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Soberanía petrolera: De Enarsa a la expropiación de YPF La experiencia histórica internacional sugiere que la antinomia Estado–privado en la explotación petrolera es un falso dilema. El mejor modelo suele ser mixto: empresas estatales con gestión profesional asociadas a (o complementadas por) empresas privadas: Petrobras en Brasil, Ecopetrol en Colombia, Statoil en Noruega. La Argentina ha oscilado entre el modelo estatal y el privado (incluso dentro de un mismo período de gobierno, como en el giro privatista de Perón en 1952). Y pocos recuerdan que en la primera etapa de privatización noventista, que duró de 1992 a 1998, YPF no fue propiedad de Repsol sino una sociedad anónima de capital mixto. En 1993 la petrolera era en un 45% de accionistas privados (bancos y fondos de inversión internacionales), 10% del personal de la empresa, 12% del sistema previsional, 12% de las provincias y 20% (y la acción de oro que otorgaba poder de veto) del Estado. Entre 1992 y 1998, la YPF mixta revirtió el déficit operativo y el descenso en la producción. Sólo en 1999, movido por necesidades fiscales, vendió el gobierno su participación y el control de la empresa a los españoles. Al final de esta intrincada trama, la postconvertibilidad nos encontró en el medio de un esquema privatista con precios originalmente dolarizados pero insostenibles en el marco de una crisis cambiaria que llevó el dólar a 4 pesos y el desempleo al 25%. Y puso sobre el tapete una tendencia que se insinuaba desde el desembarco de Repsol en 1999: una producción de gas estancada y una producción de petróleo que no paraban de caer. La primera respuesta del gobierno al doble problema energético (exclusión del Estado e insuficiencia del privado) fue la creación de Energía Argentina S.A. (ENARSA) el 29 de diciembre de 2004, con el fin de explorar la plataforma marítima. “Lo de la falta de reservas es histeria”, argumentaba Jorge Haiek, uno de los directores de ENARSA a principios de 2005, recomendando como solución al déficit energético el aumento de retenciones petroleras para reducir su exportación. Enarsa “va a poder operar en todo el frente energético, en toda la cadena de generación de valor, no sólo en el sector de hidrocarburos, sino también eléctrico", precisaba otro de sus directores, el ya mencionado economista del Plan Fénix, Aldo Ferrer. Años más tarde, Ferrer señalaba que existió la posibilidad de que Enarsa asumiera “el papel que YPF tuvo en su momento” pero que la empresa “nunca llegó a constituirse en una verdadera petrolera de gran alcance.” La segunda respuesta del gobierno al doble problema energético fue la colonización de YPF. A tal fin, convencieron a Repsol de las bondades de incorporar un socio argentino con acceso fluido al gobierno, en un contexto de creciente regulación pública. El amigo favorecido en esta ocasión fue Enrique Eskenazi, a la sazón dueño, entre otras empresas, del Banco de Santa Cruz. El abordaje de Eskenazy se concretó en dos etapas: en la primera, adquirió el 14,9% del paquete accionario por 2235 millones de dólares; en la segunda, ejerció la opción de compra de un 10% adicional, oblando para eso 1400 millones de dólares. Con una particularidad: Eskenazy no tenía los fondos para ninguna de las dos operaciones. Para la primera aportó unos módicos 100 millones y saldó el resto con una deuda de 1018 millones con bancos (Crédit Suisse, Goldman Sachs, BNP Paribas e Itaú) y con un préstamo por 1017 millones del propio Repsol. Para la segunda compra, no aportó nada; se endeudó por el total del monto: 670 millones con otro pool de bancos: Itaú, Standard Bank, Crédit Suisse, Santander y Citi, y 730 millones otra vez con Repsol. ¿Cómo hizo para obtener el dinero sin contar con el patrimonio necesario? Simple: el gobierno persuadió a Repsol a firmar un compromiso de distribución acelerada de dividendos de modo que Eskenazy pudiera usarlas para ir cancelando la deuda. Más simple: el compromiso impulsado por Néstor Kirchner forzaba a Repsol-YPF a repartir casi la totalidad de las ganancias a sus accionistas (Repsol, Eskenazy) para que el empresario amigo pudiera garantizar a los prestamistas (bancos, Repsol) el retorno de su dinero –reduciendo al mínimo la reinversión de utilidades en exploración y perforación. La tercera respuesta del gobierno al doble problema energético fue la expropiación de YPF el 16 de abril de 2012. El puntapié inicial de esta nueva etapa fue probablemente involuntario: la nacionalización de los fondos de pensión, motivada por necesidades fiscales, puso al gobierno en los directorios de un puñado de grandes empresas, entre ellas Repsol-YPF, dándole acceso a información privada y abriendo la puerta a una participación más directa –o al veto– en la toma de decisiones. En este contexto, el fracaso del grupo Eskenazy en revertir la caída en la producción y la profundización del déficit energético (o, de acuerdo al relato oficial, su presunta alineación con los intereses españoles), aunado a la zanahoria del descubrimiento de vastas reservas de petróleo y gas no convencional en Vaca Muerta, Neuquén, fue el disparador de una expropiación que a su vez fue el punto de partida para la reestatización de Metrogas y la centralización del sector de hidrocarburos en manos del viceministro de Economía. La expropiación de YPF comenzó como necesidad –y botín– fiscal, al combinar la urgencia por cerrar la creciente brecha energética (que succionaba dólares cada vez más preciados) con el descubrimiento de Repsol de un enorme reservorio de gas y petróleo en Vaca Muerta, Neuquén, anunciado el 7 de noviembre del año anterior. De cara al público, el guión fue una combinación del de la re estatización de fondos de pensión y el de la expropiación de Aerolíneas: parte gesta patriótica de recuperación de “nuestros” recursos naturales, parte diatriba contra el “vaciamiento” de Repsol –sólo que en esta ocasión un ingrediente del vaciamiento, el asociado a la acelerada distribución de utilidades, había sido bajo los auspicios del gobierno. No se trata aquí de justificar la mala gestión de Repsol o la inconveniente venta de YPF a los españoles en 1999, operación motivada exclusivamente por necesidades fiscales y que fuera bastante criticada en su momento en términos técnicos –incluso por los autores de este libro. Tampoco se trata de señalar los cambiantes estados de ánimo de los Kirchner, que saludaron la privatización como una “reivindicación histórica” para la provincia, felices, como el resto de los gobernadores petroleros, de embolsar el precio de la venta (los célebres y escurridizos fondos de Santa Cruz). De hecho, la Santa Cruz kirchnerista no fue la excepción sino la regla en los 90: los tres mil millones de dólares que Cavallo ofreció a las provincias como parte de la venta de YPF alinearon voluntades más allá de ideologías, nacionalismos y convicciones personales. Lo mismo sucedería, en sentido contrario, cuando en febrero de 2012 los gobernadores de las diez provincias petroleras primero acordaron fortalecer los controles sobre las compañías que operan en sus territorios (para aumentar la producción y disminuir la importación) y posteriormente retiraron las concesiones de los principales yacimientos explotados por Repsol, en la esperanza de que un avance sobre la empresa española los favorezca. Pero esta vez, los gobernadores leerían mal la situación y terminarían canjeando una renta segura (regalías automáticamente distribuidas por Repsol) contra la que provincias como Chubut y Neuquén lograban emitir deuda en mejores condiciones que el gobierno, por una participación en una empresa estatal con distribución de dividendos controlada a su antojo por el gobierno central. … El proyecto de expropiación, denominado "Soberanía hidrocarburífera de la República Argentina", sostenía entre sus fundamentos que "el objetivo prioritario es el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos", perdido según CFK, "por las políticas de los empresarios y no por falta de recursos". Sin embargo, nueve meses después de la expropiación, los resultados no eran alentadores. … El principal escollo es, previsiblemente, la falta de fondos. Puesto de manera más sencilla, el gobierno pasó por alto que YPF hacía años que no emitía en el mercado y que se financiaba barato sólo a través de Repsol. Y las reservas de Vaca Muerta enterradas en el suelo y a merced de las leyes locales, si bien son potencialmente muy valiosas, no garantizaban por sí solas el acceso a los dólares necesarios para extraerlas. Y si bien la expropiación de YPF no fue el principal determinante de la disparada del riesgo país y del costo financiero en 2012 (también ayudaron los coqueteos del gobierno con la pesificación de activos, el cepo cambiario y la avanzada de los fondos buitres en Nueva York, entre otros sucesos inesperados), la estrategia de expropiación elegida por el gobierno (ofrecer un precio bajo para inducir a Repsol a litigar de modo de postergar el pago hasta el final de un largo litigio) difícilmente haya contribuido a convencer a potenciales socios de YPF de las virtudes de hundir capital en el país. … Tal vez por esto se vieron a fin de año algunas señales de que el realismo comenzaba a imponerse por sobre el centralismo académico. Por ejemplo, con la reintroducción de incentivos de precios para los productores; entre ellos, el ya mencionado incremento del precio en boca de pozo para el gas (“Cómo no vamos a pagar ese precio. Entre pagar 3500 millones de dólares en el exterior y pagarlos para que se produzca aquí…”, argumentaba CFK, en un bienvenido giro de 180 grados, el día del anuncio de la medida). En el mismo sentido apunta la mención de Galuccio del “buen clima” para negociar con Repsol por fuera de los tribunales (algo que no sólo puede reducir el precio a pagar por la expropiación, hoy en litigio en el CIADI sino que, más importante aún para el éxito de YPF, puede eliminar uno de los obstáculos esgrimidos por petroleras empresas extranjeras para asociarse con la empresa). Por otro lado, tras meses de reuniones y trascendidos, en diciembre de 2012 se anunciaron dos preacuerdos con vistas a la explotación de Vaca Muerta. Los montos son modestos. El primero, con Chevron, involucra en el corto plazo 500 millones de dólares, una manera económica de la empresa estadounidense de asegurarse un lugar en Vaca Muerta para cuando se disipe la incertidumbre. Y la puerta para una buena relación con el gobierno, ahora que pesa sobre sus activos en la Argentina un pedido de embargo del gobierno ecuatoriano. El segundo preacuerdo, de características similares, es con la empresa Bridas (de los Bulgheroni), la cara local de Pan American Energy, controlada por British Petroleum. … El inmediatismo kirchnerista nos ha acostumbrado a confundir gestión con toma de decisiones, con la práctica de resolver el problema inmediato sin demasiada preparación, ignorando o difiriendo los costos (o, a veces, a costa de un problema mayor en el futuro). La estrategia de “pan para hoy, deuda para el próximo gobierno” es el correlato financiero de la práctica de comerse la renta descuidando el stock que mencionábamos en el capítulo anterior. O, puesto de manera más cruda, es una manifestación más del patrón de negociación kirchnerista: tomar las cosas sin dar nada a cambio. Sobran los ejemplos en este sentido: expropiaciones como Aerolíneas, juicios perdidos en el tribunal internacional de inversiones extranjeras del Banco Mundial (los fallos del CIADI, donde Repsol acaba de ser aceptada como litigante, fallos que el gobierno ha prometido pagar pero aún no paga), la deuda con los países agrupados en el club de Paris (que el gobierno ha querido primero cancelar y luego refinanciar puenteando al FMI, pero que aún sigue acumulándose), la deuda con los jubilados que la Corte Suprema ha intimado a pagar (y el ahorro previsional que el gobierno usa para financiar gastos corrientes), etc. Todas deudas que serán asumidas por futuros gobiernos. Es decir, por todos nosotros, en el futuro.

