schure
Usuario
Registrate y eliminá la publicidad! FUENTE:http://www.enredate.org/enredate/actualidad/historico/dalits_de_la_india_impuros_por_naturaleza/ DALITS DE LA INDIA: IMPUROS POR NATURALEZA Más de 160 millones de personas en la India ven negados sus derechos fundamentales diariamente y de por vida. Prefieren llamarse dalits (oprimidos) frente al nombre que les da la sociedad hindú, intocables, que responde a la prohibición de tocarles ya que este simple acto humano trae la impureza a las personas de casta superior. sistema de castas es un sistema de clasificación social que impera en la India desde tiempos inmemoriales y que divide a las personas en comunidades cerradas y separadas, las varnas (castas en sánscrito). La pertenencia a una casta u otra viene marcada desde el nacimiento y se transmite de generación en generación, siendo imposible para una persona cambiar de casta a lo largo de su vida. ¿Quién es quién en el sistema de castas? El origen del sistema de castas no está del todo claro y hay diferentes teorías sobre este asunto. Algunas hablan de su origen religioso, otras se remiten a la historia social de la India y las numerosas migraciones que ha conocido el país, otras prefieren utilizar argumentos biologicistas como la superioridad natural de unos grupos humanos sobre otros... Al margen de las teorías sobre su origen más o menos acertadas, todas coinciden en que este sistema se basa en la clasificación de las personas según su pureza, que viene marcada por la familia en la que se nace. El sistema reconoce cuatro castas fundamentales jerarquizadas de mayor a menor pureza: Brahamanes, sacerdotes, encargados de interpretar y enseñar los textos sagrados. Kshatriyas, guerreros y gobernantes, encargados de defender a la sociedad. Vaishyas, artesanos y comerciantes, encargados de alimentar a la sociedad. Sudras, campesinos y gente trabajadora, cuya labor es servir a las demás castas. La casta es, junto con la familia, la principal referencia de las personas y toda su vida se ve condicionada por ella: sus relaciones sociales, su profesión, su matrimonio. El Código de Manu (recopilación de normas jurídicas que rigen el sistema de castas) señala a los miembros de cada casta en qué trabajar, cómo alimentarse, con quién casarse, cuándo combatir, cómo mantenerse limpios y a qué personas evitar. Aquí termina la jerarquía de las castas, la jerarquía de las personas puras. Por debajo de estas cuatro castas están los "excluidos", llamados intocables, que constituyen el estrato más bajo de la sociedad. Impuros por naturaleza Los intocables son personas consideradas impuras por nacimiento y por lo tanto, no dignas de ocupar un puesto en el legendario sistema de castas. Representan del 15 al 25% de la población (más de 160 millones de personas) y son discriminadas continuamente a todos los niveles- económico, social, cultural, político... Llevan a cabo trabajos tradicionalmente considerados como "sucios" o degradantes, y muy mal pagados (incineración de cadáveres, limpieza de letrinas, limpieza de pozos sépticos, trabajos con cuero...); trabajos que implican un contacto físico con sangre, excrementos y otras "corrupciones" del cuerpo, según el Código de Manu. Además, por su impureza las personas intocables son repudiadas, insultadas, expulsadas de lugares públicos; se les prohíbe recoger agua de los mismos pozos que las castas superiores y comer y beber con los mismos utensilios en los restaurantes. A todo ello se añade el ejercicio de la violencia. Las personas intocables suelen ser víctimas de violaciones, linchamientos o asesinato por parte de miembros de castas superiores Al margen de la ley Aunque la constitución india de 1950 prohíbe la discriminación de castas, así como la práctica de la intocabilidad, las atrocidades contra los intocables son muy comunes. Por ello, el Gobierno Indio se vio obligado a aprobar una ley en 1989 conocida como "Ley de castas catalogadas y tribus catalogadas (Prevención de Atrocidades)" con el fin de prevenirlas. A pesar de esta ley, las atrocidades y la discriminación no han cesado: Cerca del 90% de las personas pobres y el 95% de las analfabetas en la India son intocables. Unos 40 millones de personas, en su mayoría intocables, trabajan forzosamente para pagar deudas contraídas tiempo atrás. De los 40 millones, 15 millones son niños y niñas que trabajan en condiciones de semiesclavitud por míseros salarios. La mitad de los niños intocables (y el 64% de las niñas) no puede terminar la educación primaria debido en parte a que son humillados por sus maestros y maestras. La mayoría del trabajo infantil en la India se da entre niños y niñas intocables. Los crímenes contra las mujeres intocables son especialmente duros. A menudo son violadas o golpeadas por hombres de castas superiores, terratenientes y policías. Además, miles de adolescentes intocables se ven forzadas a la prostitución en nombre de una práctica religiosa que se da en el sur de la India conocida como devadasi, que significa "Sierva de Dios". Estas jóvenes no se pueden casar y son forzadas a mantener relaciones sexuales con hombres de castas superiores. Los derechos de las personas dalits son derechos humanos Aunque el sistema de castas los conoce como intocables, ellos y ellas prefieren denominarse dalits (oprimidos en hindi) para reflejar la discriminación y sometimiento del que son víctimas. Los grupos de dalits han estado combatiendo la intocabilidad, el sistema de castas y la explotación económica desde los años 20, al mismo tiempo que reivindican sus derechos. Han habido progresos importantes sobre todo a la hora de hacer conocer al mundo entero este fenómeno de "Aparheid oculto" tan desconocido hasta hace poco tiempo. El resultado de tantos esfuerzos fue que en agosto de 2002, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas aprobara una resolución condenando abiertamente la discriminación por casta o linaje identificándola como una violación flagrante de los derechos humanos. A nivel nacional también se han conocido avances. En julio de 1997, Kocheril Raman Narayanan se convirtió en el primer intocable (dalit) elegido presidente de la India. Pero todavía queda mucho camino por recorrer y así lo reconoce Martín Macwan, promotor de la Campaña Nacional sobre Derechos Humanos de los Dalits , quien señala que "en cientos de distritos y estados, los Dalits viven hoy en día en un constante estado de alerta y miedo debido a la amenaza a sus vidas y su seguridad por parte de las milicias de las clases altas, muchas veces además legitimadas o tácitamente aceptadas por la policía <a href='http://207.182.129.178/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://207.182.129.178/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Registrate y eliminá la publicidad! FUENTE:http://www.acosomoral.org/psi05.htm PSICOPATAS Extracto de "Personalidades Psicopáticas" de Dr. Hugo R. Marietán citando a Cleckley en www.psicologialatina.com/psicopata/psicopatia.htm El psicópata en su accionar no es visiblemente 100% psicópata. No tiene una característica física que lo distinga, como buscaba Lombroso. Es uno como nosotros. Puede estar tomando apunte o dar una clase, ser un compañero de trabajo, un líder social. Sólo cuando actúa 'psicopáticamente' se lo puede reconocer. Tampoco son todos brillantes y exitosos, los hay errabundos y marginales; otros se manifiestan en un ámbito tan privado (perversiones) que, excepto para el complementario, es una persona común. Estamos de acuerdo con la creencia de que son pocos, algunas estadísticas señalan un 3% de los varones (1.050.000 accionando o en crecimiento, para nuestro país) y 1% de las mujeres (350.000). Marietán añade: El psicópata aprende y mucho de la experiencia. Eso le sirve para manipular a los otros y conseguir sus metas. Alguien que no aprende de la experiencia queda siempre en el mismo lugar, anulado. No aprende lo que no quiere aprender, lo que va en contramano de sus principios y de sus necesidades. La repetición de un accionar calificado como erróneo desde el común responde a satisfacer necesidades profundas, incomprensibles para el que no esté en la piel del psicópata. Si ustedes quieren evaluar al psicópata, lo importante es lo que hace. Evaluamos al psicópata a través de la conducta, de la acción. El psicópata puede mentir con la palabra o con el cuerpo cuando actúa o simula, y adapta la actuación a la persona que quiere captar. Tienen un objetivo y lo tratan de conseguir. El costo no es importante, lo importante es lograrlo pagando la menor factura Algunosrasgos principalesde las Personalidades Psicopáticas referentes al acoso laboral Necesidades distintas, códigos propios Las acciones que realiza son, desde el punto de vista del psicópata, totalmente ajustadas a su escala de valores, a su criterio, por eso es que no tienen culpa. Si han tenido la oportunidad de estar con psicópatas, saben que si se les dice que hicieron algo mal, que hay cosas que no deben hacerse, les van a contestar "¿Y quién dice lo que está bien hecho y lo que está mal hecho? ¿qué es lo normal?". Tienen una forma