InicioInfo12 Mitos Sobre La Homosexualidad
breakfree dijo:

Hola amigos, les traigo este fragmento de un libro que estudia muy bien la homosexualidad. Este material les puede servir por si tienen algún amigo o familiar con esta orientación! Los autores de este libro son conferencistas reconocidos internacionalmente. Entrenan a miles de personas cada año en distintos paises. Están abocados a la educación sexual y son directores del ministerio "Restauración Sexual". Han escrito numerosos libros relacionados con la temática de la sexualidad


1. La atracción homosexual lleva irremediablemente a la práctica homosexual


Después de dictar un taller de educación sexual, se acerco un hombre de mediana edad. Traía en sus brazos a una bebita muy hermosa. Con sus ojos enrojecidos y llenos de lágrimas, buscó por ademanes la cercanía de nuestro rostro y, al oído, nos dijo "Necesito ayuda, desde hace un tiempo estoy fantaseando con tener relaciones sexuales con otro hombre. No quiero sentir este deseo, estoy confundido. ¿Seré homosexual?

Este hombre sentía una atracción erótica hacia una persona del mismo sexo e ignoraba que una atracción homosexual no conduce necesariamente al comportamiento homosexual.
Para entender la diferencia entre deseo y acción, no tan angustiante. Supongámonos que una persona se enoja contra otra y piensa en cómo hacer justicia con mano propia, pero todavía no hizo nada.
¡Debemos distinguir entre inclinación y acción! Así como no se juzga por homicidio a quien haya pensado alguna vez, en matar, tampoco deberíamos condenar a quien tiene cualquier tipo contrario. Por lo tanto, la posibilidad de que a usted le atraiga una persona del mismo sexo, no significa que sea o que termine siendo un homosexual.




2. Los "gays" son afeminados


La palabra "homosexual" evoca cierta imagen (un hombre amanerado o una mujer con características masculinas) y provoca para determinadas personas una respuesta definida: desagrado, crítica, burla, etc. La creencia de que los homosexuales adoptan un rol de género distinto a su sexo, lleva a pensar que los hombres gays se van a comportar como mujeres (caminan contorneándose, son de mano caída, afeminados, con voz de dama y ceceo). Este pensamiento está arraigado en nuestra cultura, por eso los padres tratan de "proteger" a sus hijos, evitando "lo femenino"; piensan equivocadamente que, si evitan que sea "afeminados" (para ello, que no laven los platos, no ayuden a su madre en alguna tarea domestica, que jueguen a "cosas" de hombres), prevendrán que sean homosexuales. Sin embargo, la amplia mayoría de los homosexuales masculinos son hombres que se sienten hombres (tienen una identidad sexual masculina) y se comportan como tales (no tienen deseos de ser mujer), con la única excepción de que eligen como pareja a un sujeto de su mismo sexo. Debido a que las personas tienen estas ideas estereotipadas, creen que es fácil detectar a los homosexuales y que siempre es evidente quién es homosexual y quién heterosexual. Sin embargo, solo uno de cada diez homosexuales puede identificarse por su amaneramiento. La historia cuenta de que la homosexualidad masculina no se asocia a un comportamiento femenino. Por ejemplo, en Grecia a la homosexualidad se la vinculó con la valentía y el heroísmo, no la debilidad o feminidad. La "banda sagrada de Tebes", una de las tropas griegas más famosas, estaba conformada enteramente por amantes homosexuales. Ellos no adoptaron un "rol afeminado", como nosotros tenemos incorporado en nuestra mente, sino que simplemente eran hombres bien varoniles, pero con prácticas homosexuales.
Debemos diferenciar al homosexual del afeminado; el homosexual no tiene por qué ser afeminado; ni el afeminado, homosexual.




