radjan
Usuario (Uruguay)

Este Post no es para ponernos a bardear Argentinos vs. Uruguayos. Es Meramente INFORMATIVO Esto me vengo preguntando hace mucho tiempo. De donde es el bananero? Mucha gente me ha dicho que es de Uruguay y que toco incluso o formo parte de la banda de ska/punk/reggae Once Tiros, otros me han dicho que es de Argentina. Entonces me dedique a estudiar el tema y a buscar las respuestas. Consegui respuestas totalmente afirmativas en cuanto a su nacionalidad. En esta foto que saque yo mismo en wikipedia (de los lugares mas confiables para mi) [Quiero aclarar que borre algunos detalles para no hacer propagandas de programas, sistemas operativos etc. No edite absoluta mente nada a ecepcion de borrar esos detalles propagandisticos] Podemos ver que esta registrado el nombre de adrian nario (se supone es el nombre de el bananero) como integrante anterior de la banda once tiros como ex guitarrista, animacion y diseño. Ver Imagen: http://s4.subirimagenes.com/fondosycapturas/previo/thump_3918007cita-en-once-tiros.jpg Luego de eso hice clic en el nombre adrian nario y obtuve esto Ver Imagen: http://s4.subirimagenes.com/fondosycapturas/previo/thump_3918049bananero-en-wiki.jpg Aunque la imagen esta algo borrosa, creo que se puede leer perfectamente, ya que no dejan subir imagenes de imageshack puse de esta pag. Ahi almenos dice que es de uruguay 1876 montevideo. Es lo mas convicente para mi wikipedia. Aca les dejo los links para que lso vean con sus propios ojos http://es.wikipedia.org/wiki/Once_Tiros http://es.wikipedia.org/wiki/Adri%C3%A1n_Nario Espero haber hecho un aporte a la gente que no conoce la nacionalidad me alegra que sea de uruguay Si no les alcanza esto vean estos videos: El bananero tocando con once tiros link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=eAyg3QwNdBE El bananero en La Pedrera (Uruguay) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=p1oNNrE_mzU El bananero y Once Tiros La Paloma (Uruguay) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=g0blwHxvlg4

Uno lo ve hoy a Calloia, muy distendido, contar que justo se puso a cantar aquello de “cancha no tenes, te queres matar” cuando estaba sin saber en el mismo lugar que un hijo del presidente del club y hasta parece simpático. Pero aquello fue una lucha feroz, de la cual no voy a hablar porque llevaría horas y requeriría nombrar a muchos personajes, donde solo la persistencia de Juan Pedro Damiani, y el coraje de unos locos que rascamos los bolsillos fue el envión inicial para concretar aquella utopía. Hoy tenemos la recompensa del estadio “Campeón del Siglo”, un lujo que ningún otro club de este país se puede dar, pero además y de yapa muchos de nosotros, los que no pudimos por pataduras entrar a la cancha, ahora vemos nuestro nombre cerrando el “Camino de la gloria”; a ver si nos entendemos, estamos en el mismo derrotero de aquellos héroes que hicieron a Peñarol Campeón del siglo XX, demasiado regalo para cualquier hincha. Es el gol que nunca habíamos podido hacer. ¡La quijotada aquella vaya si valió la pena! Y como para esta institución llegar a la gloria siempre fue un camino plagado de obstáculos, la lluvia del domingo, fue al fin de cuentas uno menor a lo largo de su historia. Entonces con el correr de las horas, los astros se alinearon y al día siguiente se realizó el partido inaugural, y el miércoles la ceremonia; esos dos días nos presentaron emociones de todo tipo y color. Solo por citar algunas: Un show espectacular de primer mundo, con figuras de la talla de Fattorusso, Cordera, Fito Paéz, Drexler,Jorge Bolani y el flaco Raúl Castro, hasta el toque de simpatía y autenticidad del lolo que como él mismo dijo se las ingenió para estar presente de alguna forma, imposible no quererlo. El sonido y el colorido de las cuerdas de tambores, las emocionantes canciones de la murga, la alegría y coordinación de todos esos chiquilines que brindaron un espectáculo visual magnifico, llevado de forma notable por Jorge Bolani con un hilo conductor que nos hizo recorrer nuestra fecunda historia paso a paso. Las Palabras entrecortadas de Juan Pedro en la primera de las dos jornadas al recordar a su padre, la goleada al campeón de América, el simbólico gol del Nando y el primero de Forlán, un nombre y una trayectoria dignas de tal honor. Los homenajes a todos y las grandes ovaciones para el Tito “Capitán de Capitanes”, el “Indio” Olivera, Eduardo Pereira, Morena, el Tony y Bengoechea solo por mencionar unas pocas, de algo que reconforta y emociona hasta las lágrimas, el mensaje a la no violencia, en fin…tantas cosas. Un golpe tras otro al corazón. Ojalá esto sea algo duradero y marque una época nueva en este siglo con un Peñarol unido. Arrancó la locomotora que últimamente ha estado bastante quieta, la que en 1891 unos ingleses “locos” y un conjunto de criollos pusieron en marcha, la que con el impulso del estadio si todos empujamos parejo, nada ni nadie va a poder detener.
