tortuga1985
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Registrate y eliminá la publicidad! LA TANTA MICHA La tanta micha o víbora de coral habita los campos de Santiago del Estero. Hace muchísimos años existía en nuestra provincia una tribu al mando de un cacique que era valiente y generoso, más su esposa era egoísta y mala. Cierto día en que la india se encontraba trabajando frente a un horno se presentó una anciana. La desconocida pidió a la orgullosa esposa del cacique un pedazo de pan. Ésta, furiosa, le dijo: - Ve a trabajar. Aquí tienes la batea donde yo he amasado. Prueba de sacar la masa adherida y si consigues formar un pan, es tuyo. Con paciencia, fue sacando la desvalida mujer, la masa adherida. ¡Oh, milagro! cuanto más raspaba, más panes iba apilando. Se disponía a marchar, cuando un grito hizo detener a la anciana. Muy cerca la esposa del cacique sacaba apresuradamente los panes del horno convertidos en carbón. Indignada se acercó a la anciana y arrebatándole los panes, le dijo: - Márchate de aquí, estos panes no te pertenecen. Mía es la batea, la masa, todo. La pobre mujer se retiró cabizbaja, pero antes de partir pronunció estas palabras: - Por haber mezquinado el pan a un hermano, pasarás el resto de tus días arrastrándote. La esposa del cacique trató de implorar, pero todo fue en vano. Su cuerpo adquirió la forma de una víbora con anillos rojos, blancos y negros como las guardas de su poncho. Convertida así en tanta micha, comenzó a reptar por el suelo hasta perderse en la espesura. Esta leyenda quiere hacer reflexionar sobre el egoísmo y la falta de caridad, que llevan al hombre a convertirse en un animal temido y solitario como la víbora. fuente otras historias: la telesita hermanos kakuy alma mula el supay EL SACHAYOJ EL RUNAUTURUNGO el toro yacu
Aerófonos Anata: Es una flauta de pico construida con un trozo de madera blanda, al que se le realiza en el centro una perforación circular longitudinal de pequeño diámetro, quedando abierto el extremo distal. Tiene seis perforaciones en la pared anterior, pared que tiene una parte rebajada. La Anata se construye en distintos tamaños y diferentes registros - los de 30 cm. de longitud son los más habituales en la región del noroeste, con 4 cm. de diámetro - pues junto al bombo y el redoblante se agrupan formando bandas, especialmente durante la época del carnaval, y para los jueves de comadres, para ejecutar danzas tales como huaynos y carnavalitos. Es un instrumento que procede de Perú y Bolivia donde se lo conoce con el nombre de tarka. Erke: Erke o cornetaEs un instrumento gigante, que tiene de tres a cinco metros de largo. Generalmente se los construye con varios trozos d caña ahuecados y unidos, y en el extremo se coloca el pabellón, hecho con un cuerno o con latón. En el otro extremo se coloca una embocadura para el soplo. Se lo usa en Jujuy, Salta y antiguamente se lo usó en Tucumán y Santiago del Estero. Erkencho: ErkenchoAlgunos autores lo consideran como una variante del erke, mucho más pequeño, al que llaman erkecito. Consta de una boquilla de diez a trece centímetros de largo y un cuerno de vacuno que amplifica el sonido. Se lo usa en Jujuy, Salta, Formosa y Chaco. Flauta tucumana: Esta denominación pertenece a Carlos Vega, ya que los lugareños le dicen simplemente flauta. Es unFlauta tucumana aerófono vertical de caña, hueso o metal, con aeroducto y abertura cuadrangular. En uno de los extremos del tubo se aplica unt apón de cera, el cual se perfora para formar el canal de insuflación. Posee 6 orificios equidistantes en la pared anterior y uno en la opuesta. Flautilla jujeña: Así denomina Carlos Vega a este aerófono que se encuentra principalmente en el norte de Jujuy, losFlautilla jujeña lugareños le llaman quena o flauta. Tiene una longitud de 30 a 40 cm. Como tope tiene el nudo de la caña, mientras que en el otro extremo tiene un recorte de 2 aletas con una escotadura central. Tiene 4 orificios y es un instrumento de invierno, y nos cuenta Héctor Goyena que lo ejecuta una sola persona simultáneamente con una caja. Mimby-heta: Es una flauta de pan que ejecutan solamente las muchachas Mbyá, de la región de Misiones y países limítrofes. Las mismas muchachas saben construirlas rápidamente con tacuapí, una caña de pequeñoMimby-heta diámetro lisa por dentro y fuera, uno de los extremos tapado por el nudo de la caña. Esta caña, nos cuenta A.M. Locatelli de Pérgamo también la usaban para hacer la bombilla del mate. Los 7 tubos del mimby-heta están sueltos, y facilita el soplo, así, las ejecutantes, se reparten los tubos para tocar música, y no usan necesariamente los 7 "mimbü" que conforman el instrumento completo. Izikowitz (1935) opina que la flauta de pan de cañas sueltas es anterior a la flauta de pan con ataduras, tan usadas en el altiplano. Naseré: NaseréEs un disco de madera achatado, usado también en el Chaco y Formosa. Su sonoridad es aguda y penetrante y al igual que el sereré se lo usa para las señales durante la cacería. Pinkullo: Héctor Luis Goyena en "Música Tradicional Argentina" nos lo describe como una típica flauta de pico que sePinkullo hace con caña, con 6 orificios de digitación equidistantes en la mitad distal de la pared anterior y a veces un séptimo en la opuesta y una longitud promedio de 40 cm. Su empleo en la región noroeste disminuye gradualmente, aunque aún suele oírsela en niños y adolescentes. Quena: Se construye con caña, hueso u otro material. Generalmente tiene seis o siete agujeros, uno en la parte inferior y los restantes en la parte superior. Se la usa junto con le tambor para acompañar bailecitos, carnavalitos o huainos, ejecutándose muy especialmente melodías pentatónicas. Es el más difundido de los instrumentos aerófonos. Siku o antara: Siku es el nombre aymará de la flauta de pan; en quichua se lo llama antara, y enSiku español zampoña. Tiene dos hileras de tubos - en cantidad de ocho -; la primera es de doble tamaño que la segunda. En realidad, el siku es medio instrumento, pues se necesitan dos para obtener una escala completa, alternando los sonidos entre un siku y otro. La ejecución de este extraño instrumento - por lo dicho anteriormente - requiere ejecutantes expertos Sereré: Se construye con una madera de 13 centímetros de largo, 3 de ancho y 1,5 de alto. SereréPosiblemente lo utilicen los aborígenes del Chaco y Formosa como instrumento para dar señales durante las cacerías. Produce solamente dos sonidos. Cordófonos Arpa: El arpa, instrumento cordófono de forma triangular que se ejecuta con ambas manos, según una muy sintética definición de enciclopedia, ha sido un símbolo de refinamiento, tanto en Europa como en América, su heredera. Olvidada después en los salones –y no sólo en aquel que inmortalizó Bécquer- la encontramos registrada en la campaña argentina con una sorprendente amplitud y vigencia en el siglo XIX y también en el XX. [Aníbal