismo marxista que se estaba produciendo en la URSS; Kruschev, por su parte, criticó la eficacia del Gran Salto Adelante chino. Mao Tse Tung y Enver Hoxha. Cuadro sobre su encuentro en Beiging, China. En 1960, cuando este enfrentamiento se hizo manifiestamente público, Enver Hoxha vio el momento oportuno de cambiar nuevamente de aliado apoyando al régimen de Beiging, lo que significó la cancelación de cualquier acuerdo por parte de Moscú. Para China, Albania era su única voz en la Europa oriental y, de mayor importancia aun, en la ONU, por lo que le interesaba establecer esta coalición. Pese al inicial entusiasmo albanés tras su acuerdo con una potencia mundial estalinista, los créditos de China ascendieron sólo a una quinta parte de los créditos soviéticos anteriores, por lo que el impacto causado por la ruptura con Moscú en las finanzas de Albania fue severo, lo que obligó al gobierno a adoptar una política de estricta austeridad. Cosas de la Historia, la barrera del idioma obligó a los técnicos chinos y albaneses a comunicarse en ruso, en el idioma del país del que se habían disociado. Finalmente, en 1970 las relaciones chino-albanesas se estancaron, y vieron su fin en 1978 tras una década de distanciamiento. Esta vez el motivo último fue el progresivo acercamiento entre China y EEUU, promovido por Mao como contrapeso útil ante la amenaza soviética. Enver Hoxha no podía consentirlo. Hacia la Albania actual Así pues, a partir de 1978, la República Popular de Albania se convertiría en un Estado aislado internacionalmente, pese a los intentos fracasados de expandir sus lazos diplomáticos con otras naciones de la Europa Occidental y con países no alineados del Tercer Mundo. Imposible mencionar un caso de reclusión político y, por consiguiente, de máxima autosuficiencia, como el que implantó Albania parecido en Europa, y solo se nos ocurre uno en el mundo: en la Corea del Norte presente. Entre 1978 y 1991, año en que tienen lugar las primeras elecciones multipartidistas de la historia de Albania, la situación social y económica es de rezagamiento y escasez. Enver Hoxha, que murió en 1985 –siendo su sustituto Ramiz Alia entre 1985 y 1991-, fue víctima de su preocupación por la soberanía nacional, siendo el hecho de querer mantener su autoridad el factor clave para determinar la política exterior de Albania. Funeral de Enver Hoxha en 1985 La ansiedad, inquietud y recelo del líder albanés, pues, está auto-justificada por la amenaza potencial de sus vecinos depredadores; Albania, se convirtió, así, en el estandarte estalinista que recelaba de los imperialista del Oeste y de los revisionistas del Este. En 1991, la Albania de Enver Hoxha tenía un PNB (Producto Nacional Bruto) por habitante que se situaba en torno al puesto 150 mundial; en otras palabras, un país al nivel de Yemen, Costa de Marfil, Mongolia o Zambia. En cuanto a la mortalidad infantil, indicador clásico de desarrollo socioeconómico, Albania, con un 44% se mantenía a una considerable distancia de la media europea, el 11%. Ese mismo año de 1991, Albania se despide de un gobierno con el que había convivido durante cuarenta y siete años, desde la etapa final de la Segunda Guerra Mundial. De un régimen que restringía cualquier actividad económica por pequeña que sea, en el cual no se podía comerciar ni pedir limosna. Albania Hoy En la actualidad Albania es una democracia parlamentaria con una economía en estado de transición, cuyas reformas para crear un mercado libre han abierto por fin el país a la inversión extranjera, empezando a desarrollar ya infraestructuras tanto energéticas como de transporte y siendo ya candidata para la adhesión a la Unión Europea, cuyo ingreso solicitó formalmente en abril de 2009. GIF

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Métodos de discusión en ámbitos de izquierda
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/27/2017

En este mes de Septiembre con las tomas de colegios secundarios públicos de capital por parte de los estudiantes (Nuevamente en Septiembre como en varios años anteriores), surgió un tema que me llamó la atención y es el siguiente: La mayoría de los medios de prensa que cubrieron el caso se enfocaron más (como es común) en el método de "Toma de escuela" que la causa en si, y con todo lo que ello conlleva: Perdida de clases, interrupción del programa escolar, toma de un establecimiento público, impedimento por un sector de la comunidad educativa a poder tener clases a otro sector, etc... Y reiteradas veces se escucharon las quejas de los voceros y representantes de los Centros de Estudiantes sobre ese punto, en que la prensa hacía foco en las tomas y no en la causa que los provocaba a hacerlas. Es decir, en las formas y no en el contenido. Y hacían hincapié, los estudiantes, en eso, que lo importante no era discutir sobre la toma en si, si está bien o está mal tomar la escuela, sino en el motivo: oponerse a una reforma educativa. Para los estudiantes que realizaron las tomas, el hecho de tomar las escuelas, solo era un método de lucha para ser escuchados por las máximas autoridades educativas. Y como tal, esta forma de lucha, no merecía mucho más analísis, puesto que es discutir sobre la forma de acción y no sobre la finalidad de la acción. En si, tengo más para decir sobre este punto, las tomas, las cuales no voy a decir más que si es importante debatir sobre eso y qué si tienen mucha mayor importancia que la que dicen los que dirigen e incentivan las tomas, pero por razones de conveniencia política no les conviene reconocer. Al respecto de esto: La forma y el contenido. Les dejo a continuación un texto, escrito por un profesor de la Universidad de Quilmes, autodefinido de Izquierda, y el cual hace una critíca a los métodos de discusión en ámbitos de Izquierda. El texto es anterior y no fue escrito a razón de las tomas de escuelas, sino como una reflexión general acerca de las formas de discutir entre militantes de Izquierda y con quienes estén afuera de una de estas organizaciones: Una de las cosas que más daño ha causado a los movimientos de izquierda, en particular a los que se reclaman marxistas, han sido las formas y métodos mediante los cuales se “zanjan” los debates políticos e ideológicos. Es un hecho común que ante diferencias se lanzan invectivas injuriosas y calumnias del más diverso tipo. Para no generalizar en abstracto, presento ejemplos tomados de mi experiencia personal. Por caso, cuando critiqué la apología de Hebe Bonafini a los ataques a las Torres Gemelas, y su apoyo a Bin Laden, fui acusado por la propia Bonafini de ser un “agente del gobierno Radical para destruir a la Universidad de las Madres”. Esta acusación fue apoyada por grupos de izquierda, e incluso por distinguidos intelectuales, como el señor Néstor Kohan. Otro ejemplo: por haber opinado que la URSS desde décadas antes de su caída ya había dejado de ser un Estado proletario, fui acusado por un escritor del Partido Obrero de ser un “cruzado” contra el socialismo. Esto es, que habría jurado luchar fanáticamente contra el socialismo. Otro ejemplo: la postura contraria a la consigna de “seis horas de trabajo para bajar la desocupación” me valió el calificativo de “enemigo de la clase obrera” por parte de algún grupo. Otro ejemplo: la posición favorable a la libertad de opinión y discusión en los partidos de izquierda -y en los países que se llaman socialistas- ha llevado a muchos a denunciarme por “provocador”, “agente infiltrado” y “personaje con objetivos oscuros, dispuesto a destruir a la izquierda”. En fin, éstos son algunos ejemplos tomados de mi experiencia como militante de izquierda. Pero podría citar decenas de casos de compañeros y compañeras que han sido acusados de cosas todavía más terribles. Tres son los argumentos más comunes con que se defienden estos procedimientos. 1) En primer lugar, se afirma que esta manera de discutir es “proletaria”, porque supuestamente los trabajadores “no se andan con remilgos y diplomacias burguesas”, hablan las cosas claramente y así denuncian a los enemigos encubiertos del movimiento socialista. Recordemos que de esta forma los partidarios de Stalin justificaban el trato brutal que su jefe imponía, a comienzos de los años veinte, a sus camaradas de partido (el tema es relatado por Trotsky en El testamento político de Lenin). Y desde entonces se ha convertido en un clisé discursivo típico de las organizaciones de izquierda. Pareciera que la brutalidad debiera ser parte de la “cultura” socialista, un sinsentido que no resiste el menor análisis. Es que el socialismo no puede hacer de la bestialidad su sello distintivo. La famosa divisa humanista, adoptada hace décadas por el socialismo, de nada de lo humano me es ajeno, es incompatible con ese trato pretendidamente “proletario”. 2) El segundo argumento sostiene que “todo se justifica en tanto haya que salvar al partido, la revolución o la clase obrera”. Mentir, calumniar, agredir, es válido en aras de la suprema causa de la revolución, o del partido. Se establece así una separación tajante entre medios y fines, como si los medios no fueran parte de los fines, y como si los fines no tuvieran correspondencia con los medios. Uno de los resultados que se obtiene, es “producir” militantes que no escuchan razones, ni les interesan los argumentos, sino aplastar a todo aquel que discrepe con la “verdad revolucionaria”, tanto de afuera, como dentro de la organización. Siguiendo esta dinámica, en organizaciones de izquierda se llegó a los extremos de montar operaciones de espionaje, difamación, e incluso intimidación (no me lo contaron, lo viví), para destruir oposiciones. El criterio de que “los fines lo justifican” quita toda inhibición y límite. Así también hemos visto cómo grupos de izquierda, que comparten un mismo proyecto, se enfrentaron (tampoco me lo contaron, lo he visto en facultades), con palos y cadenas, porque discrepaban sobre tal o cual punto. ¿Puede alguien imaginarse qué sucedería el día en que tuvieran poder en sindicatos, por ejemplo? ¿Habría guerras civiles en la izquierda? La pregunta no es retórica, es una invitación a pensar seriamente en la mecánica inherente a esta forma de hacer política. Después de todo en el siglo XX hemos asistido a guerras entre naciones que se calificaban a sí mismas de “socialistas” y hacían ostentación de “internacionalismo proletario”. ¿No se saca nada de estas experiencias, terribles, por cierto? 3)En tercer término, e íntimamente ligado a lo anterior, se afirma que los modos de discutir son cuestiones formales, que no afectan al contenido. Se sostiene que si alguien nos trata de enemigos de la clase obrera porque opinamos tal cosa, ese calificativo no tiene importancia, porque lo relevante es el “contenido” de lo que se nos está diciendo. Pero este argumento no resiste el menor análisis desde el punto de vista de la dialéctica, ya que -como tantas veces lo ha explicado Hegel- no existe esa separación metafísica entre contenido y forma. Esto porque no existe un contenido que no se exprese a través de determinadas formas; e, inversamente, las formas hacen al contenido. Dicho de otra manera, las formas brutales en el trato expresan contenidos, esto es, concepciones sobre las relaciones entre los seres humanos; y más precisamente para el caso que nos preocupa, sobre cuáles deberían ser las relaciones entre compañeros de militancia. Aquél que tiene un trato brutal, quien apela a la difamación, quien no duda en descalificar toda oposición o crítica por “fascista”, “pagada por el enemigo” o por “ser parte de una provocación”, está expresando una concepción de sociedad, una visión ideológica sobre el futuro por el que lucha, que poco tiene que ver con un programa socialista. Por eso, en última instancia, estas formas están plenas de contenido. Para decirlo de otra manera, y de nuevo a través de un ejemplo personal, pero generalizable: cuando era joven y cuestioné la existencia del Muro de Berlín, y la falta de libertades democráticas en la URSS, mi padre -que era stalinista convencido- me explicó que aquéllos eran problemas “de superficie”, porque lo importante era el “contenido social” de esos regímenes. De esa manera justificaba también los campos de concentración, los fusilamientos, el amordazamiento de todo pensamiento crítico e independiente; siempre el argumento apelaba a que se trataba de meras “formas”. Sólo con los años me di cuenta de que esas formas afectaban el “contenido de vida” de millones de personas, que estuvieron en la raíz del desmoronamiento de esos regímenes, y que por lo tanto jamás podían considerarse inesenciales. Son formas que hacen a la esencia. Un campo de concentración (y en el “socialismo real” hubo incluso campos de concentración para los homosexuales) es contenido, porque es forma esencial. Como lo es también una campaña de calumnias, o una intimidación a los críticos en un sindicato o un partido. Todo esto hace un daño inmenso a la lucha por el socialismo. Por un lado, porque ahoga el pensamiento crítico en el seno de las organizaciones. También porque inhibe a muchos, que no militan en organizaciones, a opinar, ya que existe el temor de ser atacado públicamente por los energúmenos de turno. Es que no es sencillo convivir con agravios, con acusaciones infamantes, y cosas por el estilo. No es fácil personalmente, ni tampoco es fácil de sobrellevar para el núcleo familiar y los amigos que nos rodean. Por eso muchos optan, cada vez más, por el silencio, por reservar sus opiniones para círculos íntimos. Pero de esta manera es muy difícil que el marxismo pueda vivir como una teoría viva. En concreto, estos métodos son funcionales a aquellos que consideran al marxismo un dogma, al cual la realidad, y los seres humanos, deberían subordinársele. Y a los aparatos y direcciones, guardianes naturales e imprescindibles del imprescindible dogma. Además, y por lo que ya explicamos, estos métodos en sí mismos constituyen una propaganda en contra del socialismo, porque dan la idea de que el futuro por el que se lucha no es una sociedad superadora del capitalismo, sino una asentada en el despotismo burocrático, en la arbitrariedad de los “jefes”. En una palabra, una reproducción del “despotismo asiático” al estilo de los Khmers rojos de Camboya, o de lo que hoy es Corea del Norte. Sin embargo, nada más alejado de este proyecto que la idea de Marx. Para Marx, el comunismo, en tanto superación de la propiedad privada, debía llevar a una “… real apropiación de la esencia humana por y para el hombre”; por consiguiente implicaba el “… total retorno del hombre a sí mismo, como hombre social, es decir, humano, retorno total, consciente y llevado a cabo dentro de toda la riqueza del desarrollo anterior” (Manuscritos económico filosóficos de 1844). Por eso Marx concluía que “debe evitarse, sobre todo, el volver a plasmar la ‘sociedad’ como abstracción, frente al individuo”. Pero las burocracias plasman al “aparato” como abstracción frente al militante; y con ello prefiguran la plasmación de la sociedad como abstracción frente al individuo. ¿Qué tienen que ver entonces estos métodos con el socialismo? Nada, absolutamente nada. Por último, quiero plantear una cuestión que está implícita en lo que he explicado, pero que adquiere un fuerte peso cuando la pensamos singularizada en los seres humanos, de carne y hueso, que han padecido estos métodos. Me refiero a la destrucción moral de los “heterodoxos”, de los que no se resignan a ser repetidores de fórmulas bajadas por el sabelotodo comité central, dirigido por el sabelotodo compañero-dirigente-secretario-general. Afirmo que lo que se busca es quebrar espiritualmente al oponente de manera que no vuelva a levantar la voz. Por eso estos métodos, aplicados a través de los años, terminan dando resultados asombrosos. Hace años un viejo militante inglés, un intelectual, viendo en retrospectiva lo que había consentido (no queriendo ver lo que veía, con el argumento siempre a mano de “todo sea por la clase obrera y el partido”) se preguntaba con amargura cómo había tolerado extremos como la agresión física a militantes que se oponían a la dirección del partido al que pertenecía. La respuesta está en haber aceptado la lógica implicada en “las formas no importan”, “los marxistas discutimos así”, y el “todo vale” a la hora de “defender al partido”. Una vez iniciada esa senda, es muy difícil desandarla. Tal vez uno de los puntos de partida -aunque no el único- para iniciar una reconstrucción del movimiento socialista pase por revisar, muy críticamente, estos métodos. Resumen: A raíz de las tomas de escuela, vi que dirigentes estudiantiles se quejaban sobre que la prensa hacía enfásis en el método de la toma en si y no la causa que la provocaba. Es decir, estos estudiantes querían que se debata sobre el contenido y no la forma, restandole importancia a esto último. En el post agrego un texto de un profesor, de pensamiento de izquierda, el cual crítica como la izquierda militante tiene este mal de restarle importancia a la forma (el medio) por el contenido (la causa) creando una contradicción con sus ideales.