LA ILUSIÓN “ARGENTINA POTENCIA” RESULTÓ FATAL Las relaciones entre la Argentina y los Estados Unidos jamás han sido tan buenas y cooperativas como en el presente, y este es un hecho del que todos podemos congratularnos. Sin embargo, estas relaciones nunca fueron fáciles, y aún en los tiempos actuales de fructífera cooperación nos enfrentamos con problemas de difícil solución. Las dificultades que secularmente han surgido en la relación entre nuestros dos países emergieron de tres conjuntos de factores. Uno tiene que ver con la Argentina. El otro tiene que ver con los Estados Unidos. El tercero tiene que ver con la distancia y las leyes de la economía: desafortunadamente nuestras economías no son complementarias y este hecho, que escapa a nuestra voluntad y a la de ellos, ha producido más de una divergencia de intereses. Pero prefiero concentrarme en los primeros dos factores. El nuestro es un país que hace algunas décadas fue muy próspero. Hacia 19401a Argentina tenia un producto per capita que era casi tres veces mayor que el italiano y el japonés, un 40% superior al de Austria y apenas un poco mas bajo que el francés. Esa prosperidad nos hizo sentir importantes, poderosos. Nuestro país queda muy lejos de los grandes centros del poder mundial, de manera que el espejismo de nuestro poder no podía ser desmentido por realidades cercanas y palpables. En aquel pasado de riqueza e ilusiones, nuestros recursos alimentarios eran la envidia de una Europa que expulsaba a sus habitantes y los enviaba en busca de una vida mejor a nuestras costas, donde por cierto la encontraban. Además, territorialmente somos el octavo país mas grande del mundo. La inmensidad de nuestro territorio nos dio seguridad en nosotros mismos y nos aisló del resto del mundo. Creímos que éramos el centro del mundo, que “Dios era criollo”. No comprendimos que nuestra riqueza de entonces , no equivalía a un autentico poderío, sino que era una consecuencia, por un lado, de la existencia de tierras libres, y por otro de una feliz evolución de los términos del intercambio, fenómenos ambos que llegarían a su fin. No comprendimos la fragilidad de aquella prosperidad, ni la vulnerabilidad que subyacía al esplendor engañoso de los tiempos en que, en Europa e incluso en los Estados Unidos, se usaba la expresión “rico como un argentino”. Nuestra educación primaria se orientó a inculcar en los niños la noción de que nada había mas grande que ser argentino; que la Argentina tenia un rol de enorme trascendencia en el mundo; que el planeta no podía sobrevivir sin el aporte argentino; que ninguna reforma económica mundial podía llevarse a cabo sin consultar con la Argentina. Por cierto, recuerdo haberme educado con textos que decían: “Tengo suerte de haber nacido en un país grande, rico y poderoso”. Esa ilusión impidió que comprendiéramos en que medida nosotros necesitábamos del mundo. Esa fantasía nos impulsó a adoptar políticas aptas quizás para una gran potencia, pero peligrosas y costosas para un país que dependía, para su prosperidad, de una inserción internacional que le permitiera exportar su producción alimentaría en las mejores condiciones posibles. La dolorosa realidad es que la Argentina estaba en condiciones de aspirar al dignísimo nivel de riqueza y poder de países como Australia o Canadá pero creyó que podía aspirar al juego de una gran potencia y como consecuencia terminó perdiéndolo casi todo. El país entero cayó en este costoso autoengaño. Desde fecha tan temprana como 1889, cuando se celebró la primera Conferencia Panamericana, gobiernos argentinos de las mas diferentes tendencias cometieron los mismos graves errores. Durante décadas enteras invertimos todo nuestro capital diplomático en una competencia con los Estados Unidos por el liderazgo del hemisferio, sin comprender en que medida dañábamos nuestro propio interés al enfrentar a un país tanto mas poderoso que el nuestro. Esta sincera autocrítica, que hago mas como ciudadano de mi país que como canciller, me autoriza moralmente a tratar la otra cara de la moneda con igual sinceridad y sin eufemismos diplomáticos. Como sabemos, la buena voluntad es un camino de doble mano y la mala voluntad también lo es. En los Estados Unidos la Argentina no encontr6 cooperación ni comprensión, sino un rival formidable decidido a imponer un “destino manifiesto” no menos arrogante que la fantasía de poder de la Argentina, aunque con mayor base material. Estados Unidos le hizo pagar muy caro a la Argentina su desafío. Historiadores argentinos y norteamericanos han demostrado ya cabalmente que durante la mayor parte de la década de 1940 los Estados Unidos descargaron sobre la Argentina un fulminante boicot econ6mico. Se priv6 a la Argentina de insumos estratégicos para su industria y de divisas imprescindibles para su desarrollo, marginándola de las corrientes centrales del comercio mundial. (¿C6mo olvidar que, según publicaciones del propio Departamento de Estado, en febrero de 1945 la Política de Exportaci6n Nº 1 de los Estados Unidos hacia la Argentina decía textualmente “es esencial no permitir la expansión de la industria pesada argentina?” Sin embargo, y a pesar de los pavorosos costos que nuestro país pagó por su confrontación con los Estados Unidos —o quizá debido precisamente a la herida nacionalista por ellos provocada— la Argentina no cejó en sus desafíos políticos al liderazgo norteamericano. Una de las pocas y honrosas excepciones a esta tendencia autodestructiva fue la del General Perón, que desde 1953 hasta su derrocamiento en 1955 logr6 recomponer y elevar hasta un nivel de cooperación, otrora desconocido, a las relaciones argentino norteamericanas. A tal punto llegó esa cooperaci6n que, en 1955, la oposición antidemocrática al peronismo acuso a la flota norteamericana de realizar maniobras en el Atlántico Sur para disuadir a la Marina argentina de un intento golpista. Desafortunadamente, el golpe se perpetró y varios acuerdos que estaban pendientes entre los dos países fueron cancelados debido a la instauración del régimen militar. A partir de entonces, con altibajos, las relaciones entre la Argentina y los Estados Unidos volvieron a ser conflictivas. A nuestro país le resultó muy difícil abandonar la ilusión de la “Argentina Potencia”. Discrepamos con los Estados Unidos no sólo en asuntos comerciales y de política regional, sino también en materias tan sensibles como la política nuclear y misilistica. Caímos varias veces en la dictadura. Y en 1982 le infligimos un grave daño a nuestra justa reivindicaci6n de las islas Malvinas al apelar a la fuerza y lanzarnos a una guerra que no podíamos ganar, contra el aliado mi s confiable de los Estados Unidos. Abril de 1982 es una fecha clave desde el punto de vista de la dolorosa lección histórica que le tocó aprender a mi país, porque esa fecha no sólo marca esa malhadada guerra, sino que también señala la interrupci6n de prácticamente todo el abundante apoyo económico directo que el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos le había brindado al gobierno militar argentino. Abril de 1982 es una fecha que ilustra los costos de la confrontación y el precio del desafío para un país como el nuestro. Sin embargo, no obstante esos costos y a pesar de la restauración de la democracia en 1983. La Argentina no estaba aún preparada para enfrentarse a la realidad, esa realidad que le indicaba, ya a gritos, que su enfoque confrontacionista de la política exterior sólo le producía daños irreparables al país. Aunque durante los seis anos siguientes los peores excesos de la política exterior del anterior régimen militar fueron eliminados, el gobierno optó por no innovar en varios temas altamente irritativos, entre ellos la política de Malvinas, la política nuclear y la política misilistica. Así, la Argentina continuó pagando los costos de sus desafíos, que se sumaban a las distorsiones acumuladas en su economía durante décadas, al déficit fiscal y a la hiperinflaci6n, para culminar en una transferencia apresurada del mando presidencial, que el presidente saliente entreg6 varios meses antes de lo establecido por el calendario político. Afortunadamente, la Argentina ha aprendido su leccion y jamás volverá a caer en los errores del pasado, Las políticas de este gobierno, tanto en el piano económico como en el de las relaciones exteriores, sorprendieron a muchos, pero su acierto fundamental y su legitimidad han quedado claramente establecidos con el apoyo brindado por el electorado en los comicios de-setiembre y octubre de este En materia de política exterior, este gobierno ha optado por un cabal realismo en términos de cual es la medida de nuestro poder y cual es nuestra verdadera posición en el mundo. La Argentina es un Estado mediano en términos de poder y riqueza, con vastas potencialidades de desarrollo siempre y cuando estemos conscientes de nuestras limitaciones. La Argentina es un importante Estado latinoamericano, pero no es ni puede ser, en el futuro previsible, una gran potencia mundial. Los Estados medianos como el nuestro, para insertarse adecuadamente en el mundo y progresar sin crearse a si mismos innecesarios obstáculos políticos externos, deben adaptarse a una comunidad internacional cuya conformacion política es más un dato dado que obra nuestra. En tal contexto, la aceptacion de liderazgos políticos de parte de una gran potencia de predominio natural en la región del mundo en que un país esta ubicado, lejos de indignidad, es sensatez. Países mucho mas poderosos que la Argentina, como el Reino Unido, Francia, Canadá, Jap6n, Italia, Alemania, Australia y tantos otros, han aceptado el hecho de la potencialidad norteamericana desde 1945 y han crecido y sabido defender con tenacidad sus intereses nacionales en el contexto de esa situaci6n. La Argentina no aspira a otra cosa. Por otra parte, la política exterior, tal como la concibe este gobierno no es una abstracción lujosa y distante sino que es parte de la gran política nacional que precisamos para devolver a nuestro país la confianza en el porvenir y su mismísima viabilidad económica y política en el complejo mundo actual. Defenderemos con vigor nuestros verdaderos intereses, es decir, aquellos que están relacionados con el bienestar de nuestro pueblo, con su salud y enfermedad, con su felicidad e infortunio. Es por ello que protestamos fuertemente por la injusticia perpetrada contra nuestro comercio y producción por las políticas de subsidios a las exportaciones agropecuarias de Europa y los Estados Unidos. Pero la nuestra es una política que esta al servicio del pueblo argentino, y es por ello que, aconsejados por la experiencia histórica que ya he resumido, renunciamos a todas aquellas confrontaciones políticas estériles, desvinculadas de nuestros intereses materiales, que antes nos obsesionaron. El único rédito de esas confrontaciones son beneficios emocionales que halagan la vanidad de las dirigencias. Estamos demasiado conscientes de que tales confrontaciones hacen aun mas difícil el trámite de apuntalar un desarrollo que eventualmente alivie a ese pueblo nuestro, tan injustamente perjudicado por el cúmulo de errores políticos y económicos cometidos en las últimas tres décadas. ¿Qué duda cabe de que, para muchos gobernantes y dirigentes políticos, los gestos de desafió a los grandes del mundo generan un intenso placer? Nosotros renunciamos a esa gratificación porque estamos conscientes de que ese beneficio emocional es para el gobernante, mientras a los costos generados por esos gestos los debe soportar el pueblo. Y la nuestra es, repito, una política exterior al servicio del pueblo. Nuestro pragmatismo esta encuadrado en una escala de valores en la que prima el bienestar de nuestro pueblo, como corresponde a la doctrina que encarna mi partido y mi gobierno. En tal sentido, el “realismo moral” que hemos adoptado para nuestra política exterior esta en las antípodas de la amoralidad que suele atribuirse al realismo en política internacional. Nuestra postura es profundamente moral, porque nada podría haber más inmoral que continuar arriesgando el bienestar de nuestro pueblo con el género de confrontaciones que suele atraer a las elites resentidas de muchos países del Tercer Mundo y que durante tanto tiempo tentó a nuestras dirigencias políticas. Es importante subrayar, no obstante, que nada de lo que realizamos en materia de política exterior seria fructífero si no lleváramos a buen término las transformaciones internas en que estamos empeñados y que apuntan a extirpar para siempre ciertas perniciosas constantes como la inflaci6n, el Estado ineficaz, generador de un déficit perverso. Desde este punto de vista, la actual política exterior y la actual política económica son complementos que van de la mano. Ambas están inspiradas en un realismo moral que reconoce que, para ser exitosos y poder servir eficientemente al pueblo de la Nación en el largo plazo, es necesario superar un voluntarismo ya tradicional, redimensionar con realismo nuestras expectativas y lanzamos en busca de los objetivos posibles. De ese modo, para ir a puntos mas concretos, hemos reformulado nuestra relación con los Estados Unidos para tornarla mas cooperativa, estable y madura, convencidos de que tal actitud no conlleva beneficios automáticos pero nos acerca mucho mas a la posibilidad de lograrlos que cualquier enfrentamiento de arcaica raíz y oscura proyección, y nos permite, por otra parte, insistir en temas que pueden tener menor entidad planetaria que aquellos que en el pasado nos obsesionaron, pero que nos afectan mucho mas directamente. Este acercamiento a nuestro otrora “rival” y el cariz claramente prooccidental que hemos adoptado no implica negar nuestro carácter de país latinoamericano y en vías de desarrollo. Por el contrario, el acuerdo de límites con Chile, que pone fin a todos los problemas de delimitación y de demarcación en nuestra frontera con ese país, atestigua nuestra vocación por la paz y la cooperación en la región. Además, hemos dado importantes pasos hacia la integración regional. En tal sentido, afianzamos en primer lugar nuestra relación bilateral con Brasil, suscribiendo diversos convenios y actas con ese país que tienden a la supresión de toda barrera arancelaria para 1995. Casi inmediatamente después logramos que Uruguay y Paraguay se incorporaran al proyecto común, constituyendo en marzo de este año lo que se bautizó como Mercosur, un Mercado Común del Sur que, aun antes de las respectivas ratificaciones legislativas, constituye una incipiente realidad y una gran esperanza. Este Mercado Común del Sur abarca una población de 190 millones de habitantes y representa un producto bruto de 415.000 millones de dólares, algo más de la mitad de todo el de América Latina y el Caribe. Otros países vecinos, como Chile y Bolivia, con los que ya coordinamos políticas energéticas y gasíferas, podrían incorporarse en el futuro. Además, firmamos un acuerdo con los Estados Unidos por el que ese país y los cuatro del Mercosur crean un consejo consultivo sobre comercio e inversión: es este un jalón en el camino hacia una mayor integración, no solo en el espíritu de la ALADI, sino también en el de la Iniciativa para las Américas del presidente Bush. Es probable que también se convierta en un instrumento valioso para nuestras relaciones futuras con la Comunidad Económica Europea. Hemos dado también importantes pasos en materia de seguridad colectiva. Un acuerdo bilateral con Brasil sobre salvaguardias nucleares omnicomprensivas será próximamente seguido por otro de alcance multilateral de los dos países con el Organismo Internacional de Energía Atómica. También hemos anunciado nuestra adhesión al Régimen internacional de Tecnología Misilistica. Hemos propuesto en la Organización de Estados Americanos, junto a Chile, Brasil y Canadá, la eliminación de armamentos no convencionales en la región. Estas medidas se coronan con el restablecimiento de relaciones con el Reino Unido y con los progresos hacia la cooperación en materia de administración de los recursos naturales del Atlántico Sur que hemos alcanzado con ese país. De tal manera, avanzamos paso a paso a extirpar de nuestra política exterior todos aquellos viejos elementos que contribuyeron a generar una imagen negativa de la Argentina en el exterior, aumentando las percepciones de país riesgoso, ahuyentando inversiones y erigiendo obstáculos diversos para la cooperación, cuando no generando costosas sanciones. Esto no significa, como dije, que tengamos la ingenua expectativa de que abundantes beneficios inmediatos caerán mágicamente sobre nuestro país. Pero si implica la eliminación de obstáculos políticos que habíamos interpuesto entre nosotros y la cooperación internacional, y esto, que equivale a la eliminaci6n de costos innecesarios. es ya de por si un beneficio. Es por todo esto que albergamos una profunda satisfacción. Sabemos —valga la paradoja— que los cambios pragmáticos que hemos impuesto en nuestra política exterior responden a una concepción moral de la política. Sabemos que obramos inspirados en las necesidades reales de nuestro pueblo, y que nuestro pueblo nos apoya. Y sabemos que nos hemos constituido, en la medida modesta de nuestras posibilidades, en una fuerza que apuntala el orden y el progreso en el mundo.