Sampayo y sus músicos] El Martín Fierro de José Hernández, fuente inigualada de información confiable sobre muchos aspectos de la vida del gaucho histórico de nuestras pampas, trae una mención del arpista en el comienzo del Canto XXIII de la segunda parte (La Vuelta de Martín Fierro, 1879). El relato está puesto en boca de Picardía, el hijo del sargento Cruz, quien, al referirse a sus hazañas como jugador, recuerda, entre sus víctimas a “Un nápoles mercachifle,/ que andaba con un arpista,/ .../. y documenta así el autor la presencia de ese instrumentista, que era constante tanto en el ámbito de la región gaucha como en el de otras áreas de cultura criolla de nuestro país. El relato de Picardía se sitúa en Santa Fe y, si bien registra al arpista en compañía de un inmigrante italiano, es evidente que su aparición no resultaba un hecho extraño al inventario de tipos sociales del macrocosmos de Martín Fierro. Lo mismo ocurre en el caso de Leopoldo Lugones, quien ha dejado como propia de su Santa María del Río Seco natal, una colorida evocación del ejecutante de arpa que comienza diciendo: “El arpista era Ildefonso/ moreno crespo y jovial/ que tocaba con empeño igual/ una chacarera o un responso./ Pues lo mismo oficiaba con el cura,/ que hacía buena figura/ en la tertulia más arriesgada,/ donde no pocas veces salió de la aventura/ con el arpa baleada…. ” ( Poemas solariegos, 1928 ) Es sabido que la cultura tradicional de Lugones se hallaba enriquecida por la localización regional de su origen, y que si su mirada se detuvo especialmente tanto en el gaucho rioplatense (El payador, 1916) como en el salteño ( La guerra gaucha, 1905), por los Lugones de Ojo de Agua, era heredero de todo el caudal de raíces norteñas del Tucumán arcaico y especialmente de la “Madre de Ciudades”, Santiago del Estero. Es precisamente por el folklore santiagueño que queremos remontarnos en busca de otros arpistas presentes, ahora, en el cancionero popular. Las más diversas especies poéticas han de satisfacer nuestro interés. Hallamos al ejecutante de arpa, bajo el nombre de arpero, en una canción de carácter lúdico, la rima infantil titulada El piojo y la pulga, que registra versiones tradicionales en la España peninsular y especialmente en las Islas Canarias, y que , en las variantes santiagueñas, presenta secuencias como ésta en que se lo incluye: “El piojo y la pulga / se quieren casar/ por falta de arpero/ no se casan ya./ Y sale el carnero/ de adentro’el chiquero:/ Si tienen borregos,/ yo soy el arpero”. (O. Di Lullo. Cancionero Popular de Santiago del Estero, 1940). El orden de prioridades colocaba al arpero en primer término, antes del cantor, de la madrina, del padrino y hasta del cura, lo que muestra su importancia funcional y su prestigio. Las coplas, relaciones y refranes picarescos también mencionan a nuestro cordófono en contextos diversos. El arpa diatónica simple, sin pedales, ha sido frecuente en Tucumán, donde no sólo se la ejecutaba sino también se la construía, como lo ha documentado con su alta sabiduría musicológica la Dra. Isabel Aretz. Por ello aparece mencionada en composiciones de proyección folklórica de docta mano como, por citar de entre muchos sólo dos ejemplos, en la zamba Nostalgias tucumanas de Atahualpa Yupanqui y en la chacarera El cieguito del arpa de León Benarós. Por fin, no podemos dejar de destacar la importancia del arpa en la música de influencia guaranítica. La llamada “arpa india” o “arpa paraguaya” que es motivo constante en la poesía de inspiración folklórica de esa región . Así lo demuestran conocidas obras del repertorio regional, entre las cuales la Canción del arpa dormida de Atahualpa Yupanqui y Herminio Giménez (homenaje al arpista Félix Pérez Cardozo) nos vuelve al tema bécqueriano en otro contexto cultural: “Acunando un sueño / se nos va la vida/ y el viajero parte /para no volver./Hoy el arpa india/ se quedó dormida/ como una guarania/ que no pudo ser”. No hay dudas de que los arpistas o arperos criollos merecen ser evocados y aplaudidos, y su ejemplo alentado ya que parece haber hoy cierto interés por seguir sus pasos por parte de las jóvenes generaciones de músicos argentinos. Olga Fernández Latour de Botas Algunas composiciones en las cuales se nombran arpas o arperos: Zamba del ciego (Castilla-Portal), Zamba de mi pago (Hnos.Abalos), Zambita del musiquero y Esquina al campo (Canqui Chazarreta), Nostalgias tucumanas (A.Yupanqui), Viejitos de mi pago (Víctor Giménez), Córdoba de antaño (R.Arrieta) Charango: CharangoEs una guitarrilla criolla, muy difundida en el norte de nuestro país, especialmente en Salta y Jujuy. Para la construcción del charango se utiliza como caja de resonancia la caparazón de un armadillo disecado, por lo general, se utiliza el quirquincho. El encordado consta de cinco pares de cuerdas. Se lo usa para acompañar bailecitos, carnavalitos o huainos... en algunas oportunidades, solo. Guitarra: Es el más difundido de todos los instrumentos musicales, ya que su área deGuitarra criolla dispersión comprende prácticamente todo el país. Indudablemente no es un instrumento autóctono pero su fuerte arraigo lo hace como el más común para la música folklórica. Se la utiliza para acompañar el canto o como único instrumento. Mbiké (nowiké): Según la clasificación de Curt Sachs, el mbiké es un cordófono compuesto de tipo laúd, de mango, de pico yMbiké con cuerpo de lata. Los Tobas llaman mbiké tanto a la música instrumental como a este violín monocorde que tanto los identifica. La única cuerda que posee no se tañe sino que se frota con un archetto de cuerda de caballo (tratada con saliva y resina), narra Ana Locatelli de Pérgamo que cuando no hay cerda de caballo, usan de oso hormiguero, y cuando no había latas, tallaban el cuerpo del instrumento en madera. Natajiasole: Nos narra Ana María Locatelli de Pérgamo en "Música Tradicional Argentina" que entre los Wichí (mal llamados Matacos) el arco musical y el birimbao son los dos instrumentos que mejor los identifican. El arco musical, que recibe varios nombres por parte de los aborígenes: natajiasole, lechej-onjó o simplemente onjó, es un cordófono simple, heterocorde, con resonador de boca y cuerda frotada. Ana María Locatelli nos cuenta la realización del natajiasole, a manos de Mansür, de 32 años (1969): "cortóNatajiasole dos ramitas del techo de una choza, la peló con un cuchillo y las arqueó, atando apropiadamente, a los cuatro extremos de las dos ramitas, dos mechones de cerda de caballo que, según nos aclaró, debía ser la cola de un animal muerto. Mansür no midió la longitud de la ramitas, sino que realizó toda la construcción a simple ojo. Los dos arcos quedaron entrelazados, y al ejecutar Mansür el instrumento, pudimos observar que un arco se apoyaba contra los dientes, mientras que el otro, al cual llamaríamos archetto, se usaba para frotar la cuerda principal. Los dedos de la mano