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La sueca Larsson y su nueva vida
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/4/2017

Alexandra Larsson, la ex azafata de Sábado Bus, bailarina de Showmatch y la enfermera sensual en Periodismo Para Todos, está instalada en Estocolmo junto a su pareja, un joven también sueco, jugador profesional de hockey sobre hielo, lejos de los medios argentinos. La rubia infartante se encuentra en la dulce espera de su primer hijo, algo que lo vive con mucha emoción y felicidad, y por lo cual cambió, naturalmente, su figura. “Soy una gordita muy feliz. Hola bebé, esperándote con todo el amor del mundo”, escribió junto a la foto de su pancita de embarazada. Tras tener una fuerte exposición en la pantalla chica, Alexandra Larsson se enfocó en su carrera de modelo. Además, estuvo viajando por Suecia y otros países europeos. Pero ahora también está alejada del modelaje debido al embarazo.

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Camboya y los Jemer Rojos
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/5/2017

Origenes Nacieron como una guerrilla. El nombre fue dado en los años 50 por el entonces rey Norodom Sihanouk para referirse, en tono peyorativo, a sus principales enemigos. Los orígenes más profundos de los Jemeres Rojos enraizan con el Partido Comunista de Indochina, que participó en la lucha por la independencia de la península después de la Segunda Guerra Mundial. Bandera de Los Jemeres Rojos En 1951 se crea el Partido Comunista de Camboya que, aunque sigue teniendo influencia vietnamita, supone una ruptura de las corrientes de izquierda entre ambos países. En los años 70, pasa a llamarse Partido Democrático de Kampuchea y se aumenta la lucha armada contra el general Lon Nol, quien había depuesto al rey Sihanouk en un golpe de estado en 1970. Los Jemeres Rojos se convertían así en los aliados de Sihanouk. Pol Pot y el grupo de París Saloth Sar, verdadero nombre de Pol Pot, viajó a Francia en 1948 con una beca para estudiar radioelectricidad. Allí,entró en contacto con el Partido Comunista francés y con los demás componentes del llamado "Grupo de Estudiantes de París": Ieng Sary, posteriormente primer ministro y ministro de Exteriores del régimen, Khieu Samphan, más tarde presidente de Kampuchea Democrática, y Khieu Ponnary, la futura mujer de Pol Pot. A principios de los años 50 el grupo vuelve a Camboya y se va haciendo importante en el Partido Comunista, hasta llegar a dominarlo en los años 60. Saloth Sar, conocido como Pol Pot, lider de los jemeres Rojos Principios ideológicos de los Jemeres Rojos La ideología de los Jemeres Rojos tiene sus orígenes en el comunismo maoísta, que ellos interpretaban, según las palabras de Pol Pot, de una "forma creativa". Se basaba en los siguientes principios: - Puesta en marcha de una sociedad comunista de tipo agrícola. Esta sociedad se fundamentaba en los principios del igualitarismo, por lo que todo el mundo debía tener lo mismo. Esto llevó a la prohibición de cualquier propiedad privada, incluida la comida o los instrumentos para cocinarla. Las pobres raciones eran repartidas cada día por el Angkar, o institución superior. - Prohibición de cualquier influencia "imperialista". Como consecuencia, se prohibió la utilización de máquinas, no se podían tener textos, especialmente si eran en lengua extranjera, y se exterminó a todo aquel que hubiera recibido cualquier tipo de educación. Llevar gafas era también símbolo de imperialismo, por lo que las personas que las portaban eran asesinadas. - Educación doctrinal. Todas las personas eran sometidas frecuentemente a sesiones de reeducación. Según los principios de los Jemeres Rojos, era necesario aproximadamente un año para reeducar a una persona. Si después de ese tiempo, la persona mostraba algún signo de imperialismo, era dada por perdida y se prescindía de ella. Guerra civil camboyana (1967 - 1975) La guerra de Vietnam (1964-1975) significaría para Camboya la apertura a un largo periodo de guerra e inestabilidad. Camboya se vio envuelta en el que fue el mayor conflicto de la Guerra Fría cuando el Vietcong, el brazo armado de los comunistas de Vietnam del Norte, invadió zonas fronterizas en 1964 con el propósito de abrir un segundo frente contra los americanos fortificados en Vietnam del Sur. Mapa de los países en conflicto en la Guerra de Vietnam: Vietnam del Norte, Vietnam del Sur, Camboya y Laos. Bombardero B52 estadounidense lanzando bombas. En marzo de 1969, Estados Unidos llevó a cabo bombardeos secretos al norte de Camboya, tratando de destruir los refugios del Vietcong y cortar el final de la Ruta Ho Chi Minh. Autorizados por el recién elegido presidente Richard Nixon, y liderados por su director de seguridad nacional Henry Kissinger, tales bombardeos se pueden considerar ilegales, puesto que Estados Unidos no había hecho una declaración de guerra oficial contra Camboya, ni se había tomado el tiempo establecido por la legislación internacional para una acción de este tipo. Durante catorce meses fueron lanzadas en suelo camboyano 110 000 t de bombas, y los bombardeos continuarían hasta 1973, por lo que se determina que fueron 539 129 t en total, es decir, tres veces y media más de lo que Estados Unidos lanzó contra Japón durante la II Guerra Mundial. Mapa con los bombardeos estadounidenses en Camboya Las víctimas camboyanas llegaron a las 600 000 muertes, y fuentes de la CIA estimaron que dichos bombardeos no hicieron otra cosa que incrementar la popularidad de los Jemeres Rojos entre los campesinos camboyanos del norte del país. Tan solo entre 1969 y 1973 se contaron 150 000 víctimas civiles. En 1970, acorralado por la situación, el rey de Camboya, Norodom Sihanouk, se marchó en una imprevista gira internacional. En su ausencia, el líder militar Lon Nol llevó a cabo un alzamiento que depuso al rey y proclamó la República Khmer. Nixon explica los bombardeos realizados en Camboya después de haber negado su existencia. El núcleo del Partido Comunista Camboyano se formó a raíz de la inestabilidad en Indochina, y fue un protegido del Vietcong desde el principio. Las guerrillas camboyanas que lideraban Pol Pot y Ieng Sary entre otros, llevaron a cabo una guerra de hostigamiento contra la República Khmer a la vez que permitían el paso de tropas norvietnamitas a Vietnam del Sur. Según Henri Locard, Pol Pot adoptó las técnicas del Vietcong, que incluían la construcción de una falsa imagen pública no comunista, el secretismo absoluto y el uso de la violencia. Con este fin, los Jemeres Rojos cortejaron al rey Sihanouk en el exilio, a quien tanto la República Khmer como los Estados Unidos consideraron el motor del movimiento comunista en Camboya desde su residencia en Corea del Norte, hasta la victoria final del 17 de Abril de 1975. La caída de la capital de Nom Pen La retirada de los EEUU de Vietnam del Sur en 1973, y la conquista de éste por Vietnam del Norte, dejaron a la República Khmer completamente aislada y sin esperanzas de obtener una victoria sobre los Jemeres Rojos, que apenas contaban con unos 80.000 milicianos. El 12 de abril, los EEUU evacuaron a todo su personal diplomático y a sus ciudadanos en la llamada Operation Eagle Pull. Apenas cinco días más tarde, los Jemeres Rojos tomaban Phnom Penh e instauraban la Kampuchea Democrática. Entrada de las tropas de los Jemeres Rojos en Nom Pen, capital de camboya El 17 de abril de 1975 está marcado con la caída de Nom Pen bajo el avance de los Jemeres Rojos. Los estadounidenses tuvieron que abandonar un intento de suministrar alimentos y energía a la ciudad con un puente aéreo al estilo del de Berlín cuando el Aeropuerto Internacional de Pochentong fue blanco de intensos ataques guerrilleros, mientras el dictador Lon Nol huyó llorando por su país en un helicóptero estadounidense hacia Hawái. Lon Nol nunca más regresaría a Camboya. Si bien los estadounidenses, los extranjeros de otras nacionalidades de cierta significación política y la plana mayor del dictador fueron evacuados, los estadounidenses dejaron en la sitiada ciudad mandos medios y un gran número de personas que serían carne de cañón para el nuevo régimen. Los Jemeres Rojos fueron recibidos con la esperanza de que la paz llegaría por fin al país Todas las ciudades, aldeas y centros urbanos fueron vaciadas, los habitantes procedentes de los principales centros urbanos como Nom Pen y Battambang fueron clasificados como la «Gente del 17 de abril», es decir, aquellos que antes de esa fecha no se habían unido a las guerrillas comunistas y que, según la mentalidad de Saloth Sar y de los Jemeres Rojos, se habían puesto del lado de Lon Nol y de los Estados Unidos. Esa «Gente del 17 de abril» fueron víctimas de sospechas de espionaje, colaboración con poderes extranjeros, burgueses y enemigos del «pueblo». Todos los camboyanos fueron llevados a trabajar en el campo. El régimen del terror se inició con la forzada "ruralización" de todas las poblaciones urbanas: el 18 de abril Pol Pot ordenó la evacuación de los 2 millones y medio de habitantes de Phnom Penh, incluyendo heridos y enfermos, en una brutal marcha que marcó el inicio del Año Cero. Abandono forzado de los habitantes de las ciudades hacia el campo Saloth Sar, ahora definitivamente Pol Pot, estuvo siempre a favor de un completo aislamiento del país, una economía autosuficiente y un estado agrario. Todos los extranjeros, que se refugiaron en la embajada francesa, fueron expulsados, las embajadas cerradas (con excepción de la francesa y algunas de ciertos países simpatizantes como China y Corea del Norte). Comienza la aplicación inmediata, sin términos medios, de un comunismo radical de tipo maoísta en lo que se denominó el «gran salto». Fue el primer y hasta ahora único país que vivió semejante experiencia y de una manera drástica con medidas como: - La marcha forzada durante un periodo de tres meses hacia diferentes sectores del país. - Abolición de la moneda. - Abolición del mercado. - Abolición de las escuelas. - Destrucción de cualquier infraestructura urbana. - Los ataques cotidianos a las religiones y a las tradiciones culturales. - Conversión forzada de toda la población camboyana en cultivadores. - La realización rutinaria de ejecuciones sumarias. El genocidio camboyano El genocidio camboyano, se calcula, acabó con la vida de 1,7 millones de personas, aproximadamente la cuarta parte de la población. Las cifras, sin embargo, son aún más dramáticas según el sexo: uno de cada tres hombres camboyanos murió a manos de los Jemeres Rojos. La ruralización forzosa se materializó en campos de trabajo donde se trabajaba 20 horas de 24, con un día de descanso cada diez, y donde un gran número de personas murieron de inanición o de puro agotamiento. En las ciudades abandonadas, el régimen creó prisiones y centros de exterminio como la famosa prisión-museo de Tuol Sleng, donde se dice que murieron aproximadamente 20.000 prisioneros, y de la que sólo escaparon doce personas con vida. Colectivización forzosa de la población urbana a trabajar y vivir en el campo Tuol Sleng se hizo famosa por su brutalidad: los prisioneros recibían palizas y torturas basadas en descargas eléctricas y colgamientos, y a veces se les hacía comer sus propias heces y beber su propia orina. Varios internos fueron utilizados en experimentos "médicos" sádicos: se les abría sin anestesia y se removían sus órganos, o se les desangraba gota a gota para descubrir el punto de expiración. Como Tuol Sleng existían más de 150 prisiones similares. Kampuchea Democrática (1975 - 1979) Entre noviembre y diciembre de 1975 se llevó a cabo un encuentro nacional de miembros del Partido en el Estadio Olímpico de Nom Pen. Nuon Chea proclamó entonces que la nueva Camboya tenía ya dos universidades: una era el trabajo productivo y la otra el combatir al enemigo vietnamita. El 5 de enero de 1976 los Jemeres Rojos declararon el nacimiento del nuevo Estado con el nombre de Kampuchea Democrática. Pol Pot anunciaría en diciembre de ese año a todos los oficiales que debían prepararse para una guerra de guerrillas y convencional y por primera vez habla de Vietnam como «enemigo de la Kampuchea Democrática» Pol Pot Pol Pot aseguraba entonces que el enemigo Vietnam, no se «atrevería a atacarnos» porque, según su modo de ver, Vietnam era menos potente que Camboya (posiblemente confiado en la amistad que tenía con China y la enemistad de China con Vietnam). Para Pol Pot, la manera en la que Vietnam atacaba a Camboya no era abiertamente, sino de manera silenciosa, infiltrándose en las filas jemeres. Esto le haría desarrollar una auténtica paranoia que lo llevaría a buscar el «enemigo oculto» en el interior de su propio partido. En 1978, Pol Pot lanzó la campaña para «descubrir» lo que él llamaba «el enemigo oculto». Su idea de que el Partido y el Ejército estaban infiltrados de vietnamitas y de agentes de la CIA hizo que muchos de sus hombres fueran detenidos, interrogados, torturados y ejecutados. La teoría del régimen fue que dentro del Partido había "enemigos" y que localizarlos y eliminarlos era una obligación a toda costa. Los «enemigos contra-revolucionarios» debían desaparecer, en un proceso que Pol Pot llamó de «barrida y limpieza» Invasión vietnamita y fin del régimen de los Jemeres Rojos El fin de Angkar y Kampuchea Democrática puede atribuirse a un error de cálculo político. En Diciembre de 1978, un ejército vietnamita invadió Camboya como venganza por los asaltos de los Jemeres Rojos a las aldeas fronterizas. En aquella ocasión, la brutalidad de Pol Pot espantó de tal forma a sus aliados más poderosos que incluso China permitió que los Jemeres cayeran en desgracia sin enviar soldados a defender a su marioneta maoísta. Fue sólo entonces cuando los vietnamitas, con el fin de granjearse a la opinión pública, publicaron imágenes y datos sobre las atrocidades del régimen camboyano. En esta ocasión, sin embargo, el rechazo y la oposición a que se juzgasen a los líderes Jemeres vino de Occidente. Exposición de huesos humanos del genocidio de los jemeres Rojos El 7 de enero de 1979 Vietnam toma Nom Pen. El Príncipe Norodom Sihanouk huye a China y Pol Pot y sus hombres huyen a las selvas del noroeste. Vietnam funda la llamada República Popular Camboyana (RPC), con Heng Samrin, antiguo militante de los Jemeres Rojos, como Jefe de Estado. Este tiene que afrontar las hostilidades del Frente de Liberación Nacional del Pueblo Camboyano, movimiento no comunista, liderado por Son Sann, y del Frente de Unidad Nacional para una Independencia Neutral, Pacífica y Cooperativa (FUNCINPEC), liderado por el príncipe Norodom Sihanouk. En febrero, China lanza una invasión limitada de Vietnam como respuesta a la invasión vietnamita de Camboya, pero se retira pronto alegando que ya había castigado bastante a Vietnam, aunque parece que tuvo influencia las buenas relaciones Vietnam-URSS. Tropas vietnamitas entran victoriosos en Nom Pen en Enero de 1979. Consecuencias La llegada de la misión internacional y la creación de una monarquía constitucional no trajeron consigo la deseada persecución legal. Norodom Sihanouk protegió a los Jemeres Rojos, a los que antaño había liderado, y el país se transformó en un régimen que algunos han calificado de corrupto y nepotista. Sihanouk ofreció en 1998 el perdón real a los líderes más importantes, tales como Ieng Sary, amigo íntimo de Pol Pot - quien murió en cautiverio unos meses antes, sin ser nunca juzgado -, su esposa Ieng Tirith, y la mano derecha de Pol Pot, Nuon Chea. De nuevo, según Locard, China pareció no tener ningún interés en que se juzgase a sus antiguos protegidos Los Jemeres Rojos aspiraban a una sociedad sin educación, ya que, según ellos, la educación sólo llevaba a ideas imperialistas. La educación se basaba, por tanto, en la repetición de consignas revolucionarias. La limpieza intelectual que llevaron a cabo los Jemeres Rojos ha desprovisto al país de cualquier tipo de especialista en cualquier campo, incluyendo maestros, médicos o ingenieros. Camboya es el país con mayor número de minas y artefactos no explosionados por habitante del mundo. Se calcula que quedan entre 4 y 6 millones de artefactos que fueron sembrados por estadounidenses y Jemeres Rojos, principalmente. El genocidio camboyano es uno de los mayores genocidios de la historia, probablemente el mayor si se comparan las cifran con el tiempo transcurrido y la población afectada. Aproximadamente un cuarto de la población murió entre 1975 y 1979. Según las cifras expuestas por el historiador David Chandler, 1.5 millones de personas murieron por malnutrición, trabajos forzados y enfermedades mal atendidas. Otras 200.000 personas fueron ejecutadas sin juicio, clasificados como "enemigos". Camboya es además el país donde hay un mayor número de personas desaparecidas. El régimen trajo consigo graves problemas psicológicos, que no están siendo tratados por la falta de especialistas. Muchas de las víctimas tienen cuadros depresivos que les impiden trabajar. Los pocos expertos que existen en Camboya aseguran que la mayoría de la población tiene algún tipo de secuela psicológica, que además está siendo transmitida a las nuevas generaciones de forma inconsciente. La violencia y la desconfianza características del régimen de los Jemeres Rojos siguen presentes en la sociedad actual.