Finalmente Peñarol pudo estrenar oficialmente el Campeón del Siglo, luego que la mente estrecha de la mayoría de los dirigentes de este país obligó a la institución a instalar ese alambrado mamarrachesco que afea como una cicatriz el diseño de una obra tan hermosa. Ridículo el portón que se tuvo que instalar delante de la salida de los equipos. De una fealdad estética intolerable. Para el encuentro, Da Silva instrumentó 4 cambios con respecto a la formación ante River. Los ingresos de Novick, Albarracín, Murillo y Palacios, saliendo del equipo Aguiar, Maxi Rodríguez, Costa y Affonso. Peñarol con la necesidad de ganar para asegurarse al menos la mínima ventaja que lleva en la anual y seguir prendido a la lucha por el Clausura. Danubio necesitando puntos también porque está último en la tabla del Clausura. Los primeros minutos del juego fueron para Danubio, que manejó mejor la pelota y jugó en campo aurinegro, generando las primeras chances. La primera a los 3´ con un córner desde la derecha, que no alcanza a despejar la defensa mirasol y por el segundo palo la toma Barreto y no alcanza a definir bien, limitado por la defensa, el arquero y el palo y no consigue meterla en el arco cuando parecía inminente la caída. La segunda a los 7´ con una pelota larga que mete el ex aurinegro Grossmüller para la entrada de Barreto por derecha quien saca el remate fuerte y Guruceaga vuela para despejar con ambas manos al córner contra el palo izquierdo. Peñarol responde a los 9´ con una pelota larga que mete Diogo para la entrada de Albarracín por izquierda, quien recibe y saca el remate cruzado que se pierde ancho contra el palo izquierdo. A los 11´ un remate de Nandez desde afuera que se pierde cerca contra la base del palo derecho. Un minuto después el que llega es Danubio con un tanteo de Grossmüller que se va por encima del horizontal. El encuentro se había hecho más parejo y Peñarol, que se vio dominado en los primeros minutos, respondía con más frecuencia. Fue así que llegó la apertura a los 19´ después de un centro de Aguirregaray desde la derecha que es peinado por un defensor de la franja y Albarracín recibe en el segundo palo, la baja de pecho y saca el remate cruzado para meterla contra el palo izquierdo. Un gol histórico por ser el primero oficial en el Campeón del Siglo y que asegura que el apellido del ex Wanderers quedará para siempre registrado en la historia carbonera. 10 minutos después llega el segundo. Una salida por izquierda con un pase largo de Albarracín que le permite entrar a Palacios que le gana en velocidad a su marcador y consigue puntearla ante la salida del arquero para que la pelota se meta mansa en el arco de la Guelfi marcando el 2 a 0. Peñarol sacaba una ventaja importante en un partido que no había comenzado bien pero que había emparejado y ganaba con justicia. Un minuto después pudo ser de nuevo para el aurinegro cuando un centro de Albarracín desde la izquierda es despejado por la defensa y el rebote lo toma Forlán afuera del área y saca el remate que se va por arriba del horizontal. La última del primer tiempo es a los 41´ con un tiro libre desde el vértice izquierdo del área que hace Forlán y el arquero vuela para despejar con ambas manos contra el palo derecho. Se fue el primer tiempo con Peñarol ganando por 2 a 0 y controlando el partido. Y eso fue lo que aplicó el aurinegro en el segundo tiempo. Le cedió la iniciativa al franjeado y controló el juego buscando el contragolpe rápido por Palacios. Fue un segundo tempo con muy escasas chances de gol y todas de Danubio, porque Peñarol no consiguió terminar bien ningún contragolpe y no recordamos ni siquiera un solo remate al arco en esa segunda