izquierda acortan la longitud de la cuerda melódica, pero no con las yemas de los dedos, sino con el dorso de las falangetas, por lo tanto no bajan la cuerda, sino que la levantan" . El sonido del natajiasole es muy suave. Idiófonos Carraca: Es un idiófono de raspadura al que también se conoce como "matraca". Lo usan los sikuris para anunciar el Carraca o Matracacomienzo y el final de la ejecución. Tiene una rueda dentada cuyo eje se continúa en un mango. Dentro de un marco de madera se inserta una lámina flexible, que rota libremente alrededor del marco. Al girar el marco, la lámina golpea contra los dientes de la rueda y produce sonido. Es muy común la carraca o matraca con forma de avión. Maraca: Es uno de los instrumentos más antiguos, y contiene en su interior partículas de diferentes materiales. Se construye con el fruto seco del totumo - especie de calabaza - al que se le introducen semillas secas, que son las que vibran al sacudirse contra las paredes de la calabaza. Lo utilizan los aborígenes del Chaco y Formosa y algunas tribus araucanas de Chile. Sistro: Es algo similar al "brochette", un alambre atraviesa una cantidad de tapitas de gaseosa, planchas metálicasSistro y corchos. Suelen servir para acompañar villancicos. Sonajero de uña: Como la maraca, el sonajero de uñas es usado por los aborígenes del Chaco y Formosa. Se construye con cáscaras, uñas de animales u otros objetos, unidos en forma de tiras, racimos o hileras, las que al sacudir el instrumento producen ruido. Membranófonos Bombo:(mi preferido) Por lo común se construye con un tronco de árbol ahuecado y con dos o una solaBombo legüero membrana, de cuero de oveja, guanaco u otro animal; los expertos cuentan que los mejores parches son de cuero de cabra y de oveja (uno en cada boca del bombo); las correas pueden ser de suela o de cuero crudo. Su zona de dispersión es común a la de la caja, ya que se lo utiliza en Jujuy, Santiago del Estero, Tucumán y La Rioja. La denominación que en algunas oportunidades se le da al bombo de "legüero", responde al hecho de que, según el tamaño, puede ser oído a varias leguas del lugar de origen. Es muy usado como instrumento acompañante en las orquestas folklóricas, viene a ser el "bajo". Caja: Está construida con madera de tala, nogal, cardón sauce, etc. y con dos parches que Caja pueden ser de oveja, cabra u otro animal. Con la madera se hace el "aro" del instrumento, y los parches son las membranas que, puestas en tensión sobre el aro, vibran. Se utiliza en La Rioja, San Juan y Santiago del Estero; también en Jujuy, donde se lo denomina "uancara". Ha sido un instrumento utilizado desde tiempos inmemoriales en las zonas del Noroeste Argentino… actualmente las “copleras” y “bagualeros” hacen uso de ella en sus repertorios. Los santiagueños tienen la costumbre de cantar vidalas “a dos picos” sólo acompañados por las cajas. En el cancionero argentino la caja se denomina de diferentes maneras: caja vidalera, caja chayera, etc. y es el instrumento más indicado para entonar estos sones propios de nuestro Norte. Kultrún: Se denomina así al tambor de los araucanos. Se construye con un tronco de madera o con la mitad de una calabaza a la que se le adhiere el parche. Lo utilizan las hechiceras - llamadas machis - especialmente en las ceremonias religiosas o en toda oportunidad en la que desean invocar a los dioses para conjurar algún maleficio. fuente
EL TORO YACU Cuenta la leyenda que en el departamento Río Hondo, sobre la margen derecha del río Dulce, en la zona de las tierras movedizas, dos poderosos terratenientes que se dedicaban a la cría de ganado se alarmaron con la multiplicación de los vacunos que habían comprado a un forastero; indagaron y descubrieron que se debía a un toro con astas doradas que aparecía en las noches de luna llena en una aguada, a la que dieron el nombre de "Toro Yacu" (aguada del toro). El animal fantástico atraía a las vacas y se apareaba con ellas, pero la carne de los animales que surgían de esa unión era desagradable al paladar. Cierto día, un criollo de la zona se propuso enlazar al toro de las astas doradas. Sorprendentemente, ese mismo día se presentó el forastero que había vendido las vacas a los paisanos. Apostó a viva voz que era imposible enlazar al toro. El criollo aceptó el desafío. Esperó la luna llena y salió hacia la aguada. Tras muchos intentos, logró enlazarlo y arrastrarlo hasta la orilla. Pero el toro cortó el lazo y huyó, llevando tras de sí la hacienda del vecindario. En su huida hundió sus astas en el tronco de un tala, de donde salió un chorro de agua que bebió. Luego de ese episodio, se lo vio solamente un par de veces más y desapareció como por arte de magia, llevando consigo a las vacas mestizas y a sus descendientes. Dice la gente del lugar que el toro era una manifestación del mal y que fue el mismo diablo el forastero que vendió las vacas a los terratenientes y que desafió al criollo a enlazarlo. El bien, logró ahuyentar al mal. El toro nunca más apareció. Sólo queda la leyenda, ya que las aguadas se fueron secando misteriosamente. fuente otras historias: la telesita hermanos kakuy alma mula el supay EL SACHAYOJ EL RUNAUTURUNGO
EL KAKUY Vive en la selva un pájaro nocturno que, al romper el silencio de las breñas, estremece las almas con su lúgubre canto. Ese ave tiene una historia. Si bien los otros mitos y leyendas populares evocan amenazas, crímenes o diablos, en el grito del kakuy plañirá eternamente el dolor humano. En épocas muy remota, dicen las tradiciones indígenas, Kakuy una pareja de hermanos habitaba su rancho. Vivían solos desde la muerte de sus padres. El era bueno; ella era cruel; el muchacho amaba a su hermana, pero ella acibaraba sus días con recalcitrante perversidad. Desesperado, abandonaba en ocasiones la choza, internándose en las marañas del monte. Vagando él triste por las umbrías, pensaba en ella; las algarrobas más gordas, los mistoles más dulces, las más sazonadas tunas, llevaba al rancho para alimentar a su hermana. También llevaba sábalos pescados en el remanso del río o tal vez un quirquincho de la barranca próxima. Palmo a palmo conocía su monte, y siendo cazador de tigres, además, protegía la morada. Insigne buscador de mieles, nadie tenía más despiertos ojos para seguir la abeja voladora que llevara a su colmena. Todo esto le costaba trabajo y pequeños dolores; pero su hermana, en cambio, se mostraba indiferente, como gozándose de sus penas. Volvió una tarde sediento, herido y fatigado. Pidió entonces a su hermana un poco de agua para beber y limpiarse las heridas. Ella, malvada, la dejó caer en el suelo. El hombre, una vez más, ahogó su desventura. Al siguiente día le hizo lo mismo con la comida. Cansado de tantos desprecios, la invitó a acompañarlo a un sitio distante, donde había descubierto miel; pero su invitación encubría designios de venganza. Cuando llegaron allí la hizo subir al