Isla Martin García, ¿de quién era? Parte 1 Introducción: Mucho se habla de Malvinas, su historia y su disputa. Pero hubo otra isla, por la que también se ofrendó sangre, y fue sitio de muchísimas batallas dada su importancia geopolítica para el control de la navegación, el comercio (y el contrabando) de la rio de la plata (y los ríos internos de su cuenca), y por su posición estratégica para proyectar fuerza en ambos márgenes del rio. La isla Martín García fue disputada por España, Portugal, Argentina, Brasil, Francia, y Uruguay. Incluso existió interés británico. Además de haber sido batallada en las guerras civiles Argentinas. Al día de hoy algunos uruguayos consideran que la jurisdicción argentina en dicha isla es injusta. Descubrimiento de américa, y geopolítica del océano atlántico. Tratado de Alcáçovas: En el siglo XV Castilla y Portugal se disputaron el dominio del atlántico, sus islas y las costas africanas. Los conflictos comerciales y de soberanía se terminaron de resolver tras la guerra de sucesión Castellana (que incluyo una guerra naval en el atlántico entre Castilla y Portugal) cuando se firmó el tratado de Alcáçovas en 1479. Este tratado de paz, además de asegurar la sucesión y comprometer a los herederos (portugueses y católicos) implicaba el reparto de las zonas de influencia en el atlántico, sus islas y las costas africanas. Como Portugal había logrado el dominio naval de la guerra (sin lograr ganar la campaña terrestre) el tratado fue ampliamente favorable a sus intereses Esta inseguridad jurídica sobre la soberanía del atlántico fue una de las razones de la demora de la expedición de Colón. Cuando Colón Regresa a España en 1493 para informar de sus descubrimientos, inmediatamente Portugal reclama las nuevas tierras como propias haciendo una interpretación forzada del tratado de Alcáçovas. Según la interpretación del embajador, dicho tratado había establecido tácitamente una línea paralela desde las islas Canarias (que habían quedado bajo soberanía española), que dividía el océano (la parte norte para castilla, y la parte sur para Portugal que era coherente con el reparto de las islas y las costas africanas en bulas papales de mediados de siglo). Pese a las arduas negociaciones diplomáticas, los reyes españoles obtuvieron una serie de bulas papales conocidas como bulas alejandrinas sumamente favorables. Bulas Alejandrinas: Dichas donaciones papales, se emiten con la autoridad del papa (vicario de dios en la tierra). Otorgaban plena soberanía en islas y tierra firme (por ser territorios infieles), con la condición de evangelizar a sus habitantes. La única condición es que estos dominios no sean en perjuicio de otro príncipe católico que pudiera tener derechos reconocidos. Además el comercio y otras actividades de terceros sin la autorización de los reyes católicos. Estas bulas dividieron el nuevo mundo, fijando un meridiano a 100 leguas al oeste de azores y cabo verde. Los territorios al oeste de dicho límite serian de España, y los orientales de Portugal. Estas bulas son de dudosa importancia jurídica, ya que Francia e Inglaterra las habían desconocido. Pero se consideraban vinculantes para los reyes de la fe católica. Y son la raíz de los títulos españoles y portugueses en América. Tratado de Tordesillas: Portugal entendió que esta frontera perjudicaba en desmedro sus intereses, por eso presiono diplomáticamente para revisarla. Los españoles por motivos políticos accedieron al reclamo y en el tratado de Tordesillas corrieron la frontera en 1794, que ahora pasaba a 370 leguas al oeste de cabo verde. De esta manera, pese a tener un dominio marítimo superior previo al descubrimiento del continente Americano, Las bulas papales y el tratado de Tordesillas aseguraron derechos superiores para la corona española. Sin embargo, la inexactitud geográfica para fijar el límite que dividía ambos dominios iba a generar múltiples conflictos. Descubrimiento de la isla Martin García: Los portugueses en el tratado de Tordesillas habían logrado el monopolio comercial con los territorios al este de la frontera, ello los llevo a bordear áfrica, atravesar el índico, y comenzar a colonizar Asia, en las islas Molucas. España pretendía desafiar esta interpretación, y envió una expedición para encontrar un paso oceánico, desde el cual pudieran llegar a Asia siempre navegando al oeste de la línea de Tordesillas. El navegante Juan Diaz de Solis, partió en 1515 rumbo a América, bordeo el territorio oriental de Brasil (perteneciente a Portugal por Tordesillas), y siguió hacia el sur (tomando posesión en varios lugares de la banda oriental), hasta encontrarse con el rio de la plata (al cual llamo mar dulce). Creyendo que ese rio era la clave para alcanzar el pacifico ingresaron en él. En 1516 descubrieron la isla Martín García, tomaron posesión y enterraron a uno de los marinos que murió en la expedición (llamado Martin García). Más tarde Solís seria brutalmente canibalizado por los indígenas, luego de desembarcar en tierra firme, su expedición regresaría a España tras el fracaso. Así la soberanía española quedaría más reforzada tras las bulas, el tratado y el descubrimiento de la isla. Primeros intentos de Colonización del Rio de la Plata: La expedición de Sebastian Caboto de 1527, fundó dos fortificaciones en las costas orientales del rio de la plata, y luego un tercer fuerte rio adentro, en rosario (provincia de santa fe). Estos establecimientos serian abandonados rápidamente. El descubrimiento y la conquista de la región estaban lejos de completarse. Por miedo a un eventual avance portugués al sur (que termino siendo justificado), la corona española decidió adelantar sus planes. En la capitulación de Toledo, La corona nombra a Pedro de Mendoza como gobernador de “Nueva Andalucía” (más tarde gobernación del rio de la plata y el Paraguay) en 1534. Llega al rio de la plata en 1536 y visita la isla Martin García. La expedición funda en el margen oriental la ciudad de Buenos aires, que sería destruida por indígenas ese mismo año. Se refugiaron en el fuerte establecido por Gaboto en rosario. Mendoza regresara a España (muere en alta mar) decepcionado con el porvenir de su empresa. El fracaso de la gobernación de Mendoza atrasaría medio siglo el dominio español del rio de la plata Los sobrevivientes, continúan explorando los ríos internos de la cuenca de la plata buscando una comunicación con el Perú y en 1537 fundan Asunción que sería la capital de la gobernación del rio de la plata y Paraguay. En estos años hay una sucesión de gobernadores breves que no logran asentarse en el poder. Pese a la anarquía de liderazgo, el gobernador Martínez de Irala, funda villa de San juan (actual colonia de sacramento) en la banda oriental en 1552, que también sería destruida por indígenas. La Colonización del Rio de la Plata Luego existió un nuevo periodo de anarquías y luchas internas por dominios entre la gobernación del Paraguay, hasta que Ortiz de Zarate en 1569 fue nombrado gobernador El delegado de Ortiz de Zarate se haría cargo del gobierno y el de su heredero ya que el primero murió dejando al futuro esposo de su hija como adelantado. La gestión de Garay fue sumamente prospera, se fundaron varias ciudades (buenos aires, concepción, santa fe, Corrientes entre otras) con el objetivo de romper el aislamiento que tenía Paraguay tanto con la metrópolis (fundando ciudades rio abajo para lograr un mejor acceso al mar) como con el Perú. En 1574 se funda otra ciudad en la banda oriental llamada Zaratina de San Salvador y seria abandonada 3 años después. A partir de 1580 (refundación de buenos aires), el margen occidental del rio de la plata estaría bajo dominio español definitivamente. A partir de principios de siglo XVII, la ciudad de buenos aires creció fuertemente y comenzó a ser fortificada para combatir el contrabando y los corsarios británicos. Por el otro lado, se realizaron expediciones a la banda oriental. Los resultados fueron que sus tierras eran muy buenas y se comenzó a introducir fuertemente ganado vacuno para una eventual colonización. Paradójicamente este ganado también atrajo el interés portugués. La gobernación del rio de la plata y el Paraguay, sería divida en dos a partir de una real cedula en 1617. La gobernación del Rio de la Plata (o de buenos aires), con capital en dicha ciudad. Y la Gobernación del Paraguay con capital en asunción. Conclusión: Los títulos españoles sobre la isla Martin García, que tenían raíces en las bulas papales, el tratado de Tordesillas y que habían sido fortalecidos mediante el descubrimiento, ahora volvían a ser perfeccionados con una ocupación proxima (que fue muy accidentada inicialmente, pero que fue progresando en el tiempo) del margen occidental del rio de la plata y de los ríos internos de su cuenca con varias ciudades. Más aun, la creación de una gobernación que las incluía daba un marco administrativo. Mientras el margen oriental del rio de la plata continuaba despoblado tras los intentos fracasados de crear establecimientos en él. El periodo estuvo plagado de combates contra los indigenas por el control de la región.
Chevron y la Oposicion Según mi opinión, expresada en este blog en un par de posts, la decisión de nacionalizar YPF fue mala. Creo que el resultado, para el argentino promedio, no será bueno (ojala me equivoque) y creo que la manera en la que se hizo fue contraproducente para el país. Pero de algo no cabe duda: la decisión contó con un mayoritario apoyo popular – según las encuestas – y un absolutamente abrumador apoyo político: La ley fue votada por una absoluta y notable mayoría. Uno imagina que todos aquellos que votaron a favor, lo hicieron pensando en el efecto que esta decisión tendría sobre el sector energético. ¿Y qué es razonable esperar del sector energético? Primero y principal, que produzca a costos competitivos internacionalmente. Si no, será mas barato comprarlo afuera. Segundo, que genere una producción que permita abastecer al mercado interno y que maneje las reservas de manera estratégica para maximizar el valor de exportación de esas reservas. Quiero creer que todos los que votaron la nacionalización estaban convencidos que la decisión era conducente al cumplimiento de los dos objetivos anunciados. ¿Cuál era la situación del sector energético al momento de la nacionalización? Horrible. Aquí abajo reproduzco dos gráficos de un post anterior, que son muy elocuentes. El primero muestra la producción total del petróleo y el segundo la producción de gas, desde 1970 al 2010. Los gráficos han sido copiados de un informe titulado “Complejo Petroleo y Gas”, de la Subsecretaria de Programación Económica del Ministerio de Economía, realizado en Octubre del 2011. La caída se explica, sencillamente por la combinación de propiedad privada con importante presencia de capital extranjero, controles de tarifas para contener los precios domésticos y controles de capitales para impedir la transferencia de dividendos al exterior. Los siguientes dos gráficos, también copiados del mismo informe, presentan la evolución de los precios externos e internos para el petróleo y el gas. El único incentivo para invertir para una empresa privada, es la ganancia futura. Si esta se elimina, la inversión colapsa. La principal necesidad del sector era y es, la inversión. Nadie podía ignorar este diagnostico cuando se voto la ley de nacionalización de YPF. Mucho menos un legislador. Al mismo tiempo, la política económica y la política exterior del gobierno han cerrado cualquier fuente de financiamiento genuino. ¿Cómo imaginaban esos legisladores opositores que votaron la ley que el estado iba poder realizar la inversión que tanto necesita el sector? Y si no consigue invertir, ¿cómo imaginaban esos mismos legisladores que se iba a revertir el deplorable estado del sector energético? Que el gobierno no iba a tener los recursos para invertir estaba claro. Hay varios motivos para pensar que Chevron no es el mejor socio. Pero que al gobierno le iba a costar encontrar empresas interesadas en invertir en sectores expropiados a Repsol, una empresa de razonable prestigio internacional, también estaba claro. El monto anunciado es claramente insuficiente para resolver el problema. Pero que iba a ser difícil convencer a alguna empresa que no le van a cambiar las reglas de juego en un par de años, estaba claro. Mi opinión sobre la nacionalización es la misma de siempre. Pero la democracia va primero, y esa decisión fue de las mas democráticas que recuerdo. El acuerdo con Chevron es un inicio de solución al problema del sector energético. Y quizás es lo mejor que el gobierno podía conseguir, dado lo que sabíamos cuando se voto la ley. Por esto, encuentro las criticas de la oposición al acuerdo con Chevron, casi grotescas. Deberían hacerse cargo de sus votos. Fuente: http://focoeconomico.org/2013/08/11/chevron-y-la-oposicion/
El regalo envenenado de la dictadura militar La última dictadura militar dejó un legado escabroso, con la política de secuestro, tortura y desaparición de personas como ejemplo emblemático. La estatización de la deuda privada es otro ejemplo. El Decreto-Ley 22.847 del 12 de julio de 1983, que regula la cantidad de diputados nacionales con que cuenta cada provincia, es un caso menos conocido, pero no por ello menos importante. Dicho decreto-ley establece que cada provincia tendrá un diputado por cada 161 mil habitantes o fracción, pero agrega tres condiciones: (a) ningún distrito podrá tener menos diputados que el 23 de marzo de 1976; (b) cada provincia recibirá tres bancas más de las que le correspondan por su población; y (c) toda provincia tendrá un mínimo de cinco diputados. Esto significa que el top ten de los diez distritos más chicos del país (Catamarca, Chubut, Formosa, La Pampa, La Rioja, Neuquén, Río Negro, San Luis, Santa Cruz y Tierra del Fuego), cuentan con el 19,5% de los diputados nacionales, a pesar de reunir sólo el 10,2% de la población en 2010. La contratara es la provincia de Buenos Aires, que tiene 27 diputados menos de los que le corresponden. Las consecuencias de esto no deberían subestimarse. Una de las pocas leyes de hierro de la ciencia política es que aquellos distritos que están sobre-representados en la legislatura (es decir, que cuentan con más legisladores por habitante) obtienen más fondos per capita que el resto. El motivo es simple: es mucho más barato conseguir el apoyo de un diputado que representa, digamos, cien personas que el de otro que representa mil. No debe extrañar que esta relación haya aparecido en lugares tan disímiles como EEUU, Brasil, Alemania o Japón. En el caso de Argentina, estas diferencias se reflejan en la ley de coparticipación, sancionada en 1988, que beneficia sistemáticamente a las provincias más chicas. Entre 2001 y 2010, las provincias del top ten recibieron $3.600 por habitante por año, frente a los $1.900 del resto del país. Ello a pesar que su ingreso per capita en 2004 era mucho mayor ($41.000 vs. $31.000). Pero las diferencias no terminan ahí. Las provincias del top ten recaudan sólo el 17% de sus ingresos, frente al 26% del resto del país. Esto es malo porque cuando los gobernantes no tienen la necesidad de cobrar impuestos, los ciudadanos no presionan para obtener mejores servicios gubernamentales. Además, cuando no hay necesidad de recaudar impuestos y brindar servicios, crece la tentación de usar el aparato gubernamental con fines clientelistas. Entre 2001 y 2009, el promedio de empleados públicos por mil habitantes fue de 75 en las provincias más chicas del país, frente a 42 del resto. La combinación de abundantes recursos fiscales con aparatos estatales manejados de manera clientelar redunda en elecciones menos competitivas. En Argentina los oficialismos generalmente corren con ventaja, pero mientras que en las provincias del top ten el partido oficialista obtuvo el 55% de los votos entre 1987 y 2011, en el resto del país este porcentaje cae al 47%. En seis de las diez provincias más chicas el oficialismo nunca fue derrotado en las urnas en las elecciones para gobernador, y en otras dos sólo lo fue una vez. En suma, la desigualdad del voto importa, y no sólo porque viola el artículo 37 de la Constitución, que establece que el sufragio debe ser igual además de universal, secreto y obligatorio. La composición del Senado garantiza la protección de los intereses de las provincias más chicas. No hay razones por las que los habitantes de las provincias más grandes del país no deban tener el peso que les corresponde en la Cámara de Diputados. "El Estado es el primer empleador en Formosa. También, el que decide quién recibe una asistencia, una vivienda o una pensión. ¿Por qué la gente sigue votando a Gildo Insfrán? Porque, en Formosa, el Estado se apropió de tu vida" Luis Naidenoff, senador nacional UCR
Qué pasó el 20 de noviembre y por qué. ¿Es correcta la denominación de “Día de la Soberanía Nacional” al combate de La Vuelta de Obligado? Tratemos de recordar lo ocurrido. El 20 de noviembre de 1845 una flota anglofrancesa se trabó en combate contra unas 3500 tropas argentinas que intentaban impedir, mediante unos lanchones y cadenas cruzadas sobre el Paraná y una veintena de cañones en la costa, que los navíos de guerra y mercantes de esas nacionalidades avanzaran corriente arriba. Juan Manuel de Rosas impedía así el tránsito por un río internacional, pero que él consideraba interior, ya que no reconocía la independencia de Paraguay ni significativa la existencia de poblaciones brasileñas en el Matto Grosso que dependían de esa comunicación fluvial. Según el historiador británico John Lynch, quien siguiendo a H. Ferns ha estudiado el tema con mucho detenimiento, el motivo fundamental para la actitud de Rosas era su no negociable decisión de que cualquier navío comercial que remontara el Plata hiciera aduana en Buenos Aires con el objeto de que esta provincia recaudara los gravámenes correspondientes, los únicos ingresos fiscales significativos de la época. Adicionalmente a ello, al hacer aduana ya la mercadería era por comodidad habitualmente vendida a quienes eran sus amigos y aliados: los comerciantes locales, en una alta proporción ingleses radicados en la ciudad portuaria, quienes luego la comercializaban en el resto de la Confederación. ¿Qué llevó a los ingleses a un duro enfrentamiento con alguien que hasta ese momento les había posibilitado hacer razonables negocios, ser los principales compradores de los productos locales y tener un casi monopolio de provisión a la Argentina de artículos industriales? Según Lynch, en este caso el conflicto se habría producido como resultado en primer lugar, de una puja entre los comerciantes ingleses de Buenos Aires y los radicados en Montevideo, quienes habrían persuadido al gobierno de Londres de las hipotéticas ventajas para la ampliación del comercio de traficar directamente y sin intermediación con las ciudades ubicadas río arriba (Santa Fe, Paraná, Corrientes, Asunción). Un segundo motivo adicional que sin duda alimentó el conflicto fue la alarma británica ante el peligro de una guerra argentino brasileña, como resultado del apoyo irrestricto de Rosas, con aporte masivo de tropas argentinas, a un bando en la guerra civil entre blancos y colorados en Uruguay. A tal punto era notoria esta intervención que el mejor general de Rosas, J. J. de Urquiza, obtuvo una decisiva victoria en la batalla de India Muerta a comienzos de 1845. Brasil protestaba enérgicamente por esta abierta intervención argentina ya que temía que en el marco de la misma una victoria de los blancos al mando del general Oribe sobre los colorados comandados por Rivera le hiciera perder la independencia a Uruguay, condición básica del acuerdo que un par de décadas atrás había sellado la paz entre la Argentina y el Imperio. Gran Bretaña había sido garante en la resolución de aquel conflicto y sobre todo temía que de renovarse sería muy dañino para sus intereses comerciales en ambas naciones sudamericanas. Por ello intervención de Rosas en el Uruguay se contemplaba con alarma, y la idea de darle algún tipo de lección comenzó a imponerse. Según Ferns y Lynch la batalla de La Vuelta de Obligado, si bien dura para ingleses y franceses, terminó con una masacre para las tropas argentinas. Los aliados de ultramar no solo se abrieron paso con relativa facilidad sino que tuvieron tan solo nueve muertos y dieciocho heridos. Las bajas argentinas -según relatos del vencedor- aparentemente se contaron por centenares, y un grupo de prisioneros ingleses tomados allí por los marinos vino a confirmar que no pocos comerciantes de esta nacionalidad en Buenos Aires se enrolaron en las tropas locales en defensa de lo que creían eran sus legítimos intereses comerciales, que evidentemente primaban sobre cualquier otra consideración. Y la continuación de la expedición anglofrancesa dio la razón a sus argumentos: si bien obtuvieron la victoria militar, comercialmente fue un fracaso total. Es que, tal como afirmaban Rosas y los comerciantes ingleses porteños, el dinero y los recursos comerciales estaban en Buenos Aires, y no en las pobres ciudades del interior. La sangre derramada en el combate fue totalmente inútil, pronto se harían las paces, los negocios volverían a florecer y Rosas recaudaría sus impuestos aduaneros sin que Buenos Aires tuviera que compartirlos con nadie. H. Ferns sostiene que en el mejoramiento de las relaciones con Londres mucho intervino la banca Baring, ya que el Restaurador manifestaba enfáticamente (y lo hacía cuando tenía fondos disponibles) que estaba dispuesto a honrar los compromisos de deuda contraídos en su momento con ellos por B. Rivadavia, e incluso proponía trocar la cancelación de esa deuda por su reconocimiento de la soberanía británica sobre las disputadas Islas Malvinas. Como se ve tan solo muchas décadas más tarde los historiadores revisionistas comenzarían a adornar el casi olvidado combate de la Vuelta de Obligado con otras posibles connotaciones. Como termino el dia de la soberania, con el escandaloso tratado Arana-Southern: que se olvido de Malvinas y declaro: El Exmo. Sr. Gobernador y Capitán General de la provincia de Buenos Aires, Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, y Su Majestad la Reina de la Gran Bretaña, deseando concluir las diferencias existentes y restablecer las perfectas relaciones de amistad, en conformidad á los deseos manifestados por ambos gobiernos; y habiendo declarado el de S. M. B. no tener objetos algunos separados, ó egoístas en vista, ni ningún otro deseo que ver establecidas con seguridad la paz é independencia de los Estados del Río de la Plata, tal como son reconocidas por tratados, han nombrado al efecto por sus plenipotenciarios, á saber: Los revisionistas peronistas truinfaron nuevamente exaltando la imagen de Rosas (como el "defensor" de la soberania), mientras defenestran a Roca.
