Hola Taringueros(as),Hoy les traigo un post sobre el gran musico Chileno "Victor Jara",Hoy cumplia 80 años,Lastima que no este entre nosotros pero siempre estara en nuestros corazones a través de sus grandes obras musicales,Espero que lo disfruten y por favor,Comenten!
Víctor Lidio Jara Martínez, conocido como Víctor Jara, (1932 – 1973) fue un músico, cantautor y director de teatro chileno.
Víctor Jara fue un referente internacional de la canción reivindicativa y de cantautor. Además fue militante del Partido Comunista de Chile . Por lo que fue torturado y asesinado en el antiguo Estadio Chile (que después fue denominado Estadio Víctor Jara) por fuerzas represivas de la dictadura de Augusto Pinochet, poco después del golpe militar que derrocó al gobierno de Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973.
Víctor nació pobre. Fue un joven ávido de saber, un autodidacta de talento, que consiguió abrirse paso en la capital chilena movido por sus dos pasiones, el teatro y la música. Sus canciones, acuñadas como reivindicación frente a la dictadura, le condenaron a una muerte trágica e injusta.
Víctor fue un niño querido por sus padres en una humilde familia chilena. Campesinos en la localidad de San Ignacio (en el centro del país), criaron a sus cinco hijos condicionados por graves dificultades económicas. Víctor tuvo que ayudar desde niño en las tareas del campo, pero ello no le privó de la amorosa entrega de su madre, Amanda. Ella, con su vieja guitarra, aportaba su granito de arena a la economía familiar cantando en los funerales y entierros del pueblo acompañada del pequeño Víctor. Ese sería el primer contacto del cantante con el folklore criollo. Su madre le descubrió tempranamente un innato talento para la música.
La penuria económica obliga a la familia Jara a trasladarse a la capital, donde se ganan la vida haciendo comidas. Su vida parece, al fin, hallarse encarrilada pero cuando Víctor tiene solo 15 años, fallece Amanda. El joven queda totalmente destrozado y toma una extraña resolución: ingresar en el seminario. Pero Víctor carece de vocación, y pronto se siente desubicado. Sólo su participación en el coro, donde descubre el canto gregoriano, le hace sentirse realizado. Decidido a abandonar el centro, se va a cumplir el servicio militar. Una vez finalizado, da con un anuncio de la Universidad de Chile en el que se buscan cantantes para el ‘Carmina Burana’. Víctor entra a formar parte del coro.
Víctor Jara, la voz de la resistencia
Víctor nació pobre. Fue un joven ávido de saber, un autodidacta de talento, que consiguió abrirse paso en la capital chilena movido por sus dos pasiones, el teatro y la música. Sus canciones, acuñadas como reivindicación frente a la dictadura, le condenaron a una muerte trágica e injusta.
Víctor fue un niño querido por sus padres en una humilde familia chilena. Campesinos en la localidad de San Ignacio (en el centro del país), criaron a sus cinco hijos condicionados por graves dificultades económicas. Víctor tuvo que ayudar desde niño en las tareas del campo, pero ello no le privó de la amorosa entrega de su madre, Amanda. Ella, con su vieja guitarra, aportaba su granito de arena a la economía familiar cantando en los funerales y entierros del pueblo acompañada del pequeño Víctor. Ese sería el primer contacto del cantante con el folklore criollo. Su madre le descubrió tempranamente un innato talento para la música.
La penuria económica obliga a la familia Jara a trasladarse a la capital, donde se ganan la vida haciendo comidas. Su vida parece, al fin, hallarse encarrilada pero cuando Víctor tiene solo 15 años, fallece Amanda. El joven queda totalmente destrozado y toma una extraña resolución: ingresar en el seminario. Pero Víctor carece de vocación, y pronto se siente desubicado. Sólo su participación en el coro, donde descubre el canto gregoriano, le hace sentirse realizado. Decidido a abandonar el centro, se va a cumplir el servicio militar. Una vez finalizado, da con un anuncio de la Universidad de Chile en el que se buscan cantantes para el ‘Carmina Burana’. Víctor entra a formar parte del coro.
Ante él se abren nuevos y reveladores horizontes: la universidad supone su apertura al ‘mundo’ y traba contacto con mentes lúcidas e inquietas. También se mete en política: el comunismo entra en su vida.
Convertido pronto en un ‘animal político’, se une al movimiento que reivindica la cultura chilena frente a la invasión del pop invasor ‘made in EEUU’. Junto a Violeta Parra y otros, el cantante recuerda las canciones que interpretaba junto a su madre.
Víctor, en su plenitud artística, descubre sus múltiples facetas y la capital chilena le permite desarrollar todas ellas. Su talento como cantautor le llevaría a grabar su primer disco, un sencillo que contenía dos villancicos chilenos y en 1961 compondrá su primera canción, Paloma quiero contarte. Artista apasionado compagina la música con su pasión por el teatro, dirigiendo numerosas obras teatrales, e impartiendo clases de actuación en la universidad.
A finales de los años 50 Víctor había conocido al que sería el amor de su vida, la bailarina inglesa Joan Turner. Junto a ella tendría a su única hija, a la que llamaría Amanda en honor de su madre y que daría título a la que es quizás su canción más conocida Te recuerdo Amanda, Joan contaría que Víctor la compuso en una pensión de Inglaterra durante su estancia en ese país, al que había acudido con una beca teatral concedida por ese gobierno.
Víctor Jara

Víctor Lidio Jara Martínez, conocido como Víctor Jara, (1932 – 1973) fue un músico, cantautor y director de teatro chileno.
Víctor Jara fue un referente internacional de la canción reivindicativa y de cantautor. Además fue militante del Partido Comunista de Chile . Por lo que fue torturado y asesinado en el antiguo Estadio Chile (que después fue denominado Estadio Víctor Jara) por fuerzas represivas de la dictadura de Augusto Pinochet, poco después del golpe militar que derrocó al gobierno de Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973.