árbol más alto. Cuando ella se hubo instalado allá, el empezó a descender por el tronco, desgajándolo a hachazos. Una vez en tierra, huyó sigilosamente. Presa quedó en lo alto la infeliz. Transcurrieron instantes de silencio. Ella habló. Nadie le respondía. Abandonada a semejante altura, sobre un tronco liso y largo sin otras ramas que aquellas a las que se aferraban sus manos, espiaba para ver si el hermano reaparecía por ahí. La acometían deseos de arrojarse, pero la brusquedad del golpe la amilanaba. Mientras tanto, la noche iba descendiendo. La garganta le había quedado muda y la lengua se le pegaba en la boca con sequedad de arcilla. Tiritaba de frío y sentía el alma mordida por implacables remordimientos. Los pies, en el esfuerzo anómalo con que ceñían su rama de apoyo, fueron desfigurándose en garras de búho; la nariz y las uñas se encorvaron y los dos brazos abiertos en agónica distensión, emplumecíeron desde los hombros a las manos. Se vio de pronto convertida en ave nocturna. Así nació el Kakuy. La pena que se rompió en su garganta llamando a aquel hermano justiciero es el grito que aún resuena en la noche por el monte santiagueño, gritando: - ¡Kakuy! ¡Turay! ¡Kakuy! ¡Turay! fuente otra historia: la telesita
Registrate y eliminá la publicidad! HISTORIA DEL TATA EKEKO. DIOS DE LA ABUNDANCIA El nacimiento del dios de la abundancia se remonta a épocas ancestrales, está demostrado que en la cultura Tiwanacota ya existía, ya que hay pruebas en las pequeñas estatuillas trabajadas en arcilla y piedra con figuras de engome rojo, negro y blanco, como la pieza que se conserva en el Museo de la Casa de Murillo. El Ekeko a través de las leyendas y tradiciones, se lo conoce con varios nombres, como Tunupa, Ekako, Ekeko, Anchancho, pero lo más popular es “Equequo”, ya que es considerado como una divinidad de la abundancia, explicó, Emo Valeriano, antropólogo aymará En cada época, el rostro y la indumentaria del Ekeko cambió, antes era moreno, ahora es blancon; pero lo que conserva permanentemente es su gordura y su alegría. Hace 10 años atrás tenía la figura de un aymará y cargaba en sus espaldas ovejas, burros, papa y chuño. Ahora es un mestizo, tiene su bigotito, es blanconcito, carga computadoras, televisores, autos, pasaportes y maletas de viaje, todo lo que produce el hombre. En cuanto a la adquisición de los pequeños objetos, antes se hacia el trueque de illas (amuletos), “tu me das una cosa yo te doy otra”, conocido como el “uta alaqt’asiña. De acuerdo a las tradiciones conservadas, las miniaturas que se traducen en las ilusiones y esperanzas de los hombres, se debe comprar a las doce en punto con toda la fe, de lo que una persona es capaz de sentir y tener. Luego se ch’alla, que consiste en compartir una bebida: la naturaleza, el objeto y la persona”, SEGÚN OTRA HISTORIA: EL EKEKO VIVIÓ EN LOS NEVADOS Los nevados de la cordillera Occidental y Oriental de Bolivia fueron el hogar de muchas personas pequeñas. Estas montañas que rascan las nubes andinas sirvieron de hogar a hombrecillos pequeños en tamaño, pero con un olfato muy desarrollado. Enterados de estos dones, los españoles les conquistaron con frutas y comida para que detecten con su olfato los tesoros escondidos de los pueblos originarios. Sin embargo, los curas, quienes en su afán de enriquecerse, los utilizaban como guías para detectar el oro y la plata, nunca los castigaban, eran muy estimados, por eso su carácter pacífico y sensible. La codicia de sus amos, no tuvo limites, fueron trasladados de ciudad en ciudad; de los valles al altiplano, lo que provocó que en poco tiempo contrajeron enfermedades que no pudieron curar. No pudieron aguantar los males y sus pequeños cuerpos sucumbieron para ser enterrados en grandes chullpares, junto a sus riquezas y pertenencias, nadie se atrevía a profanar estas tumbas ya que los gases contenidos eran venenosos y podían contagiarse de la mortal enfermedad que los exterminó. Los sobrevivientes, abandonados por sus circunstanciales amigos, con mucha hambre y tras una larga enfermedad, bajaron de las montañas en busca de alimentos. Muy pronto se percataron de su presencia, eran gordos, pequeños y venían cargando sus pertenencias. Llevaban a cuestas sus ollitas, latitas y ropas amarrados con pita (cordones de hilo). Las khateras o vendedoras de los mercados empezaron a endiosarlos, se dieron cuenta que si a estos hombres les daban de comer, les iba bien en la venta, sobretodo en sus ganancias. No se sabe cuando murieron, pero comenzaron a aparecer cientos de estatuillas, trabajadas en piedra, arcilla y yeso, a los cuales le dieron el nombre de Ekeko y son adorados con mucha devoción, “Estuvieron en vida aquí, ahora han sido reemplazados por los detectores de oro y plata” concluyo, Mario Colque, Artesano de El Alto. Descubriendo el misterio del EkekoLa Palma Friday, January 21, 2005 Herramientas, comestibles, muebles, lavadoras, y hasta computadoras en miniatura son algunos de los obsequios predilectos que los pobladores de La Paz, Bolivia, obtendrán este lunes, para complacer al "Ekeko", con la esperanza de que la pequeña deidad cumpla sus más fervientes deseos. Conocido como el "dios de la abundancia," el Ekeko es un gracioso hombrecillo, rechoncho, pícaro y fumador, altamente venerado en Bolivia y en algunas regiones de Perú y Argentina. Aunque su imagen suele variar, es fácil encontrarlo cargado de cosas, ataviado de su multicolor vestuario tradicional boliviano, con todo y lluchu (una especie de capucha de hilo) y sombrero. Algo muy peculiar de este personaje es precisamente la enorme cantidad de productos y objetos de la vida cotidiana que cuelgan de sus ropas, y el cigarrillo que permanece humeante entre sus dientes. El Ekeko es una figura ancestral de la cultura incaica, venerada desde siglos antes de la Conquista. Sus seguidores le adoraban, pues se creía que, como el dios de la prosperidad y la fortuna, ahuyentaba la desgracia de los hogares y atraía la fortuna. Se piensa que existía y que se originó dentro de la civilización Tihuanacu, la cual habitaba en la zona del Altiplano y el Lago Titicaca. Al llegar los incas, estos adoptaron la imagen, y la convirtieron en una importante deidad de la fertilidad y la buena suerte. En sus inicios, el Ekeko era de piedra, jorobado, tenía rasgos indígenas y no llevaba ningún tipo de vestimenta; su desnudez era símbolo de sus poderes de fertilidad. Durante la colonización, los españoles intentaron erradicar su devoción, pero los indígenas se resistieron. Eso sí, la imagen sufrió ciertos cambios, entre ellos, su desnudez fue cubierta y sus rasgos alterados, ahora más mestizos. La Iglesia Católica también intentó prohibir su culto, y al no lograrlo, aceptó al Ekeko como parte indeleble de la cultura boliviana. Hoy en día, quizá muchos de sus fieles no recuerden sus orígenes, sin embargo, creen ciegamente en su "amistad" y en sus "milagros". Y es que al Ekeko se le atribuyen diversos "poderes". Además de buena suerte, se cree que el simpático personaje es capaz de materializar los deseos de las personas si estos le obsequian un ejemplar en miniatura de los mismos. Muchos tienen en sus hogares un Ekeko, sobre todo las personas de pocos recursos. Con la esperanza de que su amigo Ekeko resuelva sus problemas y mejore su situación económica, ellos a cambio lo consienten, adornan su entorno con billetes y monedas en miniatura. Además, satisfacen el gusto de su amigo por el cigarro, al mantenerlo siempre humeante, teniendo cuidado de que se apague antes de llegar a la mitad, ya que esto le causaría un disgusto al hombrecillo, y resultaría en un mal augurio. Pedirle favores al Ekeko es cuestión de cada día para los bolivianos, pero el 24 de enero, la práctica se intensifica. En esta fecha comienza la celebración de la Feria de Alasitas, una feria de miniaturas artesanales, inspirada y creada precisamente en torno al diminuto "dios de la fortuna, la alegría y el amor". Aquellos que quieran mimar a su hombrecillo acuden a la feria en La Paz, para adquirir todo tipo de minúsculos objetos, todos aquellos que se desean obtener durante el año. Para el amor, se obtienen miniaturas de gallos y gallinas, símbolos de la pareja ideal. Las miniaturas suelen ser de cerámica, pero las hay de metal y hasta de piedra, y pueden ser desde automóviles, electrodomésticos, y víveres, todas pequeñas obras de arte, reproducciones exactas de los objetos reales. Todos estos pequeños bienes se adquieren y luego, al mediodía del 24, se ch'alla, se acude a la "bendición" de los objetos por personas especializadas que rocían alcohol, vino y hasta pétalos de rosa sobre ellos para que los deseos de sus dueños se hagan realidad. Muchos, después de este ritual, acuden a las iglesias católicas donde sacerdotes se encargan de bendecir a las personas con agua bendita. Los bolivianos regresan a sus casas y con fervor, cuelgan las miniaturas en los hombros del hombrecito y encienden su cigarrillo, con la esperanza de que este cumpla sus peticiones. Es así como una tradición prehispánica ha logrado sobrevivir el paso del tiempo, y permanece vigente, manteniendo vivas el encanto y la esperanza de un pueblo que ha encontrado la manera de vivir con humor y alegría a pesar de la adversidad. fuente
Registrate y eliminá la publicidad! Gualicho Gualicho deriva de Hualichú, palabra araucana, que significa “alrededor de la gente”. Es una deidad maléfica parecida al diablo cristiano, razón por la cual fue fácil para los misioneros, asociarlo con el demonio La imaginería popular al igual que las religiones organizadas y administradas convenientemente, han creado para sus Dioses una serie de símbolos y también ha ideado ritos que adquieren características litúrgicas. Quiero aquí rescatar la importancia del conocimiento de los mitos llamados paganos, porque en ellos está implícita la idiosincrasia y la estructura cultural de quien los asume como verdaderos. Es conveniente remarcar esto porque muchos sectores “cultos” restan importancia al conocimiento de las manifestaciones culturales espontáneas de amplios segmentos sociales argentinos. Lo popular, no necesariamente es inculto. En la cosmogonía americana siempre el mal estuvo representado en algún símbolo muy temido. Un ejemplo claro es el Walichú ó Gualicho a quien no se esquiva, por el contrario, se le rinden tributos para aplacar su espíritu levantisco. La representación del mal tiene distintos nombres según la región donde se la conozca. Para los Tehuelches Háleksem había nacido en las Sierras de Tandil y desde allí el espíritu maligno extendió su mal a toda la Patagonia, para traerles todo tipo de sufrimientos. Especialmente roba niños y asusta a las mujeres razón por la cual viejos tehuelches dicen que Gualicho en realidad era una diableza. Establecido al sur del Río Colorado recibió distintos nombres: Huecué para los Mapuches, Halpén para los Onas, Háleksem para los Tehuelches, Ieblon para los patagones. Algunos sitios sagrados también recibieron esta categorización, es decir creen que son las moradas de Gualicho. Tal vez por eso le ofrendan piedras de colores o rasgones de sus vestimentas al árbol maldito (un viejo caldén) solitario y seco que está a la vera de una de sus transitadas sendas. Igual tratamiento reciben la Piedra del Collón Curá, La Piedra Saltona de Cajón Chico, las estribaciones del Cerro Yanquenao, la Cueva de las Manos, el Cañadón de las Pinturas. Creen los sureños que en esos lugares acecha Gualicho mimetizado en sendas, travesías, piedras, vientos interminables o árboles secos. Fuera de las ofrendas comunes a los santuarios “paganos” de la Patagonia, para no despertar la ira del genio del mal, no se canta durante la noche, no se usa sombrero dentro del rancho, se evita el humo del molle. Llevan consigo como protección amuletos fabricados por las Machis (hechiceras), cintas rojas, cabezas de ajo, ramas de ruda macho, lociones fabricadas con hierbas especiales o le encienden velas(esto último luego de la irrupción del cristianismo). Gualicho es invisible y no se le asigna una forma definitiva. Se le atribuyen todos los males y desgracias. Cuando se sentían amenazados por una enfermedad o un peligro cualquiera, los hombres buscaban sus armas y montaban a caballo para partir en busca del Gualicho. Prorrumpían entonces en gritos desaforados y arremetían contra esta deidad incorpórea, echando al aire furiosos tajos, estocadas y golpes con la esperanza de acertarle. El propósito era alejarlo de las tolderías, por lo que sólo dejaban la ceremonia cuando creían haberlo conseguido. Este ser gusta de introducirse en las mujeres viejas, las que engualichadas padecen todos los males imaginables, razón por la que antiguamente se les daba muerte. Además de dolor de cabeza y vientre, produce ceguera y parálisis en las piernas. Antiguamente para quedar bien con él, sacrificábanle periódicamente yeguas, caballos, vacas, ovejas o cabras. Es común que en estos tiempos modernos (hablamos del año 2004) que se confunda gualicho con amuleto. Está muy arraigada en el norte argentino, la creencia de que los amuletos que preparan especialmente los imagineros guaraníes se llaman payé o Gualicho. Nada tienen que ver ambos. El payé es una preparación realizada para conseguir determinados resultados de manera sobrenatural, con ayuda del más allá. Por ejemplo el amor de una mujer, suerte en el juego, protección contra la yeta, los enemigos o los malos espíritus. Cuando se dice que alguien está engualichado, no significa que actúa bajo la influencia del amuleto, sino que en su interior está metido el genio del mal patagónico Gualicho. La poca información sobre las cuestiones folclóricas facilita la confusión. Todavía se cree en todo el país que es folclorista quien canta, toca la guitarra u otro instrumento, o