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Primer post: 16 ene 2008Último post: 30 jun 2009
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No fue ni Waldo - Fracaso de Ideas del Sur en Corrientes
InfoporAnónimo3/26/2009

Bueno, no sé, pero se me hace que la frase "Corrientes, República aparte" tiene bastante de cierto por estos lares, jeje. 26/03/2009 Menos de 15 personas por “El casting de la tele” "Beto y Pelado" esperando más gente. La convocatoria para seleccionar artistas correntinos al programa televisivo “El casting de la tele” fue ayer un fracaso para los productores de Ideas del Sur que llegaron a la capital correntina a realizar las audiciones. Menos de 15 personas se dieron cita en las instalaciones de un conocido gimnasio ubicado en Junín 773, donde “Beto” y “El pelado” realizaron las audiciones. Fuente: http://www.diarioepoca.com/notix/noticia.php?i=183490&edicion=2009-03-26

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Spinetta y un dream team de musicos en Corrientes - Al fin!
Spinetta y un dream team de musicos en Corrientes - Al fin!
InfoporAnónimo5/27/2009

Por fin en Corrientes algo más que Leo Mattioli para ver y oír!!!! Aunque las entradas están saladitas, vale la pena el esfuerzo (vaya a saber uno cuando los volverá a ver por acá). CORRIENTES MÚSICA VIVA Presentan festival que resumirá figuras como Spinetta y Aznar Productores y empresarios presentaron este miércoles al “Corrientes Música Viva 2009”, un festival de otoño que se propone replicar en el litoral argentino megarecitales como el Cosquín Rock en Córdoba y el Quilmes Rock en Buenos Aires. El evento, que sucederá en el estado San Martín el 5 y 6 de junio próximo, resumirá leyendas del rock nacional como Pedro Aznar, David Lebón y Luís Alberto Spinetta. Los empresarios oficiaron una breve conferencia de prensa en una confitería cercana al puerto de la Ciudad de Corrientes. “Queremos que este festival se inserte en el foro local y cobre la trascendencia de otros como el Festival del Chamamé”, dijo Horacio Ognio, presidente de la Fundación la Calandria, una de las organizadoras. La programación del festival buscará poner en diálogo el público correntino con las nuevas tendencias y los artistas medulares de y fundacionales de la música popular, del rock al jazz del pop a la canción de autor. El 5 de junio actuarán en el Club San Martín Pedro Aznar y David Lebón, Liliana Herrero, Lisandro Aristimuño, y Tonolec. El 6 en tanto, subirán al escenario Luis Alberto Spinetta, Javier Malosetti, Ruben Rada, el Chango Spaciuk, Hugo Fattoruso y Rey Tambor y Coqui Ortiz. Las entradas -tribuna $ 80, platea $130 y VIP $150- comenzarán a venderse a partir de este miércoles en Picasso Pub sobre Junín 728, La Rozada, sobre Mendoza y P. Martínez, la Royal Music sobre Pellegrini al 1268 y en el café El Mariscal sobre Salta y Pellegrini de la Ciudad de Corrientes. En la Ciudad de Resistencia, las entradas se expedirán en Gravedad Zero, sobre Av. 9 de Julio 160. Los organizadores, la Fundación la Calandria y LQF Music, informaron durante la conferencia de prensa además el público podrá adquirir además una entrada por los dos días a $120. Los artistas llegarán a la Ciudad de Corrientes un día antes de cada presentación y se albergarán en varios de los mejores hoteles capitalinos. El estadio San Martín puede albergar a 4 mil personas, capacidad que los organizadores estiman lograr “sin problemas”.

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El miedo en las artes marciales
El miedo en las artes marciales
InfoporAnónimo6/16/2009

