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Seguramente, muchas veces viste imágenes de estos postres en Internet (yo busqué varias fotos de recetas para armar el muestrario de la siguiente imagen) o en libros y, mientras se te caía la baba, te preguntaste cómo se hacía esa cobertura tan lisa y brillante de chocolate oscuro. Hoy te traigo la receta y, lo mejor de todo, no hay que ser un chef para hacerla. Es fácil y se prepara en 20 – 25 minutos.
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INGREDIENTES
(te alcanza para dos postres medianos o uno enorme)
50 g. de cacao amargo de buena calidad (¡¡¡no uses nesquick!!!)
150 g. de azúcar
150 c.c. de agua
100 c.c. de leche
50 g. de manteca /mantequilla
5 g. (un poco menos que un sobre) de gelatina sin sabor
50 c.c. de agua para hidratar la gelatina
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PREPARACIÓN
Colocar en una olla 50 g. de cacao amargo.
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Añadir 150 g. de azúcar.
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Verter gradualmente 150 c.c. de agua y disolver muy bien el cacao y el azúcar.
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Agregar 100 c.c. de leche.
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Adicionar 50 g. de manteca (mantequilla).
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Llevar al fuego revolviendo siempre con una cuchara de madera.
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Un vez que hierve, cocinar a fuego mínimo durante 15 a 20 minutos, revolviendo constantemente.
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Para ese entonces, las burbujas se verán gruesas y constantes y al revolver comienza a verse el fondo del recipiente.
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Diluir 5 g. de gelatina sin sabor con 50 c.c. de agua fría.
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Dejar hidratar durante algunos segundos.
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El glaseado ya se tiene que ver más espeso y, al levantarlo con una cuchara, no debe desparramarse. Es el momento de retirarlo del fuego.
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Agregar al glaseado la gelatina diluida e hidratada.
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Revolver y dejar que la gelatina se funda con el mismo calor remanente del glaseado.
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Dejar entibiar antes de usar. Es importante que no esté a alta temperatura, para que no corra demasiado rápido, y tampoco frío, ya que se endurece.
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Una vez tibio, es el momento de cubrir los postres. Esto se puede hacer sobre una rejilla, para un acabado más perfecto, o directamente sobre la fuente en la que se va a servir, permitiendo que se vea cómo el glaseado cae por los costados del postre y se encharca en la base. Esta terminación me encanta, porque se ve muy golosa.
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Sólo falta llevar al frío para que fragüe y a disfrutar. Si se guarda, debe ser en el refrigerador y dura entre una semana y diez días. Para reutilizar el glaseado en otra ocasión, se puede entibiar en microondas o en la hornalla. Si la textura se pone rugosa, se puede mixear o licuar, tratando de que no entre aire a la preparación.
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En un próximo post te enseñaré a preparar el postre de la imagen, en el que utilizaremos la receta de este glaseado.
Saludos!
Blanconegro