

Uno lo ve hoy a Calloia, muy distendido, contar que justo se puso a cantar aquello de “cancha no tenes, te queres matar” cuando estaba sin saber en el mismo lugar que un hijo del presidente del club y hasta parece simpático. Pero aquello fue una lucha feroz, de la cual no voy a hablar porque llevaría horas y requeriría nombrar a muchos personajes, donde solo la persistencia de Juan Pedro Damiani, y el coraje de unos locos que rascamos los bolsillos fue el envión inicial para concretar aquella utopía.
Hoy tenemos la recompensa del estadio “Campeón del Siglo”, un lujo que ningún otro club de este país se puede dar, pero además y de yapa muchos de nosotros, los que no pudimos por pataduras entrar a la cancha, ahora vemos nuestro nombre cerrando el “Camino de la gloria”; a ver si nos entendemos, estamos en el mismo derrotero de aquellos héroes que hicieron a Peñarol Campeón del siglo XX, demasiado regalo para cualquier hincha. Es el gol que nunca habíamos podido hacer. ¡La quijotada aquella vaya si valió la pena!
Y como para esta institución llegar a la gloria siempre fue un camino plagado de obstáculos, la lluvia del domingo, fue al fin de cuentas uno menor a lo largo de su historia. Entonces con el correr de las horas, los astros se alinearon y al día siguiente se realizó el partido inaugural, y el miércoles la ceremonia; esos dos días nos presentaron emociones de todo tipo y color.
Solo por citar algunas: Un show espectacular de primer mundo, con figuras de la talla de Fattorusso, Cordera, Fito Paéz, Drexler,Jorge Bolani y el flaco Raúl Castro, hasta el toque de simpatía y autenticidad del lolo que como él mismo dijo se las ingenió para estar presente de alguna forma, imposible no quererlo.
El sonido y el colorido de las cuerdas de tambores, las emocionantes canciones de la murga, la alegría y coordinación de todos esos chiquilines que brindaron un espectáculo visual magnifico, llevado de forma notable por Jorge Bolani con un hilo conductor que nos hizo recorrer nuestra fecunda historia paso a paso.
Las Palabras entrecortadas de Juan Pedro en la primera de las dos jornadas al recordar a su padre, la goleada al campeón de América, el simbólico gol del Nando y el primero de Forlán, un nombre y una trayectoria dignas de tal honor. Los homenajes a todos y las grandes ovaciones para el Tito “Capitán de Capitanes”, el “Indio” Olivera, Eduardo Pereira, Morena, el Tony y Bengoechea solo por mencionar unas pocas, de algo que reconforta y emociona hasta las lágrimas, el mensaje a la no violencia, en fin…tantas cosas.
Un golpe tras otro al corazón. Ojalá esto sea algo duradero y marque una época nueva en este siglo con un Peñarol unido. Arrancó la locomotora que últimamente ha estado bastante quieta, la que en 1891 unos ingleses “locos” y un conjunto de criollos pusieron en marcha, la que con el impulso del estadio si todos empujamos parejo, nada ni nadie va a poder detener.