particular de valoración. El psicópata tiene una escala de valoración que no coincide, a veces, con la escala de valoración general. No porque el psicópata desconozca la valoración general, es decir las leyes, no es un negado cognitivo, sino que antepone su escala de valores con respecto a la de los demás. Tal vez porque tiene necesidades distintas es que valora de diferente manera. ¿Cómo entender sino la apetencia desmesurada de poder, las rarezas en la sexualidad, la crueldad en el delito, la masacre innecesaria en el homicidio? ¿Y qué, si no es una necesidad, hace repetir el mismo accionar La cosificación del otroes quitarles los atributos que hacen a las personas semejantes a uno.Es decir, si yo cosifico al otro, el otro no es igual a mí. Es algo inferior, neutro, a usar. Fíjense que este concepto de cosificar, en el sentido exacto del término, se puede implementar como ideología. ¿Por qué? Porque ya dejó de ser un igual, pasó a ser una cosa peligrosa. Se puede matar a una cosa, pero a una persona no. La cosificación del otro está en forma innata en los psicópatas y como ideología en muchos los sistemas políticos. La relación materno-filial es importante para mitigar al psicópata. El 1 por ciento de la población es psicópata, según han asegurado expertos reunidos en Granada, con motivo de la celebración del II Simposio Nacional sobre Psicópatas, Asesinos en Serie y Conducta Antisocial. Todos ellos han coincidido en resaltar la importancia de las relaciones materno-filiales para mitigar esta conducta. Según ha explicado Angel Cuquerella, médico forense de los Juzgados de Cornellá del Llobregat, en Barcelona, "el psicópata es egoísta, insensible y utiliza a los demás sin remordimientos, por lo que los padres deben promover en él lazos emocionales y de empatía, para tratar de que no se exteriorice las conductas psicopáticas". Asimismo, Cuquerella ha asegurado que la psicopatía es una unión de lo biológico y del ambiente, ya que "los genes determinan la conducta, pero el ambiente determina los genes", y ha indicado que hay genes que predisponen a conductas violentas pero que "no los hay ligados a la psicopatía". Durante la conferencia, el experto ha apuntado que la figura más peligrosa en este campo es la del psicópata con éxito, que es capaz de relacionarse con naturalidad con su entorno y que cuanta más inteligencia posea, más posibilidades tiene de permanecer en la calle. "Ahora no existen más psicópatas que antes, aunque quizá se diagnostiquen en mayor número, pero sí puede que existan más conductas antisociales". Un 70 por ciento de las personas internadas en instalaciones penitenciarias padecen estos trastornos, pero sólo un 25 por ciento de éstos tienen conductas psicopáticas. Resumen: La psicopatía está presente en una de cada cien personas. La incapacidad de estos personajes para ponerse en el lugar de otras personas, unido a su impulsividad e inclinación hacia el comportamiento violento nos obligan a estar alerta. Puede que algunos de vosotros hayáis visto la película “American Psycho” que fue traducida en algunos países como “Un psicópata americano”. Esta película basada en el libro de Bret Easton Ellis, cuenta la historia de Patrik Bateman un adinerado ejecutivo impecablemente vestido de Armani que en su tiempo libre disfruta matando personas. Más allá de la ficción, estadísticamente hablando, un uno por ciento de la población total padece psicopatía. Eso quiere decir que durante tu vida te has relacionado y te vas tener que relacionar con un par de ellos. Robert Hare, autor del libro “Sin conciencia” de la editorial Paidos (titulo original en inglés: Without conscience. Guilford Press 1999), ha estudiado a los psicópatas durante años y es el creador del PCL-R, prueba que actualmente se ha estandarizado como método para diagnosticar la psicopatía. En la entrevista que Eduardo Punset recoge en su libro (Cara a cara con la vida, la mente y el Universo. Ediciones Destino), Robert Hare nos explica que realmente los psicópatas no sienten ninguna angustia personal ni tienen ningún problema; el problema lo tenemos los que tenemos que tratar con ellos. ¿Qué es un psicópata? El psicópata se caracteriza por su falta de empatía, la incapacidad para ponerse en el lugar de otros, la falta de conciencia y remordimiento, la impulsividad, la irresponsabilidad y la irritabilidad. Todos ellos, factores que nos alentarían a mantenernos fuera de su alcance. Si bien otras de sus características son como señala Vicente Garrido en su libro “El psicópata. Un camaleón en la sociedad” (editado por Algar) su habilidad para encandilar, para seducir, su encanto y su fuerza de convencimiento, al principio antes de que sepamos quienes son realmente su presencia nos puede estimular, pudiendo llegar a pensar que nos encontramos ante una persona interesante... es el denominado glamour del psicópata. El psicópata es el manipulador por excelencia, gracias a su inteligencia y astucia, consigue enredar a los demás. Para el psicópata lo lógico es la consecución de sus fines. Saben la diferencia entre el bien y el mal, conocen las normas y las leyes, pero simplemente no les importa lo más mínimo. Como no les importan el dolor o el sufrimiento que sus acciones pueden causar en los demás, lo único que es relevante es qué van a sacar ellos de sus acciones. Sin arrepentimientos, ni sentimientos de culpa posteriores, sin miedo ni ansiedad... un perfecto depredador. Pero entonces, ¿están locos? Tal vez estos fragmentos, ambos recogidos del libro de Vicente Garrido, nos aclaren que el psicópata no presenta un deterioro de la realidad, es decir, saben cual es la realidad: “Esta es la esencia de la psicopatía: el sujeto no es un psicótico, no tiene alucinaciones o delirios, no se cree Napoleón ni siente que les persigue la KGB; tampoco tiene crisis de ansiedad o conflictos psicológicos que lo hagan un sujeto neurótico; sin embargo, su mundo emocional es limitado. Él como ser una humano, es un completo autista” “El psicópata esta libre de alucinaciones y delirios que constituyen los síntomas más espectaculares de la esquizofrenia. Su normalidad aparente, su máscara de cordura, lo hacen por ello más difícil de reconocer, y lógicamente más peligrosos” “Máscara de Codura” (titulo original en inglés: Mask of Sanity 1988) es el título del famoso libro de Hervey Cleckley que estudia la personalidad psicopática y al que en cierta manera hace referencia el protagonista de American Psycho cuando dice “Creo que mi mascara de salud mental está a punto de desmoronarse”. Si bien, dado que Patrik Bateman tenía alucinaciones no podría ser considerado un psicópata puro, aun cuando su comportamiento es claramente psicopático. Como claramente psicopático es a juicio de Vicente Garrido el comportamiento o los actos de personajes como El Marqués de Sade, Picasso, Saddam Hussein, Luis Roldán… no queriendo decir con ellos que fueran psicópatas puesto que para diagnosticarlos sería necesario conocerlos personalmente y hacer un estudio de su personalidad. ¿Qué hacer con los psicópatas? Según Robert Hare, la psicopatía aparece entre los tres y los cinco años, tanto en familias estables como inestables. Es decir el psicópata puede proceder de cualquier familia. Pero existen distintos grados y no todo psicópata termina convirtiéndose en criminal, aun así, sería preferible no tenerlo ni como jefe, ni como padre,ni como pareja. La psicopatía no se cura. Al menos hasta el momento no se ha descubierto ninguna terapia eficaz. De hecho, tal y como Robert Hare señala “Se ha intentado todo pero no hay nada que funcione”. Es decir, que desde este punto de vista el panorama es bastante desalentador. Los programas de rehabilitación funcionan al revés para ellos. Como protegernos de los psicópatas Nuestro mayor handicap a la hora de protegernos de un psicópata es nuestra tendencia a pensar que la gente que nos rodea es igual que nosotros. Como dice Robert Hare “tendemos a pensar que la gente es buena, inherentemente buena. Creemos que si les das la oportunidad todo irá bien (…) Y no es así, no es tan fácil”. Vicente Garrido lo explica de este modo "En cierto sentido los psicópatas juegan con ventaja. Presumen (muchas veces correctamente) que no vamos a creer que en realidad “ellos son así”. Que buscaremos alguna lógica, algo que pueda ayudarnos a caminar por ese sendero de la sinrazón. Pero mientras tanto ellos actúan". Más adelante continua diciendo "el problema no estriba en que el razonamiento lógico este dañado. La lógica existe, aunque sea perversa". Más allá de las continuas mentiras, manipulaciones y argucias del psicópata, el problema a la hora de enfrentarnos a ellos es nuestra incapacidad para creer que realmente son así. Que no les importamos en absoluto y que no nos ven más que como meros objetos, instrumentos para conseguir sus fines o saciar sus ansias egocéntricas. El psicópata es demasiado impulsivo, como explica Vicente Garrido “tu mayor ventaja frente a este personaje es tu constancia y tu firmeza. Él es de naturaleza voluble, y no va a matarse por conseguir algo”. Aunque en definitiva, el mejor