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Nicaragua y la revolución Sandinista
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/10/2017

Orígenes del Sandinismo El FSLN fue fundado en 1962 por un grupo de estudiantes universitarios encabezados por Carlos Fonseca, Silvio Mayorga y Tomás Borge. Éstos recibieron el apoyo del dirigente revolucionario cubano Fidel Castro, ofrecido en parte por el papel que había desempeñado Luis Somoza Debayle en el desembarco de bahía de Cochinos de 1961. A pesar de la influencia de la ideología marxista y leninista, el FSLN no tenía un vínculo directo con el Partido Comunista de Nicaragua. Los sandinistas se oponían a la familia Somoza y a la presión de Estados Unidos sobre Nicaragua, y reclamaban una reforma política y económica radical que condujera a la redistribución de la riqueza y el poder. Su proyecto era respaldado por estudiantes y campesinos, pero fueron derrotados por la Guardia Nacional en las primeras acciones de la guerra de guerrillas, que costaron la vida a Fonseca y Mayorga. Bandera del Frente Sandinista de Liberación Nacional La Revolución A mediados de la década de 1970, destacados miembros del mundo empresarial y de la Iglesia católica comenzaron a compartir el descontento ya manifestado por otros grupos sociales ante el régimen de Anastasio Somoza Debayle. La mayor parte de la oposición política se unió en un solo frente encabezado por Pedro Joaquín Chamorro, asesinado en Managua en enero de 1978, probablemente por encargo del propio Somoza. Este acontecimiento provocó desórdenes y manifestaciones contra el gobierno durante semanas, además de una huelga nacional e intentos aislados de levantamientos armados. Soldados del ejército luchando contra los guerrilleros A pesar de que Somoza mantenía el control, su régimen se tambaleaba y la oposición internacional aumentaba progresivamente. En el mes de agosto, un grupo de comandos sandinistas asaltó el Palacio Nacional de Managua y tomó como rehenes a varios miembros del Congreso nicaragüense. Los sandinistas negociaron la liberación de varios prisioneros del FSLN y solicitaron un rescate, la publicación de su llamada a la rebelión y un salvoconducto para que los integrantes del comando abandonaran el país. Manifestación en contra de la represión de la dictadura de Somoza El éxito de la incursión sandinista alentó a las fuerzas contrarias a Somoza y estallaron levantamientos en todo el país. Las fuerzas somocistas aplastaron estas rebeliones con gran brutalidad, bombardeando incluso objetivos civiles. Estas operaciones fueron la causa de que cientos de nicaragüenses se unieran al FSLN y de que aumentara la presión internacional para encontrar una solución negociada al conflicto. Al tiempo que Estados Unidos impuso ciertas sanciones económicas a Somoza, Costa Rica, Venezuela y Panamá brindaron su apoyo a los sandinistas. Guerrilleros del FSLN La lucha se reanudó en mayo de 1979: los sandinistas anunciaron una ofensiva final e hicieron una llamada a la rebelión nacional. En esta ocasión, la Guardia Nacional no consiguió controlar la situación y los rebeldes se apoderaron de numerosas zonas del país. Se produjeron batallas en las principales ciudades, como León, Masaya y Managua, donde los aviones de la Guardia Nacional bombardearon los barrios en los que la población apoyaba a los sandinistas. Guerrilleros Sandinistas en Julio de 1979 La Organización de Estados Americanos (OEA) convocó una reunión de emergencia para pedir a Somoza que abandonara el poder y rechazó el ofrecimiento de Estados Unidos de enviar fuerzas de paz a Nicaragua. Cuando la capital del país, Managua, se encontraba rodeada por las tropas revolucionarias, Somoza abandonó el país y la Guardia Nacional, tan poderosa en otros tiempos, quedó desarticulada. El 19 de julio, los sandinistas entraron en Managua y se hicieron con el control en Nicaragua Festejos en la entrada triunfal de los guerrilleros en la "Plaza de la Republica", ahora "Plaza de la Revolución" en Managua Gobierno Revolucionario Desde que los sandinistas tomaron el poder, tuvieron que hacer frente a una oposición armada. En un principio se trataba únicamente de pequeños grupos de antiguos miembros de la Guardia Nacional, instalados en su mayoría en Honduras. A finales de 1981, estas fuerzas recibieron formación militar a cargo de oficiales argentinos y cierto apoyo encubierto de Estados Unidos. Cuando aumentó la oposición a la política del FSLN, se unieron otras formaciones al movimiento armado rebelde. Entre ellos, se incluían líderes empresariales descontentos, hacendados conservadores (sobre todo, del norte del país) e incluso sandinistas desengañados. A este heterogéneo grupo se le denominó "contra" (contrarrevolucionarios) Daniel Ortega, lider de los Sandinistas La guerra de los contra A partir de 1981, el gobierno de Reagan incrementó progresivamente su apoyo a la contra. Se enviaron más de 300 millones de dólares en ayuda y equipamiento, y los contrarrevolucionarios recibieron formación militar desde 1982 hasta 1990. Estados Unidos también impuso un embargo comercial sobre Nicaragua y bloqueó los préstamos de muchas instituciones financieras internacionales. Guerrilleros Contras, financiados por Estados Unidos a traves de la CIA. Estas medidas debilitaron la frágil economía nicaragüense, a la vez que los ataques de la contra ocasionaban pérdidas en la agricultura, el comercio y dañaban la infraestructura del país. Eden Pastora. El Comandante "Zero". Ex guerrillero sandinista, pasó a luchar junto a los Contra. Cuando el conflicto entre el gobierno y la contra se agravó y los enfrentamientos se generalizaron en todo el territorio, decenas de miles de nicaragüenses se exiliaron y muchos más fueron obligados a abandonar sus hogares y trasladarse a otras zonas del país a causa de la violencia. Los Contras fueron entrenados por militares argentinos. Esto hizo creer a la dictadura Argentina que la ayuda ofrecida a la CIA neutralizaría a Estados Unidos en el tema Malvinas. Los sandinistas respondieron a las amenazas de la contra organizando un ejército; recibían armas de la URSS y Cuba y, en 1983, instituyeron el servicio militar obligatorio. A mediados de la década de 1980, el gobierno sandinista comenzó a desviar fondos destinados a programas sociales y económicos al presupuesto de defensa. Bajo el estado de excepción, se suspendieron algunas libertades civiles y en ocasiones se encarceló a los opositores políticos y se restringió la libertad de prensa. Fidel Castro, Daniel Ortega y Maurice Bishop El apoyo de Reagan a la contra provocó una gran disputa política en Estados Unidos, que culminó con el escándalo conocido como Irangate, un escándalo que tuvo lugar en 1985 y 1986 en el que varios altos cargos del gobierno de Reagan se vieron implicados en una venta ilegal de armas. Milicianos sandinistas en 1983 Negociaciones de paz A pesar del conflicto, se celebraron elecciones en Nicaragua en noviembre de 1984. Gran parte de la oposición boicoteó los comicios alegando que los sandinistas habían manipulado el proceso. Éstos obtuvieron una aplastante victoria en la votación para la presidencia y los representantes del Congreso. El Papa Juan Pablo II visitó Nicaragua en Marzo de 1983. La iglesia Católica nicaragüense había apoyado a los sandinistas en la lucha contra el dictador Somoza, con lo cual el papa no estaba de acuerdo. La visita fue muy agitada, incluyendo piedras arrojadas contra el papa. Daniel Ortega fue elegido presidente con el 67% de los votos, y el FSLN obtuvo la mayoría de los escaños en la Asamblea Nacional. Para muchas naciones, estas elecciones otorgaron legitimidad al régimen sandinista, opinión no compartida por el gobierno de Reagan. En 1987 había más de 10.000 contras armados luchando contra el gobierno de Nicaragua. Lideres Sandinistas: Humberto Ortega, Luis carrion y Daniel Ortega. A pesar de su preocupación por la política sandinista, la mayoría de los países latinoamericanos se oponían a los intentos de Estados Unidos por derrocar al gobierno de Nicaragua. En 1987, el presidente costarricense, Óscar Arias Sánchez, promovió un encuentro de presidentes centroamericanos para buscar soluciones a los conflictos de Nicaragua y El Salvador que culminó en el llamado Acuerdo de Esquipulas de agosto de ese año. El resultado de este plan de paz fueron las negociaciones celebradas entre el FSLN y la contra en 1988. Cartel en la ciudad de Leon- 1988 Las presiones para que se pusiera fin a la guerra eran cada vez mayores. La economía de Nicaragua estaba hundida; se calculaba que la inflación era del 2.000 al 36.000% en 1988 y el país se había convertido en la nación más pobre de Centroamérica. El coste humano de la lucha fue atroz: decenas de miles de muertos, heridos y refugiados. Los ambiciosos programas de educación y sanidad de los sandinistas no pudieron llevarse a cabo debido a que la mitad del presupuesto fue destinado a la defensa del régimen, y la producción agrícola se vio reducida por los ataques de la contra. El panorama internacional también había cambiado. La URSS tenía que hacer frente a la agitación política y económica que recorría el país, por lo que recortó su ayuda a los sandinistas. A su vez, con el escándalo del Irangate y el ascenso en 1989 del republicano George Bush a la presidencia de Estados Unidos, este país se mostró más propenso a encontrar una solución negociada al conflicto. Daniel Ortega entrega la banda presidencial a Violeta Chamorro, lider opositora Los sandinistas acordaron celebrar elecciones bajo supervisión internacional a principios de 1990 como una condición de las negociaciones de paz. Confiaban en obtener la victoria y en que Daniel Ortega fuera elegido presidente. Los catorce partidos de la oposición se unieron para formar la Unión Nacional Opositora (UNO), que apoyaba la candidatura a la presidencia de Violeta Chamorro y ofrecía una lista unificada de candidatos al Congreso. La oposición generalizada al servicio obligatorio y la esperanza de conquistar la paz llevaron a la victoria a la UNO, que obtuvo el 55% de los votos, mientras que los sandinistas obtuvieron únicamente el 41 por ciento.Después de varias negociaciones, el FSLN aceptó su inesperada derrota. Los sandinistas se convirtieron en el principal partido de la oposición y aún controlaban gran parte de las Fuerzas Armadas. El gobierno de Chamorro trató de colaborar con los dirigentes sandinistas, pero esta actitud conciliadora provocó el descontento de los grupos más conservadores y motivó la ruptura de la coalición gubernamental. El FSLN conservó una considerable influencia política, pero su candidato, Daniel Ortega, fue nuevamente derrotado en las elecciones de 1996 (que llevaron al conservador Arnoldo Alemán a presidir la República) y apenas obtuvieron escaños en el Congreso Hacia el presente Ortega se postuló por quinta vez como candidato a Presidente de la República de Nicaragua por el Frente Sandinista, para las Elecciones generales de Nicaragua del 5 de noviembre de 2006. Durante la campaña presidencial, Ortega logró efectivamente mejorar su aceptación popular al enarbolar un mensaje pacifista y solidario, con abundantes referencias a Dios, al amor, a la reconciliación y a la paz. Daniel Ortega festejando su triunfo en las elecciones presidenciales de 2006 En las elecciones presidenciales celebradas el domingo 6 de noviembre de 2011 el FSLN, partido con el cual se presenta Daniel Ortega, obtiene el resultado que lo mantiene en el poder por otra legislatura más. Daniel Ortega, Nicolas Maduro y Evo Morales Las elecciones presidenciales y al Parlamento Nacional que se celebraron el 6 de noviembre de 2016 dieron un resultado excelente al FSLN y a su propuesta presidencial conformada por Daniel Ortega y Rosario Murillo la cual obtuvo el 72,5% de los votos emitidos. En el Parlamento Nacional el Frente Sandinista de Liberación Nacional obtuvo más de 65% de los votos para diputados nacionales y departamentales. El periodo de gobierno emanado de estas elecciones es desde el año 2017 hasta el 2022.