baila danzas tradicionales. Esta confusión es fácil de detectar. Por ejemplo, nuestros paisanos habitantes al sur, al norte y oeste de Presidencia Roque Sáenz Peña hablan de hombres engualichados cuando el amor por una mujer es insobornable. Las mujeres que todo perdonan a su hombre están engualichadas. El estado de éxtasis no les permite ver la realidad, (cuando son engañados) y es cuando se sospecha del embrujo. También se hace gualicho para producir “daño” al enemigo, o simplemente para despertar la admiración del sexo opuesto. Estos amuletos tienen distintas formas y funciones. Se lo lleva oculto entre las ropas, colgados a manera de medalla, colocados debajo de la piel, como anillo, se toman determinados brebajes o se espolvorea el interior de los calzados con polvos mágicos antes de iniciar un viaje o tarea. Siempre debe estar el oficio de hechiceros que conocen los secretos transmitidos a ellos por los más viejos los viernes en luna llena o vísperas de San Juan, preferentemente a las doce de la noche. Los únicos que conocen la forma de comunicarse con las fuerzas del bien y del mal son ellos, por lo tanto sin su concurso no hay payé o gualicho posible. Algunos simplemente son portados, otros en cambio necesitan de oraciones para activar sus poderes y éstas la mayoría de las veces son tomadas de la liturgia católica. La Luz Mala La Luz Mala, Fuego Fatuo, o Farol de Mandinga es una de las creencias populares más arraigadas en el norte argentino. Finalizada la conquista territorial y espiritual de esta parte de América a mano de los españoles, las huellas que dejaron son indelebles, y este se verifica en la conformación de muchas leyendas que circulan aún la actualidad. En cuanto a la Luz Mala, dicen se trataría de antiguos tesoros en oro y plata perdidos por los conquistadores, cuando fueron asesinados en emboscadas por los nativos. Esos bienes se enterraron producto de la erosión, o simplemente fueron escondidos por sus dueños, cuya ubicación algunos afirman conocer, tejiéndose cuentos del tío victimando a cándidos paisanos. En el noroeste argentino, afirman que las luces son los brillos del metal dirigidos por las almas de sus antiguos dueños, que intentan atemorizar a quien acierta a pasar por el lugar donde está ubicado. Se afirma que el día de San Bartolomé (fecha en que el diablo no tiene la vigilancia de los ángeles) es el propicio para descubrir el lugar de ubicación de un "Tapado" (Tesoro) Ese día Satán busca almas ingenuas que se aventuren movidos por la codicia a esos lugares. Indudablemente el miedo a la muerte, y la concepción religiosa del mal, generan en la intimidad del pensamiento estas fabulaciones. En nuestra provincia, esos avistamientos de luces serían almas en pena, que buscan contar sus cuitas a quien quiera escucharlos, pidiendo eleven oraciones que ayuden a obtener el perdón divino. Por supuesto que producen terror a quien la divisa. En las regiones central y sur del Chaco son moneda corriente las historias de apariciones de Luces Malas. Incluso yo he tenido la oportunidad de observar su presencia, de distintas formas, experiencia que resume todo lo referente a esta creencia. Es decir nunca fui molestado, ni observé extrañas formas o ruidos. Escuché relatos de golpizas, de asustar cabalgaduras, de frenar violentamente los biciclos, y floridas especulaciones respecto de contratiempos sufridos a causa de la luz. Quizá se deba a algún sentimiento de culpa muy íntimo, que actuó sobre la psiquis del paisano instalándose en su sector consciente, una ficticia experiencia de castigo por la falta que carga. La explicación más corriente a este fenómeno real, es el de creer que se trata de gases fosforescentes generados por la descomposición de huesos o metales nobles. Serían gases con esa propiedad física, que por tener una densidad distinta al aire que lo contiene no adopta su forma, aglutinándose en forma de bolas, y por su peso específico infinitesimalmente distinto al aire de la atmósfera, serían movidos por la menor brisa. Nuestro organismo no siempre percibe el movimiento de la masa de aire, lo que explicaría el movimiento de traslación del fenómeno. También nuestro territorio fue surcado por españoles portadores de cargamentos de metales preciosos traídos del sur del Imperio Inca. Además podría haber acumulación de huesos de animales producto de sequías, o de cementerios de nativos. Todas especulaciones de dan fuerza a la creencia de la descomposición de estos elementos, como generadoras de la Luz Mala. El Pombero Duende guaraní que nada tiene que ver con la idea cristiana del demonio. Es un asustador característico del área guaranítica, desde donde se expandió a toda la Argentina, llevado de la mano de la constante migración de correntinos y paraguayos, principalmente. La creencia está fuertemente arraigada en Misiones, Corrientes, Entre Ríos, sur de Brasil y Paraguay. Se dice que es una enano robusto, velludo, con brazos tan largos que los arrastra, manos desmesuradamente grandes, piernas cortas rematadas con enormes pies mirando hacia atrás (para desorientar a quien lo rastrea), no tiene “coyunturas”, es decir articulaciones del codo y rodilla, lo que hace que sus movimientos sean torpes y grotescos, usa un gran sombrero de paja, y anda sin ropas, aunque su miembro viril enorme es tapado por la profusa barba que le llega hasta el suelo. ElPomberito gusta muchísimo del tabaco y la miel. Además puede ser amigo o enemigo del hombre, según la conducta de éste. Su función primordial es la de cuidar del monte y los animales salvajes. Se enoja muchísimo si algún cazador mata más presas de las que consumirá. Si eso ocurre se transforma en cualquier animal o planta y con argucias induce al infractor a internarse a lo profundo de la selva donde se pierde. Lo mismo sucede con el pescador, o aquel que corta árboles que no utilizará. Su presencia no siempre puede ser advertida, porque la capacidad de metamorfosearse, hace que vigile subrepticiamente la conducta de los hombres. Como es muy lascivo, acecha a las mujeres, especialmente a las que no han sido bautizadas para poseerlas, y viola a aquella esposa que públicamente pone en tela de juicio la virilidad de su marido. Algunos investigadores han recopilado la creencia de que el Pombero puede preñar a las mujeres, solo apoyando el dedo en su vientre. Esto ocurriría si la dama solitaria, sin bautismo, al ser visitada en la noche por él, no le invita tabaco, miel o cigarrillos. Quizá, de esta manera inocente e ingenua, la cultura guaranítica explica los nacimientos extramatrimoniales, hecho muy repudiado en estos núcleos sociales. Si el Pombero es enemigo, se está expuesto a innumerables peligros dentro del bosque, porque siempre con engaños intentará perderlo en la espesura. Algunas veces provoca extraños accidentes dentro de los ranchos, como por ejemplo que se cierren solas las puertas, o caigan utensilios