consejo es el de mantenernos lo más lejos posible de ellos. Si somos de los que cuando no vemos algo bueno en alguien, seguimos escrutando en búsqueda de esa bondad escondida o seguimos a su lado intentando encontrar la explicación a su comportamiento o el porqué “la vida” les ha hecho así… nos estamos convirtiendo en presa fácil para muchos desalmados, que saben como somos y se aprovechan de esas circunstancias. Y no sólo eso, estamos malgastando un precioso tiempo que podríamos emplear en conocer a otras personas o en ir al cine. Descriptor de psicopatía A los rasgos psicopáticos los reunimos en tres grupos, A) Los derivados de satisfacer necesidades distintas al común, B) Los derivados de la cosificación de las personas y C) los actos psicopáticos graves. Los rasgos del grupo A y B deben ser investigados a través de la biografía y evaluados. Hay presunción de psicopatía si presentan rasgos correspondientes a los subgrupo A1, A2, A3, A4 y al grupo B. Lógicamente, la presencia de un hecho del punto C señala al psicópata por sí solo. Concepto: La personalidad psicopática se da en individuos que deben satisfacer necesidades especiales y para ello hacen un uso particular de su libertad, valiéndose de códigos propios y utilizando a las otras personas como cosas. A. Satisfacción de necesidades distintas A través de 1. Uso particular de la libertad Ejemplo: Intolerancia a los impedimentos 2. Creación de códigos propios a) Sorteo de las normas b) Falta de remordimientos y culpa c) Intolerancia a las frustraciones - reacciones de descompensación d) Defensa aloplástica 3. Repetición de patrones conductuales a) Ritos b) Automatismos c) Impulsos d) Sello psicopático 4. Necesidad de estímulos intensos a) Asunción de conductas riesgosas b) Tendencia al aburrimiento c) Escasos proyectos a largo plazo d) Uso de drogas e) Búsqueda de emociones intensas f) Satisfacción sexual perversa B. Cosificación de otras personas A través de 1. Egocentrismo Ejemplos: Sobrevaloración 2. Falta de empatía 3. Manipulación a) Seducción (captación de las necesidades del otro b) Mentiras c) Actuación 4. Coerción 5. Parasitismo 6. Relaciones utilitarias 7. Insensibilidad a) Crueldad b) Tolerancia a situaciones de tensión C. Acto psicopático grave 1. Tormenta psicopática Ej.: a) Homicidio brutal b) Masacre c) Violaciones en serie d) Otros actos asociales graves 2. Perversiones sexuales Necesidades distintas Cosificación Hay otro rasgo que llama la atención y es muy clarificador para entender la conducta del psicópata, que es la cosificación de las personas. ¿Qué es cosificar a una persona? Es quitarle el rango de igual, es quitarle a la persona la valoración de persona en sí. Si se tiene frente a sí a otra persona, se practica lo que se llama la empatía, es decir, colocarse en el lugar del otro y ejercer lo que se llama comprensión, es decir, si se está en lugar de esa persona se puede obrar y sentir cosas semejantes. Ahora, si se le quita esa cualidad de persona a la otra, se la convierte en una cosa, una cosa es manejable, es manipulable, se puede hacer con ella lo que se quiera. No se puede matar a una persona, para matar uno debe cosificar al otro, es decir, hacer el paso psicológico de descalificarlo como persona y ubicarlo como cosa y ahí sí, se lo puede destruir. Y de esa forma también, como cosa, se lo puede manipular a satisfacción, es una herramienta que se puede utilizar para el propio beneficio. Seducción La seducción, que es inducir a través de la captación de las necesidades del otro, es muy particular y llamativo en el concepto de estas personalidades. Tienen facilidad o habilidad para captar las necesidades del otro, y ahí accionar. Este tipo de captación pertenece a patrones irracionales. Muchas veces, en el consultorio, los complementarios, es decir, aquellas personas que conviven con psicópatas, dicen "al final, no sé por qué, terminé haciendo una cosa que yo no quería hacer". La mentira La mentira es otro elemento. El psicópata es mentiroso, utiliza la mentira como una herramienta más. Y la podemos tipificar como mentira psicopática, porque es una forma de mentir especial, relajada, convincente, totalmente adaptada a la circunstancia y con la única finalidad de conseguir un objetivo. Él puede mentir a través de lo verbal y a través de lo corporal, es decir, puede actuar. Puede hacer toda una escenificación y mantenerla el tiempo que sea necesario hasta conseguir su objetivo. La manipulación se ejerce desde el punto de vista del psicópata sobre un objeto y desde el punto de vista del complementario desde otra persona. En la manipulación hay siempre un cierto acuerdo entre el manipulado y el manipulador. Hay en el manipulado algún tipo de ganancia en la acción que se va a realizar, aporta un pequeño sí a la acción, como es en los casos de estafa. Es completamente distinto de la coerción. En la coerción existe la presión y la falta de opción de la otra persona. <a href='http://207.182.129.178/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://207.182.129.178/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Registrate y eliminá la publicidad! FUENTE:http://es.wikipedia.org/wiki/Ralph_Waldo_Emerson frases copadas de Ralph Waldo Emerson "En lo que el hombre piensa se convierte." "En pocos centímetros cuadrados de un rostro, un hombre encuentra sitio para los rasgos de todos sus antepasados, para las expresiones de toda su vida y para sus deseos." "La belleza de una flor proviene de sus raíces." "La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito." "La creación de mil bosques está contenida en una bellota." "Al tratar del Estado debemos recordar que sus instituciones no son aborígenes, aunque existieran antes de que nosotros naciéramos; que no son superiores al ciudadano; que cada una de ellas ha sido el acto de un solo hombre, pues cada ley y cada costumbre ha sido particular; que todas ellas son imitables y alterables, y que nosotros las podemos hacer igualmente buenas o mejores." "La sociedad es en todos los sitios una conspiración contra la personalidad de cada uno de sus miembros." "A la manera que el río hace sus propias riberas, así toda idea legítima hace sus propios caminos y conductos." "Únicamente la obediencia tiene derecho al mando." "Los años enseñan muchas cosas que los días jamás llegan a conocer." "Las coherencias tontas son la obsesión de las mentes ruines." "Grabad esto en vuestro corazón: cada día es el mejor del año." "A los hombres les encanta maravillarse. Esto es la semilla de la ciencia." "¿Cuál es la tarea más difícil del mundo? Pensar." "La alegría, cuanto más se gasta más queda." "El hombre es un pedazo del universo hecho vida." "Llega un momento en la educación de todo individuo en que se llega a la convicción de que la envidia es ignorancia, de que la imitación es un suicidio, de que toda persona debe tomarse a sí misma para bien o para mal como a su semejante, de que aunque el vasto universo estè lleno de riquezas ningún grano nutritivo puede llegar hasta uno si no es a través del trabajo en la parcela a la que se la ha sido asignada." "Y el caballo de hierro, ese que hace que la tierra tiemble, que desciende lentamente por las colinas resollando fuego adelantándose a los vientos holgazanes, brincando sobre los rios, machacando las rocas y derribando las puertas de la montaña el también forjara un imperio y una epopeya." "Las personas inteligentes tienen un derecho sobre las ignorantes, el derecho a instruirlas." "Todos los hombres que conozco son superiores a mí en algún sentido. En ese sentido aprendo de ellos." "El mérito que acepta el silencio como la cosa más natural del mundo es el más alto aplauso." "La música es el parnaso del hombre pobre." "Haciendo las cosas que temes hacer, automáticamente das muerte al temor de hacer las cosas" "Al poeta y al sabio todas las cosas se le acercan amistosamente y quedan consagradas, todas las vivencias son útiles, todos los días sagrados, todos los hombres, divinos". (Lema de apertura de La Gaya ciencia de Nietzsche). "El mundo abre el paso a todo aquél que sabe adónde va." "El secreto es la respuesta a todo lo que ha sido, todo lo que es y todo lo que será por siempre." "La verdad es más hermosa que el fingimiento del amor." <a href='http://207.182.129.178/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://207.182.129.178/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Registrate y eliminá la publicidad! FUENTE:http://www.asueldodemoscu.net/?p=1624 Hace tiempo, cuando leíamos los periódicos en papel, e Internet era cosa de ciencia ficción, leí una entrevista con el subcomandante Marcos, en la que le preguntaban por su pensamiento político. Me llamó mucho la atención la respuesta, que casi memoricé: «no sé lo que soy, pero sé lo que no soy». Eso es exactamente lo que me ocurre a mí. No tengo la menor idea de qué soy, pero sí sé que no soy comunista. Tampoco soy socialista, liberal, conservador, democristiano o anarquista, Parecería que a la hora de decidir si uno es comunista o no, lo primero que debe hacer es definir lo que es el comunismo, para comprobar si