¿Una nueva Constitución? Hasta ahora, y con contadas excepciones, los candidatos presidenciales han brillado por su falta de imaginación. Hemos escuchado una serie de lugares comunes y trivialidades. Posiblemente, la única excepción sea la discusión sobre el tema constitucional planteado por algunos: la pregunta es si el país debe hacer cambios a la Carta Fundamental a través de los mecanismos tradicionales o si debe hacerlo por medio de una asamblea constituyente. Si bien el tema es importantísimo, el debate ha sorprendido por su superficialidad. Ha estado repleto de clichés y de bravatas. Un participante, incluso, sacó a relucir el lema del escudo nacional, “Por la razón o la fuerza”, como si ello agregara peso intelectual a su punto de vista. Al margen de la viabilidad de una asamblea constituyente, es útil conocer las experiencias de otros países que han seguido esa ruta; saber qué hicieron, cómo son esas nuevas constituciones, cómo se comparan con patrones más tradicionales, y cuáles han sido los resultados de estos nuevos ordenamientos. Y, como se verá, esas experiencias no son auspiciadoras; al contrario, los países de la región que han seguido la senda de la asamblea constituyente están entre los que menos respetan los derechos políticos y las libertades ciudadanas, incluyendo la libertad de prensa. También son los países con menores libertades económicas y capacidad de emprendimiento. Neopopulsimo constitucional Durante los últimos años se han aprobado nuevas constituciones en Venezuela (1999), Ecuador (2008) y Bolivia (2009). Las tres fueron escritas con el propósito de “refundar” estas naciones, y fueron redactadas con la ayuda de la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales, un think tank dirigido por Roberto Viciano Pastor, profesor de la U. de Valencia. Todas difieren de la mayoría de las constituciones modernas en, a lo menos, tres aspectos. Primero, son documentos fáciles de enmendar y de reformar, y su expectativa de vida no supera los 10 años. Viciano Pastor y su colega Rubén Martínez han argumentado que las constituciones latinoamericanas deben ser documentos sin terminar, siempre sujetos a ser cambiados por mayorías políticas circunstanciales. Segundo, se supone que estas nuevas constituciones deben ayudar a alcanzar ciertas metas políticas. Es decir, se obvian todas las pretensiones de imparcialidad, objetividad y ecuanimidad. En el caso de Venezuela, su objetivo es construir un sistema político basado en los principios del “socialismo del siglo XXI”. Tercero, según el nuevo constitucionalismo latinoamericano, a los tradicionales poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial se añaden dos: el poder ciudadano y el poder electoral. Es precisamente sobre la base de estos dos nuevos poderes que el neoconstitucionalismo promueve el uso recurrente de plebiscitos y referendos para avanzar en las agendas políticas y sociales de la mayoría de turno. Es decir, esta novel doctrina ha elevado una de las características fundamentales del populismo -el que el líder populista apele de manera directa a las masas para obtener sus objetivos- a nivel constitucional. Aspiracionales y protectoras En fuerte contraste con las constituciones tradicionales de las Américas, las nuevas constituciones de Venezuela, Ecuador y Bolivia no son documentos breves. Al contrario, son largos volúmenes que cubren todos los aspectos de la vida; regulan considerables facetas de las actividades sociales, políticas y económicas; y establecen detallados derechos para individuos, grupos y regiones. La Constitución venezolana tiene 350 artículos permanentes; la ecuatoriana 442, y la boliviana 411. La de EE.UU., en contraste, sólo tiene siete artículos y 27 enmiendas. Estas nuevas cartas fundamentales elevan al nivel constitucional asuntos que tradicionalmente han sido materias de leyes o reglamentos. Muchos de estos derechos y obligaciones fueron agregados por miembros de las asambleas constituyentes como quien cuelga adornos en un árbol de Pascua. Los resultados han sido verdaderos Frankensteins jurídicos, con disposiciones contradictorias, obligaciones imposibles de cumplir y generalidades repletas de demagogia. Las nuevas constituciones latinoamericanas caen dentro de la categoría de lo que la jurista Robin West, entre otros, ha llamado las constituciones aspiracionales, las cuales presentan las metas y ambiciones de una sociedad, en vez de proteger los derechos de los ciudadanos ante las amenazas de déspotas potenciales. Un ejemplo de todo esto es la Constitución ecuatoriana de 2008. Este documento establece que es obligación del Estado buscar la integración política, económica y financiera de América Latina. También lograr la soberanía alimenticia y financiar la investigación científica. Además prohíbe un sistema de pensiones administrado en forma privada y establece que el Estado garantizará a todos los ciudadanos de la tercera edad acceso gratuito a los servicios de salud y a las medicinas, independientemente de sus ingresos y riqueza. Siguiendo la modalidad aspiracional, también establece que los ciudadanos tienen la responsabilidad de no mentir o ser perezosos. Sin embargo, en este documento de 442 artículos no hay una sola palabra acerca de cómo se va a financiar esta lista de mandatos y obligaciones. Dados la baja capacidad de recaudación de impuestos y el deficiente sistema de administración tributaria, es probable que muchas de estas obligaciones queden sin financiación y que el Estado no pueda prestar muchos de los servicios de mandato constitucional. Otro caso digno de estudio es el de la Constitución venezolana. Según Viciano Pastor y Martínez Dalmau, los padres del neoconstitucionalismo populista, el objetivo de la nueva Constitución de la bolivariana república es “la destrucción de un sistema (político) anterior y la construcción de un nuevo sistema”: el socialismo del siglo XXI. Por ello, aseveran, su objetivo no es “establecer el modelo final, sino posibilitar que este modelo pudiera ser pensado con más tiempo y sin la amenaza inminente de un regreso al viejo sistema”. En febrero de 2009 se enmendó la Constitución venezolana a través de un referendo, abriéndole a Hugo Chávez -y a otros funcionarios electos- la posibilidad de ser reelegidos un número ilimitado de veces. Quienes apoyan estas disposiciones argumentan que los sistemas parlamentarios, como los de los países europeos, permiten que un partido sea reelegido de manera continua, y que mientras ese partido mantenga a su líder, él o ella puede seguir al mando del Ejecutivo por un período ilimitado de tiempo. Estos argumentos, sin embargo, ignoran dos puntos importantes. Primero, en un sistema parlamentario es posible censurar al primer ministro, una opción que no está disponible en la venezolana, donde los ministros pueden ser censurados, pero no el Presidente. Segundo, en la mayoría de los países latinoamericanos la intervención gubernamental en el proceso electoral tiende a ser rampante. Permitir la reelección indefinida, con un alto grado de probabilidad, tenderá a aumentar la intromisión y la interferencia gubernamentales. Y eso es lo que pasó en Venezuela durante, al menos, las dos últimas elecciones, donde las acusaciones de favoritismo, intervenciones indebidas y fraude han sido masivas. El derrumbe de la libertad Según un dicho sajón, la única manera de descubrir cuán bueno es el pastel es comiéndolo. En el caso de las nuevas constituciones latinoamericanas, esto significa que su bondad debe evaluarse por sus resultados: por la protección que las cartas dan a los derechos políticos e individuales, y la libertad de prensa. Y estos resultados, definitivamente, no son buenos. Según la ONG Freedom House, una institución que durante años ha sido la némesis de dictadores y déspotas, ni Bolivia ni Ecuador ni Venezuela son países políticamente libres; los tres son calificados como “parcialmente libres” y obtienen calificaciones mediocres en “derechos políticos” como en “libertades ciudadanas”. En una escala de 1 a 7, donde 1 es excelente y 7 es pésimo, Bolivia obtiene un 3, Ecuador un 3,5 y Venezuela un 5. Chile, en contraste, es calificado como una nación libre, con el máximo de 1. En un informe reciente (2013) sobre la libertad de prensa del mismo Freedom House, Venezuela está en el lugar 168, entre Chad y Suazilandia, y Ecuador en el 134. Ambos son calificados como “no libres” en lo que a prensa se refiere. Bolivia está un poco mejor, en el 48, pero aún significativamente por debajo de Chile (31). Estos países tampoco lo hacen bien en el ranking sobre libertad económica, emprendimiento y facilidad para inversiones y hacer negocios del Banco Mundial: Venezuela está en el puesto 180 de 185 países; Bolivia, en la posición 155; y Ecuador, en el 139. Chile, por su parte, es el mejor de América Latina, en el puesto 37. Todo lo anterior nos sugiere algo tan simple como contundente: en la historia latinoamericana reciente, las asambleas constitucionales no han dado buenos resultados. Han generado constituciones tipo Frankensteins que han puesto las libertades en peligro, han permitido el abuso del poder y han contribuido a disminuir la libertad de prensa. Chile no necesita nada de eso. Desde luego, hay que cambiar algunas de nuestras disposiciones constitucionales, pero hay que hacerlo como lo han planteado personas tan diversas como Camilo Escalona y Andrés Velasco: por la vía institucional. http://focoeconomico.org/2013/05/16/una-nueva-constitucion/

Para vos Socialismo solidario, para mí Liberalismo bien salvaje. Ayer un amigo me pasó un link a un artículo que habla de una nueva ley promovida por editores de revistas “independientes” que como la mayoría de nosotros en el país, están en la lucha por la supervivencia. Esta asociación tiene varios integrantes conocidos y de peso (por lo menos en el área del AMBA) como Revista Barcelona, THC, El Amante, MU o La Garganta Poderosa. El argumento que los lleva a redactar este proyecto de ley es que bajo los esquemas actuales de comercialización y sus condiciones, las distribuidoras de kioskos y revistas hacen más negocio cobrándoles multas porque sus revistas no se venden, que distribuyéndolas para promover su venta. Dicen que las empresas distribuyen mal “a propósito” para que no se vendan y así poder cobrarles multas que hacen a la rentabilidad del contrato. Está claro que si me preguntan a mí, yo desregularía todo lo que tiene que ver con medios y canales de distribución, sacarle el monopolio de la venta a los canillitas y muchos otros grandes etcéteras que si los comienzo a nombrar los voy a cansar porque ya todos están acostumbrados a leer acá sobre propuestas liberales. Lo que me llamó la atención, es que si bien muchas de estas revistas gastan hectolitros de tinta para criticar, denostar e inventar todas las barbaridades posibles sobre el liberalismo, el proyecto de ley, básicamente, pide que para ellos se aplique el más “salvaje” de los liberalismos, pero que los demás seamos sumamente solidarios y capitalistas en los aportes de capital. Eso me hace reflexionar, que si bien esta gente se queja contínuamente de todo lo que ellos creen que es el liberalismo, cuando finalmente tienen que redactar un proyecto para su sector se vuelcan y ven como muy beneficioso que se le aplique a su actividad la libertad en su máxima expresión. Al parecer, en una parte muy interna y escondida de todos, nos damos cuenta que si nos dieran libertad, vamos a estar mejor. Pero muchas veces, de la boca (o de los dedos) para afuera, terminamos diciendo otra cosa y muy contradictoria. ARTICULO 4° — Creación y objeto. Créase el Fondo Nacional de Desarrollo para la Producción Independiente y Autogestiva de Comunicación Cultural Independiente con el objeto de realizar aportes de capital y brindar subsidios a mediano y largo plazo para inversiones productivas a las empresas sociales y formas asociativas comprendidas en el artículo 1° de la presente ley, bajo las modalidades que establezca la reglamentación. ARTICULO 5° — Fideicomiso. A los efectos del artículo anterior, se constituirá un fideicomiso financiero en los términos de la ley 24.441, por el cual, el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Economía, como fiduciante, encomendará al Banco de la Nación Argentina, que actuará como fiduciario, la emisión de certificados de participación en el dominio fiduciario del Fondo Nacional de Desarrollo para la Producción Independiente y Autogestiva de Comunicación Cultural Independente, dominio que estará constituido por las acciones y títulos representativos de las inversiones que realice. Dicho Fideicomiso no podrá ser inferior al 20 por ciento del presupuesto de la publicidad oficial destinado a pautar en medios televisivos, radiales y gráficos. Socialismo solidario para vos ARTICULO 4° — Creación y objeto. Créase el Fondo Nacional de Desarrollo para la Producción Independiente y Autogestiva de Comunicación Cultural Independiente con el objeto de realizar aportes de capital y brindar subsidios a mediano y largo plazo para inversiones productivas a las empresas sociales y formas asociativas comprendidas en el artículo 1° de la presente ley, bajo las modalidades que establezca la reglamentación. ARTICULO 5° — Fideicomiso. A los efectos del artículo anterior, se constituirá un fideicomiso financiero en los términos de la ley 24.441, por el cual, el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Economía, como fiduciante, encomendará al Banco de la Nación Argentina, que actuará como fiduciario, la emisión de certificados de participación en el dominio fiduciario del Fondo Nacional de Desarrollo para la Producción Independiente y Autogestiva de Comunicación Cultural Independente, dominio que estará constituido por las acciones y títulos representativos de las inversiones que realice. Dicho Fideicomiso no podrá ser inferior al 20 por ciento del presupuesto de la publicidad oficial destinado a pautar en medios televisivos, radiales y gráficos. En los artículos 4to y 5to de la Ley, lo que se pide básicamente es que te cobren impuestos a vos para que se hagan aportes de capital y subsidios a las revistas independientes, que de tener éxito, no te girarán un centavo en concepto de dividendos. Por otro lado, se hacen llamar “independientes” y encomiendan al poder ejecutivo la administración de los fondos que deberían recibir, convirtiéndolos de “independientes” en dependientes del gobierno de turno. Pasan a convertirse de periodistas en empleados públicos que escriben. Me gustaría saber con qué van a salir el día que desde el gobierno les empiecen a bajar línea editorial a cambio de los fondos. Aunque hoy por hoy, para ser sincero, sacando a El Amante del grupo, el resto parece estar reclamando “lo que le deben ” en concepto de subsidios por años de publicar notas filo-oficialistas. Básicamente, todos tenemos que ser financistas solidarios de estas publicaciones, sin recibir, no sólo ganancia alguna, sino que ni siquiera accederíamos en forma gratuita al material producido, porque igual nos cobrarían las revistas en el kiosko de diarios y revistas. ARTÍCULO 12.- Los Ministerios de Cultura y Educación, destinarán partidas para la adquisición de lotes substanciales de cada publicación producida bajo el presente régimen de promoción. Queda expresamente vedada la evaluación de la publicación por motivos políticos, religiosos, morales, o de cualquier género discriminatorio. Las publicaciones así adquiridas se destinarán exclusivamente a las bibliotecas escolares y públicas. ARTÍCULO 13.- Las empresas estatales de radio, prensa, televisión y las demás que como medio de comunicación se creen, facilitarán tiempo y espacio preferenciales con objeto de promover y divulgar las publicaciones producidas bajo el presente régimen de promoción. ARTÍCULO 14.