Bueno, buceando por internet, me topé con este interesante artículo, que espero pueda servirle a todos aquellos que temen iniciarse en algún arte marcial (ninguno en especial). A mí me ha tocado escuchar de muchas personas allegadas (y no tanto) la frase "estás loco", "¿pagás para pelear? para eso andate un fin de semana a algún boliche", "dejáme nomás con el fútbol, ahí lo máximo que pasa es algún empujón", etc, tán solo por mencionar que estoy practicando sanshou. Espero esto le sirva a mucha gente que teme, y no hace nada con la energía que generamos al tener miedo. Cung Le amasijando a un rival, haciendo una proyección de espalda. EL MIEDO EN LAS ARTES MARCIALES - Por Michel Echenique Isasa El miedo es una interrupción súbita del proceso de racionalización. Lo primero que nos sucede cuando sentimos miedo es que perdemos la capacidad de racionalizar una situación cualquiera. Pero ¿es necesario este uso cuando no sabemos lo que está sucediendo? Generalmente, cuando sucede algo, generamos un prejuicio, pensamos una especie de fantasía mental, muchas veces sin saber exactamente lo que está sucediendo. Esta fantasía puede acarrear consecuencias muy graves. Si estamos en una situación de peligro y sucede algo que desconocemos, es mejor no pensar. Es fácil observar cómo en una situación de peligro muchas personas hacen justamente lo que no deberían hacer. ¿Por qué? Porque piensan sin saber lo que está sucediendo. Si alguien va en coche, entra en una curva con exceso de velocidad y piensa, lo primero que hace es frenar. Entonces es, justamente, cuando causa su desgracia, pues es ahí donde reside el peligro: frenar bruscamente en una curva yendo a alta velocidad. El miedo tiene la capacidad de evitar que hagamos algo mentalmente. Crea una situación de bloqueo para cualquier proceso mental. El miedo, como sensación, es una parada súbita de todos los procesos de motivación y de racionalización. Cuando sentimos el impacto del miedo es como si algo cayese, nos quedamos sin fuelle, sin motivación para hacer cosas. Ese es el segundo fenómeno que el miedo produce y también, si lo observamos, es una interrupción súbita. Cuando suceden cosas, la tendencia es crear o una depresión traumática o una euforia. Hay personas que, ante situaciones comunes, reaccionan con euforia, y hay otras que se abandonan totalmente; son procesos relacionados con la motivación del individuo y en cualquier situación de riesgo o de peligro, tanto la euforia como la depresión traumática son negativas. Lo que causa problemas en situaciones de riesgo es la temeridad o el abandono. Es curioso observar cómo, cuando las personas están atrapadas por el miedo, terminan haciendo exactamente lo contrario de lo que deberían hacer. Estas actitudes distan completamente del llamado “instinto de supervivencia”. En estas situaciones, las personas quieren huir y por eso acaban haciendo tonterías. Por el contrario, las personas que asumen el miedo conscientemente terminan haciendo las cosas acertadas. La mayor causa de accidentes y de muertes es el comportamiento que tenemos ante el miedo y no el miedo en sí. El miedo-percepción y el miedo-sensación son una inhibición-bloqueo de todas las funciones fisiológicas. Cuando surge el miedo, detiene los procesos de racionalización, de motivación y puramente fisiológicos. Nos quedamos sin condiciones para hacer nada por un instante: ni pensar, ni sentir, ni actuar. El miedo paraliza, inhibe. Nos detenemos antes de caer al precipicio. En principio, esa parada súbita es buena porque, en el fondo, hay un riesgo y hasta que no sepamos en qué consiste es mejor quedarnos quietos. Desde este punto de vista, el miedo es una fuerza que tiene como objetivo evitar peligros de cualquier naturaleza y funciona como una señal que interrumpe cualquier acción imprudente. En términos concretos y objetivos, el miedo es eso y no tiene nada que ver con las reacciones sucedidas ante él, que, en nuestro caso, por razones culturales, no son naturales. Nuestra cultura no solo no nos preparó para enfrentar el miedo, sino que además nos enseñó a tener miedo del miedo y por eso reaccionamos mal. En un proceso cultural diferente, nosotros encararíamos el miedo de una forma diferente y tendríamos reacciones naturales. Esas reacciones naturales trabajan a favor del instinto de supervivencia, tanto del cuerpo como de la mente. Hay reacciones instantáneas de reflejos condicionados, y consideramos que son naturales. Pero si es condicionado, no es plenamente natural. Lo natural ante el miedo es tener nuestras reacciones independientemente de nuestros prejuicios, observar la situación detenidamente para saber lo que está sucediendo y no querer huir de ella. En las artes marciales, a medida que vamos entrenando a través de los años, acabamos reaccionando de una forma lógica o natural ante situaciones de ataque. Si alguien grita cuando va a atacarnos, el grito es una señal de ataque. ¿Por qué, ante el grito, tendría yo que llevar la cabeza hacia atrás? Quien ha entrenado artes marciales, en lugar de ir hacia atrás, primero mira de dónde viene el grito, qué tipo de grito es, qué se puede prever en relación con esa actitud y, una vez que sabe lo que está sucediendo, actúa. Eso es natural. Los reflejos naturales propios del cuerpo no nos hacen huir ante las situaciones de riesgo, sino que nos llevan a la adaptación. Nosotros estamos mal acostumbrados. Fuimos educados en una cultura que no nos enseña a lidiar con el miedo, y sí en cambio a temerlo. El miedo puede utilizarse como elemento de manipulación para subyugar, esclavizar y dominar a las personas. El hecho es que acabamos teniendo miedo del miedo y, entonces, para no sentirlo pagamos cualquier precio. Ese es el punto más complejo en relación con el miedo. El miedo no es malo; mala es la reacción que generamos ante él, porque no hemos sido educados de forma correcta para encararlo. CONCLUSIÓN El miedo es una fuerza natural. No es mi miedo o su miedo, es el miedo. Existe de forma independiente a las personas; hay algo en nosotros, y también fuera de nosotros, que se llama miedo, y que tiene una función en la Naturaleza como el Sol, la Luna, el agua, la tierra o cualquier elemento. El miedo forma parte de la Naturaleza y tiene como función proteger, por increíble que parezca. Sobre el autor: Natural de Clemont Ferrant (Francia) y naturalizado español. Estudioso de las diferentes filosofías, tanto orientales como occidentales. Fundador (Soke) del Arte Marcial filosófico Nei Kung. Director del Instituto de Artes Marciales Bodhidharma (Artes Marciales Filosóficas). Posee 30 años de experiencia en el conocimiento de técnicas mentales y físicas orientales (tibetanas, chinas, japonesas y coreanas), habiendo realizado innumerables cursos, seminarios y conferencias en Universidades y Escuelas en más de 15 países de América y Europa. Como escritor, tiene sus obras publicadas en varios idiomas, siendo algunas de ellas: - “Cumbre y Valles” - “El Arte del Poder Interno” (2 volúmenes) - “La Senda Iniciática de las Artes Marciales” - “Tras la Búsqueda de un Hombre” - “Reflexiones sobre Mundos, Hombres y Misterios” - “Las Dos Puntas” En la Editorial N.A. (www.editorial-na.com): - “Estrategia del Pensamiento”

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El Relativismo en la sociedad actual
InfoporAnónimo6/8/2009

Orlando Levy Corvalán * Estamos viviendo la última época de ese movimiento conocido como posmodernidad. Inmerso en la visión posmoderna, el hombre actual quiere plantearse el sentido de su existencia, y encuentra grandes dificultades. Por eso, uno de los elementos más importantes de nuestra actual condición es la crisis del sentido de la vida. En el ámbito típicamente científico, Paul Feyerabend había consagrado una fórmula: “Todo vale”. Y la posmodernidad, apropiándose de dicha norma, la extendió a todos los niveles, principalmente al ámbito moral. Si todo vale, entonces somos libres de hacer lo que queremos, sin ataduras de ninguna índole. A esto lo llamamos relativismo. Aceptamos en teoría que ciertos bienes son universales, por ejemplo la paz. Pero al mismo tiempo, contra esa aceptación unánime se alza frecuentemente el relativismo: culturas que tienen o tuvieron por buenos los sacrificios humanos, la esclavitud, la poligamia, etc. Para el relativismo no es correcto pretender buscar racionalmente el contenido objetivo, es decir válido para todos, de lo que es bueno. Se abre así –como dijimos- la puerta del “todo vale”, por donde siempre podrá entrar lo absurdo e irracional. Y basado en esa lógica inconsistente, el drogadicto al que se le pregunta “¿por qué te drogás?”, nos va a decir “¿y por qué no?”. Pensado como concepción subjetivista del bien, el relativismo hace imposible la ética. Tenemos que asumir que si la ética va a ser un criterio para distinguir entre el bien y el mal, entonces tiene que ser objetiva y una; no puede ser subjetiva y múltiple. El hombre, aunque muchas veces pueda ser culpable de hipocresía y engaño, es capaz, por su propia naturaleza, de conocer y comprender la verdad. Por eso no tenemos que desestimar que sea posible alcanzar un conocimiento objetivamente verdadero, que sin embargo no es una verdad absoluta, sino que en todo momento será algo que se puede perfeccionar y optimizar. Cuando los sostenedores del relativismo hablan en defensa de sus derechos, acostumbran a despegarse de su relativismo moral y condenan absolutamente la objetiva inmoralidad de aquel que pretenda causarle daño. Y si alguien les roba la billetera, o les da una trompada, lo más probable es que dejen de lado su relativismo y aseguren –sin ningún relativismo– que eso está muy mal, diga lo que diga quien quiera que sea (sobre todo si lo dice el ladrón o agresor correspondiente). Porque si la palabra dada no tiene importancia, o si no existen cosas tales como el bien y el mal, ¿cuál es la diferencia entre lo justo y lo injusto? El relativista confunde el deber de respetar a la persona que opina y su derecho a opinar con el deber de respetar toda opinión. Es cierto que todos tenemos el deber de respetar a los demás y también su derecho a opinar. Pero no tenemos por qué aceptar todas las opiniones, por el simple hecho de que no todas las opiniones son válidas. Y todavía más: nosotros tenemos el deber, si las circunstancias lo permiten, de refutar las opiniones falsas y perjudiciales. Por ejemplo, si un hombre opina que los maridos pueden golpear y maltratar a sus esposas, yo tengo el deber de respetar a ese individuo, pero al mismo tiempo tengo el deber de decirle que su opinión es totalmente falsa y dañina. Y si acudimos al plano de la ciencia, encontramos que el científico nunca es un relativista, no concibe que su opinión valga lo mismo que cualquier otra, y si es un científico honrado, está empeñado en someter su opinión al escrutinio de sus iguales y de contrastarlo con los datos experimentales que la ciencia dispone. Un buen científico está convencido de que su opinión es verdadera, que es la mejor verdad que pudo alcanzar, a veces con mucho esfuerzo. Sabe también que su opinión no agota la realidad, sino que casi siempre puede ser modificada y mejorada. El relativismo es probablemente una de las enfermedades más graves de la sociedad mundial en el momento presente y considerar la enfermedad como algo saludable es realmente el peor de los peligros. FUENTE: http://www.diarioepoca.com/notix/noticia.php?i=189065&edicion=2009-06-08 (* Profesor titular de Metafísica y de Gnoseología en la Facultad de Humanidades de la UNNE) El presente artículo forma parte del ciclo de publicaciones auspiciado por el Programa de Extensión del Doctorado en Filosofía de la UNNE