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Entrevista a John Lennon. Hoy tendría 77 años
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/9/2017

Esta entrevista se realizó en Nueva York el 8 de diciembre de 1970, poco tiempo después de que John y Yoko terminaran sus álbumes ( "John Lennon/Plastic Ono Band" y "Yoko Ono/Plastic Ono Band" ) en Inglaterra. —¿Qué te parece este álbum, "Plastic Ono Band"? —Creo que es lo mejor que hice en toda mi vida. Pienso que es realista, que es leal al yo que estuvo desarrollándose a través de los años. "I’m a Loser", "Help", "Strawberry Fields", son todos temas personales. Siempre que pude, escribí sobre mí. Realmente nunca me gustó escribir canciones en tercera persona acerca de gente que vivía en departamentos de cemento y esas cosas. A mí me gusta la música en primera persona, pero, por mis cuelgues, sólo de cuando en cuando escribía sobre mí. Ahora, todo lo que compuse habla de mí. Ese soy yo, y nadie más. Y por eso me gusta. Es real. Eso es todo. Yo no conozco nada más, en serio, y las pocas canciones verdaderas que escribí fueron como "Help" y "Strawberry Fields". Esos fueron los que siempre consideré mis mejores temas, los que realmente compuse a partir de mi propia experiencia y no proyectándome en una situación, para componer una linda historia al respecto. Esa actitud siempre me pareció falsa, pero ocurría porque tenía que producir tanto trabajo o estaba tan colgado que no podía pensar en mí. —En este álbum casi no usás lenguaje figurado. —Porque no tenía nada de eso en la cabeza. No tenía alucinaciones. —No hay "taxis de papel de diario". —En realidad, esa es una frase de Paul. Yo era consciente de que escribía poesía y, entonces, lo que hacía era una poesía autoconsciente. Pero la poesía de este álbum es superior, porque carece de esa conciencia sobre sí misma. Me costó menos escribir las canciones de siempre. Yoko: No hay sanata. John: No hay sanata. —Los arreglos también son sencillos y poco frecuentes. —Bueno, a mí siempre me gustó el rock sencillo. Ahora hay uno grandioso en Inglaterra: "I Hear You Knocking" (de Dave Edmunds). Me gustó "Spirit in the Sky" (de Dr. & The Medics), hace unos meses. Siempre me gustó el rock sencillo. Estuve bajo el efecto del ácido y me volví psicodélico, igual que todo el resto de mi generación, pero en realidad me gusta el rock & roll, y me expreso mejor con el rock. Tuve algunas ideas para hacer esto y aquello con "Mother", pero cuando te limitás a escuchar, el piano lo hace todo y tu mente puede hacer el resto. Creo que en mi disco, si tenés oído, los fondos musicales son tan complicados como los de cualquier otro que hayas escuchado. —¿Cómo armaste esa letanía en "God"? —¿Qué es "letanía"? —"No creo en la magia", esas clases de declaraciones de principios. —Bueno, como la mayoría de las letras, me salió de la boca. Armé "God" con partes de casi tres temas distintos. Yo tenía la idea de que "Dios es el concepto a través del cual medimos el dolor". De modo que cuando tenés una letra así te sentás y cantás la primera melodía que se te ocurre, y la melodía es sencilla -porque me gusta ese tipo de música-. Después, el resto viene solo. Me daba vueltas en la cabeza y yo armé los primeros tres o cuatro acordes, lo demás salió solo. Sea lo que fuere que haya salido. —¿Cuándo supiste que estabas trabajando en dirección a "I Don’t Believe in Beatles" (No creo en los Beatles)? —No sé cuándo me di cuenta de que estaba abandonando todas esas cosas en las que no creía. Así que podría haber seguido, era como una de esas listas de tarjetas de Navidad: ¿dónde paro? ¿Churchill? ¿Hoover? Pensé que tenía que parar. Yoko: Iba a poner una de esas cosas al estilo de "hágalo usted mismo". John: Sí, iba a dejar el blanco y que cada uno pusiera sus propias palabras, en quién no creía. Se me había escapado de las manos y Beatles era lo último, porque yo ya no creo en los mitos y Beatles es otro mito. No creo en eso. El sueño terminó. No estoy hablando sólo de los Beatles, estoy hablando de la cuestión generacional. Se acabó, y ahora tenemos que dedicarnos -al menos yo tengo que dedicarme- a eso que llaman la realidad. —¿Cuándo te diste cuenta de que "God" iba a ser la canción más difundida? —No lo sabía. No lo sé. Más o menos dentro de una semana me voy a dar cuenta de lo que está pasando, porque ellos (la radio) empezaron por pasar "Look At Me" porque era fácil, y probablemente pensaron que eran los Beatles, o algo así. De modo que no sé si ésa es la canción. Bueno, lo es; "God" y "Working Class Hero" probablemente son las mejores del disco, en cuanto a ideas o sentimientos. —Cuando hablás de Bob, ¿por qué solés referirte a él como Zimmerman, en lugar de Dylan? —Porque Dylan es un invento. El se llama Zimmerman. Sabés, en ese sentido, yo no creo en Dylan, y no creo en Tom Jones. El nombre de Bob es Zimmerman. Yo no me llamo John Beatle. Soy John Lennon. Así nomás. —¿Por qué agregaste ese tema al final del disco, "Mummy’s Dead" ( Mamá está muerta ) ? —Porque eso es lo que pasó. Todas estas canciones me salieron de adentro. Yo no me senté a componer pensando "Voy a escribir sobre mamá", ni me senté a pensar "Voy a escribir acerca de esto, aquéllo o lo de más allá". Iban saliendo, como el mejor trabajo que pueda hacer cualquiera, ya sea un artículo periodístico u otra cosa. Lo mejor es lo que sale espontáneamente, y todas estas canciones salieron así porque yo tenía tiempo. Si estás de vacaciones o haciendo terapia, donde estés, si te tomás un poco de tiempo... Como en la India, donde escribí la última tanda de mis mejores temas, como "I’m So Tired" y "Yer Blues". Siempre me llamó la atención como algo -¿cuál es la palabra?, ¿extraño?, ¿irónico?-, que los estuviera escribiendo supuestamente ante la presencia de un gurú, y mientras meditaba tantas horas por día; temas como "I’m So Tired", u otros con tanto dolor como "Yer Blues", donde realmente decía lo que sentía. Estaba ahí sentado, en el campamento del Maharishi, escribiendo "I wanna die..." (Quiero morir) —¿En "Yer Blues" quisiste hacer una parodia del mundo del blues en Inglaterra? —Un poco. Yo me siento algo inseguro. Los Beatles eran personas superinseguras en relación con las parodias que hacíamos y hacemos de lo yanqui. Sé que hemos desarrollado nuestro propio estilo pero, de alguna manera, igualmente parodiábamos la música yanqui... Esto es interesante: en los primeros tiempos, en Inglaterra, todos los grupos eran como Elvis, con una banda de apoyo. Los Beatles, deliberadamente, no nos movíamos como Elvis. Esa era nuestra política, porque nos parecía estúpido y exagerado. Después salió Mick Jagger y resucitó el "movimiento excesivo", sacudiendo el culo. Entonces la gente empezó a decir que los Beatles estaban pasados de moda, porque no se movían. Pero nosotros lo hacíamos de manera consciente. Cuando éramos más jóvenes nos movíamos, saltábamos de aquí para allá y hacíamos todas las cosas que se están haciendo ahora, como subir al escenario con tablas de inodoro y cagar y mear. Eso es lo que hacíamos en Hamburgo, y lo rompíamos todo. No lo inventó Pete Townshend, es algo que hacés cuando estás tocando seis o siete horas. No hay otra cosa para hacer: rompés todo el local e insultás a todo el mundo. Pero nos fuimos puliendo, y dejamos de hacer eso y... ¿Cómo es que llegamos acá..? ¿Cuál era la pregunta? —¿Fue deliberado lo de "Yer Blues"? —Sí, sentíamos cierta aprensión cantando blues. Todos escuchábamos a Sleepy John Estes y esas cosas en la escuela de arte. Pero cantarlo ya era otra historia. Me siento inseguro haciéndolo. Me parece que Dylan lo hace bien. Cuando no está seguro de sí, le da un doble sentido. Paul decía: "No lo llames «Yer Blues», decilo directamente." Pero yo me sentía inseguro y me quedé con "Yer Blues". Creo que todo esa inseguridad ya se nos pasó. Yoko: Sabés, creo que John, siendo quien es, en cierta manera es un poco injusto con su música. Yo quisiera agregar algunas cositas... Algo que tiene que ver con el doctor Janov. Es que John siempre se enamoraba de todo, desde el Maharishi hasta cualquier otra cosa. (John y Yoko hicieron cuatro meses de una terapia muy intensiva con el doctor Arthur Janov, autor de "The Primal Scream" -El grito primal-, en Los Angeles, de junio a septiembre de 1970. En octubre volvieron a Inglaterra, donde grabaron sus nuevos álbumes. "Tener un experiencia primal" o "primalizar" es una forma extremadamente intensa de revivir y dramatizar situaciones; sobre esto se basan muchas de las teorías de Janov.) —Una vez dijiste de "Cold Turkey": "Esa no es una canción, es un diario." —Y es así. En el Lyceum anuncié "Cold Turkey" diciendo: "Voy a cantar una canción sobre el dolor." Antes, el dolor y los gritos de angustia eran de Janov. Lo que quiero decir es que Janov me mostró más de mi propio dolor. Hice terapia con él, como te conté, y es probable que ahora esté mucho menos tenso, por donde me mires. —¿Ahora estás menos paranoico? —No. Janov me mostró cómo sentir mi propio temor y dolor; por lo tanto ahora lo puedo manejar mejor de lo que lo hacía antes, eso es todo. Yo estoy igual, sólo que ahora hay un canal, y esa angustia no queda dentro de mí, da vuelta y sale. Me puedo mover con más soltura. —¿Cómo fue tu experiencia con la heroína? —No fue muy divertido. Nunca me la inyecté. Aspirábamos un poco cuando estábamos realmente con mucho dolor. Todos nos criticaron tanto, y me tiraron tantas pálidas a mí y a Yoko, sobre todo a Yoko... Como Peter Brown, en nuestra oficina -y esto lo podés incluir-... Cuando volvimos, después de seis meses, viene y me da la mano, y a ella no le dice ni "hola". Eso pasa todo el tiempo. Y nos hace sentir tanto dolor que algo tenemos que hacer. Y eso es lo que nos ocurrió. Tomamos "H" (heroína) por lo que nos estaban haciendo los Beatles y los demás. Pero pudimos salir. Yoko : En realidad él se produjo sus propios temas. Como sabés, Phil Spector es reconocido como un técnico sumamente habilidoso para la electrónica y la ingeniería de sonido. John : Pero no le quitemos todo lo que hizo, puso un montón de energía y me enseñó mucho. Volvería a trabajar con él. —¿Qué te enseñó? —Bueno, técnicamente, aprendí mucho en este álbum. Antes no tenía que aprender tanto. Normalmente Paul y yo estaríamos escuchando sin tener que prestar atención a cada sonido. Así que esta vuelta aprendí varias cosas acerca del bajo, dónde se puede agregar más y dónde perdí algo en un tema. Y algunas cosas técnicas que finalmente me irritaron. Pero, como concepto, como un todo, estoy satisfecho, sí. Si me dedicara a los detallecitos seguramente me volvería loco, pero lo cierto es que me gusta. —Cuando estás grabando, ¿buscás más los sentimientos o la perfección del sonido? —Me gustan ambos aspectos, pero me inclino por los sentimientos. La mayoría de las tomas se hacen una sola vez, y casi siempre canto y toco al mismo tiempo. No soporto poner primero el fondo musical y después cantar, que es lo que hacíamos en los viejos tiempos. Pero esos tiempos, sabés, murieron. —Dijiste que éste sería el primer "álbum primal". —¿Cuándo dije eso? —En California. ¿Ya no te interesa más? —No es que no me interese. Lo que pasa es que "primal" es como otro espejo. Y, por supuesto, no es que haya terminado con eso; es un proceso constante. Nos volvemos primales casi todos los días. ¿Ves? No quiero embarcarme en un gran proceso primal porque es todo tan molesto, tan incómodo. En pocas palabras, es así: la terapia primal nos permitió experimentar sentimientos continuamente, y esos sentimientos normalmente te hacen llorar. Es eso, no más. Porque antes no sentía las cosas. Bloqueaba los sentimientos y después, cuando los sentimientos afloran, llorás. Es tan sencillo como eso. —¿Te sentís incómodo cuando escuchás el álbum y pensás qué tan personal e íntimo es? —Me siento incómodo. A veces lo puedo escuchar y, quizá, me siento incómodo cuando escucho la música o las declaraciones; otras veces, no. Cambio todos los días. A pocos días del lanzamiento, no soportaba escucharlo en casa ni podía tocarlo en ningún lado, pero unos meses antes hubiera podido escucharlo todo el tiempo. —¿Cuál es tu concepto de dolor? —No sé a qué te referís, realmente. —En la canción "God" empezás diciendo: "Dios es un concepto con el cual medimos nuestro dolor..." —Bueno, el dolor es el dolor que sufrimos todo el tiempo. Nacemos en dolor. Dolor es lo que sentimos la mayor parte del tiempo. Cuanto más grande es el dolor, más Dios buscamos. —Existe muchísima literatura filosófica relativa a Dios como medida del dolor. —Jamás supe que existiera, porque fue mi propia revelación. No sé quién escribió sobre esto, ni lo que dijeron los demás. Yo sólo sé que eso es lo que yo sé. Yoko: Sólo lo sintió. John : Sí, sólo lo sentí. Era como si estuviera crucificado cuando lo sentí. Así que ahora sé de lo que están hablando. —¿Cuál es la diferencia entre George Martin y Phil Spector? —George Martin... No sé. Lo que pasa es que para varios de nuestros álbumes, como el doble de los Beatles, George Martin no hizo, realmente, la producción. Me acuerdo de lo que George Martin hacía en las primeras épocas. —¿Qué hacía ? —Traducía... Si Paul quería usar violines, él transportaba ese deseo al lenguaje de los músicos. Como ocurre en "In My Life": allí hay un solo de piano isabelino. El se encargaba de ese tipo de cosas. Nosotros decíamos: "Tocá como Bach", o algo así, y él metía doce compases. Nos ayudó a desarrollar un idioma, a hablarles a los músicos. Yo era muy, muy tímido, y hay varias razones por las que no me hallaba cómodo con los músicos. No me gustaba tener que ver a veinte tipos sentados ahí y tratar de decirles lo que tenían que hacer. Porque, además, eran tan malos... Así que, excepto durante la primera época -cuando yo todavía no tenía mucho que ver con eso- me dediqué a producir los temas yo mismo. —¿Por qué trabajaste con Phil, ahora, en lugar de hacerlo con George Martin? —Bueno, no es en lugar de George Martin. Y no tengo nada personal contra George Martin. Su estilo de música es más el de Paul que el mío. Pero, en realidad, no sé... Es un plomazo hacer las dos cosas. —¿Phil hizo alguna contribución especial? —Sí, sí. Creo que Phil es un gran artista y, como todos los grandes artistas, es muy neurótico. Yoko y yo hicimos varios temas juntos, y ella me alentaba desde el salón de al lado; cuando promediábamos el trabajo, íbamos medio atrasados y Phil se metió y