etapa. Así todas las opciones fueron para Danubio. La primera a los 17´ cuando Olivera recibe un toque de Grossmüller, fuera del área y de espaldas al arco. Domina la pelota, gira y saca el remate fuerte que Guruceaga vuela para despejar con las manos en impresionante atajada. Sobre los 20´ se va expulsado José Luis Rodríguez (cualquier alusión al presidente del tradicional rival es mera coincidencia) por segunda amarilla después de un patadón a Diogo contra la banda izquierda. Danubio se quedaba con 10 y el panorama parecía aclararse aún más para el mirasol. Sobre los 26´ un remate desde afuera de Sarfino pasa apenas arriba de horizontal. Y llega el minuto 32´. Viene un córner desde la derecha, cerrado y vemos que Murillo despeja al córner aparentemente con la cabeza y el juego sigue unos instantes más hasta que el juez marca penal. Estábamos con dos amigos en la tribuna y ninguno de los tres entendía que había pasado. Hasta pensamos que podría haber sido derribado algún jugador de Danubio sin que lo hubiéramos percibido. Pudimos ver la jugada por tv antes de escribir estas líneas y vemos a Murillo saltar con ambas manos como un jugador de vólley. Nos resulta imposible entender que quiso hacer el colombiano que resultó expulsado en la ocasión. El penal lo remata Grossmüller contra el palo izquierdo y marca el descuento. Quedaban casi 15´, Danubio se ponía en partido y Peñarol quedaba también con 10 jugadores. Y lo aguantó el carbonero pero estuvo a punto de recibir el empate en los descuentos cuando un centro de Pereira desde la izquierda cae en el área carbonera y recibe Grabí en el segundo palo que no consigue definir apretado por la defensa y el arquero. Ganó Peñarol un partido histórico. Porque era el primero en el Campeón del Siglo, su cuarto feudo en estos 124 años de historia, cuando faltan pocos días para que se cumplan los 100 años de la inauguración de nuestra segunda casa: la cancha de Las Acacias. Ganó Peñarol que seguirá manteniendo la ventaja mínima en la anual y metido en la pelea por el clausura. A pocos días de jugarse la última carta en lo internacional ante Huracán en Buenos Aires. Gratificantes las actuaciones de Novick (para nosotros la figura de la cancha), de Albarracín y de Guruceaga. Preocupante, que volvimos a pasar todo un tiempo (el segundo) sin rematar al arco. Ganó Peñarol y eso siempre es lo más importante.
Con el agónico 4 a 3 ante Sporting Cristal, Peñarol alcanzó su triunfo número 100 en condición de local por Copa Libertadores. Como le gusta a la historia, es el primer uruguayo en conseguir tal logro y el segundo a nivel continental, tras River Plate de Argentina. El 19 de abril de 1960 se inauguró la Copa Libertadores de América, entonces llamada Copa de Campeones de América y Peñarol vapuleó 7 a 1 a Jorge Wilstermann en el Centenario. El 19 de abril del 2016, el manya consiguió su victoria número 100 como local en este torneo, al vencer de atrás por 4 a 3 a Sporting Cristal. En el medio pasaron 43 participaciones, 159 encuentros albergados como local, cinco finales ganadas, cinco perdidas, semifinales, cuartos de final, octavos, primeras fases, repechajes. El rival al que más venció en esta condición es Nacional quien es, además, el equipo al que más enfrentó, por destrozo, en la historia de la Copa Libertadores. ¿En qué ediciones Peñarol tuvo un andar perfecto por Copa jugando como locatario? Sucedió únicamente tres veces: en el 1961, 65, 66; hace 50 años que el mirasol no gana todos sus partidos como local en una edición de la Libertadores. En el 2004, en tanto, fue la última vez que se retiró de la Copa invicto en casa, si se excluye de la cuenta los repechajes del 2005 y 2009.