de la cocina, misteriosamente. Los que están enemistados con el duende, en las noches, suelen escuchar pasos y voces en los alrededores del rancho, como si alguien caminara por el patio en las noches. En cambio si es amigo, pueden obtenerse grandes ventajas, puesto que él, de manera invisible guiará al cazador hasta el lugar donde se hallan las presas más grandes y gordas, la buena pesca o los mejores frutos silvestres que sirven de alimento. Para ganarse su amistad, es necesario dejarle cada noche, durante treinta días sin interrupción, detrás del rancho, potes de miel, tabaco o cigarrillos, alimentos que le gustan muchísimo. Además, nunca debe pronunciarse su nombre en voz alta dentro de la casa, porque esto lo enoja. El Pombero nada tiene que ver con el Diablo. Esta es la concepción cristiana del mal, por lo tanto no debe asociarse al duende guaranítico con Satanás. La lujuria, característica común a ambos entes, está presente en todas las civilizaciones. A Lucifer no le preocupa el equilibrio ecológico, porque realiza el mal por el mal mismo. Digo esto, porque cuando el sonado caso de la supuesta aparición de un Pombero en el Barrio Santa Teresita de Presidencia Roque Sáenz Peña, en ocasión de entrevistar a la joven que afirmaba haberlo visto y sido golpeada por él, advertí la presencia de mujeres munidas de Biblias, representantes de un culto evangélico del barrio. Como se negaron a hablar conmigo, no pude intercambiar ideas con ellas. Esta actitud, culturalmente irresponsable, crea mayor confusión en cuanto a la interpretación de la mitología popular. Porque la mujer no estaba poseída, según la concepción del cristianismo, estuvo simplemente bajo los fuertes síntomas de una histeria, provocada por el temor hacia el Pombero, inculcado desde niña en su hogar. Si esas mujeres hubieran conocido nuestra cosmovisión, seguramente no hubieran confundido con tanta liviandad conceptos tan dispares. Entre los araucanos hay también un “Pombero” llamado Peukén que persigue a las mujeres. Es igualmente un duende bajo y lascivo que pertenece a las regiones boscosas de los hacheros de Chile.Como San Antonio y el Negrito Pastorero del folklore del Brasil, el Pombero interviene también en la búsqueda de los objetos perdidos, por eso se oye decir: - ¡Pomberito, Pomberito se me haces encontrar, (aquí el nombre del objeto perdido) yo te ofrezco tabaquito!- Esta promesa debe ser cumplida para evitar que el Pomberito se enoje, ya que su disgusto es de cuidado. El nombre guaraní del Pomberito es Cuarahí Yara o Dueño del Sol. El origen del nombre, quizá lo encontramos en el sur del Brasil, donde se llama “Pombeiro” al que espía. Igualmente nuestros aborígenes pampas llamaban “Bombero” al que marchaba en las líneas de avanzada, reconociendo el terreno, antes y durante los malones. Por su actitud de acecho, quizá Pombero derive de estas fonías Pancho Sierra Famoso medium de la provincia de Buenos Aires, conocido también por El Gaucho Santo de Pergamino. Nació en el año 1831, siendo sus padres don Francisco Sierra y doña Raimunda Ulloa. Considerado como un medium de poderes excepcionales, se refiere que ha hecho numerosas y difíciles curaciones que le han dado prestigio y fama, no sólo en la mencionada provincia, sino en caKsi todo el país, rindiéndosele hoy culto a su memoria en el cementerio de la localidad bonaerense de Salto, donde descansan sus restos y en el que se ha levantado un mausoleo, frente al que se congregan verdaderas multitudes determinados días del año, pero especialmente el 4 de diciembre, día de su muerte, acaecida en 1891.En su estancia de "El Porvenir", situada en los lindes de Rojas y Pergamino, acudían enfermos y desahuciados morales par obtener su mediación, cosa que hoy se hace frente a su tumba, porque los poderes de Pancho Sierra existen aun después de su muerte física, según dicen los que no han perdido la fe en él.Curaba generalmente con agua magnetizada o por medio de la sugestión; pocas veces lo hacía por la imposición de las manos, pues por lo general él ya conocía, desde que el enfermo detenía su coche o carreta en que iba, cuál era su mal, y así se ha visto el caso de que a un enfermo paralítico, desde el corredor de su casa donde estaba tomando mate le gritara, como a treinta o cuarenta metros de distancia: "¡Baje, amigo!", a lo que le contestaron quienes lo llevaban: "Señor, no es posible que lo haga, pues se trata de un tullido de las piernas, que hace mucho tiempo no puede valerse de ellas". Pancho Sierra respondió: "¿A qué lo han traído, pues?". "A que usted lo cure", le contestaron. "Bueno, entonces si quiere que yo lo cure, que obedezca el enfermo". Enseguida volvió a gritar: "¡Paisano, bájese y venga corriendo!". "No puedo, señor". "Sí puede, amigo, sí puede. Haga la prueba y verá". El enfermo empezó a hacer fuerza para obedecer a la orden y poco a poco se vio que el hombre movía los pies. Pancho Sierra, siempre con el mate en la mano sentado en el corredor, lo alentaba diciendo: "¿No ve, so mañero, como puede?. A ver, haga otro esfuercito". Y así, después de un rato, el hombre pudo bajarse del coche sin ayuda de nadie y llegar a donde estaba Pancho Sierra.Casos como éstos se cuentan por centenares y ello explica esta devoción popular.Sin ninguna duda, Pancho Sierra concitó el fervor de mucha gente de Rojas, provincia de Buenos Aires, que en todo momento pone de relieve su adrmiración y respeto por él. Pero la mayoria de los que se titulan discípulos de Pancho Sierra no son tales, sino simples explotadores, gente sin oficio y sin beneficios, que sólo se propone vivir a costa de la credulidad general, dicen algunos. fuente
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La Telesita Telésfora Santillán o Telésfora Castillo -según las versiones- era una "inocente" (poca inteligencia) que vivió a mediados del siglo pasado en la región del Salado (Departamento Figueroa, Santiago del Estero). Conocida en toda la provincia como alma milagrosa, se la llama en algunos lugares, Telesita, Tele o Telésfora. Una versión cuenta que se trataba de una jovencita de poco raciocinio, que mendigaba y murió quemada al tratar de calentarse junto a un fogón. Otra versión la presenta como a una muchacha que sólo gustaba de bailar y que, atraída por los sones de una caja, se acerco danzando a una fogata, de donde saltó una chispa que prendió en sus vestidos y la carbonizó. En suma, todas las leyendas coinciden en la circunstancia de la muerte trágica. La Telesita es milagrosa porque, entre otros poderes, tiene el de hacer aparecer lo perdido. Si a alguien se le extravía algo, le ofrece una Telesiada, baile con caña y música que se inicia con un chacarera... No se puede cambiar de pareja y se baila hasta caer al piso (por la cantidad de alcohol ingerido o por el cansancio). Canal Feijóo (La expresión popular artística en Santiago del Estero) recoge la copla popular donde