le dio nueva vida al disco. Nosotros estábamos perdiendo un poco de interés, porque ya habíamos hecho buena parte del trabajo y se había perdido la novedad de ir a grabar. Así que ahí se lo escucha a Spector en varios lugares. Nada específico, sólo se lo escucha. —Leí una entrevista corta que te hicieron cuando fuiste al Rock & Roll Revival, hace más de un año, en Toronto. Decías que estabas vomitando antes de subir al escenario. —Sí, vomité durante horas antes de subir. Leí una entrevista en Rolling Stone, la de la película (Toronto Pop, de D. A. Pennebaker), que todavía no vi, y decían que yo estaba así y asá. Estuve a punto de vomitar mientras hacía el show. Casi no podía cantar ninguno de los temas. Estaba súper descompuesto. —¿Estarías tan nervioso si aparecieras en público ahora? —Siempre estoy nervioso. No creo que me sirva de mucho aparecer en vivo ahora; no vale la pena el estrés. No me interesa mucho tocar para la gente. —Qué pensás del álbum de George, "All Things Must Pass"? —No sé... Creo que está bien. Personalmente, en casa, no pondría ese tipo de música. No quiero ofender a George; no sé qué decir del álbum. Creo que es mejor que el de Paul. —¿Qué pensaste del de Paul, "McCartney"? —Pensé que era basura. Creo que hará uno mejor cuando le agarre el miedo y se vea obligado. Pero pensé que ese primero era un montón de... ¿Te acordás de lo que te dije cuando salió? "Liviano y fácil." Así que después escucho los temas de George en la radio y, entonces, me parece que son bastante buenos. Mis gustos personales son muy extraños. —¿Cuáles son tus gustos personales? —A mí me gusta el rock & roll, man. No hay mucho más que me guste. —¿Por qué rock & roll? —Esa es la música que me inspiró. Conceptualmente no hay nada que sea mejor que el rock & roll. En mi opinión, no hay ningún grupo, llámense Beatles, Dylan o Stones, que haya producido algo mejor que "Whole Lot of Shakin’", de Jerry Lee Lewis. O, quizá, ya estoy como nuestros padres: ésa es mi época, me gusta y nunca la quiero abandonar. —¿Qué opinás de la escena del rock & roll hoy? —No sé lo que es. Tendrías que decirlo vos. Yo no creo que haya... —¿El Top Ten te da algún placer? —No, nunca lo escucho, excepto cuando estoy grabando o si estoy por editar algo. Justo antes de grabar salgo a comprar unos álbumes para ver qué es lo que están haciendo los demás. Si mejoraron algo, o si pasó algo. Y lo cierto es que nunca pasó nada. Hay un montón de guitarristas y músicos grandiosos, pero no pasa nada. No me gusta esa mierda de Blood, Sweat and Tears. Todo eso me parece una sanata. El rock & roll se está pareciendo al jazz, por lo que yo veo, y todos los macaneadores están buscando una excelencia a la que yo nunca le tuve fe... Yo considero que estoy en la vanguardia del rock & roll, porque estoy con Yoko, y ella me enseño mucho, y yo le enseñé mucho a ella, y creo que eso se escucha en el álbum de Yoko. —¿Qué opinás del álbum de Dylan, "New Morning"? —No me pareció gran cosa, porque esperaba más. Quizás espero demasiado de la gente, pero siempre espero más. No lo sigo a Dylan desde que dejó de hacer rock. Me gustó "Rolling Stone" y algunas cosas que hizo entonces; me gustan algunas cosas que hizo en las primeras épocas. El resto es como Lennon-McCartney, o algo así. No hay diferencia, es un mito. —¿Entonces no pensás que sea una "nueva mañana" (new morning) genuina? —No, quizá sea una mañana nueva para él, porque dejó de cantar con todo lo que le daba la voz. Está bien, pero no es él, no significa nada. Me quedo con "I Hear You Knocking", de Dave Edmunds; está encabezando el ranking en Inglaterra, ahora. —Es extraño que George se aparezca con "Hare Krishna" y que vos te aparezcas justo con lo contrario, especialmente después de haber pasado por esa etapa. —No me imagino lo que opina George. Bueno, supongo que piensa que me perdí o algo así. Pero lo que yo siento es que volví a casa. Ya no cambiaré mucho. —Siempre se hablaba de los Beatles -y los Beatles hablaban de sí mismos- como cuatro partes de una misma persona. ¿Qué pasó con esas cuatro partes? —Recordaron que eran cuatro individuos. Verás, nosotros también creíamos en el mito de los Beatles. No sé si los demás siguen creyendo en el mito. Eramos cuatro pibes... Yo conocí a Paul y le dije: "¿Querés formar parte de mi banda?" Después entró George y después Ringo. Sólo éramos una banda que tuvo mucho, mucho éxito, eso es todo. Nuestros mejores temas jamás se grabaron. —¿Por qué? —Porque éramos performers -a pesar de lo que diga Mick de nosotros- en los clubes de Liverpool, Hamburgo y otros lugares. Cuando tocábamos rock puro, lo que generábamos era fantástico, y no había nadie que nos llegara a los talones en Inglaterra. Cuando alcanzamos el éxito, lo logramos, pero al mismo tiempo perdimos algo muy nuestro. Brian (Epstein) nos hizo vestir de traje y todo eso, y tuvimos un éxito sensacional. Pero nos agotamos. La música había muerto antes de que nos fuéramos de gira por los teatros de Inglaterra. Ya nos sentíamos para la mierda, porque habíamos tenido que pasar de tocar una o dos horas a tocar veinte minutos, lo cual nos venía bien por un lado pero, por otro, nos obligaba a repetir los mismos veinte minutos todas las noches. Entonces fue cuando se murió la música de los Beatles. Por eso nunca mejoramos como músicos; nos matamos en ese momento, para llegar al éxito. Y ése fue el final. George y yo somos los que más tendemos a decir eso; siempre extrañábamos los tiempos en que tocábamos en los clubes, porque era entonces cuando hacíamos música. Después nos convertimos en artistas de estudio de grabación, técnicamente eficientes -que era otra cosa-, porque éramos competentes y, no importaba el medio en que nos metieran, siempre podíamos lograr algo valioso. —¿Cómo elegiste a los músicos que participaron en este disco? —Soy una persona muy nerviosa, de veras, y no tan engreída como lo que deja ver esta cinta; allí estoy yo, proyectándome a través del miedo, así que elegí gente a la que conocía, y no a extraños. —¿Por qué te llevás bien con Ringo? —Porque a pesar de todas las cosas, los Beatles realmente podían tocar música juntos cuando no estaban presionados; y si yo ponía algo en marcha, Ringo sabía adónde ir, así no más. Y lo hacía bien. Hace tanto que tocamos juntos que encajamos. Es lo único que a veces extraño, eso de poder parpadear o hacer un cierto ruido y tener la certeza de que todos sepan hacia dónde vamos. Pero tampoco lo extraño tanto. —¿Cómo te evaluás como guitarrista? —Bueno, depende del tipo de guitarrista. No soy malo. Tampoco soy bueno, técnicamente, pero la puedo hacer aullar y moverse. Yo era guitarrista rítmico. Es una tarea importante. Puedo hacer andar una banda. —¿Cómo lo evaluás a George? —Es bastante bueno (risas). Me prefiero a mí mismo, para ser honesto. En realidad, me da vergüenza, por un lado, por lo mal que toco la guitarra. Nunca me puedo mover, pero puedo hacer hablar a una guitarra. —¿En qué canciones se nota eso? —Escuchá "Why", del álbum de Yoko, o en "I Found Out". Creo que suena bien. Preguntale a Eric Clapton, él cree que yo puedo tocar; preguntáselo. Sabés, a mucha gente le gusta la cosa técnica; es como querer tener películas técnicas. Muchos guitarristas y críticos de rock & roll se han quedado en la década del 50, cuando se esperaba que una película estuviera terminada en forma perfecta desde el punto de vista técnico, y sólo así se sentían contentos. Soy músico, y tenés que romper tus propias barreras para escuchar lo que toco. Hay una pieza linda que toqué, está en el lado B de Abbey Road. Paul nos dio una parte a cada uno; hay un pedacito donde toca Paul, toca George, y toco yo. Y hay una partecita, donde la canción se detiene, uno de esos "carry that weights" donde, de repente, se escucha la batería -bum, bum- y después todos nos turnamos para tocar. Yo soy el tercero. Yo tengo un estilo definido para tocar. Siempre lo tuve, pero me taparon. A George lo llaman el cantante invisible; yo soy el guitarrista invisible. —Dijiste que tocaste guitarra slide en "Get Back". —Sí, ahí toqué la parte solista. ¡Cuando Paul se sentía generoso me daba un solo! Quizá si se sentía culpable -porque tenía casi todo el lado A, o algo así- me concedía un solo. Así que toqué el solo en ese tema. Creo que George interpretó maravillas en la guitarra. Pero creo que está demasiado colgado como para soltarse, realmente. De hecho, lo mismo le pasa a Eric. Quizás haya cambiado. Están todos tan colgados. Todos estamos colgados, ése es el problema. A mí, realmente, me gusta B. B. King. —¿Te gusta el disco country que grabó Ringo, "Beaucoups of Blues"? —Me parece que es un buen disco. Sabés que a mí no me convence eso, pero creo que es un buen disco, y me dio una agradable sorpresa escuchar "Beaucoups of Blues", el tema. Me puse contento y no tuve tanta vergüenza ajena como con el primer álbum. Es difícil cuando me preguntás esas cosas. Preguntame acerca de otra gente, porque queda horrible que diga que me parece feo esto y que me parece feo aquello. Ocurre que, realmente, tampoco son muchos los discos que me gustan de los Beatles. —Quiero hacerte una pregunta sobre Paul y extenderme en ese tema. Cuando fuimos a ver "Let It Be" en San Francisco, ¿qué sentiste? —Me dio tristeza, sabés. Esa película la preparó Paul para Paul. Esa es una de las razones principales por las que se terminaron los Beatles. No puedo hablar por George, pero sé muy bien que nos hartamos de ser los laderos de Paul. Eso es lo que pasó después de la muerte de Brian. En esa película, el trabajo de cámaras estaba preparado para mostrar a Paul y a nadie más. Y así es como yo lo sentía. Encima, los que la filmaron lo hicieron como si Paul fuera Dios y nosotros, unos tipos que andaban por ahí. Y sabía que había tomas de Yoko conmigo, que fueron quitadas del film por la sencilla razón de que la gente estaba orientada por Engelbert Humperdinck. Me daba náuseas. —¿Cómo rastrearías la historia de la separación de los Beatles? —Después de la muerte de Brian nos vinimos abajo. Paul tomó el mando y se supone que nos dirigía. Pero, ¿qué significa dirigirnos cuando, en realidad, estábamos dando vueltas en círculos? En ese momento nos separamos. Allí comenzó la desintegración. —¿Cuándo sentiste por primera vez que los Beatles se habían separado? ¿Cuándo tuviste conciencia de esa idea? —No me acuerdo, ¿sabés? Yo estaba hundido en mi propio dolor. En realidad, no estaba prestando atención. Los Beatles se separaron después de que Brian murió. Entonces hicimos el álbum doble. Era como si tomáramos cada tema y lo hiciéramos todo mío y de George. Es como te lo conté tantas veces: por un lado, estaba sólo yo con un grupo de apoyo y, por otro, sólo Paul y un grupo de apoyo. Y yo lo disfruté. Después nos separamos. —¿Dónde estaban cuando murió Brian? —Estábamos en Gales, con el Maharishi. Nos enteramos después de haber asistido a su charla la primera noche. —¿En qué lugar estaban? —En un lugar que se llama Bangor, en Gales. —Pero, ¿estaban en un hotel, o qué? —Estábamos justo afuera de la sala de conferencias con Maharishi, y no sé... No puedo recordar, sólo ocurrió que nos enteramos. Alguien se nos acercó... La prensa estaba allí, porque nos habíamos ido con este hindú extraño, y dijeron: "Brian está muerto." Me quedé helado, todos nos quedamos duros, supongo; y el Maharishi dijo: "Está muerto, ¿y qué?", y empezó a hablar de olvidarlo, de ser felices, como un idiota, como te pueden hablar tus padres. ¡Sonrían!, eso es lo que dijo el Maharishi. Y eso fue lo que hicimos. —¿Qué sentiste cuando murió Brian? —Lo que siente cualquiera cuando se le muere alguien cercano. Hay una especie de risa histérica, de "menos mal que no soy yo", o algo así. No sé si sentiste esto, pero a mí se me murió mucha gente, y la otra sensación es: "¿Qué mierda puedo hacer?" Entonces supe que estábamos en problemas. No me hice ilusiones sobre nuestra habilidad para hacer cualquier otra cosa que no fuera música, y tuve miedo. Pensé: "Se nos fue todo al carajo." —¿Qué ocurrió inmediatamente después de la muerte de Brian? —Bueno, fuimos con Maharishi... Recuerdo haber estado en Gales, pero nada más. Quizá tendría que tener una de esas malditas sesiones primales para recordar esto. No me acuerdo. Sólo sé que sucedió. —¿Cómo reaccionó Paul? —No sé cómo lo tomaron los demás, no vale la pena ni siquiera preguntármelo... Es como si me preguntara cómo lo tomaste vos. No sé. Yo estoy dentro de mi propia cabeza, no puedo estar dentro de la cabeza de los demás. No sé realmente lo que piensan George, Paul o Ringo. Los conozco bastante bien, pero no conozco a nadie a tal punto. Yoko es, más o menos, la persona que mejor conozco. No sé cómo se sentían ellos. Era mi rollo. Estábamos todos aturdidos. —Así que Brian murió, y después Paul comenzó a tomar las riendas... —Sí. No sé cuánto de esto me gustaría que se publicara. Paul tenía la impresión -y la sigue teniendo, como un padre- de que tendríamos que estarle agradecidos por lo que hizo para que los Beatles siguieran adelante. Pero si mirás hacia atrás, objetivamente, descubrís que nos hizo seguir adelante en su propio beneficio. ¿Paul luchaba por mi bien? Paul intentó seguir como si Brian no hubiera muerto, diciendo: "Vamos, muchachos, hagamos un disco." Siendo como soy, pensé: "Bueno, no vamos a tener problemas en hacer un disco, yo le sigo la corriente." Y entonces hicimos Magical Mystery Tour. Paul tenía la costumbre de decirnos que había escrito diez canciones, así que podíamos grabar. Y yo decía: "Bueno, danos unos días, así yo también preparo algo." Magical Mystery Tour fue algo que habíamos preparado con Mal (Evans). Paul dijo: "Bueno, acá tenés una parte, escribite algo." Y yo pensé: ¡qué diablos!, y me fui a escribir la secuencia del sueño para esa mujer y toda la cuestión del spaguetti. Entonces George y yo nos quejábamos un poco de la película de mierda, y pensamos que era mejor que lo hiciéramos. Teníamos la sensación de que nos debíamos a nuestro público y que teníamos que hacer esas cosas. —¿Cuándo se acabó la sociedad que tenías con Paul para componer canciones? —Eso terminó... no sé, más o menos en 1962, por ahí. Si me das los álbumes te puedo decir exactamente quién compuso qué, cada verso. A veces escribíamos juntos. Todos nuestros mejores trabajos -sacando los temas de la primera época, como "I Want to Hold Your Hand", que compusimos juntos- los escribimos cada uno por su lado.