Gastón Guruceaga: tarde de poco trabajo, con un quede que debió costar caro sobre el principio del partido y una muy buena atajada para despejar un remate peligroso en el segundo tiempo. Diogo Silvestre: redondeó un partido correctísimo, recordando en algunas subidas, paredes y triangulaciones al brasilero que ya habíamos olvidado. Colaboró apropiadamente en la marca, aunque otra vez pudo echar por la borda un partido en la última jugada por una desatención inaceptable, tal como le sucediera alguna vez en Florida. Su deterioro físico finalmente no era problema: no está más fuera de forma que el resto. Maximiliano Olivera: aceptable, sin errores ni grandes destaques. Carlos Valdez: bajísimo, en la tendencia a la que nos ha acostumbrado. Ganando siempre en el centro frontal, pero varias de las veces que tuvo que salir de su zona hacia el lateral terminó pifiando y propiciando jugadas peligrosas de ataque en lugares donde no había nada. Mathías Aguirregaray: levantando un poco más su nivel, inclusive físicamente. Subió bastante criteriosamente en el segundo tiempo, con pocos intentos de atravesar la materia. Fue bien ayudado en la marca por Nahitan. Marcel Novick: cuando alguien demuestra estar dispuesto a dejarlo todo por Peñarol, otras consideraciones pueden quedar al margen. Cortó de manera excepcional un contragolpe complicadísimo sobre el cierre mismo del partido. El mejor por afano. Nahitan Nández: con la entrega y la lucha de siempre, pasando bien la pelota y asistiendo a Aguirregaray en la marca. Parece confirmar la teoría de que tener a alguien que marcara a la par suya le iba a aliviar el sentimiento de desesperación permanente. Nicolás Albarracín: un mundo de sensaciones. Desperdició una jugada muy propicia de ataque, hizo el primer gol oficial en la historia del Campeón del Siglo en una pelota que no era tan sencilla de controlar, dio algunas buenas habilitaciones, y luego pasó un segundo tiempo para el olvido donde es difícil encontrarle un pase dado correctamente. Aún así, superó ampliamente a otras opciones probadas con anterioridad. Diego Forlán: tras un primer tiempo activo, se lo vio cansado y perdido, encasillado en su sector de la cancha donde difícilmente tenga mucho que aportar. Debió salir antes. Cristian Palacios: roza lo ridículo que no participe activamente del Peñarol 2015/16. Convendría detenerse a pensar cuánta de la chance que aún tiene el club de conquistar su título 50 se le debe al goleador. Miguel Murillo: se las venía ingeniando bien para ayudar al cuadro a salir del fondo, aguantando pelotazos sin destino y pivoteando entre 3 y 4 jugadores de Danubio, recibiendo faltas y abriendo la pelota hacia las bandas. La seguidilla de manos absurdas que nos regala fecha tras fecha, una de las cuales había cortado un contragolpe muy peligroso un rato antes, terminó con la más trágica e incomprensible. No se entendió nada. Maximiliano Rodríguez: entró a seguir trotando como desde enero y desperdició una chance insólita. Disponerse a jugar 15 minutos más descuentos no fue motor suficiente para que entregara una versión física digna de un jugador de fútbol profesional. Hernán Novick: nunca llega el momento de Hernán. Aprovecha muy poco lo muy poco que se le presenta. Luis Aguiar: luego de 5 años y 4 pasajes por el club, finalmente llegó el día que puteó a alguien con razón.