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El águila del Benfica
El águila del Benfica
InfoporAnónimo6/30/2009

El fútbol es un fenómeno abundante en anécdotas, riquísimo en particulares historias y repleto de matices. Cada club hace de sus señas de identidad una bandera, de sus tradiciones un emblema y de su historia un resistente asidero al que sujetarse en los peores momentos.José Antonio Camacho, entrenador del cuadro lisboeta, que su equipo ya no es aquel escuadrón que capitaneó Eusebio a principios de la década de los 60 y de que la historia y las leyendas no vencen partidos ni superan eliminatorias. No lo hacen… pero ayudan. Al menos ayudan a crear una atmósfera mágica, a enriquecer un ambiente y una liturgia previa a los partidos que encienden al público y hacen a uno sentirse orgulloso de formar parte de un club, ya sea como jugador o como aficionado. En Da Luz saben de esto. El águila Vitória (’Victoria’ en portugués), símbolo y estandarte del club, está presente en cada partido que el Benfica disputa en su estadio. La señorial rapaz que preside el escudo del equipo lisboeta se convierte en animal de carne y hueso para sobrevolar el estadio benfiquista en los prolegómenos de cada encuentro. La leyenda dice que si Vitória da dos vueltas alrededor del graderío del estadio antes de posarse sobre el escudo del Benfica a la orden del cetrero (curiosamente gaditano), el cuadro local se llevará el duelo. Pero si la rapaz sólo sobrevuela el estadio una vez antes de descender, la victoria será para el equipo visitante. Saviola posando con el águila Victoria. Por encima de leyendas, siempre es un placer observar ese respeto reverencial por las tradiciones. La estampa de Vitória posada sobre la parte superior de un gran escudo del Benfica dispuesto sobre el césped de Da Luz contagia emociones por sí sola e invita a pensar que todavía queda algún rincón en el mundo del fútbol en el que los sentimientos de cariño y respeto a un club están por encima de cualquier inversión multimillonaria. Aguila Victoria Aterrizando sobre la cancha. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=eJPvtkpD0kk

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Con este no se jodía
Con este no se jodía
InfoporAnónimo6/23/2009