3. Los "gays" pueden identificarse


A menos que ellos se den a conocer, difícilmente se sabrá quién es homosexual. La vida cotidiana es la misma para un homosexual que para un heterosexual, tienen el mismo aspecto y la misma conducta, hacen las mismas cosas, se comportan de manera similar, practican los mismos deportes, van a los mismos lugares, usan similar ropa, hablan el mismo código, con la única salvedad que su compañero sexual es del mismo sexo. No sería nada extraño que alguno de sus conocidos fuera homosexual y usted no lo sepa. Janet Shibley Hyde dice: "El varón homosexual escoge un compañero del mismo género, por su identidad es definidamente masculina. Él piensa de sí mismo como varón y no tiene el deseo de ser mujer. Lo mismo es verdad para la lesbiana, que cuando hace una elección homosexual de compañera, definitivamente mujer y no tiene deseo de ser hombre".




4. Las lesbianas se parecen a los hombres


Como ocurre con los homosexuales, las mujeres lesbianas no andan como la mayoría de las personas creen: con pelo corto, vestidas de pantalones y con formas masculinas (machonas), sino que se ven y comportan como mujeres promedio. Sólo un pequeño porcentaje puede describirse con apariencia y modales masculinos. La estimulación manual de los genitales es la actividad más extendida y frecuente en la relación lésbica. A diferencia de las parejas casadas de orientación heterosexual, las lesbianas unidas por fuertes vínculos, tienen un contacto corporal completo, incluidos abrazos, besos y caricias en todo el cuerpo.




5. Las lesbianas son mujeres mayores que tratan de seducir a jovencitas inocentes


Este pensamiento era típico del siglo pasado. Se presentaba a una lesbiana como mujer inexpresiva, de cincuenta y tantos años, astuta, que trataba de aprovecharse de las internas o huérfanas de algún colegio o instituto. La diferencia entre las lesbianas y los gays es que, por regla general, las mujeres establecen un vínculo afectivo entre ellas; en cambio, los varones suelen tener prácticas sexuales anónimas, como "sexo ocasional", sin vínculos afectivos duraderos. La mayor parte de los varones homosexuales han tenido cientos de compañeros sexuales. Las lesbianas, por otro lado, parecen tener menor tendencia hacia la promiscuidad.




6. Los homosexuales persiguen a los niños


No es verdad. "Si un maestro de escuela primaria o hasta un maestro de secundaria se identifica como homosexual, existe una instantánea repulsa pública exigiendo que sea despedido, basándose en la creencia de que tratara de seducir a todos los jóvenes de la escuela. De manera extraña, las mismas personas que se preocupan por esto nunca parecen preocuparse porque los maestros varones heterosexuales traten de seducir a los jóvenes, aunque ésta también parece una posibilidad lógica".
En realidad, la mayor parte de los ataques sexuales son realizados por varones heterosexuales a niñas, niños o adolescentes. El 80% de los abusos sexuales infantiles se hallan en esta categoría y solo el 20% del total registra a un homosexual como el agresor.




7. Los homosexuales varones adoptan un rol femenino o masculino, dominante o dominado.


Algunas personas suponen, y suelen preguntar en las conferencias, quién es el que adopta un rol pasivo, como "receptor femenino" y cuál de ellos asume el rol activo o "insertor masculino". Eso es bastante mítico, ya que la mayoría no tiene una preferencia definida. El 75% del total desempeña cualquiera de los roles. Sólo el 25% se identifica con un rol de manera predominante. En otras palabras, la mayoría de los homosexuales participan en todas las formas de comportamiento sexual y no se limitan a uno u otro rol.