A fines de la inolvidable Argentina del 90, Ferrocarril, que todavía jugaba en Primera División, estaba atravesando una pésima racha: pasó 875 minutos sin poder marcar ni un solo gol. Un hincha, desesperado y, en realidad, demasiado sincero, hizo una rústica bandera que fue famosa. Simplemente pidio que “hagan 1 gol”. En ese año, los hinchas de Peñarol nos deleitamos a partir del segundo semestre con la máquina de Julio Ribas, que terminaría dandonos un nuevo campeonato. Casi dos décadas después, estamos mucho más parecidos a Ferro que a esa maquinita. Peñarol, desde el 5 a 1 a Defensor por la fecha 3 del Clausura y disputado el 21 de febrero, jugó siete encuentros y marcó ¡dos goles! Es decir, en 43 días, pudimos llegar dos veces al orgasmo futbolístico, a decir de Eduardo Galeano. Aquel de Albarracín, tras pared con Maxi Rodríguez contra Sud América, y el gran disparo del mencionado rubio ante Racing. Y basta. Pero, ojo, que el problema de Peñarol en el arco de enfrente no es por un tema de poca puntería. Las chances ni siquiera se generan. Únicamente ante Fénix, que fue uno de los siete fatídicos partidos de esta cuarentena, Peñarol desperdició varias oportunidades de gol. En el resto de los encuentros, ni siquiera los generó. Los invito a que recuerden cuál fue la última chance clara, por ejemplo, que el equipo generó por Copa Libertadores. Seguro tendrán que remontarse al primer encuentro, contra Cristal en Perú. Pasamos tres partidos sin patear al arco a nivel continental. Literalmente. Da Silva, fiel a su costumbre, utilizó todo lo que tiene a mano pero, también fiel a su costumbre, su rotación es bastante lamentable; le da minutos de sobra a jugadores que no merecen, quizás, ni tiempo en el banco y a otros los pone poco y nada, o solamente en situaciones extremas. Entre una cosa y otra, los únicos delanteros que pudieron hacer goles este semestre fueron Murillo y Forlán. En los 11 partidos de este año, Peñarol marcó 13 goles. Pero cinco de ellos fueron en el mismo encuentro. Tomando los otros diez, se hicieron solamente siete tantos, algo así como un gol cada un partido y medio. Está claro que este Peñarol tiene problemas en cada sector de la cancha pero también es evidente que en el fútbol se gana con goles y este equipo no se los hace ni al arco iris. PD: Soy de Peñarol

Peñarol se presentaba en Buenos Aires con la obligación de ganarle a Huracán para seguir con vida en la Libertadores. Para eso, Da Silva mandó al campo al mismo equipo que le ganó a Danubio el sábado. Empezó bien Peñarol, ordenado atrás, con marca en el medio y llevando peligro al área contraria. Así la primera posibilidad se dio a los 6´ con una pelota que juega Palacios al área para Forlán que entra solo por derecha pero se demora en definir y permite que lo ahogue el arquero Marcos Díaz. Respondió Huracán a los 14´ con un remate desde afuera de Bogado que se va arriba del horizontal. Pero a los 22´ se termina de complicar la ya de por si comprometida chance aurinegra cuando el ecuatoriano Ponce expulsa con roja directa a Nández por una falta en el medio campo contra Bogado. El juvenil aurinegro se regaló yendo fuerte y el árbitro localista no tuvo problemas en expulsarlo. Da Silva le da ingreso a Tomás costa y sacrifica a Albarracín que estaba haciendo muy buen partido. De ahí en más fue mejor el equipo argentino que movió bien la pelota y aprovechó el hombre de más. Sobre los 28´ un remate de Forlán desde fuera del área lo contiene bien Díaz. A los 31´ una jugada armada entre Diogo y Palacios por izquierda, termina con el ingreso al área del brasileño y un remate que consigue rechazar el arquero Díaz. De ese contragolpe, Huracán toma mal parada a la defensa aurinegra y se va González por derecha que mete el centro que define Ábila de volea en el área chica y la pelota se va por encima del horizontal. Un minuto después otro remate de Bogado desde afuera se pierde apenas desviado contra la base del palo izquierdo de Guruceaga. Sobre los 38´ se va Montenegro por derecha y saca un remate cruzado que se pierde ancho contra el palo derecho. Un minuto después, un córner desde la derecha, la pelota pega en Novick y se va hacia el arco y la despeja Diogo en la línea parado contra el palo izquierdo. La pelota dio en el brazo de Novick y pudo haberse cobrado la pena máxima (pero no