Dios es la Fuerza de Gravedad
Conclusión introductoria
Voy a comenzar este artículo diciendo algo contundente y que ya está anticipado en el título de esta investigación: Dios no existe. O mejor dicho, Dios existe, Dios es la Fuerza de Gravedad. Esta es mi conclusión. Ustedes se preguntarán por qué pongo la conclusión al principio y no al final, como dicta la lógica. Y la respuesta es bien simple: porque se me cantan las pelotas. Además, como yo soy científico, y ustedes no, me la chupan.
Motivaciones, ambiciones y variados etcéteras
A priori y en un primer vistazo naif del asunto, podría parecer que Dios por un lado y la ciencia por el otro, son dos puntos de vista diferentes y contradictorios de una misma cosa. Lo que representaría sin dudas un importante doble desafío, que sería por un lado explicar la ciencia desde un costado religioso y por el otro explicar a Dios desde una perspectiva científica.
Este desafío se ve turbado notablemente si consideramos, en una posible segunda lectura del asunto, a la Dios y a la ciencia como dos principios básicos complementarios.
Muchos científicos, también filósofos, han intentado explicar a Dios (o por lo menos justificarlo) a partir de la ciencia. Esto no sería nada nuevo.
Han existido a lo largo de la historia muchos grandes pensadores de la ciencia que han intentado probar a través de la misma la existencia de un Dios todo poderoso, así como otros han hecho lo propio intentando probar lo contrario, es decir, la no existencia de Dios.
En general, esta gente se ha visto grandemente condicionada por un contexto socio-político y/o por sus propios miedos, limitaciones o ignorancia. Todas estas cosas y otras han actuado como condicionantes, circunstancia en extremo contraproducente cuando se supone que lo que se busca es hallar la verdad de algún asunto.
Pero yo no tengo miedos, ni limitaciones, ni soy ignorante. No tengo miedos porque la opinión de la mayoría no me importa, porque las “verdades” instaladas como firmes creencias de la sociedad moderna son para mí un inmenso y tempestuoso mar de dudas y conjeturas por probar.
No tengo limitaciones porque no trabajo para nadie y nadie me dice que tengo que decir y que no. Y no soy ignorante porque he dedicado mi vida entera al estudio, a la ciencia y al estudio de la ciencia.
Estoy ampliamente capacitado para hablar de ciencia, de Dios, y de Dios a partir de la ciencia porque para eso me he preparado durante muchísimo tiempo.
El tema de Dios es seguramente el dilema más importante de la ciencia y es eso lo que me motiva a estudiar a fondo este asunto y poder, de una vez por todas, hallar algo concreto al respecto.
Informe sobre Dios
Vuelvo a afirmarlo porque sé que entre los lectores de esta revista hay varios taraditos y esos necesitan que les repitan las cosas 20 veces: Dios es la Fuerza de Gravedad.
Por eso mismo es tan válido afirmar que Dios existe como que no. La Fuerza de Gravedad existe y eso es indudable ya que siempre nos acompaña a donde quiera que vayamos, por lo que podemos afirmar que Dios existe y que está en todos lados. Y podemos decir esto sin temor a equivocarnos. Después de todo, en unos sitios más, en otros menos, pero la Fuerza de Gravedad (léase Dios) está siempre en todos lados.
Del mismo modo podría afirmarse que Dios no existe, ya que la idea que de El se tiene no concuerda con lo que realmente es.
Y Dios es eso, esa fuerza infinita y eterna que nos tira para abajo, que nos impide volar. La Gravedad siempre gana. La Fuerza de Dios (La Fuerza de Gravedad) está siempre presente, nunca se va, nunca se irá.
Todo cae porque la Fuerza de Gravedad tira siempre para abajo, es un esfuerzo siempre, permanente, el no caer, el no dejarse doblegar por Dios. Pero tarde o temprano todo cae (Dios nunca pierde). La gente cae, el ánimo cae, todo cae y cae sin conciencia, y sólo se cae por Dios. La vida es caer. Vivir es caer. Dios se encarga de eso. Las conversaciones caen. La vida siempre cae, inevitablemente, es una caída. Y los que más piensan en eso son los que más rápido caen. Un segundo de distracción y uno cae. Todo, todo. Todo lo hacemos para terminar cayendo. Pero uno podría confundirse y podría llegar a creer que vuela, cuando en realidad cae, pero para eso haría falta llegar alto. Y eso es difícil porque siempre Dios está tirando para abajo.
Roland Puente.
Roland Puente parando el bondi en Cincinnati.