Como hombre de campo, recopilador de leyendas y testigo de los entreveros que desataban la pasión por las mujeres y el odio por la bandera política opositora, Ernesto Ezquer Zelaya otorgó a sus libros el efecto de lo verídico. Nació el 21 de noviembre de 1904 en Corrientes. En su estancia Santa Tecla, ubicada entre Ituzaingó y Posadas, con vista a las selvas paraguayas de la isla Talavera, escribió "Sucedió" (1938), "Poncho celeste, vincha punzó" (1940), "Puñado Yohá", "Payé" (1943) y "Cartas correntinas y otras yerbas". "Trasuntan en sus páginas el Corrientes actual y de hace cuarenta años. El Corrientes que la generalidad desconoce, aunque intuye, por la leyenda sangrienta que siempre lo aureoló. El Corrientes de las divisas partidarias... con sus policías omnipotentes, estancieros vengativos, mariscadores, matones, capangas, contrabandistas, gauchos alzados, bandidos brasileros o paraguayos, otrora bajo la ley del facón y el naranjero y hoy gozosos de sentirla suplantada por la del revólver Colt y el Winchester 44", señala Justo P. Sáenz hijo en el prólogo de "Poncho celeste, vincha punzó"." Vocabulario tradicional Las imágenes telúricas con las que logra vigor narrativo surgen de una aguda observación de las costumbres, las creencias y el lenguaje de los paisanos. Los vocablos guaraníes que nutren la conversación habitual, aun de aquellos que ignoran la lengua indígena, son un recurso que Ezquer Zelaya utiliza para delinear la rústica idiosincrasia de los paisanos. El habla rural, entreverada con términos que se conservan del castellano arcaico, es rica en matices, rimas y sentencias que, como explica Eugenio Castelli en "Antología cultural del litoral argentino", transmiten un espíritu particular que genera interés en lectores desprevenidos y estudiosos de los fenómenos populares regionales. El desarrollo de historias que rozan la tragedia y emergen de un paisaje poblado de misterio es lo que ubica a Ezquer Zelaya entre los escritores nativos que ofrecen documentos para la investigación folklórica del Litoral. A pesar de que no escribe con soltura retórica, su montaje provoca el efecto de color local. Logra envolver en la sugestiva atmósfera de los esteros del Iberá para mostrar en primer plano la personalidad ardiente de los paisanos. En sus libros se reconoce "el Corrientes del varón homicida y leal; sumiso con quienes se ganaron su afecto y feroz con el adversario; cuatrero a menudo, pero ladrón casi nunca. Tierra gaucha del caballo, el alarido, el culero, la polca y el acordeón... Iberá legendario con sus motes, lomadas, esteros y pirizales, querencia aún de matreros, donde todavía se oye rugir al tigre en alguna noche de agosto, encandilan ciervos los faros del automóvil, y los yacarés, dormitando en el agua barrosa, semejan leños a la deriva", sintetiza Sáenz hijo. La pasión política del paisanaje, que despierta conflictos ante la menor provocación, es el eje de la narrativa de Ezquer Zelaya. "En la provincia de Corrientes subsiste un fenómeno pintoresco de la historia argentina, en cuanto a colores de divisas se refiere... Se nace liberal o autonomista, como se nace rubio o trigueño...", apunta el autor. En esa obra construye un fresco costumbrista con los avatares de gauchos retobados frente a la codicia de los jueces, quienes ejercen su poder a través de comisiones policiales. Al mismo tiempo, Ezquer Zelaya señala tanto la férrea voluntad de trabajo como la demostración de coraje, rebeldía y violencia de los paisanos ante las circunstancias que limitan su libertad. Y basta una cita para advertir la fuerza del testimonio y la efervescencia de la sangre ante la omnipotencia política. "Mirá Ciriaco, la política fue una de las cosas que más lo perjudicó a mi padre. El era bueno y generoso, siempre dio dinero y anduvo molestándose para que Fulano o Mengano, unos doctores de la ciudad, a los que ni siquiera conocía, fueran diputados o gobernadores. ¿Qué sacó con eso? ¿Qué sacamos nosotros los hombres de trabajo? ¿Acaso ellos se preocupan de otra cosa que no sea cobrarnos impuestos y hacernos votar como ovejas, en montón y arreados? Vos sos liberal hace una punta de años, pero lo mismo tenés que pelarte el traste enlazando y pialando a los sesenta igual que a los veinte." Los mariscadores La vida de los cazadores furtivos que cruzaban con arrojo la impenetrable geografía del Iberá es recreada como una imagen impresionista por el autor. "Se alzó Rosario acusado de homicidio, robo y deserción del Ejército. Sólo el Yberá o el cruce al Paraguay podrían salvarlo, y optó por el primero. Así empezó su carrera de cazador furtivo, de mariscador, alternada con cuatreras y saqueos a algunas poblaciones de la costa de la gran laguna. Salía siempre, durante varios años, al departamento de Santo Tomé, a negociar con un turco bolichero llamado Elías, a quien le vendía cueros de lobo, nutria, carpincho y plumas de garza", describe en "Poncho celeste, vincha punzó"." Personaje épico En sintonía con la raigambre cultural de las figuras que creó, el autor selló su estampa de personaje con el apodo de Gato Moro. Como hacendado, tuvo un saliente perfil de caudillo, orgulloso de participar de las rudas faenas, junto a los peones, y de las trifulcas que protagonizaban sus seguidores en periódicas visitas a los pueblos cercanos. Pero no sólo con el ejemplo ejerció su ascendiente sobre los bravíos gauchos de la campaña. Durante seis meses editó en su establecimiento agropecuario un periódico teñido de los ideales tradicionalistas con los que pretendía aleccionar. Su vida no sólo se disparó hacia la economía rural y la literatura. Ezquer Zelaya llegó a desempeñarse como jefe de policía en Concordia y, tiempo después, como agregado cultural de la embajada argentina en Asunción del Paraguay. La naturaleza legendaria de las historias correntinas envolvió al escritor, que, muerto el 12 de abril de 1952, se mantiene vivo en los sucesos que surgen del imaginario popular. Más allá de lo verosímil, la biografía de Ezquer Zelaya lleva el halo de misterio de las historias que él mismo narró. "Porque yo, antes de escribir estas páginas, he cazado en el Yberá, he tropeado alguna vez y he vivido intensamente ese antagonismo de la divisa azul y de la roja. Y la bota y el poncho para mí nunca fueron disfraz", anticipó el escritor. Analía H. Testa

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Con este no se jodía II
InfoporAnónimo6/23/2009