era Cunha el árbitro y no jugaba el tradicional adversario). Esos últimos minutos fueron complicados para Peñarol que terminó sintiendo el hombre de menos y con el equipo metido en su área y el equipo argentino estuvo muy cerca de marcar la apertura. A los 41´ una pelota que despeja la defensa mirasol y la toma Fritzler en la puerta del área y su remate se pierde por encima del horizontal. La última fue a los 44´ con un remate de Romero Gamarra que se va por encima del horizontal. Peñarol terminó muy mal ese primer tiempo, defendiéndose como pudo y sin pasar la mitad de la cancha, ya cansado por el hombre de menos que tenía en el campo. El segundo tiempo fue como cabía esperarlo, un monólogo de Huracán con Peñarol defendiéndose como podía y con un Guruceaga que nos hizo acordar a aquella actuación de Migliore en Cali. Fueron todas de Huracán, la primera a los 8´ con un toque de Bogado para Montenegro que remata desde la media luna y la pelota se va por encima de horizontal. A los 17´ entra Miralles por izquierda y dentro del área saca el remate que rechaza Guruceaga con el pie contra la base de palo derecho. Sobre los 19´ otro remate de Bogado desde afuera y vuela Guruceaga para mandar la pelota al córner contra el palo izquierdo. Dos minutos después a los 21´ una pelota metida al área y por el segundo palo queda solo San Román que toca la pelota y Guruceaga despeja en una atajada impresionante. A los 25´ una triple atajada de nuestro arquero. Una atajada como no había visto en muchos años de ver a Peñarol. Empieza con un tiro libre desde la derecha que remata Bogado y Guruceaga va abajo contra el palo izquierdo para despejar. La meten al medio y de frente remata Nervo y otra vez Guruceaga consigue despejar con el cuerpo. El rebote le queda a Mancinelli y por tercera vez Guruceaga se estira para mandar al córner con una mano. Una atajada simplemente espectacular. Sobre los 29´ otro tiro libre desde la derecha es mandado en forma de centro, falla la defensa y le queda a Miralles que saca el remate de sobre pique y de nuevo contiene Guruceaga. Peñarol tuvo una a los 31´ cuando saca rápido una falta y llega Forlán por derecha pero su remate débil lo contiene el arquero Díaz. Un minuto después un remate de Romero Gamarra dentro del área se pierde afuera contra el palo izquierdo. A los 36´ una chilena de Miralles que se pierde afuera contra el palo derecho. Sobre los 43´ una jugada entre Ábila y Miralles por el centro culmina con remate de éste último y Guruceaga que achicaba jugándose la ropa, consigue despejar con el cuerpo. En ese momento hay una patada de Fritzler que era tan expulsión como la de Nández, pero el ecuatoriano no sacó la tarjeta que debía. Lo que pasó sobre el final es difícil de explicar. Pasada la hora recibe la pelota Montenegro y saca el remate que, rozando en Ábila se mete contra el palo derecho. Pero Ábila estaba adelantado, participa de la jugada rozando la pelota y tapando al arquero y el juez anula el tanto. En la secuencia, se va solo Hernán Novick, encara hacia el arco y saca el remate que Díaz despeja al córner estirándose con una mano y mandando la pelota sobre el palo derecho. En ese córner, sube Guruceaga, cabecea la pelota y la mete en el arco de Huracán pero el juez anula por carga de Affonso sobre el arquero. Nos quedan dudas en esa acción, de lo que no tenemos dudas es que el ecuatoriano no hubiera validado ese gol de ninguna manera luego de haber anulado el de Huracán. Peñarol quedó eliminado de la Libertadores no en este partido, aunque si ante este rival. Quedó eliminado porque al técnico le costó mucho encontrar un equipo competitivo e insistió con jugadores de “buen pie”, dejando al equipo desbalanceado. Peñarol pierde la clasificación ante este mismo Huracán (el mismo no, porque acá vino disminuido) pagando muy caro un error de Costa y siendo incapaz de levantar el partido. Demasiado pronto se acaba la copa para una institución del prestigio de Peñarol y ahora habrá que jugar en el Campeón de Siglo ya eliminados no haciendo para nada homenaje al nombre del flamante estadio. Viendo lo de hoy, nos queda la amargura de qué hubiera pasado si el técnico se daba cuenta antes de que debía colocar otra formación. Nos queda la pena también de que Nandez se haya regalado hoy e hipotecado la ya difícil chance que aún teníamos.