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La aventura bélica cubana en Angola
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/14/2017

Operación Carlota. Es el nombre con el cual se conoce a la ayuda militar internacionalista prestada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba a la República Popular de Angola, con el objetivo de preservar su independencia e integridad territorial, e impedir una invasión de Sudáfrica por su frontera sur, país que junto a los Estados Unidos y el gobierno de Mobutu en Zaire, armo a las fuerzas antigubernamentales de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), encabezada por Jonás Sabimbi, promoviendo una invasión por diferentes puntos del país para evitar la consumación de la independencia. Comienzo El 25 de abril de 1974 se produjo la Revolución de los Claveles en Portugal y una de cuyas consecuencias fue la independencia de sus colonias, entre ellas Angola. Tras la independencia se abrió una guerra civil en parte provocada por el apoyo del gobierno de Portugal al movimiento MPLA y el patrocinio de EE.UU., Zaire y Sudáfrica a los movimientos contrarios (FNLA y UNITA). Bandera de la República Popular de Angola En octubre de 1975, anticipándose a la fecha prevista para la descolonización, el ejército sudafricano ocupa Cunene en al sur a la vez que fuerzas del Zaire junto a grupos armados y apoyados por Zambia entran al país por el norte y avanzan hacia su capital, Luanda. Los principales grupos armados enfrentados al Movimiento Popular para la Liberación de Angola, la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) dirigida por Jonas Savimbi y el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA) de Holden Roberto son armados y apoyados económicamente por los EE.UU., Francia y China principalmente. Para hacerles frente el Movimiento Popular para la Liberación de Angola solicita ayuda militar a la Unión Soviética y Cuba. El 23 de octubre el ejército sudafricano comienza a avanzar hacia Luanda a un ritmo de entre de 60 o 70 kilómetros por día mientras que por el norte los zaireños y otros grupos armados llegan a 25 km. de esa ciudad. Cuba responde a la petición del Movimiento Popular para la Liberación de Angola mandando instructores. El 3 de noviembre llegan los primeros instructores cubanos que se establecen en Benguele y crean una escuela militar. Tropas cubanas en Angola Con ayuda de las tropas cubanas el Movimiento Popular para la Liberación de Angola derrota en Quifangondo a los que avanzaban desde el Zaire y en Cabinda. Se llama a convocatoria a una Asamblea Constituyente el 30 de abril y la posterior celebración de comicios para elegir los poderes Ejecutivo y Legislativo. También fijaron al 11 de noviembre como la fecha para proclamar la independencia de Angola. El proceso de descolonización pretendía ser abortado desde su origen ya que el FNLA y la UNITA estaban dirigidas por personas relacionadas con grandes potencias: el Frente Nacional de Liberación de Angola estaba encabezado por Holden Roberto, un conocido agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola estaba liderada por Jonnas Savimbi, un personaje ligado a los círculos económicos dominantes y al régimen sudafricano. El 11 de noviembre de 1975, Agostinho Neto proclama la independencia de Angola y asume la presidencia del país. El FNLA y la UNITA realizan autoproclamaciones similares en las zonas por ellos controladas. Tropas del MPLA (Movimiento Popular para la Liberación de Angola) en Luanda en 1975. La URSS no apoyó inicialmente al MPLA y Neto tuvo que buscar apoyo en países como Yugoslavia, Argelia y luego Cuba. A pesar de esto, Sudáfrica intervino temiendo que la victoria del MPLA significara tener un gobierno comunista junto a sus fronteras; pero también quería evitar que la guerrilla de SWAPO pudiera asentarse en Angola desde la que podría atacar con mucha más rapidez y profundidad las posesiones de Pretoria en Namibia. Mientras el gobierno portugués mantuvo el control de la colonia sus buenas relaciones con el gobierno racista del sur impedían las infiltraciones de SWAPO. Sudafrica no quería tener un país comunista en su frontera La fecha fijada para la independencia de Angola había sido el 11 de noviembre, pero las fuerzas reaccionarias violando ese acuerdo, habían organizado, financiado, armado y entrenado a las tropas encargadas de evitar el inminente ascenso del MPLA al poder, a través de las elecciones anunciadas. Ante este peligro real, el presidente del MPLA, Agostinho Neto, pidió a Cuba ayuda militar para preservar su independencia ya que en los inicios de 1965, luego de un encuentro del Che con representantes de esta organización, efectuado en el Congo, Cuba se había comprometido a prestar ayuda a los guerrilleros contra el colonialismo portugués. Tanquistas cubanos en Angola Entre los días 2 y 3 de noviembre, en Catengue, instructores militares cubanos y sus alumnos angoleños del Centro de Instrucción Revolucionaria (CIR) ubicado en el sur de Benguela, intentan detener el avance de la columna blindada sudafricana, la cual desde el 14 de octubre avanzaba desde Namibia hacia el Norte angoleño en dirección a Luanda. Es esa la primera resistencia organizada que encuentran los invasores, quienes a pesar de sufrir sensibles bajas pueden franquear la posición y continúan avanzando hacia el Norte debido a su superioridad en hombres y medios. Sangre cubana y angoleña se derramaban juntas por primera vez. Tanquistas cubanos en la guerra de Angola La Operación Carlota Ante el inminente golpe que hubiese aniquilado a las fuerzas revolucionarias del MPLA y de paso a sus asesores cubanos, el gobierno de Cuba decidió enviar tropas regulares y armamento apropiado para enfrentar y derrotar a los agresores. En un lapso de aproximadamente cinco meses, arribaron de manera incesante a Angola miles de internacionalistas cubanos, fuertemente armados, hasta alcanzar la cifra de 36.000 efectivos. Así surgió la Operación Carlota, nombre tomado de una esclava libertaria africana que el 5 de noviembre de 1843, encabezó una rebelión en el ingenio Triunvirato, de Matanzas, contra los esclavistas españoles, siendo salvajemente asesinada, atado su cuerpo a caballos que tiraban de forma contraria, hasta descuartizarla. Cuba manda más unidades de tropas especiales del Ministerio del interior y unidades regulares de su ejército que se enfrentarán con las tropas del ejército de Sudáfrica y del Zaire. Unidades de caballería, artillería terrestre y antiaérea, infantería e infantería blindada y aviones Mig-21 llegaron a Angola procedentes de Cuba. Unos 36.000 soldados cubanos lucharon en Angola. Avión Mig-21 cubano Dos pilotos cubanos prisioneros En la tareas de coordinación de la Operación Carlota estuvo siempre al frente el Comandante en Jefe Fidel Castro, junto a General de Ejército Raúl Castro. Con el objetivo de tomar Luanda, los atacantes del Norte habían intentado en dos oportunidades, primero el 26 de octubre y luego el 6 de noviembre, romper la defensa de las FAPLA en Quifangondo, situado a 22 kilómetros de la capital. En ambas ocasiones los agresores habían sido rechazados por combatientes de las FAPLA y unos 40 instructores cubanos y sus alumnos angoleños del CIR de Dalatando. Fidel Castro dirigió a sus tropas desde Cuba y estaba al tanto de todos los detalles. El 10 de noviembre comienza el combate. Los atacantes reciben una aplastante derrota. Los medios blindados de los agresores son puestos fuera de combate y su infantería, bajo el fuego de los BM21, sufre numerosas bajas. Esto les provoca un verdadero pánico y determinó su comportamiento en los meses posteriores, caracterizado por la retirada, la destrucción de puentes para dificultar la persecución y el saqueo de viviendas con el fin de llevarse valiosos artículos hacia Zaire. Luanda estaba salvada. Pasado un minuto de las 12 de la noche del día 10, el presidente Neto proclamó en un mitin multitudinario, el nacimiento de la República Popular de Angola. Soldados angoleños izan la bandera de la naciente República Popular de Angola Entre los días 13 y 14 de noviembre, la columna sudafricana es detenida en las márgenes del río Queve. El apoyo desde Cuba seguía en ascenso. El 13 de noviembre había llegado a Angola el comandante Leopoldo Cintra Frías, para ponerse al frente de un regimiento de artillería que desembarcaría en Angola entre el 27 de ese mes y el 1. de diciembre. Tras la incorporación de esas nuevas unidades la situación empezará a cambiar a favor de las fuerzas revolucionarias. A finales de noviembre está también junto al MPLA el comandante Abelardo Colomé Ibarra para hacerse cargo de la Misión Militar Cubana. Él, Cintra Frías y Díaz Argüelles conformarán la jefatura cubana de la guerra contra Sudáfrica y sus aliados. Unidades de artillería anti-aerea cubanas en Luanda Años 1976 - 1977 El 27 de marzo de 1976 todos los soldados sudafricanos habían salido de territorio Angoleño. Los últimos militares sudafricanos trascendían el río Cunene y se internaban en territorio de Namibia, país entonces dominado por el régimen del Apartheid. Soldados Sudafricanos Derrotada la agresión externa el Ministro de las FAR, Raúl Castro Ruz viajó a Angola y se entrevistó con el presidente Agosthino Neto. El gobierno cubano propuso, y Angola aceptó, retirar paulatinamente todas sus tropas regulares en tres años, hasta dejar sólo los instructores. El plan de retirada de las tropas cubanas se puso en marcha de inmediato y ya en el primer trimestre de 1977, aproximadamente 1/3 de los 36 000 efectivos cubanos había regresado a su país. El presidente angoleño Agostinho Neto y Fidel Castro La invasión de la provincia de Katanga en Zaire por parte las fuerzas del Frente de Liberación Nacional Congolés basificadas en Angola y la consiguiente Primera Guerra de Shaba que se prolongó por tres meses hasta la derrota de los katangueses, mantuvo a los mandos angoleños y cubanos en permanente tensión, ante la posibilidad de un ataque zairense a la República Popular de Angola e interrumpió el retiro de las unidades cubanas. Quedó establecido, entonces, que la misión fundamental de las tropas cubanas era evitar una nueva invasión en profundidad por parte de las fuerzas racistas de Sudáfrica. La tarea de la liquidación de los restos de las bandas del FNLA y la UNITA correspondería a las FAPLA. Fidel Castro en Angola Últimos combates Con el apoyo de EE.UU. y Suráfrica en los años 80 se produjeron varias agresiones que obligaron al gobierno de Angola volver a pedir el reforzamiento militar cubano. A finales de 1987 Cuito Cuanavale era uno de los poblados más tristes y olvidados del mundo. Los habitantes del lugar se marcharon. El caserío estaba desierto y constituido por construcciones de barro y guano en ruina debido a los continuos ataques de las fuerzas que buscaban destruir las brigadas angolanas situadas en el lugar e imponer condiciones en la mesa de negociación, como formar un gobierno de "unidad nacional" MPLA-UNITA, el cese de la ayuda a la SWAPO y la retirada de las tropas cubanas. Soldados cubanos y angoleños En este escenario se realiza el combate de Cuito Cuanavale, donde las fuerzas revolucionarias angolanas-cubanas derrotaron en toda la extensión a los invasores sudafricanos y reafirmaron la soberanía de esta nación africana. La batalla duro desde diciembre de 1987 hasta finales de marzo de 1988, siendo empleados por los soldados de la UNITA y Sudáfrica la más moderna aviación, artillería y blindados con que contaban en ese momentos, ademas de un gran contingente de uniformados que no pudieron vencer a un pequeño destacamento cubano-angolano que resistió el hostigamiento constante de la aviación, de la artillería de largo alcance de 155 mm, del tipo G-5 y G-6, y de los lanzacohetes múltiples Valkirie. Gracias a su resistencia llegaron a tiempo las fuerzas especiales cubanas para comenzar a destruir la retaguardia de los invasores, mientras los Mig 23 golpeaban con fuerza la ubicación de los enemigos y la defensa antiaérea dejaba fuera de combate a los Mirages sudafricanos. Artillería operando Mientras la fuerzas cubanas frenaban en seco el avance sudafricano en Cuito Cuanavale, en la retaguardia los cubanos también se hacían fuertes como lo demostraron en Cahama, frente suroccidental, donde en apenas cuatro meses se construyó un aeródromo de dos pista, que quedó listo en julio de 1988, para acercar así el despegue de los pilotos cubanos al teatro de operaciones. Otra contundente victoria de las fuerzas cubanas se llevó a cabo en Calueque. Ante este último hecho las fuerzas invasoras no tuvieron más opción que reconocer su derrota en territorio de Angola y aceptar la aplicación de la Resolución 435/78, mediante la cual se establecía la retirada de Namibia de todas las fuerzas militares de África del Sur. Soldado angoleño y misiles de origen soviético. Así se aceleran las rondas de conversaciones iniciadas en Londres y proseguidas en El Cairo, entre las partes involucradas en el conflicto. A pesar de la reticencia inicial de las autoridades estadounidenses acerca de la participación cubana en las negociaciones, esta se logra y el 22 de diciembre de 1988, en la sede de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, se firman los acuerdos finales, suscritos por Angola, Cuba y Sudáfrica, los cuales en su contenido solicitan al Secretario General de la ONU iniciar el primero de abril de 1989 la aplicación de la Resolución 435/78 para la independencia de Namibia. Fin de la operación y consecuencias La Operación Carlota, concluiría el 25 de mayo de 1991, con el regreso de los últimos 500 militares cubanos que permanecían en la República Popular de Angola. El 7 de diciembre de 1989, fueron repatriados a Cuba los restos de sus nacionales caídos en la Operación Carlota y otras misiones internacionalistas. En todo el país se les rindió homenaje por parte del pueblo como parte de la Operación Tributo. Operación Tributo. Donde se rindió homenaje a los caídos en Angola. En los 15 años de duración de la operación Carlota participaron 300.000 combatientes y 50.000 colaboradores civiles cubanos. Murieron en ella no menos de 2.077 cubanos. Fue la mayor operación militar de Cuba en el extranjero y afianzó la independencia a Angola y debilitando el régimen racista del apartheid de Sudáfrica, que cayó poco después, y el inicio de la que se ha llamado la mayor guerra del África Subsahariana. Memorial en Cuba a los caídos en Angola. Además de Angola y Namibia, Cuba también apoyó al Frente de Liberación de Mozambique en las guerras de independencia y civil que ensangrentaron ésta otra excolonia portuguesa. Casi tres décadas después de la famosa batalla de Cuito Cuanavale, Cuba sigue muy presente en Angola. Cerca del 42% de médicos del país son cubanos, que se quedaron en el país después de la guerra.