8. Los homosexuales se excitan con todos los que son de su mismo sexo.


No basta con ser hombre para despertar excitación sexual en un gay, como no basta tener una pollera para despertar excitación en un heterosexual. Tanto para un gay como para una lesbiana, la pareja debe reunir ciertas características, sobre todo mostrarse dispuesta. Como le sucede a cualquier persona, nadie desea ser rechazado, ya sea heterosexual u homosexual. Esto explica que busquen pareja entra aquellos más interesados y, para ello, suelen concurrir a los bares homosexuales, que característicamente son mayores en número a los homosexuales masculinos que para las lesbianas. La atmósfera es muy diferente en un bar o boliche gay que en uno lésbico. La mayoría de los bares gays tienen por finalidad la búsqueda de compañero sexual por una noche, con sexo impersonal; en cambio, los bares lésbicos se prestan mas para la charla informal y los contactos sociales.




9. A los homosexuales les obsesiona el sexo, más que a los heterosexuales


En realidad, el tema sexo ocupa un lugar más destacado para los hombres que para las mujeres, y ello es independientemente de si son homosexuales o heterosexuales. La diferencia entra la respuesta sexual del hombre y la de la mujer es mayor que la que existe entre los hombres homosexuales y los heterosexuales. El conocimiento de ese dato derriba otro mito, el de que los homosexuales son lujuriosos y sexópatas. El comportamiento sexual no se relaciona con la orientación. Muchos hombres tienden a la promiscuidad, independientemente de si son heterosexuales u homosexuales.
La promiscuidad es el factor más determinante en los nuevos casos de infección por VIH. En el Centro Sandoval de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), en Madrid, se atienden cada año 27.000 consultas. Un 30% de los usuarios es gay. El doctor Jorge del Romero asiste con alarma de incremento de contagios, diciendo: "En 2004, el 48% de los nuevos diagnósticos de VIH correspondían a hombres que tienen sexo con otros hombres. En 2006 la cifra creció al 84%.
Según los datos del Instituto Nacional de Cancerología, nueve de cada 10 mujeres seropositivas se infectan en sus hogares al mantener con sus parejas relaciones sexuales sin protección, hecho que pone al descubierto al gran sector de hombres que tienen sexo con hombres (HSH). La promiscuidad cobra víctimas inocentes en las mujeres y los niños, ya sea por la transmisión por embarazo y el parto, así como por el abuso sexual. En África Subsahariana existe el mito, la mentira diabólica de que si se tiene sexo con una niña o un niño virgen, se limpia la sangre y se "cura" del SIDA. Esto es satánico, porque la enfermedad no se cura, sino que se transmite el virus al niño y, por el abuso y la enfermedad se roba el futuro. En Malawi, Kenia y otros países tuvieron que exponer enormes afiches en las ciudades para enseñar que tener sexo con una niña o un niño virgen no cura del SIDA. Cada mueren 50.000 niños por SIDA.




10. El sexo anal es la práctica más frecuente y que determina la homosexualidad.


La práctica sexual más frecuente entre homosexuales es la masturbación mutua y el sexo oral. Para ser homosexual no es necesario tener coito anal. Toda actividad homoerótica es, de una u otra manera, un comportamiento homosexual. De ahí que sea comportamiento homosexual tanto el que adopta un individuo como elección sexual predominante de su vida, así como el de hombres que se definen heterosexuales, pero que tienen encuentros callejeros, furtivos y episódicos con otros hombres. Hoy día se define a este grupo como HSH (hombres que tienen sexo con hombres). En definitiva, los homosexuales hacen las mismas cosas, en lo erótico, que los heterosexuales. Lo único diferente acerca del acto homosexual es que los dos compañeros son del mismo sexo.




11. Todos los homosexuales tienen SIDA


Este es un mito muy común, generado por el desconocimiento.
Por eso, muchas personas los evitan y piensan que se van a contagiar si están cerca o comparten el mismo lugar. El VIH-SIDA se asocia al contagio por medio de sangre, semen, secreciones vaginales, jeringas contaminadas, transfusiones sanguíneas, embarazo y parto de mujeres infectadas; no exclusivamente con la homosexualidad. En muchos caso0s el contagio se relaciona con la promiscuidad de al menos un miembro de la pareja.
La realidad demuestra que los nuevos casos de infección por VIH-SIDA son mayoritariamente mujeres, sin relación con la promiscuidad o la homosexualidad.
El 67% de los nuevos diagnósticos corresponden a mujeres infectadas a partir de su pareja o en su mismo hogar. Esto es debido a que los esposos de esas mujeres tienen contactos sexuales con hombres.
También es importante remarcar la diferencia entre ser portador y estar enfermo. Portador es el que se ha infectado con el virus, pero no presenta síntomas de enfermedad. Si una persona es portadora de VIH, debe recibir tratamiento. Hoy día la terapia con antirretrovirales permite una sobrevida de muchos años.
Si la persona está enferma de SIDA, significa que ya no tiene defensas y está en riesgo de adquirir cualquier enfermedad oportunista que le cause la muerte.


Bareback

El término "bareback" circula hace unos años en el seno de la comunidad gay para designar los actos sexuales sin preservativos. Hoy ya es posible hablar de una subcultura, el lado B, cuyo lema consisten en reivindicar el sexo sin protección. Esta práctica crece debido a que jugar con el peligro, aumenta el grado de excitación en algunos individuos. Un nuevo comportamiento de alto riesgo.
La ruleta rusa del sexo es una orgía convocada a través del Chat. Se invita a una persona que está infectada del VIH, sin que los demás participantes a la fiesta sepan quién es. La premisa es practicar Barebacking; es decir sexo, sin protección, con el riesgo de contraer el SIDA. Una temeridad que para algunos es garantía de llegar a la cúspide del clímax de la excitación sexual en un ambiente sexual de todos con todos.




12. De la homosexualidad no se sale


Diversos estudios han revelado que los homosexuales pueden experimentar un significativo cambio de orientación sexual. En el encuentro anual de la Asociación de Psiquiatría en EE.UU., el Dr. Spitzer, Jefe de Investigación Biométrica y Profesor de Psiquiatría en la Universidad de Columbia, Nueva York, dijo que muchos homosexuales pueden y, de hecho, cambian. Esto corrobora un axioma básico de la sexología: la función sexual es pasible de ser aprendida. Nada está escrito sobre piedra.
El Dr. Spitzer se identifica a sí mismo como un "humanista ateo" que, al comenzar la investigación, ni siquiera creyó que el cambio fuera posible. "ABC News" confrontó al Dr. Spitzer con la afirmación de que algunos gays, cuando son asistidos con una terapia de conversión o cambio, son severamente dañados, generando depresión y aun suicidio entre pacientes que no han encontrado un cambio exitoso. El Dr. Spitzer respondió: "No hay duda de que muchos homosexuales no exitosos en si intento de cambio, se convierten en depresivos y sus vidas empeoran, no estoy discutiendo eso; lo que sí discuto es si ése es invariablemente el resultado"; y agregó: "Hay sujetos que cometieron suicidio por la razón opuesta: frente a profesionales de la salud que les decían que no había esperanza para ellos y los orientaban a que simplemente vivieran con sus sentimientos homosexuales y adoptasen ese estilo de vida".
El Dr. Spitzer fue uno de los promotores de que en 1973 se suprimiera la homosexualidad de la lista de trastornos psiquiátricos y comenta: "Ahora en 2010, me encuentro desafiando una nueva ortodoxia, este desafío me hace aparecer como enemigo de la comunidad gay y de bastantes psiquiatras e instituciones académicas. Mi desafío es poner en cuestión que todo deseo de cambiar la orientación sexual sea siempre el resultado de la presión social y nunca una meta personal y razonable". El Dr. Spitzer concluye el artículo con un llamamiento al progreso de la ciencia y con una cuestión abierta: "Al fin de cuentas, la total integración de los gay en la sociedad no requiere, a mi juicio, sostener la falsa noción de que la orientación sexual está invariablemente determinada en todas las personas".



Fuente: Libro "Homosexualidad" por José Luis & Silvia Cinalli
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