Víctor Jara, la voz de la resistencia

Víctor nació pobre. Fue un joven ávido de saber, un autodidacta de talento, que consiguió abrirse paso en la capital chilena movido por sus dos pasiones, el teatro y la música. Sus canciones, acuñadas como reivindicación frente a la dictadura, le condenaron a una muerte trágica e injusta.

Víctor fue un niño querido por sus padres en una humilde familia chilena. Campesinos en la localidad de San Ignacio (en el centro del país), criaron a sus cinco hijos condicionados por graves dificultades económicas. Víctor tuvo que ayudar desde niño en las tareas del campo, pero ello no le privó de la amorosa entrega de su madre, Amanda. Ella, con su vieja guitarra, aportaba su granito de arena a la economía familiar cantando en los funerales y entierros del pueblo acompañada del pequeño Víctor. Ese sería el primer contacto del cantante con el folklore criollo. Su madre le descubrió tempranamente un innato talento para la música.
La penuria económica obliga a la familia Jara a trasladarse a la capital, donde se ganan la vida haciendo comidas. Su vida parece, al fin, hallarse encarrilada pero cuando Víctor tiene solo 15 años, fallece Amanda. El joven queda totalmente destrozado y toma una extraña resolución: ingresar en el seminario. Pero Víctor carece de vocación, y pronto se siente desubicado. Sólo su participación en el coro, donde descubre el canto gregoriano, le hace sentirse realizado. Decidido a abandonar el centro, se va a cumplir el servicio militar. Una vez finalizado, da con un anuncio de la Universidad de Chile en el que se buscan cantantes para el ‘Carmina Burana’. Víctor entra a formar parte del coro.
Víctor Jara, la voz de la resistencia
Víctor nació pobre. Fue un joven ávido de saber, un autodidacta de talento, que consiguió abrirse paso en la capital chilena movido por sus dos pasiones, el teatro y la música. Sus canciones, acuñadas como reivindicación frente a la dictadura, le condenaron a una muerte trágica e injusta.
Víctor fue un niño querido por sus padres en una humilde familia chilena. Campesinos en la localidad de San Ignacio (en el centro del país), criaron a sus cinco hijos condicionados por graves dificultades económicas. Víctor tuvo que ayudar desde niño en las tareas del campo, pero ello no le privó de la amorosa entrega de su madre, Amanda. Ella, con su vieja guitarra, aportaba su granito de arena a la economía familiar cantando en los funerales y entierros del pueblo acompañada del pequeño Víctor. Ese sería el primer contacto del cantante con el folklore criollo. Su madre le descubrió tempranamente un innato talento para la música.
La penuria económica obliga a la familia Jara a trasladarse a la capital, donde se ganan la vida haciendo comidas. Su vida parece, al fin, hallarse encarrilada pero cuando Víctor tiene solo 15 años, fallece Amanda. El joven queda totalmente destrozado y toma una extraña resolución: ingresar en el seminario. Pero Víctor carece de vocación, y pronto se siente desubicado. Sólo su participación en el coro, donde descubre el canto gregoriano, le hace sentirse realizado. Decidido a abandonar el centro, se va a cumplir el servicio militar. Una vez finalizado, da con un anuncio de la Universidad de Chile en el que se buscan cantantes para el ‘Carmina Burana’. Víctor entra a formar parte del coro.
Ante él se abren nuevos y reveladores horizontes: la universidad supone su apertura al ‘mundo’ y traba contacto con mentes lúcidas e inquietas. También se mete en política: el comunismo entra en su vida.
Convertido pronto en un ‘animal político’, se une al movimiento que reivindica la cultura chilena frente a la invasión del pop invasor ‘made in EEUU’. Junto a Violeta Parra y otros, el cantante recuerda las canciones que interpretaba junto a su madre.
Víctor, en su plenitud artística, descubre sus múltiples facetas y la capital chilena le permite desarrollar todas ellas. Su talento como cantautor le llevaría a grabar su primer disco, un sencillo que contenía dos villancicos chilenos y en 1961 compondrá su primera canción, Paloma quiero contarte. Artista apasionado compagina la música con su pasión por el teatro, dirigiendo numerosas obras teatrales, e impartiendo clases de actuación en la universidad.
A finales de los años 50 Víctor había conocido al que sería el amor de su vida, la bailarina inglesa Joan Turner. Junto a ella tendría a su única hija, a la que llamaría Amanda en honor de su madre y que daría título a la que es quizás su canción más conocida Te recuerdo Amanda, Joan contaría que Víctor la compuso en una pensión de Inglaterra durante su estancia en ese país, al que había acudido con una beca teatral concedida por ese gobierno.
Ahora un par de canciones de Victor Jara

Te Recuerdo Amanda
Qué lindo es ser voluntario
Se Me Ha Escapado Un Suspiro
Cancion Del Árbol Del Olvido
Grande Victor Jara!






