Desde el retorno de la democracia en 1983 hasta la fecha hubo 210 desapariciones, 70 de ellas (el 30%) en los tres gobiernos kirchneristas.
Nunca, desde sector alguno de la oposición, se llegó al absurdo de trazar un paralelo con el plan sistemático de desaparición de Videla. Pero lo paradójico es que estos mismos sectores que entonces guardaron sospechoso silencio, ahora salgan a encabezar piquetes de dignidad negándole derecho a su paradero a aquellos 70 por el sólo hecho de que fueron víctimas en la "década ganada".
Tal vez el caso más conocido sea el de Jorge Julio López, desaparecido el 18 de septiembre de 2006 poco después de brindar testimonio contra el represor Miguel Etchecolatz.
El gobierno jamás brindó un solo dato de su paradero y Hebe de Bonafini, a 11 años del hecho, ahora volvió a descalificarlo diciendo que "era un guardia cárcel y no un militante como Santiago Maldonado".
Pero hubo otros 69 de los que tampoco se supo nada. Iván Torres Millacura (desaparecido en Comodoro Rivadavia en 2003), Sergio Ávalos (Neuquén-2003), Luciano González (Chubut-2009), Mario Golemba (Misiones-2008) y Daniel Solano (Río Negro-2011), son sólo algunos.
Tampoco un despliegue de "marketing publicitario" como el montado ahora con fotos de Maldonado y la insostenible frase "Macri, basura, vos sos la dictadura" en cada protesta, movilización y acto, que no existieron, por ejemplo, para reclamar por Luciano Arruga, el joven que estuvo desaparecido 5 años y nueve meses entre 2009 y 2014.
No es nuevo, la negación de cualquier hecho fue marca en el orillo kirchnerista. ¿O no se recuerdan, por ejemplo, los tres insólitos robos en dependencias militares siendo Agustín Rossi ministro de Defensa en 2015? Miles de balas, armas y hasta un misil desaparecieron sin que funcionario alguno diera una sola explicación.
¿Y si hablamos de las muertes durante el kirchnerismo?
Según la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional, 3070 personas fueron asesinadas por la represión estatal durante las gestiones kirchneristas (2003-2015). Las policías provinciales, los servicios penitenciarios y la Policía Federal son los principales responsables, y la cifra representa el 65 por ciento del total de los casos de violencia institucional desde la vuelta de la democracia.
Los casos de desaparición en democracia como el de Luciano Arruga o Jorge Julio López, o aquellos de asesinatos en manifestaciones como Mariano Ferreyra o Ángel Verón son los que tienen mayor repercusión, pero la cantidad de casos supera los miles. La propaganda discursiva que hizo el kirchnerismo de su supuesta campaña de no represión en la protesta social tiene como contraparte que fue el gobierno que más eficazmente usó la represión en la protesta. Incluso con la patota como forma de proceder.
El 52% de las muertes por represión estatal corresponden a jóvenes de menos de 25 años.
El kirchnerismo carga con sus propias muertes misteriosas. Algunas de ellas, solo algunas, son:
-Jorge Julio López, bautizado como el primer desaparecido en democracia, en la investigación por su muerte en 2006 aparece la mano del oficialismo.
-Raúl “Cacho” Espinosa: denunció que la empresa Conarpesa, aportante a Néstor Kirchner en 2003, estaba vinculada al narcotráfico. Poco después fue asesinado.
-Vittorio Gotti: empresario de la construcción santacruceño, muerto en un extraño accidente ocurrido en 2004. Su empresa competía con Austral Construcciones de Lázaro Baéz.
-Sebastián Forza, asesinado en el marco del triple crimen de Gral. Rodríguez, expediente que complica al ex jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.
-Leopoldo Bina, asesinado en el marco del triple crimen de Gral. Rodríguez.
-Damián Ferrón, asesinado en el marco del triple crimen de Gral. Rodríguez.
-Iván Heyn, miembro de La Cámpora muerto en extrañas circunstancias en Uruguay.
-Juan Castro, periodista muerto en 2004 en extrañas circunstancias luego de haber tenido una reunión en Casa de Gobierno.
-Candela Rodríguez, su madre es “puntera” kirchnerista y dealer de drogas en San Martín.
-Familia Pomar, aparecidos sospechosamente muertos luego de que el jefe del clan apareciera vinculado a la mafia de los medicamentos.
-Abel Beroiz, tesorero del gremio de Camioneros, asesinado en extrañas circunstancias.
-Carlos Soria, ex gobernador de Río Negro, supuestamente suicidado y asesinado por su mujer.
-Mariano Ferreyra, militante del PO, asesinado en el marco de protestas por el sistema de tercerización tolerado por el kirchnerismo.
-Rodolfo Luis Moraña, hombre cercano a Hugo Moyano, suicidado en extrañas circunstancias.
-Alberto Nisman, apareció muerto horas antes de denunciar a Cristina Kirchner y otros funcionarios.