El 6 de noviembre del 2006, Milton Friedman, uno de los economistas más influyentes del siglo XX, murió a los 94 años. El impacto de su trabajo fue más allá de los asuntos económicos debido a su pronunciación en asuntos de políticas públicas y su facilidad para comunicar sus pensamientos al público general y los líderes políticos.
Friedman fue quien propuso la política de retener los ingresos tributarios en el momento en el que se pagaban los salarios en Estados Unidos. Sin esto su país no podría haber podido pagar la Segunda Guerra Mundial, pero también hizo más fácil que el gobierno elevara los impuestos tras la guerra, algo que lo avergonzó en el futuro. Sin embargo predijo exitosamente un punto después en el que el desempleo subiría, llevando a un período que fue conocido como “estanflación”. Esta comenzó en los años ’70.
Él creía consistentemente que la interferencia del gobierno en las políticas económicas debería ser limitada para regular la cantidad de dinero que circulaba. Sin embargo, su filosófica del laissez-faire fue más allá de la economía: Era un libertario que creía que el pequeño gobierno era un buen gobierno, y que la libertad individual debería ser maximizada en cada área.
Friedman ganó el Premio Nobel de Economía en 1976 y su influencia estuvo principalmente pronunciada en Estados Unidos y el mundo, informó Haaretz.
[los resultados en chile : ]
Si bien la economía chilena logró reducir la inflación y promediar un crecimiento de 2,7% por año entre 1975 y 1990, los resultados en términos de endeudamiento, distribución del ingreso y situación social fueron terribles. Pinochet no solo multiplicó por 4 la deuda externa, sino que además el desempleo promedió el 17%, llegando a un pico de 30,6% en 1982, cuando durante la década del ’60 se había ubicado en torno al 6,5%. En el mismo sentido, las políticas neoliberales aplicadas por el dictador favorecieron a los sectores más ricos de la sociedad, llegando a 1987 con el 45% de la población chilena bajo la línea de pobreza.
[mediante los politicos Alianza-Concertación : ]
En palabras simples y directas, esas empresas extranjeras (transnacionales y las mega empresas privadas del cobre) que disfrutan de no pagar impuestos le están robando un presupuesto completo del estado de Chile, con todas las consecuencias en materia de gasto social en pensiones, asignaciones familiares, educación, becas, investigación, vivienda social, inversiones en infraestructura y desarrollo industrial y económico independiente presumibles.
En contra de la idea de que la economía chilena tiene bases sólidas, el economista Gabriel Palma advierte que colgamos sólo del precio del cobre, el cual habría llegado a niveles récord no por el crecimiento de China sino por la especulación. Si ese hilo se corta –explica- caeremos más hondo que en la crisis del ‘80. Y si no lo hace, de todos modos no nos podremos sostener más de ese precio del cobre, fundamentalmente porque esa bonanza no se ha usado en inversión sino en consumo. “Sólo en los últimos tres años la cuenta corriente de la balanza de pago pasó de un excedente de US$3,2 billones a un déficit de US$9,5 billones”, explica Palma. Esta economía en expansión precariamente sostenida es “el gran Caballo de Troya de Piñera
Friedman fue quien propuso la política de retener los ingresos tributarios en el momento en el que se pagaban los salarios en Estados Unidos. Sin esto su país no podría haber podido pagar la Segunda Guerra Mundial, pero también hizo más fácil que el gobierno elevara los impuestos tras la guerra, algo que lo avergonzó en el futuro. Sin embargo predijo exitosamente un punto después en el que el desempleo subiría, llevando a un período que fue conocido como “estanflación”. Esta comenzó en los años ’70.
Él creía consistentemente que la interferencia del gobierno en las políticas económicas debería ser limitada para regular la cantidad de dinero que circulaba. Sin embargo, su filosófica del laissez-faire fue más allá de la economía: Era un libertario que creía que el pequeño gobierno era un buen gobierno, y que la libertad individual debería ser maximizada en cada área.
Friedman ganó el Premio Nobel de Economía en 1976 y su influencia estuvo principalmente pronunciada en Estados Unidos y el mundo, informó Haaretz.
[los resultados en chile : ]
Si bien la economía chilena logró reducir la inflación y promediar un crecimiento de 2,7% por año entre 1975 y 1990, los resultados en términos de endeudamiento, distribución del ingreso y situación social fueron terribles. Pinochet no solo multiplicó por 4 la deuda externa, sino que además el desempleo promedió el 17%, llegando a un pico de 30,6% en 1982, cuando durante la década del ’60 se había ubicado en torno al 6,5%. En el mismo sentido, las políticas neoliberales aplicadas por el dictador favorecieron a los sectores más ricos de la sociedad, llegando a 1987 con el 45% de la población chilena bajo la línea de pobreza.
[mediante los politicos Alianza-Concertación : ]
En palabras simples y directas, esas empresas extranjeras (transnacionales y las mega empresas privadas del cobre) que disfrutan de no pagar impuestos le están robando un presupuesto completo del estado de Chile, con todas las consecuencias en materia de gasto social en pensiones, asignaciones familiares, educación, becas, investigación, vivienda social, inversiones en infraestructura y desarrollo industrial y económico independiente presumibles.
En contra de la idea de que la economía chilena tiene bases sólidas, el economista Gabriel Palma advierte que colgamos sólo del precio del cobre, el cual habría llegado a niveles récord no por el crecimiento de China sino por la especulación. Si ese hilo se corta –explica- caeremos más hondo que en la crisis del ‘80. Y si no lo hace, de todos modos no nos podremos sostener más de ese precio del cobre, fundamentalmente porque esa bonanza no se ha usado en inversión sino en consumo. “Sólo en los últimos tres años la cuenta corriente de la balanza de pago pasó de un excedente de US$3,2 billones a un déficit de US$9,5 billones”, explica Palma. Esta economía en expansión precariamente sostenida es “el gran Caballo de Troya de Piñera