- El Ministerio de Comunicaciones, Transporte y Obras Públicas otorgará tarifas postales preferenciales a las empresas sociales de este sector. No contentos con recibir fondos frescos, contantes y sonantes de parte de nuestros bolsillos, piden que los establecimientos educativos tengan que consumir en forma obligada lo que ellos producen, sea del interés o no de los padres, alumnos o de la comunidad educativa. O sea, no solo tenemos que ser solidarios con dinero en efectivo y créditos preferenciales, sino que además debemos ser solidarios consumiendo sus publicaciones aun cuando nadie quiera hacerlo y sin importar la preferencia de los ciudadanos y los consumidores. En este sentido, la ley destila un fascismo y dirigismo muy peligroso, ya que en ningún lado establecen los criterios con los que debe hacerse la distribución de la producción editorial final. Si bien yo creo que la ley no debería existir, dejar las puertas abiertas a la manipulación es lo peor que se puede hacer, más conociendo a quienes suelen manejar los gobiernos. Para mí, Liberalismo bien, pero bien salvaje Y llegamos así a la parte más interesante de la ley, y que en realidad es el principio pero por motivos literarios (?) dejo para el final. ARTICULO 3o — Las empresas sociales instituidas bajo este régimen gozarán del siguiente tratamiento impositivo: a) Exención en el impuesto a las ganancias, Ley de Impuesto a las Ganancias (texto ordenado 1997) y sus modificaciones, por las utilidades que generen; b) Exención en el impuesto al valor agregado, Ley de Impuesto al Valor Agregado (texto ordenado 1997) y sus modificaciones, de toda la operatoria que se desarrolle con motivo de los mismos. c) Importación de maquinaria, equipo y piezas necesarias, destinados a la producción; d) Importación de insumos; e) Exportación de las publicaciones elaboradas, incluyendo el impuesto al Valor Agregado. Acá llegamos al “sueño del pibe”. Básicamente están pidiendo que no se les cobre ningún impuesto, y tener la libertad de exportar e importar sin ninguna clase de límite lo que necesiten para su actividad comercial. Y les juro. Les recontra juro, que los entiendo. Por qué pagar una notebook de porquería con tecnología que atrasa por lo menos 2 años por una notebook “producida” en Tierra del Fuego al precio por el que afuera te venden la última MacBook Pro. Por qué pagar impuestos si al fin y al cabo estoy trabajando y todo lo que produzco lo hago gracias a mi ingenio y mi capacidad. Por qué favorecer a un industrial nacional si en realidad lo que yo necesito es comprar insumos más baratos para poder ofrecer un mejor producto a un mejor precio, para cuidar así el bolsillo de mis clientes proveyéndoles la máxima calidad que creo deben recibir. Por qué tengo que usar tintas de mala calidad y caras si puedo aprovechar de la tecnología de punta a nivel mundial que va a favorecer la calidad de mi producto al mejor precio. Por qué cobrarme retenciones cuando exporto si estoy beneficiando a todos girando divisas al país que muy probablemente vuelva a invertir acá si las condiciones son favorables. Parece que cuando nos preguntan sobre qué querríamos para nosotros y nuestra actividad, a todos nos sale de adentro el liberalismo más salvaje. Pero cuando nos preguntan sobre los demás, queremos tenerlos a raya, con la correa bien ajustada, no vaya a ser que los demás tengan la misma libertad que quiero para mí mismo. No culpo a los administradores de estas publicaciones por querer el liberalismo más salvaje de todos para su propio trabajo. Pero no seamos hipócritas, eso es lo que todos queremos. Queremos trabajar en paz, poder gozar tranquilos de los frutos de nuestro trabajo y ofrecer el mejor producto al mejor precio, beneficiándonos a nosotros y cuidando el bolsillo de nuestros clientes. Claro que para eso hay que conseguir el favor del consumidor. Y he ahí lo que pretenden con la ley. Doblegar el gusto del consumidor, para que tengan ellos tengan trabajo. El trabajo que ellos quieren, con las condiciones que ellos quieren. Pero no se dan cuenta que no hay nada más democrático que un consumidor eligiendo. Y por eso la parte fascista de la ley, para doblegar la voluntad de un ciudadano por la voluntad de un gobernante. Y eso es sumamente peligroso. Ya lo estamos viviendo. Lo único que espero es que un día dejen la hipocresía de lado y se den cuenta que si les preguntaran, ellos quieren el mismo liberalismo por el que luego gastan cientos de miles de renglones en criticar, desprestigiar, condenar e incluso tergiversar.
El hundimiento del Crucero A.R.A.. “Gral. Belgrano” y el derecho internacional Humanitario El día 2 de mayo de 1982, luego deintensas negociaciones, donde faltabala respuesta inglesa a la propuesta de paz efectuada por el Perú, Thatcher y su gabinete deciden hundir al Crucero A.R.A. Gral. Belgrano, buque argentino que no entrañaba peligro militar para la flota, ya que estaba a más de 300 millas de la misma, regresando al continente y fuera de lazona de exclusión. La contraofensiva naval argentina había dado marcha atrás, toda vez que se consideraba inviable la misma ante el desnivel de fuerzas entre ambas armadas y la inminencia de resultadospacíficos del conflicto. Si consideramos que la peligrosidad de un buque se mide por su poder de fuego, el verdadero objetivo británico debería haber sido el portaaviones “25 de Mayo”, ya que su alcance es tan largo como la autonomía de vuelo de sus aviones de combate, y no el Crucero “ARA Gral. Belgrano”, que poseía un alcance de escasos 20 Km. El comandante del Submarino Inglés “HMS. Conqueror” hace repetir tres veces la orden de disparar sus torpedos, ya que hasta ese momento las órdenes no habían sido esas. “La orden de Londres de hundir el Belgrano – dicen los ingleses – fue la decisión más controvertida de la guerra. En la Cámara de los Comunes, John Nott no tuvo dificultad en justificarla luego con estas palabras: Este grupo de superficie fuertemente armado – se refería al crucero y a los destructores argentinos – estaba cerca de la zona de exclusión total e iba cerrándose sobre nuestra Fuerza de Tareas, la que se encontraba a unas horas de distancia. Sabíamos que el crucero tenia unasubstancial capacidad de fuego, previsto de quince cañones, de seis pulgadas, con un alcance de 13 millas y misiles antiaéreos Seacat. Junto con los destructores que lo escoltaban, que creemos estaban equipados con misiles antibuque Exocet con un alcance de más de 20 millas, la amenaza a la Fuerza de Tareas era tal, que el comandante de dicha Fuerza podía desestimarla solamente corriendo un gran riesgo ”. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=9cxe0hZXDR8 Ante los periodistas, Nott expreso luego: “Nuestra primera obligación era la de proteger a nuestros hombres; el General Belgrano significaba una amenaza a nuestros hombres y por eso el ataque fue correcto”. En el hundimiento del “ARA Gral. Belgrano” perecen 323 argentinos, casi la mitad de la totalidad de las bajas argentinas en todo el conflicto (649), constituyendo un crimen de guerra por no haberse cometido por razones militares, como ya señalamos, sino estrictamente políticas,fuera de la zona de exclusión unilateralmente declarada por Gran Bretaña. Realizando un análisis jurídico de hecho mencionados, al hundimiento del Crucero A.R.A.. “Gral. Belgrano”, se aplican las normas contenidas en el Derecho Internacional Aplicable a los Conflictos Armados en el Mar. Las primeras normas estuvieron contenidas en el Manual de Oxford sobre las Leyes de la Guerra Naval que rigen las Relaciones entre Beligerantes del año 1913,que se fueron modernizando hasta la redacción del Manual de San Remo sobre Derecho Internacional Aplicable a los Conflictos Armados en el Mar, redactado bajo los auspicios del Instituto Internacional de Derecho Humanitario. A continuación, citamos los párrafos fundamentales del Manual de San Remo, que nos permitirán entender por qué el hundimiento del Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano” constituyeun crimen de guerra. Sección II. Los conflictos armados y el derecho de legítima defensa 4) Los principios de necesidad y proporcionalidad se aplican por igual a todos los conflictos armados en el mar y requieren que la conducción de las hostilidades por parte de un Estado no exceda el grado y clase de fuerza, no prohibida de alguna manera por el derecho de los conflictos armados, que resulte necesaria a los efectos de repeler un ataque armado en su contra y restaurar su seguridad. 5) La justificación de las acciones militares de un Estado contra otro Estado dependerá de la intensidad y escala del ataque armado del que el enemigo sea responsabley de la gravedad de la amenaza que dicho ataque conlleve. 6) Las normas establecidas en el documento y otros del derecho internacional humanitario se aplicarán c) de igual manera a todas las partes intervinientes en el conflicto. Esta aplicación igualitaria no se verá afectada por la responsabilidad internacional enque una de las partes del conflicto incurra por haber abierto las hostilidades. Comentario: será materia de análisis para el lector si Gran Bretaña guardó respeto por los principios de necesidad y proporcionalidad cuando dispuso el envío de su flota rumbo al Atlántico Sur. De todas formas, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenó el uso de la fuerza por parte de la República Argentina, y autorizó la adopción de una expedición primitiva por parte del Reino Unido. Esto, sin embargo, no exime a Gran Bretaña de sujetarse a las normas del Derecho Internacional Humanitario, como lo afirma el punto 6 del Manual. Sección IV. Zonas de la guerra naval 10) ...las fuerzas navales pueden conducir acciones hostiles en la superficie, por debajo o sobre: (a) el mar territorial y las aguas interiores del territorio continental la zona económica exclusiva y la plataforma continental y toda vez que sea de aplicación las aguas archipielágicas de los Estados beligerantes; (b) la alta mar; y (c) la zona económica exclusiva y la plataforma continental de Estados neutrales sujeto a lo establecido en los párrafos 34 y 35. Comentario: según el punto anterior, y otros que a continuación reproducimos, tanto Argentina como Gran Bretaña podían atacar a un buque u otro componente militar enemigo, en todo el territorio adversario, sin impedírselo el establecimiento previo de una zona deexclusión, como unilateralmente lo estableció Gran Bretaña 200 millas alrededor de las Islas Malvinas. Sin embargo, más adelante nos adentremos a una objeción, relacionada con la prohibición de actos de perfidia. Sección V. Definiciones ...(g) buque de guerra será todo buque perteneciente a las fuerzas armadas de un Estado que porte las marcas distintivas de su carácter y nacionalidad bajo el comando de un oficial debidamente designado por el gobierno de dicho Estado en servicio activo o situación equivalente y tripulado por una dotación sujeta a la disciplina de las fuerzas armadas regulares; También: Sección IV. Otros buques y aeronaves del enemigo ...Buques de guerra y aeronaves militares del enemigo: 65). A menos que estén exentos de ataque en virtud delo dispuesto en los párrafos 47 y 53 los buques de guerra y aeronaves militares del enemigo y las embarcaciones y aeronaves militares del enemigo constituyen objetivos militares en el contexto del párrafo 40. Comentario: las dos secciones anteriores, dejan claro que el Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano” podía ser atacado con licitud. Hasta el momento, no encontramos contenidos en las normas internacionales para declarar su hundimiento como crimen de guerra. Reglas básicas de discriminación de blancos Sección I. Reglas básicas 38) En todo conflicto armado, el derecho de las Partes en conflicto a elegir los métodos o medios de hacer la guerra no es ilimitado. 40) Con referencia a los bienes, los objetivos militares se limitan a los objetos que por su naturaleza ubicación, finalidad o utilización contribuyen efectivamente a la acción militar o cuya destrucción total o parcial, captura o neutralización, ofrezca en las circunstancias del caso una ventaja militar definida. Comentario: por su naturaleza, como hemos visto, el Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano” era un objetivo militar atacable; no así por su ubicación, finalidad o utilización, ya que el buque argentino se encontraba ubicado a 91 millas del continente, de regreso a su base, con la única finalidad de alejarse de la flota británica luego de que fuera abortada la estrategia naval argentina de envolver a la flota enemiga, cuando ésta se replegara en alta mar luego del ataque de la Fuerza Aérea Argentina del 1° de mayo. Con un poder de fuego de 20 km. -el alcance de su artillería- no entrañaba ningún peligro militar para la flota británica; el verdadero blanco naval apetecible por parte de las fuerzas inglesas lo constituía el Portaaviones A.R.A. “25 de Mayo”, dado que su poder de fuego era mucho mayor que el del Crucero, medido por el alcance de sus aviones. El Portaaviones, al momento del hundimiento, se encontraba en puerto. Continúa el Manual de San Remo: 42) Además de las prohibiciones especificas que obligan a las partes en conflicto, se prohibe emplear métodos y medios de guerra que: (a) por su naturaleza causen males superfluos o sufrimientos innecesarios, o (b) posean efectos indiscriminados, en el sentido que: (i) no se dirigen, o no puedan dirigirse, contra objetivos militares precisos; o (ii) sus efectos no puedan limitarse como exige elderecho internacional reflejado en este documento. Comentario: la orden de hundir al Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano”, emanada directamente de la ex-primer ministro británica, Margaret Thatcher, supuso la utilización de métodos y medios que causaron males superfluos y sufrimientos innecesarios a su tripulación; no se dio aviso previo al lanzamiento de los torpedos, ni ultimátum, no se consideró que el buque no entrañaba peligro militar, el Submarino H.M.S “Conqueror” abandonó la zona sin intentar el rescate de los náufragos, ni avisar a los buques argentinos que podían asistirlos, ni a organismos humanitarios como la Cruz Roja Internacional. Solo se alejó de la zona a toda máquina. Cabe recordar los sucesivos reclamos britanicos, cuando en ocasión de la Primera y Segunda Guerra Mundial, los submarinos alemanes violaran estas obligaciones que no se encontraban ratificadas en ningún tratado internacional sino de la “CostumbreInternacional”, creadas obviamente por los herederos del “Almirante Nelson”. Si bien era un buque militar, el Crucero A.R.A. “Gral.Belgrano”, por su ubicación, finalidad, poder de fuego, inferioridad respecto al submarino nuclear que lo persiguió durante más de treinta horas, no puede ser considerado en el momento de su hundimiento como objetivo militar preciso. Mucho menos podía preverse la limitación de sus efectos, que fueron terribles en pérdidas humanas, y que aún podrían haber sido mayores, si no fuera por la pericia de sus tripulantes. Prosigue el manual: 43) Queda prohibido ordenar que no haya supervivientes,amenazar con ello al adversario o conducir las hostilidades en función de tal decisión. Comentario: desconocemos si la orden emanada incluía expresamente el no dejar supervivientes, pero la metodología descripta deja, al menos, lugar a dudas, lo que se desprende de la actitud anteriormente descripta, como del disparo del segundo torpedo. Sección II. Precauciones en el ataque 46) Con relación al lanzamiento de ataques, deberán adoptarse las siguientes precauciones: ...