Destinos poco explorados y perfectos para perderse
1- Togo
Rascacielos de adobe
Togo, en el Golfo de Guinea es uno de los países menos turísticos de África Occidental y tal vez por eso resulta más auténtico que otros. La capital, Lomé, situada frente al océano Atlántico, está cerca de una serie de playas con palmeras, pero el interior del país se adentra en profundos valles y altas montañas que van convirtiéndose en sabanas. Entre los alicientes más apreciados por los escasos visitantes están la posibilidad de practicar windsurf en el Lago Togo o acercarse a conocer Kitammaku, la tierra de los Batammariba, al nordeste del país, en la frontera con Benín. En 2004 Kitammaku fue declarado Patrimonio de la Humanidad y sus extrañas casas-torre de adobe se han convertido en uno de los símbolos del país.
2 - Surinam
La ultima aventura
Ni es el Caribe ni es la selva amazónica; son las dos cosas a la vez y además es un rincón poco (o nada) frecuentado por el turismo convencional. Surinam, la antigua Guayana holandesa, es una colonia fronteriza con la Guyana y Guayana Francesa, en la esquina noriental de Sudamérica, donde encontrar una mezcla apasionante de influencias británicas, holandesas, chinas, indias e indonesias. Las joyas del país son las reservas naturales, como las de Raleighvallen y Brownsberg, famosas por la abundancia de aves, pero también merece la pena pasear por su capital, Panamaribo, con una curiosa mezcla de ambiente caribeño con edificios coloniales, templos hindúes, una mezquita (la mayor de América Latina) y muy cerca, una sinagoga.
3 - Comoras
¿Paraiso tropical ?
En los gloriosos tiempos de la navegación, Comores era una escala tradicional para los barcos que doblaban el cabo de Buena Esperanza. Tras la construcción del Canal de Suez cayó en el olvido y ahora sólo recibe unos 25.000 visitantes anuales. Está muy cerca de las islas Seychelles y de Isla Mauricio, y podría ser un paraíso tropical, si no fuera porque ha sufrido 20 intentos de golpe de Estado desde que consiguió la independencia de Francia en 1975. Si esto no echa para atrás al viajero, recomendamos visitar la isla de Mayotte, que forma parte del archipiélago, aunque no del país, y alberga una de las mayores lagunas coralinas del mundo, todo un espectáculo. Además, en la isla principal (Ngazija o Grande Comore) se puede llegar al piedel volcán Karthala, el mayor cráter activo del mundo. Otra experiencia única son las cascadas en la isla de Nzawani (Anjouan). En la capital lo que más llama la atención es el típico barrio árabe. Para los viajeros más intrépidos está la isla Mohéli, la más pequeña, salvaje y la menos visitada, cubierta por selva tropical y bordada por playas de arena blanca. Aquí no sucede nada y los extranjeros son todavía “seres extraños”.
4. Kuwait
El reino del oro negro
Difícilmente nos encotraremos con aglomeraciones de turistas españoles en este país al que conocemos sobre todo por haber sido invadido y por ser uno de los grandes productores de petróleo. Tampoco aparece en los itinerarios viajeros por la zona, en parte porque sus fronteras terrestres son Iraq y Arabia Saudí, lo que hace que su entrada por esa vía sea imposible. Para los que de todas formas quieran ir no hay demasiado que ver, a no ser que nos entusiasmen los grandes centros comerciales de Oriente Próximo y las autopistas de cuatro carriles. Lejos de la inmaculada ciudad de Kuwait se pueden subir los 145 m de la colina de Mutla, el punto más alto del país, o visitar Al-Ahmadi, cuna de su industria petrolífera. Poco más.
5- Guinea Bissau
Ambiente africano en pequeña dosis
Este pequeño país africano junto al Atlántico es uno de los menos visitados de la zona. Fue colonia portuguesa (era parte de la llamada Guinea Portuguesa). Alejado de las corrientes turísticas, es un verdadero hallazgo para quien llega por allí, con sus apacibles pueblos coloniales, sus playas tranquilas y sus bosques tropicales sagrados, y su único candidato al turismo masivo es el archipiélago de Bijagos, un puñado de islas vírgenes y remotas con una fantástica fauna terrestre y marítima. El relajado ambiente provinciano de su capital, Bissau, la aleja del frenesí que se respira en la mayoría de capitales africanas, pero si se va a ver monumentos lo que más se encuentra son los estragos causados por la guerra.