Conclusión introductoria
Voy a comenzar este artículo diciendo algo contundente y que ya está anticipado en el título de esta investigación: Dios no existe. O mejor dicho, Dios existe, Dios es la Fuerza de Gravedad. Esta es mi conclusión. Ustedes se preguntarán por qué pongo la conclusión al principio y no al final, como dicta la lógica. Y la respuesta es bien simple: porque se me cantan las pelotas. Además, como yo soy científico, y ustedes no, me la chupan.
Motivaciones, ambiciones y variados etcéteras
A priori y en un primer vistazo naif del asunto, podría parecer que Dios por un lado y la ciencia por el otro, son dos puntos de vista diferentes y contradictorios de una misma cosa. Lo que representaría sin dudas un importante doble desafío, que sería por un lado explicar la ciencia desde un costado religioso y por el otro explicar a Dios desde una perspectiva científica.
Este desafío se ve turbado notablemente si consideramos, en una posible segunda lectura del asunto, a la Dios y a la ciencia como dos principios básicos complementarios.
Muchos científicos, también filósofos, han intentado explicar a Dios (o por lo menos justificarlo) a partir de la ciencia. Esto no sería nada nuevo.
Han existido a lo largo de la historia muchos grandes pensadores de la ciencia que han intentado probar a través de la misma la existencia de un Dios todo poderoso, así como otros han hecho lo propio intentando probar lo contrario, es decir, la no existencia de Dios.
En general, esta gente se ha visto grandemente condicionada por un contexto socio-político y/o por sus propios miedos, limitaciones o ignorancia. Todas estas cosas y otras han actuado como condicionantes, circunstancia en extremo contraproducente cuando se supone que lo que se busca es hallar la verdad de algún asunto.
Pero yo no tengo miedos, ni limitaciones, ni soy ignorante. No tengo miedos porque la opinión de la mayoría no me importa, porque las “verdades” instaladas como firmes creencias de la sociedad moderna son para mí un inmenso y tempestuoso mar de dudas y conjeturas por probar.
No tengo limitaciones porque no trabajo para nadie y nadie me dice que tengo que decir y que no. Y no soy ignorante porque he dedicado mi vida entera al estudio, a la ciencia y al estudio de la ciencia.
Estoy ampliamente capacitado para hablar de ciencia, de Dios, y de Dios a partir de la ciencia porque para eso me he preparado durante muchísimo tiempo.
El tema de Dios es seguramente el dilema más importante de la ciencia y es eso lo que me motiva a estudiar a fondo este asunto y poder, de una vez por todas, hallar algo concreto al respecto.
Informe sobre Dios
Vuelvo a afirmarlo porque sé que entre los lectores de esta revista hay varios taraditos y esos necesitan que les repitan las cosas 20 veces: Dios es la Fuerza de Gravedad.
Por eso mismo es tan válido afirmar que Dios existe como que no. La Fuerza de Gravedad existe y eso es indudable ya que siempre nos acompaña a donde quiera que vayamos, por lo que podemos afirmar que Dios existe y que está en todos lados. Y podemos decir esto sin temor a equivocarnos. Después de todo, en unos sitios más, en otros menos, pero la Fuerza de Gravedad (léase Dios) está siempre en todos lados.
Del mismo modo podría afirmarse que Dios no existe, ya que la idea que de El se tiene no concuerda con lo que realmente es.
Y Dios es eso, esa fuerza infinita y eterna que nos tira para abajo, que nos impide volar. La Gravedad siempre gana. La Fuerza de Dios (La Fuerza de Gravedad) está siempre presente, nunca se va, nunca se irá.
Todo cae porque la Fuerza de Gravedad tira siempre para abajo, es un esfuerzo siempre, permanente, el no caer, el no dejarse doblegar por Dios. Pero tarde o temprano todo cae (Dios nunca pierde). La gente cae, el ánimo cae, todo cae y cae sin conciencia, y sólo se cae por Dios. La vida es caer. Vivir es caer. Dios se encarga de eso. Las conversaciones caen. La vida siempre cae, inevitablemente, es una caída. Y los que más piensan en eso son los que más rápido caen. Un segundo de distracción y uno cae. Todo, todo. Todo lo hacemos para terminar cayendo. Pero uno podría confundirse y podría llegar a creer que vuela, cuando en realidad cae, pero para eso haría falta llegar alto. Y eso es difícil porque siempre Dios está tirando para abajo.
Roland Puente.
Roland Puente parando el bondi en Cincinnati.