coincide con sus postulados. No voy a hacer eso, porque no me da la gana, y porque prefiero definirme como el subcomandante Marcos, por negación, y tratar de de acercarme al comunismo desde el punto opuesto. Lo esencial del comunismo es el anticapitalismo y la promesa de construir un mundo mejor, un mundo sin clases, y por lo tanto sin explotación. Así que debo responder dos preguntas: la primera, si soy anticapitalista o no, y la segunda, cuál es mi relación con esa promesa de un mundo mejor, que es donde creo que está el problema. Trataré de hacerlo a continuación. Creo que sí soy anticapitalista. El capitalismo es un sistema de producción esencialmente injusto que profundiza en dos tipos de explotación, a saber: la del hombre a manos del hombre y la de la naturaleza a manos, de nuevo, del hombre. Pero sobre todo, es un sistema de producción que ha generado una forma de explotación que va más allá de la explotación económica, y que consiste en negarle al ser humano su carácter humano convirtiéndole a él y a su vida en objetos de producción, es decir, en mercancías. No es objeto de esta entrada definir el carácter de la explotación capitalista Se han calificado de inviables aquellos sistemas que se pusieron en marcha durante el siglo XX en algunos países como alternativa al capitalismo, sin caer en la cuenta de que el capitalismo es igualmente inviable, puesto que genera tal nivel de injusticia social y de explotación intensiva de los recursos naturales que hacen insostenible la existencia de un mundo equilibrado y justo para la humanidad en su conjunto. El capitalismo es a mi juicio tan inviable social y económicamente -recordemos que la economía es la ciencia que busca la mejor administración de recursos escasos- como lo fueron los sistemas del socialismo real. El pensamiento socialista, en todas sus ramas, pero especialmente la marxista, ha elaborado la crítica al capitalismo, pero no ha propuesto modelos alternativos. Las dos grandes corrientes del socialismo, la socialdemocracia y el comunismo, han fracasado, cada una de ellas por diferentes motivos. La socialdemocracia después de décadas de evolución, se ha quedado en una teoría para una gestión «más social» del capitalismo, pero no cuestiona sus bases ni plantea una alternativa. El comunismo, en cambio, cuando ha alcanzado el poder, ha organizado terribles dictaduras, como las que asolaron media Europa durante la segunda mitad del siglo XX, o las que aún perduran en algunos países del mundo, como China, Corea o, salvando las distancias, que son muchas y largas, Cuba. Hoy, cuando aquellos regímenes comunistas se han colapsado, muchos partidos políticos, en España el PCE y otros, mantienen su calificativo de comunista, pero no nos dicen qué es el comunismo, no nos concretan a qué tipo de sociedad aspiran y cómo se va a construir. ¿Qué quieren los comunistas de hoy, qué modelo de estado plantean, qué es el socialismo en la práctica, cómo va a ser la sociedad comunista, qué medidas tomarían a corto y a medio plazo para avanzar hacia la sociedad sin clases? Y sobre todo, una pregunta que me parece esencial, y que es plenamente legítimo hacer, dado lo que ha ocurrido en el pasado. ¿Qué lugar van a tener en las sociedades socialistas quienes no sean socialistas, quienes no crean en el comunismo, quienes tengan un programa político para regresar al modelo capitalista o para frenar las reformas socialistas? Yo creo en la democracia que los comunistas denominan aún hoy despectivamente como «burguesa». Creo en la base del liberalismo político -no así en la del liberalismo económico- que es el contrato social. Las sociedades actuales son complejas y en ellas conviven numerosos intereses sociales, económicos y políticos, en muchos casos tan contrapuestos y enfrentados que se encuentran ante la disyuntiva de que o hallan una forma para dirimir sus diferencias mediante el diálogo y la razón, o acaban haciéndolo mediante la violencia. Por eso, los diferentes intereses sociales deben necesariamente pactar unas reglas del juego, unas normas básicas de organización social que sean aceptadas por todos ellos. Y estas normas básicas -que deben garantizar las libertades políticas y civiles-, estas reglas del juego mínimas que todas las partes se comprometen a no romper, son las que conforman la democracia. Los comunistas tienen razón cuando sostienen que la democracia política no es suficiente y que es necesario garantizar además los derechos sociales. Es evidente que la democracia del siglo XXI no puede ser la misma que la del XIX. La historia sigue su marcha, las ideas evolucionan, y aunque surjan en determinados momentos históricos con el fin de justificar ciertas situaciones sociales, no es menos cierto que, una vez puestas en circulación, adquieren independencia y son capaces de influir en la marcha de los acontecimientos. Es muy posible que los yankis no fueran abolicionistas por el amor que sentían hacia el hombre libre, sino porque necesitaban mano de obra barata para sus fábricas textiles en Nueva Inglaterra, pero no es menos cierto que una vez puestas en circulación como herramientas políticas las ideas de igualdad y libertad, esas ideas sirvieron para alimentar las huelgas obreras contra la explotación capitalista en los Estados Unidos de las primeras décadas del siglo XIX. Yo, que creo que se debe superar el capitalismo y se debe intentar la construcción de un mundo mejor en el que la explotación no tenga lugar, vivo en el siglo XXI y conozco los errores -y los crímenes- que en nombre de ese mismo sueño cometieron quienes me precedieron. Por eso, creo que la democracia ya no es sólo un fin para conseguir el poder e iniciar las reformas que conduzcan al socialismo, sino que creo que es el único fin legítimo para ello, y además, creo que la democracia es parte del socialismo. No sé qué cosa es el socialismo, pero sí se que sin democracia no hay socialismo. Y esta es la última y la más grande de las razones por las que no soy comunista, entendiendo por comunista lo que es ser comunista hoy: creo -y puedo equivocarme- que los comunistas de hoy aún no han asumido la democracia como un fin en sí mismo, como queda patente en el hecho de que la califican constantemente, y con desprecio, de «burguesa». Y ustedes perdonen por la extensión y por el desorden, pero ya lo avisé en el título. Es evidente que tengo las ideas poco claras sobre todo este asunto -teman ustedes a quienes las tengan claras- COMENTEN <a href='http://207.182.129.178/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://207.182.129.178/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
FUENTE: DALITS DE LA INDIA: IMPUROS POR NATURALEZA Más de 160 millones de personas en la India ven negados sus derechos fundamentales diariamente y de por vida. Prefieren llamarse dalits (oprimidos) frente al nombre que les da la sociedad hindú, intocables, que responde a la prohibición de tocarles ya que este simple acto humano trae la impureza a las personas de casta superior. sistema de castas es un sistema de clasificación social que impera en la India desde tiempos inmemoriales y que divide a las personas en comunidades cerradas y separadas, las varnas (castas en sánscrito). La pertenencia a una casta u otra viene marcada desde el nacimiento y se transmite de generación en generación, siendo imposible para una persona cambiar de casta a lo largo de su vida. ¿Quién es quién en el sistema de castas? El origen del sistema de castas no está del todo claro y hay diferentes teorías sobre este asunto. Algunas hablan de su origen religioso, otras se remiten a la historia social de la India y las numerosas migraciones que ha conocido el país, otras prefieren utilizar argumentos biologicistas como la superioridad natural de unos grupos humanos sobre otros... Al margen de las teorías sobre su origen más o menos acertadas, todas coinciden en que este sistema se basa en la clasificación de las personas según su pureza, que viene marcada por la familia en la que se nace. El sistema reconoce cuatro castas fundamentales jerarquizadas de mayor a menor pureza: Brahamanes, sacerdotes, encargados de interpretar y enseñar los textos sagrados. Kshatriyas, guerreros y gobernantes, encargados de defender a la sociedad. Vaishyas, artesanos y comerciantes, encargados de alimentar a la sociedad. Sudras, campesinos y gente trabajadora, cuya labor es servir a las demás castas. La casta es, junto con la familia, la principal referencia de las personas y toda su vida se ve condicionada por ella: sus relaciones sociales, su profesión, su matrimonio. El Código de Manu (recopilación de normas jurídicas que rigen el sistema de castas) señala a los miembros de cada casta en qué trabajar, cómo alimentarse, con quién casarse, cuándo combatir, cómo mantenerse limpios y a qué personas evitar. Aquí termina la jerarquía de las castas, la jerarquía de las personas puras. Por debajo de estas cuatro castas están los "excluidos", llamados intocables, que constituyen el estrato más bajo de la sociedad. Impuros por naturaleza Los intocables son personas consideradas impuras por nacimiento