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A 100 años de la Revolución Rusa
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/25/2017

La revolución rusa fue uno de los acontecimientos clave de la historia del siglo XX. La primera guerra mundial sometió a tensiones brutales a la sociedad rusa y provocó la revolución que acabó con la autocracia zarista. Tras una efímera experiencia liberal, en noviembre de 1917 triunfó la primera revolución comunista de la historia. La sociedad del antiguo imperio ruso zarista nunca volvió a ser la misma. Los cambios emprendidos por la revolución transformaron radicalmente la economía y la sociedad soviéticas. La situación social y económica de Rusia Trostky escribió en su prólogo de "Historia de la Revolución Rusa" : "Rusia hallábase enclavada entre Europa y Asia, no sólo geográficamente, sino también desde un punto de vista social e histórico. Se diferenciaba en la Europa occidental, sin confundirse tampoco con el Oriente asiático, aunque se acercase a uno u otro continente en los distintos momentos de su historia, en uno u otro respecto. El Oriente aportó el yugo tártaro, elemento importantísimo en la formación y estructura del Estado ruso. El Occidente era un enemigo mucho más temible; pero al mismo tiempo un maestro. Rusia no podía asimilarse a las formas de Oriente, compelida como se hallaba a plegarse constantemente a la presión económica y militar de Occidente." En 1914 el imperio zarista era una gran potencia que se extendía por veintidós millones de kilómetros cuadrados a lo largo de Europa y Asia y contaba con ciento setenta millones de habitantes. La organización social de Rusia estaba basada en la mas absoluta desigualdad. distinguiendose dos clases sociales bien marcadas, a saber: - La Nobleza.- con el Zar a la cabeza, constituía junto con la aristocracia, la clase privilegiada de Rusia. Ellos dirigían el gobierno, eran los mas grandes propietarios, disfrutaban de todos sus derechos y gozaban, así mismo, de toda clase de privilegios. Mostrabanse ajenos e insensibles a las necesidades y sufrimientos del pueblo. - El Pueblo.- estaba formado por profesionales, empleados, obreros y campesinos, que clamaban porque se les reconociese sus libertades y derechos, porque desapareciese la explotación, el excesivo numero de horas de trabajo y los bajos jornales. En condición verdaderamente denigrante, se encontraban los siervos, rezago del Medievo, llamados mujiks, que considerados como cosas, podían ser enajenados juntamente con la tierra o hacienda a la que se hallaban incorporados. El sistema económico imperante, se caracterizó por el monopolio de la tierra y de las riquezas a cargo de un grupo minoritario (nobleza y aristocracia), mientras la mayoría de la población se hallaba sumida en la mas completa miseria e ignorancia. Por otra parte, tanto los campesinos como los obreros eran explotados en la forma por demás inhumana, en las haciendas y en las fabricas, al exigirseles un elevado numero de horas de trabajo diario (hasta 15 horas) y recibir, en cambio, reducidos salarios, con los que no podía satisfacer ni sus mas apremiantes necesidades. Esta situación se agravo debido a la falta de una agricultura e industria altamente tecnificadas y modernizadas, que no suministraban una producción a tono con las necesidades del país. El imperio zarista y la guerra Rusia hallabase gobernada por una monarquía absoluta y despótica, donde la voluntad del soberano (denominado Zar, es decir: Gran Rey) era considerada como ley. El Zar tenía, pues, un poder ilimitado; gobernada en forma arbitraria, es decir, sin dar cuenta de sus actos a nadie y sin respetar las libertades y derechos de sus súbditos. Indiferente a las aspiraciones de las mayorías, no demostró interés por el progreso y bienestar de su pueblo. Por otra parte, la Duma o Parlamento, casi siempre se mostró dócil e incondicional al soberano. Coronación del Zar Nicolas II el 1 de Noviembre de 1894. Último de la dinastía Romanov Desde 1905, Rusia vivió importantes transformaciones económicas. Aunque los campesinos analfabetos seguían siendo la mayoría de la población del imperio, las reformas de Sergei Witte, ministro del zar Nicolás II, favorecieron una intensa industrialización en unos pocos núcleos industriales urbanos y el nacimiento de un proletariado pobre y combativo. Esta sociedad en transformación chocaba con una autocracia en la que el poder absoluto del Zar se sustentaba en la todopoderosa Ojrana, la policía política. El Zar Nicolas II y su familia En ese contexto, la guerra mundial fue especialmente dañina para Rusia. En un país atrasado, el esfuerzo bélico (a mediados de 1915 los rusos habían sufrido más de dos millones de bajas) y la escasez de alimentos y combustible derrumbaron la moral de guerra de la población. Rusia se convirtió en el caldo de cultivo perfecto para la agitación revolucionaria. Soldados rusos en la Primera Guerra Mundial. Al descontento social, se le unió la impopularidad del zar Nicolás II, que se había puesto personalmente al frente del ejército ruso y que era considerado por la población como el responsable máximo de la catástrofe de la guerra. La hambruna se extendió entre la población civil y las mercancías comenzaron a escasear. La economía rusa, que antes de la guerra contaba con la tasa de crecimiento más alta de Europa, se encontraba aislada del mercado europeo. La situación terminó por estallar en marzo de 1917. La Revolución de Febrero de 1917 En marzo de 1917, febrero en el antiguo calendario juliano, las protestas espontáneas de la población de Petrogrado (la actual San Petersburgo), derivaron en una insurrección revolucionaria. El 23 de febrero jul./ 8 de marzo de 1917 greg., Día Internacional de la Mujer y tradicional fecha de protestas socialistas, la mayor fábrica de Petrogrado, la factoría Putílov —que empleaba a treinta mil obreros—, se hallaba cerrada y sus miles de trabajadores quedaron en situación desesperada. Con motivo del Día Internacional de la Mujer que progresivamente alcanzaron un fuerte tono político y económico. Incidentes entre amas de casa en las largas colas por conseguir pan se convirtieron en manifestaciones espontáneas contra la monarquía y a favor del final de la guerra. Comenzó así el levantamiento popular que acabó con la monarquía, sin preparación ni coordinación de los partidos revolucionarios. Manifestación popular en contra del gobierno del Zar en Petrogrado (hoy San Petersburgo) Como el ambiente para la insurrección del pueblo contra la monarquía estaba ya preparada, precipitaron, pues, la revolución: la aguda crisis de alimentos que provoco una hambruna general, sobre todo en la capital (Petrogrado), las frecuentes y aplastantes derrotas de los ejércitos rusos en la guerra contra Alemania y las sangrientas represiones ordenadas por el gobierno. Fue en este clima en que estallo la revolución en la Capital rusa y luego se propago en todo el país. Soldados en una barricada en una calle de Petrogrado en febrero La miseria y la falta de alimentos en el duro invierno ruso desencadenaron una serie de huelgas espontáneas en las fábricas de Petrogrado. Las tropas enviadas a reprimir las protestas confraternizaron con los huelguistas. Todos los regimientos de la guarnición de Petrogrado se unieron a la revuelta. Fue el triunfo de la revolución. Presionado por el Estado Mayor, el zar Nicolás II abdicó el 2 de marzo: «Se deshizo del imperio como un comandante de un escuadrón de caballería». Su hermano, el gran duque Miguel Aleksándrovich, rechazó al día siguiente la corona. Fue el fin del zarismo y se produjeron las primeras elecciones al sóviet de los trabajadores de la capital, el Sóviet de Petrogrado. El primer episodio de la revolución se había saldado con más de un centenar de víctimas, principalmente manifestantes, Soldados cosacos y de la ciudad de Petrogrado festejan el fin de la monarquía. En muy pocos días la autocracia zarista se derrumbó. Quedaron dos poderes contrapuestos: el gobierno provisional liberal burgués y los Soviets de obreros y soldados pugnarán por el poder en los meses posteriores. Mientras, la tragedia de la guerra mundial seguía golpeando al pueblo ruso. Funeral de todas las victimas de la insurrección de Febrero. El gobierno provisional y los Soviets Durante los seis meses siguientes, Rusia vivió una situación de “doble poder”. Dos instituciones pugnaron por dominar una situación caótica marcada por la guerra, la crisis económica y el derrumbamiento de las instituciones políticas. Plaza del Palacio, frente al Palacio de Invierno. Epicentro de la revolución de Febrero. Por un lado, el Gobierno provisional controlado por los liberales moderados con el Partido Cadete como principal apoyo. Este gobierno estableció las libertades políticas, pero decidió esperar a que la Asamblea Constituyente que debía elegirse abordara las cuestiones de mayor importancia. Por otro lado, los Soviets que surgieron por toda Rusia y que estaban dominados por los mencheviques y los socialistas revolucionarios. Aunque tenían un gran apoyo popular, los mencheviques renunciaron a tomar el poder. Dudaban de que Rusia estuviera madura para emprender una revolución social radical. Un Soviet (Совет). En ruso, soviet significa Consejo. La Duma eligió un Gobierno provisional encabezado por Mijaíl Rodzianko, un exoficial del zar del Partido Octubrista, monárquico y rico terrateniente. Desde el 15 de marzo, la dirección de dicho Gobierno fue tomada por Gueorgui Lvov, un liberal progresista del Partido Democrático Constitucional. Por ello, pese a que la revolución había sido encabezada por los obreros y los soldados, el poder estaba en manos de un Gobierno provisional dirigido por políticos liberales del Partido Democrático Constitucional (llamado KD o Kadete), el partido de la burguesía liberal. Mas, en realidad, era preciso transigir con los sóviets. En las ciudades y pueblos, con el anuncio de la revolución en la capital, se formaron sóviets al tiempo que los notables que regían en nombre del zar fueron destituidos. Desde principios de marzo, los sóviets ya estaban presentes en las principales ciudades, y en abril y mayo se extendieron a las zonas rurales. Los sóviets eran unas asociaciones donde los trabajadores acudían a discutir sobre la situación y al mismo tiempo un órgano de gobierno. Reunión de un Soviet en una fábrica en Petrogrado El programa del Sóviet de Petrogrado recogía el firmar la paz de manera inmediata y poner fin así a la Primera Guerra Mundial, otorgar la propiedad de la tierra a los campesinos, la implantación de la jornada laboral de ocho horas y el establecimiento de una república democrática. Este programa resultaba inaplicable para la burguesía liberal que asumió el poder tras la revolución, que no firmó la paz, ni revisó la propiedad de las tierras ni acortó la jornada laboral. Además, el Gobierno consideró (así como parte de los dirigentes de los sóviets y de los partidos revolucionarios) que solo la futura Asamblea Constituyente elegida por sufragio universal tenía derecho a decidir sobre la propiedad de la tierra y el sistema social. Pero la ausencia de millones de votantes, que se encontraban combatiendo en el frente, retrasó la celebración de las elecciones (sobre todo porque el Gobierno continuaba con la guerra).La confluencia entre el Sóviet de Petrogrado y el Gobierno provisional cristalizó en la figura de Aleksandr Kérenski, socialrevolucionario, vicepresidente del Sóviet de Petrogrado y ministro de Justicia y Guerra. Kerensky. Segundo presidente del Gobierno Provisional La guerra continuaba y los desastres y privaciones que padecía el pueblo ruso fueron minando la fortaleza de las posturas más moderadas. Llegaba el tiempo de los extremistas. Las jornadas de Abril y el regreso de Lenin A pesar de la voluntad popular de poner fin a la guerra, la participación en la Primera Guerra Mundial no varió. En abril, la publicación de una nota secreta del Gobierno a sus aliados, diciendo que no pondría en peligro los tratados zaristas y que continuaría con la guerra, provocó la ira entre los soldados y los trabajadores. Soldados rusos en la Primera Guerra Mundial Las manifestaciones a favor y en contra del Gobierno causaron los primeros enfrentamientos armados de la revolución y precipitaron la renuncia del ministro de Relaciones Exteriores, el historiador Pável Miliukov, del KD. Los socialistas moderados entraron a continuación en el Gobierno, con el apoyo de la mayoría de los trabajadores, que creían que así podrían ejercer presión para poner fin a la guerra. A su vez, facilitado por los alemanes, Lenin, lider del Partido Bolchevique (de pensamiento marxista), volvió de su exilio en Suiza, en un tren con libertad de transito a traves del territorio enemigo en Abril. El 16 de Abril Lenin llega a la estación de tren "Finlandia" en Petrogrado, Rusia. Lenin publicó sus Tesis de abril. Continuando con los argumentos expuestos en "El imperialismo, estado supremo del capitalismo", afirmó que el capitalismo había entrado en «fase de putrefacción» y que la burguesía ya no era capaz, en los países recientemente industrializados, de asumir el papel revolucionario que ya había desempeñado en el pasado. Para él, solamente se podría detener la guerra y asegurar las conquistas de la Revolución de Febrero dando todo el poder a los sóviets. Lenin se negaba a prestar cualquier tipo de apoyo al Gobierno provisional y exigió la confiscación de las tierras y su posterior redistribución entre los campesinos, el control obrero sobre las fábricas y la transición inmediata a una república de sóviets. Vladímir Ilich Uliánov, apodado Lenin. Lider de los Bolcheviques. Estas ideas eran muy minoritarias en el propio seno de los bolcheviques, que se mantenían en una línea común de apoyo al Gobierno, llegando el periódico Pravda, dirigido por Stalin y Mólotov, a hablar públicamente de la reanudación del trabajo y la vuelta a la normalidad. Pero con el colapso económico y la guerra en curso, las ideas del partido bolchevique, dirigido por Lenin y por Trotski a partir de verano, fueron ganando influencia. A principios de junio, los bolcheviques ya eran mayoría en el Sóviet de Petrogrado de diputados de obreros y soldados. Lenin hablando en una reunión política con obreros. Las jornadas de Julio Hacia mediados de julio, los soldados, hartos de una guerra que parecía no tener fin, empezaron a desertar masivamente. El frente ruso se desmoronó. Al