(c) asimismo, adoptarán todas las precauciones posibles en cuanto a la elección de métodos y medios a efectos de evitar o minimizar la producción de bajas o daños colaterales, y (d) ningún ataque deberá lanzarse cuando se presuma quehabrá de causar bajas o daños colaterales excesivos o en relación con ventaja militar concreta y directa quede él cabe esperan un ataque deberá interrumpirse o suspenderse tan pronto como sea manifiesto que las bajas o daños colaterales que de él deriven resultarán excesivos. Comentario: la claridad del Manual y los hechos mismos nos eximen de redundar al respecto. Pasamos a analizar otra situación, que al margen de las derivaciones jurídicas, ha quedado claro en la conciencia universal: la perfidia en el ataque y en el consecuente hundimiento. Sección II .Métodos de guerra Bloqueo 93) La imposición de un bloqueo deberá declarase y notificarse a todos los beligerantes y Estados neutrales. 94) La respectiva declaración deberá especificar el momento exacto en que se inicie el bloqueo, su duración ubicación extensión y el plazo dentro del cual los buques de Estados neutrales deberán abandonar la línea costera bloqueada ... ...101) La cesación, levantamiento temporario, restablecimiento ampliación u otraalteración de un bloqueo debe declararse y notificarse según lo dispuesto en los párrafos 93 y 94. Comentario: la zona de exclusión militar declarada unilateralmente por el Reino Unido de Gran Bretaña funcionó como un bloqueo notificado a la república Argentina cuando se iniciaron las hostilidades. En base a él, la conducción política y militar argentina delimitó elTeatro de Operaciones Malvinas (TOM). Dicho bloqueo estaba vigente cuando se ordena el ataque alCrucero A.R.A. “Gral. Belgrano”, buque que había ingresado a la zona de exclusión, pero que al momento de su hundimiento estaba fuera de ella. Gran Bretaña no notificó cambios a la República Argentina, ni a los países neutrales, ni a las Naciones Unidas, que modificaran el bloqueo original. El ex ministro de defensa británico, Sr. Pym, aconsejó a su jefa notificar a la República Argentina sobre la modificación de la zona de exclusión o bloqueo militar, antes de proceder a atacar al “Belgrano”, lo que nunca se produjo. Sección III. Tácticas de engaño, estratagemas y perfidia ...111) Queda prohibida la perfidia. Los actos que apelando la buena fe de un adversario con intención de traicionarla den a entender a éste que tiene derecho a protección o que está obligado a concederla de conformidad con las normas del derecho internacional aplicable a los conflictos armados, con el propósito de defraudar dicha confianza, constituyen perfidia. Comentario: hubo perfidia en el hundimiento del Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano”, independientemente de si la conducción militar argentina creyó o no en el “fair play” (juego limpio), con el que los ingleses caracterizan su conducta. V.6.1.-Razones políticas del hundimiento. El Parlamentario británico Tam Dalyell, junto a numerosos colegas de la Cámara de los Comunes (similar a nuestra Cámara de Diputados) en la interpelación a Thatcher (Se transcribe textualmente la acusación concreta formulada por ese sector de representantes británicos): “El cargo es que, en conjunto con el Secretario de Defensa y el Presidente del Partido Conservador en ausencia del Secretario de Relaciones Exteriores, el Primer Ministro de S.M., fría y deliberadamente dio la orden de hundir al Belgrano, sabiendo que una paz honorable estaba próxima y con el propósito -muy bien justificado- de que los torpedos del Conqueror hundirían el plan de paz”. La interpelación parlamentaria se produjo, profundizando las sospechas del acto criminal. Numerosos libros editaron los ingleses: “El Derecho a Saber”, de Clive Pointig, ex-funcionario del Ministerio de Defensa inglés, sometido a juicio por parte de su gobierno, al revelar secretos militares sobre el hundimiento, donde también se lo caracteriza como un acto criminal; “El torpedo de Mrs. Thatcher - El hundimiento del Belgrano” de Tam Dalyell; “La guerra innecesaria”, de Diana Gould y el Belgrano Action Group, conjunto de ciudadanos británicos que se conectaran con la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas y la Federación de Veteranosde Guerra de la República Argentina, remitiéndoles copias de sus trabajos de investigación y ofreciendo su apoyo para dilucidar los hechos desde la propia Gran Bretaña. La documentación remitida cobra singular importancia, ya que contiene la transcripción de las interpelaciones parlamentarias al gabinete inglés. Otra fuente documental importante, es la aportada por el Senador Provincial por la Provincia de Corrientes, Dr. José E. García Encisso, del Partido Liberal correntino, quien fuera funcionario de la Secretaria General de la Presidencia de la Nación durante laPresidencia del Gral. Galtieri. Se trata de la transcripción de las actas labradas por orden del Gral. Iglesias (Secretario General de la Presidencia) acerca de las conversaciones sostenidas por el ex-canciller Costa Méndez con el Gral. Haig, las de éste último con el Gral. Galtieri, la de éste con el ex Presidente peruano Arq. Fernando Belaúnde Terry, etc., donde se prueba que la propuesta de paz efectuada por el mandatario peruano, de administración compartida de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur por parte de varias naciones y el compromiso de las potencias beligerantes de discutir la transferencia de la Soberanía, había sido aceptada porel gobierno argentino y los Estados Unidos, Alemania, Italia, Canadá, etc., faltando la respuesta del gobierno británico. Esa respuesta, comprometida para el 2 de mayo, 19:00 hs. (hora argentina), llegó anticipadamente: a las 15:55 hs. dos torpedos del Submarino H.M.S. “Conqueror”impactaron al crucero A.R.A. “Gral. Belgrano”, hundiendo junto a él, la propuesta de paz. Por último, es importante destacar que un ciudadano argentino, Sr. Alejandro Montiel, (ver texto en Anexo) radicó una denuncia por homicidio calificado, crimen contra la Paz y crimen de guerra, contra Margaret Thatcher, en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Fuente: http://www.eumed.net/libros-gratis/2007b/278/47.htm

“El papel desempeñado por Estados Unidos en la Guerra de las Falklands fue el deseo de poner fin al programa nuclear argentino” Es profesor de Historia y Asuntos internacionales de la Universidad George Washington. Escribió más de una docena de libros, de los cuales dos de ellos aportan luz sobre la escalada belicista pergeñada por Thatcher y Reagan desde comienzos de abril de 1982. Fue uno de los panelistas invitados a las conferencias del 19 y 20 de mayo, organizadas por la Royal Navy con motivo del 30º aniversario de la guerra. Richard Thornton es profesor de Historia y Asuntos internacionales de la Universidad George Washington, Estados Unidos. Escribió más de una docena de libros, de los cuales dos de ellos aportan luz sobre la escalada belicista pergeñada por Thatcher y Reagan desde comienzos de abril. Contrarios a ellos, el canciller de la primera ministra, Francis Pym, y el secretario de Estado, Alexander Haig. Las contradicciones internas y la lucha por el poder en Estados Unidos y Gran Bretaña permiten comprender cabalmente los sucesivos boicoteos a los procesos de paz en abril y primeras semanas de mayo por parte de la administración conservadora. Thornton nos explica también el rol estadounidense en la guerra, pero desde su interés por desmantelar el programa nuclear argentino. Sus conclusiones están sintonía con lo expresado por Lehmnan en la entrevista que oportunamente le realizáramos, unas semanas atrás. Finalmente, cabe destacar que Thorntorn (junto a Lehman) fue uno de los panelistas invitados a las conferencias del 19 y 20 de mayo, organizadas por la Royal Navy con motivo del 30º aniversario. A propósito, preguntamos al profesor estadounidense cómo se entiende que la Armada Real lo haya invitado, por supuesto, contemplando su posición en relación a la guerra. Nos respondió: “Lehman también estuvo en la conferencia de Portsmouth, donde dio el discurso de apertura. Sus observaciones concordaron muy bien con la entrevista que le dio a usted [ver fascículo del 19 de mayo]. También dijo que había estado de acuerdo con todo lo expresado por mí. Los británicos estaban asombrados por mi descripción de la lucha entre facciones entre los Estados Unidos y el Reino Unido. Nadie comprendía al principio, las diferencias abismales entre Pym y Thatcher; muy pocos sabían que Haig y Reagan estaban en veredas opuestas. Parece que tenemos la tendencia de atribuir la política a los líderes individuales y no a los grupos y facciones. Comprensible, pero equivocado. Mientras avanzaba en mi ponencia, la gente fue comprendiendo todo, incluyendo la cuestión vinculada al hundimiento del Belgrano”. –¿Cómo piensa un especialista estadounidense del Conflicto del Atlántico Sur lo ocurrido en Malvinas en 1982? –Para los estudiosos británicos, la Guerra de las Falklands es un tema bastante sencillo. La Junta argentina tomó las islas y Margaret Thatcher envió la Fuerza de Tareas para recuperarlas. Después de dos meses y medio de lucha difícil, la victoria fue completa. Caso cerrado. Treinta años después, el resultado permanece sin cambios aunque la cuestión por la que se libró la guerra –la soberanía– sigue sin resolverse. Incluso la mayoría de los libros escritos por autores británicos sobre la guerra versaron sobre la batalla, no sobre la estrategia. Pero el conflicto mirado desde la perspectiva de la estrategia estadounidense, es más complicado. La guerra cambió el curso de tres naciones. La victoria le aseguró a Margaret Thatcher la permanencia en su puesto, permitiéndole llevar a cabo una importante transformación de la sociedad británica: la condujo de una economía de bienestar a una economía de empresa. La Argentina se liberó de una dictadura militar y comenzó a ser gobernada por civiles, una senda pacífica que implicó la desmilitarización y la desnuclearización. En efecto, bajo la Junta militar, Argentina estaba en camino de desarrollar armamento nuclear cuando estalló la guerra. –¿Y qué pasó con Estados Unidos? –Logró varios objetivos importantes, pero poco reconocidos. Respecto de Gran Bretaña, obtuvo el fortalecimiento de la relación especial y el firme emplazamiento de un puente con relación a Europa. Respecto de la Argentina, ayudó al restablecimiento del gobierno civil y al fin de la proliferación nuclear, tanto de la Argentina misma como de Brasil. Sí, Brasil, también había emprendido un programa de armas nucleares. Ninguno de estos resultados hubiera sido posible sin la victoria británica en las Islas Falkland. –¿E internamente? –La guerra estalló principalmente como una lucha entre facciones durante la administración del presidente Reagan, a su vez intensificando otra lucha en Gran Bretaña. Ambas luchas se entrelazaron con la política de la guerra. En los Estados Unidos, la lucha fue entre el presidente Reagan y su Secretario de Estado, Alexander Haig. Reagan había rechazado la estrategia de distensión perseguida durante los siete años anteriores, desde que Henry Kissinger la inauguró, y decidieron reconstruir el poder estadounidense y resucitar la alicaída alianza occidental. Haig, el acólito de Kissinger, quien representaba lo que he denominado la “nueva facción del orden mundial”, se opuso al presidente en todo momento, tratando de limitar el alcance de la reversión del curso que él pretendía imponer y de mantener abiertas las perspectivas para una futura reconciliación con Moscú. Para justificar la participación en la administración Reagan, los políticos del nuevo orden mundial argumentaron a favor de una “distensión obstinada” pero su objetivo a largo plazo seguía siendo la reconciliación con los rusos. –Esta contradicción es interesante: ¿Reagan vs Haig? –Reagan y Haig discutían acerca de todo, incluyendo la estructura misma del proceso de elaboración de políticas. Las políticas respecto de Europa, Japón, China y Oriente Medio, incluido Israel, fueron los principales campos de batalla entre ambos. Como Reagan buscaba ganarse la cooperación de Schmidt, Suzuki y Deng, para adoptar posturas más firmes en contra de Moscú, Haig apoyó las políticas de estos líderes destinadas a lograr una posición intermedia entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Haig alentó el activismo de Begin en el Líbano, mientras que Reagan intentaba limitarlo. Reagan apoyaba a Irán en la guerra entre Irán e Iraq, mientras que Haig apoyaba a Irak. En relación a América Latina y las Falklands, Haig fomentaba unas relaciones británicas más estrechas con el continente. Reagan apoyaba a Thatcher porque Gran Bretaña era una plataforma esencial para cualquier defensa de Europa, lo que hacía que la relación especial fuera una necesidad estratégica. Un libro reciente mostró lo difícil que era la relación con Thatcher, pero Reagan lo logró con ecuanimidad, como hizo con otras relaciones difíciles. Estados Unidos tenía también un gran interés en el Atlántico Sur, a causa del programa de misiles nucleares de la Argentina. La motivación profunda del papel desempeñado por Estados Unidos en la guerra de las Falklands fue el deseo de poner fin a ese programa. –¿Y en Gran Bretaña cuál era la principal contradicción? –La administración Thatcher fue también un gobierno de coalición de thatcheristas y sus oponentes, a quien ella llamaba “wets” . La cuestión estratégica era si restablecer la relación especial con Estados Unidos o acercarse a Europa. En la época en que Reagan fue elegido, Thatcher parecía estar a punto de ser defenestrada. Su política de intentar sacar a Gran Bretaña del Estado de bienestar y transformarla en una economía de mercado todavía no se había enraizado, convirtiéndola en “la primera ministra más impopular” desde el comienzo de las encuestas, con una aceptación de apenas el 23%. Sin embargo, los “wets” no estaban lo suficientemente unidos como para sacar a Thatcher por la fuerza, ni para hacer un giro de 180 grados en la política interior. –¿Entonces la Guerra de las Malvinas vino a colaborar con la posición de los “wets”? –La oportunidad de los “wets” surgió al estallar repentinamente la guerra por las islas Falkland y Thatcher declaró que debían ser recuperadas. La posibilidad de un fracaso como el de Suez es lo primero que nos vino a la mente. La primera medida que tomaron fue la de postular un posible sucesor de Thatcher, en caso de que fallara su política de restauración de la administración británica en las islas. El ministro de Relaciones Exteriores, Lord Peter Carrington renunció, aparentemente porque había “juzgado incorrectamente el robustecimiento militar argentino que llevó al asalto relámpago”. Pero eso era para el consumo público. El informe Franks revela que Carrington había predicho una y otra vez la probabilidad de la invasión, en caso de que Gran Bretaña siguiera dando largas a la cuestión de las Falklands, como lo venía haciendo desde que Thatcher asumió la Presidencia. –¿Por qué cree que renunció Carrington? –Renunció porque su título de par heredado [“hereditary peerage”, en inglés] le impedía ser tomado en cuenta para el cargo de primera ministra. El precio de los “wets” para mantener la unidad del partido era traer de vuelta al hombre al que Thatcher “menos respetaba y el que menos le gustaba”, y a quien ya había eliminado de su gabinete una vez. Era Francis Pym, el hombre más ampliamente aceptado como su sucesor, en caso de que ella cayera. Pym iba a hacer algo más que esperar su oportunidad. Durante todo el tiempo presionó para que se aceptara una solución negociada y la eventual transferencia de la soberanía de las islas a la Argentina, tal y como lo había hecho Carrington. Lo interesante de todo esto es que la movida de los “wets” fue respaldada por Alexander Haig, quien también vislumbró que su papel como mediador le brindaría la oportunidad de ayudar a lograr un cambio en el liderazgo británico, más propicio a las preferencias de la fracción continentalista del nuevo orden mundial. Por lo tanto, las numerosas propuestas de Haig se centraron en un resultado negociado del conflicto que llevaría a lo que denominó una “transferencia camuflada” de las islas Falkland a la Argentina. Este resultado habría significado el fracaso de la restauración