y por lo tanto, no dignas de ocupar un puesto en el legendario sistema de castas. Representan del 15 al 25% de la población (más de 160 millones de personas) y son discriminadas continuamente a todos los niveles- económico, social, cultural, político... Llevan a cabo trabajos tradicionalmente considerados como "sucios" o degradantes, y muy mal pagados (incineración de cadáveres, limpieza de letrinas, limpieza de pozos sépticos, trabajos con cuero...); trabajos que implican un contacto físico con sangre, excrementos y otras "corrupciones" del cuerpo, según el Código de Manu. Además, por su impureza las personas intocables son repudiadas, insultadas, expulsadas de lugares públicos; se les prohíbe recoger agua de los mismos pozos que las castas superiores y comer y beber con los mismos utensilios en los restaurantes. A todo ello se añade el ejercicio de la violencia. Las personas intocables suelen ser víctimas de violaciones, linchamientos o asesinato por parte de miembros de castas superiores Al margen de la ley Aunque la constitución india de 1950 prohíbe la discriminación de castas, así como la práctica de la intocabilidad, las atrocidades contra los intocables son muy comunes. Por ello, el Gobierno Indio se vio obligado a aprobar una ley en 1989 conocida como "Ley de castas catalogadas y tribus catalogadas (Prevención de Atrocidades)" con el fin de prevenirlas. A pesar de esta ley, las atrocidades y la discriminación no han cesado: Cerca del 90% de las personas pobres y el 95% de las analfabetas en la India son intocables. Unos 40 millones de personas, en su mayoría intocables, trabajan forzosamente para pagar deudas contraídas tiempo atrás. De los 40 millones, 15 millones son niños y niñas que trabajan en condiciones de semiesclavitud por míseros salarios. La mitad de los niños intocables (y el 64% de las niñas) no puede terminar la educación primaria debido en parte a que son humillados por sus maestros y maestras. La mayoría del trabajo infantil en la India se da entre niños y niñas intocables. Los crímenes contra las mujeres intocables son especialmente duros. A menudo son violadas o golpeadas por hombres de castas superiores, terratenientes y policías. Además, miles de adolescentes intocables se ven forzadas a la prostitución en nombre de una práctica religiosa que se da en el sur de la India conocida como devadasi, que significa "Sierva de Dios". Estas jóvenes no se pueden casar y son forzadas a mantener relaciones sexuales con hombres de castas superiores. Los derechos de las personas dalits son derechos humanos Aunque el sistema de castas los conoce como intocables, ellos y ellas prefieren denominarse dalits (oprimidos en hindi) para reflejar la discriminación y sometimiento del que son víctimas. Los grupos de dalits han estado combatiendo la intocabilidad, el sistema de castas y la explotación económica desde los años 20, al mismo tiempo que reivindican sus derechos. Han habido progresos importantes sobre todo a la hora de hacer conocer al mundo entero este fenómeno de "Aparheid oculto" tan desconocido hasta hace poco tiempo. El resultado de tantos esfuerzos fue que en agosto de 2002, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas aprobara una resolución condenando abiertamente la discriminación por casta o linaje identificándola como una violación flagrante de los derechos humanos. A nivel nacional también se han conocido avances. En julio de 1997, Kocheril Raman Narayanan se convirtió en el primer intocable (dalit) elegido presidente de la India. Pero todavía queda mucho camino por recorrer y así lo reconoce Martín Macwan, promotor de la Campaña Nacional sobre Derechos Humanos de los Dalits , quien señala que "en cientos de distritos y estados, los Dalits viven hoy en día en un constante estado de alerta y miedo debido a la amenaza a sus vidas y su seguridad por parte de las milicias de las clases altas, muchas veces además legitimadas o tácitamente aceptadas por la policía <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Registrate y eliminá la publicidad! fuente:http://www.elcato.org/node/2470 Luis Pazos es Profesor de Economía Política y autor de varios libros de temas económicos El doctor en psicología, Mauricio Nelligan, estadounidense radicado en México, me comentó una experiencia que, de generalizarse, puede reducir las ganancias de los narcotraficantes y ayudar a controlar el mercado ilegal de drogas. Hace unos años el Dr. Nelligan fue invitado a colaborar en una clínica de ayuda a drogadictos en Los Ángeles, California. En la clínica les daban a los adictos a la heroína un sustituto llamado metadona, con el compromiso de acudir una vez al mes a una entrevista con un psicólogo. Los resultados de esa experiencia -me comentó el doctor Nelligan- fueron que más del 70% siguieron consumiendo la droga, pero más del 90% se integraron a la sociedad y estabilizaron su vida familiar. Al darles la droga en la clínica, la mayoría dejó de robar y delinquir. Muchos de ellos encontraron un empleo y ya no representaron un peligro para la sociedad. En las calles la dosis diaria para un heroinómano o cocainómano anda entre 100 y 300 dólares, lo que obliga a la mayoría de ellos a cometer ilícitos. Si el gobierno les aplica la droga en clínicas y hospitales a quienes están dispuestos a registrarse en un padrón anónimo y comprometerse a entrevistarse una vez al mes con una trabajadora social o psicólogo, se lograría reducir sustancialmente la delincuencia, reintegrar a los adictos a su familia y a la sociedad. Por otro lado, se les quitaría una tajada del mercado a los narcotraficantes. Las leyes que castigan al narcotraficante seguirían igual. Pero al suministrar a los adictos a un precio bajo sus dosis diarias bajo vigilancia médica y psicológica, se reduce sustancialmente el mercado ilegal de droga. Probablemente los adictos ricos, que no necesitan robar para su droga, no tengan interés de ir a un hospital a recibir una dosis, pero los enfermos humildes y de clase media, quienes son los principales clientes de los narcos, serían sacados de ese mercado. Si los legisladores mexicanos y estadounidenses logran aterrizar reformas que les quiten mercado a los narcotraficantes, se daría un gran paso para controlar uno de los grandes problemas sociales, que tantas vidas, recursos e inseguridad han cobrado en Iberoamérica y en EE.UU., principal demandante de estupefacientes. <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>
Registrate y eliminá la publicidad! FUENTE:http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/benjamin-franklin_2.html Jamás hubo una guerra buena o una paz mala. En su propio país un genio es como el oro en la mina. arriba, haragán!¡no desperdicies la vida!ya dormirás bastante en la sepultura Es contrario a las buenas costumbres hacer callar a un necio, pero es una crueldad dejarle seguir hablando El vino hace la vida más fácil y llevadera, con menos tensiones y más tolerancia Al jugar al ajedrez entonces, podemos aprender: Primero, previsión... Segundo, prudencia... Tercero, cautela... Y al final, aprendemos del ajedrez el hábito de no ser desanimados por apariencias malas presentes en el estado de nuestros asuntos, el hábito de la esperanza por una oportunidad favorable y la perseveración de los secretos de los recursos En este mundo no hay nada cierto, excepto la muerte y los impuestos La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días Un paisano entre dos abogados es como un pescado entre dos gatos Una casa no es un hogar a menos que contenga los alimentos y el fuego de la mente, así como el del cuerpo. Un hombre envuelto en sí mismo hace un pequeño paquete La admiración es hija de la ignorancia El camino hacía la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro En los tratos entre los hombres la verdad, la sinceridad e integridad son de mayor importancia para la felicidad en la vida. Un hoy vale por dos mañanas Tómate tiempo en escoger un amigo, pero sé mas lento aún en cambiarlo. El orgullo detesta el orgullo en los demás. El orgullo que se alimenta con la vanidad acaba en el desprecio. Lo que empieza en cólera acaba en vergüenza. Nunca ha habido una buena guerra ni una mala paz. De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero. Después de las derrotas y las cruces, los hombres se vuelven más sabios y más humildes. La necesidad nunca hizo buenos negocios. Si haces lo que no debes, deberás sufrir lo que no mereces. Todas las guerras son incomprensibles, caras y muy malas. La inversión en conocimiento paga el mejor interés. Cualquier sociedad que renuncie a un poco de libertad para ganar un poco de seguridad, no merecen ninguna de las dos cosas. Los aplausos esperan un éxito. La energía y la perseverancia conquistan todas las cosas. Él no es poseido por la riqueza, el la posee. La honestidad es la mejor política. Si la pasión te conduce, que la razón tenga las riendas. Es más fácil prevenir los malos hábitos que terminarlos. Nuestras necesidades nunca se igualan a nuestros deseos. Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas. Bien hecho es mejor que bien dicho.