“ADIOS AMIGO GATINHO” A mitad de semana iba caminando por una calle céntrica, sorpresivamente me encontré con una señora cuyo hogar frecuentaba con cierta asiduidad, cuando su esposo vivía. Al verla percibí que ocurrieron varias cosas al mismo tiempo en mi ánimo; surgió nítida la imagen de su cónyuge en mi memoria, tal como lo recordamos aquellos que nos llamamos: SUS AMIGOS; pensé en los distintos acontecimientos, cuyo desenlace fueron los que (a mi criterio) terminaron con su absurda muerte. El había culminado sus trámites jubilatorios, como gerente de Casinos dependientes del IPLyC, ante el Instituto de Previsión Social de Misiones. Tuvo la mala idea y la mala suerte de ser llamado por LA PARCA, que decidió llevarlo; sumiendo a su esposa, hija y el gran número de amigos que contaba en una desolación y tristeza; pero su familia debió superar los difíciles avatarea que se presentan a todos aquellos que necesitan cobrar una pensión. Estas cuestiones y el recuerdo de nuestra última reunión en su casa, me roían las entrañas como una alimaña hambrienta; entonces el enorme deseo de verlo sano, vital y dicharachero, tal como era; me impidió prestar mayor atención a la gravedad de su estado. SU esposa trabajaba, su hija estudiaba, en su convalecencia era atendido por una tía, hermana de su madre, mujer silenciosa, diligente, que lo cuidaba con cariño. Entre ambos solo hablaban en guaraní, idioma de sus ancestros oriundos de Ituzaingó, Corrientes.... Así siguió la relación con su amorosa pariente, hasta el aciago amanecer del 11 de Septiembre, en que TUPA (DIOS) envió a sus “ pájaros guías ” Mainumby ( picaflor ), que se llevan las almas de los hombres buenos hasta el Portal de Entrada de la TIERRA SIN MALES, donde desde entonces moran en compañía de otros justos y elegidos. Si algo conozco de su vida fue porque él mismo, me las relató, en el transcurso de esas noches de vigilias de exámenes universitarios, pasados en Santa Fé; donde compartíamos la pieza; además de estudiar, cuando disponíamos de tiempo libre. Entonces teníamos sueños y ensoñaciones. Creíamos que la situación económica familiar mejoraría luego de obtener el título; por el que hacíamos tantos sacrificios para alcanzar la meta deseada. Nuestra corta pero valiosa amistad, se inició cuando fui su profesor, en el último año del profesorado de Ciencias Jurídicas que él cursaba, en el I. S. P. A. R. de Misiones. Hay historias que merecen ser conocidas por el pueblo, para que permanezcan vivas, para que sigan vigentes; es cierto que cualquier nativo de Ituzaingó, Corrientes que tenga 60 años o más, tendrá su propia versión de estos hechos y claro es que también influirá, si políticamente tiene antecedentes liberales o autonomistas en su familia la posición que asuma. Vieja tradición de rivalidades políticas correntinas, que nacían con las personas, se llevaban en la sangre, tal como el RH; colores que distanciaban las familias, como si fueran un océano de política y que causaron en un tiempo distante, ( ya que hace unos años, se unieron políticamente conformando un frente ); mas muertes que una epidemia...pero eso fue cosa del ayer. ...En la década de 1940, en Ituzaingó, Corrientes; un pequeño ganadero del lugar, cuyo apellido era Zarza, organizó una gran fiesta, para celebrar los quince años de su hija, la regalona de la casa; hasta ese lugar se acercó un personaje notable del medio: “ EL GATO MORO ”, acompañado por un grupo de sus hombres, bien montados y mejor armados, a quienes los lugareños habían dado el apelativo de: “ LOS ESQUERCEROS ”, por estar de cuerpo y alma, al servicio de Don Ernesto Esquer Zelaya; abogado, diplomático, escritor, poeta, criollo hasta la médula de sus huesos, caudillo adorado por sus hombres y temido por sus rivales, hombre capaz de producir grandes ideas y de ponerlas en práctica, seguidor fiel de las costumbres criollas, que había desarrollado una especial FOBIA hacia los GRINGOS y su cultura; era dueño, señor, amo y juez, en su estancia “ SANTA TECLA ”, donde la policía no entraba y los RUBIOS tampoco. “Esquer: se denomina la bolsa donde se guardaban antiguamente la yesca y el pedernal ”. Don Ernesto E. Esquer Zelaya, dictó en 1937, estos preceptos que transcribo textualmente y eran aplicados en su estancia correntina: REGLAMENTO 1º En ausencia del Patrón queda prohibido el baile en las poblaciones y puestos de la estancia, salvo permiso escrito anticipado del mismo. 2º En las reuniones o bailes es prohibido: Emborracharse, dar gritos provocativos, tirar tiros, faltar el respeto a alguno de los invitados o arrebatar las damas. 3º Las personas que son de afuera del campo y que llegan a un baile sin ser invitadas y sin tener relación con el Patrón, no podrán bailar. DEL VESTUARIO 4º El personal residente del campo “ SANTA TECLA ” no deberá usar distintivos políticos, es decir: Pañuelos de cuello azules, verdes o colorados y boinas de los mismos colores. 5º Queda terminantemente prohibido el uso de cuello, corbata, gorra de visera, casco de corcho, pajilla, sobretodo, polainas de cuero. Todas ellas son prendas que no son de criollos camperos y por lo tanto es muy feo que las usen. ENFERMEDADES 6º Debe avisarse inmediatamente al Patrón o a sus representantes cualquier caso de enfermedad que hubiera en las poblaciones. 7º El botiquín y el camión de la estancia están siempre gratuitamente a la disposición de la gente de “SANTA TECLA”, en casos de enfermedad. BUENAS COSTUMBRES 8º Quien persiguiera mujer ajena, será duramente castigado. 9º Queda estrictamente prohibida la venta de bebidas alcohólicas, menos cerveza que se podrá vender únicamente en el boliche de SANTA TECLA. 10º Debe avisarse enseguida al Patrón cuando lleguen a las poblaciones, pasajeros o visitas que queden en ellas más de dos horas. 11º El patrón da como premio: Dos vacas para lecheras, treinta pesos m/n c/l de premio, además de los gastos de la ceremonia a aquellas parejas de su campo, que deseen casarse civil y religiosamente. OTRAS DISPOSICIONES 12º Queda prohibido en toda la costa de la estancia “ SANTA TECLA ”, sobre el río Alto Paraná la llegada de canoas que no sean de algún poblador o empleado del establecimiento. 13º Es prohibido a los pobladores, chacareros y puesteros tener más de dos chanchos en sus casas y además deben estar los que tengan, en chiqueros. A las personas de “ SANTA TECLA ” que no cumplan con las disposiciones de este reglamento, el Patrón las penará con: represión, multa o expulsión del campo. A las personas de afuera que infrinjan los artículos Nº 3, 4, 9, 10 y 12, se les aplicará represión, expulsión, cepo o látigo. Ernesto E. Esquer Zelaya Ituzaingó (Corrientes) 1937 - LA estancia SANTA TECLA por aquel tiempo imprimía su periódico; de distribución gratuita a sus peones. - Contrataba maestras que daban clases gratis, a los hijos de todo su personal. - Autorizaba a las mujeres de sus peones a tener huerta y plantar maíz, batatas, mandioca, etc. para su sustento y el de los animales de su pertenencia. - Recordar que la penicilina fue descubierta en 1928, por Alexander Fleming, fue el primer antibiótico y era un bien escaso y caro, pero en la estancia había un botiquín a su disposición. - El Gato Moro era un caudillo muy apreciado por sus hombres y con sus pautas, mantenía el orden cerrado en su estancia SANTA TECLA. Por eso en esas tierras su recuerdo adquiere visos de leyenda. La esposa de Ernesto Esquer Zelaya, era hija de una familia de gran prosapia correntina, de la capital; no se adaptaba a la vida en el casco de una estancia y con la excusa de que debía educar a sus hijos, vivía en la capital provincial. Por: COCO Camaño FUENTE: http://www.el-libertador.com.ar/noticia.php?id=11160&ed=84

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Si tenés sangre guaraní, entrá.
InfoporAnónimo5/9/2009