el que se encuentra con el alma en pena de la Telesita aprende lo que debe decir para congraciarse: - Qué andás haciendo, Telesita. - Aquí ando, pues. - A ver, bailámelo, Telesita. - Bueno, te lo bailaré. En su Romancero criollo, el gran poeta León Benarós nos cuenta la historia de la Telesita: LA TELESITA Santiagueño soy, señores, de aquella tierra bendita donde ya suman añares que alentó la Telesita. y ya que el caso ha venido, permítanme que les cuente de la vida y los milagros de esa criatura inocente. Rendidos amaneceres dormida la habrán mirado a las orillas del Dulce, por las costas del Salado. Humildita y pobrecita, fue una casita de nada, como un brotecito tierno que pudo quemar la helada. Donosa en su honestidad, linda al par de otras muchachas, apenas la malcubría su camisita en hilachas. En sus grandes ojos negros iba temblando una pena. Sus dos trenzas daban marco a su carita morena. Era, en su desasosiego, como esas estrellas puras que, SIempre por apagarse, desmayan en las alturas. Temiendo servir de estorbo, contenta con lo preciso, vivió de la caridad, como pidiendo permiso. Con su carguita de leña o su atadito pasaba, cuidando de no perder la limosna que lograba. De alguna gente piadosa conseguía merecer un pedazo de tortilla, quizá de pan de mujer. Sones de caja y violín la tienen embelesada. Su reino es la chacarera. Fuera del baile no es nada. Allí donde escucha música, azorada se encamina. (Las pencas de los senderos no le mezquinan espina). Ya se le enciende la luz de sus grandes ojos mudos. Ya se entrechocan de gozo sus piecesitos desnudos. Al eco de una mudanza, con gracia se zarandea, bailando para ninguno hasta que el día clarea. Así, danzando y cantando, libra sus penas al viento. ¡Qué pecado habrá tenido, si le faltó entendimiento! No tiene caudal alguno. Poco pesa sobre el suelo. Será por eso que Dios le mandará ese consuelo. ¿A qué puerta llamar puede que le den sosiego y calma? ¿Qué otro consuelo hallará que bailar, solita su alma? Sola vive en este mundo, sola a su danza se entrega; sola canta sus vidalas, sola se va, sola llega. Pudorosa de la lumbre del sol y su reverbero, su carita le mezquina de vergonzoso lucero. y ya un ansia la conmueve si apunta el alba rosada, desde que estira la luz su primera pincelada. Todavía los violines llorando están sus gemidos. A vagar entre los árboles vuelve a sus lares queridos. Dicen unos que la hallaron una mañana de hielo, tumbada sobre una acequia, con los ojos hacia el cielo. Aunque suponen los más que, en una noche funesta, viendo el incendio de un bosque lo tomó por una fiesta. Ciega de lo que mentían sus pupilas asombradas, las que miró como luces se le hicieron llamaradas. Poca tarea sería para ese fuego infinito hacerla una brasa viva, envuelta en su vestidito. En puñado de cenizas lueguito iría a parar. A quemazón semejante, ¡qué trabajo le iba a dar! Un dijecito de plata llevaba siempre en el pelo. La conocieron por él, con el más dolido celo. Ya murió la Telesita, en su tormento quemada. Promesantes del lugar la miran santificada. Siete chacareras bailan a tenor de su deseo, y le dedican envites de aguardiente con poleo. Unos le ruegan salud. Otros, con pedidos mil, que las ovejas perdidas las restituya al redil. Unas velas de colores le encienden a la finada. La tierra fue su calvario, será el cielo su morada. Allí, donde la humildad tiene duradero brillo, quedita se estará el alma de Telésfora Castillo. Otra version Cierta vez , en los montes de SANTIAGO DEL ESTERO, habitaba una jovencita Telesfora Castillo,Telesita para quienes la conocian y la querian. Vivia sola, sin que se le conociera familia ni casa donde habitar. Suponian que era muy pobre ya que se presentaba vestida casi en harapos y descalza. Llevabaun cantarito de agua sobre su cabeza en algunas oportunidades y en otras un poco de leña . De tanto en tanto aparecia atraida por los ecos de la musica. Amaba la musica y la danza,se apartaba del grupo de gente y sola bailaba aconpañando los compaces de la musica, dando golpes sobre su cantarito, bailaba marcando los pasos de la danza con pies tan leves que parecia no tocar la tierra. Cuandoamanecia y la fiesta llegaba a su fin,todos veian a la telesita regresar al bosque,hasta que hubiera otra. Cuando se hizo otro baile,Telesita no acudio a la fiesta,todos adviertieron su ausencia. Fue inutil que pusieran la musica fuerte,esperando que asi viniera. Todos preocuparon,inquetos y afligidos los hombres salieron a buscarla,internandose en el bosque nocturno. Recien al otro dia hallaron su cuerpo sin vida,quemado junto al fogon al que seguramente se arrimaba para pasar la noche. LA TELESITA (Chacarera) Letra: Agustín Carabajal Música: Andrés Chazarreta Telesita la manga mota tus ropitas están rotas por las costas del Salado tus pasos van extraviados. No preguntes por tu amor porque nunca lo hallarás un consuelo a tu dolor en el baile encontrarás. Por esos campos de Dios te lleva tu corazón sin saber que tu danzar es tan solo una ilusión. Rezabaile del querer con su música llevó pies desnudos bajo el sol La Telesita llegó. Estribillo: Y así te verán bailando loca en cada amanecer como metida la danza muy adentro de tu ser. ¡Ay! Telésfora Castillo tus ojos no tienen brillo lo has perdido tras del monte o buscando el horizonte. Con un bombo soñador y un violín sentimental un cieguito al encordao´ el baile va a comenzar. Tu esperanza se perdió dele bailar y bailar lleva tu pecho un dolor pero no sabes llorar. Pobre niña que un fogón tu cuerpito calcinó y en la noche de los tiempos todo el pueblo te lloró. Estribillo: Y así te verán bailando loca en cada amanecer como metida la danza muy adentro de tu ser. fuente

Cuando la naturaleza aprieta, cualquier sitio es bueno El ser humano, como cualquier otro animal que pulula por este planeta -los extraterrestres no se que tal irán de esto- esta sujeto a una serie de necesidades fisiológicas a las cuales no se puede negar, esta inexoráblemente sujeto a ellas. Entre estas se encuentran el comer y el beber… y otras como el cagar y el mear -o como lo quieras llamar: liberar a willy, descargar, descomer, deshacerse de materia inorgánica innecesaria, tener un parto anal, desahogar las penas, liberar a tus demonios, …-. Satisfacer estas necesidades físicas -no lo neguemos por muy escatológico que parezca-, es un placer para cualquiera. Como dijo un escritor cuyo nombre no recuerdo: “no hay placer mas exquisito que cagar bien despacito y no hay placer mas delicado que después de haber cagado”… Toda esta reflexión se resume en las palabras que dijo este poeta y que me tomó la libertad de hacer mias: En este mundo matraca, de cagar nadie se escapa. Caga el buey y caga la vaca. Caga el rey, el obrero y el Papa. Y hasta a la mujer mas guapa, el culo le huele a caca. Esta claro pues que cuando la naturaleza llama a tu puerta, cualquier sitio es bueno. fuente