Registrate y eliminá la publicidad! FUENTE:http://www.bibliotecapleyades.net/retorno_brujos/retorno_brujos07j.htm El retorno de los brujos (original "Le Matin des Magiciens" es el título de un libro publicado en 1960, subtitulado "Una introducción al realismo fantástico". Lo escribió Louis Pauwels en colaboración con Jacques Bergier y trataba temas entonces novedosos: supuestos fenómenos parapsicológicos, civilizaciones desaparecidas, el esoterismo y su conexión con el nazismo, etc DESVARÍO SOBRE LOS MUTANTES El niño astrónomo. — Un acceso de fiebre de la inteligencia. — Teoría de las mutaciones. — El mito de los Grandes Superiores. — Los Mutantes entre nosotros. — Del Horla a Leonard Euler. — ¿ Una sociedad invisible de Mutantes? — Nacimiento del ser colectivo. — El amor a lo que vive. En el transcurso del invierno de 1956, el doctor J. Ford Thompson, psiquiatra del servicio de educación de Wolverhampton, recibió en su gabinete a un muchachito de siete años que preocupaba a sus padres y a su preceptor. «Evidentemente, no tenía a su disposición las obras de los especialistas —escribe el doctor Thompson—. Y, si las hubiese tenido, ¿habría podido siquiera leerlas? Sin embargo, conocía las respuestas justas a problemas de astronomía de extremada complejidad.» Impresionado por el examen de este caso, el doctor resolvió investigar sobre el nivel de inteligencia de los escolares y comenzó el examen de cinco mil niños en toda Inglaterra, con la ayuda del «Consejo Británico de Investigaciones Médicas», de los médicos de Harwell y de numerosos profesores de universidades. Después de dieciocho meses de trabajos, le pareció evidente que se producía «un brusco acceso de fiebre de la inteligencia». «De los últimos noventa niños de siete a nueve años que interrogamos, veintiséis tenían un cociente intelectual de ciento cuarenta, lo que equivale al genio, o poco menos. Creo —prosigue el doctor Thompson— que el estroncio noventa, producto radiactivo que penetra en el cuerpo, puede ser responsable de ello. Este producto no existía antes de la primera explosión atómica.» Dos sabios americanos, C. Brooke Worth y Robert K. Enders, en una importante obra titulada The Nature of Living Things, creen poder demostrar que la agrupación de los genes sufre actualmente una perturbación y que, por el efecto de influencias todavía misteriosas, está apareciendo una nueva raza de hombres, dotada de poderes intelectuales superiores. Se trata, naturalmente, de una tesis que hay que acoger con reservas. Sin embargo, Lewis Terman, después de haber estudiado durante treinta años a los niños prodigio, llega a las siguientes conclusiones: «La mayoría de los niños prodigio perdían su cualidad al pasar a la edad adulta. Ahora parece que se convierten en adultos superiores, con una inteligencia sin parangón posible con los humanos de tipo corriente. Tienen una actividad treinta veces mayor que un hombre normal bien dotado. Su "índice de logros" está multiplicado por veinticinco. Su salud es perfecta, así como su equilibrio sentimental y sexual. En fin, se libran de las enfermedades psicosomáticas y, particularmente, del cáncer.» ¿Es esto cierto? Lo seguro es que asistimos a una aceleración progresiva, en el mundo entero, de las facultades mentales, en correspondencia, por lo demás, con las facultades físicas. El fenómeno es tan claro, que otro sabio americano, el doctor Sydney Pressey, de la Universidad de Ohio, acaba de formular un plan para la instrucción de los niños precoces, capaz, según él, de proporcionar trescientas mil altas inteligencias por año. ¿Se trata de una mutación en la especie humana? ¿Asistimos a la aparición de seres que se nos parecen exteriormente y que son, sin embargo, distintos? Éste es el formidable problema que vamos a estudiar. Lo cierto es que asistimos al nacimiento de un mito: el del mutante. El nacimiento de este mito, en nuestra civilización técnica y científica, no puede carecer de significación y de valor dinámico Antes de abordar este tema, conviene observar que el acceso febril de la inteligencia, comprobado entre los niños, trae consigo la idea sencilla, práctica, razonable, de un mejoramiento progresivo de la especie humana por la técnica. La técnica deportiva moderna ha demostrado que el hombre posee recursos físicos que aún están lejos de agotarse. Los experimentos en curso sobre el comportamiento del cuerpo humano dentro de los cohetes interplanetarios han revelado una resistencia insospechada. Los supervivientes de los campos de concentración pudieron medir la extrema posibilidad de defensa de la vida y descubrir recursos considerables en la acción recíproca de lo psíquico y lo físico. En fin, en lo que atañe a la inteligencia, el próximo descubrimiento de técnicas mentales y productos químicos capaces de activar la memoria, de reducir a poco más que nada el esfuerzo de aquélla, nos abre perspectivas extraordinarias. Los principios de la ciencia no son en modo alguno inaccesibles a un espíritu normal. Si se descarga al cerebro del estudiante del enorme esfuerzo de memoria que debe realizar será totalmente posible enseñar la estructura del núcleo y de la tabla periódica de los elementos a los alumnos de segunda enseñanza y hacer comprender la relatividad y los quanta a un bachiller. Por otra parte, cuando los principios de la ciencia se propaguen de una manera masiva por todos los países, cuando se centuplique el número de los investigadores, la multiplicación de las ideas nuevas, su mutua fecundación, sus relaciones multiplicadas, producirán el mismo efecto que un aumento en el número de genios. Mejor aún, pues el genio es a menudo inestable y antisocial. Es probable, por lo demás, que una ciencia nueva, la teoría general de la información, permita en fecha próxima precisar cuantitativamente la idea que exponemos aquí de un modo cualitativo. Repartiendo equitativamente entre los hombres los conocimientos que ya posee la Humanidad, y fomentados los intercambios de manera que produzcan combinaciones nuevas, se aumentará el potencial intelectual de la sociedad humana con la misma rapidez y seguridad que si multiplicamos el número de genios. Esta visión debe ser mantenida paralelamente a la visión más fantástica del mutante. Nuestro amigo Charles Noël Martin, en una extraordinaria comunicación, reveló los efectos acumulativos de las explosiones atómicas. Las radiaciones producidas en el curso de los experimentos desarrollan sus efectos en proporción geométrica. La especie humana se arriesgaría, pues, a ser víctima de mutaciones desfavorables. Además, desde hace cincuenta años el radio se utiliza en todo el mundo sin un serio control. Los rayos X y ciertos productos químicos radiactivos se explotan en múltiples industrias. ¿En qué proporción y cómo afecta esta radiación al hombre moderno? Nada sabemos del sistema de las mutaciones. ¿No podrían producirse así mutaciones desfavorables? Al hacer uso de la palabra en una conferencia atómica de Ginebra, Sir Ernest Rock Carling, patólogo al servicio del Home Office, declaró: «Así podemos esperar que, en una proporción limitada de casos, estas mutaciones produzcan un efecto favorable y creen un niño genial. Aun a riesgo de provocar la extrañeza de la honorable concurrencia, afirmo que la mutación que nos dará un Aristóteles, un Leonardo da Vinci, un Newton, un Pasteur o un Einstein, compensará sobradamente los efectos menos afortunados en los otros noventa y nueve casos.» Ante todo, una palabra sobre la teoría de las mutaciones. A finales de siglo, A. Weismann y Hugo de Vriés renovaron la idea que se tenía de la evolución. El átomo, cuya realidad empezaba a descubrirse en el campo de la física, se había puesto de moda. Aquéllos descubrieron «el átomo de herencia» y lo localizaron en los cromosomas. La nueva ciencia de genética así creada actualizó los trabajos realizados en la segunda mitad del siglo XIX por el monje checo Gregor Mendel. Hoy parece indiscutible que la herencia es transformada por los genes. Éstos están fuertemente protegidos contra el medio exterior. Sin embargo, parece que las radiaciones atómicas, los rayos cósmicos y ciertos venenos violentos, como la colquicina, pueden alcanzarlo o hacer doblar el número de cromosomas. Se ha observado que la frecuencia de las mutaciones es proporcional a la intensidad de la radiactividad. Ahora bien, la radiactividad es hoy treinta y cinco veces superior a lo que era a principios de siglo. Luria y Debruck, en 1943, y Demerec, en 1945, nos proporcionaron ejemplos precisos de selección entre las bacterias por mutación genética por efecto de los antibióticos. En estos trabajos, vemos cómo se opera la mutación-selección tal como la había imaginado Darwin. Los adversarios de la tesis de Lamarck, Mitchurin y Lissenko, sobre la herencia de los caracteres adquiridos, parecen, pues, tener razón. Pero, ¿se puede generalizar pasando de las bacterias a las plantas, a los animales y al hombre? No nos parece dudoso. ¿Existe un control de mutaciones genéticas en la especie humana? Sí. He aquí un caso cierto: Este caso está sacado de los archivos del hospital especial inglés de enfermedades infantiles, de Londres. El doctor Louis Wolf, director de este hospital, calcula que nacen en Inglaterra treinta mutantes fenilcetónicos por año. Estos mutantes poseen genes que no producen en la sangre determinados fermentos que actúan en la sangre normal. Un mutante fenilcetónico es incapaz de disociar la fenilalanina. Esta incapacidad hace al niño vulnerable a la epilepsia y al eccema, provoca en él una coloración gris cenicienta del cabello y hace al adulto propenso a las enfermedades mentales. Cierta raza fenilcetónica, al margen de la raza humana normal, vive, pues, entre nosotros... Aquí se trata de una mutación desfavorable: pero, ¿por qué negar la posibilidad de mutaciones favorables? Los mutantes podrían tener en su sangre productos susceptibles de mejorar su equilibrio físico y de aumentar su coeficiente de inteligencia muy por encima del nuestro. Podrían llevar en sus venas sedantes naturales que los pusieran al abrigo de los choques psíquicos de la vida social y de los complejos de angustia. Formarían, pues, una raza diferente de la humana y superior a ella. Psiquiatras y médicos observan lo que funciona mal. ¿Cómo observar lo que funciona más que bien? En el orden de mutaciones hay que distinguir varios aspectos. La mutación celular que alcanza a los genes, que no tiene descendencia, nos es conocida en su forma desfavorable: el cáncer, la leucemia, son mutaciones cehilares. ¿Hasta qué punto se podrían producir mutaciones celulares favorables, generalizadas en todo el organismo? Los místicos nos hablan de la aparición de una «carne nueva», de una «transfiguración».