Dejo la versión en guaraní del Himno Nacioal Argentino, así como la explicación del como y porqué del reversionado de esta hermosa letra, así como también les dejo un video que si tenés sangre en las venas, te tiene que decir algo. Todavía el guaraní no ha muerto, se encuentra vivo en sus distintas formas en Corrientes, Formosa y Misiones, y tengo la suerte de poder vivir todavía con mi biseabuelo que lo habla perfectamente. Comentarios racistas, serán borrados, no voy a perder el tiempo con nazis de entrecasa. Argentina Purahéi Guasu HIMNO NACIONAL ARGENTINO Versión en guaraní: José R. Frete. ¡Hendu, yvypóra! ko sapukái tee: ¡Oresãso! ¡Oresãso! ¡Oresãso! Hendu, hyapúma, opẽmarõ itasã: apykajúpe oguapýma Joja. ¡Apykaju hekopegua oipe’áma Tetã’inguéra Joaju Yvyguiogua! ha isãsóva arapýre he’íma: ¡Argentina Retãme, Tesãi! (Purahéi joa) Arajarãke aju’ykuéra jahupytykuaava’ekue, jahupytykuaava’ekue: verapy ñane akãre jaikóke verapy ñamanórõ peve, verapy ñamanórõ peve. Música: Blas Parera Letra Vicente López y Planes ¡Oíd, mortales! el grito sagrado: ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad! Oíd el ruido de rotas cadenas: Ved en trono a la noble igualdad. ¡Ya su trono dignísimo abrieron Las Provincias Unidas del Sud! Y los libres del mundo responden: ¡Al gran pueblo argentino, Salud! Coro Sean eternos los laureles Que supimos conseguir, Que supimos conseguir: Coronados de gloria vivamos O juremos con gloria morir. O juremos con gloria morir. El porqué de esta versión libre Deseando sumar mi punto de vista acerca de la forma de encarar un trabajo de este tipo permítaseme realizar algunas breves consideraciones previas. Versión no es lo mismo que traducción. Una traducción pierde necesariamente el valor de la poesía y, sobre todo, la métrica. Considero fundamental respetar el fraseo melódico cuando se trata de temas musicalizados, sin más concesión que la repetición eventual de una nota sin alterar el tiempo musical. Lo expuesto constituye una dificultad extra pero que no conviene soslayar para evitar desfigurar la melodía original. Y buscando no modificar lo que la letra quiere transmitir preferiremos tal o cual acepción para armonizar significado y fraseo musical. Al comenzar el trabajo tropezamos con otro inconveniente. Ciertas palabras no son habituales o no existen en la lengua aborigen. Es necesario recurrir a neologismos, preferentemente ya usados en trabajos de autores diversos, comprovincianos o paraguayos, o bien tomarlos de diccionarios atendiendo al criterio con que fueron creados. Y, si cabe, formarlos con la debida prudencia, por qué no. Doce son los versos cuyo pasaje al idioma guaraní es necesario hacer En igual cantidad de ítems iré explicando los necesarios cómo y porqué. HENDU, YVYPÓRA, KO SAPUKÁI TEE Aquí para calificar al grito que proclama al mundo nada menos que la libertad de una nueva nación se usa el término sagrado. Es una palabra de difícil traducción. Marangatu es bueno o santo, ha’eve da idea de habilidad. Preferí utlizar tee, que es verdadero, legítimo, por antonomasia. Y es un pregón al mundo, a los mortales. Yvypóra es la gente que habita el mundo, el ser humano. No uso ehendu como sería gramaticalmente más correcto, lo apocopo en hendu, a la usanza de nuestra gente, cuando en situaciones que requieren respuestas inmediatas suprimen el prefijo de conjugación: Hendu pe mitãme, (¡oye al niño!). Resultado, …Oíd, habitantes del mundo, el verdadero grito… ¡ORESíSO!, ¡ORESíSO!, ¡ORESíSO! Tanto para decir libertad o independencia es usual la expresión sãso donde sã es cuerda y so es soltar. Es decir, soltar las ataduras. Si digo nesãso estoy diciendo eres libre. Por eso uso oresãso significando somos libres. Pysyrõ es salvar. HENDU HYAPÚMA OPẼMARÕ ITASí Ita no sólo es piedra sino que en composición se aplica también a algunos metales y minerales. Itasã es neologismo usado para decir cadena (soga metálica). Se lo usa en este sentido en el himno paraguayo. Traducción: Oíd, ya suenan al romperse las cadenas… APYKAJÚPE OGUAPÝMA JOJA Para decir trono hay varias posibilidades con neologismos. Apyka jegua equivale a sillón adornado, apykaju es sillón dorado, y es el más apropiado por razones de métrica. Además, el sufijo –ju era usado como sinónimo de sagrado en el lenguaje religioso de los antiguos guaraníes y aún de los mbya actuales Dice: En trono sagrado se sienta la igualdad. APYKAJU HEKOPEGUA OIPE’ÁMA La idea de dignidad es difícil de traducir. Hekopegua equivale a decir lo que corresponde a su condición, en este caso a su condición de dignidad o moralidad. En síntesis, el verso dice … su digno trono dorado ya han abierto… TETí’INGUÉRA JOAJU YVYGUIOGUA Tetã’inguéra para decir las provincias (pequeños países). Tanto joapy como joaju significan unidos. Uso joaju porque etimológicamente se refiere a unión cabeza a cabeza, ajúra con ajúra. Como yvy también significa tierra, yvygua pudiera traducirse “de la tierra”. Agregando el sufijo de dirección guio, yvyguiogua significa, sin ambigüedad, “del sur”. HA ISíSÓVA ARAPÝRE HE’ÍMA Isãsóva, los libres. Arapýre, por el mundo. He’íma, dicen. Todo el contexto del anuncio se hace usando esta forma verbal con el sufijo –ma. Hyapúma, oguapýma, oipe’áma, he’íma. ARGENTINA RETíME: ¡TESíI! A la nación Argentina, Salud. Tetã (país, nación) es más amplio que táva, que expresa idea de ciudad, pueblo, lugar puntual donde vive la gente. Tesãi, acá usado en forma nominativa, es una expresión de saludo, de buen augurio. Hesãi, en cambio es una forma atributiva de la tercera persona que significa: tiene salud, está sano. ARAJARíKE AJU’YKUÉRA Nada más correntino que la palabra araja para decir siempre. Para siempre (eternos) los laureles… JAHUPYTYKUAAVA’EKUE El coro es como una arenga para nosotros. En este caso es un nosotros que incluye tanto al que habla como a sus interlocutores. Por eso deben usarse los afijos del ñande y no los del ore. Textualmente se traduce como: que supimos conseguir (alcanzar). VERAPY ÑANE AKíRE JAIKÓKE La gloria como sinónimo de resplandor de la divinidad se traduce como verapy. La idea de imperativo la da el sufijo -ke. Vivamos con la gloria sobre nuestras cabezas. VERAPY ÑAMANÓRÕ PEVE (Con) gloria hasta morir. Aunque la nasalidad de manórõ exigiría decir ñamanórõ meve, el correntino prefiere usar peve. Y el uso es ley. José Ramón Frete. C.C.Pellegrini (Ctes.) Fuente: www.sapucai.com.ar Audio en mp3 http://www.archive.org/download/himnoargguara/himno_guarani1.mp3 Video: link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=hihGmzEd3jw Yapa - Himno nacional en quechua link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=c4HKLSuWpOM Video donde un cacique guaraní cuenta el antes y el después de la llegada del hombre blanco a sus tierras, mírenlo hasta el final, y fíjense con que dignidad siguen sobreviviendo. "Queremos gritarle al pueblo blanco que estamos vivos, que no somos anmales, que somos alguien aquí, en la tierra. Que tenemos una religión, tenemos valores y una cultura de años. Gritar para que el mundo entero sepa que lo único que queremos es que nos dejen seguir siendo Mbya Guaraníes". link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=T2a_DbrOSjs ELLOS TAMBIEN SON PARTE DEL PUEBLO

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Los Tres Staretzis
OfftopicporAnónimo6/20/2009