Peñarol volvía al Centenario para jugar ante Rentistas con el equipo que todo el mundo le pedía a Da Silva, con Diogo. Marcel Novick, Valverde, Albarracín, Palacios, todos los que pedía la tribuna, pero Peñarol fue un equipo inexpresivo. Durante todo el primer tiempo jugó entreverado, impreciso, errando pases fáciles y sin generar situaciones de gol. Es verdad que tampoco las sufría, porque Rentistas lo esperaba en su campo, favorecido por la nula presión ejercida por el equipo mirasol. Todo redundó en un primer tiempo aburridísimo y difícil de tolerar para el espectador. Tanto es así que cada equipo tuvo una sola chance de gol cada uno. La diferencia es que Rentistas aprovechó la suya y Peñarol no. La de Peñarol fue a los 21´ con un córner desde la izquierda de Forlán que se cerró y un defensor pudo sacar la pelota contra el palo derecho. La de Rentistas fue a los 37´ cuando Burgueño recibe una pelota fuera del área, la para, se da vuelta, se acomoda (todo sin que lo moleste nadie) y saca el remate cruzado que tampoco pareció tan fuerte y la pelota supera a Guruceaga y se mete contra el palo derecho marcando la apertura. 100% de efectividad del bicho colorado. Y acá termina el resumen del primer tiempo (probablemente el más corto que hayamos escrito nunca) con un Peñarol que no mostró nada. Ni siquiera podemos decir que jugó mal, simplemente no jugó. El segundo tiempo empezó igual con Peñarol adoleciendo de los mismos defectos y con ausencia casi absoluta de virtudes. Incluso la complico todavía más marrando un penal a los 19´. Penal que para nosotros estuvo bien sancionado. La jugada arranca con un pase de Valverde para Aguiregaray por derecha, engancha, se mete en el área y lo bajan para nosotros claramente. Lo remata Palacios con poca confianza (fue un mal partido del delantero mirasol) y lo contiene el ex aurinegro Reyes (adelantándose bastante) arrojándose contra el palo izquierdo. A los 22´un remate desde afuera de Mier que pasa lamiendo el palo derecho de Guruceaga. Las cosas no podían venir peor para el aurinegro hasta que a los 26´ (luego de que Guruceaga contiene bien un remate de afuera de Terans) viene una pelota larga que rechaza la defensa roja y recoge Rossi, matándola en el pecho, se le va a dos defensas y en la puerta del área saca el remate justo para colocar la pelota contra el palo izquierdo. Una definición exquisita de quien ha sido el goleador de las divisiones formativas en los últimos años. Un minuto después lo da vuelta Peñarol cuando Marcel se la deja a Maximiliano Rodríguez que ve adelantado a Reyes y manda la bola desde 40 metros para que supere al arquero y caiga dentro del arco de la vacía Colombes. Peñarol se ponía 2 a 1 sin merecerlo. Sintió el golpe Rentistas que ya no volvió a ser el mismo y las mejores chances de aumentar fueron para el carbonero. A los 33´ un tiro libre desde la derecha de Maxi Rodríguez que se va apenas afuera contra el palo izquierdo. Sobre los 43´ una falla de la defensa de Rentistas le deja la pelota a Palacios dentro del área, pero el delantero define mal, al bulto y permite que rechace el arquero. Pasada la hora llega el tercero. Una pelota que trae Hernán Novick desde la derecha y abre para Maxi Rodriguez que desde fuera del área, saca el remate cruzado, fuerte para que la pelota se meta contra el palo izquierdo para cerrar el marcador. Peñarol ganó un partido que no mereció y hay que decirlo claramente. Jugó sin claridad durante 70 minutos, sin generar chances, sin mostrar alguna idea de cómo hacerle daño al rival. Rentistas fue muy poco y aun así nos estaba ganando bien, lo que marca el pobre nivel expuesto esta noche por el carbonero. Ahora vendrá Liverpool en el Campeón del Siglo. Un equipo que desesperadamente necesita los puntos para la tabla del descenso. Peñarol no podrá darse el lujo de volver a jugar como hoy.