6 - Santo Tomé y Principe
El caribe en Africa
¿Te atrae un trocito del Caribe frente a la costa africana? Poca gente ha oído hablar de estas dos tranquilas islas que forman uno de los países más pequeños de África y menos visitados a pesar de sus encantos. Como es de imaginar, hay playas cristalinas inexploradas en las que practicar un excelente submarinismo, recortadas formaciones rocosas y exuberantes bosques tropicales. También se puede disfrutar de un relajado ambiente en locales que ofrecen café de verdad, frutas deliciosas y marisco.
7 - Bielorrusia
El vecino olvidado de Rusia
Mientras otros antiguos estados soviéticos se llenan de visitantes, este los ve pasar de largo, a pesar de estar en línea recta entre Moscú y el resto de Europa. Fue la última dictadura europea en desaparecer, y por eso es el lugar perfecto para evocar el viejo mundo soviético y toda su estética. Su capital, Minsk, quedó completamente destruida durante la Segunda Guerra Mundial y fue reconstruida según la planificación estalinista y esta arquitectura es hoy uno de sus principales atractivos. Minsk es como una especie de escaparate de la antigua Unión Soviética. Sus largas avenidas están llenas de gigantes edificios, monumentos de guerra y símbolos soviéticos.El otro gran atractivo del país es el Parque Nacional Belavezhskaia, puro esplendor natural, una especie de fósil que nos recuerda cómo fue Europa. Es el mayor bosque primigenio de Europa, patrimonio mundial y hogar del bisonte europeo, el mayor mamífero del continente.
8 - Nauru
La vida apacible
Nauru es difícil de encontrar incluso en el mapa. Está en Polinesia, al oeste de las Gilbert y es una sola isla rodeada de arrecifes y que vive al margen del resto del mundo, perfecta para robinsones. Pero hubo un tiempo en que esta pequeña isla con forma de patata era uno de los países con mayor riqueza per cápita del planeta, gracias a sus abundantes reservas de fosfato, hoy agotadas. Las minas están abandonadas pero los habitantes de Nauru conservan sus apacibles costumbres, juegan al fútbol según las reglas australianas y cantan canciones típicas. El paisaje es casi lunar, sin árboles, pero con algunas colinas sorprendentemente verdes y un mar repleto de aves marinas, barrido por el viento. Una isla para los que quieren perderse, pero de verdad.
10 - Kirguistan
La Suiza del Asia Central
Es fácil pasar por alto este destino escondido entre las montañas más altas de la Tierra y rodeado por otros países de nombres similares (Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán…). Todos ellos son antiguas repúblicas soviéticas que durante años estuvieron cerradas a los extranjeros. Kirguistán, en particular, posee las mayores y más espectaculares montañas de Asia Central, con el pico más alto a casi 7.500 m. El problema es que sus recursos e infraestructura para turistas son muy limitados. La mayoría de los visitantes van directamente al lago Issik-Kul, el segundo más alto del mundo después del Titicaca y puerta de acceso a los mejores senderos de la región.
10 - Niue
Un lugar remoto
Y puestos a buscar lugares difíciles de encontrar en el mapa, está Niue, un diminuto punto a 600 km del vecino más cercano. Podría ser una isla desierta, pero allí viven unas 2.000 personas. Esta remota isla del Pacífico descubierta casi por casualidad por el Capitán Cook, recibe tan pocos visitantes que sólo dispone de dos vuelos semanales (uno desde Auckland, Nueva Zelanda, y otro desde Apia, Samoa). Tiene muy pocas playas y no son las típicas del Pacífico, pero a cambio hay fantásticas cuevas en las simas Vaikona y Togo, y, como no tiene ríos, la visibilidad para los submarinistas es excepcional. En Toilet Bowl (taza de váter), un lugar de inmersiones frente a la costa occidental, el nombre no refleja la calidad de sus aguas.