mismo tiempo los campesinos ocupaban la tierra de los terratenientes, los obreros comenzaban a tomar el control de algunas fábricas y, en medio del general desconcierto, las nacionalidades no rusas (polacos, lituanos, estonios, ucranianos…) pugnaban por liberarse del dominio ruso. El gobierno provisional quedó en manos de Alexander Kerensky, un socialista revolucionario que mantuvo su compromiso con la Entente en la guerra. Desarrollo de Rusia en la Primera Guerra Mundial. Sólo los bolcheviques parecían tener respuesta a la crisis general. Su eslogan era muy simple: “Paz, Tierra y Pan”. Una minoría disciplinada y organizada consiguió tomar la iniciativa mientras las opciones más moderadas y los nostálgicos del zarismo fracasaban en su búsqueda del poder. Entre febrero y julio, el cansancio y la impopularidad hacia la guerra fueron ganando terreno, así como la propaganda pacifista. La continuación de la guerra creaba una situación muy criticada, ya que era imposible instaurar la jornada laboral de ocho horas sin perjudicar a la producción bélica, o tratar de convocar elecciones para formar la Asamblea Constituyente teniendo millones de soldados en el frente. Una imagen de Petrogrado (San Petersburgo) de la época. Los días 3 y 4 de julio, se conoció el fracaso de la ofensiva, y los soldados situados en la capital, Petrogrado, se negaron a regresar al frente. Reunidos con los obreros, se manifestaron para exigir que los dirigentes del Sóviet de Petrogrado tomaran el poder. Desbordados por la situación, los bolcheviques se manifestaron en contra de un levantamiento prematuro, argumentando que era demasiado pronto para derrocar al Gobierno provisional: los bolcheviques solamente eran mayoritarios en Petrogrado y Moscú, mientras que los partidos socialistas moderados mantenían una influencia importante en el resto del país. Preferían dejar que el Gobierno prosiguiera con sus actividades para demostrar así su incapacidad para gestionar los problemas suscitados tras la revolución: la firma de la paz, la jornada de ocho horas y la reforma agraria. El levantamiento de Kornilov y el ascenso de los Bolcheviques El general Lavr Kornílov fue nombrado nuevo comandante en jefe por Kérenski. Aunque el Ejército se descomponía, Kornílov encarnaba la vuelta a la disciplina férrea anterior: en abril, dio órdenes de disparar a los desertores y de mostrar los cadáveres con señales en las carreteras, amenazó con penas severas a los agricultores que osaran tomar los dominios señoriales. Kornílov, renombrado monárquico, era en realidad un republicano indiferente a la restauración del zar, y un hombre del pueblo (hijo de cosacos y no aristócrata). El general Kornílov En las fábricas y en el Ejército, el peligro de una contrarrevolución fue tomando forma. Los sindicatos, donde los bolcheviques eran mayoría (pese a la represión), organizaron una huelga que fue seguida de forma masiva. La tensión aumentaba poco a poco, con la radicalización de los discursos de los diferentes partidos. A finales de agosto de 1917, Kornílov organizó un levantamiento armado, enviando tres regimientos de caballería por ferrocarril a Petrogrado, con el objetivo de aplastar los sóviets y las organizaciones obreras para devolver a Rusia al contexto bélico. Ante la incapacidad del Gobierno Provisional para defenderse, los bolcheviques organizaron la defensa de la capital. Los obreros cavaron trincheras y los ferroviarios enviaron los trenes a vías muertas, provocando que el contingente se disolviera. Bolcheviques en una manifestación Las consecuencias del intento de golpe fueron importantes: las masas se rearmaron, los bolcheviques pudieron salir de su semiclandestinidad y en julio, los presos políticos, incluido Trotski, fueron puestos en libertad por los marineros de Kronstadt. Para sofocar el golpe, Kérenski solicitó la ayuda de todos los partidos revolucionarios, aceptando la liberación y el rearme de los bolcheviques. Perdió el apoyo de la derecha, que no le perdonaba el haber sofocado el intento de golpe, pero sin obtener al tiempo el de la izquierda, que lo consideraba demasiado indulgente en cuanto a las represalias hacia los cómplices de Kornílov, y mucho menos el apoyo de la extrema izquierda bolchevique, en la que Lenin, desde su escondite, dio la orden de no apoyar a Kérenski y de limitarse a luchar contra Kornílov. La Revolución de Octubre Tras muchas dudas por parte de los dirigentes bolcheviques, Lenin se decidió a actuar. Su partido controlaba en ese momento el Soviet de Petrogrado y Trotsky, el otro gran líder bolchevique, que dirigía el denominado Comité Militar Revolucionario, dio la orden de asaltar el poder a la Guardia Roja, una milicia de soldados revolucionarios controlada por el partido de Lenin. Milicianos revolucionarios en el Palacio de Invierno. La insurrección se puso en marcha en la noche del 6 al 7 de noviembre (24 y 25 de octubre según el calendario juliano). Los sucesos se desarrollaron sin apenas derramamientos de sangre. La Guardia Roja bolchevique tomó, sin resistencia, el control de los puentes, de las estaciones, del banco central y de la central postal y telefónica justo antes de lanzar un asalto final al Palacio de Invierno. El golpe de estado del 7 de noviembre fue un éxito. El gobierno provisional fue destituido y sus miembros huyeron o fueron arrestados. Lenin se puso al frente de un gobierno de los Comisarios del Pueblo basado en un partido de doscientos mil miembros que proclamaba su dominio sobre un estado de más de ciento setenta millones de habitantes. Lenin proclamando «Vamos a proceder a la construcción del orden socialista» El Congreso de los Soviets reunido en aquel momento decidió apoyar el golpe de estado y aceptar el nuevo gobierno. Muchos mencheviques y socialistas revolucionarios protestaron y dimitieron antes de aprobar un golpe de estado ilegal. Estos, socialistas revolucionarios de derechas y mencheviques, crearon al día siguiente un «Comité de Salvación de la Patria y de la Revolución». Al día siguiente, los sóviets ratificaron la creación de un Consejo de Comisarios del Pueblo (Sovnarkom), constituido en su totalidad por bolcheviques, como base del nuevo gobierno, a la espera de la celebración de una asamblea constituyente. Lenin se justificó al día siguiente ante el representante de la guarnición de Petrogrado de la siguiente manera: «No es nuestra responsabilidad si los socialrevolucionarios y los mencheviques han abandonado el congreso. Nosotros les habíamos propuesto compartir el poder. Hemos invitado a todo el mundo a participar en el gobierno». Cartel propagandistico sobre Lenin Nada más llegar al poder, el nuevo ejecutivo aprobó dos decretos con los que buscaba el apoyo de las clases trabajadores: - Decreto de la paz, en el que se proponía a todos los contendientes una inmediata paz sin anexiones ni reparaciones. De hecho, los bolcheviques firmaron el armisticio con Alemania en diciembre de ese año. - Decreto de la tierra, estableciendo la expropiación de los terratenientes y el reparto de la tierra entre los campesinos. Lenin trataba así de afianzar su poder. No pudo evitar en contra de su voluntad que se celebrasen las prometidas elecciones a la Asamblea Constituyente. El resultado fue claro. Los bolcheviques solo consiguieron un cuarto de los diputados en una asamblea donde los socialistas revolucionarios eran mayoritarios. La respuesta del gobierno de los Comisarios del Pueblo fue fulgurante: la Guardia Roja disolvió la Asamblea el 5 de enero de 1919. En adelante, el gobierno de Lenin basó la legitimidad de su gobierno en los Soviets, controlados férreamente por los bolcheviques. Se trataba de justificar la dictadura comunista y presentarla como una democracia basada en los Soviets. Lenin habla a una multitud reunida en la Plaza Roja de Moscu. La nueva capital. Desde un principio, los comunistas, como empezaban a ser denominados los bolcheviques, fueron estableciendo las bases de la dictadura. En diciembre de 1917, antes de la disolución de la Asamblea, un decreto había creado la Checa, la policía política, dirigida por Felix Dzerzhinsky. Las demás fuerzas políticas, incluyendo a mencheviques y socialistas revolucionarios, fueron prohibidas y perseguidas. La guerra civil El establecimiento del nuevo régimen no fue una tarea sencilla. Rusia se vio envuelta en una guerra civil en la que el gobierno de Lenin tuvo que defenderse de una coalición nacional e internacional antibolchevique. . En medio de la guerra civil se inició una transformación radical de la economía y la sociedad rusas. Lenin en Moscu Inmediatamente después de llegar al poder, el gobierno comunista tuvo que hacer frente a un ataque militar generalizado. Tres fuerzas principales se enfrentaron al gobierno de Moscú, la nueva capital del país: - El Ejército Blanco: una abigarrada coalición de todos los opositores al bolchevismo en la que predominaron diversos generales zaristas. - Fuerzas de la Entente (británicas, francesas, norteamericanas, japonesas) enviadas con la esperanza de derrocar a los comunistas y conseguir que Rusia volviera a la lucha contra los Imperios Centrales. Aunque mandaron pequeños ejércitos expedicionarios, la intervención extranjera se basó en la ayuda a los “generales blancos”. - Fuerzas del recién creado estado polaco que se enfrentaron al nuevo estado soviético en la guerra ruso-polaca (1918-1921). El gobierno bolchevique tuvo que tomar medidas extraordinarias. León Trotsky se puso al frente del Ejército Rojo, al que consiguió organizar con férrea disciplina. En adelante, el ejército y la Checa emprendieron la destrucción sistemática del enemigo. En las semanas siguientes, miles de junkers (cadetes) y funcionarios como Kornílov, huido, se reunieron en la República del Don. Se formó el Ejército de Voluntarios, dirigido por el general zarista Mijaíl Alexéyev. Reprimió con sangre los levantamientos obreros de Rostov del Don y Taganrog, el 26 de noviembre y el 2 de enero, pero fue desmembrado por la guerrilla de la Guardia Roja llegada a modo de refuerzos desde las dos capitales. Al conocer la derrota de los blancos, Lenin creyó que podía exclamar, a 1 de abril de 1918, que la Guerra Civil había terminado. Lenin y a su derecha, Leon trotsky, quien lideraría al Ejercito Rojo. A la vez que en Rusia estallaba la guerra civil, la Guerra Mundial entraba en su última fase. Para hacer frente al conflicto interno, Lenin tuvo que plegarse a los Imperios Centrales. En marzo de 1918, firmó la Paz de Brest-Litovsk que certificaba la pérdida de importantes territorios del antiguo imperio zarista. Alemania y sus aliados no pudieron disfrutar por mucho tiempo de su victoria en el frente oriental. Las ofensivas franco-británicas y estadounidenses en el frente occidental llevaron en noviembre de 1918 a la derrota de los Imperios Centrales. Desarrollo de la Guerra Civil Rusa Acabada la Gran Guerra, las fuerzas expedicionarias extranjeras enviadas a Rusia retornaron a sus países. En adelante, el Ejército Rojo centró todas sus energías en derrotar a un Ejército Blanco, desorganizado y minado por las divisiones internas. Finalmente, en 1921, los comunistas, que en algún momento solo controlaron la región en torno a Moscú, pudieron proclamar su triunfo en la guerra civil. Al año siguiente nacía la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), nuevo estado dirigido por el Partido Comunista. Cartel alegorico a la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.) La Republica Soviética En medio de esta situación caótica, el nuevo régimen introdujo una serie de importantes reformas sociales. Alexandra Kollontai, Comisaria del Pueblo para la Asistencia Pública, promovió la construcción de “palacios para la protección de la maternidad y los niños”. Entre 1918 y 1920, el gobierno de Lenin aprobó el matrimonio civil, legalizó el divorcio y permitió la interrupción del embarazo. El sector industrial fue nacionalizado en su mayor parte y sometido a estrictas regulaciones por parte de organismo estatales no muy distintos de los creados durante la Primera Guerra Mundial. La inflación se disparó espectacularmente: el nivel de precios llegaría a ser 16.800 veces mayor que en 1914. El dinero desapareció como instrumento de los intercambios a favor del racionamiento y el trueque. Alfabetización de la población. Otro aspecto destacado de la política social comunista fue la activa campaña de alfabetización iniciada por la Comisión Extraordinaria para la Liquidación del Analfabetismo. Para entender la labor de esta Comisión hay que tener en cuenta que, al empezar la primera guerra mundial, sólo la mitad de los niños entre 8 y 12 años asistían a la escuela. Este fue, sin duda, uno de los grandes logros de la revolución. Lenin muere en 1924. Lenin falleció el 21 de Enero de 1924 y trás él, el poder sería disputado principalmente por Trotsky y Stalin. Siendo éste último quien tras una serie de alianzas ascendería al poder absoluto llevando a la Unión Soviética a ser un Estado Totalitario bajo un dictador. En sus últimos días, Lenin decía sobre Stalin que tenía la «autoridad ilimitada concentrada en sus manos, y no estoy seguro de que siempre sepa utilizarla con la suficiente prudencia» y sugería a los camaradas sacar a Stalin de este puesto. Sobre Trotski dirá: «quizá sea el hombre más capaz del actual Comité Central, pero está demasiado ensoberbecido y demasiado atraído por el aspecto puramente administrativo de los asuntos». También advertía del peligro de que las disputas entre los dirigentes ya citados condujeran a una escisión. Stalin sucedió en el poder a Lenin. Stalin culminó en los años treinta la construcción de una de las grandes dictaduras totalitarias del siglo XX. Esta dictadura se estableció en un país, Rusia, con una cultura política autocrática. El absolutismo y la tiranía habían caracterizado al estado ruso desde su emancipación de los Mongoles en el siglo XV. El Estado soviético iba a enfrentarse a principios de la década de los cuarenta a la prueba más dura de su existencia: la agresión de la Alemania nazi. Stalin y el pueblo soviético, aliado con las potencias democráticas anglosajonas, tuvo un papel clave en la derrota del III Reich y la Unión Soviética se convirtió en 1945 en una de las dos grandes superpotencias mundiales. Las siguientes décadas estuvieron marcadas por la influencia en el mundo del Estado alumbrado por Lenin en 1917.

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