En primer lugar, debo darle las gracias a todos aquellos que visitaron mi análisis de "La Mosca (1986)", pues estar entre los posts destacados durante más de 3 horas es todo un orgullo, y eso es gracias a ustedes. También agradezco a
@ por darme la idea de hacer otro análisis de algún filme de culto.
Hoy quiero dedicar mi segundo análisis a todo un clásico del cine fantástico de clase B, dirigido por Jack Arnold, otro imprescindible del cine fantástico de los años 50, con títulos como
Vinieron del espacio
(1953) o La mosca (1958), pero cuyo mejor exponente fue sin duda El increíble hombre menguante (1957).Hacía mucho que no veía esa película, creo que la última vez tendría 10 u 11 años, pero ha quedado
grabadaen mi memoria por sus impresionantes escenas y efectos especiales que no han envejecido con el paso del tiempo. Hoy la he visto de nuevo, y de verdad que no me ha decepcionado, al contrario.La acción principal tiene lugar en Los Ángeles, año 1956. Narra la historia de Scott Carey (Grant Williams), empleado de una empresa de publicidad, de 1,85 m de altura y de 87 Kg de peso, felizmente casado desde hace 6 años con Louise (Randy Stuart).
Charlie Carey (Paul Langton), su hermano, próspero ejecutivo de ventas de publicidad, les deja su lancha motora para pasar una semana de vacaciones en la costa. Es allí cuando una extraña neblina envuelve a Scott, mientras Louise ha ido en busca de una lata de cerveza.
Seis meses después, Scott advierte que empieza a perder peso, altura y corpulencia, en un proceso que los médicos no saben como detener y que atribuyen a su excesiva exposición a los insecticidas combinada con alguna clase de nube radioactiva...
La película explora la psicología del protagonista enfrentado a situaciones diversas a lo largo del relato. Las incertidumbres iniciales, el no encontrar una solución a su problema y la pérdida del empleo, le llevan a un estado emocional de frustración y agresividad, que descarga sobre su mujer.
Mientras avanza el proceso, le invade un complejo de impotencia y fragilidad, que da paso a actitudes tiránicas y despóticas que Louise sobrelleva con estoicismo. Cuando mide 1,24 m y pesa 26 kg. conoce a una enana de nacimiento, Clarice Brown (April Kent), con la que entabla un romance, que le permite compartir afecto -no queda claro si algo más- lo que le devuelve parte del equilibrio perdido.
Más adelante, constata indignado que se ha convertido en víctima de discriminación y marginación social. La pérdida adicional de altura, le convierte en juguete y presa de Butch -su propio gato- y, posteriormente, de una araña, hechos que despiertan en él los instintos primarios de lucha por la supervivencia.
Dado por muerto, se enfrenta a la sed, el hambre, los depredadores, las trampas y la desproporción del entorno formado por elementos caseros, convertidos en fuentes de peligros insospechados.
La obra denuncia también, de algún modo, los males de la contaminación radioactiva y química. Muestra la pequeñez de la humanidad y sus incapacidad para manipular la naturaleza.
En el apartado interpretativo los actores -poco conocidos- están correctos en sus papeles, sin llegar a destacar. El protagonista (Grant Williams) aprueba en su papel y mantiene el nivel del film, que no es poco.
La fotografía, en blanco y negro, hace uso de efectos especiales ingeniosos y consistentes, que convierten el cómodo mundo cotidiano en una jungla de objetos claustrofóbicos. La dirección acierta con las distorsiones del sonido que se adaptan al tamaño del protagonista y con la puesta en escena, minimalista.
El guión contiene originalidad, imaginación y fantasía. Por si alguien no lo sabe, Richard Matheson, guionista del film, fue además guionista de algunos de los mejores trabajos de Roger Corman o Terence Fisher, e incluso escribió para Spielberg el guión de la fantástica
Y como broche final, una escena que también tengo marcada: los pensamientos de nuestro protagonista mientras acepta el hecho de que nunca volverá a ser como antes, mientras va formando parte del infinito, y mirando al cielo toma conciencia de que existe. Un final absolutamente maravilloso y totalmente coherente con el resto de la película, en el que se permite además unas gotas de trascendentalismo que no le quedan nada mal.
No cabe duda de que es una película de clase B, pero de la Buena.
A continuación les dejo el tráiler oficial de la película: