


8 Escalofriantes Experimentos Reales Realizados Por Científicos Locos

Britches

Calzones fue un mono arrancado prematuramente de los brazos de su madre y destinado a la experimentación con animales en la Universidad de California. Fue asignado a un proyecto científico en el que se investigaba un dispositivo sonar para las personas ciegas. El único problema es que Calzones no era ciego. Los científicos cosieron los párpados del pobre mono. Finalmente, fue liberado por el Frente de Liberación Animal en 1985.
Proyecto MKUltra

En la década de 1950 los científicos de la CIA comenzaron a experimentar sobre el control mental, mediante el uso de LSD, terapia de electroshock y la repetición de sonido. La mayor parte de sus hallazgos fueron destruidos durante el escándalo Watergate, pero hay pruebas de que el gobierno usó a ciudadanos que fueron tratados con diferentes drogas, sin su consentimiento, durante el experimento.
Trasplante de testículos.

Leo Stanley, jefe de los servicios médicos de la prisión de San Quintín en 1913, creía que los hombres que cometían crímenes tenían menos testosterona que los hombres que no delinquían, por lo que intentó probar su teoría implantando en los reclusos nuevos testículos. Debido a la escasez de escrotos humanos, a veces a los internos se les trasplantaron testículos de animales
Endurecimiento de la piel.

Intentando hacer la piel de los soldados más dura y resistente, Albert Kligman experimentó con presos a los que usó como animales de laboratorio. Kligman inyectó productos químicos a los desafortunados sujetos usados en los experimentos que les ocasionaron ampollas, quemaduras y cicatrices permanentes, pero la piel siguió sin endurecerse, como era previsible.
El experimento de la prisión de Stanford.

Un grupo de personas fue organizado en dos grupos. Algunos eran los "guardias" y los otros eran los "prisioneros". A pesar de que estas funciones fueron asignadas de manera arbitraria, los "guardias" comenzaron rápidamente a mostrar un comportamiento sádico, obligando a los "prisioneros" a desnudarse y dormir sobre el duro hormigón. Un "prisionero" se deshumanizó tanto que tuvo una crisis nerviosa y fue obligado a abandonar el experimento.
El experimento Milgran.

A los participantes en este experimento se les dijo que al pulsar un botón una persona que se encontraba en otra habitación recibiría una descarga eléctrica. La persona que recibía la descarga en realidad era sólo un actor que fingía recibirla, pero el participante no lo sabía. Todo lo que se les dijo fue que el experimento les obligaba a seguir dando descargas a esta persona, aumentando la tensión hasta que estuvieran inconscientes. El 65 por ciento de los participantes seguían dando descargas a la otra persona incluso después de que gritaran de dolor.
El experimento de aislamiento Harlow.

Un grupo de monos rhesus fueron arrancados de los brazos de sus madres cuando eran unos bebés y enviados a un "pozo de la desesperación", la jaula de Harlow, con sólo una botella de agua como toda compañía. El fin del proyecto era estudiar los efectos del aislamiento sobre el desarrollo infantil y la depresión posterior. No es sorprendente que los jóvenes monos sufrieran una profunda depresión. También desarrollaron problemas físicos como la mala digestión.
El experimento Tuskegee.

El Servicio de Salud Pública de Estados Unidos contagió a propósito a peones negros la sífilis con el fin de estudiar sus efectos. Los efectos, por supuesto, fueron que padecerían horribles desfiguraciones de piel y finalmente morían. Parece que el gobierno descuidó tratarlos después de infectarles con la enfermedad de transmisión sexual. Por cierto, esto se prolongó entre 1932 y 1970.
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