LOS TRES STARETZI LEON TOLSTOI Y orando, no hableis inutilmente, como los paganos, que piensan que por su parleria seran oidos. No os hagais, pues, semejantes a ellos, porque vuestro padre sabe de que cosas teneis necesidad, antes de que vosotros le pidais. SAN MATEO, VI, 7 Y 8 El arzobispo de Arcángel navegaba hacia el monasterio de Solovski. Iban en el buque varios peregrinos que se dirigían al mismo lugar para adorar las sagradas reliquias que allí se custodian. El viento era favorable, el tiempo magnífico y el barco se deslizaba serenamente. Algunos peregrinos se habían recostado, otros comían; otros, sentados, conversaban en pequeños grupos. El arzobispo subió al puente y comenzó a pasearse. Al acercarse a la proa vio un grupito de pasajeros y en el centro un mujik que hablaba señalando un punto en el horizonte. Los demás lo escuchaban con atención. El arzobispo se detuvo y miró en la dirección que señalaba el mujik; pero sólo vio el mar, cuya bruñida superficie resplandecía a la luz del sol. El arzobispo se acercó al corro y prestó atención. El mujik, al verlo, se descubrió y calló. Los demás lo imitaron, descubriéndose respetuosamente. -No os violentéis, hermanos míos -dijo el prelado-. Yo también quiero oír lo que cuenta el mujik. -Pues bien -dijo un comerciante que parecía menos intimidado que los demás componentes del grupo-, nos contaba la historia de los tres staretzi. (Así llaman en Rusia a los religiosos de avanzada edad.) -¡Ah! -dijo el arzobispo-. ¿Y qué historia es ésa? Y, acercándose a la borda, se sentó sobre un cajón. -Habla -agregó, dirigiéndose al campesino-, yo también quiero oírte. ¿Qué señalabas, hijo mío? -Aquel islote -respondió el campesino, mostrando, a su derecha, un punto del horizonte-. Justamente en ese islote los tres staretzi trabajan por la salvación de su alma. -Pero, ¿dónde está el islote? -Mire usted en la dirección de mi mano. ¿Ve esa nubecilla? Pues bien, algo más bajo, a la izquierda. Esa especie de faja gris. El arzobispo miraba con atención, pero como el agua centelleaba y él no tenía costumbre, nada alcanzaba a ver. -Pues no veo nada -dijo-. Mas, ¿quiénes son esos staretzi y cómo viven? -Son hombres de Dios -contestó el campesino-. Hace ya mucho que oí hablar de ellos, pero hasta el verano pasado no tuve oportunidad de verlos. El mujik reanudó su relato. Un día que había salido a pescar, un temporal lo arrastró hasta aquel islote desconocido. Echó a caminar y descubrió una minúscula cabaña, junto a la cual estaba uno de los staretzi. Poco después aparecieron los otros dos. Al ver al campesino, pusieron sus ropas a secar y lo ayudaron a reparar su barca. -¿Y cómo son? -preguntó el arzobispo. -Uno de ellos es encorvado, pequeño y muy viejo. Viste una raída sotana y parece tener más de cien años. Su blanca barba empieza a adquirir una tonalidad verdosa. Es sonriente y apacible como un ángel del cielo. El segundo, un poco más alto, lleva un andrajoso capote. Su luenga barba gris tiene reflejos amarillos. Es muy vigoroso: puso mi barca boca abajo como si se tratara de una cáscara de nuez, sin darme tiempo a ayudarlo. El también parece siempre contento. El tercero es muy alto: su barba es blanca como el plumaje del cisne y le llega hasta las rodillas. Es un hombre melancólico, de hirsutas cejas, que sólo cubre su desnudez con un trozo de tela hecha de fibras trenzadas, que se sujeta a la cintura. -¿Y qué te dijeron? -preguntó el sacerdote. -Oh, hablaban muy poco, aun entre ellos. Les bastaba una mirada para entenderse. Le pregunté al más anciano si hacía mucho tiempo que vivían allí y él no sé qué me respondió con tono de fastidio. Pero el más pequeño lo tomó de la mano, sonriendo, y el alto enmudeció. "El viejecito dijo solamente: "Haznos el favor... "Y sonrió." Mientras hablaba el campesino, el barco se había acercado a un grupo de islas. -Ahora se divisa perfectamente el islote -observó el comerciante-. Mire usted, Ilustrísima -añadió, extendiendo el brazo. El arzobispo vio una faja gris. Era el islote. Permaneció inmóvil un largo rato, y después, pasando de proa a popa, dijo al piloto: -¿Qué islote es aquél? -Uno de tantos. No tiene nombre. -¿Es cierto que allí trabajan los staretzi por la salvación de su alma? -Eso dicen, mas no sé si es cierto. Los pescadores aseguran haberlos visto. Pero a veces se habla por hablar. -Me gustaría desembarcar en el islote para ver a los staretzi -dijo el arzobispo-. ¿Es posible? -Con el buque, no -respondió el piloto-. Para eso hay que utilizar el bote, y sólo el capitán puede autorizarnos a lanzarlo al agua. Se dio aviso al capitán. -Quiero ver a los staretzi -dijo el arzobispo-. ¿Puede llevarme? El capitán intentó disuadirlo. -Es fácil -dijo-, pero perderemos mucho tiempo. Y casi me atrevería a decir a Su Ilustrísima que no vale la pena verlos. He oído decir que esos ancianos son unos necios, que no entienden lo que se les dice y casi no saben hablar. -Sin embargo, quiero verlos. Pagaré lo que sea. Pero le ruego disponer que me lleven a verlos. La cosa quedó resuelta. Se realizaron los preparativos necesarios, se cambiaron las velas, el piloto viró de bordo y el buque enfiló hacia la isla. Colocaron a proa una silla para el arzobispo, quien sentado en ella clavó la mirada en el horizonte. Los pasajeros también se reunieron para ver el islote de los staretzi. Los que tenían buena vista divisaban ya las rocas de la isla y mostraban a los demás la diminuta choza. Bien pronto uno de ellos descubrió a los tres staretzi. El capitán trajo un anteojo, miró y lo pasó al arzobispo. -Es cierto -dijo-. A la derecha, junto a un gran peñasco, se ven tres hombres. El arzobispo enfocó el largavista en la dirección señalada, y vio, efectivamente, tres hombres: uno muy alto, otro más bajo y el tercero muy pequeño. Estaban de pie, junto a la orilla, tomados de la mano. -Aquí debemos anclar el buque -dijo el capitán al arzobispo-. Su Ilustrísima debe embarcar en el bote. Nosotros lo esperaremos. Echaron el ancla, recogieron las velas y el barco empezó a cabecear. Botaron la canoa, saltaron a ella los remeros y el arzobispo descendió por la escala. Se sentó en un banco de popa y los marinos remaron en dirección del islote. Pronto llegaron a tiro de piedra. Se distinguía perfectamente a los tres staretzi: uno muy alto casi desnudo, salvo por un trozo de tela ceñido a la cintura y hecho de fibras entrelazadas; otro más bajo, con un capote harapiento, y por último el más viejo, encorvado y vestido con sotana. Estaban los tres tomados de la mano. Llegó el bote a la orilla, saltó a tierra el arzobispo y bendiciendo a los staretzi, que se deshacían en reverencias, les habló así: -He sabido que trabajan aquí por la eterna salvación de vuestra