del imperio británico en las islas, la dimisión de Thatcher y su reemplazo por Pym. –Haig vs Reagan y Pym vs Thatcher. ¿Cómo culminó todo esto? –Ni Haig ni Pym contaban con la habilidad y la tenacidad del presidente y de la primera ministra, quienes terminaron frustrando los esfuerzos desestabilizadores de los primeros. Aunque proclamaba neutralidad, Reagan apoyaba a Thatcher desde el principio “incluso antes de que la Fuerza de Tarea zarpara”, con un programa de asistencia militar secreto y masivo en la isla de Ascensión. Haig y Pym se enteraron de su existencia recién dos semanas después de haberse iniciado el conflicto, momento en que Haig intentó detenerlo. –Puede afirmarse entonces que tanto Haig como Pym… –Haig y Pym llevaron a cabo varios intentos para desbaratar la política declarada por Thatcher de restablecer el gobierno británico en las Falkland. De todos ellos me ocuparé de los dos más importantes: la propuesta “estadounidense” del 24 de abril y la “iniciativa peruana” del 2 de mayo. En la tercera semana de abril, el intento de mediación de Haig había producido algo de flexibilidad en Buenos Aires, pero ninguna en Londres, por la razón obvia de que cada una de sus propuestas habría conducido a una eventual cesión de las islas Falkland a la Argentina. Haig decidió que su única esperanza era intentar dividir al gabinete de guerra, aislar a Thatcher y apelar a los “wets”. –¿En qué consistió, pues la primera acción desestabilizadora de Pym hacia Thatcher? –El 21 de abril Haig le solicitó a Thatcher que Pym viajara a Washington para trabajar en la propuesta más reciente de la Argentina. La primera ministra accedió a regañadientes. Sin embargo, intentó limitar las negociaciones de Pym al ordenarle enviar “observaciones detalladas” sobre la propuesta argentina e indicando que él debería guiarse por ellas. Pero Pym tenía sus propias ideas. Antes de partir dio a entender mediante preguntas a la Cámara de los Comunes que Gran Bretaña no usaría la fuerza mientras continuaran las negociaciones. Thatcher señaló que esto simplemente permitiría a los argentinos prolongar las negociaciones y exigió que se retractara, cosa que él hizo. No se trata de un error inocente. Pym, así como todos los demás, sabía que si las negociaciones se prolongaban hasta finales de mayo el desembarco sería poco probable por la llegada del invierno, lo cual hubiera posibilitado obtener un resultado negociado. –¿Por el viaje de Pym y su intención de retrasar el desembarco se explica la escalada bélica de Thatcher a mediados de abril? –Thatcher estaba muy preocupada por la connivencia entre Haig y Pym. Así se explica que en lo sucesivo, la presión militar aumentara por cada paso que se diera en dirección a nuevas negociaciones. En efecto, antes de la partida de Pym, obtuvo la aprobación del gabinete de guerra para que las fuerzas británicas retomaran las Georgias del Sur. Como las Georgias del Sur se encontraban fuera de la zona de exclusión que rodeaba a las Islas Falkland, decidió emitir también una advertencia general el 23 de abril, mientras Pym estaba en Washington, declarando que “cualquier aproximación por parte de buques de guerra argentinos, incluso submarinos, unidades navales auxiliares o aeronaves militares” en cualquier lugar del Atlántico Sur, será considerado una amenaza para la Fuerza de Tareas y objeto de ataque. Por su parte y en Washington, Haig y Pym habían llegado a un compromiso que guardaba poca relación con los términos de Thatcher. La denominada “propuesta estadounidense”, solicitaba la dispersión de la Fuerza de Tareas tras el alto el fuego, descartaba un retorno al statu quo ante y acordaba la administración conjunta de las islas hasta que concluyeran las negociaciones. –Y así fue que vino la primera gran victoria de Thatcher sobre Pym… –Afortunadamente para Thatcher, Pym buscaba coordinar sus conversaciones con el gabinete de guerra mientras se encontraba en Washington. El embajador Nicholas Henderson observa que “los mensajes que volaban entre las tres capitales” le permitieron a Thatcher saber de antemano lo que se proponía Pym, de modo que estaba preparada para rechazar su propuesta a su regresó. La presión de Thatcher sobre el gabinete de guerra le permitió obtener el apoyo de Nott, Parkinson y Whitelaw. Cuando Pym exigió que la propuesta fuera sometida a votación, fue derrotado cuatro a uno. Thatcher no podía haberlo expresado mejor: “y así pasó una gran crisis. No hubiera podido permanecer como primera ministra si el gabinete de guerra hubiese aceptado las propuestas de Francis Pym. Hubiera tenido que renunciar.” Pero la crisis del 24 de abril fue seguida por una aún mayor, una semana después. –¿La segunda jugada contra Thacher-Reagan por parte de Haig-Pym? ¿El plan de paz de Belaúnde Terry? –Efectivamente. A pesar del hecho de que el 29 de abril Thatcher había declarado la finalización de la mediación y Reagan había señalado que Gran Bretaña “no tenía otro remedio que continuar con la acción militar”, Haig rápidamente ideó otro plan de paz, esta vez con el presidente del Perú, Belaúnde Terry, para actuar como intermediario entre la Argentina y Gran Bretaña. Haig se puso en contacto con Pym, quien voló a Washington el 1 de mayo y elaboró en secreto una nueva propuesta que ambos planeaban proponerle a Galtieri al día siguiente. Mientras tanto, los dirigentes argentinos se preparaban para defender su conquista. Habían decidido no desafiar a la Task Force en alta mar, sino atacarla cuando fuera más vulnerable, cuando Gran Bretaña intentara desembarcar sus tropas en las islas. La Fuerza Aérea Argentina era una preocupación importante y superaba ampliamente a los veinte Harriers británicos que viajaban a bordo del Invincible y el Hermes. En la reunión del gabinete de guerra del 30 de abril, se tomó la decisión de ejecutar el plan de reducción de amenazas del almirante Sandy Woodward, que lo describió como un “ejercicio de desgaste”, pero que en realidad era una trampa elaborada. Él enviaría buques a las islas fingiendo un desembarco que provocaría una gran respuesta de la Argentina y, a continuación, les tendería una emboscada cuando llegaran. –¿Una trampa para escalar el conflicto, a contramano de la posición Haig-Pym?. –Sí, porque la flota argentina estaba afuera de la Zona de Exclusión Total (ZET). Recordemos que la flota se había desplegado en tres grupos, con la orden general de “encontrar y destruir a los británicos si atacaban las islas o el continente”. El portaaviones 25 de Mayo y sus cuatro escoltas estaban desplegados inmediatamente por fuera del límite norte del perímetro de la ZET y a unos cuatrocientos kilómetros de la Fuerza de Tareas situada en su límite oriental. El segundo grupo, el crucero Belgrano y sus dos destructores escoltas, se hallaban en el límite sur de la ZET a lo largo del pasaje de Drake; un tercer grupo de tres corbetas se había desplegado en el Golfo de San Jorge, como fuerza de reserva. Pues bien, el cebo de la trampa ideada por Woodward consistiría en ataques aéreos y bombardeos navales a los aeródromos e instalaciones militares cercanos a Stanley y Darwin. Los submarinos Splendid y Conqueror se desplegaron a posiciones de bloqueo entre el grupo de portaaviones del norte y el grupo del Belgrano al sur, respectivamente. El plan fue explícitamente diseñado para satisfacer la advertencia general emitida el 23 de abril de que “cualquier aproximación” por parte de las fuerzas argentinas sería considerada una amenaza a la fuerza de tarea y objeto de ataque. La acción británica sería una respuesta defensiva legítima ante cualquier “aproximación” a la Fuerza de Tareas por parte de buques de guerra argentinos, en cualquier lugar del Atlántico Sur. Aunque el gabinete de guerra había decidido tender la trampa el 1 de mayo, no logró unificarse con tal propósito. Thatcher vio el ataque como un paso hacia su objetivo de un desembarco y recuperación de las islas. Pym vio el ataque como la única manifestación del poder británico que conduciría rápidamente a la retirada argentina y a una solución negociada, pero no a la recuperación argentina de las islas. –¿Qué hizo Pym ante la nueva maquinación bélica de Thatcher? –Se opuso a la trampa tendida al portaaviones 25 de Mayo, argumentando que Gran Bretaña debía advertir en forma fehaciente a la Argentina que sus buques podrían ser atacados fuera de la ZET. Antes de viajar a Washington, presentó lo que equivalía a una disidencia formal exigiendo que Londres advirtiera al gobierno argentino que limitara los movimientos del portaaviones “para mantenerse [la Task Force] dentro de un rango estricto”. Además, insistió en que las fuerzas británicas no debían iniciar los ataques argentinos, sino sólo responder a ellos. A esto, Thatcher se mantuvo firme y declaró que “no se requerían más advertencias” y se negó a limitar la Fuerza de Tareas a una posición puramente defensiva. Cuando Pym se marchó a Washington, su objeción de atacar al portaaviones quedó debidamente notificada, pero las reglas de combate continuaron siendo las establecidas en el comunicado general del 23 de abril. “Cualquier aproximación” realizada por las fuerzas argentinas daría lugar a un ataque británico. Gran Bretaña podía disparar primero, aunque no si los buques argentinos se mantenían alejados. Era una distinción crucial que poco después precipitó una crisis en el gabinete de guerra. –¿La trampa del 1 de mayo sirvió de algo? –El ejercicio de “desgaste” del 1 de mayo decepcionó a los líderes británicos porque al parecer, los argentinos no habían caído en la trampa. Sólo media docena de aviones volaron sobre las islas para contrarrestar la acción británica. Cuatro de ellos fueron derribados. No obstante, en realidad el alto mando argentino sí había caído en la trampa. Había intentado enviar sus fuerzas navales primero para atacar después en forma masiva con cincuenta aviones e impedir lo que pensaron que era un desembarco. Pero los salvó su propia incompetencia. Una tercera parte de los aviones perdieron la conexión con la cisterna de reabastecimiento de combustible y debieron regresar. De los más de treinta aviones que alcanzaron las islas, sólo seis hicieron contacto con el enemigo. En el mar, tampoco les fue mejor. Los tres grupos navales, incluyendo al submarino San Luis, se trasladaron hacia la costa oriental de las islas donde supuestamente se encontraba la Fuerza de Tareas británica. Sin embargo, el poco viento de frente impidió todo lanzamiento de aviones desde el portaaviones 25 de Mayo, y las fallas en el equipo impidieron disparar los torpedos del submarino. Y lo que es más importante, por la tarde los argentinos comprendieron que no se estaba realizando desembarco alguno. Al percibir la trampa, se ordenó suspender el ataque y a las 6 de la mañana del 2 de mayo, las fuerzas navales argentinas habían invertido su curso. –Esto explicaría el repliegue de la flota argentina, incluyendo el General Belgrano, ¿no? –Así es. El Belgrano recibió la orden de regresar a las aguas relativamente poco profundas del extremo sur de Argentina, había completado el cambio de rumbo y se dirigía hacia el oeste, en dirección contraria a las islas. Y ahí vino el gran dilema de Thatcher… –¿El gran dilema de Thatcher? –Al amanecer del 2 de mayo, Thatcher temió que hubiera surgido la peor de todas las situaciones posibles. El plan para interceptar y destruir elementos sustanciales de la Fuerza Aérea y la Armada argentinas, había fracasado. Las principales amenazas a la Fuerza de Tareas permanecían intactas. Al mismo tiempo, una amenaza más ominosa se desarrollaba en Washington donde Thatcher temía que Haig y Pym estuvieran tramando insistir con la iniciativa de paz de la semana anterior. Todo hacía pensar que Pym volvería a Londres con otra propuesta de paz en la mano. ¿Seguirían llegando propuestas de paz una y otra vez hasta perder la oportunidad de realizar un desembarco? Se estaba acabando el tiempo, ya que el invierno se acercaba rápidamente. ¿Qué hacer? Tan pronto como Pym llegó a Washington el 1 de mayo, se reunió con Haig para ponerse en contacto con Belaúnde Terry con el fin de elaborar lo que se conocería como la iniciativa peruana, pero que en realidad era, como señaló Jean Kirkpatrick, “una nueva misión encubierta de Haig” o, como también dijo, “Haig vestido con un poncho”. Habiendo aprendido la lección de la semana anterior, esta vez Pym no se comunicaría a través de la Embajada sino que intentaría coordinar sus esfuerzos con el gabinete de guerra. –¿En qué consistió la iniciativa de Belaúnde Terry? –La iniciativa peruana consistía en una propuesta de siete puntos que Haig y Pym elaboraron en forma conjunta la noche del 1 de mayo. Además del alto el fuego, la retirada y la eliminación de las sanciones –comunes a todas las propuestas– solicitaba también que las islas fueran administradas por terceros hasta alcanzar un acuerdo. Las negociaciones se celebrarían bajo los auspicios de un grupo de contacto integrado por los Estados Unidos, Brasil, Alemania y Perú, cuyos miembros tomarían en cuenta los puntos de vista y los intereses de los isleños, aunque no sus deseos. La propuesta de siete puntos representaba la posición de los “wet” dentro de la administración Thatcher, y era la antítesis de aquello a lo que ella había apostado como primera ministra. No se produciría el retorno de la administración británica, no habría autodeterminación para los isleños y se tendría la garantía de que el problema se resolvería en abril de 1983. La Junta difícilmente podría haber deseado una oferta mejor. La propuesta de siete puntos era un mecanismo para transferir la soberanía a la Argentina. De haber sido aceptada, esta solución hubiera significado la victoria para la Argentina y la Junta militar, a la vez que una derrota para Gran Bretaña y la caída del gobierno de Thatcher. Probablemente Pym hubiera sido su sucesor. –¿Y cómo boicoteó Thatcher la propuesta de paz? –Belaúnde Terry llamó a Leopoldo Galtieri esa noche bien tarde para transmitirle la propuesta. Su plan era negociar un acuerdo de paz en secreto a la mañana siguiente, el 2 de mayo, en una conferencia telefónica tripartita entre Washington, Lima y Buenos Aires. De esta forma, al amanecer el 2 de mayo, Thatcher se enfrentó con el dilema del que hablamos antes. Por un lado, la Argentina había eludido la trampa de la Royal Navy y sus fuerzas estaban preparadas para asestar un golpe letal cuando comenzara el desembarco. Por otro lado, sabía por una conversación interceptada que Haig, Pym, Belaúnde Terry y Galtieri se preparaban para negociar un acuerdo de paz más tardar esa mañana a las 10 am, hora de Washington, (3 pm hora de Londres). Si bien reducir la capacidad de la Argentina para impedir un desembarco llevaría su tiempo, las maniobra “entre bastidores” entre Pym y Haig debía ser neutralizada en forma inmediata de. La propuesta de siete puntos era una oferta que Galtieri no podía rechazar y Thatcher no podía aceptar. Pues bien, el gran interrogante era cómo hacer fracasar la estratagema de Pym. La respuesta estuvo en los despliegues del día anterior para atrapar a la Armada argentina. El Splendid y el Conqueror estaban todavía en posición. La decisión de Thatcher fue escalar por la vía militar el camino que había comenzado la semana anterior en las Georgias del Sur. Como Pym se había opuesto a un ataque contra el portaaviones, Thatcher decidió ordenar un ataque sobre el próximo objetivo más redituable, el Belgrano. –Pero hundir al Belgrano implicaba una serie de grandes riesgos para Thatcher… –En realidad, más que riesgos eran inconvenientes. En primer lugar, tenía que convencer a sus colegas sobre la necesidad de tomar una decisión inmediata, y tomarla en ausencia de Pym. En segundo lugar, tenía que justificar el ataque al Belgrano en lugar del objetivo más peligroso, el portaaviones 25 de Mayo. Y tercero, la primera ministra tenía que alterar las reglas de