Registrate y eliminá la publicidad! FUENTE:http://www.bibliotecapleyades.net/retorno_brujos/retorno_brujos07j.htm PARTE 1:http://www.taringa.net/posts/info/1618434/Mutantes-entre-nosotros-parte-1.html La mutación genética desfavorable (caso de los fenilcetónicos) empieza también a sernos conocida. ¿En qué medida podría producirse una mutación favorable? También aquí cabe distinguir dos aspectos del fenómeno, o, mejor, dos interpretaciones: 1.º Esta mutación, esta aparición de otra raza podría deberse a la casualidad. La radiactividad, entre otras causas, podría originar la modificación de los genes de ciertos individuos. La proteína del gen, ligeramente afectada, dejaría de producir, por ejemplo, ciertos ácidos que son causa de la angustia. Entonces veríamos aparecer otra raza: la raza del hombre tranquilo, del hombre que no teme a nada, que no experimenta nada negativo; que va a la guerra tranquilamente, que mata sin inquietud, que goza sin complejos, una especie de autómata sin ninguna clase de temor interior. No es imposible que asistamos a la aparición de esta raza. 2.° La mutación genética no se debería a la casualidad. Sería dirigida. Iría en el sentido de una asunción espiritual de la Humanidad. Sería el paso de un nivel superior. Los efectos de la radiactividad responderían a una voluntad dirigida hacia lo alto. Las modificaciones que evocábamos hace un instante no serían nada comparadas con lo que espera a la especie humana, sólo un ligero atisbo de los cambios venideros. La proteína del gen se vería afectada en su estructura total, y veríamos nacer una raza cuyo pensamiento estaría profundamente transformado, una raza capaz de dominar el tiempo y el espacio y de situar toda operación intelectual más allá del infinito. Hay, entre la primera y la segunda idea, la misma diferencia que entre el acero templado y el acero sutilmente transformado en banda magnética. Esta última idea, creadora de un mito moderno del que se ha apoderado la ciencia ficción, se halla curiosamente inscrita en todas las hojas de la espiritualidad contemporánea. Del lado de los luciferinos, hemos visto a Hitler creyendo en la existencia de los Grandes Superiores, y le hemos oído gritar: «Voy a revelaros el secreto: la mutación de la raza humana ha empezado ya: existen seres sobrehumanos.» Del lado del hinduismo renovado, el maestro del Ashram de Pondichery, uno de los más grandes pensadores de la nueva India, Sri Aurobindo Ghose, fundó su filosofía y sus comentarios de los textos sagrados sobre la certeza de una evolución ascendente de la Humanidad, realizándose por mutaciones. Entre otras cosas, escribió: «La venida a esta tierra de una raza humana nueva —por prodigioso o milagroso que pueda parecer el fenómeno— puede convertirse en una cosa de práctica actualidad.» En fin, en el seno de un catolicismo abierto a la reflexión científica, Teilhard de Chardin afirmó que creía... «en una derivación capaz de llevarnos hacia alguna forma Ultrahumana». Peregrino del camino de lo extraño, más sensible que nadie al paso de corrientes de ideas inquietantes, testigo más que creador, pero testigo hiperlúcido de las aventuras extremas de la inteligencia moderna, el escritor André Bretón, padre del Surrealismo, no vaciló en escribir, en 1942: «El hombre no es tal vez el centro, el punto de mira del Universo. Se puede llegar a creer que existen por encima de él, en la escala animal, seres cuyo comportamiento le es tan ajeno como puede ser el suyo al insecto o a la ballena. Nada se opone necesariamente a que otros seres escapen de modo perfecto a su sistema sensorial de referencias, gracias a un disfraz de la Naturaleza que se quiera, pero cuya posibilidad se desprende de la teoría de la forma y del estudio de los animales miméticos. No hay duda de que s.e ofrece a esta idea un gran campo de especulación, aunque aquélla tiende a colocar al hombre en las modestas condiciones de interpretación de su propio Universo propias del niño que se complace en imaginar una hormiga subterránea cuando acaba de aplastar con el pie un hormiguero. Considerando las perturbaciones del tipo ciclón en que el hombre no puede ser más que víctima o testigo, o del tipo guerra, respecto al cual se ofrecen nociones notoriamente insuficientes, no sería imposible, en el curso de una vasta obra que debería presidir siempre la inducción más atrevida llegar a hacer verosímiles la estructura y la complexión de tales seres hipotéticos, que se manifiestan oscuramente en nosotros por el miedo y el sentimiento del azar. »Creo que tengo que hacer notar que no me aparto sensiblemente del testimonio de Novalis: Vivimos en realidad en un animal del que somos parásitos. La constitución de este animal determina la nuestra, y viceversa, y que no hago más que mostrarme de acuerdo con la idea de William James: Quién sabe si no tenemos únicamente, en la Naturaleza, un pequeño lugar junto a seres por nosotros insospechados y distintos de los gatos y los perros que viven a nuestro lado en nuestras casas. Tampoco todos los sabios contradicen esta opinión: Acaso a nuestro alrededor circulan seres creados en el mismo plano que nosotros, pero diferentes; hombres,por ejemplo, cuyas albúminas son rectas. Así habla Emile Declaux, antiguo director del Instituto Pasteur. »¿Un mito nuevo? ¿Hay que convencer a esos seres de que no son más que un espejismo, o hay que darles ocasión de manifestarse?» ¿Existen entre nosotros seres exteriormente parecidos a nosotros, pero cuyo comportamiento nos sería tan extraño «como el del insecto o de la ballena»? El sentido común responde que lo sabríamos, que si unos individuos superiores viviesen entre nosotros, tendríamos que verlos. En nuestra opinión, John W. Campbell destruyó este argumento del sentido común en un editorial de la revista Astounding Science Fiction, publicado en 1941: «Nadie va a visitar a su médico para decirle que se encuentra magníficamente. Nadie va a ver al psiquiatra para decirle que la vida es un juego fácil y delicioso. Nadie llama a la puerta de un psicoanalista para declararle que no padece ningún complejo. Las mutaciones desfavorables pueden observarse. Pero, ¿y las favorables?» Sin embargo, objeta el sentido común, los mutantes superiores se harían notar por su prodigiosa actividad intelectual. De ningún modo, responde Campbell. Un hombre genial perteneciente a nuestra especie, un Einstein, por ejemplo, publica los frutos de sus trabajos. Se hace notar. Y esto le vale muchas preocupaciones, hostilidad, incomprensión, amenazas y el destierro. Einstein, al final de su vida, declara: «Si lo hubiese sabido, me habría hecho fontanero.» Por encima de Einstein, el mutante es lo bastante inteligente para ocultarse. Guarda para sí sus descubrimientos. Vive una vida lo más discreta posible, tratando simplemente de mantener contacto con otras inteligencias de su especie. Algunas horas de trabajo a la semana le bastan para subvenir a sus necesidades, y dedica el resto de su tiempo a actividades de las que no tenemos la menor idea. La hipótesis es seductora. No es en modo alguno comprobable, en el estado actual de la ciencia. Ningún examen anatómico puede aportar información sobre la inteligencia. Anatole France tenía un cerebro anormalmente ligero. No hay, en fin, ninguna razón para hacer la autopsia a un mutante, salvo en caso de accidente. ¿Y cómo descubrir entonces una mutación que afectase a las células del cerebro? Por consiguiente, no es una locura absoluta admitir como posible la existencia de Superiores entre nosotros. Si las mutaciones se rigen sólo por la casualidad, ha habido probablemente algunas favorables. Si se rigen por una fuerza natural organizada, si corresponden a una voluntad de ascensión del ser vivo, como lo creía, por ejemplo, Sri Aurobindo Ghose, debe de haber todavía muchas más. Nuestros sucesores estarían ya aquí. Todo induce a creer que se nos parecen, o mejor, que nada nos permite distinguirlos. Ciertos autores de ciencia ficción atribuyen naturalmente a los imitantes ciertas particularidades anatómicas. Van Vogt, en su célebre obra Á la Poursuite des Slans, imagina que sus cabellos tienen una estructura singular: una especie de antenas que sirven para las comunicaciones telepáticas, y sobre ello construye una bella y terrible historia de la caza de los Superiores, inspirada en la persecución de los judíos. Pero es el caso que los novelistas añaden cosas a la naturaleza para simplificar los problemas. Si existe la telepatía, sin duda no se transmite por medio de ondas ni tiene en modo alguno necesidad de antenas. Si creemos en una evolución dirigida, habrá que admitir que el mutante dispone de medios de disfraz casi perfectos, para su propia protección. Es frecuente, en el reino animal, ver al ladrón engañado por las presas «disfrazadas» de hojas muertas, de ramitas y aun de excrementos, con una perfección asombrosa. La «malicia» de las especies suculentas llega incluso, en algunos casos, a imitar el color de las especies no comestibles. Como dice muy bien André Bretón, que presiente entre nosotros a los «Grandes Transparentes», es posible que estos seres escapasen a nuestra observación «gracias a un disfraz de la naturaleza que quiera imaginarse, pero cuya posibilidad nos sugiere la misma teoría de la forma y el estudio de los animales miméticos». «¡El hombre nuevo vive en medio de nosotros! ¡Está aquí! ¿Basta con ello? Voy a decirle un secreto: yo he visto al hombre nuevo. ¡Es intrépido y cruel! ¡He sentido miedo delante de él!» aulla Hitler, tembloroso. Otro espíritu atenazado por el terror, asaltado por la locura: Maupassant, lívido y sudoroso, escribe precipitadamente uno de los textos más inquietantes de la literatura francesa: Le Horla. «Ahora sé, adivino. El reino del hombre ha terminado. Ha venido Aquel que provoca los primeros terrores de los pueblos ingenuos. Aquel a quien exorcizaban los sacerdotes inquietos, el que evocan los brujos en las noches sombrías, sin verle aparecer aún, y a quien los presentimientos de los maestros efímeros del mundo prestaron todas las formas monstruosas o graciosas de los gnomos, de los espíritus, de los genios, de las hadas, de los duendes. Después de los groseros conceptos de los miedos primitivos, los hombres más perspicaces lo han presentido claramente. Mesmer lo había adivinado, y los médicos, desde hace ya diez años, han descubierto la naturaleza de su poder antes de que él mismo lo ejerciera. Han jugado con esta arma del nuevo Señor, el dominio de poderes misteriosos sobre el alma humana, convertida en esclava. Lo han llamado magnetismo, hipnosis, sugestión... ¡qué sé yo! ¡Les he visto divertirse como niños imprudentes con este horrible poder! ¡Desdichados de nosotros! ¡Desdichado del hombre! Ha llegado él..., él... ¿Cómo se llama...? El... Me parece que está gritando su nombre, y no lo entiendo... El..., sí, lo grita..., escucho..., no puedo..., repite..., el... Horla..., lo he oído..., el Horla... Es él..., el Horla... ¡ha llegado!» En su interpretación balbuciente de esta visión llena de maravilla y de horror, Maupassant, hombre de su época, atribuye al mutante poderes hipnóticos. La literatura moderna de ciencia ficción, más próxima a los trabajos de Rhine, de Soal, de Mac Connel, que a los de Charcot, presta a los mutantes poderes «parapsicológicos»: la telepatía, la telequinesia. Otros autores van todavía más lejos y nos muestran al Superior flotando en el aire o filtrándose por las paredes: aquí ya no hay más que fantasía, ecos placenteros de los arquetipos de los cuentos de hadas. De igual modo que la isla de los mutantes, o la galaxia de los mutantes, corresponde al antiguo sueño de las Islas Afortunadas, los poderes paranormales corresponden al arquetipo de los dioses griegos. Pero si nos colocamos en el plano de lo real nos damos cuenta de que todos estos poderes serían completamente inútiles a los seres vivos en una civilización moderna. ¿Para qué la telepatía cuando disponemos de la radio? ¿Para qué la telequinesia cuando existe el avión? Si existe el mutante, cosa que nos sentimos inclinados a creer, éste dispone de un poder muy superior a todo lo que la imaginación puede soñar. Un poder que el hombre ordinario apenas explota: dispone de la inteligencia.