alma, amados staretzi, y que rezáis a Cristo por el prójimo. Yo, indigno servidor del Altísimo, he sido llamado por su gracia para apacentar sus ovejas. Y puesto que servís al Señor, he querido visitaros para traeros la palabra divina. Los staretzi callaron, se miraron y sonrieron. -Decidme cómo servís a Dios -prosiguió el arzobispo. El staretzi que estaba en el centro suspiró y miró al viejecito. El staretzi más alto hizo un gesto de fastidio y también se volvió hacia el anciano. Este sonrió y dijo: -Servidor de Dios, nosotros no podemos servir a nadie sino a nosotros mismos, ganando nuestro sustento. -Pues entonces -dijo el arzobispo-, ¿cómo rezáis? -Nuestra oración es ésta: "Tú eres tres, nosotros somos tres. Concédenos tu gracia". Y no bien el viejecillo pronunció estas palabras los tres staretzi alzaron la mirada al cielo y repitieron: -Tú eres tres, nosotros somos tres. Concédenos tu gracia. Sonrió el arzobispo y dijo: -Evidentemente habéis oído hablar de la Santísima Trinidad, más no es así como se debe rezar. Os he tomado afecto, venerables staretzi, porque advierto que queréis complacer a Dios. Pero ignoráis cuál es la forma de servirlo. Esa no es la manera de rezar. Oídme, que yo os la enseñaré. Lo que os diré está en las Sagradas Escrituras de Dios, que dicen cómo debemos dirigirnos a El. Y el arzobispo les explicó cómo Cristo se reveló a los hombres y les explicó el misterio de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Después agregó: -El Hijo de Dios descendió a la Tierra para salvar al género humano, y a todos nos enseñó a rezar. Atended y repetid conmigo -y el arzobispo empezó-: -Padre nuestro... Y el primer staretzi repitió: -Padre nuestro... Y el segundo dijo asimismo: -Padre nuestro... Y el tercero: -Padre nuestro... -Que estás en los Cielos... -prosiguió el arzobispo. Y los staretzi repitieron: -Que estás en los Cielos... Pero el que estaba en el medio se equivocaba y decía una palabra por otra; el más alto no podía seguir porque los bigotes le tapaban la boca, y el viejecito, que no tenía dientes, pronunciaba muy mal. El arzobispo recomenzó la oración y los staretzi volvieron a repetirla. El prelado se sentó en una piedra y los staretzi hicieron círculo alrededor de él, mirándolo fijamente y repitiendo todo lo que decía. Todo el día, hasta la llegada de la noche, el arzobispo luchó con ellos, repitiendo la misma palabra diez, veinte, cien veces, y tras él los staretzi se atascaban, él los corregía y vuelta a empezar. El arzobispo no se separó de los staretzi hasta que les hubo enseñado la divina oración. La repitieron con él, y después solos. El staretzi del medio la aprendió antes que los otros, y la dijo él solo. Entonces el arzobispo se la hizo repetir varias veces, y sus compañeros lo imitaron. Empezaba a oscurecer y la luna se levantaba sobre el mar cuando el arzobispo se incorporó para volver al buque. Se despidió de los staretzi, quienes lo saludaron inclinándose hasta el suelo. El los hizo incorporarse, los besó a los tres, recomendándoles que rezaran como él les había enseñado. Después se instaló en el banco del bote que se dirigió hacia el buque. Mientras bogaban, seguía oyendo a los staretzi que recitaban en alta voz la plegaria del Señor. Pronto llegó el bote junto al barco. Ya no se oía la voz de los staretzi, pero aún se los veía en la orilla, los tres a la luz de la luna, el viejecito en medio, el más alto a su derecha y el otro a la izquierda. El arzobispo llegó al buque y subió al puente. Levaron anclas, el viento hinchó las velas y la nave se puso en marcha continuando el viaje interrumpido. El arzobispo se sentó a popa, con la mirada clavada en el islote. Aún se divisaba a los tres staretzi. Después desaparecieron y sólo se vio la isla. Y por último ésta también se desvaneció en lontananza y quedó el mar solo y cintilante bajo la luna. Se recogieron los peregrinos y el silencio envolvió el puente. Pero el arzobispo aún no quería dormir. Solo en la popa, contemplaba el mar, en dirección del islote, y pensaba en los buenos staretzi. Recordaba la dicha que habían experimentado al aprender la plegaria y agradecía a Dios que lo hubiera señalado para ayudar a aquellos santos varones, enseñándoles la palabra divina. Esto pensaba el arzobispo, con la mirada fija en el mar, cuando vio algo que blanqueaba y fulguraba en la estela luminosa de la luna. Será una gaviota o una vela blanca. Miró con más atención, y se dijo: sin duda es una barca de vela que nos sigue. ¡Pero cuán veloz avanza! Hace un instante estaba lejos, muy lejos, y ahora ya está cerca. Además, no se parece a ninguna de las barcas que yo he visto, y esa vela tampoco parece una vela. No obstante, aquello los sigue y el arzobispo no atina a descubrir qué es. ¿Un buque, un ave, un pez? También parece un hombre, pero es más grande que un hombre. Y, además, un hombre no podría caminar sobre el agua. Se levantó el arzobispo y fue adonde estaba el piloto. -¡Mira! -le dijo-. ¿Qué es eso? Pero en ese instante advierte que son los staretzi que se deslizan sobre el mar y se acercan a la nave. Sus níveas barbas lanzan un intenso resplandor. El piloto deja la barra y grita: -¡Señor, los staretzi nos persiguen sobre el mar, y corren por las olas como por el suelo! Al oír estos gritos, los pasajeros se levantaron y lanzáronse hacia la borda. Entonces todos vieron a los staretzi que se deslizaban por el mar, tomados de la mano y que los de los extremos hacían señas de que el buque se detuviera. Aún no habían tenido tiempo de detener la marcha, cuando los tres staretzi llegaron junto al barco, y levantando los ojos dijeron: -Servidor de Dios, ya no sabemos lo que nos enseñaste. Mientras lo repetíamos lo recordábamos, pero una hora después olvidamos una palabra, y no podemos recitar la plegaria. Enséñanosla otra vez. El arzobispo se persignó y dijo inclinándose hacia los staretzi: -Vuestra oración llegará igualmente al Señor, santos staretzi. No soy yo quien debe enseñaros. ¡Rogad por nosotros, pobres pecadores! Y el arzobispo los saludó con veneración. Los staretzi permanecieron un instante inmóviles, después se volvieron y se alejaron sobre el mar. Y hasta el alba se vio un gran resplandor del lado por donde habían desaparecido.

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1 creación en photoshop (de trasnochado nomás)
ArteporAnónimo6/27/2009

Bueno, anoche no sabía que hacer, y me puse a boludear con el photoshop; como verán, bien mediocre soy, pero quiero volver a arrancar con esto, hace muuuuuuuuucho que no hago nada, y este es la primer huevada que hago en un par de años. Se aceptan críticas constructivas, las destructivas, van al tacho. Saludos!

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