combate para poder atacar un objetivo que no estaba aproximándose. Fue así que invitó al gabinete de guerra a almorzar antes de una reunión plenaria con los jefes del Estado Mayor que se realizaría por la tarde, basó su argumentación en un mensaje que acaba de recibir del almirante Woodward. Thatcher argumentó que era inminente un ataque de pinzas sobre la Fuerza de Tareas y que debían decidir inmediatamente qué hacer. Woodward informó que el portaaviones 25 de Mayo había eludido al Splendid, pero el Conqueror tenía al Belgrano en su mira. Podría evitar el movimiento de pinzas, dijo, si atacaba rápidamente al Belgrano, antes de que también pudiera eludir al Conqueror. El gabinete de guerra lo aceptó y a la 1:30 pm. Northwood envió la orden de atacar al capitán Wreford-Brown a bordo del Conqueror. –¿Y qué hizo el capitán del Conqueror? –Wreford-Brown respondió que la señal era “confusa”. El Conqueror había tenido algunos daños en su mástil y dificultades de comunicación el día anterior. Aunque eso haya sido verdad, muy probablemente Wreford-Brown apuntaba a una ratificación del mensaje enviado desde Londres, lo que daría tiempo a reconsiderar su contenido. Para dar más elementos a la reflexión, a las 3 pm utilizó la franja disponible en el satélite de comunicaciones de EE UU para subrayar que el Belgrano había “invertido su curso”, un mensaje que de hecho implicaba que la señal inicial no había llegado tan distorsionada. Por supuesto y como mínimo, la información de que el Belgrano había invertido su curso significaba que no existía el movimiento de pinzas y por lo tanto, que no había necesidad de precipitarse a tomar una decisión apresurada. Había tiempo suficiente de esperar hasta después del almuerzo para que el gabinete de guerra y los jefes consideraran las implicaciones más generales que resultarían de la acción prevista. Sin embargo, Margaret Thatcher, no estaba dispuesta a admitir más demoras. Dos horas después de recibir del Conqueror el mensaje de “inversión del curso”, a las 5 p.m., Northwood envió la confirmación del mensaje anterior ordenando el ataque. –Y así fue como el hundimiento del Belgrano hundió también la propuesta Haig-Pym… –Resulta instructivo yuxtaponer el orden cronológico de la decisión de Thatcher con el avance de la iniciativa peruana. Dicha yuxtaposición explica claramente la urgencia de la Primera ministra, a pesar de su declaración: “los que tomamos la decisión en Chequers en ese momento no conocíamos en absoluto las propuestas peruanas”. Esto era cierto, pero ella en realidad estaba al tanto de la inminencia de las negociaciones. Lo que la había alertado fue el llamado de Belaúnde Terry a Galtieri (temprano en la mañana del 2 de mayo en Londres) para transmitirle la propuesta de siete puntos. Es fácil imaginar la exasperación de Thatcher frente a Wreford-Brown y su informe de que la señal inicial era confusa. El tiempo era esencial. El mensaje había sido enviado una hora y media antes de la reunión de Pym con Haig, con la debida antelación para evitar cualquier mala noticia desde Washington. El segundo mensaje de Wreford-Brown a las 3 pm acerca de que el Belgrano había revertido su curso aparentemente habría logrado que Thatcher reflexionara. Habiendo llegado justo en el momento en que comenzaba la reunión de Pym y Haig; Thatcher decidió esperar y escuchar. Esa mañana, el embajador Nicholas Henderson acompañó a Pym a la oficina de Haig en el Departamento de Estado. Para él, Haig “respaldaba la convicción del presidente Reagan de que las fuerzas británicas estaban ‘haciendo el trabajo del mundo libre’, pero inmediatamente contradijo la declaración de apoyo del presidente a Gran Bretaña ‘haciendo fervientes votos para que se pudiera evitar una batalla a gran escala’”. Más tarde Haig le contó a Henderson una historia absolutamente falsa para ocultar el propósito de la visita de Pym. Según Henderson, Haig apenas había esbozado ciertas ideas originadas en la iniciativa peruana, pero que no habían sido formuladas de manera alguna en forma definitiva. Eran muy similares a las que él mismo había anticipado más temprano y pensó que serían más aceptables para Buenos Aires si eran presentadas por un gobierno sudamericano. Al respecto, Pym dijo estar “muy dispuesto a considerar nuevas ideas”, pero tendría que ver cuál era la reacción de los argentinos. Dijo: “por supuesto tendría que analizar toda nueva idea con sus colegas en Londres, a su regreso”. Haig también “estaba de acuerdo en que se necesitaba más tiempo y más trabajo detallado”. Ahora bien, lo único verdadero en este intercambio era el argumento de Haig acerca de involucrar a un gobierno sudamericano y la de Pym sobre que tendría necesidad de “analizar toda nueva idea con sus colegas en Londres, a su regreso”. La iniciativa peruana era el esfuerzo encubierto de Haig, bastante avanzado y muy específico. Haig no le mostró ningún texto escrito a Henderson, lo cual llevó al embajador ingles a concluir que lo que el secretario estadounidense le había esbozado “no podía describirse en forma alguna como una `propuesta´”. Sin embargo, sí existía una propuesta escrita, y Galtieri ya la tenía en sus manos. –Digamos que la iniciativa peruana fue totalmente conducida a espaldas de Thatcher… –El disimulo de Haig hacia Henderson tenía por objeto mantener al Foreign Office ignorante de lo que él y Pym estaban por hacer. Haig sabía que, si le informaba a Henderson sobre la propuesta de siete puntos en forma detallada, el embajador británico naturalmente enviaría un informe a Londres, lo que alertaría inmediatamente a la primera ministra, por cierto, un desarrollo de los acontecimientos que Pym deseaba evitar. A su vez, Pym tampoco enviaría información a Londres sobre la propuesta. Si todo salía del modo previsto, él regresaría con la propuesta en la mano. El episodio de Henderson confirma más allá de toda duda que Haig y Pym estaban confabulados para asestar un acuerdo de paz a Reagan y Thatcher, presumiblemente desprevenidos. Pero sigamos con Henderson. Este observa que después de del intercambio señalado entre Pym y Haig, ambos salieron “para una reunión frente a frente que duró dos horas”. Lo que Henderson no sabía –y no le dijeron– fue que ya ambos habían decidido comprometerse en una negociación intercontinental con Galtieri y Costa Méndez que involucraba a Belaúnde Terry como mediador. Si los servicios de inteligencia estaban monitoreando la conexión Washington-Lima-Buenos Aires, como es lógico asumir que sucediera, las ondas de radio deben haber crujido con la tensión y la aprehensión a medida que avanzaban las negociaciones. Cuando terminaron las discusiones, cerca del mediodía, había una sola palabra que impedía el acuerdo. Como le expresó Belaúnde Terry al Ministro de Relaciones Exteriores argentino: “Con la única excepción de esta palabra ‘deseos’, sobre la cual ha insistido el Reino Unido, ¿el resto es aceptable?” Costa Méndez respondió: “Correcto”. –Y esto fue lo que finalmente recibió Thatcher que la alarmó al máximo, ¿es correcto? –Correcto. Según Thatcher, no había tiempo que perder. Galtieri dijo que la Junta consideraría la propuesta esa tarde a las 19 hs y respondería rápidamente. Había pocas dudas sobre cuál sería su respuesta. Pero con una sola palabra que obstaculizaba el acuerdo, Pym retornaría a Londres y le presentaría a Thatcher un hecho consumado. Por ese motivo, ella debía interrumpir la negociación sin demora. El mediodía de Washington eran las 5 de la tarde en Londres, momento en que la primera ministra reconfirmó la orden al Conqueror de hundir el Belgrano. Pym no fue consultado ni informado acerca de esta decisión. El resto, como se sabe, ya es historia. El Conqueror hundió al Belgrano y el ataque también hizo volar en mil pedazos la confabulación de Haig y Pym de presentarle a Thatcher un acuerdo de paz satisfactorio. –Después del Belgrano vino el Sheffield. ¿Qué hicieron los “confabuladores”? –Pym reavivaría brevemente la propuesta peruana después del ataque al Sheffield, pero una vez iniciado el desembarco se apartó casi totalmente de la idea de seguir confabulando con Haig. Haig por su parte persistió hasta el final en su intento de impedir una victoria británica. Su posición sobre las ideas de Reagan sobre las Islas Falkland no fue un evento aislado. En ese momento, a principios de junio, con el partido presidencial en París, trató de evitar un cese del fuego en la invasión de Israel al Líbano, de interrumpir un acuerdo pendiente de EE UU con China para establecer un modus vivendi sobre Taiwán, de bloquear la imposición de sanciones sobre la tubería de gas en Europa y de evitar la decisión de restringir los créditos a la Unión Soviética. Haig y Reagan estaban virtualmente en guerra. –¿Puede afirmarse que la cuestión del veto/no veta estadounidense fue el último reflejo de esa “guerra” entre Haig y Reagan? –Claro. En el último minuto, cuando los Estados Unidos y Gran Bretaña habían vetado conjuntamente una propuesta de España y Panamá para un alto el fuego en las Falklands, y que hubiera dejado a las fuerzas argentinas en el lugar, Haig envió instrucciones a la Embajadora Jean Kirkpatrick de desligar a Washington de Londres y declarar que Estados Unidos retiraría su veto, si aún fuera posible hacerlo. Envió esas instrucciones a espaldas del presidente que se encontraba durmiendo. Esto, por supuesto, era el colmo. El presidente aceptó la renuncia de Haig unas semanas más tarde, el 25 de junio, poco después de terminada la guerra. Pym se mantuvo en su puesto hasta la reelección de Thatcher y luego cayó. –¿Qué cree hubiera sucedido de haber triunfado el dúo Haig-Pym? –No es difícil imaginar las consecuencias si Haig y Pym hubieran tenido éxito. La opresiva dictadura de la Junta argentina hubiera sobrevivido, en posesión de las Falklands y habiendo desarrollado armamento nuclear. Thatcher hubiera caído y hubiera sido reemplazada por Pym, que sin duda hubiera llevado a Gran Bretaña por un camino diferente, más compatible con los principios del nuevo orden mundial. Y Haig hubiera asumido una posición fuerte en la toma de decisiones políticas de los Estados Unidos, y hubiera estado en condiciones de tomar posturas aún más decisivas contra su presidente. En cambio, la victoria aseguró un papel de liderazgo a Thatcher en la política británica, ya que procedió a transformar a Gran Bretaña en una próspera economía de mercado. Para los Estados Unidos, la victoria británica resolvió dos problemas estratégicos. No sólo eliminó el espectro de la proliferación nuclear en Sudamérica y permitió restituir el gobierno civil en Argentina, sino que también afianzó el puente entre el Atlántico y Europa. Estos fueron los grandes y poco reconocidos éxitos de lo que he dado en llamar el golpe de las Falklands [Falklands Sting, en original en inglés]. En resumen, la guerra de las Falklands fue una “guerra de la derecha”, en el momento adecuado y en el lugar correcto. –Según usted el papel de EE UU en el conflicto se redujo a alcanzar el objetivo de la no proliferación nuclear que perseguía la dictadura argentina. ¿Es correcto? –La estrategia de Estados Unidos hacia América Latina en general, durante el período que abarca a todos los presidentes desde la Segunda Guerra Mundial, ha sido promover la democracia y evitar la proliferación nuclear. Fue Carter quien descubrió inicialmente el programa de armas nucleares de la junta en 1979. Fue entonces cuando revirtió la política hacia la Argentina y trató en vano de persuadir al régimen de Videla de cambiar el rumbo. Reagan intentó hacer lo mismo con Viola a comienzos de 1981. Cuando éste tampoco lo aceptó, Reagan cambió de táctica y apoyó a Galtieri contra Viola. Esa lucha fue en cualquier caso un hecho, pero el apoyo estadounidense a Galtieri incluía como mínimo un apoyo implícito a su plan de apoderarse de las Islas Malvinas. Creo que esto fue el origen de la “espina” que le hizo creer a Galtieri que EE UU lo apoyaría cuando tomara las islas, aunque sólo fuese como mediador neutral, y que no respaldaría a Thatcher. –¿Dice usted que se trató de un ardid para derrocar a Galtieri? –Galtieri no puede culpar a nadie más que a sí mismo por haber caído en el engaño estadounidense. Si hubiera tenido mejor asesoramiento, hubiera ido tras Viola en lugar de apresurarse a tomar las Islas Malvinas cuando se produjo el incidente de las Georgias del Sur. De hecho, el incidente de las Georgias sólo puede entenderse en función de las luchas internas de poder entre las facciones de Viola y Galtieri. Fue esto lo que aprovechó Thatcher para enviar un ultimátum a la Argentina cuando estalló la crisis de las Georgias. Esto obligó a Galtieri ya sea a actuar antes de lo previsto (planeaba atacar las Malvinas más cerca del invierno, el 20 de mayo, para que los británicos no tuvieran tiempo de montar una expedición y recuperar las islas), o bien esperar hasta el otoño. Entretanto y plenamente conscientes de que algo estaba sucediendo, los británicos aprovecharían para reforzar las islas. En lugar de eso, Galtieri atacó el 2 de abril, dando a Thatcher suficiente tiempo para reunir una Fuerza de Tarea s –y con el apoyo crucial de los Estados Unidos– recuperar las islas antes del comienzo del invierno. –¿Qué nos puede decir en relación al desarme nuclear y a la desmilitarización de la Argentina que sobrevinieron después de la caída de Galtieri? –La Argentina comenzó una senda de paz y desarrollo democrático. A modo de ejemplo: en la década que siguió al conflicto, es decir entre 1983 y 1993, el gasto militar se redujo en más de la mitad, desde 9200 millones de pesos a 4200 millones, con un mínimo de 2400 millones en 1991. El total de personal de las Fuerzas Armadas pasó de 175 mil a 65 mil. El gasto militar per cápita se redujo de $ 311 a $ 127. La importación de armas se precipitó drásticamente, de 1400 millones de pesos a 10 millones. Medidas las importaciones de armas sobre el total importado, la cifra es aún mayor: del 22,2 al 0,1%. En consecuencia, el retorno a un gobierno civil, el rechazo al armamento nuclear y el repudio al militarismo fueron los cambios históricos verdaderos directamente atribuibles a la Guerra de las Islas Falkland. –¿Qué sucedió en Gran Bretaña terminada la guerra? –Thatcher se transformó en la “Dama de Hierro”. La reelección fue un hecho. Luego vendría una tercera reelección. En total estuvo como primera ministra once años y medio. Durante ese período, Gran Bretaña viró bruscamente a una economía de mercado. La economía británica creció en los ’80 mucho más que cualquier otra europea, a excepción de España. Ocurrieron cambios estructurales. Los sindicatos fueron reducidos en número e influencia, los negocios desregulados, la propiedad privada estimulada. La industria y las empresas públicas fueron privatizadas, los impuestos reducidos y un control estricto de la política monetaria disminuyó la inflación del 10% a menos del 4%. En cuanto al recorte del presupuesto militar barajado en 1981, una revisión en materia de defensa revirtió la decisión. Gran Bretaña retendría y fortalecería la capacidad de la fuerza de proyección de la Royal Navy en las zonas de interés nacional. Todas las pérdidas de la guerra fueron reemplazadas y se adquirieron nuevos armamentos, aviones y buques. –Es decir, la Fortaleza Malvinas se hizo realidad… –El gasto anual en materia de defensa aumentó un 3% anual. Y en las islas, la decisión implicó justamente pasar a una política de “Fortaleza Falklands”. ¿Cómo? En primera medida, con una guarnición permanente, sumado a un escuadrón de F-4 Phantoms adquiridos a EE UU. En segundo lugar, el HMS Endurance quedaría en las islas, de la misma manera que los buques de asalto anfibio HMS Fearless y HMS Intrepid. Uno de los cambios más importantes fue la de mantener 3 portaaviones en lugar de 2. Las fragatas y destructores se mantuvieron en 55 cuando antes de 1982 se pensaba reducirlos por debajo de 50.