Registrate y eliminá la publicidad! FUENTE:http://www.bibliotecapleyades.net/retorno_brujos/retorno_brujos07j.htm parte 1: http://www.taringa.net/posts/info/1618434/Mutantes-entre-nosotros-parte-1.html parte 2::http://www.taringa.net/posts/info/1618441/Mutantes-entre-nosotros-parte-2.html parte 3:http://www.taringa.net/posts/info/1618454/Mutantes-entre-nosotros-parte-3.html Toda reflexión sobre los mutantes desemboca en un sueño sobre la evolución, sobre los destinos de la vida y del hombre. ¿Qué es el tiempo, a la escala cósmica en que hay que situar la historia de la Tierra? ¿No ha comenzado el porvenir, si puedo expresarme así, en la eternidad? Tal vez, en la aparición de los mutantes, ocurre todo como si la sociedad humana fuese alcanzada a veces por una resaca del futuro, visitada por testigos del conocimiento venidero. ¿No serán los mutantes la memoria del futuro de la cual está tal vez dotado el gran cerebro de la Humanidad? Otra cosa: la idea de mutación favorable está evidentemente ligada a la idea del progreso. La hipótesis de una mutación puede ser llevada al plano científico más positivo. Es absolutamente cierto que las regiones más recientemente conquistadas por la evolución, y las menos especializadas, es decir, las zonas silenciosas de la materia cerebral, maduran las últimas. Algunos neurólogos piensan, con razón, que existen allí otras posibilidades que el porvenir de la especie nos revelará. El individuo, dotado de posibilidades diferentes. Una individualización superior. Y, sin embargo, el porvenir de las sociedades nos parece bien orientado hacia un creciente colectivismo. ¿Es esto contradictorio? No lo creemos así. A nuestro entender, la existencia no es contradicción, sino algo que se complemente y sobrepase. El biólogo Morand escribe, en una carta a su amigo Laborit: «El hombre que llegue a ser perfectamente lógico, que abandone toda pasión y toda ilusión, se habrá convertido en una célula del continuum vital que constituye una sociedad llegada al más alto grado de su evolución: evidentemente, aún no hemos llegado a tanto, pero no creo que pueda haber evolución sin esto. Entonces, y sólo entonces, contará esta "conciencia universal" del ser colectivo, hacia la cual tendemos.» Ante esta visión, altamente probable, conocemos bien la indignación de los partidarios del antiguo humanismo que ha petrificado nuestra civilización. Imaginan, en efecto, un hombre sin finalidad, entrando en su fase de decadencia. «Llegado a ser perfectamente lógico, abandonando toda pasión y toda ilusión...» ¿Cómo podría estar en decadencia el hombre provisto de una radiante inteligencia? Cierto, el Yo psicológico, lo que llamamos personalidad, estaría en vías de desaparecer. Pero nosotros no creemos que esta «personalidad» sea la riqueza última del hombre. En esto, somos —así lo creemos— religiosos. Hacer desembocar todas las observaciones activas en una visión de la trascendencia, es señal de nuestro tiempo. No, la personalidad no es la riqueza última del hombre. No es más que uno de los instrumentos que le han sido dados para pasar al estado de alerta. Cumplida la obra, desaparece el instrumento. Si tuviésemos espejos capaces de mostrarnos esta «personalidad» a la cual damos tanta importancia, no soportaríamos su visión, tal sería el hormiguero de larvas y gusanos que veríamos en ella. Sólo el hombre en estado de alerta podría mirarse en él sin peligro de morir de espanto, pues entonces el espejo no reflejaría nada, sería puro. Éste es el verdadero rostro, el que nos devuelve el espejo de la verdad. En este sentido, todavía no tenemos rostro. Y los dioses no nos hablarán cara a cara hasta que lo tengamos. Rechazando el Yo psicológico, movible y limitado, decía ya Rimbaud: «Yo es otro.» Es el Yo inmóvil, transparente y puro aquel cuyo entendimiento es infinito: todas las tradiciones aconsejan al hombre que lo abandone todo para alcanzarlo. Es muy posible que nos hallemos en un tiempo en que el futuro próximo hable la misma lengua del remoto pasado. Fuera de estas consideraciones sobre las otras posibilidades del espíritu, el pensamiento, incluso el más generoso, sólo distingue contradicciones entre conciencia individual y conciencia universal, entre vida personal y vida colectiva. Pero un pensamiento que ve contradicciones en lo vivo es un pensamiento enfermo. La conciencia individual realmente despierta entra en la universal. La vida personal, concebida y utilizada por entero como instrumento del despertar, se funde sin ningún daño en la vida colectiva. No hemos dicho, en fin, que la constitución de este ser colectivo sea el término último de la evolución. El espíritu de la Tierra, el alma de lo que vive, no ha cesado de brotar. Los pesimistas, ante los grandes trastornos visibles que produce esta secreta emergencia, dicen que al menos hay que intentar «salvar al hombre». Pero este hombre no tiene que ser salvado, sino cambiado. El hombre de la psicología clásica y de las filosofías corrientes, ha sido ya rebasado, condenado a la inadaptación. Con mutación o sin ella, hay que entrever otro hombre para ajustar el fenómeno humano al destino en marcha. Desde ahora, ya no es cuestión de pesimismo, ni de optimismo: Es cuestión de amor. Desde el tiempo en que pensaba poder poseer la verdad en mi alma y en mi cuerpo, cuando imaginaba que pronto tendría la solución de todo, en la escuela del filósofo Gurdjieff, hay una palabra que jamás he oído pronunciar: es la palabra amor. Hoy no dispongo de ninguna certeza absoluta. No me atrevería a proponer como viable la más tímida de las hipótesis formuladas en este libro. Cinco años de reflexión y de trabajo con Jacques Bergier, me han proporcionado sólo una cosa: la voluntad de mantener mi espíritu abierto a la sorpresa y a la confianza ante todas las formas de la vida y ante todos los rasgos de inteligencia del ser viviente. Estos dos estados: sorpresa y confianza, son inseparables. La voluntad de llegar y de mantenerse en ellos sufre a la larga una transformación. Deja de ser voluntad, es decir, yugo, para convertirse en amor, es decir, gozo y libertad. En una palabra, mi única adquisición ha sido que ahora llevo en mí, inarrancable ya, el amor a lo que vive en este mundo y en el infinito de los mundos. Para honrar y expresar este amor poderoso, complejo, no nos hemos limitado, Jacques Bergier y yo, al método científico, tal como habría exigido la prudencia. Pero, ¿qué es el amor prudente? Nuestros métodos fueron los de los sabios, pero también los de los teólogos, los de los poetas, los de los brujos, los de los magos y los de los niños. En resumidas cuentas, nos hemos portado como bárbaros, prefiriendo la invasión a la evasión. Y es que algo nos decía que, en efecto, formábamos parte de tropas extrañas, de hordas fantasmagóricas, guiadas por trompetas ultrasonoras, de cohortes transparentes y desordenadas que empiezan a desparramarse sobre nuestra civilización. Estamos al lado de los invasores, al lado de la vida que viene, al lado del cambio de edad y del cambio de pensamiento. ¿Error? ¿Locura? La vida del hombre sólo se justifica por el esfuerzo, aun desdichado, para comprender mejor. Y la mejor comprensión es la mejor adherencia. Cuanto más comprendo, más amo; porque todo lo comprendido es bueno. FIN