Después de un buen tiempo alejado del posteo. Me decidí a subir una receta que había preparado ya hace un tiempo. Había sacado las fotos y todo, pero me daba pachorra ponerme a editarlas, subirlas y a sentarme a escribir algo un poco más extenso que un shout
Al igual que en las últimas dos recetas que posteé, hoy me voy a concentrar en uno de esos ingredientes que generan rechazo tanto en niños como en adultos.
De más está decir que de chico mi relación con la coliflor (siempre he dicho "el" coliflor, pero según la RAE es un sustantivo femenino ) no ha sido la mejor, es más, de a momentos ha sido más bien de odio. Mucho de esto se lo debo a mi vieja (la amo de corazón pero...) que la preparaba de las formas más incomibles posibles
Sin embargo, al vivir solo (con mi esposa en realidad), uno empieza a experimentar con nuevos ingredientes... y con aquellos conocidos, pero obliterados de la mesa por malas experiencias del pasado.
Fue entonces, de grande, que me reencontré, reconcilié y hasta me enamoré de muchos de ellos: pescado, pepino, berenjena, coliflor, brócoli (brécol), ricota (requesón) y muchos otros (a la única que no le encontre la vuelta todavía es a la remolacha, pero no por el sabor, sino por los efectos "coloríferos" a la hora de usar el cuarto de baño ).
Una solución perfecta para el uso de la coliflor es combinarla con salsa blanca o bechamel (besamel, besamela o como quieran llamarla ). Esta bechamel de coliflor (invención propia en un día de aburrimiento en la cocina, aunque estoy seguro que ya se le habrá ocurrido a algún otro dado a que no creo que a nadie se le haya cruzado esta magnífica combinación de sabores antes. Tampoco tengo ganas de chequear en la oficina de patentes para ver si hubo alguien que lo creó primero y quién fue) viene como anillo al dedo para servirla con alguna pasta.
Ustedes elijan la pasta: ravioles, sorrentinos, cappelletti, spaghetti, fusilli (tirabuzones) o cualquier otra, seca o fresca, que tengan a mano. Yo soy un fanático de los penne rigate (mostacholes como le dicen en el barrio) y por eso voy a usarlos en esta receta. Pero recuerden, no es una receta de pasta... sino de salsa
Así que basta de perorata y los dejo con la fotoreceta...
Ponemos agua en una olla a hervir para la pasta (cualquier pasta debe ser puesta en la olla con abundante agua solo recién después que esta haya roto el hervor).
Picamos una cebolla chica y la ponemos a rehogar con un poco de aceite de oliva. Sacamos todas las hojas y el tallo de la coliflor y cortamos los grumos o cabezuelas bien chiquitas. La agregamos a la cebolla, agregamos un chorro de vinagre (aceto balsámico si se tiene es mejor), 100cm3 de agua (media taza), sal, pimienta, revolvemos y tapamos. Dejamos cocinar todo a fuego lento.
Esta parte es OPCIONAL. Si queremos agregamos una pechuga de pollo cortada en cubos previamente sellada a la preparación.
Cuando el agua este burbujeante agregamos la pasta (en mi caso los mostacholes).
El siguiente paso es la bechamel. Para hacer la salsa blanca básica necesitamos 2 cucharadas de manteca, 2 cucharadas de harina, medio litro de leche (o un poquito menos también) y un toque de sal, pimienta y nuez moscada. Para la que estoy haciendo hoy le agregué además un sobrecito saborizante de puerro para darle un toque "yummy".
Para la preparación de la bechamel, comenzamos haciendo un roux (combinación de manteca y harina). Derretimos la manteca, añadimos el harina y los unificamos rápidamente con una cuchara de madera, de a pequeños chorritos vamos incorporando la leche a medida que la salsa se va espesando y los demás "saborizadores".
Aquí podemos ver las tres cacerolas: pasta atrás, bechamel a la izquierda y menjunje de coliflor y pollo a la derecha.
Incorporamos la bechamel a la coliflor. Revolvemos y dejamos cocinar un cachitín más.
Luego de colar la pasta, emplatamos y debe quedar algo así.
No tendrá la mejor de las pintas, pero sabe de maravillas. Al que lo dude, que pruebe y después me cuenta